ANTROPOGÉNESIS

 

 

La Doctrina Secreta (Volumen III)

H.P. Blavatsky

Extractos

 

 

 

 

 

 

 

 

ÍNDICE TEMÁTICO

 

VOLUMEN III

NOTAS PRELIMINARES sobre las Estancias Arcaicas y los Cuatro Continentes Prehistóricos.................... 3 La Doctrina Secreta postula tres Proposiciones nuevas: a) La Evolución simultánea de Siete Grupos Humanos en Siete Distintas Partes de nuestro Globo; b) El Nacimiento del Cuerpo Astral antes del Nacimiento del Cuerpo Físico; c) El Hombre en esta Ronda precedió a todos los Mamíferos en el Reino Animal - Razas sin Sexo y Bisexuales - Los primeros Arquetipos Masculinos en los Dioses del Misterio de los Fenicios, etc. - Alegorías Exotéricas basadas en Misterios Esotéricos - Siete Dioses, cada uno de los cuales crea un Grupo de Hombres - El Significado de las Dos “Creaciones” - Los Cinco Continentes: 1) La Tierra Sagrada e Imperece- dera; 2) La Hiperbórea; 3) Lemuria; 4) Atlántida; 5) Europa - El Hombre existía hace 18.000.000 de años - Períodos Geológicos - Los Trópicos en el Polo.

 

 

 

Parte Primera


ANTROPOGÉNESIS
DOCE ESTANCIAS DEL “LIBRO SECRETO DE DZYAN"
COMENTARIOS:


Estancia I - PRINCIPIOS DE LA VIDA SENCIENTE ... 15
El Significado del Término “Lha” - Los Principios de la Astrología y la Astro- latría - Dioses y Hombres tienen su origen en el mismo Punto, la UNIDAD Absoluta - El Logos constituye la Base del Aspecto-Sujeto del Ser Manifestado - Mulaprakriti es el Fundamento del Aspecto-Objeto de las Cosas - La Fuerza sucede a Mulaprakriti - Adam Kadmon - El Dragón y la Serpiente - El Misterio Oculto de Mercurio y Venus - Los Siete Dhyânis Planetarios y los Planetas - Los Gobernadores Celestiales de la Humanidad - El Globo y la Cruz - Shukra, o Venus, y la Tierra - El Misticismo Oculto trata del Regente del Planeta - El Uno, los Muchos y las Inteligencias que animan diversos Centros del Ser - El Dodecaedro del Universo - Las tres Clases de Luzos Números de la Creación - Una deidad Intra-Cósmica es una necesidad Filosófica - La Evolución por medio de Palabras - Todo es engendrado en la Naturaleza Ideal - Adam Kadmon y Adam-Adami - Todas las Estrellas o Planetas están habitados - La Primera Guerra en el Cielo - La Primera Raza-Raíz fue Etérea - La Presente es la Cuarta Ronda.

 

DOS ASTRÓNOMOS ANTEDILUVIANOS: Nârada y Asuramaya

El Espejo del Futuro - Datos sacados de los Libros Secretos del Ocultismo.

 


Estancia II - LA NATURALEZA, NO AYUDADA, FRACASA
Los Globos cambian sus Condiciones Geológicas y Atmosféricas - Los Monstruos del Caos - Los Cuerpos Primarios Etéreos de los Hombres Espiritual e Inteligente - os Dioses de la Voluntad, los que completan al Hombre.


LA CREACIÓN DE SERES DIVINOS EN LAS VERSIONES EXOTÉRICAS.......... 36
El Alma Universal está en la Raíz de la Conciencia del Sí - La Creación Primaria y la Evolución Secundaria de la Naturaleza Manifestada y Visible - Los“Días” y “Noches” de Brahmâ - Los Ángeles Rebeldes - Relaciones Babilónicas de la “Creación” - Lo que dicen los Gnósticos. Las “Llamas” son una Jerarquía deEspíritus - La Luna es mucho más antigua que la Tierra - El Tiempo de laIncrustación de la Tierra - El Agua, Símbolo de Elemento Femenino - La Duración de los Períodos Geológicos.

 

 


LA CRONOLOGÍA DE LOS BRAHMANES ... 42
La “Isla Blanca” es un Nombre simbólico - Las Cifras Indas de Períodos de la Evolución Cósmica - Yugas, Kalpas y Ciclos Raciales - Los Gigantes buenos y los Pigmeos malos - Períodos Geológicos según la Ciencia - La importancia de la Cro- nología Oriental - La Cosmogonía es un Plan Iteligente - Estamos en el Fondo de un Ciclo.

 

 


Estancia III - TENTATIVAS PARA CREAR AL HOMBRE .................. 47
Los Señores de la Luna - La Historia de Abram está basada en la de Brahmâ - Las distintas Clases de Creadores - Los Pitris Agnishvâtta y Barhishad son Antece- sores Solares y Lunares - El Fuego Espiritual Viviente - El Ego Humano definido - Renacimientos Cósmicos, o Movimiento Eterno, Cósmico y Espiral - El Hombre, un Dios con forma Animal - Las Doctrinas Ocultas relacionan especialmente a Nârada con los Ciclos y Kalpas Secretos - Fuegos, Chispas y Llamas - Formas Astrales antes de las Físicas - La Primera Raza desaparece en la Segunda Raza - La Matriz Humana es un reflejo de la matriz Celeste, la “Ciudad Santa”.

 

 


Estancia IV - CREACIÓN DE LAS PRIMERAS RAZAS ...................... 54
La Filosofía Oculta enseña que la Primera Estirpe Humana fue proyectada de la Propia Esencia de Seres Superiores Divinos - Hay una Evolución Espiritual Psíquica, una Intelectual y una Animal - Las Siete Clases de Pitris: 3 Incorpóreos y 4 Corpóreos - Doce Grandes Dioses ayudan a Brahmâ en la Obra de Creación -
La Derivación de la Palabra “Manu” - Los Agnishvâttas, el “Corazón” del Cuerpo Dhyân -Chohânico - Por qué rehusaron los “Dioses” crear y son “Maldecidos” - Lo que sim- bolizaba Prometeo - “Creadores” y sus “Sombras” - Los “Creadores” en la Mitología Escandinava - La Svástica, el Símbolo Sagrado y Místico - El Martillo de Thor y el Mallete Masónico - El Chhâyâ es la Imagen Astral - Los Progenitores del Hombre Interno Sutil - El Hombre Primitivo fue un Fracaso - Los “Divinos Rebeldes” son nuestros Salvadores - El Significado del Dragón, el Principio Masculino - Lo que es el Hidrógeno realmente - El Misterio de la Creación Kumâra - La Voz Divina, o Luz Primordial, Shekinah - La Evolución de los Elementos y los Sentidos - El Orden Esotérico de la Involución.

 

 

 


Estancia V - LA EVOLUCIÓN DE LA SEGUNDA RAZA ................. 69
El Fuego Espiritual es el Yo Superior - El TODO-FUERZA es inherente en la Mónada - El Ego Superior reina sobre el Ego Animal después de las tres y media primeras Razas-Raíces - Las Siete Habitaciones o Zonas de nuestro Globo - El Hombre tiene en Sí la Potencia de trascender las Facultades de los Ángeles - El Espíritu Divino está simbolizado por el Sol o el Fuego - El Alma Divina por el Agua y la Luna - El Alma Humana, o Mente, simbolizada por el Viento o Aire - La Primera Raza tenía los tres Elementos, pero ningún Fuego Viviente - El Fuego, el Aire y el Sol, son Tres Grados Ocultos del Fuego - Los pertenecientes a la Primera Raza fueron los Dobles Astrales de sus Padres - La Ley de la Evolución obliga a los Padres Lunares a pasar a través de todas las formas de Vida y Ser en este Globo - La Segunda Raza es A-sexual y nacida del Sudor - Otros modos de Reproducción - Los “Hijos de Yoga” o la Raza Astral Primitiva - Siete Etapas de Reproducción en cada Raza - Los Hermafroditas Humanos Primitivos son un Hecho en la Naturaleza - El “Blastema Pimordial” es la Esencia Dhyân-Chohánica, o Doble de los Pitris - Los “Hijos del Crepúsculo” - La Primera Raza fue absorbida en la Segunda - El Hom- bre desarrolla un Cuerpo Físico - La Alegoría de Leda, Castor y Polux.


EL DIVINO HERMAFRODITA ......... 80
El Enigma de la Esfinge - El Andrógina Divino se separa en Hombre y Mujer, Caín y Abel - Jah-hovah, el Andrógino - La Biblia y los Purânas comparados - Jah-hovah es el Nombre genérico de una Jerarquía de Ángeles Planetarios Creadores - El Caín Esotérico - Las Teo-Antropografías Aria y Semítica comparadas - El nombre-Dios Judío.

 


Estancia VI - LA EVOLUCIÓN DE LOS “NACIDOS DEL SUDOR” ... 85
La Tercera Raza se convierte en Bi-Sexual - La Cuarta Raza prueba el Fruto del Árbol del Bien y del Mal - Nuestra Quinta Raza se aproxima rápidamente al Quinto Elemento - La Primera Raza-Raíz no podía sufrir daño alguno, ni ser destruida por la Muerte - La Segunda Raza pereció en la Primera y tremenda Agonía de la Evolu-Consolidación del Globo durante el Período Humano. UNAS CUANTAS PALABRAS SOBRE LOS DILUVIOS Y LOS NOÉS .. 90 El Pez o Avatâra-Matsya - El Primer Diluvio Cósmico se refiere a la Primera Creación Primordial - El Diluvio Atlante - El “Diluvio” es una Tradición Universal - Los Símbolos Arkitas - El Noé Judío y el Nuah Caldeo - El Segundo Diluvio afectó a la Cuarta Raza-Raíz - La “Isla Blanca” - Los Significados de Ilâ.

 

 


¿PODÍAN EXISTIR HOMBRES HACE 18.000.000 DE AÑOS? ............. 96
La Diferencia entre las Ciencias Profana y Esotérica depende de la Demostración de la Existencia de un Cuerpo Astral dentro del Físico - La Humanidad Física ha existido sobre la Tierra durante 18.000.000 de años - Adam-Galatea - La Huma- nidad Primitiva poseyó al Principio una Forma Etérea Enorme - La Evolución sólo se aplica al Hombre Externo, Físico - La Analogía es la Ley Directora en la Natura- leza - Un “Organismo sin Órganos” - El Hombre fue el Primer Mamífero en esta Ronda - La duración del Desarrollo Sexual, Astral y Físico abarca Períodos de Tiempo Enormes - Generación Espontánea - Una Deidad Manifestada sólo puede ser una Parte Fraccionaria del Todo - Las Condiciones Físicas necesarias a las Primitivas Razas.

 

 

 


Estancia VII - DESDE LAS RAZAS SEMI-DIVINAS HASTA LAS PRIMERAS RAZAS
HUMANAS ....................... 104
La Llamada Caída de los Ángeles es la Clave del Misterio del Mal - El Hombre hasta la Mitad de la Presente Ronda no es más, intelectualmente considerado, que un Animal - El Manas sólo será plenamente desarrollado en la siguiente Ronda - El “Fuego Negro” es la “Luz” Absoluta, Sabiduría - Lucifer, el Espíritu de la Iluminación Absoluta y de la Libertad de Pensamiento - Creaciones Varias - El Principio Divino de dos Caras, que está en el Hombre en Conflicto - La Sucesión de
Razas desde los existentes por Sí-mismos: 1) Los Nacidos por Sí-mismos; 2) La Segunda, la “Nacida del Sudor”; 3) Los Duplos (Andróginos) - Modos de Reproducción Primitivos; 1) Fisiparismo; 2) Brotación; 3) Esporos; 4) Hermafroditismo Intermedio; 5) Unión verdaderamente Sexual - Mónadas y Rondas- La Evolución es un Ciclo Eterno de Devenir - La Caída de los Ángeles se halla más relacionada con Causas Fisiológicas que Metafísicas - Los Dioses son Hombres Deificados - Los Kumâras creados por Kryâshakti - El Nacimiento Chhâyâ, un Modo Primordial de Procreación sin Sexos - La Mente es desarrollada después de haber probado del Fruto del Árbol del Conocimiento - Kâma es Eros - Daksha es el Padre de los Primeros Progenitores Humanos - El Sentido Esotérico de Padmapâni Avaloki- teshvara - Padmapâni, el Portador del Loto es, esotéricamente, el Sostenedor de los Kalpas.

 

 

 


Estancia VIII EVOLUCIÓN DE LOS ANIMALES MAMÍFEROS: LA PRIMERA CAÍDA


El Espíritu y la Materia se equilibran en el Hombre - Los Hombres son
los Progenitores de los Animales - Los Rishis y sus Progenies - Shiva, la Evolución y el Progreso personificados - Daksha, es el tipo de la Tercera Raza Primitiva - Zoología Arcaica - El Pecado de las Razas Sin Mente.

OBJECIONES QUE PUEDEN HACERSE A LO QUE ANTECEDE . 120
La Mónada cesa de ser Humana, tan sólo cuando se convierte en Absolutamente Divina - Errores Darwinistas - El Hombre Primordial, sin Mente y sin Alma, se convierte en el Antecesor de los Monos.

 

 

 


Estancia IX - LA EVOLUCIÓN FINAL DEL HOMBRE ............... 123
Cómo explica el Ocultismo los Detalles que precedieron a la “Caída” - El Hombre no tiene Sangre Pitecoide en sus Venas - La Raza “sin Huesos” - Los Reyes e Instructores de la Tercera Raza - La Unidad Específica de la Humanidad tiene excepciones - La Geología, la Botánica y la Zoología apoyan las Enseñanzas Esotéricas - Las Razas y la Ley de Retardación - La Separación de los Sexos - La Cuarta Raza desarrolló el Lenguaje - Idiomas Monosilábicos, Aglutinantes y de Inflexión - La Transformación de la Tierra.


EDENES, SERPIENTES Y DRAGONES .............. 130
El Jardín del Edén, un Colegio - La Caída del Hombre en la Generación ocurrió durante el Primer Período de los Tiempos Mesozoicos - Camellos Voladores - Naciones Antiguas describen los Monstruos que ellos han visto - Leyen das de Dragones - La Serpiente de Bronce de Moisés - ¿Es Satán una Realidad? - Dos Escuelas de Magia - El Dragón en las Teologías Antiguas - La Luz Inmutable y la Sombra, o el Bien y el Mal - El Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal crece de las Raíces del Árbol de la Vida - Dragones Voladores.


LOS “HIJOS DE DIOS” Y LA “ISLA SAGRADA” . 141
Algunas Ciudades están construidas encima de Antiguas Ciudades Subterráneas y Laberintos - Dos Continentes Perdidos - Algunas Islas son restos de Países Inmensos de Épocas Lejanas - Reliquias de Gigantes Primitivos de la Isla de Pascua - “Hijos de Dios” y Hechiceros Poderosos - Arte y Cultura Hindú y Babilónica.

 

 


Estancia X - LA HISTORIA DE LA CUARTA RAZA ................... 145
El Karma de los Hijos de Sabiduría que difirieron su Encarnación hasta la Cuarta Raza - El Verdadero Significado de la Doctrina de los “Ángeles Caídos” - Todos los Iniciados conquistan el Reino de las Tinieblas o Infierno - El Turno de los “Dioses” para encarnar - El verdadero Punto de Vista Esotérico acerca de “Satán” - El Conocimiento Egipcio de la Luz Generativa del Logos - El Misterio del Peso, de la Medida y del Número - El Dios Judío un “Ángel de la Materia” - Anales Bíblicos y Otros registros de la Historia Universal de Nuestro Globo - Los Resultados Cósmicos del Egoísmo y Egotismo - El Proceso de formar el Universo requiere Seres Inteligentes - Un “Sol Central” y tres Soles Secundarios en cada Sistema Solar - Los “Rebeldes” no quisieron crear Hombres Irresponsables - Lucifer el “Precursor de la Luz” - La Maldición pronunciada contra Satán - El Hombre llegará a ser su propio Creador y un Dios Inmortal - El Sacrificio de los Ángeles del Fuego cuya Naturaleza era “Sabiduría” y Amor - El Sentido Metafísico de “Fuego por Fricción” - El Hombre Interno es la Esencia misma de Inteligencias Elevadas - Descripciones de los Kumâras - El Color de las Razas-Raíces - Las Condiciones Materiales del Hombre y de la Naturaleza durante el Período de la Raza Lemuro-Atlante.


ENSEÑANZAS ARCAICAS DE LOS PURÂNAS Y DEL GÉNESIS. EVOLUCIÓN FÍSICA

 


Los Purânas y la Historia Natural - La Ciencia se ocupa del “Cascarón” del Hombre - La Evolución Cósmica se repite durante la Gestación - Cuando los Saurios alcanzaron su más Elevado Desarrollo - El Hombre, lo mismo que otros Animales tiene su Origen en una Célula y llega al Tipo Humano - La Ley Inherente de Desarrollo Progresivo - El Mono Pitecoide es una Creación Accidental - La Alegoría
de Lilith.

UNA VISTA PANORÁMICA DE LAS PRIMERAS RAZAS
El Simbolismo de Urano y Cronos - La Primera Mujer - Las Razas en la Mitología Griega. La Religión de la Tercera y Cuarta Razas - La Edad de Oro - El Origen Secreto de todas las Subsiguientes Religiones - Los Ángeles Caídos son la Humanidad misma - El Hombre Divino moraba en el Animal - La Primera Guerra que se conoció en la Tierra.


¿SON LOS GIGANTES UNA FICCIÓN? .................. 176
Las Ciencias Geológica, Sideral y Bíblica pueden proporcionar las Pruebas Necesarias - La Evidencia de Escritores Antiguos Paganos - En la Cuarta Raza los Hombres volvieron al Culto del Cuerpo Humano, Falicismo - Los Gigantes de la Cuarta Raza - Los Misterios del Cielo y de la Tierra revelados a la Tercera Raza - Los Cuatro Kumâras Sagrados - Los Hijos de Dios se casan con las Hijas de los Hombres - Los Rishis, Prajâpatis, Manus, sus Esposas y Progenie son la Semilla de
la Humanidad - Cruzamiento Humano y Animal - Animales Parlantes - El Hombre Mudo que anda a gatas.


LAS RAZAS CON “TERCER OJO” .. 183
El Hombre Divino es el Nuevo Tipo al Principio de Cada Ronda - El Arca significa sencillamente el Hombre - La Duración de un Día Polar - Los Cíclopes Gigantes y los Mortales de “Tres Ojos” - La Involución Espiritual y Psíquica procede en Líneas Paralelas con la Evolución Física - Criaturas Humanas primitivas con Cuatro Brazos, una Cabeza y aun con Tres Ojos - El Tercer Ojo se retiró hacia el Interior - Fisiología Oculta - El Significado de la Glándula Pineal - La Glándula Pi- neal está inutilizada para Uso Físico en este Período - La Evolución del Ojo - El Completo Desarrollo de Manas en la Quinta Ronda - El “Tercer Ojo” es ahora una Glándula - El Tercer Ojo y su conexión con Karma - El Número de Mónadas es limitado - Karma es una Ley Absoluta y Eterna en el Mundo de las Manifestaciones.

 

LOS MANUS PRIMITIVOS DE LA HUMANIDAD .... 195
Los Siete y Catorce Manus - Los Nombres de los Catorce Manus - El Manu Primordial da el Ser a los demás Manus - Svâyambhuva, la Mónada Cósmica que se convierte en el Centro de Fuerza de cuyo interior emerge una Cadena Planetaria - La Alegoría del Gran Diluvio del Manu Vaivasvata - El Sentido Esotérico de la Palabra “Pez” - El Principio del Cuarto Continente - El Significado de las “Vestiduras”
en el Zohar.

 

 


Estancia XI - LA CIVILIZACIÓN Y LA DESTRUCCIÓN DE LAS RAZAS CUARTA Y QUINTA .
Las Dinastías Divinas precedieron a los Reyes Humanos - Primeras Ciudades de Roca de los Lemures y Construcciones Ciclópeas - Las Dinastías Divinas principiaron las Primeras Civilizaciones y Cultivaron las Artes y las Ciencias - La Degeneración de la Humanidad - El Significado de los Siete Dvîpas, las Cadenas Planetarias y los llamados Continentes - Nuestra Humanidad principió en la Tierra con Vaivasvata Manu - Krishna, Nârada y Garuda, son esotéricamente Símbolos de Ciclos y Claves de Alegorías - Los primeros Pioneros de la Cuarta Raza fueron los Lemures - La Conformación del Continente de la Tercera Raza - Antiguos Continentes volverán a aparecer - Los Límites de la India en Edades Pre-históricas - La Isla de Pascua pertenece a la Primera Civilización de la Tercera Raza - Cambios de Clima - Cuatro Disturbios del Eje cambiaron por completo cada uno la Faz del Globo - Ciclos dentro de Ciclos - Después de la Destrucción de Lemuria el Hom bre decreció en Estatura Física - La Inundación Atlante de hace 850.000 Años - Restos de un Continente Atlántico - Los Anales Secretos conservan la Historia com pleta del Crecimiento y Desarrollo Racial - Sólo la Logografía Religiosa Oculta conoce el Significado de los Nombres Antiguos - Testimonios en pie de los Continentes Sumergidos - Las Estatuas Colosales de Bamian, las Cinco Estatuas son Anales Esotéricos de la Evolución Gradual de las Razas.

 

 


RUINAS CICLÓPEAS Y PIEDRAS COLOSALES COMO TESTIMONIO DE LOS GIGANTES
Piedras animadas - Restos Druídicos - Piedras Oscilantes en Europa - Piedras vivas, que hablan y que se mueven - Nuestros “Progenitores” se convirtieron en Dioses antes de convertirse en Hombres - Cada Continente es destruido o muere - Los Gigantes perecieron, los pocos fueron Salvados.

 


Estancia XII - LA QUINTA RAZA Y SUS INSTRUCTORES DIVINOS

El Gran Dragón y las Serpientes de la Sabiduría - Las Pirámides, un Recordatorio de la Gran Inundación Atlante - Los Polos han sido Invertidos.

 


SERPIENTES Y DRAGONES BAJO DIFERENTES SIMBOLISMOS

El Nombre del Dragón en la Caldea y el Décimo Signo del Zodíaco - La Serpiente simboliza al Iniciador - Los Dioses a quienes los Hombres llaman Dragones El Dragón de San Juan es Neptuno, el Símbolo de la Magia Atlante.

 

LOS SIGNOS SIDERALES Y CÓSMICOS
La Vía Láctea, etc. llamada “Serpientes” por los Adeptos - Gran antigüedad de las Escrituras Zoroastrianas - Cómo los Egipcios simbolizan al Kosmos - Los dos Polos Místicos - Cada Gran Reformador del Mundo es una Emanación Directa del Logos - Dios y la Naturaleza Antropomorfizados - Los Dos Kabiri personifican los Polos Opuestos - La verdadera Etimología del Nombre Lares - ¿Quiénes eran Enoch y los Otros - Los Kabiri eran los Grandes Dioses Cósmicos, los Siete y los Cuarenta y Nueve Fuegos Sagrados - Los Polos son la Medida Celeste - La Invención de las Letras, de las Leyes, de la Legislatura, de la Arquitectura, de los Modos de Magia y del Uso Medicinal de las Plantas - La Producción del Grano o Trigo - La Serpiente el Símbolo del Adepto.

 

 


NUESTROS INSTRUCTORES DIVINOS
Nuestras Razas provienen de Razas Divinas - Las Cinco Apariencias de Hermes - Las Tablas Sincrónicas de Egipto - El Zodíaco de Dendera - Bhârata, la Tierra Elegida de Antiguos Días - Platón habla de las Dinastías Divinas - Ideas de Platón sobre el Mal - Frutos y Granos fueron traídos a la Tierra por los Señores de Sabiduría - Los “Hijos de Dios” han existido y existen - Los B’ne Aleim se mezclaron con Hombres Mortales - El Misterio de Azazel - Satán en realidad es el Espíritu Divino más Elevado, la Sabiduría Oculta en la Tierra - Satán interpretado exotérica mente es el Demonio.

 


EL ORIGEN DEL MITO SATÁNICO
En Egipto tenemos que buscar su Origen Occidental - El Origen Terrestre de la Alegoría de la Guerra en el Cielo debe ser buscada en los Templos de Iniciación - Los Hierofantes de Egipto se llamaban “Hijos del Dios-Serpiente” - Los Druidas se llamaban Serpientes - Otros Mitos de Dragones y Serpientes - Agni, el Dios del Fuego, y Alegorías de Demonios - Apolo es el Dios-Sol - La Lucha entre los Adeptos Arios de la Naciente Quinta Raza y los Brujos de la Atlántida - Los demonios de la Profundidad - Poderes Manifestados, los “Hijos y sus Rebaños” - Dioses-Soles o Poderes Creadores - Sabiduría, la Divina Sophia - Jehovah, el“Adversario” de todos los demás Dioses - Jehovah, transformado en Humanidad -
La Necesidad del Mal - Sectas Gnósticas fundadas por Iniciados.

 

 


NOÉ ERA UN KABIR, POR LO CUAL DEBE HABER SIDO UN DEMONIO
Tubal-Caín fue un Kabir - La Identidad de Noé y Melchizedek - Adán, Caín y Marte como Personificaciones - El Diluvio de Noé no ha existido nunca.

LAS TRADICIONES PERSAS MÁS ANTIGUAS ACERCA DEL POLO Y DE LOS CONTINENTES SUMERGIDOS
Las Leyendas del Irán - La fecha en que perecieron los Últimos Atlantes - La Cronología Esotérica de Platón y otros Iniciados - Las Tradiciones Persas de Dos Razas - El Fénix Persa - ¿Qué son las Montañas de Kaf? - Los Continentes Árticos - El Ocultismo indica que el Asia Septentrional es tan antigua como la Segunda Raza - Cuando desapareció el Continente Ártico del Norte.

 

ESPECULACIONES OCCIDENTALES FUNDADAS EN TRADICIONES GRIEGAS Y
PURÁNICAS
Los Indos, dividían geográficamente el Globo en Siete Zonas y alegóricamente en Siete Infiernos y Siete Cielos - Las Mansiones de los Dioses y de los Demonios - Cuatro Continentes han vivido ya su tiempo - Los Continentes Futuros Simbolizados - La Latitud y la Longitud de la Isla Perdida - La Atlántida de Platón - El Monte Hermon y sus Dragones Alados.

 

LA “MALDICIÓN” DESDE UN PUNTO DE VISTA FILOSÓFICO ...... 259


Los Poderes Creadores fueron un Don de la Divina Sabiduría - El Adán y Eva del Génesis se refieren a la Tercera y Cuarta Razas - La verdadera Maldición - Los Agnishvâtta y otros Salvadores Divinos - El Pecado Original y el Abuso de la Inteligencia Física - El Misterio de Prometeo - Cristo relacionado con Epafos - Una Raza de Buddhas y Cristos - Cuando se simboliza una Raza, no hay que esperar exactitud topográfica - El Origen de la Raza Primitiva de los Etíopes -¿Fue Esquilo un Iniciado? - ¿Quién fue Dionisio y quién será? - El Don de Prometeo - El Hombre volverá a ser el Titán Libre.

 

 

 

 


FRAGMENTOS ADICIONALES DE UN COMENTARIO SOBRE LOS VERSÍCULOS DE LA ESTANCIA XII
Los “Buddhas de Compasión” - Los Recuerdos Colectivos jamás abandonan el Alma Divina - Los más antiguos Anales sobre la Atlántida - De dónde los Arios Primitivos adquirieron su Conocimiento Maravilloso - La Sentencia de la Atlántida - La Grandeza de la Civilización Atlante - La Astronomía y el Simbolismo, herencia de los Atlantes - En qué época fue construida la Gran Pirámide - Los Tres Zodíacos - Las Divisiones de las Razas-Raíces - El Árbol Genealógico de Nuestra Raza - El Ciclo de Kali Yuga - Los Zodíacos Egipcios y Griegos.


CONCLUSIÓN ...... 276
La Historia “Escrita en las Estrellas” - El Senzar, Primitiva Clave Jeroglífica - Cuando la Escritura era un Arte Desconocido - La Naturaleza procede por Ciclos - La Nueva Raza Futura - La Quinta Raza se superpondrá a la Sexta - La Futura Humanidad del Nuevo Mundo - El Curso de la Naturaleza bajo la Influencia de la Ley Kármica.

 


H. P. BLAVATSKY


LA DOCTRINA SECRETA

Síntesis de la Ciencia, la Religión y la Filosofía


VOLUMEN III


ANTROPOGÉNESIS
(Parte I)

Traducción de Varios Miembros de la Rama de la S. T. E.

Segunda Edición Argentina cotejada con la 4ª Edición Inglesa


SATYÂT NÂSTI PARO DHARMAH


“NO HAY RELIGIÓN MÁS ELEVADA QUE LA VERDAD”



Mi doctrina no es mía, sino de Aquel que me ha enviado.

JUAN VII, 16.

La ciencia moderna insiste en la doctrina de la evolución; lo mismo hacen la razón humana y la Doctrina Secreta, siendo corroborada esta idea por las antiguas leyendas y mitos, y hasta por la Biblia misma, cuando se lee entre líneas. Vemos a la flor desarrollarse lentamente del vástago, y al vástago de su semilla. Pero ¿de dónde viene esta última, con todo su programa trazado de transformaciones físicas y sus fuerzas invisibles, y por tanto, espirituales, que gradualmente desarrollan su forma, color y aroma? La palabra evolución habla por sí sola. El germen de la raza humana presente ha debido de preexistir en el padre de esta raza, como la semilla, en donde yace escondida la flor del próximo verano, y fue desarrollado en la cápsula de su flor padre; el padre puede que sólo se diferencie ligeramente, pero sin embargo difiere de su futura progenie. Los antecesores antediluvianos del elefante y del lagarto actuales fueron, quizá, el mamut y el plesiosauro; ¿por qué no habrían de ser los progenitores de nuestra raza humana los “gigantes” de los Vedas, el Volüspa y el Génesis? Si bien es verdaderamente absurdo creer que la “transformación de las especies” ha tenido lugar con arreglo a las opiniones más materialistas de los evolucionistas, es natural pensar que cada género, principiando con los moluscos y terminando con el hombre-mono, se ha modificado de su forma primordial y distintitva.

(ISIS SIN VELO, I.)

NOTAS PRELIMINARES

SOBRE


LAS ESTANCIAS ARCAICAS Y LOS CUATRO
CONTINENTES PREHISTÓRICOS


Facies totius universi, quamvis infinitis modis variet,
manet tamen semper eadem.

SPINOZA


Las Estancias con sus Comentarios que se dan en este volumen están sacadas de los mismos Anales Arcaicos que las Estancias sobre Cosmogonía del volumen I. En cuanto ha sido posible, se ha hecho una traducción literal; pero algunas de las Estancias son demasiado obscuras para que puedan comprenderse sin explicación, y se exponen, por tanto, lo mismo que en el volumen I: primeramente por completo, tal cual son; y luego, tomando versículo por versículo con sus Comentarios, tratamos de aclararlas con palabras añadidas en notas al pie, anticipando la explicación más completa del Comentario.
Respecto a la evolución de la humanidad, La Doctrina Secreta postula tres proposiciones nuevas que se hallan en contradicción directa con la ciencia moderna, lo mismo que con los dogmas religiosos corrientes. Enseña ella: (a) la evolución simultánea de siete Grupos humanos en siete distintas partes de nuestro globo; (b) el nacimiento del cuerpo astral, antes que el físico, siendo el primero un modelo del último; y (c) que el hombre, en esta Ronda, precedió a todos los mamíferos -incluso los antropoides- en el reino animal (1).
No es sólo la Doctrina Secreta la que habla del Hombre primitivo nacido simultáneamente en las siete divisiones de nuestro Globo. En el Divino Pymander de Hermes Trismegisto, encontramos los mismos siete Hombres primitivos (2) desarrollándose de la Naturaleza y del Hombre Celeste, en el sentido colectivo de la palabra, a saber, de los Espíritus Creadores; y en los fragmentos de las tablas Caldeas, coleccionados por George Smith, en los que está inscrita la Leyenda Babilónica de la Creación, en la primera columna de la tabla Cutha, se mencionan siete Seres humanos “con caras de cuervos”, esto es, de tez negra, a quienes “crearon los (siete) Grandes Dioses”. O, según está explicado en las líneas 16, 17 y 18:

En medio de la tierra crecieron y se hicieron grandes.
Y aumentaron en número,
Siete reyes, hermanos de la misma familia (3).

Estos son los siete Reyes de Edom a quienes se hace referencia en la Kabalah; la Primera Raza, que era imperfecta, esto es, nació antes de que existiese la “balanza” (sexos), y que, por lo tanto, fue destruida (4).

Aparecieron siete Reyes hermanos y tuvieron hijos; el número de sus gentes era 6.000. El Dios Nergas (la muerte) los destruyó. “¿Cómo los destruyó?” Poniendo en equilibrio (balanza) a los que no existían todavía (5).

Fueron “destruidos”, como raza, por transfusión en su propia progenie (por exudación); es decir, la Raza sin sexo reencarnó en la (potencialmente) bisexual; esta última en los andróginos, y estos, a su vez, en la sexual, o sea período de la más reciente Tercera Raza. Si las tablas estuviesen menos mutiladas, se vería que contienen, palabra por palabra, la misma relación que se da en los Anales Arcaicos y en Hermes, al menos en lo que concierne a los hechos fundamentales, ya que no en lo que respecta a los detalles minuciosos; pues Hermes ha sido bastante desfigurado por malas traducciones.
Es segurísimo que lo aparentemente sobrenatural de estas enseñanzas, aunque alegórico, es tan diametralmente opuesto a la letra muerta de las declaraciones de la Biblia (6), así como a las últimas hipótesis de la Ciencia, que despertará refutaciones apasionadas. Los ocultistas, sin embargo, saben que las tradiciones de la Filosofía Esotérica deben ser las verdaderas, sencillamente porque son las más lógicas, y reconcilian todas las dificultades. Por otra parte, tenemos los Libros de Thoth y el Libro de los Muertos egipcios, y los Purânas indos con sus siete Manus, así como las narraciones caldeo-asirias, cuyos ladrillos mencionan siete Hombres primitivos o Adanes, pudiéndose averiguar, por medio de la Kabalah, el verdadero significado de este nombre. Los que saben algo de los Misterios de Samotracia recordarán también que el nombre genérico de los Kabiri era los “Santos Fuegos”, que crearon en siete localidades de la isla de Electria o Samotracia, al “Kabir nacido de la Santa Lemnos”, la isla consagrada a Vulcano.
Según Píndaro, este Kabir, cuyo nombre era Adamas (7), fue, en las tradiciones de Lemnos, el tipo del hombre primitivo nacido del seno de la Tierra. Era el arquetipo de los primeros machos en el orden de la generación y uno de los siete autóctonos antecesores o progenitores de la Humanidad (8). Si unimos a esto el hecho de que Samotracia fue colonizada por los fenicios, y antes de ellos por los misteriosos Pelasgos que vinieron de Oriente; si recordamos también la identidad de los Dioses del “Misterio” de los fenicios, caldeos e israelitas, será fácil descubrir de dónde vino la confusa relación del Diluvio de Noé. Últimamente se ha visto que es innegable que los judíos, que obtuvieron de Moisés (que las tenía de los egipcios) sus ideas primitivas acerca de la creación, compilaron su Génesis y sus primeras tradiciones cosmogónicas, cuando fueron recopiladas por Ezra y otros, tomándolas del relato accadio-caldeo. Por lo tanto basta examinar las inscripciones cuneiformes babilónicas, asirias y otras, para encontrar también en ellas, esparcidas aquí y allá, no sólo el significado original del nombre de Adam, Admi o Adami, sino también la creación de siete Adanes o raíces de Hombres, nacidos físicamente de la Madre Tierra, y espiritual o astralmente del Fuego Divino de los Progenitores. No podía esperarse de los asiriólogos, ignorantes de las enseñanzas esotéricas, que prestasen mayor atención al misterioso y constantemente repetido número siete de los cilindros babilónicos, que la que le prestan al encontrarlos en el Génesis y en el resto de la Biblia. Sin embargo, los números de los espíritus antecesores, y sus siete grupos de progenie humana, se hallan en los cilindros a pesar del estado deteriorado de los fragmentos, y se les encuentra tan claramente como en el Pymander y en el Libro del Misterio Oculto e la Kabalah. En el último Adam Kadmon es el Árbol Sephirothal, como también es el “Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”. Y este Árbol, dice el versículo 32, “tiene a su alrededor siete columnas” o palacios de los siete Ángeles creadores, operando en las Esferas de los siete Planetas sobre nuestro Globo. Así como Adam Kadmon es un nombre colectivo, también lo es el nombre de Adán hombre. George Smith dice en su Chaldean Account of Genesis:

La palabra Adán, aplicada en esas leyendas al primer ser humano, no es evidentemente un nombre propio, sino que sólo se usa como un término que significa la Humanidad. Adam aparece como nombre propio en el Génesis, pero seguramente en algunos pasajes sólo se emplea en el mismo sentido que la palabra asiria (9).

Por otra parte, ni el Diluvio caldeo ni el bíblico, con sus fábulas de Nisuthros y de Noé, están basados en el Diluvio universal, ni aun en los de los Atlantes, registrados en la alegoría inda del Manu Vaivasvata. Son aquéllos alegorías exotéricas basadas en los Misterios Esotéricos de Samotracia. Si los caldeos más antiguos conocían la verdad esotérica, oculta en las leyendas puránicas, las otras naciones sólo conocían el Misterio Samotracio, y lo alegorizaban. Lo adaptaron a sus nociones astronómicas y antropológicas, o más bien fálicas. Históricamente se sabe que Samotracia ha sido célebre en la antigüedad por un diluvio que sumergió el país y alcanzó la célebre en la antigüedad por un diluvio que sumergió el país y alcanzó la cima de las más altas montañas; suceso que tuvo lugar antes del tiempo de los argonautas. Se inundó rápidamente por las aguas del Euxino, que hasta entonces había sido considerado como un lago (10). Pero, además, los israelitas tenían otra tradición en que basar su alegoría, la leyenda del Diluvio, que transformó el actual desierto de Gobi por última vez en un mar, hace 10.000 ó 12.000 años, y que echó a las montañas vecinas a muchos Noés y sus familias. Como los relatos babilónicos sólo ahora han sido restaurados de cientos de miles de fragmentos mutilados (sólo en el terraplén de Kouyunjik se han descubierto, desde las excavaciones de Layard, más de 20.000 fragmentos de inscripciones), las pruebas que aquí se citan son relativamente escasas; sin embargo, tal como son, corroboran casi todas nuestras enseñanzas, y por lo menos tres, con toda seguridad. Éstas son:
1. Que la raza que fue la primera en caer en la generación, era una raza obscura (zalmat-qaqadi) que llamábanla Adamu o Raza Obscura; y que la Sarku, o Raza Clara, permaneció pura mucho tiempo después.
2 Que los babilonios reconocían dos Razas principales en el tiempo de la Caída, habiendo precedido a esas dos la Raza de los Dioses, los Dobles Etéreos de los Pitris. Tal es la opinión de Sir H. Rawlinson. Estas Razas son nuestras Segunda y Tercera Razas-Raíces.
3 Que estos siete Dioses, cada uno de los cuales creó un Hombre, o Grupo de hombres, eran “los Dioses aprisionados o encarnados”. Estos Dioses eran: el Dios Zi; el Dios Zi-ku (Vida Noble, Director de Pureza); el Dios Mir-ku (Corona Noble), “Salvador de la muerte de los Dioses (más adelante) aprisionados”, y Creador de “las razas obscuras que su mano hizo”; el Dios Libzu, “sabio entre los Dioses”; el Dios Nissi; el Dios Suhhab; y Hea o Sa, su síntesis, el Dios de la Sabiduría y del Océano, identificado con Oannes-Dagon, en el tiempo de la Caída, y llamado, colectivamente, el Demiurgo, o Creador (11).
Hay en los fragmentos babilónicos dos llamadas “Creaciones”, y como el Génesis se ha adherido a esto, vemos que sus dos primeros capítulos se diferencian en Creación Elohítica y Jehovática. Su orden propio, sin embargo, no se conserva en estos relatos exotéricos ni en otro alguno. Ahora bien; estas “Creaciones”, según las Enseñanzas Ocultas, se refieren respectivamente a la formación de los siete Hombres primordiales por los Progenitores, los Pitris o Elohim, y a la de los Grupos humanos después de la Caída.
Todo esto se examinará más adelante a la luz de la Ciencia y de comparaciones sacadas de las escrituras de todas las naciones antiguas, incluso la Biblia. Mientras tanto, y antes de volver a la Antropogénesis de las razas prehistóricas, convendría ponerse de acuerdo respecto de los nombres de los Continentes en donde las cuatro grandes Razas, que precedieron a nuestra Raza Adámica, nacieron, vivieron y murieron. Sus nombres arcaicos y esotéricos eran muchos, y variaban con el lenguaje de la nación que los mencionaba en sus anales y escrituras. Por ejemplo, lo que en el Vendidâd se llama Airyana (Vaêjô (12), donde nació el Zoroastro original (13), es llamado en la literatura puránica Shveta Dvipa, Monte Meru, la Mansión de Vishnu, etc.; y en la Doctrina Secreta se llama simplemente la “Tierra de los Dioses”, bajo sus jefes, los “Espíritus de este Planeta”.
Por lo tanto, en vista de la confusión posible y hasta muy probable que puede haber, consideramos más conveniente adoptar, para cada uno de los Cuatro Continentes que constantemente se mencionan, un nombre más familiar para el ilustrado lector. Proponemos, pues, llamar al primer Continente, o más bien a la primera terra firma, donde fue evolucionada la Primera Raza por los Progenitores divinos:

I. La Isla Sagrada e Imperecedera.
La razón de este nombre es que, según se afirma, esta “Isla Sagrada e Imperecedera”, nunca ha participado de la suerte de los otros Continentes, por ser la única cuyo destino es durar desde el principio hasta el fin del Manvántara pasando por cada Ronda. Es la cuna del primer hombre y la morada del último mortal divino, escogido como un Shishta para la semilla futura de la Humanidad. Muy poco puede decirse de esta tierra misteriosa y sagrada, excepto, quizás, según una poética expresión de uno de los Comentarios, que la “Estrella Polar fija en ella su vigilante mirada, desde la aurora hasta la terminación del crepúsculo de un Día del Gran Aliento” (14).

II. La Hiperbórea.
Éste será el nombre escogido para el segundo Continente, la tierra que extendía sus promontorios al Sur y al Este desde el Polo Norte, para recibir la Segunda Raza, y comprendía todo lo que se conoce como Asia del Norte. Tal fue el nombre dado por los griegos más antiguos a la lejana y misteriosa región adonde su tradición hacía viajar cada año a Apolo, el Hiperbóreo. Astronómicamente, el Apolo es, por supuesto, el Sol, el cual, abandonando sus santuarios helénicos, gustaba visitar su lejano país, donde se decía que el Sol nunca se ponía durante la mitad del año.


“.........”

dice un verso de la Odisea (15).
Pero históricamente, o mejor dicho quizás, etnológica y geológicamente, el significado difiere. La tierra de los Hiperbóreos, el país que se extendía más allá de Bóreas, el Dios de corazón helado de nieves y huracanes, que gustaba de dormitar pesadamente en la cordillera de los Montes Rifeos, no era un país ideal como suponen los mitólogos, ni una tierra vecina de la Escitia y del Danubio (16). Era un Continente real, una tierra bona fide que no conocía el invierno en aquellos días primitivos, y cuyos tristes restos no tienen aún ahora más que un día y una noche durante el año. Las sombras nocturnas nunca se extienden en ella, dicen los griegos; pues es la “Tierra de los Dioses”, la mansión favorita de Apolo, el Dios de la luz, y sus habitantes son sus sacerdotes y servidores queridos. Esto puede considerarse ahora como una ficción poética; pero entonces era una verdad poetizada.

III. Lemuria.
Proponemos llamar Lemuria al tercer Continente. Este nombre es una invención o una idea de Mr. P. L. Sclater, quien, entre 1850 y 1860, confirmó con fundamentos zoológicos la existencia real, en tiempos prehistóricos, de un Continente que demostró se extendía desde Madagascar a Ceilán y Sumatra. Incluía algunas partes de lo que ahora se llama África; pero, por lo demás, este gigantesco Continente, que se extendía desde el Océano Índico hasta la Australia, ha desaparecido ahora por completo bajo las aguas del Pacífico, dejando aquí y allá solamente algunas de las cumbres de sus montes más elevados, que en la actualidad son islas. Según escribe Mr. Charles Gould, Mr. A. R. Wallace, el naturalista:

Extiende la Australia de los períodos terciarios a Nueva Guinea y a las Islas de Salomón, y quizás a Fiji, y de sus tipos marsupiales infiere una conexión con el Continente del Norte durante el período Secundario (17).

Este asunto se trata muy extenso en otra parte (18).

IV. Atlántida.
Así llamamos al cuarto Continente. Sería la primera tierra histórica si se prestase más atención de lo que se ha hecho hasta ahora a las tradiciones de los antiguos. La famosa isla llamada así por Platón era sólo un fragmento de aquel gran Continente (19).

V. Europa.
El quinto Continente era América; pero, como está situado en sus antípodas, los ocultistas indo-arios mencionan generalmente a Europa y al Asia Menor, casi contemporáneos de aquél, como el quinto. Si su enseñanza siguiese la aparición de los Continentes en su orden geológico y geográfico, entonces esta clasificación tendría que alterarse. Pero como el orden sucesivo de los Continentes se hace que siga al orden de la evolución de las Razas, desde la Primera a la Quinta, nuestra Raza-Raíz Aria, Europa tiene que llamarse el quinto gran Continente. La Doctrina Secreta no toma en cuenta islas y penínsulas, ni sigue tampoco la distribución geográfica moderna de la tierra y el mar. Desde el tiempo de sus primitivas enseñanzas y de la destrucción de la gran Atlántida, la faz de la Tierra ha cambiado más de una vez. Hubo un tiempo en que el delta de Egipto y el África del Norte pertenecían a Europa, antes de la formación del Estrecho de Gibraltar, y de que un ulterior levantamiento del Continente cambiase por completo la faz del mapa de Europa. El último cambio notable se verificó hace unos 12.000 años (20), y fue seguido por la sumersión de la pequeña isla Atlante de Platón, quee él llamó Atlántida como su continente padre. La Geografía era, en la antigüedad, una parte de los Misterios. El Zohar dice:

Estos secretos (de la tierra y del mar) fueron comunicados a los hombres de la ciencia secreta, pero no a los geógrafos (21).

La afirmación de que el hombre físico era originariamente un gigante colosal pre-terciario, y de que existió hace 18.000.000 de años, tiene, por supuesto, que parecer absurda a los admiradores y creyentes de la ciencia moderna. Todo el posse comitatus de los biólogos se apartará de la idea de este Titán de la Tercera Raza de la Edad Secundaria, un ser apto para luchar con éxito con los entonces gigantescos monstruos del aire, del mar y de la tierra; así como sus antepasados, los prototipos etéreos del Atlante, poco temor podían tener a lo que no podía hacerles daño. El antropólgo moderno puede reírse cuanto quiera de nuestros Titanes como se ríe del Adán bíblico, y como el teólogo se ríe del antecesor pitecoide de aquél. Los ocultistas y sus severos críticos pueden estar seguros de que en esta fecha ya no se quedan nada a deber unos a otros. Las Ciencias Ocultas pretenden menos y dan más en todo caso que la Antropología Darwiniana o la Teología Bíblica.
Tampoco debe la Cronología Esotérica asustar a nadie, pues, respecto a cifras, las mayores autoridades del día son tan volubles e inciertas como las olas del Mediterráneo. Sólo respecto de la duración de los períodos geológicos, los sabios de la Sociedad Real divagan sin esperanza, y salían desde un millón a quinientos millones de años con la mayor facilidad, como se verá más de una vez en el curso de este cotejo.
Tomemos un ejemplo para nuestro presente objeto, los cálculos del Dr. James Croll, F. R. S. Ya sea que, según esta autoridad, 2.500.000 años representan el tiempo desde el principio de la Edad Terciaria o período Eoceno, como le hace decir un geólogo americano (22), o bien que el Dr. Croll “conceda quince millones desde el principio del período Eoceno”, como lo cita un geólogo inglés (23), ambas cantidades se hallan dentro de las afirmaciones de la Doctrina Secreta (24). Pues asignando, como hace esta última, de cuatro a cinco millones de años entre la evolución incipiente y la final de la Cuarta Raza-Raíz en los Continentes Lemuro-Atlánticos -1.000.000 de años para la Quinta o Raza Aria hasta la fecha, y unos 850.000 desde la sumersión de la última extensa península de la gran Atlántida-, todo esto puede haber tenido lugar fácilmente dentro de los 15.000.000 de años concedidos por el Dr. Croll a la Edad Terciaria. Pero, cronológicamente hablando, la duración del período es de importancia secundaria, puesto que después de todo tenemos ciertos hombres de ciencia americanos en que apoyarnos. Estos señores, sin sentirse en lo más mínimo afectados porque llamen a sus asertos no sólo dudosos, sino absurdos, siguen sosteniendo que el hombre ha existido desde una edad tan remota como la Secundaria. Han encontrado huellas humanas en rocas de aquella formación; y, además, M. de Quatrefages no ve ninguna razón científica válida de por qué el hombre no haya podido existir durante la Edad Secundaria.
Las Edades y períodos en la Geología son en estricta verdad términos puramente convencionales, puesto que están aún apenas delineados, y además no hay dos geólogos o naturalistas que estén de acuerdo acerca de las cifras. Así, pues, la sabia fraternidad presenta a los ocultistas ancho margen en que escorger. ¿Tomaremos como uno de nuestros sostenes a Mr. T. Mekllard Read? Este señor, en un escrito sobre “La piedra caliza como Indicador del Tiempo Geológico”, que leyó en 1878 ante la Sociedad Real, pretende que el mínimum requerido para la formación de las capas sedimentarias y la eliminación de la materia calcárea es, en números redondos, 600 millones de años (25). ¿O deberemos pedir ayuda para nuestra cronología a las obras de Mr. Darwin, en donde, según su teoría, asigna a las transformaciones orgánicas de 300 a 500 millones de años? Sir Charles Lyell y el profesor Houghton se contentaban con colocar el principio de la Edad Cambriana a 200 y 240 millones de años, respectivamente, de nuestra época. Los geólogos y zoólogos sostienen el máximum del tiempo, al par que Mr. Huxley colocó una vez el principio de la incrustación de la Tierra hace 1.000.000.000 de años, sin querer descontar ni un solo millar.
Pero el punto principal para nosotros no está en el acuerdo o desacuerdo de los naturalistas acerca de la duración de los períodos geológicos, sino más bien en su acuerdo perfecto, por milagro, en un punto muy importante. Convienen todos en que durante la Edad Miocena -ya haga uno o diez millones de años- la Groenlandia y hasta el Spitzbergen, restos de nuestro segundo Continente, el Hiperbóreo, “tenían casi un clima tropical”. Ahora bien; los griegos prehoméricos habían conservado una tradición vívida de esta “Tierra del Sol Eterno”, adonde su Apolo viajaba todos los años. La Ciencia nos dice que:

...durante la Edad Miocena, Groenlandia (a 70º lat. N.) desarrolló gran abundancia de árboles tales como el tejo, el árbol rojo, un sequoia aliado a las especies de California, hayas, plátanos, sauces, encinas, álamos y nogales, así como también una clase de magnolias y de zamias (26).

En una palabra: Groenlandia tenía plantas del Sur desconocidas en la regiones del Norte.
Y ahora se presenta naturalmente esta pregunta: Si los griegos, en los días de Homero, conocían una tierra Hiperbórea, esto es, una tierra bendita más allá del alcance de Bóreas, el Dios del invierno y del huracán, una región ideal que los últimos griegos y sus escritores han tratado en vano de colocar más allá de la Escitia, un país donde las noches eran cortas y los días largos, y más allá de éste una tierra donde el Sol nunca se ponía y donde la palma crecía libremente; si conocían todo esto, ¿quién les habló de ello? En su tiempo, y durante edades anteriores, Groenlandia debió ciertamente haber estado ya cubierta de nieves y hielos perpetuos, lo mismo que ahora. Todo tiende a demostrar que la tierra de las noches cortas y de los días largos era Noruega o Escandinavia, más allá de la cual se hallaba la tierra bendita de la luz y del verano eternos. Para que los griegos conocieran esto, la tradición debió haberles llegado de un pueblo más antiguo que ellos, que conocía aquellos detalles de un clima acerca del cual los griegos mismos nada podían saber. Aun en nuestros días, la Ciencia sospecha que más allá de los mares polares, en el círculo mismo del Polo Ártico, existe un mar que nunca se hiela y un continente siempre verde. Las Enseñanzas Arcaicas y también los Purânas -para quien entiende sus alegorías- contienen las mismas afirmaciones. Para nosotros nos basta la gran probabilidad de que durante el período mioceno de la Ciencia Moderna, en un tiempo en que la Groenlandia era casi una tierra tropical, existió allí un pueblo desconocido ahora de la Historia.

PARTE I


ANTROPOGÉNESIS

DOCE ESTANCIAS, COMPRENDIENDO CUARENTA Y NUEVE SLOKAS,
TRADUCIDAS DEL LIBRO SECRETO DE DZYAN

Con Comentarios


En tiempos primitivos, una doncella,
hermosa Hija del Éter,
Pasó durante edades su existencia
En la gran extensión de los Cielos...........

Vagó durante setecientos años;
...........

Setecientos años de trabajo pasó
Antes de dar a luz a su primer nacido............

Antes que un hermoso ánade descendiendo
Se apresurase hacia la madre-agua...................

Apóyase ligeramente en las rodillas:
Encuentra un sitio a propósito para el nido
Donde, fuera de peligro, poner sus huevos..................

Pone en él sus huevos libremente,
Seis, los huevos de oro pone alli;
Luego un séptimo, un huevo de hierro.

Kalevala (Crawford).

ANTROPOGÉNESIS

DE

LAS ESTANCIAS DE DZYAN (1)


ESTANCIA I


1. El Lha que dirige al Cuarto, es Servidor de los Lha (s) de los Siete, los que giran, conduciendo sus Carros alrededor de su señor, el Ojo Único (de nuestro Mundo). Su Aliento dio Vida a los Siete. Dio Vida al Primero.
2. Dijo la Tierra: “Señor de la Faz Resplandeciente, mi casa está vacía... Envía tus Hijos a poblar esta Rueda. Has enviado tus Siete Hijos al Señor de la Sabiduría. Siete veces te ve él más próximo a sí, siete veces más él te siente. Has prohibido a tus Servidores, los Anillos pequeños, recoger tu Luz y tu Color, interceptar a su paso tu gran Munificencia. Envía ahora la misma a tu Servidor”.
3. Dijo el Señor de la Faz Resplandeciente: “Yo te enviaré un Fuego cuando haya comenzado tu obra. Eleva tu voz a otros Lokas; acude a tu Padre el Señor del Loto, en demanda de sus Hijos... Tu Gente estará bajo el mando de los Padres. Tus Hombres serán mortales. Los Hombres del Señor de la Sabiduría, no los Hijos de Soma, son inmortales. Cesa en tus quejas. Tus Siete Pieles están aún sobre ti... Tú no estás preparada. Tus Hombres no están preparados”.
4. Después de grandes sufrimientos desechó ella sus Tres Pieles viejas, se puso las Siete Pieles nuevas, y afirmóse en la primera.


ESTANCIA II

5. La Rueda volteó por treinta crores más. Construyó Rûpas; Piedras blandas que se endurecieron; Plantas duras que se ablandaron. Lo visible de lo invisible, Insectos y pequeñas Vidas. Ella las sacudía de su dorso cuando invadían a la Madre... Después de treinta crores, se volvió por completo. Reposaba sobre su dorso; sobre un costado... No quería llamar a Hijos del Cielo, no quería buscar a hijos de la Sabiduría. Ella creó de su propio Seno. Produjo Hombres Acuáticos, terribles y perversos.
6. Los Hombres Acuáticos, terribles y perversos, los creó ella misma de los restos de otros. De los desperdicios y el fango de su Primera, Segunda y Tercera los formó. Los Dhyânis vinieron y miraron... los Dhyânis procedentes del resplandeciente Padre-Madre, vinieron de las Blancas Regiones, de las Mansiones de los Mortales Inmortales.
7. Ellos se disgustaron. “Nuestra Carne no está ahí. No hay Rûpas aptos para nuestros Hermanos de la Quinta. No hay Moradas para las Vidas. Aguas puras, no turbias, deben ellos beber. Sequémoslas”.
8. Las Llamas vinieron. Los Fuegos con las Chispas; los Fuegos de la Noche y los Fuegos del Día. Ellos secaron las Aguas turbias y obscuras. Con su calor las agotaron. Los Lhas de la Altura y los Lhamayin de Abajo, vinieron. Hicieron morir a las Formas de dos y de cuatro caras. Lucharon con los Hombres-Cabríos, con los Hombres de Cabeza de Perro y con los Hombres con cuerpos de pez.
9. El agua Madre, el Gran Mar, lloró. Ella se levantó, desapareció en la Luna, que la había elevado, que la había hecho nacer.
10. Cuando fueron destruidos, la Tierra Madre quedóse vacía. Pidió que la secaran.

ESTANCIA III

11. El Señor de los Señores vino. Del Cuerpo de ella él separó las Aguas, y aquello fue Cielo arriba; el Primer Cielo.
12. Los grandes Chohans llamaron a los Señores de la Luna, de los Cuerpos Aéreos: “Producid Hombres, Hombres de vuestra naturaleza. Dadles las Formas internas. ella construirá vestiduras externas. Machos-Hembras serán. señores de la Llama también...”
13. Ellos fueron cada uno a su Tierra destinada; Siete de ellos, cada uno a su Lote. Los señores de la Llama se quedaron detrás. No querían ir; no querían crear.


ESTANCIA IV

14. Las Siete Huestes, los “Señores Nacidos por la Voluntad”, impulsados por el Espíritu Dador de Vida, separaron a los Hombres de ellos mismos, cada uno en su propia Zona.
15. Siete veces siete Sombras de Hombres Futuros nacieron. Cada una de su propio Color y Especie. Cada una inferior a su Padre. Los Padres, los Sin-huesos, no podían dar la Vida a Seres con Huesos. La progenie de Ellos fue Bhûta, sin Forma ni Mente. Por esa razón son ellos llamados la raza Chhâyâ.
16. ¿Cómo nacieron los Mânushya? ¿Cómo se formaron los Manus con mentes? Los Padres llamaron en su ayuda a su propio Fuego, que es el Fuego que arde en la Tierra. El Espíritu de la Tierra llamó en su ayuda al Fuego Solar. Estos Tres, con sus esfuerzos reunidos, produjeron un buen Rûpa. Podía estar de pie, andar, correr, reclinarse o volar. Sin embargo, no era aún más que un Chhâyâ, una Sombra sin Entendimiento...
17. El Aliento necesitaba una Forma; los Padres se la dieron. El Aliento necesitaba un Cuerpo denso; la Tierra lo modeló. El Aliento necesitaba el Espíritu de Vida; los Lhas Solares lo exhalaron en su Forma. El Aliento necesitaba un Espejo de su Cuerpo; “¡Nosotros le dimos el nuestro!” -dijeron los Dhyânis. El Aliento necesitaba un Vehículo de Deseos; “¡Lo tiene!” -dijo el Agotador de las Aguas. Pero el Aliento necesitaba una Mente para abarcar el Universo; “¡No podemos dar eso!” -dijeron los Padres. “¡Jamás la tuve!” -dijo el Espíritu de la Tierra. “¡La Forma sería consumida si yo le diera la mía!” -dijo el gran Fuego... El Hombre permaneció un Bhûta vacío e insensato... Así dieron la Vida los Sin-huesos a los que se convirtieron en Hombres con Huesos en la Tercera.


ESTANCIA V

18. Los Primeros fueron los Hijos de Yoga. Sus hijos, los hijos del Padre Amarillo y de la Madre Blanca.
19. La Segunda Raza fue el producto por brote y expansión, la Asexual procedente de la Sin-sexo (2). Así fue, ¡oh Lanú! producida la segunda Raza.
20. Sus Padres fueron los Nacidos por sí mismos... Los Nacidos por sí mismos, los Chhâyâs procedentes de los brillantes Cuerpos de los Señores, los Padres, los Hijos del Crepúsculo.
21. Cuando la Raza se hizo vieja, las Aguas antiguas se mezclaron con las Aguas más recientes. Cuando sus Gotas se enturbiaron, se desvanecieron y desaparecieron en la nueva Corriente, en la cálida Corriente de la Vida. Lo Externo de la Primera se convirtió en lo Interno de la Segunda. El Ala vieja vino a ser la Sombra nueva, y la Sombra del Ala.


ESTANCIA VI

22. Después la Segunda desarrolló la Nacida del Huevo, la Tercera. El Sudor creció, sus Gotas crecieron, y las Gotas se hicieron duras y redondas. El Sol la calentó; la Luna la enfrió y la formó; el Soplo la alimentó hasta su madurez. Desde la Estrellada Bóveda el Cisne Blanco cobijaba a la gran Gota. El Huevo de la Raza futura, el Hombre-Cisne de la Tercera ulterior. Primeramente macho-hembra, luego Hombre y Muejr.
23. Los Nacidos-por-sí-mismos fueron los Chhâyâs, las Sombras de los Cuerpos de los Hijos del Crepúsculo. Ni el agua ni el fuego podían destruirlos. (Sus hijos lo fueron).


ESTANCIA VII

24. Los Hijos de la Sabiduría, los Hijos de Noche, prontos para renacer descendieron. Vieron ellos las formas viles de la Primera Tercera. “Podemos elegir”, dijeron los Señores; “poseemos la sabiduría”. Algunos entraron en los Chhâyâs proyectaron una Chispa. Otros lo difirieron hasta la Cuarta. De su propio Rûpa llenaron el Kâma. Los que empezaron se convirtieron en Arhats. Los que sólo recibieron una Chispa, permanecieron destituidos de conocimiento; la Chispa ardía débilmente. Un Tercio permanecía sin mente. Sus Jivas no estaban dispuestos. Estos fueron puestos aparte entre las Siete. Se volvieron ellos de cabeza estrecha. En un Tercio estuvieron preparados. “En estos moraremos”, dijeron los Señores de la Llama (y de la Sabiduría Secreta).
25. ¿Cómo obraron los Mânasa, los Hijos de la Sabiduría? Rechazaron a los Nacidos-por-sí-mismos. No están dispuestos. Desdeñaron a los Nacidos del Sudor. No están completamente preparados. No quisieron empezar en el primer Nacido del Huevo.
26. Cuando el Exudado produjo al Nacido del Huevo, al doble, al potente, al poderoso con huesos, los Señores de la Sabiduría dijeron: “Ahora crearemos”.
27. La Tercera Raza se convirtió en el Vâhan de los Señores de la Sabiduría. Creó “Hijos de la Voluntad y del Yoga”, por Kriyâshakti los creó, los Santos Padres. Antecesores de los Arhats.


ESTANCIA VIII

28. De las gotas de sudor, del residuo de la substancia, material procedente de los cuerpos muertos de hombres y animales de la Rueda anterior, y del polvo desechado, fueron producidos los primeros animales.
29. Animales con huesos, dragones del océano y Sarpas voladoras fueron añadidos a los seres que serpentean. Los que se arrastran por el suelo adquirieron alas. Los de largo cuello en el agua se convirtieron en los progenitores de las aves del aire.
30. Durante la Tercera, los animales sin huesos crecieron y se transformaron; se convirtieron ellos en animales con huesos, sus Chhâyâs se solidificaron.
31. Los animales se separaron los primeros. Principiaron a engendrar. El hombre duplo se separó también. Él dijo “Hagamos lo que ellos: unámonos y hagamos criaturas”. Así lo hicieron...
32. Y aquellos que carecían de Chispa, tomaron para sí enormes animales hembras. Engendraron con ellas razas mudas. Mudos eran ellos mismos. Pero sus lenguas se desataron. Las lenguas de su progenie permanecieron calladas. Engendraron monstruos: Una raza de monstruos encorvados, cubiertos de pelo rojo, andando a gatas. Una raza muda para guardar callada la vergüenza.

ESTANCIA IX

33. Viendo lo cual, los Lhas que no habían construido hombres, lloraron, diciendo:
34. “Los Amânasa han profanado nuestras mansiones futuras. Esto es Karma. Habitemos en las otras. Enseñémosles mejor para evitar males mayores”. Así lo hicieron...
35. Entonces todos los hombres fueron dotados de Manas. Vieron ellos el pecado de los sin mente.
36. La Cuarta Raza desarrolló el lenguaje.
37. El Uno se convirtió en Dos; así también todos los seres vivos y serpeantes que eran todavía uno, peces gigantescos, pájaros y serpientes con cabezas de conchas.


ESTANCIA X

38. Así, de dos a dos, en las Siete Zonas, la Tercera Raza dio nacimiento a la Cuarta; los Sura se convirtieron en A-sura.
39. La Primera, en todas las Zonas, fue del color de la luna; la Segunda amarilla como el oro; la Tercera roja; la Cuarta de color oscuro, que se tornó negro por el pecado, Los siete primeros vástagos humanos fueron todos de un color. Los siete siguientes principiaron a mezclarse.
40. Entonces la Tercera y Cuarta crecieron en orgullo. “Somos los reyes; somos los dioses”.
41. Tomaron esposas de hermosa apariencia. Esposas procedentes de los sin mente, los de cabeza estrecha. Engendraron monstruos, demonios perversos, macho y hembra, también Khado (dâkinî), con mentes limitadas.
42. Construyeron ellos templos para el cuerpo humano. Rendían culto a varón y hembra. Entonces el Tercer Ojo cesó de funcionar.


ESTANCIA XI

43. Ellos construyeron enormes ciudades. Con tierras y metales raros ellos construían. De los fuegos vomitados, de la piedra blanca de las montañas y de la piedra negra, tallaban sus propias imágenes a su tamaño y semejanza, y las adoraban.
44. Construyeron grandes imágenes de nueve yatis de alto: el tamaño de sus cuerpos. Fuegos internos habían destruido la tierra de sus Padres. El agua amenazaba a la Cuarta.
45. Las primeras Grandes Aguas vinieron. Ellas sumergieron las Siete Grandes Islas.
46. Los Justos todos salvados, los Impíos destruidos. Con ellos perecieron la mayor parte de los enormes animales producidos del sudor de la tierra.


ESTANCIA XII

47. Pocos quedaron. algunos amarillos, algunos del color oscuro y negro, y algunos rojos quedaron. Los del color de la Luna habían desaparecido para siempre.
48. La Quinta producida del tronco Santo quedó; ella fue gobernada por los primeros Reyes Divinos.
49. ...(Las Serpientes) que volvieron a descender, que hicieron la paz con la Quinta, que la enseñaron e instruyeron...


COMENTARIOS


de las Doce Estancias y sus expresiones, siguiendo el orden
de numeración de aquéllas y de las slokas

 

 

 

 

 

LA “MALDICIÓN” DESDE UN PUNTO DE VISTA
FILOSÓFICO


Las anteriores enseñanzas de la Doctrina Secreta, completadas por tradiciones universales, han debido demostrar ya que los Brâhmanas y Purânas, el Vendîdâd y otras escrituras mazdeístas; las egipcias, griegas y romanas, y finalmente, hasta los anales sagrados judíos, todas tienen el mismo origen. Ninguna de ellas es un cuento sin sentido y sin fundamento, inventado para atrapar al profano incauto; todas son alegorías que encierran, bajo un velo más o menos fantástico, las grandes verdades reunidas en el mismo campo de la tradición prehistórica. La falta de espacio nos impide entrar, en estos volúmenes, en más minuciosos detalles acerca de las cuatro Razas que han precedido a la nuestra. Pero antes de presentar al lector la historia de la evolución psíquica y espiritual de los padres directos antediluvianos de nuestra Quinta Humanidad (la Aria), y antes de demostrar su influencia sobre todas las ramas laterales desarrolladas del mismo tronco, tenemos que dilucidar algunos hechos más. Se ha mostrado con el testimonio de todo el mundo literario antiguo, y las especulaciones intuitivas de más de un filósofo y hombre científico de las últimas edades, que las enseñanzas de nuestra Doctrina Esotérica se hallan corroboradas, en casi todos los casos, tanto por pruebas deducidas como por las directas, y que ni los Gigantes “legendarios” ni los perdidos Continentes, así como tampoco la evolución de las Razas precedentes, son cuentos sin ningún fundamento. En la Adenda del siguiente volumen, la Ciencia se verá más de una vez imposibilitada de replicar; y esperamos que esa Adenda resolverá todas las observaciones escépticas que se presenten respecto al número sagrado en la naturaleza, y a nuestras cifras en general.
Mientras tanto, fáltanos por concluir una tarea: la refutación del más pernicioso de todos los dogmas teológicos, la MALDICIÓN bajo la cual se dice ha sufrido la humanidad desde la supuesta desobediencia de Adán y Eva en el jardín del Edén.
Los poderes creadores del hombre fueron un don de la Sabiduría Divina, no consecuencia del pecado. Esto se ve claramente en la conducta paradójica de Jehovah, que maldice primero a Adán y Eva (o la Humanidad) por el supuesto crimen cometido, y luego bendice a su “pueblo escogido” diciendo: “Creced multiplicaos, y llenad la tierra” (183). La Maldición no fue atraída sobre la humanidad por la Cuarta Raza, pues la Tercera, relativamente sin pecado, los antediluvianos aun más gigantescos, habían perecido del mismo modo; por tanto, el Diluvio no fue un castigo, sino simplemente resultado de una ley periódica y geológica. Tampoco cayó sobre ellos la maldición del KARMA por buscar la unión natural, como hacen todos los animales sin mente en las épocas debidas; sino por abusar del poder creador, por degradar el don divino y malgastar la esencia de la vida sin más objeto que la satisfacción personal bestial. Cuando se comprende, se ve que el tercer capítulo del Génesis se refiere al Adán y Eva de la Tercera Raza que terminaba, y de la Cuarta que empezaba. En el principio, la concepción era tan fácil para la mujer como para toda la creación animal. Nunca estuvo en el plan de la Naturaleza que la mujer diese a luz a sus hijos en el “dolor”. Desde aquella época, sin embargo, durante la evolución de la Cuarta Raza, declaróse la enemistad entre su simiente y la simiente “de la Serpiente”, la simiente o producto del Karma y de la Sabiduría Divina. Pues la semilla de la mujer, la lujuria, aplastó la cabeza de la semilla del fruto de la sabiduría y del conocimiento, convirtiendo todo el misterio de la procreación en satisfacción animal; de aquí que la ley del Karma “magullase el talón” de la Raza Atlante, cambiando de un modo gradual, fisiológica, moral, física y mentalmente la naturaleza toda de la Cuarta Raza humana (184), hasta que, en lugar de ser el rey saludable de la creación animal de la Tercera Raza, el hombre se convirtió en la Quinta, nuestra Raza, en un ser escrupuloso e impotente, y vino a ser el heredero más rico del Globo de enfermedades de constitución y hereditarias, el más consciente e inteligentemente bestial de todos los animales (185).

Ésta es la verdadera Maldición desde el punto de vista fisiológico, casi la única que se indica en el Esoterismo kabalístico. Considerada bajo este aspecto, la Maldición es innegable, porque es evidente. La evolución intelectual, marchando en su progreso mano a mano con la física, ha sido, ciertamente, una maldición más bien que una bendición; un don apresurado por los “Señores de Sabiduría” que derramaron sobre el Manas humano el fresco rocío de su propio Espíritu y Esencia. El Divino Titán ha sufrido, pues, en vano; y casi se siente uno inclinado a lamentar su beneficio a la humanidad, y a suspirar por aquellos días tan gráficamente descritos por Esquilo en su “Prometeo Encadenado”, cuando al final de la primera Edad Titánica (la Edad que siguió a la del Hombre Etéreo, del piadoso Kandu y Pramlochâ) el hombre físico naciente, todavía sin intelecto y (fisiológicamente) sin sentidos, se describe como:

Viendo, veían en vano;
Oyendo, no oían; sino que semejantes a las sombras en sueños,
Durante largo tiempo, todo lo confundían al acaso.

Nuestros Salvadores, los Agnishvâtta y otros “Hijos divinos de la Llama de la Sabiduría”, personificados por los griegos en Prometeo (186), bien pueden quedar desconocidos y sin que se les dé las gracias, en la injusticia del corazón humano. En nuestra ignorancia de la verdad, pueden ser indirectamente maldecidos por el don de Pandora; pero verse proclamados y declardos DEMONIOS por boca del clero es un Karma demasiado pesado para “Aquel” que, cuando Zeus, “deseó ardientemente” extinguir toda la raza humana, “se atrevió él solo” a salvar a la “raza mortal” de la perdición, o, como se hace decir al Titán que sufre:

Para que no se hundieran, arrebatados al tenebroso Hades,
Por esto, terribles torturas me oprimen,
Cruel sacrificio, que a lástima mueve,
Yo que a los mortales compadecí...

El coro observa muy pertinentemente:

¡Gran beneficio fue el que a los mortales otorgaste!

Prometeo contesta:

Sí, y además les di el fuego,
CORO: ¿Conque el fuego llameante esos seres efímeros poseen?
PROM.: Sí, y por él muchas artes con perfección aprenderán...
Pero con las artes, el “fuego” recibido se ha convertido en la mayor de las maldiciones; el elemento animal y la conciencia de su posesión han cambiado el instinto periódico en animalismo y sensualidad crónica (187). Esto es lo que amenaza a la humanidad como pesado manto funerario. así surge la responsabilidad del libre albedrío; las pasiones Titánicas que representan a la humanidad en su aspecto más sombrío:

La insaciabilidad constante de las pasiones y deseos inferiores que, con cínica insolencia, desafían las trabas de la ley (188).

Habiendo Prometeo dotado al hombre, según el Protágoras de Platón, con aquella “sabiduría que suministra el bienestar físico”, y no habiendo cambiado el aspecto inferior del Manas del animal (Kâma), en lugar de “una mente inmaculada, primer don del cielo”, creóse el eterno buitre del deseo jamás satisfecho, del pesar y de la desesperación, acoplado a la “debilidad soñolienta que encadena a la raza ciega de los mortales” (556), hasta el día en que Prometeo sea puesto en libertad por su libertador, destinado por el cielo, Heracles.

Ahora bien; los cristianos, especialmente los católicos romanos, han tratado de relacionar proféticamente este drama con el advenimiento de Cristo. No se podía cometer error mayor. El verdadero teósofo, el que busca la Sabiduría Divina y rinde culto a la Perfección absoluta -la Deidad Desconocida, que no es Zeus ni Jehovah-, rechazará tal idea. Señalando a la antigüedad, probará que jamás ha habido un pecado original, sino sólo un abuso de la inteligencia física siendo guiado lo psíquico por lo Animal, y extinguiendo entre ambos la luz de lo Espiritual. Dirá él, pues: ¡Todos los que podáis leer entre líneas, estudiad la Antigua Sabiduría en los viejos dramas, indos y griegos; leed con atención el “Prometeo Encadenado”, representado en los teatros de Atenas hace 2.400 años! El mito no pertenece a Hesiodo ni a Esquilo; sino que, como Bunsen dice, “es más antiguo que los mismos helenos”, pues verdaderamente pertenece a la aurora de la conciencia humana. El Titán crucificado es el símbolo personificado del Logos colectivo, la “Hueste” de los “Señores de la Sabiduría” o el HOMBRE CELESTE, que encarnó en la Humanidad. Además, según demuestra su nombre (Pro-me-theus, “el que va ante él” o el futuro) (189), en lo que él ideó y enseñó a la humanidad, la penetración psicológica no era lo de menos. Pues según sus quejas a las hijas del Océano:

De modos diversos determiné las profecías (492)
Y entre los sueños distinguí primeramente
La visión verdadera... y a los mortales guié
A un arte misterioso...
Todas las artes, de Prometeo los mortales recibieron.

Dejando, por unas páginas, el asunto principal, detengámonos a ver lo que puede ser el significado oculto de esta tradicional alegoría, una de las más antiguas así como de las más sugestivas. Como se relaciona directamente con las primeras Razas, no será esto una verdadera digresión.
El asunto de la trilogía de Esquilo, de la cual se han perdido dos piezas, es conocido de todo lector culto. El semidiós roba a los Dioses (los Elohim) su secreto, el misterio del Fuego Creador. Por este atentado sacrílego, Cronos (190) lo derriba y le entrega a Zeus, el Padre y Creador de una humanidad que él hubiera deseado ciega intelectualmente y semejante al animal; una Deidad Personal que no quería ver al HOMBRE “como uno de nosotros”. Por tanto, Prometeo, el “Dador del Fuego y de la Luz”, es encadenado al Monte Cáucaso y condenado a la tortura. Pero el Destino triforme (Karma) cuyos decretos, como dice el Titán, hasta Zeus -

Ni aun él al destino escapar puede...
- ordena que estos sufrimientos sólo durarán hasta el día en que nazca un hijo de Zeus -

Sí, un hijo más fuerte que su padre . (787)

..
Uno de tu propia estirpe (de Io) será. (791)

Este “Hijo” librará a Prometeo (la humanidad que sufre) de su propio don fatal. Su nombre es “Aquel que tiene que venir”.
Bajo la autoridad, pues, de estas pocas líneas, las cuales, como toda otra sentencia alegórica, puede ser amoldada a cualquier sentido (bajo la autoridad de las palabras pronunciadas por Prometeo y dirigidas a Io, la hija de Inaco, perseguida por Zeus), toda una profecía ha sido construida por algunos escritores católicos. Dice el Titán crucificado:

Y , portento increíble, las encinas parlantes
Las cuales claramente, sin enigmática frase,
Te proclamaron como la ilustre esposa de Zeus

....................... (853)
............. halagándote
Con sólo el suave contacto de su diestra;
Luego al oscuro Epafo parirás, cuyo nombre
Registra su concepción sagrada ... (870)

Esto fue interpretado por varios fanáticos (Des Mousseaux y De Mirville, entre otros) como una clara profecía. Io “es la madre de Dios”, se nos dice, y el “oscuro Epafos”, Cristo. Pero este último no ha destronado a su Padre, excepto metafóricamente, si nos referimos a Jehovah como el Padre; ni el Salvador cristiano ha precipitado a su Padre en el Hades. Prometeo dice (en el verso 930) que Zeus será también humillado:

....tal matrimonio prepara
Que desde el trono de su poderío a la nada
Lo precipitará; cumpliráse así en todo
La maldición de su padre Cronos...... Dejadle, pues, estar
Confiado en su alto y mugiente trueno,
Y blandiendo con ambas manos el rayo fiero;
Pues estos no le librarán, y tendrá que caer,
Caída ignominiosa, intolerable ... (980)

El “oscuro Epafos” era el Dionisio-Sabasius, hijo de Zeus y de Deméter en los Misterios Sabasios, durante los cuales el “Padre de los Dioses”, tomando la forma de Serpiente, engendró con Deméter a Dionisio, o el Baco Solar. Io es la Luna y, al mismo tiempo, la Eva de una nueva raza, y lo mismo es Deméter, en el caso presente. El mito de Prometeo es verdaderamente una profecía; pero no se refiere a ninguno de los Salvadores cíclicos que han aparecido periódicamente en varios países y en diversas naciones, en sus estados transitorios de evolución. Se refiere al último de los misterios de las transformaciones cíclicas, en cuya serie la humanidad, habiendo pasado del estado etéreo al físico sólido, desde la procreación espiritual a la fisiológica, marcha ahora adelante en el arco opuesto del ciclo, hacia esa segunda fase de su estado primitivo en que la mujer no conocía hombre y la progenie humana era creada, no engendrada.
Ese estado volverá al mundo en general cuando éste descubra y aprecie realmente las verdades que yacen en el fondo de este gran problema del sexo. Será él como la “luz que nunca ha brillado ni en la tierra ni en el mar”; y tiene que llegar a los hombres por medio de la Sociedad Teosófica. Esa luz conducirá a la verdadera intuición espiritual. Entonces, según se dijo una vez en una carta a un teósofo:

El mundo tendrá una raza de Buddhas y Cristos, porque el mundo habrá descubierto que está en su poder el procrear niños semejantes a Buddha, o Demonios... Cuando este conocimiento venga, todas las religiones dogmáticas, y con éstas los Demonios, se extinguirán.

Si reflexionamos sobre el desarrollo sucesivo de la alegoría, y del carácter de los héroes, el misterio puede descifrarse. Cronos es, por supuesto, el “Tiempo”, en su curso cíclico. Devora él a sus hijos, incluso a los Dioses personales de los dogmas exotéricos. En lugar de Zeus, ha devorado él a su ídolo de piedra; pero el símbolo ha crecido, y sólo se ha desarrollado en la fantasía humana, a medida que la humanidad ha descendido en el ciclo hacia su perfección intelectual y física solamente, no hacia la espiritual. Cuando haya progresado igualmente en su evolución espiritual, Cronos no seguirá engañándose. En lugar de la imagen de piedra, se tragará a la misma ficción antropomórfica. Porque la Serpiente de la Sabiduría, representada en los Misterios Sabasios por el Logos antropomorfizado, la unidad de los Poderes espirituales y físicos, creará con el Tiempo (Cronos) una progenie: Dionisio-Baco o el “oscuro Epafos”, el “poderoso”, la Raza que le derribará. ¿En dónde nacerá? Prometeo muestra su origen y lugar de su nacimiento en su profecía a Io. Io es la Diosa Lunar de la generación, pues ella es Isis y es Eva, la Gran Madre (191). Él muestra el sendero de la marcha (de las razas), tan claramente como pueden expresarlo las palabras. Ella tiene que dejar Europa e ir al continente asiático, llegando allí a la más elevada de las montañas del Cáucaso (véase 737); pues el Titán le dice:

Cuando el río atravieses que separa
Entrambos continentes, hacia el Oriente abrasador ... (810)

tiene que viajar en dirección al Este, después de pasar el “Bósforo Kimmeriano” y cruzar lo que evidentemente es el Volga y ahora Astrakhan sobre el mar Caspio. Después de esto encontrará “furiosos vientos del Norte”, y de allí pasará al país de la “hueste de Arimaspian” (al Este de la Escitia de Herodoto) hacia

Las ondas cargadas de oro de Plutón ... (825)

Lo cual ha conjeturado acertadamente el profesor Newman que significa el Ural, siendo los Arimaspi de Herodoto “los habitantes conocidos de esta región aurífera”.
Y ahora se presenta (entre los versículos 825 y 835) un enigma para todos los intérpretes europeos. Dice el Titán:

No te acerques a estos (a los Arimaspi y Grifos); a una tierra mucho más lejana
Llegarás después, donde mora una raza negra
Cerca de las fuentes del Sol, de donde viene el Etíope río;
Seguirás por sus orillas hasta que llegues
A los poderosos rápidos, de do las Biblinas alturas
Envían al Neilos aguas sacras y puras.

Allí se ordenó a Io que fundase una colonia para ella y sus hijos. Ahora veremos cómo ha sido interpretado el pasaje. A Io se le dice que tiene que viajar hacia Oriente hasta llegar al río Ethiops, el cual tendrá que seguir hasta su caída en el Nilo, de donde la perplejidad. “Según las teorías geográficas de los primeros griegos”, nos dice el autor de la versión de “Prometeo Encadenado”:

Esta condición la llenaba el río Indus. Arrian (VI, 1) refiere que Alejandro el Grande, al estarse preparando para navegar por el Indus (habiendo visto cocodrilos en este río y en ningún otro, excepto en el Nilo...), le pareció que había descubierto las fuentes del Nilo; como si éste, saliendo de algún lugar de la India, y corriendo a través de mucha tierra desierta, perdiese por esto su nombre de Indus, corriese... luego por tierras inhabitadas, y fuese entonces llamado Nilo por los etíopes de aquellos lugares, y después por los egipcios. Virgilio, en la Geórgica IV, se hace eco de este antiguo error (192).

Tanto Alejandro como Virgilio pueden haberse equivocado considerablemente en sus nociones geográficas; pero la profecía de Prometeo no ha pecado del mismo modo, ni mucho menos; en todo caso, no en su espíritu esotérico. Cuando se simboliza cierta Raza, y se dan los sucesos de su historia alegóricamente, no hay que esperar una exactitud topográfica en el itinerario trazado para su personificación. Sin embargo, sucede efectivamente que el río Ethiops es el Indus, y es también el Nil o Nilâ. Es el río que nace en la montaña, la Celeste Kailâsa, la Mansión de los Dioses, a 22.000 pies sobre el nivel del mar. Era el Río Ethiops, y así fue llamado por los griegos mucho tiempo antes de los días de Alejando, porque sus orillas, desde Attock hasta Sind, estaban pobladas por tribus a quienes generalmente se llamaba etíopes orientales. La India y Egipto eran dos naciones hermanas, y los etíopes orientales -los poderosos constructores- vinieron de la India, como está bastante bien probado, según creemos, en Isis sin Velo (193).
En este caso ¿por qué no ha de haber podido Alejandro, y hasta el erudito Virgilio, usar de la palabra Nilo o Neilos al hablar del Indus, puesto que es uno de sus nombres? Hasta hoy día el Indus es llamado en las regiones alrededor de Kalabagh, Nil, “azul”, y Nilâ, el “río azul”. Las aguas son allí de tal color azul oscuro, que este nombre le fue dado desde tiempo inmemorial; y una pequeña ciudad situada en sus orillas, y que existe hasta hoy, lleva el mismo nombre. Es evidente que Arrian, que escribió mucho tiempo después de los días de Alejandro, y que ignoraba el antiguo nombre del Indus, ha calumniado inconscientemente al conquistador griego. Nuestros modernos historiadores no han sido tampoco más cautos al juzgar como lo han hecho, pues a menudo hacen las declaraciones más concluyentes por meras apariencias, lo mismo que sus antiguos colegas de antaño, cuando no había Enciclopedia alguna a su disposición.
La raza de Io, la “doncella con cuernos de vaca”, es, pues, sencillamente la raza avanzada primitiva de los etíopes, traída por ella del Indus al Nilo, el cual recibió su nombre en memoria del río madre de los colonos de la India (194). Por tanto, Prometeo dice a Io (195) que el Neilos sagrado -el Dios, no el río- la guiará “a la tierra de tres ángulos”, a saber, el Delta, en donde se ordenó previamente a sus hijos que fundasen “aquella remota colonia” (833 y sig.).
Allí es donde una nueva raza principia (los egipcios), y una “raza femenina” (873), la cual, la “quinta en descendencia” del oscuro Epafos:

En número de cincuenta volverá a Argos.

Luego una de las cincuenta vírgenes caerá por el amor y

... Tendrá con Argos una raza de reyes

..........
Pero de esta estirpe saldrán héroes indomables,
Arqueros famosos, que me libertarán de estos males.

Cuándo surgirán estos héroes es lo que el Titán no dice; pues, según observa:

Para expresar esto extensamente, necesítase largo discurso.

Pero “Argos” es Arghyavarsha, la Tierra de las Libaciones y de los antiguos Hierofantes, de donde saldrá el Libertador de la Humanidad, nombre que se convirtió edades después en el de su vecina la India: la Aryâvarta de antaño.
Varios escritores antiguos, entre ellos Cicerón (196) y Clemente de Alejandría (197), han dicho que el asunto formaba parte de los Misterios Sabasian. Estos últimos escritores son los únicos que atribuyen a su verdadera causa el hecho de haber sido Esquilo acusado por los atenienses de sacrilegio y condenado a morir apedreado. Dicen ellos que Esquilo, no estando iniciado, había profanado los Misterios exponiéndolos en sus Trilogías en un escenario público (198). Pero hubiera incurrido en la misma pena si hubiese sido iniciado; lo cual es lo que debe haber sucedido, porque de otro modo hubiera tenido, como Sócrates, un Demonio que le revelase el Drama alegórico, sagrado y secreto, de la Iniciación. En todo caso, el “padre de la tragedia griega” no fue quien inventó la profecía de Prometeo; pues lo que él hizo fue sólo repetir en forma dramática lo que era revelado por los sacerdotes durante los Misterios de Sabasia (199). Estos últimos eran una de las festividades sagradas más antiguas, cuyo origen es hasta hoy día desconocido de la historia. Los mitólogos lo relacionan, por medio de Mithra, el Sol, llamado Sabasio en algunos antiguos monumentos, con Júpiter y Baco. Sin embargo, no fue nunca propiedad de los griegos, sino que data de tiempo inmemorial.
La traductora del drama se maravilla de que Esquilo se hiciese culpable de semejante

discrepancia entre el carácter de Zeus, tal como se le presenta en el “Prometeo Encadenado”, y el que se describe en los demás dramas (200).

Esto es por lo que Esquilo, lo mismo que Shakespeare, fue y seguirá siendo siempre la “Esfinge” intelectual de las edades. Entre Zeus, la Deidad Abstracta del pensamiento griego, y el Zeus Olímpico, había un abismo. Este último no representaba en los Misterios más principio que el aspecto inferior de la inteligencia física humana (Manas enlazado con Kâma); mientras que Prometeo, el aspecto divino de Manas sumergido en Buddhi, al cual aspira, era el Alma divina. Siempre que a Zeus se le representa como cediendo a sus pasiones inferiores, es nada más que el Alma Humana, el Dios celoso, vengativo y cruel, en su Egoísmo o Yo exclusivista. De aquí que a Zeus se le represente como una Serpiente, el tentador intelectual del hombre, que, sin embargo, engendra en el curso de la evolución cíclica al “Salvador-Hombre”, al Baco Solar o Dionisio - más que hombre.
Dionisio es uno con Osiris, con Krishna y con Buddha, el Sabio celeste, y con el Avatâra (décimo) futuro, el Christos Espiritual glorificado, que libertará al Christos en sufrimiento (la humanidad, o Prometeo), en su prueba. Esto, según dicen las leyendas brahmánicas y buddhistas, que repiten como eco las enseñanzas de Zoroastro y ahora las cristianas (estas últimas sólo ocasionalmente), sucederá al final del Kali Yuga. Sólo después de la aparición del Kalki Avatâra, o Sosiosh, nacerá el hombre de la mujer sin pecado. Entonces Brahmâ, la deidad hindú; Ahura Mazda (Ormuzd), la de Zoroastro; Zeus, el Don Juan olímpico griego; Jehovah, el Dios de tribu, celoso, vacilante y cruel de los israelitas, y todos sus semejantes del Panteón universal de la fantasía humana, se desvanecerán y desaparecerán en el aire sutil. Y juntamente con ellos se desvanecerán sus sombras, los aspectos sombríos de todas estas Deidades, representadas siempre como sus “hermanos gemelos” y criaturas, en la leyenda Exotérica: su propia reflexión sobre la Tierra, en la Filosofía Esotérica. Los Ahrimanes y Tifones, los Samaels y Satanes, serán todos destronados en ese día, cuando todas las pasiones malas sean subyugadas.
Hay una Ley Eterna en la Naturaleza que tiende siempre a ajustar los opuestos y a producir una armonía final. Debido a esta Ley de desarrollo espiritual que se sobrepondrá al físico y puramente intelectual, la humanidad se verá libre de sus falsos Dioses, y se verá, finalmente, redimida por sí misma.
En su revelación final, el antiguo mito de Prometeo (cuyos prototipos y antitipos se encuentran en todas las antiguas teogonías) radica en cada una de éstas, en el origen mismo del mal físico, porque está en el umbral de la vida física humana. Cronos es el “Tiempo”, cuya primera ley es que el orden de las fases sucesivas y armónicas en el proceso de la evolución durante el desarrollo cíclico, se conserve estrictamente, bajo la pena severa del desenvolvimiento anormal, con todos sus consiguientes resultados. No estaba en el programa del desarrollo natural, que el hombre, por más que sea un animal superior, se convirtiera desde luego, intelectual, espiritual y psíquicamente, en el Semidiós, que es en la Tierra, mientras que su constitución física permanece más débil, más impotente y efímera que la de casi todos los mamíferos de gran tamaño. El contraste es demasiado grotesco y violento; el tabernáculo demasiado indigno del Dios que en él mora. Así el don de Prometeo se convirtió en una maldición, aun cuando sabida de antemano y prevista por la Hueste personificada en ese personaje, como su nombre bien lo indica (201). En esto se hallan fundados su pecado y su redención a la vez. Pues la Hueste que encarnó en una parte de la humanidad, aunque inducida a ello por Karma o Némesis, prefirió el libre albedrío a la esclavitud pasiva; el dolor, y hasta la tortura intelectual consciente, “durante el transcurso de miríadas de tiempos”, a la beatitud instintiva, imbécil y vacía. Sabiendo que semejante encarnación era prematura y no estaba en el programa de la Naturaleza, la Hueste Celestial, “Prometeo”, se sacrificó, sin embargo, para beneficiar con ello a una parte, al menos, de la humanidad (202). Pero al paso que salvaba al hombre de la oscuridad mental, le infligió las torturas de la propia conciencia de su responsabilidad (resultado de su libre albedrío), además de todos los males de que es heredero el hombre y la carne mortal. Esta tortura aceptóla Prometeo para sí, puesto que la Hueste se mezcló desde entonces con el tabernáculo preparado para ella, el cual era aún imperfecto en aquel período de formación.
Siendo incapaz la evolución espiritual de marchar a la par que la física, una vez rota su homogeneidad por la mezcla, el don se convirtió por ello en la causa principal, si no en el único origen, del Mal (203). Altamente filosófica es la alegoría que muestra a Cronos maldiciendo a Zeus por destronarle, en la Edad de Oro primitiva de Saturno, cuando todos los hombres eran Semidioses, y por crear una raza física de hombres relativamente débiles e impotentes; y después, entregando a su venganza (la de Zeus) al culpable que despojó a los Dioses de su prerrogativa de crear, elevando con ello al hombre a su nivel, intelectual y espiritualmente. En el caso de Prometeo, Zeus representa a la Hueste de los Progenitores Primarios, los PITRIS, los “Padres” que crearon al hombre sin entendimiento y sin mente; al paso que el Divino Titán representa a los Creadores Espirituales, los Devas que “cayeron” en la generación. Los primeros son inferiores espiritualmente, pero más fuertes físicamente que los “Prometeos”; y, por tanto, estos últimos aparecen vencidos. “La Hueste inferior, cuya obra destruyó el Titán, echando así por tierra los planes de Zeus”, estaba en esta Tierra en su propia esfera y plano de acción; mientras que la Hueste superior estaba desterrada del cielo, y se encontró cogido en las redes de la Materia. Los de la Hueste inferior eran dueños de todas las Fuerzas Titánicas inferiores y Cósmicas; los Titanes superiores sólo poseían el Fuego intelectual y espiritual. Este drama de la lucha de Prometeo con el Zeus sensual, déspota y tirano del Olimpo, lo vemos representado diariamente en nuestra presente humanidad; las pasiones inferiores encadenan las aspiraciones superiores a la roca de la Materia, para generar muchas veces el buitre del dolor, del pesar y del arrepentimiento. En todos estos casos se vuelve a ver de nuevo

Un dios ... encadenado, presa de la angustia;
El enemigo de Zeus, odiado por todos,

un Dios, que ni aun tiene aquel supremo consuelo de Prometeo, que sufría por propio sacrificio

Porque a los hombres amaba demasiado;

pues el Titán divino es impulsado por el altruismo, y el hombre mortal por el propio interés y el egoísmo en todas las ocasiones.
El moderno Prometeo se ha convertido ahora en Epi-meteo “el que ve sólo después del suceso”; porque la filantropía universal del primero ha degenerado hace mucho tiempo en interés y adoración propios. El hombre volverá a ser el Titán libre de antaño; pero no antes de que la evolución cíclica haya vuelto a establecer la interrumpida armonía entre las dos naturalezas, la terrestre y la divina; después de lo cual se hará impenetrable a las Fuerzas Titánicas inferiores, invulnerable en su Personalidad e inmortal en su Individualidad. Pero esto no sucederá sino cuando haya eliminado de su naturaleza todo elemento animal. Cuando el hombre comprenda que “Deus non fecit mortem” (204), sino que el hombre mismo la ha creado, volverá a ser el Prometeo de antes de su caída.
Para el simbolismo completo de Prometeo y el origen de este mito en Grecia, se envía al lector al tomo IV, Parte II, Sección 6: “Prometeo, el Titán”, etc. En dicha Parte, especie de suplemento del presente trozo, se exponen todos los informes adicionales sobre aquellas doctrinas que serán controvertidas y disputadas. Esta obra es tan heterodoxa, cuando se la confronta con los modelos aceptados de la Teología y de la Ciencia Modernas, que no se omitirá prueba alguna que tienda a mostrar que tales modelos usurpan muchas veces una autoridad ilegal.


FRAGMENTOS ADICIONALES DE UN COMENTARIO SOBRE
LOS VERSÍCULOS DE LA ESTANCIA XII


El manuscrito de que se han tomado estas explicaciones adicionales pertenece al grupo llamado Tongshaktchi Sangye Songa, o los “Anales de los Treinta y cinco Buddhas de Compasión”, como se les llama exotéricamente. Estos personajes, sin embargo, aunque llamados Buddhas en la religión Buddhista del Norte, pueden llamarse igualmente Rishis, Avatâras, etcétera, pues son “Buddhas que han precedido a Shâkyamuni” sólo para los partidarios septentrionales de la ética predicada por Gautama. Estos grandes Mahâtmâs, o Buddhas, son propiedad universal y común; son Sabios históricos (por lo menos para todos los Ocultistas que creen en tal Jerarquía de Sabios, y a quienes su existencia les ha sido probada por los que saben de la Fraternidad). Se han escogido de entre unos noventa y siete Buddhas de un grupo, y cincuenta y tres de otro (205), en su mayor parte personajes imaginarios, que son realmente la personificación de los poderes de los primeramente mencionados (206). Estos “Cestos” de escritos de los más antiguos, sobre “hojas de palma”, son guardados muy secretos. Cada manuscrito tiene como apéndice una corta sinopsis de la historia de la subraza a que perteneció el Buddha-Lha particular. El manuscrito especial del que han sido extractados los fragmentos que siguen, y puestos luego en lenguaje más comprensible, se dice que ha sido copiado de tablas de piedra que pertenecieron a un Buddha de los primeros días de la Quinta Raza, que había presenciado el Diluvio y la sumersión de los principales continentes de la Raza Atlante. No está muy lejano el día en que mucho si no todo de lo que aquí exponemos de los Anales Arcaicos se encontrará ser exacto. Entonces los simbologistas modernos adquirirán la certidumbre de que el mismo Odin, o el Dios Woden, el Dios más elevado de la mitología alemana y escandinava, es uno de estos treinta y cinco Buddhas; uno de los primeros, verdaderamente, porque el continente al que él y su Raza pertenecían, es también uno de los primeros; tan primitivo, en verdad, que en aquellos días la naturaleza tropical se encontraba en donde ahora se hallan los hielos perpetuos, y se podía cruzar casi por tierra seca desde Noruega, por Irlanda y Groenlandia, a las tierras que al presente circundan la Bahía de Hudson. (207). De una manera semejante en los días del apogeo de los Gigantes Atlantes, los hijos de los “Gigantes del Oriente”, un peregrino podía hacer un viaje desde lo que hoy se llama el desierto de Sahara, a las tierras que reposan ahora en sueños sin ensueños, en el fondo de las aguas del Golfo de México y el Mar de los Caribes. Sucesos que jamás han sido escritos fuera de la memoria humana, pero que eran religiosamente transmitidos de una generación a otra, y de raza a raza, pueden haberse conservado por la constante transmisión “dentro del libro del cerebro”, y a través de evos sin cuento, con más verdad y exactitud que en cualquier documento o anales escritos. “Lo que forma parte de nuestras almas es eterno”, dice Thackeray; y ¿qué puede haber más próximo a nuestras Almas que lo que sucede en el albor de nuestras vidas? Esas vidas son innumerables; pero el Alma o Espíritu que nos anima a través de estas miríadas de existencias es la misma; y aunque el “libro” del cerebro físico puede olvidar sucesos dentro de una vida terrestre, la masa de los recuerdos colectivos jamás abandonará el Alma Divina que en nosotros mora. Sus murmullos podrán ser demasiado tenues; el sonido de sus palabras demasiado alejado del plano que perciben nuestros sentidos físicos; sin embargo, la sombra de los sucesos que fueron, tanto como la sombra de los sucesos por acontecer, se halla dentro de sus facultades perceptivas, y siempre presente ante su ojo mental.
Quizás es la voz del Alma la que dice, a los que creen en la tradición más que en la historia escrita, que lo que vamos a manifestar es en un todo verdad, y se relaciona con hechos prehistóricos.
He aquí lo que dice uno de los pasajes:
LOS REYES DE LA LUZ HAN PARTIDO INDIGNADOS. LOS PECADOS DE LOS HOMBRES SE HAN HECHO TAN NEGROS QUE LA TIERRA SE ESTREMECE EN SU AGONÍA... LAS AZULADAS SEDES PERMANECEN VACÍAS. ¿QUIÉNES ENTRE LAS (RAZAS) MORENAS, QUIÉNES ENTRE LAS ROJAS NI AUN ENTRE LAS NEGRAS, PUEDE OCUPAR LAS SEDES DE LOS BENDITOS, LAS SEDES DE LA SABIDURÍA Y DE LA PIEDAD? ¿QUIÉN PUEDE ASUMIR LA FLOR DEL PODER, LA PLANTA DEL DORADO TALLO Y DE LA FLOR AZUL?
Los “Reyes de la Luz” es el nombre que se da en todos los antiguos anales a los Soberanos de las Dinastías Divinas. Las “Azuladas Sedes” está traducido como “Tronos Celestiales” en algunos documentos. La “Flor del Poder” es ahora el Loto; lo que puede haber sido en aquel tiempo, ¿quién lo sabe?
El escritor prosigue, como el difunto Jeremías, lamentando el destino de su pueblo. Habían perdido sus Reyes “Azules” (Celestiales) “los del color deva”, de complexión lunar; y “los de faz refulgente (dorada)” partieron “a la Tierra de la Dicha, la Tierra del Fuego y del Metal”, o de acuerdo con las reglas del simbolismo, a las tierras situadas al Norte y Este, de donde “las Grandes Aguas han sido barridas, absorbidas por la Tierra y disipadas en el Aire”. Las razas sabias habían percibido “los Dragones negros de la tempestad, llamados por los Dragones de la Sabiduría”, y “huyeron conducidas por los resplandecientes Protectores del País más Excelente”, los grandes Adeptos antiguos, probablemente los que los indos mencionan como sus Rishis y Manus. Uno de ellos era el Manu Vaivasvata.
Los “de color amarillo” son los antepasados de los que hoy clasifica la Etnología como turanios, mogoles, chinos y otras naciones antiguas; y la tierra a que huyeron no fue otra que el Asia Central. Allí nacieron razas completamente nuevas; allí vivieron y murieron hasta la separación de las naciones. Pero esta “separación” no se verificó ni en las localidades que la Ciencia Moderna señala, ni del modo que se dice que los arios se dividieron y separaron, según el profesor Max Müller y otros arianistas. Cerca de dos terceras partes de un millón de años han transcurrido desde aquella época. Los gigantes de rostro amarillo de los días postatlantes tuvieron tiempo sobrado de dividirse en los tipos más heterogéneos y diversos, en su confinamiento obligado en una parte del mundo, con la misma sangre de raza y sin ninguna infusión o mezcla extraña, durante un período de cerca de 700.000 años. Lo mismo se ve en África; en ninguna parte existe tal variedad extraordinaria de tipos, desde el negro hasta el casi blanco, desde los hombres gigantescos hasta las razas enanas; y esto sólo a causa de su forzado aislamiento. Los africanos no han abandonado su continente durante cientos de miles de años. Si mañana desapareciese Europa apareciendo otras tierras en su lugar, y si las tribus africanas se separasen y esparciesen sobre la superficie de la Tierra, dentro de cien mil años formarían ellas la masa de las naciones civilizadas. Los descendientes de nuestras naciones más cultas, que pudieran haber sobrevivido en alguna isla sin medios de cruzar los nuevos mares, serían los que caerían en un estado de relativo salvajismo. Así que la razón que se da para dividir a la humanidad en razas superiores e inferiores cae por tierra y se convierte en una ilusión.
Tales son los hechos que presentan los Anales Arcaicos. Comparándolos con algunas teorías modernas de la evolución, minus la Selección Natural (208), estas declaraciones aparecen muy razonables y lógicas. Así, mientras los arios son los descendientes del Adán amarillo, de la raza gigantesca ario-atlante, altamente civilizada; los semitas, y con ellos los judíos, son los del Adán rojo; de modo que, tanto De Quatrefages como los escritores del Génesis mosaico tienen razón. Porque si el capítulo V del libro primero de Moisés pudiera compararse con las genealogías que se encuentran en nuestra Biblia Arcaica, se observaría en ellas el período desde Adán a Noé, aunque, por supuesto, bajo nombres distintos, estando los años de los respectivos Patriarcas convertidos en períodos, y siendo el todo simbólico y alegórico. En el manuscrito de que nos estamos ocupando, son muchas y frecuentes las referencias al gran conocimiento y civilización de las naciones Atlantes que muestran el régimen de algunas de ellas y la naturaleza de sus artes y ciencias. Si de la Tercera Raza-Raíz, los Lemuro atlantes, se ha dicho ya que pereció “con sus elevadas civilizaciones y Dioses” (209), ¡cuánto más puede decirse esto de los Atlantes!
De la Cuarta Raza es de donde los arios primitivos adquirieron su conocimiento del “conjunto de cosas maravillosas” (de) el Sabhâ y Mayasabhê (210) mencionados en el Mahâbârata, el don de Mayasura (211) a los Pândavas. De ellos aprendieron la aeronáutica, la Vimâna Vidyâ, el “conocimiento de volar en vehículos aéreos”, y por tanto, sus grandes conocimientos de meteorografía y meteorología. De ellos también heredaron los arios su más valiosa ciencia de las virtudes ocultas de las piedras preciosas y otras de la Química, o más bien, la Alquimia, la Mineralogía, Geología, Física y astronomía.
Varias veces se ha hecho la escritora la siguiente pregunta: ¿Es original la historia del Éxodo, por lo menos en sus detalles, según se refiere en el Antiguo Testamento? ¿O es, como la historia de Moisés y muchas otras, sencillamente otra versión de las leyendas que se contaban de los Atlantes? Porque, ¿quién puede dejar de ver la gran semejanza de los rasgos fundamentales, al oír referir la historia de estos últimos? Recuérdese la cólera de “Dios” ante la obstinación de Faraón, su orden a los “elegidos” de despojar a los egipcios, antes de partir, de sus “joyas de plata y joyas de oro” (212), y finalmente, los egipcios y su Faraón ahogados en el Mar Rojo. Léase luego el fragmento siguiente de la historia primitiva en el Comentario:
Y el “Gran Rey de la Faz resplandeciente”, el jefe de todos los de faz amarilla se entristeció al ver los pecados de los de faz negra.
Envió él sus vehículos aéreos (Vimânas) a todos los jefes hermanos (jefes de otras naciones y tribus) con hombres piadosos dentro, diciendo:
“Preparaos. Alzaos vosotros, hombres de la Buena Ley, y cruzad la tierra mientras esté (aún) seca”.
“Los Señores de la tempestad se aproximan. Sus carros se aproximan a la Tierra. Solamente una noche y dos días más vivirán los Señores de la Obscura Faz (los hechiceros) en esta tierra paciente. Está ella condenada y tienen que hundirse con ella. Los Señores inferiores de los Fuegos (los Gnomos y los Elementales del Fuego) están preparando sus Agnyastras mágicas (armas de fuego construidas por medio de la Magia). Pero los Señores de mirada Tenebrosa (“Mal Ojo”) son más fuertes que ellos (los Elementales), y estos son los esclavos de los poderosos. Están ellos versados en el Astra (Vidyâ, el conocimiento mágico más elevado) (213). Venid y usad los vuestros (esto es, vuestro poderes mágicos, para contrarrestar los de los Hechiceros). Que los Señores de la Faz resplandeciente (los Adeptos de la Magia Blanca) hagan que los Vimânas de los Señores de la Obscura Faz pasen a sus manos (o posesión), a fin de que ninguno (de los Hechiceros) pueda escapar por su medio de las aguas, evitar la Vara de las Cuatro (Deidades Kármicas) y salvar a sus perversos (secuaces o pueblos)”.
“Que los de Faz Amarilla envíen sueño de sí mismos (¿mesmericen?) a los de Faces Negras. Que aun a ellos (los Hechiceros) se les evite el dolor y el sufrimiento. Que todos los hombres fieles a los Dioses Solares aten (paralicen) a los hombres que dependen de los Dioses Lunares, para que no sufran ni escapen a su destino”.
“Y que los de Rostro Amarillo ofrezcan su agua de vida (sangre) a los animales parlantes de los de Faz Negra, para que no despierten a sus amos” (214).
“La hora ha sonado, la negra noche pronta está”.

..................
“Que su destino se cumpla. Somos los servidores de los Grandes Cuatro (215). Que vuelvan los Reyes de la Luz”.
El gran Rey dejó caer su Faz Resplandeciente y lloró...
Cuando los Reyes se reunieron, las aguas se habían movido ya...
(Pero) las naciones habían cruzado ya las tierras enjutas. Estaban más allá del nivel del agua. Sus Reyes las alcanzaron en sus Vimânas y las condujeron a las tierras del Fuego y del Metal (Este y Norte).
Además en otro pasaje se dice:
Llovieron estrellas (meteoros) sobre las tierras de las Faces Negras; pero ellos dormían.
Lo animales parlantes (los vigilantes mágicos) se estuvieron quedos.
Los Señores inferiores esperaban órdenes, pero éstas no llegaron, porque sus amos dormían.
Las aguas se elevaron, y cubrieron los valles desde un extremo a otro de la Tierra. Las tierras altas quedaron, el fondo de la Tierra (las tierras de las antípodas) permaneció seco. Allí moraban los que escaparon; los hombres de las Faces Amarillas y de mirada recta (la gente sincera y franca).
Cuando los Señores de la Faz Obscura se despertaron y pensaron en sus Vimânas a fin de huir de las aguas, no las encontraron.
Luego otro pasaje presenta a algunos de los Magos más poderosos de las “Caras Obscuras” que se despertaron más pronto que los demás, persiguiendo a los que “les habían despojado”, y que estaban en la retaguardia; pues “las naciones que conducían eran más espesas que las estrellas en la vía láctea”, dice un Comentario más moderno, escrito sólo en sánscrito
De mismo modo que una serpiente dragón desenvuelve lentamente sus anillos, así los Hijos de los Hombres, conducidos por los Hijos de la Sabiduría, desdoblaban sus pliegues, y esparciéndose se extendieron como una corriente veloz de dulces aguas... muchos de entre ellos de corazón débil perecieron en el camino. Pero la mayor parte se salvaron.
Sin embargo, los perseguidores, “cuyas cabezas y pechos sobresalían por encima de las aguas”, les dieron caza “durante tres términos lunares”, hasta que finalmente, alcanzados por las aguas cada vez más altas, perecieron hasta el último hombre, hundiéndose el suelo bajo sus pies y tragando la tierra a los que la habían profanado.
Esto tiene todas las apariencias de ser la materia original sobre la cual se construyó en el Éxodo la historia parecida, muchos cientos de miles de años después. La biografía de Moisés, la historia de su nacimiento, de su infancia y de su salvación del Nilo por la hija de Faraón está ahora demostrado que ha sido tomada de la narración Caldea sobre Sargón. Y si es así, si los ladrillos asirios que se hallan en el Museo Británico son una buena prueba de ello, ¿por qué no ha de ser lo mismo que los judíos robaran sus joyas a los egipcios, la muerte de Faraón y de su ejército, y así sucesivamente? Los Magos gigantescos de Ruta y Daitya, los “Señores de la Faz Oscura”, pueden haberse convertido, en el último relato, en los Magos egipcios; y las naciones de cara amarilla de la Quinta Raza, en los virtuosos hijos de Jacob, en el “pueblo escogido”. Otra declaración nos queda que hacer. Ha habido varias Dinastías Divinas; una serie para cada Raza-Raíz, principiando con la Tercera, concordando y estando adaptada cada serie a su Humanidad. Las últimas siete Dinastías mencionadas en los anales egipcios y caldeos pertenecían a la Quinta Raza, la cual, aunque llamada generalmente Aria, no lo era del todo, toda vez que ella estuvo siempre muy mezclada con razas a las cuales la Etnología da diferentes nombres. Imposible sería, visto el limitado espacio de que disponemos, entrar en más detalles de la descripción de los Atlantes, en los cuales cree todo el Oriente tanto como creemos nosoros en los antiguos egipcios, pero cuya existencia niegan la mayor parte de los hombres científicos occidentales; como han negado, antes de esto, muchas verdades, desde la existencia de Homero hasta la de las palomas mensajeras. La civilización de los Atlantes fue aún mayor que la de los egipcios. Sus descendientes degenerados, la nación de la Atlántida de Platón, fueron los que construyeron las primeras Pirámides en el país, y eso seguramente antes del advenimiento de los “etíopes orientales”, como llama Herodoto a los egipcios. Esto puede deducirse muy bien de la declaración de Ammanio Marcelino, el cual dice de las Pirámides que:

Hay también pasajes subterráneos y retiros tortuosos, los cuales, se dice, fueron construidos en diferentes lugares por hombres hábiles en los antiguos misterios, por medio de los cuales adivinaban la venida de un diluvio, a fin de que la memoria de todas sus ceremonias sagradas no se perdiese.

Estos hombres, que “adivinaban la venida de los diluvios” no eran egipcios, los cuales no tuvieron jamás ninguno, exceptuando las crecidas periódicas del Nilo. ¿Quiénes eran? Los últimos restos de los Atlantes, afirmamos nosotros; esas razas que la Ciencia sospecha confusamente, y pensando en las cuales, dice Mr. Charles Gould, el bien conocido geólogo:

¿Podemos suponer que hemos agotado en lo más mínimo el gran museo de la naturaleza? ¿Hemos penetrado, efectivamente, más allá de sus antecámaras? ¿Abraza la historia escrita del hombre, que comprende unos cuantos miles de años, todo el curso de su existencia inteligente? ¿O tenemos en las largas eras míticas, que se extienden sobre cientos de miles de años, registradas en las cronologías de Caldea y de China, recuerdos oscurecidos del hombre prehistórico, transmitidos por la tradición y transportados quizás por unos pocos supervivientes a países que hoy existen, desde otras tierras, que, como la fabulosa (?) Atlántida de Platón, hayan sido sumergidas, o escenario de alguna gran catástrofe que las destruyera con toda su civilización? (216).

Después de esto podemos volvernos con más confianza hacia las palabras de un Maestro, que escribió lo que sigue, algunos años antes de que Mr. Gould escribiese el párrafo anterior:
La Cuarta Raza tuvo sus períodos de la más elevada civilización. Las civilizaciones griegas y romanas y hasta la egipcia no son nada comparadas con la civilización que principió con la Tercera Raza (después de su separación) (217).
Pero si se niega esta civilización y el dominio de las artes y ciencias a la Tercera y Cuarta Razas, nadie negará que entre las grandes civilizaciones de la antigüedad, tales como las de Egipto y la India, se extienden las oscuras edades de crasa ignorancia y barbarie, desde el principio de la Era cristiana hasta nuestra civilización moderna, durante cuyo período se perdió toda memoria de estas tradiciones. Como se dice en Isis sin Velo:

¿Por qué hemos de olvidar que, edades antes de que las proas de las naves del aventurero genovés hendiesen las aguas occidentales, habían ya los barcos fenicios dado la vuelta al globo y extendido la civilización en regiones ahora silenciosas y desiertas? ¿Qué arqueólogo se atrevería a asegurar que la misma mano que planeó las Pirámides de Egipto, Karnak, y las mil ruinas que ahora se desmenuzan en el olvido de las arenosas orillas del Nilo, no erigiese el Angkor-Vat monumental de Cambodia; o trazase los jeroglíficos sobre los obeliscos y puertas de la desierta aldea india últimamente descubierta en la Colombia Británica por Lord Dufferin; o los de las ruinas de Palenque y Uxmal, de la América Central? ¿No hablan muy alto en favor de las antiguas civilizaciones las reliquias que atesoramos en nuestros museos, últimos recuerdos de las “artes perdidas”? Y ¿no prueban ellas, una y otra vez, que las naciones y continentes que han pasado, han sepultado consigo artes y ciencias; que ni el primer crisol que se calentó en los conventos de la Edad Media ni el último que hayan roto nuestros modernos químicos han resucitado, ni resucitarán, a lo menos en el presente siglo? (218).

Y hoy puede hacerse la misma pregunta que se hizo entonces; puede preguntarse nuevamente:

¿Cómo es el punto de vista más avanzado a que se ha llegado en nuestros tiempos sólo nos permite distinguir en la nebulosa distancia, a lo largo del sendero alpino del conocimiento, las pruebas monumentales que exploradores anteriores han dejado para señalar las altas mesetas que habían alcanzado y ocupado?
Si nuestros maestros modernos están tan avanzados sobre los antiguos, ¿por qué no nos devuelven las artes perdidas de nuestros antepasados postdiluvianos? ¿Por qué no nos dan los inalterables colores de Luxor; la púrpura de Tiro, el brillante bermellón y el azul deslumbrante que decoran las paredes de este palacio, y que permanecen tan brillantes como el primer día que se aplicaron; el cemento indestructible de las pirámides y de los antiguos acueductos; la espada de Damasco, que pueda retorcerse como un tirabuzón en su vaina, sin que se rompa; los tintes vistosos sin igual de las vidrieras de las antiguas catedrales; y el secreto del cristal maleable verdadero? Y si la química no llega ni aun a rivalizar en algunas artes siquiera sean las de los primeros tiempos de la Edad Media, ¿por qué enorgullecernos de conquistas que, según toda probabilidad, eran perfectamente conocidas hace miles de años? Mientras más avanzan la arqueología y filología, más humillantes son para nuestro orgullo los descubrimientos que se hacen diariamente; más glorioso es el testimonio que presentan en favor de aquellos que, quizá a causa de la distancia de su remota antigüedad, han sido hasta ahora considerados como ignorantes que se debatían en el lodo más profundo de la superstición (219).

Entre otras artes y ciencias, los Antiguos tenían -sí, y como herencia de los Atlantes- la Astronomía y el Simbolismo, que incluyen el conocimiento del Zodíaco.
Como ya se ha explicado, toda la Antigüedad creía, con buenos fundamentos, que la humanidad y sus razas están íntimamente relacionadas con los Planetas y con los Signos del Zodíaco. Toda la historia del mundo se halla registrada en los últimos. En los templos antiguos de Egipto hay un ejemplo de esto en el Zodíaco de Dendera; pero excepto en una obra árabe, propiedad de un Sûfi, la escritora no ha visto nunca una copia exacta de estos anales maravillosos de la historia pasada -y también de la futura- de nuestro Globo. Sin embargo, los anales originales existen, innegablemente.
Como los europeos no conocen los verdaderos Zodíacos de la India, y los que los conocen no los entienden, como sucede con Bentley, se aconseja al lector, para que compruebe lo que decimos, que se dirija a la obra de Denon (220), en la cual pueden verse y examinarse los dos famosos Zodíacos egipcios. Habiéndolos visto personalmente, la escritora no necesita fiarse de lo que otras personas que los han estudiado y examinado cuidadosamente, digan de ellos. El aserto de los sacerdotes egipcios a Herodoto, de que el Polo terrestre y el Polo de la Eclíptica habían antes coincidido, ha sido corroborado por Mackey, que declara que los Polos están representados en los Zodíacos en ambas posiciones.

Y en lo que muestra a los Polos (ejes polares) en ángulo recto, hay señales que indican que no era la última vez que se hallaban en esta posición; sino la primera (después que los Zodíacos fueron trazados). Capricornio está allí representado en el Polo Norte; y Cáncer está dividido, cerca de su mitad, en el Polo Sur; lo cual es una confirmación de que tenían originalmente su invierno cuando el Sol estaba en Cáncer. Pero la característica principal de que es un monumento que conmemora la primera vez que el Polo había estado en aquella posición, son el León y la Virgen (221).

Calculando con amplitud, los egiptólogos creen que la Gran Pirámide fue construida 3.350 años antes de Cristo (222), y que Menes y su Dinastía existieron 750 años antes de la aparición de la Cuarta Dinastía, durante la cual se supone fueron construidas las Pirámides. Así, pues, la edad asignada a Menes es 4.100 años antes de Cristo. Ahora bien; la declaración de Sir J. Gardner Wilkinson, de que todos los hechos llevan a la conclusión de que los egipcios habían ya

Hecho grandes progresos en las artes civilizadas antes de la edad de Menes, y quizás antes de que emigrasen al valle del Nilo (223),

es muy sugestivo, por destruir esta hipótesis de la relativamente moderna civilización de Egipto. Señala ella una gran civilización en tiempos prehistóricos, y una antigüedad aún mayor. Los Schesoo-Hor, los “siervos de Horus”, fueron el pueblo que se estableció en Egipto; y según afirma M. Maspero, a esta “raza prehistórica”

Pertenece el honor de haber constituido el Egipto, tal como ahora lo conocemos desde el principio del período histórico.

Y Staniland Wake, añade:

Fundaron ellos las principales ciudades de Egipto y establecieron los santuarios más importantes (224).

Esto era antes de la época de la Gran Pirámide y cuando el Egipto acababa casi de levantarse sobre las aguas. Sin embargo:

Poseían la forma de escribir en jeroglíficos, especial de los egipcios, y debían estar ya considerablemente adelantados en civilización.

Según dice Lenormant:

Fue el país de los grandes santuarios prehistóricos, sede del dominio sacerdotal, el que representó un papel tan importante en el origen de la civilización.

¿Cuál es la fecha asignada a este pueblo? Se nos participa que 4.000 o a lo más 5.000 años antes de Cristo (Maspero). Ahora bien; se nos dice que por medio del ciclo de 25.868 años (el Año Sideral) es como puede comprobarse aproximadamente el año de la construcción de la Gran Pirámide.

Suponiendo que el estrecho pasaje pendiente que conduce desde la entrada estuviera dirigido hacia la estrella polar de los constructores de la Pirámide, los astrónomos han demostrado que en el año 2170 antes de Cristo el pasaje señalaba al Alfa del Dragón, la estrella polar de entonces... Mr. Richard A Proctor, el astrónomo, después de declarar que la estrella polar estaba en la posición requerida hace cosa de 3.350 años antes de Cristo, así como también en 2170 antes de Cristo, dice: “Cualquiera de estos correspondería con la posición del pasaje descendente de la Gran Pirámide; pero los egiptólogos nos dicen, en absoluto, que no cabe duda que la última época es demasiado tardía” (225).

Pero también se nos manifiesta que:

Esta posición relativa del Alfa del Dragón y de Alcione, siendo extraordinaria... no podría volver a ocurrir en todo un Año Sideral (226).

Esto demuestra que, puesto que el Zodíaco de Dendera indica el paso de tres años Siderales, la Gran Pirámide debe de haber sido construida hace 78.000 años; o que, en todo caso, esta posibilidad merece ser aceptada por lo menos con tanta confianza como la última fecha de 3.350 antes de Cristo.
Ahora bien; en el Zodíaco de cierto templo en la lejana India Septentrional se ven las mismas características de los signos del Zodíaco de Dendera. Los que conocen bien los símbolos y constelaciones indas podrán ver en la descripción del egipcio si las indicaciones del tiempo son o no exactas. en el Zodíaco de Dendera, según lo conservan los Adeptos Griegos y Coptos egipcios modernos, y lo explica Mackey un poco diferentente, el León está sobre la Hidra, y su cola está casi recta señalando hacia abajo en un ángulo de cuarenta o cincuenta grados, concordando esta posición con la conformación original de estas constelaciones. Pero Mackey añade:

En muchos sitios vemos al León (Sinha) con la cola vuelta hacia arriba sobre la espalda, y terminando con una cabeza de Serpiente; mostrando así que el León había estado invertido; lo cual, verdaderamente, debió de haber ocurrido con todo el Zodíaco, y todas las demás constelaciones, cuando el Polo estuvo invertido.

Hablando del Zodíaco circular, que también presenta Denon, dice:

Allí... el León está sobre la Serpiente, con la cola formando una curva hacia abajo, de lo cual deducimos que, aun cuando han tenido que pasar seiscientos o setecientos mil años entre las dos posiciones, sin embargo no habían ellos producido sino poca o ninguna diferencia en las Constelaciones de Leo y de la Hidra; mientras que Virgo está representado de un modo muy diferente en las dos - en el Zodíaco circular, la Virgen amamanta a su hijo; pero parece que no habían tenido esta idea cuando el Polo estaba primeramente dentro del plano de la Eclíptica; pues en este Zodíaco, según lo presenta Denon, vemos tres Vírgenes entre el León y la Balanza, la última de las cuales tiene en la mano una espiga de trigo. Es mucho de sentir que en este Zodíaco haya una rotura de las figuras en la parte última de Leo y el principio de Virgo, la cual ha hecho desaparecer un Decan de cada signo (227).

Sin embargo, el significado es claro, dado que los tres Zodíacos pertenecen a tres épocas diferentes, a saber: a las tres últimas razas de familia de la cuarta subraza de la Quinta Raza-Raíz, cada una de las cuales ha debido de vivir aproximadamente de 25.000 a 30.000 años. La primera de ellas, los “Asiáticos Arios”, presenciaron la suerte de la última población de los Gigantes Atlantes (228) (los Continentes-Islas, Ruta y Daitya), que pereció hace unos 850.000 años hacia el fin del Período Mioceno (229). La cuarta subraza presenció la destrucción del último resto de los Atlantes; los Arios-Atlantes de la última isla de la Atlántida, esto es, hace unos 11.000 años. Para comprender esto se aconseja al lector que mire el diagrama del Árbol Genealógico de la Quinta Raza-Raíz -llamada en general, aunque poco correctamente, la Raza Aria- y las explicaciones del mismo.
Que el lector tenga bien presente lo que se dice de las divisiones de las Razas-Raíces y de la evolución de la Humanidad en esta obra, expresado clara y concisamente en el Buddhismo Esotérico de Mr. Sinnett.
1º Hay siete Rondas en cada Manvántara; esta Ronda es la Cuarta, y actualmente nos hallamos en la Quinta Raza-Raíz.
2º Cada Raza-Raíz tiene siete subrazas.
3º Cada subraza tiene a su vez siete ramificaciones, que pueden llamarse “ramas” o razas de “familia”.
4º Las pequeñas tribus, retoños y brotes de estos últimos, son innumerables, y dependen de la acción Kármica.
Examínese el Árbol Genealógico que aquí se incluye, y se comprenderá. La ilustración es puramente un diagrama, y sólo tiene por objeto ayudar al lector a formarse una idea del asunto, en medio de la confusión que existe entre los términos que se han empleado diferentes veces para las divisiones de la Humanidad. También se ha intentado expresar aquí en números (aunque sólo dentro de límites aproximados y para la comparación), la duración del tiempo durante el cual es posible distinguir definidamente una división de otra. El intentar dar fechas exactas a algunas de ellas sólo conduciría a una confusión irremediable; pues las Razas, subrazas, etc., hasta sus más pequeñas ramificaciones, pasan por encima y se mezclan unas con otras, hasta el punto de ser imposible separarlas.
La Raza humana ha sido comparada a un árbol, y esto sirve admirablemente como ilustración.
El tallo principal de un árbol puede compararse a la Raza-Raíz (A).
Sus brazos más largos a las divesas subrazas en número de siete (B1, B2, etc.).


AQUÍ VA LA ILUSTRACIÓN DEL ÁRBOL


En cada uno de estos brazos hay siete “ramas” o razas de “familia” (C).
Según esto la planta cactus es la representación mejor, pues sus “hojas” carnosas están cubiertas de espinas agudas, cada una de las cuales puede compararse a una nación o tribu de seres humanos.
Ahora bien; nuestra Quinta Raza-Raíz tiene ya de existencia, como Raza sui géneris, y completamente aparte de su tallo padre, cosa de 1.000.000 de años; por tanto, hay que suponer que cada una de las cuatro subrazas anteriores ha vivido aproximadamente 210.000 años; por lo cual cada raza de familia tiene una existencia término medio de 30.000 años; y así, la “raza de familia” europea tiene todavía bastantes miles de años ante sí, aun cuando las naciones, o sea las espinas innumerables en ella, varíen con cada “estación” sucesiva de tres a cuatro mil años. es algo curioso observar la relativa semejanza de duración entre una “raza de familia” y un Año Sideral.
El conocimiento de lo precedente y la exactitud absoluta de las divisiones del tiempo formaban parte integrante de los Misterios, en donde estas ciencias se enseñaban a los Discípulos, y en donde eran transmitidas de un Hierofante a otro. Todo el mundo sabe que los astrónomos europeos asignan -bastante arbitrariamente- la fecha de la invención del Zodíaco egipcio, a los años 2.000 ó 2.400 antes de Cristo (Proctor); e insisten en que la fecha de esta invención coincide con la de la construcción de la Gran Pirámide. Esto, para un Ocultista y astrónomo oriental tiene que parecer como un completo absurdo. El Ciclo de Kali Yuga se dice que principió entre el 17 y 18 de febrero del año 3.102 antes de Cristo. ahora bien; los indos pretenden que en el año 20.400 antes del Kali Yuga, el origen de su Zodíaco coincidió con el Equinoccio Primaveral -habiendo en aquel entonces una conjunción del Sol y la Luna-; y Bailly probó por medio de un cómputo largo y minucioso de aquella fecha, que aunque fuera ficticia, la época de la cual habían partido para establecer el principio de su Kali Yuga era muy real. Esa “época es el año 3.102 antes de nuestra Era” -dice (230). Habiéndose presentado el eclipse lunar precisamente quince días antes del principio de la Edad Negra, se realizó en un punto situado entre la Espiga de Trigo de Virgo y la estrella 0 de la misma constelación. Uno de sus Ciclos más esotéricos está basado sobre ciertas conjunciones y posiciones respectivas de Virgo y de las Pléyades (Krittikâ). De aquí que, como los egipcios trajeron su Zodíaco de la India Meridional y de Lankâ (231), el sentido esotérico era evidentemente idéntico. Las “tres Vírgenes”, o Virgo en tres posiciones diferentes, significaba en ambos los anales de las tres primeras “Dinastías Divinas o Astronómicas”, que enseñaron a la Tercera Raza-Raíz; y que después de abandonar a los Atlantes a su destino, volvieron a descender, durante la tercera subraza de la Quinta, a fin de revelar a la humanidad salvada, los misterios del lugar de su nacimiento: los Cielos Siderales. Los mismos anales simbólicos de las Razas humanas y de las tres Dinastías (Dioses, Manes -Astrales semidivinos de la Tercera y Cuarta Razas- y los Héroes de la Quinta) que precedieron a los reyes puramente humanos, se encontraron en la distribución de las hiladas y pasajes del Laberinto Egipcio. Como las tres inversiones de los Polos cambiaron naturalmente la faz del Zodíaco, hubo que construir uno nuevo cada vez. En el Sphinxiad (232) de Mackey, las especulaciones del atrevido autor han debido de horrorizar a la parte ortodoxa de la población de Noruega, pues dice, bastante fantásticamente:

Pero, después de todo, el mayor espacio de tiempo registrado por esos monumentos (el Laberinto, las Pirámides y los Zodíacos) no excede de cinco millones de años (233); lo cual es bastante menos que los anales que nos dan tanto los chinos (esotéricos) como los indos, cuya última nación ha registrado conocimientos del tiempo por siete u ocho millones de años (234), cosa que he visto en un talismán de porcelana (235).

Los sacerdotes egipcios tenían los Zodíacos del Asura Maya Atlante, como los tienen aún los indos modernos. Según se declara en el Buddhismo Esotérico, los egipcios, así como los griegos y los “romanos” de hace algunos miles de años, eran “restos de los Ario-atlantes”; los primeros, de los Atlantes más antiguos o Atlantes Ruta; los últimos mencionados, descendientes de la última raza de la isla cuya repentina desaparición fue referida a Solón por los Iniciados egipcios. La Dinastía humana de los egipcios más antiguos, que principió con Menes, poseía todo el conocimiento de los Atlantes, aun cuando ya no había en sus venas sangre Atlante. Pero aquéllos habían preservado todos los Anales Arcaicos. Todo esto se ha dicho hace tiempo (236). Y precisamente porque el Zodíaco egipcio tiene de 75 a 80,000 años, es por lo que el de los griegos es muy posterior. Volney le ha asignado con exactitud sólo 16.984 años, o sea 17.082 hasta la fecha presente (237).


CONCLUSIÓN


La falta de espacio nos impide decir algo más, y esta parte de la Doctrina Secreta tiene que cerrarse. Las cuarenta y nueve Estancias y los pocos fragmentos de los Comentarios que se han dado es todo lo que puede publicarse en estos volúmenes. Estos, con algunos Anales aún más antiguos (que sólo están al alcance de los más elevados Iniciados), y toda una biblioteca de comentarios, glosas y explicaciones, forman la sinopsis del Génesis del hombre.
De estos Comentarios es de donde hasta ahora hemos citado y tratado de explicar el sentido oculto de algunas de las alegorías, señalando así los verdaderos conceptos de la Antigüedad Esotérica sobre la Geología, la Antropología y hasta la Etnología. En la tercera parte del tomo que sigue trataremos de establecer una relación metafísica más estrecha entre las primeras Razas y sus Creadores, los Hombres Divinos de otros Mundos; acompañando las declaraciones que se hagan con las demostraciones más importantes de las mismas en Astronomía y Simbolismo Esotéricos.
La duración de los “períodos” que separan en espacio y tiempo a la Raza Cuarta de la Quinta -en los principios históricos (238), y hasta en los legendarios de la última- es demasiado enorme para que ofrezcamos, ni aun a un teósofo, datos más detallados de ellos. Durante el curso de las Edades Postdiluvianas, marcadas en ciertas épocas periódicas por los más terribles cataclismos, nacieron y perecieron demasiadas razas y naciones, casi sin dejar rastro, para que se pueda ofrecer una descripción de las mismas que presente el menor interés. Si los Maestros de Sabiduría tienen una historia completa y consecutiva de nuestra Especie, desde su estado incipiente hasta nuestros días; y si poseen los anales no interrumpidos del hombre, desde que se desarrolló su ser físico completo, convirtiéndose así en el rey de los animales y dueño de esta Tierra, no puede decirlo la escritora. Lo más probable es que sea así, y tal es nuestra convicción personal. Pero si es así, este conocimiento es sólo para los más altos Iniciados, los cuales no confían estas cosas a sus discípulos. La escritora, por tanto, no puede exponer sino lo que le han enseñado, y no más, y aun esto parecerá al lector profano un sueño extraño y fantástico, más bien que una verdad posible.
Esto es muy natural que suceda, pues durante años ésta fue la impresión de la misma humilde escritora de estas páginas. Nacida y educada en países europeos, que presumen de civilizados y de positivos, se asimilaba lo que se ha expuesto con gran dificultad. Pero hay pruebas de cierto carácter, que son irrefutables e innegables a la larga, para cualquier mente deseosa de saber y libre de prejuicios. Durante una serie de años tales pruebas le fueron presentadas, y ahora tiene la completa convicción de que nuestro presente Globo y sus Razas humanas han debido nacer, crecer y desarrollarse de este modo, y no de ningún otro.
Pero ésta es la opinión personal de la escritora, y su ortodoxia no puede esperarse que tenga más peso que cualquier otra “doxia” a los ojos de aquellos para quienes toda teoría nueva es heterodoxa hasta que se llegue a probar lo contrario. Por tanto, nosotros los Ocultistas estamos prevenidos a preguntas como las siguientes: ¿Cómo podemos saber que la escritora no ha inventado todo el esquema? Y suponiendo que ella no sea la inventora, ¿cómo puede asegurarse que todo lo que se ha expuesto - según se ha presentado en las Estancias- no sea el producto de la imaginación de los antiguos? ¿Cómo han podido conservar los anales de una antigüedad, tan inmensa e increíble?
La contestación de que la historia de este mundo, desde su formación hasta su fin, está “escrita en las estrellas”, esto es, está registrada en el Zodíaco y en el Simbolismo Universal, cuyas claves están en poder de los Iniciados, no satisfará a los escépticos. La antigüedad del Zodíaco en Egipto se pone muy en duda, y se niega rotundamente respecto de la India. “Vuestras conclusiones son con frecuencia excelentes pero vuestras premisas son siempre dudosas” -le dijo una vez a la escritoa un amigo profano. A esto se dio la contestación de que por lo menos era un punto ganado sobre los silogismos científicos; puesto que, a excepción de unos cuantos problemas del dominio de la Ciencia Física pura, tanto las premisas como las conclusiones de los hombres de ciencia son tan hipotéticas como invariablemente erróneas. Y si no parecen así a los profanos, la razón es sencillamente que estos ignoran, al creer por la fe los datos científicos de aquéllos, que tanto las premisas como las conclusiones son generalmente producto de los mismos cerebros, los cuales, por sabios que sean, no son infalibles; verdad indubitable, demostrada diariamente por el arreglo y la transformación de las teorías y especulaciones científicas.
Sea ello comoquiera, los anales de los templos, zodiacales y tradicionales, así como los anales ideográficos del Oriente, tal como los leen los Adeptos de la Ciencia Sagrada o Vidyâ, no son un ápice más dudosos que la llamada historia antigua de las naciones europeas, al presente editada, corregida y ampliada por medio siglo de descubrimientos arqueológicos, y las lecturas muy problemáticas de los ladrillos asirios, fragmentos cuneiformes y jeroglíficos egipcios. Nuestros datos están también fundados sobre las mismas “lecturas”, con la adición de un número casi incontable de obras secretas completamente ignoradas de Europa, más el conocimiento perfecto por los Iniciados del simbolismo de todas las palabras de ese modo registradas. Algunos de estos anales son de una antigüedad inmensa. Todos los arqueólogos y paleontólogos conocen las producciones ideográficas de ciertas tribus semi-salvajes, las cuales, desde tiempo inmemorial, han tratado de simbolizar sus pensamientos. Éste es el modo más primitivo de registrar sucesos e ideas. Y cuán antiguo es este conocimiento en la raza humana puede inferirse de algunos signos evidentemente ideográficos, encontrados en hachas del período paleolítico. Las tribus indias rojas de América, hace sólo unos cuantos años, relativamente hablando, hicieron una petición al Presidente de los Estados Unidos para que les cediera la posesión de cuatro lagos pequeños, cuya solicitud estaba escrita en la reducida superficie de un trozo de tela cubierto por una docena escasa de representaciones de animales y aves. Los salvajes de América tienen cierto número de semejantes modos diversos de escribir, pero ninguno de nuestros hombres de ciencia está familiarizado todavía, y ni siquiera sabe que exista la cifra primitiva jeroglífica, conservada aún en algunas Fraternidades y llamada en Ocultismo el Senzar. Además, todos los que han decidido considerar tales modos de escritura, como los ideógrafos de los indios rojos y hasta los caracteres chinos, como “ensayos de las razas primitivas de la Humanidad, para expresar sus pensamientos rudimentarios”, protestarán decididamente de nuestra afirmación de que la escritura fue inventada por los Atlantes, y de ningún modo por los fenicios. A la verdad, el pretender que la escritura fue conocida de la humanidad desde hace muchos cientos de miles de años, a la faz de los filólogos que han decretado que la escritura era desconocida en los días de Pânini, en la India, así como hasta de los griegos en tiempo de Homero, encontrará una desaprobación general, si no un silencioso desdén. A pesar de todas las negaciones y de todo ridículo, los Ocultistas sostendrán la afirmación, y sencillamente por la razón siguiente: desde Bacon, hasta nuestras modernas Academias, tenemos un período demasiado largo lleno de los errores más ridículos cometidos por la Ciencia, para que podamos creer más en las suposiciones científicas que en las afirmaciones de nuestros Instructores. La escritura, dicen nuestros hombres de ciencia, era desconocida de Pânini; y sin embargo, este Sabio compuso una Gramática que contiene 3.996 reglas, y que es la Gramática más perfecta que jamás se ha hecho. Pânini se dice por los más liberales que vivió escasamente unos pocos siglos antes de Cristo; y las rocas del Irán y el Asia Central -donde los filólogos e historiadores nos muestran a los antecesores del mismo Pânini, los brahmanes que vinieron a la India- están cubiertas de escrituras de dos a tres mil años de fecha por lo menos, y de doce mil según algunos paleontólogos atrevidos.
La escritura era un ars incognita en los días de Hesiodo y Homero, según Grote, y fue desconocida de los griegos hasta 770 años antes de Cristo; y los fenicios que la habían inventado y conocían la escritura en una época tan remota como 1.500 años antes de Cristo todo lo más (239), ¡vivían entre los griegos y se codeaban con ellos todo ese tiempo! Todas estas conclusiones científicas y contradictorias se desvanecieron, sin embargo, como aire sutil, cuando Schliemann descubrió: a) el lugar que ocupó la antiguaTroya, cuya existencia real había sido considerada como una fábula durante tanto tiempo; y b) cuando extrajo de aquellos lugares vasijas de barro con inscripciones en caracteres desconocidos de los paleontólogos y de los sanscritistas que todo lo negaban. ¿Quién negará ahora Troya, y estas inscripciones arcaicas? Según atestigua el profesor Virchow:

Yo mismo presencié dos de tales descubrimientos, y ayudé a reunir los objetos. Los calumniadores hace tiempo que han sido reducidos ya al silencio, los que no se avergonzaban de acusar el descubrimiento de impostura (240).

Tampoco escaparon las mujeres verídicas a los ataques, así como no escaparon los hombres verídicos. Du Chaillu, Gordon Cumming, Madame Merian (241), Bruce y muchos otros fueron tachados de mentirosos.
El autor de Mythical Monsters, que expone estos datos en la Introducción de dicha obra, dice (242):

Madame Merian fue acusada de falsedad deliberada respecto a la descripción de un pájaro comedor de arañas, hace cerca de doscientos años. Pero actualmente... observadores verídicos lo han confirmado en la América del Sur, la India y otras partes.
Audubon fue acusado igualmente por los botánicos de haber inventado el lirio amaillo de agua, que hacía figurar en su Birds of the South bajo el nombre de Nymphaea lutea; y después de estar durante años bajo tal acusación, fue, por fin, confirmado por el descubrimiento de la por tanto tiempo perdida flor en la Florida... en ... 1876. (243).

Y así como Audubon fue llamado embustero por esto, y por su Heliaetus Washintonii (244), así también Víctor Hugo fue ridiculizado por su maravillosa pintura del pez-diablo, y su descripción de un hombre víctima impotente del mismo.

Se burlaron de ello como de una imposibilidad monstruosa; sin embargo, a los pocos años se descubrieron en las costas de Terranova jibias cuyos brazos alcanzaban treinta pies de largo, y capaces de arrastrar a un bote de buen tamaño bajo la superficie; y su acción ha sido reproducida durante pasados siglos... por artistas japoneses (245).

Y si Troya fue negada y considerada como un mito; la existencia de Herculano y Pompeya declaradas ficción; si se han reído de los viajes de Marco Polo y los han llamado fábulas, tan absurdas como los cuentos del Barón Münchausen, ¿por qué había de ser mejor tratada la escritora de Isis sin Velo y de La Doctrina Secreta? Mr. Charles Gould, el autor del volumen anteriormente mencionado, cita en su excelente obra unas cuantas líneas de Macmillan (1860) que encierran tanta verdad como vida, y que vienen demasiado a cuento para dejar de reproducirlas:

Cuando un naturalista, ya sea visitando sitios de la tierra fuera todavía de toda ruta, o por su buena suerte, encuentra una planta o animal muy raro, inmediatamente se le acusa de inventar su caza... Tan pronto como se ve que la cosa peca contra los juicios preconcebidos, el gran espíritu guiador (¿descarriador?) llamado a priori que comunica a los filósofos su omnisciencia pro re nata, murmura que semejante cosa es imposible, y seguidamente viene la acusación de ser una broma. El cielo mismo ha sido acusado de bromear. Cuando Leverrier y Adams predijeron un planeta por el cálculo, se aseguró gravemente en ciertos sitios que el planeta calculado no era el planeta, sino otro que de un modo clandestino, e impropio se había colocado en la proximidad del cuerpo verdadero. La disposición para sospechar el engaño es más fuerte que la disposición a engañar. ¿Quién fue el primero que anunció que los escritos clásicos de Grecia y Roma eran una sofisticación colosal perpetrada por los monjes respecto de lo que el anunciante se halla tan poco o menos inclinado que el Dr. Maitland, a llamar las oscuras edades? (246).

Sea, pues, así. Ningún incrédulo que considere como una sofisticación La Doctrina Secreta está obligado, ni se le pide, que dé crédito a nuestras afirmaciones, las cuales han sido ya proclamadas como tal por cierto periodista americano muy hábil, aun antes de que la obra entrase en prensa (247).
Tampoco, después de todo, es necesario que nadie crea en las Ciencias Ocultas y en las Enseñanzas Antiguas, antes de que sepa algo de su propia Alma o crea siquiera en ella. Ninguna gran verdad ha sido jamás aceptada a priori, y generalmente ha transcurrido un siglo o dos antes de que haya empezado a vislumbrarse en la conciencia humana como una verdad posible, excepto en los casos en que se ha hecho el descubrimiento positivo de la cosa que se pretendía ser un hecho. Las verdades de hoy son las falsedades y errores de ayer, y viceversa. Sólo en el siglo XX será cuando algunas partes, si no el todo de la obra presente, serán vindicadas.
Por tanto, no destruye nuestros argumentos Sir John Evans, aunque afirme que la escritura era desconocida en la Edad de Piedra. Porque podía haber sido desconocida en aquella época en la Quinta Raza Aria, y sin embargo, ser perfectamente conocida de los Atlantes de la Cuarta, en el apogeo de su más alta civilización. Los ciclos, de la elevación y caída de las naciones y razas, están ahí para explicar el hecho.
Si se nos dice que ha habido casos antes de ahora de seudógrafos falsificados con que han sido engañados los crédulos, y que nuestra obra puede clasificarse con La Biblia en la India, de Jacoliot -aun cuando, dicho sea de paso, hay más verdades mezcladas con sus errores que las que se encuentran en las obras de orientalistas reconocidos y ortodoxos-, la acusación y comparación nos abatirán muy poco. Esperamos nuestro tiempo. Hasta el famoso Ezour Veda del último siglo, considerado por Voltaire el “presente más preciado del Oriente al Occidente”, y por Max Müller, el “libro más tonto que puede leerse”, no está del todo desprovisto de hechos y verdades. Los casos en que las negaciones a priori de los especialistas han resultado justificadas por corroboraciones posteriores forman un tanto por ciento insignificante de aquellos que han sido completamente vindicados por descubrimientos posteriores, y confirmados con gran asombro de los sabios objetantes. El Ezour Veda fue un pequeño hueso poco disputado, en comparación con el triunfo de Sir William Jones, Anquetil du Perron y otros, en lo que se refiere al sánscrito y su literatura. Semejantes hechos han sido registrados por el profesor Max Müller mismo, quien hablando de la derrota de Dugald Stewart y Cía., en relación con esto, declara que:

Si los hechos acerca del sánscrito eran verdad, Dugald Stewart era demasiado prudente para no ver que las conclusiones que de ellos se derivaban eran inevitables. Él negó, por tanto, la realidad de la lengua sánscrita, y escribió su famoso ensayo para probar que el sánscrito había sido compuesto con arreglo al modelo del Griego y del Latín, por aquellos archifalsificadores y embusteros, los brahmanes, y que toda la literatura sánscrita era una impostura (248).

La escritora está pronta a hacer compañía, enorgulleciéndose con ello, a esos brahmanes y otros “embusteros” históricos, en la opinión de nuestros modernos Dugald Stewarts. Ella ha vivido demasiado, y su experiencia ha sido demasiado variada y personal para no conocer, por lo menos algo, la naturaleza humana. “Cuando dudéis, absteneos”, dijo el sabio Zoroastro, cuyo prudente aforismo se encuentra corroborado, en todos los casos, por la vida y la experiencia diarias. Sin embargo, como San Juan Bautista, este sabio de las edades pasadas predica en el desierto en compañía de un filósofo más moderno, o sea Bacon, quien ofrece el mismo inapreciable ejemplo de sabiduría práctica, cuando dice:

 

En el estudio de una cosa (en cualquier asunto de conocimiento, añadimos nosotros) si el hombre principia con certidumbres, terminará en la duda; pero si se contenta con principiar con dudas, terminará en la certeza.

Con este consejo del padre de la Filosofía Inglesa a los representantes del Escepticismo británico, deberíamos terminar el debate; pero nuestros lectores teósofos tienen derecho a unos últimos informes Ocultos.
Ya se ha dicho bastante para mostrar que la evolución en general, los sucesos, la humanidad, y todo lo demás en la naturaleza, proceden por ciclos. Hemos hablado de siete Razas, cinco de las cuales casi han completado su carrera terrestre, y hemos declarado que cada Raza-Raíz, con sus subrazas y divisiones innumerables de familia y tribus, era completamente distinta de la Raza precedente y de la subsiguiente. Esto será negado, bajo la autoridad de la experiencia uniforme, en lo que respecta a la Antropología y Etnología. El hombre (exceptuando el color y tipo, y quizás particularidades faciales y capacidad craneal) ha sido siempre el mismo en todos los climas y en todas las partes del mundo, dicen los naturalistas; más aún, hasta en estatura; mientras que, por otra parte, sostienen que el hombre desciende del mismo antecesor desconocido que el mono; aserto que es lógicamente imposible sin una diversidad infinita de estatura y forma, desde su primera evolución en bípedo. Las mismas lógicas personas que sostienen ambas proposiciones no nos molestan con sus opiniones paradójicas. Nuevamente manifestamos que nos dirigimos solamente a aquellos que, dudando de que los mitos se deriven de “la contemplación de las obras visibles de la naturaleza externa”, creen.

menos difícil suponer que estos relatos maravillosos de dioses y semidioses, de gigantes y de enanos, de dragones y monstruos de todas formas, sean transformaciones, que creer que sean invenciones.

La Doctrina Secreta sólo enseña precisamente tales “transformaciones”, tanto en la naturaleza física como en la memoria y conceptos de nuestra humanidad presente. Confronta ella las hipótesis puramente especulativas de la Ciencia Moderna, basadas en la experiencia y las observaciones exactas de hace apenas unos cuantos siglos, con la tradición y anales no interrumpidos de sus Santuarios; y desechando ese tejido de teorías a modo de telarañas, fabricadas en la obscuridad que encubre un período de unos cuantos miles de años, que los europeos llaman su “historia”, la Antigua Ciencia nos dice: Escuchad ahora mi versión sobre los recuerdos de la Humanidad.
Las Razas Humanas nacen unas de otras, crecen, se desarrollan, se tornan decrépitas y mueren. Sus subrazas y naciones siguen la misma regla. Si vuestra Ciencia Moderna, que todo lo niega, y la llamada Filosofía, no rebaten que la familia humana está compuesta de una variedad de tipos y razas bien definidos, es sólo porque el hecho es innegable; nadie osaría decir que no hay diferencia externa entre un inglés, un negro africano y un japonés o chino. Por otra parte, la mayoría de los naturalistas niegan formalmente que las razas humanas mezcladas, esto es, los gérmenes de otras razas completamente nuevas, se sigan formando en nuestros días, aunque esto último lo han sostenido con buenas razones De Quatrefages y algunos otros.
Sin embargo, nuestra proposición general no será aceptada. Se dirá que cualesquiera que sean las formas por las cuales haya pasado el hombre en el largo pasado prehistórico, ya no sufrirá más cambios en el futuro, exceptuando ciertas variaciones, como en el presente. De aquí que nuestras Sexta y Séptima Razas-Raíces sean una ficción.

 


A esto se contesta tambien: ¿Qué sabéis vosotros? Vuestra experiencia se limita a unos cuantos miles de años, a menos de un día en toda la edad del género humano, y a los tipos presentes de los continentes e islas actuales de nuestra Quinta Raza. ¿Cómo podéis decir lo que será o no será? Ínterin tal es la profecía de nuestros Libros Secretos y de sus declaraciones nada inciertas.
Desde el principio de la Raza Atlante han pasado muchos millones de años, y sin embargo, vemos a los últimos Atlantes todavía mezclados con el elemento ario, hace 11.000 años. Esto muestra la enorme superposición de una Raza sobre la Raza que le sigue, dado que en caracteres y tipo externo la más vieja pierde sus cualidades características, y asume los nuevos rasgos de la Raza más joven. Esto está probado en todas las formaciones de razas humanas mezcladas. Ahora bien; la Filosofía Oculta enseña que aun actualmente, ante nuestra misma vista, la nueva Raza y razas preparan su formación, siendo en América donde la transformación se verificará, y ya ha empezado silenciosamente.
De Anglosajones puros hace apenas trescientos años, los Americanos de los Estados Unidos se han convertido ya en una nación aparte; y, debido a la mezcla acentuada y al mutuo cruce de diferentes nacionalidades, se han transformado en una raza sui generis, no sólo mental, sino también físicamente. Citando a De Quatrefages:

Toda raza mezclada, cuando es uniforme y fija, ha podido representar el papel de raza primaria en los cruzamientos nuevos. La humanidad, en su estado actual, se ha formado así ciertamente, en su mayor parte, por cruzamientos sucesivos de un número de razas hoy indeterminadas (249).

 

 

Así, pues, los americanos se han convertido, en sólo tres siglos, en una “raza primaria”, temporalmente, antes de convertirse en una raza aparte, y acentuadamente separada de todas las demás razas que hoy existen. Son ellos, en una palabra, los gérmenes de la sexta subraza, y en unos cuantos cientos de años más se convertirán decididamente en las avanzadas de la raza que deberá suceder a la presente quinta subraza europea, en todas sus nuevas características. después de esto, dentro de unos 25.000 años, entrarán ellos en la preparación de la séptima subraza; hasta que, a consecuencia de cataclismos -la primaria serie de aquellos que deberán un día destruir Europa y aún más tarde toda la Raza Aria (afectando así a las dos Américas), así como a la mayor parte de las tierras directamente relacionadas con los confines de nuestro continente e islas- la Sexta Raza-Raíz aparecerá en el escenario de nuestra Ronda. ¿Cuándo será esto? ¡Quién lo sabe! Sólo quizás los grandes Maestros de la Sabiduría; y estos permanecen tan silenciosos respecto al asunto, como los nevados picos que contemplan. Todo lo que sabemos es que vendrá ella silenciosamente a la existencia; tan en silencio, a la verdad, que durante milenios sus avanzadas, los niños especiales que se desarrollarán como hombres y mujeres peculiares, serán considerados como lusus naturae anómalos, rarezas anormales físicas y mentales. Luego, a medida que aumenten y su número se haga cada vez mayor con cada edad, se encontrarán un día en mayoría. Entonces los hombres presentes empezarán a ser considerados como bastardos excepcionales, hasta que, por último, desaparecerán de los países civilizados, sobreviviendo tan sólo en pequeños grupos en islas (las mesetas de las montañas de hoy), en donde vegetarán, degenerarán, y por último se extinguirán quizás dentro de millones de años, como se han extinguido los Aztecas, y como se están extinguiendo los Nyam-Nyam y los enanos Mûla Kûrumba de Nilghiri Hills. Todos estos son los restos de las que fueron una vez razas poderosas, el recuerdo de cuya existencia se ha extinguido por completo de la memoria de las presentes generaciones, lo mismo que nosotros desapareceremos de la de la Sexta Raza de la Humanidad. La Quinta Raza se superpondrá a la Sexta durante muchos cientos de miles de años, transformándose con ella, más lentamente que su sucesora, cambiando todavía en estatura, en el físico en general, y en mentalidad, del mismo modo que la Cuarta se superpuso a la Raza Aria y la Tercera se superpuso a los Atlantes.
Este proceso de preparación para la Sexta gran Raza debe durar todo el tiempo de la sexta y séptima subrazas (250). Pero lo últimos restos del Quinto Continente no desaparecerán sino algún tiempo después del nacimiento de la nueva Raza; después que otra nueva morada, el Sexto Continente, haya aparecido sobre las nuevas aguas en la faz del Globo, para recibir al nuevo huésped. A él también emigrarán, y allí se establecerán todos aquellos que tengan la fortuna de escapar al desastre general. ¿Cuándo sucederá esto? La escritora, como se ha dicho antes, no puede saberlo. Sólo que, como la naturaleza no procede por impulsos ni saltos repentinos, así como el hombre no cambia repentinamente de niño a hombre maduro, el cataclismo final será precedido de muchos hundimientos y destrucciones más pequeños, tanto por las olas como por fuegos volcánicos. La vida exuberante latirá fuertemente entonces en el corazón de la raza que ahora se halla en la zona americana, pero no habrá ya americanos cuando la Sexta Raza comience; como no habrá europeos; pues entonces se habrán ellos convertido en una nueva Raza, y en muchas naciones nuevas. Sin embargo, la Quinta no morirá, sino que sobrevivirá por cierto tiempo, sobreponiéndose a la nueva Raza durante muchos cientos de miles de años, y como ya hemos dicho, se transformará con ella más lentamente que su sucesora, aunque cambiando por completo en mentalidad, en lo físico en general y en la estatura. La humanidad no volverá a desarrollar cuerpos gigantescos como los de los Lemures y Atlantes; porque, al paso que la evolución de la Cuarta Raza condujo a esta última hasta el fondo mismo de lo material en su desarrollo físico, la presente Raza se halla en su arco ascendente; y la Sexta se irá libertando rápidamente de los lazos de la materia, y hasta de la carne.
Así, pues, la humanidad del Nuevo Mundo, más viejo con mucho que el Antiguo -hecho que los hombres habían también olvidado- de Pâtâla (los Antípodas, o el Mundo Inferior, como la América es llamada en la India), es la que tiene la misión, y el Karma de sembrar las simientes de una Raza futura, más grande y mucho más gloriosa que todas las que hasta ahora hemos conocido. Los Ciclos de Materia serán reemplazados por Ciclos de Espiritualidad, y por una mente por completo desarrollada. Con arreglo a la ley de la historia y de las razas paralelas, la mayor parte de la humanidad futura estará compuesta de Adeptos gloriosos. La Humanidad es hija del Destino Cíclico, y ni siquiera una de sus Unidades puede escapar a su misión inconsciente, ni librarse de la carga de su trabajo cooperativo con la Naturaleza. De este modo la Humanidad, raza tras raza, llevará a cabo su Peregrinación Cíclica marcada. Los climas cambiarán, y ya han principiado, con cada Año Tropical después de cada subraza extinguida, pero sólo para engendrar otra raza superior en el ciclo ascendente; al paso que, una serie de grupos menos favorecidos, los fracasos de la Naturaleza, se desvanecerán, como ciertos hombres individuales, de la humana familia, sin siquiera dejar un rastro tras sí.
Tal es el curso de la Naturaleza, bajo la influencia de la Ley Kármica; de la Naturaleza Siempre presente y Siempre transformándose. Pues, según las palabras de un Sabio, conocido tan sólo de algunos Ocultistas:


EL PRESENTE ES HIJO DEL PASADO; EL FUTURO, ENGENDRADO POR EL PRESENTE Y SIN EMBARGO, ¡OH MOMENTO PRESENTE! ¿NO SABES TÚ QUE NO TIENES PADRE, NI PUEDES TENER UN HIJO; QUE TÚ SÓLO ESTÁS SIEMPRE ENGENDRÁNDOTE A TI MISMO? ANTES QUE NI SIQUIERA HAYAS PRINCIPIADO A DECIR: “YO SOY LA PROGENIE DEL MOMENTO QUE FUE, EL HIJO DEL PASADO”, TÚ TE HAS CONVERTIDO EN ESE PASADO MISMO. ANTES DE QUE PRONUNCIES LA ÚLTIMA SÍLABA, ¡MIRA! YA NO ERES EL PRESENTE, SINO EN VERDAD ESE FUTURO. ASÍ SON EL PASADO, EL PRESENTE Y EL FUTURO, LA TRINIDAD EN UNO POR SIEMPRE VIVA - EL MAHÂMÂYA DEL “ES” ABSOLUTO.


 

 

 

 

 

     

 

 

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