EL CUERPO MENTAL

Arturo E. Powell

 

 

CAPÍTULO I

DESCRIPCIÓN GENERAL

Antes de entrar a describir en detalle, el cuerpo mental, las funciones del mismo y de la parte que desempeña en la vida y el la evolución del hombre, es conveniente que demos un delineamiento general de la extensión de nuestro estudio.

En primer lugar tendremos que considerar el Cuerpo Mental como vehículo, por medio del cual el Yo Superior se manifiesta como intelecto concreto, en el cual se desenvuelven los poderes de la mente, incluso la memoria y la imaginación y el cual, en etapas sucesivas de la evolución del hombre, sirve a éste como vehículo separado y distinto de conciencia por cuyo medio puede vivir y actuar completamente independiente, tanto de su cuerpo físico como del astral.

Para empezar, el estudiante ha de darse clara cuenta de que, en la psicología ocultista, las dotes mentales del hombre se dividen en dos aspectos distintos:

1) El cuerpo mental que trata de lo particular; de lo que se llama pensamiento concreto; por ejemplo, un determinado libro, una casa, un triángulo, etc.

2) El cuerpo causal , que trata de principios, de ideas abstractas; por ejemplo, libros y casas en general, los principios de triangulación, comunes a todos los triángulos. De manera que el Cuerpo Mental trata de Rûpa, o formas de pensamientos, y el Cuerpo Causal de Arûpa, o pensamientos sin forma.

Podemos tomar la analogía de las matemáticas; la Aritmética, que trata de los números en particular, viene a corresponder al aspecto inferior o de forma de la mente; Algebra trata de símbolos representativos de los números en general, y corresponde al aspecto superior, o sin forma, de la mente.

Los términos forma y sin forma se emplean, naturalmente, no en sentido absoluto, sino relativo. Así una nube o una llama, aunque tienen forma, son sin forma, comparadas, digamos , con una casa o con un trozo de leña.

Luego, nos ocuparemos de esa extraña, semi-inteligente o intensamente activa, sustancia vital conocida como Esencia Elemental Mental y del papel que desempeña al ayudar al hombre a pensar. A continuación dirigiremos nuestra atención a la estructura y composición del cuerpo mental; a lo que seguirá la descripción de cuerpos mentales típicos de personas en varios grados de desenvolvimiento.

Una destacada característica de nuestro estudio será el examen de Kâma-Manas, o sea, la asociación o entrelace de Deseo y Pensamiento, en términos que quizás permitirán escribir una historia, tanto de la raza humana en conjunto, como de cada hombre individualmente.

Es de hecho tan íntimo este entrelace que, algunas escuelas de pensamiento llegan a clasificar los cuerpos astral y mental del hombre como un solo vehículo de conciencia, como lo son, ciertamente, para fines prácticos, en la gran mayoría del género humano.

Se ha de describir la doble acción del pensamiento en su propio mundo, a saber: la irradiación de ondas mentales, y la formación y en muchos casos la proyección de formas de pensamiento en el espacio. Los efectos producidos por estas dos clases de fenómenos sobre sus creadores y sobre otros hombres, tendremos que examinarlos al tratar de la transferencia del pensamiento; la cual, por convenicencia, laconsideraremos como Inconsciente y como Consciente............................................................

 

 

CAPÍTULO II

ESENCIA ELEMENTAL MENTAL

CAPÍTULO III

COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA

El Cuerpo Mental está formado de partículas de las cuatro subdivisiones inferiores del plano mental; es decir, de materia mental que corresponde con las cuatro subdivisones de materia astral, y con la materia sólida, líquida, gaseosa y etérica del plano físico.

Los tres grados superiores de materia mental se emplean para formar el cuerpo Causal, o cuerpo Mental Superior, del cual no nos ocuparemos ahora

El Cuerpo Mental, además de la materia mental ordinaria, contiene Esencia Elemental Mental, es decir, materia del Segundo Reino Elemental.

El cuerpo físico, tal como lo conocemos, está formado de células, cada una de las cuales es una diminuta vida separada, animada por la Segunda Emanación, la cual procede del Segundo Aspecto de la Deidad.

Lo mismo ocurre con los cuerpos astral y mental. En la vida celular, que las impregna, nada hay que se pueda llamar inteligencia; pero hay un fuerte instinto, que las empuja hacia abajo a la materia, como hemos visto en el capítulo precedente.

La forma del Cuerpo Mental es ovoide, ajustándose a la porción ovoide del Cuerpo Causal, única característica de éste que se puede manifestar en los mundos inferiores. Sin embargo, la materia del Cuerpo Mental no está distribuída parejamente en todo el ovoide. En medio de éste se encuentra el cuerpo físico, que atrae fuertemente a la materia astral; ésta, a su vez, atrae con fuerza a la materia mental. En consecuencia, la mayor parte de la materia de los cuerpos astral y mental se acumula dentro del cuerpo físico.

De manera que a la visión astral clarividente, el Cuerpo Mental aparece como una densa neblina de la forma del físico, y rodeada de un ovoide de neblina más fina. Por esta razón, una persona, en el plano mental, puede ser reconocida tan instantáneamente como en el mundo físico.

La porción del cuerpo mental que sobresale de la periferia del físico forma el "aura" mental. Las dimensiones, tanto del cuerpo astral como del físico, son las mismas del Cuerpo Causal en los planos inferiores. De manera que, a diferencia del cuerpo físico, el cual ha conservado substancialmente el mismo tamaño desde la época atlante, el cuerpo mental crece a medida que el hombre evoluciona.

Las partículas del Cuerpo Mental están en movimiento incesante. Además, cambian constantemente; pues, el Cuerpo Mental atrae a sí, del depósito general, materia capaz de mantener las combinaciones ya existentes en el mismo.

A pesar del movimiento intensamente rápido de las partículas mentales entre sí, la organización del Cuerpo Mental es todavía algo floja o suelta. Hay en el mismo ciertas estriaciones que lo dividen en segmentos más o menos irregulares; cada uno de estos segmentos corresponde a determinada sección del cerebro físico, de manera que cada clase de pensamiento actúe a través de la debida porción. En el hombre ordinario, el Cuerpo Mental está muy imperfectamente desarrollado; al punto que , en muchos, no están todavía en actividad gran número de secciones especiales; de manera que los pensamientos pertenecientes a tales porciones ha de fluir por algún canal inadecuado que esté abierto...

CAPÍTULO IV

FUNCIONES

CAPÍTULO V

EJEMPLOS TÍPICOS

CAPÍTULO VI

KÂMA-MANAS (DESEO-MENTE)

 

CAPÍTULO VII

ONDAS MENTALES

CAPÍTULO VIII

FORMAS MENTALES

CAPÍTULO IX

MECANISMO DE TRANSMISIÓN DEL PENSAMIENTO

CAPÍTULO X

TRANSFERENCIA MENTAL (INCONSCIENTE)

 

 

CAPÍTULO XI

TRANSFERENCIA MENTAL (CONSCIENTE) Y CURACIÓN MENTAL

CAPÍTULO XII

CENTROS MENTALES

Existen en el mundo mental ciertos centros mentales, definidamente localizados; lugares en espacio, a los cuales son atraídos los pensamientos de la misma clase, en virtud de la similaridad de vibración; de la misma manera que los hombres, que hablan un mismo lenguaje, se agrupan en lugares determinados.

Los pensamientos sobre un tema dado gravitan hacia uno de tales centros, el cual absorbe cualquer número de ideas, coherentes o incoherentes, correctas o erróneas, de manera que el centro actúa como una especie de foco para todas las lineas de pensamiento convergentes sobre el mismo tema; las cuales, a su vez, están relacionadas por millones de líneas con toda clase de otros temas.

Cualquiera que piense profundamente, por ejemplo , sobre filosofía se pone en contaco con este grupo de vórtices. Si ocupa su cuerpo mental, sea mientras duerme o muerto, es atraído, en espacio, a la parte adecuada del plano mental. Si el cuerpo físico, al que está adherido, impide esto, se elevará un estado de vibración simpática con uno u otro de estos vórtices y recibirá de ellos todo cuanto sea capaz de asimilar. Pero este proceso será algo menos fácil que si, en realidad, hubiera penetrado en él.

No existe, precisamente, un centro mental para el drama o la comedia; pero sí existe una región de lo que podríamos llamar pensamiento romántico; un vasto, aunque mal definido, grupo de formas que comprende, por otra parte una masa de combinaciones vagas, pero brillantes, conectadas con la relación entre los sexos y, por otra parte, las emociones características de la caballería medieval, y otra relacionada con masas de cuentos de hadas.

La influencia de los centros mentales sobre las personas es una de las razones de que la gente piense en manadas, como ovejas; por cuanto, para el hombre de mentalidad perezosa, es más fácil aceptar los pensamientos ya creados por algún otro, que someterse al trabajo mental de considerar un tema y llegar a una decisión por sí mismo.

El fenómeno correspondiente en el plano astral actúa de manera algo diferente. Las formas emocionales no aflueyen a un solo centro mundial, sino que se refunden con otras formas de la misma clase, existentes en su vecindad; de manera que flotan, casi por todas partes, enormes y muy potentes "bloques" de sentimiento; de modo que el hombre se pone, fácilmente, en contacto con ellos y es influenciado por los mismos. Ejemplos de tal influencia ocurren en casos de pánico, furia maniática, melancolía; tales corrientes de emoción indeseable llegan al hombre a través de su centro umbilical.

De manera similar, un hombre puede ser afectado, benéficamente, por emociones nobles, que actúan por medio del centro cardíaco.

Es difícil describir la apariencia de los depósitos de pensamientos mencionados. Parece como si cada pensamiento abriera por sí mismo una senda a través de la materia del plano. Tal senda, una vez abierta, se mantiene así, o puede ser reabierta, y revificar sus partículas con cualquier esfuerzo nuevo. Si este nuevo esfuerzo sigue la dirección general desde la primera línea de pensamiento, le es mucho más fácil adaptarse lo suficiente para seguir dicha línea, que abrirse otra ligeramente diferente aunque esté muy cerca de la ya existente.

El contenido de estos centros es, como es natural, más que suficiente para el pensador ordinario; para quienes sean lo suficiente fuertes y perseverantes, existen otras posibilidades conectadas con tales centros.

Primera: Es posible, por medio de estos centros mentales, llegar a las mentes de quienes han generado la fuerza de los mismos; de esta manera uno que sea fuerte, ávido, reverente y susceptible de aprender, puede llegar hasta los grandes pensadores, y aprender de ellos los problemas de la vida.

De esta manera, el hombre es capaz de psicometrizas las diferentes formas de pensamiento de un centro mental, seguirlas hasta los pensadores, con quienes están vinculadas por vibración, y aprender de éstos otras informaciones.

Segundo: Existe lo que llamamos la Verdad en sí misma; si esta idea es demasiado abstracta para comprenderla, diremos que es el concepto de tal Verdad, según existe en la mente de nuestro Logos Solar.

Tal idea puede ser alcanzada por quien haya logrado la unión consciente con la Deidad; pero no por quien no haya llegado a tal unión. No obstante se pueden percibir reflejos de la misma , proyectados de plano a plano amortiguándose, cada vez más , a medida que desciende. Por lo menos algunos de estos reflejos enstán al alcance del hombre, cuyo pensamiento puede remontarse hasta encontrarlos.

De la existencia de estos centros mentales se deduce otro punto de interés considerable. Es natural, que muchos pensadores sean atraídos, simultáneamente, a la misma región mental y capten allí las mismas ideas exactamente.

Cuando tal ocurre es,igualmente, posible que la expresión que cada uno haga de tales ideas en el mundo mental, coincidan; en cuyo caso serán acusados de plagiarismo por los ignorantes.

El hecho de que esto no ocurra, más frecuentemente, se debe a la densidad de los cerebros humanos, los cuales pocas veces, relativamente, recuerdan lo que han aprendido en los planos superiores.

Este fenómeo ocurre no solamente en el campo de la literatura, sino también en el de las invenciones; como se sabe muy bien, en las oficinas de pagtentes, a las que llegan , con frecuencia y simultáneamente, investigaciones prácticamente idénticas.

Los escritores pueden obtener otras ideas de los registros akásicos, pero de este aspecto de nuestro tema nos ocuparemos en un capítulo posterior.

 

 

CAPÍTULO XIII

CONCIENCIA FÍSICA O DE "VIGILIA"

La Vida Mental

Aunque , para el desenvolvimiento y evolución de la mente del hombre se puede hacer algo desde afuera, la obra, en su mayor parte, ha de ser resultado de la actividad de la propia conciencia. Por tanto, quien desee un cuerpo mental fuerte, bien vitalizado, activo y capaz de captar las ideas más elevadas, que se le presenten , ha de procurar, constantemente, adquirir un recto modo de pensar.

Uno mismo es quien afecta a su cuerpo mental. Otros , como oradores y escritores, lo afectan ocasionalmente; pero el hombre mismo, siempre.

La propia influencia, sobre la composición del cuerpo mental, es muchísimo más fuerte que la de los otros; el hombre mismo fija el ritmo normal de vibración de su mente.

Los pensamientos en desarmonía con tal ritmo son rechazados al llegar a la mente. Si piensa verdad, la mentira no puede alojarse en su mente; si piensa amor, el odio no puede perturbarla; si piensa sabiduría, la ignorancia no puede paralizarla.

No se ha de permitir que la mente permanezca abandonada, por así decirlo, pues, entonces cualquier pensamiento puede arraigarse en ella y desarrollarse; tampoco se ha dejar que vibre como quiera, porque, de esta manera, responderá a cualquiér vibración pasajera. La mente pertenece al hombre, y éste no debe permitir la entrada en ella más que a los pensamientos que él, el Ego, elija.

La mayoría de los hombres no saben pensar; aún aquellos un poco avanzados, rara vez piensan con precisión y fuerza, salvo en momentos dedicados a alguna labor que exige toda su atención.

En consecuencia siempre hay un gran número de mentes abandonadas, abiertas a cualquier semilla que en ellas siembren. La vasta mayoría de la gente, si observaran con atención sus pensamientos, descubrirían que muchos de ellos proceden de alguna corriente casual de pensamientos, que no son propios, en absoluto, sino fragmentos desechados de otras mentes. El hombre común apenas sabe, exactamente en qué piensa, y por qué piensa así. En vez de dirigir su mente a alguna cuestión determinada, la deja libre o abandonada, de manera que cualquier semilla arrojada puede germinar y fructificar allí.

El estudiante con tesón trata de elevarse sobre el pensamiento del hombre medio, debe tener en cuenta que, una gran porción de los pensamientos, que surgen en su mente, es de calidad inferior a los propios; de consiguiente, ha de guardarse sobre toda clase de cuestiones sin importancia que uno ha de procurar excluir.

Si el hombre se toma el trabajo de formar el hábito de pensar sostenida hy concentradamente, conseguirá que su cerebro atienda, únicamente, los impulsos del Ego, el Pensador real; lo mantendrá tranquilo, cuando no lo usa, y se negará recibir y responder a corrientes casuales del océano de pensamientos que lo rodea; aunque no permanecerá impasible a las influencias de planos superiores, en los cuales la percepción es más aguda y el juicio más exacto, que en los planos inferiores.

Únicamente cuando el hombre es capaz de mantener su mente estable, puede reducirla a la quietud, y mantenerla en esa condición, sin pensar, en que la conciencia más elevada puede afirmarse. Sólo entonces está el hombre preparado para emprender la práctica de la meditación y de Yoga, como veremos en su tiempo. Esta es la lección práctica para entrenar el cuerpo mental.

El hombre que la practique descubrirá que, por medio del pensamiento, podemos hacer la vida más noble y feliz y , con sabiduría, poner fin al dolor.

El hombre prudente vigila sus pensamientos con el mayor cuidado; comprende que su mente es un poderoso instrumento, de cuyo empleo correcto es responsable; es su deber gobernar su pensamiento para que no se desbande y lo perjudique a él mismo y a los demás. Es , igualmente, su deber desarrollar el poder de su pensamiento, por cuanto, por medio del mismo, puede realizar mucho bien.

La lectura no desarrolla el cuerpo mental; únicamente el pensamiento lo desarrolla. La lectura es valiosa porque proporciona material para pensar; el desenvolvimiento mental estará en proporción al pensamiento que promueve la lectura.

Con ejercicio regular y presistente, aunque no excesivo, aumentará el poder del pensamiento; de la misma manera que el ejercicio desarrolla la fuerza muscular.

Sin la acción de pensar, el cuerpo mental se mantiene flojamente formado y desorganizado. Por otra parte, sin poder de concentración, es decir, sin el poder de fijar el pensamiento en una cuestión determinada, el poder mentl no se puede ejercer en absoluto.

Por lo tanto, la ley de vida, según la cual el desarrollo es el resultado del ejercicio, es aplicable al cuerpo mental, lo mismo que al cuerpo físico.

Cuando se ejercita el cuerpo mental, y se lo hace vibrar bajo la acción del pensamiento, atrae también materia nueva de la atmósfera mental, la que asimila; de esta manera, aumenta en tamaño lo mismo que en complejidad de estructura.

La cantidad de pensamiento determina el crecimiento del cuerpo; la calidad determina la clase de materia utilizada en tal crecimiento.......................

......................Cada momento de la vida da oportunidad a la conciencia para construir el vehículo mental. Despiertos o dormidos, estamos siempre construyendo tales cuerpos. Cada palpitación de la conciencia, aunque se deba a un pensamiento pasajero, atrae al cuerpo mental a algunas partículas de materia y hace que desprendan otras. Si se ha acostumbrado al cuerpo mental a vibrar con pensamientos puros y elevados, la rapidez de la vibración hace que se desprendan las partículas de materia más tosca, y éstas sean reemplazadas por partículas más fines. De esta manera, el cuerpo mental se construye cada vez más refinado y puro, y no responde a pensamientos de mal o vulgares.

Por el contrario, un cuerpo metal formado de materias groseras, será afectado por los malos pensamientos pasajeros y permanecerá insensible a los buenos...

 

 

CAPÍTULO XIV

FACULTADES

El cuerpo mental, lo mismo que el astral, puede, en el curso del tiempo, ser puesto en actividad; así aprenderá a responder a las vibraciones de la materia de su propio plano, con lo cual abrirá ante el Ego un mundo nuevo, mucho más extenso, de conocimiento y de poder.

No se ha de confundir, sin embargo, el pleno desenvolvimiento de la conciencia del cuerpo mental, con el mero aprender a utilizar este cuerpo, en cierta medida.

El hombre aprende a utilizar su cuerpo mental siempre que piensa; pero ello no quiere decir que sea capaz de utilizarlo como vehículo independiente, por medio del cual la conciencia pueda expresarse plenamente.

Como hemos visto antes, el cuerpo mental del hombre medio está mucho menos desarrollado que su cuerpo astral. En la mayoría de los hombres , las porciones superiores del cuerpo mental están todavía sin despertar, aun cuando las porciones inferiores sean vigorosamente activas.

En efecto, el cuerpo mental del hombre medio no es, realmente, un vehículo en el verdadero sentido, por cuanto el hombre no puede viajar en él, ni puede emplear los sentidos del mismo para recibir impresiones de la manera corriente.

 

En los hombres de ciencia de nuestro tiempo, aunque el cuerpo mental esté muy desarrollado, les sirve, principalmente, para utilizarlo durante la conciencia de vigilia; pero es, todavía, muy imperfecto para recibir impresiones directas de los planos superiores.

Aparte de aquellos que han sido enseñados por instructores pertenecientes a la gran Fraternidad de Iniciados, son muy pocos, realmente, los que actúan, conscientemente, en su cuerpo mental. Para ello se requiere muchos años de práctica de la meditación, además de esfuerzos especiales.

Hasta la primera Iniciación, el hombre actúa, durante la noche, en su cuerpo astral. Tan pronto alcanza perfecto control de éste, y puede utilizarlo plenamente, empieza su labor sobre el cuerpo mental. Una vez éste está completamente organizado, es un vehículo mucho más flexible que el astral, con lo cual se pueda realizar mucho, que es imposible en el plano astral.

 

El poder de actuar, libremente, en el mundo mental debe adquirirlo el candidato antes de la segunda Iniciación, por cuanto ésta tiene lugar en el plano mental inferior.

Así como la visión del plano astral es diferente de la del físico, la del plano mental, ya no podemos hablar se sentidos separados, tales como: vista y oído, sino que tenemos que postular un sentido general , el cual responde tan plenamente a las vibraciones, que cuando cualquier objeto entra en la esfera de su conocimiento, lo comprende de inmediato en todo sentido. Es decir, que lo ve, lo oye, lo siente y conoce todo cuanto hay que conocer acerca del mismo, su causa, sus efectos y sus posibilidades, en cuanto se relaciona con el plano mental e inferiores; todo ello es una sola e instantánea operación.

No se produce nunca, duda, vacilación o demora en esta acción directa del sentido más elevado. Si uno piensa en un lugar, se encuentra en él; si piensa en un amigo, éste aparece frente a él; de manera que no puede haber error; no puede ser engañado por las apariencias externas, porque, cada pensamiento y sentimiento de su amigo aparecen, en el plano mental, como un libro abierto.

Si el hombre está con un amigo, cuyo sentido superior está también abierto, el intercambio entre ellos es perfecto, más allá de toda concepción terena. Para ellos, la distancia y la separación no existen; sus sentimientos no están ocultos, ni medio expresados, por torpes palabras; no les son necesarias las preguntas ni las respuestas, porque leen los cuadros mentales a medida que se forman; el intercambio de ideas es tan rápido como la aprición de las mismas en sus mentes.

Sin embargo, esta facultad maravillosa difiere sólo en grado, pues no es muy diferente de las que están a nuestra disposición en la actualidad. Por cuanto, en el plano mental, lo mismo que en el físico, las impresiones se transmiten, todavía, por medio de vibraciones, que pasan del objeto visto a quien lo ve. Esta condición no es aplicable al plano búdico; pero de esto no vamos a ocuparnos en este libro.

 

Muy poco puede decirse con respecto a la clarividencia mental; proque es poco probable que exista, salvo en discípulos, debidamente entrenados en alguna escuela superior de ocultismo. Para éstos, se abre un nuevo mundo, en el cual se encuentra cuanto podamos imaginar de gloria y de esplendor. Todo cuanto tal mundo puede dar y sea capaz de asimilar, está al alcance del discípulo entrenado; pero para el clarividente no entrenado, llegar a ese mundo es una mera posibilidad.

Probablemente, ni uno entre mil de los clarividentes ordinarios han llegado al mismo. Algunos lo han alcanzado en trance mesmérico; casos en que el sujeto ha escapado al control del operador; pero esta ocurrencia es muy rara y se necesitan para ello cualidades casi superhumanas, en forma de elevada aspiración y pureza absoluta de pensamiento y de intención, tanto en el sujeto como en el operador. Aun en tales casos, el sujeto rara vez trae más que una memoria muy débil de una bienaventuranza intensa, pero indescriptible, por lo general, además de profundamente deformada por sus convicciones religiosas personales.

No solamente está a disposición de quienes actúan en el plano mental todo el conocimiento (en cuanto no trasciende el plano mental), sino que también, está abierto para ellos el pasado del mundo, lo mismo que el presente, porque tienen acceso a la imborrable memoria de la naturaleza.

Así, por ejemplo, para quien pueda actuar, libremente, en el cuerpo mental, hay métodos para conocer el significado de un libro, sin necesidad de leerlo. Lo más sencillo es leerno en la mente de quien lo haya estudiado; aunque esto, como es natural, tiene el inconveniente de que uno lleaga únicamente al concepto que el estudiante haya formado del mismo.

Otro método es examinar el aura del libro. Cada libro está rodeado de un aura mental, construída por los pensamientos de todos cuantos lo han leido y estudiado. De esta manera, la psicometrización de un libro da generalmente, una comprensión bastante completa del contenido del mismo.

Por otra parte, es natural que el aura del libro esté considerablemente matizada por las opiniones de los varios lectores, no expresados en el libro mismo.

Como ya se dijo en el Capítulo VIII, dado que hoy en día son pocos los lectores que estudian a fondo, como hacían los hombres de la antigüedad, las formas mentales conectadas con un libro moderno, rara vez, son tan claras y precisas como las que rodean a los manuscritos del pasado.

Un tercer plan, es profundizar el libro o manuscrito hasta ponerse en contacto con la mente del autor, según se explicó en el Capítulo X. Un cuarto método, que exige poderes superiores, es: psicometrizar el tema del libro, y visitar, mentalmente, el centro de pensamiento de tal tema, a donde convergen todas las corrientes del mismo...

 

 

 

 

 

CAPÍTULO XV

CONCENTRACIÓN

CAPÍTULO XVI

MEDITACIÓN

CAPÍTULO XVII

CONTEMPLACIÓN

CAPÍTULO XVIII

VIDA DURANTE EL SUEÑO

CAPÍTULO XIX

EL MÂYÂVIRÛPA

CAPÍTULO XX

DEVACHAN-FUNDAMENTOS

CAPÍTULO XXI

DEVACHAN- DURACIÓN E INTENSIDAD

CAPÍTULO XXII

DETALLES ADICIONALES SOBRE EL DEVACHAN

 

CAPÍTULO XXIII

EL PRIMER CIELO-SÉPTIMO SUBPLANO

CAPÍTULO XXIV

SEGUNDO CIELO- SEXTO SUBPLANO

CAPÍTULO XXV

EL TERCER CIELO- QUINTO SUBPLANO

CAPÍTULO XXVI

EL CUARTO CIELO- CUARTO SUBPLANO

 

 

CAPÍTULO XXVII

EL PLANO MENTAL

CAPÍTULO XXVIII

LOS REGISTROS AKASICOS

CAPÍTULO XXIX

HABITANTES DEL PLANO MENTAL

CAPÍTULO XXX

MUERTE DEL CUERPO MENTAL

CAPÍTULO XXXI

LA PERSONALIDAD Y EL EGO

.............La personalidad se compone de los vehículos transitorios, por medio de los cuales el hombre real, o sea, el pensador, se expresa en los mundos físico, astral y mental inferior; es decir, sus actividades físicas, astrales y mentales inferiores y en todo cuanto se relaciona con estos vehículos.

............La individualidad se compone del Pensador mismo, o sea, el Yo en el cuerpo causal. Así como del árbol brotan hojas, que perduran durante la primavera, el verano y el otoño, así de la individualidad surgen personalidades que perduran durante períodos de vida en los planos físico, astral y mental inferior. De la misma manera que las hojas absorben, asimilan y transfieren nutrimiento a la sabia, la cual con el tiempo, se recogen en el tronco, mientras las hojas caen y perecen, así la personalidad recoge experiencia y la transfiere a la individualidad originante y , con el tiempo y una vez cumplida su tarea, cae y perece...................................................

.............El pensador, es decir, la Individualidad, es el único que persiste. Es el hombre para quien nunca suena la hora. El joven eterno quien, como dice el Bhagavad Gita, se reviste de cuerpos y los desecha, como el hombre se pone nuevos vestidos y arroja los viejos.

Cada personalidad es un papael nuevo del actor inmortal, quien pisa el escenario de la vida humano una y otra vez; sólo que, en el drama de la vida, cada personaje es hijo de los precedentes y padre de los que han de venir; de manera que la historia de la vida es continua......................................

................La personalidad, con sus sentimientos, deseos, pasiones y pensamientos transitorios, forma, así una entidad casi independiente; sin embargo deriva siempre sus energías del Pensador al que envuelve. Además como las exigencias de tal personalidad pertenecen a los mundos inferiores, con frecuencia, se ponen directamente en antagonismo con los intereses permanentes de la Individualidad; es decir, del "Morador del cuerpo", y se origina un conflicto en que la vitoria, a veces, se inclina hacia el placer temporario y, a veces, hacia el interés permanente.

En lo que respecta a la personalidad, el obstáculo a vencer es Asmitâ, o sea, la idea "yo soy esto", o lo que un Maestro llamó, una vez, "propia personalidad". Como hemos visto, la personalidad se desarrolla, en el transcurso de la vida, en algo bien definido, que determina la forma física, astral y mental, la ocupación y los hábitos. Si tal personalidad es buena no hay objeción que hacer. Pero la vida inmanente en ella llega a persuadirse de que es la personalidad; entonces empezará a servir los intereses de ésta, en vez de utilizarla como mera herramienta para fines espirituales. A consecuencia de este error, los hombres buscan riqueza, poder, fama, etc.

La Propia Personalidad es el mayor obstáculo que encuentra el Yo Superior para utilizarla y alcanzar progreso espiritual.

La vida de una personalidad empieza, como es natural, cuando el pensador forma un nuevo cuerpo mental y persiste hasta que ese cuerpo mental se desintegra, al término del período pasado en el Devachan. El objeto del Ego es desarrollar sus poderes latentes, lo cual consigue asumiento personalidades sucesivas. Los hombres que no entienden esto, que en la actualidad son la gran mayoría de la humanidad, consideran a la personalidad como el yo real y , en consecuencia, viven para ella, únicamente, regulando sus vidas de acuerdo a lo que les parece más ventajoso.

Sin embargo, el hombre, que comprende, se da cuenta de que lo único importante es la vida del Ego, y el progreso de éste es el objeto para el cual debe utilizar la personalidad temporaria. Así, cuando ha de escoger entre dos líneas posibles de acción, no elige, como la mayoría, aquella que ha de traerle más placer o provecho como personalidad, sino la que va a resultar en un mayor progreso para el Ego. La experiencia le enseña pronto que nada que no sea bueno para todos, es realmente bueno para él ni para otros. Así aprende al olvidarse completamente de sí mismo y a pensar, únicamente, lo que es mejor para la humanidad como un todo...................

 

CAPÍTULO XXXII

RENACIMIENTO

CAPÍTULO XXXIII

DISCIPULADO

CAPÍTULO XXXIV

CONCLUSIÓN

 

 

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I.- DESCRIPCIÓN GENERAL

CAPÍTULO II.-COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA

CAPÍTULO III.-COLORES

CAPÍTULO IV.-FUNCIONES

CAPÍTULO V.- CHAKRAS O CENTROS

CAPÍTULO VI.-KUNDALINI

 

 

CAPÍTULO VII .-FORMAS DE PENSAMIENTO

CAPÍTULO VIII.-VIDA FÍSICA

CAPÍTULO IX .- VIDA DE SUEÑO

CAPÍTULO X .- SUEÑOS

CAPÍTULO XI.- CONTINUIDAD DE CONCIENCIA

CAPÍTULO XII.-LA MUERTE Y EL ELEMENTAL DEL DESEO

 

CAPÍTULO XIII.-VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE:PRINCIPIOS

CAPÍTULO XIV.-VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE:PECULIARIDADES

CAPÍTULO XV .-VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE:CASOS ESPECIALES

CAPÍTULO XVI.-EL PLANO ASTRAL

CAPÍTULO XVII. -DIVERSOS FENÓMENOS ASTRALES

CAPÍTULO XVIII.-LA CUARTA DIMENSIÓN

 

CAPÍTULO XIX.-ENTIDADES ASTRALES: HUMANAS

CAPÍTULO XX .-ENTIDADES ASTRALES: NO HUMANAS

CAPÍTULO XXI.-ENTIDADES ASTRALES ARTIFICIALES

CAPÍTULO XXII.-ESPIRITISMO

CAPÍTULO XXIII.-MUERTE ASTRAL

CAPÍTULO XXIV.-RENACIMIENTO

 

CAPÍTULO XXV . - DOMINIO SOBRE LAS EMOCIONES

El trabajo de compilar este libro será en vano, si el estudiante del mismo no se ha convencido de la necesidad de : primero, alcanzar el contralor de su cuerpo astral; en segundo lugar, de convertirlo gradualmente en un vehículo de la conciencia, obediente por completo a la voluntad del hombre real, o sea, el Ego; en tercer lugar, desarrollar y perfeccionar, a su tiempo, los diferentes poderes de dicho cuerpo.

El hombre mundano medio sabe muy poco, y se preocupa menos ,de estas cosas; pero para el estudiante de ocultismo es de importancia fundamental que alcance pleno dominio sobre todos sus vehículos - físico, astral y mental-.

Aunque para realizarlos y estudiarlos necesitamos separarlos y considerarlos individualmente, en la vida práctiva veremos que, en buena medida, los tres cuerpos pueden ser entrenados simultáneamente; de manera que cualquier poder desarrollado en uno ayuda el desarrollo de los otros dos.

Hemos ya visto la necesidad de purificar el cuerpo físico, mediante la selección del alimento, de las bebidas y por la higiene, etc., al objeto de hacer menos difícil el contralor del cuerpo astral.

El mismo principio se aplica, pero con mayor fuerza, al cuerpo mental; porque en último extremo, sólo con el pensamiento y la voluntad podemos subyugar los deseos, las emociones y las pasiones del cuerpo astral.

Para muchos temperamentos será de gran ayuda el detenido estudio de la psicología de las emociones, por cuanto es mucho más fácil dominar una fuerza cuyo génesis y naturaleza se conoce plenamente.

A este fin , el autor recomienda muy encarecidamente el estudio de los principios expuestos en el luminoso tratado, "La ciencia de las Emociones" por Bhagavan Das.

La tesis principal de dicha obra podemos exponerla brevemente como sigue:

Toda existencia manifestada puede ser analizada como el Yo, el No-yo y la Relación entre los dos.

Podemos dividir la Relación en :

1.-Conocimiento (Gnyâyam);

2.-Deseo (Ichchâ);

3.-Acción (Kriyâ);

Saber, desear y procurar o actuar comprenden toda la vida consciente.

El sentimiento o emoción es de dos clases, placentero o doloroso. El placer que es fundamentalmente una sensación de plenitud, produce atracción, amor (râga); el dolor fundamentalmente una sensación de falta, produce repulsión, odio (dvesha).

De la atracción provienen todas las emociones del amor; de la repulsión proceden todas las emociones del odio. Todas la emociones surgen del amor, del odio, o de ambos, en grados variados de intensidad.

La naturaleza precisa de una emoción paticular la determina la relación entre quien experimenta la emoción y el objeto que la motiva.

Quien experimenta la emoción puede ser, en cuanto respecta a las circunstacias vinculadas a la emoción,

-------------------1.- Más que el objeto de ella;

-------------------2.- Igual al mismo

-------------------3.- Menos que el tal objeto.

Continuando este análisis, llegamos a seis posibles tipos de elementos-emoción, indicados en la columna 3 de la Tabla siguiente.

En la cuarta columna se indican subdivisiones de los elementos primarios, en varios grados de intensidad, siendo los más fuertes los de arriba y los más débiles los de abajo.

Todas las emociones humanas contienen uno de tales elementos-emociones, o más frecuentemente, dos o más de ellos combinados.

 

GENESIS DE LAS EMOCIONES

CUALITATIVA (1) CUANTITATIVA(2) ELEMENTO-EMOCIÓN PRIMARIO(3) GRADOS DE EMOCIÓN(4)
      CULTO
      ADORACIÓN
      REVERENCIA
AMOR al SUPERIOR REVERENCIA ESTIMA
      RESPETO
      ADMIRACIÓN
      AFECTO
      CAMARADERÍA
AMOR al IGUAL AFECTO AMISTAD
      CORTESÍA
      COMPASIÓN
AMOR al INFERIOR BENEVOLENCIA TERNURA
      BONDAD
      LÁSTIMA
      HORROR
ODIO al SUPERIOR TEMOR TERROR
      TEMOR
      APRENSIÓN
      HOSTILIDAD
      RUDEZA
ODIO al IGUAL IRA AVERSIÓN
      FRIALDAD
      DISTANCIAMIENTO
      DESPRECIO
ODIO al INFERIOR ORGULLO O TIRANÍA DESDÉN
      MENOSPRECIO
      ARROGANCIA

 

Otra línea de estudio, valiosa para quienes aspiran a conocerse y dominarse a sí mismos, es la de la conciencia colectiva o de las multides.

La mejor obra que el autor conoce sobre el tema es la de Sir Martín Conway, "La Multitud en la Paz y en la Guerra".

Con maravillosa lucidez y riqueza de ilustraciones,Sir Martín demuestra los siguientes hechos fundamentales:

1.-La gran mayoría de los hombres se desarrollan en medio de, y pertenecen a, ciertos grupos psicológicos, o sea grupos de personas que piensan, y sobre todo, sienten similarmente. Tales grupos son:

el hogar, los amigos y asociados, las escuelas y universidades, las profesiones, las sectas religiosas, los partidos políticos, las naciones, las razas, etc. Hasta los que leen los mismos periódicos, o pertenecen a una misma sociedad forman un grupo psicológico.

2.-Tales grupos se forman principalmente atraídos o dominados por sentimientos y emociones, no por el pensamiento.

Una multitud siente todas las emociones, pero no tiene intelecto; puede sentir, pero no pensar. Las opiniones del grupo o de la multitud nunca, o rara vez, se forman razonando; sino que son pasiones infeccionsas, que recorren el entero cuerpo como una corriente eléctrica, cuyo origen es frecuentemente un solo cerebro.

Una vez que la idea u opinión prende en la multitud, el individuo pierde rápidamente su poder de pensar y sentir de por sí, y deviene uno con la multitud, participando de la vida, opiniones, prejuicios, actitudes, etc. de la misma.

3.- Muy pocos tienen el coraje de separarse delos diversos grupos a que pertenecen; la inmensa mayoría permanece toda su vida bajo el dominio de los grupos en que están absorbidos.

Sir Martín procede a enumerar, y describir las distintas actitudes del grupo, y muestra en qué difieren de las virtudes del individuo; siendo las del grupo, en conjunto, de orden muy inferior y más primitivas.

a) El Cabecilla de la Multitud. Este es el que domina y dirige a la multitud, imponiendo en ella sus ideas, en virtud de la fuerza de su personalidad. Ejemplos de este tipo son : Napoleón, Disraeli, Cesar y Carlomagno.

b) El Exponente de la Multitud. Este tipo, enteramente distinto del anterior, es uno que siente, por sensibilidad natural, lo que la multitud siente, o va a sentir, y sabe expresar en lenguaje preciso y gráfico, las emociones de la multitud, que en ésta son inarticuladas. Estos individuos rara vez razonan sobre los problemas, para luego proclamar su evangelio; sino que esperan que las emociones de la multitud tomen forma; luego se lanzan en medio de ella y expresan con elocuencia fuerza y entusiasmo lo que la gente que los rodea siente vaga y confusamente. Los ejemplos de esta clase son muy comunes, especialmente en el campo político.

c) El Representante de la Multitud. Los dirigentes de multitudes de este tipo son figurones pintorescos, más que fuerzas individuales. Ejemplos típicos son un rey constitucional, un cónsul, un embajador, un juez (a lo menos en Inglaterra). Estos son meramente "el pueblo", la "opinión pública" personificados; hablan con la voz del pueblo, actúan en nombre de éste, y lo representan ante el mundo. Han de reprimir u ocultar sus opiniones personales, aparentar sentir lo que el pueblo siente, actuar de acuerdo con los deseos y sentimientos del pueblo.

Lo que antecede es un mero esbozo de los principios más importantes, enunciados en el extraordinario libro mencionado, cuyo detenido estudio recomendamos.

No sólo ayudará al estudiante a apreciar con justeza las fuerzas que mueven "la opinión pública", sino también a valorizar debídamente sus propias creencias, opiniones y actitudes personales con respecto a muchas cuestiones del día.

Es igualmente de la mayor importancia que el estudiante de ocultismo actúe sobre sus pensamientos y sentimientos deliberada y conscientemente.

La sentencia griega: " Conócete a ti mismo", es un excelente consejo, porque el conocimiento de uno mismo es absolutamente necesario para quien aspire a progresar.

El estudiante no ha de permitir ser arrastrado, ni quedar sumergido en una emoción o forma de pensamiento colectivos, los cuales crean una especie de atmósfera, a través de la cual se ven todas las cosas, todo lo que colorea y que tan manifiestamente domina e inclina a las multitudes entre las que se mueve.

No es fácil ponerse en contra de un prejuicio popular, debido al incesante martilleo de formas mentales y a las corrientes de pensamientos que llenan la atmósfera; no obstante el estudiante de ocultismo ha de aprender a mantenterse firme. Además, ha de ser capaz de reconocer los diversos tipos de dirigentes de multitudes y no permitir ser dominado, persuadido o halagado a aceptar ideas, o seguir lineas de acción, sin la debida reflexión y con todas sus facultades alerta.

La influencia de las multitudes psicológicas y de los cabecillas de multitudes es, en el mundo de hoy, como probablemente lo ha sido en todas las épocas, muy grande; las fuerzas que manejan son sutiles y de gran alcance, de manera que el estudiante, que trata de admirir el dominio de sí mismo y desea regir su propia vida emocional e intelectual ha de estar constantemente en guardia contra tan insidiosas influencias.

CAPÍTULO XXVI. - DESARROLLO DE PODERES ASTRALES

CAPÍTULO XXVII.- CLARIVIDENCIA EN ESPACIO Y TIEMPO

CAPÍTULO XXVIII.-AUXILIARES INVISIBLES

CAPÍTULO XXIX . -DISCIPULADO

CAPÍTULO XXX . - CONCLUSIÓN.

 

 

CAPÍTULO I

DESCRIPCIÓN GENERAL

Todo estudiante de ocultismo sabe que el ser humano posee varios cuerpos o vehículos, por medio de los cuales puede expresarse en los diversos planos de la naturaleza: físico, astral, mental, etc.

El ocultista clasifica la materia física en siete grados u órdenes de densidad, a saber:

Atómico.

Subatómico.

Superatómico.

Etérico.

Gaseoso

Líquido.

Sólido.

Partículas de todos estos grados entran en la composición del vehículo físico. Éste, sin embargo, consta de dos divisiones bien marcadas, a saber: el cuerpo denso, compuesto de sólidos, líquidos y gases, y el Cuerpo Etérico, o doble, como se lo llama frecuentemente, que se compone de los cuatro grados más finos de materia.

Es nuestro propósito estudiar en esta obra lo que se refiere al Doble Etérico; su naturaleza, apariencia y funciones; las relaciones del mismo con otros vehículos y su conexión con Prana, o Vitalidad; su nacimiento, crecimiento y decadencia; así como también la relación del mismo con ciertos métodos de curar, con el mesmerismo, la mediumnidad y las materializaciones; los poderes que puede ejercitar, y una multitud de fenómenos etéricos con los cuales tiene relación.

Resumiento, hemos de ver que el Doble Etérico, aunque necesario para la vida del cuerpo físico, no es, propiamente hablando, un vehículo separado de conciencia; recibe y distribuye la fuerza vital que emana del Sol, de manera que está intimamente relacionado con la salud física; contiene ciertos Chakras o Centros de Fuerza propios, cada uno de los cuales tiene una función determinada.

De la acción de la materia etérica depende, en gran parte, la memoria de la vida de sueños.

El Doble Etérico juega parte importante al determinar la clase de cuerpo físico que un Ego encarnante recibirá, al igual que el cuerpo físico, decae y muere a su debido tiempo, liberando al "Alma", para la etapa siguiente de su viaje cíclico; está especialmente asociado con lo que se conoce como Curación Magnética o Vital y también con el Mesmerismo, sea con fines de curación, de anestesia o de trance; es el factor principal en los fenómenos de espiritismo, tales como el movimiento de objetos, producción de golpes y otros sonidos y materializaciones de toda clase.

El desenvolvimiento de las facultades etéricas confiere nuevos poderes y revela muchos fenómenos, que están más allá de la experiencia de la mayoría de los hombres; mediante la utilización de la materia del cuerpo etérico se puede "magnetizar objetos, así como también se puede mesmerizar a seres vivientes; finalmente, el cuerpo etérico proporciona el material del cual se forma la substancia conocida como ectoplasma...............

 

CAPÍTULO II

PRANA O VITALIDAD

CAPÍTULO III

CENTROS DE FUERZA

CAPÍTULO IV

EL CENTRO DEL BAZO

CAPÍTULO V

EL CENTRO EN LA BASE DE LA COLUMNA VERTEBRAL

CAPÍTULO VI

EL CENTRO DEL OMBLIGO

 

CAPÍTULO VII

EL CENTRO CARDÍACO O DEL CORAZÓN

Como ya hemos tratado del tercer centro el del bazo, pasamos al cuarto, el del corazón o cardíaco.

Este centro tiene doce rayos o radiaciones; es de color dorado resplandeciente. Recibe el rayo amarillo del centro del bazo; si la corriente es plena y fuerte, imprime fuerza y regularidad a la acción del corazón. Al fluir alrededor del chakra, el rayo amarillo interpenetra la sangre también y así llega a todas partes del cuerpo.

Llega también al cerebro, al que satura, aunque se dirige principalmente a la flor de doce pétalos, siuada en medio del séptimo centro, el más elevado. Confiere al cerebro poder para discurrir sobre ideas altamente filosóficas y metafísicas.

Al despertal el centro astral correspondiente, dota al hombre del poder de comprender y simpatizar y así apreciar instintivamente los sentimientos de otras entidades astrales.

El centro etérico, de consiguiente, hace que la persona se dé cuenta, en conciencia física, de los gozos y tristezas de los demás, y, a veces, hace que se reproduzcan en ella, por simpatía, los dolores y el malestar físico de otros.

El hombre sánscrito de este chakra es Anâhata.

CAPÍTULO VIII

EL CENTRO LARÍNGEO O DE LA GARGANTA

CAPÍTULO IX

EL CENTRO EN EL ENTRECEJO

CAPÍTULO X

EL CENTRO EN LO ALTO DE LA CABEZA

CAPÍTULO XI

Este centro, el séptimo, situado en lo alto de la cabeza, es de construcción algo diferente de la de los otros seis. En los libros hindúes se lo llama el loto de mil pétalos, aunque el número real de radiaciones de fuerza primaria es de 960. Además de esto , posee una especie de remolino subsidiario, o actividad menor, en su porción central, que tiene doce ondulaciones propias.

Una vez plenamente activo, este chakra es quizás el más resplandeciente de todos, lleno de indescriptibles efectos cromáticos y vibrando con casi inconcebible rapidez.

La porción central es de color blanco fulgurante, inundada de oro en el centro.

Este recibe, en su porción externa, el rayo violeta que pasa por el centro laríngeo; a la vez que, en su porción central, recibe el rayo amarillo del centro cardíaco.

El despertamiento del correspondiente centro astral redondea y completa la vida astral, dotando a la persona con la perfección de sus facultades.

En unas personas los chakras astrales que corresponden a los chakras sexto y séptimo etéricos convergen ambos al cuerpo pituitario, siendo este último órgano prácticamente el único eslabón directo entre el físico y los planos superiores.

En otras personas, sin embargo, aunque el sexto chakra sigue unido al cuerpo pituitario, el séptimo se arquea o inclina hasta coincidir con el órgano atrofiado, conocido como glándula pineal, la cual deviene para tales personas, la línea de comunicación directa con el mental inferior, sin aparentemente pasar, de la manera usual por el plano astral intermedio.

Esto explica el hincapié que, a veces, se hace en el desenvolvimiento de la glándula pineal.

El despertamiento del centro etérico permite a la persona salir por el mismo del cuerpo físico a plena conciencia; y también volver a entrar sin perderla, de manera que tendrá continuidad de conciencia día y noche.

La razón real de la tonsura, según la práctica de la Iglesia Católica Romana, fué dejar al descubierto el chakra brahmarandra, de manera que no haya el más mínimo entorpecimiento en el camino de la fuerza psíquica que los candidatos han de procurar despertar en sus meditaciones.

DESCARGAS

 

CAPÍTULO XII

TABULACIONES DE LOS RESULTADOS

CAPÍTULO XIII

KUNDALINI

CAPÍTULO XIV

TELA O MEMBRANA ATÓMICA

CAPÍTULO XV

NACIMIENTO

CAPÍTULO XVI

LA MUERTE

CAPÍTULO XVII

CURACIÓN

CAPÍTULO XVIII

MESMERISMO

CAPÍTULO XIX

CASCARONES Y RESGUARDOS

 

CAPÍTULO XX

MEDIUMNIDAD

CAPÍTULO XXI

LA OBRA DEL DR. WALTER J. KILNER

CAPÍTULO XXII

FACULTADES ETÉRICAS

CAPÍTULO XXIII

MAGNETIZACIÓN DE OBJETOS

CAPÍTULO XXIV

ECTOPLASMA

CAPÍTULO XXV

CONCLUSIÓN

 

 

I N D I C E

INTRODUCCIÓN

 

CAPÍTULO I

DESCRIPCIÓN GENERAL

 

CAPÍTULO II

EL CAMPO DE EVOLUCIÓN

 

CAPÍTULO III

EL ADVENIMIENTO DE LAS MÓNADAS

 

CAPÍTULO IV

FORMACIÓN DE LOS PLANOS

 

CAPÍTULO V

LOS REINOS DE VIDA

 

CAPÍTULO VI

LA ANEXIÓN DE LOS ÁTOMOS: TRIADA SUPERIOR

 

 

 

CAPÍTULO VII

LA ANEXIÓN DE LOS ÁTOMOS: TRÍADA SUPERIOR

 

CAPÍTULO VIII

LAS JERARQUÍAS CREADORAS

 

CAPÍTULO IX

ALMAS GRUPALES

 

CAPÍTULO X

ALMAS GRUPALES MINERALES

 

CAPÍTULO XI

ALMAS GRUPALES VEGETALES

 

CAPÍTULO XII

ALMAS GRUPALES ANIMALES

 

 

CAPÍTULO XIII

INDIVIDUALIZACIÓN

 

CAPÍTULO XIV

MÉTODOS Y GRADOS DE INDIVIDUALIZACIÓN

 

CAPÍTULO XV

FUNCIONES DEL CUERPO CAUSAL

 

CAPÍTULO XVI

COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA DEL CUERPO CAUSAL

 

CAPÍTULO XVII

PENSAMIENTO CAUSAL

Como sabemos, el plano mental es la esfera de acción de lo que llamamos mente o manas, en el hombre. Ya hemos visto que este plano consta de dos partes, la superior, compuesta de los tres subplanos más elevados, y la inferior que comprende los cuatro subplanos inferiores. Estas dos divisiones reciben el nombre de arupa, o sin forma, y rupa, con forma, respectivamente.

 

En el hombre, el intelecto tiene como vehículo el cuerpo causal, siendo su función el pensamiento abstracto. La mente tiene como vehículo el cuerpo ental y como función el pensamiento concreto.

La Mente adquiere conocimiento al utilizar los sentidos, para sus observaciones; actúa sobre sus percepciones y de éstas, forma conceptos. Sus poderes son: la atención, la memoria, el razonamiento por inducción y deducción, la imaginación etc.

Los nombres arupa y rupa se citan con el fin de indicar cierta cualidad de la materia del plano mental. En la parte inferior del mismo la materia se moldea con gran facilidad en formas definidas, mediante la acción del pensamiento humano; en la división superior no ocurre lo mismo; el pensamiento más abstracto en ella se manifiesta a la vista del clarividente en destellos o corrientes.

En el nivel de arupa, la diferencia en los efectos del pensamiento es muy marcada, especialmente en lo que respecta a la esencia elemental. La perturbación originada en la mera materia del plano es similar, si bien es de mayor intensidad en esta forma de materia mucho más refinada. Pero, en la esencia elemental no se crea froma alguna y el método de acción cambia por completo.

En los subplanos inferiores, el elmental, o forma mental creado allí, flota alrededor de la persona en la que se piensa, aguradando la oportunidad favorable para descargar su energía en el cuerpo mental, en el astral y hasta en el físico. Pero en los tres subplanos superiores el efecto es una especie de destello de la esencia del cuerpo causal del pensador que va directamente al cuerpo causal del objeto de su pensamiento.

De manera que, así como en los subplanos inferiores, el pensamiento va dirigido siempre a la personalidad solamente, en los planos superiores afectga al ego reencarnante, al hombre real mismo. Si el mensaje tiene algo que ver con la personalidad, llegará a ésta sólo desde arriba, por mediación del cuerpo causal.

Se dice que es muy digno de notar la manera sorprendente en que una idea abstracta, o arupa, se transforma en pensamiento concreto al revestirse de materia de los cuatro subplanos inferiores.

El ejemplo más sencillo y típico es el de un triángulo. Aunque es difícil describirlo con palabras, por pertenecer éstas al plano de la forma, la idea abstracta de un triángulo en realidad reside en los subplanos superiores. Significa una no-figura, y sin embargo, es una figura. Ésta que aun no es una figura determinada, está circunscrita por tres líneas, aunque no determinadas; sus trés ángulos poseen la propiedad de formar colectivamente dos angulos rectos: sin embargo, no son ángulos definidos.

 

En los subplanos de arupa, esta idea abstracta de un triángulo tiene existencia real. El sentido del cuerpo causal lo ve, o percibe. Es un hecho en conciencia, externo para el observador, aunque no es lo que comúnmente entendemos como forma.

 

Si se pone dicho triángulo en contacto con la materia de los subplanos inferiores, éste se convierte instantáneamente en un número indefinido de triángulos, cada uno de los cuales asume una forma definida. Estos serán triángulos de todas formas conocidas - equiláteros, isósceles, escalenos, de ángulo recto, agudo, obtuso- entrando todos ellos en existencia visible.

...............................

 

 

CAPÍTULO XVIII

DESENVOLVIMIENTO Y FACULTADES DEL CUERPO CAUSAL

 

 

CAPÍTULO XIX

LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE

 

CAPÍTULO XX

EL SEXTO CIELO: SEGUNDO SUB-PLANO

 

CAPÍTULO XXI

EL SÉPTIMO CIELO: PRIMER SUB-PLANO

 

CAPÍTULO XXII

TRISHNA: LA CAUSA DE LA REENCARNACIÓN

 

CAPÍTULO XXIII

LOS ÁTOMOS PERMANENTES Y EL MECANISMO DE REENCARNACIÓN

 

CAPÍTULO XXIV

EL EGO Y LA REENCARNACIÓN

 

CAPÍTULO XXV

EL EGO Y SU "INVERSIÓN"

 

 

CAPÍTULO XXVI

EL EGO Y LA PERSONALIDAD

 

CAPÍTULO XXVII

EL EGO Y LA PERSONALIDAD

 

CAPÍTULO XXIX

EL RECUERDO DE VIDAS PASADAS

 

CAPÍTULO XXX

EL EGO EN SU PROPIO PLANO

 

 

 

CAPÍTULO XXXI

LA INICIACIÓN

 

CAPÍTULO XXXII

CONCIENCIA BÚDICA

 

CAPÍTULO XXXIV

LA SEGUNDA INICIACIÓN Y OTRAS MÁS ELEVADAS

 

CAPÍTULO XXXV

CONCLUSIÓN

 

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