El Discipulado en la Nueva Era I

Tomo I

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)

 


Dedicado a

REGINA KELLER

condiscípula con la cual recorrí

el Camino durante más de veinte años

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ÍNDICE DEL EXTRACTO

              PRÓLOGO .....

             CHARLAS A LOS DISCIPULOS 

             LAS SEIS ETAPAS DEL DISCIPULADO   

         

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P R Ó L O G O

Este libro en muchos sentidos, es único. Que yo sepa, nada parecido se ha publicado hasta ahora. Contiene dos series de charlas que dio a algunos miembros de su grupo interno, uno de los Maestros de Sabiduría, y también una serie de instrucciones personales impartidas a un grupo de sus discípulos por ese Maes­tro. A muchos de estos miembros yo no los conocía; a algunos les conocí después, y a otros, nunca. A varios de ellos llegué a conocer­les muy bien, y pude comprender por qué habían sido elegidos y supe que su dedicación a la vida del espíritu y su amor a la huma­nidad mereció su elección. Consideré que la elección de uno o dos de ellos no fue muy acertada; pero más tarde cambié mi punto de vista y reconocí que una mente más sabia que la mía era respon­sable de haberlos incluido en el Ashrama. Además aprendí que antiguas relaciones, establecidas en otras vidas, eran factores condicionantes, y que otros habían adquirido el derecho de ser inclui­dos, aunque sus realizaciones espirituales parecían inadecuadas para el observador.

Gran parte de la enseñanza dada es nueva en su forma, y otra lo es de hecho. Pero hay algo que surge con claridad, y es que las antiguas reglas a las que fueron sometidos los discípulos en el trascurso de los siglos, son aún válidas, pero susceptibles de nuevas y con frecuencia, distintas interpretaciones. El entrenamiento que se dará en la próxima nueva era, estará de acuerdo con el desarrollo más avanzado de la época. Siglo tras siglo el progreso evolutivo presenta una constante madurez y un continuo desarrollo de la mente humana, sobre la cual el Maestro puede trabajar. En consecuencia, las normas del discipulado son cada vez más elevadas. Esto exige en sí, un nuevo acercamiento, una más amplia presentación de la verdad y una mayor libertad de acción del discípulo. El elemento tiempo también es distinto. Antiguamente el Maestro hacía una insinuación al discípulo, o le seña­laba un punto sobre el cual reflexionar y meditar, o le sugería la necesidad de algún cambio en el hábito de pensar. Entonces el discípulo se retiraba a veces durante años o una vida entera, cavilaba y reflexionaba, procurando cambiar su actitud sin sentirse presionado. Hoy, en esta época de mayor celeridad, en que la demanda de ayuda por parte de la humanidad es tan manifiesta, la explicación es reemplazada por la insinuación, y se le confía al discípulo información que antes se mantenía en reserva. Se considera que el discípulo ha llegado a una etapa de desenvolvi­miento en que puede hacer sus propias decisiones y avanzar con más rapidez si lo decide.

Ciertas razones precisas me indujeron a poner estas instruc­ciones a disposición de los aspirantes de todas partes, después de la debida autorización de quienes la recibieron. Una de tales ra­zones es la necesidad de llamar la atención al público sobre la realidad de la existencia de la Jerarquía, de que Sus miembros se interesan por el progreso humano y de que hay un sistema de entrenamiento definidamente planeado que Ellos ofrecieron, capaz de sacar al hombre del reino humano y llevarlo al reino de Dios; este progreso del cuarto al quinto reino en el Sendero de Evolución, se puede realizar consciente y científicamente y con pleno consentimiento y colaboración del aspirante. Ha llegado el día en que la creencia puede ceder y cede su lugar al conocimiento conocimiento adquirido ante todo por la aceptación de una hipó­tesis, con el convencimiento de que tal hipótesis está respaldada por el testimonio adecuado y la experiencia planeada. La mente razonadora del discípulo puede aprender las lecciones designadas, por los éxitos y fracasos producidos durante su entrenamiento. Entonces descubre que el progreso en el sendero lleva al hombre a un contacto más íntimo y consciente con quienes hollaron antes el camino hasta la Jerarquía, y que ese camino exige disciplina, creciente iluminación, servicio a sus semejantes y acrecentada respuesta a los contactos y a los individuos, sobre los cuales el ser humano común nada sabe.

La segunda razón de que se publique este libro es la necesidad de hacer cambiar el punto de vista del público respecto a la natu­raleza de esos Maestros que aceptan discípulos, y a medida que les imparten el entrenamiento necesario, por el cual podrán recibir la iniciación (según se la denomina), deben llevarlo al conocimiento de las masas. Tantas necedades se han dicho y escrito sobre la relación entre Maestro y discípulo, que tanto yo como este grupo de discípulos, sentimos la necesidad de demostrar que cuando un miembro de la Jerarquía pone de manifiesto cordura, amplitud de visión, carencia de autoridad y comprensión, no puede traer otra cosa que el bien. También descubrimos que ese Maestro con­sintió que se publicaran Sus instrucciones.

La tercera razón para la publicación de estas instrucciones fue el anhelo de aclarar un punto que constantemente hacía resaltar El Tibetano, y también los Maestros, de gran importancia para todo aspirante. Únicamente los que empiezan a ser influidos y con­trolados por sus propias almas y, por consiguiente, están mentalmente enfocados y sintonizados, pueden ser elegidos para el entre­namiento ofrecido por la Jerarquía. La devoción, las reacciones emotivas y el sentimiento, no bastan, El entrenamiento esotérico es también una cuestión impersonal; concierne al desarrollo de la conciencia del alma y a la expansión de esa conciencia, para que incluya y no excluya todas las formas vivientes, en las cuales pal­pita la vida y el amor de Dios. El verdadero discípulo es siempre incluyente, nunca excluyente. Esta inclusividad es característica de los verdaderos esoteristas. Cuando se carece de ella tenemos un aspirante, pero no un verdadero discípulo. Existe hoy dema­siado exclusivismo entre los esoteristas y las escuelas de ocultis­mo, y excesiva separatividad teológica. Se ha considerado que este Libro de Instrucciones contribuirá grandemente a contrarrestar esta errónea tendencia y podrá contribuir a abrir aún más la puerta del reino de Dios.

Gran parte del contenido de este libro es nuevo. Mucho es muy antiguo, probado y demostrado. Ninguna de las personas elegidas para esta instrucción y su inclusión en el Ashrama del Maestro, son santas o perfectas. Sin embargo, todos son verdade­ros aspirantes y continuarán hasta el fin sin tener en cuenta dolores, tristezas, disciplina, éxito, fracaso o gozo; todos recono­cen espiritualmente esas metas casi inalcanzables. Algunos estu­vieron en el sendero del discipulado aceptado (entendido técnica­mente), durante muchas vidas. Otros se están aventurando por primera vez conscientemente y con deliberado esfuerzo a hollar el camino hacia Dios. Todos son místicos que aprenden a ser ocul­tistas. Todas son personas normales que viven una vida moderna y útil en diferentes países del mundo. Otros por vocación son cris­tianos, protestantes, ortodoxos; aun otros son católicos romanos, y también pertenecen algunos a la Ciencia Cristiana o a otros cultos mentales, y varios son independientes y están libres de cualquier afiliación. Ninguno considera que su creencia particular ni su tras­fondo religioso, son esenciales para la salvación; saben que lo único esencial es la creencia en las realidades espirituales y en la esen­cial divinidad del género humano, creencia que necesariamente implica un corazón henchido de amor, una mente abierta e iluminada por la correcta orientación hacia la verdad y una vida dedi­cada al servicio y a aliviar los sufrimientos humanos. Tal es la meta determinada por todos aquellos cuyas instrucciones aparecen en este libro meta que no alcanzaron todavía y modo de vivir que no perfeccionaron aún. No obstante siguen inalterable­mente su camino, y ese camino es el Camino. Cristo dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”; los aspirantes que trabajan bajo un gran Discípulo dEL Cristo, empiezan a comprender algo de las significaciones e implicaciones de tal declaración, la cual es válida para todos los tiempos y discípulos, porque “como Él es, así somos nosotros en este mundo”.

El trabajo con este grupo particular se inició hace doce años. Las instrucciones para cada miembro se dan en orden consecu­tivo año tras año, de modo que surge con toda claridad una real imagen de la persona implicada, de sus problemas y de lo reali­zado o no. Este libro es alentador porque contrarresta la idea de que para llegar a ser discípulo aceptado debe poseerse un carácter excepcionalmente perfecto y destacarse por la aspiración que ins­pira su vida. Tales personas tienen sus problemas, y luchan por solucionarlos; su carácter adolece de fallas que tratan de superar; son verdaderos ejemplos del hombre o la mujer, que vuelve la espalda a los métodos comunes de encarar los asuntos materiales del mundo; cargan su cruz a fin de encontrar el camino de re­torno al hogar del Padre; ejemplifican al hombre que, habiendo empuñado el arado, sigue adelante “hasta alcanzar la recompensa del elevado llamado en Cristo”.

Algunas de estas personas fueron estudiantes de la Escuela Arcana, otras nunca lo fueron, aun otras (al enterarse de la exis­tencia de la Escuela, debido a su filiación con El Tibetano) traba­jaron en ella para ayudar a los estudiantes. Sus nombres no se mencionarán. Las iniciales que encabezan las distintas instruccio­nes y fechas son supuestas; probablemente no recibieron las ins­trucciones en las fechas dadas, ni las iniciales corresponden a sus nombres. Quienes conocemos la relación entre las iniciales y el discípulo, no daremos ninguna información, ni se responde­rán las preguntas respecto a su identidad. Lo importante es el temario de la enseñanza y no el nombre del discípulo, pues lo que se imparte es aplicable a todos los aspirantes.

Se puede mencionar otra razón que indica el valor de este libro. En todos los casos se le dice al discípulo el tipo de energía a la cual responde con más facilidad y a qué rayo o emanación divina pertenece, dándose cuenta de cuál es su línea de menor resistencia y dónde reside el principal punto de conflicto de su vida.

La filosofía esotérica enseña que en el momento de la creación surgieron de Dios siete grandes divinas Emanaciones, Eones o Espíritus (en los que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser). La misma enseñanza la podemos encontrar en La Santa Biblia. Las almas de todas las formas, lo mismo que las formas mismas, pertenecen a uno u otro de los siete rayos. Éstos pro­ducen los siete tipos psicológicos principales. Los siete rayos o emanaciones son:

1.   El primer Rayo de Voluntad o Poder. Muchos grandes go­bernantes del mundo, tales como Julio César, pertenecie­ron a este rayo.

2.     El segundo Rayo de AmorSabiduría. Cristo y Buda per­tenecen a este rayo. Es el gran rayo de la enseñanza.

3.     El tercer Rayo de inteligencia Activa. La masa humana in­teligente pertenece a este rayo.

4.   El cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. Los as­pirantes, las personas de buenas intenciones, los que se es­fuerzan y luchan, los que trabajan por la unidad, surgen de esta línea.

5.   El quinto Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia. Los científicos y las personas puramente mentales, regidas úni­camente por la mente.

6.   El sexto Rayo de Devoción e Idealismo. Muchos cristianos, los fanáticos y los sinceros eclesiásticos de todas las reli­giones del mundo.

7.   El séptimo Rayo de Orden Ceremonial o Magia. Los maso­nes, los financistas, los grandes hombres de negocios y los  organizadores de todo tipo. Los ejecutivos poseen las ener­gías de este rayo en su equipo.

Sin embargo, sólo cuando un hombre está altamente desarro­llado y se acerca al sendero del discipulado, le es posible al estudiante esotérico saber con exactitud a qué rayo pertenece. Per­sonas de todos los tipos y profesiones pertenecen a todos los rayos. El conflicto en la vida del discípulo tiene lugar cuando los rayos de su alma y de su personalidad integrada, se oponen uno al otro. Al mismo tiempo, su naturaleza emocional, sus facultados mentales y su cerebro físico, están regidos por uno de los rayos, y esta quíntuple relación, oculta gran parte del problema del ser hu­mano en evolución. El Tibetano dice a los miembros de Su grupo cuáles son los cinco rayos que los condicionan, de manera que los estudiantes aprenderán mucho si reflexionan sobre lo que El Tibe­tano expone. En los casos en que conozco personalmente al discí­pulo implicado y algo sobre sus problemas, me resultó asombrosa­mente interesante observar cuán infaliblemente exacto fue el  diagnóstico del Tibetano sobre los rayos involucrados. Al leer estas instrucciones, debe recordarse que aunque El Tibetano habla del alma, también emplea la palabra “ego” como sinónimo, pero se refiere al ego espiritual y no al ego personal de los psicólogos.

No se creyó prudente dar las meditaciones asignadas a los dis­cípulos ni los ejercicios respiratorios, excepto en pocos casos. Son estrictamente individuales y adecuados para cada uno y sus pro­blemas particulares. Sin embargo, en uno o dos casos, y después de detenida consideración, se insertaron, con ligeros cambios, algunas meditaciones que evidentemente serán de utilidad. Al final de cada instrucción hemos agregado una o dos frases, informando el trabajo realizado por el discípulo en el Ashrama. Esto resul­tará particularmente iluminador, por ejemplo, en los casos de P. D. W. y K. E. S., donde El Tibetano demuestra su exacta previ­sión y conocimiento de que ambos morirían pocos años después. Evidentemente, les preparaba para esa gran transición.

Para terminar, quisiera agradecer a esos discípulos que tan buenamente pusieron a mi disposición sus instrucciones persona­les, en su anhelo de servir a las generaciones venideras de discí­pulos. Muchos de ellos ayudaron a preparar el original para la imprenta. Quisiera también dar gracias a quienes me ayudaron a preparar el texto para su publicación; especialmente a Joseph Lovejoy, quien ha dedicado a este libro muchos días de trabajo, ayudándome durante años a preparar la publicación de los libros del Tibetano.

Espero que todos cuantos lean este libro reciban la inspira­ción que hemos recibido quienes lo preparamos y también que su confianza en la Jerarquía y en la existencia del Cristo y Sus discípulos, los Maestros, se acreciente con tal fuerza que impelirá a muchos más, a que traten de recorrer el Camino y unirse al gran número de aspirantes que en muchos países intentan hollar el Sendero, llegando a convertirse en el Sendero mismo.

Octubre de 19413

Alice A. Bailey

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LAS GRANDES INVOCACIONES

Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.

Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena voluntad dondequiera que estén.

Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.

Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.

Que así sea y cumplamos nuestra parte.

1936.

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Que surjan los Señores dc la Liberación.

Que traigan ayuda a los hijos de los hombres.

Que aparezca el Jinete del Lugar secreto,

Y con Su venida, salve.

Ven, oh Todopoderoso.

Que las almas de los hombres despierten a la Luz.

Que permanezcan con intención masiva.

Que el Señor pronuncie el fiat:

¡ Ha llegado a su fin el dolor!

Ven, oh Todopoderoso.

Ha llegado, para la Fuerza Salvadora, la hora de servir.

Que se difunda por el mundo, oh Todopoderoso.

Que la Luz, el Amor, el Poder y la Muerte,

Cumplan el propósito de Aquel Que Viene.

La Voluntad de salvar está presente.

El Amor, para llevar a cabo la tarea, está ampliamente difundido.

La Ayuda activa de quienes conocen la verdad también está presente.

Ven, oh Todopoderoso, y fusiona a los tres.

Construye una muralla protectora.

El imperio del mal debe terminar ahora.

1940.

*   *   *   *   *

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,

Que afluya luz a las mentes de los hombres;

Que la luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,

Que afluya amor a los corazones de los hombres;

Que Cristo retorne a la Tierra.

Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida,

Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;

El propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el Centro que llamamos la raza de los hombres,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz

Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en la Tierra.

1945.

SECCIÓN UNO

EL DISCIPULADO EN LA NUEVA ERA

POR EL TIBETANO

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PRIMERA PARTE

CHARLAS A LOS DISCÍPULOS

Hermanos míos:

Es importante que se den cuenta que hoy está aconteciendo algo nuevo. Que está surgiendo un nuevo reino de la naturaleza, el quinto, es decir, el reino de Dios en la tierra o el reino de las almas. Éste se está precipitando en la tierra y se está formando con quienes van siendo conscientes del grupo y pueden trabajar en formación grupal, lo cual será posible porque alcanzarán la per­fección autoiniciada (aunque relativa) y se identificarán con cier­tas expansiones grupales de conciencia, y también porque amarán a sus semejantes, así como en el pasado se amaron a sí mismos. Reflexionen detenidamente hermanos míos y capten, si pueden, la plena significación de esta última frase.

Su tarea consistirá mayormente en resumir y hacer efectivo el trabajo de esos dos grandes Hijos de Dios, el Buda y el Cristo. Como bien saben, el Buda trajo iluminación al mundo y encarnó el principio de la sabiduría; el Cristo trajo el amor al mundo, y encarnó en Sí Mismo un gran principio cósmico, el del amor. ¿Qué podemos hacer para que Su trabajo sea efectivo? El proceso incluirá tres aspectos:

1.     El esfuerzo individual, por parte del discípulo, utilizando la técnica del desapego, del desapasionamiento y del discer­nimiento, que el Buda enseñó.

2.     La iniciación grupal, posible por el esfuerzo autoiniciado del discípulo individual, que cumpliendo los mandatos del Cristo traerá la completa subordinación de la personalidad y del ente, al interés y bien grupales.

3.     El esfuerzo grupal, llevado a cabo como grupo, a fin de amar a todos los seres y captar y comprender la verda­dera significación de la técnica acuariana de amor y tra­bajo grupales.

He creído que serviría un propósito útil si vincularan sus mentes con el trabajo del Buda y del Cristo, pues les daría una vislumbre y un indicio de Sus dos sistemas de desenvolvimiento uno preparatorio para el discipulado aceptado y el otro para la iniciación que serían correlativos e interrelacionados. La sínte­sis de Su tarea es evidente para quienes trabajamos con más am­plia visión y una perspectiva más clara, imposible aún para ustedes.

En consecuencia, separo a mis discípulos en grupos, a fin de que puedan trabajar en diferentes aspectos del Plan; a la vez pre­paro el terreno para el trabajo grupal, que ayudará grandemente al individuo, pero sobre todo hará progresar el trabajo en la nueva era.

Mi intención es, por lo tanto, escribir algo en forma mas detallada respecto a estos grupos, y aunque mi tiempo es muy limitado, me veré obligado a impartir a mis discípulos (probable­mente en intervalos muy separados) mucha información en estas charlas e instrucciones individuales. No escribo fundamentalmen­te para ustedes, sino para sentar las bases del trabajo grupal que deberá realizarse en el mundo en los años venideros. Lo que expondré debe ser leído detenidamente, porque la palabra escrita quizá contiene varios significados que pueden ser presentidos de acuerdo a la intuición despierta o no del aspirante.

Yo, vuestro Hermano Tibetano, parto de la suposición de que cada uno de mis discípulos pondrá de su parte, por lo menos, algo esencial y básico, es decir, un ansia perseverante que nada de­tendrá. Cada uno inicia su trabajo con ciertas características fun­damentales: cada uno comienza esta definida empresa de entrenamiento para la iniciación con ciertos defectos, que actúan como impedimentos y obstáculos; cada uno ha sido reconocido por su luz y sus potencialidades, con las cuales forzosamente debe hacer todo lo que puede. Por lo tanto, observarán el difícil problema que enfrentan Quienes guían la evolución del mundo y buscan a aquellos que pueden ayudarles en Su trabajo.

Les impartiré enseñanza. Si se benefician o no con ella es asun­to de ustedes, algo que los discípulos de la nueva era deben apren­der. No existe tal cosa como la obediencia oculta que enseñan generalmente las actuales escuelas de ocultismo. Antiguamente, en Oriente, el Maestro exigía de Sus discípulos esa obediencia implícita que, en la práctica, hacía al Maestro responsable y cargaba sobre Sus hombros el destino o karma del discípulo. Tal condición no existe. El factor intelectual del individuo está hoy demasiado desarrollado para justificarlo, razón por la cual no rige. En la futura nueva era, el Maestro será responsable de ofrecer la opo­rtunidad y la correcta enunciación de la verdad, pero nada más. En estos días de mayor iluminación, el Instructor no asume la misma posición que en el pasado, y yo tampoco. Hablaré con franqueza. Conozco a mis discípulos, pues ninguno es recibido ni aceptado en mi Ashrama si el Instructor no ha hecho un profundo análisis de ellos. Transmitiré por medio de insinuaciones y sím­bolos lo que debe captarse, que será observado y comprendido por algunos de mis discípulos que han despertado el oído Interno y poseen un corazón realmente humilde. Si no reconocen esto, el tiempo seguirá su marcha y finalmente les llegará la revelación. Por lo tanto, no exijo ciega obediencia. Sin embargo, si se aceptan mis consejos y sugerencias y deciden, por propio y libre albedrío, seguir mis instrucciones, tendrán que hacerlo con exactitud. Tam­poco deben esperar constantemente resultados y fenómenos, que han entorpecido siempre el curso y el progreso de tantos seudodiscípulos.

Esto constituye también para mí un experimento, pues los que somos miembros, de cierto grado de la Jerarquía, estamos lógica­mente cambiando los antiguos procedimientos y adaptando los viejos métodos a las nuevas circunstancias y al progreso de la evolución. Muchos probados discípulos y aspirantes (quizá debie­ra decir “cansados”, hermanos míos, pues supongo que ambas palabras son veraces) serán sometidos a experimentos, lo que im­plicará la aplicación de las antiguas reglas, con procedimientos modernos. En la antigüedad los discípulos eran producto de épocas más pacíficas. La sustancia metal o “chitta” (como la denominó Patanjali en su famoso Libro de las Reglas), no estaba muy desarrollada, tampoco matizada por ideas, ni potencialmente ilumi­nada. Hoy, el conocimiento está muy difundido y muchas per­sonas ya piensan por sí mismas. El material para el discipulado, que deben emplear los Maestros y el tipo de personas que deben ser desarrolladas y conducidas hacia la Iluminación, es de grado y calidad superior, si se me permite emplear un término tan in­adecuado. Por otra parte, el experimento de cambiar métodos y de complementar la nueva técnica del trabajo grupal, debe llevarse a cabo análogamente en medio de la presión y la tensión de la civilización occidental. Esto impone un indebido esfuerzo a quie­nes fueron elegidos para participar en esta tarea, pero si es posi­ble continuar y tener éxito, se templará el material para que adquiera un grado más refinado de poder. Como se dijo, la selva occidental es distinta de la selva oriental; demanda paz en medio del tumulto; fuerza en la fatiga; persistencia a pesar de la mala salud, y comprensión a pesar del clamor de la vida occidental. Por lo tanto, el progreso continúa en medio de las condiciones existente y no por ellas. Los discípulos a los cuales voy a instruir no podrán apartarse del mundo. No existe estado de paz física y de tranquilidad donde pueda invocarse al alma y realizar un trabajo de poderosos resultados, como en la quietud del silencio y en el descanso de lo que el hindú denomina “samadhi” el total desapego de las demandas del cuerpo y las emociones. El trabajo debe ir adelante en medio del espejismo. Se debe hallar el lugar de paz en medio del desorden; adquirir sabiduría en medio del tumulto intelectual y colaborar con la Jerarquía en el aspecto in­terno de la vida, circundados por el ensordecedor ruido de la vida moderna en las grandes ciudades. Tal es el problema de ustedes y el mío al tratar de ayudarles.

En lo que a mí respecta tengo también el problema del exce­sivo desgaste de fuerza, cuando a intervalos intento llegar a uste­des y estudiarles. Además, tengo la tarea de leer a larga distancia en sus mentes, ver su luz y vitalizar sus auras. Hasta ahora los Instructores orientales no tuvieron ese problema, excepto en muy raros casos. Los que ahora trabajan en el mundo moderno regidos por los Maestros de Sabiduría, durante una encarnación o en anteriores, han pasado por un proceso preliminar de sintoniza­ción y entrenamiento, para poder ser receptivos. Por lo tanto, recuerden que tengo también un problema que estoy dispuesto a resolver en bien del mundo necesitado, como contribución mía a la aceleración del advenimiento de la nueva y más fructífera era. En consecuencia, debemos ayudarnos mutuamente en nues­tros esfuerzos.

No prometo resultados rápidos y tampoco me comprometo a proporcionar desarrollos espectaculares. Los resultados dependen totalmente de ustedes, y éstos dependen de su paciencia, de la exactitud de los detalles, de la disciplina que estén dispuestos a imponer a sus vidas y del olvido de sí mismos. Quisiera pedirles que no se preocupen por los resultados y que trabajen sin apego, puesto que no saben con exactitud las metas que he fijado para ustedes; también quisiera que abandonen el constante autoanálisis, característica sobresaliente del místico occidental introspectivo, aunque ambicioso... Por lo tanto, ¿qué posición adopto? La po­sición de quien, perteneciendo a un gran grupo de discípulos desde el aspirante más humilde hasta el más elevado Miembro de la Jerarquía, vincula a la humanidad con el reino espiritual puede enseñarles las antiguas reglas y hacerles sugerencias para que recorran más rápidamente el sendero y sean de mayor utilidad a sus semejantes. En esto no hay la más leve insinuación de una afirmación autoritaria de parte de un miembro de la Jerarquía que debe ser obedecido y cuya palabra es infalible. Recuerden esto, de lo contrario no es posible trabajar, pues entrarían elementos de peligro, y el actual esfuerzo quedaría en la nada. Mi anonimato se ha mantenido siempre y así continuará, aunque los miembros de este grupo de discípulos saben quien soy. Me conocen por lo que soy. Me conocen como Instructor, como discí­pulo tibetano e iniciado de cierto grado el grado no tiene impor­tancia para ustedes. Lo que tiene importancia es la enseñanza que daré. Soy un iniciado en los misterios del ser. Esta afirmación imparte por sí misma información a quienes tienen conocimiento. Saben también que tengo cuerpo humano y resido en el norte de la India. Que esto sea suficiente y no permitan que la curiosidad les haga perder de vista la enseñanza.

Estamos juntos en una empresa espiritual. Todos volunta­riamente y sin ser presionados han declarado estar dispuestos a ir adelante hacia una vida espiritual más intensa. Esto deben hacerlo por propia libertad de sus almas y por el poder de sus propios intelectos. Seguirán las instrucciones que les parezcan razonables y correctas, pero cuando decidan seguirlas, deben procurar cumplir con exactitud mis requisitos. Analizarán y con­siderarán los requisitos que de vez en cuando les impartiré, y no acepten ni crean en su inspiración verbal porque vienen de mí. El lenguaje siempre entorpece y limita. La salud y las circuns­tancias les servirá de guía en su trabajo, pero recuerden siempre que para llegar a ser Maestro se debe alcanzar la maestría, no la obediencia a determinada persona. Deberán tener en cuenta que yo, su Instructor, no soy siempre consciente de su situación física o de las acciones diarias. No me ocupo de los asuntos de la personalidad; los aspirantes desorientados que afirman que los Maestros les dicen lo que deben hacer y les guían en sus asuntos personales, están aún muy lejos del grado del discipulado acep­tado. Recuerden que la luz brillará en la mente autocontrolada, libre del predominio mental de otra mente. Con estas prevencio­nes claramente comprendidas, pasaremos a enunciar ciertos prin­cipios y a considerar lo que es posible realizar:

Primero, debe recordarse siempre que el nuevo discipulado es primordialmente un experimento en trabajo grupal y que el per­feccionamiento individual del discípulo no es su objetivo principal. Considero esta afirmación como básica y esencial. Los individuos están destinados a suplementarse y complementarse mutua­mente, y el grupo deberá oportunamente constituir un conjunto de cualidades, capaz de expresarse útil y espiritualmente, a través del cual pueda afluir energía espiritual para ayudar a la humanidad. La tarea deberá realizarse en el plano mental. La esfera de servicio de cada discípulo individual es la misma de antes, pero a los diferentes campos del esfuerzo individual se agregará actividad y vida grupales, que serán más perceptibles a medida que transcurra el tiempo. Por lo tanto, el primer objetivo es fu­sionar y unificar el grupo, de modo que cada miembro pueda trabajar en íntima relación mental y en colaboración espiritual con los demás. Esto inevitablemente llevará tiempo, y el éxito de la Jerarquía en este nuevo esfuerzo dependerá de una actitud sensata y de una afluencia del espíritu de amor, por parte de  cada miembro del grupo. Esto será relativamente fácil para al­gunos discípulos, pero muy difícil para otros. Muchos individuos de gran cultura desarrollaron excesivamente la mente analítica. Sin embargo, a medida que trascurra el tiempo y se haga un verdadero esfuerzo, el proceso de unificación progresará gran­demente. En consecuencia, éste es nuestro primer esfuerzo, y también el esfuerzo del grupo de cada Maestro y la realización de la Jerarquía Misma, la unidad grupal.

Cada discípulo debe aprender a subordinar sus propias ideas, acerca del progreso personal, a las necesidades del grupo, porque a fin de tener un grupo coordinado y activo como unidad de servicio mientras algunos discípulos tendrán que acelerar su progreso en determinados líneas, otros tendrán que aminorarlo momentáneamente para ponerse a la par de la mayoría. Esto suce­derá automáticamente si la identificación grupal es el factor dominante en los pensamientos de cada discípulo, y si se relega a segundo plano el deseo de progreso personal y satisfacción espi­ritual. Los grupos de cada Ashrama están destinados a trabajar juntos eventualmente, en la misma forma que los distintos sectores de una gran organización actúan eficazmente juntos como una unidad. Los grupos deben funcionar armónica e inteligentemente. Esto será posible cuando los individuos de un grupo y los grupos individuales pierdan de vista sus propias identidades al realizar el esfuerzo para que este experimento de la Jerarquía tenga éxito. Los sentimientos, las reacciones, los deseos y los triunfos de los individuos no cuentan enfáticamente para nada. Sólo es conside­rado de importancia lo que promueve el esfuerzo grupal y enriquece la conciencia del grupo. Lo único, por ejemplo, que atrae mi atención es aquello que proporciona mayor poder espiritual a mi grupo de discípulos, o lo que intensifica su luz o amortigua su fulgor. Debe recordarse que considero siempre subjetivamente a mis grupos de discípulos como un grupo. Veo su fulgor; observo el ritmo unido, el tono y color unificado; oigo el sonido que emi­ten colectivamente. Quiero reiterar que, en cierto sentido, sus individualidades no me interesan ni las considero de importancia, salvo en la medida que aceleran o disminuyen la vibración grupal. Para nosotros, los Instructores del aspecto interno, ustedes, co­mo personalidades, no tienen importancia, pero como almas son de vital importancia. Cada discípulo en el grupo de cualquier Maestro puede tener muchas debilidades y limitaciones que actúan como obstáculos en el mismo grupo, pero como almas, están parcialmen­te despiertos y vivos y han logrado cierta medida de alineamiento. Lo mismo sucede con todos los de mi grupo. Como almas les estimo y trato de ayudarles y elevarles para que alcancen expansión e iluminación.

Quisiera hacer resaltar un punto, a medida que consideramos al individuo en el grupo y sus relaciones grupales. Vigilen cuidado­samente sus pensamientos respecto a los demás, eliminen inme­diatamente toda sospecha y crítica y procuren mantenerse mutua­mente firmes en la luz del amor. No tienen la menor idea de la potencia de tal esfuerzo, ni de su poder para desatar las ligaduras de cada uno y elevar al grupo a una extraordinaria altura. Por la luz pura del mutuo amor pueden acercarse más a mí y a los instruc­tores en el aspecto subjetivo de la vida y llegar más rápidamente al Portal que conduce al Camino Iluminado. Tienen la oportunidad de demostrar entre sí el valor científico y el poder del amor, consi­derado como la fuerza de la naturaleza. Esfuércense por demos­trarlo, así cada uno liberará lo que necesita para establecer cam­bios poderosos y vitales en los cánones y propósitos de la vida de los miembros del grupo. El amor no es un sentimiento ni una emo­ción, tampoco un deseo o móvil egoísta para actuar correctamente en la vida diaria. Amar es esgrimir la fuerza que guía los mundos y conduce a la integración, unidad e inclusividad, que impele a ac­tuar a la Deidad misma. El amor es algo muy difícil de cultivar, debido al egoísmo inherente en la naturaleza humana, y difícil de aplicar en todas las condiciones de la vida, y su expresión exigirá al máximo lo que puedan dar y el abandono de toda actividad personal egoísta.

Los discípulos del grupo de un Maestro deben amarse mutua­mente con inteligencia y constante fortaleza, así liberan esa luz y poder que hará oportunamente que el grupo tenga un valor efec­tivo en el mundo. Para no herirles cuando trabaje con ustedes en el futuro, no disfrazaré las verdades que tenga que decirles; tampoco entraré a considerar los sentimientos y las reacciones de la personalidad, porque cuento con la sinceridad del propósito de to­dos ustedes.

Quizá sea prudente recordar aquí que, por regla general, nadie cree lo que otros dicen no importa cuán evidente sea la verdad ni por más que afirmen que la aceptan. Únicamente las verdades forjadas individualmente en el crisol de la experiencia penetran realmente en la conciencia viviente y fructifican. Pero en este esfuerzo grupal emprendido, todos los miembros son conscientes de lo que se le dice a cada uno, lo cual puede ser muy útil y producir reajustes más rápidos, imposibles de otra manera, siempre que en forma unida y amorosa ayuden al condiscípulo a cambiar las condiciones indeseables. Por mi parte, cuento con una sola cosa her­manos míos, y es la profunda sinceridad de ustedes. Señalar un defecto o un error no es algo negativo como algunos creen. A medida que la clara luz del alma afluye, revela a la personalidad tal cual es. Si se practica verdadero desapasionamiento, los discípulos de este grupo verán las cosas tal cual son, y permanece­rán impávidos ante la revelación de cualidades deseables o inde­seables. Si se sienten deprimidos, irritados o heridos por tal revelación, indica falta básica de desapasionamiento y demuestra apego a la personalidad y a la opinión de los demás.

Segundo, es esencial que los discípulos de un ashrama sean contemplativos, pero en sentido ocultista, no místico. En el trabajo de meditación, que están realizando o realizarán en el futuro, el objetivo debería ser alcanzar lo más rápidamente posible el punto más elevado del proceso de la meditación, pasando con rapidez por las etapas de concentración, alineamiento y meditación, hasta lle­gar a la contemplación. Una vez alcanzado este elevado punto, procuren mantenerlo, y de esa manera aprenderán a actuar como almas en su propio mundo, contemplando el mundo de las ener­gías, en el que todos los iniciados trabajan y donde algún día, en esta o en otra vida, cada uno de ustedes tendrá cabida. Este estado (si así puedo llamarlo) deben alcanzarlo con cuidado, observarlo con exactitud, cuando se logra de alguna manera mantener un re­gistro preciso de las impresiones. Por lo tanto, deberán constituir un grupo de contemplativos activos. Los resultados serán mas fáciles si reflexionan y luchan por alcanzar la primera condición de su existencia grupal, la unidad grupal.

Tercero, esta unidad grupal, que tendrá sus raíces en la meditación grupal unida o en la vida contemplativa (donde el alma sabe que es una con todas las almas), debe demostrarse en alguna actividad grupal que deberá manifestarse inmediatamente en el grupo, y más tarde cuando la unificación sea más completa en todo el mundo. Así se exteriorizarán en la Tierra los ashra­mas de los Maestros, y la Jerarquía actuará abiertamente en el plano físico, y no tras de la escena como hasta ahora. Entonces se restaurarán los Misterios.

SEGUNDA PARTE

Cabe ahora preguntar: ¿Cómo puede lograrse esto en forma práctica en un grupo de discípulos que ansían sinceramente colaborar y ayudar en este trabajo? Trataré de darles una respuesta clara.

Se han comprometido voluntariamente a trabajar juntos cuando les ofrecí la oportunidad.  Aspiran a la solidaridad grupal, basados en que son almas. Esto, con el tiempo, deberá manifestarse subjetiva y esencialmente en forma de intercomunicación telepática grupal, como comprensión también grupal de los problemas y dificultades de cada uno, y como oportunidad grupal para ayudarse mutuamente.  Esta ayuda no puede ni debe venir en virtud del esfuerzo o del contacto personal, tampoco por el planteamiento de problemas relacionados con las circunstancias y el carácter, ni por consejos o sugerencias En el grupo de un Maestro no se consideran las personalidades, en lo que a cada uno respecta.  Al mismo tiempo cada uno debería aprender a fortalecerse y ayudarse mutuamente, evitando toda intromisión de la personalidad.  Cada uno debe aprender a transmitir a un condiscípulo la cualidad del rayo de su propia alma, estimulándole a fin de acrecentar su valentía, adquirir una pureza de móviles más sutil y un amor más profundo, evitando vitalizar las características de su personalidad; también debe pensar que él y los demás son almas y no seres humanos limitados.

Tenemos, en consecuencia tres objetivos ante nosotros:

1.     Unidad grupal…, mediante el pensamiento, el conocimiento exotérico de cada uno y el constante envío de pensamientos de amor.

2.     Meditación grupal…, como grupo de contemplativos, arraigando a este grupo en el reino de las almas y fortaleciendo a todos los individuos involucrados.

3.     Actividad grupal..., que dará por resultado la ayuda mutua sobre los problemas específicos del carácter, pero no los circunstanciales.  Reflexionen sobre esta diferencia hermanos míos.

Más adelante, cuando el grupo esté realmente consolidado, deberá empezar a funcionar externamente y su vida hará sentir su presencia.  Deberá procurar acrecentar constantemente la potencia espiritual de todos los grupos con los cuales puedan estar relacionados o asociados los miembros de este grupo.  Me refiero a todos los grupos que pertenecen a la nueva era y trabajan en líneas espirituales. Oportunamente traerá como efecto la curación de los diversos males del género humano físicos, emocionales, psicológicos y mentales.

Hay ciertas reglas sencillas, pero precisas, que deberán regir la vida interna espiritual de los neófitos en entrenamiento para las distintas etapas del discipulado. Permítanme hacer sugerencias para este trabajo sencillo e inmediato.

Ante todo, los discípulos deben practicar regularmente la meditación. Cada meditación es apropiada para el discípulo implicado y varía de acuerdo al rayo, grado de evolución y etapa del discipulado, por ser el objetivo inmediato.  Estas meditaciones no pueden darse aquí, sino como sugerencia para su empleo y aceptación.  En alguna etapa de la meditación, procuren vincularse conmigo, pero esta vinculación debe tener lugar después de haberse esforzado para lograr y haber logrado el alineamiento con el alma.  Por esta razón es esencial que se vinculen después del alineamiento para evitar el espejismo y la ilusión del plano astral, donde miles de formas mentales y entidades imitan a los Instructores y a los Maestros.  Durante su meditación dediquen un breve período para tratar de vincularse con sus condiscípulos, enviándoles amor, fuerza del alma y ayuda.

Descubrirán, además, que es de valor llevar lo que se puede llamar un diario espiritual.  Esto no significa que deban anotar diariamente los acontecimientos del día, ni lo que tenga relación con lo que sólo concierne a la personalidad. Tengan en cuenta esto. En el diario deberán anotar lo siguiente:

1.     Toda experiencia espiritual obtenida, como ser por ejemplo, el contacto con alguna Presencia, es decir, la de su propia alma, el Ángel de la Presencia, el contacto con algún discípulo y, oportunamente (cuando lo justifiquen la vida el trabajo y la disciplina), el contacto con un Maestro. Regístrenlo en forma imparcial, manteniendo una actitud científica y buscando siempre una explicación práctica antes de aceptar una mística.  Un espíritu agnóstico (no ateo) es de real valor para el principiante, pues lo resguarda de las celadas del mundo ilusorio y del psiquismo inferior.

2.     Toda iluminación que les llegue, que arroje luz sobre algún problema y revele el camino que cada uno o el grupo debe seguir. Toda intuición corroborada por la razón que lleve hacia el conocimiento y evoque la sabiduría del alma y la registre el cerebro por conducto de la mente.

3.     Cualquier acontecimiento telepático entre ustedes y sus condiscípulos. Esta interacción telepática debe ser cultivada, pero vigilada y controlada muy cuidadosamente, manteniendo la más estricta exactitud.  De este modo se fomentará el espíritu de la verdad, principio que rige toda verdadera comunicación telepática.  Un ashrama trabaja telepáticamente cuando está organizado plena y correctamente.

4.     Deben registrar también todo fenómeno de carácter místico y espiritual.  Dentro de esta categoría cabe la percepción de la luz en la cabeza.  Deben observar su fulgor, su intensificación y amortiguamiento, escuchar la Voz del Silencio, que es la voz del alma, pero no la del subconsciente; anotar los mensajes del alma, o de otros discípulos o servidores del mundo, las expansiones de conciencia que los inicia en la vida consciente de Dios, a medida que se manifiesta a través de cualesquiera de las formas, y deben oír la nota que emiten todos los seres.  Un detenido estudio de la tercera parte del libro La Luz del Alma (los Aforismos sobre la Yoga de Patanjali) indicará el tipo de fenómenos que deberá anotarse en este diario.

5.     Toda experiencia de carácter psíquico, no incluida en los párrafos anteriores. Las ya mencionadas entran en lo que podríamos llamar psiquismo superior, y conciernen a las facultades psíquicas superiores, al conocimiento intuitivo, a la telepatía mental (no a la telepatía que tiene por base la actividad del plexo solar).  Se pueden anotar, además, las experiencias psíquicas inferiores, agradables o desagradables.  Sin embargo, deben olvidarse, una vez anotadas, por carecer de importancia.

Pasarán días y semanas sin tener nada que anotar, pero no se desconcierten.  Se debe cultivar la sensibilidad del mecanismo del alma a la vibración espiritual y desechar la existente sensibilidad a las impresiones psíquicas inferiores. Son tantas las voces que reclaman nuestra atención, tantas las impresiones procedentes de formas físicas y astrales que nos circundan que registra nuestra conciencia, que las vibraciones y sonidos procedentes del mundo subjetivo y espiritual, se pierden, no se registran ni se anotan. Hallarán interesante observar al término de pocos años, la diferencia en los datos anotados y en el desarrollo de la sensibilidad hacia el tipo correcto de impresión. Esto sólo se logrará después de un tiempo prolongado y de haber eliminado mucho material espurio y una vez reconocido por lo que es: astralismo, falsas pretensiones y formas mentales.

Cabe aquí otra pregunta: los discípulos del grupo de un Maestro, ¿qué deben buscar como evidencia de un trabajo grupal exitoso? Primero y ante todo, como bien saben, integridad y cohesión grupales. Nada se puede hacer sin ello. El vínculo subjetivo de los discípulos entre sí, en su propio grupo, y de éste con otros grupos dedicados a un trabajo especial dentro del ashrama, y (como resultado de ello) el surgimiento de un grupo y de una conciencia ashrámica, constituyen objetivos vitales. Se espera que esto también derive en una interacción telepática que dará por resultado un poderoso y exitoso trabajo externo.  Estas actividades producirán una circulación grupal de energía, que ayudará a salvar al mundo. Cada uno debe recordar siempre que la pureza del cuerpo, el control de las emociones y la estabilidad mental, son fundamentalmente necesarios, y deberán tratar de lograrlo diariamente. Una y otra vez reitero estos requisitos básicos del carácter y, por fatigosa que sea tal repetición, les exhorto a cultivar tales cualidades. Quiero recordarles también que siendo hombres y mujeres adultos y maduros, no necesitan declaraciones específicas sobre defectos y características. Trato sólo de hacer sugerencias sobre la tendencia del pensamiento. Observen la palabra sugerencia, pues es lo único que haré. El discípulo debe sentirse libre de seguir una sugerencia o insinuación, como mejor le parezca. Podría decirse que todo este trabajo es un experimento en el sentido común esotérico y en la disposición de aceptar una sugerencia. Es una experiencia para la intuición y una prueba para el discernimiento. El trabajo, para el cual los he llamado, constituye también un experimento sobre la impersonalidad, la disposición a trabajar y aprender, la libertad de elegir o rechazar y sobre la observación y las técnicas. Todos tienen su valor.

Constituye, además, un experimento para mí. Hasta ahora trabajé con sólo tres discípulos occidentales, de los cuales A A.B. es uno. Los otros dos son totalmente desconocidos para ustedes. Les pido ayuda y colaboración en lo concerniente a las conclusiones que se alcanzarán en estas primeras etapas de trabajo. Les pido también mantenerse unidos no importa que ocurra ni qué fuerzas traten de separarles.  Exhorto a mis discípulos a amarse entre sí, a pesar de las diferencias de carácter y de rayo y a trabajar lealmente unidos para alcanzar coherencia e integridad grupales sin importar la diversidad de opinión que mantengan ni lo que ocurra en el transcurso del tiempo. Si se pueden mantener unidos en el transcurso de los años y en todo este ciclo de vida, entonces el grupo puede seguir adelante hacia el futuro y trabajar juntos en otros planos, conservando así la energía. ¿Podrán persistir y continuar? ¿Podrán establecer tal interacción telepática que el obstáculo de la muerte no constituya con el tiempo una barrera y persista la continuidad de comunicación?

Tales interrogantes surgen y sólo el tiempo responderá. Si hay persistencia en el esfuerzo, un vínculo leal de amor, adhesión al ideal grupal y mutua tolerancia, comprensión y paciencia, quizá pueda este grupo fusionarse en una unidad, que en verdad será un átomo viviente en el cuerpo jerárquico. Todos están en alguna etapa del sendero del discipulado y allí reside la oportunidad.

Este es un grupo (muy pequeño en realidad) de discípulos que, por su devoción a la verdad, por su esfuerzo en el cumplimiento de su deber, por su mutua relación kármica y en reciprocidad conmigo, han sido elegidos (a pesar de sus limitaciones y desenvolvimiento deficiente) para trabajar juntos hacia el fin específico de formar un núcleo de poder y energía espirituales, para ayudar a la humanidad.  Pero sobre todo es un grupo formado para inaugurar los métodos de la nueva era respecto al trabajo grupal y para el entrenamiento de discípulos y su preparación para la iniciación, junto con otros grupos de todo el mundo que han captado la nueva visión y trabajan inspirados e impresionados por los Maestros.  La fundación de las escuelas de los misterios, que más adelante serán restablecidas en el mundo y a la que me referí en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista, puede ser posible si todos se ponen a la altura de la oportunidad.  Esto se debe tener en cuenta. El experimento puede fracasar. Fracase o no, de todas maneras se obtendrá algo de verdadero beneficio... Que todos y cada uno estén a la altura de la oportunidad y lleven adelante el trabajo en los tres mundos y en el reino de donde afluye la luz del alma.  Es mi más sincero anhelo y deseo.

TERCERA PARTE

A medida que enfrentan esta oportunidad en un mundo que atraviesa una grave crisis, diré a todos mis hermanos y discípulos activos que es necesario tengan presentes tres cosas, si quieren trabajar con eficiencia y en la forma deseada:

Primero: Los discípulos deben saber que los Maestros tienen tres grupos de trabajadores. Los que llevan a cabo una difícil tarea en el mundo externo, materializando las formas por las cuales la Jerarquía puede expresar Sus intenciones y establecer los contactos humanos. De estos discípulos hay muchos y hacen este trabajo por propia y libre elección, porque comprendieron la necesidad inmediata y futura de la humanidad y se comprometieron a servir. Luego tenemos a quienes actúan como vínculos entre los Hermanos Mayores de la raza, los Maestros de Sabiduría, que encarnan el Plan divino, y los trabajadores ya mencionados. No digo que actúen como eslabones entre el discípulo y su Maestro, porque en esta relación directa nadie puede intervenir, particularmente en las etapas más avanzadas. Sin embargo, este segundo grupo de discípulos activos trabaja como intermediario en la manifestación del Plan en el mundo, y está preparado para ir a cualquier parte cuando sea necesario, ayudando con su sabiduría y experiencia, e implementando la capacidad de los trabajadores locales e intercambiando ideas. Ya se han enviado algunos expresamente para acelerar el trabajo y aumentar la atracción magnética de esos centros a través de los cuales puede afluir la fuerza espiritual de la nueva era.

Todo esto es preparatorio para un esfuerzo supremo que la Jerarquía de Maestros planea hacer. Si ustedes, allí donde están, trabajan con absoluta entrega y consagración dedicando tiempo e interesándose en la causa, será posible preparar el terreno de tal manera que el futuro esfuerzo de los Maestros sea adecuado a la emergencia.

El tercero es el grupo de los Maestros y Sus iniciados colaboradores. Actúan principalmente en el aspecto interno. Su actividad se reduce mayormente al plano mental y al empleo científico del pensamiento. De esta manera guían a Sus trabajadores y ayudantes e influyen y dirigen a Sus discípulos activos y a los discípulos mundiales.

Existe actualmente la intención interna de fusionar el acercamiento occidental y oriental con la sabiduría antigua y la Jerarquía. La colaboración y el recíproco intercambio de sabiduría y conocimiento son esenciales si queremos perfeccionar tal acercamiento. Los objetivos de ambos métodos, el místico ocultista, son los mismos.

Segundo: Es necesario que los discípulos activos comprendan hoy la urgencia inmediata. Hay crisis en los asuntos humanos, crisis que debe ser considerada como una oportunidad y no como un cataclismo o catástrofe. Así como en la vida del aspirante al discipulado le llega una vida o una serie de vidas en que existe un conflicto directo entre el alma y la naturaleza inferior, también existe hoy una crisis análoga en nuestro planeta. El objetivo en ambos casos consiste en que el alma asuma mayor control sobre el aspecto forma.

Observándolo desde otro ángulo, esta alma planetaria, actuando como una Jerarquía de Maestros, se encuentra en conflicto directo con las fuerzas del mal. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que esas fuerzas también constituyen una Jerarquía de entidades, que son las formas materiales y, por lo tanto reales y correctas en su correspondiente lugar. En realidad la cuestión reside en el objetivo, en determinado ciclo de tiempo. El objetivo actual es que toda la familia humana debe hacer ahora tres cosas y todo lo que milita en contra de esto es maligno:

1.     Manifestar la naturaleza del alma por medio de la personalidad integrada. La naturaleza del alma es amor y voluntad al bien.

2.     Transferir la energía orientada actualmente hacia la vitalización del cuerpo físico y la creación física, hacia el nutrimiento de la facultad creadora en el plano mental; de esta manera toda la familia humana será trasmutada en un agente dinámico, autoconsciente y creador.

3.     Inaugurar un periodo de desenvolvimiento espiritual en todos los reinos de la naturaleza. Al finalizar este periodo se le abrirá nuevamente la puerta al reino animal y se les ofrecerá la oportunidad a las expectantes almas embrionarias. En esta época también muchos podrán recibir la iniciación, por eso se van equilibrando las fuerzas en los extremos de la línea humana de evolución. Esto lo producirá la renovada actividad cíclica de la Gran Logia Blanca y será llevada a cabo mediante esas energías que están introduciendo la nueva era. Tal crisis ya está sobre nosotros casi prematuramente, debido al progreso excesivamente rápido de la humanidad desde 1850. Por el impulsivo anhelo de los hombres mismos, se ha hecho contacto con un nuevo reino y una nueva dimensión. La humanidad ha liberado energías hasta ahora desconocidas cuyos efectos son de dos tipos, con resultados buenos y malos.

Tercero: Los discípulos deben organizarse ya para un esfuerzo constante y unido. Esta actitud debe asumir la forma de una colaboración más estrecha entre todos los grupos, permaneciendo en una relación más íntima, fortaleciéndose así mutuamente y, cuando sea posible, mancomunar esfuerzos. Además debe traer como resultado un empuje unido de todos los agente espirituales y ocultistas y la presentación de la verdad a la masas, en todos los sentidos posibles. Así como en los días atlantes las fuerzas espirituales estaban subordinadas a los deseos egoístas de los hombres, también hoy están siendo subordinadas a las mentes y ambiciones de los hombres, y los resultados serán profundamente malignos. La actual situación mundial lo demuestra. Aunque pueda haber oportunamente beneficio material y prosperidad física en esos países donde se están siendo grandes experimentos, sólo ejemplificarán el triunfo de la forma y finalmente quedará en la nada. Así como todo ser humano lucha en alguna vida por la realización de la personalidad, lo mismo sucede con las naciones. Sin embargo, en el corazón de cada nación está latente el alma mística y, eventualmente, después de grandes luchas y angustias, todo será para bien. Las tendencias hacia el materialismo y la realización de la personalidad deben ser contrarrestadas, de acuerdo a un plan más amplio y a la voluntad al bien, mediante un movimiento opuesto de vida espiritual, y debe ser el objetivo de todos los discípulos activos.

Por lo tanto, que estos discípulos activos procuren profundizar su amor hacia todos los seres y que el acrecentamiento su amor se obtenga extrayendo del amor grupal subyacente todos los acontecimientos mundiales. ¿Cuándo llegará el momento hermanos míos, en que el mundo comprenda que el aspecto amor del Logos en lo que afecta al reino humano está enfocado en el grupo interno y subjetivo de trabajadores? Ese amor ahora se halla en proceso de arraigarse físicamente por medio de los nuevos grupos que (como éste) están en proceso de formarse en todo el mundo. Estos nuevos grupos son centros (o deberían serlo) magnéticos, constructivos y puros del amor divino. Procuren por lo tanto cumplir los requisitos en la medida de su fuerza física y recuerden siempre que son más capaces que antes, de un mayor esfuerzo y tensión.

Este experimento que he instituido y al que ustedes se han sometido voluntariamente, debe ser emprendido para propósitos grupales. La Jerarquía trata de descubrir hasta qué grado son sensibles los grupos, como un todo, a la guía y la instrucción subjetiva y hasta dónde se han despejado los canales de comunicación entre los distintos individuos del grupo y el Maestro y entre los diversos grupos del Ashrama de un Maestro. El grupo de discípulos de un Maestro, en el aspecto interno de la vida constituye un organismo integrado que se caracteriza por la vida el amor y la acción mutuas. Las relaciones de un grupo así, se establecen totalmente en los niveles mental y astral, de allí que no se sientan las limitaciones del etérico cuerpo de fuerza ni las del cerebro físico. Es innecesario decir que la relación fundamental reside en los niveles egoicos. El hecho de que el cuerpo etérico y el cerebro físico estén excluidos de estas relaciones fundamentales, en lo que al Ashrama se refiere, facilita la comprensión y el intercambio recíprocos. Sin embargo, conviene recordar que el poder astral se siente mucho más en el plano físico que en cualquier otra parte, de allí el énfasis sobre el control del deseo emocional, puesto en todos los tratados sobre el discipulado sobre la preparación para alcanzar ese estado. No es fácil para el principiante término medio, en el sendero del discipulado percibir esto o comprender la necesidad de las reglas y las sugerencias. A algunos no les resulta fácil adaptarse a las reglas y las disciplinas, salvo que ello sea completamente autoiniciado. Sólo hago sugerencias, hermanos míos, y seguirlas constituye parte de la sabiduría, mientras estén voluntariamente bajo tutela. El trabajo que realizan conmigo es exclusivamente por propio libre albedrío y elección. No están sometidos a ninguna compulsión. Otros discípulos están dispuestos a seguir las instrucciones, pero su real dificultad reside en adoptar la vida a los ritmos deseados. El estrecho sendero que todos los discípulos deben hollar, requiere obediencia a las antiguas reglas para discípulos, obediencia que se presta voluntariamente y con ojos abiertos, aunque nunca se espera una adhesión rígida a esas reglas. El discípulo progresa adaptando inteligentemente su vida a estos requisitos, hasta donde sea razonablemente posible, y no adaptando los requisitos a su vida. Siempre se necesita flexibilidad dentro de ciertos límites, pero esta flexibilidad no debe ser motivada por la inercia personal o las dudas mentales.

Tal relación entre los discípulos está cambiando. Se intenta iniciar una actividad e intercambio grupales en el plano físico, involucrando en consecuencia el empleo del cuerpo etérico y el cerebro. Por lo tanto, las dificultades a vencer son grandes y ansío que lo entiendan. ¿Comprenderán, por ejemplo, que cualquier diferencia de opiniones en las relaciones de este grupo de discípulos será causada por reacciones cerebroastrales y, que por lo tanto, no debe dárseles importancia? Deberían ser eliminadas inmediatamente, borradas de la mente y de la memoria y clasificadas como limitaciones de la personalidad y no deberán obstaculizar la integridad grupal.

Un grupo de mi Ashrama intenta experimentar la relación mental y el contacto con el alma, poniendo en ello básicamente la atención y el énfasis. Las reacciones cerebroastrales deben ser consideradas como inexistentes e ilusorias, permitírseles descender bajo el umbral de la conciencia grupal y morir allí por falta de atención. Este tipo de trabajo grupal es una nueva aventura y hasta que no haya algo definidamente nuevo como resultado de este experimento, no se justifica el tiempo y el esfuerzo dedicado. No deben imaginar que el trabajo particular en que están empeñados es el factor de mayor interés. El desarrollo de la intuición, el poder de curar o la eficiencia telepática, no es lo más importante. Lo que cuenta para la Jerarquía, a medida que funcionan los Ashramas, es el establecimiento subjetivo de una interacción y una relación grupales tan poderosas, que se evidencie en embrión la emergente unidad mundial. El poder conjunto de ser telepáticos o la capacidad grupal de intuir la verdad, es valioso y algo novedoso. Lo nuevo es la actuación de los grupos que trabajan como una unidad, cuyo ideal sea uno solo y cuyas personalidades estén fusionadas en un impulso progresista; lleven un sólo ritmo, cuya unidad esté tan firmemente establecida que nada pueda producir en el grupo las características puramente humanas de separación, aislamiento personal y búsqueda egoísta. Las personas altruistas no son raras. Los grupos altruistas son muy raros. La devoción sin apego en el ser humano no es rara, pero en un grupo ciertamente lo es, y con frecuencia vemos la subordinación de los intereses personales en bien de la familia o de otra persona, porque la belleza del corazón humano se ha manifestado a través de todas las edades. Descubrir esta actitud en un grupo de personas y ver que se mantiene tal punto de vista en un ininterrumpido ritmo, manifestándose espontánea y naturalmente, constituirá la gloria de la nueva era.

El establecimiento de un vínculo de amor puro y de relación egoica aplicados y utilizados en forma grupal y trabajo grupal es lo verdaderamente nuevo y constituye el ideal que pongo ante este grupo de mis discípulos. Si está a la altura de la visión como existe en mi mente, se establecerán en el plano físico puntos focales de fuerza especializada, a través de la cual podrá trabajar la Jerarquía con más seguridad que antes. Por medio de éste y otros grupos análogos, se pondrá en actividad en la tierra una red de energías espirituales que facilitará la regeneración del mundo. La influencia de estos grupos, una vez establecidos en forma permanente y trabajando poderosamente, tendrá un objetivo mucho más amplio que la simple elevación de la humanidad.

El poderoso ritmo que anima a la hermandad interna de la Logia de Maestros, se hará sentir en todas partes de la tierra, y si estos grupos tienen éxito, pueden ser considerados como el primer paso hacia la manifestación de la Gran Logia Blanca. Recuerden que la nota clave de la Logia no es la realización o la obtención de una graduación, sino la relación estable, la unidad mental, además de la diversidad de métodos, esfuerzo y función, siendo su cualidad la amistad en el sentido más puro. La hermandad es una comunidad de almas impulsadas por el deseo de servir, impelidas por un impulso espontáneo de amar, iluminadas por una Luz pura, fusionada y mezclada con devoción en grupos de Mentes servidoras y energetizadas por una sola Vida. Sus Miembros están organizados para desarrollar el Plan con el cual hacen conscientemente contacto y colaboran deliberadamente.

Por lo tanto será evidente que el propósito de estos grupos consista en desarrollar, con el tiempo, los tres principales poderes de toda mente iluminada:

Primero, el poder de trabajar con toda la sustancia mental y en esa sustancia. La Jerarquía de Mentes Iluminadas es un grupo cuyos poderes telepáticos le permiten ser sensible a las corrientes mentales y registrar los pensamientos de quienes personifican la Mente de Dios, la Mente Universal, así como las formas mentales de Aquellos que están más allá de la Jerarquía de Maestros, y Que a su vez están más allá de los discípulos del mundo.

Las Vidas que llevan a cabo las ideas de la Mente divina existen en orden graduado; no nos conciernen los detalles de sus agrupaciones, excepto el hecho de que la hermandad planetaria está en relación telepática con quienes son responsables de las condiciones planetarias del sistema solar y, por lo tanto, con el Gran Concilio en Shamballa. Además, se hallan en mutua e inmediata relación telepática. La potencialidad de la radio que se manifiesta lentamente, y la sensibilidad de los mecanismos de radio y televisión que van hacia un mayor perfeccionamiento, son la contraparte en materia física de los perfectos poderes telepáticos y televisivos de las mentes de los Maestros de Sabiduría. Recuerden que tales poderes son inherentes a todos los hombres.

El grupo interno de Maestros con el que estoy asociado, también trabaja telepáticamente con Sus discípulos, y los discípulos lo hacen entre sí, en menor grado. El deseo de obtener el poder de ver al Maestro el impulso desviado de los devotos del mundo que han sustituido este deseo por la aspiración de hacer contacto con el alma es su respuesta a la televisión de Quienes tratan de guiarlos hacia la luz de sus propias almas. Reaccionan únicamente a uno de los poderes divinos manifestados por el Maestro, pero no a la acción del alma.

La forma de responder al estímulo que yo pueda darles y el ansioso esfuerzo de parte de ustedes de amar con altruismo, perfeccionará en sí mismos una relación similar hacia otros trabajadores, lo cual se hará en tres direcciones:

1.     La habilidad manifiesta de estar en relación telepática conmigo y con Aquellos a Quienes estoy asociado.

2.     El poder de comunicarse entre ustedes, en cualquier momento.

3.     La sensibilidad hacia los pensamientos de la entera humanidad.

¿Pueden ver por lo tanto que es posible establecer en la tierra una réplica en miniatura de la Hermandad y que, en décadas futuras, los discípulos activos del mundo, los iniciados aislados en muchas organizaciones mundiales y el personal del nuevo grupo de servidores del mundo, responderá automáticamente a la sensibilidad telepática de los grupos que trabajan en muchos ashramas de los Maestros? El resultado de este éxito conducirá al reconocimiento del poder universal y del estado mental de los discípulos de todos los grados y no será únicamente el reconocimiento de un grupo determinado. Esto probará con el tiempo y sin controversia, la unidad de todos lo seres. La revelación de la unidad por el poder del pensamiento es la consumación gloriosa del trabajo de la Hermandad, y ustedes, igual que todos los discípulos, responden a ello en los momentos de mayor elevación. En menor grado y de acuerdo a la medida en que se consagren, así será su gloria y su meta, si mantienen la idea de la unicidad, del servicio y, por encima de todo del amor.

Segundo, el poder de la intuición, meta de la mayor parte del trabajo que los discípulos deben realizar, requiere el desarrollo de otra facultad. La intuición es también una función de la mente, y cuando se emplea correctamente, permite al hombre, percibir con claridad y ver la realidad libre de todo espejismo y de las ilusiones de los tres mundos. Cuando el ser humano posee intuición, puede actuar directa y correctamente, porque está en contacto con el Plan, con los hechos puros no tergiversados y con las ideas no distorsionadas libres de toda ilusión, que provienen directamente de la Mente divina o universal. El desarrollo de esta facultad provocará un reconocimiento mundial del Plan, y es el mayor logro de la intuición en el actual ciclo mundial. La percepción de este Plan, trae la comprensión de la unidad de todos los seres, de la síntesis de la evolución mundial y de la unidad del objetivo divino. Entonces son vistas en su verdadera perspectiva todas las vidas y todas las formas y se obtiene un correcto sentido de los valores y del tiempo. Cuando el Plan se intuye real y directamente, es inevitable el esfuerzo constructivo y se actúa inmediatamente. Los ignorantes que oyeron a otras personas hablar del Plan son responsables del esfuerzo derrochado y de los necios impulsos que caracterizan a las actuales organizaciones ocultistas y mundiales, que lo interpretan y comprenden parcialmente.

Los distintos grupos del ashrama de un Maestro pueden desempeñar ciertas funciones y proporcionar laboratorios para trabajos específicos, algunos de los cuales podrán constituir un laboratorio para los observadores entrenados del mundo y ocuparse del espejismo y de la ilusión mundiales. Otros grupos pueden concentrarse en el desarrollo de la facultad telepática y llegar a ser comunicadores entrenados. El objetivo actual que tiene ante sí la Jerarquía es romper y disipar el espejismo mundial. Esto debe realizarse en escala mundial, así como sucede en la vida de cada discípulo. Del mismo modo que el hombre transfiere su foco de conciencia (cuando está en el sendero del discipulado) al plano mental y aprende a romper el espejismo que hasta entonces lo mantenía en plano astral, así el problema actual de la Jerarquía es producir un acontecimiento similar en la vida de toda la humanidad, porque la humanidad está en la encrucijada, y su conciencia se va enfocando rápidamente en el plano mental. Un golpe mortal debe ser asestado a la ilusión mundial, puesto que esclaviza a los hijos de los hombres. Aprendiendo a abrirse camino a través del espejismo de sus propias vidas y a vivir en la luz de la intuición, los discípulos pueden fortalecer las manos de Aquellos cuya tarea es despertar la intuición en los hombres. Hay muchos y diferentes tipos de espejismo; los discípulos se sorprenden con frecuencia cuando descubren que los Maestros consideran qué es el espejismo. Enumeraré algunos de los más generales, dejando que ustedes apliquen o amplíen la idea, desde el individuo hasta toda la humanidad:

1.     El espejismo del destino. Le indica, a quien está controlado por él, que tiene un trabajo importante que realizar y que debe actuar y hablar de cómo está destinado hacerlo, el cual nutre un orgullo que no tiene fundamento real.

2.     El espejismo de la aspiración. Quien está controlado por él se siente totalmente satisfecho, se preocupa por su anhelo de ir hacia la luz y se respalda en el hecho de que es un aspirante. Es necesario que estas personas avancen en el sendero del discipulado y dejen de preocuparse y sentirse satisfechos de sus ambiciones y metas espirituales.

3.     El espejismo de la autoconfianza, o lo que puede llamarse los principios astrales del discípulo. En lenguaje simple es la creencia del discípulo que considera correcto su punto de vista. También nutre el orgullo y tiende a hacer creer al discípulo que es una autoridad infalible. Este es el trasfondo del teólogo.

4.     El espejismo del deber. Conduce a un exagerado énfasis del sentido de responsabilidad, a movimientos inútiles y a acentuar lo no esencial.

5.     El espejismo de las condiciones ambientales. Lleva con frecuencia a un sentimiento de frustración, de futilidad o de importancia.

6.     El espejismo de la mente, y de su eficiencia y capacidad para ocuparse de cualquiera o de todos los problemas. Conduce inevitablemente al aislamiento y a la soledad.

7.     El espejismo de la devoción. Conduce a un indebido estímulo del cuerpo astral. El hombre o mujer bajo este espejismo sólo ve una idea, una persona, una autoridad y un aspecto de la verdad, nutriendo el fanatismo y orgullo espiritual.

8.     El espejismo del deseo, con su acción refleja sobre el cuerpo físico. Conduce a una constante condición de lucha y perturbación, rechaza toda paz y trabajo fructífero y algún día debe terminar.

9.     El espejismo de la ambición personal.

Hay muchos otros espejismos individuales y mundiales, pero los mencionados servirán para indicar la tendencia general.

Quienes se preparan para la iniciación deben aprender a actuar conscientemente con el espejismo; tienen que trabajar eficazmente con la verdad presentada, ignorando cualquier dolor o sufrimiento o dudas mentales, incidentales a la rebeldía y a la limitación de la personalidad, y deben cultivar esa "indiferencia divina" hacia las consideraciones personales característica del iniciado entrenado.

No me ocuparé del tema del espejismo, en lo que afecta o pueda afectar a este grupo particular de discípulos de mi ashrama. Los tiempos urgen y la necesidad de la humanidad es tan grande, que no hay "espacio en la conciencia" (empleando una vieja frase ocultista) para repetir el ideal conocido, o decirles nuevamente lo que deben hacer.

Quisiera que comprendan que no hay apuro en el trabajo que un Maestro lleva a cabo con Sus discípulos, tampoco en el trabajo que propongo hacer juntos, pero no debe haber pérdida de tiempo ni de movimiento. Será evidente para ustedes que mucho de lo que trato de realizar se relaciona con el control del pensamiento y la actividad de la imaginación creadora. La Jerarquía produce Sus efectos sobre el plano de las apariencias, por el poder de Su consciente pensar unificado. El establecimiento de esa condición del pensamiento unificado, en el nuevo grupo de servidores del mundo, es parte de mi principal esfuerzo actual y nada se podrá hacer hasta no haberlo logrado.

Por eso les insto a una nueva fase de la intensa vida interna y a pensar dinámicamente, pero esta vez con un objetivo grupal el objetivo de la fusión del pensamiento unido y la relación grupales... La vida interna de reflexión, el cultivado reconocimiento del alma y el reflexivo alineamiento del alma y la personalidad, determinarán el éxito de este trabajo.

Tercero, hay otro gran poder de la mente que debe ser desarrollado. Caracteriza todas las almas liberadas, no importa cuál sea su rayo. Es el poder de curar. Este trabajo está aún en embrión y la conciencia grupal es todavía muy joven y carece de polarización, lo que hace inútil explayarse sobre las posibilidades futuras. Cuando por el entrenamiento el hombre aprenda a ser altruista y divinamente magnético y radiactivo, afluirán al mundo ciertas fuerzas divinas que vivificarán y reconstruirán, eliminarán el mal y curarán al enfermo. Hasta ahora los intentos del hombre en el campo de la medicina, de la curación y de las diversas formas de terapia, han sido el resultado del deseo de responder a esas fuerzas que se ciernen sobre la humanidad, pero esto es todo por ahora.

Estas son las tres principales facultades que el hombre espiritual puede desarrollar; otras facultades y capacidades en desarrollo son únicamente expansiones de éstas tres el pensamiento telepático, la recepción y la transmisión; el reconocimiento intuitivo de la verdad y su formulación en conceptos por parte de la mente, más el posterior proceso de materializar lo que fue intuido, la forma más elevada del trabajo creador; la curación y la consiguiente comprensión de energía y fuerza, que conducirá posteriormente al renacimiento de la humanidad.

Poco a poco el cuadro de las posibilidades y del Plan se desplegará ante ustedes, a medida que sus mentes acrecienten la sensibilidad y sus cerebros respondan mejor a los impulsos mentales. Poco a poco los discípulos del mundo reproducirán en el plano físico lo que existe subjetivamente. Aparecerán en la tierra paulatinamente grupos de almas iluminadas que podrán colaborar con los Maestros mediante un perfecto y libre intercambio, porque su facultad responsiva ha sido científicamente entrenada y desarrollada. Su poder para trabajar a tono o al unísono con la Jerarquía, colaborar con la vida grupal de muchos otros grupos de discípulos y transmitir luz y revelación al mundo de los hombres, será más adelante un hecho consumado, estando ya más activamente presente, siendo más poderoso de lo que creen. Un poco de visión, hermano mío, allana el camino del discípulo, por eso me he detenido un poco más en las posibilidades que, debido a nuestra previsión, nosotros consideramos realidades manifestadas. Nada puede detener el éxito eventual del Plan; sólo es cuestión de tiempo.

Uno de los pasos a dar en el entrenamiento, es establecer un contacto más íntimo conmigo, vuestro Instructor Tibetano. Deben intentarlo, sin tener ideas preconcebidas respecto a los resultados si se quiere obtener alguno objetivamente. Pueden ser percibidos sólo por mí, o constituir para ustedes ciertos conocimientos específicos y aún fenoménicos. No indico los resultados de tal actividad, porque el poder de la sugestión y la respuesta de la imaginación creadora, son fuentes fructíferas de espejismo.

Por eso quiero pedirles que se esfuercen por establecer contacto conmigo todos los meses en el momento del plenilunio. Hagan el sacrificio a fin de establecer esta relación mensual, así como yo hago mis ajustes para hacer contacto con ustedes. Quisiera acentuar la necesidad de que mantengan la idea de este contacto durante los tres días previos a la Luna llena con aspiración y confianza y luego, en los tres días posteriores, con expectativa. Señalaré también la importancia primordial de hacer de esto una actividad grupal, no un contacto personal. Comiencen el trabajo comprendiendo su relación grupal con sus condiscípulos y conmigo, porque sólo de acuerdo a la medida en que traten de hacer este contacto, como discípulos de mi grupo, así será el éxito. Este contacto es igual al contacto directo e individual entre un discípulo y su Maestro. Muchos de ustedes están vinculados con su propio Maestro, aunque trabajen momentáneamente en mi ashrama; el contacto a establecer conmigo es grupal y, como grupo, tratarán de fortalecer el vínculo entre nosotros. Por lo tanto, este acto de servicio grupal debe prestarse en forma altruista y sin esperar nada personal. Debido a la presión del tiempo y al servicio urgente, soy uno de los varios instructores que se comprometieron a mantener, durante los próximos años, doce horas disponibles antes del plenilunio de cada mes para establecer contacto con sus discípulos, de modo que en cualquier momento durante esas doce horas, puedan los servidores del mundo y los discípulos intentar llegar hasta nosotros. Esto facilitará en cierta forma su trabajo, porque no necesitan tener en cuenta la hora exacta de la Luna llena, salvo que fuera fácilmente posible. Prestar servicio en el mundo en estos días requiere una constante presión y atención, y el trabajo es muy arduo. Quizá no siempre sea posible hacer el acercamiento en la hora exacta de la Luna llena, aunque siempre a esa hora, silenciosa e internamente, pueden elevar su corazón y sus ojos al Eterno. Pero pueden acercarse en algún momento durante las doce horas anteriores. Cuando lo hagan correctamente, me encontrarán esperando. Cumplan su trabajo con clara visión, con corazón amoroso y con amor comprensivo. Entonces mucho podrá realizarse.

CUARTA PARTE

A medida que estos grupos de discípulos entran en actividad en el mundo y se establece firmemente su integración interna y realización grupal, vendrá a la existencia el germen de las características que dignificarán a los grupos de la nueva era. No olviden que el trabajo grupal que se intenta realizar es, en realidad, precursor; por lo tanto, presenta todas las dificultades que este tipo de trabajo ofrece inevitable y necesariamente. Con ello se adquiere fortaleza para progresar. A medida que aumente el número de estos grupos y se vaya obteniendo el personal necesario, surgirá lentamente la estructura del trabajo futuro. Cómo será esta estructura una vez erigida, sólo lo sabe la inspirada visión de los arquitectos; pero los cimientos deben asentarse sólida y profundamente y la estructura debe ser exacta y estar correctamente ajustada. Estos dos requisitos son lo único que verán materializarse en esta vida

No obstante ello ¿se han dado cuenta hermanos míos, del progreso esotérico mundial que pudieron presenciar en el actual ciclo de vida? ¿Han vislumbrado la magnitud del empuje dado por los Maestros y han reconocido Sus planes, los cuales van tomando forma ante sus ojos? ¿Han captado la parte esencial de lo que ha hecho la Gran Logia Blanca durante los últimos veinticinco años, y la amplitud del trabajo en el cual han participado los discípulos y aspirantes de todas partes? Deseo extenderme brevemente sobre esto, para que la imagen sea más clara ante sus ojos, y puedan colaborar más inteligentemente, pues sobre todo es trabajo grupal.

Lenta y gradualmente, en lo que a ustedes concierne, he reunido un grupo de discípulos en el plano externo. A medida que la forma mental grupal se fue integrando, los discípulos respondieron a mi llamado, se conocieron mutuamente y trabajaron juntos, y pude continuar el trabajo que elegí, llevando a cabo los planes que me impuse cuando recibí determinada iniciación.

Primeramente se publicaron los libros, en orden correlativo, proporcionando un cúmulo de enseñanzas y de verdad que satisfarán las necesidades de la generación venidera Les corresponde a mis discípulos proteger esta presentación de la verdad durante este siglo y procurar que se lean los libros y cumplan constantemente su misión, hasta que finalmente sean reemplazados en el siglo venidero, por una enseñanza más nueva y adecuada.

Hubo luego un acontecimiento de importancia vital, más importante de lo que quizás puedan apreciar. Se envió y distribuyó amplia información sobre el nuevo grupo de servidores del mundo, a la que se le dio extensa difusión en un folleto titulado "Los Próximos Tres Años". Esto señaló la introducción (si puedo expresarlo así) en el plano físico, del nuevo grupo de servidores del mundo, ya en existencia activa. Este grupo se va integrando lentamente y hace sentir su influencia en la forma paulatina en la tarea primordial de educar a la opinión pública, único medio poderoso de trabajar y de mayor fuerza y valor definido que cualquier legislación o énfasis puesto sobre la autoridad.

Como derivado de la integración de este nuevo grupo, se va formando en el mundo ese "puente de almas y de servidores" que hará posible la fusión de la subjetiva Jerarquía interna de almas y el mundo externo de la humanidad, lo que constituirá una fusión y mezcla efectivas y marcará la iniciación de la familia humana mediante las realizaciones de sus miembros más avanzados. Esto constituye el verdadero "matrimonio en los cielos" de que habla el cristianismo místico; el resultado de esta fusión será la manifestación del quinto reino de la naturaleza, el reino de Dios. Antiguamente en la historia de la raza, tuvo lugar un gran acontecimiento que trajo a la manifestación el cuarto reino de la naturaleza, el humano. Hoy nos encontramos al borde de un evento similar, pero más trascendental: la aparición del quinto reino, como consecuencia de la actividad planeada del nuevo grupo de servidores del mundo, en colaboración con la Jerarquía de almas perfectas y bajo la guía del Cristo. Esto introducirá la nueva era, en la cual existirán al mismo tiempo cinco reinos de la naturaleza.

Por consiguiente, a ustedes se les ha permitido observar y participar en la tarea de la Jerarquía, en la medida de su contacto individual, presenciando los siguientes eventos de orden espiritual:

1.     La difusión de la enseñanza para la nueva era, que trata de la nueva sicología, del control de la personalidad y de los misterios del reino de Dios.

2.     La fundación embrionaria de las escuelas de esoterismo que incorporarán la enseñanza sobre el nuevo discipulado y la aplicarán en forma práctica. Existen varias de éstas y la Escuela Arcana es una de las primeras. Preparan el camino para sentar mejores bases, delineadas en mi libro Cartas sobre Meditación Ocultista.

3.     El reconocimiento en gran escala, del nuevo grupo de servidores del mundo y su trabajo.

4.     La aparición, que aún sólo es un indicio simbólico, del quinto reino o espiritual.

5.     La armazón estructural de nuevos grupos de discípulos, que son la exteriorización en embrión de los Ashramas internos, los que se multiplicarán durante la nueva era, llevarán adelante la obra de integración de los grupos internos y externos y fomentarán el desarrollo del reino de Dios en la tierra. Esto llamará la atención del público acerca de la realidad de la restauración de los Misterios de la Iniciación.

La creación de la forma externa en la tierra, por medio de los libros, de las escuelas esotéricas y de la educación de la opinión pública, nos fue encomendada al grupo del que formamos parte dentro del gobierno interno del mundo discípulos e iniciados; en este grupo desempeño la parte de secretario y soy el agente de enlace y el organizador si puedo emplear palabras que signifiquen algo para ustedes, por estar versados en el trabajo de organización en el plano físico; para nosotros poco o nada significan, versados como estamos en el trabajo de producir organismos vivientes. El grupo, al cual me refiero, está compuesto por dos iniciados orientales (de los cuales yo soy uno) y cinco iniciados occidentales.

Abandonaremos este cuadro general y volveremos sobre la tarea específica que puede desarrollar éste, mi grupo particular de discípulos. Deben abandonar la idea de que trabajan solos y en forma excepcional, porque no es así. Muchos, en la actualidad, trabajan inteligentemente, a menudo aislados y solos, llevando a cabo nuestros planes. El requisito principal y más difícil en el trabajo que quiero hacer resaltar, es el de la verdadera impersonalidad. En el pasado, los discípulos se han dado cuenta de dos cosas: percibieron y sintieron la necesidad de ser parcos en lo que respecta a cualquier experiencia espiritual interna y creyeron que relatar o discutir los acontecimientos espirituales y psíquicos de orden superior en sus vidas, les produciría un sentido de pérdida, contrario a la ley oculta. Exigieron también parquedad acerca de sus vidas personales, sus errores y deficiencias, y lo exigían con más insistencia que el guardar silencio respecto a la vida del alma. Su exigencia se fundó en el verdadero conocimiento de que la discusión de hechos de orden espiritual, con personas no entendidas, encierra grandes peligros el peligro de la errónea interpretación, del espejismo y de la ilusión. El deseo de ser parcos sobre la vida personal se funda constantemente en el orgullo o en el temor a ser criticados, ridiculizados, mal comprendidos y juzgados; todos estos móviles son injustificables.

Entre los discípulos de los grupos de la nueva era, en el ashrama interno de un Maestro, es innecesaria la teoría de la parquedad. Todos son condiscípulos y colaboradores. Si alguno de ustedes fue iniciado en el pasado o lo fuera en el futuro, no afectará su relación con los condiscípulos en este grupo. Lo que se sabe sobre la iniciación no se puede transmitir en palabras en las filas de los iniciados, porque ella no se imparte con palabras habladas o escritas. Sólo reciben la iniciación quienes poseen ciertos sentidos trascendentales, y si intentaran comunicar los secretos y misterios de la iniciación en símbolos o formas, ustedes no reaccionarían ni comprenderían su significado.

De manera que el grupo de mis discípulos debe reconocer la unidad de pensamiento, compartir la experiencia, el pensamiento, las dificultades y los problemas, desarrollar la comprensión y ayudarse mutuamente en la vida espiritual. Desde el punto de vista del alma, los discípulos son personas maduras, por lo tanto ustedes no deben compartir entre sí las nimiedades de la vida ni las pequeñas fricciones. Tampoco deben caer en la tentación de perder el tiempo en charlas ociosas. Lo que debería ocupar sus pensamientos y mutuas comunicaciones, es este amplio y general delineamiento del plan para el trabajo externo de los grupos de discípulos.

Los grupos planeados serán de muchos tipos y su trabajo variado y diversificado. Durante algún tiempo intenté escribir más detalladamente sobre los grupos que hoy se van formando en el mundo, dirigidos por los Maestros, y que irán apareciendo gradualmente para cumplir la misión asignada. Cuatro de éstos ya se han formado o están en proceso de hacerlo y otros se irán creando gradualmente para satisfacer la creciente necesidad.

Es esencial que los miembros de estos grupos adquieran una visión más amplia de la que poseen ahora; ser miembro de cualquiera de ellos, constituye un acto de servicio que prestan al trabajo que yo y otros miembros de la Jerarquía, desarrollamos de acuerdo al Plan. El discípulo individual no debe considerar su trabajo como una maravillosa oportunidad para su propio progreso espiritual. Todos los verdaderos discípulos se caracterizan por la análoga determinación de que los grupos tengan éxito y por el anhelo de obtener el máximo bien para el trabajo grupal. Todos están genuinamente animados por el deseo de servir, y también sienten amplia satisfacción por el interés y la oportunidad que ofrece el trabajo grupal. Juntamente con estas reacciones normales y correctas, existe mucha ignorancia respecto a la real significación del trabajo grupal y gran parte de placer egoísta y algo de ambición. Esto es natural, pues todavía no se espera alcanzar la perfección entre los discípulos. Si ésta existiera, todos actuarían y mantendrían una relación distinta con la Gran Logia Blanca.

A fin de aclarar este trabajo grupal propuesto por la Jerarquía y permitirles captar con claridad Su intención, voy a decir algo sobre el propósito que existe detrás de los grupos y del plan general, en el cual se desea que encajen. En las primeras etapas de cualquier experimento jerárquico, surgen muchas dificultades, debido al material con que los agentes iniciadores como yo, deben trabajar. Toda nueva idea, especialmente si implica un propósito que se materializará más tarde, una vez que el plan logre mayor perfección, tropieza lógicamente con la falta de plena comprensión en las primeras etapas.

He dicho que estos grupos constituyen un experimento que tiene un cuádruple carácter, y sería conveniente una aclaración concisa:

I.  Los grupos son un experimento para fundar o iniciar puntos focales de energía en la familia humana, por donde pueden afluir ciertas energías a la raza de los hombres.

II.  Constituyen un experimento para inaugurar ciertas técnicas nuevas de trabajo y de métodos de comunicación. Señalaré que estas tres últimas palabras resumen todo el asunto. Tales grupos tiene por objeto facilitar la mutua interrelación o comunicación:

         1.         Existe un grupo denominado Comunicadores Telepáticos. Estas personas son receptivas a la impresión de los Maestros y también entre sí: custodian el propósito grupal y, por consiguiente, están íntimamente relacionados con todos los tipos de grupos. Su trabajo reside en gran parte en el plano mental; trabajan mayormente con sustancia mental y en ella, y reciben y dirigen corrientes mentales. Actúan también para facilitar la comunicación entre individuos, a fin de llegar al conocimiento de las reglas y métodos para trascender la palabra hablada y producir un nuevo medio de intercambio. Con el tiempo, la comunicación será:

a.       De alma a alma, en los mundos superiores del plano mental. Esto implica el total alineamiento de la personalidad, de modo de unificar completamente alma, mente y cerebro.

b.      De mente a mente en los niveles inferiores del plano mental. Esto implica la total integración de la personalidad o yo inferior, de modo de unificar la mente y el cerebro.

Los discípulos deben recordar estos dos contactos distintos, y tener en cuenta, además, que el contacto superior puede no incluir necesariamente al inferior. La comunicación telepática entre los distintos aspectos del ser humano, es factible en las variadas etapas del desenvolvimiento.

         2.         Otro grupo es el de los Observadores Entrenados. Su objetivo consiste en ver con claridad, a través de los acontecimientos, el tiempo y el espacio, mediante el desarrollo y la aplicación de la intuición. Trabajan principalmente en el plano astral. Para disipar el espejismo y traer luz al género humano. Así entra en juego otro tipo de energía que produce otro tipo de interrelación y comunicación en los planos de la iluminación y la razón pura –el plano búdico y el plano de la ilusión y el espejismo –el plano astral. Los Observadores Entrenados deben recordar que su gran tarea consiste en disipar la ilusión del mundo, haciendo afluir la luz. Cuando un número suficiente de grupos trabajen en este sentido, habrá en el plano físico algunos canales de comunicación que, actuando como mediadores entre le mundo de la luz y el mundo de la ilusión, trasmitirán ese tipo de energía que dispersará los espejismos y las ilusiones existentes y destruirá las antiguas y engañosas formas mentales, liberarán la luz, llevando la paz que iluminará el plano astral y disipará el carácter ilusorio de la vida.

         3.         El tercer grupo es el de los Curadores Magnéticos. Estos curadores no tienen relación con el trabajo de los actuales curadores magnéticos. Trabajan inteligentemente con las fuerzas vitales del cuerpo etérico. Gran parte de su trabajo está descrito en el Tomo IV del Tratado sobre los Siete Rayos. Este grupo debe curar correctamente la personalidad de los individuos en todos los aspectos de su naturaleza. La tarea que debe realizar es transmitir inteligentemente la energía a las distintas partes de la naturaleza –mental, emocional y física, mediante la correcta organización y circulación de la fuerza. Los actuales curadores debieran tratar de romper son las modernas y tradicionales ideas sobre la curación; reconocer el estupendo hecho de que con el tiempo la curación será efectuada por grupos que actuarán como intermediarios entre el plano de la energía espiritual (sea energía egoica, intuitiva o volitiva) y el paciente o grupos de pacientes. Observen esto último. Los estudiantes, a medida que trabajan, deben mantener fija la idea de grupo; no deben trabajar como individuos, sino como unidades de un conjunto coherente. Esto distinguirá los métodos de la nueva era de los del pasado, porque el trabajo será grupal y, comúnmente, para un grupo. Los curadores magnéticos deben aprender a trabajar como almas y no como individuos, y trasmitir la energía desde el depósito de fuerza viviente al paciente o pacientes.

         4.         Aparecerán después los Educadores de la Nueva Era, los cuales trabajarán en la línea cultural y en el nuevo sistema de educación. Pondrán entonces el énfasis en la construcción del antakarana y en el empleo de la mente durante la meditación.  También el Tomo IV contiene mucho sobre esta nueva ciencia de la educación. Los de este grupo actuarán como comunicadores y transmisores de dos aspectos de la energía divina –conocimiento y sabiduría. Estos aspectos deben ser considerados como energía. Este cuarto grupo (cuya tarea tiene por objeto la educación de las masas) es el intermediario directo  entre la mente superior y la inferior. Se ocupa de la construcción del antakarana, y su trabajo consiste en vincular los tres puntos del enfoque mental la mente superior, el alma y la mente inferior a fin de establecer el antakarana grupal entre el reino de las almas y el mundo de los hombres.

         5.         El quinto grupo será el de los Organizadores Políticos, y se ocupará de los factores políticos en cada nación. Los de este grupo trabajarán en el campo del gobierno mundial humano, ocupándose de los problemas de la civilización y de las relaciones existentes entre las naciones. Su objetivo principal será lograr la comprensión internacional. Este grupo imparte la “cualidad de imposición”, autoridad de que carecen las otras dos ramas de esta actividad grupal divina. En gran parte, este trabajo es de primer rayo, e incluirá los métodos por los cuales la Voluntad divina actúa en la conciencia de las razas y de las naciones. Los miembros de este grupo poseerán mucha energía de primer rayo. Su trabajo consiste en actuar como canales de comunicación entre el Departamento del Manu y la raza de los hombres. Es una noble tarea hermanos míos, ser canales de la voluntad de Dios.

         6.         Los Trabajadores en el Campo de la Religión, forman el sexto grupo. Su trabajo consiste en formular la plataforma universal de la nueva religión mundial. Esta tarea es de síntesis amorosa, y hará resaltar la unidad y la fraternidad del espíritu. Este grupo constituye en un sentido destacado, un canal para la actividad del segundo Rayo de AmorSabiduría, la del Instructor del Mundo, cargo que en la actualidad ocupa el Cristo. La plataforma de la nueva religión mundial estará formada por muchos grupos, trabajando bajo la inspiración del Cristo y la influencia del segundo rayo; estos grupos constituirán en su totalidad, el sexto grupo.

         7.         El séptimo es el de los Servidores Científicos. Revelará la espiritualidad esencial de todo trabajo científico que esté motivado en el amor a la humanidad y su bienestar; relacionará la ciencia con la religión y traerá a la luz la gloria de Dios por medio de Su mundo tangible y sus obras. Su función es muy interesante, pero no se manifestará hasta dentro de mucho tiempo cuando se comprendan mejor las fuerzas constructivas del Universo, lo cual coincidirá con el desenvolvimiento de la visión etérica. Este grupo actuará como canal de comunicación o intermediario, entre las energías que constituyen las fuerzas que construyen las formas y elaboran la vestidura externa de la Deidad y los espíritus humanos. Observarán, en consecuencia, la posibilidad de que este grupo inicial y principal se ocupe del problema de la reencarnación. Este problema consiste en adoptar una vestidura externa o forma, de acuerdo a la Ley de Renacimiento.

         8.         Los Psicólogos formarán el octavo grupo y se ocuparán de poner de manifiesto la realidad de la existencia del alma y la nueva psicología basada en los siete tipos de rayos y en la nueva astrología esotérica. Su tarea principal será relacionar, mediante técnicas aprobadas, el alma con la personalidad, que conducirá a la revelación de la divinidad a través de la humanidad. Actuarán, además, como transmisores de iluminación entre grupos de pensadores y también como iluminadores del pensamiento grupal. Transmiten ahora energía desde un centro mental a otro, sobre todo la energía de las ideas. El mundo de las ideas es un mundo de centros de fuerza dinámica. Recuerden esto. Deberá establecerse contacto con estas ideas y anotarlas, y su energía debe ser asimilada y trasmitida.

         9.         El noveno grupo estará compuesto por Financistas y Economistas,  que trabajarán con las energías y fuerzas que se expresan por medio del intercambio y los valores comerciales; se ocuparán de la Ley de la Oferta y la Demanda y del gran principio de compartir, que siempre rige al propósito divino. Serán los grandes trabajadores sicometristas, pues sicometrista es aquel cuya alma es sensible al alma de los demás y a la de todas las formas de vida. El principio de compartir, que debe regir en el futuro todas las relaciones económicas, es una cualidad o energía del alma, de allí su trabajo de relacionar un alma con otra. Estos trabajadores evocan también el alma del pasado, la vinculan con el presente y descubren además que señala el futuro.

       10.       El décimo es el grupo de los Trabajadores Creadores. Son los comunicadores entre el tercer aspecto de la divinidad, aspecto Creador –cuando se expresa por medio del trabajo creador y en respuesta al pensamiento mundial y el primer aspecto Vida. Este grupo vincula y fusiona en forma creadora la vida y la forma. Esta íntimamente vinculado con el noveno grupo, porque en la actualidad, sin saberlo ni comprenderlo, producen la concreción de la energía del deseo, lo cual trae a su vez la creación de las cosas. Incidentalmente, se ocupan por lo tanto, de lo filosófico, y le concierne la tarea de relacionar –de hecho y científicamente a los otros nueve tipos de grupos, para que trabajen en forma creadora en el plano físico y aparezca con mayor claridad el Plan divino, como resultado de la síntesis que ellos producen.

III. Estos grupos son también la exteriorización de una condición interna existente. Constituyen un efecto y no una causa. Sin duda ellos mismos producirán un efecto iniciático a medida que lleguen a la manifestación en el plano físico, pero son el producto de una actividad interna y de un conjunto subjetivo de fuerzas que forzosamente deben llegar a ser objetivas. El trabajo de los discípulos que tiene cabida en estos distintos grupos, consiste en mantenerse en íntima armonía con los diez grupos internos que forman, no obstante, un solo gran grupo activo. Esta fuerza grupal fluirá entonces por los diversos grupos en la medida en que los discípulos hagan, como grupo, las siguientes cosas:

1.     Mantenerse en armonía con la fuente interna de poder.

2.     No perder nunca de vista el objetivo grupal.

3.     Cultivar la doble capacidad de aplicar las leyes del alma a la vida individual y las leyes del grupo a la vida grupal.

4.     Utilizar todas las fuerzas que afluyen al grupo para prestar servicio. Aprender, por lo tanto, a registrar esas fuerzas y utilizarlas correctamente. Estudiar las insinuaciones dadas respecto a los centros que emplearán estos diez grupos. El correcto empleo de estos centros tendrá lugar únicamente cuando se establezca una mayor unidad grupal entre los miembros de un grupo individual con todos los grupos conjuntos. Quizá se pregunten ¿por qué es así? Porque la fuerza que afluye quizá sea demasiado fuerte para que el discípulo individual pueda manipularla por sí solo; pero será compartida por el grupo si existe total unificación grupal. De esta manera cada discípulo puede servir al grupo y tendrá con el tiempo como objetivo:

a.       La unificación con sus hermanos de grupo.

b.      El alineamiento con su alma y con el grupo interno, causa subjetiva de los grupos externos.

c.       La expresión de la técnica particular que su grupo debe eventualmente manifestar.

Estos grupos emplearán en su trabajo los siguientes centros:

Grupo   1.       Coronario, cardiaco y laríngeo.

Grupo   2.       Coronario, cardiaco y plexo solar.

Grupo   3.       Coronario, cardiaco y ajna.

Grupo   4.       Coronario, ajna y laríngeo.

Grupo   5.       Coronario, cardiaco y la base de la columna vertebral.

Grupo   6.       Coronario, cardiaco y plexo solar. Este necesariamente es igual al grupo dos.

Grupo   7.       Coronario, laríngeo y sacro.

Grupo  8.        Coronario, cardiaco y plexo solar y laríngeo. Este grupo de discípulos será el primero que empleará cuatro centros en su trabajo, pues en forma curiosa, son mediadores de los pensamientos entre los otros grupos. Peculiarmente constituyen un grupo vinculador.

Grupo   9.       Coronario, cardiaco, laríngeo y sacro.

Grupo  10.      Coronario, cardiaco, sacro y la base de la columna vertebral.

Es la afirmación de una realidad y no una terminología simbólica excepto donde las palabras constituyen un símbolo inadecuado para las verdades internas.

1.     Cada grupo tiene su contraparte interna.

2.     Esta contraparte interna es un todo completo. Los resultados externos son sólo parciales.

3.     Estos diez grupos internos que forman un solo, están relacionados con los Ashramas de los Maestros, y cada uno es la expresión de diez leyes o esta regido por éstas incorporando los factores controladores del trabajo grupal. Una ley es la expresión o manifestación de la fuerza aplicada por el poder del pensamiento de un pensador o de un grupo de pensadores.

4.                 Estos diez grupos internos personifican diez tipos de fuerza y trabajan sintéticamente para expresar diez leyes; constituyen un esfuerzo para establecer nuevas y diferentes condiciones y traer, como consecuencia, una nueva y mejor civilización. La era acuariana verá su culminación.

5.     Los grupos externos son un ensayo y esfuerzo experimental para ver hasta que punto la humanidad está preparada para tal cometido.

IV. Estos grupos son también un experimento cuyo objetivo es manifestar ciertos tipos de energía, los que, cuando actúan con eficacia, producirán en la tierra cohesión y unificación. La dislocada condición del mundo presente, la catástrofe internacional y su evidente punto muerto, la insatisfacción religiosa, el trastorno económico y social y los efectos espantosos de la guerra, son todos resultados de energías tan poderosas debido a su enorme impulso que sólo pueden ser llevadas a la actividad rítmica por la imposición de energías más fuertes y más definidamente dirigidas.

      Los grupos están destinados oportunamente a trabajar juntos, así como los diversos sectores de una gran organización trabajan eficazmente como una unidad. Deben trabajar con armonía e inteligencia entre sí y también en sus mutuas interrelaciones. Esto será posible cuando los miembros individuales de los grupos y los grupos individuales de discípulos, pierdan de vista sus propias identidades, en un esfuerzo por hacer posible esta obra jerárquica. En este tipo de trabajo grupal no cuentan en absoluto los sentimientos, reacciones, deseos y éxitos del individuo. Sólo se considera de importancia lo que intensifica el esfuerzo del grupo y enriquece la conciencia grupal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

QUINTA PARTE

La Jerarquía aprobó la creación de estos grupos en el año 1931. Desde entonces sus miembros fueron elegidos poco a poco y se esforzaron, desde su ingreso en este trabajo ashrámico, en trabajar en completa unidad de propósito y relación. Quizás les interese conocer la forma en que encaramos el asunto.

 Como bien saben, yo soy un discípulo de segundo rayo, iniciado de cierta categoría cuyo grado no les concierne, aunque muchos de ustedes, personal e íntimamente, saben quién soy. Si la enseñanza y los libros que he dado al mundo no son suficientes para obtener su confianza y atención, el hecho de que soy un iniciado de tercer rayo, un Maestro o un "Boddhisattva", o uno de los Budas cerca del Trono de Dios, no ayudaría a que adquieran comprensión y sólo entorpecería su desarrollo. Desde muchas vidas estoy íntimamente vinculado con el Maestro K. H. y en nuestras conversaciones frecuentemente nos preguntamos cómo podríamos ayudar a introducir en la Tierra esos nuevos métodos de trabajo que caracterizaran a la nueva era y, sin embargo, estuvieran dentro de la comprensión de los aspirantes avanzados y de los discípulos del mundo, para evocar su colaboración y ayuda inteligente. ¿Qué requisitos deberíamos buscar y qué técnica aplicar en la nueva era para elevar la conciencia de los hombres?. Se decidió que cuatro cosas deberían ante todo caracterizar el trabajo grupal del futuro y a los discípulos que se eligieran para ser entrenados y son: Sensibilidad, Impersonalidad, Capacidad síquica y Polarización mental. No menciono la aspiración, el altruismo y el deseo de servir. Son esencialidades fundamentales y básicas y, cuando no existen, de nada sirve ofrecer el tipo de ayuda que tratamos de dar.

Observarán que, si echan una mirada retrospectiva sobre la historia espiritual de la raza humana, durante los últimos dos mil años (lo cual es suficiente para nuestro propósito), para llegar espiritualmente a las mentes de los hombres, se emplearon consecutivamente los siguientes métodos:

1.     El método de elevar la conciencia de un individuo hasta que llega a ser un conocedor. La salvación individual y la aparición de personas destacadas, cuyo sentido espiritual, visión y realización, caracterizaron la historia mística del pasado. Algunos vinieron por el camino del corazón, el místico. Tales fueron Shri Krishna, San Francisco de Asís y todos los conocedores, cuyo camino fue el Amor. A éstos se pueden agregar: Milarepa del Tibet y Lao Tze de China. También muchos santos de la Iglesia de Occidente. El libro Baghavad Gita presentó este camino en forma superlativa.

Otros vinieron por el camino de la mente y fueron los Conocedores intelectuales. Su camino fue más estrictamente ocultista y llegó a ser en forma creciente el camino de los actuales aspirantes. La razón se debe a que la polarización de la raza se va trasladando cada vez más al plano mental. Algunos siguieron este camino y fueron: Shankaracharya, el Apóstol Pablo y Meister Eckhart. Muchos recorren hoy el camino denominado Ciencia. Hubo también otros personajes que sobresalieron como el Cristo y el Buda, que en su perfección combinaron ambos caminos y se destacaron de sus semejantes desde la cima de su realización y ejercieron influencia en hemisferios y siglos, mientras los hijos menores de Dios lo hicieron en países, en tipos específicos de mente y en períodos menores de tiempo.

2.     El método de elevar la conciencia de la raza, se aplicó por medio de grupos reunidos alrededor de un Instructor, el cual era (en grado mayor o menor) un punto focal de energía, es decir:

a.       por el poder del contacto con su alma, o

b.      por ese mismo contacto, debido a que es también un canal a través del cual algún miembro de la Jerarquía puede trabajar.

Mediante el ejemplo de estos Instructores, sus enseñanzas, sus éxitos y fracasos, se expandió la conciencia y se acrecentó la vibración de aquellos a quienes reunieron a su alrededor, y el grupo pudo convertirse en un centro magnetizado de fuerza, propósito y luz espiritual, cuyo grado dependió de la pureza de la nota emitida y del altruismo manifestado en sus vidas. Su calibre mental tuvo también su efecto, porque la vibración y la polarización establecieron la nota del grupo.

Actualmente se está haciendo el experimento de trasladar intermente el foco de los grupos y acrecentar al mismo tiempo su poder, porque no se permitirá en el plano externo un líder individual en el centro del grupo. Todos los miembros del grupo deben reunirse como almas libres. Juntos aprenderán, juntos mantendrán su impersonalidad y juntos prestarán servicio al mundo. Deben recordar, sin embargo, que cuando cualquier persona adopta la posición de realizar un trabajo y lo hace únicamente en los planos internos y sólo en los niveles mental o espiritual de la conciencia, su concepto del proceso es erróneo. La tarea interna que no se manifiesta en actividad objetiva en el plano físico, está orientada e inspirada erróneamente.

Estos nuevos tipos de grupos actuarán juntos bajo la guía y sugerencia consciente de un miembro de la Gran Logia Blanca.  Observen, hermanos míos, la palabra "sugerencia". Si estos grupos estuvieran sometidos a la autoridad de tal miembro, no llegaría a materializarse el objetivo de todo el trabajo emprendido. Se quebrantaría una ley oculta. Les pedimos hoy a todos nuestros discípulos ayuda libre e inteligente; les dejamos que la presten como quieran y como mejor les parezca. Soy vuestro Instructor, hago sugerencias, imparto instrucción y señalo el camino hacia la meta y hacia el campo de servicio. Indico lo que nosotros, los Instructores en el plano interno, esperamos ver realizado. Únicamente y por propio libre albedrío demostraron voluntad para servir y colaborar en mis planes. No iré más allá de indicar el camino y el servicio que deben prestar. Les corresponde a ustedes, mis discípulos, resolver en colaboración y en la más estrecha comprensión, la forma en que aplicarán mis sugerencias e insinuaciones. No intervendré en ello.

Lo primero que les recomiendo es que haya entre los miembros del grupo un amor profundo y una plena comprensión. Esto es necesario, a fin de que la estructura interna del grupo pueda integrarse en forma más firme y compacta.

Después deben aprender a trabajar en los niveles de la meditación con mayor claridad y poder. Gran parte de la meditación que practican es egoísta. ¿Se dan cuenta de esto? No puede acaso expresarse su actitud en las preguntas que se formulan: Cuando practique la meditación que me conceda el Tibetano ¿será algo que hará de mí un mejor discípulo? ¿La meditación que me asigne será más interesante que la que practico ahora? ¿El cambio de meditación me traerá mejores resultados (probablemente de carácter fenoménico) o una nueva revelación y una mayor iluminación que me permitirá alcanzar mi meta? Muy pocos de los que están en este grupo de mi particular Ashrama practican realmente la meditación en esos niveles donde se lleva a cabo el trabajo creador. Quisiera decirles que mientras no empiecen a hacer esto, el trabajo que trato de realizar con ustedes quedará detenido. La finalidad de cualquier meditación que pueda asignarles es permitirles adquirir poder en la meditación para que no se preocupen de sí mismos ni de sus problemas, sino que se unifiquen con el grupo, el trabajo grupal y, oportunamente, con propósitos grupales más amplios mis propósitos como vuestro Instructor y como trabajador y servidor del mundo.

En consecuencia, ¿con qué tipo de instrumento puede trabajar? Todo verdadero instructor se formula esta pregunta al estudiar el conjunto de almas con las cuales se ha asociado y a las que trata de servir y ayudar. A medida que el grupo se integra, aparecen y se pueden analizar las predisposiciones y las tendencias básicas de las cualidades grupales masivas, contrarrestarse las debilidades, fomentar lo correcto...

Ya señalé las cualidades básicas que buscamos: sensibilidad, impersonalidad, capacidad síquica y polarización mental. Me ocuparé brevemente de ampliarlas y de presentar (para su comprensivo interés y posible colaboración) los planes para la futura actividad grupal. Estos planes se pueden materializar si se hacen los reajustes necesarios y se someten a disciplina y entrenamiento, lo cual permitirá acrecentar la utilidad.

He manifestado que el primer requisito es sensibilidad. ¿Qué significa exactamente esto? No significa que ustedes son "almas sensibles" esta acepción generalmente significa que son susceptibles, autocentrados y están siempre a la defensiva. Me refiero más bien a la capacidad que les permita expandir su conciencia hasta abarcar círculos cada vez más amplios de contacto; me refiero a la habilidad de mantenerse despiertos, alertas, agudos, para reconocer las relaciones y reaccionar rápidamente a la necesidad; estar atentos a la vida, mental, emocional y físicamente; desarrollar con rapidez el poder de observar simultáneamente en los tres planos de los tres mundos. No me interesan las relaciones personales cuando conciernen a la errónea susceptibilidad de su personalidad hacia la depresión, auto conmiseración, defensa, ni a la llamada susceptibilidad a los desaires, a la incomprensión, al desagrado por las condiciones ambientales, al orgullo herido y cosas por el estilo. Todas causan confusión y abren las compuertas de la propia conmiseración. No necesitan que yo me ocupe de ellas, porque son conscientes de las mismas y pueden manejarlas si desean. Tales defectos interesan sólo en la medida que afectan a la vida del grupo; deben manejarlos con cuidado, percibir el peligro desde lejos y tratar de evitarlo. La sensibilidad que deseo ver desarrollada es esa viveza para el contacto con el alma, la impresionabilidad a la "voz del Instructor", la vivencia al impacto de las nuevas ideas y a la delicada respuesta intuitiva. Tales son las características del verdadero discípulo. Lo que se debe cultivar es la sensibilidad espiritual, y esto será posible cuando aprendan a trabajar por medio de los centros que están arriba del diafragma y a trasmutar la actividad del plexo solar (que tanto predomina en el hombre común) convirtiéndola en actividad del corazón y en servicio a sus semejantes.

La impersonalidad es una cualidad peculiarmente difícil de alcanzar, especialmente por las personas que llegaron a una integración de alto grado. Existe una estrecha interrelación entre impersonalidad y desapego. Estudien esto. Muchas ideas muy estimadas, cualidades difícilmente adquiridas, virtudes cuidadosamente nutridas y creencias poderosamente formuladas, militan contra la impersonalidad. Es difícil para el discípulo, al principio de su entrenamiento, mantener firmes sus ideales, perseguir incansablemente su propia integración espiritual y orientarse impersonalmente hacia otras personas. Desea que sus luchas y realizaciones sean reconocidas; anhela que la luz que ha contribuido a intensificar produzca una reacción en otros; quiere ser conocido como discípulo; ansía demostrar el poder adquirido y su naturaleza amorosa muy desarrollada, para despertar admiración o por lo menos oposición. Pero nada de esto ocurre. No se leo considera mejor que sus hermanos, en consecuencia, la vida no le resulta satisfactoria.

Estas verdades surgen del autoanálisis, y pocas veces ustedes se las formulan y encaran; por lo tanto, debido a que trato de ayudarlos, las formulo y los enfrento con ellas. Le resulta difícil al hombre o mujer inteligente ver a quienes están estrechamente asociados con ellos, ocuparse de la vida y sus problemas, desde un punto de vista propio y totalmente distinto al suyo manejados (desde el punto de vista del discípulo) en forma débil y tonta y cometiendo aparentemente serios errores de juicio o técnicos. Sin embargo, hermanos míos, ¿por qué se sienten tan seguros de que están en lo cierto y que su punto de vista es lógicamente correcto? Posiblemente su perspectiva de la vida y su interpretación de la situación, necesitan reajustarse y sus móviles y actitudes elevarse y purificarse. Y aunque para ustedes fuera lo mejor y más elevado que pueden alcanzar en determinado momento, sigan su camino y dejen que su hermano siga el suyo. "Es mejor que el hombre cumpla su propio dharma y no el de otro". Así expresa el Baghavad Gita esta verdad, diciéndole al discípulo que se ocupe de sus propios asuntos.

Esta actitud de no intervenir y de abstenerse de criticar, de ninguna manera impide ayudarse mutuamente ni establecer relaciones grupales constructivas; tampoco niega la expresión del amor ni la feliz colaboración grupal. En toda relación grupal hay siempre muchas oportunidades para practicar la impersonalidad. Por lo común, en todo grupo, algún miembro (o quizás varios) constituye un problema para sí mismo y sus hermanos de grupo. Quizás lo sea usted mismo y no se da cuenta. Probablemente sepa quién, entre compañeros servidores, constituye una prueba para sus hermanos. O también vea con claridad cuál es la debilidad grupal y quién es el que impide que el grupo emprenda una actividad más sutil. Todo esto está bien y es bueno, siempre que cada miembro continúe amando, sirviendo y absteniéndose de criticar. Es una actitud errónea tratar de enderezar asiduamente los pasos del hermano, increpándolo y tratando de imponerle su voluntad u otro punto de vista, aunque siempre pueden exponerse ideas y hacer sugerencias. Los grupos de discípulos son grupos de almas libres e independientes, que sumergen sus intereses personales en el servicio y procuran establecer el vínculo interno que fusionará al grupo en un instrumento para servir a la humanidad y a la Jerarquía. Que cada uno continúe con su propia disciplina del alma y deje a sus hermanos continuar con la suya.

La cuestión de los poderes psíquicos no es fácil de explicar. No me refiero a los poderes síquicos inferiores que pueden desarrollarse o no, a medida que pasa el tiempo y surge la necesidad. Me refiero a las siguientes capacidades, inherentes al alma, que deben desarrollar ustedes si quieren desempeñar su parte para satisfacer la necesidad del mundo, a fin de trabajar con la Jerarquía en el campo del servicio mundial. Las enumeraré brevemente:

1.     Respuesta intuitiva a las ideas.

2.     Sensibilidad a la impresión, que algún miembro de la Jerarquía trata de plasmar en la mente del discípulo. Por esta razón los estoy entrenando para que utilicen el contacto que se produce durante la Luna llena.

3.     Rápida respuesta a la verdadera necesidad. Hermanos míos, ¿no consideran esta respuesta como uno de los poderes síquicos, verdad? No me refiero aquí a la reacción del plexo solar, sino al conocimiento que posee el corazón. Reflexionen sobre esta diferencia.

4.     Observación correcta de la realidad en el plano del alma, que conduce a la correcta percepción mental, a liberarse de la ilusión y del espejismo y a la iluminación del cerebro.

5.     Manejo correcto de la fuerza, que indica, por consiguiente, comprensión de los tipos y cualidades de fuerzas y su correcto y creador entrelazamiento con el servicio prestado en el plano externo.

6.   Comprensión real del factor tiempo con su flujo y reflujo cíclicos y períodos adecuados de actuación; un poder psíquico muy difícil de manejar, hermanos míos, pero que puede lograrse mediante la paciente espera y sin apresuramientos.

El discípulo debe desarrollar con el tiempo todos estos poderes, pero el proceso es necesariamente lento.

Luego tenemos la cualidad de polarización mental. Exactamente ¿qué es este poder o cualidad? Se puede expresar en la actualidad de dos maneras, mediante

1.     una vida de meditación y

2.     el control del cuerpo astral.

Deberá vivir la vida interna cada vez más en el plano mental. Firme y sin desviaciones debe mantenerse una actitud meditativa, no durante unos minutos cada mañana o en específicos momentos durante el día, sino constantemente todo el día. Esto implica una continua orientación hacia la vida y su manejo desde el ángulo del alma. No es como muchos dicen "dar la espalda al mundo". El discípulo le hace frente al mundo, pero desde el nivel del alma, mirando con visión clara el mundo de los asuntos humanos. "En el mundo, pero no del mundo", es la actitud correcta expresada por Cristo. La vida del  alma, actuando a través de la mente, debe aquietar y controlar en forma creciente la normal y poderosa vida emocional, astral, de deseos y de ilusión. Las emociones que son normalmente personales y autocentradas deben ser trasmutadas en conocimiento de la universalidad y la impersonalidad; el cuerpo astral debe convertirse en el órgano por el cual podrá afluir el amor del alma; el deseo debe ceder su lugar a la aspiración, que a su vez debe fusionarse en la vida grupal y ser parte del bien del grupo; el espejismo debe ceder su lugar a la realidad, y la pura luz de la mente llegar a todos los lugares oscuros de la naturaleza inferior. Éstos son los resultados de la polarización de la mente y se producen por la meditación definida y la práctica de la actitud reflexiva. Esta información no es nueva para ustedes, pero es algo que todavía no han expresado en forma práctica. Si se formularan las siguientes preguntas y valiente y verazmente se las contestaran ante el tribunal de su propia alma, aprenderían mucho y los ayudaría grandemente a lograr su propio desarrollo

1.     ¿Qué entienden por sensibilidad espiritual?

a.       Honestamente, ¿sintieron en verdad mi vibración?

b.      ¿Responden más rápido a los defectos del hermano que a sus características divinas?

c.       ¿De qué manera obstruye la crítica a la verdadera sensibilidad espiritual?

d.      ¿Qué creen personalmente que obstaculiza el desarrollo de esta necesaria sensibilidad?

2.       Definan la impersonalidad.

a.       ¿Conocen la diferencia entre la impersonalidad de tipo de primer rayo y la verdadera impersonalidad espiritual?

b.      Cuando alguien no está de acuerdo con ustedes, o les desagrada la actitud, ideas o proposiciones de una persona, ¿qué es lo primero que hacen? ¿Lo aman? ¿Guardan silencio? ¿Hablan con otros de él? ¿Tratan de corregirlo? ¿De qué modo lo hacen?

c.       Si son impersonales, ¿fue como resultado del entrenamiento o algo natural? ¿Es simple autodefensa, o una manera más fácil de mantener la paz, o una realización espiritual?

3.     Les definí los poderes psíquicos y enumeré seis de ellos. Estúdienlos y expónganlos clara y concisamente, según la propia capacidad, para

a.       expresarlos,

b.      desarrollarlos, delineando su método.

4.     ¿Creen que han logrado mantener un aferramiento mental sobre la vida?

a.       ¿Trasmutan la tensión emocional a través del amor?

b.      ¿Inhiben el despliegue de la emoción y por qué?

c.       ¿Aplican la mente para manejar sus problemas desde el nivel mental?

d.      ¿Saben qué es el espejismo y pueden reconocerlo cuando existe?

Estas preguntas tienen un doble propósito. Si las responden honestamente y las enfrentan con claridad, los llevará a considerarse miembros de un grupo y determinarán su contribución a la necesidad grupal y a nuestra necesidad de trabajadores. Si anotan estas preguntas y las respuestas las comparten con sus condiscípulos, tendrán la oportunidad de conocerse mejor mutuamente.

Existe un proceso oculto que llega a su culminación en una de las iniciaciones superiores, la cual aún no les concierne, y se dice que "lleva a la luz". Discípulo aceptado es quien está en proceso de prepararse para la iniciación; ésta es una de las tareas que tengo a mi cargo en este momento. Por lo tanto, debo comenzar a sentar las bases para este trabajo esotérico de "desenterrar" o "revelar lo que está oculto". En consecuencia, mediante estas preguntas, les ofrezco la oportunidad de practicar, al principio del entrenamiento, esta "penosa revelación", que tendrá lugar posteriormente en un estado de conciencia más elevado.

Quienes trabajamos en el aspecto interno ¿qué intentamos hacer con estos grupos? ¿Cuál es el principal objetivo? Los grupos no se formaron para entrenar individuos. Cada grupo se ha formado como grupo simiente para un fin definido y específico. Se organizaron para proporcionar en el mundo canales de distribución de ciertos y peculiares tipos de fuerza que vendrán a la manifestación en forma específica. La Jerarquía manipuló siempre la energía y la distribuyó en el mundo de los hombres. Me refiero a las energías utilizadas en relación con el despertar de la conciencia humana, a la integración del mundo de las almas con el mundo de los hombres, y también a esas actividades por las cuales el reino humano puede convertirse en una gran estación de luz y en una usina de fuerza espiritual, para su distribución entre los otros reinos de la naturaleza.

Tal declaración es de importancia vital, pues expresa nuestros objetivos inmediatos y la naturaleza del campo de servicio en el que como grupo, no como individuos, pueden ustedes actuar. Hemos manipulado esta energía durante siglos, pero el hombre sólo ha sentido inconscientemente sus efectos. Hablando en forma simbólica, hemos irradiado la luz y distribuido el agua de la vida en forma amplia y general, y raras veces ha aparecido un individuo aislado que responda activa y conscientemente y se convierta en un diminuto foco de luz y energía espiritual. Creemos que ahora es posible enfocar la luz y el conocimiento en forma más definida y formar grupos en la tierra compuestos de esos individuos aislados que responden a fin de que pueda difundirse por el mundo más luz y conocimiento. Se decidió hacerlo de dos maneras, mediante

1.     La colaboración de los Maestros de la Gran Logia Blanca, actuando por intermedio de Sus discípulos, y

2.     La actividad específicamente enfocada de los Maestros Morya, Koot Hoomi y yo, servidor y discípulo de Ellos.

Por el primer método vino a la existencia el nuevo grupo de servidores del mundo, formado por discípulos y aspirantes del mundo que pertenecen a todos los rayos y están bajo la guía reconocida, de manera consciente o inconsciente, de los Maestros que se comprometieron específicamente a ayudar a la humanidad. Así se constituyó una vasta usina de fuerza y una estación de luz, luz que ampliamente se difunde y tiene canales por todo el mundo, en cada país y en las principales ciudades. Ustedes ya lo saben y colaboran activamente o deberían colaborar en este aspecto del trabajo (en el que me he comprometido personalmente).

Además, se consideró la posibilidad de enfocar la luz, aún más intensamente, por medio de grupos más pequeños de discípulos, cuidadosamente elegidos y seleccionados. Mediante estos pequeños grupos de discípulos podría producirse la aparición fenoménica de ciertos tipos de energía, desarrollarse ciertos poderes y ser posible un experimento más especializado. También se podrían estudiar y enfocar poderes peculiares, demostrarse con toda claridad la luz y el poder intensificados, de modo que los hijos de los hombres reconozcan la influencia y testimonien lo supranormal, herencia de siglos futuros.

Me he comprometido a desarrollar este aspecto particular del trabajo jerárquico que suministrará el núcleo de los futuros tipos de civilización y las características y actividades que podrán desarrollarse de acuerdo a las nuevas y principales influencias entrantes que siempre me interesaron, especializándome en ellas. Lógicamente busqué entre aquellos cuyas vidas he observado a veces durante varias encarnaciones, y encontré los que ahora trabajan conmigo. Estos grupos constituyen el germen de un gran experimento. Si tienen éxito en el curso de los próximos doscientos setenta y cinco años:

1.     Arraigarán en la tierra ciertos tipos de fuerzas superiores, que la raza necesita, pero que no están aún activas.

2.     Desarrollarán los seis poderes supranormales a que me referí anteriormente.

3.     Entrenarán a los miembros del grupo sobre esa relación sintética que caracteriza a la Jerarquía y serán preparados para la iniciación.

De estos grupos se extraerán a quienes puedan ser entrenados definidamente para ciertas expansiones de conciencia, y se puede confiar en que establecerán contacto con aspectos del Plan hasta ahora no revelados. A medida que progresan en este trabajo y tratan de comprender las implicaciones grupales, se les aclarará cada vez más lo que es en realidad el Plan. Me resultará muy difícil explicar el propósito subyacente en este trabajo grupal, tan difícil como querer explicar fracciones decimales a un niño de siete años, por muy despierto que sea. Pero si tienen la paciencia necesaria, la voluntad de trabajar impersonal y amorosamente y si están dispuestos a sumergir la personalidad en la vida grupal, conocerán y percibirán e irrumpirá la luz, y también obtendrán el poder de trabajar. Entonces tendremos focos radiantes o portadores de luz, y canales para la planificada distribución de fuerzas algo que nunca se ha hecho con la amplitud pensada.

SEXTA PARTE

No tengo la intención de seguir reiterando los consejos para hollar el sendero del discipulado. Son hombres y mujeres adultos y conocen el camino. La aplicación práctica de las antiguas reglas es responsabilidad personal. Lo que hagan es cuestión de ustedes; han llegado a la madurez y deben estar preparados para dar el siguiente paso. Lo darán cuando hayan trasmutado el conocimiento y la teoría, en sabiduría, en práctica y expresión.

Sólo con espíritu de verdadero desapego realiza el discípulo su mejor trabajo; se da cuenta que en virtud de tal desapego se convierte (por el resto de su vida) simplemente en un trabajador en el gran ejército de trabajadores jerárquicos sin inclinación, objetivo o deseo personales. Para él no existe nada más que trabajo continuo y constante asociación con otras personas. Puede ser una persona que se aísla por naturaleza y ansía profundamente la soledad, esto no importa. Es el precio que debe pagar por la oportunidad de satisfacer la necesidad del momento. Hoy tiene lugar el empuje más arduo y organizado de la Jerarquía, y su objetivo consiste en contrarrestar la tendencia de la raza a cristalizarse en la separatividad; la separatividad es actualmente la línea de menor resistencia para los pueblos y las naciones. De allí la formación de estos grupos activos de discípulos que expresan trabajo, cohesión y no separatividad grupales.

Algunos, muy pocos, de los discípulos e intuitivos del mundo, se han unido para desarrollar dos actividades: una consiste en hacer contacto con más exactitud con el plan subjetivo que se va desarrollando constantemente, la otra en hablar y enseñar con mayor claridad y elegir con inteligente exactitud las palabras correctas (habladas o escritas), con las cuales expresar la verdad. La presentación de las realidades presentidas hará que las personas reflexivas del mundo detengan su actual tendencia mental y colaboren más plena y libremente en la tarea de iluminar el mundo. Empleo la palabra "iluminar" en sentido ocultista. La plena medida de lo que puede hacerse depende (en lo que concierne al discípulo individual) de su poder interno para vivir cada día como alma libre de temores, sin preocuparse de sí mismo y libre de esas reacciones que incitan al cuerpo astral o emocional, a emprender una actividad organizada, basada en antiguos hábitos. La meta para el discípulo y también para el éxito de su trabajo, es poseer un cuerpo astral tranquilo y pasivo, sensible a las impresiones de su propia alma y a las de su Maestro, capaz de reflejar la visión hasta donde es posible y en su más puro detalle. Debe recordarse que cuando  el discípulo se dedica plenamente a vivir una vida de servicio en los tres planos, poco debe o debería decírsele. Pero una idea puede serle de ayuda.

En las vicisitudes de su vida debe tratar de mantener la síntesis de la personalidad y la integración de todas las partes de su equipo. En la tensión de la actividad desarrollada en uno de los cuerpos y en uno de los planos, el énfasis puesto con frecuencia en una sola dirección puede ser momentáneamente tan intenso que por un instante puede percibir el punto de vista sintético del Plan y del grupo. El discípulo trabaja físicamente bajo una fuerte presión; quizás esté aprendiendo emocionalmente la difícil lección del desapego, tendiendo en consecuencia a una temporaria rebeldía. Sin embargo, en el plano mental, se da cuenta que posee claridad mental y el poder de pensar que lo mantiene incesante y constructivamente activo. Tres términos que expresan con mucha frecuencia la situación del discípulo, en lo que a su naturaleza concierne son: excesiva fatiga, rebeldía emocional y lucidez mental. ¿Cómo encarar el problema? La fatiga física no tiene necesariamente por qué menoscabar la utilidad del discípulo. En muchas personas su estado físico perjudica su trabajo, porque enfocan su atención en la indeseable condición física; los discípulos, sin embargo, poseen en muchos casos la curiosa capacidad de continuar su trabajo a pesar de lo que les ocurra físicamente. El cerebro físico llega a reflejar tanto su vida mental que, esencialmente, no lo afectan las condiciones externas. El discípulo aprende a vivir con sus deficiencias físicas, bajo condiciones adversas, y su trabajo se mantiene en su habitual elevado nivel.

El problema emocional quizás sea el más difícil. Pero el discípulo sólo puede eliminar su propia autoconmiseración y liberarse de las tormentas emocionales internas que experimente. Debe reconocer que su integración es muy débil, porque trabaja en dos fases o secciones,

físico . . . . . . . emocional

y

mental . . . . . . . alma.

A veces actúa en una, otras, en otra, y por lo general en forma completa. Esta dualidad debe llevarse a una más estrecha relación y de ello debe ocuparse cuando trata de establecer y mantener la necesaria síntesis y la integración alma y personalidad. ¿Cuándo aprenderá el discípulo que esa condición en que se adopta la actitud de "no me importa" y una especie de indiferencia, es uno de los medios más rápidos para liberar al yo de las demandas de la personalidad? Esta actitud de "no me importa" no afectará la disposición del discípulo hacia otras personas. Es la actitud que adopta la personalidad reflexiva e integrada del discípulo hacia el cuerpo astral o emocional, llevándolo a asumir la posición de que nada que produzca reacción, dolor o angustia al cuerpo emocional, tiene importancia. Estas reacciones son simplemente reconocidas, vividas y toleradas, pero no se permite que constituyan una limitación. Todos los discípulos deberían reflexionar sobre lo que acabo de decir. El proceso se basa en la creencia profundamente arraigada de la supervivencia del Ser inmortal dentro del alma y la personalidad.

Esta comprensión interna aumenta a la par que se desarrolla el poder en la meditación, sea individual o grupal. La meditación es esencial para establecer una interacción recíproca interna más libre sea como alma en relación con la personalidad, como grupo de discípulos en relación con su Maestro, o entre sí. Podrían preguntar aquí, ¿por qué se considera necesaria esta interacción sensible entre los discípulos del grupo de un Maestro? ¿No es la vida bastante complicada, como para ser también conscientes de las condiciones, personalidades y contactos con el alma, de aquellos con quienes estamos asociados y con los cuales tratamos de caminar juntos como condiscípulos? Quisiera recordarles que como discípulos se están preparando para la iniciación y que esa inminente condición de la conciencia implica tres cosas:

1.   Creciente percepción y sensibilidad hacia cada experiencia y hacia la vida en todas las formas.

2.   El poder de hacer para otros lo que yo trato de hacer para ustedes; por ahora en escala menor y, posteriormente, en otras vidas, tal como yo lo hago.

3.   El valor y la fortaleza para poder saber todo, comprender todo y amar con paciente sabiduría e invariable sinceridad.

Esto será evidente para ustedes. En el trabajo grupal que se les pide a los discípulos participar, se les ofrece la oportunidad de ayudar a despertar las cualidades necesarias como aspirantes a la iniciación, en fecha no muy distante, según consideramos nosotros el tiempo desde el aspecto interno.

Se ha enseñado siempre que el discípulo o iniciado debe adaptarse a las condiciones en que se encuentra y aprender de ellas y de la situación y del medio ambiente con el cual la vida en el plano físico lo pone en contacto diariamente. Esta es una de las generalidades iniciales del sendero. Sin embargo, en una época fue un concepto nuevo para el aspirante y el discípulo en entrenamiento, como lo es ahora la enseñanza que trato de impartir a mi grupo de discípulos y la oportunidad que quisiera aprovecharan. El entrenamiento desarrollado hasta hoy en los planos internos, sin que el discípulo aceptado se diera cuenta a menudo en su conciencia vigílica, debe ahora ser captado, utilizado y dominado en la conciencia vigílica y en el cerebro físico. En el pasado, el discípulo procuraba establecer relaciones armoniosas con su medio ambiente –la armonía es una de las fuerzas liberadoras que debe preceder a la liberación de la energía a emplearse después de la iniciación. Entonces practicaba la paciencia, la indulgencia y procuraba ser útil, prestando además servicio, todo lo cual se hacía mediante un proceso de correcta conducta externa, basada en la correcta orientación y actitudes internas. Pero de acuerdo al nuevo sistema (necesario en virtud del progreso racial alcanzado), este correcto ajuste externo en la nueva era, debe ir a la par de correctas relaciones internas, conscientemente establecidas, mantenidas y reconocidas por lo que son, por la mente y el cerebro conscientes del discípulo. Por lo tanto, esto implica verdadero conocimiento de la relación grupal interna del discípulo, la penetración espiritual en la vida interna del condiscípulo y la consiguiente y simultánea fusión en el corazón, la mente y el cerebro del discípulo, de todo lo que se conoce en los planos externos e internos, lo cual no ha sucedido hasta ahora. Ésta es una de las razones principales para la formación de dichos grupos, en lo que a sus miembros individuales concierne. Se logrará gradualmente y sin peligro, mediante la práctica diaria de las meditaciones grupales que asignaré, el renovado interés en el trabajo telepático y el amor más profundo e íntimo que cultiven.

Tres cosas son de gran importancia y constituyen su responsabilidad individual:

1.   Facilidad de armonizarse. Es esencial, como miembro de mi grupo, que cultive dos aspectos del "arte de establecer armonía", basado siempre en la atracción amorosa:

a.    Armonía o contacto con el alma, por el cultivo del alineamiento y la correcta meditación.

b.   Armonía o contacto con los hermanos del grupo, lo cual sienta las bases para el trabajo unido y constructivo.

2.   Impersonalidad. ¿Puedo decir algo más sobre este tema? Cualesquiera de los miembros del grupo debe aprender a considerar cuanto diga o sugiera, con un total y cuidadoso desarrollo de la "divina indiferencia". Observe el empleo de la palabra "divina", pues contiene la clave para la actitud necesaria. Es algo muy distinta la indiferencia en la actitud de no me importa, la indiferencia de "evadirse de lo desagradable", desarrollada sicológicamente; tampoco se refiere a la indiferencia de la superioridad, sino a la que acepta todo lo que se le ofrece, emplea lo que es utilizable, aprende lo que puede, pero no lo detienen las reacciones de la personalidad. Esta es la actitud normal del alma o yo, hacia el noyo. Es rechazar todo prejuicio, preconcebidas ideas estrechas, tradiciones, influencia o trasfondo de la personalidad. Es el proceso de desligarse "del mundo, del demonio y de la carne", de que habla El Nuevo Testamento.

3.   Amor. Es esa actitud incluyente que no censura y esa comprensión magnética que en el trabajo grupal mantiene la integridad del grupo, fomenta el ritmo grupal y no permite que dañen al trabajo grupal los actos o actitudes secundarios de la personalidad.

Contacto, impersonalidad y amor, constituyen los tres objetivos individuales que presento a todos y a cada uno de ustedes.

Los requisitos grupales que debe cumplir y mantener el grupo como tal, son:

1.   Integridad grupal. Ésta deriva de la correcta integración y se refiere al delicado equilibrio que deben mantener los miembros del grupo. Es de tal índole que oportunamente traerá firmeza grupal, liberará al grupo de las "oscilaciones" y le permitirá llevar a cabo en forma ininterrumpida el trabajo e interacción grupales. Se obtendrá si cada uno de los miembros del grupo se ocupa de sus propios asuntos y deja que sus hermanos se ocupen de los suyos; vendrá si mantienen los asuntos personales, las preocupaciones y las dificultades privadas, fuera de la vida del grupo y si se abstienen de discutir entre ustedes los asuntos y actitudes de cada uno. Esto es de suprema importancia a esta altura del trabajo grupal, pues significará, si lo logran, que pueden mantener la mente apartada de las cosas sin importancia, que sólo conciernen a la vida de la personalidad. Esto significa que la mente estará libre para el trabajo del grupo.

2.   Fusión. Con esta palabra quiero significar la capacidad del grupo para trabajar como unidad. Depende de la adquisición de las correctas actitudes individuales y (cuando trabaja) del desarrollo de la capacidad de perder de vista todo, excepto el profundo amor por sus hermanos y el trabajo que debe realizarse.

3.   Comprensión. Empleo esta palabra refiriéndome a la com­prensión que tiene del trabajo que debe emprender. No la empleo en lo que se refiere a su propia actitud o a la de sus hermanos de grupo. Quiero decir que cada grupo tra­baje sabia y comprensivamente en la tarea designada, sa­biendo que contribuye a este todo existente en la mente del Maestro.

Integridad, fusión y comprensión. Tal el orden del trabajo y la secuencia del desarrollo. Todos los grupos que trabajan en el mundo externo, en relación con los Ashramas de los Maestros, seguirán ciertas etapas iniciales y finales de su trabajo, las que serán iguales para todos los grupos, no importa cuál sea el trabajo grupal específico e individual. De esta manera se establecerá una relación intergrupal y se producirá el consi­guiente fortalecimiento de los grupos individuales. La tercera etapa del trabajo será especial y particular, distinta para cada grupo, y debe seguirse meticulosamente. Pediré a los distintos grupos que trabajan bajo mi dirección, que se ocupen de los asuntos de su propio grupo, y no hagan conjeturas sobre la índole del trabajo que realizan los demás grupos.

Delinearé las etapas que se deberán seguir:

ETAPA UNO

Alineamiento. Contacto con el alma. Equilibrio espiritual. El equilibrio consiste en mantener con firmeza el contacto que se ha establecido con el alma.

a.    Eliminar conscientemente las reacciones personales.

b.    Reconocer que el amor es la expresión de ese contacto con el alma manifestado por medio de la personalidad.

c.    Fusionar imaginativamente los rayos del alma y de la personalidad.

Esto constituye la etapa vertical.

ETAPA DOS

Sigue luego la integración y fusión grupales, llevada a cabo  conscientemente:

a.    Relacionarse cada miembro del grupo conscientemente, pronunciando sus nombres y enviándoles amor.

b.    Ver a los miembros del grupo y verse a sí mismo, sin ubicarse en el centro, que forman un círculo de puntos vivientes de luz.

c.    Imaginar que esos puntos de luz se combinan y fusionan para formar un sol radiante, cuyos rayos de luz se extienden a los cuatro puntos cardinales de la tierra.

Esto constituye la etapa horizontal.

ETAPA TRES

Considerar detenidamente el propósito y la técnica grupales; la técnica será distinta para cada grupo; sólo se obtendrán resultados si se aplica en forma dinámica e ininterrumpida la técnica indicada, que nadie debe cambiar, excepto yo.

Luego de un cuidadoso trabajo durante tres meses, las etapas uno y dos deberían dar, en forma casi instantánea, resultados rápidos y eficaces. Les pido que le presten cuidadosa y paciente atención, para que con el tiempo se conviertan en hábitos estables y no causen molestias ni dificultades. Las etapas iniciales en este tipo de trabajo son de suprema importancia.

ETAPA CUATRO

Una vez terminado el trabajo especial del grupo, designado en la etapa tres, los miembros procurarán vincularse con los demás grupos, así como se vincularon con los miembros de su propio grupo. Sin embargo, en este caso, los discípulos no se ocuparán del personal de los grupos ni del propio, sino que, como grupos, deben vincular su grupo con los otros. Así asumirán la correcta proporción en sus mentes los conceptos de la ilusión y de la separatividad y se obtendrá la fusión.

a.    A continuación, como grupo, recitar tres veces la Gran Invocación:

"Que las fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.

Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.

Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena voluntad donde quiera que estén.

Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres".

b.   Entonar tres veces la Palabra Sagrada, OM.

c.    Finalizar con la plegaria que la personalidad eleva al alma:

"Que las palabras que salen de mi boca y la meditación que brota de mi corazón, sean siempre aceptables a tus ojos, oh Alma, mi Señor y mi Redentor".

SÉPTIMA PARTE

La necesidad de desarrollar la sensibilidad telepática de todo grupo de discípulos, se basa en tres cosas imprescindibles. Quisiera que comprendieran esto con mayor claridad:

1.   Es esencial cultivar la interrelación de naturaleza telepática en el plano mental. Ésta es una condición o un hecho ya establecido en el caso de un Maestro y Su discípulo y entre los miembros avanzados de cualquier grupo formado por discípulos aceptados. Ha llegado el momento en que esta cualidad grupal sea desarrollada por los discípulos menos avanzados del grupo, para bien de un mundo necesitado.

2.   El desenvolvimiento telepático trae una mayor sensibilidad hacia los demás. Éste es el secreto del trabajo de un Maestro y el factor que le permite trabajar por medio de Sus discípulos, utilizándolos como avanzadas de Su conciencia. Para poder hacerlo con exactitud cuando Él lo decide, debe ser capaz de saber cuál es su condición mental, síquica y física. Así descubrirá si son aptos o no, para algún servicio específico, o si pueden ser utilizados sin peligro, o si su sensibilidad es de tal naturaleza y su interpretación de lo que siente es suficientemente exacta, como para responder inteligentemente a la necesidad. ¿No es así como tuve que estudiarlos a todos ustedes? Cavilen sobre esto y reflexionen sobre las implicancias.

3.   Tal sensibilidad telepática traerá también la nueva ciencia de la intercomunicación, que en la nueva era se generalizará y comprenderá. La radio es el símbolo físico externo de esto.

Surgen aquí ciertas preguntas y será conveniente responder a algunas de ellas. Cabría preguntar, ¿tiene alguien derecho a actuar telepáticamente sobre la mente de otra persona? Responderé que ustedes lo hacen en todo momento, consciente o inconscientemente, sin capacidad ni objetivo alguno, o si lo hay, es generalmente de la personalidad. A través de la telepatía se han diseminado ideas por el mundo, mediante el proceso de plasmarlas mentalmente en la mente de algún discípulo o una persona sensitiva, entonces su tarea es descubrir y dirigir la mente y las actividades de los individuos dedicados no sólo a responder a esta impresión, sino a inculcarla en la conciencia de los pensadores del mundo. Se han preguntado ¿cuáles son los aspectos del trabajo respecto a la telepatía, que despertaron dudas en sus mentes? ¿No será desconfiar de la intención o puntos de vista personales, o dudar también de su propia sinceridad o móvil? Si este trabajo no se lleva a cabo en forma altruista, libre de todo prejuicio y preferencias personales, políticas o religiosas, no podrá hacerse un trabajo seguro. Por eso hago tanto hincapié en la necesidad de realizarlo en el punto más elevado de la meditación, y con total obediencia a mis decisiones sobre la cuestión.

Otra pregunta podría ser: ¿Cuál es la diferencia entre el trabajo que les sugiero y el de la Logia de los Señores de la Forma? Ninguno, salvo el móvil y el punto desde el cual deben procurar trabajar. Los Señores de la Forma trabajan enteramente sobre y desde las regiones inferiores del plano mental y con la energía del conocimiento. El aspecto amor del alma está inactivo; en consecuencia, desde el ángulo y la visión de la Gran Logia Blanca, lo móviles son erróneos y los objetivos egoístas. Esto es verdad tanto en los grupos como en los individuos. Recuerden que los Señores de la Forma son almas de edad muy avanzada y de excepcional ceguera. Pero más adelante, en un remoto ciclo, cuando hayan agotado el karma, y la Gran Ley haya exigido el pago por el mal cometido, ellos también empezarán a desarrollar el aspecto amor y a trasmutar sus móviles. Ustedes también deberán trabajar desde las esferas mentales, pero el conocimiento y el amor tendrán que actuar juntos para producir sólo resultados armoniosos e inteligentes, de acuerdo al Plan. No se permite a los discípulos invocar y poner en actividad el aspecto Voluntad del alma, a no ser que sean iniciados de tercer grado. Antes de eso raras veces conocen la diferencia entre la imposición de la voluntad y la impresión directa de ideas. Prevalece mucho el deseo (que es voluntad embrionaria) en el equipo de ustedes, para que se les pueda confiar este aspecto más elevado de la actividad mental. Les pediría que en conexión con el trabajo telepático, comprendan con toda claridad en sus mentes el trabajo que deben hacer estos grupos bajo mi dirección y que la impresión de ideas y no a la dirección impuesta, es el ideal grupal algo muy diferente hermanos míos.

Además se preguntarán ¿cómo puede llevarse a cabo esta impresión colectiva y al mismo tiempo dejar libre al hombre? Quedará libre porque se mantendrá alejado de toda fuerza volitiva dirigida; lo único que harán los trabajadores y discípulos en mis grupos, es plasmar en ciertas mentes los delineamientos o sugerencias respecto al Plan; estas ideas se relacionarán particularmente con el concepto de que la separación pertenece al pasado y que la unidad es la meta para el futuro inmediato; que el odio es retroactivo e indeseable y que la buena voluntad es la piedra de toque que trasformará al mundo.

¿De qué modo pueden mantener sus mentes, libres de sus propios deseos e interpretaciones? Alcanzando la negatividad equilibrada y positiva de los dos aspectos inferiores de la personalidad, el cuerpo astral y el cerebro, lo mismo que el cerebro etérico, los cuales determinan las reacciones de los centros inferiores, especialmente las del centro plexo solar. Así la mente quedará libre para desarrollar tres funciones:

1.   Establecer contacto con el alma, lo cual dará como resultado la iluminación y el conocimiento práctico de los aspectos inmediatos del Plan.

2.   Formular ideas y crear formas mentales. De esta manera se puede construir una forma mental definida, la que puede ser dirigida positivamente.

3.   Trabajar en los niveles mentales con sus hermanos de grupo, para que la forma mental que ustedes puedan crear sea parte de la forma mental del grupo y por lo tanto producir unidos una forma mental viviente y corporificada, que podrá ser dirigida como yo lo determine.

Otra pregunta podría formularse aquí. ¿Existen reglas específicas y breves, que deben ser obedecidas? Les daré algunas, recordándoles que lo que más cuenta en este trabajo es lo que ustedes son. El factor regulador es inofensividad de pensamientos y de palabra; la práctica de esta cualidad, adecuadamente observada, los ayudará mucho. Deben negarse a pensar mal o a censurar esto es esencial en el caso de aquellos cuyas mentes tratan de impresionar. El silencio total e ininterrumpido de lo que están haciendo, es también un factor vital; hablar referente a esta tarea sutil y confidencial (o discutir el trabajo de los condiscípulos) puede desbaratar la delicada forma mental que están tratando de construir, lo cual puede hacer abortar el trabajo de semanas. También se debe cultivar una actitud equilibrada hacia quienes ejercen el poder en todo el mundo; sobre todo necesitan inspiración, que puede llegarles desde la Jerarquía.

Les recomiendo, por lo tanto, eliminar de sus mentes toda censura y mal pensamiento, para que puedan alcanzar una actitud de divina indiferencia hacia las efímeras y pasajeras personalidades y el caos existente en todas partes, esforzándose por sintonizar la actitud de la Jerarquía. Esto implica acentuar el aspecto conciencia y observar cuidadosamente todo lo que ocurre bajo la superficie procurando despertar y estimular a las masas, hasta ahora inconscientes, para que entren en una actividad mental más pronunciada. Los acontecimientos que tienen lugar en todos los países lo están logrando con gran rapidez; la humanidad se está vivificando, y su conciencia se está despertando acerca de los valores subjetivos. La Jerarquía se ve en apuros para satisfacer la creciente necesidad que tiene la humanidad de ser guiada. La sensibilidad de la raza humana (como resultado de la insuficiencia económica de la guerra, la ansiedad y el dolor) se está haciendo tan aguda, que quienes trabajamos en el aspecto interno debemos apresurarnos a plasmar la correcta impresión en los síquicos sensitivos y despiertos. De allí nuestro esfuerzo para crear estos grupos y utilizar a personas como ustedes que, teóricamente, son inofensivas, aunque en realidad están llenas de prejuicios y juzgan ligeramente. Pero debemos utilizar el material que tenemos a mano y eso nos entorpece grandemente en todo momento.

Una vez que hayan trabajado conscientemente en la purificación de la mente e intentado liberarse de los prejuicios, de las ideas preconcebidas y de los juicios y decisiones precipitados (basados en su propio trasfondo, tradición y estado social y racial), podrán cavilar conscientemente sobre el proceso de construir formas mentales. Deben recordar que para el propósito grupal y en bien de la sencillez, son de importancia las tres etapas dadas a continuación:

1.   La etapa de reflexión sobre la idea que debe plasmarse en la mente de algún individuo. Esta reflexión y cavilación cuidadosamente dirigida construye; es una actividad creadora y constituye la primera y verdadera etapa de nuestro trabajo. No quiero que traten de construir formas mentales. Lo que quiero es que piensen con claridad, en las líneas que pueda indicarles. De esta manera la forma mental deseada se perfilará automáticamente y todos habrán contribuido a ella con algo.

2.   Una vez construida la forma mental, sobreviene un período en que cobra vida, convirtiéndose lentamente en la personificación viviente de la idea deseada vibrante, activa y dispuesta a servir.

3.   Alcanzada esta etapa, grupalmente pueden pasar a la etapa de orientación. Manteniendo en la mente a la persona que se debe impresionar y al grupo como agente impresor (proporcionando los dos polos entre los cuales se desea establecer la interacción), tratarán de visualizar la idea viviente personificada, oscilando entre los dos polos. Deben enviarla en alas del amor, impelida por el inteligente deseo de servir y obedeciendo a mis directivas. Posiblemente la forma vuelva a ustedes una y otra vez, para ser revivificada y enriquecida, antes de realizar la tarea en forma satisfactoria.

Los grupos de discípulos que se han exteriorizado están destinados a expresar un tipo de relación grupal que será mejor conocida y comprendida cuando el mundo llegue al próximo ciclo y era de paz. Ciertos tipos de fuerza, como bien saben, más adelante serán utilizados por los grupos para fines grupales específicos y servicio mundial. Mientras estudian y trabajan en el grupo de un Maestro, no deben perder de vista el móvil del servicio a prestar. El objetivo no es ayudarlos ni desarrollarlos individualmente, sino entrenarlos en ciertos alineamientos y actividades grupales, lo cual permitirá a estos grupos de discípulos trabajar en forma específica y definida. Sin embargo, el hecho de que un grupo trabaje con un tipo de fuerza y otro emplee uno distinto, de manera alguna puede considerarse que indica una actividad independiente o intereses separatistas. Todos perseguirán un sólo objetivo o meta, todos trabajarán con la misma energía divina, diversificada en varias fuerzas, a fin de servir a un aspecto de la vida. Les pido que reflexionen profundamente sobre los diversos aspectos del plan o sistema delineado para el trabajo grupal que he presentado, por ser un esfuerzo experimental o un ensayo para exteriorizar en la tierra ciertas fases de la tarea jerárquica.

 La energía utilizada en el trabajo telepático es la de la sustancia mental o "chitta" (según la denominan los indúes), siendo la sustancia que subyace en la manifestación misma. Dios, la Vida planetaria o Logos, trabaja sin embargo con la analogía superior de esta sustancia mental, y las fuerzas del plano mental son el reflejo o, mejor dicho, la densificación de la sustancia mental superior. Estas fuerzas o sustancia mental, fluye y se mueve constantemente, lo cual produce en el mundo mental esa actividad creadora de formas mentales puestas en movimiento por mentes que trabajan individual o grupalmente. En el trabajo verdaderamente telepático (llevado a cabo sin errores en forma correcta y desde un punto equilibrado de acción), las corrientes de esta sustancia mental se ponen en movimiento entre determinados puntos, mediante la voluntad y la idea cuidadosamente expresada y formulada en la mente del pensador. Con una parte de esta sustancia mental, ya en movimiento, se va construyendo la forma y luego pasa por la corriente establecida entre los dos puntos. El trabajador telepático, por ejemplo, yo, actúa desde el ángulo de la mente del trasmisor y la del receptor, estableciendo ante todo una corriente de relación, que ustedes a veces llaman "sentir la vibración del Tibetano", y a través de esta corriente envío la impresión, la idea o la forma mental que quiero que haga impacto primero en sus mentes y luego si son capaces de tal alineamiento en sus cerebros. Este proceso puede ser rápido o lento. Cuando el alineamiento es bueno, pueden responder casi inmediatamente a mi pensamiento; si es malo quizás trascurrirán días, hasta semanas, para que sea captada finalmente la impresión y registrada en forma consciente por la mente y el cerebro del discípulo.

Otros grupos trabajan también conscientemente con la energía que puede disipar el espejismo y la ilusión, la energía del nivel más elevado del plano astral. Este nivel es susceptible de reaccionar o responder a la energía de la intuición o de budi, si prefieren la terminología oriental. Constituye la energía de la sabiduría. Es el único tipo de energía adecuada para disipar las brumas y las nieblas del mundo del espejismo. Los discípulos que trabajan en estos grupos deben aprender a utilizar esta energía, trabajar inteligentemente, pensar con sabiduría y darse cuenta de que la sabiduría misma es una fuerza. La comprensión de esto hace que una persona busque a otra que posea mayor conocimiento, cuando está en apuros y dificultades y ansía ver con claridad el camino que debe seguir, y también impulsa a los miembros de la familia humana hacia los Maestros de Sabiduría.

 En los días atlantes (voy a decirles algo interesante, que deberá evocar el sentido de responsabilidad) la tarea principal de los Maestros de Sabiduría era implantar la gran ilusión mundial, o más bien el espejismo. Trabajaban entonces principalmente en el plano astral, y si no lo hubieran hecho, la vida y las condiciones humanas no serían tan buenas como son porque en realidad contienen mucha belleza, la belleza en potencialidad que está al borde de expresarse inmediatamente.

Hoy los Maestros trabajan principalmente en el plano mental. Se ocupan de las ideas y de plasmarlas en las mentes de Sus discípulos y de la humanidad evolucionada. El problema de la humanidad en su totalidad es actuar en el mundo del espejismo; los aspirantes del mundo son responsables de sacar a la humanidad del valle del espejismo. Los hombres deben aprender a comprenderlo y con el tiempo, ayudados por los discípulos avanzados del mundo, entrenados por los Maestros de Sabiduría, a trasmutarlo y disiparlo.

En consecuencia, deberán recordar que la tarea que tiene ante sí el discípulo moderno consiste en introducir en la nueva era la idea de conducir el espejismo y la gran ilusión hacia la luz. En esa luz desaparecerán. En esta era se han dominado quizás demasiado bien las fuerzas de la naturaleza y se han obtenido, para propio beneficio, los recursos materiales del plano físico. Los hemos conquistado y doblegado a nuestra voluntad y empleado frecuentemente en forma egoísta, aunque a veces con intención pura y buena. En la nueva era se controlará paralelamente el mundo de los fenómenos astrales y las fuerzas del espejismo y la ilusión. Ahora se trata de dominarlas, mental y teóricamente; pero sólo la energía de la sabiduría podrá disipar las fuerzas de los mundos del espejismo y la ilusión. Apliquen la sabiduría hermanos míos y ayudarán así a la humanidad y abreviarán también su lucha astral.

Otros grupos tienen la tarea de trabajar con esa tan conocida y discutida energía, el prana o energía de vida la energía de la vitalidad. El correcto empleo de las siete energías pránicas eliminará con toda seguridad la enfermedad y los males corporales y aliviará los dolores del vehículo físico humano. Pero en relación con esto, dos cosas son esenciales, aunque pocas veces van juntas:

1.   La energía del alma análogamente a la de la mente universal y la energía de budi o intuición debe ser puesta en actividad en el plano físico por quien debe ser curado y por el curador. Ambos deben trabajar en colaboración.

2.   Debe haber un correcto conocimiento de la enfermedad y su causa, además de la situación kármica del paciente y la condición de sus centros, su alineamiento y su etapa de evolución.

Debido a que recién estamos en el abecé de estas ciencias relativamente nuevas, gran parte de nuestro trabajo inicial debe ser de índole aclaratoria, pues se han distorsionado demasiado estos sistemas esotéricos para utilizar la energía y se han aplicado muy erróneamente estos poderes.

Existen otros grupos asociados en forma peculiar al número cuatro, y se ocupan de establecer un puente entre la personalidad y la mónada, es decir, entre el triple hombre inferior y la Tríada espiritual, y también entre la mente inferior, el alma y la mente superior vinculando así la triplicidad relativamente inferior con la Unidad, la Tríada espiritual. El cuarto reino de la naturaleza es a su vez, el puente entre los tres reinos superhumanos y los tres subhumanos. También el cuarto plano, al que se debe llegar por el puente de luz, el antakarana, es el eslabón entre los tres mundos superiores de existencia espiritual y los tres inferiores del esfuerzo y la experiencia humanos. La energía con la cual debe trabajar el grupo de discípulos en esta línea de actividad, es la Luz del alma, recordando siempre que la luz es sustancia; su esfuerzo debe ser crear, como individuos y también como grupo de discípulos, una gran senda de luz entre la personalidad y la Tríada espiritual (atmabudimanas, o voluntad espiritual, comprensión intuitiva y mente superior).

No me he ocupado de algunas actividades de estos grupos de discípulos de la nueva era, ni he indicado las energías con las cuales deben trabajar, a fin de hacer resaltar nuevamente los planes para mis grupos de discípulos. Los grupos de los cuales me ocupo, como parte de la actividad de mi ashrama, son esencialmente Grupos Simientes. Tienen por objeto servir como avanzada de la conciencia jerárquica, enfocada por mi intermedio, del mismo modo que el discípulo aceptado individual es la avanzada en el mundo de la conciencia de su Maestro. Éste es el nexo que quiero hacer resaltar la exteriorización, por primera vez en la historia, del trabajo interno de la Jerarquía planetaria y la precipitación (si les agrada el término) de una condición interna ya preparada para ello. La nueva era está ya sobre nosotros, y la integración de la humanidad en los tres mundos justifica cambios definidos en las técnicas, aunque no en los planes básicos.

Sin embargo, debo recordarles que todo esto es un experimento que yo y varios iniciados llevamos a cabo como miembros de una organización espiritual. Si tiene éxito, si el impulso espiritual de todos ustedes es adecuado al esfuerzo hecho y si pueden continuarlo con persistencia y con incansable esfuerzo e interés, podría ponerse fin a la etapa experimental. Entonces la Jerarquía podrá reconocer como establecidos efectivamente en la tierra, ciertos puntos focales de energía capaces de constituir centros magnéticos o puntos de reunión para la nueva religión, la nueva medicina, la nueva sicología, la nueva educación y la nueva política. Las potencialidades son grandes. Las dificultades no son insuperables, de otra manera no se me hubiera permitido hacer este gran experimento. Nunca emprendemos actividades que de antemano estén destinadas al fracaso. En la actualidad varios miembros de la Jerarquía, en Sus diversos grados y con Sus grupos especiales, llevan a cabo en el mundo muchos de estos experimentos. El esfuerzo puede tener éxito únicamente en la medida en que los discípulos del mundo lo deseen y hagan los sacrificios requeridos y, con el pensamiento, traigan a la existencia los diversos objetivos.

Menciono esto ahora, debido a la presión de los asuntos mundiales, a las luchas de la propia existencia individual y a la fatiga derivada del trabajo cotidiano; a los consiguientes impedimentos físicos inevitablemente sobreviene el enfriamiento del primitivo y ardiente entusiasmo y el agotador reconocimiento de la monotonía del esfuerzo exigido (el frecuente hastío y aspiración sin iniciativa), que el incansable trabajo espiritual demanda.

El discípulo aprende a no prestar atención a estos ciclos e intervalos que ocurren entre los pares de opuestos, porque reconoce que son intermitentes. Sin embargo, trato de señalar este peligro pues es un peligro y les pido que persistan en el trabajo "como si" fuera totalmente nuevo y fascinador.

Es necesario también que tengan en cuenta que estos grupos están destinados a ser los Grupos Simientes de la Nueva Era, no obstante deben recordar dos factores en relación con ellos:

1.   Constituyen un experimento único en el sentido de que, conociendo las posibilidades, comprendiendo algo de las fuerzas que poco a poco adquieren prominencia en un mundo que se adapta con rapidez a los nuevos ritmos, son no obstante y en primer lugar, un experimento emprendido por mí, vuestro instructor Tibetano, miembro de cierta categoría de la Jerarquía, en colaboración con otros iniciados. Como ya dije, no soy el único trabajador en este sentido, y estos grupos simiente no son los únicos en el mundo. Hay, por ejemplo, varios grupos simiente en formación, dentro de la estructura de la Iglesia Católica, inspirados por el Maestro Jesús. Éstos son, sin embargo, algo más subjetivos que los grupos en los cuales estoy particularmente interesado, y su aparición es más lenta, pero existen. También hay dos de estos grupos en China y cuatro en la India. Menciono esto a fin de protegerlos del sentido de excepcionalidad, pues es la sutil semilla de la gran herejía de la separatividad.

2.   Estos grupos de discípulos están pasando por la etapa de formación, de cambios y de reajustes. Su canon es todavía fluido, debido a que demasiados discípulos son receptivos a la palabra de los Maestros, pero no tanto a las ideas sobre las que Ellos fundan Su trabajo. Este comentario merece la atención de ustedes. Más adelante cuando se hayan hecho los reajustes necesarios y los grupos de discípulos puedan trabajar unidos, sin críticas ni malos entendidos, podrán emprender un trabajo grupal organizado. Esto depende necesariamente del nivel general del esfuerzo grupal, de la aspiración y de la persistencia que apliquen. En lo que a nuestra parte concierne estamos dispuestos por lo tanto a trabajar en los planos internos por medio de dichos grupos. El instrumento adecuado para poder trabajar deberán proporcionarlo ustedes.

Debe llegar el momento, sin embargo, en que el trabajo de cada grupo de discípulos se integre definitivamente y pase de lo teórico y experimental a lo definido y práctico. Entonces llegará el período de utilidad para el grupo. Esto dependerá naturalmente de dos cosas:

1.   Cuando el grupo obtenga cierto grado de síntesis, podrá trabajar como grupo poderoso.

2.   Si el grupo no llega a integrarse ni aprovechar la oportunidad grupal y este llamado particular al servicio, entonces será esencial un reajuste del personal. Algunos discípulos tendrán que retirarse y los que no estén a la altura de los requisitos que su propia alma les ha fijado, ni del punto de realización sobre el cual estoy a la expectativa, serán absorbidos en otros grupos o formarán el núcleo de una unidad reorganizada.

Toda la enseñanza dada sobre los grupos de discípulos que actúen en la nueva era, está destinada a todos los grupos, y más adelante se impartirá en forma general. La enseñanza sobre el trabajo grupal específico se dará en la medida en que se pueda utilizar conscientemente y se aplique el conocimiento dado con fines prácticos de servicio al mundo. Hermanos míos, lo que se necesita es servir al mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OCTAVA PARTE

La Jerarquía se halla profundamente preocupada por los acontecimientos mundiales. Cuando termine la guerra, nuestro trabajo debe continuar a cualquier precio y ante cualquier obstáculo imaginable. El nuevo grupo de servidores del mundo debe mantener su integridad y trabajar con firmeza y sin desmayos. La firmeza de quienes conocen el Plan de Dios ayudará a la humanidad y contribuirá a los esfuerzos de la Jerarquía, porque no odian a nadie y trabajan en bien de la unidad tanto subjetiva como eventualmente objetiva.

Sería conveniente que los seres humanos se dieran cuenta de que la humanidad es libre. Ni la Jerarquía misma sabe qué fuerzas las del bien o las del mal prevalecerán finalmente, pues aunque triunfen las fuerzas del bien en lo que a la guerra concierne, ¿triunfarán en lo que respecta a la paz? El bien debe finalmente triunfar, pero la Jerarquía no sabe qué le deparará a la humanidad el futuro inmediato, porque el hombre determina su propio destino. La Ley de Causa y Efecto no puede ser neutralizada, y en los casos que lo fue, se necesitó la intervención de mayores Fuerzas que las disponibles hoy en nuestro planeta. Pero estas Fuerzas mayores pueden intervenir, si los aspirantes y discípulos hacen llegar sus voces en forma penetrante...

En estos momentos de tensión y esfuerzo, hermanos míos, les recordaré que no hay razón para sentirse inútil o insignificante. Los nuevos grupos de discípulos son GruposSimiente; están en la etapa de la oscuridad o crecimiento, y en proceso de expansión creciendo silenciosamente. Ésta etapa es muy importante, porque de acuerdo a la salud de la semilla y a su capacidad de echar fuertes raíces y ascender firme y constantemente hacia la luz, así será la adecuación de la contribución a la nueva era, ya sobre nosotros. Hago resaltar este hecho. La nueva era está muy cerca y somos testigos de los dolores del parto de una nueva cultura y civilización. Lo viejo e indeseable debe eliminarse, y de estas cosas indeseables, los primeros que deben desaparecer son el odio y el espíritu de separatividad.

El principal objetivo de nuestro conjunto trabajo sigue siendo la integración grupal, y el establecimiento de esa intercomunicación entre los miembros del grupo, que dará por resultado el necesario intercambio y comunicación telepáticos; esto establecerá finalmente la dorada red de luz que servirá para crear un poderoso punto focal que será el agente de la revitalización espiritual del cuerpo etérico de toda la humanidad. Esta afirmación es esencial e importante. Dicho punto focal ayudará a su vez a revitalizar el cuerpo etérico del planeta, con nuevo poder y renovado impulso.

Durante varios años traté de ser vuestro Instructor y Maestro y creo que puedo decir, vuestro amigo. De mi parte se estableció entre nosotros un vínculo muy fuerte de amor y de comprensión, y de parte de ustedes una sinceridad probada y un anhelo definido de colaborar. ¿Cuál es mi actitud hacia ustedes?

Como individuos podrán ser de poca importancia; como unidades de un grupo que preparo y entreno para un definido servicio en vidas futuras, más que en la presente, son de suficiente importancia para justificar mi interés. Un grupo no es más fuerte que su eslabón más débil, y el grupo sufre esotéricamente y como un todo, disminuyendo definidamente su poder cuando un miembro no está a la altura de la oportunidad o cae en los espejismos de la personalidad. Esto como han visto ha sucedido. Trato de ayudarlos individualmente, pero sólo tengo en cuenta la integración, la influencia, la comprensión y el amor grupales, además de la fuerza con que cada uno puede contribuir al todo.

Por lo tanto apelo a ustedes, como grupo, a que intensifiquen su amor, propósito y servicio grupales, de modo que la integración interna subjetiva vaya a la par. Tres cosas quisiera decirles como grupo:

Ante todo, que la fuerza o la debilidad de este grupo de discípulos depende de que los individuos que lo componen no sólo estén vinculados como almas, sino que también exista un sólido vínculo personal (con todas las debilidades que ello implica) más un profundo, aunque incomprendido, afecto entre cada uno y todos ustedes, a pesar de no conocerse personalmente. La fuerza de esta situación reside en que esta amistad es el resultado inconsciente de muchas vidas de estrecha asociación en el trabajo y también en las relaciones personales y vínculos familiares del pasado. La debilidad estriba en que tal situación puede tender a hacer personales las reacciones del grupo. Este grupo de discípulos es, intrínsecamente, una entidad en los tres niveles de los tres mundos físico, emocional y mental, existiendo además el vínculo egoico.

Deseo además grabar en ustedes un segundo punto, pues es de oportuna aplicación, dadas las tensas condiciones que  prevalecen en la actualidad. En la tirantez y tensión del trabajo grupal, cada uno debe tener en cuenta, como estímulo, gozo e incentivo, que se encuentran en este grupo particular de discípulos para recibir entrenamiento preparatorio para la iniciación. Estoy iniciando un experimento en la iniciación grupal. Constituye una nueva empresa que inicia la Jerarquía, pero está de acuerdo al desarrollo evolutivo. En épocas futuras hombres y mujeres traspondrán juntos el Portal de la Iniciación en vez de solos y separados como hasta ahora. En consecuencia, el progreso del grupo es avanzar o retraerse, según el esfuerzo de sus miembros. Las dificultades de un miembro se pueden intensificar debido al unido estímulo grupal, como también su fuerza y efectividad pueden aumentar gracias a la fuerza, el poder y la comprensión del grupo. La responsabilidad unida del grupo es muy grande; pero también muy real y extraordinaria la oportunidad de progresar rápidamente. Cuando juntos traspongan el Portal y yo los presente a Quienes tienen la tarea de guiarlos en el siguiente paso, se intensificará en tal forma su poder de amar, intuir y servir, que la vida nunca será la misma. Entonces captarán con seguridad lo que ahora perciben vagamente y se darán plena cuenta de la maravilla del amor, de la intuición y del servicio grupales; experimentarán así en conjunto la iluminación, la respuesta compartida y el esfuerzo unido. Comprenderán también que puede existir espiritualmente una línea excluyente, que indique quiénes pueden entrar en la etapa preparatoria para la iniciación grupal y quiénes deben llegar solos a tan gran acontecimiento. Éstos últimos pertenecen predominantemente a la era pisceana y reciben la iniciación como entidades separadas; ustedes la recibirán grupalmente.

Ninguno de los que nos dedicamos a preparar aspirantes para la iniciación, podemos predecir ese momento; esto debe determinarlo individualmente cada aspirante. Por lo tanto cada uno debe procurar que su grupo no quede detenido por su incapacidad de ver, por sus espejismos personales, sus problemas individuales y su lenta reacción hacia la verdad conocida.

La tercera cosa es que cualquiera sea su etapa en el sendero, trataré ahora, como en el pasado, de ayudarlos. Hablaré de la verdad tal como la veo desde mi particular punto de ventaja. Trataré de arrojar luz sobre ciertas cosas que no ven y les indicaré sus debilidades, si puedo llamar la sincera atención de ustedes. Las debilidades existen. No son aún iniciados y poseen defectos, limitaciones, puntos obscuros y mucha inercia, a la vez que satisfacción propia. La tendencia a la autodefensa es muy fuerte en ustedes, y esto produce una falta de disposición a reconocer los defectos o a admitir hipotéticamente la posibilidad de que existan. En otros prevalece la tendencia al autodesprecio, lo cual pone excesivo énfasis sobre la personalidad, y pensar constantemente en ella va en detrimento del verdadero progreso. Estas tendencias tan comunes son peligrosas para el iniciado en cierne. Les advierto que estén pendientes de lo que indican estas condiciones y dispuestos a escuchar y admitir la posibilidad de fracasar en el primer caso, y a olvidarse de sí mismos en el segundo. Encárense a sí mismos y a la vida, y sin temor vean las cosas tal cual son. No lo hagan porque les sugiero tal o cual situación, sino porque están dispuestos a enfrentar los hechos y preparados para descubrir cosas inesperadas en ustedes. Una de las primeras lecciones que el discípulo debe aprender es que, donde cree ser más fuerte y encontrar mayor satisfacción, con frecuencia es el punto de mayor peligro y debilidad. Las condiciones astrales se ven muchas veces invertidas, de allí el espejismo que frecuentemente domina al discípulo.

A este respecto, hermanos míos, les confiaré algo personal y muy común en la vida del discípulo, que puede servirles de lección y advertencia. Varias vidas atrás, mi Maestro percibió en mí una debilidad de la cual no me había dado cuenta, siendo en realidad algo que consideraba como fuerza y la atribuía como una virtud. Entonces era joven, ansioso de ayudar a mi Maestro y a la humanidad, pero en último análisis, muy consciente de mí mismo como aspirante, y muy satisfecho también de mí mismo, disimulaba esta satisfacción con reiterada humildad. El Maestro volcaba sobre mí Su fuerza y energía, estimulándome en tal forma que lo que creía una virtud y lo que negaba y repudiaba como un vicio, me perjudicó. Simbólicamente me derrumbé por el mismo peso de mi debilidad. Quizás se pregunten ¿cuál era esa debilidad? Mi amor al Maestro me perjudicó. Después de mi fracaso me indicó que el amor que sentía por Él, se basaba en realidad en el profundo orgullo y satisfacción que sentía por mí como aspirante y discípulo. Esto lo negué rotundamente y me apenaba que no me comprendiera. Con el tiempo, a través de una vida de fracasos y la profundidad de mi egotismo, comprobé que el Maestro estaba en lo cierto. Aprendí la lección gracias al fracaso, pero perdí mucho tiempo desde el punto de vista del servicio útil. Descubrí que en realidad me estaba sirviendo a mí mismo y no a la humanidad. Trato de evitarles que cometan errores similares, porque el tiempo es un gran factor en el servicio. Para el conjunto de la humanidad, el tiempo no tiene gran importancia; pero para los servidores de la raza sí, y mucho. Por lo tanto, no pierdan indebido tiempo en el análisis, desprecio y defensa propias. Sigan adelante con discernimiento, en lo que concierne al desenvolvimiento, y con amor y comprensión en lo que se refiere al grupo. En lo que a mí, vuestro Instructor, respecta, pongan la atención debida a mis palabras y procuren colaborar conmigo. Así tendré algún día la alegría de darles la bienvenida en el "Lugar Secreto", donde todos los verdaderos servidores e iniciados se reunirán y unirán oportunamente.

A ustedes, mis discípulos, les he revelado mi verdadero nombre. Dos de las razones que he tenido para renunciar al anonimato son: una, la necesidad de eliminar toda conjetura por parte de algunos de ustedes, respecto a mi identidad, y también de impulsar a algunos a un renovado y consagrado esfuerzo. La otra, quisiera que reconocieran el hecho de que son discípulos aceptados, con toda la responsabilidad y oportunidad que tal condición lógicamente implica. Otro factor decisivo en lo que a mí respecta, es poner a prueba la capacidad de ustedes para guardar silencio hasta que sea necesario. El silencio es uno de los principales requisitos para la iniciación, algo que todo discípulo tiene forzosamente que aprender. Por lo tanto es necesario pasar la prueba. Muchos de ustedes están convencidos internamente de mi identidad; pero no lo han dicho a nadie, excepto a A.A.B., que no lo ha corroborado ni comentado. Si no se les puede confiar que guarden silencio y mantengan una actitud desligada e independiente, significa que no están preparados para lo que tengo que impartirles, y cuanto antes lo sepamos, mejor. Si son incapaces de guardar silencio, aunque sea entre ustedes, entonces no son dignos de confianza, lo cual me resisto a creer. Si cuando han descubierto quien soy, ponen en duda la sabiduría de mi decisión de revelar quien soy y sostienen que debería haber ocultado mi identidad, eso también será muy revelador y me servirá de guía en todo futuro acercamiento a ustedes. Si el saber quien soy los conduce por el peligroso camino del devoto, les hará mucho bien descubrir tal tendencia en ustedes; si en lo sucesivo hacen resaltar excesivamente la importancia de mis palabras y caen en el peligroso hábito de aceptar la autoridad, esta debilidad quedará al descubierto para mí, para ustedes y para sus hermanos de grupo. Todos nos beneficiaremos con ello. Ustedes habrán descubierto una debilidad innata que surgió al descubrirse mi identidad; si ese conocimiento los abruma, entonces deben aprender a cargar con la responsabilidad, o de nada servirán como servidores del mundo. El hecho de que soy un Maestro no altera las cosas. Soy aún vuestro Instructor Tibetano, el mismo que les ha enseñado durante muchos años. Sigo siendo el mismo individuo y sin cambio alguno. Cualquier reacción de su parte será de la personalidad y, en consecuencia, tendrán que reconocerla como tal, ocuparse de ella y finalmente subyugarla.

Marchemos juntos mis hermanos y discípulos, por el camino del servicio; entremos juntos en la Luz y también juntos hollemos el camino hacia la paz mundial y no hacia la iluminación personal la iluminación es inevitable, aunque incidental.

En lo que a ustedes respecta, ¿qué me espera?, un grupo que no ha sido aún probado, que es estático, censura y está sujeto a pronunciados espejismos con este material debo llevar adelante mi trabajo. ¿Qué puedo hacer hermanos míos en tal situación? Puedo confiar en su devoción a la humanidad, en su disposición a aprender y en su decisión a seguir por el sendero del servicio a cualquier precio. Esto es lo que haré.

Ante todo, me ocuparé de los objetivos que ustedes deben lograr:

1.   El objetivo principal en el presente.

Quisiera lograr la tan necesaria integración del grupo. La polaridad de este grupo como unidad en el plano mental no se ha efectuado todavía. Esto es muy necesario y, hasta tanto se alcance tal integración, no será posible la unida intercomunicación grupal, ni podrá realizarse trabajo grupal. Algunos de ustedes deberán reflexionar profundamente y alinearse amorosamente con sus condiscípulos, eliminando todo sentido de crítica y de satisfacción personal, por su propio razonamiento y rectitud.

2.   El objetivo de dichos grupos ashrámicos en el futuro.

Es fundamentalmente necesario que los nuevos grupos que están inaugurando el nuevo discipulado, establezcan con el tiempo la relación telepática entre ellos. Más adelante, cuando haya una interrelación individual más estrecha, se podrá dar una definida enseñanza que hará que esto sea acrecentadamente posible, pero mientras tanto bastará una insinuación de índole fundamental y debe ser aceptada y parcialmente comprendida antes de que estos grupos precursores puedan trabajar con éxito, la cual es: Exterioricen con amor su pensamiento hacia los demás. Hermanos míos, simplemente eso, con sencillez y humildad, y nada más por ahora. ¿Aceptarán una regla tan sencilla, aparentemente sencilla? Así el cuerpo etérico de este grupo de discípulos estará animado por la energía dorada y la luz del amor; así se establecerá una red de luz que constituirá un foco de energía en el cuerpo etérico de la humanidad y, con el tiempo, en el cuerpo etérico planetario.

3.   El objetivo general del grupo.

Consiste en trasladar la conciencia de todos los seres humanos integrados, en creciente número, a los niveles etéricos de conciencia y actividad. Esto implica trabajo consciente en esos niveles, como unidades de energía, contribuyendo cada uno con su parte y cuota especial de energía, a la suma total de energía etérica disponible, haciéndolo consciente e inteligentemente. Una vez logrado esto, el hombre está preparado para la primera iniciación y es un verdadero ocultista pues trabaja con la energía, guiado jerárquicamente.

4.   El objetivo individual.

Se requiere la preparación de la vida y de la conciencia, en este nuevo proceso de iniciación grupal, lo cual es en sí de verdadera importancia y depende de que cada unidad del grupo se prepare para la iniciación y, a la vez, aprenda a subordinar su ambición y deseos espirituales al ritmo del grupo y a la necesidad del momento oportuno, en lo que concierne a sus condiscípulos. Implica, por consiguiente, dos actitudes respecto al proceso de la iniciación: adaptarse a la necesaria integración y desarrollar la respuesta espiritual a las impresiones procedentes de los niveles del alma y de la Jerarquía espiritual. Involucra aprender a juzgar y adquirir sabiduría para establecer una correcta interrelación con el grupo de discípulos, de modo que éste (en este caso, el mío, que es definidamente una entidad grupal) pueda avanzar unido. Esto requiere para el grupo las mismas condiciones que siempre existieron para el individuo: correcta integración en los tres niveles de la personalidad y también en los del alma, más una correcta impresión o respuesta grupales a las "ondas síquicas que otorgan facultades" espirituales superiores, como lo denominan los ocultistas tibetanos.

Esto tomará muchos años, y la tarea de alcanzar una cabal actitud y relación grupal, mediante la comprensión individual y verdadera impersonalidad, puede ir adelante en el plano físico durante la encarnación o continuar con la misma facilidad, fuera de encarnación. Deben tener siempre en cuenta que la conciencia sigue siendo la misma en encarnación física o fuera de ella, donde el desarrollo puede llevarse a cabo con mayor facilidad que cuando está limitado y condicionado por la conciencia cerebral.

El logro de estos objetivos exigirá clara visión y una comprensión aguda e inteligente; requerirá la firme y consciente intensificación del amor e interacción grupales; conducirá a los discípulos a llevar una vida plena de sabios propósitos y de planificados objetivos espirituales y al mismo tiempo el servicio prestado asumirá una definida y automática técnica de expresión.

Quizás se pregunten si existe un único modo o método, por el cual el discípulo puede acercarse a esta meta aparentemente imposible. Responderé: sí, por la práctica constante de la impersonalidad con su subsidiaria actitud de indiferencia, en lo que a deseos, contactos y metas personales se refiere. Tal impersonalidad es muy poco comprendida, y aunque la desarrollen los aspirantes bien intencionados tiene una base egoísta. Reflexionen sobre esto y procuren lograr la impersonalidad, olvidándose de sí mismos y apartando el foco de la conciencia de la personalidad (donde comúnmente está centrada) y llevándolo al alma viviente y amorosa.

Hay cuatro cosas que con frecuencia impiden a un grupo de discípulos alcanzar su objetivo y realizar satisfactoriamente su trabajo, y son:

1.   La falta de visión, consecuencia de la carencia de agudeza mental.

2.   El espejismo personal, que involucra el plano astral.

3.   Los problemas individuales, que implican una excesiva preocupación por las circunstancias y dificultades en el plano físico, en éste, el más difícil de los mundos.

4.   La inercia, o las lentas reacciones a la enseñanza impartida y a la oportunidad ofrecida.

Una profunda reflexión sobre la urgencia de la época y el reconocimiento compasivo de la condición de la humanidad, son cosas que deben hacer muchos discípulos y aspirantes hoy en el mundo, especialmente, los que, no estando muy cerca de la situación mundial, la observan desde lejos. Es muy fácil expresar superficialmente compasión, y al mismo tiempo evitar el empleo de demasiada energía para prestar servicio y realizar un excesivo e intenso esfuerzo para prestar ayuda.

La marca característica del discípulo y la cualidad que debiera predominar cada vez más en su vida, es la capacidad de  identificarse con la parte o con la totalidad, según sea necesario en un momento dado. Tal actitud implica un abarcante amor, que nos lleva a ser incluyentes y a dedicar la vida a servir al mayor número y a los más necesitados. Si se me pidiera especificar cuál es en la actualidad el defecto predominante en la mayoría de los grupos de discípulos, diría que es la expresión de un equivocado tipo de indiferencia, que los lleva a una casi inconmovible preocupación por sus ideas y empresas personales, las que militan contra la integración del grupo y tienden a obstruir el trabajo.

Una de las cosas más necesarias para cada discípulo es aplicar la enseñanza impartida a la idea de promover y acrecentar su servicio en el mundo, y así llevar a la práctica y efectividad en su medio ambiente el conocimiento adquirido y el estímulo a que ha sido sometido. Quisiera que prestaran verdadera atención a esta sugerencia.

Deseo también llamar la atención sobre el hecho de que un discípulo aceptado, en realidad no es aquel que fue aceptado por un Maestro para recibir entrenamiento. Esto es una tergiversación de la verdadera idea, la cual, al pasar del plano mental al físico, ha sido invertida o distorsionada totalmente. Discípulo aceptado es el que aceptó:

1.   La realidad de la existencia de la Jerarquía, con lo que ello implica de lealtad y colaboración.

2.   El hecho de que las almas son una y, en consecuencia, se ha comprometido a expresarse como alma. El servicio a prestar consiste en despertar y estimular a todas las almas con las cuales establece contacto.

3.   La técnica esotérica de servicio. El servicio que presta a la humanidad determina todas sus actividades y subordina su personalidad a la necesidad de la época. Observe esta frase. Cultive la percepción interna y una respuesta fluida a la necesidad inmediata, y no la reacción sensible a una lejana meta.

4.   El Plan, tal como lo presentan los Instructores de la raza. Trata de comprender la naturaleza de tal Plan y facilita su manifestación.

Podría enumerar otras cosas de naturaleza más individuales, pero deseo poner el énfasis sobre las aceptaciones que motivaron o debieran motivar sus actitudes, pidiéndoles no dar tanta importancia a la idea de ser "aceptados por un Maestro". Esta idea y la enseñanza de muchos grupos esotéricos ha ocasionado grandes errores, malos entendidos, sufrimientos y desilusiones. Al discípulo se lo entrena sobre ciertos factores muy importantes, y no sobre su relación con el Maestro, y ellos son:

1.   El factor humanidad. Su situación actual, sus problemas y su oportunidad inmediata. Discípulo es aquel que en todo momento trata de ayudar a la humanidad e impulsar el proceso evolutivo y a la vez desarrollar un profundo amor hacia el género humano, lo cual caracteriza al iniciado y al Maestro.

2.   El factor iniciación. Su estudio nos llevará a considerar el desarrollo secundario y el objetivo básico de la identificación progresiva con el alma del discípulo, el alma del grupo, el alma de toda la humanidad y el alma de todas las formas.

3.   El factor servicio. No se refiere al servicio tal como se entiende comúnmente. Su significado común ha perdido grandemente su significación, debido al énfasis erróneo. El iniciado cree que el servicio es la espontánea y fácil expresión de un definido contacto con el alma, establecido en el plano físico, lo cual le otorga al discípulo percepción interna, espíritu práctico e inspiración, a medida que trabaja en el plano externo de expresión. La mayoría de los discípulos se ocupan en forma vaga de obtener la inspiración; pero nada saben acerca de las etapas preliminares para desarrollar la percepción, que conduce a la manifestación práctica e inteligente de satisfacer la necesidad en el nivel del diario vivir. Una de las actividades principales del discípulo aceptado (o como yo preferiría llamarlo, discípulo en aceptación) es convertirse de un idealista bien intencionado, en un hombre activo que trabaja en bien de la humanidad.

Cuando un grupo sea capaz de pensar en forma unánime y trabajar al unísono de acuerdo con estas ideas, habrá dado el primer paso hacia la iniciación grupal, meta del nuevo discipulado. La iniciación grupal implica:

1.   La posesión y el reconocimiento de una visión conjunta, a la cual se subordina cada miembro del grupo.

2.   La simultánea relación de los miembros del grupo con el alma en su propio nivel (esa combinada alma grupal compuesta por el alma de cada miembro individual) que conduce a la integración grupal en los niveles del alma.

3.   El contacto fusionado y consagrado de las personalidades del grupo, en los tres niveles de expresión personal niveles de percepción mental, astral y etérico. Algunos miembros del grupo establecen contacto en un nivel y otros en otro, pero el objetivo debería ser establecer a voluntad un contacto más estrecho en los tres niveles, y en todos cuando el grupo, como tal, lo demanda. Resulta difícil exponerlo, pero vendrá más adelante una comprensión más clara de lo que esto significa y produce.

4.   La capacidad del grupo de mantenerse unido sin erigir barreras entre los miembros. Esto implica necesariamente sacrificar las reacciones, ideales y planes de la personalidad. En estos momentos, distintos ideales, actitudes y puntos de vista, separan a los discípulos, lo cual debe ser eliminado.

Existen lógicamente otros requisitos, pero si pueden comprender los enumerados y tratan lo mejor que pueden de ajustarse a ellos, es todo lo que les pido por ahora. Una de las grandes necesidades de todos los discípulos y aspirantes es desprenderse de teorías preferidas respecto a la vida, al discipulado y al Plan, mantener la mente abierta, siempre dispuesta a recibir lo inesperado, y ser capaz (cuando la visión espiritual es suficientemente fuerte) de aceptar lo contrario de los ideales preconcebidos. Esto debe hacerse cuando se lo considera espiritualmente prudente, e implica también una actitud expectante, la de esperar que aparezca la nueva visión y las nuevas verdades, formuladas con claridad, y que los nuevos poderes sean cada vez más eficaces. Tales actitudes son peculiarmente difíciles para los discípulos donde el sexto Rayo de Devoción e Idealismo predomina en su equipo de energías, porque los ideales del aspirante de sexto rayo se cristalizan muy rápidamente y se deforman muy pronto. El ideal temporario, destinado a guiar al aspirante no desarrollado, puede convertirse en barrera que lo separa de la verdad e impide alcanzar la verdadera visión.

Por consiguiente, los exhorto, mis discípulos, a alcanzar esa amplia y abierta sencillez que predispone a la expectativa de lo nuevo que está por precipitarse, pero lo impiden los idealistas del mundo más que el hombre de la calle, que tiene reacciones más simples y se halla más dispuesto que el místico u ocultista, a captar y ver el camino de salida de la actual encrucijada, porque piensa en términos de humanidad. Los discípulos del mundo (con sus bien formulados ideales y sus conceptos idealistas, nítidamente expresados) con frecuencia se ven  ofuscados por el espejismo de la belleza futura, pues ignoran la actual oportunidad. Muchos de ellos descubrirán más tarde que han quedado atrás en lo que se refiere a la captación de las nuevas verdades. Esto es lo que quiso dar a entender el Cristo cuando dijo que no era posible poner vino nuevo en odres viejos, porque lo viejo será destruido por la nueva vida que se va expandiendo.

Por lo tanto, ¿a qué está dispuesto el iniciado? A reconocer instantáneamente lo nuevo, a captarlo inmediatamente y dar un nuevo paso para desarrollar la conciencia humana precursora y revelar los nuevos y subsiguientes conceptos que constante e inevitablemente se le presentan, los cuales poseen el poder expulsor dinámico y satisfacen debidamente la necesidad humana del ciclo inmediato. También está dispuesto a abandonar instantáneamente cuanto parece inútil, innecesario e inadecuado para la necesidad del momento, a recibir desde lo alto el poder que rompe y destruye lo que se ha cristalizado, y es anticuado e inútil porque ya ha servido su propósito; está dispuesto a trabajar como ocultista práctico (no como místico idealista) en los niveles de la visión y en el de los asuntos prácticos humanos.

Sugeriría que el grupo divida en dos partes el proceso de la meditación. Debería tener una planeada y definida meditación individual y grupal, y además llevar metódicamente una vida de reflexión espiritual, la que fomentará en el discípulo una vida dual, objetiva y subjetiva, mientras que la meditación formal lo ayudaría a enfocar la luz del alma en el cerebro y a sentar las bases para un servicio del alma, viviente e iluminado.

Este servicio sólo es la expresión en el plano físico de actitudes y actividades del alma, tal como las evidencia en su propio nivel de conciencia. Una fase de este doble trabajo, la fase reflexiva, se manifiesta en creciente comprensión y se expresa viviendo una vida intencional, es decir, "una vida que tiene un propósito". Conduce a un método de vida basado en un programa planeado, que se aproxima lo más posible al Plan y a los impulsos vitales jerárquicos. La segunda fase que corresponde a la meditación común, es un retiro consciente y definido. Si esto se hace correcta, deliberada y regularmente, se alcanzará con el tiempo una interacción telepática muy productiva entre los discípulos del grupo y entre el discípulo individual, el Maestro y el Ashrama principal. Además permitirá al discípulo ser más sensible a las "ondas superiores que otorgan facultades". Toda la meditación (incluyendo sus dos partes) implica, por lo tanto, vincular el corazón y la cabeza, el acercamiento místico y el ocultista y también el sentimiento y el conocimiento.

Estas líneas de energía que vinculan y atan, pueden en realidad afluir únicamente desde el centro cardíaco. Por tal razón asigné ciertas meditaciones que estimulan el corazón para que entre en actividad, vinculando el centro cardíaco (entre los omóplatos) con el coronario, por intermedio de la analogía superior del centro cardíaco que se halla en la cabeza (el loto de mil pétalos). Cuando este centro cardíaco es adecuadamente radiante y magnético, relaciona a los discípulos entre sí y con todo el mundo, y produce la interacción telepática tan deseada y constructivamente útil para la Jerarquía espiritual siempre que se lleve a cabo en un grupo de discípulos consagrados y dedicados a servir a la humanidad. Entonces se podrá confiar en ellos.

Una de las tareas que todo discípulo debe desempeñar, es evocar el aspecto voluntad del alma; la voluntad en su aspecto más elevado es comúnmente pasiva, hasta que el hombre huella el sendero del discipulado...

Quizás se pregunten hermanos míos, ¿de qué sirven estas analogías y datos informativos? Son de poca utilidad técnica para ustedes y, en realidad, aumentan su responsabilidad. Sin embargo, serán de valor real si sirven para establecer en la conciencia del discípulo el verdadero reconocimiento de la realidad, de la síntesis y de la relación. Estas tres palabras: realidad, síntesis y relación, indican la meta y el problema del discípulo, más el resultante efecto del trabajo consciente, inteligente y espiritual, motivado por el amor.

En la nueva era, como ya indiqué, la nota clave del progreso del aspirante será amor a la humanidad, lo cual indicará el despertar del centro cardíaco. En el pasado y hasta hace pocos años, la clave fue servicio (prestado altruistamente), y encerraba una técnica que ponía automáticamente en actividad el centro cardíaco. Los discípulos en su mayoría, carecen de amor a la humanidad. Aman a aquellos con quienes están asociados, el trabajo relacionado con el esfuerzo grupal, o aman a su propia nación; quizás amen a un ideal o a una presunción teórica pero no aman realmente a la humanidad como un todo. Su capacidad de amor tiene límites, y su principal problema en la actualidad es trascender esos límites; deben aprender que la humanidad es quien reclama su apoyo, lealtad y servicio. Les pido que reflexionen profundamente sobre lo expuesto, porque también encierra para ustedes la tarea que tienen por delante al tratar de prepararse para la primera o la segunda iniciación.

Les recordaré que la vida del discípulo es siempre de riesgos y peligros, que los acepta voluntaria y deliberadamente para servir a la humanidad en bien del desenvolvimiento espiritual. Pero les pido que cada uno vigile con creciente cuidado la vida emocional y sus reacciones y también en particular el más minúsculo brote de espejismo. Les llamo la atención de que si aparecen en sus vidas condiciones emocionales y espejismos, no indica necesariamente fracaso. Sólo hay fracaso cuando uno llega a identificarse con esas condiciones astrales y a sucumbir a los antiguos ritmos. Pueden comprobar el éxito cuando, en la práctica de la meditación asignada, seguida con regularidad, aparecen condiciones indeseables; deben reconocerlas por lo que son, y evocar en ustedes esa "divina indiferencia" que deja morir de inanición a la emoción o al espejismo, al privarlos del "poder nutritivo" de la atención. Toda la historia del verdadero control emocional está contenido en esta última frase. El proceso de alcanzar este control constituye uno de los períodos más difíciles en la vida del discípulo y, desde el punto de vista del tiempo, uno de los más prolongados. Para esto deben estar preparados. Es difícil triunfar sobre la emoción, particularmente en esta época, debido al intenso estado emocional de la entera familia humana y del difundido temor y terror, del cual es responsable la energía de la Logia Negra de Adeptos. Esto complica definidamente el problema de ustedes y el de todos los discípulos, porque tiende a fomentar un espejismo muy poderoso. De manera que sigan adelante con valor, alegría, comprensión, extrema cautela y, al mismo tiempo, rapidez.

Les señalaré que la intención de todos los verdaderos discípulos es apoyar a sus hermanos de grupo con amor y comprensión. Con ello pueden contar. Les aseguro también que están circundados por el amor protector de vuestro Maestro y que en ningún momento los defraudaré... Pero, en último análisis, la batalla la librarán ustedes.

NOVENA PARTE

El poder de visualización es el secreto de toda verdadera práctica de la meditación en las primeras etapas, siendo lo primero que debe dominarse. Los discípulos tendrán que poner énfasis sobre este proceso, porque residirá eventualmente en él la capacidad de utilizar el poder creador de la imaginación, más la energía mental, como medio para impulsar los fines de la Jerarquía y desarrollar el Plan divino. Todos los nuevos procesos en la técnica de la meditación (cuya responsabilidad podemos atribuir a la nueva era) deberían incluir e incluirán, como primer paso, la visualización, y ello por las siguientes razones:

1.   La visualización es el paso inicial para demostrar la ley oculta de que "la energía sigue al pensamiento", lo cual, lógicamente, lo reconocen en teoría todos los que se interesan por los estudios ocultistas. Una de las tareas que los discípulos tienen ante sí, es obtener en esto conocimiento efectivo. La visualización pictórica (característica definida del trabajo de muchas escuelas esotéricas), es simplemente un ejercicio para desarrollar la facultad de visualizar. En el trabajo de los discípulos que se preparan para la iniciación, el aspecto externo de la visualización debe ser reemplazado por un proceso interno, que es el primer paso para dirigir la energía. La visualización de imágenes tiene por objeto enfocar al aspirante en la cabeza, en un punto intermedio entre el cuerpo pituitario y la glándula pineal. En esa zona dibuja imágenes y pinta escenas y, de este modo, adquiere facilidad, para ver en conjunto y en detalle lo que desea y para lo cual va a trabajar. La visualización de lo que podemos llamar "proceso dirigido" se lleva a cabo, en forma más concentrada, en la zona que está directamente alrededor de la glándula pineal. Entonces esta glándula se convierte en centro de un campo magnético que entra en actividad, en primer lugar, por el poder de la visualización. En este punto el discípulo acumula energía, dirigiéndola luego intencionalmente a uno de los centros. Este enfocado pensamiento produce inevitablemente efectos en el cuerpo etérico, entrando en juego dos aspectos de la imaginación creadora.

2.   La facultad de visualizar es el aspecto constructor de formas de la imaginación creadora. Este proceso se divide en tres partes, que corresponden en cierto modo al proceso creador seguido por la Deidad misma:

a.    La acumulación de energía calificada, dentro de un círculo infranqueable.

b.   El enfoque de esta energía por la fuerza de la intención, en un punto cercano a la glándula pineal. La energía está así enfocada, pero no se esparce.

c.    La distribución de la energía enfocada, mediante un proceso pictórico (no por un acto de la voluntad), en cualquier dirección deseada, es decir, a ciertos centros y en determinado orden.

Este proceso de dirigir la energía puede llegar a convertirse en hábito espiritual, si los discípulos empiezan a practicarlo lenta y gradualmente. Al principio el proceso de visualización puede parecer difícil y sin provecho, pero si perseveran, descubrirán con el tiempo que es eficaz y no exige esfuerzo. Ésta es una de las maneras más importantes de como trabaja un Maestro; es esencial, por lo tanto, comenzar a dominar la técnica. Las etapas son:

a. El proceso de acumulación de energía.

b. El proceso de enfoque.

c. El proceso de distribución o dirección.

El discípulo aprende a hacerlo dentro de sí mismo y más tarde a dirigir la energía (de determinado tipo, según lo demanda la ocasión) hacia lo que está fuera de sí mismo. Esto constituye un ejemplo de una de las principales técnicas de curación del futuro. También el Maestro emplea este proceso para despertar en Su discípulo ciertos estados de conciencia, con los cuales nada tienen que ver ustedes.

3.   El poder de visualizar correctamente, es uno de los métodos para descubrir la verdad o falsedad. Esta afirmación es difícil que la comprendan. Visualización es, literalmente, la construcción de un puente entre el nivel emocional o astral, y el mental, y es por lo tanto lo que en la personalidad corresponde a la construcción del antakarana. El plano astral, segundo aspecto de la personalidad, es la analogía del aspecto constructor de formas de la Trinidad, el segundo aspecto. La imaginación creadora "imagina una forma" por la capacidad de visualizar, y la energía de la mente da vida y dirige esa forma, la cual encierra un propósito. Se establece así una relación o línea de energía entre la mente y el vehículo astral, que se convierte en triple línea de energía cuando el alma del discípulo utiliza este proceso creador en forma planificada y definidamente constructiva.

Este proceso de visualización y el empleo de la imaginación, constituyen los dos primeros pasos en la actividad de construir formas mentales. Con estas formas autocreadas, conteniendo ideas espirituales y propósito divino, trabajan los Maestros y adquiere forma el propósito jerárquico. Por lo tanto, es esencial, mis discípulos, que comiencen a trabajar deliberada y lentamente de esta manera y a aplicar la información que antecede, en forma constructiva y creadora. La necesidad de la época es cada vez más grande y es necesario el máximo trabajo y propósito.

Los Maestros mantienen ante todos Sus discípulos, como meta, la iniciación, y están dispuestos a dar la instrucción necesaria. Les recordaré en esta primera etapa, que únicamente lo que conozcan por sí mismos y experimenten conscientemente en sí mismos, es de importancia y constituye la verdad para ustedes. Lo que digan otros, aunque sea yo, no tiene propósito vital alguno, excepto ampliar o corroborar una verdad conocida, y crear ilusiones o responsabilidades hasta rechazarla o experimentarla en su propia conciencia. ¿Comprenden lo que quiero significar?

Podría definirse la iniciación como el momento de crisis donde la conciencia revolotea sobre los lindes de la revelación. Quizás se consideren las demandas del alma y las sugerencias del Maestro, como antagónicas a las demandas de tiempo y espacio, centradas en la personalidad u hombre inferior. Por consiguiente, en esta situación los pares de opuestos ejercerán una enorme atracción; el campo de tensión o el foco de esfuerzo, reside en el discípulo "que se encuentra en el punto medio". ¿Responderá o reaccionará conscientemente a la atracción superior y pasará a nuevas y superiores zonas de experiencia espiritual? o ¿se hundirá nuevamente en el espejismo del tiempo y del espacio y en la esclavitud de la vida personal? ¿Se mantendrá en condición pasiva y estática donde no le afecten la tendencia superior ni la atracción inferior? Una de estas tres condiciones debe caracterizarlo y deriva de una vacilante experiencia anterior, donde el discípulo vibra entre la decisión superior y la inferior. El Maestro preside este proceso, en el que nada puede hacer, porque el problema debe resolverlo el discípulo. Sólo podrá intensificar el deseo del alma mediante el poder de Su pensamiento dirigido. La personalidad nada puede hacer, porque en esta etapa el cuerpo físico y el vehículo astral son simples autómatas, que esperan responder a la decisión del discípulo que actúa en su cuerpo mental. En esta etapa de esfuerzo el discípulo puede actuar únicamente en el nivel mental de la conciencia. Una vez hecho, la suerte está echada. O avanza hacia el portal de la luz donde el Maestro lo toma de la mano, y el Ángel de la Presencia se hace potente y activo en forma indescriptible, o retrocede temporalmente a las condiciones de vida del hombre inferior; espejismo y maya descienden nuevamente sobre él y el Morador en el Umbral se interpone entre el discípulo y la luz que afluye por el portal, renovando sus actividades. El discípulo despierta súbitamente a una más amplia captación de la realidad y a una más profunda comprensión del Plan y de la parte que le corresponde desempeñar en él, o los "velos de la tierra" se cierran sobre su cabeza; entonces la visión se desvanece y retoma la vida de un ser humano común, probablemente durante todo el período de la encarnación en que se le ofreció la oportunidad. No obstante, si traspusiera el portal, entonces (de acuerdo a la iniciación correspondiente) así será la revelación y las consecuencias resultantes. No se le revelarán posibilidades. Es una experiencia efectiva, cuyo resultado es la evocación de nuevos poderes y capacidades y el reconocimiento de nuevos métodos y campos de servicio. Tales poderes están condicionados por los desarrollos anteriores y la presencia de estas facultades, concediéndosele además la plena libertad de movimiento "dentro de los límites de la Jerarquía", que está más allá de lo que él pudo haber soñado. Nuevos contactos jerárquicos son así posibles, nuevas responsabilidades recaen sobre sus hombros y nuevos "campos de poder" están disponibles para ser utilizados en servicio mundial.

Con frecuencia habrán oído decir que el Guru o Instructor, enseña en Oriente a sus discípulos, haciéndoles insinuaciones. Si han leído y estudiado los antiguos escritos de la India (¿y quién no leyó por lo menos alguno de ellos?) habrán observado que esas insinuaciones son de dos categorías. Se refieren:

1.   Al carácter personal en relación con la realidad y la preparación para la iniciación.

2.   A la Unicidad de la Deidad y a la relación del hombre con la unidad comprobada y lograda.

A esto se agregó después otras enseñanzas respecto al proceso creador, cuando Dios creó los mundos, y mucho acerca de la energía y el desarrollo de los centros (layayoga, tal como técnicamente se lo denomina). Prácticamente sólo se impartían éstas cuatro líneas y el entrenamiento ofrecido era de índole exotérica. Por lo tanto observarán que era preparatorio y que el entrenamiento para la iniciación estaba profundamente oculto en el énfasis puesto sobre la relación del Guru y el discípulo, y que no se expresaba en palabras ni se revelaba de manera alguna. Las pocas insinuaciones y significados simbólicos fueron investigados y el esoterista erudito agotó al límite estas fuentes de información.

Ahora trato de llevar la enseñanza a otra etapa externa, a fin de que sea exotérico lo que el Maestro enseñó a Sus discípulos antiguamente, cuando las verdades fundamentales sobre la conciencia universal eran captadas en cierta medida por el discípulo y desarrolladas en lo que particularmente le concernía, en el correspondiente lugar y a su manera. Aún rige la inalterable y antigua regla de que toda la verdadera enseñanza esotérica empieza en lo universal y termina en lo particular, y esto deben tenerlo siempre en cuenta. Me es difícil poner en lenguaje moderno y en forma simbólica las reglas que hasta ahora no fueron escritas. Mucho de lo dado en la época en que H.P.B. luchaba y trabajaba, ha sido verdad, incluyendo la información respecto a la iniciación. Gran parte ha sido fantasioso y grandemente distorsionado.

Cuando un neófito solicita de un Maestro el entrenamiento necesario, previo a la iniciación, ¿cuál creen que es el problema del Maestro? Parto de la suposición de que el Maestro conoce bien a Su discípulo, que está convencido de su sinceridad y que su solicitud es correcta. Supongo también que ustedes comprenden que la llamada "solicitud" es la cualidad de la vida vivida, el servicio prestado y la presencia de una mente iluminada por cierta medida de contacto con el alma.

El problema del Maestro consiste, primero, en enseñar a Su discípulo a estabilizar la relación entre alma y cuerpo, para que pueda establecer, a voluntad, el contacto entre ambos; el cuerpo astral no representa ningún obstáculo como tal, y mediante el contacto con el alma puede relacionarse fácilmente con los propósitos y los recursos de la Jerarquía. Segundo, indica también la naturaleza de la energía y su inteligente empleo, por medio de una personalidad integrada.

Es esencial que todos comprendan una cosa antes de emprender el trabajo conmigo, y es que, en un grupo de discípulos como éste, la mayoría ha pasado la primera iniciación y está siendo preparada para una de las iniciaciones posteriores. Nada sorprendente hay en esta declaración, ni debe ser causa de júbilo o alegría. Un inmenso número de aspirantes del mundo evidencian por su vivencia hacia las cosas espirituales y por la intensidad de su aspiración y esfuerzos para llegar a ser buenos, autosacrificados e inteligentes que la vida del Cristo interno actúa definidamente en ellos y está presente en sus corazones. La iniciación de la "fijación espiritual en el plano físico" (como a veces se denomina al nacimiento en Belén, la primera iniciación) la han recibido miles de personas que avanzan sinceras y definidamente en el Camino. Recordaré también que entre la primera iniciación y la segunda pueden transcurrir muchas vidas intervalos muy extensos de silencioso y casi imperceptible crecimiento. De ninguna manera ustedes son únicos ni están mucho más evolucionados que otros aspirantes avanzados del mundo. Esto los alentará y los hará sentir humildes. Lógicamente no tengo la intención de decir quién se está preparando para determinada iniciación. Esto debe descubrirlo cada uno por sí mismo. Es asunto de orientación interna y no de información externa.

Quisiera referirme a un punto respecto a las primeras tres iniciaciones principales, y es que tales iniciaciones se reciben cuando se tiene cuerpo físico y en el plano físico, demostrando así conciencia iniciática, tanto por medio de la mente como del cerebro. Esto es algo que no se acentúa frecuentemente y a veces se lo contradice.

También puntualizaré con toda la claridad y la fuerza de que dispongo, la grande y profunda necesidad de humildad y su expresión constante. No me refiero aquí al complejo de inferioridad, sino a ese ajustado sentido de correcta proporción, que da a su poseedor un equilibrado punto de vista respecto a sí mismo, a sus responsabilidades y al trabajo de su vida. Si posee tal humildad, le permitirá con desapasionamiento observarse a sí mismo y a las oportunidades ofrecidas. Sin duda todos los discípulos, ustedes entre ellos, han especulado acerca de su estado y posición en el sendero, como el de sus condiscípulos. Después de todo, ello es natural y humano. Algunos de ustedes son demasiado humildes en el sentido personal, pero no en el sentido de la verdadera humildad. Con esto quiero significar que temen tanto al orgullo, al envanecimiento y a la sobrestimación de sus capacidades, que no son veraces acerca de la realidad, empequeñeciendo el poder de sus almas. R.S.U. es un ejemplo. Necesita caminar con humildad a través de la vida espiritual, lo cual implica el correcto reconocimiento del lugar y la oportunidad, y no el constante énfasis sobre su incapacidad de estar a la altura de ello. Debe mostrarse a mi grupo de discípulos y a mí, tal cual es un discípulo en preparación para cierta iniciación, que tiene a su disposición mucha sabiduría. W.D.S. sufre de complejo de inferioridad, que lo obliga a imponer externamente su personalidad sobre otros, y expresa una sutil envidia espiritual de aquellos que su conciencia registra como espiritualmente superiores a él. Debe aceptarse tal cual es y alegrarse de que haya quienes le garanticen la posibilidad de un futuro desenvolvimiento, por haber logrado más que él; cuando acepte el discipulado y esté embebido, prestando un verdadero servicio, deberá olvidarse de sí mismo, pues no dispondrá de tiempo para compararse incesantemente con los demás.

La verdadera humildad se funda en los hechos, en la visión y en la presión del tiempo. Hago aquí una insinuación y les pido reflexionar profundamente sobre estos tres fundamentos de una importante actitud de la personalidad, que debe mantenerse y demostrarse antes de cada iniciación. Les recordaré que ante la presencia de la verdadera visión, deberá existir siempre humildad. El experimento que estoy emprendiendo tiene sus peligros. Quienes son discípulos en los planos internos del Ashrama de un Maestro, conocen algo de la condición de sus condiscípulos, pero no siempre este conocimiento llega a la conciencia cerebral, lo cual es mayormente un factor protector, porque no se les podría confiar la aplicación correcta de este conocimiento en el plano físico. Podrían criticar excesivamente a un condiscípulo que momentáneamente no está a la altura del objetivo de la iniciación; sentir sutilmente envidia o desprecio de sí mismos; considerar a un discípulo más avanzado que ellos en el Sendero de Iniciación como alguien superior y privilegiado, complicando así su problema y esfuerzo, y podrían perder el sentido de proporción respecto a la iniciación, sus procesos y estados, debido a que están muy cerca de otro discípulo iniciado que lucha o no lo comprende. Los tropiezos son muchos y por eso les pido que tengan cuidado. Ocúpense de su propia vida y asuntos. No especulen sobre la condición de otros discípulos de mi grupo, pues son sus íntimos colaboradores y participan en mi experimento. Cultiven la humildad fundada en la comprensión y la visión y sirvan así al mundo, a sus condiscípulos y a Mí, como punto principal de contacto con la Jerarquía.

Con frecuencia dije que un discípulo es conocido por la influencia que ejerce sobre su medio ambiente, y el iniciado por la amplitud de su servicio mundial. ¿Por qué algunos de ustedes (no todos) no se han destacado en un servicio y ejercen poca influencia en los asuntos del mundo? Varias cosas pueden explicarlo. Ante todo un discípulo puede ser llamado a agotar ciertas relaciones kármicas, a cumplir ciertas obligaciones de muy antiguo origen y así "allanar el camino" para un más completo e ininterrumpido servicio a la humanidad, en fecha posterior. Esto ocurre con bastante frecuencia entre la primera y la segunda iniciaciones. A veces un discípulo puede prestar servicio efectivo y en gran escala en los planos internos y, sin embargo, no evidenciarlo en el plano físico, excepto en la belleza de su vida. Otros pueden estar aprendiendo ciertas técnicas de las relaciones sicológicas y la distribución de energía y haber dedicado alguna vida anterior al estudio de estas ciencias esotéricas. Una vida es sólo un corto momento en el largo ciclo del alma. Sin embargo, el verdadero discípulo nunca presenta como excusa las razones mencionadas, por el esfuerzo no realizado. Quiero resaltar que la influencia en el mundo no siempre implica por sí sola discipulado. Existen muchos grupos bien conocidos y magnéticos que poseen una personalidad dominante como centro, que no es necesariamente un discípulo.

En conexión con el grupo de mis discípulos y con el experimento que estoy emprendiendo, tienen que llegar a un punto en la experiencia grupal en que no se preocupen intensamente de su propio desarrollo, estado y servicio; todos tienen que aprender a descentralizarse, de modo que el factor de mayor importancia sea el trabajo que deben realizar. Cuando esto sucede entonces cesará el intenso interés sobre algún aspecto de la expresión personal de sí mismos, debilidad de carácter, objetivo preferido o condición física. Descubrirán que el desarrollo de la "divina indiferencia" (como he dicho varias veces) será de gran ayuda para olvidar al pequeño yo; éste parece tan enorme que a veces (por hábito) impide ver al yo superior, se interpone entre el discípulo y el Maestro y dificulta el contacto con sus condiscípulos, evitando así prestar un servicio efectivo.

Otro punto quisiera tratar aquí, a fin de que haya total comprensión. Hay períodos en la vida del discípulo en que parece no existir contactos con el Maestro; es como si toda relación se hubiera cortado, por lo menos temporalmente. Debo hacer resaltar que, tratándose de discípulos aceptados, tal interrupción no es posible. Esotéricamente eso no puede suceder, y el amor que el Maestro siente por el discípulo, también impide que eso suceda. Sólo una condición puede causar tal interrupción, y es el esfuerzo deliberado y consciente del discípulo, durante un prolongado período. Un Maestro no admite con ligereza a un discípulo en su grupo, y una vez que lo ha hecho, la situación es irrevocable desde el punto de vista del Maestro. Toda demora en el progreso o separación definitiva proviene totalmente del alumno. Podrá haber una suspensión temporaria de comunicaciones y hasta durar toda una vida; pero esto no es extenso desde el ángulo del alma, sino sólo un chispazo de poca importancia y significación, en la larga carrera del alma. Asume grandes proporciones e importancia en la vida de la personalidad, pero puede significar sólo una oportunidad en el eterno ahora del alma.

Por lo tanto, los he observado de cerca y he visto durante intervalos la marea de la vida deslizarse por encima de ustedes; he vigilado sus progresos y demoras y los he visto triunfar y fracasar. Esto lo hago mediante la observación de la pulsación de su luz, sin tener en cuenta los detalles de su diario vivir. Esto no está justificado en esta época de crisis y nunca se justificará, debido al desenvolvimiento evolutivo de los discípulos. Están todavía dentro del aura de mi grupo, en mi Ashrama. Ustedes, no yo, determinan el lugar que allí ocupan. A veces se produce algo que se asemeja a una palpitación en la relación entre el instructor y el discípulo un retiro y un avance de parte del discípulo en probación y una firme actitud expectante de parte del instructor. Cuando llegan a su fin las fluctuaciones del contacto y el alumno se estabiliza y se convierte en un "punto de energía que se aproxima constantemente", se trasforma en discípulo aceptado. Algunos se están estabilizando en mi grupo de discípulos, otros retroceden, mientras unos pocos se acercan, y observo con interés la intensificación y la disminución de su luz.

En esta época se exige la movilización de todos los discípulos, y al decir "esta época" me refiero no sólo al momento actual, sino a los próximos cincuenta años. Esta movilización implica el enfoque de las energías del discípulo, su tiempo y sus recursos, en bien de la humanidad; requiere una nueva dedicación al servicio, la consagración de la vida mental (¿se dan cuenta, hermanos míos, lo que eso significaría?) y el olvido del yo, que rechazaría todo estado de ánimo y sentimiento, todo deseo personal, resentimientos, quejas y todas las pequeñeces que surgen en las relaciones con sus semejantes. En el plano físico significa condicionar la entera vida externa activa, de modo de convertirla en una vida de servicio activo y concentrado. Les pido que estudien las frases que anteceden, utilizándolas como luz reveladora, para saber de qué adolecen y qué deben hacer.

He dado en el pasado mucha instrucción, ayuda y aliento. Eso aún lo tienen y lo tendrán y los beneficiará mucho si dedican tiempo en recordarlo. Pero hagan hoy un nuevo comienzo no para su propio bien, sino para ayudar a un mundo necesitado. Olvídense de sí mismos.

La presión del trabajo que pesa sobre mí ha sido muy grande últimamente. Mucho trabajo ha recaído sobre mis hombros debido a la situación del mundo, la cual ha exigido mucho esfuerzo de parte de la Jerarquía, para impedir el total derrumbe de la estructura de la civilización humana, tal como existe en la actualidad. Los sólidos cimientos de una parte de la estructura deben ser salvados y lo demás quizás desaparezca.

Muchas cosas contribuyen a la inercia que hoy aflige a la mayoría de los discípulos del mundo que debieran estar activos, sirviendo y ayudando. Esto es aplicable a ustedes también. Las condiciones resultantes de la guerra y la preocupación sobre sus asuntos personales, actitudes y reacciones, ha desalojado de sus mentes mucho de lo que he dicho y podría decir. Una de las primeras lecciones que deben aprender quienes se están entrenando para la iniciación, es la difícil y doble actitud que permite la correcta actividad de la personalidad y el verdadero interés en los asuntos de ésta, y al mismo tiempo impide que nada personal interfiera la vida espiritual subjetiva, el servicio y el entrenamiento preparatorio para la iniciación. A medida que pasa el tiempo, trataré de tender un puente entre las técnicas antiguas y los nuevos métodos de entrenamiento; emplearé parte de las antiguas técnicas que van caducando, y haré las insinuaciones que los conducirá a comprender la naturaleza, el propósito y los métodos de educar, a los discípulos aceptados, en los procesos de la iniciación.

Ante todo diré: traten de recuperar el fervor de la primitiva aspiración espiritual y autodisciplina. Si nunca lo perdieron (aunque muchos discípulos sí) traten de obligar a la energía de la inspiración que se despliegue efectivamente como acción definida en el plano físico. ¿Cómo?, preguntarán ustedes hermanos míos. Aumentando el fulgor de su luz en el mundo, por medio del amor y la meditación, para que otros puedan dirigirse a ustedes como un faro en la noche oscura de la vida que parece haber descendido en este siglo sobre la humanidad; traten de amar más de lo que hasta ahora han creído posible, a fin de que otros, deprimidos y desalentados por las circunstancias de la vida y el horror presente de la existencia humana, encuentren en ustedes calor y consuelo. Lo que yo y todos los afiliados a la Jerarquía tratamos de hacer, en esta época de desesperada crisis, es descubrir a quienes son firmes puntos de energía viviente y derramar por su intermedio el amor, la fortaleza y la luz que el mundo necesita y debe poseer si quiere capear el temporal. Este servicio lo solicito para mí y la humanidad. No exijo nada espectacular; sin embargo, para responder de manera adecuada demandará gran esfuerzo por parte de sus almas; tampoco pido un imposible. Les recordaré que la apatía del cuerpo físico y del cerebro, la inercia de la naturaleza sensoria y el sentido de futilidad de la mente, al enfrentar cuestiones importantes, parece obstaculizarlos.

De nuevo les muestro el camino, y espero. ¿Intensificarán la vida interna y alcanzarán el poder que les permitirá vivir simultáneamente como seres humanos eficientes y como almas amorosas y vivientes? La principal necesidad en estos momentos es establecer la continuidad de este doble proceso; ello conducirá a la fusión, a la coordinación de la personalidad y a una eficiencia grandemente acrecentada. Muchos discípulos no son jóvenes, por lo que les resulta difícil desalojar hábitos mentales y sensorios arraigados. Sin embargo, deberán alterarlos y no resentirse por ello. Los ritmos estabilizados de la personalidad constituyen la línea de menor resistencia. Deben ser cercenados oblicuamente, formando así la cruz de la vida; la existencia será entonces más difícil, pero dará por resultado nuevos y bellos ritmos.

A quienes se encuentran en medio de la hoguera del dolor (y son legión), de la agonía, la ansiedad y la angustia y la ven en todas partes y tratan de mantenerse firmes en medio de todo les digo: Las apariencias no siempre representan lo que verdaderamente son; lo que rompe y perturba la vida de la personalidad es con frecuencia el agente liberador, si es correctamente comprendido; lo que surja cuando las Fuerzas de la Luz disipen la oscuridad del mundo, demostrará la naturaleza inmortal del espíritu humano. A todos les digo: Mi amor los circunda y el aura del Ashrama, del cual soy el centro, permanece como gran muralla defensora alrededor de ustedes y de los que luchan por el derecho. Luchen ustedes también. Entonces podrán, si lo hacen, sentir esta protección amorosa. Además, si quieren, podrán cada día ponerse en relación con su Maestro. No somos ciegos ni nos despreocupamos. Sabemos, no obstante, que hay males peores que la muerte y el dolor. Sabemos que éste es el momento de mayor oportunidad para la humanidad, y que si los hombres pasan triunfalmente a través de ellos y (por la fuerza de sus propias almas) superan el actual mal, entonces la evolución de la humanidad se acelerará más allá de lo que se creyó posible, lo cual constituirá la liberación alcanzada e iniciada por la humanidad misma. Esto tiene tanta importancia en la vida del género humano como en la vida del discípulo individual. Al hombre no se le debe privar de la ocasión ni de la oportunidad; los valores espirituales y eternos que ha adquirido tienen mucha más importancia que su momentánea agonía.

Cuando piensan que Nosotros estamos en los denominados seguros retiros, quizás no lleguen a comprender que la capacidad de identificarse con todo cuanto hoy implica dolor en el mundo, más la sensibilidad de Quienes están vinculados con la Jerarquía, respecto a las desafortunadas condiciones de la humanidad, constituye para Ellos una suprema agonía espiritual permanecer inactivos.

Ellos comprenden cuán profunda es la reacción humana, y captan y aprehenden porque Son uno con todos los hombres. Esto implica una comprensión mucho más grande de lo que pueden imaginar y sólo puede expresarse adecuadamente con la palabra "identificación". Necesitan el firme apoyo de todos Sus discípulos, el amor constante, la lealtad y la respuesta indubitable a la necesidad humana, que les permitirá llevar la pesada carga que el karma humano puso sobre Sus hombros y que Ellos llevan voluntariamente.

¿Harán lo que les pido? ¿Nos ayudarán en nuestro trabajo de todas las maneras posibles, como personalidades dedicadas al servicio y como almas que siguen el camino iluminado? Grande es la necesidad de amor y de luz que siente la humanidad. La necesidad que tiene la Jerarquía de canales y de personas dispuestas a trabajar en la tierra bajo Su dirección, demandará todo lo que tienen que dar y evocar de su alma (la única y verdadera recompensa que espera el discípulo) como poder y amor. Esto sucederá si olvidan al pequeño yo.

Que el conocimiento sea trasmutado en sabiduría y el ojo de la visión controle los procesos del vivir y todas sus empresas, es el deseo profundo de mi corazón, para todos y cada uno de ustedes.

Vuestro Maestro, Amigo e Instructor,

El Tibetano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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SECCIÓN TRES

LAS SEIS ETAPAS DEL DISCIPULADO

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LAS SEIS ETAPAS DEL DISCIPULADO

NOTAS DE INTRODUCCIÓN

1.     La etapa en que el Maestro hace contacto con el discípulo en el plano físico por intermedio de otro discípulo, es la etapa del "Discipulado Primario".

2.     La etapa en que un discípulo avanzado dirige al discípulo desde el nivel egoico, es la etapa del "Discípulo que está en la Luz".

3.     La etapa en que, de acuerdo a la necesidad, el Maestro establece contacto con el discípulo mediante:

a.        Un vívido sueño.

b.        Una enseñanza simbólica.

c.        La forma mental de un Maestro.

d.        El contacto en la meditación.

e.        Una entrevista en el Ashrama del Maestro, recordada nítidamente.

Ésta es definidamente la etapa del Discípulo que ha sido Aceptado.

4.     La etapa en que, habiendo demostrado su sabiduría en el trabajo y su comprensión del problema del Maestro, se le enseña al discípulo (en casos de emergencia) cómo atraer la atención del Maestro, extraer de Su fuerza, conocimiento y consejo. Este acontecimiento es instantáneo, y el Maestro no pierde prácticamente tiempo. A esta etapa se le aplica el peculiar nombre de "Discípulo que está en el sutratma o hilo".

5.     La etapa en que se le permite al discípulo conocer el método por el cual puede iniciar una vibración y un llamado que le permite entrevistarse con el Maestro. Esto se otorga únicamente a esos discípulos a quienes se les puede confiar que utilizarán el conocimiento sólo para las necesidades del trabajo; ninguna razón o dificultad de la personalidad los impulsará a emplearlo. A esta etapa se la denomina "Discípulo dentro del aura".

6.     La etapa en que el discípulo puede hablarle al Maestro en cualquier momento, por estar siempre en estrecho contacto con Él. En esta etapa se le prepara definidamente para una iniciación inmediata, o habiéndola recibido, se le confía un trabajo especializado en colaboración con su Maestro. A esta etapa se la denomina "Discípulo dentro del corazón de su Maestro".

7.     Hay una etapa posterior de más estrecha identificación, donde se produce una mezcla de Luces, pero no hay términos apropiados para denominarla. Las seis etapas mencionadas fueron parafraseadas para la comprensión occidental y no deben considerarse como traducciones de antiguos términos.

SEIS PALABRAS PARA LOS DISCÍPULOS

1.     La Recapitulación, da por resultado la concentración.

2.     La Respuesta, da por resultado la interacción entre lo superior y lo inferior.

3.     La Radiación, da por resultado la enunciación.

4.     La Respiración, da por resultado el trabajo creador.

5.     La Reunión, da por resultado la unificación.

6.     La Reorientación, da por resultado la clara visión del Plan.

LA SUBLIMACIÓN DE LAS CINCO ETAPAS HUMANAS

Etapa I

La vida ha ascendido la empinada escala, empleando diariamente la forma. A través de los tres menores, progresando lentamente, fue recorrido el largo sendero. Otra puerta se ha abierto. Se emiten las palabras: "Entra en el camino del verdadero deseo".

La vida que sólo se conoce como forma se reviste de rojo vívido, el rojo del conocido deseo, y, a través del rojo, las ansiadas formas se aproximan, son captadas y retenidas, utilizadas y descartadas, hasta que el rojo cambia en rosa, el rosa en rosado pálido y el pálido rosado en blanco. Luego florece la pura y blanca flor de la vida.

Se ve el capullo de la pequeña rosa de la viviente vida, pero no la flor totalmente abierta.

Etapa II

La imagen cambia de forma. Una voz que viene de muy cerca pronuncia otra frase. La vida continúa su camino. "Entra en el campo donde juegan los niños y únete a sus juegos". Al despertar en el juego de la vida, el alma atraviesa el portal.

 En la amplia extensión del verde campo las innúmeras formas de la única Vida activa se divierten; en la danza de la vida tejen las numerosas formas que adopta Dios. El alma entra en el campo de juego del Señor" y juega hasta ver la estrella de cinco puntas brillantes, y exclama: "Mi Estrella".

Etapa III

Fracasa el rojo deseo. Pierde su atracción. El campo de juego de los hijos de Dios ya no atrae. La voz surgida dos veces desde el mundo de la forma, habla ahora dentro del corazón. Pronuncia un desafío: "Pone a prueba tu propia valía. Posesiónate de la esfera anaranjada de tu centralizado propósito". En respuesta a la palabra pronunciada, el alma viviente, sumergida en la forma, emerge de las numerosas formas y se abre camino adelante. Aparece el camino del destructor, el constructor, y nuevamente el del que destruye las formas. Las quebrantadas formas no tienen el poder de satisfacer. La propia forma del alma constituye ahora el gran deseo y así se entra en el campo de juego de la mente.

En estos sueños y fantasías, se tiene a veces una visión –la visión de una flor de loto cerrada, de apretados pétalos, herméticamente sellados, sin aroma, aunque bañados en una fría luz azul.

Los colores anaranjado y azul se mezclarán en una época distante, pero el día está aún muy lejano. Su fusión baña de luz al capullo y trae su futura apertura. Que brille la luz.

Etapa IV

La vida continúa en la oscuridad. Surge una voz distinta. "Entra en la caverna y descubre a los tuyos; camina en la oscuridad y lleva sobre tu cabeza una lámpara encendida". La caverna es oscura, solitaria; es fría y un lugar de numerosos sonidos y voces. Las voces de los innumerables hijos de Dios que permanecieron en el campo de juego del Señor, demandan luz. La caverna es larga y estrecha. El aire está invadido por la niebla. El ruido del agua que corre se une al impetuoso silbido del viento y al frecuente retumbar del trueno.

A lo lejos, confusa y casi imperceptiblemente, aparece una abertura ovalada de color azul. Abarcando ese espacio azul se ve una cruz de color rosa y, en el centro de la cruz, donde se unen los cuatro brazos, hay una rosa. Sobre el brazo superior fulgura un vibrante diamante, dentro de una estrella de cinco puntas.

El alma viviente arremete adelante hacia la cruz que le impide su camino hacia la vida, revelado y conocido.

Aún no ha ascendido a la cruz, por lo tanto, no la dejó atrás. Sigue avanzando el alma viviente con los ojos fijos en la cruz, y el oído atento a los quejumbrosos lamentos de las almas hermanas.

Etapa V

¡Afuera hay vida y luz radiante! La caverna ha quedado atrás; la cruz fue derribada; el camino queda expedito. La palabra se oye con claridad dentro de la cabeza y no dentro del corazón. "Entra nuevamente en el campo de juego del Señor, pero esta vez dirige los juegos". El camino de la segunda hilera de peldaños se ha cerrado por un acto de la propia alma. El rojo deseo ya no rige la vida, pero la clara llama azul arde fuertemente. En el primer peldaño del camino cerrado él se vuelve atrás y desciende por la escalera que va al campo de juego, hallando los cascarones muertos que ha construido en una etapa anterior; pisa las formas descartadas y destruidas y tiende las manos en señal de ayuda. Sobre sus hombros se posa el ave de la paz; sus pies calzan las sandalias del mensajero.

¡Aún no ha alcanzado la plena gloria de la vida radiante! ¡Aún no ha entrado en la paz eterna! Pero debe trabajar y elevar a los pequeños.

EL DISCIPULADO Y EL DOLOR

"Los hijos de Dios, que saben, ven y oyen (y sabiendo, saben que saben), sufren el dolor de la limitación consciente. En las más recónditas honduras del ser consciente, corroe profundamente el encono por la libertad perdida. Dolor, enfermedad, pobreza y pérdida son vistos tal como son, por lo cual se revela todo hijo de Dios. Sabe que en sí mismo, antes de ser prisionero en la forma, no conocía el dolor. Enfermedad y muerte, corrupción y dolor no le llegaban. Las riquezas del universo eran suyas, no sabía de pérdidas.

"Las vidas que entran en la forma juntamente con las vidas autoconscientes, las vidas dévicas que construyen las formas habitadas por todos los hijos de Dios, no conocen dolor, pérdida o pobreza. Una forma se descompone, otras formas se retiran y carecen de lo necesario para nutrir y mantener fuerte lo externo. Pero al carecer de voluntad e intención planificada, no se sienten incómodos ni demuestran una definida rebeldía“.

Cabe aquí una palabra respecto al dolor, aunque nada abstruso diré sobre la evolución de la jerarquía humana a través del dolor. Los devas no sienten el dolor como el género humano. La frecuencia de su ritmo es más constante, aunque está de acuerdo a la ley. Aprenden dedicándose al trabajo de construcción, incorporándose a la forma de lo que construyen. Crecen apreciando las formas construidas, y gozan de ellas y del trabajo realizado. Los devas construyen y la humanidad destruye, y en el descontento el hombre aprende mediante la destrucción de las formas. Así llega a conocer el trabajo de los grandes Constructores. El dolor de la lucha ascendente, a través de la materia, conduce al hombre hasta los Pies del Logos; el dolor se produce cuando sigue la línea de mayor resistencia, alcanzando así la cima de la montaña; el dolor es la destrucción de la forma y la obtención del fuego interno; el dolor es el frío del aislamiento que conduce al calor del Sol central; el dolor es quemarse en la hoguera para conocer finalmente la frescura del agua de la vida; el dolor es el viaje al país lejano, que da por resultado la bienvenida al Hogar del Padre; el dolor es la ilusión de haber sido desheredado por el Padre, que impele al Hijo Pródigo directamente al corazón del Padre; el dolor es la cruz de la pérdida total que devuelve las riquezas de la abundancia eterna; el dolor es el acicate que impele al esforzado constructor a llevar la construcción del Templo a la total perfección.

El dolor se aplica de muchas maneras y conduce al alma humana de la oscuridad a la luz, de la esclavitud a la liberación, de la agonía a la paz. Esa paz, esa luz y esa liberación, dentro de la armonía ordenada del cosmos, pertenecen a todos los hijos de los hombres.

EXTRAÍDO DEL ANTIGUO COMENTARIO

"Las sedantes aguas refrescan. Lentamente traen alivio, abstrayendo la forma de todo lo que puede ser tocado. El calor febril estremecedor del deseo largamente reprimido, cede al fresco trago. El agua y el dolor se anulan recíprocamente. Largo es el trago refrescante.

"El fuego ardiente libera de todo lo que obstruye el camino de la vida. Llega la bienaventuranza, le sigue el fuego, como fuego sobre las aguas. El agua y el fuego se mezclan y producen la gran Ilusión. La niebla es el producto de la bruma, y el vapor y el ruido, que velan la luz, ocultan la verdad e interceptan al Sol.

"El fuego arde vorazmente. Desaparecen el dolor y las aguas. Aparecen el frío, el calor, la luz del día, la radiación del sol naciente y el perfecto conocimiento de la Verdad.

"Éste es el sendero para todos los que buscan la Luz. Ante todo, la forma y todos sus anhelos. Luego el dolor. Después las aguas sedantes y el surgimiento de un pequeño fuego. Aumenta el fuego, el calor está activo y dentro de la pequeña esfera realiza su ígneo trabajo. También se ve la humedad; a la densa niebla y al dolor se añade una penosa confusión, porque quienes emplean el fuego de la mente durante la primera etapa, están perdidos dentro de una luz ilusoria.

"Aumenta terriblemente el calor; luego se pierde la capacidad de sufrir. Cuando se trasciende esta etapa llega directamente el brillo del Sol y la clara y brillante luz de la Verdad. Éste es el sendero de retorno hacia el centro oculto.

"Aplica el dolor. Pide fuego, oh Peregrino, en un país extraño y desconocido. Las aguas limpian el barro y el limo de la naturaleza. Los fuegos consumen las formas obstaculizadoras que tratan de retener al peregrino, trayendo la liberación. Como si fuera un río, las aguas vivientes arrastran al peregrino hacia el Corazón del Padre. El fuego destruye el velo que oculta el Rostro del Padre".

EL DISCIPULADO Y SU FINALIDAD

Existe un curioso y antiguo canto atlante que no se entona ya, pero en tiempos lejanos lo entonaba el iniciado que recibía la tercera iniciación la culminante iniciación de ese período. La traducción de los símbolos en que fue escrito perdió lógicamente su ritmo y su poder. Reza así:

"¡Permanezco entre el Cielo y la Tierra! Visualizo a Dios; veo las formas que Dios tomó. Odio a ambos. Nada significan para mí, porque al primero no lo puedo alcanzar y no amo a las segundas.

"Me siento atormentado. No puedo conocer el Espacio y su Vida, de modo que no lo deseo. Conozco demasiado bien el tiempo y sus miríadas de formas. Pendo entre ambos y no deseo ninguno.

"Dios habla desde los cielos. Se produce un cambio. Escucho con oído atento, y escuchando vuelvo la cabeza. Aquello que visualizo y, aunque lo visualice, no lo puedo alcanzar, está más cerca de mi corazón. Los antiguos anhelos vuelven y mueren. Las viejas cadenas del espejismo se rompen. Me precipito hacia delante.

"Miríadas de voces hablan y detienen mis pasos. El tronar de los sonidos de la tierra apagan la voz de Dios. Me doy vuelta en el camino y visualizo nuevamente los prolongados goces de la tierra, de la carne y de los seres queridos. Pierdo la visión de las cosas eternas. La voz de Dios se desvanece.

"Nuevamente estoy atormentado, pero sólo por poco tiempo. Mi pequeño yo, oscila adelante y atrás, así como un ave vuela en el aire y se posa nuevamente en el árbol. Sin embargo, Dios, en su lugar elevado, supera a la pequeña avecilla. Así sé que Dios saldrá victorioso y que más tarde esclavizará a mí y a mi mente.

"Escuchen el alegre himno que canto; el trabajo fue realizado. Mi oído está sordo a los llamados de la tierra, excepto a esa pequeña voz de todas las almas ocultas en las formas externas, porque son como yo y con ellas estoy unificado.

"La voz de Dios es oye con claridad y, en sus tonos y sobretonos, las ínfimas voces de las pequeñas formas se esfuman y desvanecen. Habito un mundo de unidad. Sé que todas las almas son una.

"Me arrastra la Vida universal, y al precipitarme en mi camino el camino de Dios veo desaparecer las energías menores. Soy el Uno; yo, Dios. Soy la forma en la que todas las formas están sumergidas. Soy el alma en la que todas las almas están fusionadas. Soy la Vida, y en esa Vida todas las pequeñas vidas permanecen

Estas palabras entonadas en las antiguas fórmulas, en peculiares y seleccionadas notas, fueron muy poderosas y trajeron resultados definidos en ciertas antiguas ceremonias que desde hace mucho desaparecieron.

PRIMERA PARTE

 El mundo pasa hoy por un período de preparación y un intervalo de adaptación al nuevo mundo y nuevo orden que están viniendo a la existencia. Este nuevo mundo es en verdad una nueva creación, y los Maestros desempeñan sus actividades trabajando siempre por intermedio de Sus discípulos. En este período de preparación Ellos se ocupan actualmente entre otras cosas, de preparar discípulos para el trabajo constructor a fin de que presten servicio y reciban eventualmente la iniciación. Por lo tanto, se ocupan de formar nuevos grupos de discípulos que puedan integrarse gradualmente en los grupos existentes y estar a disposición del servicio mundial. Se proyectó hacer esto en amplia escala debido a la necesidad mundial y a la disposición de los aspirantes del mundo a enfrentar riesgos personales, incidentales al trabajo preparatorio.

Existen reglas muy simples a las cuales me referiré, y constituyen la base de las verdades que ustedes aceptaron como necesarias para todo progreso espiritual. Los maestros aceptan estos requisitos y reconocen que los poseen todos aquellos que toman bajo Su tutela y los fusionan en sus grupos para prestar servicio, y son:

1.     La reconocida necesidad de sintonizarse, hasta donde le es posible al aspirante individual, con la necesidad mundial, a medida que aparece gradualmente. Debe tenerse en cuenta que los requisitos, para quienes desean trabajar y traer a la existencia el nuevo mundo, serán muy distintos de los del pasado. No debe olvidarse esto. La necesidad mundial debe ser encarada mental y espiritualmente, no emocionalmente. Muchos aspirantes y seudodiscípulos son emocionales, evitan enfrentar los hechos existentes y abordan los problemas con sus propias ideas preconcebidas de servicio y con sus propios idealismos establecidos.

2.     La adquisición de un sentido más sutil de los valores. Descanso, ocio, diversión, discusiones y críticas, no tienen cabida en la vida de un discípulo durante los próximos años. Se requerirá un sensato manejo del mecanismo físico, más una divina indiferencia a todo sentimiento personal y a las reacciones de la salud. Completa dedicación a satisfacer la necesidad humana; total consagración al Plan; colaboración inteligente con aquellos que reconocen que son discípulos avanzados; precaución adecuada para emprender una acción correcta en cualquier circunstancia, a fin de no perjudicar su eficiencia; conservación de la energía por el silencio, y constante radiación, basada en el olvido de sí mismo eso es lo que hoy se exige al discípulo en el mundo, y es lo que la Jerarquía espera y lo que eventualmente abrirá la puerta de la iniciación. Esa puerta deben abrirla hoy con más amplitud los discípulos aceptados del mundo, para que los miembros de la raza humana puedan entrar con mayor facilidad. No la abrirá el interés en sí mismos.

3.     El desarrollo de una mente fluida y una actitud que reconozca el hecho de que aunque el Plan permanece las técnicas, las presentaciones, los idealismos y los métodos, deben necesariamente cambiar. Esto no es fácil. El Plan, tal como lo he delineado en el pasado, sólo era un delineamiento estructural y simplemente una estructura básica subyacente. Constituyó el armazón de acero para el venidero nuevo mundo, en lo que respecta a esa parte del mismo que ustedes podrían ayudar a materializar.

No es fácil para la persona común ser flexible y cambiar detalles y métodos en relación con lo enseñado en el pasado, y sobre lo cual ha desarrollado ideas definidas y características. Por lo tanto, ¿están dispuestos a arrojar las ideas por la borda y trabajar para satisfacer la necesidad del nuevo mundo bajo las nuevas y entrantes influencias?

El Maestro puede depender y confiar más en el discípulo que en los períodos de cambio mantiene lo bueno y fundamental, mientras rompe con el pasado y le agrega lo que es de utilidad inmediata en el presente. La actitud de la contemporización espiritual es correcta, necesaria y muy rara de encontrar. La mayoría de las cosas sobre las cuales discuten y argumentan los discípulos, concierne a los métodos y eventos relativamente no esenciales; se ocupan de cuestiones de organización, las cuales no son tan importantes como la unidad interna de visión y la capacidad de aceptar las cosas cuando nada malo está involucrado y un colaborador no tiene el mismo punto de vista. Los discípulos no deben constituirse en obstáculos mediante la autoafirmación o la imposición de sus propias ideas o autoritarismos, basados en procedimientos antiguos. Reflexionen sobre esto. El buen trabajo puede verse grandemente obstaculizado por el discípulo que siempre está seguro de tener razón y considera infaliblemente correcta su interpretación respecto a la necesidad, y que los demás deben también amoldar su colaboración a los procedimientos que él ha planeado. La tarea del discípulo moderno es sentir la necesidad y luego satisfacerla, siendo, además, parte de la nueva y emergente técnica de la invocación y evocación.

La vida del discípulo es un gradual y firme avance hacía el centro, pues los discípulos aceptados son definidamente parte de la Jerarquía. La Jerarquía es un lugar de fusión de todas las almas, en los niveles superiores del plano mental y progresará hacia el centro de fusión en la medida en que una persona sea impresionada y controlada por el alma y luego se identifique con ella. A medida que se acreciente su amor por la humanidad y disminuya el interés en sí mismo, así progresará hacia ese centro de luz y amor, donde los Maestros residen como seres espirituales.

Más adelante consideraremos las diversas etapas del discipulado, pero mientras tanto sería de valor que enfocaran su atención sobre la relación de la Jerarquía con todos los discípulos aceptados. Les interesa profundamente el tema porque son simplemente aspirantes. El principiante hace todo tipo de preguntas sobre cualquier tema concebible. El discípulo entrenado se preocupa mucho del Plan y está tan imbuido de amor por sus semejantes, que dedica toda su atención a servir al Plan y no a su progreso individual o al Maestro. Cuanto más se acerca al centro y al Maestro, menos atención le presta el Maestro, ni él se preocupa de pensar en el Maestro. En las primeras etapas pensará mucho, lógicamente, sobre su relación con la Jerarquía, con el Maestro y con su propia alma. En la etapa intermedia, tratará de lograr un sentido de proporción y un correcto ajuste interno, de manera que "enfrenta dos caminos, y en cada uno ve la misma visión". En las etapas finales, la conciencia del discípulo, que es a la vez Maestro, es absorbida en la Voluntad del Creador; su actitud es de amor inalterable y su trabajo de radiación radiación que evoca actividad en los demás y respuesta en sus semejantes, lo cual lleva al Plan un paso adelante y satisface la necesidad inmediata de la humanidad.

En este trabajo creador, al cual me acabo de referir y al que todos los discípulos pueden contribuir, la obra y tarea de los Maestros consiste en proyectar en el mundo esos pensamientos e ideas divinos y esos conceptos y significaciones que representan, en cualquier momento, el Plan inmediato para la humanidad. Por lo tanto, el Maestro busca esas mentes sensibles al Plan. No busca personas seudobuenas. El olvido de sí mismo y la bondad directa significan siempre inofensividad, que significa el máximo bien. Busca a las personas que pueden responder al unísono a ese aspecto del Plan del cual el Maestro es responsable, y a quienes se les puede enseñar a subordinar la personalidad a sus exigencias, que no tienen propósitos egoístas y nada desean, sino ayudar al Maestro y a los discípulos avanzados que trabajan bajo Su supervisión, en algún aspecto del Plan. Implica, como ya señalé, enseñarles a adaptarse y a reconocer los verdaderos valores, que tengan ideas fluidas y trabajen altruistamente para sus semejantes.

En el grupo de un Maestro no se enseña a los discípulos a reajustar la personalidad y hacer contacto con el alma; tampoco se impone la disciplina del carácter, ni se establecen rectas relaciones entre los miembros de un grupo menos avanzados y otro de discípulos más avanzados. Las reglas para que el alma controle son antiguas y bien conocidas, y deben ser practicadas durante largos períodos antes de alcanzar la etapa del discipulado aceptado. La contienda entre la naturaleza inferior y el desarrollo de las cualidades necesarias, que son esenciales para el trabajador del mundo, constituyen el tema común en la experiencia de la vid a, por consiguiente, la humanidad, en los niveles inteligentes, lleva a cabo constante y firmemente este entrenamiento. La capacidad de trabajar en colaboración con otros en un trabajo dirigido, forma parte del proceso evolutivo y es inevitable. Quiero dejar debidamente aclarado que las prácticas de índole purificadora y el desarrollo de hábitos mentales correctos, constituyen la mayor empresa en la vida de un aspirante y no en la del discípulo. Son consideradas incidentales y fundamentales y conciernen al manejo del yo personal, y es la tarea del alma individual llevada a cabo bajo la supervisión del alma y no de un Maestro. ¿Cuál es, por lo tanto, la contribución y el trabajo que debe hacer el discípulo?

El grupo de cada Maestro se caracteriza por su contenido mental, al cual contribuyeron los discípulos, y el Maestro lo emplea en su trabajo para la humanidad. Por lo tanto, la vida mental de todo discípulo debe estar condicionada por tres factores:

1.     Por su poder, el cual depende de su correcto instinto espiritual, correctas comprensión e interpretación de las ideas y la debida formulación de las mismas.

2.     Por su pureza, la cual se desarrolla en forma natural por la creciente capacidad de amar sin límites ni separaciones, por la clara visión e ininterrumpida afluencia de la fuerza del alma.

3.     Por su correcta precipitación, precipitación del pensamiento, debido a la intención claramente dirigida y a la comprensión del propósito para el cual existe un grupo de discípulos, y la acrecentada participación inteligente en   la actividad creadora del Maestro.

El grupo de un Maestro es un foco de poder, construido por Él de acuerdo a tres métodos:

1.     Por la potencia de Su propia vida mental, evocada por Su respuesta al unido propósito jerárquico y su creciente capacidad de responder a Shamballa.

2.     Por Su capacidad de integrar el centro de poder (grupo del cual se hizo responsable) en la actividad inmediata de la Jerarquía.

3.     Por Su sabiduría al elegir los colaboradores. Su grupo de discípulos será eficiente en su servicio mundial y útil a Sus superiores, en la medida del criterio que emplea para reunir personas a las cuales está preparando para la iniciación.

Aplico aquí la palabra "iniciación", porque quiero que todos los discípulos que leen mis palabras comprendan que la iniciación no es algo por lo que ellos pasan como resultado de algún entrenamiento que pueden recibir de un Maestro, o porque llegaron a cierta etapa de evolución avanzada. Es un proceso de continua integración en centros de fuerza, es decir, en el grupo de un Maestro y, conscientemente, en la Jerarquía como un todo y cuando los discípulos llegan a ser adeptos en Shamballa. Por lo tanto, como podrán ver, un Maestro puede ser grandemente obstaculizado o ayudado en el trabajo que realiza para la humanidad, por los discípulos que ha elegido. Deben reflexionar sobre este hecho, porque al hacerlo se desarrollará más rápidamente el proceso de descentralización, aumentará en consecuencia su amor y servicio y obtendrán paralelamente mayor certeza y seguridad.

Quisiera que todos los discípulos captaran esto con claridad y que introduzcan en sus conciencias la idea de contribución, vigilando cuidadosamente su vida mental, de modo que contenga lo que pueda acrecentar el poder y la pureza del ideal que en determinado momento predomine en el grupo, y que sea de tal calidad que precipite ese "depósito de pensamiento" con el cual todos los discípulos pueden estar en armonía y tengan el derecho a utilizarlo.

Quisiera también recordarles que el grupo de un Maestro es un centro de energía donde el discípulo es precipitado, y el efecto sobre él, como personalidad, es eliminador y evocador. Ambas palabras abarcan la vida de todo discípulo. Describen singularmente lo que está aconteciendo en la humanidad, a medida que prosigue lentamente el proceso (predicho tanto tiempo) de la exteriorización de la Jerarquía y el restablecimiento de los Misterios en el plano externo. La Jerarquía constituye esencialmente el grupo del Señor del Mundo, es Su Ashrama. Esta declaración enuncia una verdad relativamente nueva en lo que al conocimiento humano concierne. Antes de que la Jerarquía pueda trabajar más abiertamente y obtener un mayor reconocimiento del género humano, debe eliminarse el odio y todo sentimiento de separatividad y evocarse la buena voluntad y las rectas relaciones humanas, como resultado de la actividad de todos los discípulos. El amplio reconocimiento del mal de la guerra actual y de los errores en toda política nacional, quizás produzca eventualmente una actitud general, que aclarará el camino para los necesarios y correctos reajustes. El proceso del despertar y de la consiguiente lucha que experimentan los discípulos en sus vidas individuales, los prepara para entrar en la etapa de discípulo aceptado.

El vórtice de fuerza en el cual el discípulo es sumergido (en virtud de su propio esfuerzo y por decisión de su Maestro) necesariamente lo entrena para manejar esas energías, que son la sustancia de toda creación, permitiéndole contribuir a la creación del nuevo mundo. Hay siempre un nuevo mundo en proceso de formación; la nota clave para el trabajo de todo discípulo puede ser resumida con palabras familiares: "He aquí, hago todas las cosas nuevas

SEGUNDA PARTE

Cuando se discurre sobre la etapa del discipulado  surgen siempre dos preguntas: el problema de la obediencia oculta y la naturaleza de la visión. Quisiera ocuparme de éstas desde el comienzo, antes de prestarles ayuda. ¿Cuál es esa obediencia oculta que se supone exige el Maestro? Actualmente los Maestros se ocupan de los discípulos de mentalidad superior, que creen en la libre voluntad y conciencia humanas y se resisten a la imposición de cualquier supuesta autoridad. El hombre intelectual no acepta que se infrinja su libertad y, básicamente, tiene razón. Objeta tener que obedecer, lo cual hoy es axiomático. De esta cuestión fundamental derivan otras secundarias, que quisiera citar. El discípulo ¿debe obedecer a la menor insinuación que haga el Maestro?; ¿Cumplir cualquier requisito y sugerencia?; ¿aceptar como cierto e infaliblemente correcto todo cuanto el Maestro dice?, o ¿comete un error cuando se niega a aceptar el punto de vista y las declaraciones que el Maestro pueda hacer? El hecho de ser un discípulo aceptado ¿limitará su libertad de opinión o de elección, coartará su razonamiento y lo convertirá en una simple réplica mental de las ideas del Maestro? Estas preguntas son muy importantes.

Lo que se requiere es obediencia al Plan, no obediencia al Maestro, por más que lo enseñen las escuelas ocultistas de tipo antiguo. La obediencia que se pide está basada en el creciente reconocimiento del Plan para la humanidad, tal como surge en la conciencia de cada uno a través del proceso de meditación y el servicio definido, basado en un creciente amor hacia sus semejantes. La obediencia que se solicita es la de la personalidad al alma, a medida que el conocimiento, la luz y el control del alma se hacen cada vez más potentes en la mente y en las reacciones cerebrales del discípulo.

Este problema de la obediencia oculta no surgiría si la relación entre alma y personalidad, o entre discípulo y Maestro, fuera completa y sólidamente establecida. Todo el asunto consiste en la ceguera y la falta de conocimiento del discípulo. A medida que se afirma la relación, no pueden surgir divergencias fundamentales de opinión; las metas del alma y de la personalidad se mezclan y fusionan; los objetivos ante el discípulo y el Maestro son los mismos, y la vida grupal condiciona el servicio que ambos prestan. Las limitaciones del discípulo despiertan por lo tanto la duda y el temor de que el Maestro y su alma le exijan demasiado ¿no es verdad, hermano mío? Lo que hace vacilar ante la palabra obediencia, es el aferramiento a las interpretaciones, deseos e ideas de la personalidad. Lo que impide aceptar inmediatamente las sugerencias de los Maestros, literal y efectivamente, es el amor a sí mismos y a sus propios puntos de vista. Quisiera recordarles que el Maestro sólo hace sugerencias al discípulo, aunque puede hacer afirmaciones positivas acerca de los asuntos humanos. Estas afirmaciones podrán ser totalmente correctas, sin embargo, el neófito está generalmente enceguecido o influido por su propio punto de vista para aceptarlas. Sólo se puede obedecer cuando se ha desarrollado cierta comprensión y se posee visión incluyente; si se carece de ellas, con el transcurso del tiempo se hará lo que el Maestro solícita.

Esto nos lleva al asunto de la visión, su naturaleza y amplitud. La visión que debe poseer el discípulo antes de ingresar en el grupo de un Maestro, ¿debe ser un proceso de gradual desenvolvimiento o el recuerdo inconsciente de algo sentido y visto anteriormente? He aquí el nudo del problema. Permítanme dar una explicación. La visión es una manera simbólica de experimentar la revelación. El desarrollo gradual de cada uno de los cinco sentidos trajo el constante surgimiento de la revelación del mundo de Dios y la continua expansión de la visión. El desarrollo de la vista produjo una aptitud sintética para enfocar los resultados de todas las visiones menores, llevadas al punto de revelación por los otros cuatro sentidos. Luego le sigue la visión revelada por el "sentido común" de la mente. En su estado más desarrollado se presenta como percepción mundial, en lo que a los asuntos humanos concierne y produce frecuentemente los vastos planes personales de los dirigentes mundiales en los distintos campos del vivir humano. Pero la visión a que me refiero consiste en llegar a ser conscientes de lo que el alma conoce y ve, empleando la clave que abre la visión del alma, la intuición, que debe aplicarse inteligente y conscientemente sólo cuando los asuntos de la personalidad van quedando bajo el umbral de la conciencia.

Quisiera preguntarles: ¿En qué grado la actual denominada visión depende de lo que otros han visto, y de cuanto han descubierto por sí mismos, ascendiendo ardua y empeñosamente al Monte de la Visión y (desde esa cima alcanzada por sí mismos) viendo más allá del horizonte la siguiente cumbre de realización para la humanidad? Un discípulo llega a ser aceptado cuando comienza su ascenso hacia la visión, hacia la cima de la montaña y, también, cuando puede registrar conscientemente lo que ha visto y comienza a hacer algo constructivo para materializarlo. Esto ya comenzaron a hacerlo muchos. Un hombre llega a ser un discípulo mundial, en sentido técnico, cuando la visión es para él un factor importante y determinante en su conciencia, a lo cual subordina todos sus esfuerzos diarios. No es necesario que alguien le revele el Plan. Él sabe. Ajusta su sentido de proporción a la revelación, y su vida está dedicada a traer a la existencia efectiva la visión, en colaboración con su grupo.

Por lo tanto es un proceso que se desarrolla gradualmente, hasta llegar a cierta etapa. Una vez alcanzada la visión ya no es un factor dominante, sino el campo de la experiencia, del servicio y de la realización. Reflexionen sobre esto. Algún día comprenderán. Una desviación inconsciente nos aparta de la visión y una orientación consciente nos lleva hacia ella. Hay un aspecto de la visión que frecuentemente lo olvidan muchos discípulos. Ésta es la necesidad inherente a la justa apreciación de la visión misma que registran todos aquellos que se convierten en "dadores de la visión". En el momento en que esto sucede toda la situación cambia. En la mente de los principiantes surge la idea de ir detrás de la visión, descubrirla, capacitarse para hacer contacto con ella y con frecuencia la distorsionan, describiéndola en términos de verdades ya impartidas. La actitud del neófito se basa, por lo tanto, en la necesidad de alcanzar la visión para satisfacer las necesidades individuales y personales. Pero (en el sendero del discipulado aceptado) el discípulo debe abandonar esa actitud para estar en el sendero del autoolvido espontáneo e inconsciente. Una vez percibida la visión se hace tan importante que todo sentimiento y adhesión a la misma desaparece aparentemente. Así es absorbido en la visión, y esta absorción tiene lugar en el plano físico. Tanto la mente como el cerebro se preocupan de lo que el alma sabe y, para la personalidad, eso es siempre visión.

Anteriormente me referí a la existencia de los discípulos y de los discípulos mundiales. Discípulo mundial es el hombre o mujer que lograron un verdadero ajuste entre lo particular y lo universal, entre lo específico y lo general y entre las propias condiciones de su esfera ambiental y el mundo externo de almas necesitadas. El problema que encaran estos discípulos no es de ajustar las relaciones entre el hombre espiritual interno, el alma, y su instrumento, el yo inferior personal, sino cumplir las obligaciones inmediatas de la personalidad y, al mismo tiempo, producir un efecto en el mundo circundante de los hombres, debido a un fuerte impulso interno y a la necesidad que sienten de hacerse cargo del servicio y de las responsabilidades de su Maestro y de su grupo. Estos hombres y mujeres son siempre discípulos aceptados en el sentido académico del término, y pueden ser receptores de la impresión espiritual, haciéndolo, si quieren, a voluntad. Son personas integradas desde el punto de vista de la personalidad, susceptibles en todo momento de establecer contacto con el alma. No alcanzaron la perfección porque aún no son Maestros; tienen por delante la cuarta iniciación, pero sus propias imperfecciones no constituyen el principal punto de ataque del alma ni su mayor preocupación; la necesidad y demanda mundiales de ayuda espiritual y psíquica, imperan en su conciencia. Poseen una clara visión respecto a las personas, pero básicamente no critican; reconocen automáticamente la imperfección, pero poseen comprensión amorosa y están dispuestos a ayudar en cualquier nivel donde la necesidad es grande.

Los discípulos mundiales piensan en términos grupales, aumentando constantemente la inclusividad. Consideran a su propio grupo, circulo de colaboradores y campo de servicio, en su correcta proporción, porque no están desligados del Todo circundante. Son puntos focales activos para las Fuerzas de la Luz en los tres mundos del esfuerzo humano, y se encuentran en todo campo y escuela de pensamiento.

No definiré al discipulado activo, tal como se lo entiende comúnmente. Todo estudiante esotérico conoce su significación e implicaciones y sus responsabilidades. Trato de desarrollar en ustedes ese sentido de la necesidad mundial y esa utilidad que hará de cada uno que lee y comprende mis palabras, un discípulo de verdad y de hecho. La tarea primordial del Maestro `consiste en desarrollar en Sus discípulos ese sentido mundial que les permitirá ver la situación inmediata que se destaca del trasfondo del pasado, iluminado por la Luz del conocimiento del Plan, que siempre concierne al futuro excepto para esos raros espíritus que siempre piensan en términos del Todo. El anteproyecto del plan inmediato está en manos de los discípulos mundiales; la elaboración de estos planes bajo la inspiración y ayuda de los discípulos mundiales, está en manos de los discípulos aceptados de todas partes. Ni los discípulos mundiales ni los discípulos aceptados son místicos visionarios o vagamente idealistas, sino hombres y mujeres que tratan inteligente y prácticamente de trasformar el plan ideal en un experimento factible y triunfal en la Tierra. En esta tarea todos tienen la oportunidad de ayudar. La capacidad para llegar a ser discípulos mundiales depende eventualmente de la capacidad de descentralizarse y olvidarse de sus personalidades. Este olvido no involucra únicamente sus propias personalidades, sino también las personalidades de sus condiscípulos y colaboradores y de todos aquellos con quienes entran en contacto. Además, significa que en el futuro prestarán mayor servicio, impulsados a ello, porque sienten en sus corazones un ardiente amor por sus semejantes.

El factor que debe considerarse aquí, es que los discípulos se obstaculizan con frecuencia a sí mismos, porque no han aprendido a olvidar sus personalidades, se preocupan demasiado de sus fracasos y son conscientes de una verdadera ineptitud. Se preocupan excesivamente de los miembros del grupo y no del alma del grupo. Ustedes, como discípulos, también se preocupan en demasía de las relaciones interpersonales, por no estar suficientemente enfocados en el alma del grupo y en el Maestro, centro y foco de energía del grupo. Si dejaran de lado toda crítica, cultivaran la alegría de la relación y trataran siempre de participar juntos en toda bendición espiritual impartida para ayudar al mundo; si procuraran, como grupo, hacer contacto con el Maestro, y estuvieran en condiciones de conocer su grupo, eliminando toda ansiedad por el éxito o no, del servicio designado, ayudarían grandemente en la tarea que enfrenta el Maestro de cualquier grupo. La fusión necesaria siempre puede tener lugar entre los discípulos, cuando se unen en el nivel del alma y cuando el factor dominante es el servicio que se debe prestar y no cómo prestarlo, de lo cual es responsable cada discípulo independientemente.

El Maestro no entrena a un grupo de hombres y mujeres para ser buenos y obedientes, cumplir Sus deseos y llevar a cabo Sus propósitos, sino para que se inicien y lleguen a ser Maestros, objetivo que nunca pierde de vista. Por lo tanto, como discípulos deben aprender a manejar fuerzas y a llevar energías a una esfera determinada de servicio, y este hecho deben tenerlo constantemente presente. Los discípulos son elegidos por el Maestro, pues, a pesar de todas las limitaciones personales y de acuerdo a su capacidad, responden individualmente a la visión inmediata de la unida Jerarquía y a los métodos que Ella se propone emplear para materializar esta visión. La visión jerárquica (hasta donde puedan comprenderla) es la respuesta de los Maestros a la impresión superior, a la cual están sometidos y a la que dan Su asentimiento de acuerdo al rayo y no a la etapa de desarrollo. El Maestro reconoce a quienes reconocen el Plan y tratan (con total y calificada dedicación) de ayudar a llevarlo a cabo. Luego los estimula grupalmente por tener idéntica visión y dedicación, lo cual les permite, bajo ese estímulo e inspiración, ser más efectivos en la línea de servicio elegida (autoelegida). Por eso quisiera que reflexionen cuidadosamente sobre los siguientes reconocimientos.

1.     El reconocimiento de la visión.

2.     El reconocimiento del Plan, porque visión y Plan no son la misma cosa.

3.     El reconocimiento que el Maestro acuerda al grupo de aspirantes dedicados, cuando los acepta como Sus discípulos.

4.     El reconocimiento de las ideas del Maestro, como metas para sus futuros esfuerzos.

5.     El mutuo reconocimiento de ustedes, como almas y servidores.

Cuando se comprendan debidamente estos reconocimientos, la Jerarquía reconocerá eventualmente a un grupo de discípulos que podrá ser utilizado como canal, por el cual afluirá energía, luz y amor espirituales, a un mundo necesitado y agonizante. Entonces será dotado del poder de servir, pero no se lo otorgará el Maestro, sino que el grupo mismo engendrará ese poder, poder que manejan los discípulos y se obtiene como respuesta a una vida correctamente vivida y un amor plenamente ofrendado. Hay una gran ley contenida en las palabras: "a quienes todo lo dan, todo les será dado". Esto es verdad respecto al discípulo individual y al grupo de un Maestro. Muchos aspirantes al discipulado no conocen ni comprenden actualmente esta ley; tampoco se entregan plena ni libremente al trabajo de la Jerarquía, ni a quienes están necesitados. Mientras no lo hagan, limitarán su efectividad y cerrarán la puerta de la provisión, no sólo para sí mismos sino para el grupo servidor al cual están afiliados. Tal es la responsabilidad. La clave para la provisión es la inofensividad de la personalidad y la dedicación de todos los recursos individuales al servicio de los Grandes Seres, sin restricciones y con espontaneidad. Como discípulos, traten de vivir inofensivamente, en pensamiento, palabra y acción, y cuando material, emocional o temporalmente, nada se escatime y se aplique la fuerza física, y se donen los recursos con alegría, entonces el discípulo tendrá todo lo necesario para llevar a cabo el trabajo; esto atañe también a los grupos activos de servidores. Tal es la ley. Es innecesario decir que la perfección no es posible todavía, pero sí debe haber un mayor esfuerzo de los discípulos para dar y servir.

Por lo tanto, llegará infaliblemente el día en que, como individuos y como parte del grupo de un Maestro, subordinarán sus vidas personales a la necesidad de la humanidad y a la intención del Maestro. Entonces serán y no lucharán tanto por llegar a ser; darán y no combatirán constantemente la tendencia a no dar; olvidarán sus cuerpos físicos y no les prestarán tanta atención (y el resultado será mejor salud); pensarán y no vivirán tan profundamente en el mundo de los sentidos; antepondrán sensata e inteligentemente y como un procedimiento normal, el trabajo del Maestro y el servicio a los demás.

¿Cuál es ese trabajo? Constituir un grupo activo, inteligente y consagrado de servidores por el cual los planes jerárquicos puedan llevarse a cabo y constituir en el plano físico un foco de energía espiritual. Entonces podrá ser empleado por la Jerarquía para ayudar a toda la humanidad, particularmente en esta época de crisis. Los planes de la Jerarquía, así como encarnan la voluntad de Shamballa, pueden ser llevados a cabo y lo son; sin embargo, el proceso puede ser, en forma consciente o inconsciente, una respuesta masiva a la impresión. Entre los discípulos del mundo, la respuesta y consiguiente actividad es hecha en forma consciente, lo cual conduce a empresas inteligentes.

La tarea del Maestro consiste en evocar en sus discípulos tal profundo y consagrado amor, más la comprensión de la oportunidad actual, que desaparecerán de sus conciencias los aspectos personales de sus vidas, y su principal preocupación será: ¿Cuál debe ser mi servicio actual? ¿Cuáles son las cosas no esenciales de la vida, a las que no debo prestar atención? ¿Cuál es la tarea que debo realizar? ¿A quiénes puedo ayudar? ¿A qué aspecto del trabajo del Maestro debo prestar máxima ayuda? Todos estos interrogantes deben ser contestados con equilibrio, inteligencia y sin fanatismo.

TERCERA PARTE

Al considerar el tema sobre el discipulado quisiera recordar les ciertas cosas. Si reflexionan sobre ellas cambiarán sus ideas respecto a lo que constituye el discipulado, a la vez que se enriquecerá el concepto general en lo que a este tema respecta.

El primer punto que quisiera aclarar es que los discípulos aceptados se entrenan para la iniciación. Si no logran captar este hecho al acercarse al sendero del discipulado y no prestan amplia colaboración, postergan el momento de la iniciación. Si lo captan lo demostrarán en la intensificación del servicio que prestan. El servicio planificado es una de las formas de entrena miento. Los discípulos, en las primeras etapas de su trabajo, tienden principalmente a interesarse en sí mismos y en sus re acciones y actitudes hacia el Maestro, pues consideran de máxima importancia el hecho de trabajar en el grupo de un Maestro.

El segundo punto que quisiera hacer resaltar es la gran diferencia que existe entre el grupo de un Maestro y Su Ashrama. Pocas veces lo comprenden. Muchos pueden pertenecer al grupo de un Maestro, pero el personal de Su Ashrama es extraído de ese grupo. En un grupo, el Maestro es consciente del discípulo aspirante y está en contacto con él; éste ha establecido un definido vínculo con el Maestro, pero ha involucrado la relación de la personalidad y también la del alma. En el Ashrama y dentro de la esfera de su influencia, sólo se hallará lo que pertenece al alma. Nada de lo personal puede entrar, pues en el Ashrama nunca llegan las reacciones, defectos, limitaciones y pensamientos de la personalidad, ni lo material y relacionado con la naturaleza inferior. Por lo tanto, en las primeras etapas del trabajo y durante largo tiempo, probablemente el discípulo poco o nada podrá contribuir. Sólo lo intuido en forma positiva y las impresiones e impulsos definidos, provenientes del alma, que pudo haber evocado el discípulo (por la meditación y la creciente pureza de intención), contribuirán en parte a la vida del Ashrama. En consecuencia, hay una ley que protege al Ashrama de las limitaciones del discípulo. He empleado la palabra "ashrama" en forma bien definida, para que puedan discernir entre un grupo y un ashrama, el cual está formado básicamente por aquellos que a través del conocimiento, devoción y servicio, se abrieron camino desde un grupo a un centro interno, donde la energía, sabiduría y esfuerzo de un Maestro están fácilmente disponibles. Para abrirse camino desde el grupo al ashrama, los discípulos deben saber discernir muy cuidadosamente entre las inclinaciones de sus personalidades de alta calidad, sus respuestas a la verdad e ideales y las verdaderas reacciones del alma, la sabiduría espiritual y la percepción intuitiva.

El tercer punto concierne a los discípulos que, formando parte de un Ashrama, son sometidos a una presión muy acrecentada y están en situación de participar más ampliamente que hasta ahora en la distribución de la energía. Hoy, a medida que Aquél Que Viene se acerca a la Tierra, y también a la humanidad, y a medida que aumenta la afluencia de energía espiritual desde Shamballa al Centro jerárquico, se produce una gran sutilización de la receptividad humana, teniendo lugar un acrecentado estímulo de diversos efectos. Esto implica aspiración intensificada y determinación espiritual, además de una oportunidad sin precedentes.

Se dice que cuando Buda vino y actuó en la Tierra, numerosos aspirantes ingresaron en las filas de los discípulos aceptados y muchos de ellos recibieron alguna de las iniciaciones mayores. Por lo tanto, se produjo un definido traslado de los miembros de la Jerarquía y una gran expansión hacia Shamballa, y al mismo tiempo hacia la humanidad. Cuando el Cristo apareció en la Tierra, un esfuerzo análogo y de mayor intensidad culminó con el ingreso de discípulos en los Ashramas internos del Maestro. Hasta entonces los Ashramas estaban reservados para quienes habían recibido la primera iniciación. Antes de la era de Cristo, únicamente formaban el ashrama los que habían recibido la primera iniciación y los que eran iniciados. Sin embargo, debido a la creciente sensibilidad de la humanidad, se decidió  aceptar discípulos en los Ashramas, a fin de que estuvieran mental y astralmente en armonía con el grupo interno y comenzaran a formar parte de la esfera de influencia que el Maestro dirige.

La misma oportunidad se les presenta ahora a los aspirantes y discípulos en probación. Este esfuerzo puede ser considerado como la exteriorización del ashrama. Se dice que la intención de la Jerarquía es restaurar los misterios en la Tierra, siendo éste el primer paso hacia tal objetivo. Si se logra tal exteriorización embrionaria y si los que participan en este nuevo esfuerzo son capaces de trabajar unidos con amor y comprensión, y llegan a ser tan fuertes como para resistir todas las fuerzas desintegradoras, entonces será posible más adelante acrecentar el número de miembros y el poder y la dimensión de cada ashrama. Esto queda totalmente en manos del grupo. Cada individuo que se pone en contacto con el Ashrama, el grupo debe llegar a ser definidamente responsable de él. El trabajo de integración y absorción corresponde al ashrama y no al individuo. Esto no se evidencia fácilmente hasta que los discípulos son aceptados y forman parte integrante del ashrama. Éstos constituyen un definido problema.

Surge aquí una pregunta: ¿Cómo forma y organiza el Maestro Su ashrama o grupo interno, cuyos miembros son extraídos del grupo externo de aspirantes? Evidentemente un Maestro al formar Su ashrama, procede tan automáticamente como el Creador. Por consiguiente, medita, visualiza, habla y, lo que trata de crear y materializar, de acuerdo con el Plan jerárquico, comienza a tomar forma. Mediante el poder de Su pensamiento enfocado y dirigido, atrae hacia Sí a aquellos cuya mente está sincronizada con la Suya, debido al rayo, a las relaciones kármicas, a la etapa de evolución y al amor a la humanidad. En las palabras enfoque y dirección reside la clave de toda técnica o método, para aportar algo de lo que aquí podría denominarse reserva de pensamientos, pues un ashrama es eso. Un sostenido enfoque, además de una dirección dinámica, hace que esta reserva de pensamientos contribuya al servicio mundial y sea efectivamente creadora. Lo importante es que el discípulo aceptado capte lo que está tratando de realizar el Maestro a través de Su grupo, e implica por último, que el discípulo se interrogue mentalmente si piensa, se enfoca y actúa en líneas análogas a las del Maestro. ¿Qué similitud existe entre los pensamientos del discípulo y los del Maestro? La ley oculta impide al Maestro ejercer presión o poder sobre las mentes de quienes Él influye, para que piensen al unísono con la Suya. No puede imponer Su voluntad sobre el discípulo; Sus deseos, aspiraciones y anhelos no deben constituirse en agentes rectores y obligatorios en la vida de aquellos con quienes entra en contacto. Puede plasmar en sus mentes lo que Él cree necesario durante los períodos de crisis mundial y expresarles lo que siente que debe hacerse, pero quien debe decidir y comprobar es el discípulo. Los discípulos están en el grupo de un Maestro debido a la similitud de ideas, aunque sientan y expresen tales ideas con menos claridad que Él y vean la visión a través de un vidrio oscuro. No obstante, sus convicciones innatas son fundamentalmente las mismas y su tarea consiste en descubrir los puntos de contacto, o un análogo idealismo para dedicarle el esfuerzo grupal y, luego, sumergir todas sus vidas y actividades individuales en ese reconocido esfuerzo, detrás del cual se halla el Maestro, centro iniciador y distribuidor de poder.

Cada ashrama o grupo interno es esencialmente un depósito de pensamiento, que tiene como venero o fuente, ideas, sueños, visiones y aspiraciones del Maestro; todo ashrama es impulsado por la potencia monádica de su Maestro, influido por Aquel que a su vez es Su Maestro y se desarrolla y nutre por Su experiencia, desarrollada a medida que aumentó Su sabiduría y Su capacidad se consagró, utilizó y acrecentó para desarrollar el Plan jerárquico. Entonces se convierte en un límpido lago de ideas, aumentado y nutrido por los veneros de muchas vidas y por la visión pura y los sueños consagrados de muchos discípulos.

A cada discípulo consagrado se le pide contribuir a esa reserva de pensamiento puro, y si puede hacerlo, permitirá al ashrama satisfacer la necesidad y ayudar a todo aspirante a salir del sendero de probación y entrar en el sendero del discipulado aceptado. Todo centro o foco de poder tiene una definida esfera de influencia, pues el ashrama real y activo es una fuerza positiva dentro del centro que llamamos humanidad.

El discípulo, natural y razonablemente, se preguntará, ¿qué relación tienen el poder mental y el instinto espiritual, y cómo pueden actuar constructivamente y demostrar su interdependencia? No sé si podré aclarar esta idea. Les llamaré primero la atención sobre el hecho de que el instinto impulsa al discípulo a responder al llamado o nota del Maestro, a Su vibración y a Su grupo. Instinto es el nombre que en las primeras etapas se da a la reacción al mundo material circundante los tres mundos de la evolución humana, evocada en el mecanismo material. Después en la escala evolutiva aparece la mente como agente interpretador y se va comprendiendo lentamente la naturaleza del mecanismo y del medio ambiente, a la vez que se aclaran las relaciones. El instinto espiritual es la capacidad del alma para registrar contacto con la Jerarquía, de la cual el alma es parte inherente, así como en el cuerpo físico las respuestas instintivas y mecánicas en el hombre, sus reacciones y reflejos, son parte integrante del mecanismo material. En el instinto espiritual la intuición interpreta e ilumina la mente. El poder del pensamiento, tal como se emplea en el trabajo del ashrama, depende del poder del discípulo para enfocar y elevar la mente en forma consciente, ponerse en contacto con el alma y evocar la intuición. Una vez logrado tenemos la unión de los tres factores: iluminación mental, impulso del alma y percepción intuitiva. Esta triple combinación producirá ese tipo mental que desarrollará una actividad efectiva y productiva del Plan, conducirá al altruismo y estará motivado por el amor.

De acuerdo a la capacidad del entero grupo para actuar, impelido por el instinto espiritual, así será el éxito del Maestro para llevar a cabo Sus planes por medio del grupo. De acuerdo a la ley divina no puede ni debe trabajar solo, pero puede inspirar, enseñar, pedir colaboración y guiar sobre el trabajo necesario. Ningún Maestro debe ir más allá. En este ciclo mundial el trabajo de la Jerarquía está condicionado por los discípulos, por lo tanto podrán comprender por qué las últimas cadenas que rompe el Maestro son las de la irritabilidad. Ningún iniciado puede formar un verdadero ashrama hasta no haber descartado de sí mismo toda incomprensión, irritabilidad y crítica. Si el poder mental de un Maestro es mal utilizado, podría ser una poderosa fuerza destructora. Debe ser capaz de confiar en Sí Mismo, antes de que Su ashrama actúe en forma correcta y sin peligro.

En este trabajo de reunir el necesario poder mental para el trabajo constructivo, está implicada definidamente la red etérica, lo cual conduce a la reorganización de la red. Las explicaciones académicas no ayudan al estudiante a comprender esto. Cuando la mente (el instrumento del pensamiento) es el vehículo de la vida, de la luz y del amor del alma, y la red etérica responde a la afluencia de energía proveniente de la mente, entonces tiene lugar la reorganización de la red etérica individual. El cuerpo etérico individual es sólo una parte, un aspecto de la red etérica de la humanidad; la constante reorganización de las distintas partes trae consigo una transformación del todo, cuando haya transcurrido el tiempo suficiente.

El medio por el cual esto tiene lugar es la mente. La mente crea o formula esas formas mentales o energías personificadas que expresan en el plano mental el grado de comprensión del discípulo acerca del plan y su capacidad de llevar la energía mental al cuerpo etérico sin impedimento de la naturaleza emocional o cualquier deseo inferior emergente.

El cuerpo etérico es una red de energías de luz, impulsada o motivada por el tipo o cualidad de las energías a las que responde, de acuerdo al desarrollo evolutivo. Se puede afirmar que:

1.     El hombre no evolucionado o salvaje, responde simplemente al prana o energía física, vitalizando los apetitos de la naturaleza inferior, desarrollando los instintos y sentando las bases para un vehículo físico que será la vestimenta externa del alma. En esta etapa el intelecto es embrionario; los apetitos físicos y los cinco sentidos son factores dominantes, todo lo cual se debe a la actividad del prana a medida que afluye a través del cuerpo etérico o vital.

2.     El hombre común es impulsado por el deseo, energía que emana del deseo mundial y que al desarrollar u organizar el cuerpo astral genera energíadeseo. Afluye al cuerpo vital y energetiza al hombre físico para que inicie esas actividades que lo conducirán a la satisfacción del deseo. Éste es un proceso paralelo al trabajo que hace el prana que impulsa a la naturaleza instintiva animal a la actividad, yendo necesariamente a la par y produciendo conflicto el primer choque (dentro del hombre) de los pares de opuestos. Gradualmente la energía pránica se convierte en actividad automática, el traslado de la conciencia es hacia el cuerpo astral o de deseos, y la actuación de la naturaleza instintiva desciende bajo el umbral de la conciencia. Entonces el hombre concentra su vida en el vehículo astral y su cuerpo etérico es animado por la potente afluencia de la energíadeseo.

3.     El hombre evolucionado, que posee una personalidad integrada, somete gradualmente el cuerpo etérico al control de la energía mental y su actividad en el plano físico no está complementada por el instinto o el deseo, sino por la energía del pensamiento, la cual está dedicada a los planes del hombre y a expresarlos. Este plan indica acrecentadamente su deseo inteligente egoísta en las primeras etapas, complejo y dualista en las intermedias, pero responde lentamente al plan mundial y a la intención divina para la humanidad.

4.     Finalmente, cuando el poder de los Triángulos nombre espiritual que se da al alma en La Doctrina Secreta es impuesto a la personalidad, entonces su energía reemplaza a las otras energías y la personalidad centrada ahora en la mente, respondiendo a la impresión del alma expresa en el plano físico, por medio del cerebro y el cuerpo físico, la intención, el poder y la naturaleza del alma omnincluyente.

La red etérica individual energetiza al automático cuerpo físico para que entre en actividad. Las cuatro energías mencionadas controlan el cuerpo físico mediante la red etérica. El conflicto de la conciencia cerebral del ser humano en evolución, asume importancia en cuanto el hombre comienza a reconocer las energías controladoras, su origen y sus efectos.

Por lo tanto, resulta evidente que casi todo el trabajo del discípulo se efectúa en el reino de las energías y fuerzas. El estudio del ocultismo es el estudio de las fuerzas, su origen y efectos. Un ashrama es un lugar donde el estudio entra en su fase experimental o de laboratorio. Se supone que el discípulo está en proceso de llegar a ser consciente de las fuerzas y energías que lo condicionan como individuo, las cuales se originan en él y producen cambios y efectos específicos en la expresión de su vida en el plano físico. Cuando se reconoce a sí mismo como "la Vida y las vidas" según lo expresa La Doctrina Secreta, la suma total de fuerzas y una energía controladora, entonces puede ser un discípulo mundial y trabajar significativamente en un ashrama.

Por consiguiente, se evidencia que cuando un discípulo entra en un ashrama y trabaja en relación más íntima con Su Maestro, comienza en lo posible a colaborar con sus condiscípulos; entonces tenemos (en términos ocultistas) una repetición de la relación entre la Vida del grupo en este caso el Maestro y las "vidas" en este caso los discípulos de la energía central, y de las fuerzas que responden. Desde el punto  de vista del Maestro, en lo que al problema grupal concierne, la dualidad tiene cabida en la expresión grupal. Él, la energía central, tiene que trabajar por medio de las fuerzas. Desde el punto de vista del discípulo, una fuerza él mismo es puesta en relación con otras fuerzas que al mismo tiempo deben responder a una energía, la del Maestro. Esta respuesta llega por el reconocimiento de que el propósito, el origen y la naturaleza son idénticos, pero no es idéntico el campo de expresión. Por lo tanto, podrán ver que un ashrama en realidad es un vórtice de fuerza puesto en movimiento por los diferentes tipos de energías dentro del círculo infranqueable del Ashrama. Estos principios básicos del dualismo se hacen sentir a medida que la energía del espíritu hace impacto sobre la fuerza del alma y de la personalidad. Recuerden que un Maestro manifiesta energía monádica, mientras que los discípulos en Su grupo, tratan de manifestar energía del alma y realmente lo hacen en cierta medida, por su amor y servicio. A la energía del alma agregan la fuerza de la personalidad, que surge de su ser, por estar centrados todavía en la vida de la personalidad, aunque aspiran a obtener la conciencia del alma. En esto reside su utilidad desde el punto de vista de un Maestro y también su dificultad y, a veces, su fracaso.

Los discípulos dentro del grupo del Maestro o ashrama del Maestro, ejercen un poderoso efecto entre sí, porque todo se acentúa en su naturaleza. El Maestro debe procurar cuidadosamente no estimular en forma indebida los vehículos del discípulo, debido a Su relación con ellos.

El discípulo individual debe cuidar el efecto de los tres grupos de energías que hacen impacto sobre él:

1.     Las energías de su propia naturaleza física, emocional y mental y las que provienen de su propia alma.

2.     Las energías que hacen impacto en él, cuando provienen de otros miembros del ashrama o grupo. Este efecto dependerá del desapego en lo que a él concierne y, por consiguiente, puede responder a lo que proviene de ellos. La ley oculta dice que "cuanto más se ama más se puede responder e incluir el punto de vista, la naturaleza y la fuerza de sus semejantes". Esto también es vitalmente cierto respecto a un grupo de discípulos. Lo que protege de una excesiva sensibilidad a la mayoría de los discípulos es su preocupación por sí mismos y su propio desarrollo.

3.     Las fuerzas trasmutadas que le llegan al discípulo desde el Maestro, o que le son definidamente trasmitidas por Él.

La meta del trabajo que realizan los discípulos en forma grupal o en el ashrama, es la manifestación, dentro del grupo, del proceso causal creador. Esto está resumido en las palabras que ya cité: "La Vida y las vidas". Tienen aquí una idea análoga y sus efectos correlativos, cuando se comprende que el Maestro espíritu o mónada se refleja en el discípulo (alma) o lo inspira, permitiéndosele manifestar la actividad del alma en el plano físico.

Quisiera tratar con mayor detalle la naturaleza del grupo de un Maestro denominado a veces Ashrama. Sería de valor si me esforzara por definir un ashrama y darles una clara idea acerca de la diferencia entre el grupo particular de un Maestro y los numerosos grupos externos que, aunque actúan bajo Su inspiración y de acuerdo al Plan, no constituyen definida ni técnicamente Su ashrama.

Un ashrama es la fusión subjetiva de individuos y no de personalidades, reunidos con el propósito de prestar servicio. Es la fusión de la actividad individual en un todo un todo unido por lo objetivo y la visión, pero que puede aplicar (y frecuentemente aplica) diferentes métodos y técnicas. El trabajo del ashrama es especialmente la presentación al mundo de estos propósitos de servicio, llevados a cabo como mejor le parece al discípulo individual, de acuerdo a "la impresión del Maestro" y con la colaboración de Su grupo. Un grupo de discípulos no está obligado a hacer un mismo tipo de trabajo, del mismo modo y al mismo tiempo. Se comprometen a trabajar bajo la inspiración de sus almas, tal como sus almas pueden dirigir o dictaminar, fortalecidos por el contacto con el Maestro y entre sí. Los relaciona la identidad de visión y de vibración, más un respeto mutuo y plena libertad particularmente esto último.

Al reflexionar sobre el particular, les pediría que comprendan que un ashrama no es un grupo de personas que actúa bajo la tutela de un Maestro. Esto es algo importante y debe recordarse. Como ya dije, es un punto magnético de tensión, una fusión de energías dirigidas hacia un centro común, y encierra dos factores magnéticos:

1.     El anhelo conjunto para formar grupos en el plano mental. Ésta es la analogía superior del instinto de rebaño en el mundo animal y en el de los hombres, pero es de naturaleza espiritual, aunque con diferentes móviles. El instinto inferior de rebaño está mayormente motivado por el instinto de autoconservación, y el superior por el reconocimiento de la naturaleza inmortal del alma y por el instinto de servir hasta el propio sacrificio. Controla la ley de "morir para entrar en la vida". Cuando la atracción magnética del grupo es suficientemente fuerte sobreviene la muerte de la vida de la personalidad. Por lo tanto, hasta que el grupo de discípulos no exprese en todas sus partes este exteriorizado anhelo de sacrificarse, no es un Ashrama.

2.     La atracción magnética del centro positivo, en el mismo corazón del grupo, la atracción magnética del Maestro. Como bien saben, por lo menos teóricamente, en el centro del Ashrama se halla siempre un Maestro, un iniciado o un discípulo mundial. Su tarea es mezclar y fusionar las energías presentadas y ofrecidas por el grupo de acuerdo al impulso de servir e indicar el campo de servicio. La modalidad de esta actividad instintiva se denomina obediencia oculta y se ofrece voluntariamente, siguiéndosela en forma unida. Cuando un grupo que actúa regido por un Maestro es activado por el impulso espiritual y funciona a través de una firme organización (como electrones alrededor del núcleo positivo de un átomo), entonces y no antes, la potencia del grupo se hace inmediatamente efectiva.

Puntualizaré que el así llamado Ashrama interno es para el grupo externo lo que el alma y su visión para el discípulo individual, actuando en los vehículos de su personalidad. Es el refugio interno. Por lo tanto, los discípulos pueden percibir el progreso de su fusión como ashrama (en proceso de exteriorización física), mediante el reconocimiento espiritual de la potencia grupal interna y la facilidad para ponerse en contacto con el Maestro como individuos o grupo.

Una de las cosas que un Maestro debe hacer es enseñar a Sus discípulos a estudiar y registrar verazmente su punto habitual de enfoque diario. Esto constituye el verdadero entrenamiento introspectivo, y si es seguido con cordura e inteligentemente, conduce a la comprensión del verdadero y persistente nivel interno de conciencia; también fomenta un reconocimiento de la necesidad de sobreponerse a las limitaciones (no las limitaciones percibidas habitualmente) y la necesidad de derribar las barreras impuestas por la personalidad. Este proceso puede ser resumido en las siguientes palabras: El propósito del Ashrama y el entrenamiento que imparte, es permitir al discípulo vivir realmente en cada uno de los planos que ha abierto en su conciencia. Es importante recordar que nadie se integra en un ashrama hasta no haber pasado más allá de los límites puramente personales de lo niveles de la conciencia; hasta no ser sensible al rayo y a la cualidad del Maestro del Ashrama, y hasta no ser normalmente consciente del alma. El logro de esto encierra gran responsabilidad; el cumplimiento de esta responsabilidad constituye los primeros indicios de lo que puedo denominar "conciencia ashrámica" conciencia desprovista de interés en sí mismo y siempre preocupada por lo esencial de la vida espiritual.

La preocupación primordial de los discípulos, en el comienzo de su entrenamiento técnico, es de variada naturaleza y la vida del ashrama, por lo general, un trasfondo interesante para la experiencia diaria y no el factor de importancia que debería ser, ni de interés principal en el primer plano de la conciencia. Las necesidades de la vida diaria, los muchos y diversos contactos familiares, los resentimientos contra la vida y sus impactos, el desagrado de ser criticado e incomprendido, los numerosos problemas del carácter, los apremios del desarrollo psíquico y las pequeñeces de las circunstancias, frecuentemente parecen tan grandes que la percepción del ashrama y su vida constituyen una inspiración ocasional en vez de un hábito establecido en la vida. La capacidad de hacer comparaciones en perjuicio de otros (particularmente de los propios condiscípulos o circunstancias), el temor de dedicarse totalmente y poner cuanto uno es y posee en la vida del ashrama, los presagios respecto al futuro y una hueste de formas mentales, más la indebida atención a la vida cíclica del cuerpo físico, presentan al Maestro un cuadro impresionante de las dificultades que debe enfrentar. La actitud del Maestro es muy fácilmente olvidada por los discípulos, por estar fundamentalmente interesados en sí mismos y en sus reacciones y problemas.

Como observarán, los discípulos de un ashrama se ocupan principalmente de los asuntos mundiales. Como grupo se han comprometido para el servicio mundial y como individuos están aprendiendo a trabajar de ese modo. Los seudodiscípulos deben diferenciar entre el efecto (magnético y dinámico) del grupo y el esfuerzo consciente que el grupo realiza bajo el deseo unido, dirigido por el Maestro, para llegar a las mentes de quienes dirigen los asuntos y acontecimientos mundiales. Los acontecimientos externos son, hasta cierto punto, predecibles; constituyen efectos precipitados de causas ocultas que subyacen profundamente en la subconsciencia de la humanidad, y pueden ser observados y hasta cierto punto contrarrestados o estimulados, por el poder grupal. Ésta es una de las tareas principales de la Jerarquía. Los Maestros trabajan en la luz y en el reino de las causas. Los discípulos están implicados, lógicamente por ahora, en el mundo de los efectos y, en consecuencia, de la ilusión. Trabajar predominantemente con los puntos focales de la energía espiritual en el plano externo, involucra inmediatamente ciertos factores:

1.     Un profundo e indesviable amor que "ve" en la luz. El amor es verdaderamente el revelador.

2.     El poder de abstraerse totalmente, como individuo y grupo, del mundo de las reacciones físicas e inclinaciones emocionales, y trabajar exclusivamente en niveles mentales. Allí el discípulo está centrado en su mente inferior, pero conscientemente orientado hacia el alma, y es cada vez más sensible a la intuición, a la visión y al Plan, así como también al alma grupal y al Maestro todo en orden de respuesta.

3.     Luego sigue el poder, como grupo, de formular el deseado efecto mental, en tal forma que llegue a la mente o al alma de aquellos con quienes ustedes como discípulos tratan de hacer contacto, proyectando la forma mental construida con el tipo y la cualidad necesarios para evocar respuestas y satisfacer la necesidad de aquellos a quienes el discípulo trata de ayudar y fortalecer. La forma mental proyectada incorporará la luz y el amor, y también la idea del grupo, de acuerdo a la visión grupal.

 ¿Cuántos pueden hacer este tipo de trabajo? No muchos, todavía. Los discípulos generalmente se ocupan más del deseo de ayudar que de las técnicas científicas para ayudar. Deben considerar el deseo de ayudar como algo lógico, y luego olvidarlo. Desearía pedirles a todos los discípulos que hagan un mayor esfuerzo para ver con claridad la visión; reconocer y conocerlos por lo que son, a quienes ocupan una posición elevada, guían a la humanidad y tienen la responsabilidad de sacarla de la esclavitud y llevarla a la liberación. Ayúdenlos con amor, porque se hallan donde están, debido al destino individual y a la guía de sus almas. La vida debe ser considerada y enfrentada como es, no en forma realista desde el punto de vista mundano, sino en forma realista desde el punto de vista del alma, cuya visión es amplia e incluyente y ve la vida tal cual es.

Uno de los primeros deberes de los discípulos es aceptar los hechos como son. En la tarea de ayudar a la humanidad, como parte del grupo o Ashrama de un Maestro, una de las primeras cosas que deben saber es que han sido ubicados hombres y mujeres en posiciones de poder para llevar a cabo el Plan divino. Esto debe hacerse sin críticas, evitando el constante reconocimiento de sus limitaciones, comprendiendo sus problemas, percibiendo el llamado de estas almas a las de ustedes y enviándoles una constante corriente de "comprensión amorosa". Ellos son discípulos más avanzados que ustedes, aunque no lo comprendan. Consciente o inconscientemente se hallan bajo la "impresión" de los Maestros; muy poco puede hacer el discípulo común para moldear sus pensamientos o configurar sus decisiones. Me refiero, desde luego, a los conductores de las Fuerzas de la Luz en el plano físico externo. Pero los discípulos y aspirantes pueden rodearlos de una barrera protectora de luz y de amor; deben abstenerse de obstaculizarlos con la crítica mental que puede aumentar la oleada de murmuraciones que las mentes mundanas vierten sobre ellos. Además les pediría que no traten de llegar hasta los conductores de las Fuerzas del materialismo e influir sobre ellos. Esto puede hacerse más fácilmente, pues la personalidad del discípulo proporcionará una puerta abierta para el acercamiento, pero por ser esas fuerzas mucho más fuertes que las del discípulo común, la tarea sería extremadamente peligrosa.

En la era de Acuario (que hablando relativamente está muy cerca) se exteriorizará el ashrama interno en el plano externo. Se unirán por primera vez como discípulos en la historia de la humanidad, los discípulos, iniciados y discípulos mundiales, reconociéndose mutuamente y reconociendo al Maestro de su grupo. El ashrama interno es un foco de almas, libres e ilimitadas; el ashrama externo de acuerdo al futuro experimento acuariano estará compuesto de un foco de personalidades y de almas. Por lo tanto habrá limitaciones; la responsabilidad requerirá un reconocimiento consciente, pero habrá lógicamente una lenta y necesaria disminución de la acción y de la percepción en el mundo externo del espaciotiempo.

El verdadero Ashrama (del que los futuros ashramas externos no serán más que reflejos) no puede ser descrito por la mente inferior concreta. Es un punto focal de recepción; abarca el esfuerzo para establecer contacto mutuo, mediante el reconocimiento, la naturaleza de las energías que tratan de expresarse en el leyes que rigen la acción. Sin embargo, no es un lugar para desarrollar procesos prolongados y silenciosos de meditación, por ser un punto de tensión donde se tratan esos aspectos más esotéricos de la Sabiduría Eterna, donde se reconocen las relaciones del alma y se llevan a cabo conscientemente la fusión de las auras y la interfusión de los "Triángulos". El Ashrama es el estado mental de un grupo espiritual, un lugar de pensamiento unido; un centro para la clarificación de la visión y no donde se aplican los métodos de trabajo del plano físico. A medida que los discípulos aprenden a integrarse en el ashrama de un Maestro, descubren ante todo que deben establecer una armonía básica entre ellos y sus discípulos y reforzar el contacto entre sus propias almas, el grupo ashrámico y el Maestro. Entonces aprenden a comprender, por medio de la discusión y el experimento, la naturaleza de las energías que tratan de expresarse en el mundo, y la naturaleza de las fuerzas que deben ser reducidas a la impotencia, para que las nuevas energías entrantes sean eficaces y produzcan los cambios deseados de acuerdo al Plan.

Aprenden también que en ellos, como individuos, no hay debilidad ni fortaleza que no pueda ser sometida a la mirada del grupo; así llegan a desprenderse de todos los "velos" que impiden brillar la clara luz del alma. La meta del trabajo que se realiza en todas los ashramas de los Maestros es llegar a la Verdad en todos los niveles y en todo momento. A medida que los discípulos aprenden a trabajar así, desde el punto o centro de luz, comprensión y verdad, donde se están integrando constantemente, aumentará grandemente su utilidad exotérica y servicio eficaz; sabrán, como grupo, lo que debe hacerse y eventualmente descubrirán que ha sido realizado.

La principal tarea de un Maestro en las primeras etapas del entrenamiento de Su discípulo, es dar término al período de intensa preocupación en sí mismo, en su servicio, en sus reacciones al Maestro o en la promesa de un contacto futuro con Él, en sus propias ideas acerca del discipulado y en sus interpretaciones personales de la verdad. El Maestro toma un grupo de personas que poseen ideas fijas (las cuales están plenamente seguras que sus ideas son correctas por ser las mejores y más elevadas que han podido captar hasta la fecha) y están convencidas que llegaron a una etapa en que registraron ciertos valores y conceptos espirituales, desarrollaron sus propias formulaciones de la verdad y demandaron ansiosamente dar el segundo paso. Por lo tanto, lo primero que Él debe hacer es (empleando una frase fuerte y quizás poco común), sacudirías, darles un profundo sentido de inseguridad, respecto a las fórmulas y símbolos de la mente concreta inferior, y prepararlas para la recepción de nuevos y más elevados acercamientos a la verdad. Esto se obtiene con frecuencia forzándolas a poner en duda todas las conclusiones del pasado.

Nosotros discípulos e iniciados de todos los grados tenemos que entrar en el lugar secreto de la iniciación, con la sensación de ceguera (o desorientación), y con un sentimiento de absoluta indigencia. El discípulo debe tener presente que debe convertirse en un "punto movible y, por consiguiente, en una línea", ascender a la Jerarquía y asumir la correcta actitud espiritual, pero al mismo tiempo descender a lo que erróneamente considera la profundidad de las dificultades y las iniquidades humanas (si es necesario), conservando siempre la integridad espiritual, pero aprendiendo tres lecciones importantes:

1.     El reconocimiento de que comparte todas las tendencias humanas, buenas y malas, y por eso puede prestar servido.

2.     El descubrimiento de que lo que más desprecia y teme, es lo más fuerte que hay en él, pero aún no lo reconoce, y también que debe explorar y conocer esas zonas de conciencia despreciadas y temidas, para que constituyan oportunamente un haber en vez de algo que debe evitarse. Aprende a no temer nada; aprende que él es todas las cosas, un ser humano pero también un místico, un ocultista, un psíquico y un discípulo. Y, por todos estos estados de conciencia adquiridos, llegará a ser, con el tiempo, un Maestro, llegando a "dominar" todas las etapas y estados de conciencia.

3.     La inutilidad de mantener actitudes antiguas y modalidades dogmáticas al observar la vida y las personas (basadas por lo general en la tradición y las circunstancias), cuando éstas lo apartan de sus semejantes.

Cuando realmente ha aprendido estas tres cosas, es un iniciado.

CUARTA PARTE

A medida que estudiemos las distintas etapas del discipulado, por las que todos debemos pasar, descubriremos que una de las cosas que acontecen es la irradiación de la vida diaria, irradiación que emana del mundo del significado, en el cual el discípulo aprende a vivir consciente y constantemente. Uno de los problemas que preocupan al Maestro, respecto a Su grupo de discípulos, es enseñarles la profunda significación de lo familiar y también la importancia de las verdades que subyacen en todo lo trillado. Quizá ésta es la tarea más difícil de todas, debido a la habitual reacción a lo familiar y a la necesidad de dos cosas: Probar que lo familiar oculta una realidad importante y que al penetrar en el "mundo del significado" el discípulo descubre que puede penetrar en la primera etapa del período de preparación para el discipulado aceptado.

La primera etapa que debemos estudiar es el "período del discipulado primario". Al ocuparme de ella análogamente con las demás, recordaré que encaro el tema desde el ángulo de lo que el Maestro debe hacer y no desde lo que tiene que hacer el discípulo. Se ha escrito tanto sobre este tema, desde el punto de vista del discípulo, y se han publicado tantos libros, que la familiaridad respecto al tema milita en contra de la verdadera comprensión. El esfuerzo por comprenderlo se ha enfocado sobre el discípulo y los problemas de su personalidad y su carácter.

 No podré detallar el trabajo. Mi intención es sólo demostrarles, hasta donde sea posible, que un Maestro prepara a un probacionista para que pueda pasar del sendero de probación al sendero del discipulado. Deseo señalar aquí que me referiré al período que abarcan todas las etapas del discipulado, desde la primera hasta la de adepto. En la cuarta etapa el discípulo egresa del grupo de su Maestro y se convierte en lo que esotéricamente se denomina "un aspecto fijo de la Jerarquía". Esta frase no tiene significado para ustedes. El discípulo queda bajo la influencia de Shamballa, y el método de preparar personas para que se asocien a ese primer centro mayor, es muy distinto del método de prepararlas para participar en el trabajo del centro llamado Jerarquía. Uno implica el desarrollo del amor y la conciencia grupal; el otro el desenvolvimiento de la voluntad y la obtención del estado que Patanjali llama "unidad aislada". Esta frase no tiene sentido para quien no ha recibido la tercera iniciación. Tampoco expondré la preparación para las diversas iniciaciones y sus diferenciaciones específicas, sino que me ocuparé del desarrollo de lo que se denomina intimidad ashrámica", del acceso del discípulo al mundo de las almas y del desenvolvimiento de su conciencia en relación con la Jerarquía, y también del desarrollo de la sensibilidad y el consiguiente y consecuente progreso en la creatividad no la creatividad de la forma, sino la de la vibración, su impacto sobre el mundo de los hombres y la consiguiente y posterior aparición de los organismos de respuesta, contrariamente a las formas creadas. Quisiera que reflexionen sobre este pensamiento.

El desarrollo de la sensibilidad es difícil de comprender. Los miembros del grupo de un Maestro y Su Ashrama tienen que llegar a ser más sensibles sensibles al Maestro y a Sus consagrados trabajadores. No se puede ser sensible ni llegar a ser ordenado por un proceso o entrenamiento ordenado. Muchos hombres y mujeres son sensibles, pero lo ignoran, debido a que se preocupan demasiado de las cosas externas y objetivas y de la vida de la forma. Lo explicaré de otra manera. Lo que se dicen a sí mismos y a los demás mediante las palabras o los actos de su vida es tan bullicioso que les dificulta ser lo que son y reconocerse como seres espirituales. El Maestro puede llegar a conocerlos a ustedes por los momentos tranquilos de aspiración, por lo que demostraron durante años como su tendencia fija en la vida, y por la forma en que reaccionan en momentos de crisis o tensión, lo cual le sirve de guía. La tarea del Maestro consiste en estimular al discípulo para que en todo instante sea lo que el Maestro sabe que él es en sus momentos más elevados. Quizás es una forma sencilla y casi infantil de explicarlo, pero da una idea general de lo que deseo significar. El Maestro lo hace debido a la gran necesidad mundial, especialmente en estos momentos, de trabajadores descentralizados, progresistas, amorosos e inteligentes. Muchos alcanzarán la etapa en que pueden llegar a ser sensibles, si logran acallar las ruidosas afirmaciones de la personalidad y permiten penetrar la luz del alma. Sólo así se puede conocer y tomar contacto con el Maestro. Cuando lleguen a olvidarse de sí mismos y de sus reacciones, interpretaciones y demandas personales, entonces descubrirán cómo y en qué forma cl Maestro trata de impresionar a los discípulos y al grupo al que ustedes pueden estar afiliados. Entonces serán sensibles a esa impresión y facilitarán, según se dice, la actividad del Maestro por medio de un profundo y sincero interés en la vida esotérica, excluyendo la propia individualidad y también la del Maestro. Muchos métodos podrán entonces ser revelados, que ayudarán a establecer la interacción entre el discípulo y el Maestro.

Debido a que todos los rayos son subrayos del segundo rayo, trataré principalmente de los métodos de segundo rayo para trabajar con los discípulos, los que forman la base de todas las otras técnicas. Las diferencias que pueden aparecer residen en la aplicación de los procesos según el tipo de rayo, y en el énfasis sobre ciertos centros. Nuevamente les sugiero que reflexionen sobre esta frase, pues contiene mucha información para quienes se dejan llevar por la luz de la intuición. Además, me ocuparé de la relación que existe entre un Maestro y Su grupo y el discípulo individual, y no tanto de las actitudes y procedimientos del discípulo. Como verán, éste es un nuevo punto de vista.

Básica y esencialmente, las actitudes del discípulo no tienen realmente tanta importancia en comparación con el efecto que la Jerarquía y sus técnicas producen en él. Los resultados son inevitables porque dependen de dos factores importantes:

1.     La impresión jerárquica dirigida se impone recién cuando el hombre se ha preparado a sí mismo por la autodisciplina, a fin de responder a esa impresión porque está llegando al final del sendero.

2.     La respuesta grupal. Significa respuesta en dos direcciones:

a.         A la necesidad humana percibida, que conduce a consagrar la vida al servicio.

b.         A la impresión del alma, que conduce a la sensibilidad espiritual.

Establecidos estos dos factores aunque desconocidos para el discípulo en su conciencia incipiente es irrevocable la influencia del alma sobre la personalidad. Sólo entonces, el Maestro puede empezar a trabajar y la respuesta será efectiva, real y duradera.

Enumeraré a continuación las etapas que trataremos:

1.     La etapa en que el Maestro hace contacto con el discípulo mediante otro discípulo en el plano físico. Ésta es la etapa del discipulado primario.

2.     La etapa en que un discípulo más avanzado dirige al discípulo desde niveles egoicos o del alma. Ésta es la etapa del Discípulo que está en la Luz.

3.     La etapa en que, de acuerdo a la necesidad, el Maestro hace contacto con el discípulo mediante:

a.         Un vívido sueño.

b.         Una enseñanza simbólica.

c.         La forma mental de un Maestro.

d.         El contacto directo con el Maestro, en la meditación.

e.         Una entrevista en el Ashrama del Maestro, recordada nítidamente. Es definidamente la etapa del Discípulo que ha sido Aceptado.

4.     La etapa en que, habiendo demostrado sabiduría en el trabajo y la comprensión del problema del Maestro, se le enseña al discípulo cómo (en caso de emergencia) puede llamar la atención del Maestro y así extraer de Su fuerza conocimiento y consejo. Este acontecimiento es instantáneo y prácticamente el Maestro no pierde tiempo. Esta etapa tiene el raro nombre de: Discípulo que está en el Sutratma o Hilo.

5.     La etapa donde se le permite al discípulo conocer el método por el cual puede evocar una vibración y un llamado, que le permite entrevistarse con el Maestro. Esto se otorga únicamente a esos discípulos a quienes se les puede confiar que utilizarán el conocimiento sólo para las necesidades del trabajo; ninguna razón o dificultad personal los impulsará a emplearlo. A esta etapa se la denomina Discípulo dentro del Aura.

6.     La etapa en que el discípulo puede oír al Maestro en cualquier momento por estar siempre en estrecho contacto con Él. En esta etapa se lo prepara definitiva y conscientemente para una iniciación inmediata o habiéndola recibido se le confía un trabajo especializado en colaboración con su... A esta etapa se la denomina Discípulo dentro del corazón del Maestro.

7.     Hay una etapa posterior de más estrecha identificación, donde se produce una mezcla total de Luces, pero no hay una paráfrasis adecuada de los términos empleados, que defina este nombre.

Debería observarse que las seis etapas mencionadas fueron traducidas e interpretadas para la comprensión occidental y no deben considerarse como traducciones de términos antiguos.

Etapa I.  El Periodo del Discipulado Primario

Esta etapa es tan definidamente exotérica que muchas personas la dejaron muy atrás. El primer indicio de que un hombre ha llegado a esa etapa (desde el punto de vista de un Maestro) es que "la luz resplandece" en determinada vida; esto atrae la atención del Maestro hacia esa persona. Podría decirse que cuatro etapas constituyen el preludio del interés del Maestro, y cuando las cuatro están presentes y unidas en forma simultánea, sucede lo siguiente:

1.     La intensa aspiración del hombre en el plano físico le permite  repentinamente establecer contacto con el alma. Cuando esto tiene lugar se intensifica momentáneamente la luz en la cabeza.

2.     Aumenta grandemente el karma de la vida del hombre y aparte de su karma individual por primera vez participa conscientemente y se hace cargo de una parte del karma de su grupo. Esta dual actividad kármica produce un verdadero vórtice de fuerza en el aura del grupo, que atrae la atención jerárquica.

3.     El siguiente punto no es fácil de explicar o captar. Se ha dicho que el alma está en profunda meditación la mayor parte del ciclo de vidas de cualquier individuo, y sólo cuando se ha logrado integrar en cierta medida la personalidad, la atención se aparta de sus propias consideraciones internas y asuntos egoicos, y se dirige a su sombra. Cuando esto acontece, afecta definidamente al grupo egoico, y el Maestro (cuyo rayo es el mismo que el del alma implicada) se da cuenta de lo que esotéricamente se denomina "un alma que mira hacia abajo". En el sendero del discipulado el ego es siempre consciente de la personalidad que se esfuerza por progresar, y llega la etapa en que (hacia el final del Sendero de Evolución) el alma recapitula el proceso evolutivo de involución y evolución. La energía del alma desciende y la fuerza de la personalidad asciende, y esto tiene lugar a través de descensos y ascensos conscientes. Me refiero aquí al proceso que lleva a cabo el alma bajo el impulso jerárquico, no al proceso en que la personalidad invoca al alma bajo una imperiosa necesidad, producida en la conciencia inferior por la gradual cesación del deseo.

4.     Así se va construyendo gradualmente el antakarana y se relaciona conscientemente la "Luz mayor y la luz menor", estableciéndose o creándose un sendero de luz y energía entre estos dos aspectos divinos. A medida que pasa el tiempo aparece en el grupo egoico lo que se conoce técnicamente por "la vinculadora luz" o "el puente de radiación". El Antiguo Testamento menciona este sendero cuando dice: "el Sendero del justo es como una luz brillante que fulgura cada vez más hasta que el día sea con nosotros". En libros esotéricos se lo describe en los siguientes términos: "antes de que el hombre pueda hollar el sendero, debe convertirse en el sendero mismo".

Estas cuatro etapas fueron descriptas en "El Antiguo Comentario", con los siguientes términos:

"El punto de luz resplandece. Crece y mengua. El punto se convierte en línea mediante la iniciación del vórtice, y desde el centro de la fuerza rotativa surge una voz invocadora y clara.

"Aquel que trabaja silenciosamente, solo y sin temor (porque la parte no está sola y el grupo no siente temores), mira abajo, capta la luz, refleja la fuerza giratoria y escucha la voz.

"Entonces desde el punto silencioso de poder surge el Verbo: Aquiétate. Guarda silencio. Sabe que soy Dios. Ahora comienza el trabajo requerido.

"Entre el Gran Uno y el pequeño aspirante se establece la comunión; el intercambio comienza; la mente ocupa el lugar que le corresponde. Realmente se construye el sendero".

Cuando los cuatro aspectos de la actividad interrelacionada están presentes, comienzan a tomar forma y a establecerse "hábitos espirituales". Su efecto conjunto sirve eventualmente para atraer la atención del Maestro. El contacto es aún demasiado débil, y el aferramiento del alma sobre la personalidad lo es también, como es aún demasiado débil para justificar que el Maestro haga algo directamente con el aspirante. La etapa es de misticismo puro y de propósito espiritual egoísta. Carece del reconocimiento de la relación grupal, no tiene conocimiento de la tendencia grupal ni un verdadero deseo altruista de servir. Sólo hay un vago deseo de liberación, de integridad y de perenne felicidad personales. Esto tiene que convertirse en emancipación, cohesión y alegría grupales.

Por lo tanto, la primera etapa de entrenamiento de este tipo de aspirante, consiste en relacionarlo con un discípulo más avanzado, que lo conducirá gradualmente adelante y le prestará la ayuda necesaria. Por esta razón se le asigna un discípulo que está más cerca del aspirante, aunque más lejos de la perfección, puesto que está aprendiendo a servir. Esta etapa de desarrollo abarca un período de información oculta e investigación esotérica y, por lo general, está distribuida en varias vidas. El aspirante en esta etapa va de un instructor a otro, de acuerdo a su tendencia, oportunidad y necesidad. Es un ejemplo de inestabilidad, estando vigilado cuidadosamente por el discípulo que ha trascendido esta etapa particular de volatilidad; su tarea es asegurarse que el aspirante eluda esta "red de futilidades", como se denomina a veces, y que se alcance gradualmente en la etapa posterior de investigación interna.

Durante este período el Maestro no se interesa mayormente por el aspirante. Pasará mucho tiempo antes de ser admitido ante Su presencia y tener contacto personal. El discípulo que supervisa esta etapa intermedia, informa al Maestro en raros y distanciados intervalos. Cuando el aspirante ha llegado al punto en que "puede entrar en la luz del Ángel", el Maestro comienza a hacerse cargo de su entrenamiento. Desde ese momento el discípulo está irrevocable y definitivamente preparado. Esto tiene lugar en la tercera etapa, la del Discipulado Aceptado.

Todas estas etapas se relacionan con una de las iniciaciones, denominada la primera: Periodo del Discipulado Primario, se relaciona con la primera iniciación, y está conectada con el plano físico y, como repetidamente he dicho, un gran número de personas la dejó muy atrás. Todos los verdaderos aspirantes han recibido la primera iniciación. Este hecho se demuestra por el intenso esfuerzo para introducirse en la vida espiritual, seguir una orientación determinada hacia las cosas del espíritu y vivir por la luz de ese espíritu. Creo que la mayoría de quienes leen mis palabras reconocerán estas determinaciones, como móvil básico de sus vidas) Esta etapa es la analogía del proceso de individualización en la época lemuriana, y a la etapa del discipulado primario se la denomina a veces el "período de conciencia lemuriana", que conduce de la etapa atlante de un "Discípulo en la Luz", a la etapa aria del Discipulado Aceptado, en la cual se emprende conscientemente la verdadera preparación para la tercera iniciación, pues para entonces se habrá estabilizado la integración y el hombre habrá alcanzado la plenitud y madurez de conciencia y estará dispuesto a someterse, sin reserva, a la impresión jerárquica.

No es necesario extendernos más sobre esta fase preliminar, en este cansador aunque inspirador sendero del discipulado. Este tema es muy conocido en el mundo, acentuando casi indebidamente la purificación, servicio y devoción. La razón de que diga esto se debe a que se da por sentado que forman parte de la expresión exotérica de la vida de todo verdadero aspirante. No son causas esotéricas, sino efectos exotéricos de actitudes internas.

A medida que continuamos nuestros estudios sobre las etapas del discipulado, deseo reiterar que la mayoría de los aspirantes del mundo y las personas muy evolucionadas, con conciencia humanitaria, han dejado muy atrás la primer etapa. Hay muchas personas que han llegado a ser "discípulos aceptados", y ésa, como bien saben, es la tercera etapa y por lo tanto detrás de ellos han quedado tres experiencias:

1.     La etapa del "discipulado primario" elemental, probatoria e inquietante. A veces se la define como la "etapa en que se sacuden las raíces del hombreplanta", etapa donde las raíces (hasta ahora bien arraigadas) son removidas y el aire y la luz perturban la paz de las edades, la paz de la muerte, la edad de la piedra, la tumba de la vida.

2.     La etapa del "discípulo que está en la Luz", la cual trataré más adelante.

3.     La primera iniciación precede siempre a la etapa del discipulado aceptado. Ningún Maestro acepta a un discípulo y lo introduce en su Ashrama si no se ha producido en él, el nacimiento del Cristo. Como lo expresa la fraseología cristiana, Saulo debe convertirse en Pablo. El niño dentro de la matriz del tiempo emerge en el mundo de los hombres y, desde el punto de vista de total identificación con la materia (la madre) se convierte en él mismo, y trata conscientemente de hollar los caminos de la vida y llegar a ser lo que es. Esto es una repetición esotérica del proceso físico de convertirse en un individuo aislado. Entre las etapas de "individualidad aislada" y de "unidad aislada" tenemos lo que se denomina "identificación aislada". Esta etapa y sus implicaciones esotéricas nos conciernen. La de unidad aislada describe la etapa alcanzada por el Maestro; la de individualidad aislada es la del discípulo; la de identificación aislada (con el alma) es la del discípulo que ha llegado hasta, e inclusive, la tercera iniciación:

a.         La unidad aislada es la consumación de la conciencia aria. La identificación aislada está relacionada con la conciencia atlante, desde el ángulo de la analogía superior.

b.         La unidad aislada tiene conexión con el plano mental, está regida por el quinto rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, y es un reflejo de la voluntad de conocer. La identificación aislada tiene conexión con el plano astral, está regida por el Sexto Rayo de Devoción o Sensibilidad Idealista, y es un reflejo deformado e inestable de la voluntad de amar. La individualidad aislada tiene que ver con la expresión en el plano físico, está regida por el tercer Rayo de Inteligencia Activa y es un reflejo también deformado e inseguro de la voluntad de Ser.

En el plano búdico, el plano de la divina intuición, estas tres expresiones inferiores y sus prototipos superiores se armonizan, y el trabajo de expansión, de las tres iniciaciones, segunda, tercera y cuarta, produce absorción, fusión y un proceso combinado entre discípulo y alma (eventualmente entre la humanidad y la Jerarquía), que prepara para establecer un mayor contacto entre el hombre y la mónada. Cuando esto tiene lugar, el alma, la creadora del reflejo y la sombra, es descartada, porque ese punto de conciencia ha servido su propósito. Se produce la destrucción del cuerpo causal y sólo queda la forma plenamente consciente y el espíritu. Sin embargo, hasta que el hombre haya recibido las iniciaciones superiores, no puede comprender la significación de estos comentarios.

Referente a ello quisiera recordarles que si bien trato de entrenar a muchas personas en la actualidad, para mayores expansiones de conciencia, escribo principalmente para el futuro y para esos discípulos que en años venideros leerán mis palabras y  encontrarán su camino hacia los Ashramas de los Maestros. La  Jerarquía construye para el futuro, no se ocupa del presente. Todo lo que realiza es con la intención de abrir el camino hacia un mundo más amplio y expansivo. La humanidad se preocupa por cosas del presente; la Jerarquía trabaja y hace planes para el futuro; Shamballa se dedica totalmente al Eterno Ahora y a la vida dinámica, que ha creado el pasado y controla el presente el centro de la ilusión y el futuro. Quizá puedan obtener una idea o imagen de la vida condicionadora de Shamballa si estudian la era actual del vivir humano. Hay personas con conciencia lemuriana enfocadas en el pasado y preocupadas por el plano físico, y también las hay de conciencia atlante, emocional en esencia y enfocadas en el presente, y aun otras que tienen conciencia definidamente aria, están mentalmente enfocadas y se ocupan del futuro. Los tres tipos constituyen una sola raza de hombres y forman la totalidad del género humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

QUINTA PARTE

Etapa II.  El Discípulo que está en la Luz

En esta etapa la conciencia del probacionista se ocupa definidamente de vencer el espejismo y corregir la visión distorsionada y miope del hombre que estuvo sumergido en la vida de la materia o de la forma. Ahora trata de ver la nueva visión, controlar el mundo de reacciones emocionales y trabajar en un nuevo medio, el de la Luz.

Los Maestros nunca trabajan en el plano astral. Aunque ciertas escuelas de ocultismo lo enseñen, no es verdad porque para Ellos (que han vencido el espejismo y la ilusión) el plano astral no existe; sólo es un concepto ilusorio de una mente del tipo kama manásico (deseomente) la mente del aspirante común. Por lo tanto, en esta etapa, el discípulo es cuidado y guiado por alguien que aún está sujeto al espejismo, y es al mismo tiempo consciente de la naturaleza efímera del plano astral.

Hay tantos aspirantes en el mundo que yo desearía, antes de proseguir con otros temas, mencionar la índole del trabajo que los Maestros tratan de realizar con Sus grupos de discípulos en esta hora de crisis mundial. Es un tema de suma importancia para el mundo desde el punto de vista de los Maestros. Recuerden que en todas nuestras observaciones y en el esfuerzo de ustedes por comprender, trato de descentralizarlos, dándoles en lo posible simplificado el punto de vista de la Jerarquía, para que pueda ser comprendido por el aspirante término medio.

En lo que a los aspirantes concierne, lo que los Maestros tratan de hacer es estimular la llama del espíritu en ellos, para que puedan incendiar al mundo. Los fuegos del razonamiento y de la sustancia, del karma y su vehículo, la materia, azotan el mundo de hoy. El fuego hay que combatirlo con fuego y, como bien saben, para sofocar el ardiente infierno que devasta hoy al mundo hay que oponerle el fuego del espíritu, el cual debe ser utilizado y distribuido con eficacia por los discípulos de los Maestros. La tarea de Shamballa, referente a la Jerarquía, es de naturaleza similar, pero se expresa en un nivel más elevado, propagando al máximo el fuego de la Voluntad. En último análisis, el fuego que debe ser utilizado por los discípulos en el mundo, es el de la voluntad de amar.

Este fuego no es lo que creen. La voluntad de amar significa amar al gran Todo y también poseer la capacidad de hacer lo necesario para bien del grupo en forma correcta y con la debida habilidad de actuar. Involucra la capacidad de actuar firmemente donde surge la necesidad, pues el discípulo posee amplia visión y no se deja engañar por la perspectiva inmediata. Trabaja y se prepara para el futuro. En otras palabras, constituye la intención amorosa de incendiar al mundo con la nueva idea del "espíritu de relación", comenzando en sí mismo, la familia y el grupo inmediato. Ésta es la voluntad de incendiar. Sería conveniente reflexionar profundamente sobre estas ideas. Para llevar a cabo y hacer efectiva esta ígnea estimulación, el discípulo tiene que aplicarse el fuego a sí mismo y verse, en la llama resultante, como verdaderamente es. El fuego del aspecto material el de la personalidad  aún prevalece demasiado y es muy poderoso en la vida de los aspirantes, por eso causan daño. Deseo recordarles que el fuego del plano mental el de la mente es el reflejo el reflejo distorsionado  del fuego del espíritu. Algunos discípulos utilizan sólo el fuego de la mente; en sus momentos mejores y más elevados tratan de utilizar el fuego del amor para neutralizar los fuegos de la mente censuradora, pero en el mejor de los casos no es una afluencia espontánea, sino un esfuerzo laborioso de ser bueno, de abstenerse mediante una drástica autodisciplina  de expresar lo que sus mentes criticadoras dicen, o de actuar según las opiniones que pueden haberse formado por el empleo del fuego de la mente. Este fuego por lo general va dirigido a un hermano, y el esfuerzo para no utilizarlo crea inevitablemente un vacío o una barrera. No existe verdadero amor activo entre la mayoría de los aspirantes, sino sólo un gran esfuerzo de la personalidad para no criticar. Se concentran en la necesidad reconocida y básica de no criticar, porque es lo correcto, y se recompensa a quienes lo logran, pero la concentración no se basa en el efecto que produce en los demás, cuando el fuego de la mente se desata con sus resultados destructores, consumidores y perjudiciales.

Los Maestros ansían, por lo tanto, "quemar al discípulo en el fuego de la voluntad de amar, para que sea liberado y desaparezcan las barreras que impiden la afluencia de la fuerza avatárica". ¿Por qué es así? Porque los discípulos en el mundo, no la masa, obstruyen actualmente la Venida del Avatar y obstaculizan Su intención. Él no decidirá venir hasta que los discípulos y aspirantes del mundo efectúen los necesarios cambios en sí mismos, pues no existirá "suficiente voluntad para amar con ígnea esencia". Donde existe esa voluntad, pueden acontecer dos cosas:

1.     La afluencia de energía que el Avatar traería Consigo, puede ser aminorada suficientemente como para ser efectiva en la humanidad.

2.     Al Avatar y a quienes trabajan con Él y están bajo Su influencia, se les puede proporcionar un grupo que:

a.       Responda inteligentemente a esa influencia, reconociéndola y absorbiéndola.

b.      Distribuya la energía que afluye.

c.       Interprete ante la humanidad las nuevas fuerzas impulsoras que se ocupan de precipitar la nueva visión, el nuevo orden mundial y los ideales de la nueva era.

Entonces habrá muchos Discípulos en la Luz y en las graduadas etapas del discipulado.

La visión que muchos tienen de la influencia y el trabajo del Avatar, es la de una Gran Aparición que daría fin a toda contienda, inauguraría una nueva era de paz y buena voluntad, apaciguaría los corazones de los pueblos y conduciría al género humano a los reinos de la belleza y la felicidad. También culminarían los anhelantes deseos de innumerables mentes en el transcurso de las épocas y sería el consuelo para una humanidad atribulada; amaría y trataría dulcemente a Su propio pueblo; expulsaría a los malhechores de la faz de la Tierra, para evitar que éstos alteren nuevamente la paz del mundo.

Debo decirles que ésta no es una visión de la realidad, sino que se basa en las interpretaciones teológicas y en el egoísmo humano y se funda en el sufrimiento del género humano como también en el fracaso de los discípulos y aspirantes de todas partes en captar la verdadera naturaleza del amor y la visión real del Plan jerárquico.

Él traerá el Fuego del Amor y emitirá el mensaje del fuego purificador; no impartirá enseñanza sobre las aguas purificadoras, como sucedió hasta ahora, respecto a esta verdad simbólicamente impartida; propagará el fuego que consume y destruye todas las barreras en la naturaleza humana y todas las vallas separatistas entre individuos, grupos y naciones. ¿Como individuos, aspirantes y discípulos, están preparados para someterse a este fuego?

Cuando un hombre llega a ser un discípulo en la luz, tienen lugar ciertos desarrollos que le permiten percibir con mayor claridad la visión y saber lo que debe hacer, puesto que la luz siempre revela, y ellos son:

1.     El aspirante efectúa una transición de conciencia del plano astral al mental, para lo cual el discípulo que lo ayuda definidamente le proporciona apoyo y guía.

2.     El aspirante aprende a distinguir, oportuna e infaliblemente, entre los pares de opuestos.

3.     El aspirante se da cuenta de que finalmente debe liberarse del espejismo y ayudar a liberar al mundo.

Estas tres etapas están expuestas en el Libro de las Reglas para los discípulos en el sendero de probación. La regla que las explica puede traducirse aproximadamente en lenguaje moderno, de la manera siguiente:

"El que huella el Camino da un salto adelante y abandona el mundo de la vida flexible. Efectúa la gran transición y deja atrás el camino acuoso. Camina sobre el agua y no se sumerge en ella. Un discípulo, llevando una luz, lo conduce de la mano, de una luz a una Luz mayor.

"Es la Transición en el camino inferior que prepara para otro superior.

"Quien está en el Camino llega a darse cuenta de una y otra cosa. Aparecen los polos. Ambos atraen su vida cotidiana, primero uno y después el otro; se mueve entre ambos. Debe producirse una transformación; los dos se convierten en uno. Se ha dado un paso hacia la unidad. Sigue adelante entre ambos. Un discípulo en la Luz esparce luz a ambos lados, y así el pequeño puede caminar.

Esta Transformación en el camino dual, conduce al Camino.

"Quien recorre el Camino mira a su alrededor y ve la vida a través de una bruma. Las nieblas y brumas del espejismo envuelven los valles y las colinas de la vida, debiendo disiparlas y trasmutarías por medio de los ardientes rayos de la resplandeciente luz. Un discípulo en la luz dirige la ardiente e ígnea luz que disipa la enervante bruma.

"Esto es Transmutación. Estos fuegos liberan la luz oculta y la fusionan con la luz mayor”.

Por lo tanto, en estos tres procesos se aprenden las primeras lecciones, guiados por un discípulo mucho más avanzado que el discípulo en la Luz (aunque todavía no es un adepto). A medida que esto transcurre, el aspirante no se da cuenta del interés del Maestro. El Maestro recibe regularmente informes basados sobre ciertos gráficos del discípulo avanzado que tiene a su cargo al neófito. De esta manera se establecen muchas relaciones jerárquicas. Una vez establecidas por el trabajo realizado en el Ashrama de un Maestro y no en el plano físico persisten, constituyendo uno de los factores que produce:

1.     La integridad jerárquica.

2.     La oportuna y estrecha relación entre la humanidad y la Jerarquía.

En la actualidad se acrecienta grandemente el número de personas que se relacionan de este modo, y los discípulos avanzados de los Maestros que aceptan discípulos, están excesivamente ocupados entrenando aspirantes, y dedicados al trabajo que implica la grave crisis mundial. Los aspirantes así entrenados constituyen en realidad el núcleo de los futuros servidores del mundo, por lo cual son de real importancia. La tarea a que se dedican es de tres categorías, y mucho aprenden, mientras se ocupan de esto los discípulos avanzados y los iniciados.

Dichas categorías constituyen el establecimiento de:

1.     Las influencias magnéticas.

2.     La relación telepática.

3.     Los básicos reajustes kármicos.

La primera tarea que enfrentan los discípulos es llegar a comprender la naturaleza del aspirante del cual se han hecho responsables y establecer una zona o sendero de influencia, para que puedan ser definidamente útiles y capaces de comunicarse con el aspirante. Podría decirse que en el pasado tales relaciones eran entre alma y alma y requerían un largo período para "alcanzar" el adecuado reconocimiento en la mente y el cerebro del aspirante. En la mayoría de los casos, aún hoy persiste eso método, pero muchos de esos discípulos que prestan ayuda, llevan a cabo (dirigidos por su Maestro) un experimento para trabajar directamente con los aspirantes en el plano físico, involucrando así la relación de la personalidad y también del alma. Esto constituye una relación mucho más difícil, pero es parte de un nuevo proceso de exteriorización del esfuerzo jerárquico, del cual todos los ashramas externos (en lenta formación) son parte. Para que reconozca a los miembros de la Jerarquía se entrena, por este medio, al discípulo en la Luz, siendo consciente primero, de los discípulos más avanzados que él y aprendiendo después, a sopesar sus palabras y sugerencias. En consecuencia, observarán el gran esfuerzo que se está haciendo para acercar los dos centros la Humanidad y la Jerarquía en una relación más íntima, tanto objetiva como subjetiva.

Todos aquellos que en esta vida han pasado de la etapa del discípulo en la Luz a la etapa del discípulo aceptado, reconocieron:

1.     Al discípulo avanzado que ellos descubrieron "en la Luz".

2.     Al Maestro. El tema del reconocimiento del Maestro se dilucidará más adelante.

El consiguiente desarrollo del proceso del intercambio telepático, es algo que debe ser cuidadosamente estudiado. Todos los grupos de discípulos que trabajan dentro o fuera de un ashrama, deben estar en íntima relación telepática y proporcionar un campo de entrenamiento para el desarrollo de este tipo de sensibilidad. Lo primero que debe haber en un grupo de discípulos, es amor y confianza, porque sin ellos no puede haber verdadera trasferencia de ideas. Cuando no existe amor y confianza, deberán desarrollarse definida y conscientemente.

La segunda regla que rige la relación telepática es evitar cuidadosamente las crisis producidas por la crítica, si desean establecer el ritmo requerido. En todo grupo de discípulos hay quienes hacen después lo que debieron hacer antes; dan prioridad a muchas personas y cosas antes que a sus deberes y responsabilidades espirituales; lógicamente esto proporciona entre sus condiscípulos una razonable (aparentemente justa) crítica. En ciertos momentos la crítica es sin duda un reconocimiento de hechos. Esto significa que el discípulo que critica ha llegado a una etapa en que basa su razonamiento en el amor, de manera que no produce efectos personales en su propia vida ni en la de su condiscípulo. Es simplemente el reconocimiento amoroso de las limitaciones, como es erróneo cuando estos fehacientes hechos se utilizan para despertar la crítica en quienes no están capacitados para ello y son causa de discusión. El discípulo o aspirante, cuyos defectos son notorios, y no hace los cambios necesarios en sí mismo, erige barreras que deberá destruir con el tiempo, eliminando todo lo que causa crítica. Estas barreras impiden la libre comunicación telepática.

Podría formularse aquí y se formulará, una interesante pregunta: El grupo de discípulos y aspirantes activos ¿debe sintonizarse con la nota que emiten los discípulos más avanzados del grupo, o disminuirla a un nivel general e inferior, adaptado a los menos avanzados? Expongámosla de otro modo: ¿Los que están menos avanzados en un grupo de discípulos y aspirantes, deben hacer descender a su nivel de trabajo y comprensión a los más desarrollados? ¿Harán un supremo esfuerzo para estar a la altura de la visión superior y alcanzar las actitudes y puntos de vista de los más avanzados? Estas preguntas constituyen un problema fundamental en todos los ashramas, y únicamente pueden responderlas los mismos discípulos.

Cuando el discípulo mentor establece los ajustes kármicos, está regido por ciertos requisitos. Debe asegurarse con exactitud qué karma debe agotar en esta encarnación el aspirante que tiene a su cargo. Luego tiene que inducirlo a que agregue a este karma lo que puede llamarse "karma liberador". Esto es parte de un proceso forzado a que deben someterse voluntaria y libremente todos los que eligen el difícil camino de la iniciación. El discípulo tratará de hacer ciertas cosas a este respecto. Aquí me refiero al discípulo que está en la Luz:

1.     Agota inevitablemente el karma lo más inteligente y conscientemente posible.

2.     Acepta algún karma, que comúnmente podría ser precipitado en una vida posterior.

3.     Comienza a responsabilizarse de parte del karma general de la humanidad, aumentando así su propio karma.

4.     Empieza a agotar parte del karma planetario y a comprender algo del mismo, aunque no asume todavía responsabilidad a este respecto. Sólo después de la tercera iniciación toma parte, conscientemente como individuo, de la responsabilidad kármica del Logos planetario.

Quisiera señalar aquí que me refiero al buen y mal karma. La tarea del discípulo colaborador consiste en guiar al discípulo que está en la Luz, a ajustar su karma. El discípulo avanzado lo hace plasmando el pensamiento. Cuando el karma se enfrenta conscientemente se acelera por el poder mental; quizá ésta es la lección principal que el discípulo avanzado debe enseñar al neófito. Así se le ayudará a ver "en la luz" que ilumina su camino, pues el discípulo que lo prepara para la etapa de discípulo aceptado está en constante contacto con el Maestro. De este modo se establece una relación triangular que tiene un valor oculto.

Esta etapa puede ser relativamente breve si el discípulo en la Luz lo ansía y conscientemente desarrolla la sensibilidad superior. A veces dos vidas son suficientes para abarcar este período. El discípulo en la Luz es el que huella el camino de lo que se llama "la revelación menor" menor porque concierne a la revelación de lo que debe hacer durante la vida de la personalidad; no es el camino de la revelación superior de la divinidad y su naturaleza, sino la revelación de lo que ya está manifestado y no lo que debe ser manifestado. Reflexionen sobre esto. El faro del alma revela defectos del carácter, la expresión limitada y la conducta inadecuada, las cuales deben ser corregidas inteligentemente. En los gráficos simbólicos que el discípulo guiador presenta al Maestro dos veces por año, se indica el esfuerzo hecho en ese sentido y no los resultados; lo que cuenta es el esfuerzo. Los resultados serán inevitables, de acuerdo al esfuerzo. Cuando estos gráficos (tres) se relacionan y superponen geométricamente, indican un definido diseño de rayo. Entonces el Maestro puede juzgar el grado y tipo de desarrollo y determinar en qué momento puede autorizar al discípulo avanzado para que solicite, en la etapa del discipulado aceptado, el ingreso del discípulo que tiene a su cargo. Cuando la demanda del aspirante, la solicitud del discípulo guía, la condición kármica y la nota que registra el Maestro coinciden en el tiempo, entonces se llega a la tercera etapa.

Quisiera recordarles nuevamente que estas tres etapas se relacionan con el trabajo en el ashrama y con la vida y la vitalidad del grupo interno. Este grupo está compuesto, como saben, de antiguos y experimentados discípulos e iniciados, también de neófitos en diferentes etapas de desarrollo y de discípulos que pasan por las numerosas y diversas etapas del sendero. Estas grandes diferencias entre los tipos de discípulos activos producen la interrelación entre los ashramas externos e internos, entre el grupo objetivo en el plano externo y el grupo interno mayor. Esto conduce a la pregunta que puede surgir en forma normal en las mentes de quienes trabajan en el grupo externo y están relacionados superficialmente con el grupo interno: El nivel de conciencia del ashrama externo ¿está determinado por los miembros de ese grupo o por su relación con todo el ashrama, del cual constituye una parte relativamente pequeña? Cuando un miembro del ashrama formula tal pregunta, indica una definida preocupación por el personal del grupo y no por el grupo como un aspecto del ashrama de algún Maestro. Los discípulos deben recordar que un ashrama no está restringido a unos pocos que pueden conocerse mutuamente y reunirse como miembros de un ashrama. Un ashrama es un grupo internacional, compuesto de almas encarnadas y desencarnadas; es una síntesis de iniciados de diversos grados y de discípulos aceptados. Los Maestros no consideran iniciados a quienes recibieron la primera iniciación. Sobre este punto debe insistirse.

A los discípulos que recibieron la segunda iniciación se los considera "iniciados en probación", y sólo cuando pasaron la tercera iniciación son verdaderos iniciados desde el punto de vista de la Jerarquía. A la primera iniciación se la denomina a veces iniciación lemuriana", a la segunda, "iniciación atlante", pero a la tercera iniciación la de nuestra raza aria la Jerarquía la considera técnicamente la primera iniciación. Quisiera que reflexionaran sobre este nuevo punto de vista. De allí que el término Discípulo Aceptado abarque las etapas de la primera y segunda iniciaciones; cuando un discípulo ha recibido la tercera iniciación ya no es técnicamente un discípulo aceptado, aunque permanece en el grupo de un Maestro hasta recibir la cuarta iniciación. Hago notar estos tecnicismos a fin de que haya claridad y proporción en sus reflexiones.

Un ashrama, por lo tanto, representa todas las etapas del desenvolvimiento, desde las más avanzadas hasta las del principiante, como ser, el que lee estas instrucciones. Lo más importante para cada discípulo de un ashrama, es poder elevar su conciencia y responder conscientemente a la vibración ashrámica, a fin de no obstaculizar las actividades planeadas del ashrama. Los discípulos iniciados más avanzados ¿deben detenerse, o esperar y disminuir sus actividades, a fin de dar tiempo y oportunidad a los menos avanzados para que estén a la altura de ellos? Por consiguiente, surge la pregunta: ¿Esperan los discípulos avanzados u obstaculizan los menos avanzados?

Puedo asegurarles que no se aplica una norma exacta, y quisiera prevenir a los principiantes que no pueden obstaculizar a los miembros avanzados de un ashrama, pero sí expulsarse a sí mismos de la esfera de actividad, aunque no del grupo. Les corresponde esperar a quienes no están entrenados ni preparados, y no los preparados y realmente dedicados.

La tarea del Maestro consiste en estimular al mayor número posible de los que pertenecen a Su grupo, a fin de que trabajen firmemente en los niveles de actividad espiritual, donde el fuego de la voluntad de amar anima y predomina. Parte del ashrama se halla aún en las primeras etapas, luchando por comprender los fuegos de la mente, que deben ser primeramente captados y luego aplicada su esencia ígnea, antes de que el fuego de la voluntad de amar pueda afluir a través del discípulo.

Debe comprenderse que el trabajo del ashrama sigue su curso y que los discípulos e iniciados (de fervorosos corazones) continúan trabajando sin impedimentos. Esto abarca la reacción individual de los miembros de un ashrama. Pero cuando todo el grupo con vehemente amor vive como almas, entonces el ashrama se convierte en un centro vital o vórtice de fuerza dinámicamente efectivo. Los Maestros que trabajan aplicando el método de formar ashramas, se esfuerzan por lograr, lo más rápidamente posible, esta unidad de amor e intención (voluntad). Sólo el principiante se preocupa de su efecto individual en un ashrama. El discípulo entrenado y liberado se preocupa del esfuerzo que debe realizar y la tarea que debe llevar a cabo. La personalidad de un discípulo individual sufre si sus hermanos de grupo no comprenden ni detienen la fogosidad de sus mentes, pero continúa firmemente con su trabajo, manteniendo incólume su eficacia personal, como unidad servidora. Sabe que algún día todos se liberarán de sí mismos. Mientras tanto trabaja para neutralizar su influencia, y en ese sentido su tarea es más pesada, pero sabe también que están en camino de comprenderlo y que por el momento no pueden evitar ver en él y hasta en su Maestro, los mismos defectos que predominan en ellos, pues, hermano mío, vemos en otros, aunque no exista. Los discípulos deben aprender a diferenciar entre la verdadera percepción analítica y lo que se denomina crítica. Un Maestro no critica a los miembros de Su ashrama. Procura analizar los puntos que pueden obstaculizar la utilidad del servicio que presta el ashrama. Existe una diferencia fundamental entre esta ayuda constructiva y la crítica basada en un sentido de superioridad personal y en el hábito de buscar defectos.

Cada Maestro ha llegado a un punto en que ve la visión con claridad, siendo esto parte de la recompensa acordada al iniciado. Se identifica con ella y, si es necesario, su rayo de "captación" la matiza y enriquece, interpretándola como Su contribución al todo. Allí reside el secreto del éxito inevitable e inobstaculizable (si tal palabra existe, hermano mío) de la visión, materializada por los esfuerzos combinados de la Jerarquía, condicionada en tiempo y espacio por algún Maestro o grupo de Maestros que trabajan con uno o varios rayos. En los primeros días del presente ciclo de esfuerzo jerárquico 19251936, el primer rayo actuaba sobre la humanidad. La actividad de tal rayo culminó cuando Gran Bretaña declaró la guerra en 1939 y la fuerza destructiva de este rayo mal aplicada y mal dirigida indujo a Alemania a invadir Polonia. En 1932 la influencia del segundo rayo empezó a afirmarse y continuará haciéndolo hasta 1945, en que el séptimo rayo entrará paulatinamente en actividad. Entonces tendremos tres rayos que simultáneamente afectarán al género humano:

1.     El primer Rayo de Voluntad o Poder, agotando su fuerza.

2.     El segundo Rayo de AmorSabiduría, alcanzando su meridiano y manteniéndose en el centro del escenario hasta 1957.

3.     El séptimo Rayo de Orden Ceremonial, entrando en actividad en combinación con los otros dos la voluntad de amar y la voluntad de un orden, produciendo belleza en el actual caos.

Por lo tanto, los discípulos de los Maestros Morya, Koot Hoomi, Rakoczi, van hacia un período de intensa actividad. El destino del mundo está en manos de Sus tres grupos de discípulos iniciados, y se les pide conjuntamente a los discípulos aceptados de los tres grupos, que colaboren con Ellos, lo cual ofrece a muchos, en todas partes, una gran oportunidad. A medida que ustedes visualizan el Plan y colaboran con los tres Maestros y Sus grupos de iniciados, se les presentará una oportunidad. Los Grandes guías de Shamballa consideran responsable a este triángulo de energía, de la regularización de los asuntos mundiales. No es necesario que la humanidad sepa algo más sobre esto.

Recuerden que el ashrama es un vórtice de fuerza y un centro de energía centro a través del cual afluyen la fuerza y la energía,  para que se materialice la visión. Esta fuerza y energía está, en último análisis, dirigida por un Maestro, por un grupo de tres iniciados avanzados y por otro grupo de iniciados menores, representando así (en cada ashrama) el gobierno planetario en miniatura. Ellos reducen la energía entrante, a fin de que los discípulos aceptados puedan manejarla sin peligro y actuar como agentes distribuidores. La energía con que trabajan los Maestros procede de Shamballa; las fuerzas con que Ellos trabajan, la proporciona la Jerarquía misma, y de acuerdo a como reaccionan los discípulos aceptados a las fuerzas combinadas, podrán ser utilizados para servir. En otras palabras: los discípulos iniciados en el grupo de un Maestro enfocan las energías entrantes; los discípulos aceptados, por mediación de sus almas, enfocan la fuerza que el Maestro dirige externamente hacia el mundo de los hombres, de acuerdo al Plan de la Jerarquía, haciéndolo en concordancia con la revelación que proviene de Shamballa.

A los discípulos iniciados sólo les interesa la visión, el Plan, su dirección y su materialización en la Tierra. Los discípulos aceptados están aprendiendo a hacerlo y mientras tanto deben reaccionar a la visión en forma que podría llamarse secundaria, pues se ocupan del Plan y de la distribución de las fuerzas que lo materializará. Así se coordina toda la actividad del ashrama. Los discípulos recientemente aceptados (que están aprendiendo a colaborar) son valiosos como "agentes de experimento". De acuerdo a su reacción ante las verdades impartidas y el Plan; de acuerdo a la capacidad de percibir la necesidad y relacionar esta necesidad con el medio de liberación, y de acuerdo a su capacidad de trabajar con los discípulos mundiales (los cuales son definidamente responsables, ante el Maestro del Ashrama, por algún aspecto del Plan), así será el éxito del esfuerzo en el mundo externo.

Nuevamente se les llama la atención sobre el concepto de la "Jerarquía de Relación". En estos días de contienda mundial, el establecimiento de rectas relaciones presenta la clave del aspecto inmediato de la visión que debe ser precipitada sobre nuestro planeta. Por lo tanto, un Ashrama es un centro donde se pone a prueba la relación.

Surge aquí una pregunta sencilla: ¿cómo pueden establecerse rectas relaciones en la tierra si los discípulos aceptados del grupo de un Maestro son incapaces de reaccionar a esa idea y de mantener entre sí relaciones correctas, unánimes e inequívocas? ¿Qué esperanzas hay para el mundo externo, si el círculo interno de trabajadores (discípulos consagrados) son incapaces de establecer y mantener entre ellos estas rectas relaciones? Actualmente el problema es triple. Las rectas relaciones deben ser fomentadas entre:

1.     Los discípulos  aceptados, los discípulos iniciados y el Maestro.

2.     Los miembros de un Ashrama y otros Ashramas.

3.     Estos Ashramas y el mundo externo

El Maestro de un ashrama y los iniciados mayores de su grupo, son responsables de la relación entre Shamballa y la Jerarquía. Los discípulos aceptados y los iniciados menores son responsables de la relación entre la Jerarquía y la humanidad. De este modo se mantiene inviolable la gran cadena de la "Jerarquía del Ser".

SEXTA PARTE

Etapa III.  Discipulado Aceptado

En esta breve serie de instrucciones no tengo la intención de ocuparme de la etapa del discipulado aceptado. Mucho se ha escrito sobre ello. He abarcado los ángulos prácticos en mis libros y nada se logrará con la repetición. Los libros que la Sociedad Teosófica ha publicado sobre el discipulado describen adecuadamente el sendero de probación. Yo me ocupé detalladamente del sendero del discipulado.

Los contactos que se realizan en el sendero del discipulado aceptado son bien conocidos, pero no pueden ser descriptos detalladamente. Varía según la persona y el rayo. Sólo deseo pedirles que tengan en cuenta esta forma de acercamiento, recordándoles que tienen lugar en diversos grados de claridad y en distintas etapas del sendero. Como bien saben, son:

1.     Un vívido sueño.

2.     Una enseñanza simbólica.

3.     La forma mental de un Maestro.

4.     El contacto directo con el Maestro en la meditación.

5.     Una entrevista en el Ashrama de un Maestro.

Los tres primeros constituyen por lo general la experiencia del discípulo en probación; los dos últimos, la del discípulo aceptado. Tienen sus contrapartes astrales o p psíquicas inferiores. En este caso, no todos son espejismo e ilusión, tampoco básicamente censurables, pues en realidad son la simiente o garantía de futuras e inevitables experiencias en el Camino. Hay personas que ven las formas mentales de los Maestros, porque éstas existen, recibiendo enseñanzas simbólicas en el plano astral o durante el sueño. Los principiantes y los inexpertos tienden a hacer una o dos cosas: a sobrestimar la experiencia y a considerarla como un desarrollo espiritual elevado; comienzan por apoyarse en la experiencia y a sustituir este acontecimiento astral por la realidad futura, o lo descartan como psiquismo inferior indeseable, olvidando que sólo es psiquismo inferior cuando es errónea la interpretación y el empleo que se hace de la experiencia. La tarea del discípulo aceptado consiste en ayudar a interpretar, dirigir e indicar al neófito la significación de la experiencia. Los trabajadores en el campo espiritual deben tener esto en cuenta y recordar que como resultado de la guerra, la tensión y la aspiración hacia la nueva era los sueños y visiones, los episodios de enseñanza simbólica y los contactos con formas mentales, aumentan constantemente e indican crecimiento y expansión. Cuando no son dirigidos ni explicados y mal interpretados o ridiculizados, pueden obstaculizar grandemente, obligándoselos a descender a la categoría del verdadero psiquismo inferior; correctamente explicados e interpretados pueden constituir una serie de revelaciones graduadas, en el camino hacia la luz; entonces existen como garantía del conocimiento futuro y como postes indicadores de una realización relativa, pero no son reales cuando están enfocados astralmente.

Los discípulos deben tener siempre presente que progresan respondiendo a sus propias preguntas; la tarea del Maestro no es responder a las preguntas que el discípulo, con un poco de tiempo y reflexión, puede responderse a sí mismo, sino sugerir o introducir en la mente del discípulo un interrogante que justifique su reflexión y luego estimular la mente abstracta para que pueda responder exitosamente.

Por lo tanto, pueden ver cuán importantes son las preguntas y cómo, en el ashrama o grupo de un Maestro, la reacción de los miembros a las preguntas recibidas por un discípulo individual o por todo el grupo, y las respuestas a esas preguntas, producen un efecto condicionador sobre el grupo. Aquí entra en juego el trabajo especial del Maestro incitar al Ashrama a formular las preguntas que traerán la revelación. Un Maestro debe recordar siempre dos cosas: primero, la condición del grupo, lo cual depende de la vibración conjunta o nota de todos los miembros del ashrama, mientras trabajan juntos y, segundo, el período durante el cual actúa el grupo. Deberá agregarse a ello la respuesta de todo el ashrama. Una de las dificultades que enfrentan los ashramas (considerándolos como totalidades) es absorber nuevos miembros y discípulos, sea individualmente o en grupos. La pregunta que lógicamente surge es: ¿Cómo puede un grupo dentro del ashrama (constituido por discípulos relativamente nuevos y principiantes, en el sendero del discipulado aceptado) ser más sensible a la vibración del ashrama y al Maestro del ashrama?

Esta pregunta, en realidad, abarca el principal problema que existe entre la personalidad y el alma, entre el Maestro y el discípulo y entre la humanidad y la Jerarquía. Fundamentalmente consiste en registrar la unidad esencial y terminar con la separatividad. Los discípulos deben aprender conscientemente a evitar las diferencias entre los aspectos del ashrama interno y externo y entre los pocos miembros del ashrama que conocen y reconocen, más el vasto número de los que no conocen. Un ashrama es un grupo o conjunto de discípulos, de iniciados de diversos grados y de discípulos mundiales y neófitos, que comienzan a recorrer el camino del discipulado. Los discípulos no deben pensar en términos de distintos ashramas, sino en términos del Ashrama como un todo.

La clave de esto, aunque posiblemente no lo parezca, es intensidad. La intensidad, o trabajar desde un punto de tensión, trae una oleada de revelación, entonces el discípulo puede aprender en un solo y breve día lo que de otra manera podría llevar meses y también años. La tensión es el gran poder liberador si está esta enfocada correctamente. Muchos discípulos enfocan incorrectamente la tensión y liberan energías en dirección incorrecta (si puedo expresarlo tan inadecuadamente) y desde una ubicación incorrecta. La correcta tensión se logra ante todo por la correcta orientación, la cual requiere poseer un verdadero sentido de los valores y carecer de esas preocupaciones menores, que producen extensión en vez de tensión. Daré un ejemplo común: cuando se preocupan de su condición física, no experimentan la tensión que los convierte en centros magnéticos de poder y amor; cuando se preocupan de los fracasos de otras personas o de las ideas que tienen respecto a ustedes, tampoco experimentan la tensión que libera. Por lo tanto, será de valor descubrir dónde están sus "extensiones" y retrotraerse internamente al punto de tensión, desde el cual pueden dirigir la energía del alma, consciente y efectivamente.

Éste es el verdadero trabajo esotérico. La mayoría de los discípulos no rinden ni el 60% de su efectividad, porque sus puntos de tensión se hallan diseminados por toda la personalidad y no están enfocados donde debería estar el punto individual de tensión. Cada uno debe descubrir por sí mismo ese punto de tensión espiritual. La razón de por qué los discípulos no son sensibles al Maestro, a la vida del ashrama y entre sí, se debe a que se han extendido en lugar de estar tensos, pues trabajan y viven en la periferia de la conciencia, no en el centro. Su servicio, en consecuencia, es parcial, su consagración débil y están dominados por la inercia, el desinterés hacia los demás y las muchas preocupaciones por el aspecto forma de la vida.

Otra pregunta más podría considerarse aquí, tratándose de una frase que utilicé varias veces premeditadamente en estas charlas. ¿Qué diferencia existe entre el amor y la voluntad de amar? Es una pregunta que siempre hacen los discípulos en las primeras etapas del sendero del discipulado, muy reveladora por cierto y fundada en un sentido de necesidad individual y también de necesidad grupal. Además, indica análisis agudo, que ha llevado, a quien interroga, al punto en que conoce la diferencia entre teoría, más esfuerzo, y la espontánea demostración de aquello que es.

La voluntad de amar encierra el reconocimiento de la limitación, del deseo, de la exigencia de las cosas y de la intensa aspiración de amar realmente. No significa la afluencia de la energía de Shamballa por medio del alma, cuya naturaleza intrínseca es el amor espontáneo. Cuando se desea expresar el amor se adoptan ciertas actitudes sean naturales por pertenecer a una personalidad desarrollada, o forzadas a prestar atención a los mandatos del alma. El discípulo sabe que carece de amor, porque se encuentra constantemente aislado y no se identifica con los demás; se irrita con sus hermanos, los critica, se siente superior a ellos o los observa, diciendo "ustedes están equivocados, yo no; ellos no comprenden, yo sí. Yo los conozco, pero ellos no me conocen, debo tener paciencia con ellos", etc. Durante todo este período la actitud adoptada es indefectiblemente la voluntad de amar, unida a un profundo conocimiento de los obstáculos que se interponen para expresar el amor presentado por los demás, como también lo presentan nuestros propios hábitos mentales. Todo esto es una especie de egocentrismo. La verdadera manera de amar es reflexionar y meditar profunda y constantemente sobre el significado y la significación del amor, su origen, su expresión a través del alma, sus cualidades, metas y objetivos. La mayoría de las reflexiones efectuadas por el aspirante están fundadas en su comprensión innata de que realmente no ama en la forma libre y espontánea como lo hace el espíritu. Por lo tanto, el discípulo se ve forzado a adoptar una posición egocéntrica, en lo que piensa: "Ahora amo; ahora no amo, tengo ahora que tratar de amar", y sin embargo ninguna de las actitudes adoptadas es verdadero amor, ni su resultado es una expresión de amor, porque el discípulo se identifica consigo mismo, enfocándose en la personalidad. El amor nunca se inicia en la naturaleza inferior, si puedo expresarlo así. Es una afluencia libre e ininterrumpida desde la naturaleza superior.

El amor es espontáneo y contiene siempre el libre espíritu erístico. Creo que nunca se ha descrito mejor la naturaleza del amor, que la expresada por el iniciado. Pablo, aunque sus palabras fueron traducidas a veces erróneamente. Estudien en El Nuevo Testamento los pasajes en donde define el amor. Desistan de acentuar la voluntad de amar y acentúen en su propia conciencia la necesidad que los demás tienen de nuestra compasión, comprensión, interés y ayuda. La soledad que generalmente sienten los discípulos es a menudo incidental a la egocentricidad de todos aquellos con los cuales entra en contacto y también a la intensa preocupación del neófito por su propio progreso. El clamor del neófito es: "Díganme, díganme, entonces cambiaré". "Aceptaré todo lo que me digan, pero díganme". El clamor del discípulo es: "Ayuden en el trabajo. Olvídense de sí mismos. El mundo los necesita". Tantos discípulos están aún encerrados dentro de sí mismos y ocultos detrás del muro del yo personal, que muy poco amor verdadero fluye externamente. Hasta no lograr evadirlo y amar verdaderamente, se verá menoscabada su utilidad.

Hemos considerado previamente las etapas del Discipulado Primario y del Discípulo que está en la Luz, que actualmente han quedado atrás para un gran número de seres humanos. Sin embargo, es necesario revivir los efectos de ambas experiencias, y la necesidad de hacer esto subyace detrás de gran parte del trabajo que realizan los discípulos e instructores en la actualidad. Un gran número de personas también atraviesan la etapa del Discipulado Aceptado. La nota clave de esa etapa es, como bien saben, establecer contacto con el Maestro; la tarea principal y la técnica del Maestro es evocar una respuesta directa y una reacción consciente del discípulo. Junto con esas reacciones el Maestro espera que el discípulo se esfuerce en ser impersonal en su relación con Él y sus condiscípulos. Impersonalidad es el primer paso en el camino hacia el amor espiritual y la comprensión. El esfuerzo de la mayoría de los discípulos sinceros, generalmente se concentra en amarse los unos a los otros, y al hacerlo (empleando un viejo símil) ponen "el carro delante del caballo".  El esfuerzo es lograr ante todo impersonalidad en su trato, porque, una vez lograda, desaparece la crítica y puede afluir el amor.

El Maestro también espera un esfuerzo por parte de Sus discípulos, y a fin de trabajar generosamente en escala mayor, respecto a Su trabajo en el mundo de los hombres, les permite trabajar como desean, pero ciertamente espera que el esfuerzo se haga en las líneas de la actividad específica que constituye Su intención. Para lograr este esfuerzo vital y enérgico debe existir la facilidad de enfocarse en el trabajo y sus necesidades y desarrollar el poder de colaborar con quienes están empeñados en una tarea similar. Esto involucra además impersonalidad y correcto enfoque. Actualmente el Maestro busca a quienes se consagran a las necesidades de la humanidad en estos días de agonía humana, lo cual implica sensibilidad al dolor mundial, a medida que se manifiesta día tras día en los asuntos mundiales; requiere también una "divina indiferencia" a los acontecimientos externos de la vida del pequeño yo, y un sentido de proporción que permita al discípulo ver sus pequeños asuntos personales físicos, emocionales y mentales en términos de la totalidad. Así nuevamente llegamos a la impersonalidad –esta vez la impersonalidad hacia las propias reacciones del hombre.

Por lo tanto, el Maestro tiene necesariamente que preguntarse a Sí mismo si el tiempo y la energía que emplea para los miembros de Su grupo o ashrama, es justificado y si, como resultado, el grupo se ha vivificado para un servicio acrecentado, y está más estrechamente unido por los lazos de la fraternidad ashrámica y más descentralizado, o si es cada vez menos un grupo de personalidades dedicadas y cada vez más un grupo de almas vivientes.

La impersonalidad también debe desarrollarse en conexión con el Maestro, pues no se ocupa de que sus discípulos, como grupo, lleguen a estar satisfechos de sí mismos, de su categoría o del servicio que prestan. Con frecuencia hace hincapié (en los pocos y raros contactos con Sus discípulos) sobre sus fracasos y limitaciones, pues no sólo les imparte una continua enseñanza y les ofrece la acrecentada oportunidad de servir, sino que Su tarea principal es ayudarlos a apartarse del aspecto forma de la vida y a capacitarse para ciertas grandes expansiones de conciencia. Da por sentado de que realmente se dedican y desean servir, demostrándolo al aceptarlos en Su grupo de discípulos. Al hacerlo acepta también la responsabilidad de prepararlos para la iniciación. No es parte de los deberes del Maestro darles palmaditas en la espalda ni felicitarlos por el trabajo hecho ni por el progreso alcanzado. En cambio tiene la tarea de vigilar cuidadosamente su nota o vibración, e indicar los cambios que deben hacerse en la actitud y expresión, donde corresponde intensificar la vida espiritual y donde los reajustes de la personalidad conducirán a una mayor libertad y, por lo tanto, a un servicio más eficiente. Si este proceso evoca en ellos resentimiento o desilusión, entonces indica que aún están dominados por las reacciones personales.

Otra cosa que los discípulos fácilmente olvidan, es que el Maestro tiene que proteger todo el Ashrama principal, de las reacciones de quienes están aprendiendo a trabajar en pequeños grupos supervisados, en colaboración con sus hermanos más experimentados. A veces algunos discípulos se desalientan –por natural morbosidad, egocentrismo, letargo y otras veces por buenas intenciones y renuncian al ashrama o grupo. Esto sólo pueden hacerlo exotéricamente, pues el vínculo esotérico siempre persiste, aunque puede ser momentáneamente interrumpido ante la necesidad mayor del grupo, de protegerse de algún ente que se halla entre ellos. Los miembros del Ashrama y los discípulos aceptados siempre llevan a cabo el trabajo mundial y lo hacen eficazmente. Neófitos y principiantes deben ser entrenados para este trabajo, proporcionándoseles un amplio campo para ese fin.

Hay ciertos períodos en que los discípulos deben enfrentar claras y definidas preguntas y al responderlas se descubren a sí mismos y también descubren el alcance y el fruto del servicio exigido. Algunas de estas preguntas pueden formulárselas de la manera siguiente:

¿Cuán eficaz es mi trabajo en mi esfera de actividad?

¿Cuán eficaces son mis pensamientos y planificaciones respecto a lo que puede deparar el futuro inmediato? Tenemos en la actualidad un ejemplo de esto, en conexión con los planes para el mundo de posguerra y la necesidad de una inteligente y espiritual actividad reconstructora.

¿Qué resultados veo como fruto de mi trabajo?

¿Siento que mi trabajo ha sido satisfactorio, desde el punto de vista de mi alma e incidentalmente de mi Maestro?

¿Trabajé impersonalmente en relación con mis condiscípulos y colaboradores, sin tener en cuenta su categoría?

¿Mantuve el necesario espíritu de colaboración amorosa?

¿Reconozco honestamente mis propias limitaciones y las de mis condiscípulos, y sigo adelante con quienes sirven a la par mía, sin críticas y en silencio?

¿Sé exactamente en qué etapa estoy? ¿A quién puedo ayudar? ¿A quién puedo acudir para que me dé un ejemplo, ayuda y comprensión?

Una de las primeras lecciones que un discípulo debe aprender, es reconocer lo que ocultamente se denomina "progresión jerárquica". Esto le permite al discípulo colocarse conscientemente en ese punto al que la evolución y el desenvolvimiento espiritual lo han llevado, por lo tanto, a reconocer a aquellos a quienes puede ayudar desde el punto de vista  de su mayor experiencia, y de quienes puede esperar análoga ayuda.

Esta primera lección es difícil. El neófito por lo general es más conscientemente vanidoso que el discípulo experimentado. La necesidad de comprender el hecho de la progresión jerárquica me impulsó a elegir, como nuestro tema de estudio, las seis etapas del discipulado. El hecho de ser un discípulo no significa que todos, dentro de un ashrama, deberían hallarse en el mismo peldaño de la escala evolutiva. Pero no es así. Un ashrama está compuesto de todos los grados, y abarca desde el discípulo que da los primeros pasos en el arduo sendero del entrenamiento, hasta el discípulo que es Maestro de Sabiduría. La progresión jerárquica es algo que merece detenida consideración. Les recordaré que la Ley dice: "progresamos por medio de nuestros propios reconocimientos". Cuando se considera un reconocimiento como aspecto o fracción de un todo mayor, constituye la simiente de una mayor expansión de conciencia. Una constante expansión estabilizada de la conciencia significa iniciación. Esta afirmación esotérica es de gran importancia.

Es esencial que los discípulos cultiven la actitud de reconocimiento espiritual, y cuando lo hagan, hallarán que sus vidas se han enriquecido grandemente. El contacto con discípulos, iniciados y Maestros, tiene siempre resultados evocadores. El poder que normal e inconscientemente manejan, es doble en su efecto. Extrae lo mejor y evoca lo peor del discípulo, mientras presenta situaciones, las cuales él debe resolver. Cada discípulo es un punto focal de poder hasta cierta medida. Cuanto más avanzado esté un discípulo, tanto mayor será la fuerza o energía que irradiará de él; esto lógicamente presentará situaciones que tendrá que manejar el discípulo menos avanzado. El verdadero discípulo nunca lo hace intencionalmente. La teoría tan prevaleciente entre grupos esotéricos de que el dirigente o un discípulo avanzado tiene que producir ciertas situaciones a fin de desarrollar al estudiante, es contraria a la ley oculta. Sin embargo, desde el momento en que se pone al alcance de la radiación de un Maestro o discípulo más avanzado, con seguridad se producen acontecimientos en sus vidas. La radiación será eficaz cuando se reciba correctamente y se registre y utilice conscientemente, de modo de llevar a cabo los cambios presentidos y necesarios. Oportunamente, cuando la vibración de un discípulo es constante y responde a otra más elevada, pueden sincronizarse ambas. Esta sincronización caracteriza a todos los grados de iniciados y a un iniciado de grado superior, e indica que un iniciado o discípulo de grado inferior puede ser aceptado en los grados superiores. La sincronización es la clave de la iniciación.

SÉPTIMA PARTE

Etapa IV.  El Discípulo que está en el Sutratma o Hilo.

Después de estos preliminares nos ocuparemos de otra Etapa del Sendero del Discipulado. La cual podría describirse como:

"La etapa en la que se le enseña al discípulo (en casos de emergencia) la forma de llamar la atención del Maestro. Tiene el nombre peculiar de Discípulo que está en el Sutratma o Hilo".

En esta etapa está implicada la sensibilidad psíquica más elevada. En mis escritos he señalado, en forma clara y definida, lo indeseable de las experiencias  psíquicas inferiores. Lo hice por ser muy necesario prevenir a los estudiantes sobre ello. La dificultad se acrecienta debido a que no es fácil llegar a lo p psíquicos inferiores para prevenirlos, pues están seguros que sus poderes clarividentes y clariaudientes indican un tipo avanzado de elevado desarrollo espiritual. Sus mentes se cierran a toda clase de advertencias y generalmente actúan detrás de una barrera de envanecida autosatisfacción. Olvidan que las razas aborígenes y los animales son todos p psíquicos y registran lo que no pueden registrar los tipos más mentales. Las personas comunes son inherentemente astrales en sus actividades, interpretaciones fenoménicas, actitudes y enfoques. Por lo tanto, es necesario insistir, advertir y hacer comprender al psíquico término medio, lo indeseable de la vida astral.

Sin embargo, los discípulos consideran que ningún aspecto de la manifestación divina está fuera del alcance de su experiencia. Saben que el psiquismo, en sus fases inferiores, es también parte de la expresión divina y de naturaleza esencialmente más elevada que los procesos puramente físicos de vivir en un cuerpo. Un discípulo no puede decir que, simplemente por ser discípulo, no está sujeto a ésta, aquélla u otra experiencia. Debe estar preparado para todas las experiencias y enfrentar el hecho de que oportunamente todos los discípulos tienen que llegar a ser p psíquicos, tanto inferiores como superiores, así como lo fue el Cristo. La única forma de defenderse es impedir que se manifiesten los poderes inferiores, hasta que estén activas las facultades psíquicas superiores; entonces las inferiores se controlan y manejan (si puedo expresarlo así) desde un nivel elevado de conciencia. Para el discípulo sólo existe vida y forma, y aprende a dirigir los procesos de la vida por medio de la forma, a fin de producir la manifestación divina.

El mundo, actualmente, está entrando en una fase de extrema sensibilidad. Los discípulos deben entrenarse a sí mismos para ayudar. El cambio de conciencia del individuo común y mediocre, será hacia los niveles del astralismo consciente, y desaparecerá rápidamente el velo entre lo visible y lo invisible. ¿Cómo pueden ser de utilidad los discípulos en ese difícil período si no tienen experiencia para distinguir e interpretar lo que debe existir entre los aspectos fenoménicos? ¿Cómo es posible rescatar y proteger a otros, si temen entrar en los reinos de la vida donde rige el psiquismo inferior? No les pido que cultiven poderes p psíquicos, pero sí que se mantengan alerta para ver y oír en todos los niveles donde presten servicio y saber qué ven y oyen, interpretándolo correctamente, sin enceguecerse por el prejuicio y el temor. El sendero del discipulado no es fácil de seguir, pero tiene sus compensaciones adecuadas. La sensibilidad psíquica está involucrada en la comprensión de esta fase del discipulado.

Al tratar de estudiar brevemente esta etapa, debe tenerse presente una correlación entre el discípulo, el Ashrama donde trabaja y el Maestro. La correlación y el desarrollo de esta relación triangular siempre es inducida por el conocimiento de la tensión. Mucho material se dio a los estudiantes sobre el tema del sutratma y del antakarana. El sutratma conduce desde la Jerarquía y un punto de tensión en esa Jerarquía (como lo es un Maestro en el centro de cualquier ashrama) hasta lugares distantes, innumerables planos e incontables corazones. El sutratma permite al discípulo (si se le ha autorizado a aprender la fórmula de utilizarlo) volver a su centro de trabajo y llegar en el momento deseado al "Maestro de su vida". Esta relación triangular puede ser descripta de la siguiente manera:

Gran parte de lo que he enseñado sobre el Festival de Wesak, constituye una ampliación de esta idea, y deben tenerlo presente al prepararse para participar en él.

El tema sobre el discípulo que está en el sutratma y las técnicas implicadas en este estado de conciencia, se relacionan con la capacidad del ser humano, controlado por el alma, para llegar a ser magnético y "emitir el llamado vibratorio que puede llegar al oído de Aquel que sujeta el sutratma o hilo". Esta cita fue extraída de un manuscrito muy antiguo en los Archivos de la Jerarquía, que se refiere a esta etapa del discipulado. Por primera vez hago accesible esta información, en forma breve y necesariamente velada e inadecuada, a los discípulos que se reúnen en este ciclo al llamado de la Jerarquía. Sólo aquellos que se hallan en esta etapa del discipulado realmente comprenderán lo que expongo y se beneficiarán de las insinuaciones.

Esta cuarta etapa será posible únicamente para el discípulo que ha sido aceptado durante más de una vida y que demostró capacidad de trabajar con altruismo y perseverancia. Puede decirse que los requisitos son:

1.     Descentralizarse y dejar de ser el punto de interés dramático en su pequeño escenario. No preocuparse de su naturaleza sensoria. No permitir que el excesivo autointerés que evidencia la mayoría, impida controlar sus pensamientos y aspiraciones.

2.     Trabajar impersonalmente, sin importarle cómo reacciona su personalidad. Esto significa que sus propios sentimientos y pensamientos, simpatías, antipatías y deseos, ya no son factores controladores; él condiciona sus actividades y relaciones diarias, únicamente mediante esas intenciones y actividades que son para bien del grupo. No sacrificará a ningún individuo en bien del grupo, sino después de haber hecho el debido esfuerzo para ayudarlo a comprender y a manifestar rectas relaciones; tampoco vacilará en actuar con firmeza cuando surja la necesidad u oportunidad.

3.     Desarrollar el sentido de proporción respecto al trabajo y considerar de valor relativo lo que él ha contribuido al trabajo del Maestro y a la vida del ashrama. Preocuparse de la tarea y la oportunidad y no del Maestro o del lugar individual que ocupa en los pensamientos del Maestro. La mayoría de los discípulos en las primeras etapas del noviciado, jamás olvidan que son discípulos. Esto es lo que el Maestro Morya denomina el "ufano recuerdo de la mente absorta en sí misma". Es una forma de orgullo velado, que a los principiantes le resulta difícil evitar. Ni por un momento olvidan su discipulado y su Maestro, no importa cuán activo sea su servicio; sin embargo si realmente trabajaran desde el punto de tensión olvidarían la existencia del Maestro cuando llevan a cabo la tarea para sus semejantes.

4.     El discípulo en el sutratma llega a la etapa donde se presenta la analogía superior de la denominada "doble personalidad", o en otras palabras, ese estado de conciencia del cual la doble personalidad es la sombra y la distorsión. El discípulo es consciente, simultáneamente, de dos estados de conciencia, o de dos puntos de actividad concentrada:

a.       El punto de tensión espiritual en que está enfocado y se esfuerza por mantenerlo inviolable y continuo.

b.      La esfera de actividad enfocada en los tres mundos por cuyo intermedio lleva a cabo, como discípulo, su trabajo y servicio.

Estos dos puntos relacionados no son en realidad dos actividades separadas, excepto cuando emergen en la conciencia del discípulo en el plano físico y expresan su vida objetiva y subjetiva. Derivan del trabajo que debe realizar en tiempo y espacio por medio del cerebro físico. El segundo punto de enfoque sería en realidad una exteriorización del punto interno de tensión. En estas palabras tienen la clave de la verdadera ciencia del discipulado y de la relación progresiva entre el centro humano y el Jerárquico. Concierne asimismo al trabajo del Buda y del Cristo, porque ambos representan el punto de tensión en Shamballa y en la Jerarquía.

La mayoría de los discípulos no trabajan desde el punto de tensión espiritual, sino desde un punto de enfoque de la personalidad lo cual es, en realidad un paso más adelante que el de la persona irreflexiva común al que se aferra demasiado tiempo. Mientras un hombre está enfocado en su personalidad,  punto de tensión espiritual se le escapará. Estará impelido por la aspiración personal, no por la fuerza ashrámica, y este enfoque en la forma traerá dificultades tanto al aspirante individual como a su grupo. La tensión espiritual como resultado de la total dedicación de la personalidad al servicio de la humanidad, estimula y fortalece, pero no evoca la vida inferior del yo personal.

El discípulo debe cumplir estos requisitos antes de enseñársele cómo llegar al Maestro a voluntad, o cuando surge una emergencia.

Quisiera llamarles la atención sobre la actitud del Maestro en esta etapa del progreso de Su discípulo. Como el nombre lo insinúa, en este punto se le permite al discípulo llamar la atención del Maestro, que sólo se concede cuando se puede confiar en que el discípulo utilizará ese privilegio únicamente para propósitos de servicio grupal y nunca para sí mismo o en beneficio propio. Significa también que es ya capaz de manejar su vida y sus problemas y, por lo tanto, incapaz de entrometer sus crisis personales en la vida del ashrama. Además implica que la devoción y el esencial altruismo básico del discípulo es de tal naturaleza que el ashrama no necesita ser protegido de su actividad vibratoria; nunca exige que el Maestro le otorgue, lo que esotéricamente se denomina "el poder que rechaza". El Maestro sabe que si llega un llamado del discípulo en el sutratma, no pierde tiempo si le responde, porque la demanda siempre será emitida para satisfacer la necesidad del grupo y establecer un propósito grupal.

No importa lo que está haciendo el Maestro ni cuál es Su preocupación, debe responder a ese llamado porque al discípulo se le ha conferido el derecho de hacerlo cuando lo demanda una emergencia. Cabe preguntarse aquí cómo sabe el discípulo (empleando una frase idiomática) "abrirse paso hasta el Maestro". Puedo asegurarles que queda totalmente inhibido cuando no debe emitir el llamado inhibición que surge de él mismo, no la impone el Maestro ni lo desea ni lo hace si tiene alguna duda en su mente. Es cuestión de poseer clara percepción intuitiva, de reconocer que existe un canal libre de obstáculos y que es un acto de la voluntad espiritual. En realidad constituye un proceso de invocación y evocación. Este concepto del discípulo en el sutratma o hilo, subyace en las distorsionadas enseñanzas sobre las prerrogativas y privilegios del sacerdocio y la relación del Papa, por ejemplo, con Dios, o de los "elegidos", con la Deidad. El discípulo en el sutratma y el Maestro y Su Ashrama, constituyen ese ideal latente e insatisfecho, que la conciencia eclesiástica interpreta como que es la Iglesia. Cuando se erija la venidera religión mundial alrededor del trabajo y de la actividad de los discípulos mundiales y conocedores, entonces veremos correctamente interpretados y realmente expresados estos símbolos, denominados "derechos y prerrogativas del sacerdocio". Las mismas deducciones simbólicas se pueden observar en la casta de los Brahmanes en la India.

Esta relación e interacción responsivas sólo las obtiene, después de un largo ciclo de relación externa, el discípulo aceptado, primero en la periferia y después en el ashrama, pero no como resultado del esfuerzo para obtener esta posición de poder e influencia en el servicio. Es simplemente el resultado silencioso y casi inconscientemente logrado de la propia negación y autolvido que caracteriza al discípulo aceptado, descentralizado y completamente dedicado al cumplimiento del plan divino, dentro de su máxima capacidad. Es la recompensa, si puedo expresarlo así, del trabajador que sabe lo que vino a hacer en esta encarnación, y trata de hacerlo con toda dedicación. El anhelo impulsor de su vida es la necesidad de la humanidad y su creciente percepción del próximo paso que el hombre debe dar.

Las principales tareas del Maestro, cuando un discípulo entra en su ashrama, consiste en hacerle pensar en su descentralización. Esto implica trasladar la conciencia del discípulo, de sí mismo al trabajo que debe realizar, e incidentalmente responder a las siguientes preguntas:

1.     ¿Sabe en realidad, cuál es la tarea de su vida?

2.     ¿Ha tratado de llevarlo a cabo en las actuales circunstancias de su vida?

3.     ¿Tiene como objetivo principal la formación de su carácter y el desarrollo de la pureza? Si es así ¿no cree usted que debería estar en el sendero de probación en vez de engañarse a sí mismo de que está en el sendero del discipulado?

4.     ¿Se preocupa de la necesidad de la humanidad o de su posición como discípulo, de sus propios problemas espirituales y de las ilusorias y terribles dificultades de su vida personal?

Mientras crea que su vida es de sumo interés y excesivamente difícil, se halla sólo en las primeras etapas del discipulado aceptado y aún no ha desterrado viejos hábitos mentales. Estas preguntas deberán ser contestadas oportunamente antes de que el estudiante adquiera lo que podría llamarse "completa libertad en el Ashrama".

También debe recordar que el Ashrama se exterioriza sólo cuando proporciona un punto de tensión espiritual. De allí egresan los discípulos para trabajar en el mundo. El grupo externo que trabaja en el mundo, o sea el ashrama exotérico, se exterioriza reflejando la radiación del Ashrama interno y estableciendo un campo magnético de poder espiritual. Esto se hace a medida que los miembros que se encuentran en la periferia externa, se relacionan con el Ashrama interno y, por consiguiente, reaccionan a la nota y cualidad del grupo interno reunido alrededor del Maestro.

Un Ashrama no es un grupo de personas que buscan conocimiento espiritual. Es un centro de actividad grupal que, impulsado por energías (cuando se le otorga plena y adecuada influencia), permite al grupo llevar a cabo el Plan del Maestro y satisfacer la necesidad humana. Quizá se pregunten por qué acentúo constantemente esta necesidad. Lo hago porque esa necesidad constituye el principio más importante y urgente de invocación y puede evocar y evocará respuesta jerárquica, poniendo en relación dos centros, la Humanidad y la Jerarquía. Ésta es la analogía grupal de la invocación del alma por la personalidad y su consiguiente evocación en el plano de la vida diaria, lo cual conduce a la consiguiente fusión. Un Ashrama o el grupo de un Maestro es, por lo tanto, un centro de invocación, y cuando un discípulo individual se convierte en un discípulo que está en el sutratma, constituye la recompensa por el servicio altruista efectuado a cualquier costo personal. Entonces el Ashrama puede llegar a ser un centro de excepcional poder mundial.

Los discípulos en el sutratma o hilo, emplean una técnica especial de acuerdo a su rayo; actúan siempre a través del centro coronario. Por medio de ese centro emiten el llamado, inaudible desde el ángulo del plano físico, y (vibrando a lo largo del hilo) llega hasta el Maestro. Sin embargo, el Maestro enseña directamente estas técnicas al discípulo cuando reconoce que éste tiene derecho a ese privilegio. Aquí no puedo dar directamente estas técnicas. Cuando "esté en el sutratma", se le impartirá inevitablemente tal información.

El sutratma no es el antakarana, sino un hilo vinculador de luz viviente. El Maestro lo proyecta a medida que el servicio del discípulo evoca respuesta de Él. Sin embargo, esta evocación acrecienta su poder a medida que el discípulo construye el antakarana entre la personalidad y la Tríada espiritual. El discípulo en el sutratma oportunamente conecta el hilo de la vida un aspecto del antakarana con este hilo ashrámico, de allí que se establezca el control monádico sobre el individuo, que grupalmente significa que la Jerarquía es controlada por Shamballa. Debe tenerse siempre presente la relación menor y mayor.

Para el aspirante común las implicaciones de esta etapa del discipulado son de valor porque acentúan lo que aún no se ha logrado. Por lo tanto, las implicancias son negativas, lo cual es frecuentemente deseable, en lo que concierne a los discípulos aceptados, cuyas actitudes deberían ser positivas e inteligentes. La Ley de Relaciones Positivas y Negativas subyace en todas estas etapas. Al principio, lo superior es siempre negativo para lo inferior; luego se producen esos cambios intermedios que hacen a lo superior positivo para lo inferior, y conducen al constante ascenso en el Camino de la Vida, y en la escala del ascenso espiritual.

OCTAVA PARTE

Etapa V.  Discípulo dentro del Aura

La Definición dada anteriormente es:

"La etapa en que se le permite conocer el método por el cual puede establecer... un llamado que le permitirá entrevistarse con el Maestro, denominándosela "Discípulo dentro del Aura”.”

Esta etapa del discipulado es mucho más avanzada que la alcanzada por la mayoría de los discípulos, pues indica la casi total unificación entre el discípulo y el grupo del Maestro. Ya se le otorgó el privilegio de invocar la atención del Maestro en momentos de emergencia y está seguro de Su respuesta. Ha progresado desde la etapa en que recibía entrenamiento, a fin de ser una unidad integrada y útil en el Ashrama, hasta la etapa en que es un agente digno de confianza. Su orientación está ahora trazada, aunque todavía sujeta a muchas pruebas y dificultades, que conciernen cada vez más a la vida y condición grupal y no a él mismo. No me refiero aquí a las dificultades de algún grupo ashrámico, o a las que están conectadas con cualquier asociación grupal que el discípulo pueda tener por derecho en el plano físico, sino a su respuesta a la necesidad grupal de la humanidad. Donde esto existe significa que el todo es para él de mayor importancia que la parte. De ningún modo esto niega la capacidad de trabajar con individuos o amar comprensivamente y sentir compasión por quienes lo necesitan en el sendero de su vida, pero ha llegado a un sentido de correcta proporción y sensata organización en tiempo y espacio de los procesos, tendencias y actividades vitales. Entonces puede confiarse que siempre el bien individual será sustituido por el bien del todo, según lo perciba la personalidad.

El Maestro sabe que cuando el discípulo ha alcanzado esta etapa tiene un instrumento del cual puede depender, y no lo considera un lastre en la vida del grupo. Anteriormente señalé cuán difícil es el proceso de absorber a un nuevo discípulo en un Ashrama, pues debe enseñársele a progresar gradualmente de la periferia de la conciencia grupal al centro. Cada paso adelante debe ser observado cuidadosamente por el Maestro, a fin de proteger al Ashrama de toda actividad desintegradora. Sólo cuando el discípulo obtiene "serenidad oculta" puede enfocarse permanentemente dentro del aura grupal, y ello ocurre cuando es consciente de la vibración específica y peculiar del aura del Maestro. Como se verá, esto requiere serenidad.

Quiero señalar aquí que serenidad y paz no tienen idéntico significado. La paz debe ser siempre temporaria y se refiere al mundo de los sentidos y a las condiciones que son susceptibles de perturbación. Es un acontecimiento inevitable y esencial para el progreso, que cada paso adelante esté seguido por perturbaciones, puntos de crisis y caos, los cuales serán posteriormente reemplazados (cuando sean manejados con éxito) por períodos de paz. Pero esta paz no es serenidad, pues al discípulo sólo se le permitirá morar dentro del aura del Maestro cuando la serenidad haya sustituido a la paz. Serenidad significa esa calma profunda, desprovista de perturbaciones emocionales, que caracteriza al discípulo que está enfocado en la "mente mantenida firme en la luz". La superficie de su vida puede hallarse (desde el punto de vista mundano) en un estado de violenta ebullición. Todo lo que estima y aprecia en los tres mundos, puede derrumbarse a su alrededor, pero a pesar de ello se mantiene firme, equilibrado en la conciencia del alma, permaneciendo imperturbables las profundidades de su vida. Esto no es insensibilidad ni una forzada autosugestión, tampoco es la capacidad de exteriorizar la conciencia de modo que los acontecimientos individuales sean ignorados. Es la intensidad del sentimiento transmutado en comprensión enfocada. Cuando esto se haya logrado, el discípulo tiene derecho a vivir dentro del aura del Maestro. Nada queda en él que obligue al Maestro a desviar su atención de los esfuerzos vitales hacia la insignificante tarea de ayudar al discípulo.

Un discípulo aceptado, en consecuencia, progresa si puedo expresarlo así mediante tres respuestas vibratorias:

1.     Reacciona a la vibración, la nota o la cualidad de un ashrama, de acuerdo a su tipo de rayo. Hace contacto con la periferia del círculo del grupo que controla un Maestro y se convierte en discípulo aceptado, cuya conciencia está plenamente despierta. El Maestro percibe su presencia en la periferia externa de Su conciencia; sus condiscípulos son conscientes de otro punto de luz dentro del ashrama, debido mayormente al esfuerzo que deben hacer para neutralizar las reacciones personales del nuevo discípulo al nuevo modo de vida, a los efectos producidos en su conciencia por su penetración en el mundo de los significados, y a la exteriorización de su devoción al Maestro. Los discípulos más avanzados tienen la tarea de proteger al Maestro de las violentas reacciones del nuevo discípulo, situándose entre Él y el neófito. Algún discípulo iniciado se hace cargo de él y actúa como intermediario. El discípulo como ya dije, se pone en contacto con el Maestro, sólo cuando Éste lo desea y cuando es de utilidad y de beneficio para el grupo.

2.     Comprende acrecentadamente la naturaleza y nota de su Ashrama y avanza desde la periferia a la esfera de influencia del Maestro y de Su grupo; entonces empieza a participar cada vez más de la vida grupal y se interesa cada vez menos de sí mismo, convirtiéndose, por lo tanto, en un valioso haber en el Ashrama y confiándosele deberes y tareas específicas de las cuales es individualmente responsable ante el discípulo iniciado que lo tiene a su cargo. Entonces el Maestro se pone en contacto con él más frecuentemente y debido a que va descentralizándose y también a que su propio progreso y desarrollo son cada vez menos importantes para él que el servicio a los demás se le permite atraer la atención del Maestro cuando el grupo necesita ayuda, convirtiéndose así en discípulo en el sutratma o hilo. El antakarana va rápidamente construyéndose y la afluencia de vida proveniente de la Tríada espiritual aumenta regular y lentamente. Ha llegado a una etapa en que establece a su alrededor, en el plano externo, una esfera de influencia, como resultado de la irradiación de su alma por intermedio de la personalidad. Podría decirse que ningún discípulo llega a ser discípulo en el sutratma hasta que en el mundo externo no haya suficientes personas (en una vuelta inferior de la espiral) que sean para él lo que él es para el Maestro discípulo en el sutratma. En forma distorsionada y con frecuencia poco satisfactoria, se ocupa de formar su propio grupo; esto ocurre actualmente muy a menudo. En el mundo hay muchos discípulos esforzados que se preocupan intensamente de formar organizaciones, reunir a su alrededor a quienes pueden prestar ayuda, emitiendo así una nota especial y aprendiendo los rudimentos (repito, los rudimentos, hermano mío) del trabajo grupal, tal como la Jerarquía desea que se lleve a cabo.

3.     Responde (desde su punto de vista) poderosa e inesperadamente, a la vibración del Maestro, a medida que actúa en el centro de Su grupo. Ha conocido ya el llamado vibratorio del Maestro, y ha llegado a ser consciente de la cualidad del Ashrama, evocada por el Maestro. Ahora es admitido en el lugar secreto que existe en el corazón mismo del Ashrama y se convierte en Discípulo dentro del Aura.

El aura de cualquier forma de vida puede definirse como la cualidad de una esfera de actividad radiatoria. Aún muy poco se sabe sobre el aura, y se han escrito muchas tonterías respecto a esto. Por lo general se habla del aura en términos de color y luz, debido a la naturaleza de la visión del que ve y del mecanismo de respuesta utilizado. Hay sólo dos términos que describen el aura desde el punto de vista del conocimiento oculto y son: cualidad y esfera de influencia. Lo que el clarividente realmente percibe, es una impresión que la mente traduce con rapidez en una simbología de colores, cuando es incolora. Ver el aura, como comúnmente se dice, es en realidad un estado de conciencia. El vidente cree con toda sinceridad que ha registrado un color, una serie de colores o una luz. Esto sucede en muchos casos, pero lo que en realidad ha percibido es la cualidad de una esfera de actividad radiatoria, y puede hacerlo cuando su propia esfera individual de actividad radiatoria es de la misma cualidad y naturaleza que la percibida. La mayoría de los videntes registran el grado astral de las vibraciones de una persona o de un grupo y lo registran por medio de su propio cuerpo astral. El impacto de una verdad o de un concepto mental y su reconocimiento, es la expresión de un contacto similar llevado a cabo esta vez en el reino de la mente.

Esto explica la verdad que existe detrás de las llamadas "expansiones de conciencia“, a las que puede responder la mente del hombre, registrando una sucesión constante de impactos vibratorios que emanan de las esferas de actividad, las cuales abarcan desde las primeras etapas de acrecentado conocimiento, a través del desarrollo de los cinco sentidos y los tres vehículos de contacto en los tres mundo de la experiencia humana, hasta esos reconocimientos que conducen a un hombre dentro de la esfera de influencia de un Maestro, permitiéndole más adelante recibir lo que se denomina una de las iniciaciones mayores.

Estas esferas de actividad radiatoria siempre existen, aunque no sean registradas ni reconocidas. El proceso evolutivo consiste en desarrollar un mecanismo de respuesta a fin de registrarlas; habiendo obtenido esto, el paso siguiente es reaccionar inteligentemente a tales contactos, obteniendo así un campo cada vez más amplio de percepción, que constituye, por último, la suma total de la conciencia.

No puedo explayarme más sobre este tema, porque el proceso se lleva a cabo bajo la impulsiva fuerza de la evolución. Sólo me interesa exponer el hecho de la esfera de actividad radiatoria del Maestro y su especial cualidad y color de rayo ocultamente comprendido.

La existencia de las cualidades, actividades radiatorias e impulsos emanantes del discípulo, que corresponden a los que emanan de determinado Ashrama, es el factor que subyace y hace posible cada una de las seis etapas del discipulado. Cuando hayan evocado respuesta y atraído al discípulo a la periferia de la esfera de actividad de ese Ashrama, se intensifica gradualmente su cualidad magnética y atractiva, las correspondientes cualidades del discípulo desarrollan una potencia mayor y lo atraen ocultamente más cerca del punto central, núcleo de toda capacidad entrenada y de la elevada y poderosa vida espiritual del Maestro que se halla en el corazón mismo del Ashrama.

Aquí el discípulo comprende que sus tres cuerpos o vehículos etérico, astral y mental sólo son reflejos de los tres aspectos de la Tríada espiritual, y pueden darle la clave de su propio ser y la capacidad de responder a la triple vibración del Maestro, según se expresa a través de Su aura.

La enseñanza de que la personalidad tiene que ser destruida, es una deformación de la verdad; su enfoque de conciencia debe ser trasladado de la triple naturaleza inferior a la Tríada, con la ayuda de la triple naturaleza del alma. El método para este traslado progresivo consiste en responder a un grado siempre más elevado de actividad vibratoria. En cuanto existe en la conciencia del discípulo la capacidad de responder a la cualidad y a la radiación que emanan de un ashrama, va hacia esa esfera de influencia. Aquello que en su propia aura es afín a la cualidad del aura del Maestro, se entrena, intensifica y purifica. A medida que la vida ashrámica actúa sobre sus vehículos, se acrecienta su propia actividad radiatoria, hasta que con el tiempo se convierte en un discípulo dentro del aura. Entonces su vibración y la del Maestro tienden a sincronizarse débilmente.

Señalaré que de esta manera el discípulo comienza a contribuir significativamente en la vida del Ashrama. Cada discípulo que, por la similitud de la cualidad y actividad vibratoria, penetra en el aura del Maestro, enriquece e intensifica al grupo con el que está afiliado. En el transcurso del tiempo el Ashrama de un Maestro se hace cada vez más poderoso, magnético y radiante. Dentro de esa aura el discípulo iniciado lleva a cabo su trabajo, permaneciendo en el centro radiante de la vida grupal, sirviendo desde allí externamente; procura siempre proteger dicho centro de cualquier cualidad que existe en su propia aura que no esté en armonía con la del Maestro, y aleja en lo posible de su conciencia cualquier pensamiento o deseo que puedan perturbar el aura del grupo. Tal su responsabilidad cuando es admitido en esta etapa del discipulado, privilegio nunca acordado a no ser que sepa protegerse a sí mismo y también a la esfera de influencia de la cual ahora forma parte.

Por lo tanto, verán que la Jerarquía Misma es sólo un gran Ashrama con un triángulo en el centro, compuesto por Cristo, el Mahachoan y el Manu. Hablando simbólicamente, este triángulo constituye un centro radiante, pues la actividad radiatoria de cada uno de estos Grandes Señores es de tal magnitud, que sus auras se atraen mutuamente, y así se produce una total mezcla y fusión. Cada Ashrama irradia alguna cualidad principal, de acuerdo al rayo del Maestro que esté en el centro; la Jerarquía irradia la cualidad del segundo aspecto divino, así como el Ashrama omnincluyente (denominado Shamballa) irradia la característica sobresaliente del primer aspecto, la vida misma. Esto no es una cualidad, sino aquello de lo cual la cualidad es una emanación.

El aura del Maestro (que determina el aura de todo el Ashrama) tiene tres irradiaciones principales, en lo que a la respuesta del discípulo concierne:

1.     La irradiación proveniente de los niveles más elevados del plano mental y del aspecto inferior de la Tríada espiritual. La potencia de esta irradiación y la extensión de su esfera de influencia serán determinadas de acuerdo a cómo el Maestro está espiritualmente en contacto con la mente de Dios. No empleo la palabra conscientemente en conexión con esto, ni cuando me refiero a las condiciones que están por encima de los niveles egoicos. Esta irradiación especial evoca una respuesta de la mente abstracta embrionaria del discípulo, a medida que construye el antakarana, y es el primer contacto al cual responde el neófito en posteriores etapas del sendero de probación. Entonces se establece una línea directa de acercamiento influyente entre el Maestro y el discípulo incipiente, de la manera siguiente:

a.       El átomo manásico permanente del discípulo.

b.      Los pétalos del conocimiento del loto egoico.

c.       La mente concreta inferior "mantenida firme en la luz".

d.      El centro laríngeo.

e.       El cerebro del discípulo en el plano físico.

Todo esto lógicamente es relativo, pero desde el momento en que el discípulo establece esta línea de acercamiento con la Tríada espiritual (aún en pequeña medida), responde por primera vez al aura del Maestro. La diferencia entre el aura del Maestro y la del Ashrama, es que el aura del Maestro es dinámica y la del grupo, influyente; no obstante, juntas constituyen el aura grupal. Cuando se obtiene esta respuesta inicial, se convierte con el tiempo en discípulo dentro del aura.

2.     La irradiación que viene del plano búdico o intuición espiritual. Es la expresión de la naturaleza amorosa del Maestro y lo que le permite hacer contacto con el corazón de Dios. Podrá observarse que las tres irradiaciones emanan de un Maestro y se amplían por irradiaciones similares, aunque menos poderosas, de los miembros internos del Ashrama, factores que ponen al Maestro y al Ashrama en contacto con lo que ocultamente se denomina Sol físico, el corazón del Sol y el Sol central espiritual. La línea a través de la cual la actividad vibratoria del Maestro llega al discípulo y, finalmente, lo atrae dentro del aura es:

a.       El átomo búdico permanente, o el vehículo intuitivo del discípulo avanzado.

b.      Los pétalos de amor del loto egoico.

c.       El cuerpo astral en su aspecto más elevado.

d.      El centro cardíaco.

3.     La irradiación que llega de los niveles átmicos o el aspecto voluntad de la Tríada espiritual. Ésta es la expresión emanante de la capacidad del Maestro para entrar en el concilio de Shamballa, registrar el propósito de Dios y trabajar con el Plan, que expresa en cualquier ciclo dado, la actuación de la Voluntad divina. Este aspecto de la actividad radiante del Maestro es de naturaleza tan elevada, que sólo puede registrarla el discípulo iniciado avanzado, siendo trasmitida a la conciencia física del discípulo mediante:

a.       El átomo átmico permanente, o el centro de la voluntad espiritual, primer aspecto de la Tríada espiritual.

b.      Los pétalos del sacrificio del loto egoico.

c.       El vehículo etérico en sus aspectos más elevados.

d.      El centro coronario.

e.       El centro en la base de la columna vertebral, que entra en actividad en respuesta a las irradiaciones vibratorias de los otros cuatro puntos de transmisión.

Observarán al estudiar lo anterior, cuán abstruso y difícil es explicar la naturaleza de la actividad vibratoria del Maestro. Todo lo que puedo hacer es a falta de mayor comprensión intuitiva poner en términos técnicos y académicos (cristalizando así la verdad y hasta cierto punto deformándola) lo que no puede ser expresado.

La triple irradiación del Maestro, manifestando su actividad planeada y "esfera de emanación influyente", es lo que atrae al discípulo dentro de Su aura no  el aura del Ashrama en este caso, sino aquello que hace posible el aura ashrámica la Vida del Maestro.

Puede mencionarse aquí un hecho interesante. Desde el momento en que un discípulo iniciado ha intensificado su vibración, para que sea idéntica a la del Maestro, y puede mantener ese grado vibratorio como cualidad irradiatoria normal, entonces se convierte en un Maestro. En todo ashrama hay siempre, en un  momento dado, algún discípulo que se entrena para ocupar oportunamente el lugar del Maestro, a fin de liberarlo para llevar a cabo un trabajo más elevado e importante. Como saben, fui el discípulo más avanzado del Maestro K. H.; cuando llegué a ser Maestro lo liberé de Su trabajo para que emprendiera otro más elevado, y mi lugar en Su grupo fue ocupado por otro discípulo de segundo rayo; para poder liberar completamente a un Maestro de todo trabajo ashrámico, son necesarios dos discípulos, y de los dos, yo fui el primero en ser elegido. El otro aún no estaba suficientemente preparado. Cuando tiene lugar este proceso de identificación se hace posible un progreso en cada miembro del ashrama, aunque raras veces sucede. Hablando simbólicamente, puede describirse como un potente impulso de expansión que amplía el círculo del ashrama para poder alcanzar niveles más elevados e incluir esferas inferiores de influencia.

Algún día todo llegará a ser "Jerarquía realizada", porque la Jerarquía es sólo un estado de conciencia que tiene su centro en Shamballa, el aspecto vida, constituyendo el círculo de la humanidad el factor emanante, la influencia irradiatoria o el aura, mediante la cual los otros reinos de la naturaleza son evocados para que respondan activamente.

Ésta es una imagen amplia y general de esta etapa del discipulado, pero he tratado de mostrar sus implicaciones individuales y sus resultados grupales más esotéricos. Nada más puedo decir; tampoco puedo explayarme sobre el proceso por el cual el discípulo dentro del aura puede consultar a voluntad al Maestro del Ashrama, a fin de afrontar alguna necesidad urgente. Sólo una cosa puedo decirles y es que el Maestro tiene siempre tres discípulos como Sus más estrechos colaboradores e intermediarios. Éstos han surgido en "Su conciencia", según se dice, en respuesta a la actividad radiatoria de Su triple naturaleza espiritual. Trabajan muy estrechamente con Él y vigilan a los demás discípulos del grupo de acuerdo a su necesidad, su rayo y su etapa de desarrollo. Respecto a esto recordarán que tres discípulos del Cristo estaban más cerca de Él que los otros nueve. Esto siempre sucede. Concerniente a Cristo tenemos en la historia bíblica, entre otras cosas, la imagen de un Ashrama constituido técnicamente y de una Jerarquía tal como esencialmente existe. Tuvo tres discípulos amados e íntimos, más nueve que completaban el Ashrama interno. Después venían setenta, que simbolizaban la totalidad del ashrama y, finalmente, quinientos que representaban a quienes se hallaban en el sendero de probación y estaban bajo la supervisión del Maestro, y no de los  tres, de los nueve, ni de los setenta, hasta que llegó el momento de aceptarlos en el sendero del discipulado aceptado. Sanat Kumara guarda en el Ashrama principal la misma correlación con los Grandes Seres que forman Su grupo de trabajadores activos. Sin embargo, deben recordar que estos guarismos son simbólicos y no verdaderos. El número de discípulos en un ashrama varía constantemente, pero siempre tres son los responsables ante el Maestro de toda actividad ashrámica, y sus más íntimos consejeros que llevan a cabo Sus planes. La cadena de la Jerarquía es grande e inmutable y la secuencia inalterable.

Al considerar el tema del discípulo dentro del aura del Maestro, vemos que el verdadero discípulo consagrado, que ha llegado a la etapa de discípulo aceptado, pasa de un punto a otro dentro de la circunferencia de la esfera de influencia del Maestro, hasta que llega a un período en que conscientemente conoce el aura de Su Maestro. Ésta, hermanos míos, es una frase sin sentido, pero técnica y esotéricamente correcta. Voy a parafrasear su significación a fin de explicarles algunas de sus implicaciones vitales:

1.     No sólo es consciente del Maestro, sino de lo que está en la mente del Maestro. Vale decir, que está telepáticamente en relación con su Maestro.

2.     Más allá de toda argumentación interna, es consciente también de lo que el Maestro desea que se haga. Sabe la parte que debe desempeñar.

3.     Responde sensiblemente al aura del Maestro, no sólo en los planos internos de la vida y en el mismo Ashrama, sino también en su cerebro físico. Se mueve dentro del aura durante la vida diaria en el plano físico. Necesariamente este proceso consta de cinco etapas:

a.       La relación telepática. Su mente y cerebro responden a la mente del Maestro.

b.      Por lo tanto, es consciente mentalmente de lo que contiene la mente del Maestro. Esto afecta su vida y servicio, y su mente trasforma constantemente las impresiones telepáticas en fórmulas organizadas, que luego están a disposición de los procesos rectores.

c.       Por estar en esta etapa, relativamente libre del espejismo, puede responder desde el ángulo de la sensibilidad y el sentimiento, y en consecuencia lleva a cabo en el plano astral (la parte que le corresponde) de los planes del Maestro.

d.      Puede comenzar a trabajar etéricamente con la fuerza ashrámica y utilizarla, pues el Maestro y su alma pueden ponerla a su disposición a fin de aplicarla en el plano físico. Se convierte en lo que se llama "un proyector de fuerza", entonces puede producir resultados en el plano físico.

e.       Su cerebro llega a ser consciente de la simultaneidad de estos cuatro procesos, de modo que entra en una nueva fase del discipulado consciente. El plan se abre ante él mediante su propia alma y la esfera de influencia del Maestro. Quiero señalar que ésta no sólo es una etapa más elevada en el discipulado, sino que presupone una comprensión iniciática.

El neófito sabe que la meta del esoterista consiste en trabajar con fuerza. Sin embargo ignora que esto no puede hacerse conscientemente hasta que:

1.     Durante un largo tiempo no haya sido un simple canal. Quisiera que reflexione sobre este pensamiento. El logro de la capacidad de ser un canal puro y un distribuidor sin obstáculos, constituye el primer objetivo y lleva mucho tiempo para lograrlo. La fuerza que generalmente distribuye el discípulo, hasta el momento que llega a la etapa en que es un canal establecido y automático, está matizada por la característica de la personalidad (aunque la personalidad sea de grado elevado). Llega el momento en que el discípulo puede, a voluntad, distribuir la energía ashrámica y la del alma grupal en su estado puro.

2.     Por lo tanto, tiene que distribuir energía y no fuerza. Existe gran confusión en las mentes de muchos discípulos sobre esta cuestión. Hasta que el hombre no llegue a ser un iniciado de grado elevado, raras veces distribuirá energía. Trabaja con fuerzas, las cuales conciernen a los tres mundos. Se ha dicho esotéricamente que "cuando el discípulo puede distribuir las cuatro fuerzas y hacer oír sus siete notas, expresando cada una en forma cuádruple, no puede trabajar con energía. Cuando trabaja con energía, lo hace con siete notas, no con veintiocho". Reflexione sobre esto. Quiero agregar que las veintiocho pertenecen a las siete y cuando el discípulo trabaja con las siete, normal y automáticamente, libera a las veintiocho, que actúan bajo la impresión de las siete cualidades de séptimo rayo.

3.     Debe aprender a utilizar la diferenciación y la síntesis. Aquí hay una importante insinuación oculta, de especial valor para los trabajadores.

4.     Es consciente de los peligros incidentales que le ocurren al neófito no entrenado, que trata de distribuir fuerzas y dirigir así las llamadas energías en una dirección específica y determinada. Se da cuenta que su meta es ser durante largo tiempo un canal, debido a la pureza de su vida, a la correcta orientación y a la abstención de criticar. Esta orientación correcta encierra una paradoja que todos los discípulos deben encarar, es decir, orientarse hacia el alma y en consecuencia hacia el Ashrama, y al mismo tiempo hacia la humanidad. Sólo los discípulos muy cercanos al corazón del Maestro (técnicamente comprendido) y conscientes de Su aura, tienen el derecho casi iba decir privilegio de dirigir la fuerza en determinada dirección. Cuando no están cerca del Maestro su tarea es servir de canal para la distribución de energía en forma general y universal, pero no específicamente.

Un Maestro, y en mayor grado el Cristo, sufre mucho más por quienes están en Su propia morada que por los que están en el mundo externo; los aspirantes avanzados obstaculizan más Su trabajo que los pensadores inteligentes. Tengan esto bien presente. No fue la crueldad de los hombres en el mundo externo, lo que causó el profundo dolor del Cristo cuando estuvo en la Tierra; fueron Sus propios discípulos, además del dolor masivo distribuido en todo el ciclo de vida, pasado, presente y futuro de la humanidad.

Los discípulos gravitan hacia los grupos mundiales, y muchos de ellos hacen trabajo más eficiente que los de los grupos esotéricos. El discípulo aceptado avanzado, tiene su propio grupo, que reúne para el trabajo activo y creador. Les recordaré lo siguiente: La medida de la capacidad del discípulo se expresa por la influencia que ejerce por intermedio de la pluma, la palabra y personalmente sobre otras personas.

De acuerdo a la ley de Correspondencia o Analogía, siempre existe una relación numérica con entidades numéricamente establecidas. Las seis etapas del discipulado están lógicamente relacionadas con las seis escuelas de la filosofía hindú que, en realidad, fueron las seis escuelas simientes" para toda conjetura y trabajo filosófico. No se debe creer que hay seis tipos de ashramas que corresponderían a cada una de las seis etapas del discipulado, puesto que en verdad existen siete Ashramas (uno por cada tipo de rayo); las seis etapas del discipulado están relacionadas con todos los Ashramas; los siete tipos de rayo expresan (en alguna etapa de su desarrollo en el sendero del discipulado) estos seis pasos hacia el centro.

Los centros, como los utiliza el discípulo en su progresivo desenvolvimiento, dependen en gran parte del tipo de rayo. En esta serie de instrucciones no intento ocuparme del tema de los centros. Me ocupo con mayor extensión de los mismos en la parte final del Tratado Sobre los Siete Rayos.

Sin embargo, quisiera aclarar que el Maestro nunca utiliza los centros de un discípulo como agentes distribuidores de fuerza. En último análisis, los centros (cuando funcionan correctamente) son depósitos de fuerza y distribuidores de energía, matizados por cualidades específicas y por cierta nota, vibración y fuerza. En las últimas etapas del sendero del discipulado, los centros están totalmente controlados por el alma, mediante el centro coronario, pero hay que tener en cuenta que después de la cuarta iniciación, cuando desaparece el cuerpo causal, no hay aspecto forma, o vehículo, que pueda limitar o mantener prisionero a un discípulo. Después de la tercera iniciación los centros inferiores no controlan el mecanismo externo de respuesta; desde el punto de vista del entrenamiento ocultista superior, cuando el discípulo se halla en el Ashrama, los centros son considerados simplemente canales para la energía. Hasta el momento de la tercera iniciación asumen temporalmente importancia en el proceso de entrenamiento, porque a través de ellos el discípulo aprende la naturaleza de la energía y su diferencia entre fuerza y métodos de distribución esto último constituye una de las etapas finales en el proceso de entrenamiento.

La constitución del ego o alma, es el factor de mayor importancia para el Maestro en la tarea de preparar al discípulo para el trabajo jerárquico. Esto lógicamente involucra los tres centros superiores, coronario, cardíaco y laríngeo. El Maestro se preocupa de lo que se denomina loto egoico, olvidándolo a menudo el discípulo. El alma se preocupa de su propia vida; los detalles de la vida de la personalidad (su expresión inadecuada o sombra, en los tres mundos) no hacen impacto alguno sobre la conciencia del alma. A medida que aumenta la violencia en la vida de la personalidad, el alma, que ha sido acrecentadamente la receptora de lo mejor que ofrece la aspiración de la personalidad, y que lentamente estuvo dirigiendo su atención hacia la mente de la personalidad, también se hace consciente de un factor que se opone a la verdadera expresión del alma en la periferia externa de la vida. Entonces comienza la lucha de los pares de opuestos superiores la lucha del alma y la personalidad, librada conscientemente por ambas partes. Éste punto debe recordarse. El conflicto culmina antes de las tres primeras iniciaciones, al enfrentarse los dos oponentes: el Morador en el Umbral (el de la iniciación, hermanos míos) y el Ángel de la Presencia se enfrentan. Esta lucha no nos concierne aquí. Debemos ocuparnos de responder a la energía jerárquica, incorporada en el aura del Maestro, y desde allí trasmitiría al discípulo. El canal o canales de dirección son:

          I.          La Jerarquía.

1.      El Maestro.

2.      El Ashrama.

3.      El alma del discípulo.

        II.         La Humanidad.

1.      El discípulo. 

2.      El antakarana.

3.      Los tres centros superiores.

Éste es un proceso amplio y general, que abarca desde lo universal en lo que al discípulo individual concierne a lo particular, es decir, el discípulo en cuerpo físico.

El detalle del descenso de la energía, o del proceso de inspiración espiritual (ambas frases presentan gráficamente el concepto de respuesta del aura del Maestro), puede expresarse así:

1.     El aura del Maestro.

2.     El loto egoico, o cuerpo del alma.

3.     La afluencia de energía ashrámica, a través de:

a.       Los pétalos de sacrificio, o el aspecto voluntad.

b.      Los pétalos de amor, o el aspecto amorsabiduría.

c.       Los pétalos de conocimiento, o el aspecto mental.

Este proceso será afectado por el tipo de rayo del discípulo.

4.     La respuesta del discípulo en el plano físico y la receptividad de sus centros a la actividad engendrada por el alma, bajo la impresión del Maestro, sería:

a.       Los pétalos del sacrificio transmitirán energía al centro coronario por medio de los pétalos de sacrificio (tres) que se encuentran en la hilera inmediata de pétalos que circundan la "Joya en el Loto", de allí al pétalo de sacrificio que se halla en los tres pétalos de amor y en los tres pétalos de conocimiento. Por lo tanto, tienen cinco puntos transmisores de voluntadenergía.

b.      Los pétalos de amor transmiten análogamente amorenergía al centro cardíaco, por medio de los pétalos de amor, cinco en total.

c.       Los pétalos de conocimiento transmiten energía, la energía de actividad inteligente, al centro laríngeo, haciéndolo de la misma manera, por intermedio de los cinco pétalos de conocimiento.

Este proceso, que se lleva a cabo en el vehículo egoico y es registrado por el discípulo en el plano físico, produce oportunamente lo que podría llamarse "un poderoso centro de invocación". Este centro de invocación evoca respuesta de la Tríada espiritual, de modo que eventualmente tendremos:

          I.          La Tríada espiritual, el custodio de la energía monádica.

El átomo átmico permanente.

Los pétalos de sacrificio.

El antakarana.

El átomo físico permanente, dentro del loto egoico.

El centro coronario.

        II.         La Tríada espiritual.

El átomo búdico permanente.

Los pétalos de amor.

El antakarana.

El átomo astral permanente, dentro del loto egoico.

El centro cardíaco.

       III.       La Tríada espiritual.

El átomo manásico permanente.

Los pétalos de conocimiento.

El antakarana.

La unidad mental.

El centro laríngeo.

Estos detalles, hermano mío, de interés técnico, son puramente académicos y constituyen simplemente palabrassímbolos de un inevitable proceso evolutivo. Describen la inspiración divina a la que están sujetos todos los seres humanos, como parte integrante de la vida de Dios Mismo, y que el hombre la registra conscientemente cuando llega a las etapas del discipulado y de la iniciación. Manifiestan, cuando se las entiende correctamente, la naturaleza de la Ciencia del Aliento. El aliento es todo, y en el método de invocación y evocación que subyace en todo el proceso, se insinúa la estructura y la actividad del Corazón del Sol, el órgano de nuestro sistema solar de segundo rayo y el sistema de diástole y sístole de la evolución, que reside en los procesos universales de la vida.

NOVENA PARTE

 Cada vez que consideramos las diversas etapas del discipulado, se hace más difícil dar al neófito una verdadera descripción del estado de conciencia y la situación y las relaciones internas. Esto también se debe a que me ocupo (en estas etapas más avanzadas) de las percepciones que no tienen paralelo o analogía ni siquiera en la experiencia del aspirante más avanzado. Al considerar las últimas tres etapas, nos ocupamos definidamente de lo que podría denominarse conciencia iniciática, en una etapa superior de expansión y de conocimiento para la cual no tenemos terminología.

¿No es acaso evidente que el iniciado de grado elevado vive en un mundo de reacciones y fenómenos sutiles, completamente inimaginables para el discípulo común? Por lo tanto, cuando aquel actúa en el plano físico o en los tres mundos, sólo pone en acción los aspectos inferiores de su conciencia. Durante muchos años les he enseñado esto y demostraron un profundo interés. Ahora poseen mucho tecnicismo de las ciencias ocultas y teóricamente saben mucho. Ello lo evidenciaron por el interés demostrado y las preguntas formuladas, que se refirieron a los átomos permanentes, su funcionamiento y vitalización.

Desde el punto de vista del iniciado, tales preguntas no son de importancia; el hecho de interesarse en los átomos permanentes es algo similar a interesarse en la naturaleza de los jugos gástricos, que convierten el proceso del vivir en el plano físico en una continua reconstrucción. La analogía es más exacta de lo que creen. Hablando ocultamente, la consideración constante del sistema digestivo o cualquier otra función corporal, ocasiona dificultades. Los inválidos crónicos frecuentemente son así (aunque no en todos los casos) debido a su preocupación física por la naturalezaforma en el plano externo, durante un extenso período de años. Se puede (y lo digo deliberadamente) tener una seria incapacidad física y sin embargo, poseer mucha vitalidad y ningún interés por el mecanismo físico, de manera que es imposible la invalidez crónica (como generalmente se comprende). Esto no es lo mismo que el triunfo de la mente sobre la materia o la teoría de la salud perfecta; es cuestión de superar el énfasisenergía que impide que los efectos de la fuerza se impongan a conciencia. Reflexionen sobre esta última frase, pues contiene la clave para el correcto manejo del problema de la salud del futuro.

Una consideración constante de los átomos permanentes y de las espirillas, conducirían del mismo modo a una intensificación de la vida de la forma y a la tiranía de la fuerza, a medida que afluye a través de ellos. Sin duda hay analogías y correspondencias que podrían elaborarse en conexión con las espirillas en la vida microcósmica, y en los planos y subplanos del macrocosmos, con la posible y consiguiente relación de ambos con los siete centros, comprendidos macrocósmicamente, y los siete esquemas planetarios, entendidos macrocósmicamente. Pero la meta de la mayoría de los aspirantes no es limitar su conciencia concentrándose en menudencias tales como los átomos permanentes y los detalles concernientes a la naturaleza forma del individuo. El objetivo de cada aspirante es expandir su conciencia hasta incluir lo que está más allá de sí mismo, alcanzar los más elevados estados de conciencia en la vida del grupo y de la humanidad, integrarse conscientemente en la Jerarquía, oportunamente en Shamballa, y conocer ocultamente a Dios en sus muchos aspectos de extensión y perfección omnincluyente.

Una intensa concentración y estudio de las espirillas de los átomos resultaría científica y técnicamente posible e interesante, pero no llevaría a un creciente desarrollo espiritual sino a una acentuación de la personalidad y, por lo tanto, a mayores dificultades para recorrer el sendero. Cuanto más avanzado sea el discípulo, tanto más peligroso será el énfasis y la preocupación, en tanto que el científico o aspirante en el sendero de probación, podrá estudiar tales materias con relativa impunidad, porque no atraería la energía que podría energetizar esos "puntos de fuerza", y entrar en actividad peligrosa.

Por esta razón no me ocupo de los átomos permanentes, porque no es necesario dedicarle tiempo ni consideración. Si viven como es de desear y si tratan de beneficiarse con mis instrucciones, el entrenamiento de la naturaleza inferior y el desarrollo de las fuerzas que actúan como formas "divinamente consagradas" proseguirá normalmente y sin peligro. Mencioné los átomos permanentes para demostrar las líneas en que se distribuye la energía, no para indicar la necesidad de interesarse mentalmente sobre estos aspectos de la vida de la forma.

Etapa VI.   El Discípulo dentro del Corazón del Maestro

Llegamos ahora a la última de las seis etapas del discipulado. La describiré en los términos siguientes:

"La etapa en que el discípulo está siempre en íntimo contacto y se lo prepara definitivamente para la iniciación inmediata, o si ya la ha recibido, se le asigna un trabajo especializado. En esta etapa se lo describe como el Discípulo dentro del Corazón del Maestro".

Una cosa quiero acentuar aquí, mientras procuro arrojar alguna luz sobre este tema. Estar dentro del corazón del Maestro de ninguna manera indica una relación amorosa entre el Maestro y el discípulo. Es una reacción normal creer que por fin el discípulo ha merecido el derecho de ser verdaderamente amado y, por lo tanto, de estar realmente cerca del Maestro; que Su vida o vidas de servicio le han otorgado por fin la recompensa, y que ahora tiene libre acceso al Maestro, en la más íntima y mutua relación posible de comprensión amorosa. Esta etapa del discipulado nada tiene que ver con todo ello.

Por otra parte, hermano mío, cuando el discípulo alcanza esta etapa, ya no es lo que entendemos por discípulo aceptado, sino un iniciado de alto rango y elevado grado, y ha pasado de la supervisión y protección de un Maestro, a la directa relación con el Maestro de Maestros, el Cristo, el punto central de la Jerarquía, así como el Maestro es el punto central en un Ashrama. El Maestro es el corazón de su grupo y el Cristo el corazón de la Jerarquía. Cuando más nos acercamos al conocimiento, más claro se hace el concepto de que el punto en el centro y la periferia, son uno.

La palabra "corazón" tiene la misma significación que la vida misma, a medida que palpita eternamente en el corazón del universo. Dentro de esa vida permanece ahora conscientemente el iniciado, reconociéndose no tanto como receptor de la vida, sino como distribuidor de la vida, lo cual es muy distinto y contiene la clave para esta etapa del discipulado.

"El Corazón del Maestro" es un término técnico que indica las fuentes de vida y muchas interpretaciones análogas. Hay en esta etapa, y después de una iniciación mayor, una línea directa de energía o vida percibida, reconocida, activa y utilizada entre el discípulo consciente y:

1.     El centro cardíaco del discípulo.

2.     El centro de la cabeza, denominado también cardíaco.

3.     El loto egoico que, hasta la cuarta iniciación, es el centro cardíaco de la vida monádica.

4.     El Maestro en el centro de Su grupo.

5.     El Cristo, que es el centro cardíaco de la Jerarquía.

6.     La vida de la mónada, que comienza a hacer sentir su presencia en la tercera iniciación.

7.     El Propio Señor de la Vida, el centro cardíaco de Shamballa.

La línea de relación se extiende entonces desde éstos hacia delante y hacia fuera y arriba (considerado en forma esférica) hacia la Vida en el centro mismo del "alter ego" de nuestra Tierra, el planeta Venus, hacia Júpiter, y de allí hasta el Señor Solar Mismo, hacia un punto en el Sol Sirio. Por lo tanto, pueden ver cuán diferente de lo que se habían imaginado es esta etapa. Señala una nueva modalidad o principio y una gran transición, a la cual se entra por la puerta abierta del Nirvana –donde comienza el Sendero de la Evolución Superior. Esta etapa señala el lugar específico (si es posible emplear una palabra tan inadecuada) que ocupa el discípulo en ese camino ascendente, revelado por el Camino iluminado; es el logro del punto de realización más interno, denominado esotéricamente "dentro del corazón”.

Oportunamente hablé de los discípulos mundiales que están cerca del corazón del Maestro. Esto no es lo mismo que hallarse dentro del "corazón del Maestro". El primero se refiere al Maestro en el rayo del discípulo, el otro al Cristo, la Síntesis dentro de la Jerarquía de los rayos. El mundo ofrece hoy oportunidad a los discípulos para que lleguen a ser discípulos mundiales, cerca del corazón del Maestro, y pasar rápidamente por las primeras etapas del discipulado. También brinda la oportunidad a los discípulos mundiales para que inicien su acercamiento al Corazón de la Jerarquía, el Cristo. Deben interesarse por esta primera posibilidad, porque a medida que se acercan a su grupo pueden comenzar a recibir ese entrenamiento que desarrollará en ustedes la utilidad mundial. ¿Se sienten la mayoría demasiado viejos para lograrlo? Ustedes dirán. El alma no tiene edad, y puede utilizar su instrumento si éste es apropiado y está disponible. ¿Están demasiado centralizados y preocupados en sí mismos para prestar servicio mundial, mediante el necesario desapego? Esto tienen que descubrirlo y comprobarlo ustedes mismos. A este grupo se le han  ofrecido muchas oportunidades y enseñanzas. La devoción manifestada y el servicio prestado por él, debería ser algo inusitado, a la vez que una demostración grupal. Les podría preguntar si verdaderamente lo es. ¿Están muy deprimidos (sinónimo de egoísmo) y son demasiado sensibles para prestar servicio a la humanidad en forma más amplia que hasta ahora? Esto puede ser superado si tienen suficiente interés. ¿La conciencia de ustedes es constantemente conciencia grupal? ¿O es una constante conciencia de sí mismos que se interpone continuamente entre ustedes y sus semejantes? Esto lo tienen que descubrir por sí solos. ¿Poseen la profunda humildad basada en el conocimiento del Plan y la gloria de la meta en vez de un sentido de menosprecio de sí mismos por el que se vanaglorian y consideran que significa humildad espiritual? Deberían volver a interpretar este tema de la humildad, como también todos los términos, a la luz de los valores esotéricos y espirituales. ¿Pueden hacerlo?

Anteriormente empleé una frase en la que me referí a los "discípulos que se están reuniendo en este ciclo al llamado de la Jerarquía". Esto tiene hoy definida relación con el tema del discipulado y sus diferentes etapas. "El llamado de la Jerarquía" va dirigido a toda la humanidad; es enviado por medio de los grupos y ashramas que presiden muchos Maestros. Es captado y oído por diferentes tipos de personas que, al responder, deforman grandemente este llamado; sólo el discípulo avanzado lo capta correctamente o responde en forma adecuada. Los demás responden a aspectos parciales y su actividad es esporádica, fundada en interpretaciones erróneas, matizadas por defectos de la personalidad, demorados por la inercia y, con frecuencia, basados en el egoísmo. Por la respuesta de los discípulos en su grupo o Ashrama, el Maestro puede saber el estado y la posición del discípulo, aunque lógicamente hay otras evidencias indicadoras.

Observemos algunos de los tipos de personas que responden al llamado. La mayoría lo hace inconscientemente, pero reaccionan por simpatía, porque algo en ellos se sincroniza con el llamado, o son sensibles a ciertas influencias vibratorias:

1.     Existen los que aman verdaderamente a la humanidad, pues aunque no saben absolutamente nada de esoterismo, no obstante se interesan en ayudar lo más posible. Inconscientemente pueden ser utilizados por la Jerarquía para hacer un trabajo bueno, eficiente y altruista. Con frecuencia son más constructivos que los discípulos consagrados y aceptados, porque no son conscientes de su grado de evolución, de ninguna responsabilidad en el ashrama, ni de su importancia individual.

2.     Los psíquicos de todas partes del mundo y de todo tipo. Responden a quienes se hallan en el plano astral, los cuales captan las impresiones superiores o perciben telepáticamente algún aspecto de la idea proyectada. En tales casos hay siempre espejismos, deformación y errónea interpretación. Esto causa muchos inconvenientes, pero es una fuerza que deben tener en cuenta los dirigentes e instructores de la humanidad. Afecta a las masas menos inteligentes y les imparte una idea general aunque distorsionada del Plan, pero tiende a la rebeldía de los intelectuales y a complicar el trabajo del discípulo entrenado.

3.     Los discípulos en probación que reciben y responden a estas impresiones en forma más rápida y clara que el grupo anterior. Generalmente la reciben mediante una visión y la enseñanza de un discípulo avanzado. Su servicio al Plan con frecuencia se malogra por su ignorancia, egocentrismo y errónea interpretación de la enseñanza impartida. Su acercamiento, tanto a la verdad como a su instructor, es demasiado personal.

4.     Los discípulos aceptados que reciben la idea y los planes del Maestro en forma más completa, pero no los desarrollan como es debido en el mundo del diario vivir ni en el servicio prestado, porque se preocupan demasiado de sus propios problemas como discípulos, del entrenamiento del carácter, de la posición en el Ashrama del Maestro y del interés que Él tiene por ellos. Si pudieran olvidarse de sí mismos, de sus dificultades e interpretaciones individuales de la verdad, si únicamente se amaran entre sí y amaran a sus semejantes y si simplemente obedecieran hasta el punto de la crucifixión el "mandato de servir", pasarían más rápidamente a través de las diversas etapas del discipulado.

5.     Los discípulos que están cerca del corazón del Maestro, los discípulos mundiales y los que están conscientemente en Su aura, conocen Su plan, que es el Plan de la Jerarquía como un todo, aunque acentúan algún aspecto destacado. Desempeñan por lo general  su parte con éxito, lo cual se debe en gran parte a que son constantemente conscientes del grupo y poseen una gran humildad y, lógicamente, un intelecto bien desarrollado y un cuerpo astral controlado.

Muy poco me queda por decirles, respecto al trabajo grupal y sus relaciones. Hay una lealtad esotérica que es diferente a la común lealtad del mundo, que quisiera se desarrollara en el grupo. Algunos de ustedes, particularmente los que se refugian en la autodefensa, deben aprender esa silenciosa lealtad que sirve para integrar al grupo como un solo grupo. En la autodefensa es fácil sacrificar al hermano y al colaborador. No es fácil subsanar la resultante separación subjetiva.

Es necesario pensar con claridad en muchos aspectos, a medida que este grupo comience a fusionarse y a trabajar conjuntamente. También es necesaria una aguda discriminación. Éstos son días en que las líneas de demarcación entre las Fuerzas del Materialismo y las Fuerzas de la Luz deben ser claramente definidas. Cuando el contraste entre el camino del amor y la buena voluntad, el camino de la crueldad y del odio, sean claramente definidos en la Tierra, los discípulos adoptarán una actitud imparcial. A este grupo le corresponde la difícil tarea de mantenerse firme en el plano físico contra lo que sea destructivo y odioso (en el verdadero sentido de la palabra), haciendo todo lo posible para terminar con los agentes destructores, llevándolos a una final impotencia y, al mismo tiempo, manteniendo una actitud interna de plena inofensividad y comprensión amorosa. Hermanos míos, hay principios e ideales en el mundo de hoy por los cuales vale la pena luchar, pero mientras siga la lucha es necesario mantener y crear conscientemente ese campo de viviente y amorosa energía que eliminará la brecha entre los dos factores y grupos opuestos, y así se posibilitará posteriormente el contacto. Algunos de ustedes no piensan con la suficiente claridad sobre las cuestiones involucradas, porque se preocupan indebidamente de los signos externos de la lucha y pierden de vista la perspectiva de largo alcance. La vida dual de participación mundial, activa en la lucha contra lo que trata de impedir y destruir el avance de la humanidad y sus más elevados ideales y al mismo tiempo mantener una firme actitud de amor, no es fácil, especialmente para algunos de ustedes. Es tan grande la integración humana, que hoy una persona o grupo no puede aislarse de las actividades y del bienestar humano. Tampoco es adecuada una actitud negativa para la solución de la presente crisis mundial. Los que se niegan a participar en el karma y el sufrimiento mundiales, hallarán inevitablemente que su progreso se demora, por apartarse de la gran marea de la fuerza espiritual que actualmente afluye en corrientes regeneradoras a través del mundo de los hombres. El presente conflicto mundial es análogo al grave conflicto que se está llevando a cabo dentro de los corazones y las vidas de los aspirantes y discípulos mundiales, y es imprescindiblemente el signo de que están entrando en el sendero del discipulado consciente. El yo superior y la personalidad se enfrentan para tomar la decisión que el alma (el yo) espera en su propio plano. Esto también le ocurre al aspirante mundial, la Humanidad. Reflexionen cuidadosamente sobre esta idea. No es posible para los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo desligarse en la actualidad de la grave situación que se ve y percibe. Ellos no deben ni pueden eludir el callejón sin salida del entrenamiento personal y de los intereses individuales. Si tal es la actitud que adoptan, entonces muy poco puedo hacer por ustedes, pues indicaría la incapacidad de diferenciar los valores, el deseo de abstraerse mentalmente de lo desagradable y desdichado y pasar la responsabilidad a otros, además del fracaso de identificarse con la humanidad.

El llamado para salvar al mundo ha sido emitido y actualmente se están reuniendo discípulos en todo el mundo. No es una reunión en el plano físico, sino un profundo acontecimiento subjetivo. Cada uno de los Maestros emite el llamado y muchos discípulos probacionistas, aunque estén en los puntos más lejanos, en la periferia de la influencia del Maestro, responden ansiosamente; sus móviles por lo general son confusos y su respuesta con frecuencia está energetizada por el deseo de progreso y engrandecimiento personales. En este momento particular complican grandemente el llamado a servir, pero sus distorsiones traen el cumplimiento de la profecía de El Nuevo Testamento de que (al final de la era) habrá mucha deformación de la verdad, referente a la difusión de la conciencia crística y al retorno del Cristo o "Segundo Advenimiento".

El discípulo pasa así, etapa tras etapa, de una luz a otra, de una percepción a otra y de la fuerza a la energía, del enfoque de la personalidad a la integración del alma, y después, del alma al espíritu, de la forma a la vida. Ha explorado todas las avenidas del conocimiento; ha descendido a las profundidades, al infierno y a los valles; ha ascendido a la cima de la montaña de la iniciación y de allí se ha lanzado más allá del espacio y del tiempo; ha perdido todo interés en sí mismo, y es un punto en la mente de Dios donde están enfocados Sus pensamientos. ¿Se puede decir algo más que esto? Creo que no, hermanos míos. Pongo fin a esta serie de instrucciones, y ha terminado a este respecto mi responsabilidad. Ahora comienza la responsabilidad de ustedes.

 

 

 

SECCIÓN CUARTA

RESUMEN DEL TRABAJO DEL TIBETANO

(1919 ‑1943)

 En el mes de noviembre de 1919 me puse en contacto con Alice A. Bai­ley, y le pedí que escribiera y publicara algunos libros que debían aparecer, con el fin de impartir la verdad en forma correlativa. Rehusó de inmediato, argumentando que no simpatizaba con la denominada lite­ratura ocultista, difundida entre el público por los diversos grupos de esa índole; que nunca había escrito para el público, y además que le des­agradaba profundamente toda clase de trabajos y escritos psíquicos. Cambió de parecer al explicarle que la relación telepática era algo ya comprobado y un asunto de interés científico, que ella no era clarividente ni clariau­diente, y que nunca lo sería y, sobre todo, que la prueba de la verdad es la verdad misma. Le dije que si aceptaba escribir durante un mes, el material trascrito le demostraría contener la verdad, pues enfocaba reco­nocimiento y comprensión intuitiva y abarcaba cuanto fuera de valor para la nueva e inminente era espiritual. Esto contribuyó a superar su adver­sión a tal tipo de trabajo, como también a las diversas e imperantes pre­sentaciones ocultistas de la verdad; entonces estipulé que los escritos fueran publicados sin pretensiones de ninguna especie, y que las ense­ñanzas demostrarían o no su valor, de acuerdo a sus propios méritos.

 

Los Libros

El primer libro publicado fue Iniciación Humana y Solar, resultado de su primer esfuerzo en este tipo de trabajo, base de los demás libros. Es­cribió para mí durante casi veinticinco años. Los libros se publicaron de acuerdo a un propósito profundo y subyacente que quizás deseen conocer, y han tenido amplia aceptación mundial.

En Iniciación Humana y Solar se trató de dar a conocer la realidad de la existencia de la Jerarquía, que H. P. B. ya había difundido me­diante insinuaciones y enunciados, pero no en forma ordenada. La Socie­dad Teosófica había enseñado la existencia de los Maestros, a pesar de que H. P. B. manifestara a la sección esotérica que lamentaba profunda­mente haberlo hecho. Estas enseñanzas fueron erróneamente interpreta­das por los posteriores dirigentes teosóficos, quienes cometieron varios errores fundamentales.

La descripción que daban de los Maestros se caracterizaba por una imposible infalibilidad, olvidando que Ellos también evolucionan. La enseñanza impartida fomentó un creciente interés por el autodesarrollo y un intenso enfoque sobre la liberación y el desenvolvimiento personales, pues las personas consideradas como iniciados y discípulos avanzados, eran mediocres y sin mayor influencia fuera de la Sociedad Teosófica, exigiendo total devoción a los Maestros y a Sus personalidades. Decían que estos Maestros interferían en la organización de esos grupos esotéricos que afirmaban trabajar bajo Su dirección. Se les hacia responsables de los errores cometidos por los dirigentes, de los grupos, los cuales se escuda­ban detrás de las siguientes declaraciones: "el Maestro me dio instruc­ciones para que dijera...”, "el Maestro desea que se haga el siguiente trabajo" o "el Maestro quiere que los miembros hagan esto o aquello". Quienes obedecían, eran considerados buenos, y a los que no se interesa­ban ni obedecían, se los consideraba como renegados. Se infringía constan­temente la libertad individual y se justificaban las debilidades y ambicio­nes de los dirigentes. A. A. B., en conocimiento de esto, rehusó tomar parte en tales actividades, pues ésta es la historia de la generalidad de todos los grupos esotéricos que atraen al público. Aunque yo hubiera querido trabajar en esas condiciones –algo que ningún miembro de la Jerarquía hace— ella no habría colaborado conmigo.

Luego escribió Cartas sobre Meditación Ocultista. Estas cartas propor­cionaron, en cierta medida, un nuevo acercamiento a la meditación, basada en el reconocimiento del alma en cada persona y no en la devoción a los Maestros. A éste siguió Tratado sobre Fuego Cósmico. Este libro consti­tuye una ampliación (ampliación esperada) de las enseñanzas difundidas en el libro La Doctrina Secreta sobre los tres fuegos –fuego eléctrico, fuego solar y fuego por fricción; también presenta la clave psicológica de La Doctrina Secreta y deberá ser estudiado por los discípulos e inicia­dos al finalizar este siglo y comenzar el próximo, hasta el año 2025.

Después A. A. B. pensó que sería de valor para mí y el trabajo, escribir libros útiles para los estudiantes, además de la trascripción de mis escritos y apuntes, en el idioma original inglés, e ideamos hacerlo juntos, lo cual me incitó a pensar y trasmitir ideas, que constituyó mi deber hacer pú­blicas. El promedio general de los psíquicos y médium no poseen mayor­mente un alto grado de inteligencia; A. A. B. deseaba demostrar (para ayudar al trabajo del futuro) que puede hacerse un trabajo netamente psíquico e inteligente al mismo tiempo. Por esta razón escribió cuatro libros que son el producto de su propio esfuerzo:

La Conciencia del Átomo,

El Alma y su Mecanismo,

Del Intelecto a la Intuición,

De Belén al Calvario.

También escribió, con mi colaboración, un libro titulado La Luz del Alma, donde doy una paráfrasis en inglés, de los Aforismos sánscritos de la yoga de Patanjali, colaborando ella en los comentarios y consultán­dome ocasionalmente para estar segura del significado.

A éste siguió Tratado sobre Magia Blanca, escrito hace unos años, que en forma de capítulos enviaba a los estudiantes avanzados de la Escuela Arcana, únicamente como material de lectura. Es el primer libro publi­cado que trata del entrenamiento y control del cuerpo astral o emocional. Se han escrito muchos libros ocultistas sobre el tema del cuerpo físico y su purificación; también sobre el vehículo etérico o vital, y la mayoría es recopilación de otros libros, antiguos y modernos. En este libro se inten­ta entrenar, al aspirante moderno, en el control de su cuerpo astral, con ayuda de la mente, a medida que es iluminada por el alma.

El siguiente fue Tratado sobre los Siete Rayos; es un libro muy extenso y aún no ha sido terminado. (En la actualidad ya está completa la serie de este tratado. Nota de los editores.) Consta hasta ahora de cuatro tomos,  dos de los cuales ya fueron publicados; el tercero está por publicarse y el último está en preparación. Los tomos I y II tratan sobre los siete rayos y sus siete tipos psicológicos, poniendo los cimientos para la nueva psicología, pues la psicología moderna, por más que sea materialista, ha establecido bases sólidas. El tomo III está íntegramente dedicado al tema de la astrología esotérica y constituye en sí una unidad  completa. Está destinado a difundir la nueva astrología, basada en el alma, no en la personalidad. El horóscopo confeccionado por la astrología ortodoxa pre­dice la suerte y el destino de la personalidad, y cuando dicha personalidad está poco evolucionada o medianamente desarrollada, puede ser y con frecuencia es asombrosamente correcto. Sin embargo, en los casos de personas muy evolucionadas, aspirantes, discípulos e iniciados, que comienzan a controlar sus estrellas y por consiguiente sus acciones, no resulta tan exacto. Los sucesos y acontecimientos de sus vidas son impredecibles. La nueva y futura astrología se esfuerza por dar la clave del horóscopo del alma, condicionado por el rayo del alma y no por el rayo de la personali­dad. He impartido bastante como para capacitar a los astrólogos, que tengan interés y posean una nueva inclinación, a predecir el futuro desde el ángulo de este nuevo acercamiento. La astrología es una ciencia funda­mental y necesaria. A. A. B. no es versada en ello ni sabe confeccionar un horóscopo, tampoco conoce los nombres de los planetas ni las casas que rigen. Por lo tanto, soy absolutamente responsable de lo que aparece en él y en todos mis libros, excepto, como ya he explicado, el libro La Luz del Alma.

El tomo IV versa sobre el tema de la curación y la construcción del puente, el antakarana, que elimina la separatividad existente entre la mónada y la personalidad. También se dan las Catorce Reglas que deben dominar quienes se preparan para la iniciación. (Posteriormente, El Tibe­tano y A. A. B. decidieron publicar estas reglas en un tomo aparte. Por lo tanto, dentro de breve tiempo aparecerá el tomo V de Tratado sobre

los Siete Rayos). Quisiera llamar la atención acerca de este último tema, recordándoles que A. A. B. nunca hizo la menor alusión, pública o privada, de que es un iniciado. Sabe que ello es contrario a la Ley, y oyó a muchas personas de escasa luz espiritual o capacidad intelectual, hacer tal afirma­ción, produciendo el consiguiente daño, menoscabando la idea de la Jerar­quía y la naturaleza del adepto, ante los ojos del público observador. Soy absolutamente responsable de las Catorce Reglas y de su elucidación y aplicación. A. A. B. nunca pretendió ser más que un discípulo activo ocupado en el trabajo mundial (lo cual no se puede negar), y ha reiterado constantemente que la legítima palabra "discípulo" no admite controver­sia, así como también es la más exacta para ser aplicada a las distintas categorías de trabajadores de la Jerarquía, desde el discípulo probacio­nista, apenas afiliado a algunos discípulos de la Jerarquía, hasta la influencia misma de Cristo, el Maestro de Maestros e Instructor de án­geles y hombres. Constantemente se opone, con mi total aprobación a la malsana curiosidad respecto de títulos y categorías, lo cual constituye una plaga en muchos grupos esotéricos, y conduce a la competencia desmedida, envidia, críticas y pretensiones, que caracterizan a la generalidad de esos grupos ocultistas, inutilizando la mayoría de sus publicaciones e impidien­do al público recibir las enseñanzas en toda su pureza y sencillez. Estado y título, categoría y posición, nada significan. Lo que vale es la enseñanza, es decir, su verdad y su llamado intuitivo. Esto debe tenerse constante­mente presente. Los discípulos aceptados, reconocen al Maestro internamente –lo cual puede ser corroborado por sus discípulos y utilizado por el Maestro como condición real—, lo conocen, aceptan Sus enseñanzas y es considerado por ellos como su Maestro, pero no lo hacen con el mundo externo.

Mis libros han sido publicados constantemente durante años. Cuando haya terminado el Tratado sobre los Siete Rayos y editado un pequeño libro titulado Espejismo (Glamour) y también El Discipulado en la Nueva Era, A. A. B. habrá terminado su trabajo en colaboración conmigo, enton­ces podrá reasumir su tarea como discípulo en el Ashrama de su propio Maestro.

 

La Escuela

La siguiente fase del trabajo que procuraré ver realizado, funciona ordenadamente. Mi deseo (como también el de muchos que están asocia­dos con la Jerarquía) fue establecer una escuela esotérica cuyos miembros tuvieran libertad, no se vieran obligados a hacer juramentos ni a contraer compromisos; se les proporcionara meditación, estudios y enseñanza esoté­rica, dándoles libertad para hacer sus propios ajustes e interpretar la ver­dad de acuerdo a su capacidad; presentándoles diversos puntos de vista y al mismo tiempo trasmitirles esas verdades esotéricas más profundas que podrían reconocer, si en ellos despertara la idea de los misterios y, aunque leyeran u oyeran algo acerca de los mismos, no los perjudicara aunque carecieran de percepción para reconocer la verdad tal como es. Dicha escuela fue establecida en 1923 por Alice A. Bailey, con ayuda de Foster Bailey y de algunos estudiantes con comprensión y visión espirituales. A. A. B. estableció como condición, que yo no interviniera en la Escuela Arcana ni controlara sus planes y programas de estudio. En esto A. A. B. actuó en forma inteligente y correcta y apruebo plenamente su actitud Tampoco fueron usados mis libros como texto. Sólo, durante los últimos años, uno de ellos, Tratado sobre Magia Blanca, fue adoptado como texto de estudio, ante los continuos requerimientos de muchos estudiantes. Tam­bién fue utilizada durante dos años, en una sección del cuarto grado, la en­señanza sobre el antakarana (que aparecerá en el tomo V del Tratado ­sobre los Siete Rayos). Además se dio en otra sección, como material de lectura, enseñanza sobre espejismo (glamour).

En la Escuela Arcana no se exige obediencia a nadie, ni tampoco "obediencia al Maestro", pues ningún Maestro dirige la Escuela. En cam­bio se recalca la existencia del Maestro en el corazón, el alma, que es el verdadero hombre espiritual dentro de cada ser humano; tampoco se enseña teología ni se obliga al estudiante aceptar determinada interpre­tación o presentación de la verdad; un miembro de la Escuela puede aceptar o rechazar la existencia de los Maestros, de la Jerarquía, de la reencarnación o del alma, y continuar siendo miembro de la misma. No se exige ni se pide lealtad a la Escuela ni a A. A. B. Los estudiantes pueden trabajar en cualquier grupo ortodoxo, ocultista, esotérico, meta­físico o iglesia, y ser no obstante miembro de la Escuela Arcana. Sólo se les pide considerar dichas actividades como campo de servicio, donde puedan proporcionar ayuda espiritual, obtenida a través de los estudios de la Escuela. Los dirigentes y colaboradores avanzados de muchos gru­pos esotéricos, también trabajan en la Escuela Arcana y, sin embargo son totalmente libres para poder dedicar su tiempo, lealtad y servicio a sus propios grupos.

Después de veinte años, la Escuela Arcana entra ahora en un nuevo ciclo de crecimiento y utilidad –conjuntamente con toda la humanidad—, para lo cual se están haciendo los debidos preparativos. El principio fundamental es servicio basado en el amor a la humanidad. El trabajo de meditación está equilibrado y va paralelo al estudio y al esfuerzo de enseñar a los estudiantes a prestar servicio.

 

El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo

 Otro aspecto de mi trabajo se concretó hace más de diez años, cuando comencé a escribir ciertos folletos para el público, en los cuales lla­maba la atención sobre la situación mundial y el nuevo grupo de ser­vidores del mundo. Traté de introducir en la Tierra si puedo utilizar tal expresión una exteriorización o símbolo del trabajo de la Jerar­quía. Esto constituyó un esfuerzo para unir, hasta donde fuera posible subjetiva y objetivamente, a todas las personas de propósitos espiritua­les y de profundo amor a la humanidad, o a quienes trabajaban activa­mente en muchas naciones, ya sea en organizaciones o individualmente. Éstos son legión. Unos pocos son conocidos por los trabajadores de la Escuela, por A. A. B. y F. B. Conozco a miles de éstos, pero ellos no los conocen. Todos trabajan bajo la inspiración de la Jerarquía y, consciente o inconscientemente, cumplen con sus funciones como agen­tes de los Maestros. Forman un grupo íntimamente unido en el aspecto interno, por la intención y el amor espirituales. Algunos son ocultistas que trabajan en diferentes grupos esotéricos; otros, místicos que trabajan con visión y amor; muchos pertenecen a religiones ortodoxas, y aún otros no reconocen en absoluto a ninguno de los llamados grupos espiritualistas. Sin embargo, a todos los anima el sentido de responsabilidad por el bienestar humano y se han comprometido internamente a ayudar a sus semejantes. Este grupo es actualmente el Salvador del mundo, y sal­vará al mundo e inaugurará la nueva era después de la guerra. Los folletos que he escrito (el primero de los cuales se titula Los Próximos Tres años, editado en 1932 con el título de El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo), explican sus planes y propósitos y sugieren los modos y métodos para colaborar con dicho grupo, ya existente y activo en mu­chos campos.

      Quienes son influidos por el nuevo grupo de servidores del mundo, y tratan de trabajar con él como agentes del mismo, se denominan hombres y mujeres de buena voluntad. En 1936 hice un gran esfuerzo para ponerme en contacto con tales personas, cuando aún había una pequeña posibilidad de evitar la guerra. Muchos recordaron esta cam­paña y su relativo éxito. La palabra escrita y hablada, a través de la radio, llegó a millones de personas, pero no hubo un número suficiente que se interesara espiritualmente por dar los pasos necesarios y detener el odio, el mal y la agresión, que amenazaban envolver el mundo. La guerra estalló en 1939, a pesar de todos los esfuerzos de la Jerarquía  y Sus trabajadores, paralizando el trabajo de buena voluntad. Esa parte del trabajo, en la que habían tratado de servir los miembros de la Escuela Arcana, y que trajo como resultado la formación de diecinueve centros de servicio, en diversas naciones, fue temporalmente abando­nada –pero sólo temporalmente, hermanos míos, porque la buena voluntad y la expresión de la voluntad al bien es la "fuerza salvadora" que anima al nuevo grupo de servidores del mundo.

     Quisiera puntualizar el hecho de que la tarea de introducir al nuevo grupo de servidores del mundo y organizar el trabajo de buena volun­tad, no tiene en absoluto nada que ver con la Escuela Arcana, excepto  en lo que se refiere a la oportunidad que se les dio a los miembros de la Escuela para ayudar en ese movimiento. Se les otorgó plena libertad de hacerlo o no. Un sinnúmero de ellos no hizo esfuerzo alguno, demos­trando así que se valieron de la libertad que se les otorgó y enseñó.

Cuando estalló la guerra y el mundo estuvo envuelto en el consi­guiente caos, horror, desastre, muerte y agonía, numerosas personas, espiritualmente orientadas, optaron por permanecer alejadas de la lucha. No era la mayoría, pero sí una poderosa y ruidosa minoría. Consideraban cualquier actitud partidaria como una violación a la ley de fraternidad, y estaban dispuestas a sacrificar el bien de toda la humanidad por el sentimental anhelo de amar a la humanidad, en forma tal que no impli­caba acción ni decisión de su parte. En vez de decir “defenderé a mi patria, tenga razón o no", decían "defenderé a la humanidad, tenga o no razón".

Cuando escribí el folleto titulado La Actual Crisis Mundial y sucesi­vamente artículos sobre la situación del mundo, expresé que la Jerar­quía apoyaba la actitud y los objetivos de las naciones aliadas, que luchaban por la liberación de toda la humanidad y por el alivio de los pueblos sufrientes. Esto, lógicamente, obligó a la Jerarquía a no apoyar en forma alguna al Eje. Muchos de los colaboradores, en el trabajo de buena voluntad, y algunos miembros de la Escuela, interpretaron tal declaración como de carácter político y creyeron que la absoluta neutra­lidad, en lo que concierne al bien y al mal, era la actitud que debían mantener las personas con inclinaciones espirituales. No pensaron con claridad, y confundieron el amor fraternal con el hecho de abstenerse de tomar partido a favor de uno de los bandos, olvidando las palabras de Cristo: "El que no está conmigo, está contra mí”. Repetiré lo que he dicho con frecuencia: La Jerarquía y Sus miembros, incluyéndome, aman a la humanidad pero no desean apoyar el mal, la agresión, la crueldad y el aprisionamiento del alma humana. Con el fin de que todos avancen en el camino hacia la luz, defienden la libertad, la oportunidad, el bienestar del género humano y, sin discriminación, la bondad y el derecho de pensar, hablar y trabajar libremente, que cada hombre posee. Por lo tanto, no pueden apoyar a las naciones o a los habitantes de cualquier nación que vaya en contra de la libertad y la felicidad huma­nas. Saben que en su amor y comprensión de las circunstancias, en una vida o en vidas posteriores, la mayoría de quienes ahora son enemigos de la libertad humana, serán a su vez libres y hollarán el Camino Iluminado. Mientras tanto, toda la fuerza de la Jerarquía está de parte de las naciones que luchan por liberar a la humanidad y de aquellos que en cualquier nación trabajan en ese sentido. Si fuera en detri­mento de los valores espirituales el estar a favor del bien y de la libertad, entonces la Jerarquía trabajaría para cambiar la actitud de los pueblos, respecto a lo que es espiritual.

Por ser responsable Alice A. Bailey de transcribir los folletos, y F. B. de su publicación y distribución, se ha encontrado ante la difícil posi­ción de ser el blanco de la crítica y ataques. Sin embargo, ella sabe que el tiempo reajusta todas las cosas, y que el trabajo realizado, si está correctamente motivado, oportunamente probará su propio valor.

Por consiguiente, me he interesado en tres aspectos del trabajo: los libros, la Escuela Arcana y el nuevo grupo de servidores del mundo. Los impactos mundiales hechos por estos tres aspectos del trabajo, fue­ron efectivos y útiles. La parte útil del trabajo realizado es lo que interesa, no la crítica e incomprensión de quienes pertenecen al viejo orden y a la era pisceana, pues son incapaces de ver el surgimiento de las nuevas formas de vida y los nuevos acercamientos a la verdad.

Todo este tiempo he permanecido detrás de la escena. Soy responsable de los libros y folletos, que llevan la autoridad de la verdad –si la verdad existe en ellos—, pero no la autoridad de mi nombre, ni la categoría que puedan adjudicarme o que me otorgan los curiosos, los investigadores y los devotos. No he dictado ninguno de los programas de la Escuela Arcana ni he interferido en sus planes de estudio, y de ellos es responsable A. A. B. Mis libros y folletos fueron puestos a disposición de los estudiantes de la Escuela y del público.

He tratado de ayudar en el trabajo de buena voluntad, del cual es responsable Foster Bailey, sugiriendo e indicando cuál es la tarea que el nuevo grupo de servidores del mundo está tratando de realizar, pero no lo he hecho en forma autoritaria, ni jamás lo haré. Los resultados de estas actividades fueron buenos; ha habido poca incomprensión pues ella es inherente a las facultades y actitudes personales de quienes critican. La crítica es sana mientras no se torne destructiva.

El Entrenamiento Personal

Paralelamente a estas principales actividades, desde el año 1931 he estado entrenando a un grupo de hombres y mujeres, dispersos por todo el mundo, en la técnica del discipulado aceptado, entendido acadé­micamente. De entre un grupo de muchos y posibles neófitos, señalé aproximadamente a 45 personas algunas conocidas personalmente por A. A. B., y otras totalmente desconocidas que habían demostrado dis­posición para el entrenamiento, y podía ser probada su aptitud para el trabajo grupal del nuevo discipulado. Estas personas recibieron directamente mis instrucciones personales y ciertas enseñanzas generales, aun­que basadas lógicamente en las antiguas reglas, que involucraban el nuevo acercamiento a la Jerarquía y a la vida espiritual. Estas instruc­ciones estarán en breve a disposición del público, pero no se darán indicaciones acerca de las personas así entrenadas, ni se impartirá información al respecto; nombres, fechas y lugares serán cambiados, aunque las instrucciones permanecerán tal como fueron dadas. *

Estas personas comprobarán mi identidad, por haber mantenido contacto directo conmigo. Saben quien soy desde hace años, pero han conser­vado mi anonimato con gran cuidado y verdaderas dificultades, debido a que centenares de personas en el mundo han hecho conjeturas respecto a mi identidad y algunas han acertado quien soy. Actualmente, y a pesar de todo lo que A. A. B. y mis discípulos hicieron, se admite gene­ralmente que soy un Maestro, y a tal efecto se me ha dado un nombre. Lo afirmé a mi grupo de aspirantes especialmente elegidos, cuando lo descubrieron internamente por sí mismos. Hubiera sido torpe e inútil no hacerlo, y al comunicarme con ellos y escribir instrucciones sobre el nuevo discipulado, ocupé lógicamente el lugar que me correspondía. Algu­nas de estas instrucciones fueron consideradas, por mí y A. A. B., como apropiadas y útiles para un uso más general, y luego incorporadas en una serie de escritos intitulados: Etapas del Discipulado, editados bajo mi nombre en la revista The Beacon. Fueron cuidadosamente revisados antes de su publicación, excepto uno, en el que A. A. B., bajo la presión del excesivo trabajo, omitió la supresión de un párrafo en el cual se refería a mí como Maestro. Este párrafo apareció en The Beacon en julio de 1943 y le produjo un gran disgusto. Cometió este descuido después de tantos años de ocultar mi identidad como Maestro, quedando así públi­camente reconocida.

En relación con esto, hay tres puntos sobre los cuales deseo llamar la atención.

Hace años, manifesté en Tratado sobre Magia Blanca que era un ini­ciado de cierta categoría, pero que se debía mantener mi anonimato. Años más tarde, debido a aquel error de A. A. B., aparentemente me vi en la posición de contradecirme, y por lo tanto cambiar mi actitud, pero en realidad no hice tal cosa. La difusión de las enseñanzas alteran las cir­cunstancias, y las necesidades de la demanda humana exigen a veces un cambio en el acercamiento. No hay nada estático en la evolución de la verdad. Desde hace tiempo intento hacer lo necesario para presentar al público, en forma más definida y atrayente, la existencia de la Jerarquía y Sus miembros.

Manifesté claramente a A. A. B., hace unos años (como lo hizo su pro­pio Maestro), que su deber principal como discípulo era familiarizar al público con la verdadera naturaleza de los Maestros de Sabiduría, para contrarrestar la impresión errónea que el público había recibido. Lo lo­gró hasta cierto grado, pero no en la amplitud esperada. A. A. B. se sintió cohibida ante esta tarea por el desprestigio en que había caído el tema debido a las falsas presentaciones de los diferentes introductores y grupos ocultistas, además de las ridículas explicaciones que daban los ignorantes acerca de nuestra identidad. H. P. B., su predecesora, manifestó en ciertas instrucciones enviadas a la sección esotérica de la Sociedad Teosófica, que lamentaba amargamente haber mencionado a los Maestros, dando Sus nombres y Sus funciones. La misma opinión sostuvo A. A. B. Los Maes­tros, tal como son presentados por la Sociedad Teosófica, tienen una vaga semejanza con la realidad. Ha traído mucho bien este testimonio de Su existencia, pero hicieron gran daño los torpes detalles a veces impartidos. Ellos no son como se Los describe: no dan órdenes a Sus seguidores (o mejor dicho devotos) para hacer esto o aquello o para formar ésta u otra organización; tampoco señalan a nadie como la encarnación de un personaje de suprema importancia, pues saben muy bien que los discí­pulos, iniciados y Maestros, son conocidos por su trabajo, sus obras y actos y no por sus palabras, y tienen que demostrar su categoría por el trabajo realizado.

Los Maestros trabajan en muchas organizaciones por medio de Sus discípulos; pero no exigen, por su intermedio, la total obediencia de los miembros de determinada organización, ni excluyen de las enseñanzas a quienes están en desacuerdo con las actividades de la organización o las interpretaciones de sus dirigentes. No son separatistas ni antagonizan con los grupos que trabajan bajo la dirección de distintos discípulos o Maes­tros. Cualquier organización por la que Ellos se interesen será incluyente y no excluyente. Tampoco promueven cuestiones respecto a las persona­lidades, apoyando a una y rechazando a otra, simplemente porque las opiniones de un líder sean o no apoyadas. No son personas extravagantes ni mal educadas, tal como las describen los dirigentes mediocres de muchos grupos; tampoco eligen, como discípulos consagrados y trabajadores pro­minentes, a hombres y mujeres de evidente inferioridad, desde el punto de vista mundano, ocupados en reivindicaciones y en el arte de atraer la atención sobre sí mismos. El discípulo en probación podrá ser un devoto, pero debe poner el énfasis sobre la purificación y la adquisición de una comprensión inteligente, respecto a la fraternidad y necesidad humana. Para ser un discípulo aceptado, que actúe directamente bajo la dirección de un Maestro y esté activo en el trabajo mundial, ejerciendo una cre­ciente influencia, se requiere polarización mental, desarrollo del corazón y sentido de los verdaderos valores.

Los Maestros presentados al público por algunos movimientos como el "Yo soy", constituyen una tergiversación de la realidad. Los distintos movimientos teosóficos (desde la época de H. P. B.) no han demostrado inteligencia ni buen criterio en la elección de quienes la organización proclama como iniciados o importantes miembros de la Jerarquía.

Habiendo conocido todo lo dicho y observado los malos efectos cau­sados por la enseñanza impartida acerca de los Maestros, A. A. B. extremó sus esfuerzos a fin de presentar la verdadera naturaleza de la Jerarquía, Sus metas y Sus miembros; procuró poner el énfasis –como lo hace la Jerarquía— sobre la humanidad y el servicio prestado al mundo, y no sobre un grupo de instructores, que aunque trascendieron los habituales problemas y experiencias de la personalidad en los tres mundos, están aún en proceso de entrenamiento, preparándose (bajo la dirección de Cristo) para hollar "el Sendero de la Evolución Superior” tal como se lo denomina. El nombre con que nos conocen algunos discípulos en el Tibet, da un indicio de nuestra etapa de realización. Denominan a la Jerarquía la "sociedad de mentes iluminadas y organizadas" –iluminadas por el amor y la comprensión, por una profunda compasión e inclu­sividad, por el conocimiento del plan, a fin de captar el propósito, sacrifi­cando su propio progreso inmediato para ayudar a la humanidad. Eso es un Maestro.

El segundo punto a tratar, lo expondré en forma interrogativa: ¿Qué daño puede ocasionar el hecho de señalar con el dedo a un Maestro y reconocerlo como tal, siempre y cuando su comportamiento corrobore es­ta declaración y su influencia sea mundial?

¿Ha producido algún daño este inadvertido descuido de A.A.B., evi­denciándome como Maestro? Mis libros, portadores de mi influencia, han llegado a los más lejanos lugares de la tierra y estimulan y ayudan. El trabajo de buena voluntad que he sugerido, y que F.B. está llevando a cabo voluntariamente, ha llegado literalmente a millares de personas por medio de folletos, la radio, el uso de la Invocación, los Triángulos, y mediante la palabra y el ejemplo de los hombres y mujeres de buena vo­luntad.

Durante los veinticinco años que A.A.B. trabajó conmigo en el campo esotérico, nunca trató de beneficiarse por el hecho de que yo soy uno de los numerosos Maestros, reconocido hoy por millares de personas. No se ha respaldado en mí, ni en su propio Maestro; no nos ha hecho responsa­bles por lo que ella ha realizado; tampoco inició ni emprendió su trabajo sobre la base de que el Maestro "lo ordenó". Sabe que la tarea del Maes­tro consiste en poner al discípulo en contacto con el Plan, y que por propia iniciativa y cierta medida de sabiduría y de amor, el discípulo se esfuerza inteligentemente para hacerse cargo de la parte que le corres­ponde en la materialización del Plan. Comete errores, y aunque no presenta quejas al Maestro, paga el precio, aprendiendo la lección. Cuando tiene éxito no acude al Maestro para que lo alabe, pues sabe que no lo hará. Lucha contra la mala salud, la envidia y el antagonismo de quienes tienen menos éxito o temen la competencia, y no acude al Maestro para recibir fuerza a fin de mantenerse firme. Trata de caminar a la luz de su propia alma y permanecer fuerte en su propio Ser espiritual, y así aprende a ser Maestro, aprendiendo.

El tercer punto sobre el que quisiera llamar la atención es, que el nuevo ciclo que vendrá al finalizar la guerra –la realidad de la exis­tencia de la Jerarquía y el trabajo de los Maestros por intermedio de Sus discípulos—, debe ser llevado a conocimiento del público. Los discípulos de todas partes presentarán al mundo, acrecentadamente, el plan jerár­quico para lograr la fraternidad, la vida y la inclusividad espirituales. Esto no lo realizarán apoyándose en las frases (tan prevalecientes entre los tontos), "el Maestro me ha elegido a mí”, o "el Maestro apoya mis esfuerzos”, o "soy el representante de la Jerarquía” sino mediante una vida de servicio, recalcando que los Maestros existen y que son conoci­dos por muchas personas; que el Plan consiste en el desarrollo evolutivo y el progreso educativo hacia una meta espiritual inteligente; que la humanidad no está sola y que la Jerarquía existe; que Cristo está con Su pueblo; que el mundo está lleno de discípulos ignorados, debido a que trabajan silenciosamente; que existe el nuevo grupo de servidores del mundo; que los hombres y mujeres de buena voluntad se hallan en todas partes; que a los Maestros no les interesa absolutamente las personali­dades, sino que utilizan a hombres y mujeres pertenecientes a todas las tendencias, creencias y nacionalidades, siempre que los aliente el amor, sean inteligentes, tengan mentes entrenadas y posean además influencia magnética y radiante, lo cual atraerá a las personas hacia la verdad y la bondad, pero no hacia el individuo, ya sea Maestro o discípulo. Los Maes­tros no se preocupan, en absoluto, por la lealtad personal; están exclu­sivamente dedicados a aliviar el sufrimiento, a promover la evolución de la humanidad y a indicar los objetivos espirituales. Ellos no esperan el reconocimiento de Su trabajo ni la alabanza de Sus contemporáneos, sino sólo el acrecentamiento de la luz en el mundo y el desenvolvimiento de la conciencia humana.

EL TIBETANO                                     

 

 

 

 

 

 
 
   

     
 

 

Revista Alcorac

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