El Discipulado en la Nueva Era I

Tomo I

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)

 


Dedicado a

REGINA KELLER

condiscípula con la cual recorrí

el Camino durante más de veinte años

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ÍNDICE DEL EXTRACTO

              PRÓLOGO .....

             CHARLAS A LOS DISCIPULOS 

             LAS SEIS ETAPAS DEL DISCIPULADO   

         

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P R Ó L O G O

Este libro en muchos sentidos, es único. Que yo sepa, nada parecido se ha publicado hasta ahora. Contiene dos series de charlas que dio a algunos miembros de su grupo interno, uno de los Maestros de Sabiduría, y también una serie de instrucciones personales impartidas a un grupo de sus discípulos por ese Maes­tro. A muchos de estos miembros yo no los conocía; a algunos les conocí después, y a otros, nunca. A varios de ellos llegué a conocer­les muy bien, y pude comprender por qué habían sido elegidos y supe que su dedicación a la vida del espíritu y su amor a la huma­nidad mereció su elección. Consideré que la elección de uno o dos de ellos no fue muy acertada; pero más tarde cambié mi punto de vista y reconocí que una mente más sabia que la mía era respon­sable de haberlos incluido en el Ashrama. Además aprendí que antiguas relaciones, establecidas en otras vidas, eran factores condicionantes, y que otros habían adquirido el derecho de ser inclui­dos, aunque sus realizaciones espirituales parecían inadecuadas para el observador.

Gran parte de la enseñanza dada es nueva en su forma, y otra lo es de hecho. Pero hay algo que surge con claridad, y es que las antiguas reglas a las que fueron sometidos los discípulos en el trascurso de los siglos, son aún válidas, pero susceptibles de nuevas y con frecuencia, distintas interpretaciones. El entrenamiento que se dará en la próxima nueva era, estará de acuerdo con el desarrollo más avanzado de la época. Siglo tras siglo el progreso evolutivo presenta una constante madurez y un continuo desarrollo de la mente humana, sobre la cual el Maestro puede trabajar. En consecuencia, las normas del discipulado son cada vez más elevadas. Esto exige en sí, un nuevo acercamiento, una más amplia presentación de la verdad y una mayor libertad de acción del discípulo. El elemento tiempo también es distinto. Antiguamente el Maestro hacía una insinuación al discípulo, o le seña­laba un punto sobre el cual reflexionar y meditar, o le sugería la necesidad de algún cambio en el hábito de pensar. Entonces el discípulo se retiraba a veces durante años o una vida entera, cavilaba y reflexionaba, procurando cambiar su actitud sin sentirse presionado. Hoy, en esta época de mayor celeridad, en que la demanda de ayuda por parte de la humanidad es tan manifiesta, la explicación es reemplazada por la insinuación, y se le confía al discípulo información que antes se mantenía en reserva. Se considera que el discípulo ha llegado a una etapa de desenvolvi­miento en que puede hacer sus propias decisiones y avanzar con más rapidez si lo decide.

Ciertas razones precisas me indujeron a poner estas instruc­ciones a disposición de los aspirantes de todas partes, después de la debida autorización de quienes la recibieron. Una de tales ra­zones es la necesidad de llamar la atención al público sobre la realidad de la existencia de la Jerarquía, de que Sus miembros se interesan por el progreso humano y de que hay un sistema de entrenamiento definidamente planeado que Ellos ofrecieron, capaz de sacar al hombre del reino humano y llevarlo al reino de Dios; este progreso del cuarto al quinto reino en el Sendero de Evolución, se puede realizar consciente y científicamente y con pleno consentimiento y colaboración del aspirante. Ha llegado el día en que la creencia puede ceder y cede su lugar al conocimiento conocimiento adquirido ante todo por la aceptación de una hipó­tesis, con el convencimiento de que tal hipótesis está respaldada por el testimonio adecuado y la experiencia planeada. La mente razonadora del discípulo puede aprender las lecciones designadas, por los éxitos y fracasos producidos durante su entrenamiento. Entonces descubre que el progreso en el sendero lleva al hombre a un contacto más íntimo y consciente con quienes hollaron antes el camino hasta la Jerarquía, y que ese camino exige disciplina, creciente iluminación, servicio a sus semejantes y acrecentada respuesta a los contactos y a los individuos, sobre los cuales el ser humano común nada sabe.

La segunda razón de que se publique este libro es la necesidad de hacer cambiar el punto de vista del público respecto a la natu­raleza de esos Maestros que aceptan discípulos, y a medida que les imparten el entrenamiento necesario, por el cual podrán recibir la iniciación (según se la denomina), deben llevarlo al conocimiento de las masas. Tantas necedades se han dicho y escrito sobre la relación entre Maestro y discípulo, que tanto yo como este grupo de discípulos, sentimos la necesidad de demostrar que cuando un miembro de la Jerarquía pone de manifiesto cordura, amplitud de visión, carencia de autoridad y comprensión, no puede traer otra cosa que el bien. También descubrimos que ese Maestro con­sintió que se publicaran Sus instrucciones.

La tercera razón para la publicación de estas instrucciones fue el anhelo de aclarar un punto que constantemente hacía resaltar El Tibetano, y también los Maestros, de gran importancia para todo aspirante. Únicamente los que empiezan a ser influidos y con­trolados por sus propias almas y, por consiguiente, están mentalmente enfocados y sintonizados, pueden ser elegidos para el entre­namiento ofrecido por la Jerarquía. La devoción, las reacciones emotivas y el sentimiento, no bastan, El entrenamiento esotérico es también una cuestión impersonal; concierne al desarrollo de la conciencia del alma y a la expansión de esa conciencia, para que incluya y no excluya todas las formas vivientes, en las cuales pal­pita la vida y el amor de Dios. El verdadero discípulo es siempre incluyente, nunca excluyente. Esta inclusividad es característica de los verdaderos esoteristas. Cuando se carece de ella tenemos un aspirante, pero no un verdadero discípulo. Existe hoy dema­siado exclusivismo entre los esoteristas y las escuelas de ocultis­mo, y excesiva separatividad teológica. Se ha considerado que este Libro de Instrucciones contribuirá grandemente a contrarrestar esta errónea tendencia y podrá contribuir a abrir aún más la puerta del reino de Dios.

Gran parte del contenido de este libro es nuevo. Mucho es muy antiguo, probado y demostrado. Ninguna de las personas elegidas para esta instrucción y su inclusión en el Ashrama del Maestro, son santas o perfectas. Sin embargo, todos son verdade­ros aspirantes y continuarán hasta el fin sin tener en cuenta dolores, tristezas, disciplina, éxito, fracaso o gozo; todos recono­cen espiritualmente esas metas casi inalcanzables. Algunos estu­vieron en el sendero del discipulado aceptado (entendido técnica­mente), durante muchas vidas. Otros se están aventurando por primera vez conscientemente y con deliberado esfuerzo a hollar el camino hacia Dios. Todos son místicos que aprenden a ser ocul­tistas. Todas son personas normales que viven una vida moderna y útil en diferentes países del mundo. Otros por vocación son cris­tianos, protestantes, ortodoxos; aun otros son católicos romanos, y también pertenecen algunos a la Ciencia Cristiana o a otros cultos mentales, y varios son independientes y están libres de cualquier afiliación. Ninguno considera que su creencia particular ni su tras­fondo religioso, son esenciales para la salvación; saben que lo único esencial es la creencia en las realidades espirituales y en la esen­cial divinidad del género humano, creencia que necesariamente implica un corazón henchido de amor, una mente abierta e iluminada por la correcta orientación hacia la verdad y una vida dedi­cada al servicio y a aliviar los sufrimientos humanos. Tal es la meta determinada por todos aquellos cuyas instrucciones aparecen en este libro meta que no alcanzaron todavía y modo de vivir que no perfeccionaron aún. No obstante siguen inalterable­mente su camino, y ese camino es el Camino. Cristo dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”; los aspirantes que trabajan bajo un gran Discípulo dEL Cristo, empiezan a comprender algo de las significaciones e implicaciones de tal declaración, la cual es válida para todos los tiempos y discípulos, porque “como Él es, así somos nosotros en este mundo”.

El trabajo con este grupo particular se inició hace doce años. Las instrucciones para cada miembro se dan en orden consecu­tivo año tras año, de modo que surge con toda claridad una real imagen de la persona implicada, de sus problemas y de lo reali­zado o no. Este libro es alentador porque contrarresta la idea de que para llegar a ser discípulo aceptado debe poseerse un carácter excepcionalmente perfecto y destacarse por la aspiración que ins­pira su vida. Tales personas tienen sus problemas, y luchan por solucionarlos; su carácter adolece de fallas que tratan de superar; son verdaderos ejemplos del hombre o la mujer, que vuelve la espalda a los métodos comunes de encarar los asuntos materiales del mundo; cargan su cruz a fin de encontrar el camino de re­torno al hogar del Padre; ejemplifican al hombre que, habiendo empuñado el arado, sigue adelante “hasta alcanzar la recompensa del elevado llamado en Cristo”.

Algunas de estas personas fueron estudiantes de la Escuela Arcana, otras nunca lo fueron, aun otras (al enterarse de la exis­tencia de la Escuela, debido a su filiación con El Tibetano) traba­jaron en ella para ayudar a los estudiantes. Sus nombres no se mencionarán. Las iniciales que encabezan las distintas instruccio­nes y fechas son supuestas; probablemente no recibieron las ins­trucciones en las fechas dadas, ni las iniciales corresponden a sus nombres. Quienes conocemos la relación entre las iniciales y el discípulo, no daremos ninguna información, ni se responde­rán las preguntas respecto a su identidad. Lo importante es el temario de la enseñanza y no el nombre del discípulo, pues lo que se imparte es aplicable a todos los aspirantes.

Se puede mencionar otra razón que indica el valor de este libro. En todos los casos se le dice al discípulo el tipo de energía a la cual responde con más facilidad y a qué rayo o emanación divina pertenece, dándose cuenta de cuál es su línea de menor resistencia y dónde reside el principal punto de conflicto de su vida.

La filosofía esotérica enseña que en el momento de la creación surgieron de Dios siete grandes divinas Emanaciones, Eones o Espíritus (en los que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser). La misma enseñanza la podemos encontrar en La Santa Biblia. Las almas de todas las formas, lo mismo que las formas mismas, pertenecen a uno u otro de los siete rayos. Éstos pro­ducen los siete tipos psicológicos principales. Los siete rayos o emanaciones son:

1.   El primer Rayo de Voluntad o Poder. Muchos grandes go­bernantes del mundo, tales como Julio César, pertenecie­ron a este rayo.

2.     El segundo Rayo de AmorSabiduría. Cristo y Buda per­tenecen a este rayo. Es el gran rayo de la enseñanza.

3.     El tercer Rayo de inteligencia Activa. La masa humana in­teligente pertenece a este rayo.

4.   El cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. Los as­pirantes, las personas de buenas intenciones, los que se es­fuerzan y luchan, los que trabajan por la unidad, surgen de esta línea.

5.   El quinto Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia. Los científicos y las personas puramente mentales, regidas úni­camente por la mente.

6.   El sexto Rayo de Devoción e Idealismo. Muchos cristianos, los fanáticos y los sinceros eclesiásticos de todas las reli­giones del mundo.

7.   El séptimo Rayo de Orden Ceremonial o Magia. Los maso­nes, los financistas, los grandes hombres de negocios y los  organizadores de todo tipo. Los ejecutivos poseen las ener­gías de este rayo en su equipo.

Sin embargo, sólo cuando un hombre está altamente desarro­llado y se acerca al sendero del discipulado, le es posible al estudiante esotérico saber con exactitud a qué rayo pertenece. Per­sonas de todos los tipos y profesiones pertenecen a todos los rayos. El conflicto en la vida del discípulo tiene lugar cuando los rayos de su alma y de su personalidad integrada, se oponen uno al otro. Al mismo tiempo, su naturaleza emocional, sus facultados mentales y su cerebro físico, están regidos por uno de los rayos, y esta quíntuple relación, oculta gran parte del problema del ser hu­mano en evolución. El Tibetano dice a los miembros de Su grupo cuáles son los cinco rayos que los condicionan, de manera que los estudiantes aprenderán mucho si reflexionan sobre lo que El Tibe­tano expone. En los casos en que conozco personalmente al discí­pulo implicado y algo sobre sus problemas, me resultó asombrosa­mente interesante observar cuán infaliblemente exacto fue el  diagnóstico del Tibetano sobre los rayos involucrados. Al leer estas instrucciones, debe recordarse que aunque El Tibetano habla del alma, también emplea la palabra “ego” como sinónimo, pero se refiere al ego espiritual y no al ego personal de los psicólogos.

No se creyó prudente dar las meditaciones asignadas a los dis­cípulos ni los ejercicios respiratorios, excepto en pocos casos. Son estrictamente individuales y adecuados para cada uno y sus pro­blemas particulares. Sin embargo, en uno o dos casos, y después de detenida consideración, se insertaron, con ligeros cambios, algunas meditaciones que evidentemente serán de utilidad. Al final de cada instrucción hemos agregado una o dos frases, informando el trabajo realizado por el discípulo en el Ashrama. Esto resul­tará particularmente iluminador, por ejemplo, en los casos de P. D. W. y K. E. S., donde El Tibetano demuestra su exacta previ­sión y conocimiento de que ambos morirían pocos años después. Evidentemente, les preparaba para esa gran transición.

Para terminar, quisiera agradecer a esos discípulos que tan buenamente pusieron a mi disposición sus instrucciones persona­les, en su anhelo de servir a las generaciones venideras de discí­pulos. Muchos de ellos ayudaron a preparar el original para la imprenta. Quisiera también dar gracias a quienes me ayudaron a preparar el texto para su publicación; especialmente a Joseph Lovejoy, quien ha dedicado a este libro muchos días de trabajo, ayudándome durante años a preparar la publicación de los libros del Tibetano.

Espero que todos cuantos lean este libro reciban la inspira­ción que hemos recibido quienes lo preparamos y también que su confianza en la Jerarquía y en la existencia del Cristo y Sus discípulos, los Maestros, se acreciente con tal fuerza que impelirá a muchos más, a que traten de recorrer el Camino y unirse al gran número de aspirantes que en muchos países intentan hollar el Sendero, llegando a convertirse en el Sendero mismo.

Octubre de 19413

Alice A. Bailey

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LAS GRANDES INVOCACIONES

Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.

Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena voluntad dondequiera que estén.

Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.

Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.

Que así sea y cumplamos nuestra parte.

1936.

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Que surjan los Señores dc la Liberación.

Que traigan ayuda a los hijos de los hombres.

Que aparezca el Jinete del Lugar secreto,

Y con Su venida, salve.

Ven, oh Todopoderoso.

Que las almas de los hombres despierten a la Luz.

Que permanezcan con intención masiva.

Que el Señor pronuncie el fiat:

¡ Ha llegado a su fin el dolor!

Ven, oh Todopoderoso.

Ha llegado, para la Fuerza Salvadora, la hora de servir.

Que se difunda por el mundo, oh Todopoderoso.

Que la Luz, el Amor, el Poder y la Muerte,

Cumplan el propósito de Aquel Que Viene.

La Voluntad de salvar está presente.

El Amor, para llevar a cabo la tarea, está ampliamente difundido.

La Ayuda activa de quienes conocen la verdad también está presente.

Ven, oh Todopoderoso, y fusiona a los tres.

Construye una muralla protectora.

El imperio del mal debe terminar ahora.

1940.

*   *   *   *   *

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,

Que afluya luz a las mentes de los hombres;

Que la luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,

Que afluya amor a los corazones de los hombres;

Que Cristo retorne a la Tierra.

Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida,

Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;

El propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el Centro que llamamos la raza de los hombres,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz

Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en la Tierra.

1945.

SECCIÓN UNO

EL DISCIPULADO EN LA NUEVA ERA

POR EL TIBETANO

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PRIMERA PARTE

CHARLAS A LOS DISCÍPULOS

Hermanos míos:

Es importante que se den cuenta que hoy está aconteciendo algo nuevo. Que está surgiendo un nuevo reino de la naturaleza, el quinto, es decir, el reino de Dios en la tierra o el reino de las almas. Éste se está precipitando en la tierra y se está formando con quienes van siendo conscientes del grupo y pueden trabajar en formación grupal, lo cual será posible porque alcanzarán la per­fección autoiniciada (aunque relativa) y se identificarán con cier­tas expansiones grupales de conciencia, y también porque amarán a sus semejantes, así como en el pasado se amaron a sí mismos. Reflexionen detenidamente hermanos míos y capten, si pueden, la plena significación de esta última frase.

Su tarea consistirá mayormente en resumir y hacer efectivo el trabajo de esos dos grandes Hijos de Dios, el Buda y el Cristo. Como bien saben, el Buda trajo iluminación al mundo y encarnó el principio de la sabiduría; el Cristo trajo el amor al mundo, y encarnó en Sí Mismo un gran principio cósmico, el del amor. ¿Qué podemos hacer para que Su trabajo sea efectivo? El proceso incluirá tres aspectos:

1.     El esfuerzo individual, por parte del discípulo, utilizando la técnica del desapego, del desapasionamiento y del discer­nimiento, que el Buda enseñó.

2.     La iniciación grupal, posible por el esfuerzo autoiniciado del discípulo individual, que cumpliendo los mandatos del Cristo traerá la completa subordinación de la personalidad y del ente, al interés y bien grupales.

3.     El esfuerzo grupal, llevado a cabo como grupo, a fin de amar a todos los seres y captar y comprender la verda­dera significación de la técnica acuariana de amor y tra­bajo grupales.

He creído que serviría un propósito útil si vincularan sus mentes con el trabajo del Buda y del Cristo, pues les daría una vislumbre y un indicio de Sus dos sistemas de desenvolvimiento uno preparatorio para el discipulado aceptado y el otro para la iniciación que serían correlativos e interrelacionados. La sínte­sis de Su tarea es evidente para quienes trabajamos con más am­plia visión y una perspectiva más clara, imposible aún para ustedes.

En consecuencia, separo a mis discípulos en grupos, a fin de que puedan trabajar en diferentes aspectos del Plan; a la vez pre­paro el terreno para el trabajo grupal, que ayudará grandemente al individuo, pero sobre todo hará progresar el trabajo en la nueva era.

Mi intención es, por lo tanto, escribir algo en forma mas detallada respecto a estos grupos, y aunque mi tiempo es muy limitado, me veré obligado a impartir a mis discípulos (probable­mente en intervalos muy separados) mucha información en estas charlas e instrucciones individuales. No escribo fundamentalmen­te para ustedes, sino para sentar las bases del trabajo grupal que deberá realizarse en el mundo en los años venideros. Lo que expondré debe ser leído detenidamente, porque la palabra escrita quizá contiene varios significados que pueden ser presentidos de acuerdo a la intuición despierta o no del aspirante.

Yo, vuestro Hermano Tibetano, parto de la suposición de que cada uno de mis discípulos pondrá de su parte, por lo menos, algo esencial y básico, es decir, un ansia perseverante que nada de­tendrá. Cada uno inicia su trabajo con ciertas características fun­damentales: cada uno comienza esta definida empresa de entrenamiento para la iniciación con ciertos defectos, que actúan como impedimentos y obstáculos; cada uno ha sido reconocido por su luz y sus potencialidades, con las cuales forzosamente debe hacer todo lo que puede. Por lo tanto, observarán el difícil problema que enfrentan Quienes guían la evolución del mundo y buscan a aquellos que pueden ayudarles en Su trabajo.

Les impartiré enseñanza. Si se benefician o no con ella es asun­to de ustedes, algo que los discípulos de la nueva era deben apren­der. No existe tal cosa como la obediencia oculta que enseñan generalmente las actuales escuelas de ocultismo. Antiguamente, en Oriente, el Maestro exigía de Sus discípulos esa obediencia implícita que, en la práctica, hacía al Maestro responsable y cargaba sobre Sus hombros el destino o karma del discípulo. Tal condición no existe. El factor intelectual del individuo está hoy demasiado desarrollado para justificarlo, razón por la cual no rige. En la futura nueva era, el Maestro será responsable de ofrecer la opo­rtunidad y la correcta enunciación de la verdad, pero nada más. En estos días de mayor iluminación, el Instructor no asume la misma posición que en el pasado, y yo tampoco. Hablaré con franqueza. Conozco a mis discípulos, pues ninguno es recibido ni aceptado en mi Ashrama si el Instructor no ha hecho un profundo análisis de ellos. Transmitiré por medio de insinuaciones y sím­bolos lo que debe captarse, que será observado y comprendido por algunos de mis discípulos que han despertado el oído Interno y poseen un corazón realmente humilde. Si no reconocen esto, el tiempo seguirá su marcha y finalmente les llegará la revelación. Por lo tanto, no exijo ciega obediencia. Sin embargo, si se aceptan mis consejos y sugerencias y deciden, por propio y libre albedrío, seguir mis instrucciones, tendrán que hacerlo con exactitud. Tam­poco deben esperar constantemente resultados y fenómenos, que han entorpecido siempre el curso y el progreso de tantos seudodiscípulos.

Esto constituye también para mí un experimento, pues los que somos miembros, de cierto grado de la Jerarquía, estamos lógica­mente cambiando los antiguos procedimientos y adaptando los viejos métodos a las nuevas circunstancias y al progreso de la evolución. Muchos probados discípulos y aspirantes (quizá debie­ra decir “cansados”, hermanos míos, pues supongo que ambas palabras son veraces) serán sometidos a experimentos, lo que im­plicará la aplicación de las antiguas reglas, con procedimientos modernos. En la antigüedad los discípulos eran producto de épocas más pacíficas. La sustancia metal o “chitta” (como la denominó Patanjali en su famoso Libro de las Reglas), no estaba muy desarrollada, tampoco matizada por ideas, ni potencialmente ilumi­nada. Hoy, el conocimiento está muy difundido y muchas per­sonas ya piensan por sí mismas. El material para el discipulado, que deben emplear los Maestros y el tipo de personas que deben ser desarrolladas y conducidas hacia la Iluminación, es de grado y calidad superior, si se me permite emplear un término tan in­adecuado. Por otra parte, el experimento de cambiar métodos y de complementar la nueva técnica del trabajo grupal, debe llevarse a cabo análogamente en medio de la presión y la tensión de la civilización occidental. Esto impone un indebido esfuerzo a quie­nes fueron elegidos para participar en esta tarea, pero si es posi­ble continuar y tener éxito, se templará el material para que adquiera un grado más refinado de poder. Como se dijo, la selva occidental es distinta de la selva oriental; demanda paz en medio del tumulto; fuerza en la fatiga; persistencia a pesar de la mala salud, y comprensión a pesar del clamor de la vida occidental. Por lo tanto, el progreso continúa en medio de las condiciones existente y no por ellas. Los discípulos a los cuales voy a instruir no podrán apartarse del mundo. No existe estado de paz física y de tranquilidad donde pueda invocarse al alma y realizar un trabajo de poderosos resultados, como en la quietud del silencio y en el descanso de lo que el hindú denomina “samadhi” el total desapego de las demandas del cuerpo y las emociones. El trabajo debe ir adelante en medio del espejismo. Se debe hallar el lugar de paz en medio del desorden; adquirir sabiduría en medio del tumulto intelectual y colaborar con la Jerarquía en el aspecto in­terno de la vida, circundados por el ensordecedor ruido de la vida moderna en las grandes ciudades. Tal es el problema de ustedes y el mío al tratar de ayudarles.

En lo que a mí respecta tengo también el problema del exce­sivo desgaste de fuerza, cuando a intervalos intento llegar a uste­des y estudiarles. Además, tengo la tarea de leer a larga distancia en sus mentes, ver su luz y vitalizar sus auras. Hasta ahora los Instructores orientales no tuvieron ese problema, excepto en muy raros casos. Los que ahora trabajan en el mundo moderno regidos por los Maestros de Sabiduría, durante una encarnación o en anteriores, han pasado por un proceso preliminar de sintoniza­ción y entrenamiento, para poder ser receptivos. Por lo tanto, recuerden que tengo también un problema que estoy dispuesto a resolver en bien del mundo necesitado, como contribución mía a la aceleración del advenimiento de la nueva y más fructífera era. En consecuencia, debemos ayudarnos mutuamente en nues­tros esfuerzos.

No prometo resultados rápidos y tampoco me comprometo a proporcionar desarrollos espectaculares. Los resultados dependen totalmente de ustedes, y éstos dependen de su paciencia, de la exactitud de los detalles, de la disciplina que estén dispuestos a imponer a sus vidas y del olvido de sí mismos. Quisiera pedirles que no se preocupen por los resultados y que trabajen sin apego, puesto que no saben con exactitud las metas que he fijado para ustedes; también quisiera que abandonen el constante autoanálisis, característica sobresaliente del místico occidental introspectivo, aunque ambicioso... Por lo tanto, ¿qué posición adopto? La po­sición de quien, perteneciendo a un gran grupo de discípulos desde el aspirante más humilde hasta el más elevado Miembro de la Jerarquía, vincula a la humanidad con el reino espiritual puede enseñarles las antiguas reglas y hacerles sugerencias para que recorran más rápidamente el sendero y sean de mayor utilidad a sus semejantes. En esto no hay la más leve insinuación de una afirmación autoritaria de parte de un miembro de la Jerarquía que debe ser obedecido y cuya palabra es infalible. Recuerden esto, de lo contrario no es posible trabajar, pues entrarían elementos de peligro, y el actual esfuerzo quedaría en la nada. Mi anonimato se ha mantenido siempre y así continuará, aunque los miembros de este grupo de discípulos saben quien soy. Me conocen por lo que soy. Me conocen como Instructor, como discí­pulo tibetano e iniciado de cierto grado el grado no tiene impor­tancia para ustedes. Lo que tiene importancia es la enseñanza que daré. Soy un iniciado en los misterios del ser. Esta afirmación imparte por sí misma información a quienes tienen conocimiento. Saben también que tengo cuerpo humano y resido en el norte de la India. Que esto sea suficiente y no permitan que la curiosidad les haga perder de vista la enseñanza.

Estamos juntos en una empresa espiritual. Todos volunta­riamente y sin ser presionados han declarado estar dispuestos a ir adelante hacia una vida espiritual más intensa. Esto deben hacerlo por propia libertad de sus almas y por el poder de sus propios intelectos. Seguirán las instrucciones que les parezcan razonables y correctas, pero cuando decidan seguirlas, deben procurar cumplir con exactitud mis requisitos. Analizarán y con­siderarán los requisitos que de vez en cuando les impartiré, y no acepten ni crean en su inspiración verbal porque vienen de mí. El lenguaje siempre entorpece y limita. La salud y las circuns­tancias les servirá de guía en su trabajo, pero recuerden siempre que para llegar a ser Maestro se debe alcanzar la maestría, no la obediencia a determinada persona. Deberán tener en cuenta que yo, su Instructor, no soy siempre consciente de su situación física o de las acciones diarias. No me ocupo de los asuntos de la personalidad; los aspirantes desorientados que afirman que los Maestros les dicen lo que deben hacer y les guían en sus asuntos personales, están aún muy lejos del grado del discipulado acep­tado. Recuerden que la luz brillará en la mente autocontrolada, libre del predominio mental de otra mente. Con estas prevencio­nes claramente comprendidas, pasaremos a enunciar ciertos prin­cipios y a considerar lo que es posible realizar:

Primero, debe recordarse siempre que el nuevo discipulado es primordialmente un experimento en trabajo grupal y que el per­feccionamiento individual del discípulo no es su objetivo principal. Considero esta afirmación como básica y esencial. Los individuos están destinados a suplementarse y complementarse mutua­mente, y el grupo deberá oportunamente constituir un conjunto de cualidades, capaz de expresarse útil y espiritualmente, a través del cual pueda afluir energía espiritual para ayudar a la humanidad. La tarea deberá realizarse en el plano mental. La esfera de servicio de cada discípulo individual es la misma de antes, pero a los diferentes campos del esfuerzo individual se agregará actividad y vida grupales, que serán más perceptibles a medida que transcurra el tiempo. Por lo tanto, el primer objetivo es fu­sionar y unificar el grupo, de modo que cada miembro pueda trabajar en íntima relación mental y en colaboración espiritual con los demás. Esto inevitablemente llevará tiempo, y el éxito de la Jerarquía en este nuevo esfuerzo dependerá de una actitud sensata y de una afluencia del espíritu de amor, por parte de  cada miembro del grupo. Esto será relativamente fácil para al­gunos discípulos, pero muy difícil para otros. Muchos individuos de gran cultura desarrollaron excesivamente la mente analítica. Sin embargo, a medida que trascurra el tiempo y se haga un verdadero esfuerzo, el proceso de unificación progresará gran­demente. En consecuencia, éste es nuestro primer esfuerzo, y también el esfuerzo del grupo de cada Maestro y la realización de la Jerarquía Misma, la unidad grupal.

Cada discípulo debe aprender a subordinar sus propias ideas, acerca del progreso personal, a las necesidades del grupo, porque a fin de tener un grupo coordinado y activo como unidad de servicio mientras algunos discípulos tendrán que acelerar su progreso en determinados líneas, otros tendrán que aminorarlo momentáneamente para ponerse a la par de la mayoría. Esto suce­derá automáticamente si la identificación grupal es el factor dominante en los pensamientos de cada discípulo, y si se relega a segundo plano el deseo de progreso personal y satisfacción espi­ritual. Los grupos de cada Ashrama están destinados a trabajar juntos eventualmente, en la misma forma que los distintos sectores de una gran organización actúan eficazmente juntos como una unidad. Los grupos deben funcionar armónica e inteligentemente. Esto será posible cuando los individuos de un grupo y los grupos individuales pierdan de vista sus propias identidades al realizar el esfuerzo para que este experimento de la Jerarquía tenga éxito. Los sentimientos, las reacciones, los deseos y los triunfos de los individuos no cuentan enfáticamente para nada. Sólo es conside­rado de importancia lo que promueve el esfuerzo grupal y enriquece la conciencia del grupo. Lo único, por ejemplo, que atrae mi atención es aquello que proporciona mayor poder espiritual a mi grupo de discípulos, o lo que intensifica su luz o amortigua su fulgor. Debe recordarse que considero siempre subjetivamente a mis grupos de discípulos como un grupo. Veo su fulgor; observo el ritmo unido, el tono y color unificado; oigo el sonido que emi­ten colectivamente. Quiero reiterar que, en cierto sentido, sus individualidades no me interesan ni las considero de importancia, salvo en la medida que aceleran o disminuyen la vibración grupal. Para nosotros, los Instructores del aspecto interno, ustedes, co­mo personalidades, no tienen importancia, pero como almas son de vital importancia. Cada discípulo en el grupo de cualquier Maestro puede tener muchas debilidades y limitaciones que actúan como obstáculos en el mismo grupo, pero como almas, están parcialmen­te despiertos y vivos y han logrado cierta medida de alineamiento. Lo mismo sucede con todos los de mi grupo. Como almas les estimo y trato de ayudarles y elevarles para que alcancen expansión e iluminación.

Quisiera hacer resaltar un punto, a medida que consideramos al individuo en el grupo y sus relaciones grupales. Vigilen cuidado­samente sus pensamientos respecto a los demás, eliminen inme­diatamente toda sospecha y crítica y procuren mantenerse mutua­mente firmes en la luz del amor. No tienen la menor idea de la potencia de tal esfuerzo, ni de su poder para desatar las ligaduras de cada uno y elevar al grupo a una extraordinaria altura. Por la luz pura del mutuo amor pueden acercarse más a mí y a los instruc­tores en el aspecto subjetivo de la vida y llegar más rápidamente al Portal que conduce al Camino Iluminado. Tienen la oportunidad de demostrar entre sí el valor científico y el poder del amor, consi­derado como la fuerza de la naturaleza. Esfuércense por demos­trarlo, así cada uno liberará lo que necesita para establecer cam­bios poderosos y vitales en los cánones y propósitos de la vida de los miembros del grupo. El amor no es un sentimiento ni una emo­ción, tampoco un deseo o móvil egoísta para actuar correctamente en la vida diaria. Amar es esgrimir la fuerza que guía los mundos y conduce a la integración, unidad e inclusividad, que impele a ac­tuar a la Deidad misma. El amor es algo muy difícil de cultivar, debido al egoísmo inherente en la naturaleza humana, y difícil de aplicar en todas las condiciones de la vida, y su expresión exigirá al máximo lo que puedan dar y el abandono de toda actividad personal egoísta.

Los discípulos del grupo de un Maestro deben amarse mutua­mente con inteligencia y constante fortaleza, así liberan esa luz y poder que hará oportunamente que el grupo tenga un valor efec­tivo en el mundo. Para no herirles cuando trabaje con ustedes en el futuro, no disfrazaré las verdades que tenga que decirles; tampoco entraré a considerar los sentimientos y las reacciones de la personalidad, porque cuento con la sinceridad del propósito de to­dos ustedes.

Quizá sea prudente recordar aquí que, por regla general, nadie cree lo que otros dicen no importa cuán evidente sea la verdad ni por más que afirmen que la aceptan. Únicamente las verdades forjadas individualmente en el crisol de la experiencia penetran realmente en la conciencia viviente y fructifican. Pero en este esfuerzo grupal emprendido, todos los miembros son conscientes de lo que se le dice a cada uno, lo cual puede ser muy útil y producir reajustes más rápidos, imposibles de otra manera, siempre que en forma unida y amorosa ayuden al condiscípulo a cambiar las condiciones indeseables. Por mi parte, cuento con una sola cosa her­manos míos, y es la profunda sinceridad de ustedes. Señalar un defecto o un error no es algo negativo como algunos creen. A medida que la clara luz del alma afluye, revela a la personalidad tal cual es. Si se practica verdadero desapasionamiento, los discípulos de este grupo verán las cosas tal cual son, y permanece­rán impávidos ante la revelación de cualidades deseables o inde­seables. Si se sienten deprimidos, irritados o heridos por tal revelación, indica falta básica de desapasionamiento y demuestra apego a la personalidad y a la opinión de los demás.

Segundo, es esencial que los discípulos de un ashrama sean contemplativos, pero en sentido ocultista, no místico. En el trabajo de meditación, que están realizando o realizarán en el futuro, el objetivo debería ser alcanzar lo más rápidamente posible el punto más elevado del proceso de la meditación, pasando con rapidez por las etapas de concentración, alineamiento y meditación, hasta lle­gar a la contemplación. Una vez alcanzado este elevado punto, procuren mantenerlo, y de esa manera aprenderán a actuar como almas en su propio mundo, contemplando el mundo de las ener­gías, en el que todos los iniciados trabajan y donde algún día, en esta o en otra vida, cada uno de ustedes tendrá cabida. Este estado (si así puedo llamarlo) deben alcanzarlo con cuidado, observarlo con exactitud, cuando se logra de alguna manera mantener un re­gistro preciso de las impresiones. Por lo tanto, deberán constituir un grupo de contemplativos activos. Los resultados serán mas fáciles si reflexionan y luchan por alcanzar la primera condición de su existencia grupal, la unidad grupal.

Tercero, esta unidad grupal, que tendrá sus raíces en la meditación grupal unida o en la vida contemplativa (donde el alma sabe que es una con todas las almas), debe demostrarse en alguna actividad grupal que deberá manifestarse inmediatamente en el grupo, y más tarde cuando la unificación sea más completa en todo el mundo. Así se exteriorizarán en la Tierra los ashra­mas de los Maestros, y la Jerarquía actuará abiertamente en el plano físico, y no tras de la escena como hasta ahora. Entonces se restaurarán los Misterios.

SEGUNDA PARTE

Cabe ahora preguntar: ¿Cómo puede lograrse esto en forma práctica en un grupo de discípulos que ansían sinceramente colaborar y ayudar en este trabajo? Trataré de darles una respuesta clara.

Se han comprometido voluntariamente a trabajar juntos cuando les ofrecí la oportunidad.  Aspiran a la solidaridad grupal, basados en que son almas. Esto, con el tiempo, deberá manifestarse subjetiva y esencialmente en forma de intercomunicación telepática grupal, como comprensión también grupal de los problemas y dificultades de cada uno, y como oportunidad grupal para ayudarse mutuamente.  Esta ayuda no puede ni debe venir en virtud del esfuerzo o del contacto personal, tampoco por el planteamiento de problemas relacionados con las circunstancias y el carácter, ni por consejos o sugerencias En el grupo de un Maestro no se consideran las personalidades, en lo que a cada uno respecta.  Al mismo tiempo cada uno debería aprender a fortalecerse y ayudarse mutuamente, evitando toda intromisión de la personalidad.  Cada uno debe aprender a transmitir a un condiscípulo la cualidad del rayo de su propia alma, estimulándole a fin de acrecentar su valentía, adquirir una pureza de móviles más sutil y un amor más profundo, evitando vitalizar las características de su personalidad; también debe pensar que él y los demás son almas y no seres humanos limitados.

Tenemos, en consecuencia tres objetivos ante nosotros:

1.     Unidad grupal…, mediante el pensamiento, el conocimiento exotérico de cada uno y el constante envío de pensamientos de amor.

2.     Meditación grupal…, como grupo de contemplativos, arraigando a este grupo en el reino de las almas y fortaleciendo a todos los individuos involucrados.

3.     Actividad grupal..., que dará por resultado la ayuda mutua sobre los problemas específicos del carácter, pero no los circunstanciales.  Reflexionen sobre esta diferencia hermanos míos.

Más adelante, cuando el grupo esté realmente consolidado, deberá empezar a funcionar externamente y su vida hará sentir su presencia.  Deberá procurar acrecentar constantemente la potencia espiritual de todos los grupos con los cuales puedan estar relacionados o asociados los miembros de este grupo.  Me refiero a todos los grupos que pertenecen a la nueva era y trabajan en líneas espirituales. Oportunamente traerá como efecto la curación de los diversos males del género humano físicos, emocionales, psicológicos y mentales.

Hay ciertas reglas sencillas, pero precisas, que deberán regir la vida interna espiritual de los neófitos en entrenamiento para las distintas etapas del discipulado. Permítanme hacer sugerencias para este trabajo sencillo e inmediato.

Ante todo, los discípulos deben practicar regularmente la meditación. Cada meditación es apropiada para el discípulo implicado y varía de acuerdo al rayo, grado de evolución y etapa del discipulado, por ser el objetivo inmediato.  Estas meditaciones no pueden darse aquí, sino como sugerencia para su empleo y aceptación.  En alguna etapa de la meditación, procuren vincularse conmigo, pero esta vinculación debe tener lugar después de haberse esforzado para lograr y haber logrado el alineamiento con el alma.  Por esta razón es esencial que se vinculen después del alineamiento para evitar el espejismo y la ilusión del plano astral, donde miles de formas mentales y entidades imitan a los Instructores y a los Maestros.  Durante su meditación dediquen un breve período para tratar de vincularse con sus condiscípulos, enviándoles amor, fuerza del alma y ayuda.

Descubrirán, además, que es de valor llevar lo que se puede llamar un diario espiritual.  Esto no significa que deban anotar diariamente los acontecimientos del día, ni lo que tenga relación con lo que sólo concierne a la personalidad. Tengan en cuenta esto. En el diario deberán anotar lo siguiente:

1.     Toda experiencia espiritual obtenida, como ser por ejemplo, el contacto con alguna Presencia, es decir, la de su propia alma, el Ángel de la Presencia, el contacto con algún discípulo y, oportunamente (cuando lo justifiquen la vida el trabajo y la disciplina), el contacto con un Maestro. Regístrenlo en forma imparcial, manteniendo una actitud científica y buscando siempre una explicación práctica antes de aceptar una mística.  Un espíritu agnóstico (no ateo) es de real valor para el principiante, pues lo resguarda de las celadas del mundo ilusorio y del psiquismo inferior.

2.     Toda iluminación que les llegue, que arroje luz sobre algún problema y revele el camino que cada uno o el grupo debe seguir. Toda intuición corroborada por la razón que lleve hacia el conocimiento y evoque la sabiduría del alma y la registre el cerebro por conducto de la mente.

3.     Cualquier acontecimiento telepático entre ustedes y sus condiscípulos. Esta interacción telepática debe ser cultivada, pero vigilada y controlada muy cuidadosamente, manteniendo la más estricta exactitud.  De este modo se fomentará el espíritu de la verdad, principio que rige toda verdadera comunicación telepática.  Un ashrama trabaja telepáticamente cuando está organizado plena y correctamente.

4.     Deben registrar también todo fenómeno de carácter místico y espiritual.  Dentro de esta categoría cabe la percepción de la luz en la cabeza.  Deben observar su fulgor, su intensificación y amortiguamiento, escuchar la Voz del Silencio, que es la voz del alma, pero no la del subconsciente; anotar los mensajes del alma, o de otros discípulos o servidores del mundo, las expansiones de conciencia que los inicia en la vida consciente de Dios, a medida que se manifiesta a través de cualesquiera de las formas, y deben oír la nota que emiten todos los seres.  Un detenido estudio de la tercera parte del libro La Luz del Alma (los Aforismos sobre la Yoga de Patanjali) indicará el tipo de fenómenos que deberá anotarse en este diario.

5.     Toda experiencia de carácter psíquico, no incluida en los párrafos anteriores. Las ya mencionadas entran en lo que podríamos llamar psiquismo superior, y conciernen a las facultades psíquicas superiores, al conocimiento intuitivo, a la telepatía mental (no a la telepatía que tiene por base la actividad del plexo solar).  Se pueden anotar, además, las experiencias psíquicas inferiores, agradables o desagradables.  Sin embargo, deben olvidarse, una vez anotadas, por carecer de importancia.

Pasarán días y semanas sin tener nada que anotar, pero no se desconcierten.  Se debe cultivar la sensibilidad del mecanismo del alma a la vibración espiritual y desechar la existente sensibilidad a las impresiones psíquicas inferiores. Son tantas las voces que reclaman nuestra atención, tantas las impresiones procedentes de formas físicas y astrales que nos circundan que registra nuestra conciencia, que las vibraciones y sonidos procedentes del mundo subjetivo y espiritual, se pierden, no se registran ni se anotan. Hallarán interesante observar al término de pocos años, la diferencia en los datos anotados y en el desarrollo de la sensibilidad hacia el tipo correcto de impresión. Esto sólo se logrará después de un tiempo prolongado y de haber eliminado mucho material espurio y una vez reconocido por lo que es: astralismo, falsas pretensiones y formas mentales.

Cabe aquí otra pregunta: los discípulos del grupo de un Maestro, ¿qué deben buscar como evidencia de un trabajo grupal exitoso? Primero y ante todo, como bien saben, integridad y cohesión grupales. Nada se puede hacer sin ello. El vínculo subjetivo de los discípulos entre sí, en su propio grupo, y de éste con otros grupos dedicados a un trabajo especial dentro del ashrama, y (como resultado de ello) el surgimiento de un grupo y de una conciencia ashrámica, constituyen objetivos vitales. Se espera que esto también derive en una interacción telepática que dará por resultado un poderoso y exitoso trabajo externo.  Estas actividades producirán una circulación grupal de energía, que ayudará a salvar al mundo. Cada uno debe recordar siempre que la pureza del cuerpo, el control de las emociones y la estabilidad mental, son fundamentalmente necesarios, y deberán tratar de lograrlo diariamente. Una y otra vez reitero estos requisitos básicos del carácter y, por fatigosa que sea tal repetición, les exhorto a cultivar tales cualidades. Quiero recordarles también que siendo hombres y mujeres adultos y maduros, no necesitan declaraciones específicas sobre defectos y características. Trato sólo de hacer sugerencias sobre la tendencia del pensamiento. Observen la palabra sugerencia, pues es lo único que haré. El discípulo debe sentirse libre de seguir una sugerencia o insinuación, como mejor le parezca. Podría decirse que todo este trabajo es un experimento en el sentido común esotérico y en la disposición de aceptar una sugerencia. Es una experiencia para la intuición y una prueba para el discernimiento. El trabajo, para el cual los he llamado, constituye también un experimento sobre la impersonalidad, la disposición a trabajar y aprender, la libertad de elegir o rechazar y sobre la observación y las técnicas. Todos tienen su valor.

Constituye, además, un experimento para mí. Hasta ahora trabajé con sólo tres discípulos occidentales, de los cuales A A.B. es uno. Los otros dos son totalmente desconocidos para ustedes. Les pido ayuda y colaboración en lo concerniente a las conclusiones que se alcanzarán en estas primeras etapas de trabajo. Les pido también mantenerse unidos no importa que ocurra ni qué fuerzas traten de separarles.  Exhorto a mis discípulos a amarse entre sí, a pesar de las diferencias de carácter y de rayo y a trabajar lealmente unidos para alcanzar coherencia e integridad grupales sin importar la diversidad de opinión que mantengan ni lo que ocurra en el transcurso del tiempo. Si se pueden mantener unidos en el transcurso de los años y en todo este ciclo de vida, entonces el grupo puede seguir adelante hacia el futuro y trabajar juntos en otros planos, conservando así la energía. ¿Podrán persistir y continuar? ¿Podrán establecer tal interacción telepática que el obstáculo de la muerte no constituya con el tiempo una barrera y persista la continuidad de comunicación?

Tales interrogantes surgen y sólo el tiempo responderá. Si hay persistencia en el esfuerzo, un vínculo leal de amor, adhesión al ideal grupal y mutua tolerancia, comprensión y paciencia, quizá pueda este grupo fusionarse en una unidad, que en verdad será un átomo viviente en el cuerpo jerárquico. Todos están en alguna etapa del sendero del discipulado y allí reside la oportunidad.

Este es un grupo (muy pequeño en realidad) de discípulos que, por su devoción a la verdad, por su esfuerzo en el cumplimiento de su deber, por su mutua relación kármica y en reciprocidad conmigo, han sido elegidos (a pesar de sus limitaciones y desenvolvimiento deficiente) para trabajar juntos hacia el fin específico de formar un núcleo de poder y energía espirituales, para ayudar a la humanidad.  Pero sobre todo es un grupo formado para inaugurar los métodos de la nueva era respecto al trabajo grupal y para el entrenamiento de discípulos y su preparación para la iniciación, junto con otros grupos de todo el mundo que han captado la nueva visión y trabajan inspirados e impresionados por los Maestros.  La fundación de las escuelas de los misterios, que más adelante serán restablecidas en el mundo y a la que me referí en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista, puede ser posible si todos se ponen a la altura de la oportunidad.  Esto se debe tener en cuenta. El experimento puede fracasar. Fracase o no, de todas maneras se obtendrá algo de verdadero beneficio... Que todos y cada uno estén a la altura de la oportunidad y lleven adelante el trabajo en los tres mundos y en el reino de donde afluye la luz del alma.  Es mi más sincero anhelo y deseo.

TERCERA PARTE

A medida que enfrentan esta oportunidad en un mundo que atraviesa una grave crisis, diré a todos mis hermanos y discípulos activos que es necesario tengan presentes tres cosas, si quieren trabajar con eficiencia y en la forma deseada:

Primero: Los discípulos deben saber que los Maestros tienen tres grupos de trabajadores. Los que llevan a cabo una difícil tarea en el mundo externo, materializando las formas por las cuales la Jerarquía puede expresar Sus intenciones y establecer los contactos humanos. De estos discípulos hay muchos y hacen este trabajo por propia y libre elección, porque comprendieron la necesidad inmediata y futura de la humanidad y se comprometieron a servir. Luego tenemos a quienes actúan como vínculos entre los Hermanos Mayores de la raza, los Maestros de Sabiduría, que encarnan el Plan divino, y los trabajadores ya mencionados. No digo que actúen como eslabones entre el discípulo y su Maestro, porque en esta relación directa nadie puede intervenir, particularmente en las etapas más avanzadas. Sin embargo, este segundo grupo de discípulos activos trabaja como intermediario en la manifestación del Plan en el mundo, y está preparado para ir a cualquier parte cuando sea necesario, ayudando con su sabiduría y experiencia, e implementando la capacidad de los trabajadores locales e intercambiando ideas. Ya se han enviado algunos expresamente para acelerar el trabajo y aumentar la atracción magnética de esos centros a través de los cuales puede afluir la fuerza espiritual de la nueva era.

Todo esto es preparatorio para un esfuerzo supremo que la Jerarquía de Maestros planea hacer. Si ustedes, allí donde están, trabajan con absoluta entrega y consagración dedicando tiempo e interesándose en la causa, será posible preparar el terreno de tal manera que el futuro esfuerzo de los Maestros sea adecuado a la emergencia.

El tercero es el grupo de los Maestros y Sus iniciados colaboradores. Actúan principalmente en el aspecto interno. Su actividad se reduce mayormente al plano mental y al empleo científico del pensamiento. De esta manera guían a Sus trabajadores y ayudantes e influyen y dirigen a Sus discípulos activos y a los discípulos mundiales.

Existe actualmente la intención interna de fusionar el acercamiento occidental y oriental con la sabiduría antigua y la Jerarquía. La colaboración y el recíproco intercambio de sabiduría y conocimiento son esenciales si queremos perfeccionar tal acercamiento. Los objetivos de ambos métodos, el místico ocultista, son los mismos.

Segundo: Es necesario que los discípulos activos comprendan hoy la urgencia inmediata. Hay crisis en los asuntos humanos, crisis que debe ser considerada como una oportunidad y no como un cataclismo o catástrofe. Así como en la vida del aspirante al discipulado le llega una vida o una serie de vidas en que existe un conflicto directo entre el alma y la naturaleza inferior, también existe hoy una crisis análoga en nuestro planeta. El objetivo en ambos casos consiste en que el alma asuma mayor control sobre el aspecto forma.

Observándolo desde otro ángulo, esta alma planetaria, actuando como una Jerarquía de Maestros, se encuentra en conflicto directo con las fuerzas del mal. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que esas fuerzas también constituyen una Jerarquía de entidades, que son las formas materiales y, por lo tanto reales y correctas en su correspondiente lugar. En realidad la cuestión reside en el objetivo, en determinado ciclo de tiempo. El objetivo actual es que toda la familia humana debe hacer ahora tres cosas y todo lo que milita en contra de esto es maligno:

1.     Manifestar la naturaleza del alma por medio de la personalidad integrada. La naturaleza del alma es amor y voluntad al bien.

2.     Transferir la energía orientada actualmente hacia la vitalización del cuerpo físico y la creación física, hacia el nutrimiento de la facultad creadora en el plano mental; de esta manera toda la familia humana será trasmutada en un agente dinámico, autoconsciente y creador.

3.     Inaugurar un periodo de desenvolvimiento espiritual en todos los reinos de la naturaleza. Al finalizar este periodo se le abrirá nuevamente la puerta al reino animal y se les ofrecerá la oportunidad a las expectantes almas embrionarias. En esta época también muchos podrán recibir la iniciación, por eso se van equilibrando las fuerzas en los extremos de la línea humana de evolución. Esto lo producirá la renovada actividad cíclica de la Gran Logia Blanca y será llevada a cabo mediante esas energías que están introduciendo la nueva era. Tal crisis ya está sobre nosotros casi prematuramente, debido al progreso excesivamente rápido de la humanidad desde 1850. Por el impulsivo anhelo de los hombres mismos, se ha hecho contacto con un nuevo reino y una nueva dimensión. La humanidad ha liberado energías hasta ahora desconocidas cuyos efectos son de dos tipos, con resultados buenos y malos.

Tercero: Los discípulos deben organizarse ya para un esfuerzo constante y unido. Esta actitud debe asumir la forma de una colaboración más estrecha entre todos los grupos, permaneciendo en una relación más íntima, fortaleciéndose así mutuamente y, cuando sea posible, mancomunar esfuerzos. Además debe traer como resultado un empuje unido de todos los agente espirituales y ocultistas y la presentación de la verdad a la masas, en todos los sentidos posibles. Así como en los días atlantes las fuerzas espirituales estaban subordinadas a los deseos egoístas de los hombres, también hoy están siendo subordinadas a las mentes y ambiciones de los hombres, y los resultados serán profundamente malignos. La actual situación mundial lo demuestra. Aunque pueda haber oportunamente beneficio material y prosperidad física en esos países donde se están siendo grandes experimentos, sólo ejemplificarán el triunfo de la forma y finalmente quedará en la nada. Así como todo ser humano lucha en alguna vida por la realización de la personalidad, lo mismo sucede con las naciones. Sin embargo, en el corazón de cada nación está latente el alma mística y, eventualmente, después de grandes luchas y angustias, todo será para bien. Las tendencias hacia el materialismo y la realización de la personalidad deben ser contrarrestadas, de acuerdo a un plan más amplio y a la voluntad al bien, mediante un movimiento opuesto de vida espiritual, y debe ser el objetivo de todos los discípulos activos.

Por lo tanto, que estos discípulos activos procuren profundizar su amor hacia todos los seres y que el acrecentamiento su amor se obtenga extrayendo del amor grupal subyacente todos los acontecimientos mundiales. ¿Cuándo llegará el momento hermanos míos, en que el mundo comprenda que el aspecto amor del Logos en lo que afecta al reino humano está enfocado en el grupo interno y subjetivo de trabajadores? Ese amor ahora se halla en proceso de arraigarse físicamente por medio de los nuevos grupos que (como éste) están en proceso de formarse en todo el mundo. Estos nuevos grupos son centros (o deberían serlo) magnéticos, constructivos y puros del amor divino. Procuren por lo tanto cumplir los requisitos en la medida de su fuerza física y recuerden siempre que son más capaces que antes, de un mayor esfuerzo y tensión.

Este experimento que he instituido y al que ustedes se han sometido voluntariamente, debe ser emprendido para propósitos grupales. La Jerarquía trata de descubrir hasta qué grado son sensibles los grupos, como un todo, a la guía y la instrucción subjetiva y hasta dónde se han despejado los canales de comunicación entre los distintos individuos del grupo y el Maestro y entre los diversos grupos del Ashrama de un Maestro. El grupo de discípulos de un Maestro, en el aspecto interno de la vida constituye un organismo integrado que se caracteriza por la vida el amor y la acción mutuas. Las relaciones de un grupo así, se establecen totalmente en los niveles mental y astral, de allí que no se sientan las limitaciones del etérico cuerpo de fuerza ni las del cerebro físico. Es innecesario decir que la relación fundamental reside en los niveles egoicos. El hecho de que el cuerpo etérico y el cerebro físico estén excluidos de estas relaciones fundamentales, en lo que al Ashrama se refiere, facilita la comprensión y el intercambio recíprocos. Sin embargo, conviene recordar que el poder astral se siente mucho más en el plano físico que en cualquier otra parte, de allí el énfasis sobre el control del deseo emocional, puesto en todos los tratados sobre el discipulado sobre la preparación para alcanzar ese estado. No es fácil para el principiante término medio, en el sendero del discipulado percibir esto o comprender la necesidad de las reglas y las sugerencias. A algunos no les resulta fácil adaptarse a las reglas y las disciplinas, salvo que ello sea completamente autoiniciado. Sólo hago sugerencias, hermanos míos, y seguirlas constituye parte de la sabiduría, mientras estén voluntariamente bajo tutela. El trabajo que realizan conmigo es exclusivamente por propio libre albedrío y elección. No están sometidos a ninguna compulsión. Otros discípulos están dispuestos a seguir las instrucciones, pero su real dificultad reside en adoptar la vida a los ritmos deseados. El estrecho sendero que todos los discípulos deben hollar, requiere obediencia a las antiguas reglas para discípulos, obediencia que se presta voluntariamente y con ojos abiertos, aunque nunca se espera una adhesión rígida a esas reglas. El discípulo progresa adaptando inteligentemente su vida a estos requisitos, hasta donde sea razonablemente posible, y no adaptando los requisitos a su vida. Siempre se necesita flexibilidad dentro de ciertos límites, pero esta flexibilidad no debe ser motivada por la inercia personal o las dudas mentales.

Tal relación entre los discípulos está cambiando. Se intenta iniciar una actividad e intercambio grupales en el plano físico, involucrando en consecuencia el empleo del cuerpo etérico y el cerebro. Por lo tanto, las dificultades a vencer son grandes y ansío que lo entiendan. ¿Comprenderán, por ejemplo, que cualquier diferencia de opiniones en las relaciones de este grupo de discípulos será causada por reacciones cerebroastrales y, que por lo tanto, no debe dárseles importancia? Deberían ser eliminadas inmediatamente, borradas de la mente y de la memoria y clasificadas como limitaciones de la personalidad y no deberán obstaculizar la integridad grupal.

Un grupo de mi Ashrama intenta experimentar la relación mental y el contacto con el alma, poniendo en ello básicamente la atención y el énfasis. Las reacciones cerebroastrales deben ser consideradas como inexistentes e ilusorias, permitírseles descender bajo el umbral de la conciencia grupal y morir allí por falta de atención. Este tipo de trabajo grupal es una nueva aventura y hasta que no haya algo definidamente nuevo como resultado de este experimento, no se justifica el tiempo y el esfuerzo dedicado. No deben imaginar que el trabajo particular en que están empeñados es el factor de mayor interés. El desarrollo de la intuición, el poder de curar o la eficiencia telepática, no es lo más importante. Lo que cuenta para la Jerarquía, a medida que funcionan los Ashramas, es el establecimiento subjetivo de una interacción y una relación grupales tan poderosas, que se evidencie en embrión la emergente unidad mundial. El poder conjunto de ser telepáticos o la capacidad grupal de intuir la verdad, es valioso y algo novedoso. Lo nuevo es la actuación de los grupos que trabajan como una unidad, cuyo ideal sea uno solo y cuyas personalidades estén fusionadas en un impulso progresista; lleven un sólo ritmo, cuya unidad esté tan firmemente establecida que nada pueda producir en el grupo las características puramente humanas de separación, aislamiento personal y búsqueda egoísta. Las personas altruistas no son raras. Los grupos altruistas son muy raros. La devoción sin apego en el ser humano no es rara, pero en un grupo ciertamente lo es, y con frecuencia vemos la subordinación de los intereses personales en bien de la familia o de otra persona, porque la belleza del corazón humano se ha manifestado a través de todas las edades. Descubrir esta actitud en un grupo de personas y ver que se mantiene tal punto de vista en un ininterrumpido ritmo, manifestándose espontánea y naturalmente, constituirá la gloria de la nueva era.

El establecimiento de un vínculo de amor puro y de relación egoica aplicados y utilizados en forma grupal y trabajo grupal es lo verdaderamente nuevo y constituye el ideal que pongo ante este grupo de mis discípulos. Si está a la altura de la visión como existe en mi mente, se establecerán en el plano físico puntos focales de fuerza especializada, a través de la cual podrá trabajar la Jerarquía con más seguridad que antes. Por medio de éste y otros grupos análogos, se pondrá en actividad en la tierra una red de energías espirituales que facilitará la regeneración del mundo. La influencia de estos grupos, una vez establecidos en forma permanente y trabajando poderosamente, tendrá un objetivo mucho más amplio que la simple elevación de la humanidad.

El poderoso ritmo que anima a la hermandad interna de la Logia de Maestros, se hará sentir en todas partes de la tierra, y si estos grupos tienen éxito, pueden ser considerados como el primer paso hacia la manifestación de la Gran Logia Blanca. Recuerden que la nota clave de la Logia no es la realización o la obtención de una graduación, sino la relación estable, la unidad mental, además de la diversidad de métodos, esfuerzo y función, siendo su cualidad la amistad en el sentido más puro. La hermandad es una comunidad de almas impulsadas por el deseo de servir, impelidas por un impulso espontáneo de amar, iluminadas por una Luz pura, fusionada y mezclada con devoción en grupos de Mentes servidoras y energetizadas por una sola Vida. Sus Miembros están organizados para desarrollar el Plan con el cual hacen conscientemente contacto y colaboran deliberadamente.

Por lo tanto será evidente que el propósito de estos grupos consista en desarrollar, con el tiempo, los tres principales poderes de toda mente iluminada:

Primero, el poder de trabajar con toda la sustancia mental y en esa sustancia. La Jerarquía de Mentes Iluminadas es un grupo cuyos poderes telepáticos le permiten ser sensible a las corrientes mentales y registrar los pensamientos de quienes personifican la Mente de Dios, la Mente Universal, así como las formas mentales de Aquellos que están más allá de la Jerarquía de Maestros, y Que a su vez están más allá de los discípulos del mundo.

Las Vidas que llevan a cabo las ideas de la Mente divina existen en orden graduado; no nos conciernen los detalles de sus agrupaciones, excepto el hecho de que la hermandad planetaria está en relación telepática con quienes son responsables de las condiciones planetarias del sistema solar y, por lo tanto, con el Gran Concilio en Shamballa. Además, se hallan en mutua e inmediata relación telepática. La potencialidad de la radio que se manifiesta lentamente, y la sensibilidad de los mecanismos de radio y televisión que van hacia un mayor perfeccionamiento, son la contraparte en materia física de los perfectos poderes telepáticos y televisivos de las mentes de los Maestros de Sabiduría. Recuerden que tales poderes son inherentes a todos los hombres.

El grupo interno de Maestros con el que estoy asociado, también trabaja telepáticamente con Sus discípulos, y los discípulos lo hacen entre sí, en menor grado. El deseo de obtener el poder de ver al Maestro el impulso desviado de los devotos del mundo que han sustituido este deseo por la aspiración de hacer contacto con el alma es su respuesta a la televisión de Quienes tratan de guiarlos hacia la luz de sus propias almas. Reaccionan únicamente a uno de los poderes divinos manifestados por el Maestro, pero no a la acción del alma.

La forma de responder al estímulo que yo pueda darles y el ansioso esfuerzo de parte de ustedes de amar con altruismo, perfeccionará en sí mismos una relación similar hacia otros trabajadores, lo cual se hará en tres direcciones:

1.     La habilidad manifiesta de estar en relación telepática conmigo y con Aquellos a Quienes estoy asociado.

2.     El poder de comunicarse entre ustedes, en cualquier momento.

3.     La sensibilidad hacia los pensamientos de la entera humanidad.

¿Pueden ver por lo tanto que es posible establecer en la tierra una réplica en miniatura de la Hermandad y que, en décadas futuras, los discípulos activos del mundo, los iniciados aislados en muchas organizaciones mundiales y el personal del nuevo grupo de servidores del mundo, responderá automáticamente a la sensibilidad telepática de los grupos que trabajan en muchos ashramas de los Maestros? El resultado de este éxito conducirá al reconocimiento del poder universal y del estado mental de los discípulos de todos los grados y no será únicamente el reconocimiento de un grupo determinado. Esto probará con el tiempo y sin controversia, la unidad de todos lo seres. La revelación de la unidad por el poder del pensamiento es la consumación gloriosa del trabajo de la Hermandad, y ustedes, igual que todos los discípulos, responden a ello en los momentos de mayor elevación. En menor grado y de acuerdo a la medida en que se consagren, así será su gloria y su meta, si mantienen la idea de la unicidad, del servicio y, por encima de todo del amor.

Segundo, el poder de la intuición, meta de la mayor parte del trabajo que los discípulos deben realizar, requiere el desarrollo de otra facultad. La intuición es también una función de la mente, y cuando se emplea correctamente, permite al hombre, percibir con claridad y ver la realidad libre de todo espejismo y de las ilusiones de los tres mundos. Cuando el ser humano posee intuición, puede actuar directa y correctamente, porque está en contacto con el Plan, con los hechos puros no tergiversados y con las ideas no distorsionadas libres de toda ilusión, que provienen directamente de la Mente divina o universal. El desarrollo de esta facultad provocará un reconocimiento mundial del Plan, y es el mayor logro de la intuición en el actual ciclo mundial. La percepción de este Plan, trae la comprensión de la unidad de todos los seres, de la síntesis de la evolución mundial y de la unidad del objetivo divino. Entonces son vistas en su verdadera perspectiva todas las vidas y todas las formas y se obtiene un correcto sentido de los valores y del tiempo. Cuando el Plan se intuye real y directamente, es inevitable el esfuerzo constructivo y se actúa inmediatamente. Los ignorantes que oyeron a otras personas hablar del Plan son responsables del esfuerzo derrochado y de los necios impulsos que caracterizan a las actuales organizaciones ocultistas y mundiales, que lo interpretan y comprenden parcialmente.

Los distintos grupos del ashrama de un Maestro pueden desempeñar ciertas funciones y proporcionar laboratorios para trabajos específicos, algunos de los cuales podrán constituir un laboratorio para los observadores entrenados del mundo y ocuparse del espejismo y de la ilusión mundiales. Otros grupos pueden concentrarse en el desarrollo de la facultad telepática y llegar a ser comunicadores entrenados. El objetivo actual que tiene ante sí la Jerarquía es romper y disipar el espejismo mundial. Esto debe realizarse en escala mundial, así como sucede en la vida de cada discípulo. Del mismo modo que el hombre transfiere su foco de conciencia (cuando está en el sendero del discipulado) al plano mental y aprende a romper el espejismo que hasta entonces lo mantenía en plano astral, así el problema actual de la Jerarquía es producir un acontecimiento similar en la vida de toda la humanidad, porque la humanidad está en la encrucijada, y su conciencia se va enfocando rápidamente en el plano mental. Un golpe mortal debe ser asestado a la ilusión mundial, puesto que esclaviza a los hijos de los hombres. Aprendiendo a abrirse camino a través del espejismo de sus propias vidas y a vivir en la luz de la intuición, los discípulos pueden fortalecer las manos de Aquellos cuya tarea es despertar la intuición en los hombres. Hay muchos y diferentes tipos de espejismo; los discípulos se sorprenden con frecuencia cuando descubren que los Maestros consideran qué es el espejismo. Enumeraré algunos de los más generales, dejando que ustedes apliquen o amplíen la idea, desde el individuo hasta toda la humanidad:

1.     El espejismo del destino. Le indica, a quien está controlado por él, que tiene un trabajo importante que realizar y que debe actuar y hablar de cómo está destinado hacerlo, el cual nutre un orgullo que no tiene fundamento real.

2.     El espejismo de la aspiración. Quien está controlado por él se siente totalmente satisfecho, se preocupa por su anhelo de ir hacia la luz y se respalda en el hecho de que es un aspirante. Es necesario que estas personas avancen en el sendero del discipulado y dejen de preocuparse y sentirse satisfechos de sus ambiciones y metas espirituales.

3.     El espejismo de la autoconfianza, o lo que puede llamarse los principios astrales del discípulo. En lenguaje simple es la creencia del discípulo que considera correcto su punto de vista. También nutre el orgullo y tiende a hacer creer al discípulo que es una autoridad infalible. Este es el trasfondo del teólogo.

4.     El espejismo del deber. Conduce a un exagerado énfasis del sentido de responsabilidad, a movimientos inútiles y a acentuar lo no esencial.

5.     El espejismo de las condiciones ambientales. Lleva con frecuencia a un sentimiento de frustración, de futilidad o de importancia.

6.     El espejismo de la mente, y de su eficiencia y capacidad para ocuparse de cualquiera o de todos los problemas. Conduce inevitablemente al aislamiento y a la soledad.

7.     El espejismo de la devoción. Conduce a un indebido estímulo del cuerpo astral. El hombre o mujer bajo este espejismo sólo ve una idea, una persona, una autoridad y un aspecto de la verdad, nutriendo el fanatismo y orgullo espiritual.

8.     El espejismo del deseo, con su acción refleja sobre el cuerpo físico. Conduce a una constante condición de lucha y perturbación, rechaza toda paz y trabajo fructífero y algún día debe terminar.

9.     El espejismo de la ambición personal.

Hay muchos otros espejismos individuales y mundiales, pero los mencionados servirán para indicar la tendencia general.

Quienes se preparan para la iniciación deben aprender a actuar conscientemente con el espejismo; tienen que trabajar eficazmente con la verdad presentada, ignorando cualquier dolor o sufrimiento o dudas mentales, incidentales a la rebeldía y a la limitación de la personalidad, y deben cultivar esa "indiferencia divina" hacia las consideraciones personales característica del iniciado entrenado.

No me ocuparé del tema del espejismo, en lo que afecta o pueda afectar a este grupo particular de discípulos de mi ashrama. Los tiempos urgen y la necesidad de la humanidad es tan grande, que no hay "espacio en la conciencia" (empleando una vieja frase ocultista) para repetir el ideal conocido, o decirles nuevamente lo que deben hacer.

Quisiera que comprendan que no hay apuro en el trabajo que un Maestro lleva a cabo con Sus discípulos, tampoco en el trabajo que propongo hacer juntos, pero no debe haber pérdida de tiempo ni de movimiento. Será evidente para ustedes que mucho de lo que trato de realizar se relaciona con el control del pensamiento y la actividad de la imaginación creadora. La Jerarquía produce Sus efectos sobre el plano de las apariencias, por el poder de Su consciente pensar unificado. El establecimiento de esa condición del pensamiento unificado, en el nuevo grupo de servidores del mundo, es parte de mi principal esfuerzo actual y nada se podrá hacer hasta no haberlo logrado.

Por eso les insto a una nueva fase de la intensa vida interna y a pensar dinámicamente, pero esta vez con un objetivo grupal el objetivo de la fusión del pensamiento unido y la relación grupales... La vida interna de reflexión, el cultivado reconocimiento del alma y el reflexivo alineamiento del alma y la personalidad, determinarán el éxito de este trabajo.

Tercero, hay otro gran poder de la mente que debe ser desarrollado. Caracteriza todas las almas liberadas, no importa cuál sea su rayo. Es el poder de curar. Este trabajo está aún en embrión y la conciencia grupal es todavía muy joven y carece de polarización, lo que hace inútil explayarse sobre las posibilidades futuras. Cuando por el entrenamiento el hombre aprenda a ser altruista y divinamente magnético y radiactivo, afluirán al mundo ciertas fuerzas divinas que vivificarán y reconstruirán, eliminarán el mal y curarán al enfermo. Hasta ahora los intentos del hombre en el campo de la medicina, de la curación y de las diversas formas de terapia, han sido el resultado del deseo de responder a esas fuerzas que se ciernen sobre la humanidad, pero esto es todo por ahora.

Estas son las tres principales facultades que el hombre espiritual puede desarrollar; otras facultades y capacidades en desarrollo son únicamente expansiones de éstas tres el pensamiento telepático, la recepción y la transmisión; el reconocimiento intuitivo de la verdad y su formulación en conceptos por parte de la mente, más el posterior proceso de materializar lo que fue intuido, la forma más elevada del trabajo creador; la curación y la consiguiente comprensión de energía y fuerza, que conducirá posteriormente al renacimiento de la humanidad.

Poco a poco el cuadro de las posibilidades y del Plan se desplegará ante ustedes, a medida que sus mentes acrecienten la sensibilidad y sus cerebros respondan mejor a los impulsos mentales. Poco a poco los discípulos del mundo reproducirán en el plano físico lo que existe subjetivamente. Aparecerán en la tierra paulatinamente grupos de almas iluminadas que podrán colaborar con los Maestros mediante un perfecto y libre intercambio, porque su facultad responsiva ha sido científicamente entrenada y desarrollada. Su poder para trabajar a tono o al unísono con la Jerarquía, colaborar con la vida grupal de muchos otros grupos de discípulos y transmitir luz y revelación al mundo de los hombres, será más adelante un hecho consumado, estando ya más activamente presente, siendo más poderoso de lo que creen. Un poco de visión, hermano mío, allana el camino del discípulo, por eso me he detenido un poco más en las posibilidades que, debido a nuestra previsión, nosotros consideramos realidades manifestadas. Nada puede detener el éxito eventual del Plan; sólo es cuestión de tiempo.

Uno de los pasos a dar en el entrenamiento, es establecer un contacto más íntimo conmigo, vuestro Instructor Tibetano. Deben intentarlo, sin tener ideas preconcebidas respecto a los resultados si se quiere obtener alguno objetivamente. Pueden ser percibidos sólo por mí, o constituir para ustedes ciertos conocimientos específicos y aún fenoménicos. No indico los resultados de tal actividad, porque el poder de la sugestión y la respuesta de la imaginación creadora, son fuentes fructíferas de espejismo.

Por eso quiero pedirles que se esfuercen por establecer contacto conmigo todos los meses en el momento del plenilunio. Hagan el sacrificio a fin de establecer esta relación mensual, así como yo hago mis ajustes para hacer contacto con ustedes. Quisiera acentuar la necesidad de que mantengan la idea de este contacto durante los tres días previos a la Luna llena con aspiración y confianza y luego, en los tres días posteriores, con expectativa. Señalaré también la importancia primordial de hacer de esto una actividad grupal, no un contacto personal. Comiencen el trabajo comprendiendo su relación grupal con sus condiscípulos y conmigo, porque sólo de acuerdo a la medida en que traten de hacer este contacto, como discípulos de mi grupo, así será el éxito. Este contacto es igual al contacto directo e individual entre un discípulo y su Maestro. Muchos de ustedes están vinculados con su propio Maestro, aunque trabajen momentáneamente en mi ashrama; el contacto a establecer conmigo es grupal y, como grupo, tratarán de fortalecer el vínculo entre nosotros. Por lo tanto, este acto de servicio grupal debe prestarse en forma altruista y sin esperar nada personal. Debido a la presión del tiempo y al servicio urgente, soy uno de los varios instructores que se comprometieron a mantener, durante los próximos años, doce horas disponibles antes del plenilunio de cada mes para establecer contacto con sus discípulos, de modo que en cualquier momento durante esas doce horas, puedan los servidores del mundo y los discípulos intentar llegar hasta nosotros. Esto facilitará en cierta forma su trabajo, porque no necesitan tener en cuenta la hora exacta de la Luna llena, salvo que fuera fácilmente posible. Prestar servicio en el mundo en estos días requiere una constante presión y atención, y el trabajo es muy arduo. Quizá no siempre sea posible hacer el acercamiento en la hora exacta de la Luna llena, aunque siempre a esa hora, silenciosa e internamente, pueden elevar su corazón y sus ojos al Eterno. Pero pueden acercarse en algún momento durante las doce horas anteriores. Cuando lo hagan correctamente, me encontrarán esperando. Cumplan su trabajo con clara visión, con corazón amoroso y con amor comprensivo. Entonces mucho podrá realizarse.

CUARTA PARTE

A medida que estos grupos de discípulos entran en actividad en el mundo y se establece firmemente su integración interna y realización grupal, vendrá a la existencia el germen de las características que dignificarán a los grupos de la nueva era. No olviden que el trabajo grupal que se intenta realizar es, en realidad, precursor; por lo tanto, presenta todas las dificultades que este tipo de trabajo ofrece inevitable y necesariamente. Con ello se adquiere fortaleza para progresar. A medida que aumente el número de estos grupos y se vaya obteniendo el personal necesario, surgirá lentamente la estructura del trabajo futuro. Cómo será esta estructura una vez erigida, sólo lo sabe la inspirada visión de los arquitectos; pero los cimientos deben asentarse sólida y profundamente y la estructura debe ser exacta y estar correctamente ajustada. Estos dos requisitos son lo único que verán materializarse en esta vida

No obstante ello ¿se han dado cuenta hermanos míos, del progreso esotérico mundial que pudieron presenciar en el actual ciclo de vida? ¿Han vislumbrado la magnitud del empuje dado por los Maestros y han reconocido Sus planes, los cuales van tomando forma ante sus ojos? ¿Han captado la parte esencial de lo que ha hecho la Gran Logia Blanca durante los últimos veinticinco años, y la amplitud del trabajo en el cual han participado los discípulos y aspirantes de todas partes? Deseo extenderme brevemente sobre esto, para que la imagen sea más clara ante sus ojos, y puedan colaborar más inteligentemente, pues sobre todo es trabajo grupal.

Lenta y gradualmente, en lo que a ustedes concierne, he reunido un grupo de discípulos en el plano externo. A medida que la forma mental grupal se fue integrando, los discípulos respondieron a mi llamado, se conocieron mutuamente y trabajaron juntos, y pude continuar el trabajo que elegí, llevando a cabo los planes que me impuse cuando recibí determinada iniciación.

Primeramente se publicaron los libros, en orden correlativo, proporcionando un cúmulo de enseñanzas y de verdad que satisfarán las necesidades de la generación venidera Les corresponde a mis discípulos proteger esta presentación de la verdad durante este siglo y procurar que se lean los libros y cumplan constantemente su misión, hasta que finalmente sean reemplazados en el siglo venidero, por una enseñanza más nueva y adecuada.

Hubo luego un acontecimiento de importancia vital, más importante de lo que quizás puedan apreciar. Se envió y distribuyó amplia información sobre el nuevo grupo de servidores del mundo, a la que se le dio extensa difusión en un folleto titulado "Los Próximos Tres Años". Esto señaló la introducción (si puedo expresarlo así) en el plano físico, del nuevo grupo de servidores del mundo, ya en existencia activa. Este grupo se va integrando lentamente y hace sentir su influencia en la forma paulatina en la tarea primordial de educar a la opinión pública, único medio poderoso de trabajar y de mayor fuerza y valor definido que cualquier legislación o énfasis puesto sobre la autoridad.

Como derivado de la integración de este nuevo grupo, se va formando en el mundo ese "puente de almas y de servidores" que hará posible la fusión de la subjetiva Jerarquía interna de almas y el mundo externo de la humanidad, lo que constituirá una fusión y mezcla efectivas y marcará la iniciación de la familia humana mediante las realizaciones de sus miembros más avanzados. Esto constituye el verdadero "matrimonio en los cielos" de que habla el cristianismo místico; el resultado de esta fusión será la manifestación del quinto reino de la naturaleza, el reino de Dios. Antiguamente en la historia de la raza, tuvo lugar un gran acontecimiento que trajo a la manifestación el cuarto reino de la naturaleza, el humano. Hoy nos encontramos al borde de un evento similar, pero más trascendental: la aparición del quinto reino, como consecuencia de la actividad planeada del nuevo grupo de servidores del mundo, en colaboración con la Jerarquía de almas perfectas y bajo la guía del Cristo. Esto introducirá la nueva era, en la cual existirán al mismo tiempo cinco reinos de la naturaleza.

Por consiguiente, a ustedes se les ha permitido observar y participar en la tarea de la Jerarquía, en la medida de su contacto individual, presenciando los siguientes eventos de orden espiritual:

1.     La difusión de la enseñanza para la nueva era, que trata de la nueva sicología, del control de la personalidad y de los misterios del reino de Dios.

2.     La fundación embrionaria de las escuelas de esoterismo que incorporarán la enseñanza sobre el nuevo discipulado y la aplicarán en forma práctica. Existen varias de éstas y la Escuela Arcana es una de las primeras. Preparan el camino para sentar mejores bases, delineadas en mi libro Cartas sobre Meditación Ocultista.

3.     El reconocimiento en gran escala, del nuevo grupo de servidores del mundo y su trabajo.

4.     La aparición, que aún sólo es un indicio simbólico, del quinto reino o espiritual.

5.     La armazón estructural de nuevos grupos de discípulos, que son la exteriorización en embrión de los Ashramas internos, los que se multiplicarán durante la nueva era, llevarán adelante la obra de integración de los grupos internos y externos y fomentarán el desarrollo del reino de Dios en la tierra. Esto llamará la atención del público acerca de la realidad de la restauración de los Misterios de la Iniciación.

La creación de la forma externa en la tierra, por medio de los libros, de las escuelas esotéricas y de la educación de la opinión pública, nos fue encomendada al grupo del que formamos parte dentro del gobierno interno del mundo discípulos e iniciados; en este grupo desempeño la parte de secretario y soy el agente de enlace y el organizador si puedo emplear palabras que signifiquen algo para ustedes, por estar versados en el trabajo de organización en el plano físico; para nosotros poco o nada significan, versados como estamos en el trabajo de producir organismos vivientes. El grupo, al cual me refiero, está compuesto por dos iniciados orientales (de los cuales yo soy uno) y cinco iniciados occidentales.

Abandonaremos este cuadro general y volveremos sobre la tarea específica que puede desarrollar éste, mi grupo particular de discípulos. Deben abandonar la idea de que trabajan solos y en forma excepcional, porque no es así. Muchos, en la actualidad, trabajan inteligentemente, a menudo aislados y solos, llevando a cabo nuestros planes. El requisito principal y más difícil en el trabajo que quiero hacer resaltar, es el de la verdadera impersonalidad. En el pasado, los discípulos se han dado cuenta de dos cosas: percibieron y sintieron la necesidad de ser parcos en lo que respecta a cualquier experiencia espiritual interna y creyeron que relatar o discutir los acontecimientos espirituales y psíquicos de orden superior en sus vidas, les produciría un sentido de pérdida, contrario a la ley oculta. Exigieron también parquedad acerca de sus vidas personales, sus errores y deficiencias, y lo exigían con más insistencia que el guardar silencio respecto a la vida del alma. Su exigencia se fundó en el verdadero conocimiento de que la discusión de hechos de orden espiritual, con personas no entendidas, encierra grandes peligros el peligro de la errónea interpretación, del espejismo y de la ilusión. El deseo de ser parcos sobre la vida personal se funda constantemente en el orgullo o en el temor a ser criticados, ridiculizados, mal comprendidos y juzgados; todos estos móviles son injustificables.

Entre los discípulos de los grupos de la nueva era, en el ashrama interno de un Maestro, es innecesaria la teoría de la parquedad. Todos son condiscípulos y colaboradores. Si alguno de ustedes fue iniciado en el pasado o lo fuera en el futuro, no afectará su relación con los condiscípulos en este grupo. Lo que se sabe sobre la iniciación no se puede transmitir en palabras en las filas de los iniciados, porque ella no se imparte con palabras habladas o escritas. Sólo reciben la iniciación quienes poseen ciertos sentidos trascendentales, y si intentaran comunicar los secretos y misterios de la iniciación en símbolos o formas, ustedes no reaccionarían ni comprenderían su significado.

De manera que el grupo de mis discípulos debe reconocer la unidad de pensamiento, compartir la experiencia, el pensamiento, las dificultades y los problemas, desarrollar la comprensión y ayudarse mutuamente en la vida espiritual. Desde el punto de vista del alma, los discípulos son personas maduras, por lo tanto ustedes no deben compartir entre sí las nimiedades de la vida ni las pequeñas fricciones. Tampoco deben caer en la tentación de perder el tiempo en charlas ociosas. Lo que debería ocupar sus pensamientos y mutuas comunicaciones, es este amplio y general delineamiento del plan para el trabajo externo de los grupos de discípulos.

Los grupos planeados serán de muchos tipos y su trabajo variado y diversificado. Durante algún tiempo intenté escribir más detalladamente sobre los grupos que hoy se van formando en el mundo, dirigidos por los Maestros, y que irán apareciendo gradualmente para cumplir la misión asignada. Cuatro de éstos ya se han formado o están en proceso de hacerlo y otros se irán creando gradualmente para satisfacer la creciente necesidad.

Es esencial que los miembros de estos grupos adquieran una visión más amplia de la que poseen ahora; ser miembro de cualquiera de ellos, constituye un acto de servicio que prestan al trabajo que yo y otros miembros de la Jerarquía, desarrollamos de acuerdo al Plan. El discípulo individual no debe considerar su trabajo como una maravillosa oportunidad para su propio progreso espiritual. Todos los verdaderos discípulos se caracterizan por la análoga determinación de que los grupos tengan éxito y por el anhelo de obtener el máximo bien para el trabajo grupal. Todos están genuinamente animados por el deseo de servir, y también sienten amplia satisfacción por el interés y la oportunidad que ofrece el trabajo grupal. Juntamente con estas reacciones normales y correctas, existe mucha ignorancia respecto a la real significación del trabajo grupal y gran parte de placer egoísta y algo de ambición. Esto es natural, pues todavía no se espera alcanzar la perfección entre los discípulos. Si ésta existiera, todos actuarían y mantendrían una relación distinta con la Gran Logia Blanca.

A fin de aclarar este trabajo grupal propuesto por la Jerarquía y permitirles captar con claridad Su intención, voy a decir algo sobre el propósito que existe detrás de los grupos y del plan general, en el cual se desea que encajen. En las primeras etapas de cualquier experimento jerárquico, surgen muchas dificultades, debido al material con que los agentes iniciadores como yo, deben trabajar. Toda nueva idea, especialmente si implica un propósito que se materializará más tarde, una vez que el plan logre mayor perfección, tropieza lógicamente con la falta de plena comprensión en las primeras etapas.

He dicho que estos grupos constituyen un experimento que tiene un cuádruple carácter, y sería conveniente una aclaración concisa:

I.  Los grupos son un experimento para fundar o iniciar puntos focales de energía en la familia humana, por donde pueden afluir ciertas energías a la raza de los hombres.

II.  Constituyen un experimento para inaugurar ciertas técnicas nuevas de trabajo y de métodos de comunicación. Señalaré que estas tres últimas palabras resumen todo el asunto. Tales grupos tiene por objeto facilitar la mutua interrelación o comunicación:

         1.         Existe un grupo denominado Comunicadores Telepáticos. Estas personas son receptivas a la impresión de los Maestros y también entre sí: custodian el propósito grupal y, por consiguiente, están íntimamente relacionados con todos los tipos de grupos. Su trabajo reside en gran parte en el plano mental; trabajan mayormente con sustancia mental y en ella, y reciben y dirigen corrientes mentales. Actúan también para facilitar la comunicación entre individuos, a fin de llegar al conocimiento de las reglas y métodos para trascender la palabra hablada y producir un nuevo medio de intercambio. Con el tiempo, la comunicación será:

a.       De alma a alma, en los mundos superiores del plano mental. Esto implica el total alineamiento de la personalidad, de modo de unificar completamente alma, mente y cerebro.

b.      De mente a mente en los niveles inferiores del plano mental. Esto implica la total integración de la personalidad o yo inferior, de modo de unificar la mente y el cerebro.

Los discípulos deben recordar estos dos contactos distintos, y tener en cuenta, además, que el contacto superior puede no incluir necesariamente al inferior. La comunicación telepática entre los distintos aspectos del ser humano, es factible en las variadas etapas del desenvolvimiento.

         2.         Otro grupo es el de los Observadores Entrenados. Su objetivo consiste en ver con claridad, a través de los acontecimientos, el tiempo y el espacio, mediante el desarrollo y la aplicación de la intuición. Trabajan principalmente en el plano astral. Para disipar el espejismo y traer luz al género humano. Así entra en juego otro tipo de energía que produce otro tipo de interrelación y comunicación en los planos de la iluminación y la razón pura –el plano búdico y el plano de la ilusión y el espejismo –el plano astral. Los Observadores Entrenados deben recordar que su gran tarea consiste en disipar la ilusión del mundo, haciendo afluir la luz. Cuando un número suficiente de grupos trabajen en este sentido, habrá en el plano físico algunos canales de comunicación que, actuando como mediadores entre le mundo de la luz y el mundo de la ilusión, trasmitirán ese tipo de energía que dispersará los espejismos y las ilusiones existentes y destruirá las antiguas y engañosas formas mentales, liberarán la luz, llevando la paz que iluminará el plano astral y disipará el carácter ilusorio de la vida.

         3.         El tercer grupo es el de los Curadores Magnéticos. Estos curadores no tienen relación con el trabajo de los actuales curadores magnéticos. Trabajan inteligentemente con las fuerzas vitales del cuerpo etérico. Gran parte de su trabajo está descrito en el Tomo IV del Tratado sobre los Siete Rayos. Este grupo debe curar correctamente la personalidad de los individuos en todos los aspectos de su naturaleza. La tarea que debe realizar es transmitir inteligentemente la energía a las distintas partes de la naturaleza –mental, emocional y física, mediante la correcta organización y circulación de la fuerza. Los actuales curadores debieran tratar de romper son las modernas y tradicionales ideas sobre la curación; reconocer el estupendo hecho de que con el tiempo la curación será efectuada por grupos que actuarán como intermediarios entre el plano de la energía espiritual (sea energía egoica, intuitiva o volitiva) y el paciente o grupos de pacientes. Observen esto último. Los estudiantes, a medida que trabajan, deben mantener fija la idea de grupo; no deben trabajar como individuos, sino como unidades de un conjunto coherente. Esto distinguirá los métodos de la nueva era de los del pasado, porque el trabajo será grupal y, comúnmente, para un grupo. Los curadores magnéticos deben aprender a trabajar como almas y no como individuos, y trasmitir la energía desde el depósito de fuerza viviente al paciente o pacientes.

         4.         Aparecerán después los Educadores de la Nueva Era, los cuales trabajarán en la línea cultural y en el nuevo sistema de educación. Pondrán entonces el énfasis en la construcción del antakarana y en el empleo de la mente durante la meditación.  También el Tomo IV contiene mucho sobre esta nueva ciencia de la educación. Los de este grupo actuarán como comunicadores y transmisores de dos aspectos de la energía divina –conocimiento y sabiduría. Estos aspectos deben ser considerados como energía. Este cuarto grupo (cuya tarea tiene por objeto la educación de las masas) es el intermediario directo  entre la mente superior y la inferior. Se ocupa de la construcción del antakarana, y su trabajo consiste en vincular los tres puntos del enfoque mental la mente superior, el alma y la mente inferior a fin de establecer el antakarana grupal entre el reino de las almas y el mundo de los hombres.

         5.         El quinto grupo será el de los Organizadores Políticos, y se ocupará de los factores políticos en cada nación. Los de este grupo trabajarán en el campo del gobierno mundial humano, ocupándose de los problemas de la civilización y de las relaciones existentes entre las naciones. Su objetivo principal será lograr la comprensión internacional. Este grupo imparte la “cualidad de imposición”, autoridad de que carecen las otras dos ramas de esta actividad grupal divina. En gran parte, este trabajo es de primer rayo, e incluirá los métodos por los cuales la Voluntad divina actúa en la conciencia de las razas y de las naciones. Los miembros de este grupo poseerán mucha energía de primer rayo. Su trabajo consiste en actuar como canales de comunicación entre el Departamento del Manu y la raza de los hombres. Es una noble tarea hermanos míos, ser canales de la voluntad de Dios.

         6.         Los Trabajadores en el Campo de la Religión, forman el sexto grupo. Su trabajo consiste en formular la plataforma universal de la nueva religión mundial. Esta tarea es de síntesis amorosa, y hará resaltar la unidad y la fraternidad del espíritu. Este grupo constituye en un sentido destacado, un canal para la actividad del segundo Rayo de AmorSabiduría, la del Instructor del Mundo, cargo que en la actualidad ocupa el Cristo. La plataforma de la nueva religión mundial estará formada por muchos grupos, trabajando bajo la inspiración del Cristo y la influencia del segundo rayo; estos grupos constituirán en su totalidad, el sexto grupo.

         7.         El séptimo es el de los Servidores Científicos. Revelará la espiritualidad esencial de todo trabajo científico que esté motivado en el amor a la humanidad y su bienestar; relacionará la ciencia con la religión y traerá a la luz la gloria de Dios por medio de Su mundo tangible y sus obras. Su función es muy interesante, pero no se manifestará hasta dentro de mucho tiempo cuando se comprendan mejor las fuerzas constructivas del Universo, lo cual coincidirá con el desenvolvimiento de la visión etérica. Este grupo actuará como canal de comunicación o intermediario, entre las energías que constituyen las fuerzas que construyen las formas y elaboran la vestidura externa de la Deidad y los espíritus humanos. Observarán, en consecuencia, la posibilidad de que este grupo inicial y principal se ocupe del problema de la reencarnación. Este problema consiste en adoptar una vestidura externa o forma, de acuerdo a la Ley de Renacimiento.

         8.         Los Psicólogos formarán el octavo grupo y se ocuparán de poner de manifiesto la realidad de la existencia del alma y la nueva psicología basada en los siete tipos de rayos y en la nueva astrología esotérica. Su tarea principal será relacionar, mediante técnicas aprobadas, el alma con la personalidad, que conducirá a la revelación de la divinidad a través de la humanidad. Actuarán, además, como transmisores de iluminación entre grupos de pensadores y también como iluminadores del pensamiento grupal. Transmiten ahora energía desde un centro mental a otro, sobre todo la energía de las ideas. El mundo de las ideas es un mundo de centros de fuerza dinámica. Recuerden esto. Deberá establecerse contacto con estas ideas y anotarlas, y su energía debe ser asimilada y trasmitida.

         9.         El noveno grupo estará compuesto por Financistas y Economistas,  que trabajarán con las energías y fuerzas que se expresan por medio del intercambio y los valores comerciales; se ocuparán de la Ley de la Oferta y la Demanda y del gran principio de compartir, que siempre rige al propósito divino. Serán los grandes trabajadores sicometristas, pues sicometrista es aquel cuya alma es sensible al alma de los demás y a la de todas las formas de vida. El principio de compartir, que debe regir en el futuro todas las relaciones económicas, es una cualidad o energía del alma, de allí su trabajo de relacionar un alma con otra. Estos trabajadores evocan también el alma del pasado, la vinculan con el presente y descubren además que señala el futuro.

       10.       El décimo es el grupo de los Trabajadores Creadores. Son los comunicadores entre el tercer aspecto de la divinidad, aspecto Creador –cuando se expresa por medio del trabajo creador y en respuesta al pensamiento mundial y el primer aspecto Vida. Este grupo vincula y fusiona en forma creadora la vida y la forma. Esta íntimamente vinculado con el noveno grupo, porque en la actualidad, sin saberlo ni comprenderlo, producen la concreción de la energía del deseo, lo cual trae a su vez la creación de las cosas. Incidentalmente, se ocupan por lo tanto, de lo filosófico, y le concierne la tarea de relacionar –de hecho y científicamente a los otros nueve tipos de grupos, para que trabajen en forma creadora en el plano físico y aparezca con mayor claridad el Plan divino, como resultado de la síntesis que ellos producen.

III. Estos grupos son también la exteriorización de una condición interna existente. Constituyen un efecto y no una causa. Sin duda ellos mismos producirán un efecto iniciático a medida que lleguen a la manifestación en el plano físico, pero son el producto de una actividad interna y de un conjunto subjetivo de fuerzas que forzosamente deben llegar a ser objetivas. El trabajo de los discípulos que tiene cabida en estos distintos grupos, consiste en mantenerse en íntima armonía con los diez grupos internos que forman, no obstante, un solo gran grupo activo. Esta fuerza grupal fluirá entonces por los diversos grupos en la medida en que los discípulos hagan, como grupo, las siguientes cosas:

1.     Mantenerse en armonía con la fuente interna de poder.

2.     No perder nunca de vista el objetivo grupal.

3.     Cultivar la doble capacidad de aplicar las leyes del alma a la vida individual y las leyes del grupo a la vida grupal.

4.     Utilizar todas las fuerzas que afluyen al grupo para prestar servicio. Aprender, por lo tanto, a registrar esas fuerzas y utilizarlas correctamente. Estudiar las insinuaciones dadas respecto a los centros que emplearán estos diez grupos. El correcto empleo de estos centros tendrá lugar únicamente cuando se establezca una mayor unidad grupal entre los miembros de un grupo individual con todos los grupos conjuntos. Quizá se pregunten ¿por qué es así? Porque la fuerza que afluye quizá sea demasiado fuerte para que el discípulo individual pueda manipularla por sí solo; pero será compartida por el grupo si existe total unificación grupal. De esta manera cada discípulo puede servir al grupo y tendrá con el tiempo como objetivo:

a.       La unificación con sus hermanos de grupo.

b.      El alineamiento con su alma y con el grupo interno, causa subjetiva de los grupos externos.

c.       La expresión de la técnica particular que su grupo debe eventualmente manifestar.

Estos grupos emplearán en su trabajo los siguientes centros:

Grupo   1.       Coronario, cardiaco y laríngeo.

Grupo   2.       Coronario, cardiaco y plexo solar.

Grupo   3.       Coronario, cardiaco y ajna.

Grupo   4.       Coronario, ajna y laríngeo.

Grupo   5.       Coronario, cardiaco y la base de la columna vertebral.

Grupo   6.       Coronario, cardiaco y plexo solar. Este necesariamente es igual al grupo dos.

Grupo   7.       Coronario, laríngeo y sacro.

Grupo  8.        Coronario, cardiaco y plexo solar y laríngeo. Este grupo de discípulos será el primero que empleará cuatro centros en su trabajo, pues en forma curiosa, son mediadores de los pensamientos entre los otros grupos. Peculiarmente constituyen un grupo vinculador.

Grupo   9.       Coronario, cardiaco, laríngeo y sacro.

Grupo  10.      Coronario, cardiaco, sacro y la base de la columna vertebral.

Es la afirmación de una realidad y no una terminología simbólica excepto donde las palabras constituyen un símbolo inadecuado para las verdades internas.

1.     Cada grupo tiene su contraparte interna.

2.     Esta contraparte interna es un todo completo. Los resultados externos son sólo parciales.

3.     Estos diez grupos internos que forman un solo, están relacionados con los Ashramas de los Maestros, y cada uno es la expresión de diez leyes o esta regido por éstas incorporando los factores controladores del trabajo grupal. Una ley es la expresión o manifestación de la fuerza aplicada por el poder del pensamiento de un pensador o de un grupo de pensadores.

4.                 Estos diez grupos internos personifican diez tipos de fuerza y trabajan sintéticamente para expresar diez leyes; constituyen un esfuerzo para establecer nuevas y diferentes condiciones y traer, como consecuencia, una nueva y mejor civilización. La era acuariana verá su culminación.

5.     Los grupos externos son un ensayo y esfuerzo experimental para ver hasta que punto la humanidad está preparada para tal cometido.

IV. Estos grupos son también un experimento cuyo objetivo es manifestar ciertos tipos de energía, los que, cuando actúan con eficacia, producirán en la tierra cohesión y unificación. La dislocada condición del mundo presente, la catástrofe internacional y su evidente punto muerto, la insatisfacción religiosa, el trastorno económico y social y los efectos espantosos de la guerra, son todos resultados de energías tan poderosas debido a su enorme impulso que sólo pueden ser llevadas a la actividad rítmica por la imposición de energías más fuertes y más definidamente dirigidas.

      Los grupos están destinados oportunamente a trabajar juntos, así como los diversos sectores de una gran organización trabajan eficazmente como una unidad. Deben trabajar con armonía e inteligencia entre sí y también en sus mutuas interrelaciones. Esto será posible cuando los miembros individuales de los grupos y los grupos individuales de discípulos, pierdan de vista sus propias identidades, en un esfuerzo por hacer posible esta obra jerárquica. En este tipo de trabajo grupal no cuentan en absoluto los sentimientos, reacciones, deseos y éxitos del individuo. Sólo se considera de importancia lo que intensifica el esfuerzo del grupo y enriquece la conciencia grupal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

QUINTA PARTE

La Jerarquía aprobó la creación de estos grupos en el año 1931. Desde entonces sus miembros fueron elegidos poco a poco y se esforzaron, desde su ingreso en este trabajo ashrámico, en trabajar en completa unidad de propósito y relación. Quizás les interese conocer la forma en que encaramos el asunto.

 Como bien saben, yo soy un discípulo de segundo rayo, iniciado de cierta categoría cuyo grado no les concierne, aunque muchos de ustedes, personal e íntimamente, saben quién soy. Si la enseñanza y los libros que he dado al mundo no son suficientes para obtener su confianza y atención, el hecho de que soy un iniciado de tercer rayo, un Maestro o un "Boddhisattva", o uno de los Budas cerca del Trono de Dios, no ayudaría a que adquieran comprensión y sólo entorpecería su desarrollo. Desde muchas vidas estoy íntimamente vinculado con el Maestro K. H. y en nuestras conversaciones frecuentemente nos preguntamos cómo podríamos ayudar a introducir en la Tierra esos nuevos métodos de trabajo que caracterizaran a la nueva era y, sin embargo, estuvieran dentro de la comprensión de los aspirantes avanzados y de los discípulos del mundo, para evocar su colaboración y ayuda inteligente. ¿Qué requisitos deberíamos buscar y qué técnica aplicar en la nueva era para elevar la conciencia de los hombres?. Se decidió que cuatro cosas deberían ante todo caracterizar el trabajo grupal del futuro y a los discípulos que se eligieran para ser entrenados y son: Sensibilidad, Impersonalidad, Capacidad síquica y Polarización mental. No menciono la aspiración, el altruismo y el deseo de servir. Son esencialidades fundamentales y básicas y, cuando no existen, de nada sirve ofrecer el tipo de ayuda que tratamos de dar.

Observarán que, si echan una mirada retrospectiva sobre la historia espiritual de la raza humana, durante los últimos dos mil años (lo cual es suficiente para nuestro propósito), para llegar espiritualmente a las mentes de los hombres, se emplearon consecutivamente los siguientes métodos:

1.     El método de elevar la conciencia de un individuo hasta que llega a ser un conocedor. La salvación individual y la aparición de personas destacadas, cuyo sentido espiritual, visión y realización, caracterizaron la historia mística del pasado. Algunos vinieron por el camino del corazón, el místico. Tales fueron Shri Krishna, San Francisco de Asís y todos los conocedores, cuyo camino fue el Amor. A éstos se pueden agregar: Milarepa del Tibet y Lao Tze de China. También muchos santos de la Iglesia de Occidente. El libro Baghavad Gita presentó este camino en forma superlativa.

Otros vinieron por el camino de la mente y fueron los Conocedores intelectuales. Su camino fue más estrictamente ocultista y llegó a ser en forma creciente el camino de los actuales aspirantes. La razón se debe a que la polarización de la raza se va trasladando cada vez más al plano mental. Algunos siguieron este camino y fueron: Shankaracharya, el Apóstol Pablo y Meister Eckhart. Muchos recorren hoy el camino denominado Ciencia. Hubo también otros personajes que sobresalieron como el Cristo y el Buda, que en su perfección combinaron ambos caminos y se destacaron de sus semejantes desde la cima de su realización y ejercieron influencia en hemisferios y siglos, mientras los hijos menores de Dios lo hicieron en países, en tipos específicos de mente y en períodos menores de tiempo.

2.     El método de elevar la conciencia de la raza, se aplicó por medio de grupos reunidos alrededor de un Instructor, el cual era (en grado mayor o menor) un punto focal de energía, es decir:

a.       por el poder del contacto con su alma, o

b.      por ese mismo contacto, debido a que es también un canal a través del cual algún miembro de la Jerarquía puede trabajar.

Mediante el ejemplo de estos Instructores, sus enseñanzas, sus éxitos y fracasos, se expandió la conciencia y se acrecentó la vibración de aquellos a quienes reunieron a su alrededor, y el grupo pudo convertirse en un centro magnetizado de fuerza, propósito y luz espiritual, cuyo grado dependió de la pureza de la nota emitida y del altruismo manifestado en sus vidas. Su calibre mental tuvo también su efecto, porque la vibración y la polarización establecieron la nota del grupo.

Actualmente se está haciendo el experimento de trasladar intermente el foco de los grupos y acrecentar al mismo tiempo su poder, porque no se permitirá en el plano externo un líder individual en el centro del grupo. Todos los miembros del grupo deben reunirse como almas libres. Juntos aprenderán, juntos mantendrán su impersonalidad y juntos prestarán servicio al mundo. Deben recordar, sin embargo, que cuando cualquier persona adopta la posición de realizar un trabajo y lo hace únicamente en los planos internos y sólo en los niveles mental o espiritual de la conciencia, su concepto del proceso es erróneo. La tarea interna que no se manifiesta en actividad objetiva en el plano físico, está orientada e inspirada erróneamente.

Estos nuevos tipos de grupos actuarán juntos bajo la guía y sugerencia consciente de un miembro de la Gran Logia Blanca.  Observen, hermanos míos, la palabra "sugerencia". Si estos grupos estuvieran sometidos a la autoridad de tal miembro, no llegaría a materializarse el objetivo de todo el trabajo emprendido. Se quebrantaría una ley oculta. Les pedimos hoy a todos nuestros discípulos ayuda libre e inteligente; les dejamos que la presten como quieran y como mejor les parezca. Soy vuestro Instructor, hago sugerencias, imparto instrucción y señalo el camino hacia la meta y hacia el campo de servicio. Indico lo que nosotros, los Instructores en el plano interno, esperamos ver realizado. Únicamente y por propio libre albedrío demostraron voluntad para servir y colaborar en mis planes. No iré más allá de indicar el camino y el servicio que deben prestar. Les corresponde a ustedes, mis discípulos, resolver en colaboración y en la más estrecha comprensión, la forma en que aplicarán mis sugerencias e insinuaciones. No intervendré en ello.

Lo primero que les recomiendo es que haya entre los miembros del grupo un amor profundo y una plena comprensión. Esto es necesario, a fin de que la estructura interna del grupo pueda integrarse en forma más firme y compacta.

Después deben aprender a trabajar en los niveles de la meditación con mayor claridad y poder. Gran parte de la meditación que practican es egoísta. ¿Se dan cuenta de esto? No puede acaso expresarse su actitud en las preguntas que se formulan: Cuando practique la meditación que me conceda el Tibetano ¿será algo que hará de mí un mejor discípulo? ¿La meditación que me asigne será más interesante que la que practico ahora? ¿El cambio de meditación me traerá mejores resultados (probablemente de carácter fenoménico) o una nueva revelación y una mayor iluminación que me permitirá alcanzar mi meta? Muy pocos de los que están en este grupo de mi particular Ashrama practican realmente la meditación en esos niveles donde se lleva a cabo el trabajo creador. Quisiera decirles que mientras no empiecen a hacer esto, el trabajo que trato de realizar con ustedes quedará detenido. La finalidad de cualquier meditación que pueda asignarles es permitirles adquirir poder en la meditación para que no se preocupen de sí mismos ni de sus problemas, sino que se unifiquen con el grupo, el trabajo grupal y, oportunamente, con propósitos grupales más amplios mis propósitos como vuestro Instructor y como trabajador y servidor del mundo.

En consecuencia, ¿con qué tipo de instrumento puede trabajar? Todo verdadero instructor se formula esta pregunta al estudiar el conjunto de almas con las cuales se ha asociado y a las que trata de servir y ayudar. A medida que el grupo se integra, aparecen y se pueden analizar las predisposiciones y las tendencias básicas de las cualidades grupales masivas, contrarrestarse las debilidades, fomentar lo correcto...

Ya señalé las cualidades básicas que buscamos: sensibilidad, impersonalidad, capacidad síquica y polarización mental. Me ocuparé brevemente de ampliarlas y de presentar (para su comprensivo interés y posible colaboración) los planes para la futura actividad grupal. Estos planes se pueden materializar si se hacen los reajustes necesarios y se someten a disciplina y entrenamiento, lo cual permitirá acrecentar la utilidad.

He manifestado que el primer requisito es sensibilidad. ¿Qué significa exactamente esto? No significa que ustedes son "almas sensibles" esta acepción generalmente significa que son susceptibles, autocentrados y están siempre a la defensiva. Me refiero más bien a la capacidad que les permita expandir su conciencia hasta abarcar círculos cada vez más amplios de contacto; me refiero a la habilidad de mantenerse despiertos, alertas, agudos, para reconocer las relaciones y reaccionar rápidamente a la necesidad; estar atentos a la vida, mental, emocional y físicamente; desarrollar con rapidez el poder de observar simultáneamente en los tres planos de los tres mundos. No me interesan las relaciones personales cuando conciernen a la errónea susceptibilidad de su personalidad hacia la depresión, auto conmiseración, defensa, ni a la llamada susceptibilidad a los desaires, a la incomprensión, al desagrado por las condiciones ambientales, al orgullo herido y cosas por el estilo. Todas causan confusión y abren las compuertas de la propia conmiseración. No necesitan que yo me ocupe de ellas, porque son conscientes de las mismas y pueden manejarlas si desean. Tales defectos interesan sólo en la medida que afectan a la vida del grupo; deben manejarlos con cuidado, percibir el peligro desde lejos y tratar de evitarlo. La sensibilidad que deseo ver desarrollada es esa viveza para el contacto con el alma, la impresionabilidad a la "voz del Instructor", la vivencia al impacto de las nuevas ideas y a la delicada respuesta intuitiva. Tales son las características del verdadero discípulo. Lo que se debe cultivar es la sensibilidad espiritual, y esto será posible cuando aprendan a trabajar por medio de los centros que están arriba del diafragma y a trasmutar la actividad del plexo solar (que tanto predomina en el hombre común) convirtiéndola en actividad del corazón y en servicio a sus semejantes.

La impersonalidad es una cualidad peculiarmente difícil de alcanzar, especialmente por las personas que llegaron a una integración de alto grado. Existe una estrecha interrelación entre impersonalidad y desapego. Estudien esto. Muchas ideas muy estimadas, cualidades difícilmente adquiridas, virtudes cuidadosamente nutridas y creencias poderosamente formuladas, militan contra la impersonalidad. Es difícil para el discípulo, al principio de su entrenamiento, mantener firmes sus ideales, perseguir incansablemente su propia integración espiritual y orientarse impersonalmente hacia otras personas. Desea que sus luchas y realizaciones sean reconocidas; anhela que la luz que ha contribuido a intensificar produzca una reacción en otros; quiere ser conocido como discípulo; ansía demostrar el poder adquirido y su naturaleza amorosa muy desarrollada, para despertar admiración o por lo menos oposición. Pero nada de esto ocurre. No se leo considera mejor que sus hermanos, en consecuencia, la vida no le resulta satisfactoria.

Estas verdades surgen del autoanálisis, y pocas veces ustedes se las formulan y encaran; por lo tanto, debido a que trato de ayudarlos, las formulo y los enfrento con ellas. Le resulta difícil al hombre o mujer inteligente ver a quienes están estrechamente asociados con ellos, ocuparse de la vida y sus problemas, desde un punto de vista propio y totalmente distinto al suyo manejados (desde el punto de vista del discípulo) en forma débil y tonta y cometiendo aparentemente serios errores de juicio o técnicos. Sin embargo, hermanos míos, ¿por qué se sienten tan seguros de que están en lo cierto y que su punto de vista es lógicamente correcto? Posiblemente su perspectiva de la vida y su interpretación de la situación, necesitan reajustarse y sus móviles y actitudes elevarse y purificarse. Y aunque para ustedes fuera lo mejor y más elevado que pueden alcanzar en determinado momento, sigan su camino y dejen que su hermano siga el suyo. "Es mejor que el hombre cumpla su propio dharma y no el de otro". Así expresa el Baghavad Gita esta verdad, diciéndole al discípulo que se ocupe de sus propios asuntos.

Esta actitud de no intervenir y de abstenerse de criticar, de ninguna manera impide ayudarse mutuamente ni establecer relaciones grupales constructivas; tampoco niega la expresión del amor ni la feliz colaboración grupal. En toda relación grupal hay siempre muchas oportunidades para practicar la impersonalidad. Por lo común, en todo grupo, algún miembro (o quizás varios) constituye un problema para sí mismo y sus hermanos de grupo. Quizás lo sea usted mismo y no se da cuenta. Probablemente sepa quién, entre compañeros servidores, constituye una prueba para sus hermanos. O también vea con claridad cuál es la debilidad grupal y quién es el que impide que el grupo emprenda una actividad más sutil. Todo esto está bien y es bueno, siempre que cada miembro continúe amando, sirviendo y absteniéndose de criticar. Es una actitud errónea tratar de enderezar asiduamente los pasos del hermano, increpándolo y tratando de imponerle su voluntad u otro punto de vista, aunque siempre pueden exponerse ideas y hacer sugerencias. Los grupos de discípulos son grupos de almas libres e independientes, que sumergen sus intereses personales en el servicio y procuran establecer el vínculo interno que fusionará al grupo en un instrumento para servir a la humanidad y a la Jerarquía. Que cada uno continúe con su propia disciplina del alma y deje a sus hermanos continuar con la suya.

La cuestión de los poderes psíquicos no es fácil de explicar. No me refiero a los poderes síquicos inferiores que pueden desarrollarse o no, a medida que pasa el tiempo y surge la necesidad. Me refiero a las siguientes capacidades, inherentes al alma, que deben desarrollar ustedes si quieren desempeñar su parte para satisfacer la necesidad del mundo, a fin de trabajar con la Jerarquía en el campo del servicio mundial. Las enumeraré brevemente:

1.     Respuesta intuitiva a las ideas.

2.     Sensibilidad a la impresión, que algún miembro de la Jerarquía trata de plasmar en la mente del discípulo. Por esta razón los estoy entrenando para que utilicen el contacto que se produce durante la Luna llena.

3.     Rápida respuesta a la verdadera necesidad. Hermanos míos, ¿no consideran esta respuesta como uno de los poderes síquicos, verdad? No me refiero aquí a la reacción del plexo solar, sino al conocimiento que posee el corazón. Reflexionen sobre esta diferencia.

4.     Observación correcta de la realidad en el plano del alma, que conduce a la correcta percepción mental, a liberarse de la ilusión y del espejismo y a la iluminación del cerebro.

5.     Manejo correcto de la fuerza, que indica, por consiguiente, comprensión de los tipos y cualidades de fuerzas y su correcto y creador entrelazamiento con el servicio prestado en el plano externo.

6.   Comprensión real del factor tiempo con su flujo y reflujo cíclicos y períodos adecuados de actuación; un poder psíquico muy difícil de manejar, hermanos míos, pero que puede lograrse mediante la paciente espera y sin apresuramientos.

El discípulo debe desarrollar con el tiempo todos estos poderes, pero el proceso es necesariamente lento.

Luego tenemos la cualidad de polarización mental. Exactamente ¿qué es este poder o cualidad? Se puede expresar en la actualidad de dos maneras, mediante

1.     una vida de meditación y

2.     el control del cuerpo astral.

Deberá vivir la vida interna cada vez más en el plano mental. Firme y sin desviaciones debe mantenerse una actitud meditativa, no durante unos minutos cada mañana o en específicos momentos durante el día, sino constantemente todo el día. Esto implica una continua orientación hacia la vida y su manejo desde el ángulo del alma. No es como muchos dicen "dar la espalda al mundo". El discípulo le hace frente al mundo, pero desde el nivel del alma, mirando con visión clara el mundo de los asuntos humanos. "En el mundo, pero no del mundo", es la actitud correcta expresada por Cristo. La vida del  alma, actuando a través de la mente, debe aquietar y controlar en forma creciente la normal y poderosa vida emocional, astral, de deseos y de ilusión. Las emociones que son normalmente personales y autocentradas deben ser trasmutadas en conocimiento de la universalidad y la impersonalidad; el cuerpo astral debe convertirse en el órgano por el cual podrá afluir el amor del alma; el deseo debe ceder su lugar a la aspiración, que a su vez debe fusionarse en la vida grupal y ser parte del bien del grupo; el espejismo debe ceder su lugar a la realidad, y la pura luz de la mente llegar a todos los lugares oscuros de la naturaleza inferior. Éstos son los resultados de la polarización de la mente y se producen por la meditación definida y la práctica de la actitud reflexiva. Esta información no es nueva para ustedes, pero es algo que todavía no han expresado en forma práctica. Si se formularan las siguientes preguntas y valiente y verazmente se las contestaran ante el tribunal de su propia alma, aprenderían mucho y los ayudaría grandemente a lograr su propio desarrollo

1.     ¿Qué entienden por sensibilidad espiritual?

a.       Honestamente, ¿sintieron en verdad mi vibración?

b.      ¿Responden más rápido a los defectos del hermano que a sus características divinas?

c.       ¿De qué manera obstruye la crítica a la verdadera sensibilidad espiritual?

d.      ¿Qué creen personalmente que obstaculiza el desarrollo de esta necesaria sensibilidad?

2.       Definan la impersonalidad.

a.       ¿Conocen la diferencia entre la impersonalidad de tipo de primer rayo y la verdadera impersonalidad espiritual?

b.      Cuando alguien no está de acuerdo con ustedes, o les desagrada la actitud, ideas o proposiciones de una persona, ¿qué es lo primero que hacen? ¿Lo aman? ¿Guardan silencio? ¿Hablan con otros de él? ¿Tratan de corregirlo? ¿De qué modo lo hacen?

c.       Si son impersonales, ¿fue como resultado del entrenamiento o algo natural? ¿Es simple autodefensa, o una manera más fácil de mantener la paz, o una realización espiritual?

3.     Les definí los poderes psíquicos y enumeré seis de ellos. Estúdienlos y expónganlos clara y concisamente, según la propia capacidad, para

a.       expresarlos,

b.      desarrollarlos, delineando su método.

4.     ¿Creen que han logrado mantener un aferramiento mental sobre la vida?

a.       ¿Trasmutan la tensión emocional a través del amor?

b.      ¿Inhiben el despliegue de la emoción y por qué?

c.       ¿Aplican la mente para manejar sus problemas desde el nivel mental?

d.      ¿Saben qué es el espejismo y pueden reconocerlo cuando existe?

Estas preguntas tienen un doble propósito. Si las responden honestamente y las enfrentan con claridad, los llevará a considerarse miembros de un grupo y determinarán su contribución a la necesidad grupal y a nuestra necesidad de trabajadores. Si anotan estas preguntas y las respuestas las comparten con sus condiscípulos, tendrán la oportunidad de conocerse mejor mutuamente.

Existe un proceso oculto que llega a su culminación en una de las iniciaciones superiores, la cual aún no les concierne, y se dice que "lleva a la luz". Discípulo aceptado es quien está en proceso de prepararse para la iniciación; ésta es una de las tareas que tengo a mi cargo en este momento. Por lo tanto, debo comenzar a sentar las bases para este trabajo esotérico de "desenterrar" o "revelar lo que está oculto". En consecuencia, mediante estas preguntas, les ofrezco la oportunidad de practicar, al principio del entrenamiento, esta "penosa revelación", que tendrá lugar posteriormente en un estado de conciencia más elevado.

Quienes trabajamos en el aspecto interno ¿qué intentamos hacer con estos grupos? ¿Cuál es el principal objetivo? Los grupos no se formaron para entrenar individuos. Cada grupo se ha formado como grupo simiente para un fin definido y específico. Se organizaron para proporcionar en el mundo canales de distribución de ciertos y peculiares tipos de fuerza que vendrán a la manifestación en forma específica. La Jerarquía manipuló siempre la energía y la distribuyó en el mundo de los hombres. Me refiero a las energías utilizadas en relación con el despertar de la conciencia humana, a la integración del mundo de las almas con el mundo de los hombres, y también a esas actividades por las cuales el reino humano puede convertirse en una gran estación de luz y en una usina de fuerza espiritual, para su distribución entre los otros reinos de la naturaleza.

Tal declaración es de importancia vital, pues expresa nuestros objetivos inmediatos y la naturaleza del campo de servicio en el que como grupo, no como individuos, pueden ustedes actuar. Hemos manipulado esta energía durante siglos, pero el hombre sólo ha sentido inconscientemente sus efectos. Hablando en forma simbólica, hemos irradiado la luz y distribuido el agua de la vida en forma amplia y general, y raras veces ha aparecido un individuo aislado que responda activa y conscientemente y se convierta en un diminuto foco de luz y energía espiritual. Creemos que ahora es posible enfocar la luz y el conocimiento en forma más definida y formar grupos en la tierra compuestos de esos individuos aislados que responden a fin de que pueda difundirse por el mundo más luz y conocimiento. Se decidió hacerlo de dos maneras, mediante

1.     La colaboración de los Maestros de la Gran Logia Blanca, actuando por intermedio de Sus discípulos, y

2.     La actividad específicamente enfocada de los Maestros Morya, Koot Hoomi y yo, servidor y discípulo de Ellos.

Por el primer método vino a la existencia el nuevo grupo de servidores del mundo, formado por discípulos y aspirantes del mundo que pertenecen a todos los rayos y están bajo la guía reconocida, de manera consciente o inconsciente, de los Maestros que se comprometieron específicamente a ayudar a la humanidad. Así se constituyó una vasta usina de fuerza y una estación de luz, luz que ampliamente se difunde y tiene canales por todo el mundo, en cada país y en las principales ciudades. Ustedes ya lo saben y colaboran activamente o deberían colaborar en este aspecto del trabajo (en el que me he comprometido personalmente).

Además, se consideró la posibilidad de enfocar la luz, aún más intensamente, por medio de grupos más pequeños de discípulos, cuidadosamente elegidos y seleccionados. Mediante estos pequeños grupos de discípulos podría producirse la aparición fenoménica de ciertos tipos de energía, desarrollarse ciertos poderes y ser posible un experimento más especializado. También se podrían estudiar y enfocar poderes peculiares, demostrarse con toda claridad la luz y el poder intensificados, de modo que los hijos de los hombres reconozcan la influencia y testimonien lo supranormal, herencia de siglos futuros.

Me he comprometido a desarrollar este aspecto particular del trabajo jerárquico que suministrará el núcleo de los futuros tipos de civilización y las características y actividades que podrán desarrollarse de acuerdo a las nuevas y principales influencias entrantes que siempre me interesaron, especializándome en ellas. Lógicamente busqué entre aquellos cuyas vidas he observado a veces durante varias encarnaciones, y encontré los que ahora trabajan conmigo. Estos grupos constituyen el germen de un gran experimento. Si tienen éxito en el curso de los próximos doscientos setenta y cinco años:

1.     Arraigarán en la tierra ciertos tipos de fuerzas superiores, que la raza necesita, pero que no están aún activas.

2.     Desarrollarán los seis poderes supranormales a que me referí anteriormente.

3.     Entrenarán a los miembros del grupo sobre esa relación sintética que caracteriza a la Jerarquía y serán preparados para la iniciación.

De estos grupos se extraerán a quienes puedan ser entrenados definidamente para ciertas expansiones de conciencia, y se puede confiar en que establecerán contacto con aspectos del Plan hasta ahora no revelados. A medida que progresan en este trabajo y tratan de comprender las implicaciones grupales, se les aclarará cada vez más lo que es en realidad el Plan. Me resultará muy difícil explicar el propósito subyacente en este trabajo grupal, tan difícil como querer explicar fracciones decimales a un niño de siete años, por muy despierto que sea. Pero si tienen la paciencia necesaria, la voluntad de trabajar impersonal y amorosamente y si están dispuestos a sumergir la personalidad en la vida grupal, conocerán y percibirán e irrumpirá la luz, y también obtendrán el poder de trabajar. Entonces tendremos focos radiantes o portadores de luz, y canales para la planificada distribución de fuerzas algo que nunca se ha hecho con la amplitud pensada.

SEXTA PARTE

No tengo la intención de seguir reiterando los consejos para hollar el sendero del discipulado. Son hombres y mujeres adultos y conocen el camino. La aplicación práctica de las antiguas reglas es responsabilidad personal. Lo que hagan es cuestión de ustedes; han llegado a la madurez y deben estar preparados para dar el siguiente paso. Lo darán cuando hayan trasmutado el conocimiento y la teoría, en sabiduría, en práctica y expresión.

Sólo con espíritu de verdadero desapego realiza el discípulo su mejor trabajo; se da cuenta que en virtud de tal desapego se convierte (por el resto de su vida) simplemente en un trabajador en el gran ejército de trabajadores jerárquicos sin inclinación, objetivo o deseo personales. Para él no existe nada más que trabajo continuo y constante asociación con otras personas. Puede ser una persona que se aísla por naturaleza y ansía profundamente la soledad, esto no importa. Es el precio que debe pagar por la oportunidad de satisfacer la necesidad del momento. Hoy tiene lugar el empuje más arduo y organizado de la Jerarquía, y su objetivo consiste en contrarrestar la tendencia de la raza a cristalizarse en la separatividad; la separatividad es actualmente la línea de menor resistencia para los pueblos y las naciones. De allí la formación de estos grupos activos de discípulos que expresan trabajo, cohesión y no separatividad grupales.

Algunos, muy pocos, de los discípulos e intuitivos del mundo, se han unido para desarrollar dos actividades: una consiste en hacer contacto con más exactitud con el plan subjetivo que se va desarrollando constantemente, la otra en hablar y enseñar con mayor claridad y elegir con inteligente exactitud las palabras correctas (habladas o escritas), con las cuales expresar la verdad. La presentación de las realidades presentidas hará que las personas reflexivas del mundo detengan su actual tendencia mental y colaboren más plena y libremente en la tarea de iluminar el mundo. Empleo la palabra "iluminar" en sentido ocultista. La plena medida de lo que puede hacerse depende (en lo que concierne al discípulo individual) de su poder interno para vivir cada día como alma libre de temores, sin preocuparse de sí mismo y libre de esas reacciones que incitan al cuerpo astral o emocional, a emprender una actividad organizada, basada en antiguos hábitos. La meta para el discípulo y también para el éxito de su trabajo, es poseer un cuerpo astral tranquilo y pasivo, sensible a las impresiones de su propia alma y a las de su Maestro, capaz de reflejar la visión hasta donde es posible y en su más puro detalle. Debe recordarse que cuando  el discípulo se dedica plenamente a vivir una vida de servicio en los tres planos, poco debe o debería decírsele. Pero una idea puede serle de ayuda.

En las vicisitudes de su vida debe tratar de mantener la síntesis de la personalidad y la integración de todas las partes de su equipo. En la tensión de la actividad desarrollada en uno de los cuerpos y en uno de los planos, el énfasis puesto con frecuencia en una sola dirección puede ser momentáneamente tan intenso que por un instante puede percibir el punto de vista sintético del Plan y del grupo. El discípulo trabaja físicamente bajo una fuerte presión; quizás esté aprendiendo emocionalmente la difícil lección del desapego, tendiendo en consecuencia a una temporaria rebeldía. Sin embargo, en el plano mental, se da cuenta que posee claridad mental y el poder de pensar que lo mantiene incesante y constructivamente activo. Tres términos que expresan con mucha frecuencia la situación del discípulo, en lo que a su naturaleza concierne son: excesiva fatiga, rebeldía emocional y lucidez mental. ¿Cómo encarar el problema? La fatiga física no tiene necesariamente por qué menoscabar la utilidad del discípulo. En muchas personas su estado físico perjudica su trabajo, porque enfocan su atención en la indeseable condición física; los discípulos, sin embargo, poseen en muchos casos la curiosa capacidad de continuar su trabajo a pesar de lo que les ocurra físicamente. El cerebro físico llega a reflejar tanto su vida mental que, esencialmente, no lo afectan las condiciones externas. El discípulo aprende a vivir con sus deficiencias físicas, bajo condiciones adversas, y su trabajo se mantiene en su habitual elevado nivel.

El problema emocional quizás sea el más difícil. Pero el discípulo sólo puede eliminar su propia autoconmiseración y liberarse de las tormentas emocionales internas que experimente. Debe reconocer que su integración es muy débil, porque trabaja en dos fases o secciones,

físico . . . . . . . emocional

y

mental . . . . . . . alma.

A veces actúa en una, otras, en otra, y por lo general en forma completa. Esta dualidad debe llevarse a una más estrecha relación y de ello debe ocuparse cuando trata de establecer y mantener la necesaria síntesis y la integración alma y personalidad. ¿Cuándo aprenderá el discípulo que esa condición en que se adopta la actitud de "no me importa" y una especie de indiferencia, es uno de los medios más rápidos para liberar al yo de las demandas de la personalidad? Esta actitud de "no me importa" no afectará la disposición del discípulo hacia otras personas. Es la actitud que adopta la personalidad reflexiva e integrada del discípulo hacia el cuerpo astral o emocional, llevándolo a asumir la posición de que nada que produzca reacción, dolor o angustia al cuerpo emocional, tiene importancia. Estas reacciones son simplemente reconocidas, vividas y toleradas, pero no se permite que constituyan una limitación. Todos los discípulos deberían reflexionar sobre lo que acabo de decir. El proceso se basa en la creencia profundamente arraigada de la supervivencia del Ser inmortal dentro del alma y la personalidad.

Esta comprensión interna aumenta a la par que se desarrolla el poder en la meditación, sea individual o grupal. La meditación es esencial para establecer una interacción recíproca interna más libre sea como alma en relación con la personalidad, como grupo de discípulos en relación con su Maestro, o entre sí. Podrían preguntar aquí, ¿por qué se considera necesaria esta interacción sensible entre los discípulos del grupo de un Maestro? ¿No es la vida bastante complicada, como para ser también conscientes de las condiciones, personalidades y contactos con el alma, de aquellos con quienes estamos asociados y con los cuales tratamos de caminar juntos como condiscípulos? Quisiera recordarles que como discípulos se están preparando para la iniciación y que esa inminente condición de la conciencia implica tres cosas:

1.   Creciente percepción y sensibilidad hacia cada experiencia y hacia la vida en todas las formas.

2.   El poder de hacer para otros lo que yo trato de hacer para ustedes; por ahora en escala menor y, posteriormente, en otras vidas, tal como yo lo hago.

3.   El valor y la fortaleza para poder saber todo, comprender todo y amar con paciente sabiduría e invariable sinceridad.

Esto será evidente para ustedes. En el trabajo grupal que se les pide a los discípulos participar, se les ofrece la oportunidad de ayudar a despertar las cualidades necesarias como aspirantes a la iniciación, en fecha no muy distante, según consideramos nosotros el tiempo desde el aspecto interno.

Se ha enseñado siempre que el discípulo o iniciado debe adaptarse a las condiciones en que se encuentra y aprender de ellas y de la situación y del medio ambiente con el cual la vida en el plano físico lo pone en contacto diariamente. Esta es una de las generalidades iniciales del sendero. Sin embargo, en una época fue un concepto nuevo para el aspirante y el discípulo en entrenamiento, como lo es ahora la enseñanza que trato de impartir a mi grupo de discípulos y la oportunidad que quisiera aprovecharan. El entrenamiento desarrollado hasta hoy en los planos internos, sin que el discípulo aceptado se diera cuenta a menudo en su conciencia vigílica, debe ahora ser captado, utilizado y dominado en la conciencia vigílica y en el cerebro físico. En el pasado, el discípulo procuraba establecer relaciones armoniosas con su medio ambiente –la armonía es una de las fuerzas liberadoras que debe preceder a la liberación de la energía a emplearse después de la iniciación. Entonces practicaba la paciencia, la indulgencia y procuraba ser útil, prestando además servicio, todo lo cual se hacía mediante un proceso de correcta conducta externa, basada en la correcta orientación y actitudes internas. Pero de acuerdo al nuevo sistema (necesario en virtud del progreso racial alcanzado), este correcto ajuste externo en la nueva era, debe ir a la par de correctas relaciones internas, conscientemente establecidas, mantenidas y reconocidas por lo que son, por la mente y el cerebro conscientes del discípulo. Por lo tanto, esto implica verdadero conocimiento de la relación grupal interna del discípulo, la penetración espiritual en la vida interna del condiscípulo y la consiguiente y simultánea fusión en el corazón, la mente y el cerebro del discípulo, de todo lo que se conoce en los planos externos e internos, lo cual no ha sucedido hasta ahora. Ésta es una de las razones principales para la formación de dichos grupos, en lo que a sus miembros individuales concierne. Se logrará gradualmente y sin peligro, mediante la práctica diaria de las meditaciones grupales que asignaré, el renovado interés en el trabajo telepático y el amor más profundo e íntimo que cultiven.

Tres cosas son de gran importancia y constituyen su responsabilidad individual:

1.   Facilidad de armonizarse. Es esencial, como miembro de mi grupo, que cultive dos aspectos del "arte de establecer armonía", basado siempre en la atracción amorosa:

a.    Armonía o contacto con el alma, por el cultivo del alineamiento y la correcta meditación.

b.   Armonía o contacto con los hermanos del grupo, lo cual sienta las bases para el trabajo unido y constructivo.

2.   Impersonalidad. ¿Puedo decir algo más sobre este tema? Cualesquiera de los miembros del grupo debe aprender a considerar cuanto diga o sugiera, con un total y cuidadoso desarrollo de la "divina indiferencia". Observe el empleo de la palabra "divina", pues contiene la clave para la actitud necesaria. Es algo muy distinta la indiferencia en la actitud de no me importa, la indiferencia de "evadirse de lo desagradable", desarrollada sicológicamente; tampoco se refiere a la indiferencia de la superioridad, sino a la que acepta todo lo que se le ofrece, emplea lo que es utilizable, aprende lo que puede, pero no lo detienen las reacciones de la personalidad. Esta es la actitud normal del alma o yo, hacia el noyo. Es rechazar todo prejuicio, preconcebidas ideas estrechas, tradiciones, influencia o trasfondo de la personalidad. Es el proceso de desligarse "del mundo, del demonio y de la carne", de que habla El Nuevo Testamento.

3.   Amor. Es esa actitud incluyente que no censura y esa comprensión magnética que en el trabajo grupal mantiene la integridad del grupo, fomenta el ritmo grupal y no permite que dañen al trabajo grupal los actos o actitudes secundarios de la personalidad.

Contacto, impersonalidad y amor, constituyen los tres objetivos individuales que presento a todos y a cada uno de ustedes.

Los requisitos grupales que debe cumplir y mantener el grupo como tal, son:

1.   Integridad grupal. Ésta deriva de la correcta integración y se refiere al delicado equilibrio que deben mantener los miembros del grupo. Es de tal índole que oportunamente traerá firmeza grupal, liberará al grupo de las "oscilaciones" y le permitirá llevar a cabo en forma ininterrumpida el trabajo e interacción grupales. Se obtendrá si cada uno de los miembros del grupo se ocupa de sus propios asuntos y deja que sus hermanos se ocupen de los suyos; vendrá si mantienen los asuntos personales, las preocupaciones y las dificultades privadas, fuera de la vida del grupo y si se abstienen de discutir entre ustedes los asuntos y actitudes de cada uno. Esto es de suprema importancia a esta altura del trabajo grupal, pues significará, si lo logran, que pueden mantener la mente apartada de las cosas sin importancia, que sólo conciernen a la vida de la personalidad. Esto significa que la mente estará libre para el trabajo del grupo.

2.   Fusión. Con esta palabra quiero significar la capacidad del grupo para trabajar como unidad. Depende de la adquisición de las correctas actitudes individuales y (cuando trabaja) del desarrollo de la capacidad de perder de vista todo, excepto el profundo amor por sus hermanos y el trabajo que debe realizarse.

3.   Comprensión. Empleo esta palabra refiriéndome a la com­prensión que tiene del trabajo que debe emprender. No la empleo en lo que se refiere a su propia actitud o a la de sus hermanos de grupo. Quiero decir que cada grupo tra­baje sabia y comprensivamente en la tarea designada, sa­biendo que contribuye a este todo existente en la mente del Maestro.

Integridad, fusión y comprensión. Tal el orden del trabajo y la secuencia del desarrollo. Todos los grupos que trabajan en el mundo externo, en relación con los Ashramas de los Maestros, seguirán ciertas etapas iniciales y finales de su trabajo, las que serán iguales para todos los grupos, no importa cuál sea el trabajo grupal específico e individual. De esta manera se establecerá una relación intergrupal y se producirá el consi­guiente fortalecimiento de los grupos individuales. La tercera etapa del trabajo será especial y particular, distinta para cada grupo, y debe seguirse meticulosamente. Pediré a los distintos grupos que trabajan bajo mi dirección, que se ocupen de los asuntos de su propio grupo, y no hagan conjeturas sobre la índole del trabajo que realizan los demás grupos.

Delinearé las etapas que se deberán seguir:

ETAPA UNO

Alineamiento. Contacto con el alma. Equilibrio espiritual. El equilibrio consiste en mantener con firmeza el contacto que se ha establecido con el alma.

a.    Eliminar conscientemente las reacciones personales.

b.    Reconocer que el amor es la expresión de ese contacto con el alma manifestado por medio de la personalidad.

c.    Fusionar imaginativamente los rayos del alma y de la personalidad.

Esto constituye la etapa vertical.

ETAPA DOS

Sigue luego la integración y fusión grupales, llevada a cabo  conscientemente:

a.    Relacionarse cada miembro del grupo conscientemente, pronunciando sus nombres y enviándoles amor.

b.    Ver a los miembros del grupo y verse a sí mismo, sin ubicarse en el centro, que forman un círculo de puntos vivientes de luz.

c.    Imaginar que esos puntos de luz se combinan y fusionan para formar un sol radiante, cuyos rayos de luz se extienden a los cuatro puntos cardinales de la tierra.

Esto constituye la etapa horizontal.

ETAPA TRES

Considerar detenidamente el propósito y la técnica grupales; la técnica será distinta para cada grupo; sólo se obtendrán resultados si se aplica en forma dinámica e ininterrumpida la técnica indicada, que nadie debe cambiar, excepto yo.

Luego de un cuidadoso trabajo durante tres meses, las etapas uno y dos deberían dar, en forma casi instantánea, resultados rápidos y eficaces. Les pido que le presten cuidadosa y paciente atención, para que con el tiempo se conviertan en hábitos estables y no causen molestias ni dificultades. Las etapas iniciales en este tipo de trabajo son de suprema importancia.

ETAPA CUATRO

Una vez terminado el trabajo especial del grupo, designado en la etapa tres, los miembros procurarán vincularse con los demás grupos, así como se vincularon con los miembros de su propio grupo. Sin embargo, en este caso, los discípulos no se ocuparán del personal de los grupos ni del propio, sino que, como grupos, deben vincular su grupo con los otros. Así asumirán la correcta proporción en sus mentes los conceptos de la ilusión y de la separatividad y se obtendrá la fusión.

a.    A continuación, como grupo, recitar tres veces la Gran Invocación:

"Que las fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.

Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena voluntad donde quiera que estén.

Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres".

b.   Entonar tres veces la Palabra Sagrada, OM.

c.    Finalizar con la plegaria que la personalidad eleva al alma:

"Que las palabras que salen de mi boca y la meditación que brota de mi corazón, sean siempre aceptables a tus ojos, oh Alma, mi Señor y mi Redentor".

SÉPTIMA PARTE

La necesidad de desarrollar la sensibilidad telepática de todo grupo de discípulos, se basa en tres cosas imprescindibles. Quisiera que comprendieran esto con mayor claridad:

1.   Es esencial cultivar la interrelación de naturaleza telepática en el plano mental. Ésta es una condición o un hecho ya establecido en el caso de un Maestro y Su discípulo y entre los miembros avanzados de cualquier grupo formado por discípulos aceptados. Ha llegado el momento en que esta cualidad grupal sea desarrollada por los discípulos menos avanzados del grupo, para bien de un mundo necesitado.

2.   El desenvolvimiento telepático trae una mayor sensibilidad hacia los demás. Éste es el secreto del trabajo de un Maestro y el factor que le permite trabajar por medio de Sus discípulos, utilizándolos como avanzadas de Su conciencia. Para poder hacerlo con exactitud cuando Él lo decide, debe ser capaz de saber cuál es su condición mental, síquica y física. Así descubrirá si son aptos o no, para algún servicio específico, o si pueden ser utilizados sin peligro, o si su sensibilidad es de tal naturaleza y su interpretación de lo que siente es suficientemente exacta, como para responder inteligentemente a la necesidad. ¿No es así como tuve que estudiarlos a todos ustedes? Cavilen sobre esto y reflexionen sobre las implicancias.

3.   Tal sensibilidad telepática traerá también la nueva ciencia de la intercomunicación, que en la nueva era se generalizará y comprenderá. La radio es el símbolo físico externo de esto.

Surgen aquí ciertas preguntas y será conveniente responder a algunas de ellas. Cabría preguntar, ¿tiene alguien derecho a actuar telepáticamente sobre la mente de otra persona? Responderé que ustedes lo hacen en todo momento, consciente o inconscientemente, sin capacidad ni objetivo alguno, o si lo hay, es generalmente de la personalidad. A través de la telepatía se han diseminado ideas por el mundo, mediante el proceso de plasmarlas mentalmente en la mente de algún discípulo o una persona sensitiva, entonces su tarea es descubrir y dirigir la mente y las actividades de los individuos dedicados no sólo a responder a esta impresión, sino a inculcarla en la conciencia de los pensadores del mundo. Se han preguntado ¿cuáles son los aspectos del trabajo respecto a la telepatía, que despertaron dudas en sus mentes? ¿No será desconfiar de la intención o puntos de vista personales, o dudar también de su propia sinceridad o móvil? Si este trabajo no se lleva a cabo en forma altruista, libre de todo prejuicio y preferencias personales, políticas o religiosas, no podrá hacerse un trabajo seguro. Por eso hago tanto hincapié en la necesidad de realizarlo en el punto más elevado de la meditación, y con total obediencia a mis decisiones sobre la cuestión.

Otra pregunta podría ser: ¿Cuál es la diferencia entre el trabajo que les sugiero y el de la Logia de los Señores de la Forma? Ninguno, salvo el móvil y el punto desde el cual deben procurar trabajar. Los Señores de la Forma trabajan enteramente sobre y desde las regiones inferiores del plano mental y con la energía del conocimiento. El aspecto amor del alma está inactivo; en consecuencia, desde el ángulo y la visión de la Gran Logia Blanca, lo móviles son erróneos y los objetivos egoístas. Esto es verdad tanto en los grupos como en los individuos. Recuerden que los Señores de la Forma son almas de edad muy avanzada y de excepcional ceguera. Pero más adelante, en un remoto ciclo, cuando hayan agotado el karma, y la Gran Ley haya exigido el pago por el mal cometido, ellos también empezarán a desarrollar el aspecto amor y a trasmutar sus móviles. Ustedes también deberán trabajar desde las esferas mentales, pero el conocimiento y el amor tendrán que actuar juntos para producir sólo resultados armoniosos e inteligentes, de acuerdo al Plan. No se permite a los discípulos invocar y poner en actividad el aspecto Voluntad del alma, a no ser que sean iniciados de tercer grado. Antes de eso raras veces conocen la diferencia entre la imposición de la voluntad y la impresión directa de ideas. Prevalece mucho el deseo (que es voluntad embrionaria) en el equipo de ustedes, para que se les pueda confiar este aspecto más elevado de la actividad mental. Les pediría que en conexión con el trabajo telepático, comprendan con toda claridad en sus mentes el trabajo que deben hacer estos grupos bajo mi dirección y que la impresión de ideas y no a la dirección impuesta, es el ideal grupal algo muy diferente hermanos míos.

Además se preguntarán ¿cómo puede llevarse a cabo esta impresión colectiva y al mismo tiempo dejar libre al hombre? Quedará libre porque se mantendrá alejado de toda fuerza volitiva dirigida; lo único que harán los trabajadores y discípulos en mis grupos, es plasmar en ciertas mentes los delineamientos o sugerencias respecto al Plan; estas ideas se relacionarán particularmente con el concepto de que la separación pertenece al pasado y que la unidad es la meta para el futuro inmediato; que el odio es retroactivo e indeseable y que la buena voluntad es la piedra de toque que trasformará al mundo.

¿De qué modo pueden mantener sus mentes, libres de sus propios deseos e interpretaciones? Alcanzando la negatividad equilibrada y positiva de los dos aspectos inferiores de la personalidad, el cuerpo astral y el cerebro, lo mismo que el cerebro etérico, los cuales determinan las reacciones de los centros inferiores, especialmente las del centro plexo solar. Así la mente quedará libre para desarrollar tres funciones:

1.   Establecer contacto con el alma, lo cual dará como resultado la iluminación y el conocimiento práctico de los aspectos inmediatos del Plan.

2.   Formular ideas y crear formas mentales. De esta manera se puede construir una forma mental definida, la que puede ser dirigida positivamente.

3.   Trabajar en los niveles mentales con sus hermanos de grupo, para que la forma mental que ustedes puedan crear sea parte de la forma mental del grupo y por lo tanto producir unidos una forma mental viviente y corporificada, que podrá ser dirigida como yo lo determine.

Otra pregunta podría formularse aquí. ¿Existen reglas específicas y breves, que deben ser obedecidas? Les daré algunas, recordándoles que lo que más cuenta en este trabajo es lo que ustedes son. El factor regulador es inofensividad de pensamientos y de palabra; la práctica de esta cualidad, adecuadamente observada, los ayudará mucho. Deben negarse a pensar mal o a censurar esto es esencial en el caso de aquellos cuyas mentes tratan de impresionar. El silencio total e ininterrumpido de lo que están haciendo, es también un factor vital; hablar referente a esta tarea sutil y confidencial (o discutir el trabajo de los condiscípulos) puede desbaratar la delicada forma mental que están tratando de construir, lo cual puede hacer abortar el trabajo de semanas. También se debe cultivar una actitud equilibrada hacia quienes ejercen el poder en todo el mundo; sobre todo necesitan inspiración, que puede llegarles desde la Jerarquía.

Les recomiendo, por lo tanto, eliminar de sus mentes toda censura y mal pensamiento, para que puedan alcanzar una actitud de divina indiferencia hacia las efímeras y pasajeras personalidades y el caos existente en todas partes, esforzándose por sintonizar la actitud de la Jerarquía. Esto implica acentuar el aspecto conciencia y observar cuidadosamente todo lo que ocurre bajo la superficie procurando despertar y estimular a las masas, hasta ahora inconscientes, para que entren en una actividad mental más pronunciada. Los acontecimientos que tienen lugar en todos los países lo están logrando con gran rapidez; la humanidad se está vivificando, y su conciencia se está despertando acerca de los valores subjetivos. La Jerarquía se ve en apuros para satisfacer la creciente necesidad que tiene la humanidad de ser guiada. La sensibilidad de la raza humana (como resultado de la insuficiencia económica de la guerra, la ansiedad y el dolor) se está haciendo tan aguda, que quienes trabajamos en el aspecto interno debemos apresurarnos a plasmar la correcta impresión en los síquicos sensitivos y despiertos. De allí nuestro esfuerzo para crear estos grupos y utilizar a personas como ustedes que, teóricamente, son inofensivas, aunque en realidad están llenas de prejuicios y juzgan ligeramente. Pero debemos utilizar el material que tenemos a mano y eso nos entorpece grandemente en todo momento.

Una vez que hayan trabajado conscientemente en la purificación de la mente e intentado liberarse de los prejuicios, de las ideas preconcebidas y de los juicios y decisiones precipitados (basados en su propio trasfondo, tradición y estado social y racial), podrán cavilar conscientemente sobre el proceso de construir formas mentales. Deben recordar que para el propósito grupal y en bien de la sencillez, son de importancia las tres etapas dadas a continuación:

1.   La etapa de reflexión sobre la idea que debe plasmarse en la mente de algún individuo. Esta reflexión y cavilación cuidadosamente dirigida construye; es una actividad creadora y constituye la primera y verdadera etapa de nuestro trabajo. No quiero que traten de construir formas mentales. Lo que quiero es que piensen con claridad, en las líneas que pueda indicarles. De esta manera la forma mental deseada se perfilará automáticamente y todos habrán contribuido a ella con algo.

2.   Una vez construida la forma mental, sobreviene un período en que cobra vida, convirtiéndose lentamente en la personificación viviente de la idea deseada vibrante, activa y dispuesta a servir.

3.   Alcanzada esta etapa, grupalmente pueden pasar a la etapa de orientación. Manteniendo en la mente a la persona que se debe impresionar y al grupo como agente impresor (proporcionando los dos polos entre los cuales se desea establecer la interacción), tratarán de visualizar la idea viviente personificada, oscilando entre los dos polos. Deben enviarla en alas del amor, impelida por el inteligente deseo de servir y obedeciendo a mis directivas. Posiblemente la forma vuelva a ustedes una y otra vez, para ser revivificada y enriquecida, antes de realizar la tarea en forma satisfactoria.

Los grupos de discípulos que se han exteriorizado están destinados a expresar un tipo de relación grupal que será mejor conocida y comprendida cuando el mundo llegue al próximo ciclo y era de paz. Ciertos tipos de fuerza, como bien saben, más adelante serán utilizados por los grupos para fines grupales específicos y servicio mundial. Mientras estudian y trabajan en el grupo de un Maestro, no deben perder de vista el móvil del servicio a prestar. El objetivo no es ayudarlos ni desarrollarlos individualmente, sino entrenarlos en ciertos alineamientos y actividades grupales, lo cual permitirá a estos grupos de discípulos trabajar en forma específica y definida. Sin embargo, el hecho de que un grupo trabaje con un tipo de fuerza y otro emplee uno distinto, de manera alguna puede considerarse que indica una actividad independiente o intereses separatistas. Todos perseguirán un sólo objetivo o meta, todos trabajarán con la misma energía divina, diversificada en varias fuerzas, a fin de servir a un aspecto de la vida. Les pido que reflexionen profundamente sobre los diversos aspectos del plan o sistema delineado para el trabajo grupal que he presentado, por ser un esfuerzo experimental o un ensayo para exteriorizar en la tierra ciertas fases de la tarea jerárquica.

 La energía utilizada en el trabajo telepático es la de la sustancia mental o "chitta" (según la denominan los indúes), siendo la sustancia que subyace en la manifestación misma. Dios, la Vida planetaria o Logos, trabaja sin embargo con la analogía superior de esta sustancia mental, y las fuerzas del plano mental son el reflejo o, mejor dicho, la densificación de la sustancia mental superior. Estas fuerzas o sustancia mental, fluye y se mueve constantemente, lo cual produce en el mundo mental esa actividad creadora de formas mentales puestas en movimiento por mentes que trabajan individual o grupalmente. En el trabajo verdaderamente telepático (llevado a cabo sin errores en forma correcta y desde un punto equilibrado de acción), las corrientes de esta sustancia mental se ponen en movimiento entre determinados puntos, mediante la voluntad y la idea cuidadosamente expresada y formulada en la mente del pensador. Con una parte de esta sustancia mental, ya en movimiento, se va construyendo la forma y luego pasa por la corriente establecida entre los dos puntos. El trabajador telepático, por ejemplo, yo, actúa desde el ángulo de la mente del trasmisor y la del receptor, estableciendo ante todo una corriente de relación, que ustedes a veces llaman "sentir la vibración del Tibetano", y a través de esta corriente envío la impresión, la idea o la forma mental que quiero que haga impacto primero en sus mentes y luego si son capaces de tal alineamiento en sus cerebros. Este proceso puede ser rápido o lento. Cuando el alineamiento es bueno, pueden responder casi inmediatamente a mi pensamiento; si es malo quizás trascurrirán días, hasta semanas, para que sea captada finalmente la impresión y registrada en forma consciente por la mente y el cerebro del discípulo.

Otros grupos trabajan también conscientemente con la energía que puede disipar el espejismo y la ilusión, la energía del nivel más elevado del plano astral. Este nivel es susceptible de reaccionar o responder a la energía de la intuición o de budi, si prefieren la terminología oriental. Constituye la energía de la sabiduría. Es el único tipo de energía adecuada para disipar las brumas y las nieblas del mundo del espejismo. Los discípulos que trabajan en estos grupos deben aprender a utilizar esta energía, trabajar inteligentemente, pensar con sabiduría y darse cuenta de que la sabiduría misma es una fuerza. La comprensión de esto hace que una persona busque a otra que posea mayor conocimiento, cuando está en apuros y dificultades y ansía ver con claridad el camino que debe seguir, y también impulsa a los miembros de la familia humana hacia los Maestros de Sabiduría.

 En los días atlantes (voy a decirles algo interesante, que deberá evocar el sentido de responsabilidad) la tarea principal de los Maestros de Sabiduría era implantar la gran ilusión mundial, o más bien el espejismo. Trabajaban entonces principalmente en el plano astral, y si no lo hubieran hecho, la vida y las condiciones humanas no serían tan buenas como son porque en realidad contienen mucha belleza, la belleza en potencialidad que está al borde de expresarse inmediatamente.

Hoy los Maestros trabajan principalmente en el plano mental. Se ocupan de las ideas y de plasmarlas en las mentes de Sus discípulos y de la humanidad evolucionada. El problema de la humanidad en su totalidad es actuar en el mundo del espejismo; los aspirantes del mundo son responsables de sacar a la humanidad del valle del espejismo. Los hombres deben aprender a comprenderlo y con el tiempo, ayudados por los discípulos avanzados del mundo, entrenados por los Maestros de Sabiduría, a trasmutarlo y disiparlo.

En consecuencia, deberán recordar que la tarea que tiene ante sí el discípulo moderno consiste en introducir en la nueva era la idea de conducir el espejismo y la gran ilusión hacia la luz. En esa luz desaparecerán. En esta era se han dominado quizás demasiado bien las fuerzas de la naturaleza y se han obtenido, para propio beneficio, los recursos materiales del plano físico. Los hemos conquistado y doblegado a nuestra voluntad y empleado frecuentemente en forma egoísta, aunque a veces con intención pura y buena. En la nueva era se controlará paralelamente el mundo de los fenómenos astrales y las fuerzas del espejismo y la ilusión. Ahora se trata de dominarlas, mental y teóricamente; pero sólo la energía de la sabiduría podrá disipar las fuerzas de los mundos del espejismo y la ilusión. Apliquen la sabiduría hermanos míos y ayudarán así a la humanidad y abreviarán también su lucha astral.

Otros grupos tienen la tarea de trabajar con esa tan conocida y discutida energía, el prana o energía de vida la energía de la vitalidad. El correcto empleo de las siete energías pránicas eliminará con toda seguridad la enfermedad y los males corporales y aliviará los dolores del vehículo físico humano. Pero en relación con esto, dos cosas son esenciales, aunque pocas veces van juntas:

1.   La energía del alma análogamente a la de la mente universal y la energía de budi o intuición debe ser puesta en actividad en el plano físico por quien debe ser curado y por el curador. Ambos deben trabajar en colaboración.

2.   Debe haber un correcto conocimiento de la enfermedad y su causa, además de la situación kármica del paciente y la condición de sus centros, su alineamiento y su etapa de evolución.

Debido a que recién estamos en el abecé de estas ciencias relativamente nuevas, gran parte de nuestro trabajo inicial debe ser de índole aclaratoria, pues se han distorsionado demasiado estos sistemas esotéricos para utilizar la energía y se han aplicado muy erróneamente estos poderes.

Existen otros grupos asociados en forma peculiar al número cuatro, y se ocupan de establecer un puente entre la personalidad y la mónada, es decir, entre el triple hombre inferior y la Tríada espiritual, y también entre la mente inferior, el alma y la mente superior vinculando así la triplicidad relativamente inferior con la Unidad, la Tríada espiritual. El cuarto reino de la naturaleza es a su vez, el puente entre los tres reinos superhumanos y los tres subhumanos. También el cuarto plano, al que se debe llegar por el puente de luz, el antakarana, es el eslabón entre los tres mundos superiores de existencia espiritual y los tres inferiores del esfuerzo y la experiencia humanos. La energía con la cual debe trabajar el grupo de discípulos en esta línea de actividad, es la Luz del alma, recordando siempre que la luz es sustancia; su esfuerzo debe ser crear, como individuos y también como grupo de discípulos, una gran senda de luz entre la personalidad y la Tríada espiritual (atmabudimanas, o voluntad espiritual, comprensión intuitiva y mente superior).

No me he ocupado de algunas actividades de estos grupos de discípulos de la nueva era, ni he indicado las energías con las cuales deben trabajar, a fin de hacer resaltar nuevamente los planes para mis grupos de discípulos. Los grupos de los cuales me ocupo, como parte de la actividad de mi ashrama, son esencialmente Grupos Simientes. Tienen por objeto servir como avanzada de la conciencia jerárquica, enfocada por mi intermedio, del mismo modo que el discípulo aceptado individual es la avanzada en el mundo de la conciencia de su Maestro. Éste es el nexo que quiero hacer resaltar la exteriorización, por primera vez en la historia, del trabajo interno de la Jerarquía planetaria y la precipitación (si les agrada el término) de una condición interna ya preparada para ello. La nueva era está ya sobre nosotros, y la integración de la humanidad en los tres mundos justifica cambios definidos en las técnicas, aunque no en los planes básicos.

Sin embargo, debo recordarles que todo esto es un experimento que yo y varios iniciados llevamos a cabo como miembros de una organización espiritual. Si tiene éxito, si el impulso espiritual de todos ustedes es adecuado al esfuerzo hecho y si pueden continuarlo con persistencia y con incansable esfuerzo e interés, podría ponerse fin a la etapa experimental. Entonces la Jerarquía podrá reconocer como establecidos efectivamente en la tierra, ciertos puntos focales de energía capaces de constituir centros magnéticos o puntos de reunión para la nueva religión, la nueva medicina, la nueva sicología, la nueva educación y la nueva política. Las potencialidades son grandes. Las dificultades no son insuperables, de otra manera no se me hubiera permitido hacer este gran experimento. Nunca emprendemos actividades que de antemano estén destinadas al fracaso. En la actualidad varios miembros de la Jerarquía, en Sus diversos grados y con Sus grupos especiales, llevan a cabo en el mundo muchos de estos experimentos. El esfuerzo puede tener éxito únicamente en la medida en que los discípulos del mundo lo deseen y hagan los sacrificios requeridos y, con el pensamiento, traigan a la existencia los diversos objetivos.

Menciono esto ahora, debido a la presión de los asuntos mundiales, a las luchas de la propia existencia individual y a la fatiga derivada del trabajo cotidiano; a los consiguientes impedimentos físicos inevitablemente sobreviene el enfriamiento del primitivo y ardiente entusiasmo y el agotador reconocimiento de la monotonía del esfuerzo exigido (el frecuente hastío y aspiración sin iniciativa), que el incansable trabajo espiritual demanda.

El discípulo aprende a no prestar atención a estos ciclos e intervalos que ocurren entre los pares de opuestos, porque reconoce que son intermitentes. Sin embargo, trato de señalar este peligro pues es un peligro y les pido que persistan en el trabajo "como si" fuera totalmente nuevo y fascinador.

Es necesario también que tengan en cuenta que estos grupos están destinados a ser los Grupos Simientes de la Nueva Era, no obstante deben recordar dos factores en relación con ellos:

1.   Constituyen un experimento único en el sentido de que, conociendo las posibilidades, comprendiendo algo de las fuerzas que poco a poco adquieren prominencia en un mundo que se adapta con rapidez a los nuevos ritmos, son no obstante y en primer lugar, un experimento emprendido por mí, vuestro instructor Tibetano, miembro de cierta categoría de la Jerarquía, en colaboración con otros iniciados. Como ya dije, no soy el único trabajador en este sentido, y estos grupos simiente no son los únicos en el mundo. Hay, por ejemplo, varios grupos simiente en formación, dentro de la estructura de la Iglesia Católica, inspirados por el Maestro Jesús. Éstos son, sin embargo, algo más subjetivos que los grupos en los cuales estoy particularmente interesado, y su aparición es más lenta, pero existen. También hay dos de estos grupos en China y cuatro en la India. Menciono esto a fin de protegerlos del sentido de excepcionalidad, pues es la sutil semilla de la gran herejía de la separatividad.

2.   Estos grupos de discípulos están pasando por la etapa de formación, de cambios y de reajustes. Su canon es todavía fluido, debido a que demasiados discípulos son receptivos a la palabra de los Maestros, pero no tanto a las ideas sobre las que Ellos fundan Su trabajo. Este comentario merece la atención de ustedes. Más adelante cuando se hayan hecho los reajustes necesarios y los grupos de discípulos puedan trabajar unidos, sin críticas ni malos entendidos, podrán emprender un trabajo grupal organizado. Esto depende necesariamente del nivel general del esfuerzo grupal, de la aspiración y de la persistencia que apliquen. En lo que a nuestra parte concierne estamos dispuestos por lo tanto a trabajar en los planos internos por medio de dichos grupos. El instrumento adecuado para poder trabajar deberán proporcionarlo ustedes.

Debe llegar el momento, sin embargo, en que el trabajo de cada grupo de discípulos se integre definitivamente y pase de lo teórico y experimental a lo definido y práctico. Entonces llegará el período de utilidad para el grupo. Esto dependerá naturalmente de dos cosas:

1.   Cuando el grupo obtenga cierto grado de síntesis, podrá trabajar como grupo poderoso.

2.   Si el grupo no llega a integrarse ni aprovechar la oportunidad grupal y este llamado particular al servicio, entonces será esencial un reajuste del personal. Algunos discípulos tendrán que retirarse y los que no estén a la altura de los requisitos que su propia alma les ha fijado, ni del punto de realización sobre el cual estoy a la expectativa, serán absorbidos en otros grupos o formarán el núcleo de una unidad reorganizada.

Toda la enseñanza dada sobre los grupos de discípulos que actúen en la nueva era, está destinada a todos los grupos, y más adelante se impartirá en forma general. La enseñanza sobre el trabajo grupal específico se dará en la medida en que se pueda utilizar conscientemente y se aplique el conocimiento dado con fines prácticos de servicio al mundo. Hermanos míos, lo que se necesita es servir al mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OCTAVA PARTE

La Jerarquía se halla profundamente preocupada por los acontecimientos mundiales. Cuando termine la guerra, nuestro trabajo debe continuar a cualquier precio y ante cualquier obstáculo imaginable. El nuevo grupo de servidores del mundo debe mantener su integridad y trabajar con firmeza y sin desmayos. La firmeza de quienes conocen el Plan de Dios ayudará a la humanidad y contribuirá a los esfuerzos de la Jerarquía, porque no odian a nadie y trabajan en bien de la unidad tanto subjetiva como eventualmente objetiva.

Sería conveniente que los seres humanos se dieran cuenta de que la humanidad es libre. Ni la Jerarquía misma sabe qué fuerzas las del bien o las del mal prevalecerán finalmente, pues aunque triunfen las fuerzas del bien en lo que a la guerra concierne, ¿triunfarán en lo que respecta a la paz? El bien debe finalmente triunfar, pero la Jerarquía no sabe qué le deparará a la humanidad el futuro inmediato, porque el hombre determina su propio destino. La Ley de Causa y Efecto no puede ser neutralizada, y en los casos que lo fue, se necesitó la intervención de mayores Fuerzas que las disponibles hoy en nuestro planeta. Pero estas Fuerzas mayores pueden intervenir, si los aspirantes y discípulos hacen llegar sus voces en forma penetrante...

En estos momentos de tensión y esfuerzo, hermanos míos, les recordaré que no hay razón para sentirse inútil o insignificante. Los nuevos grupos de discípulos son GruposSimiente; están en la etapa de la oscuridad o crecimiento, y en proceso de expansión creciendo silenciosamente. Ésta etapa es muy importante, porque de acuerdo a la salud de la semilla y a su capacidad de echar fuertes raíces y ascender firme y constantemente hacia la luz, así será la adecuación de la contribución a la nueva era, ya sobre nosotros. Hago resaltar este hecho. La nueva era está muy cerca y somos testigos de los dolores del parto de una nueva cultura y civilización. Lo viejo e indeseable debe eliminarse, y de estas cosas indeseables, los primeros que deben desaparecer son el odio y el espíritu de separatividad.

El principal objetivo de nuestro conjunto trabajo sigue siendo la integración grupal, y el establecimiento de esa intercomunicación entre los miembros del grupo, que dará por resultado el necesario intercambio y comunicación telepáticos; esto establecerá finalmente la dorada red de luz que servirá para crear un poderoso punto focal que será el agente de la revitalización espiritual del cuerpo etérico de toda la humanidad. Esta afirmación es esencial e importante. Dicho punto focal ayudará a su vez a revitalizar el cuerpo etérico del planeta, con nuevo poder y renovado impulso.

Durante varios años traté de ser vuestro Instructor y Maestro y creo que puedo decir, vuestro amigo. De mi parte se estableció entre nosotros un vínculo muy fuerte de amor y de comprensión, y de parte de ustedes una sinceridad probada y un anhelo definido de colaborar. ¿Cuál es mi actitud hacia ustedes?

Como individuos podrán ser de poca importancia; como unidades de un grupo que preparo y entreno para un definido servicio en vidas futuras, más que en la presente, son de suficiente importancia para justificar mi interés. Un grupo no es más fuerte que su eslabón más débil, y el grupo sufre esotéricamente y como un todo, disminuyendo definidamente su poder cuando un miembro no está a la altura de la oportunidad o cae en los espejismos de la personalidad. Esto como han visto ha sucedido. Trato de ayudarlos individualmente, pero sólo tengo en cuenta la integración, la influencia, la comprensión y el amor grupales, además de la fuerza con que cada uno puede contribuir al todo.

Por lo tanto apelo a ustedes, como grupo, a que intensifiquen su amor, propósito y servicio grupales, de modo que la integración interna subjetiva vaya a la par. Tres cosas quisiera decirles como grupo:

Ante todo, que la fuerza o la debilidad de este grupo de discípulos depende de que los individuos que lo componen no sólo estén vinculados como almas, sino que también exista un sólido vínculo personal (con todas las debilidades que ello implica) más un profundo, aunque incomprendido, afecto entre cada uno y todos ustedes, a pesar de no conocerse personalmente. La fuerza de esta situación reside en que esta amistad es el resultado inconsciente de muchas vidas de estrecha asociación en el trabajo y también en las relaciones personales y vínculos familiares del pasado. La debilidad estriba en que tal situación puede tender a hacer personales las reacciones del grupo. Este grupo de discípulos es, intrínsecamente, una entidad en los tres niveles de los tres mundos físico, emocional y mental, existiendo además el vínculo egoico.

Deseo además grabar en ustedes un segundo punto, pues es de oportuna aplicación, dadas las tensas condiciones que  prevalecen en la actualidad. En la tirantez y tensión del trabajo grupal, cada uno debe tener en cuenta, como estímulo, gozo e incentivo, que se encuentran en este grupo particular de discípulos para recibir entrenamiento preparatorio para la iniciación. Estoy iniciando un experimento en la iniciación grupal. Constituye una nueva empresa que inicia la Jerarquía, pero está de acuerdo al desarrollo evolutivo. En épocas futuras hombres y mujeres traspondrán juntos el Portal de la Iniciación en vez de solos y separados como hasta ahora. En consecuencia, el progreso del grupo es avanzar o retraerse, según el esfuerzo de sus miembros. Las dificultades de un miembro se pueden intensificar debido al unido estímulo grupal, como también su fuerza y efectividad pueden aumentar gracias a la fuerza, el poder y la comprensión del grupo. La responsabilidad unida del grupo es muy grande; pero también muy real y extraordinaria la oportunidad de progresar rápidamente. Cuando juntos traspongan el Portal y yo los presente a Quienes tienen la tarea de guiarlos en el siguiente paso, se intensificará en tal forma su poder de amar, intuir y servir, que la vida nunca será la misma. Entonces captarán con seguridad lo que ahora perciben vagamente y se darán plena cuenta de la maravilla del amor, de la intuición y del servicio grupales; experimentarán así en conjunto la iluminación, la respuesta compartida y el esfuerzo unido. Comprenderán también que puede existir espiritualmente una línea excluyente, que indique quiénes pueden entrar en la etapa preparatoria para la iniciación grupal y quiénes deben llegar solos a tan gran acontecimiento. Éstos últimos pertenecen predominantemente a la era pisceana y reciben la iniciación como entidades separadas; ustedes la recibirán grupalmente.

Ninguno de los que nos dedicamos a preparar aspirantes para la iniciación, podemos predecir ese momento; esto debe determinarlo individualmente cada aspirante. Por lo tanto cada uno debe procurar que su grupo no quede detenido por su incapacidad de ver, por sus espejismos personales, sus problemas individuales y su lenta reacción hacia la verdad conocida.

La tercera cosa es que cualquiera sea su etapa en el sendero, trataré ahora, como en el pasado, de ayudarlos. Hablaré de la verdad tal como la veo desde mi particular punto de ventaja. Trataré de arrojar luz sobre ciertas cosas que no ven y les indicaré sus debilidades, si puedo llamar la sincera atención de ustedes. Las debilidades existen. No son aún iniciados y poseen defectos, limitaciones, puntos obscuros y mucha inercia, a la vez que satisfacción propia. La tendencia a la autodefensa es muy fuerte en ustedes, y esto produce una falta de disposición a reconocer los defectos o a admitir hipotéticamente la posibilidad de que existan. En otros prevalece la tendencia al autodesprecio, lo cual pone excesivo énfasis sobre la personalidad, y pensar constantemente en ella va en detrimento del verdadero progreso. Estas tendencias tan comunes son peligrosas para el iniciado en cierne. Les advierto que estén pendientes de lo que indican estas condiciones y dispuestos a escuchar y admitir la posibilidad de fracasar en el primer caso, y a olvidarse de sí mismos en el segundo. Encárense a sí mismos y a la vida, y sin temor vean las cosas tal cual son. No lo hagan porque les sugiero tal o cual situación, sino porque están dispuestos a enfrentar los hechos y preparados para descubrir cosas inesperadas en ustedes. Una de las primeras lecciones que el discípulo debe aprender es que, donde cree ser más fuerte y encontrar mayor satisfacción, con frecuencia es el punto de mayor peligro y debilidad. Las condiciones astrales se ven muchas veces invertidas, de allí el espejismo que frecuentemente domina al discípulo.

A este respecto, hermanos míos, les confiaré algo personal y muy común en la vida del discípulo, que puede servirles de lección y advertencia. Varias vidas atrás, mi Maestro percibió en mí una debilidad de la cual no me había dado cuenta, siendo en realidad algo que consideraba como fuerza y la atribuía como una virtud. Entonces era joven, ansioso de ayudar a mi Maestro y a la humanidad, pero en último análisis, muy consciente de mí mismo como aspirante, y muy satisfecho también de mí mismo, disimulaba esta satisfacción con reiterada humildad. El Maestro volcaba sobre mí Su fuerza y energía, estimulándome en tal forma que lo que creía una virtud y lo que negaba y repudiaba como un vicio, me perjudicó. Simbólicamente me derrumbé por el mismo peso de mi debilidad. Quizás se pregunten ¿cuál era esa debilidad? Mi amor al Maestro me perjudicó. Después de mi fracaso me indicó que el amor que sentía por Él, se basaba en realidad en el profundo orgullo y satisfacción que sentía por mí como aspirante y discípulo. Esto lo negué rotundamente y me apenaba que no me comprendiera. Con el tiempo, a través de una vida de fracasos y la profundidad de mi egotismo, comprobé que el Maestro estaba en lo cierto. Aprendí la lección gracias al fracaso, pero perdí mucho tiempo desde el punto de vista del servicio útil. Descubrí que en realidad me estaba sirviendo a mí mismo y no a la humanidad. Trato de evitarles que cometan errores similares, porque el tiempo es un gran factor en el servicio. Para el conjunto de la humanidad, el tiempo no tiene gran importancia; pero para los servidores de la raza sí, y mucho. Por lo tanto, no pierdan indebido tiempo en el análisis, desprecio y defensa propias. Sigan adelante con discernimiento, en lo que concierne al desenvolvimiento, y con amor y comprensión en lo que se refiere al grupo. En lo que a mí, vuestro Instructor, respecta, pongan la atención debida a mis palabras y procuren colaborar conmigo. Así tendré algún día la alegría de darles la bienvenida en el "Lugar Secreto", donde todos los verdaderos servidores e iniciados se reunirán y unirán oportunamente.

A ustedes, mis discípulos, les he revelado mi verdadero nombre. Dos de las razones que he tenido para renunciar al anonimato son: una, la necesidad de eliminar toda conjetura por parte de algunos de ustedes, respecto a mi identidad, y también de impulsar a algunos a un renovado y consagrado esfuerzo. La otra, quisiera que reconocieran el hecho de que son discípulos aceptados, con toda la responsabilidad y oportunidad que tal condición lógicamente implica. Otro factor decisivo en lo que a mí respecta, es poner a prueba la capacidad de ustedes para guardar silencio hasta que sea necesario. El silencio es uno de los principales requisitos para la iniciación, algo que todo discípulo tiene forzosamente que aprender. Por lo tanto es necesario pasar la prueba. Muchos de ustedes están convencidos internamente de mi identidad; pero no lo han dicho a nadie, excepto a A.A.B., que no lo ha corroborado ni comentado. Si no se les puede confiar que guarden silencio y mantengan una actitud desligada e independiente, significa que no están preparados para lo que tengo que impartirles, y cuanto antes lo sepamos, mejor. Si son incapaces de guardar silencio, aunque sea entre ustedes, entonces no son dignos de confianza, lo cual me resisto a creer. Si cuando han descubierto quien soy, ponen en duda la sabiduría de mi decisión de revelar quien soy y sostienen que debería haber ocultado mi identidad, eso también será muy revelador y me servirá de guía en todo futuro acercamiento a ustedes. Si el saber quien soy los conduce por el peligroso camino del devoto, les hará mucho bien descubrir tal tendencia en ustedes; si en lo sucesivo hacen resaltar excesivamente la importancia de mis palabras y caen en el peligroso hábito de aceptar la autoridad, esta debilidad quedará al descubierto para mí, para ustedes y para sus hermanos de grupo. Todos nos beneficiaremos con ello. Ustedes habrán descubierto una debilidad innata que surgió al descubrirse mi identidad; si ese conocimiento los abruma, entonces deben aprender a cargar con la responsabilidad, o de nada servirán como servidores del mundo. El hecho de que soy un Maestro no altera las cosas. Soy aún vuestro Instructor Tibetano, el mismo que les ha enseñado durante muchos años. Sigo siendo el mismo individuo y sin cambio alguno. Cualquier reacción de su parte será de la personalidad y, en consecuencia, tendrán que reconocerla como tal, ocuparse de ella y finalmente subyugarla.

Marchemos juntos mis hermanos y discípulos, por el camino del servicio; entremos juntos en la Luz y también juntos hollemos el camino hacia la paz mundial y no hacia la iluminación personal la iluminación es inevitable, aunque incidental.

En lo que a ustedes respecta, ¿qué me espera?, un grupo que no ha sido aún probado, que es estático, censura y está sujeto a pronunciados espejismos con este material debo llevar adelante mi trabajo. ¿Qué puedo hacer hermanos míos en tal situación? Puedo confiar en su devoción a la humanidad, en su disposición a aprender y en su decisión a seguir por el sendero del servicio a cualquier precio. Esto es lo que haré.

Ante todo, me ocuparé de los objetivos que ustedes deben lograr:

1.   El objetivo principal en el presente.

Quisiera lograr la tan necesaria integración del grupo. La polaridad de este grupo como unidad en el plano mental no se ha efectuado todavía. Esto es muy necesario y, hasta tanto se alcance tal integración, no será posible la unida intercomunicación grupal, ni podrá realizarse trabajo grupal. Algunos de ustedes deberán reflexionar profundamente y alinearse amorosamente con sus condiscípulos, eliminando todo sentido de crítica y de satisfacción personal, por su propio razonamiento y rectitud.

2.   El objetivo de dichos grupos ashrámicos en el futuro.

Es fundamentalmente necesario que los nuevos grupos que están inaugurando el nuevo discipulado, establezcan con el tiempo la relación telepática entre ellos. Más adelante, cuando haya una interrelación individual más estrecha, se podrá dar una definida enseñanza que hará que esto sea acrecentadamente posible, pero mientras tanto bastará una insinuación de índole fundamental y debe ser aceptada y parcialmente comprendida antes de que estos grupos precursores puedan trabajar con éxito, la cual es: Exterioricen con amor su pensamiento hacia los demás. Hermanos míos, simplemente eso, con sencillez y humildad, y nada más por ahora. ¿Aceptarán una regla tan sencilla, aparentemente sencilla? Así el cuerpo etérico de este grupo de discípulos estará animado por la energía dorada y la luz del amor; así se establecerá una red de luz que constituirá un foco de energía en el cuerpo etérico de la humanidad y, con el tiempo, en el cuerpo etérico planetario.

3.   El objetivo general del grupo.

Consiste en trasladar la conciencia de todos los seres humanos integrados, en creciente número, a los niveles etéricos de conciencia y actividad. Esto implica trabajo consciente en esos niveles, como unidades de energía, contribuyendo cada uno con su parte y cuota especial de energía, a la suma total de energía etérica disponible, haciéndolo consciente e inteligentemente. Una vez logrado esto, el hombre está preparado para la primera iniciación y es un verdadero ocultista pues trabaja con la energía, guiado jerárquicamente.

4.   El objetivo individual.

Se requiere la preparación de la vida y de la conciencia, en este nuevo proceso de iniciación grupal, lo cual es en sí de verdadera importancia y depende de que cada unidad del grupo se prepare para la iniciación y, a la vez, aprenda a subordinar su ambición y deseos espirituales al ritmo del grupo y a la necesidad del momento oportuno, en lo que concierne a sus condiscípulos. Implica, por consiguiente, dos actitudes respecto al proceso de la iniciación: adaptarse a la necesaria integración y desarrollar la respuesta espiritual a las impresiones procedentes de los niveles del alma y de la Jerarquía espiritual. Involucra aprender a juzgar y adquirir sabiduría para establecer una correcta interrelación con el grupo de discípulos, de modo que éste (en este caso, el mío, que es definidamente una entidad grupal) pueda avanzar unido. Esto requiere para el grupo las mismas condiciones que siempre existieron para el individuo: correcta integración en los tres niveles de la personalidad y también en los del alma, más una correcta impresión o respuesta grupales a las "ondas síquicas que otorgan facultades" espirituales superiores, como lo denominan los ocultistas tibetanos.

Esto tomará muchos años, y la tarea de alcanzar una cabal actitud y relación grupal, mediante la comprensión individual y verdadera impersonalidad, puede ir adelante en el plano físico durante la encarnación o continuar con la misma facilidad, fuera de encarnación. Deben tener siempre en cuenta que la conciencia sigue siendo la misma en encarnación física o fuera de ella, donde el desarrollo puede llevarse a cabo con mayor facilidad que cuando está limitado y condicionado por la conciencia cerebral.

El logro de estos objetivos exigirá clara visión y una comprensión aguda e inteligente; requerirá la firme y consciente intensificación del amor e interacción grupales; conducirá a los discípulos a llevar una vida plena de sabios propósitos y de planificados objetivos espirituales y al mismo tiempo el servicio prestado asumirá una definida y automática técnica de expresión.

Quizás se pregunten si existe un único modo o método, por el cual el discípulo puede acercarse a esta meta aparentemente imposible. Responderé: sí, por la práctica constante de la impersonalidad con su subsidiaria actitud de indiferencia, en lo que a deseos, contactos y metas personales se refiere. Tal impersonalidad es muy poco comprendida, y aunque la desarrollen los aspirantes bien intencionados tiene una base egoísta. Reflexionen sobre esto y procuren lograr la impersonalidad, olvidándose de sí mismos y apartando el foco de la conciencia de la personalidad (donde comúnmente está centrada) y llevándolo al alma viviente y amorosa.

Hay cuatro cosas que con frecuencia impiden a un grupo de discípulos alcanzar su objetivo y realizar satisfactoriamente su trabajo, y son:

1.   La falta de visión, consecuencia de la carencia de agudeza mental.

2.   El espejismo personal, que involucra el plano astral.

3.   Los problemas individuales, que implican una excesiva preocupación por las circunstancias y dificultades en el plano físico, en éste, el más difícil de los mundos.

4.   La inercia, o las lentas reacciones a la enseñanza impartida y a la oportunidad ofrecida.

Una profunda reflexión sobre la urgencia de la época y el reconocimiento compasivo de la condición de la humanidad, son cosas que deben hacer muchos discípulos y aspirantes hoy en el mundo, especialmente, los que, no estando muy cerca de la situación mundial, la observan desde lejos. Es muy fácil expresar superficialmente compasión, y al mismo tiempo evitar el empleo de demasiada energía para prestar servicio y realizar un excesivo e intenso esfuerzo para prestar ayuda.

La marca característica del discípulo y la cualidad que debiera predominar cada vez más en su vida, es la capacidad de  identificarse con la parte o con la totalidad, según sea necesario en un momento dado. Tal actitud implica un abarcante amor, que nos lleva a ser incluyentes y a dedicar la vida a servir al mayor número y a los más necesitados. Si se me pidiera especificar cuál es en la actualidad el defecto predominante en la mayoría de los grupos de discípulos, diría que es la expresión de un equivocado tipo de indiferencia, que los lleva a una casi inconmovible preocupación por sus ideas y empresas personales, las que militan contra la integración del grupo y tienden a obstruir el trabajo.

Una de las cosas más necesarias para cada discípulo es aplicar la enseñanza impartida a la idea de promover y acrecentar su servicio en el mundo, y así llevar a la práctica y efectividad en su medio ambiente el conocimiento adquirido y el estímulo a que ha sido sometido. Quisiera que prestaran verdadera atención a esta sugerencia.

Deseo también llamar la atención sobre el hecho de que un discípulo aceptado, en realidad no es aquel que fue aceptado por un Maestro para recibir entrenamiento. Esto es una tergiversación de la verdadera idea, la cual, al pasar del plano mental al físico, ha sido invertida o distorsionada totalmente. Discípulo aceptado es el que aceptó:

1.   La realidad de la existencia de la Jerarquía, con lo que ello implica de lealtad y colaboración.

2.   El hecho de que las almas son una y, en consecuencia, se ha comprometido a expresarse como alma. El servicio a prestar consiste en despertar y estimular a todas las almas con las cuales establece contacto.

3.   La técnica esotérica de servicio. El servicio que presta a la humanidad determina todas sus actividades y subordina su personalidad a la necesidad de la época. Observe esta frase. Cultive la percepción interna y una respuesta fluida a la necesidad inmediata, y no la reacción sensible a una lejana meta.

4.   El Plan, tal como lo presentan los Instructores de la raza. Trata de comprender la naturaleza de tal Plan y facilita su manifestación.

Podría enumerar otras cosas de naturaleza más individuales, pero deseo poner el énfasis sobre las aceptaciones que motivaron o debieran motivar sus actitudes, pidiéndoles no dar tanta importancia a la idea de ser "aceptados por un Maestro". Esta idea y la enseñanza de muchos grupos esotéricos ha ocasionado grandes errores, malos entendidos, sufrimientos y desilusiones. Al discípulo se lo entrena sobre ciertos factores muy importantes, y no sobre su relación con el Maestro, y ellos son:

1.   El factor humanidad. Su situación actual, sus problemas y su oportunidad inmediata. Discípulo es aquel que en todo momento trata de ayudar a la humanidad e impulsar el proceso evolutivo y a la vez desarrollar un profundo amor hacia el género humano, lo cual caracteriza al iniciado y al Maestro.

2.   El factor iniciación. Su estudio nos llevará a considerar el desarrollo secundario y el objetivo básico de la identificación progresiva con el alma del discípulo, el alma del grupo, el alma de toda la humanidad y el alma de todas las formas.

3.   El factor servicio. No se refiere al servicio tal como se entiende comúnmente. Su significado común ha perdido grandemente su significación, debido al énfasis erróneo. El iniciado cree que el servicio es la espontánea y fácil expresión de un definido contacto con el alma, establecido en el plano físico, lo cual le otorga al discípulo percepción interna, espíritu práctico e inspiración, a medida que trabaja en el plano externo de expresión. La mayoría de los discípulos se ocupan en forma vaga de obtener la inspiración; pero nada saben acerca de las etapas preliminares para desarrollar la percepción, que conduce a la manifestación práctica e inteligente de satisfacer la necesidad en el nivel del diario vivir. Una de las actividades principales del discípulo aceptado (o como yo preferiría llamarlo, discípulo en aceptación) es convertirse de un idealista bien intencionado, en un hombre activo que trabaja en bien de la humanidad.

Cuando un grupo sea capaz de pensar en forma unánime y trabajar al unísono de acuerdo con estas ideas, habrá dado el primer paso hacia la iniciación grupal, meta del nuevo discipulado. La iniciación grupal implica:

1.   La posesión y el reconocimiento de una visión conjunta, a la cual se subordina cada miembro del grupo.

2.   La simultánea relación de los miembros del grupo con el alma en su propio nivel (esa combinada alma grupal compuesta por el alma de cada miembro individual) que conduce a la integración grupal en los niveles del alma.

3.   El contacto fusionado y consagrado de las personalidades del grupo, en los tres niveles de expresión personal niveles de percepción mental, astral y etérico. Algunos miembros del grupo establecen contacto en un nivel y otros en otro, pero el objetivo debería ser establecer a voluntad un contacto más estrecho en los tres niveles, y en todos cuando el grupo, como tal, lo demanda. Resulta difícil exponerlo, pero vendrá más adelante una comprensión más clara de lo que esto significa y produce.

4.   La capacidad del grupo de mantenerse unido sin erigir barreras entre los miembros. Esto implica necesariamente sacrificar las reacciones, ideales y planes de la personalidad. En estos momentos, distintos ideales, actitudes y puntos de vista, separan a los discípulos, lo cual debe ser eliminado.

Existen lógicamente otros requisitos, pero si pueden comprender los enumerados y tratan lo mejor que pueden de ajustarse a ellos, es todo lo que les pido por ahora. Una de las grandes necesidades de todos los discípulos y aspirantes es desprenderse de teorías preferidas respecto a la vida, al discipulado y al Plan, mantener la mente abierta, siempre dispuesta a recibir lo inesperado, y ser capaz (cuando la visión espiritual es suficientemente fuerte) de aceptar lo contrario de los ideales preconcebidos. Esto debe hacerse cuando se lo considera espiritualmente prudente, e implica también una actitud expectante, la de esperar que aparezca la nueva visión y las nuevas verdades, formuladas con claridad, y que los nuevos poderes sean cada vez más eficaces. Tales actitudes son peculiarmente difíciles para los discípulos donde el sexto Rayo de Devoción e Idealismo predomina en su equipo de energías, porque los ideales del aspirante de sexto rayo se cristalizan muy rápidamente y se deforman muy pronto. El ideal temporario, destinado a guiar al aspirante no desarrollado, puede convertirse en barrera que lo separa de la verdad e impide alcanzar la verdadera visión.

Por consiguiente, los exhorto, mis discípulos, a alcanzar esa amplia y abierta sencillez que predispone a la expectativa de lo nuevo que está por precipitarse, pero lo impiden los idealistas del mundo más que el hombre de la calle, que tiene reacciones más simples y se halla más dispuesto que el místico u ocultista, a captar y ver el camino de salida de la actual encrucijada, porque piensa en términos de humanidad. Los discípulos del mundo (con sus bien formulados ideales y sus conceptos idealistas, nítidamente expresados) con frecuencia se ven  ofuscados por el espejismo de la belleza futura, pues ignoran la actual oportunidad. Muchos de ellos descubrirán más tarde que han quedado atrás en lo que se refiere a la captación de las nuevas verdades. Esto es lo que quiso dar a entender el Cristo cuando dijo que no era posible poner vino nuevo en odres viejos, porque lo viejo será destruido por la nueva vida que se va expandiendo.

Por lo tanto, ¿a qué está dispuesto el iniciado? A reconocer instantáneamente lo nuevo, a captarlo inmediatamente y dar un nuevo paso para desarrollar la conciencia humana precursora y revelar los nuevos y subsiguientes conceptos que constante e inevitablemente se le presentan, los cuales poseen el poder expulsor dinámico y satisfacen debidamente la necesidad humana del ciclo inmediato. También está dispuesto a abandonar instantáneamente cuanto parece inútil, innecesario e inadecuado para la necesidad del momento, a recibir desde lo alto el poder que rompe y destruye lo que se ha cristalizado, y es anticuado e inútil porque ya ha servido su propósito; está dispuesto a trabajar como ocultista práctico (no como místico idealista) en los niveles de la visión y en el de los asuntos prácticos humanos.

Sugeriría que el grupo divida en dos partes el proceso de la meditación. Debería tener una planeada y definida meditación individual y grupal, y además llevar metódicamente una vida de reflexión espiritual, la que fomentará en el discípulo una vida dual, objetiva y subjetiva, mientras que la meditación formal lo ayudaría a enfocar la luz del alma en el cerebro y a sentar las bases para un servicio del alma, viviente e iluminado.

Este servicio sólo es la expresión en el plano físico de actitudes y actividades del alma, tal como las evidencia en su propio nivel de conciencia. Una fase de este doble trabajo, la fase reflexiva, se manifiesta en creciente comprensión y se expresa viviendo una vida intencional, es decir, "una vida que tiene un propósito". Conduce a un método de vida basado en un programa planeado, que se aproxima lo más posible al Plan y a los impulsos vitales jerárquicos. La segunda fase que corresponde a la meditación común, es un retiro consciente y definido. Si esto se hace correcta, deliberada y regularmente, se alcanzará con el tiempo una interacción telepática muy productiva entre los discípulos del grupo y entre el discípulo individual, el Maestro y el Ashrama principal. Además permitirá al discípulo ser más sensible a las "ondas superiores que otorgan facultades". Toda la meditación (incluyendo sus dos partes) implica, por lo tanto, vincular el corazón y la cabeza, el acercamiento místico y el ocultista y también el sentimiento y el conocimiento.

Estas líneas de energía que vinculan y atan, pueden en realidad afluir únicamente desde el centro cardíaco. Por tal razón asigné ciertas meditaciones que estimulan el corazón para que entre en actividad, vinculando el centro cardíaco (entre los omóplatos) con el coronario, por intermedio de la analogía superior del centro cardíaco que se halla en la cabeza (el loto de mil pétalos). Cuando este centro cardíaco es adecuadamente radiante y magnético, relaciona a los discípulos entre sí y con todo el mundo, y produce la interacción telepática tan deseada y constructivamente útil para la Jerarquía espiritual siempre que se lleve a cabo en un grupo de discípulos consagrados y dedicados a servir a la humanidad. Entonces se podrá confiar en ellos.

Una de las tareas que todo discípulo debe desempeñar, es evocar el aspecto voluntad del alma; la voluntad en su aspecto más elevado es comúnmente pasiva, hasta que el hombre huella el sendero del discipulado...

Quizás se pregunten hermanos míos, ¿de qué sirven estas analogías y datos informativos? Son de poca utilidad técnica para ustedes y, en realidad, aumentan su responsabilidad. Sin embargo, serán de valor real si sirven para establecer en la conciencia del discípulo el verdadero reconocimiento de la realidad, de la síntesis y de la relación. Estas tres palabras: realidad, síntesis y relación, indican la meta y el problema del discípulo, más el resultante efecto del trabajo consciente, inteligente y espiritual, motivado por el amor.

En la nueva era, como ya indiqué, la nota clave del progreso del aspirante será amor a la humanidad, lo cual indicará el despertar del centro cardíaco. En el pasado y hasta hace pocos años, la clave fue servicio (prestado altruistamente), y encerraba una técnica que ponía automáticamente en actividad el centro cardíaco. Los discípulos en su mayoría, carecen de amor a la humanidad. Aman a aquellos con quienes están asociados, el trabajo relacionado con el esfuerzo grupal, o aman a su propia nación; quizás amen a un ideal o a una presunción teórica pero no aman realmente a la humanidad como un todo. Su capacidad de amor tiene límites, y su principal problema en la actualidad es trascender esos límites; deben aprender que la humanidad es quien reclama su apoyo, lealtad y servicio. Les pido que reflexionen profundamente sobre lo expuesto, porque también encierra para ustedes la tarea que tienen por delante al tratar de prepararse para la primera o la segunda iniciación.

Les recordaré que la vida del discípulo es siempre de riesgos y peligros, que los acepta voluntaria y deliberadamente para servir a la humanidad en bien del desenvolvimiento espiritual. Pero les pido que cada uno vigile con creciente cuidado la vida emocional y sus reacciones y también en particular el más minúsculo brote de espejismo. Les llamo la atención de que si aparecen en sus vidas condiciones emocionales y espejismos, no indica necesariamente fracaso. Sólo hay fracaso cuando uno llega a identificarse con esas condiciones astrales y a sucumbir a los antiguos ritmos. Pueden comprobar el éxito cuando, en la práctica de la meditación asignada, seguida con regularidad, aparecen condiciones indeseables; deben reconocerlas por lo que son, y evocar en ustedes esa "divina indiferencia" que deja morir de inanición a la emoción o al espejismo, al privarlos del "poder nutritivo" de la atención. Toda la historia del verdadero control emocional está contenido en esta última frase. El proceso de alcanzar este control constituye uno de los períodos más difíciles en la vida del discípulo y, desde el punto de vista del tiempo, uno de los más prolongados. Para esto deben estar preparados. Es difícil triunfar sobre la emoción, particularmente en esta época, debido al intenso estado emocional de la entera familia humana y del difundido temor y terror, del cual es responsable la energía de la Logia Negra de Adeptos. Esto complica definidamente el problema de ustedes y el de todos los discípulos, porque tiende a fomentar un espejismo muy poderoso. De manera que sigan adelante con valor, alegría, comprensión, extrema cautela y, al mismo tiempo, rapidez.

Les señalaré que la intención de todos los verdaderos discípulos es apoyar a sus hermanos de grupo con amor y comprensión. Con ello pueden contar. Les aseguro también que están circundados por el amor protector de vuestro Maestro y que en ningún momento los defraudaré... Pero, en último análisis, la batalla la librarán ustedes.

NOVENA PARTE

El poder de visualización es el secreto de toda verdadera práctica de la meditación en las primeras etapas, siendo lo primero que debe dominarse. Los discípulos tendrán que poner énfasis sobre este proceso, porque residirá eventualmente en él la capacidad de utilizar el poder creador de la imaginación, más la energía mental, como medio para impulsar los fines de la Jerarquía y desarrollar el Plan divino. Todos los nuevos procesos en la técnica de la meditación (cuya responsabilidad podemos atribuir a la nueva era) deberían incluir e incluirán, como primer paso, la visualización, y ello por las siguientes razones:

1.   La visualización es el paso inicial para demostrar la ley oculta de que "la energía sigue al pensamiento", lo cual, lógicamente, lo reconocen en teoría todos los que se interesan por los estudios ocultistas. Una de las tareas que los discípulos tienen ante sí, es obtener en esto conocimiento efectivo. La visualización pictórica (característica definida del trabajo de muchas escuelas esotéricas), es simplemente un ejercicio para desarrollar la facultad de visualizar. En el trabajo de los discípulos que se preparan para la iniciación, el aspecto externo de la visualización debe ser reemplazado por un proceso interno, que es el primer paso para dirigir la energía. La visualización de imágenes tiene por objeto enfocar al aspirante en la cabeza, en un punto intermedio entre el cuerpo pituitario y la glándula pineal. En esa zona dibuja imágenes y pinta escenas y, de este modo, adquiere facilidad, para ver en conjunto y en detalle lo que desea y para lo cual va a trabajar. La visualización de lo que podemos llamar "proceso dirigido" se lleva a cabo, en forma más concentrada, en la zona que está directamente alrededor de la glándula pineal. Entonces esta glándula se convierte en centro de un campo magnético que entra en actividad, en primer lugar, por el poder de la visualización. En este punto el discípulo acumula energía, dirigiéndola luego intencionalmente a uno de los centros. Este enfocado pensamiento produce inevitablemente efectos en el cuerpo etérico, entrando en juego dos aspectos de la imaginación creadora.

2.   La facultad de visualizar es el aspecto constructor de formas de la imaginación creadora. Este proceso se divide en tres partes, que corresponden en cierto modo al proceso creador seguido por la Deidad misma:

a.    La acumulación de energía calificada, dentro de un círculo infranqueable.

b.   El enfoque de esta energía por la fuerza de la intención, en un punto cercano a la glándula pineal. La energía está así enfocada, pero no se esparce.

c.    La distribución de la energía enfocada, mediante un proceso pictórico (no por un acto de la voluntad), en cualquier dirección deseada, es decir, a ciertos centros y en determinado orden.

Este proceso de dirigir la energía puede llegar a convertirse en hábito espiritual, si los discípulos empiezan a practicarlo lenta y gradualmente. Al principio el proceso de visualización puede parecer difícil y sin provecho, pero si perseveran, descubrirán con el tiempo que es eficaz y no exige esfuerzo. Ésta es una de las maneras más importantes de como trabaja un Maestro; es esencial, por lo tanto, comenzar a dominar la técnica. Las etapas son:

a. El proceso de acumulación de energía.

b. El proceso de enfoque.

c. El proceso de distribución o dirección.

El discípulo aprende a hacerlo dentro de sí mismo y más tarde a dirigir la energía (de determinado tipo, según lo demanda la ocasión) hacia lo que está fuera de sí mismo. Esto constituye un ejemplo de una de las principales técnicas de curación del futuro. También el Maestro emplea este proceso para despertar en Su discípulo ciertos estados de conciencia, con los cuales nada tienen que ver ustedes.

3.   El poder de visualizar correctamente, es uno de los métodos para descubrir la verdad o falsedad. Esta afirmación es difícil que la comprendan. Visualización es, literalmente, la construcción de un puente entre el nivel emocional o astral, y el mental, y es por lo tanto lo que en la personalidad corresponde a la construcción del antakarana. El plano astral, segundo aspecto de la personalidad, es la analogía del aspecto constructor de formas de la Trinidad, el segundo aspecto. La imaginación creadora "imagina una forma" por la capacidad de visualizar, y la energía de la mente da vida y dirige esa forma, la cual encierra un propósito. Se establece así una relación o línea de energía entre la mente y el vehículo astral, que se convierte en triple línea de energía cuando el alma del discípulo utiliza este proceso creador en forma planificada y definidamente constructiva.

Este proceso de visualización y el empleo de la imaginación, constituyen los dos primeros pasos en la actividad de construir formas mentales. Con estas formas autocreadas, conteniendo ideas espirituales y propósito divino, trabajan los Maestros y adquiere forma el propósito jerárquico. Por lo tanto, es esencial, mis discípulos, que comiencen a trabajar deliberada y lentamente de esta manera y a aplicar la información que antecede, en forma constructiva y creadora. La necesidad de la época es cada vez más grande y es necesario el máximo trabajo y propósito.

Los Maestros mantienen ante todos Sus discípulos, como meta, la iniciación, y están dispuestos a dar la instrucción necesaria. Les recordaré en esta primera etapa, que únicamente lo que conozcan por sí mismos y experimenten conscientemente en sí mismos, es de importancia y constituye la verdad para ustedes. Lo que digan otros, aunque sea yo, no tiene propósito vital alguno, excepto ampliar o corroborar una verdad conocida, y crear ilusiones o responsabilidades hasta rechazarla o experimentarla en su propia conciencia. ¿Comprenden lo que quiero significar?

Podría definirse la iniciación como el momento de crisis donde la conciencia revolotea sobre los lindes de la revelación. Quizás se consideren las demandas del alma y las sugerencias del Maestro, como antagónicas a las demandas de tiempo y espacio, centradas en la personalidad u hombre inferior. Por consiguiente, en esta situación los pares de opuestos ejercerán una enorme atracción; el campo de tensión o el foco de esfuerzo, reside en el discípulo "que se encuentra en el punto medio". ¿Responderá o reaccionará conscientemente a la atracción superior y pasará a nuevas y superiores zonas de experiencia espiritual? o ¿se hundirá nuevamente en el espejismo del tiempo y del espacio y en la esclavitud de la vida personal? ¿Se mantendrá en condición pasiva y estática donde no le afecten la tendencia superior ni la atracción inferior? Una de estas tres condiciones debe caracterizarlo y deriva de una vacilante experiencia anterior, donde el discípulo vibra entre la decisión superior y la inferior. El Maestro preside este proceso, en el que nada puede hacer, porque el problema debe resolverlo el discípulo. Sólo podrá intensificar el deseo del alma mediante el poder de Su pensamiento dirigido. La personalidad nada puede hacer, porque en esta etapa el cuerpo físico y el vehículo astral son simples autómatas, que esperan responder a la decisión del discípulo que actúa en su cuerpo mental. En esta etapa de esfuerzo el discípulo puede actuar únicamente en el nivel mental de la conciencia. Una vez hecho, la suerte está echada. O avanza hacia el portal de la luz donde el Maestro lo toma de la mano, y el Ángel de la Presencia se hace potente y activo en forma indescriptible, o retrocede temporalmente a las condiciones de vida del hombre inferior; espejismo y maya descienden nuevamente sobre él y el Morador en el Umbral se interpone entre el discípulo y la luz que afluye por el portal, renovando sus actividades. El discípulo despierta súbitamente a una más amplia captación de la realidad y a una más profunda comprensión del Plan y de la parte que le corresponde desempeñar en él, o los "velos de la tierra" se cierran sobre su cabeza; entonces la visión se desvanece y retoma la vida de un ser humano común, probablemente durante todo el período de la encarnación en que se le ofreció la oportunidad. No obstante, si traspusiera el portal, entonces (de acuerdo a la iniciación correspondiente) así será la revelación y las consecuencias resultantes. No se le revelarán posibilidades. Es una experiencia efectiva, cuyo resultado es la evocación de nuevos poderes y capacidades y el reconocimiento de nuevos métodos y campos de servicio. Tales poderes están condicionados por los desarrollos anteriores y la presencia de estas facultades, concediéndosele además la plena libertad de movimiento "dentro de los límites de la Jerarquía", que está más allá de lo que él pudo haber soñado. Nuevos contactos jerárquicos son así posibles, nuevas responsabilidades recaen sobre sus hombros y nuevos "campos de poder" están disponibles para ser utilizados en servicio mundial.

Con frecuencia habrán oído decir que el Guru o Instructor, enseña en Oriente a sus discípulos, haciéndoles insinuaciones. Si han leído y estudiado los antiguos escritos de la India (¿y quién no leyó por lo menos alguno de ellos?) habrán observado que esas insinuaciones son de dos categorías. Se refieren:

1.   Al carácter personal en relación con la realidad y la preparación para la iniciación.

2.   A la Unicidad de la Deidad y a la relación del hombre con la unidad comprobada y lograda.

A esto se agregó después otras enseñanzas respecto al proceso creador, cuando Dios creó los mundos, y mucho acerca de la energía y el desarrollo de los centros (layayoga, tal como técnicamente se lo denomina). Prácticamente sólo se impartían éstas cuatro líneas y el entrenamiento ofrecido era de índole exotérica. Por lo tanto observarán que era preparatorio y que el entrenamiento para la iniciación estaba profundamente oculto en el énfasis puesto sobre la relación del Guru y el discípulo, y que no se expresaba en palabras ni se revelaba de manera alguna. Las pocas insinuaciones y significados simbólicos fueron investigados y el esoterista erudito agotó al límite estas fuentes de información.

Ahora trato de llevar la enseñanza a otra etapa externa, a fin de que sea exotérico lo que el Maestro enseñó a Sus discípulos antiguamente, cuando las verdades fundamentales sobre la conciencia universal eran captadas en cierta medida por el discípulo y desarrolladas en lo que particularmente le concernía, en el correspondiente lugar y a su manera. Aún rige la inalterable y antigua regla de que toda la verdadera enseñanza esotérica empieza en lo universal y termina en lo particular, y esto deben tenerlo siempre en cuenta. Me es difícil poner en lenguaje moderno y en forma simbólica las reglas que hasta ahora no fueron escritas. Mucho de lo dado en la época en que H.P.B. luchaba y trabajaba, ha sido verdad, incluyendo la información respecto a la iniciación. Gran parte ha sido fantasioso y grandemente distorsionado.

Cuando un neófito solicita de un Maestro el entrenamiento necesario, previo a la iniciación, ¿cuál creen que es el problema del Maestro? Parto de la suposición de que el Maestro conoce bien a Su discípulo, que está convencido de su sinceridad y que su solicitud es correcta. Supongo también que ustedes comprenden que la llamada "solicitud" es la cualidad de la vida vivida, el servicio prestado y la presencia de una mente iluminada por cierta medida de contacto con el alma.

El problema del Maestro consiste, primero, en enseñar a Su discípulo a estabilizar la relación entre alma y cuerpo, para que pueda establecer, a voluntad, el contacto entre ambos; el cuerpo astral no representa ningún obstáculo como tal, y mediante el contacto con el alma puede relacionarse fácilmente con los propósitos y los recursos de la Jerarquía. Segundo, indica también la naturaleza de la energía y su inteligente empleo, por medio de una personalidad integrada.

Es esencial que todos comprendan una cosa antes de emprender el trabajo conmigo, y es que, en un grupo de discípulos como éste, la mayoría ha pasado la primera iniciación y está siendo preparada para una de las iniciaciones posteriores. Nada sorprendente hay en esta declaración, ni debe ser causa de júbilo o alegría. Un inmenso número de aspirantes del mundo evidencian por su vivencia hacia las cosas espirituales y por la intensidad de su aspiración y esfuerzos para llegar a ser buenos, autosacrificados e inteligentes que la vida del Cristo interno actúa definidamente en ellos y está presente en sus corazones. La iniciación de la "fijación espiritual en el plano físico" (como a veces se denomina al nacimiento en Belén, la primera iniciación) la han recibido miles de personas que avanzan sinceras y definidamente en el Camino. Recordaré también que entre la primera iniciación y la segunda pueden transcurrir muchas vidas intervalos muy extensos de silencioso y casi imperceptible crecimiento. De ninguna manera ustedes son únicos ni están mucho más evolucionados que otros aspirantes avanzados del mundo. Esto los alentará y los hará sentir humildes. Lógicamente no tengo la intención de decir quién se está preparando para determinada iniciación. Esto debe descubrirlo cada uno por sí mismo. Es asunto de orientación interna y no de información externa.

Quisiera referirme a un punto respecto a las primeras tres iniciaciones principales, y es que tales iniciaciones se reciben cuando se tiene cuerpo físico y en el plano físico, demostrando así conciencia iniciática, tanto por medio de la mente como del cerebro. Esto es algo que no se acentúa frecuentemente y a veces se lo contradice.

También puntualizaré con toda la claridad y la fuerza de que dispongo, la grande y profunda necesidad de humildad y su expresión constante. No me refiero aquí al complejo de inferioridad, sino a ese ajustado sentido de correcta proporción, que da a su poseedor un equilibrado punto de vista respecto a sí mismo, a sus responsabilidades y al trabajo de su vida. Si posee tal humildad, le permitirá con desapasionamiento observarse a sí mismo y a las oportunidades ofrecidas. Sin duda todos los discípulos, ustedes entre ellos, han especulado acerca de su estado y posición en el sendero, como el de sus condiscípulos. Después de todo, ello es natural y humano. Algunos de ustedes son demasiado humildes en el sentido personal, pero no en el sentido de la verdadera humildad. Con esto quiero significar que temen tanto al orgullo, al envanecimiento y a la sobrestimación de sus capacidades, que no son veraces acerca de la realidad, empequeñeciendo el poder de sus almas. R.S.U. es un ejemplo. Necesita caminar con humildad a través de la vida espiritual, lo cual implica el correcto reconocimiento del lugar y la oportunidad, y no el constante énfasis sobre su incapacidad de estar a la altura de ello. Debe mostrarse a mi grupo de discípulos y a mí, tal cual es un discípulo en preparación para cierta iniciación, que tiene a su disposición mucha sabiduría. W.D.S. sufre de complejo de inferioridad, que lo obliga a imponer externamente su personalidad sobre otros, y expresa una sutil envidia espiritual de aquellos que su conciencia registra como espiritualmente superiores a él. Debe aceptarse tal cual es y alegrarse de que haya quienes le garanticen la posibilidad de un futuro desenvolvimiento, por haber logrado más que él; cuando acepte el discipulado y esté embebido, prestando un verdadero servicio, deberá olvidarse de sí mismo, pues no dispondrá de tiempo para compararse incesantemente con los demás.

La verdadera humildad se funda en los hechos, en la visión y en la presión del tiempo. Hago aquí una insinuación y les pido reflexionar profundamente sobre estos tres fundamentos de una importante actitud de la personalidad, que debe mantenerse y demostrarse antes de cada iniciación. Les recordaré que ante la presencia de la verdadera visión, deberá existir siempre humildad. El experimento que estoy emprendiendo tiene sus peligros. Quienes son discípulos en los planos internos del Ashrama de un Maestro, conocen algo de la condición de sus condiscípulos, pero no siempre este conocimiento llega a la conciencia cerebral, lo cual es mayormente un factor protector, porque no se les podría confiar la aplicación correcta de este conocimiento en el plano físico. Podrían criticar excesivamente a un condiscípulo que momentáneamente no está a la altura del objetivo de la iniciación; sentir sutilmente envidia o desprecio de sí mismos; considerar a un discípulo más avanzado que ellos en el Sendero de Iniciación como alguien superior y privilegiado, complicando así su problema y esfuerzo, y podrían perder el sentido de proporción respecto a la iniciación, sus procesos y estados, debido a que están muy cerca de otro discípulo iniciado que lucha o no lo comprende. Los tropiezos son muchos y por eso les pido que tengan cuidado. Ocúpense de su propia vida y asuntos. No especulen sobre la condición de otros discípulos de mi grupo, pues son sus íntimos colaboradores y participan en mi experimento. Cultiven la humildad fundada en la comprensión y la visión y sirvan así al mundo, a sus condiscípulos y a Mí, como punto principal de contacto con la Jerarquía.

Con frecuencia dije que un discípulo es conocido por la influencia que ejerce sobre su medio ambiente, y el iniciado por la amplitud de su servicio mundial. ¿Por qué algunos de ustedes (no todos) no se han destacado en un servicio y ejercen poca influencia en los asuntos del mundo? Varias cosas pueden explicarlo. Ante todo un discípulo puede ser llamado a agotar ciertas relaciones kármicas, a cumplir ciertas obligaciones de muy antiguo origen y así "allanar el camino" para un más completo e ininterrumpido servicio a la humanidad, en fecha posterior. Esto ocurre con bastante frecuencia entre la primera y la segunda iniciaciones. A veces un discípulo puede prestar servicio efectivo y en gran escala en los planos internos y, sin embargo, no evidenciarlo en el plano físico, excepto en la belleza de su vida. Otros pueden estar aprendiendo ciertas técnicas de las relaciones sicológicas y la distribución de energía y haber dedicado alguna vida anterior al estudio de estas ciencias esotéricas. Una vida es sólo un corto momento en el largo ciclo del alma. Sin embargo, el verdadero discípulo nunca presenta como excusa las razones mencionadas, por el esfuerzo no realizado. Quiero resaltar que la influencia en el mundo no siempre implica por sí sola discipulado. Existen muchos grupos bien conocidos y magnéticos que poseen una personalidad dominante como centro, que no es necesariamente un discípulo.

En conexión con el grupo de mis discípulos y con el experimento que estoy emprendiendo, tienen que llegar a un punto en la experiencia grupal en que no se preocupen intensamente de su propio desarrollo, estado y servicio; todos tienen que aprender a descentralizarse, de modo que el factor de mayor importancia sea el trabajo que deben realizar. Cuando esto sucede entonces cesará el intenso interés sobre algún aspecto de la expresión personal de sí mismos, debilidad de carácter, objetivo preferido o condición física. Descubrirán que el desarrollo de la "divina indiferencia" (como he dicho varias veces) será de gran ayuda para olvidar al pequeño yo; éste parece tan enorme que a veces (por hábito) impide ver al yo superior, se interpone entre el discípulo y el Maestro y dificulta el contacto con sus condiscípulos, evitando así prestar un servicio efectivo.

Otro punto quisiera tratar aquí, a fin de que haya total comprensión. Hay períodos en la vida del discípulo en que parece no existir contactos con el Maestro; es como si toda relación se hubiera cortado, por lo menos temporalmente. Debo hacer resaltar que, tratándose de discípulos aceptados, tal interrupción no es posible. Esotéricamente eso no puede suceder, y el amor que el Maestro siente por el discípulo, también impide que eso suceda. Sólo una condición puede causar tal interrupción, y es el esfuerzo deliberado y consciente del discípulo, durante un prolongado período. Un Maestro no admite con ligereza a un discípulo en su grupo, y una vez que lo ha hecho, la situación es irrevocable desde el punto de vista del Maestro. Toda demora en el progreso o separación definitiva proviene totalmente del alumno. Podrá haber una suspensión temporaria de comunicaciones y hasta durar toda una vida; pero esto no es extenso desde el ángulo del alma, sino sólo un chispazo de poca importancia y significación, en la larga carrera del alma. Asume grandes proporciones e importancia en la vida de la personalidad, pero puede significar sólo una oportunidad en el eterno ahora del alma.

Por lo tanto, los he observado de cerca y he visto durante intervalos la marea de la vida deslizarse por encima de ustedes; he vigilado sus progresos y demoras y los he visto triunfar y fracasar. Esto lo hago mediante la observación de la pulsación de su luz, sin tener en cuenta los detalles de su diario vivir. Esto no está justificado en esta época de crisis y nunca se justificará, debido al desenvolvimiento evolutivo de los discípulos. Están todavía dentro del aura de mi grupo, en mi Ashrama. Ustedes, no yo, determinan el lugar que allí ocupan. A veces se produce algo que se asemeja a una palpitación en la relación entre el instructor y el discípulo un retiro y un avance de parte del discípulo en probación y una firme actitud expectante de parte del instructor. Cuando llegan a su fin las fluctuaciones del contacto y el alumno se estabiliza y se convierte en un "punto de energía que se aproxima constantemente", se trasforma en discípulo aceptado. Algunos se están estabilizando en mi grupo de discípulos, otros retroceden, mientras unos pocos se acercan, y observo con interés la intensificación y la disminución de su luz.

En esta época se exige la movilización de todos los discípulos, y al decir "esta época" me refiero no sólo al momento actual, sino a los próximos cincuenta años. Esta movilización implica el enfoque de las energías del discípulo, su tiempo y sus recursos, en bien de la humanidad; requiere una nueva dedicación al servicio, la consagración de la vida mental (¿se dan cuenta, hermanos míos, lo que eso significaría?) y el olvido del yo, que rechazaría todo estado de ánimo y sentimiento, todo deseo personal, resentimientos, quejas y todas las pequeñeces que surgen en las relaciones con sus semejantes. En el plano físico significa condicionar la entera vida externa activa, de modo de convertirla en una vida de servicio activo y concentrado. Les pido que estudien las frases que anteceden, utilizándolas como luz reveladora, para saber de qué adolecen y qué deben hacer.

He dado en el pasado mucha instrucción, ayuda y aliento. Eso aún lo tienen y lo tendrán y los beneficiará mucho si dedican tiempo en recordarlo. Pero hagan hoy un nuevo comienzo no para su propio bien, sino para ayudar a un mundo necesitado. Olvídense de sí mismos.

La presión del trabajo que pesa sobre mí ha sido muy grande últimamente. Mucho trabajo ha recaído sobre mis hombros debido a la situación del mundo, la cual ha exigido mucho esfuerzo de parte de la Jerarquía, para impedir el total derrumbe de la estructura de la civilización humana, tal como existe en la actualidad. Los sólidos cimientos de una parte de la estructura deben ser salvados y lo demás quizás desaparezca.

Muchas cosas contribuyen a la inercia que hoy aflige a la mayoría de los discípulos del mundo que debieran estar activos, sirviendo y ayudando. Esto es aplicable a ustedes también. Las condiciones resultantes de la guerra y la preocupación sobre sus asuntos personales, actitudes y reacciones, ha desalojado de sus mentes mucho de lo que he dicho y podría decir. Una de las primeras lecciones que deben aprender quienes se están entrenando para la iniciación, es la difícil y doble actitud que permite la correcta actividad de la personalidad y el verdadero interés en los asuntos de ésta, y al mismo tiempo impide que nada personal interfiera la vida espiritual subjetiva, el servicio y el entrenamiento preparatorio para la iniciación. A medida que pasa el tiempo, trataré de tender un puente entre las técnicas antiguas y los nuevos métodos de entrenamiento; emplearé parte de las antiguas técnicas que van caducando, y haré las insinuaciones que los conducirá a comprender la naturaleza, el propósito y los métodos de educar, a los discípulos aceptados, en los procesos de la iniciación.

Ante todo diré: traten de recuperar el fervor de la primitiva aspiración espiritual y autodisciplina. Si nunca lo perdieron (aunque muchos discípulos sí) traten de obligar a la energía de la inspiración que se despliegue efectivamente como acción definida en el plano físico. ¿Cómo?, preguntarán ustedes hermanos míos. Aumentando el fulgor de su luz en el mundo, por medio del amor y la meditación, para que otros puedan dirigirse a ustedes como un faro en la noche oscura de la vida que parece haber descendido en este siglo sobre la humanidad; traten de amar más de lo que hasta ahora han creído posible, a fin de que otros, deprimidos y desalentados por las circunstancias de la vida y el horror presente de la existencia humana, encuentren en ustedes calor y consuelo. Lo que yo y todos los afiliados a la Jerarquía tratamos de hacer, en esta época de desesperada crisis, es descubrir a quienes son firmes puntos de energía viviente y derramar por su intermedio el amor, la fortaleza y la luz que el mundo necesita y debe poseer si quiere capear el temporal. Este servicio lo solicito para mí y la humanidad. No exijo nada espectacular; sin embargo, para responder de manera adecuada demandará gran esfuerzo por parte de sus almas; tampoco pido un imposible. Les recordaré que la apatía del cuerpo físico y del cerebro, la inercia de la naturaleza sensoria y el sentido de futilidad de la mente, al enfrentar cuestiones importantes, parece obstaculizarlos.

De nuevo les muestro el camino, y espero. ¿Intensificarán la vida interna y alcanzarán el poder que les permitirá vivir simultáneamente como seres humanos eficientes y como almas amorosas y vivientes? La principal necesidad en estos momentos es establecer la continuidad de este doble proceso; ello conducirá a la fusión, a la coordinación de la personalidad y a una eficiencia grandemente acrecentada. Muchos discípulos no son jóvenes, por lo que les resulta difícil desalojar hábitos mentales y sensorios arraigados. Sin embargo, deberán alterarlos y no resentirse por ello. Los ritmos estabilizados de la personalidad constituyen la línea de menor resistencia. Deben ser cercenados oblicuamente, formando así la cruz de la vida; la existencia será entonces más difícil, pero dará por resultado nuevos y bellos ritmos.

A quienes se encuentran en medio de la hoguera del dolor (y son legión), de la agonía, la ansiedad y la angustia y la ven en todas partes y tratan de mantenerse firmes en medio de todo les digo: Las apariencias no siempre representan lo que verdaderamente son; lo que rompe y perturba la vida de la personalidad es con frecuencia el agente liberador, si es correctamente comprendido; lo que surja cuando las Fuerzas de la Luz disipen la oscuridad del mundo, demostrará la naturaleza inmortal del espíritu humano. A todos les digo: Mi amor los circunda y el aura del Ashrama, del cual soy el centro, permanece como gran muralla defensora alrededor de ustedes y de los que luchan por el derecho. Luchen ustedes también. Entonces podrán, si lo hacen, sentir esta protección amorosa. Además, si quieren, podrán cada día ponerse en relación con su Maestro. No somos ciegos ni nos despreocupamos. Sabemos, no obstante, que hay males peores que la muerte y el dolor. Sabemos que éste es el momento de mayor oportunidad para la humanidad, y que si los hombres pasan triunfalmente a través de ellos y (por la fuerza de sus propias almas) superan el actual mal, entonces la evolución de la humanidad se acelerará más allá de lo que se creyó posible, lo cual constituirá la liberación alcanzada e iniciada por la humanidad misma. Esto tiene tanta importancia en la vida del género humano como en la vida del discípulo individual. Al hombre no se le debe privar de la ocasión ni de la oportunidad; los valores espirituales y eternos que ha adquirido tienen mucha más importancia que su momentánea agonía.

Cuando piensan que Nosotros estamos en los denominados seguros retiros, quizás no lleguen a comprender que la capacidad de identificarse con todo cuanto hoy implica dolor en el mundo, más la sensibilidad de Quienes están vinculados con la Jerarquía, respecto a las desafortunadas condiciones de la humanidad, constituye para Ellos una suprema agonía espiritual permanecer inactivos.

Ellos comprenden cuán profunda es la reacción humana, y captan y aprehenden porque Son uno con todos los hombres. Esto implica una comprensión mucho más grande de lo que pueden imaginar y sólo puede expresarse adecuadamente con la palabra "identificación". Necesitan el firme apoyo de todos Sus discípulos, el amor constante, la lealtad y la respuesta indubitable a la necesidad humana, que les permitirá llevar la pesada carga que el karma humano puso sobre Sus hombros y que Ellos llevan voluntariamente.

¿Harán lo que les pido? ¿Nos ayudarán en nuestro trabajo de todas las maneras posibles, como personalidades dedicadas al servicio y como almas que siguen el camino iluminado? Grande es la necesidad de amor y de luz que siente la humanidad. La necesidad que tiene la Jerarquía de canales y de personas dispuestas a trabajar en la tierra bajo Su dirección, demandará todo lo que tienen que dar y evocar de su alma (la única y verdadera recompensa que espera el discípulo) como poder y amor. Esto sucederá si olvidan al pequeño yo.

Que el conocimiento sea trasmutado en sabiduría y el ojo de la visión controle los procesos del vivir y todas sus empresas, es el deseo profundo de mi corazón, para todos y cada uno de ustedes.

Vuestro Maestro, Amigo e Instructor,

El Tibetano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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SECCIÓN TRES

LAS SEIS ETAPAS DEL DISCIPULADO

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LAS SEIS ETAPAS DEL DISCIPULADO

NOTAS DE INTRODUCCIÓN

1.     La etapa en que el Maestro hace contacto con el discípulo en el plano físico por intermedio de otro discípulo, es la etapa del "Discipulado Primario".

2.     La etapa en que un discípulo avanzado dirige al discípulo desde el nivel egoico, es la etapa del "Discípulo que está en la Luz".

3.     La etapa en que, de acuerdo a la necesidad, el Maestro establece contacto con el discípulo mediante:

a.        Un vívido sueño.

b.        Una enseñanza simbólica.

c.        La forma mental de un Maestro.

d.        El contacto en la meditación.

e.        Una entrevista en el Ashrama del Maestro, recordada nítidamente.

Ésta es definidamente la etapa del Discípulo que ha sido Aceptado.

4.     La etapa en que, habiendo demostrado su sabiduría en el trabajo y su comprensión del problema del Maestro, se le enseña al discípulo (en casos de emergencia) cómo atraer la atención del Maestro, extraer de Su fuerza, conocimiento y consejo. Este acontecimiento es instantáneo, y el Maestro no pierde prácticamente tiempo. A esta etapa se le aplica el peculiar nombre de "Discípulo que está en el sutratma o hilo".

5.     La etapa en que se le permite al discípulo conocer el método por el cual puede iniciar una vibración y un llamado que le permite entrevistarse con el Maestro. Esto se otorga únicamente a esos discípulos a quienes se les puede confiar que utilizarán el conocimiento sólo para las necesidades del trabajo; ninguna razón o dificultad de la personalidad los impulsará a emplearlo. A esta etapa se la denomina "Discípulo dentro del aura".

6.     La etapa en que el discípulo puede hablarle al Maestro en cualquier momento, por estar siempre en estrecho contacto con Él. En esta etapa se le prepara definidamente para una iniciación inmediata, o habiéndola recibido, se le confía un trabajo especializado en colaboración con su Maestro. A esta etapa se la denomina "Discípulo dentro del corazón de su Maestro".

7.     Hay una etapa posterior de más estrecha identificación, donde se produce una mezcla de Luces, pero no hay términos apropiados para denominarla. Las seis etapas mencionadas fueron parafraseadas para la comprensión occidental y no deben considerarse como traducciones de antiguos términos.

SEIS PALABRAS PARA LOS DISCÍPULOS

1.     La Recapitulación, da por resultado la concentración.

2.     La Respuesta, da por resultado la interacción entre lo superior y lo inferior.

3.     La Radiación, da por resultado la enunciación.

4.     La Respiración, da por resultado el trabajo creador.

5.     La Reunión, da por resultado la unificación.

6.     La Reorientación, da por resultado la clara visión del Plan.

LA SUBLIMACIÓN DE LAS CINCO ETAPAS HUMANAS

Etapa I

La vida ha ascendido la empinada escala, empleando diariamente la forma. A través de los tres menores, progresando lentamente, fue recorrido el largo sendero. Otra puerta se ha abierto. Se emiten las palabras: "Entra en el camino del verdadero deseo".

La vida que sólo se conoce como forma se reviste de rojo vívido, el rojo del conocido deseo, y, a través del rojo, las ansiadas formas se aproximan, son captadas y retenidas, utilizadas y descartadas, hasta que el rojo cambia en rosa, el rosa en rosado pálido y el pálido rosado en blanco. Luego florece la pura y blanca flor de la vida.

Se ve el capullo de la pequeña rosa de la viviente vida, pero no la flor totalmente abierta.

Etapa II

La imagen cambia de forma. Una voz que viene de muy cerca pronuncia otra frase. La vida continúa su camino. "Entra en el campo donde juegan los niños y únete a sus juegos". Al despertar en el juego de la vida, el alma atraviesa el portal.

 En la amplia extensión del verde campo las innúmeras formas de la única Vida activa se divierten; en la danza de la vida tejen las numerosas formas que adopta Dios. El alma entra en el campo de juego del Señor" y juega hasta ver la estrella de cinco puntas brillantes, y exclama: "Mi Estrella".

Etapa III

Fracasa el rojo deseo. Pierde su atracción. El campo de juego de los hijos de Dios ya no atrae. La voz surgida dos veces desde el mundo de la forma, habla ahora dentro del corazón. Pronuncia un desafío: "Pone a prueba tu propia valía. Posesiónate de la esfera anaranjada de tu centralizado propósito". En respuesta a la palabra pronunciada, el alma viviente, sumergida en la forma, emerge de las numerosas formas y se abre camino adelante. Aparece el camino del destructor, el constructor, y nuevamente el del que destruye las formas. Las quebrantadas formas no tienen el poder de satisfacer. La propia forma del alma constituye ahora el gran deseo y así se entra en el campo de juego de la mente.

En estos sueños y fantasías, se tiene a veces una visión –la visión de una flor de loto cerrada, de apretados pétalos, herméticamente sellados, sin aroma, aunque bañados en una fría luz azul.

Los colores anaranjado y azul se mezclarán en una época distante, pero el día está aún muy lejano. Su fusión baña de luz al capullo y trae su futura apertura. Que brille la luz.

Etapa IV

La vida continúa en la oscuridad. Surge una voz distinta. "Entra en la caverna y descubre a los tuyos; camina en la oscuridad y lleva sobre tu cabeza una lámpara encendida". La caverna es oscura, solitaria; es fría y un lugar de numerosos sonidos y voces. Las voces de los innumerables hijos de Dios que permanecieron en el campo de juego del Señor, demandan luz. La caverna es larga y estrecha. El aire está invadido por la niebla. El ruido del agua que corre se une al impetuoso silbido del viento y al frecuente retumbar del trueno.

A lo lejos, confusa y casi imperceptiblemente, aparece una abertura ovalada de color azul. Abarcando ese espacio azul se ve una cruz de color rosa y, en el centro de la cruz, donde se unen los cuatro brazos, hay una rosa. Sobre el brazo superior fulgura un vibrante diamante, dentro de una estrella de cinco puntas.

El alma viviente arremete adelante hacia la cruz que le impide su camino hacia la vida, revelado y conocido.

Aún no ha ascendido a la cruz, por lo tanto, no la dejó atrás. Sigue avanzando el alma viviente con los ojos fijos en la cruz, y el oído atento a los quejumbrosos lamentos de las almas hermanas.

Etapa V

¡Afuera hay vida y luz radiante! La caverna ha quedado atrás; la cruz fue derribada; el camino queda expedito. La palabra se oye con claridad dentro de la cabeza y no dentro del corazón. "Entra nuevamente en el campo de juego del Señor, pero esta vez dirige los juegos". El camino de la segunda hilera de peldaños se ha cerrado por un acto de la propia alma. El rojo deseo ya no rige la vida, pero la clara llama azul arde fuertemente. En el primer peldaño del camino cerrado él se vuelve atrás y desciende por la escalera que va al campo de juego, hallando los cascarones muertos que ha construido en una etapa anterior; pisa las formas descartadas y destruidas y tiende las manos en señal de ayuda. Sobre sus hombros se posa el ave de la paz; sus pies calzan las sandalias del mensajero.

¡Aún no ha alcanzado la plena gloria de la vida radiante! ¡Aún no ha entrado en la paz eterna! Pero debe trabajar y elevar a los pequeños.

EL DISCIPULADO Y EL DOLOR

"Los hijos de Dios, que saben, ven y oyen (y sabiendo, saben que saben), sufren el dolor de la limitación consciente. En las más recónditas honduras del ser consciente, corroe profundamente el encono por la libertad perdida. Dolor, enfermedad, pobreza y pérdida son vistos tal como son, por lo cual se revela todo hijo de Dios. Sabe que en sí mismo, antes de ser prisionero en la forma, no conocía el dolor. Enfermedad y muerte, corrupción y dolor no le llegaban. Las riquezas del universo eran suyas, no sabía de pérdidas.

"Las vidas que entran en la forma juntamente con las vidas autoconscientes, las vidas dévicas que construyen las formas habitadas por todos los hijos de Dios, no conocen dolor, pérdida o pobreza. Una forma se descompone, otras formas se retiran y carecen de lo necesario para nutrir y mantener fuerte lo externo. Pero al carecer de voluntad e intención planificada, no se sienten incómodos ni demuestran una definida rebeldía“.

Cabe aquí una palabra respecto al dolor, aunque nada abstruso diré sobre la evolución de la jerarquía humana a través del dolor. Los devas no sienten el dolor como el género humano. La frecuencia de su ritmo es más constante, aunque está de acuerdo a la ley. Aprenden dedicándose al trabajo de construcción, incorporándose a la forma de lo que construyen. Crecen apreciando las formas construidas, y gozan de ellas y del trabajo realizado. Los devas construyen y la humanidad destruye, y en el descontento el hombre aprende mediante la destrucción de las formas. Así llega a conocer el trabajo de los grandes Constructores. El dolor de la lucha ascendente, a través de la materia, conduce al hombre hasta los Pies del Logos; el dolor se produce cuando sigue la línea de mayor resistencia, alcanzando así la cima de la montaña; el dolor es la destrucción de la forma y la obtención del fuego interno; el dolor es el frío del aislamiento que conduce al calor del Sol central; el dolor es quemarse en la hoguera para conocer finalmente la frescura del agua de la vida; el dolor es el viaje al país lejano, que da por resultado la bienvenida al Hogar del Padre; el dolor es la ilusión de haber sido desheredado por el Padre, que impele al Hijo Pródigo directamente al corazón del Padre; el dolor es la cruz de la pérdida total que devuelve las riquezas de la abundancia eterna; el dolor es el acicate que impele al esforzado constructor a llevar la construcción del Templo a la total perfección.

El dolor se aplica de muchas maneras y conduce al alma humana de la oscuridad a la luz, de la esclavitud a la liberación, de la agonía a la paz. Esa paz, esa luz y esa liberación, dentro de la armonía ordenada del cosmos, pertenecen a todos los hijos de los hombres.

EXTRAÍDO DEL ANTIGUO COMENTARIO

"Las sedantes aguas refrescan. Lentamente traen alivio, abstrayendo la forma de todo lo que puede ser tocado. El calor febril estremecedor del deseo largamente reprimido, cede al fresco trago. El agua y el dolor se anulan recíprocamente. Largo es el trago refrescante.

"El fuego ardiente libera de todo lo que obstruye el camino de la vida. Llega la bienaventuranza, le sigue el fuego, como fuego sobre las aguas. El agua y el fuego se mezclan y producen la gran Ilusión. La niebla es el producto de la bruma, y el vapor y el ruido, que velan la luz, ocultan la verdad e interceptan al Sol.

"El fuego arde vorazmente. Desaparecen el dolor y las aguas. Aparecen el frío, el calor, la luz del día, la radiación del sol naciente y el perfecto conocimiento de la Verdad.

"Éste es el sendero para todos los que buscan la Luz. Ante todo, la forma y todos sus anhelos. Luego el dolor. Después las aguas sedantes y el surgimiento de un pequeño fuego. Aumenta el fuego, el calor está activo y dentro de la pequeña esfera realiza su ígneo trabajo. También se ve la humedad; a la densa niebla y al dolor se añade una penosa confusión, porque quienes emplean el fuego de la mente durante la primera etapa, están perdidos dentro de una luz ilusoria.

"Aumenta terriblemente el calor; luego se pierde la capacidad de sufrir. Cuando se trasciende esta etapa llega directamente el brillo del Sol y la clara y brillante luz de la Verdad. Éste es el sendero de retorno hacia el centro oculto.

"Aplica el dolor. Pide fuego, oh Peregrino, en un país extraño y desconocido. Las aguas limpian el barro y el limo de la naturaleza. Los fuegos consumen las formas obstaculizadoras que tratan de retener al peregrino, trayendo la liberación. Como si fuera un río, las aguas vivientes arrastran al peregrino hacia el Corazón del Padre. El fuego destruye el velo que oculta el Rostro del Padre".

EL DISCIPULADO Y SU FINALIDAD

Existe un curioso y antiguo canto atlante que no se entona ya, pero en tiempos lejanos lo entonaba el iniciado que recibía la tercera iniciación la culminante iniciación de ese período. La traducción de los símbolos en que fue escrito perdió lógicamente su ritmo y su poder. Reza así:

"¡Permanezco entre el Cielo y la Tierra! Visualizo a Dios; veo las formas que Dios tomó. Odio a ambos. Nada significan para mí, porque al primero no lo puedo alcanzar y no amo a las segundas.

"Me siento atormentado. No puedo conocer el Espacio y su Vida, de modo que no lo deseo. Conozco demasiado bien el tiempo y sus miríadas de formas. Pendo entre ambos y no deseo ninguno.

"Dios habla desde los cielos. Se produce un cambio. Escucho con oído atento, y escuchando vuelvo la cabeza. Aquello que visualizo y, aunque lo visualice, no lo puedo alcanzar, está más cerca de mi corazón. Los antiguos anhelos vuelven y mueren. Las viejas cadenas del espejismo se rompen. Me precipito hacia delante.

"Miríadas de voces hablan y detienen mis pasos. El tronar de los sonidos de la tierra apagan la voz de Dios. Me doy vuelta en el camino y visualizo nuevamente los prolongados goces de la tierra, de la carne y de los seres queridos. Pierdo la visión de las cosas eternas. La voz de Dios se desvanece.

"Nuevamente estoy atormentado, pero sólo por poco tiempo. Mi pequeño yo, oscila adelante y atrás, así como un ave vuela en el aire y se posa nuevamente en el árbol. Sin embargo, Dios, en su lugar elevado, supera a la pequeña avecilla. Así sé que Dios saldrá victorioso y que más tarde esclavizará a mí y a mi mente.

"Escuchen el alegre himno que canto; el trabajo fue realizado. Mi oído está sordo a los llamados de la tierra, excepto a esa pequeña voz de todas las almas ocultas en las formas externas, porque son como yo y con ellas estoy unificado.

"La voz de Dios es oye con claridad y, en sus tonos y sobretonos, las ínfimas voces de las pequeñas formas se esfuman y desvanecen. Habito un mundo de unidad. Sé que todas las almas son una.

"Me arrastra la Vida universal, y al precipitarme en mi camino el camino de Dios veo desaparecer las energías menores. Soy el Uno; yo, Dios. Soy la forma en la que todas las formas están sumergidas. Soy el alma en la que todas las almas están fusionadas. Soy la Vida, y en esa Vida todas las pequeñas vidas permanecen

Estas palabras entonadas en las antiguas fórmulas, en peculiares y seleccionadas notas, fueron muy poderosas y trajeron resultados definidos en ciertas antiguas ceremonias que desde hace mucho desaparecieron.

PRIMERA PARTE

 El mundo pasa hoy por un período de preparación y un intervalo de adaptación al nuevo mundo y nuevo orden que están viniendo a la existencia. Este nuevo mundo es en verdad una nueva creación, y los Maestros desempeñan sus actividades trabajando siempre por intermedio de Sus discípulos. En este período de preparación Ellos se ocupan actualmente entre otras cosas, de preparar discípulos para el trabajo constructor a fin de que presten servicio y reciban eventualmente la iniciación. Por lo tanto, se ocupan de formar nuevos grupos de discípulos que puedan integrarse gradualmente en los grupos existentes y estar a disposición del servicio mundial. Se proyectó hacer esto en amplia escala debido a la necesidad mundial y a la disposición de los aspirantes del mundo a enfrentar riesgos personales, incidentales al trabajo preparatorio.

Existen reglas muy simples a las cuales me referiré, y constituyen la base de las verdades que ustedes aceptaron como necesarias para todo progreso espiritual. Los maestros aceptan estos requisitos y reconocen que los poseen todos aquellos que toman bajo Su tutela y los fusionan en sus grupos para prestar servicio, y son:

1.     La reconocida necesidad de sintonizarse, hasta donde le es posible al aspirante individual, con la necesidad mundial, a medida que aparece gradualmente. Debe tenerse en cuenta que los requisitos, para quienes desean trabajar y traer a la existencia el nuevo mundo, serán muy distintos de los del pasado. No debe olvidarse esto. La necesidad mundial debe ser encarada mental y espiritualmente, no emocionalmente. Muchos aspirantes y seudodiscípulos son emocionales, evitan enfrentar los hechos existentes y abordan los problemas con sus propias ideas preconcebidas de servicio y con sus propios idealismos establecidos.

2.     La adquisición de un sentido más sutil de los valores. Descanso, ocio, diversión, discusiones y críticas, no tienen cabida en la vida de un discípulo durante los próximos años. Se requerirá un sensato manejo del mecanismo físico, más una divina indiferencia a todo sentimiento personal y a las reacciones de la salud. Completa dedicación a satisfacer la necesidad humana; total consagración al Plan; colaboración inteligente con aquellos que reconocen que son discípulos avanzados; precaución adecuada para emprender una acción correcta en cualquier circunstancia, a fin de no perjudicar su eficiencia; conservación de la energía por el silencio, y constante radiación, basada en el olvido de sí mismo eso es lo que hoy se exige al discípulo en el mundo, y es lo que la Jerarquía espera y lo que eventualmente abrirá la puerta de la iniciación. Esa puerta deben abrirla hoy con más amplitud los discípulos aceptados del mundo, para que los miembros de la raza humana puedan entrar con mayor facilidad. No la abrirá el interés en sí mismos.

3.     El desarrollo de una mente fluida y una actitud que reconozca el hecho de que aunque el Plan permanece las técnicas, las presentaciones, los idealismos y los métodos, deben necesariamente cambiar. Esto no es fácil. El Plan, tal como lo he delineado en el pasado, sólo era un delineamiento estructural y simplemente una estructura básica subyacente. Constituyó el armazón de acero para el venidero nuevo mundo, en lo que respecta a esa parte del mismo que ustedes podrían ayudar a materializar.

No es fácil para la persona común ser flexible y cambiar detalles y métodos en relación con lo enseñado en el pasado, y sobre lo cual ha desarrollado ideas definidas y características. Por lo tanto, ¿están dispuestos a arrojar las ideas por la borda y trabajar para satisfacer la necesidad del nuevo mundo bajo las nuevas y entrantes influencias?

El Maestro puede depender y confiar más en el discípulo que en los períodos de cambio mantiene lo bueno y fundamental, mientras rompe con el pasado y le agrega lo que es de utilidad inmediata en el presente. La actitud de la contemporización espiritual es correcta, necesaria y muy rara de encontrar. La mayoría de las cosas sobre las cuales discuten y argumentan los discípulos, concierne a los métodos y eventos relativamente no esenciales; se ocupan de cuestiones de organización, las cuales no son tan importantes como la unidad interna de visión y la capacidad de aceptar las cosas cuando nada malo está involucrado y un colaborador no tiene el mismo punto de vista. Los discípulos no deben constituirse en obstáculos mediante la autoafirmación o la imposición de sus propias ideas o autoritarismos, basados en procedimientos antiguos. Reflexionen sobre esto. El buen trabajo puede verse grandemente obstaculizado por el discípulo que siempre está seguro de tener razón y considera infaliblemente correcta su interpretación respecto a la necesidad, y que los demás deben también amoldar su colaboración a los procedimientos que él ha planeado. La tarea del discípulo moderno es sentir la necesidad y luego satisfacerla, siendo, además, parte de la nueva y emergente técnica de la invocación y evocación.

La vida del discípulo es un gradual y firme avance hacía el centro, pues los discípulos aceptados son definidamente parte de la Jerarquía. La Jerarquía es un lugar de fusión de todas las almas, en los niveles superiores del plano mental y progresará hacia el centro de fusión en la medida en que una persona sea impresionada y controlada por el alma y luego se identifique con ella. A medida que se acreciente su amor por la humanidad y disminuya el interés en sí mismo, así progresará hacia ese centro de luz y amor, donde los Maestros residen como seres espirituales.

Más adelante consideraremos las diversas etapas del discipulado, pero mientras tanto sería de valor que enfocaran su atención sobre la relación de la Jerarquía con todos los discípulos aceptados. Les interesa profundamente el tema porque son simplemente aspirantes. El principiante hace todo tipo de preguntas sobre cualquier tema concebible. El discípulo entrenado se preocupa mucho del Plan y está tan imbuido de amor por sus semejantes, que dedica toda su atención a servir al Plan y no a su progreso individual o al Maestro. Cuanto más se acerca al centro y al Maestro, menos atención le presta el Maestro, ni él se preocupa de pensar en el Maestro. En las primeras etapas pensará mucho, lógicamente, sobre su relación con la Jerarquía, con el Maestro y con su propia alma. En la etapa intermedia, tratará de lograr un sentido de proporción y un correcto ajuste interno, de manera que "enfrenta dos caminos, y en cada uno ve la misma visión". En las etapas finales, la conciencia del discípulo, que es a la vez Maestro, es absorbida en la Voluntad del Creador; su actitud es de amor inalterable y su trabajo de radiación radiación que evoca actividad en los demás y respuesta en sus semejantes, lo cual lleva al Plan un paso adelante y satisface la necesidad inmediata de la humanidad.

En este trabajo creador, al cual me acabo de referir y al que todos los discípulos pueden contribuir, la obra y tarea de los Maestros consiste en proyectar en el mundo esos pensamientos e ideas divinos y esos conceptos y significaciones que representan, en cualquier momento, el Plan inmediato para la humanidad. Por lo tanto, el Maestro busca esas mentes sensibles al Plan. No busca personas seudobuenas. El olvido de sí mismo y la bondad directa significan siempre inofensividad, que significa el máximo bien. Busca a las personas que pueden responder al unísono a ese aspecto del Plan del cual el Maestro es responsable, y a quienes se les puede enseñar a subordinar la personalidad a sus exigencias, que no tienen propósitos egoístas y nada desean, sino ayudar al Maestro y a los discípulos avanzados que trabajan bajo Su supervisión, en algún aspecto del Plan. Implica, como ya señalé, enseñarles a adaptarse y a reconocer los verdaderos valores, que tengan ideas fluidas y trabajen altruistamente para sus semejantes.

En el grupo de un Maestro no se enseña a los discípulos a reajustar la personalidad y hacer contacto con el alma; tampoco se impone la disciplina del carácter, ni se establecen rectas relaciones entre los miembros de un grupo menos avanzados y otro de discípulos más avanzados. Las reglas para que el alma controle son antiguas y bien conocidas, y deben ser practicadas durante largos períodos antes de alcanzar la etapa del discipulado aceptado. La contienda entre la naturaleza inferior y el desarrollo de las cualidades necesarias, que son esenciales para el trabajador del mundo, constituyen el tema común en la experiencia de la vid a, por consiguiente, la humanidad, en los niveles inteligentes, lleva a cabo constante y firmemente este entrenamiento. La capacidad de trabajar en colaboración con otros en un trabajo dirigido, forma parte del proceso evolutivo y es inevitable. Quiero dejar debidamente aclarado que las prácticas de índole purificadora y el desarrollo de hábitos mentales correctos, constituyen la mayor empresa en la vida de un aspirante y no en la del discípulo. Son consideradas incidentales y fundamentales y conciernen al manejo del yo personal, y es la tarea del alma individual llevada a cabo bajo la supervisión del alma y no de un Maestro. ¿Cuál es, por lo tanto, la contribución y el trabajo que debe hacer el discípulo?

El grupo de cada Maestro se caracteriza por su contenido mental, al cual contribuyeron los discípulos, y el Maestro lo emplea en su trabajo para la humanidad. Por lo tanto, la vida mental de todo discípulo debe estar condicionada por tres factores:

1.     Por su poder, el cual depende de su correcto instinto espiritual, correctas comprensión e interpretación de las ideas y la debida formulación de las mismas.

2.     Por su pureza, la cual se desarrolla en forma natural por la creciente capacidad de amar sin límites ni separaciones, por la clara visión e ininterrumpida afluencia de la fuerza del alma.

3.     Por su correcta precipitación, precipitación del pensamiento, debido a la intención claramente dirigida y a la comprensión del propósito para el cual existe un grupo de discípulos, y la acrecentada participación inteligente en   la actividad creadora del Maestro.

El grupo de un Maestro es un foco de poder, construido por Él de acuerdo a tres métodos:

1.     Por la potencia de Su propia vida mental, evocada por Su respuesta al unido propósito jerárquico y su creciente capacidad de responder a Shamballa.

2.     Por Su capacidad de integrar el centro de poder (grupo del cual se hizo responsable) en la actividad inmediata de la Jerarquía.

3.     Por Su sabiduría al elegir los colaboradores. Su grupo de discípulos será eficiente en su servicio mundial y útil a Sus superiores, en la medida del criterio que emplea para reunir personas a las cuales está preparando para la iniciación.

Aplico aquí la palabra "iniciación", porque quiero que todos los discípulos que leen mis palabras comprendan que la iniciación no es algo por lo que ellos pasan como resultado de algún entrenamiento que pueden recibir de un Maestro, o porque llegaron a cierta etapa de evolución avanzada. Es un proceso de continua integración en centros de fuerza, es decir, en el grupo de un Maestro y, conscientemente, en la Jerarquía como un todo y cuando los discípulos llegan a ser adeptos en Shamballa. Por lo tanto, como podrán ver, un Maestro puede ser grandemente obstaculizado o ayudado en el trabajo que realiza para la humanidad, por los discípulos que ha elegido. Deben reflexionar sobre este hecho, porque al hacerlo se desarrollará más rápidamente el proceso de descentralización, aumentará en consecuencia su amor y servicio y obtendrán paralelamente mayor certeza y seguridad.

Quisiera que todos los discípulos captaran esto con claridad y que introduzcan en sus conciencias la idea de contribución, vigilando cuidadosamente su vida mental, de modo que contenga lo que pueda acrecentar el poder y la pureza del ideal que en determinado momento predomine en el grupo, y que sea de tal calidad que precipite ese "depósito de pensamiento" con el cual todos los discípulos pueden estar en armonía y tengan el derecho a utilizarlo.

Quisiera también recordarles que el grupo de un Maestro es un centro de energía donde el discípulo es precipitado, y el efecto sobre él, como personalidad, es eliminador y evocador. Ambas palabras abarcan la vida de todo discípulo. Describen singularmente lo que está aconteciendo en la humanidad, a medida que prosigue lentamente el proceso (predicho tanto tiempo) de la exteriorización de la Jerarquía y el restablecimiento de los Misterios en el plano externo. La Jerarquía constituye esencialmente el grupo del Señor del Mundo, es Su Ashrama. Esta declaración enuncia una verdad relativamente nueva en lo que al conocimiento humano concierne. Antes de que la Jerarquía pueda trabajar más abiertamente y obtener un mayor reconocimiento del género humano, debe eliminarse el odio y todo sentimiento de separatividad y evocarse la buena voluntad y las rectas relaciones humanas, como resultado de la actividad de todos los discípulos. El amplio reconocimiento del mal de la guerra actual y de los errores en toda política nacional, quizás produzca eventualmente una actitud general, que aclarará el camino para los necesarios y correctos reajustes. El proceso del despertar y de la consiguiente lucha que experimentan los discípulos en sus vidas individuales, los prepara para entrar en la etapa de discípulo aceptado.

El vórtice de fuerza en el cual el discípulo es sumergido (en virtud de su propio esfuerzo y por decisión de su Maestro) necesariamente lo entrena para manejar esas energías, que son la sustancia de toda creación, permitiéndole contribuir a la creación del nuevo mundo. Hay siempre un nuevo mundo en proceso de formación; la nota clave para el trabajo de todo discípulo puede ser resumida con palabras familiares: "He aquí, hago todas las cosas nuevas

SEGUNDA PARTE

Cuando se discurre sobre la etapa del discipulado  surgen siempre dos preguntas: el problema de la obediencia oculta y la naturaleza de la visión. Quisiera ocuparme de éstas desde el comienzo, antes de prestarles ayuda. ¿Cuál es esa obediencia oculta que se supone exige el Maestro? Actualmente los Maestros se ocupan de los discípulos de mentalidad superior, que creen en la libre voluntad y conciencia humanas y se resisten a la imposición de cualquier supuesta autoridad. El hombre intelectual no acepta que se infrinja su libertad y, básicamente, tiene razón. Objeta tener que obedecer, lo cual hoy es axiomático. De esta cuestión fundamental derivan otras secundarias, que quisiera citar. El discípulo ¿debe obedecer a la menor insinuación que haga el Maestro?; ¿Cumplir cualquier requisito y sugerencia?; ¿aceptar como cierto e infaliblemente correcto todo cuanto el Maestro dice?, o ¿comete un error cuando se niega a aceptar el punto de vista y las declaraciones que el Maestro pueda hacer? El hecho de ser un discípulo aceptado ¿limitará su libertad de opinión o de elección, coartará su razonamiento y lo convertirá en una simple réplica mental de las ideas del Maestro? Estas preguntas son muy importantes.

Lo que se requiere es obediencia al Plan, no obediencia al Maestro, por más que lo enseñen las escuelas ocultistas de tipo antiguo. La obediencia que se pide está basada en el creciente reconocimiento del Plan para la humanidad, tal como surge en la conciencia de cada uno a través del proceso de meditación y el servicio definido, basado en un creciente amor hacia sus semejantes. La obediencia que se solicita es la de la personalidad al alma, a medida que el conocimiento, la luz y el control del alma se hacen cada vez más potentes en la mente y en las reacciones cerebrales del discípulo.

Este problema de la obediencia oculta no surgiría si la relación entre alma y personalidad, o entre discípulo y Maestro, fuera completa y sólidamente establecida. Todo el asunto consiste en la ceguera y la falta de conocimiento del discípulo. A medida que se afirma la relación, no pueden surgir divergencias fundamentales de opinión; las metas del alma y de la personalidad se mezclan y fusionan; los objetivos ante el discípulo y el Maestro son los mismos, y la vida grupal condiciona el servicio que ambos prestan. Las limitaciones del discípulo despiertan por lo tanto la duda y el temor de que el Maestro y su alma le exijan demasiado ¿no es verdad, hermano mío? Lo que hace vacilar ante la palabra obediencia, es el aferramiento a las interpretaciones, deseos e ideas de la personalidad. Lo que impide aceptar inmediatamente las sugerencias de los Maestros, literal y efectivamente, es el amor a sí mismos y a sus propios puntos de vista. Quisiera recordarles que el Maestro sólo hace sugerencias al discípulo, aunque puede hacer afirmaciones positivas acerca de los asuntos humanos. Estas afirmaciones podrán ser totalmente correctas, sin embargo, el neófito está generalmente enceguecido o influido por su propio punto de vista para aceptarlas. Sólo se puede obedecer cuando se ha desarrollado cierta comprensión y se posee visión incluyente; si se carece de ellas, con el transcurso del tiempo se hará lo que el Maestro solícita.

Esto nos lleva al asunto de la visión, su naturaleza y amplitud. La visión que debe poseer el discípulo antes de ingresar en el grupo de un Maestro, ¿debe ser un proceso de gradual desenvolvimiento o el recuerdo inconsciente de algo sentido y visto anteriormente? He aquí el nudo del problema. Permítanme dar una explicación. La visión es una manera simbólica de experimentar la revelación. El desarrollo gradual de cada uno de los cinco sentidos trajo el constante surgimiento de la revelación del mundo de Dios y la continua expansión de la visión. El desarrollo de la vista produjo una aptitud sintética para enfocar los resultados de todas las visiones menores, llevadas al punto de revelación por los otros cuatro sentidos. Luego le sigue la visión revelada por el "sentido común" de la mente. En su estado más desarrollado se presenta como percepción mundial, en lo que a los asuntos humanos concierne y produce frecuentemente los vastos planes personales de los dirigentes mundiales en los distintos campos del vivir humano. Pero la visión a que me refiero consiste en llegar a ser conscientes de lo que el alma conoce y ve, empleando la clave que abre la visión del alma, la intuición, que debe aplicarse inteligente y conscientemente sólo cuando los asuntos de la personalidad van quedando bajo el umbral de la conciencia.

Quisiera preguntarles: ¿En qué grado la actual denominada visión depende de lo que otros han visto, y de cuanto han descubierto por sí mismos, ascendiendo ardua y empeñosamente al Monte de la Visión y (desde esa cima alcanzada por sí mismos) viendo más allá del horizonte la siguiente cumbre de realización para la humanidad? Un discípulo llega a ser aceptado cuando comienza su ascenso hacia la visión, hacia la cima de la montaña y, también, cuando puede registrar conscientemente lo que ha visto y comienza a hacer algo constructivo para materializarlo. Esto ya comenzaron a hacerlo muchos. Un hombre llega a ser un discípulo mundial, en sentido técnico, cuando la visión es para él un factor importante y determinante en su conciencia, a lo cual subordina todos sus esfuerzos diarios. No es necesario que alguien le revele el Plan. Él sabe. Ajusta su sentido de proporción a la revelación, y su vida está dedicada a traer a la existencia efectiva la visión, en colaboración con su grupo.

Por lo tanto es un proceso que se desarrolla gradualmente, hasta llegar a cierta etapa. Una vez alcanzada la visión ya no es un factor dominante, sino el campo de la experiencia, del servicio y de la realización. Reflexionen sobre esto. Algún día comprenderán. Una desviación inconsciente nos aparta de la visión y una orientación consciente nos lleva hacia ella. Hay un aspecto de la visión que frecuentemente lo olvidan muchos discípulos. Ésta es la necesidad inherente a la justa apreciación de la visión misma que registran todos aquellos que se convierten en "dadores de la visión". En el momento en que esto sucede toda la situación cambia. En la mente de los principiantes surge la idea de ir detrás de la visión, descubrirla, capacitarse para hacer contacto con ella y con frecuencia la distorsionan, describiéndola en términos de verdades ya impartidas. La actitud del neófito se basa, por lo tanto, en la necesidad de alcanzar la visión para satisfacer las necesidades individuales y personales. Pero (en el sendero del discipulado aceptado) el discípulo debe abandonar esa actitud para estar en el sendero del autoolvido espontáneo e inconsciente. Una vez percibida la visión se hace tan importante que todo sentimiento y adhesión a la misma desaparece aparentemente. Así es absorbido en la visión, y esta absorción tiene lugar en el plano físico. Tanto la mente como el cerebro se preocupan de lo que el alma sabe y, para la personalidad, eso es siempre visión.

Anteriormente me referí a la existencia de los discípulos y de los discípulos mundiales. Discípulo mundial es el hombre o mujer que lograron un verdadero ajuste entre lo particular y lo universal, entre lo específico y lo general y entre las propias condiciones de su esfera ambiental y el mundo externo de almas necesitadas. El problema que encaran estos discípulos no es de ajustar las relaciones entre el hombre espiritual interno, el alma, y su instrumento, el yo inferior personal, sino cumplir las obligaciones inmediatas de la personalidad y, al mismo tiempo, producir un efecto en el mundo circundante de los hombres, debido a un fuerte impulso interno y a la necesidad que sienten de hacerse cargo del servicio y de las responsabilidades de su Maestro y de su grupo. Estos hombres y mujeres son siempre discípulos aceptados en el sentido académico del término, y pueden ser receptores de la impresión espiritual, haciéndolo, si quieren, a voluntad. Son personas integradas desde el punto de vista de la personalidad, susceptibles en todo momento de establecer contacto con el alma. No alcanzaron la perfección porque aún no son Maestros; tienen por delante la cuarta iniciación, pero sus propias imperfecciones no constituyen el principal punto de ataque del alma ni su mayor preocupación; la necesidad y demanda mundiales de ayuda espiritual y psíquica, imperan en su conciencia. Poseen una clara visión respecto a las personas, pero básicamente no critican; reconocen automáticamente la imperfección, pero poseen comprensión amorosa y están dispuestos a ayudar en cualquier nivel donde la necesidad es grande.

Los discípulos mundiales piensan en términos grupales, aumentando constantemente la inclusividad. Consideran a su propio grupo, circulo de colaboradores y campo de servicio, en su correcta proporción, porque no están desligados del Todo circundante. Son puntos focales activos para las Fuerzas de la Luz en los tres mundos del esfuerzo humano, y se encuentran en todo campo y escuela de pensamiento.

No definiré al discipulado activo, tal como se lo entiende comúnmente. Todo estudiante esotérico conoce su significación e implicaciones y sus responsabilidades. Trato de desarrollar en ustedes ese sentido de la necesidad mundial y esa utilidad que hará de cada uno que lee y comprende mis palabras, un discípulo de verdad y de hecho. La tarea primordial del Maestro `consiste en desarrollar en Sus discípulos ese sentido mundial que les permitirá ver la situación inmediata que se destaca del trasfondo del pasado, iluminado por la Luz del conocimiento del Plan, que siempre concierne al futuro excepto para esos raros espíritus que siempre piensan en términos del Todo. El anteproyecto del plan inmediato está en manos de los discípulos mundiales; la elaboración de estos planes bajo la inspiración y ayuda de los discípulos mundiales, está en manos de los discípulos aceptados de todas partes. Ni los discípulos mundiales ni los discípulos aceptados son místicos visionarios o vagamente idealistas, sino hombres y mujeres que tratan inteligente y prácticamente de trasformar el plan ideal en un experimento factible y triunfal en la Tierra. En esta tarea todos tienen la oportunidad de ayudar. La capacidad para llegar a ser discípulos mundiales depende eventualmente de la capacidad de descentralizarse y olvidarse de sus personalidades. Este olvido no involucra únicamente sus propias personalidades, sino también las personalidades de sus condiscípulos y colaboradores y de todos aquellos con quienes entran en contacto. Además, significa que en el futuro prestarán mayor servicio, impulsados a ello, porque sienten en sus corazones un ardiente amor por sus semejantes.

El factor que debe considerarse aquí, es que los discípulos se obstaculizan con frecuencia a sí mismos, porque no han aprendido a olvidar sus personalidades, se preocupan demasiado de sus fracasos y son conscientes de una verdadera ineptitud. Se preocupan excesivamente de los miembros del grupo y no del alma del grupo. Ustedes, como discípulos, también se preocupan en demasía de las relaciones interpersonales, por no estar suficientemente enfocados en el alma del grupo y en el Maestro, centro y foco de energía del grupo. Si dejaran de lado toda crítica, cultivaran la alegría de la relación y trataran siempre de participar juntos en toda bendición espiritual impartida para ayudar al mundo; si procuraran, como grupo, hacer contacto con el Maestro, y estuvieran en condiciones de conocer su grupo, eliminando toda ansiedad por el éxito o no, del servicio designado, ayudarían grandemente en la tarea que enfrenta el Maestro de cualquier grupo. La fusión necesaria siempre puede tener lugar entre los discípulos, cuando se unen en el nivel del alma y cuando el factor dominante es el servicio que se debe prestar y no cómo prestarlo, de lo cual es responsable cada discípulo independientemente.

El Maestro no entrena a un grupo de hombres y mujeres para ser buenos y obedientes, cumplir Sus deseos y llevar a cabo Sus propósitos, sino para que se inicien y lleguen a ser Maestros, objetivo que nunca pierde de vista. Por lo tanto, como discípulos deben aprender a manejar fuerzas y a llevar energías a una esfera determinada de servicio, y este hecho deben tenerlo constantemente presente. Los discípulos son elegidos por el Maestro, pues, a pesar de todas las limitaciones personales y de acuerdo a su capacidad, responden individualmente a la visión inmediata de la unida Jerarquía y a los métodos que Ella se propone emplear para materializar esta visión. La visión jerárquica (hasta donde puedan comprenderla) es la respuesta de los Maestros a la impresión superior, a la cual están sometidos y a la que dan Su asentimiento de acuerdo al rayo y no a la etapa de desarrollo. El Maestro reconoce a quienes reconocen el Plan y tratan (con total y calificada dedicación) de ayudar a llevarlo a cabo. Luego los estimula grupalmente por tener idéntica visión y dedicación, lo cual les permite, bajo ese estímulo e inspiración, ser más efectivos en la línea de servicio elegida (autoelegida). Por eso quisiera que reflexionen cuidadosamente sobre los siguientes reconocimientos.

1.     El reconocimiento de la visión.

2.     El reconocimiento del Plan, porque visión y Plan no son la misma cosa.

3.     El reconocimiento que el Maestro acuerda al grupo de aspirantes dedicados, cuando los acepta como Sus discípulos.

4.     El reconocimiento de las ideas del Maestro, como metas para sus futuros esfuerzos.

5.     El mutuo reconocimiento de ustedes, como almas y servidores.

Cuando se comprendan debidamente estos reconocimientos, la Jerarquía reconocerá eventualmente a un grupo de discípulos que podrá ser utilizado como canal, por el cual afluirá energía, luz y amor espirituales, a un mundo necesitado y agonizante. Entonces será dotado del poder de servir, pero no se lo otorgará el Maestro, sino que el grupo mismo engendrará ese poder, poder que manejan los discípulos y se obtiene como respuesta a una vida correctamente vivida y un amor plenamente ofrendado. Hay una gran ley contenida en las palabras: "a quienes todo lo dan, todo les será dado". Esto es verdad respecto al discípulo individual y al grupo de un Maestro. Muchos aspirantes al discipulado no conocen ni comprenden actualmente esta ley; tampoco se entregan plena ni libremente al trabajo de la Jerarquía, ni a quienes están necesitados. Mientras no lo hagan, limitarán su efectividad y cerrarán la puerta de la provisión, no sólo para sí mismos sino para el grupo servidor al cual están afiliados. Tal es la responsabilidad. La clave para la provisión es la inofensividad de la personalidad y la dedicación de todos los recursos individuales al servicio de los Grandes Seres, sin restricciones y con espontaneidad. Como discípulos, traten de vivir inofensivamente, en pensamiento, palabra y acción, y cuando material, emocional o temporalmente, nada se escatime y se aplique la fuerza física, y se donen los recursos con alegría, entonces el discípulo tendrá todo lo necesario para llevar a cabo el trabajo; esto atañe también a los grupos activos de servidores. Tal es la ley. Es innecesario decir que la perfección no es posible todavía, pero sí debe haber un mayor esfuerzo de los discípulos para dar y servir.

Por lo tanto, llegará infaliblemente el día en que, como individuos y como parte del grupo de un Maestro, subordinarán sus vidas personales a la necesidad de la humanidad y a la intención del Maestro. Entonces serán y no lucharán tanto por llegar a ser; darán y no combatirán constantemente la tendencia a no dar; olvidarán sus cuerpos físicos y no les prestarán tanta atención (y el resultado será mejor salud); pensarán y no vivirán tan profundamente en el mundo de los sentidos; antepondrán sensata e inteligentemente y como un procedimiento normal, el trabajo del Maestro y el servicio a los demás.

¿Cuál es ese trabajo? Constituir un grupo activo, inteligente y consagrado de servidores por el cual los planes jerárquicos puedan llevarse a cabo y constituir en el plano físico un foco de energía espiritual. Entonces podrá ser empleado por la Jerarquía para ayudar a toda la humanidad, particularmente en esta época de crisis. Los planes de la Jerarquía, así como encarnan la voluntad de Shamballa, pueden ser llevados a cabo y lo son; sin embargo, el proceso puede ser, en forma consciente o inconsciente, una respuesta masiva a la impresión. Entre los discípulos del mundo, la respuesta y consiguiente actividad es hecha en forma consciente, lo cual conduce a empresas inteligentes.

La tarea del Maestro consiste en evocar en sus discípulos tal profundo y consagrado amor, más la comprensión de la oportunidad actual, que desaparecerán de sus conciencias los aspectos personales de sus vidas, y su principal preocupación será: ¿Cuál debe ser mi servicio actual? ¿Cuáles son las cosas no esenciales de la vida, a las que no debo prestar atención? ¿Cuál es la tarea que debo realizar? ¿A quiénes puedo ayudar? ¿A qué aspecto del trabajo del Maestro debo prestar máxima ayuda? Todos estos interrogantes deben ser contestados con equilibrio, inteligencia y sin fanatismo.

TERCERA PARTE

Al considerar el tema sobre el discipulado quisiera recordar les ciertas cosas. Si reflexionan sobre ellas cambiarán sus ideas respecto a lo que constituye el discipulado, a la vez que se enriquecerá el concepto general en lo que a este tema respecta.

El primer punto que quisiera aclarar es que los discípulos aceptados se entrenan para la iniciación. Si no logran captar este hecho al acercarse al sendero del discipulado y no prestan amplia colaboración, postergan el momento de la iniciación. Si lo captan lo demostrarán en la intensificación del servicio que prestan. El servicio planificado es una de las formas de entrena miento. Los discípulos, en las primeras etapas de su trabajo, tienden principalmente a interesarse en sí mismos y en sus re acciones y actitudes hacia el Maestro, pues consideran de máxima importancia el hecho de trabajar en el grupo de un Maestro.

El segundo punto que quisiera hacer resaltar es la gran diferencia que existe entre el grupo de un Maestro y Su Ashrama. Pocas veces lo comprenden. Muchos pueden pertenecer al grupo de un Maestro, pero el personal de Su Ashrama es extraído de ese grupo. En un grupo, el Maestro es consciente del discípulo aspirante y está en contacto con él; éste ha establecido un definido vínculo con el Maestro, pero ha involucrado la relación de la personalidad y también la del alma. En el Ashrama y dentro de la esfera de su influencia, sólo se hallará lo que pertenece al alma. Nada de lo personal puede entrar, pues en el Ashrama nunca llegan las reacciones, defectos, limitaciones y pensamientos de la personalidad, ni lo material y relacionado con la naturaleza inferior. Por lo tanto, en las primeras etapas del trabajo y durante largo tiempo, probablemente el discípulo poco o nada podrá contribuir. Sólo lo intuido en forma positiva y las impresiones e impulsos definidos, provenientes del alma, que pudo haber evocado el discípulo (por la meditación y la creciente pureza de intención), contribuirán en parte a la vida del Ashrama. En consecuencia, hay una ley que protege al Ashrama de las limitaciones del discípulo. He empleado la palabra "ashrama" en forma bien definida, para que puedan discernir entre un grupo y un ashrama, el cual está formado básicamente por aquellos que a través del conocimiento, devoción y servicio, se abrieron camino desde un grupo a un centro interno, donde la energía, sabiduría y esfuerzo de un Maestro están fácilmente disponibles. Para abrirse camino desde el grupo al ashrama, los discípulos deben saber discernir muy cuidadosamente entre las inclinaciones de sus personalidades de alta calidad, sus respuestas a la verdad e ideales y las verdaderas reacciones del alma, la sabiduría espiritual y la percepción intuitiva.

El tercer punto concierne a los discípulos que, formando parte de un Ashrama, son sometidos a una presión muy acrecentada y están en situación de participar más ampliamente que hasta ahora en la distribución de la energía. Hoy, a medida que Aquél Que Viene se acerca a la Tierra, y también a la humanidad, y a medida que aumenta la afluencia de energía espiritual desde Shamballa al Centro jerárquico, se produce una gran sutilización de la receptividad humana, teniendo lugar un acrecentado estímulo de diversos efectos. Esto implica aspiración intensificada y determinación espiritual, además de una oportunidad sin precedentes.

Se dice que cuando Buda vino y actuó en la Tierra, numerosos aspirantes ingresaron en las filas de los discípulos aceptados y muchos de ellos recibieron alguna de las iniciaciones mayores. Por lo tanto, se produjo un definido traslado de los miembros de la Jerarquía y una gran expansión hacia Shamballa, y al mismo tiempo hacia la humanidad. Cuando el Cristo apareció en la Tierra, un esfuerzo análogo y de mayor intensidad culminó con el ingreso de discípulos en los Ashramas internos del Maestro. Hasta entonces los Ashramas estaban reservados para quienes habían recibido la primera iniciación. Antes de la era de Cristo, únicamente formaban el ashrama los que habían recibido la primera iniciación y los que eran iniciados. Sin embargo, debido a la creciente sensibilidad de la humanidad, se decidió  aceptar discípulos en los Ashramas, a fin de que estuvieran mental y astralmente en armonía con el grupo interno y comenzaran a formar parte de la esfera de influencia que el Maestro dirige.

La misma oportunidad se les presenta ahora a los aspirantes y discípulos en probación. Este esfuerzo puede ser considerado como la exteriorización del ashrama. Se dice que la intención de la Jerarquía es restaurar los misterios en la Tierra, siendo éste el primer paso hacia tal objetivo. Si se logra tal exteriorización embrionaria y si los que participan en este nuevo esfuerzo son capaces de trabajar unidos con amor y comprensión, y llegan a ser tan fuertes como para resistir todas las fuerzas desintegradoras, entonces será posible más adelante acrecentar el número de miembros y el poder y la dimensión de cada ashrama. Esto queda totalmente en manos del grupo. Cada individuo que se pone en contacto con el Ashrama, el grupo debe llegar a ser definidamente responsable de él. El trabajo de integración y absorción corresponde al ashrama y no al individuo. Esto no se evidencia fácilmente hasta que los discípulos son aceptados y forman parte integrante del ashrama. Éstos constituyen un definido problema.

Surge aquí una pregunta: ¿Cómo forma y organiza el Maestro Su ashrama o grupo interno, cuyos miembros son extraídos del grupo externo de aspirantes? Evidentemente un Maestro al formar Su ashrama, procede tan automáticamente como el Creador. Por consiguiente, medita, visualiza, habla y, lo que trata de crear y materializar, de acuerdo con el Plan jerárquico, comienza a tomar forma. Mediante el poder de Su pensamiento enfocado y dirigido, atrae hacia Sí a aquellos cuya mente está sincronizada con la Suya, debido al rayo, a las relaciones kármicas, a la etapa de evolución y al amor a la humanidad. En las palabras enfoque y dirección reside la clave de toda técnica o método, para aportar algo de lo que aquí podría denominarse reserva de pensamientos, pues un ashrama es eso. Un sostenido enfoque, además de una dirección dinámica, hace que esta reserva de pensamientos contribuya al servicio mundial y sea efectivamente creadora. Lo importante es que el discípulo aceptado capte lo que está tratando de realizar el Maestro a través de Su grupo, e implica por último, que el discípulo se interrogue mentalmente si piensa, se enfoca y actúa en líneas análogas a las del Maestro. ¿Qué similitud existe entre los pensamientos del discípulo y los del Maestro? La ley oculta impide al Maestro ejercer presión o poder sobre las mentes de quienes Él influye, para que piensen al unísono con la Suya. No puede imponer Su voluntad sobre el discípulo; Sus deseos, aspiraciones y anhelos no deben constituirse en agentes rectores y obligatorios en la vida de aquellos con quienes entra en contacto. Puede plasmar en sus mentes lo que Él cree necesario durante los períodos de crisis mundial y expresarles lo que siente que debe hacerse, pero quien debe decidir y comprobar es el discípulo. Los discípulos están en el grupo de un Maestro debido a la similitud de ideas, aunque sientan y expresen tales ideas con menos claridad que Él y vean la visión a través de un vidrio oscuro. No obstante, sus convicciones innatas son fundamentalmente las mismas y su tarea consiste en descubrir los puntos de contacto, o un análogo idealismo para dedicarle el esfuerzo grupal y, luego, sumergir todas sus vidas y actividades individuales en ese reconocido esfuerzo, detrás del cual se halla el Maestro, centro iniciador y distribuidor de poder.

Cada ashrama o grupo interno es esencialmente un depósito de pensamiento, que tiene como venero o fuente, ideas, sueños, visiones y aspiraciones del Maestro; todo ashrama es impulsado por la potencia monádica de su Maestro, influido por Aquel que a su vez es Su Maestro y se desarrolla y nutre por Su experiencia, desarrollada a medida que aumentó Su sabiduría y Su capacidad se consagró, utilizó y acrecentó para desarrollar el Plan jerárquico. Entonces se convierte en un límpido lago de ideas, aumentado y nutrido por los veneros de muchas vidas y por la visión pura y los sueños consagrados de muchos discípulos.

A cada discípulo consagrado se le pide contribuir a esa reserva de pensamiento puro, y si puede hacerlo, permitirá al ashrama satisfacer la necesidad y ayudar a todo aspirante a salir del sendero de probación y entrar en el sendero del discipulado aceptado. Todo centro o foco de poder tiene una definida esfera de influencia, pues el ashrama real y activo es una fuerza positiva dentro del centro que llamamos humanidad.

El discípulo, natural y razonablemente, se preguntará, ¿qué relación tienen el poder mental y el instinto espiritual, y cómo pueden actuar constructivamente y demostrar su interdependencia? No sé si podré aclarar esta idea. Les llamaré primero la atención sobre el hecho de que el instinto impulsa al discípulo a responder al llamado o nota del Maestro, a Su vibración y a Su grupo. Instinto es el nombre que en las primeras etapas se da a la reacción al mundo material circundante los tres mundos de la evolución humana, evocada en el mecanismo material. Después en la escala evolutiva aparece la mente como agente interpretador y se va comprendiendo lentamente la naturaleza del mecanismo y del medio ambiente, a la vez que se aclaran las relaciones. El instinto espiritual es la capacidad del alma para registrar contacto con la Jerarquía, de la cual el alma es parte inherente, así como en el cuerpo físico las respuestas instintivas y mecánicas en el hombre, sus reacciones y reflejos, son parte integrante del mecanismo material. En el instinto espiritual la intuición interpreta e ilumina la mente. El poder del pensamiento, tal como se emplea en el trabajo del ashrama, depende del poder del discípulo para enfocar y elevar la mente en forma consciente, ponerse en contacto con el alma y evocar la intuición. Una vez logrado tenemos la unión de los tres factores: iluminación mental, impulso del alma y percepción intuitiva. Esta triple combinación producirá ese tipo mental que desarrollará una actividad efectiva y productiva del Plan, conducirá al altruismo y estará motivado por el amor.

De acuerdo a la capacidad del entero grupo para actuar, impelido por el instinto espiritual, así será el éxito del Maestro para llevar a cabo Sus planes por medio del grupo. De acuerdo a la ley divina no puede ni debe trabajar solo, pero puede inspirar, enseñar, pedir colaboración y guiar sobre el trabajo necesario. Ningún Maestro debe ir más allá. En este ciclo mundial el trabajo de la Jerarquía está condicionado por los discípulos, por lo tanto podrán comprender por qué las últimas cadenas que rompe el Maestro son las de la irritabilidad. Ningún iniciado puede formar un verdadero ashrama hasta no haber descartado de sí mismo toda incomprensión, irritabilidad y crítica. Si el poder mental de un Maestro es mal utilizado, podría ser una poderosa fuerza destructora. Debe ser capaz de confiar en Sí Mismo, antes de que Su ashrama actúe en forma correcta y sin peligro.

En este trabajo de reunir el necesario poder mental para el trabajo constructivo, está implicada definidamente la red etérica, lo cual conduce a la reorganización de la red. Las explicaciones académicas no ayudan al estudiante a comprender esto. Cuando la mente (el instrumento del pensamiento) es el vehículo de la vida, de la luz y del amor del alma, y la red etérica responde a la afluencia de energía proveniente de la mente, entonces tiene lugar la reorganización de la red etérica individual. El cuerpo etérico individual es sólo una parte, un aspecto de la red etérica de la humanidad; la constante reorganización de las distintas partes trae consigo una transformación del todo, cuando haya transcurrido el tiempo suficiente.

El medio por el cual esto tiene lugar es la mente. La mente crea o formula esas formas mentales o energías personificadas que expresan en el plano mental el grado de comprensión del discípulo acerca del plan y su capacidad de llevar la energía mental al cuerpo etérico sin impedimento de la naturaleza emocional o cualquier deseo inferior emergente.

El cuerpo etérico es una red de energías de luz, impulsada o motivada por el tipo o cualidad de las energías a las que responde, de acuerdo al desarrollo evolutivo. Se puede afirmar que:

1.     El hombre no evolucionado o salvaje, responde simplemente al prana o energía física, vitalizando los apetitos de la naturaleza inferior, desarrollando los instintos y sentando las bases para un vehículo físico que será la vestimenta externa del alma. En esta etapa el intelecto es embrionario; los apetitos físicos y los cinco sentidos son factores dominantes, todo lo cual se debe a la actividad del prana a medida que afluye a través del cuerpo etérico o vital.

2.     El hombre común es impulsado por el deseo, energía que emana del deseo mundial y que al desarrollar u organizar el cuerpo astral genera energíadeseo. Afluye al cuerpo vital y energetiza al hombre físico para que inicie esas actividades que lo conducirán a la satisfacción del deseo. Éste es un proceso paralelo al trabajo que hace el prana que impulsa a la naturaleza instintiva animal a la actividad, yendo necesariamente a la par y produciendo conflicto el primer choque (dentro del hombre) de los pares de opuestos. Gradualmente la energía pránica se convierte en actividad automática, el traslado de la conciencia es hacia el cuerpo astral o de deseos, y la actuación de la naturaleza instintiva desciende bajo el umbral de la conciencia. Entonces el hombre concentra su vida en el vehículo astral y su cuerpo etérico es animado por la potente afluencia de la energíadeseo.

3.     El hombre evolucionado, que posee una personalidad integrada, somete gradualmente el cuerpo etérico al control de la energía mental y su actividad en el plano físico no está complementada por el instinto o el deseo, sino por la energía del pensamiento, la cual está dedicada a los planes del hombre y a expresarlos. Este plan indica acrecentadamente su deseo inteligente egoísta en las primeras etapas, complejo y dualista en las intermedias, pero responde lentamente al plan mundial y a la intención divina para la humanidad.

4.     Finalmente, cuando el poder de los Triángulos nombre espiritual que se da al alma en La Doctrina Secreta es impuesto a la personalidad, entonces su energía reemplaza a las otras energías y la personalidad centrada ahora en la mente, respondiendo a la impresión del alma expresa en el plano físico, por medio del cerebro y el cuerpo físico, la intención, el poder y la naturaleza del alma omnincluyente.

La red etérica individual energetiza al automático cuerpo físico para que entre en actividad. Las cuatro energías mencionadas controlan el cuerpo físico mediante la red etérica. El conflicto de la conciencia cerebral del ser humano en evolución, asume importancia en cuanto el hombre comienza a reconocer las energías controladoras, su origen y sus efectos.

Por lo tanto, resulta evidente que casi todo el trabajo del discípulo se efectúa en el reino de las energías y fuerzas. El estudio del ocultismo es el estudio de las fuerzas, su origen y efectos. Un ashrama es un lugar donde el estudio entra en su fase experimental o de laboratorio. Se supone que el discípulo está en proceso de llegar a ser consciente de las fuerzas y energías que lo condicionan como individuo, las cuales se originan en él y producen cambios y efectos específicos en la expresión de su vida en el plano físico. Cuando se reconoce a sí mismo como "la Vida y las vidas" según lo expresa La Doctrina Secreta, la suma total de fuerzas y una energía controladora, entonces puede ser un discípulo mundial y trabajar significativamente en un ashrama.

Por consiguiente, se evidencia que cuando un discípulo entra en un ashrama y trabaja en relación más íntima con Su Maestro, comienza en lo posible a colaborar con sus condiscípulos; entonces tenemos (en términos ocultistas) una repetición de la relación entre la Vida del grupo en este caso el Maestro y las "vidas" en este caso los discípulos de la energía central, y de las fuerzas que responden. Desde el punto  de vista del Maestro, en lo que al problema grupal concierne, la dualidad tiene cabida en la expresión grupal. Él, la energía central, tiene que trabajar por medio de las fuerzas. Desde el punto de vista del discípulo, una fuerza él mismo es puesta en relación con otras fuerzas que al mismo tiempo deben responder a una energía, la del Maestro. Esta respuesta llega por el reconocimiento de que el propósito, el origen y la naturaleza son idénticos, pero no es idéntico el campo de expresión. Por lo tanto, podrán ver que un ashrama en realidad es un vórtice de fuerza puesto en movimiento por los diferentes tipos de energías dentro del círculo infranqueable del Ashrama. Estos principios básicos del dualismo se hacen sentir a medida que la energía del espíritu hace impacto sobre la fuerza del alma y de la personalidad. Recuerden que un Maestro manifiesta energía monádica, mientras que los discípulos en Su grupo, tratan de manifestar energía del alma y realmente lo hacen en cierta medida, por su amor y servicio. A la energía del alma agregan la fuerza de la personalidad, que surge de su ser, por estar centrados todavía en la vida de la personalidad, aunque aspiran a obtener la conciencia del alma. En esto reside su utilidad desde el punto de vista de un Maestro y también su dificultad y, a veces, su fracaso.

Los discípulos dentro del grupo del Maestro o ashrama del Maestro, ejercen un poderoso efecto entre sí, porque todo se acentúa en su naturaleza. El Maestro debe procurar cuidadosamente no estimular en forma indebida los vehículos del discípulo, debido a Su relación con ellos.

El discípulo individual debe cuidar el efecto de los tres grupos de energías que hacen impacto sobre él:

1.     Las energías de su propia naturaleza física, emocional y mental y las que provienen de su propia alma.

2.     Las energías que hacen impacto en él, cuando provienen de otros miembros del ashrama o grupo. Este efecto dependerá del desapego en lo que a él concierne y, por consiguiente, puede responder a lo que proviene de ellos. La ley oculta dice que "cuanto más se ama más se puede responder e incluir el punto de vista, la naturaleza y la fuerza de sus semejantes". Esto también es vitalmente cierto respecto a un grupo de discípulos. Lo que protege de una excesiva sensibilidad a la mayoría de los discípulos es su preocupación por sí mismos y su propio desarrollo.

3.     Las fuerzas trasmutadas que le llegan al discípulo desde el Maestro, o que le son definidamente trasmitidas por Él.

La meta del trabajo que realizan los discípulos en forma grupal o en el ashrama, es la manifestación, dentro del grupo, del proceso causal creador. Esto está resumido en las palabras que ya cité: "La Vida y las vidas". Tienen aquí una idea análoga y sus efectos correlativos, cuando se comprende que el Maestro espíritu o mónada se refleja en el discípulo (alma) o lo inspira, permitiéndosele manifestar la actividad del alma en el plano físico.

Quisiera tratar con mayor detalle la naturaleza del grupo de un Maestro denominado a veces Ashrama. Sería de valor si me esforzara por definir un ashrama y darles una clara idea acerca de la diferencia entre el grupo particular de un Maestro y los numerosos grupos externos que, aunque actúan bajo Su inspiración y de acuerdo al Plan, no constituyen definida ni técnicamente Su ashrama.

Un ashrama es la fusión subjetiva de individuos y no de personalidades, reunidos con el propósito de prestar servicio. Es la fusión de la actividad individual en un todo un todo unido por lo objetivo y la visión, pero que puede aplicar (y frecuentemente aplica) diferentes métodos y técnicas. El trabajo del ashrama es especialmente la presentación al mundo de estos propósitos de servicio, llevados a cabo como mejor le parece al discípulo individual, de acuerdo a "la impresión del Maestro" y con la colaboración de Su grupo. Un grupo de discípulos no está obligado a hacer un mismo tipo de trabajo, del mismo modo y al mismo tiempo. Se comprometen a trabajar bajo la inspiración de sus almas, tal como sus almas pueden dirigir o dictaminar, fortalecidos por el contacto con el Maestro y entre sí. Los relaciona la identidad de visión y de vibración, más un respeto mutuo y plena libertad particularmente esto último.

Al reflexionar sobre el particular, les pediría que comprendan que un ashrama no es un grupo de personas que actúa bajo la tutela de un Maestro. Esto es algo importante y debe recordarse. Como ya dije, es un punto magnético de tensión, una fusión de energías dirigidas hacia un centro común, y encierra dos factores magnéticos:

1.     El anhelo conjunto para formar grupos en el plano mental. Ésta es la analogía superior del instinto de rebaño en el mundo animal y en el de los hombres, pero es de naturaleza espiritual, aunque con diferentes móviles. El instinto inferior de rebaño está mayormente motivado por el instinto de autoconservación, y el superior por el reconocimiento de la naturaleza inmortal del alma y por el instinto de servir hasta el propio sacrificio. Controla la ley de "morir para entrar en la vida". Cuando la atracción magnética del grupo es suficientemente fuerte sobreviene la muerte de la vida de la personalidad. Por lo tanto, hasta que el grupo de discípulos no exprese en todas sus partes este exteriorizado anhelo de sacrificarse, no es un Ashrama.

2.     La atracción magnética del centro positivo, en el mismo corazón del grupo, la atracción magnética del Maestro. Como bien saben, por lo menos teóricamente, en el centro del Ashrama se halla siempre un Maestro, un iniciado o un discípulo mundial. Su tarea es mezclar y fusionar las energías presentadas y ofrecidas por el grupo de acuerdo al impulso de servir e indicar el campo de servicio. La modalidad de esta actividad instintiva se denomina obediencia oculta y se ofrece voluntariamente, siguiéndosela en forma unida. Cuando un grupo que actúa regido por un Maestro es activado por el impulso espiritual y funciona a través de una firme organización (como electrones alrededor del núcleo positivo de un átomo), entonces y no antes, la potencia del grupo se hace inmediatamente efectiva.

Puntualizaré que el así llamado Ashrama interno es para el grupo externo lo que el alma y su visión para el discípulo individual, actuando en los vehículos de su personalidad. Es el refugio interno. Por lo tanto, los discípulos pueden percibir el progreso de su fusión como ashrama (en proceso de exteriorización física), mediante el reconocimiento espiritual de la potencia grupal interna y la facilidad para ponerse en contacto con el Maestro como individuos o grupo.

Una de las cosas que un Maestro debe hacer es enseñar a Sus discípulos a estudiar y registrar verazmente su punto habitual de enfoque diario. Esto constituye el verdadero entrenamiento introspectivo, y si es seguido con cordura e inteligentemente, conduce a la comprensión del verdadero y persistente nivel interno de conciencia; también fomenta un reconocimiento de la necesidad de sobreponerse a las limitaciones (no las limitaciones percibidas habitualmente) y la necesidad de derribar las barreras impuestas por la personalidad. Este proceso puede ser resumido en las siguientes palabras: El propósito del Ashrama y el entrenamiento que imparte, es permitir al discípulo vivir realmente en cada uno de los planos que ha abierto en su conciencia. Es importante recordar que nadie se integra en un ashrama hasta no haber pasado más allá de los límites puramente personales de lo niveles de la conciencia; hasta no ser sensible al rayo y a la cualidad del Maestro del Ashrama, y hasta no ser normalmente consciente del alma. El logro de esto encierra gran responsabilidad; el cumplimiento de esta responsabilidad constituye los primeros indicios de lo que puedo denominar "conciencia ashrámica" conciencia desprovista de interés en sí mismo y siempre preocupada por lo esencial de la vida espiritual.

La preocupación primordial de los discípulos, en el comienzo de su entrenamiento técnico, es de variada naturaleza y la vida del ashrama, por lo general, un trasfondo interesante para la experiencia diaria y no el factor de importancia que debería ser, ni de interés principal en el primer plano de la conciencia. Las necesidades de la vida diaria, los muchos y diversos contactos familiares, los resentimientos contra la vida y sus impactos, el desagrado de ser criticado e incomprendido, los numerosos problemas del carácter, los apremios del desarrollo psíquico y las pequeñeces de las circunstancias, frecuentemente parecen tan grandes que la percepción del ashrama y su vida constituyen una inspiración ocasional en vez de un hábito establecido en la vida. La capacidad de hacer comparaciones en perjuicio de otros (particularmente de los propios condiscípulos o circunstancias), el temor de dedicarse totalmente y poner cuanto uno es y posee en la vida del ashrama, los presagios respecto al futuro y una hueste de formas mentales, más la indebida atención a la vida cíclica del cuerpo físico, presentan al Maestro un cuadro impresionante de las dificultades que debe enfrentar. La actitud del Maestro es muy fácilmente olvidada por los discípulos, por estar fundamentalmente interesados en sí mismos y en sus reacciones y problemas.

Como observarán, los discípulos de un ashrama se ocupan principalmente de los asuntos mundiales. Como grupo se han comprometido para el servicio mundial y como individuos están aprendiendo a trabajar de ese modo. Los seudodiscípulos deben diferenciar entre el efecto (magnético y dinámico) del grupo y el esfuerzo consciente que el grupo realiza bajo el deseo unido, dirigido por el Maestro, para llegar a las mentes de quienes dirigen los asuntos y acontecimientos mundiales. Los acontecimientos externos son, hasta cierto punto, predecibles; constituyen efectos precipitados de causas ocultas que subyacen profundamente en la subconsciencia de la humanidad, y pueden ser observados y hasta cierto punto contrarrestados o estimulados, por el poder grupal. Ésta es una de las tareas principales de la Jerarquía. Los Maestros trabajan en la luz y en el reino de las causas. Los discípulos están implicados, lógicamente por ahora, en el mundo de los efectos y, en consecuencia, de la ilusión. Trabajar predominantemente con los puntos focales de la energía espiritual en el plano externo, involucra inmediatamente ciertos factores:

1.     Un profundo e indesviable amor que "ve" en la luz. El amor es verdaderamente el revelador.

2.     El poder de abstraerse totalmente, como individuo y grupo, del mundo de las reacciones físicas e inclinaciones emocionales, y trabajar exclusivamente en niveles mentales. Allí el discípulo está centrado en su mente inferior, pero conscientemente orientado hacia el alma, y es cada vez más sensible a la intuición, a la visión y al Plan, así como también al alma grupal y al Maestro todo en orden de respuesta.

3.     Luego sigue el poder, como grupo, de formular el deseado efecto mental, en tal forma que llegue a la mente o al alma de aquellos con quienes ustedes como discípulos tratan de hacer contacto, proyectando la forma mental construida con el tipo y la cualidad necesarios para evocar respuestas y satisfacer la necesidad de aquellos a quienes el discípulo trata de ayudar y fortalecer. La forma mental proyectada incorporará la luz y el amor, y también la idea del grupo, de acuerdo a la visión grupal.

 ¿Cuántos pueden hacer este tipo de trabajo? No muchos, todavía. Los discípulos generalmente se ocupan más del deseo de ayudar que de las técnicas científicas para ayudar. Deben considerar el deseo de ayudar como algo lógico, y luego olvidarlo. Desearía pedirles a todos los discípulos que hagan un mayor esfuerzo para ver con claridad la visión; reconocer y conocerlos por lo que son, a quienes ocupan una posición elevada, guían a la humanidad y tienen la responsabilidad de sacarla de la esclavitud y llevarla a la liberación. Ayúdenlos con amor, porque se hallan donde están, debido al destino individual y a la guía de sus almas. La vida debe ser considerada y enfrentada como es, no en forma realista desde el punto de vista mundano, sino en forma realista desde el punto de vista del alma, cuya visión es amplia e incluyente y ve la vida tal cual es.

Uno de los primeros deberes de los discípulos es aceptar los hechos como son. En la tarea de ayudar a la humanidad, como parte del grupo o Ashrama de un Maestro, una de las primeras cosas que deben saber es que han sido ubicados hombres y mujeres en posiciones de poder para llevar a cabo el Plan divino. Esto debe hacerse sin críticas, evitando el constante reconocimiento de sus limitaciones, comprendiendo sus problemas, percibiendo el llamado de estas almas a las de ustedes y enviándoles una constante corriente de "comprensión amorosa". Ellos son discípulos más avanzados que ustedes, aunque no lo comprendan. Consciente o inconscientemente se hallan bajo la "impresión" de los Maestros; muy poco puede hacer el discípulo común para moldear sus pensamientos o configurar sus decisiones. Me refiero, desde luego, a los conductores de las Fuerzas de la Luz en el plano físico externo. Pero los discípulos y aspirantes pueden rodearlos de una barrera protectora de luz y de amor; deben abstenerse de obstaculizarlos con la crítica mental que puede aumentar la oleada de murmuraciones que las mentes mundanas vierten sobre ellos. Además les pediría que no traten de llegar hasta los conductores de las Fuerzas del materialismo e influir sobre ellos. Esto puede hacerse más fácilmente, pues la personalidad del discípulo proporcionará una puerta abierta para el acercamiento, pero por ser esas fuerzas mucho más fuertes que las del discípulo común, la tarea sería extremadamente peligrosa.

En la era de Acuario (que hablando relativamente está muy cerca) se exteriorizará el ashrama interno en el plano externo. Se unirán por primera vez como discípulos en la historia de la humanidad, los discípulos, iniciados y discípulos mundiales, reconociéndose mutuamente y reconociendo al Maestro de su grupo. El ashrama interno es un foco de almas, libres e ilimitadas; el ashrama externo de acuerdo al futuro experimento acuariano estará compuesto de un foco de personalidades y de almas. Por lo tanto habrá limitaciones; la responsabilidad requerirá un reconocimiento consciente, pero habrá lógicamente una lenta y necesaria disminución de la acción y de la percepción en el mundo externo del espaciotiempo.

El verdadero Ashrama (del que los futuros ashramas externos no serán más que reflejos) no puede ser descrito por la mente inferior concreta. Es un punto focal de recepción; abarca el esfuerzo para establecer contacto mutuo, mediante el reconocimiento, la naturaleza de las energías que tratan de expresarse en el leyes que rigen la acción. Sin embargo, no es un lugar para desarrollar procesos prolongados y silenciosos de meditación, por ser un punto de tensión donde se tratan esos aspectos más esotéricos de la Sabiduría Eterna, donde se reconocen las relaciones del alma y se llevan a cabo conscientemente la fusión de las auras y la interfusión de los "Triángulos". El Ashrama es el estado mental de un grupo espiritual, un lugar de pensamiento unido; un centro para la clarificación de la visión y no donde se aplican los métodos de trabajo del plano físico. A medida que los discípulos aprenden a integrarse en el ashrama de un Maestro, descubren ante todo que deben establecer una armonía básica entre ellos y sus discípulos y reforzar el contacto entre sus propias almas, el grupo ashrámico y el Maestro. Entonces aprenden a comprender, por medio de la discusión y el experimento, la naturaleza de las energías que tratan de expresarse en el mundo, y la naturaleza de las fuerzas que deben ser reducidas a la impotencia, para que las nuevas energías entrantes sean eficaces y produzcan los cambios deseados de acuerdo al Plan.

Aprenden también que en ellos, como individuos, no hay debilidad ni fortaleza que no pueda ser sometida a la mirada del grupo; así llegan a desprenderse de todos los "velos" que impiden brillar la clara luz del alma. La meta del trabajo que se realiza en todas los ashramas de los Maestros es llegar a la Verdad en todos los niveles y en todo momento. A medida que los discípulos aprenden a trabajar así, desde el punto o centro de luz, comprensión y verdad, donde se están integrando constantemente, aumentará grandemente su utilidad exotérica y servicio eficaz; sabrán, como grupo, lo que debe hacerse y eventualmente descubrirán que ha sido realizado.

La principal tarea de un Maestro en las primeras etapas del entrenamiento de Su discípulo, es dar término al período de intensa preocupación en sí mismo, en su servicio, en sus reacciones al Maestro o en la promesa de un contacto futuro con Él, en sus propias ideas acerca del discipulado y en sus interpretaciones personales de la verdad. El Maestro toma un grupo de personas que poseen ideas fijas (las cuales están plenamente seguras que sus ideas son correctas por ser las mejores y más elevadas que han podido captar hasta la fecha) y están convencidas que llegaron a una etapa en que registraron ciertos valores y conceptos espirituales, desarrollaron sus propias formulaciones de la verdad y demandaron ansiosamente dar el segundo paso. Por lo tanto, lo primero que Él debe hacer es (empleando una frase fuerte y quizás poco común), sacudirías, darles un profundo sentido de inseguridad, respecto a las fórmulas y símbolos de la mente concreta inferior, y prepararlas para la recepción de nuevos y más elevados acercamientos a la verdad. Esto se obtiene con frecuencia forzándolas a poner en duda todas las conclusiones del pasado.

Nosotros discípulos e iniciados de todos los grados tenemos que entrar en el lugar secreto de la iniciación, con la sensación de ceguera (o desorientación), y con un sentimiento de absoluta indigencia. El discípulo debe tener presente que debe convertirse en un "punto movible y, por consiguiente, en una línea", ascender a la Jerarquía y asumir la correcta actitud espiritual, pero al mismo tiempo descender a lo que erróneamente considera la profundidad de las dificultades y las iniquidades humanas (si es necesario), conservando siempre la integridad espiritual, pero aprendiendo tres lecciones importantes:

1.     El reconocimiento de que comparte todas las tendencias humanas, buenas y malas, y por eso puede prestar servido.

2.     El descubrimiento de que lo que más desprecia y teme, es lo más fuerte que hay en él, pero aún no lo reconoce, y también que debe explorar y conocer esas zonas de conciencia despreciadas y temidas, para que constituyan oportunamente un haber en vez de algo que debe evitarse. Aprende a no temer nada; aprende que él es todas las cosas, un ser humano pero también un místico, un ocultista, un psíquico y un discípulo. Y, por todos estos estados de conciencia adquiridos, llegará a ser, con el tiempo, un Maestro, llegando a "dominar" todas las etapas y estados de conciencia.

3.     La inutilidad de mantener actitudes antiguas y modalidades dogmáticas al observar la vida y las personas (basadas por lo general en la tradición y las circunstancias), cuando éstas lo apartan de sus semejantes.

Cuando realmente ha aprendido estas tres cosas, es un iniciado.

CUARTA PARTE

A medida que estudiemos las distintas etapas del discipulado, por las que todos debemos pasar, descubriremos que una de las cosas que acontecen es la irradiación de la vida diaria, irradiación que emana del mundo del significado, en el cual el discípulo aprende a vivir consciente y constantemente. Uno de los problemas que preocupan al Maestro, respecto a Su grupo de discípulos, es enseñarles la profunda significación de lo familiar y también la importancia de las verdades que subyacen en todo lo trillado. Quizá ésta es la tarea más difícil de todas, debido a la habitual reacción a lo familiar y a la necesidad de dos cosas: Probar que lo familiar oculta una realidad importante y que al penetrar en el "mundo del significado" el discípulo descubre que puede penetrar en la primera etapa del período de preparación para el discipulado aceptado.

La primera etapa que debemos estudiar es el "período del discipulado primario". Al ocuparme de ella análogamente con las demás, recordaré que encaro el tema desde el ángulo de lo que el Maestro debe hacer y no desde lo que tiene que hacer el discípulo. Se ha escrito tanto sobre este tema, desde el punto de vista del discípulo, y se han publicado tantos libros, que la familiaridad respecto al tema milita en contra de la verdadera comprensión. El esfuerzo por comprenderlo se ha enfocado sobre el discípulo y los problemas de su personalidad y su carácter.

 No podré detallar el trabajo. Mi intención es sólo demostrarles, hasta donde sea posible, que un Maestro prepara a un probacionista para que pueda pasar del sendero de probación al sendero del discipulado. Deseo señalar aquí que me referiré al período que abarcan todas las etapas del discipulado, desde la primera hasta la de adepto. En la cuarta etapa el discípulo egresa del grupo de su Maestro y se convierte en lo que esotéricamente se denomina "un aspecto fijo de la Jerarquía". Esta frase no tiene significado para ustedes. El discípulo queda bajo la influencia de Shamballa, y el método de preparar personas para que se asocien a ese primer centro mayor, es muy distinto del método de prepararlas para participar en el trabajo del centro llamado Jerarquía. Uno implica el desarrollo del amor y la conciencia grupal; el otro el desenvolvimiento de la voluntad y la obtención del estado que Patanjali llama "unidad aislada". Esta frase no tiene sentido para quien no ha recibido la tercera iniciación. Tampoco expondré la preparación para las diversas iniciaciones y sus diferenciaciones específicas, sino que me ocuparé del desarrollo de lo que se denomina intimidad ashrámica", del acceso del discípulo al mundo de las almas y del desenvolvimiento de su conciencia en relación con la Jerarquía, y también del desarrollo de la sensibilidad y el consiguiente y consecuente progreso en la creatividad no la creatividad de la forma, sino la de la vibración, su impacto sobre el mundo de los hombres y la consiguiente y posterior aparición de los organismos de respuesta, contrariamente a las formas creadas. Quisiera que reflexionen sobre este pensamiento.

El desarrollo de la sensibilidad es difícil de comprender. Los miembros del grupo de un Maestro y Su Ashrama tienen que llegar a ser más sensibles sensibles al Maestro y a Sus consagrados trabajadores. No se puede ser sensible ni llegar a ser ordenado por un proceso o entrenamiento ordenado. Muchos hombres y mujeres son sensibles, pero lo ignoran, debido a que se preocupan demasiado de las cosas externas y objetivas y de la vida de la forma. Lo explicaré de otra manera. Lo que se dicen a sí mismos y a los demás mediante las palabras o los actos de su vida es tan bullicioso que les dificulta ser lo que son y reconocerse como seres espirituales. El Maestro puede llegar a conocerlos a ustedes por los momentos tranquilos de aspiración, por lo que demostraron durante años como su tendencia fija en la vida, y por la forma en que reaccionan en momentos de crisis o tensión, lo cual le sirve de guía. La tarea del Maestro consiste en estimular al discípulo para que en todo instante sea lo que el Maestro sabe que él es en sus momentos más elevados. Quizás es una forma sencilla y casi infantil de explicarlo, pero da una idea general de lo que deseo significar. El Maestro lo hace debido a la gran necesidad mundial, especialmente en estos momentos, de trabajadores descentralizados, progresistas, amorosos e inteligentes. Muchos alcanzarán la etapa en que pueden llegar a ser sensibles, si logran acallar las ruidosas afirmaciones de la personalidad y permiten penetrar la luz del alma. Sólo así se puede conocer y tomar contacto con el Maestro. Cuando lleguen a olvidarse de sí mismos y de sus reacciones, interpretaciones y demandas personales, entonces descubrirán cómo y en qué forma cl Maestro trata de impresionar a los discípulos y al grupo al que ustedes pueden estar afiliados. Entonces serán sensibles a esa impresión y facilitarán, según se dice, la actividad del Maestro por medio de un profundo y sincero interés en la vida esotérica, excluyendo la propia individualidad y también la del Maestro. Muchos métodos podrán entonces ser revelados, que ayudarán a establecer la interacción entre el discípulo y el Maestro.

Debido a que todos los rayos son subrayos del segundo rayo, trataré principalmente de los métodos de segundo rayo para trabajar con los discípulos, los que forman la base de todas las otras técnicas. Las diferencias que pueden aparecer residen en la aplicación de los procesos según el tipo de rayo, y en el énfasis sobre ciertos centros. Nuevamente les sugiero que reflexionen sobre esta frase, pues contiene mucha información para quienes se dejan llevar por la luz de la intuición. Además, me ocuparé de la relación que existe entre un Maestro y Su grupo y el discípulo individual, y no tanto de las actitudes y procedimientos del discípulo. Como verán, éste es un nuevo punto de vista.

Básica y esencialmente, las actitudes del discípulo no tienen realmente tanta importancia en comparación con el efecto que la Jerarquía y sus técnicas producen en él. Los resultados son inevitables porque dependen de dos factores importantes:

1.     La impresión jerárquica dirigida se impone recién cuando el hombre se ha preparado a sí mismo por la autodisciplina, a fin de responder a esa impresión porque está llegando al final del sendero.

2.     La respuesta grupal. Significa respuesta en dos direcciones:

a.         A la necesidad humana percibida, que conduce a consagrar la vida al servicio.

b.         A la impresión del alma, que conduce a la sensibilidad espiritual.

Establecidos estos dos factores aunque desconocidos para el discípulo en su conciencia incipiente es irrevocable la influencia del alma sobre la personalidad. Sólo entonces, el Maestro puede empezar a trabajar y la respuesta será efectiva, real y duradera.

Enumeraré a continuación las etapas que trataremos:

1.     La etapa en que el Maestro hace contacto con el discípulo mediante otro discípulo en el plano físico. Ésta es la etapa del discipulado primario.

2.     La etapa en que un discípulo más avanzado dirige al discípulo desde niveles egoicos o del alma. Ésta es la etapa del Discípulo que está en la Luz.

3.     La etapa en que, de acuerdo a la necesidad, el Maestro hace contacto con el discípulo mediante:

a.         Un vívido sueño.

b.         Una enseñanza simbólica.

c.         La forma mental de un Maestro.

d.         El contacto directo con el Maestro, en la meditación.

e.         Una entrevista en el Ashrama del Maestro, recordada nítidamente. Es definidamente la etapa del Discípulo que ha sido Aceptado.

4.     La etapa en que, habiendo demostrado sabiduría en el trabajo y la comprensión del problema del Maestro, se le enseña al discípulo cómo (en caso de emergencia) puede llamar la atención del Maestro y así extraer de Su fuerza conocimiento y consejo. Este acontecimiento es instantáneo y prácticamente el Maestro no pierde tiempo. Esta etapa tiene el raro nombre de: Discípulo que está en el Sutratma o Hilo.

5.     La etapa donde se le permite al discípulo conocer el método por el cual puede evocar una vibración y un llamado, que le permite entrevistarse con el Maestro. Esto se otorga únicamente a esos discípulos a quienes se les puede confiar que utilizarán el conocimiento sólo para las necesidades del trabajo; ninguna razón o dificultad personal los impulsará a emplearlo. A esta etapa se la denomina Discípulo dentro del Aura.

6.     La etapa en que el discípulo puede oír al Maestro en cualquier momento por estar siempre en estrecho contacto con Él. En esta etapa se lo prepara definitiva y conscientemente para una iniciación inmediata o habiéndola recibido se le confía un trabajo especializado en colaboración con su... A esta etapa se la denomina Discípulo dentro del corazón del Maestro.

7.     Hay una etapa posterior de más estrecha identificación, donde se produce una mezcla total de Luces, pero no hay una paráfrasis adecuada de los términos empleados, que defina este nombre.

Debería observarse que las seis etapas mencionadas fueron traducidas e interpretadas para la comprensión occidental y no deben considerarse como traducciones de términos antiguos.

Etapa I.  El Periodo del Discipulado Primario

Esta etapa es tan definidamente exotérica que muchas personas la dejaron muy atrás. El primer indicio de que un hombre ha llegado a esa etapa (desde el punto de vista de un Maestro) es que "la luz resplandece" en determinada vida; esto atrae la atención del Maestro hacia esa persona. Podría decirse que cuatro etapas constituyen el preludio del interés del Maestro, y cuando las cuatro están presentes y unidas en forma simultánea, sucede lo siguiente:

1.     La intensa aspiración del hombre en el plano físico le permite  repentinamente establecer contacto con el alma. Cuando esto tiene lugar se intensifica momentáneamente la luz en la cabeza.

2.     Aumenta grandemente el karma de la vida del hombre y aparte de su karma individual por primera vez participa conscientemente y se hace cargo de una parte del karma de su grupo. Esta dual actividad kármica produce un verdadero vórtice de fuerza en el aura del grupo, que atrae la atención jerárquica.

3.     El siguiente punto no es fácil de explicar o captar. Se ha dicho que el alma está en profunda meditación la mayor parte del ciclo de vidas de cualquier individuo, y sólo cuando se ha logrado integrar en cierta medida la personalidad, la atención se aparta de sus propias consideraciones internas y asuntos egoicos, y se dirige a su sombra. Cuando esto acontece, afecta definidamente al grupo egoico, y el Maestro (cuyo rayo es el mismo que el del alma implicada) se da cuenta de lo que esotéricamente se denomina "un alma que mira hacia abajo". En el sendero del discipulado el ego es siempre consciente de la personalidad que se esfuerza por progresar, y llega la etapa en que (hacia el final del Sendero de Evolución) el alma recapitula el proceso evolutivo de involución y evolución. La energía del alma desciende y la fuerza de la personalidad asciende, y esto tiene lugar a través de descensos y ascensos conscientes. Me refiero aquí al proceso que lleva a cabo el alma bajo el impulso jerárquico, no al proceso en que la personalidad invoca al alma bajo una imperiosa necesidad, producida en la conciencia inferior por la gradual cesación del deseo.

4.     Así se va construyendo gradualmente el antakarana y se relaciona conscientemente la "Luz mayor y la luz menor", estableciéndose o creándose un sendero de luz y energía entre estos dos aspectos divinos. A medida que pasa el tiempo aparece en el grupo egoico lo que se conoce técnicamente por "la vinculadora luz" o "el puente de radiación". El Antiguo Testamento menciona este sendero cuando dice: "el Sendero del justo es como una luz brillante que fulgura cada vez más hasta que el día sea con nosotros". En libros esotéricos se lo describe en los siguientes términos: "antes de que el hombre pueda hollar el sendero, debe convertirse en el sendero mismo".

Estas cuatro etapas fueron descriptas en "El Antiguo Comentario", con los siguientes términos:

"El punto de luz resplandece. Crece y mengua. El punto se convierte en línea mediante la iniciación del vórtice, y desde el centro de la fuerza rotativa surge una voz invocadora y clara.

"Aquel que trabaja silenciosamente, solo y sin temor (porque la parte no está sola y el grupo no siente temores), mira abajo, capta la luz, refleja la fuerza giratoria y escucha la voz.

"Entonces desde el punto silencioso de poder surge el Verbo: Aquiétate. Guarda silencio. Sabe que soy Dios. Ahora comienza el trabajo requerido.

"Entre el Gran Uno y el pequeño aspirante se establece la comunión; el intercambio comienza; la mente ocupa el lugar que le corresponde. Realmente se construye el sendero".

Cuando los cuatro aspectos de la actividad interrelacionada están presentes, comienzan a tomar forma y a establecerse "hábitos espirituales". Su efecto conjunto sirve eventualmente para atraer la atención del Maestro. El contacto es aún demasiado débil, y el aferramiento del alma sobre la personalidad lo es también, como es aún demasiado débil para justificar que el Maestro haga algo directamente con el aspirante. La etapa es de misticismo puro y de propósito espiritual egoísta. Carece del reconocimiento de la relación grupal, no tiene conocimiento de la tendencia grupal ni un verdadero deseo altruista de servir. Sólo hay un vago deseo de liberación, de integridad y de perenne felicidad personales. Esto tiene que convertirse en emancipación, cohesión y alegría grupales.

Por lo tanto, la primera etapa de entrenamiento de este tipo de aspirante, consiste en relacionarlo con un discípulo más avanzado, que lo conducirá gradualmente adelante y le prestará la ayuda necesaria. Por esta razón se le asigna un discípulo que está más cerca del aspirante, aunque más lejos de la perfección, puesto que está aprendiendo a servir. Esta etapa de desarrollo abarca un período de información oculta e investigación esotérica y, por lo general, está distribuida en varias vidas. El aspirante en esta etapa va de un instructor a otro, de acuerdo a su tendencia, oportunidad y necesidad. Es un ejemplo de inestabilidad, estando vigilado cuidadosamente por el discípulo que ha trascendido esta etapa particular de volatilidad; su tarea es asegurarse que el aspirante eluda esta "red de futilidades", como se denomina a veces, y que se alcance gradualmente en la etapa posterior de investigación interna.

Durante este período el Maestro no se interesa mayormente por el aspirante. Pasará mucho tiempo antes de ser admitido ante Su presencia y tener contacto personal. El discípulo que supervisa esta etapa intermedia, informa al Maestro en raros y distanciados intervalos. Cuando el aspirante ha llegado al punto en que "puede entrar en la luz del Ángel", el Maestro comienza a hacerse cargo de su entrenamiento. Desde ese momento el discípulo está irrevocable y definitivamente preparado. Esto tiene lugar en la tercera etapa, la del Discipulado Aceptado.

Todas estas etapas se relacionan con una de las iniciaciones, denominada la primera: Periodo del Discipulado Primario, se relaciona con la primera iniciación, y está conectada con el plano físico y, como repetidamente he dicho, un gran número de personas la dejó muy atrás. Todos los verdaderos aspirantes han recibido la primera iniciación. Este hecho se demuestra por el intenso esfuerzo para introducirse en la vida espiritual, seguir una orientación determinada hacia las cosas del espíritu y vivir por la luz de ese espíritu. Creo que la mayoría de quienes leen mis palabras reconocerán estas determinaciones, como móvil básico de sus vidas) Esta etapa es la analogía del proceso de individualización en la época lemuriana, y a la etapa del discipulado primario se la denomina a veces el "período de conciencia lemuriana", que conduce de la etapa atlante de un "Discípulo en la Luz", a la etapa aria del Discipulado Aceptado, en la cual se emprende conscientemente la verdadera preparación para la tercera iniciación, pues para entonces se habrá estabilizado la integración y el hombre habrá alcanzado la plenitud y madurez de conciencia y estará dispuesto a someterse, sin reserva, a la impresión jerárquica.

No es necesario extendernos más sobre esta fase preliminar, en este cansador aunque inspirador sendero del discipulado. Este tema es muy conocido en el mundo, acentuando casi indebidamente la purificación, servicio y devoción. La razón de que diga esto se debe a que se da por sentado que forman parte de la expresión exotérica de la vida de todo verdadero aspirante. No son causas esotéricas, sino efectos exotéricos de actitudes internas.

A medida que continuamos nuestros estudios sobre las etapas del discipulado, deseo reiterar que la mayoría de los aspirantes del mundo y las personas muy evolucionadas, con conciencia humanitaria, han dejado muy atrás la primer etapa. Hay muchas personas que han llegado a ser "discípulos aceptados", y ésa, como bien saben, es la tercera etapa y por lo tanto detrás de ellos han quedado tres experiencias:

1.     La etapa del "discipulado primario" elemental, probatoria e inquietante. A veces se la define como la "etapa en que se sacuden las raíces del hombreplanta", etapa donde las raíces (hasta ahora bien arraigadas) son removidas y el aire y la luz perturban la paz de las edades, la paz de la muerte, la edad de la piedra, la tumba de la vida.

2.     La etapa del "discípulo que está en la Luz", la cual trataré más adelante.

3.     La primera iniciación precede siempre a la etapa del discipulado aceptado. Ningún Maestro acepta a un discípulo y lo introduce en su Ashrama si no se ha producido en él, el nacimiento del Cristo. Como lo expresa la fraseología cristiana, Saulo debe convertirse en Pablo. El niño dentro de la matriz del tiempo emerge en el mundo de los hombres y, desde el punto de vista de total identificación con la materia (la madre) se convierte en él mismo, y trata conscientemente de hollar los caminos de la vida y llegar a ser lo que es. Esto es una repetición esotérica del proceso físico de convertirse en un individuo aislado. Entre las etapas de "individualidad aislada" y de "unidad aislada" tenemos lo que se denomina "identificación aislada". Esta etapa y sus implicaciones esotéricas nos conciernen. La de unidad aislada describe la etapa alcanzada por el Maestro; la de individualidad aislada es la del discípulo; la de identificación aislada (con el alma) es la del discípulo que ha llegado hasta, e inclusive, la tercera iniciación:

a.         La unidad aislada es la consumación de la conciencia aria. La identificación aislada está relacionada con la conciencia atlante, desde el ángulo de la analogía superior.

b.         La unidad aislada tiene conexión con el plano mental, está regida por el quinto rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, y es un reflejo de la voluntad de conocer. La identificación aislada tiene conexión con el plano astral, está regida por el Sexto Rayo de Devoción o Sensibilidad Idealista, y es un reflejo deformado e inestable de la voluntad de amar. La individualidad aislada tiene que ver con la expresión en el plano físico, está regida por el tercer Rayo de Inteligencia Activa y es un reflejo también deformado e inseguro de la voluntad de Ser.

En el plano búdico, el plano de la divina intuición, estas tres expresiones inferiores y sus prototipos superiores se armonizan, y el trabajo de expansión, de las tres iniciaciones, segunda, tercera y cuarta, produce absorción, fusión y un proceso combinado entre discípulo y alma (eventualmente entre la humanidad y la Jerarquía), que prepara para establecer un mayor contacto entre el hombre y la mónada. Cuando esto tiene lugar, el alma, la creadora del reflejo y la sombra, es descartada, porque ese punto de conciencia ha servido su propósito. Se produce la destrucción del cuerpo causal y sólo queda la forma plenamente c