LA DOCTRINA SECRETA (COSMOGENÉSIS)

VOLUMEN I

 

 

 

PROEMIO

 

 

PÁGINAS DE UNOS ANALES PREHISTÓRICOS


La que escribe estas líneas tiene a la vista un manuscrito arcaico, una colección de hojas de palma impermeables a la acción del agua, del fuego y del aire, por un procedimiento específico desconocido. Hay en la primera página un disco de perfecta blancura, destacándose sobre un fondo de un negro intenso. En la página siguiente aparece el mismo disco, pero con un punto en el centro. El primero, como sabe el que se dedica a estos estudios, representa al Kosmos en la Eternidad, antes de volver a despertar la Energía aún en reposo, la emanación del Mundo en sistemas posteriores. El punto en el disco, hasta entonces inmaculado, Espacio y Eternidad en Pralaya, indica la aurora de la diferenciación. Es el punto en el Huevo del Mundo, el germen interno de donde se desarrollará el Universo, el Todo, el Kosmos infinito y periódico; germen que es latente o activo, periódicamente y por turnos. El único círculo es la Unidad divina de donde todo procede y a donde todo vuelve: su circunferencia, símbolo forzosamente limitado, por razón de la limitación de la mente humana, indica la PRESENCIA abstracta y siempre incognoscible, y su plano, el Alma Universal, aunque la dos son una. El ser blanca sólo la superficie del disco, y negro el fondo que lo rodea, muestra claramente que su plano es el único conocimiento, aunque todavía opaco y brumoso, que el hombre puede alcanzar. En este plano se originan las manifestaciones manvantáricas; porque en esta ALMA es donde dormita durante el Pralaya el Pensamiento Divino (1), en el cual reposa oculto el plan de todas las cosmogonías y teogonías futuras.

 


Es la VIDA UNA, eterna, invisible, aunque omnipresente; sin principio ni fin, aunque periódica en sus manifestaciones regulares (entre cuyos períodos reina el obscuro misterio del No-Ser); inconsciente, y sin embargo Conciencia absoluta; incomprensible, y sin embargo, la única Realidad existente por sí misma; a la verdad, “un Caos para los sentidos, un Kosmos para la razón”. Su atributo único y absoluto, que es Ello mismo, Movimiento eterno e incesante, es llamado esotéricamente el Gran Aliento (2), que es el movimiento perpetuo del Universo, en el sentido de Espacio sin límites y siempre presente. Aquello que permanece inmóvil no puede ser Divino. Pero de hecho y en realidad, nada existe en absoluto inmóvil en el Alma Universal.
Casi cinco siglos antes de nuestra era, Leucipo, el preceptor de Demócrito, sostenía que el Espacio estaba eternamente lleno de átomos impulsados por movimiento incesante, que daba origen, en el debido transcurso del tiempo, y a medida que se agregaban, al movimiento rotatorio por virtud de colisiones mutuas que producían movimientos laterales. Epicuro y Lucrecio enseñaron lo mismo, añadiendo únicamente a la moción lateral de los átomos, la idea de la afinidad, que es una enseñanza oculta.

 

 


Desde el comienzo de lo que constituye la herencia del hombre; desde la aparición primera de los arquitectos del globo en que vive, la Deidad no revelada fue reconocida y considerada bajo su único aspecto filosófico -el Movimiento Universal, la vibración del Aliento creador en la Naturaleza-. El Ocultismo sintetiza así la Existencia Una: “La Deidad es un fuego misterioso vivo (o moviente), y los eternos testigos de esta Presencia invisible, son la Luz, el Calor y la Humedad”, trinidad esta última que abarca y es causa de todos los fenómenos de la Naturaleza (3).El movimiento intracósmico es eterno e incesante; el movimiento cósmico, el visible o sea aquel que es objeto de la percepción, es finito y periódico. Como eterna abstracción es lo Siempre Presente; como manifestación, es finito, así en la dirección venidera como en la opuesta, siendo las dos el Alfa y la Omega de las reconstrucciones sucesivas. El Kosmos -el Nóumeno- no tiene que ver con las relaciones causales del Mundo fenomenal. Sólo refiriéndose al Alma intracósmica, al Kosmos ideal en el inmutable Pensamiento Divino, podemos decir: “Jamás tuvo principio, ni jamás tendrá fin”. Por lo que hace a su cuerpo u organización cósmica, aunque no puede decirse que haya tenido una primera construcción, o que haya de tener una última, sin embargo, a cada nuevo Manvántara, puede considerarse su organización como la primera y la última de su especie, puesto que evoluciona cada vez en un plano más elevado.
Se declaró hace tan sólo unos cuantos años que:

La doctrina esotérica enseña, lo mismo que el buddhismo y el brahmanismo, y aun la kabala, que la Esencia una, infinita y desconocida, existe en toda eternidad, y que es ya pasiva, o ya activa en sucesiones alternadas, armónicas y regulares. En el poético lenguaje de Manu, llámase a estas condiciones los Días y las Noches de Brahmâ. Este último está “despierto” o “dormido”. Los svâbhâvikas, o filósofos de la más antigua escuela del buddhismo, que todavía existe en Nepal, especulan únicamente sobre la condición activa de esta “Esencia”, a la cual ellos llaman Svabhâvat, y consideran como una necedad el teorizar acerca del poder abstracto e “incognoscible” en su condición pasiva. De aquí que sean llamados ateos por los teólogos cristianos y por los sabios modernos; pues ni unos ni otros son capaces de comprender la lógica profunda de su filosofía. Los primeros no consentirán otro Dios más que la personificación de dos poderes secundarios que han dado forma al Universo visible, y la cual ha venido a ser el Dios antropomórfico de los cristianos -el Jehovah masculino, rugiendo entre truenos y rayos-. A su vez, la ciencia racionalista considera a buddhistas y svâbhâvikas como los positivistas” de las edades arcaicas. Si consideramos la filosofía de estos últimos sólo bajo uno de sus aspectos, pueden tener razón nuestros materialistas en su manera de considerarla. Sostienen los buddhistas que no hay Creador, sino una infinidad de poderes creadores, que colectivamente forman la eterna substancia, cuya esencia es inescrutable; y de aquí que no sea objeto de especulación para ningún filósofo verdadero. Sócrates rehusaba invariablemente discutir acerca del misterio del ser universal, y sin embargo a nadie se le ocurrió acusarle de ateísmo, excepto a aquellos que deseaban su muerte. Al inaugurarse un período de actividad -dice la Doctrina Secreta- tiene lugar una expansión de esta Esencia Divina de fuera adentro y de dentro afuera, con arreglo a la ley eterna e inmutable, siendo el último resultado de la larga cadena de fuerzas cósmicas, puestas así en movimiento progresivo, el universo fenomenal y visible. Del mismo modo, cuando sobreviene la condición pasiva, tiene lugar una contracción de la Esencia Divina, y la obra previa de la creación es gradual y progresivamente deshecha. El universo visible se desintegra, sus materiales se dispersan, y solitarias “tinieblas” es lo único que incuba una vez más sobre la faz del “abismo”. Empleando una metáfora de los libros secretos, que explicará la idea de un modo más claro, una espiración de la “esencia desconocida” produce el mundo; y una inhalación es causa de que desaparezca. Este proceso ha tenido lugar de toda eternidad, y nuestro Universo presente es solamente uno de la serie infinita que no ha tenido principio ni tendrá fin (4).

 

 

Este párrafo será explicado, hasta donde sea posible, en la obra presente. Y si bien tal como se halla escrito nada contiene de nuevo para el orientalista, su interpretación esotérica puede contener, sin embargo, muchas cosas que hasta la fecha han permanecido por completo desconocidas para los eruditos occidentales.
La primera figura es un disco sencillo O. La segunda representa en el símbolo arcaico, un disco un punto en el centro ......, la diferenciación primera en las manifestaciones periódicas de la Naturaleza eterna, sin sexo e infinita, “Aditi en AQUELLO” (5) o el Espacio potencial en el Espacio abstracto. En su tercera etapa, el punto se transforma en un diámetro ........ Entonces simboliza una Madre-Naturaleza inmaculada y divina, en el Infinito absoluto, que lo abarca todo. Cuando el diámetro horizontal se cruza por uno vertical ......, el símbolo se convierte en la Cruz Mundana. La humanidad ha alcanzado su Tercera Raza Raíz; éste es el signo que representa el origen de la vida humana. Cuando desaparece la circunferencia y queda únicamente la ....., este signo simboliza que la caída del hombre en la materia se ha realizado ya, y que comienza la Cuarta Raza. La Cruz dentro de un círculo simboliza el Panteísmo puro; la cruz no inscripta, viene a ser fálica. Tenía los mismos y además otros significados, que la Tau inscripta en un círculo ........, o que el martillo de Thor, llamado cruz Jaina, o simplemente Svástica, dentro de un círculo........


Por medio del tercer símbolo -el círculo dividido en dos por un diámetro horizontal- se daba a entender la primera manifestación de la Naturaleza creadora, todavía pasiva, por ser femenina. La primera percepción vaga que el hombre tiene de la procreación, es femenina; porque el hombre conoce a su madre más que a su padre. De aquí que las deidades femeninas fuesen más sagradas que las masculinas. La Naturaleza, por tanto, es femenina, y hasta cierto grado, objetiva y tangible; y el Principio espiritual que la fecunda está oculto (6). Añadiendo a la línea horizontal en el círculo una línea perpendicular, se formó la Tau ......, la más antigua forma de la letra. Tal fue el símbolo de la Tercera Raza hasta el día de su caída simbólica -esto es, la separación de los sexos efecto de la evolución natural-, cuando la figura se convirtió en ..... o la vida asexual modificada o separada-, un símbolo o jeroglífico doble. Con las subrazas de nuestra Quinta Raza, vino a ser en simbología el Sacr’, y en hebreo N’cabvah, de las Razas primeramente formadas (7); se cambió entonces en el emblema de la vida egipcio ....., y más tarde aún en el signo de Venus ...... Viene luego la Svástica (el martillo de Thor, en la actualidad la Cruz Hermética) separada por completo de su círculo, con lo que viene a ser puramente fálica. El símbolo esotérico del Kâli Yuga es la estrella de cinco puntas invertida, con sus dos puntas (cuernos) mirando hacia arriba, así ......; signo de la hechicería humana, posición que todo ocultista reconocerá como de la “mano izquierda”, y empleada en la magia ceremonial.

 


Es de esperar, que gracias a la lectura de esta obra, se modifiquen las ideas erróneas que en general tiene el público acerca del Panteísmo. Es falso e injusto considerar como ateos a los ocultistas, buddhistas y advaitis. Aunque no sean todos ellos filósofos, son por lo menos lógicos, estando fundados sus argumentos y objeciones en el raciocinio escrito. A la verdad, si el Parabrahman de los hindúes se tomase como representante de las deidades ocultas e innominadas de otras naciones, se verá que este Principio absoluto, es el prototipo del cual todas las demás han sido copiadas. Parabrahman no es “Dios” porque no es un Dios. “Es lo supremo y lo no supremo (parâvara)” (8). Es lo supremo como causa, y lo supremo como efecto. Parabrahman es simplemente, como realidad sin par, el Kosmos que todo lo abarca -o más bien el Espacio Cósmico infinito- en el sentido espiritual más elevado, por supuesto. Siendo Brahman (neutro) la Raíz suprema inmutable, pura, libre, que jamás declina, “la verdadera Existencia Una, Paramârthika”, y el absoluto Chit y Chaitanya (Inteligencia, Conciencia), no puede conocer, “porque AQUELLO no puede tener objeto de conocimiento”. ¿Puede llamarse a la llama la Esencia del Fuego? Esta esencia es “la Vida y la Luz del Universo; el fuego y la llama visibles son la destrucción, la muerte y el mal”. “El Fuego y la Llama destruyen el cuerpo de un Arhat; su esencia le hace inmortal” (9). “El conocimiento del Espíritu absoluto, al modo que la refulgencia del sol o que el calor del fuego, no es otra cosa más que la misma Esencia absoluta”, dice Sankarâchârya. Es “el Espíritu del Fuego”, no el Fuego mismo; por tanto, “los atributos de este último, Calor o Llama no son atributos del Espíritu, sino de aquello de que este Espíritu es causa inconsciente”. ¿No es la sentencia anterior la verdadera clave de la filosofía de los últimos Rosacruces? Parabrahman es, en resumen, la agregación colectiva del Kosmos en su infinidad y eternidad, el “AQUELLO” y el “ESTO”, a quien no pueden aplicarse agregados distributivos (10). En el principio “ESTO” era el Mismo, uno solamente” (11); el gran Sankârachârya explica que “ESTO” se refiere al Universo (Jagat); y que las palabras “en el principio” significan antes de la reproducción del Universo fenomenal.

 


Por lo tanto, cuando los Panteístas se hacen eco de los Upanishads, que declaran, lo mismo que la Doctrina Secreta, que “Esto” no puede crear, no niegan la existencia de un Creador, o más bien de un conjunto colectivo de creadores; lo que únicamente, es rehusar, con mucha lógica, el atribuir la “creación”, y especialmente la formación, cosas que son finitas, a un Principio Infinito. Para ellos, Parabrahman es una Causa pasiva, porque es absoluta; es el Muhta incondicionado; y lo único que reniega a esta causa absoluta, es la Omnisciencia y la Omnipotencia limitadas, porque estos son también atributos, reflejados en las percepciones del hombre; y porque, siendo Parabrahman el TODO Supremo, el siempre invisible Espíritu y Alma de la Naturaleza, inmutable y eterna, no puede tener atributos; pues lo Absoluto excluye naturalmente la posibilidad de conexión con una idea cualquiera finita o condicionada. Y si los vedantinos asignan atributos únicamente a su emanación, llamándolo ISHV ARA en unión con Màyâ, y Avidyâ (Agnosticismo y falta de ciencia, más bien que ignorancia), es difícil encontrar ateísmo alguno en esta idea (12). Puesto que no pueden existir ni dos Infinitos ni dos Absolutos en un Universo, que se supone sin límites, apenas puede concebirse a esta Existencia, que lo es por sí misma, creando personalmente. Para los sentidos y percepciones de los seres finitos. AQUELLO es No-Ser, en el sentido de que es la Seidad Una; porque en este TODO yace oculta su coeterna y coeva emanación o radiación inherente, la cual, al convertirse periódicamente en Brahmâ (la Potencia masculino-femenina), se extiende en el Universo manifestado. “Nârâyana moviéndose sobre las Aguas (abstractas) del Espacio”, se transforma en las Aguas de substancia concreta, movidas por él, que viene a ser ahora el Verbo o Logos manifestado.

 


Los brahmanes ortodoxos, aquellos que mayor oposición hacen a los panteístas y a los advaitas, llamándoles ateos, se ven obligados, si Manu tiene alguna autoridad en la materia, a aceptar la muerte de Brahmâ, el Creador, a la terminación de cada Siglo de esta deidad (100 años Divinos, período que para expresarlo según nuestros años, requiere quince cifras). Sin embargo, ningún filósofo entre ellos considerará esta “muerte” en otro sentido que el de una desaparición temporal del plano manifestado de la existencia, o como un reposo periódico.

 


Los ocultistas están, por lo tanto, conformes con los filósofos vedantinos advaitas, en lo referente al principio mencionado. Demuestran aquéllos la imposibilidad de aceptar, en el terreno filosófico, la idea del TODO absoluto, creando, ni aun desenvolviendo el Huevo de Oro, en el cual se dice que penetra para transformarse en Brahmâ, el Creador, quien se despliega más tarde en los Dioses y en todo el Universo visible. Dicen los ocultistas que la Unidad absoluta no puede pasar a la Infinidad, porque la Infinidad presupone la extensión ilimitada de algo, y la duración de aquel algo; y el Uno Todo -como el Espacio, el cual es su única representación mental y física en esta Tierra, o plano nuestro de existencia- no es ni sujeto ni objeto de percepción. Si pudiera suponerse al Todo eterno e infinito, a la Unidad omnipresente, en vez de ser en la Eternidad, transformándose, por medio de manifestaciones periódicas, en un Universo múltiple o en una múltiple Personalidad, aquella Unidad dejaría de ser una La idea de Locke, de que el “espacio puro no es capaz ni de resistencia ni movimiento”, no es correcta. El Espacio no es ni un “vacío sin límites” ni una “plenitud condicionada”, sino ambas cosas. Siendo (13) (en el plano de la abstracción absoluta) la Deidad siempre ignota, que es un vacío sólo para mentes finitas, y en el plano de la percepción mayávica, el Plenum; el contenedor absoluto de todo lo que es, sea manifestado o no manifestado, es, por lo tanto, aquel TODO ABSOLUTO. No existe diferencia alguna entre “En Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestra existencia”, del Apóstol cristiano, y las palabras del Rishi indo: “El Universo vive en Brahmâ, procede de él y volverá a él”; porque Brahman (neutro), el no manifestado, es aquel Universo in abscondito; y Brahmâ, el manifestado, es el Logos, macho-hembra (14) en los dogmas simbólicos ortodoxos; siendo el Dios del Apóstol Iniciado y el del Rishi, a un mismo tiempo el Espacio Invisible y el Visible. Al Espacio se le llama en el simbolismo esotérico “El Eterno Madre-Padre de Siete Pieles”. Se halla constituido, desde su superficie no diferenciada, hasta la diferenciada, por siete capas.

 


“¿Qué es lo que fue, es y será, ya haya Universo o no, ya existan dioses o no existan?” -pregunta el Catecismo esotérico Senzar-. Y la contestación es: “El Espacio”.
Lo que se rechaza no es el Dios desconocido Uno y siempre presente en la Naturaleza, o la Naturaleza in abscondito, sino el “Dios” del dogma humano, y su “Verbo” humanizado. En su presunción infinita y en su orgullo y vanidad inherentes, el hombre le ha dado forma por sí mismo con mano sacrílega, haciendo uso de los materiales que ha encontrado en su propia y mezquina fábrica cerebral, y lo ha impuesto a sus semejantes como revelación directa del uno y no revelado ESPACIO (15).

 


El ocultista acepta la revelación como procedente de Seres divinos, si bien finitos, las Vidas manifestadas; pero jamás de la Vida Una no manifestable; sí de aquellas Entidades llamadas Hombre Primordial, Dhyâni-Buddhas o Dhyân Chohans, los Rishi-Prajâpati de los indos, los Elohim o Hijos de Dios de los judíos, los Espíritus Planetarios de todas las naciones, los cuales han venido a ser Dioses para los hombres. El ocultista considera también a Âdi-Shakti -la emanación directa de Mûlaprakriti, la eterna RAÍZ de AQUELLO, y el aspecto femenino de la Causa Creadora, Brahmâ, en su forma âkâshica del Alma Universal-, como Mâyâ, filosóficamente, y causa de la Mâyâ humana. Pero esta manera de ver no le impide creer en su existencia por todo el tiempo que dura, esto es, durante un Mahâmanvantara; ni aplicar el Âakâsha, la radiación de Mûlaprakriti (16), a fines prácticos, por hallarse relacionada esta Alma del Mundo con todos los fenómenos naturales conocidos o desconocidos por la ciencia.

 


Las religiones más antiguas del mundo -exotéricamente, porque la raíz o fundamento esotérico es uno- son la indostánica, la mazdeísta y la egipcia. Viene luego la caldea, producto de aquéllas, enteramente perdida para el mundo hoy día, excepto en su desfigurado sabeísmo tal como al presente lo interpretan los arqueólogos. Después, pasando por cierto número de religiones de que se hablará más adelante, viene la judaica, que esotéricamente sigue la línea del magismo babilónico, como en la Kabalah; y exotéricamente es, como en el Génesis y el Pentateuco, una colección de leyendas alegóricas. Leídos a la luz del Zohar, los cuatro primeros capítulos del Génesis son los fragmentos de una página altamente filosófica de cosmogonía. dejados en su disfraz simbólico, son un cuento de niños, una horrible espina clavada en el costado de la ciencia y de la lógica, un efecto evidente de Karma. El haberlos dejado servir de prólogo al cristianismo, fue un cruel desquite por parte de los rabinos, los cuales conocían mejor lo que significaba su Pentateuco. Fue una protesta silenciosa contra su despojo, y a la verdad, los judíos llevan hoy la ventaja a sus perseguidores tradicionales. Las creencias exotéricas anteriormente mencionadas serán explicadas a la luz de la doctrina universal, a medida que avancemos.


El Catecismo Oculto contiene las siguientes preguntas y respuestas:
¿Qué es aquello que siempre es? - El Espacio, el eterno Anupâdaka (que no tiene padres).
¿Qué es aquello que siempre fue? - El Germen en la Raíz.
¿Qué es aquello que está siempre viniendo y yendo? - El Gran Aliento.
Entonces, ¿existen tres Eternos? - No; los tres son uno.- Lo que siempre es, es uno; lo que siempre fue, es uno; lo que está siempre siendo y viniendo a ser, es también uno; y éste es el Espacio.
Explica ¡oh Lanú! (discípulo). - El Uno es un Círculo no interrumpido (Anillo) sin circunferencia alguna, pues no está en ninguna parte y está en todas; el Uno es el Plano sin límites del Círculo, que manifiesta un Diámetro solamente durante los períodos manvantáricos; el Uno es el Punto indivisible no encontrado en parte alguna, y percibido en todas partes durante aquellos períodos; es la Vertical y la Horizontal, el Padre y la Madre, la cúspide y la base del Padre, las dos extremidades de la Madre, que no llegan en realidad a parte alguna, porque el Uno es el Anillo, así como también los Anillos que están dentro de aquel Anillo. Es Luz en las Tinieblas y Tinieblas en la Luz: el “Aliento que es eterno”. Procede de fuera adentro, cuando está en todas partes, y de dentro afuera, cuando no está en ninguna parte (o sea Mâyâ (17), uno de los Centros) (18). Se extiende y se contrae (espiración e inspiración). Cuando se extiende, la Madre se difunde y esparce; cuando se contrae, la Madre retrocede y se repliega. Esto produce los períodos de Evolución y de Disolución, Manvántara y Pralaya. El Germen es invisible e ígneo; la Raíz (el Plano del Círculo) es fría; pero durante la Evolución y el Manvántara, su vestidura es fría y radiante. El Aliento caliente es el Padre que devora la generación de los Elementos de múltiple faz (heterogéneos), y deja los de una sola faz (homogéneos). El Aliento frío es la Madre que los concibe, los forma, los da a luz y los recibe de nuevo en su seno para volverlos a formar otra vez en la Aurora (del Día de Brahmâ, o Manvántara).

Para que la generalidad de los lectores comprendan con mayor claridad, debe decirse que la Ciencia Oculta reconoce siete Elementos Cósmicos, cuatro de los cuales son enteramente físicos, y el quinto (el Éter) semimaterial, el cual llegará a ser visible en el aire hacia el final de nuestra Cuarta Ronda, para dominar por completo sobre los demás durante toda la Quinta. Los dos restantes se hallan todavía absolutamente fuera del alcance de la percepción humana. Aparecerán, sin embargo, como presentimiento durante las Razas Sexta y Séptima de esta Ronda; y serán conocidos del todo en las Rondas Sexta y Séptima respectivamente (19). Estos siete Elementos, con sus innumerables subelementos, que son mucho más numerosos que los conocidos por la ciencia, son simplemente, modificaciones condicionales y aspectos del Elemento Uno y único. Este último no es el Éter (20), ni siquiera el Âkâsha, sino el origen de estos. El Quinto Elemento, hoy día invocado con completa libertad por la ciencia, no es el Éter supuesto por Sir Isaac Newton, aunque él le llama por este nombre, habiéndolo asociado probablemente en su mente con el AEther, el “Padre-Madre” de la antigüedad. como Newton intuitivamente dice: “La Naturaleza es un operador perpetuo que actúa en forma circular, engendrando fluidos de sólidos, cosas fijas de cosas volátiles y volátiles de fijas; las sutiles de las groseras y las groseras de las sutiles... Así, quizás, pueden todas las cosas haberse originado del Éter” (21).

 

 


Debe tener presente el lector que las Estancias tratan únicamente de la cosmogonía de nuestro sistema planetario, y de lo que es visible alrededor suyo, después de un Pralaya Solar. Las enseñanzas secretas referentes a la evolución del Kosmos Universal no se pueden dar, pues no serían comprendidas ni aun por las inteligencias superiores de esta época; y al parecer hay muy pocos Iniciados, aun entre los más grandes, a quienes sea permitido especular acerca de este punto. Además, dicen los Maestros terminantemente, que ni siquiera los más elevados Dhyâni-Chohans han penetrado jamás los misterios más allá de los límites que separan las miríadas de sistemas solares del Sol Central, así llamado. Por lo tanto, lo que se publica se refiere solamente a nuestro Cosmos visible, después de una Noche de Brahmâ.
Antes que el lector pase a considerar las Estancias del Libro de Dzyan, que constituyen la base de la presente obra, es absolutamente necesario que conozca los pocos conceptos fundamentales que sirven de asiento, y que compenetran todo el sistema a que su atención va a ser dirigida. Estas ideas fundamentales son pocas en número, pero de su clara percepción depende la inteligencia de todo lo que sigue; por lo tanto, no es necesario encarecer al lector lo que importa familiarizarse con ellas desde el principio, antes de comenzar la lectura de la obra.

 

 

 


La Doctrina Secreta establece tres proposiciones fundamentales:

 

 

 


I. Un PRINCIPIO Omnipotente, Eterno, Sin Límites e Inmutable, sobre el cual toda especulación es imposible, porque trasciende el poder de la concepción humana, y sólo podría ser empequeñecido por cualquiera expresión o comparación de la humana inteligencia. Está fuera del alcance del pensamiento, y según las palabras del Mândûkya es “inconcebible e inefable”.
Para que la generalidad de los lectores perciba más claramente estas ideas, debe comenzar con el postulado de que hay Una Realidad Absoluta anterior a todo Ser manifestado y condicionado. Esta Causa Infinita y Eterna, obscuramente formulada en lo “Inconsciente” y en lo “Incognoscible” de la filosofía europea corriente, es la Raíz, sin Raíz de “todo cuanto fue, es o ha de ser”. Hállase, por de contado, desprovista de toda clase de atributos, y permanece esencialmente sin ninguna relación con el Ser manifestado y finito. Es la “Seidad” (22), más bien que Ser, Sat en sánscrito, y está fuera del alcance de todo pensamiento o especulación.

 


Esta Seidad se simboliza en la Doctrina Secreta bajo dos aspectos. Por una parte, el Espacio Abstracto absoluto, que representa la mera subjetividad, lo que ninguna mente humana puede excluir de concepto alguno, ni concebir en sí mismo. Por otra parte, el Movimiento abstracto absoluto, que representa la Conciencia Incondicionada. Los mismos pensadores occidentales han hecho ver que la conciencia es inconcebible para nosotros sin el cambio, y lo que mejor simboliza el cambio es el movimiento, su característica esencial. Este último aspecto de la Realidad Una se simboliza también por el término el Gran Aliento, símbolo suficientemente gráfico para necesitar otra explicación. Así pues, el primer axioma fundamental de la Doctrina Secreta es esta metafísica Una y Absoluta SEIDAD, simbolizada por la inteligencia finita en la Trinidad teológica.


Pueden, sin embargo, servir de auxilio al estudiante algunas explicaciones más, que añadiremos aquí.
Herbert Spencer ha modificado últimamente su Agnosticismo, de tal modo, que asegura que la naturaleza de la “Primera Causa” (23), que el ocultista deriva con más lógica de la Causa sin Causa, lo “Eterno” y lo “Incognoscible”, puede ser esencialmente la misma que la de la conciencia que reside dentro de nosotros; en resumen: que la Realidad impersonal que compenetra el Kosmos, es el puro nóumeno del pensamiento. Este adelanto de su parte le lleva muy cerca del principio esotérico y vedantino (24).


Parabrahman, la Realidad Una, lo absoluto, es el campo de la Conciencia Absoluta; esto es, aquella Esencia que está fuera de toda relación con la existencia condicionada, y de la cual, la existencia consciente es un símbolo condicionado. Pero en cuanto salimos, en nuestro pensamiento de ésta, para nosotros Absoluta Negación, surge el dualismo en el contraste de Espíritu (o Conciencia), y Materia, Sujeto y Objeto.
El Espíritu (o Conciencia) y la Materia, sin embargo, deben ser considerados, no como realidades independientes, sino como los dos símbolos o aspectos de lo Absoluto, Parabrahman, que constituyen la base del Ser condicionado, ya sea subjetivo, ya objetivo.


Considerando esta tríada metafísica como la Raíz de la cual procede toda manifestación, el gran Aliento toma el carácter de Ideación precósmica. Él es la fuente y origen de la fuerza y de toda conciencia individual, y provee de inteligencia directora al vasto plan de la Evolución cósmica. Por otra parte, la Substancia-Raíz precósmica (Mûlaprakriti) es el aspecto de lo absoluto que sirve de fundamento a todos los planos objetivos de la naturaleza.


Así como la Ideación Precósmica es la raíz de toda conciencia individual, así también la Substancia Precósmica es el substrátum de la Materia en sus varios grados de diferenciación.


Por lo dicho se verá con claridad que el contraste de estos dos aspectos de lo Absoluto es esencial para la existencia del Universo Manifestado. Separada de la Substancia cósmica, la Ideación Cósmica no podría manifestarse como conciencia individual; pues sólo por medio de un vehículo (upâdhi) de materia, surge esta conciencia como “Yo soy Yo”; siendo necesaria una base física para enfocar un Rayo de la Mente Universal a cierto grado de complejidad. A su vez, separada de la Ideación Cósmica, la Substancia Cósmica permanecería como abstracción vacía, y ninguna manifestación de Conciencia podría seguirse.


El Universo Manifestado, por lo tanto, está informado por la dualidad, la cual viene a ser la esencia misma de su Ex-istencia como manifestación. Pero así como los polos opuestos de Sujeto y Objeto, de Espíritu y Materia, son tan sólo aspectos de la Unidad Una, en la cual están sintetizados, así también en el Universo Manifestado existe “algo” que une el Espíritu a la Materia, el Sujeto al Objeto.


Este algo, desconocido al presente para la especulación occidental, es llamado Fohat por los ocultitstas. Es el “puente” por el cual las Ideas que existen en el Pensamiento divino, pasan a imprimirse sobre la Substancia Cósmica, como Leyes de la Naturaleza. Fohat es así la energía dinámica de la Ideación Cósmica; o considerado bajo su otro aspecto, es el medio inteligente, el poder directivo de toda manifestación, el Pensamiento divino transmitido y hecho manifiesto por medio de los Dhyân Chohans (25), los Arquitectos del Mundo visible. Así, del Espíritu o Ideación Cósmica, viene nuestra Conciencia; de la Substancia Cósmica los diversos Vehículos en que esta Conciencia se individualiza y llega al yo, a la conciencia de sí mismo, o conciencia reflexiva; mientras que Fohat, en sus manifestaciones varias, es el eslabón misterioso que une la Mente a la Materia, el principio vivificador que electriza cada átomo para darle vida.

 

 

 

 


El siguiente resumen ofrecerá al lector una idea más clara:
1. Lo ABSOLUTO: el Parabrahman de los vedantinos o la Realidad Una, Sat, que es, como dice Hegel, al mismo tiempo, Absoluto Ser y No-Ser.


2. El Primer Logos: el Logos impersonal, y en filosofía, no manifestado, el precursor del Manifestado. Ésta es la “Primera Causa”, lo “Inconsciente” de los panteístas europeos.


3. El Segundo Logos: Espíritu-Materia, Vida; el “Espíritu del Universo”, Purusha y Prakriti.


4. El Tercer Logos: la Ideación Cósmica, Mahat o Inteligencia, el Alma Universal del Mundo; el Nóumeno Cósmico de la Materia, la base de las operaciones inteligentes de la Naturaleza, llamado también Mahâ-Buddhi.

 

 

 

 


La REALIDAD UNA; sus aspectos duales en el Universo condicionado.
Además, la Doctrina Secreta afirma:

II. La Eternidad del Universo in toto, como plano sin límites; periódicamente “escenario de Universos innumerables, manifestándose y desapareciendo incesantemente”, llamados “las Estrellas que se manifiestan”, y las “Chispas de la Eternidad”. “La Eternidad del Peregrino” (26) es como un abrir y cerrar de ojos de la Existencia por Sí Misma”, según dice el Libro de Dzyan. “La aparición y desaparición de Mundos, es como el flujo y el reflujo regular de las mareas”.
Esta segunda aserción de la Doctrina Secreta es la universalidad absoluta de aquella ley de periodicidad, de flujo y reflujo, de decadencia y crecimiento, que la ciencia física ha observado y consignado en todas las esferas de la Naturaleza. Alternativas tales como Día y Noche, Vida y Muerte, Sueño y Vigilia, son hechos tan comunes, tan perfectamente universales y sin excepción, que será fácil comprender cómo vemos en ellas una de las Leyes absolutamente fundamentales del Universo.

 

 

 


Enseña también la Doctrina Secreta:

III. La identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal, siendo esta última un aspecto de la Raíz Desconocida; y la peregrinación obligatoria para todas las Almas, destellos suyos, a través del Ciclo de Encarnación, o de Necesidad, conforme a la Ley cíclica y Kármica, durante todo el término de aquél. En otras palabras: ningún Buddhi puramente espiritual (Alma Divina) puede tener una existencia consciente independiente, antes que la chispa que brotó de la Esencia pura del Principio Sexto Universal, o sea el ALMA SUPREMA, haya pasado por todas las formas elementales pertenecientes al mundo fenomenal de aquel Manvántara, y adquirido la individualidad, primeramente por impulso natural, y después por los esfuerzos propios conscientemente dirigidos y regulados por su Karma, ascendiendo así por todos los grados de inteligencia desde el Manas inferior hasta el superior; desde el mineral y la planta al Arcángel más sano (Dhyâni-Buddha). La Doctrina fundamental de la Filosofía Esotérica no admite en el hombre ni privilegios, ni dones especiales, salvo aquellos ganados por su propio Ego, por esfuerzo y mérito personales a través de una larga serie de metempsicosis y reencarnaciones. Por esto dicen los indos que el Universo es Brahman y Brahmâ; porque Brahman está en todos los átomos del Universo, siendo los seis principios de la naturaleza la expresión, o los aspectos diversamente diferenciados, del Séptimo y Uno, única Realidad en el Universo, sea cósmico o microcósmico; y también porque las permutaciones psíquicas, espirituales y físicas del Sexto (Brahmâ, el vehículo de Brahman) en el plano de la manifestación y de la forma, se consideran por antifrasis metafísica, como ilusorias y mayávicas. Pues aunque la raíz de todos los átomos individualmente, y de todas las formas colectivamente, es este Séptimo Principio o la Realidad Una, sin embargo, en su apariencia manifestada, fenomenal y temporal, todo ello es tan sólo una ilusión pasajera de nuestros sentidos.

 

 


En su modo de ser absoluto, el Principio Uno bajo sus dos aspectos, Parabrahman y Mûlaprakriti, carece de sexo, es incondicionado y eterno. Su emanación manvantárica, periódica, o irradiación primaria, es también Una, andrógina, y en su aspecto fenomenal, finita. Cuando la irradiación irradia a su vez, todas sus irradiaciones son también andróginas, convirtiéndose en los principios masculino y femenino en sus aspectos inferiores. Después de un Pralaya, ya sea el Mayor, ya el Menor -este último dejando a los mundos en statu quo (27)- lo primero que despierta a la vida activa es el plástico Âkâsha, el Padre-Madre, el Espíritu y el Alma de Éter, o sea el Plano del Círculo. El Espacio es llamado la Madre, antes de su actividad cósmica, y el Padre-Madre en la primera etapa de su despertar. En la Kabalah es también Padre-Madre-Hijo. Pero mientras en la doctrina oriental, estos constituyen el Séptimo Principio del Universo Manifestado, o su Atma-Buddhi-Manas (Espíritu-Alma-Inteligencia), ramificándose y diviéndose la Tríada en siete Principios cósmicos y en siete principios humanos; en la Kabalah occidental de los místicos cristianos, se considera la Tríada o Trinidad, y entre sus ocultistas, el Jehovah macho-hembra, Jah-Havah. En esto estriba toda la diferencia entre las Trinidades esotérica y cristiana. Los místicos y los filósofos, los panteístas orientales y occidentales, sintetizan su Tríada pregenética en la abstracción divina pura. El ortodoxo, la antropomorfiza. Hiranyagarbha, Hari Sansâra (28), las tres Hipóstasis del espíritu que se manifiesta (el “Espíritu del Espíritu Supremo”, con cuyo título saluda Prithivi, la Tierra, a Vishnu en su Avatâra primero), son las cuaidades abstractas puramente metafísicas de la Formación, la Conservación y la Destrucción, y son las tres divinas Avasthâs (Hipóstasis) de lo que “no perece con las cosas creadas”, Achyuta, nombre de Vishnu; mientras que el cristiano ortodoxo escinde su Deidad creadora personal en los tres personajes de la Trinidad, y no admite ninguna Deidad superior. Esta última es, en Ocultismo, el Triángulo abstracto; para el ortodoxo, es el Cubo perfecto. El dios creador o los dioses reunidos, son considerados por el filósofo oriental como Bhrântidarshanatah, “falsas apariencias”, algo “concebido, por razón de apariencias erróneas, como una forma material”, y que se explica como procedente del concepto ilusorio del Alma humana personal y egotista (el Quinto Principio inferior). La traducción corregida que aparece en las notas de Fitzedward Hall, a la versión de Wilson del Vishnu Purâna, lo expresa de un modo feliz: “Brahma en su totalidad, tiene esencialmente el aspecto de Prakriti, así deplegado como sin desplegar (Mûlaprakriti), y también el aspecto del Espíritu y el aspecto del tiempo. El Espíritu, ¡oh tú, dos veces nacido!, es el aspecto principal del Brahma Supremo (29). El aspecto siguiente es doble: Prakriti, a la vez desplegado y sin desplegar; y el último es el Tiempo”. A Cronos se le presenta también en la teogonía órfica como siendo un Dios o agente engendrado.
En esta etapa del despertar del Universo, el simbolismo sagrado lo representa como un Círculo perfecto con el Punto (Raíz) en el centro. Éste era un signo universal, y por lo tanto lo encontramos también en la Kabalah. Sin embargo, la Kabalah occidental, en la actualidad en manos de los místicos cristianos, lo ignora por completo, a pesar de hallarse claramente presentado en el Zohar. Estos sectarios comienzan por el fin, y presentan como símbolos del Kosmos pregenético el signo ....., llamándolo “La Unión de la Rosa y de la Cruz”, ¡el gran misterio de la generación oculta, de donde procede el nombre Rosacruz (Rosa Cruz)! Esto puede deducirse de uno de los más importantes y mejor conocidos de sus símbolos, el cual, hasta la fecha, jamás ha sido comprendido ni aun por los místicos modernos. Éste es el Pelícano rasgando su seno para alimentar a sus siete hijos; el verdadero credo de los Hermanos de la Rosa-Cruz, y una emanación directa de la Doctrina Secreta del Oriente.
Brahman (neutro) es llamado Kâlahamsa, que significa, según lo explican los orientalistas occidentales, el Cisne Eterno (u oca), y lo mismo es Brahmâ, el Creador. Así se da lugar a un grande error. A Brahman (neutro), debe hacerse referencia como Hamsa-vâhana (el que usa el Cisne como Vehículo), y no a Brahmâ, el Creador, que es el verdadero Kâlahamsa; mientras que Brahman (neutro), es Hamsa y A-hamsa, como se explicará en los Comentarios. Téngase presente que los términos Brahmâ y Parabrahman no se emplean aquí porque pertenezcan a nuestra nomenclatura esotérica, sino sencillamente por ser más familiares a los estudiantes de Occidente. Ambos son los perfectos equivalentes de nuestros términos de una, tres y siete vocales, que corresponde al TODO UNO, y al Uno “Todo en Todo”.
Tales son los conceptos fundamentales en que se apoya la Doctrina Secreta.

 


No sería este lugar a propósito para hacer una defensa, ni para dar pruebas de su valor racional inherente; ni puedo tampoco detenerme a demostrar cómo se hallan de hecho contenidos en todos los sistemas de filosofía dignos de este nombre, si bien a menudo bajo un disfraz engañoso.
Cuando el lector los haya comprendido claramente, y haya visto la luz que arrojan sobre todos los problemas de la vida, no necesitará mayor justificación a sus ojos, puesto que su verdad será tan evidente para él como la luz del sol. Paso, por tanto, al asunto objeto de las Estancias tal como se dan en este volumen, comenzando por presentarlas en una relación escueta, con la idea de facilitar el trabajo del estudiante, al poner ante su vista, en pocas palabras, el concepto general explicado en ellas.

 


La historia de la Evolución Cósmica, tal como se halla expuesta en las Estancias, es, por decirlo así, la abstracta fórmula algebraica de esta evolución. Por lo tanto, el lector no debe concebir la esperanza de encontrar en ellas la explicación de todas las etapas y transformaciones que tienen lugar entre los comienzos de la Evolución Universal y nuestro presente estado. Sería imposible dar tal explicación, que sería incomprensible a quienes ni siquiera pueden hacerse cargo de la naturaleza del plano de existencia inmediato, al que, por el momento, se halla limitada su conciencia.


Las Estancias dan, por lo tanto, una fórmula abstracta, que puede aplicarse mutatis mutandis a toda evolución: a la de nuestra tierra diminuta; a la de la Cadena de Planetas de que esta tierra forma parte; a la del Universo Solar a que pertenece esta Cadena; y así, en escala ascendente, hasta que la mente vacila y queda exhausta por el esfuerzo realizado.


Las siete Estancias que en este volumen se dan, representan los siete términos de esta fórmula abstracta. Se refieren y describen las siete grandes etapas del proceso evolutivo, de que tratan los Purânas como las “Siete Creaciones”, y la Biblia como los “días” de la Creación.


La Estancia I describe el estado del TODO UNO durante el Pralaya, antes el primer movimiento del despertar de la Manifestación.


Basta pensar un momento para comprender que tal estado sólo puede expresarse simbólicamente; pues es imposible describirlo. Y ni aun puede ser simbolizado sino por medio de negaciones; porque siendo el estado de lo Absoluto per se, no puede tener ninguno de aquellos atributos específicos que nos sirven para describir los objetos en términos positivos. De aquí que sólo puede sugerirse tal estado por medio de la negación de todos aquellos atributos más abstractos que los hombres sienten, más bien que conciben, como el límite más remoto a que puede llegar su poder de concepción.

 


La Estancia II describe una etapa que para una inteligencia occidental viene a ser casi tan idéntica al estado referido en la primera Estancia, que el explicar la idea de su diferencia requeriría por sí sola un tratado. Por tanto, debe quedar a la intuición y a las facultades más elevadas del lector, el penetrar hasta donde sea posible la significación de las frases alegóricas de que se hace uso. En verdad, hay que tener presente que todas estas Estancias hablan más a las facultades íntimas que a la inteligencia ordinaria del cerebro físico.

 


La Estancia III describe el despertar del Universo a la vida después del Pralaya. Refiere cómo surgen las Mónadas de su estado de absorción en el seno del Uno; cuya etapa es la primera y superior en la formación de los Mundos. El término Mónada puede aplicarse lo mismo al más vasto Sistema Solar, que al átomo más diminuto.

 


La Estancia IV presenta la diferenciación del “Germen” del Universo en la Jerarquía Septenaria de Poderes Divinos conscientes, que son las manifestaciones activas de la Suprema Energía Una. Ellos son los constructores y modeladores, y en último término los creadores de todo el Universo manifestado, en el único sentido en que el nombre de “Creador” es inteligible; dan forma al Universo y le dirigen; son los Seres inteligentes que ajustan y vigilan la evolución, encarnando en sí mismos aquellas manifestaciones de la Ley Una, que conocemos como “Leyes de la Naturaleza”.
Genéricamente son conocidos con el nombre de Dhyân Chohans, si bien cada uno de los diversos grupos tiene su propia denominación en la Doctrina Secreta.
Esta etapa de la evolución es llamada en la mitología india la “Creación de los Dioses”.
La Estancia V describe el proceso de la formación del mundo. En primer lugar, Materia Cósmica difusa; después el “Torbellino Ígneo”, la primera etapa de la formación de una nebulosa. Esta nebulosa se condensa y, después de pasar por varias transformaciones, forma un Universo Solar, una Cadena Planetaria o un solo Planeta, según los casos.
La Estancia VI indica las etapas subsiguientes de la formación de un “Mundo”, mostrando la evolución de este Mundo hasta su cuarto gran período, que corresponde al período en que vivimos actualmente.
La Estancia VII continúa la historia, trazando el descenso de la vida hasta la apariencia del hombre; y así termina el libro primero de LA DOCTRINA SECRETA.
El desarrollo del “Hombre” desde su primera aparición sobre esta tierra en la Ronda actual, hasta el estado en que hoy se encuentra, constituirá el asunto de los libros tercero y cuarto.
Las Estancias que forman la tesis de todas las secciones de esta obra, se presentan traducidas en lenguaje moderno; pues hubiera sido por demás inútil el hacer el asunto más dificultoso con la introducción de la fraseología arcaica del original, cuyo estilo y palabras son enigmáticos. Se intercalan extractos de las traducciones china, tibetana y sánscrita de los Comentarios y Glosas originales de Senzar sobre el Libro de Dzyan, siendo ésta la primera vez que dichas traducciones se vierten a un lenguaje europeo. Es casi innecesario decir que tan sólo son aquí citadas porciones de las siete Estancias. Si se publicasen completas, serían incomprensibles para todos, excepción hecha de unos cuantos elevados ocultistas. Tampoco hay necesidad de asegurar aquí al lector que la escritora, o más bien la humilde reproductora de estas líneas, no entiende mejor que la mayor parte de los profanos aquellas porciones suprimidas.
Con objeto de facilitar la lectura y de evitar referencias demasiado frecuentes a notas puestas al pie, se ha considerado más cómodo reunir textos y glosas, usando los nombres propios sánscritos y tibetanos, cuando no pudiesen evitarse, con preferencia a los originales; con tanta mayor razón, los últimos tan sólo entre los Maestros y sus Chelas (o discípulos).
Si hubiera de traducirse al español el versículo primero empleando únicamente los sustantivos y términos técnicos que constan en una de las versiones tibetana y senzar, diría como sigue:

Tho-ag en Zhi-gyu durmió siete Khorlo. Zodmanas zhiba. Todo Nyug seno. Konch-hog no; Thyan-Kam no; Lha-Chohan no; Tenbrel Chugnyi no; Dharmakâya cesó; Tgenchang no había llegado a ser; Barnang y Ssa en Ngovonyidj; solamente Tho-og Yinsin en la noche de Sun-chan y Yong-grub (Paranishpanna), etc.

Todo esto sonaría como un completo Abracadabra.
Como esta obra se ha escrito para instrucción de los estudiantes de Ocultismo y no en beneficio de los filólogos, evitaremos términos extranjeros semejantes, siempre que sea posible. Únicamente se dejan los términos intraducibles, que no se comprendan sin una explicación; pero todos ellos se darán en su forma sánscrita. No hay para qué recordar al lector que estos son, en casi todos los casos, los últimos desarrollos de este lenguaje, y pertenecen a la Quinta Raza Raíz. El sánscrito, tal como ahora se conoce, no fue hablado por los atlantes; y la mayor parte de los términos filosóficos empleados en los sistemas de la India, posteriores al período del Mahâbhârata, no se encuentran en los Vedas ni en las Estancias originales, sino tan sólo sus equivalentes. Al lector que no sea teósofo, se le invita, una vez más, a considerar todo lo que sigue como un cuento de hadas, si así le parece; todo lo más, como una especulación de soñadores, aún no demostrada; y en el peor de los casos, como una de tantas hipótesis científicas, pasadas, presentes y futuras, algunas de las cuales ya han muerto, mientras otras todavía están en pie. No es ella, en sentido alguno, menos científica que muchas de las llamadas teorías científicas; pero en todo caso es más filosófica y más probable.
En vista de los muchos comentarios y explicaciones que se necesitan, las referencias a las notas se señalan de la manera acostumbrada; al paso que las sentencias que tienen que ser comentadas, se marcan con letras. Se añaden algunas materias en los capítulos que tratan del simbolismo, los cuales contienen a menudo mayor instrucción que los Comentarios.


 

LA EVOLUCIÓN CÓSMICA

SIETE ESTANCIAS DEL LIBRO SECRETO DE DZYAN


CON COMENTARIOS


No existía algo, ni existía nada;
El resplandeciente cielo no existía;
Ni la inmensa bóveda celeste se extendía en lo alto.
¿Qué cubría todo? ¿Qué lo cobijaba? ¿Qué lo ocultaba?
¿Era el abismo insondable de las aguas?
No existía la muerte; pero nada había inmortal,
No existían límites entre el día y la noche
Sólo el Uno respiraba inanimado y por Sí,
Pues ningún otro que Él jamás ha habido.
Reinaban las tinieblas, y todo el principio estaba velado
En obscuridad profunda; un océano sin luz;
El germen hasta entonces oculto en la envoltura
Hace brotar una naturaleza del férvido calor.

...............................................................................

¿Quién conoce el secreto? ¿Quién lo ha revelado?
¿De dónde, de dónde ha surgido esta multiforme creación?
Los Dioses mismos vinieron más tarde a la existencia.
¿Quién sabe de dónde vino esta gran creación?
Aquello de donde toda esta creación inmensa ha procedido,
Bien que su voluntad haya creado, bien fuera muda,
El más Elevado Vidente, en los más altos cielos,
Lo conoce, o quizás tampoco, ni aun Él lo sepa.

Contemplando la eternidad...
Antes que fuesen echados los cimientos de la tierra,

..............................................................................................

Tú eras. Y cuando la llama subterránea
Rompa su prisión y devore la forma,
Todavía serás Tú, como eras antes,
Sin sufrir cambio alguno cuando el tiempo no exista.
¡Oh, mente infinita, divina Eternidad!

Rig Veda (Colebrooke)

 

 

 

 

 


LA EVOLUCIÓN CÓSMICA EN LAS SIETE ESTANCIAS DEL LIBRO DE DZYAN


ESTANCIA I


1. El Eterno Padre, envuelto en sus Siempre Invisibles Vestiduras, había dormitado una vez más por Siete Eternidades.


2. El Tiempo no existía, pues yacía dormido en el Seno Infinito de la Duración.


3. La Mente Universal no existía, pues no había Ah-hi para contenerla.


4. Las Siete Sendas de la Felicidad no existían. Las Grandes Causas de la Desdicha no existían, porque no había nadie que las produjese y fuese aprehendido por ellas.


5. Sólo tinieblas llenaban el Todo Sin Límites; pues Padre, Madre e Hijo eran una vez más Uno, y el Hijo no había aún despertado para la nueva Rueda y su Peregrinación en ella.


6. Los Siete Señores Sublimes y las Siete Verdades habían dejado de ser; y el Universo, el Hijo de la Necesidad, estaba sumido en Paranishpanna, para ser exhalado por aquello que es, y sin embargo, no es. Ninguna cosa existía.


7. Las Causas de la Existencia habían sido destruidas; lo Visible que fue y lo Invisible que es, permanecían en Eterno No-Ser - el Único Ser.


8. La Forma Una de Existencia, sin límites, infinita, sin causa, se extendía sola en Sueño sin Ensueño; y la Vida palpitaba inconsciente en el Espacio Universal, en toda la extensión de aquella Omnipresencia que percibe el Ojo Abierto de Dangma.


9. Pero, ¿dónde estaba Dangma cuando el Álaya del Universo estaba en Paramârtha, y la Gran Rueda era Anupâdaka?

 

 

 

 

 

 


ESTANCIA II

1. ...¿Dónde estaban los Constructores, los Brillantes Hijos de la Aurora del Manvántara?... En las Tinieblas Desconocidas, en sus Ah-hi Paranishpanna. Los Productores de la Forma, derivada de la No-Forma, que es la Raíz del Mundo, la Devamâtri y Svabhâvat, reposaban en la felicidad del No-Ser.


2. ...¿Dónde estaba el Silencio? ¿En dónde los oídos para percibirlo? No; no había Silencio ni Sonido; nada, salvo el Incesante Hálito Eterno, para sí mismo ignoto.


3. La Hora no había sonado todavía; el Rayo no había brillado aún hacia dentro del Germen; la Mâtripadma aún no se había henchido.


4. Su Corazón no se había abierto todavía para recibir el Rayo Único, y caer después, como tres en Cuatro, en el Regazo de Mâyâ.


5. Los Siete no habían nacido todavía del Tejido de Luz. El Padre-Madre, Svabhâvat, era sólo Tinieblas; y Svabhâvat estaba en tinieblas.


6. Estos Dos son el Germen, y el Germen es Uno. El Universo estaba aún oculto en el Pensamiento Divino y en el Divino Seno.

 

 

 

 

 


ESTANCIA III

1. ...La última Vibración de la Séptima Eternidad palpita a través del Infinito. La Madre se hincha y se ensancha de dentro afuera como el Botón del Loto.

2. Cunde la Vibración, y sus veloces Alas tocan al Universo entero y al Germen que mora en las Tinieblas; Tinieblas que alientan sobre las dormidas Aguas de la Vida.

3. Las Tinieblas irradian la Luz, y la Luz emite un Rayo solitario en las Aguas, dentro del Abismo de la Madre. El Rayo traspasa el Huevo Virgen; el Rayo hace estremecer al Huevo Eterno, y desprende el Germen no eterno, que se condensa en el Huevo del Mundo.

4. Los Tres caen en los Cuatro. La Radiante Esencia viene a ser Siete interiormente, Siete exteriormente. El Luminoso Huevo, que es Tres en sí mismo, cuaja y se esparce en Coágulos blancos como la leche, por toda la extensión de las Profundidades de la Madre: la Raíz que crece en los Abismos del Océano de la Vida.

5. La Raíz permanece, La Luz permanece, Los Coágulos permanecen, y sin embargo, Oceahoo es Uno.

6. La Raíz de la Vida estaba en cada Gota del Océano de Inmortalidad, y el Océano era Luz Radiante, la cual era Fuego y Calor y Movimiento. Las Tinieblas se desvanecieron, y no fueron más: desaparecieron en su Esencia misma, el Cuerpo de Fuego y Agua, del Padre y la Madre.

7. He aquí, ¡Oh, Lanú!, al Radiante Hijo de los Dos, la Gloria refulgente sin par -el Espacio Luminoso, Hijo del Negro Espacio, que surge de las Profundidades de las grandes Aguas Obscuras. Él es Oeaohoo, el Más Joven, el ***. Él brilla como el Sol, es el Resplandeciente Dragón Divino de la Sabiduría. El Uno es Cuatro, y Cuatro toma para sí Tres (1), y la unión produce el Sapta, en quien están los Siete que vienen a ser los Tridasha, las Huestes y las Multitudes. Contémplale levantando el Velo y desplegándolo de Oriente a Occidente. Oculta lo de Arriba y deja ver lo de Abajo como la Gran Ilusión. Señala los sitios para los Resplandecientes, y convierte lo Superior en un Mar de Fuego sin orillas, y el Uno Manifestado en las Grandes Aguas.

8. ¿Dónde estaba el Germen y dó estaban entonces las Tinieblas? ¿En dónde está el Espíritu de la Llama que arde en tu Lámpara, ¡oh, Lanú!? El Germen es Aquello, y Aquello es la Luz, el Blanco Hijo Resplandeciente del Obscuro Padre Oculto.

9. La Luz es Llama Fría, y la llama es Fuego, y el Fuego produce el Calor, que da lugar al Agua - el Agua de Vida en la Gran Madre.

10. El Padre-Madre teje una Tela, cuyo extremo superior está unido al Espíritu, Luz de la Obscuridad Única, y el inferior a la Materia, su extremidad de sombras. Esta Tela es el Universo, tejido con las Dos Substancias hechas en Uno, que es Svabhâvat.

11. Se ensancha cuando el Soplo de Fuego se extiende sobre ella; se contrae cuando el Aliento de la Madre la toca. Los Hijos se disgregan entonces y se esparcen, para volver al Seno de su Madre, al final del Gran Día, y ser de nuevo unos con ella. Cuando se enfría, se hace radiante. Sus Hijos se dilatan y contraen dentro de Sí mismos y en sus Corazones; ellos abarcan el Infinito.

12. Entonces Svabhâvat envía a Fohat para endurecer los Átomos. Cada uno es una parte de la Tela. Reflejando al “Señor que existe por Sí Mismo”, como un espejo, cada cual a su vez viene a ser un Mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


ESTANCIA IV

1. ...Hijos de la tierra, escuchad a vuestro Instructores, los Hijos del Fuego. Sabed que no hay ni primero ni último; porque todo es un Número, que procede de lo que no es Número.

2. Aprended lo que nosotros que descendemos de los Siete Primeros, lo que nosotros, que nacimos de la Primitiva Llama, hemos aprendido de nuestros Padres...

3. Del Resplandor de la Luz -el Rayo de las Eternas Tinieblas- surgen en el Espacio las Energías despertadas de nuevo; el Uno del Huevo, el Seis y el Cinco. Después el Tres, el Uno, el Cuatro, el Uno, el Cinco, el doble Siete, la Suma Total. Y éstas son las Esencias, las Llamas, los Elementos, los Constructores, los Números, los Arûpa, los Rûpa y la Fuerza o el Hombre Divino, la Suma Total. Y del Hombre Divino emanaron las Formas, las Chispas, los Animales Sagrados, y los Mensajeros de los Sagrados Padres dentro del Santo Cuatro.

4. Éste era el Ejército de la Voz, la Divina Madre de los Siete. Los Destellos de los Siete están sometidos y son los servidores del Primero, del Segundo, del Tercero, del Cuarto, del Quinto, del Sexto y del Séptimo de los Siete. Estos son llamados Esferas, Triángulos, Cubos, Líneas y Modeladores; pues así se sostiene el Eterno Nidâna - el Oi-Ha-Hou.

5. El Oi-Ha Hou, que es las Tinieblas, el Ilimitado o el que no es Número. Âdit-Nidâna, Svabhâvat, el .......:
I. El Âdi-Sanat, el Número; pues él es Uno.
II. La Voz de la Palabra, Svabhâvat, los Números; pues él es Uno y Nueve.
III. El “Cuadrado sin Forma”.
Y estos Tres, encerrados dentro del ......, son el Cuatro Sagrado; y los Diez son el Universo-Arûpa. Luego vienen los Hijos, los Siete Combatientes, el Uno, el Octavo excluido, y su Aliento que es el Hacedor de la Luz.

6. ... Después los Segundos Siete, que son los Lipika, producidos por los Tres. El Hijo Desechado es Uno. Los “Hijos-Soles” son innumerables.

 

 

 

 

 

 


ESTANCIA V

1. Los Siete Primordiales, los Siete Primeros Soplos del Dragón de la Sabiduría, producen a su vez el Torbellino de Fuego con sus Sagrados Alientos de Circulación giratoria.

2. Ellos hacen de él, el Mensajero de su Voluntad. El Dzyu se convierte en Fohat: el Hijo veloz de los Hijos Divinos, cuyos Hijos son los Lipika, lleva mensajes circulares, Fohat es el Corcel, y el Pensamiento el Jinete. Él atraviesa como el rayo las nubes de fuego; da Tres y Cinco y Siete Pasos a través de las Siete Regiones superiores y de las Siete inferiores. Alza la Voz, y llama a las Chispas innumerables y las reúne.

3. Él es su conductor, el espíritu que las guía. Cuando comienza su obra, separa las Chispas del Reino Inferior, que se ciernen y tiemblan gozosas en sus radiantes moradas, y forma con ellas los Gérmenes de las Ruedas. Las coloca en las Seis Direcciones del Espacio, y una en el Centro: la Rueda Central.

4. Fohat traza líneas espirales para unir la Sexta a la Séptima - la Corona. Un Ejército de los Hijos de la Luz se sitúa en cada uno de los ángulos; los Lipika se colocan en la Rueda Central. Dicen ellos: “Esto es bueno”. El primer Mundo Divino está dispuesto, el Primero, el Segundo. Entonces, el “Divino Arûpa se refleja en Chhâyâ Loka, la Primera Vestidura de Anupâdaka.

5. Fohat da cinco pasos, y construye una rueda alada en cada ángulo del cuadrado para los Cuatro Santos... y sus Huestes.

6. Los Lipika circunscriben el Triángulo, el Primer Uno, el Cubo, el Segundo Uno y el Pentaclo dentro del Huevo. Éste es el Anillo llamado “No Se Pasa”, para los que descienden y ascienden; para los que durante el Kalpa están marchando hacia el gran Día “Sed Con Nosotros”... Así fueron formados los Arûpa y los Rûpa: de la Luz Única, Siete Luces; de cada una de las Siete, siete veces Siete Luces. Las Ruedas vigilan el Anillo...

 

 

 

 

 

 


ESTANCIA VI

1. Por el poder de la Madre de Misericordia y Conocimiento, Kwan-Yin -la Triple de Kwan-Shai-Yin, que reside en Kwan-Yin-Tien- Fohat, el Aliento de su Progenie, el Hijo de los Hijos, habiendo hecho salir de las profundidades del Abismo inferior la Forma Ilusoria de Sien-Tchan y los Siete Elementos.

2. El Veloz y Radiante Uno produce los Siete Centros Laya, contra los cuales nadie prevalecerá hasta el Gran Día “Sed Con Nosotros”; y asienta el Universo sobre estos Eternos Fundamentos, rodeando a Sien-Tchan con los Gérmenes Elementales.

3. De los Siete - primero Uno manifestado, Seis ocultos; Dos manifestados, Cinco ocultos; Tres manifestados, Cuatro ocultos; Cuatro producidos, Tres escondidos; Cuatro y Un Tsan revelados, Dos y Una Mitad ocultos; Seis para manifestarse, Uno dejado aparte. Últimamente, Siete Pequeñas Ruedas girando; una dando nacimiento a la otra.

4. Él las construye a semejanza de Ruedas más antiguas, colocándolas en los Centros Imperecederos.
¿Cómo las construye Fohat? Él reúne el Ígneo Polvo. Hace Esferas de Fuego, corre al través de ellas y a su alrededor, infundiéndoles vida; y después las pone en movimiento: a las unas en esta dirección, a las otras en aquélla. Están frías, y él las caldea. Están secas, y él las humedece. Brillan, y él las aventa y las refresca. Así procede Fohat del uno al otro Crepúsculo, durante Siete Eternidades.

5. En la Cuarta, los Hijos reciben orden de crear sus Imágenes. La Tercera parte se niega. Las Otras Dos obedecen.
La Maldición se pronuncia. Nacerán en la Cuarta; sufrirán y harán sufrir. Ésta es la primera Guerra.

6. Las Ruedas más Antiguas rodaban hacia abajo y hacia arriba...
La hueva de la Madre llenaba el Todo. Hubo Batallas reñidas entre los Creadores y los Destructores, y Batallas reñidas por el Espacio; apareciendo y reapareciendo la Semilla continuamente.

7. Haz tus cálculos, Lanú, si quieres saber la edad exacta de tu Pequeña Rueda. Su cuarto Rayo “es” nuestra Madre. Alcanza el Cuarto Fruto del Cuarto Sendero del Conocimiento que conduce al Nirvâna, y tú comprenderás porque verás...

 

 

 

 

 

 

 


ESTANCIA VII

1. He aquí el principio de la Vida informe senciente.
Primero, el Divino, el Uno que procede del Espíritu-Madre; después, el Espiritual; los Tres emanando del Uno, los Cuatro emanando del Uno, y los Cinco, de los cuales proceden los Tres, los Cinco y los Siete. Estos son los Triples y los Cuádruples hacia abajo; los Hijos nacidos de la Mente del Primer Señor, los Siete Resplandecientes. Ellos son tú, yo, él ¡oh, Lanú!, los que velan sobre ti y tu madre, Bhûmi.

2. El Rayo Único multiplica los Rayos menores. La Vida precede a la Forma, y la Vida sobrevive al último átomo. A través de los Rayos innumerables el Rayo de Vida, el Uno parecido a un Hilo que ensarta muchas cuentas.

3. Cuando el Uno se convierte en Dos, aparece el Triple, y los Tres son Uno; y éste es nuestro Hilo, ¡oh, Lanú!, el Corazón del Hombre-Planta, llamado Saptaparma.

4. Él es Raíz que jamás perece; la Llama de Tres Lenguas y Cuatro Pabilos. Los Pabilos son las Chispas que parten de la Llama de Tres Lenguas proyectada por los Siete -de quienes es la Llama- Rayos de Luz y Chispas de una Luna que se refleja en las movientes Ondas de todos los Ríos de la Tierra.

5. La Chispa pende de la Llama por el más tenue hilo de Fohat. Ella viaja a través de los Siete Mundos de Mâyâ. Se detiene en el Primero; y es un Metal y una Piedra; para el Segundo, y hela hecha una Planta; la Planta gira a través de siete cambios, y viene a ser un Animal Sagrado. De los atributos combinados de todos ellos, se forma Manu, el Pensador. ¿Quién lo forma? Las Siete Vidas y la Vida Una. ¿Quién lo completa? El Quíntuple Lha. ¿Y quién perfecciona el último Cuerpo? Pez, Pecado y Soma...

6. Desde el Primer nacido, el Hilo entre el Silencioso Vigilante y su Sombra, se hace más y más fuerte y radiante a cada Cambio. La Luz del Sol de la mañana se ha cambiado en la gloria del mediodía...

7. “Ésta es tu Rueda actual” -dijo la Llama a la Chispa-. “Tú eres yo misma, mi imagen y mi sombra. Yo me he revestido de ti, y tú eres mi Vâhan hasta el día “Sed Con Nosotros”, en que has de volver a ser “yo misma y otros, tú misma y yo”. Entonces los Constructores, terminada su primera Vestidura, descienden sobre la radiante Tierra, y reinan sobre los Hombres, que son ellos mismos.


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(Así acaba esta parte de la narración arcaica, obscura, confusa, casi incomprensible. Trataremos ahora de hacer luz en estas tinieblas, para sacar el significado de esta aparente falta de sentido).

 

 

 

 

COMENTARIOS

de las Siete Estancias y sus expresiones siguiendo el orden
de numeración de aquéllas y de las slokas

 

 

 


ESTANCIA I
LA NOCHE DEL UNIVERSO

1. EL ETERNO PADRE (1), ENVUELTO EN SUS SIEMPRE INVISIBLES VESTIDURAS, HABÍA DORMITADO UNA VEZ MÁS DURANTE SIETE ETERNIDADES.

El “Padre”, el Espacio, es la Causa eterna, omnipresente de todo; la incomprensible DEIDAD, cuyas “Invisibles Vestiduras” son la Raíz mística de toda Materia, y del Universo. Es el Espacio la única cosa eterna que podemos fácilmente imaginar, inmutable en su abstracción, y sobre la que no ejerce influencia ni la presencia en ella, ni la ausencia, de cualquier universo objetivo. No tiene dimensión en ningún sentido y existe por sí mismo. El Espíritu es la primera diferenciación de “AQUELLO”, que es la Causa sin Causa así del Espíritu como de la Materia. Según enseña el Catecismo Esotérico, no es ni el “vacío sin límites”, ni la “plenitud condicionada”, sino ambas cosas. Fue y siempre será.

 


Así, las “Vestiduras” vienen a expresar el nóumeno de la Materia Cósmica no diferenciada. No es la materia tal como nosotros la conocemos, sino la esencia espiritual de la materia; y en su sentido abstracto es coeterna y aun una con el Espacio. La Naturaleza Raíz es también la fuente de las propiedades sutiles e invisibles de la materia visible. Es, por decirlo así, el Alma del Espíritu Único e Infinito. Los indos la llaman Mûlaprakriti, y dicen que es la Substancia primordial, la cual es la base del Upâdhi o Vehículo de todos los fenómenos, sean físicos, psíquicos o mentales. Es el principio del que irradia el Âkâsha.
Las “Siete Eternidades” significan evos o períodos. La palabra Eternidad, según la entiende la Teología cristiana, no tiene significación para los asiáticos si se exceptúa su aplicación a la Existencia Única; ni la palabra “sempiterno”, que es lo eterno solamente con relación al porvenir, es otra cosa que una expresión errónea (2). Semejantes palabras no existen, ni pueden existir en la metafísica filosófica, y fueron desconocidas hasta el advenimiento el Cristianismo clerical. Las Siete Eternidades significan los siete períodos de un Manvántara, o sea un espacio de tiempo correspondiente a la duración de estos siete períodos; y comprenden toda la extensión de un Mahâkalpa o “Gran Edad” (100 años de Brahmâ), haciendo un total de 31.040.000.000.000 de años. Cada Año de Brahmâ se compone de 360 Días, y de igual número de Noches de Brahmâ (calculando conforme al Chandrâyama o año lunar); y un Día de Brahmâ se compone de 4.320.000.000 de nuestros años. Estas Eternidades pertenecen a los cálculos más secretos, en los cuales, para llegar al verdadero total, cada cifra deber ser 7x, variando x según la naturaleza del ciclo en el mundo real o subjetivo; y refiriéndose o representando, cada una de las cifras o números, los diversos ciclos (desde el más grande hasta el más pequeño), en el mundo ilusorio u objetivo, deben necesariamente ser múltiplos de siete. No puede darse la clave de todo esto, porque en ello va envuelto el misterio de los cálculos esotéricos, y para los fines del cálculo ordinario no tiene ningún sentido. “El número siete -dice la Kabalah- es el gran número de los Misterios Divinos”; el número diez es el de todos los conocimientos humanos (la Década pitagórica); 1.000 es el número diez elevado a la tercera potencia, y por lo tanto el número 7.000 es también simbólico. En la Doctrina Secreta, la cifra 4 es el símbolo masculino únicamente en el plano más elevado de la abstracción; en el plano de la materia el 3 es el masculino, y el 4 el femenino - la línea vertical y la horizontal en el cuarto grado del simbolismo, en que los símbolos se convierten en jeroglíficos de los poderes generadores en el plano físico.

 

 


2. EL TIEMPO NO EXISTÍA, PUES YACÍA DORMIDO EN EL SENO INFINITO DE LA DURACIÓN.

El “Tiempo” es sólo una ilusión producida por la sucesión de nuestros estados de conciencia en nuestro viaje a través de la Duración Eterna, y no existe donde no existe conciencia en que pueda producirse la ilusión, sino que “yace dormido”. El Presente es solamente una línea matemática que separa la parte de la Duración Eterna que llamamos el Futuro, de la otra parte que llamamos el Pasado. Nada hay en la tierra que tenga verdadera duración, pues nada permanece sin cambio, o es lo mismo, durante la billonésima parte de un segundo; y la sensación que experimentamos de la realidad de la división del Tiempo que se conoce como Presente, nos viene de la impresión de la momentánea vislumbre, o vislumbres sucesivas, de las cosas que nuestros sentidos nos comunican, al pasar dichas cosas de la región de lo ideal, que denominamos el Futuro, a la región de los recuerdos a que damos el nombre de Pasado. Del mismo modo experimentamos una sensación de duración en el caso de la chispa eléctrica instantánea, a causa de haber sido impresionada la retina y continuar la impresión. Las personas y las cosas reales y efectivas no son únicamente lo que se ve en cualquier momento dado, sino que están constituidas por la suma de todas sus condiciones diversas y mudables, desde el momento en que aparecen en forma material hasta que desaparecen de la tierra. Estas “sumas totales” existen de toda eternidad en el Futuro, y pasan gradualmente a través de la materia para existir de toda eternidad en el Pasado. Nadie dirá que una barra de metal arrojada al mar, comenzó a existir cuando abandonó el aire, y que cesó de existir en cuanto penetró en el agua; ni que la barra consistía únicamente en la sección transversal de la misma, que coincidiera en cualquier momento dado con el plano matemático que separa y al mismo tiempo une la atmósfera con el Océano. Así sucede a las personas y a las cosas que, cayendo del “va a ser” en el “ha sido”, del Futuro en el Pasado, presentan momentáneamente a nuestros sentidos a manera de una sección transversal de sus propias totalidades, conforme van pasando a través del Tiempo y del Espacio (como materia) en su camino de una a otra eternidad: y estas dos eternidades constituyen aquella Duración en que únicamente hay algo que tenga verdadera existencia, la cual percibirían nuestros sentidos si fuesen aptos para conocerla.

 

 



3. LA MENTE UNIVERSAL NO EXISTÍA, PUES NO HABÍA AH-HI (3) PARA CONTENERLA (4).

“Mente” es un nombre dado a la totalidad de los Estados de conciencia comprendidos en las denominaciones de Pensamiento, Voluntad y Sentimiento. Durante el sueño profundo, cesa la ideación en el plano físico y la memoria está en suspenso; así es que en todo ese tiempo la “Mente no existe”, porque el órgano, por medio del cual el Ego manifiesta la ideación y la memoria en el plano material, ha dejado de funcionar temporalmente. Un nóumeno puede llegar a ser fenómeno en cualquier plano de existencia, sólo con manifestarse en aquel plano por medio de una base o vehículo apropiado; y durante la larga Noche de reposo, llamada Pralaya, cuando todas las Existencias están disueltas, la “Mente Universal” queda como una posibilidad permanente de acción mental, o como el absoluto Pensamiento abstracto, del cual la Mente es relativa manifestación concreta. Los Ah-hi (Dhyân Chohans) son las huestes colectivas de Seres espirituales -las Huestes Angélicas del cristianismo, los Elohim y “Mensajeros” de los judíos-, los cuales son el Vehículo para la manifestación del Pensamiento y de la Voluntad Divina o Universal. Son las Fuerzas Inteligentes que dan y establecen en la Naturaleza las “Leyes”, al paso que ellos mismos obran conforme a leyes que les han sido impuestas de modo análogo por Poderes todavía más elevados; mas no son “personificaciones” de los Poderes de la Naturaleza, como erróneamente se creído. Esta Jerarquía de Seres espirituales, por cuyo medio la mente Universal se pone en acción, se asemeja a un ejército -una hueste en verdad- merced al cual se manifiesta el poder militar de una nación, y que se compone de cuerpos de ejército, divisiones, brigadas, regimientos, etc., cada una de cuyas unidades tiene su individualidad o vida separada, y su libertad de acción y su responsabilidad limitadas; estando cada una contenida en una individualidad superior, a la cual sus intereses propios se hallan subordinados, a la vez que contiene en sí misma individualidades inferiores.

 



4. LAS SIETE SENDAS DE LA FELICIDAD (5) NO EXISTÍAN (a). LAS GRANDES CAUSAS DE LA DESDICHA (6) NO EXISTÍAN, PORQUE NO HABÍA NADIE QUE LAS PRODUJESE Y FUESE APREHENDIDO POR ELLA (b).

(a) Existen “Siete Senderos” o “Vías” hacia la “Felicidad” de la No-Existencia, que es absoluto Ser, Existencia y Conciencia. No existían, porque el Universo hasta entonces se hallaba vacío, existiendo sólo en el Pensamiento Divino.

(b) Porque son... las Doce Nidânas, o Causas del Ser. Cada una de ellas es el efecto de la que le ha precedido, y a su vez causa de la que le suceda; estando basada la suma total de las Nidânas en las Cuatro Verdades, doctrina especialmente característica del Sistema Hinayâna (7). Pertenecen ellas a la teoría de la corriente de la ley de encadenamiento que produce mérito y demérito, y que finalmente manifiesta al Karma en la plenitud de su poder. Es un sistema fundado en la gran verdad de que la reencarnación tiene que ser temida; pues la existencia en este mundo vincula en el hombre sólo sufrimientos, desdicha y dolor; siendo la muerte misma incapaz de libertar al hombre de ello, puesto que la muerte no es más que la puerta a través de la cual se pasa a otra vida en la tierra, después de un breve reposo en su umbral, o sea en el Devachan. El Sistema Hinayâna o Escuela del Vehículo Pequeño, es de origen muy antiguo; al paso que el Mahâyâna, o Escuela del Gran Vehículo, pertenece a un período posterior, habiendo tenido origen después de la muerte de Buddha. Sin embargo, los principios de esta última son tan antiguos como las montañas en medio de las cuales han existido semejantes escuelas desde tiempo inmemorial; y en realidad, las escuelas Hinayâna y Mahâyâna enseñan ambas las mismas doctrinas. Yâna o Vehículo es una expresión mística, y ambos “Vehículos” significan que el hombre puede escapar de la tortura de los renacimientos, y aun de la falsa felicidad del Devachan, por medio del logro de la Sabiduría y del Conocimiento, únicos que pueden disipar los frutos de la Ilusión y de la Ignorancia.
Mâyâ, o Ilusión, es un elemento que entra en todos los seres finitos, dado que todas las cosas que existen poseen tan sólo una realidad relativa y no absoluta, puesto que la apariencia que el nóumeno oculto asume para cualquier observador, depende de su poder de cognición. Una pintura para la vista no educada del salvaje la vez primera que la ve, es una confusión incomprensible de líneas y de manchas de color, mientras que la vista habituada descubre en seguida en ella una cara o un paisaje. Nada es permanente más que la Existencia única, absoluta y oculta, que contiene en sí misma los nóumenos de todas las realidades. Las existencias pertenecientes a cada plano del ser, hasta los más elevados Dhyân Chohans, son, relativamente, de la naturaleza de las sombras proyectadas por una linterna mágica sobre un lienzo blanco. Sin embargo, todas las cosas son relativamente reales, puesto que el conocedor es también una reflexión, y por lo tanto las cosas conocidas son tan reales para él como él mismo. Cualquiera que sea la realidad que posean las cosas, debe buscarse esta realidad en ellas, antes o después que hayan pasado, a manera de un relámpago al través del mundo material; pues nosotros no podemos conocer una existencia semejante directamente mientras sólo poseamos instrumentos sensitivos que conduzcan sólo la existencia material al campo de nuestra conciencia. En cualquier plano que nuestra conciencia pueda encontrarse actuando, tanto nosotros mismos como las cosas pertenecientes a aquel plano, son, en aquel entonces, nuestras únicas realidades. Pero a medida que nos vamos elevando en la escala del desenvolvimiento, nos damos cuenta de que en las etapas al través de las cuales hemos pasado, hemos confundido las sombras por las realidades, y que el progreso del Yo hacia lo alto consiste en una serie de despertamientos progresivos, llevando consigo a cada avance la idea de que, en aquel momento al menos, hemos alcanzado la “realidad”; pero únicamente cuando hayamos logrado la Conciencia absoluta y compenetrado con ella la nuestra propia, nos encontraremos libres de las ilusiones producidas por Mâyâ.

 

 

 



5. SÓLO TINIEBLAS LLENABAN EL TODO SIN LÍMITES (a); PUES PADRE, MADRE E HIJO ERAN UNA VEZ MÁS UNO, Y EL HIJO NO HABÍA DESPERTADO TODAVÍA PARA LA NUEVA RUEDA (8) Y SU PEREGRINACIÓN EN ELLA (b).

(a) Las “Tinieblas son Padre-Madre; la Luz su Hijo”, dice un antiguo proverbio oriental. La luz es inconcebible, a no ser que se la considere como viniendo de algún origen que sea causa de la misma; y como en el caso de la Luz Primordial aquel origen es desconocido, si bien claman enérgicamente por él la razón y la lógica, por esto lo llamamos “Tinieblas” desde un punto de vista intelectual. En cuanto a la luz prestada o secundaria, cualquiera que sea su origen, puede tener tan sólo un carácter temporal y mayávico. Las Tinieblas constituyen, pues, la Matriz Eterna, en la cual los Orígenes de la Luz aparecen y desaparecen. En este nuestro plano nada se añade a las tinieblas para convertirlas en luz, o a la luz para transformarla en tinieblas. Ellas son permutables, y científicamente la luz es tan sólo un modo de las tinieblas y viceversa. Sin embargo, ambas son fenómenos del mismo nóumeno, el cual es tinieblas absolutas para la mente científica, y tan sólo un obscuro crepúsculo para la percepción de la generalidad de los místicos; si bien para el ojo espiritual del Iniciado es la luz absoluta. El que percibamos más o menos la luz que brilla en las tinieblas, es cosa que depende de nuestro poder de visión. Lo que es luz para nosotros, es tinieblas para ciertos insectos; y el ojo del clarividente ve iluminación allí en donde el ojo normal tan sólo percibe obscuridad. Cuando todo el Universo permanecía sumido en sueño, o sea que había vuelto a su único elemento primordial, no existían allí ni centro de luminosidad, ni ojo para percibir la luz; y las tinieblas necesariamente llenaban el “Todo sin Límites”.
(b) El “Padre y la Madre” son los principios masculino y femenino en la Naturaleza Raíz; los polos opuestos que se manifiestan en todas las cosas en cada plano del Kosmos, o Espíritu y Substancia en un aspecto menos alegórico, cuya resultante es el Universo, o el “Hijo”. Son “una vez más Uno”, cuando en la noche de Brahmâ, durante el Pralaya, todo en el Universo objetivo ha vuelto a su causa única, eterna y primaria, para reaparecer a la siguiente Aurora, como lo hace periódicamente. “Kârana” -la Causa Eterna- estaba sola. Para expresarlo con mayor claridad: Kârana permanece sola durante las Noches de Brahmâ. El Universo anterior objetivo se ha disuelto en su Causa única, eterna y primaria, y por decirlo así, se mantiene en disolución en el espacio, para diferenciarse otra vez y cristalizarse de nuevo a la siguiente Aurora Manvantárica, que es el principio de un nuevo Día o nueva actividad de Brahmâ, símbolo de un Universo. Hablando esotéricamente, Brahmâ es el Padre-Madre-Hijo, o Espíritu, Alma y Cuerpo a un mismo tiempo, siendo cada personaje el símbolo de un atributo, y cada atributo o cualidad un efluvio graduado del Divino Aliento en sus diferenciaciones cíclicas, involucionaria y evolucionaria. En el sentido cósmico-físico, es el Universo, la Cadena Planetaria y la Tierra; en el puramente espiritual, es la Deidad Desconocida, el Espíritu Planetario y el Hombre (el Hijo de los dos, criatura de Espíritu y de Materia; su manifestación en sus periódicas apariciones sobre la tierra durante las “Ruedas”, o los Manvántaras).

 

 

 

6. LOS SIETE SEÑORES SUBLIMES Y LAS SIETE VERDADES, HABÍAN DEJADO DE SER (a); Y EL UNIVERSO, EL HIJO DE LA NECESIDAD, ESTABA SUMIDO EN PARANISH- PANNA (b) (9), PARA SER EXHALADO POR AQUELLO QUE ES, Y SIN EMBARGO NO ES. NINGUNA COSA EXISTÍA (c).

 

(a) Los “Siete Señores Sublimes” son los Siete Espíritus Creadores, los Dhyân Chohans, que corresponden a los Elohim hebreos. Es la misma jerarquía de Arcángeles a la cual pertenecen San Miguel, San Gabriel y otros en la teogonía cristiana. Sólo que, así como a San Miguel, por ejemplo, se le atribuye en la teología latina dogmática la vigilancia sobre todos los promontorios y golfos, en el Sistema Esotérico, los Dhyânis velan sucesivamente sobre una de las Rondas y grandes Razas Raíces de nuestra Cadena Planetaria. Además, se dice de ellos que envían sus Bodhisattvas, los representantes humanos de los Dhyâni-Buddhas durante cada Ronda y cada Raza. De las “Siete Verdades” y revelaciones, o más bien secretos revelados, cuatro únicamente nos han sido comunicados; pues estamos todavía en la Cuarta Ronda, y el mundo también ha tenido sólo cuatro Buddhas, hasta ahora. Es ésta una cuestión muy complicada, y más adelante nos ocuparemos de ella con detenimiento.
Hasta la fecha “existen sólo Cuatro Verdades y Cuatro Vedas” -dicen los indos y buddhistas-. Por una razón semejante insistía Ireneo en la necesidad de Cuatro Evangelios. Pero como cada nueva Raza-raíz en la cabeza de una Ronda debe tener su revelación y sus reveladores, la próxima Ronda traerá consigo la Quinta, la siguiente la Sexta, y así sucesivamente.

(b) “Paranishpanna” es la perfección absoluta que todas las existencias alcanzan a la conclusión de un gran período de actividad, o Mahâmanvantara, y en la cual permanecen durante el período siguiente de reposo. En tibetano se llama “Yong-Grub”. Hasta los días de la escuela Yogâchârya, la verdadera naturaleza de Paranirvâna se enseñaba públicamente, pero desde entonces se ha convertido por completo en esotérica; de aquí que existan tantas interpretaciones contradictorias acerca de la misma. Sólo un verdadero idealista puede entenderla. Cada cosa ha de considerarse como ideal, a excepción del Paranirvâna, por quien quiera comprender aquel estado, y adquirir un conocimiento acerca de cómo el No-Yo, el Vacío y las Tinieblas son tres en Uno, y lo que existe sólo por sí mismo y es perfecto. Es absoluto, sin embargo, tan sólo en un sentido relativo, puesto que debe dar lugar a una perfección todavía más absoluta, con arreglo a un tipo más elevado de excelencia en el siguiente período de actividad, del mismo modo que una flor perfecta tiene que dejar de serlo y morir, con objeto de convertirse, en su desarrollo, en un fruto perfecto, si se nos permite tal manera de expresarnos.
La Doctrina Secreta enseña el desenvolvimiento progresivo de cada una de las cosas, lo mismo mundos que átomos; y este maravilloso desenvolvimiento no tiene ni principio concebible ni fin imaginable. Nuestro “Universo” es tan sólo uno de un número infinito de Universos, todos ellos “Hijos de la Necesidad”, puesto que son eslabones de la gran cadena Cósmica de Universos, siendo cada uno un efecto con relación a su predecesor, y una causa respecto al que le sucede.
La aparición y desaparición del Universo se describen como la espiración e inspiración del “Gran Aliento”, que es eterno; y que siendo Movimiento, es uno de los tres aspectos de lo Absoluto, siendo los otros dos el Espacio Abstracto y la Duración. Cuando el Gran Aliento se expele, es llamado el Soplo Divino, y se le considera como la respiración de la Deidad Incognoscible -la Existencia Única-, la cual exhala un pensamiento, por decirlo así, que se convierte en el Kosmos. De igual modo, cuando el Aliento Divino es inspirado, el Universo desaparece en el seno de la Gran Madre, que duerme entonces “envuelta en sus Siempre Invisibles Vestiduras”.

(c) Por “aquello que es, y sin embargo no es”, se significa el Gran Aliento mismo, del cual únicamente podemos hablar como de la Existencia Absoluta, pero sin poderlo representar a nuestra imaginación bajo una forma cualquiera de Existencia que podamos distinguir de la No-Existencia. Los tres períodos -el Presente, el Pasado y el Futuro- son en filosofía esotérica un tiempo compuesto; pues los tres son un número compuesto únicamente con relación al plano fenomenal; pero en la región del nóumeno no tienen validez abstracta. Como dicen las Escrituras; “El Tiempo Pasado es el Tiempo Presente, así como también el Futuro, el cual, si bien no ha entrado todavía en existencia, sin embargo es”, según un precepto de la enseñanza Prasanga Madhyamika, cuyos dogmas “han sido siempre conocidos desde que se separó de las escuelas puramente esotéricas (10). Nuestras ideas, en resumen, acerca de la duración y del tiempo, son todas derivadas de nuestras sensaciones, con arreglo a las leyes de asociación. Enlazadas de modo incomprensible con la relatividad del humano conocimiento, no pueden, sin embargo, poseer existencia alguna, excepto en la experiencia del yo individual, y perecen cuando su marcha evolutiva disipa el Mâyâ de la existencia fenomenal. ¿Qué es, por ejemplo, el tiempo, sino la sucesión panorámica de nuestros estados de conciencia? He aquí las palabras de un Maestro: “Me siento exasperado al tener que emplear estas tres palabras desdichadas -Pasado, Presente y Futuro-, pobres conceptos de las fases objetivas del subjetivo todo, tan mal adaptadas para el objeto como un hacha para labor escultórica delicada”. Es un axioma filosófico: hay que alcanzar Paramârtha para no convertirse en fácil presa de Samvriti (11).

 

 

 

7. LAS CAUSAS DE LA EXISTENCIA HABÍAN SIDO DESTRUIDAS (a); LO VISIBLE QUE FUE Y LO INVISIBLE QUE ES, PERMANECÍAN EN EL ETERNO NO-SER - EL ÚNICO SER (b).

(a) “Las Causas de la Existencia” no significan solamente las causas físicas conocidas por la ciencia, sino las causas metafísicas, la principal de las cuales es el deseo de existir, una resultante de Nidâna y de Mâyâ. Este deseo de una vida senciente, se manifiesta por sí mismo en cada una de las cosas, desde un átomo a un sol, y es una reflexión del Pensamiento Divino impulsado a la existencia objetiva en forma de una ley para que el Universo pueda existir. Según la enseñanza esotérica, la causa real de aquel supuesto deseo y de toda existencia permanece por siempre oculta, y sus primeras emanaciones son las abstracciones más completas concebibles. Estas abstracciones deben por necesidad presuponerse como la causa del Universo material que por sí mismo se presenta a los sentidos y a la inteligencia, y son el fundamento de los poderes secundarios y subordinados de la Naturaleza, que han sido antropomorfizados y adorados como “Dios” y como “dioses” por la muchedumbre vulgar de cada época. Imposible concebir cosa alguna sin causa; el intentarlo deja la mente en el vacío. Ésta es virtualmente la condición a que tiene que llegar al fin la mente, cuando tratamos de seguir hacia atrás la cadena de las causas y efectos; pero tanto la Ciencia como la Religión se lanzan a este vacío con harta precipitación, porque ignoran las abstracciones metafísicas, que son las únicas causas concebibles de las concreciones físicas. Estas abstracciones se hacen más y más concretas a medida que se aproximan a nuestro plano de existencia, hasta que por fin se fenomenalizan en forma del Universo material, por un procedimiento de conversión de lo metafísico en lo físico, análogo al de la condensación del vapor en agua, y del agua helada en hielo.

(b) La idea del “Eterno No-Ser que es el Único Ser” parecerá una paradoja a quien no recuerde que nosotros limitamos nuestras ideas acerca del Ser a nuestra presente conciencia de la Existencia; haciendo de ella un término específico, en lugar de un término genérico. Si un niño en el seno materno pudiese pensar según la acepción que damos a la palabra, limitaría necesariamente del mismo modo su concepto del Ser a la vida intrauterina, única para él conocida; y si tratase de expresar para su conciencia la idea de la vida después del nacimiento (para él muerte), probablemente, dada la carencia de datos en qué fundarse, y de facultades para comprenderlos, expresaría aquella vida como “No-Ser que equivale a Ser (o existencia) Real”. En nuestro caso, el Ser Uno es el nóumeno de todos los nóumenos que sabemos tienen que existir bajo los fenómenos, dándoles la sombra de realidad, cualquiera que sea, que posean; pero que no podemos conocer por faltarnos en la actualidad los sentidos o inteligencia propios para ello. Los átomos impalpables de oro contenidos en una tonelada de cuarzo aurífero pueden ser imperceptibles para el ojo del minero, y sin embargo, no sólo conoce éste que allí se hallan, sino que sabe también que sólo ellos dan al cuarzo un valor apreciable; y esta relación del oro al cuarzo puede sugerir una ligerísima idea de la del nóumeno al fenómeno. Sólo que el minero sabe cuál será el aspecto que presentará el oro cuando haya sido extraído del cuarzo, al paso que el común mortal no puede formar concepto de la realidad de las cosas separadas del Mâyâ que las vela, y en el que están ocultas. El Iniciado únicamente, rico con la sabiduría adquirida por las generaciones innumerables de sus predecesores, dirige el “Ojo de Dangma” hacia la esencia de las cosas, en la cual no puede Mâyâ tener influencia alguna. En este punto es donde las enseñanzas de la filosofía esotérica, en relación con las Nidânas y las Cuatro Verdades, asumen la mayor importancia; pero son secretas.

 

 

 

8. LA FORMA UNA DE EXISTENCIA (a), SIN LÍMITES, INFINITA, SIN CAUSA, SE EXTEN- DÍA SOLA EN SUEÑO SIN ENSUEÑOS (b); Y LA VIDA PALPITABA INCONSCIENTE- MENTE EN EL ESPACIO UNIVERSAL, EN TODA LA EXTENSIÓN DE AQUELLA OMNI- PRESENCIA QUE PERCIBE EL OJO ABIERTO DE DANGMA (12).

(a) La tendencia del pensamiento moderno es el volver a la idea antigua de una base homogénea para cosas en apariencia completamente distintas -la heterogeneidad desenvolviéndose de la homogeneidad. Los biólogos buscan en la actualidad su protoplasma homogéneo, y los químicos su protilo, al paso que la Ciencia está buscando la fuerza de que la electricidad, el magnetismo, el calor, etc., son diferenciaciones. La Doctrina Secreta lleva esta idea a la región de la metafísica, y presupone una “Forma Única de Existencia”, como base y origen de todas las cosas. Pero quizás la frase “Forma Única de Existencia” no sea por completo correcta. La palabra sánscrita es Prabhavâpyaya, “el lugar (o más bien plano) de donde se originan, y en donde tiene lugar la resolución de todas las cosas”, como dice un comentador. No es la “Madre del Mundo”, como traduce Wilson (13); poque Jagad Yoni, como demuestra Fitzedward Hall, es más bien que “la Madre del Mundo”, o “la Matriz del Mundo”, la “Causa Material del Mundo”. Los comentadores puránicos la explican por Kârana, “la Causa”; pero la filosofía esotérica lo hace por el espíritu ideal de aquella causa. En su estado secundario, es el Svabhâvat del filósofo buddhista, la Eterna Causa y Efecto, omnipresente y sin embargo abstracta; la Esencia plástica existente por sí misma, y la Raíz de todas las cosas, considerada en el mismo doble sentido que el vedantino considera a su Parabrahman y Mûlaprakriti, lo uno bajo dos aspectos. Parece a la verdad extraordinario encontrar a grandes sabios especulando acerca de la posibilidad de que la Vedânta y especialmente el Uttara-Mimânsâ hayan sido “sugeridos por las enseñanzas de los buddhistas”, mientras que, por el contrario, el buddhismo, las enseñanzas de Gautama el Buddha, fueron las “sugeridas” y por completo edificadas sobre los prinipios de la Doctrina Secreta, que intentamos esbozar, siquiera sea en parte, y sobre la cual se apoyan también los Upanishads (14). Lo anterior, según las enseñanzas de Sri Sankarâchârya (15), es innegable.

(b) “Sueño sin Ensueños” es uno de los siete estados de conciencia conocidos en el esoterismo oriental. En cada uno de estos estados entra en acción una parte distinta de la mente; o, como diría un vedantino, el individuo es consciente en un plano diferente de su ser. El término “Sueño sin ensueños” es algún tanto análogo a aquel estado de conciencia en el hombre, que no siendo recordado en el estado de vigilia, parece un vacío, lo mismo precisamente que el sueño al sujeto magnetizado le parece un vacío inconsciente cuando vuelve a su condición normal, aun cuando haya estado hablando y conduciéndose durante aquél como un individuo consciente lo haría.

 

 

 


9. PERO, ¿EN DÓNDE ESTABA DANGMA CUANDO EL ÂLAYA DEL UNIVERSO (16) ESTABA EN PARAMÂRTHA (a) (17), Y LA GRAN RUEDA ERA ANUPÂDAKA? (b)


(a) He aquí ante nosotros la cuestión que ha dado lugar a controversias escolásticas durante siglos. Los dos términos “Âlaya” y “Paramârtha” han sido las causas de división en escuelas, y de que la verdad se haya subdividido en más aspectos diferentes que por ningún otro de los términos místicos. Âlaya es el Alma del Mundo, o Ánima Mundi, la Super-Alma de Emerson, que según la enseñanza esotérica, cambia periódicamente su naturaleza. Âlaya, si bien eterna e inmutable en su esencia interna, en los planos inalcanzables tanto para los hombres como para dioses cósmicos (Dhyâni-Buddhas), se altera durante el período de vida activa con respecto a los planos inferiores, incluso el nuestro. Durante aquel tiempo, no solamente los Dhyâni-Buddhas son uno con Âlaya en Alma y en Esencia, sino que hasta el hombre fuerte en Yoga (meditación mística) “es capaz de sumir su alma en ella”, como dice Aryâsanga, de la escuela Yogâchârya. Esto no es Nirvâna, sino una condición próxima a él. De aquí la desavenencia. Así, mientras los Yogâchâryas de la escuela Mahâyâna dicen que Âlaya (Nyingpo y Tsang en tibetano) es la personificación del Vacío, y, sin embargo, Âlaya es la base de cada una de las cosas visibles e invisibles; y que, aunque es eterna e inmutable en su esencia, se refleja en cada objeto del Universo “como la luna en el agua clara y tranquila”; otras escuelas discuten la afirmación. Lo mismo sucede respecto de Paramârtha. Los Yogâchâryas interpretan este término como aquello que también depende de otras cosas (paratantra); y los Madhyamikas dicen que Paramârtha está limitado a Paranishpanna o Perfección Absoluta; es decir, en la exposición de estas “Dos Verdades” de las Cuatro, los primeros creen y sostienen que, en este plano, de todos modos existe sólo Samvritisatya, o la verdad relativa; y los segundos enseñan la existencia de Paramârthasatya, la Verdad Absoluta (18). “Ningún Arhat, o mendicante, puede alcanzar el conocimiento absoluto antes de identificarse con Paranirvâna; Parikalpita y Paratantra son sus dos grandes enemigos” (19). Parikalpita (en tibetano Kuntag) es el error que comete quien no comprende el vacío y la naturaleza ilusoria de todo; quien cree en la existencia de algo que no existe, por ejemplo, el No-Yo. Y Paratantra es aquello, sea lo que quiera, que existe únicamente gracias a una conexión causal o dependiente, y que tiene que desaparecer tan pronto cese la causa que lo producía, como la llama de un pabilo. Destrúyase o extíngase, y la luz desaparece.
Enseña la filosfía esotérica que toda cosa vive y es consciente; pero no que toda vida y conciencia sean similares a las de los seres humanos ni aun a las de los animales. Nosotros consideramos la vida como la única forma de existencia, manifestándose en lo que llamamos Materia; o en el hombre en lo que llamamos, haciendo una separación incorrecta, Espíritu, Alma y Materia. La Materia es el Vehículo para la manifestación del Alma en este plano de existencia, y el Alma es el Vehículo en un plano más elevado para la manifestación del Espíritu; y estos tres son una Trinidad sintetizada por la Vida que los compenetra. La idea de la Vida Universal es uno de aquellos antiguos conceptos que van volviendo a la mente humana en este siglo, como consecuencia de haberse libertado de la teología antropomórfica. Verdad es que la ciencia se contenta con trazar o presuponer los signos de la Vida Universal, y no se ha atrevido todavía a proferir ni aun por lo bajo “¡Anima Mundi!” La idea de la “vida cristalina”, en la actualidad familiar a la ciencia, hace medio siglo hubiera sido despreciada. Los botánicos buscan ahora los nervios de las plantas; no porque supongan que las plantas pueden sentir o pensar como los animales, sino porque creen que para explicar el desarrollo y la nutrición vegetal, es necesaria alguna estructura que guarde la misma relación funcional con respecto a la vida de la planta, que la de los nervios con respecto a la vida animal. Muy difícil parece que sea posible a la Ciencia engañarse por mucho más tiempo por el mero uso de términos tales como “fuerza” y “energía”, respecto del hecho de que las cosas animadas son vivientes, ya sean átomos o planetas.
Pero, ¿cuál es la creencia de las escuelas internas esotéricas? -preguntará quizás el lector-. ¿Cuáles son las doctrinas enseñadas acerca de este asunto por los “buddhistas” esotéricos? Para ellos, Âlaya posee una significación doble y aun triple. En el sistema Yogâchârya de la escuela contemplativa Mahâyâna, Âlaya es a la par el Alma Universal, Anima Mundi y el Yo de un Adepto avanzado. “El fuerte en Yoga puede introducir a voluntad su Âlaya, por medio de la meditación, en la verdadera naturaleza de la Existencia”. “Âlaya posee una existencia eterna y absoluta” -dice Âryâsanga, el rival de Nâgârjuna (20)-. En un sentido es Pradhâna, que en el Vishnu Purâna se halla explicado como “la causa no desenvuelta, que los más grandes sabios denominan enfáticamente Pradhâna, la base original, la cual es Prakriti sutil, o sea lo eterno y lo que a un mismo tiempo resulta (o comprende en sí) lo que es y lo que no es, o es mera evolución” (21). “La causa continua, que es uniforme, y a la vez causa y efecto, llamada por los que conocen los primeros principios Pradhâna y Prakriti, es el incognoscible Brahma que era antes de todo” (22); es decir, Brahma no crea ni produce la evolución misma, sino exhibe sólo varios aspectos de sí mismo, uno de los cuales es Prakriti, un aspecto de Pradhâna. “Prakriti”, sin embargo, es una palabra incorrecta, y Âlaya lo explicaría mejor; pues Prakriti no es el “incongnoscible Brahma”. Es un error de quienes desconocen la universalidad de las doctrinas ocultas desde la cuna misma de las razas humanas, y especialmente por parte de aquellos sabios que rechazan hasta la idea de una “revelación primordial”, enseñar que el Anima Mundi, la Vida Una o Alma Universal, fue dada a conocer sólo por Anaxágoras, o durante su época. Este filósofo dio a luz la enseñanza sencillamente para combatir los conceptos de Demócrito sobre cosmogonía, en exceso materialistas, basados en la teoría exotérica de los átomos impulsados ciegamente. Anaxágoras de Clazomene no fue su inventor, fue tan sólo su propagador, como lo fue también Platón. Lo que él llamaba Inteligencia Mundana, el Nous (......), el principio que, según sus opiniones, existe absolutamente separado y libre de la materia, y obra con arreglo a propósitos, era llamado el Movimiento, la Vida Una, o Jivâtmâ, en la India, edades anteriores al año 500 antes de Cristo. Sólo que los filósofos arios no dotaron jamás a este principio, que para ellos es infinito, con el finito “atributo de pensar” (23).
Esto conduce naturalmente al “Espíritu Supremo” de Hegel y de los trascendentalistas alemanes, y presenta un contraste que puede ser útil señalar. Las escuelas de Schelling y de Fichte han divergido mucho del concepto arcaico y primitivo de un Principio Absoluto, y han reflejado tan sólo un aspecto de la idea fundamental de la Vedânta. Hasta el “Absoluter Geist” (24), sugerido vagamente por von Hartmann en su filosofía pesimista de lo “Inconsciente”, si bien es quizás la mayor aproximación de la especulación europea a las doctrinas Advaitin indas, sin embargo, dista también mucho de la realidad.

 


Según Hegel, lo “Inconsciente” jamás habría emprendido la vasta y laboriosa tarea de desenvolver el Universo, más que con la esperanza de alcanzar clara conciencia de Sí Mismo. Con relación a esto debe tenerse presente que al hablar del Espíritu, término que los panteístas europeos emplean como equivalente de Parabrahman, y llamarle Inconsciente, no dan ellos a esta expresión la significación indirecta que generalmente implica. Se emplea a falta de un término más apropiado para simbolizar un profundo misterio.
La “Conciencia Absoluta tras los fenómenos”, nos dicen que se denomina inconsciencia, únicamente por razón de la ausencia de todo elemento de personalidad, y trasciende al concepto humano. El hombre, incapaz de formar un solo concepto, a no ser relativo a fenómenos empíricos, es impotente, a causa de la constitución misma de su ser, para levantar el velo que cubre la majestad de lo Absoluto. Sólo el Espíritu en libertad es capaz de comprender, aunque de un modo vago, la naturaleza de su propio origen, al cual debe volver eventualmente. Puesto que el más elevado Dhyân Chohan, después de todo, tiene que humillarse en su ignorancia ante el soberano misterio del Ser Absoluto; y puesto que aun en esta culminación de la existencia consciente -o sea “al sumirse la conciencia individual en la universal”, usando una frase de Fichte-, lo Finito no puede concebir lo Infinito, ni puede aplicarse su propia clase de experiencias mentales, ¿cómo puede decirse que lo Inconsciente y lo Absoluto puedan tener ni siquiera un impulso instintivo o esperanza de alcanzar clara conciencia de sí mismo? (25). Jamás admitiría un vedantino esta idea hegeliana; y el ocultista diría que se aplica perfectamente al Mahat despierto, a la Mente Universal, ya proyectada en el mundo fenomenal como aspecto primero del inmutable Absoluto, pero jamás a este último. Según se nos enseña, “el Espíritu y la Materia, o Purusha y Prakriti, son tan sólo los dos aspectos primordiales del Uno y Sin Segundo”.
Nous, el motor de la materia, el Alma animadora, inmanente en todos los átomos, manifestada en el hombre, latente en la piedra, posee diferentes grados de poder; y esta idea panteísta de un Espíritu-Alma general, penetrando a la Naturaleza entera, es la más antigua de todas las nociones filosóficas. Tampoco fue el Archaeus un descubrimiento de Paracelso ni de su discípulo Van Helmont; pues este mismo Archaeus es “el Padre-Éter” localizado, la base manifestada y el origen de los innumerables fenómenos de la vida. La serie completa de las innumerables especulaciones de esta clase constituye tan sólo las variaciones sobre el mismo tema, cuya nota fundamental fue dada con esta “revelación primitiva”.

(b) La palabra “Anupâdaka”, sin padres o sin progenitores, es una designación mística que en nuestra filosofía posee significaciones varias. En general se suele designar por este nombre a Seres Celestiales como los Dhyân Chohans o Dhyâni-Buddhas. Estos corresponden místicamente a los Buddhas y Bodhisattvas humanos, conocidos por los Mânushi (humanos) Buddhas, que más tarde son también llamados “Anupâdaka”, desde el momento en que toda su personalidad se halla sumida en sus Principios Sexto y Séptimo combinados, o Âtma-Buddhi, y que se han convertido en los de “Alma de Diamante” (Vajrasattvas) (26), o plenos Mahâtmâs. El “Señor Oculto” (Sangbai Dag-po), “el sumido en lo Absoluto”, no puede tener padres, puesto que es existente por Sí Mismo, y uno con el Espíritu Universal (Svayambhú) (27), el Svabhâvat en su más elevado aspecto. El misterio de la jerarquía de los Anupâdaka es grande, siendo su ápice el Espíritu-Alma universal, y constituyendo su peldaño inferior los Mânushi-Buddha; y aun cada hombre dotado de Alma es un Anupâdaka en estado latente. De aquí el empleo de la expresión, “la gran Rueda (el Universo) era Anupâdaka”, cuando se habla del Universo en su condición informe, eterna o absoluta, antes que fuera formado por los “Constructores”.


 

 

 

 

 

 

 

ÍNDICE TEMÁTICO

 

 


Nota del Editor
Al Lector 3
Prefacio de la Primera Edición, 1888
Prefacio de la Tercera Edición Revisada, 1893
H: P: Blavatsky: Un esbozo de su vida
Cómo fue escrita la DOCTRINA SECRETA 1

INTRODUCCIÓN
La necesidad de un libro de esta naturaleza. La antigüedad de los
Documentos y Manuscritos. La misión de esta obra.


VOLUMEN I

C O S M O G É N E S I S

PROEMIO - Páginas de unos anales prehistóricos -El más antiguo Manuscrito del Mundo y su Simbolismo. - La Vida Una, Activa y Pasiva. - La Doctrina Secreta. - Panteísmo. - Ateísmo. - “El Espacio” en todas las Religiones y en el Ocultismo. - Los siete Elementos Cósmicos. - Las siete Razas de la Humanidad. - Las tres proposiciones fundamentales de la Doctrina Secreta. - Descripción de las Estancias del Libro de Dzyan.


Parte primera

LA EVOLUCIÓN CÓSMICA

Siete Estancias del “Libro Secreto de Dzyan”, con Comentarios
COMENTARIOS:

Estancia I. - LA NOCHE DEL UNIVERSO
Las Siete Eternidades. - El Tiempo. - La Mente Universal y los Dhyân- Chochans. - Nidânas, o Causas de la Existencia. - Mâyâ o Ilusión. - Tinieblas, la Matriz Eterna. - Los Principios masculino y femenino en la Naturaleza Raíz. -
Los Siete Espíritus Creadores, los Dhyân-Chohans. - El Gran Aliento. - La Causa del Universo Material. - El Ser Uno es el Nóumeno de todos los Nóumenos. - La Forma Una de Existencia. - El ojo abierto de Dangma, un Jivanmukta. - Âlaya, la Vida Una, o Alma Universal. - El Misterio del Ser Absoluto. - El misterio de la jerarquía de los Anupadâka.

Estancia II. - LA IDEA DE DIFERENCIACIÓN
Los Constructores. - Paranishpana. - El Absoluto. - La diferencia entre el Ser consciente y el Inconsciente. - Espacio, el Elemento Eterno y Único. - La Conciencia Absoluta contiene al Conocedor. - El Rayo de Vida penetra en el “Germen”. - El Loto, Símbolo del Kosmos. - El Cuaternario: Padre-Madre-Hijo,
como Unidad. - El Hijo: arriba es todo el Kosmos, abajo es la Humanidad. - Svabhâvat; la Universal Esencia Plástica de Mûlaprakriti. - El Universo estaba aún oculto en el Pensamiento Divino.

Estancia III. - EL DESPERTAR DEL KOSMOS
Mahat (Inteligencia Universal), el primogénito de Sabiduría. - La última Vibración. - El significado esotérico de Manvántara. - El Eterno Aliento se mueve sobre las Aguas de la Vida, Caos. - El Pensamiento Divino impregna al Caos. - El Huevo Virginal como símbolo del Universo. - El Poder de los Números. - El simbolismo Oculto. - La Luz, el Omnipresente Rayo Espiritual. - Las Tinieblas, única realidad verdadera. - El resplandeciente Dragón de Sabiduría. - La Substancia Cósmica se convierte en Materia Astral. - El Fuego, la Inteligencia que mueve al Universo. - El Misterio de los Números. El Cisne, símbolo del Rayo divino. - Electricidad, la Vida Una. - Los primeros Dhyân. - Chohans son “Naturalezas Primarias”. - La Trama del Ser. - Fohat pone la Materia Cósmica en Moción. - La Trama se dilata y contrae. - Fohat la Electricidad Cósmica.

Estancia IV. - LAS JERARQUÍAS SEPTENARIAS
Los “Hijos del Fuego”. - Los siete Sentidos Místicos. - “No-Número”, su Significado. - Los Primeros Seres “Primordiales”. - La Ciencia Sagrada de los
Números. - Los Animales Sagrados. - El Misterio del Sonido y del Lenguaje. - El “Ejército de la Voz”, o la “Palabra”. - La alegoría oculta del Lenguaje y de la Mente. - La Materia Cósmica formándose en Elementos. - Svabhâvat, la Raíz plástica de la Naturaleza física. - El Círculo sin Límites. - El Sol de nuestro sistema, el “Excluido”. - La Doctrina Secreta de la Evolución de los Planetas. -
Los soles son los Primeros Centros de Fuerza. - Los Lipika, Registradores de
la Ley de Retribución en el Libro de la Vida.

 

Estancia V. - FOHAT, EL HIJO DE LAS JERARQUÍAS SEPTENARIAS
Hijos de la Luz. - La raíz del Hombre Espiritual se convierte en Divina por medio de la propia experiencia. - Cada Átomo posee potencialmente la propia conciencia. - Los siete Dhyân-Buddhas. - Fohat, la Fuerza Creadora Potencial. La Mente Universal representa las Huestes de los más elevados Dhyân. - Chohans creadores. - El Sistema Solar está constituido por siete Principios. - Fohat, en su aspecto secundario es la Energía Solar. - Los “Tres” y “Siete” grandes pasos de Vishnu. - Círculos, curvas y Chakras. - El Siete, un Número Sagrado. - La Ley de movimiento vertical. - La Evolución de los Principios de la Naturaleza. - La Unidad, una ley fundamental en la Ciencia Oculta. - El Misterio del Fuego. - El Regente Celestial de los Cuatro Puntos Cardinales. - El significado real del Tabernáculo. - El carácter de las Ruedas Aladas. - Los Espíritus Planetarios y los Lipika. - El Anillo “No se pasa”. - El Día “Ven con Nosotros”.

 

Estancia VI. - NUESTRO MUNDO, SU CRECIMIENTO Y DESARROLLO
La Madre, o Materia abstracta e ideal, la Raíz de la Naturaleza. - Palabra, Voz y Lenguaje. - Los Centros Laya son puntos de diferenciación. - Fohat, el Espíritu guía de la Ley y de la Vida. - Los Átomos de la Ciencia. - La Evolución de los Elementos. - Ilusión y Realidad. - Las Fuerzas de la Naturaleza. - El Átomo Primordial, como “Suma Total” carece de Límites.

ALGUNOS CONCEPTOS TEOSÓFICOS PRIMITIVOS ERRÓNEOS
Principios humanos y División Planetaria. - Clarificación de los Principios del
Hombre. - La Transmigración del Hombre a través de diferentes reinos. - La Cadena Septenaria. - Explicaciones acerca de la “Quinta” y “Sexta Ronda”. - Marte y Mercurio en relación a nuestro Sistema Solar. - Adquisición de Conocimientos y Poderes. - El Problema de las 777 Encarnaciones. - Las siete
Ramas del Árbol del Conocimiento.

HECHOS Y EXPLICACIONES ADICIONALES REFERENTES A LOS GLOBOS Y LAS MÓNADAS
Las Mónadas se hallan divididas en siete Clases o Jerarquías. - La Tierra y las
Cadenas Lunares. - La Tierra, Hija de la Luna. - Las Huestes Monádicas clasificadas. - La Mónada florece en la Mónada Divina. - La Mónada Espiritual es Única y Universal. - Las siete clases de Pitris Lunares. - Un triple esquema evolucionario en la Naturaleza. - El estado humano. - No pueden entrar más Mónadas, la Puerta queda cerrada. - La Doctrina Secreta y la Teoría de Darwin. Los Dhyân-Chohans encarnadas en la Tercera Raza Raíz. - Los Antepasados de los Monos.

 

Estancia VI. - Continuación
La Cuarta Ronda, el Equilibrioentre el Espíritu y la Materia. - La Caída del Espíritu en la Materia. - La Primera Causa del Pecado. - El Misterio de la “Tetraktys”. - El Significado de Satán. - Los Mundos “sin forma” y los Mundos “formativos”. - La Guerra en el Cielo. - El Nacimiento de los Mundos. - La Vitalidad Cósmica y terrestre (Electricidad). - Una Edad de Brahmâ. - Cuatro Grados de Iniciación. - Los Hijos de la Voluntad y del Yoga. - El Iniciador Único y la Isla Sagrada. - Hijos de Kriyâshakti. - El Aliento de Vida.

 

Estancia VII. - LOS PADRES DEL HOMBRE EN LA TIERRA
La Jerarquía de los Poderes Creadores. - Los Soplos Ígneos Informes o Tríada Sephirotal Superior. - El “Hombre Celestial” o Adam Kadmon. - El Primer Orden de Seres Celestiales. - Una Llama Padre, Innumerables Llamas. - El Segundo Orden: Fuego y Éter. - El Tercer Orden: Âtma-Buddhi-Manas. - El Cuarto Orden: los “Jivas Imperecederos”. - El Quinto Orden: la Estrella de cinco puntas que representa al Hombre. - Los Órdenes Sexto y Séptimo y las cualidades inferiores del Cuaternario. - El Misterio del Ser. - El Ser Humano, un Misterio Esotérico Triple. - El Misterio Oculto de la Antropografía. - El Hombre emana de un Hombre Celestial. - El Significado de una “Ronda”. - Arcángeles y Demonios. - La Tríada Espiritual Inmortal. - El Hilo de la Vida. - Metafísicos Caldeos. - Doctrinas Ocultas y Kabalísticas. - La Mónada es un Rayo del Absoluto. - El Hombre Perfecto. - La Vida y las Vidas. - Las Cuatro Dimensiones del Espacio. - Permeabilidad, el Próximo Sentido. - Rondas y Dimensiones. - La Química Oculta. - El Símbolo del “Sanctasantórum”. - La Mónada es un Dhyân-Chohan Individual. - La Tierra poblada desde los Cielos.

RESUMEN Ocultismo en los Upanishads. - El poder e importancia del Ocultismo. - La Naturaleza de los Hombres Celestiales. - El Espíritu se halla dotado de Inteligencia. - Los Dhyân-Chohans son dobles en sus caracteres. - La Materia Eterna es la Sombra del Espíritu. - La Eternidad de las Formas Humanas. - El Vishnu Purana y el Hermes Trismegisto comparados. - Algunos Aforismos Ocultos. - Las Siete Shaktis (fuerzas). - Todo es Relativo. - Los Ocultistas son los campeones de la verdad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     

 

RREVISTA ALCORAC

 

 

Encuentro con las Hadas

Xavier Penelas

Encuentro con las hadas

 

 

 

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Ingrid y John y CUADROS

   

 

N. G. S. M.