LA GRAN INVOCACIÓN

 

 

Desde el punto de Luz en La Mente de Dios,

Que afluya luz a las mentes de los hombres;

Que la Luz descienda a la Tierra.

 

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,

Que afluya amor a los corazones de los hombres;

Que Cristo retorne a la Tierra.

 

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,

Que el propósito guíe las pequeñas voluntades de los hombres;

El propósito que los Maestros conocen y sirven.

 

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz

Y selle la puerta donde se halla el mal.

 

Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en la Tierra.

 

 

 

Cada una de las cuatro estrofas se refiere a uno de los tres aspectos de la energía divina —además de referirse a la humanidad misma donde se unen los tres— y están potencialmente en latencia, llegando finalmente al pleno florecimiento de la divinidad, expresando en forma perfecta los tres aspectos. De allí, hermanos míos, la intensidad del conflicto humano —conflicto sin paralelo en cualquier otra diferenciación de la Vida divina. En la humanidad se unen todos los aspectos y líneas. Esto es fundamental en la enseñanza esotérica. Ustedes saben muy bien que los reinos subhumanos culminan en la humanidad y los reinos superhumanos tienen allí su oportunidad y todas las vidas superhumanas han pasado alguna vez por el reino humano.

Las primeras tres líneas se refieren a la Mente de Dios, como punto focal para la luz divina, lo cual significa el alma de todas las cosas. El término "alma", con su principal atributo de iluminación, incluye al ánima mundi, el alma animal, el alma humana, y a ese punto culminante de luz que consideramos como el alma influyente de la humanidad. Es un aspecto de la manifestación divina, al cual se refiere ese gran Hijo de Dios manifestado como Shri Krishna, cuando exclamó: "Habiendo compenetrado el entero universo con un fragmento de Mí Mismo, Yo permanezco". Ese fragmento es el alma de todas las cosas. Esa alma trae la luz y difunde la iluminación.

En las tres líneas de la segunda estrofa es invocado el corazón de Dios y considerado el punto focal de amor. Este "corazón" del mundo manifestado es la Jerarquía -ese gran agente transmisor de amor hacia cada forma de la divina manifestación. No es necesario que me explaye sobre la "naturaleza esencialmente amorosa" de la Jerarquía; se ha escrito demasiado sobre ella, se ha comprendido excesivamente poco y se ha hablado demasiado del amor y no se ha comprendido suficientemente la tarea que enfrenta la Jerarquía cuando trasmite amor.

El amor es una energía que debe llegar a los corazones de los hombres y fecundar a la humanidad con la cualidad de la comprensión amorosa -eso es lo que el amor y la inteligencia expresan cuando se unen.

Las tres líneas, de la tercera estrofa se refieren a Shamballa -"el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida"- el centro de donde la Jerarquía extrae su vida, a medida que despierta en la humanidad el impulso de servir. Como bien saben, estas líneas indican que la humanidad no puede aún captar el propósito de Sanat Kumara. Sólo los Miembros avanzados de la Jerarquía y por lo menos los iniciados de tercer grado (el primer grado de la Logia de Sirio), tienen una idea de la naturaleza del propósito que subyace en el Plan. Reflexionen sobre esta frase.

Habiendo invocado los tres aspectos o poderes de la Mente, del Amor y de la Voluntad, las tres líneas de la cuarta estrofa indican el arraigo de todos estos poderes en la humanidad misma, en "el Centro que llamamos la raza de los hombres". Aquí y sólo aquí, reside la promesa del futuro y su esperanza y oportunidad. Aquí y sólo aquí, todas las cualidades divinas en tiempo y espacio- pueden expresarse y cumplirse; aquí y sólo aquí, puede verdaderamente nacer el amor, actuar correctamente la inteligencia y la Voluntad de Dios demostrar su buena voluntad efectiva. Por intermedio de la humanidad, sola y sin ayuda (excepto por el Espíritu divino que existe en cada ser humano), puede "ser sellada la puerta donde se halla el mal". No es Sanat Kumara que sella esa puerta; no es la Jerarquía que obliga al mal a retroceder al lugar de donde vino. Es la humanidad que lucha, aspira y sufre, a quien se le ha confiado la tarea y, hermano mío, la humanidad es apta para esa tarea.

Esta afirmación la tienen siempre en cuenta quienes emplean con mucho poder la Invocación, y sirve para enfocar y arraigar en el reino humano las energías invocadas. Tal es Su tarea. De ahí en adelante la humanidad se hace cargo de ese cometido.

Esta Invocación es también única porque invoca a los tres aspectos divinos. Es sintética en su acercamiento. Esto se realiza por primera vez en la historia humana. Hasta ahora el desarrollo del género humano no había justificado tal expresión.

En los tiempos lemurianos, el tercer aspecto divino, el de la inteligencia, fue invocado por el llamado masivo del hombre-animal instintivo; ignoraba qué es lo que invocaría ese llamado casi incipiente. La luz apareció en la Tierra y posibilitó la ver­dadera iluminación progresiva. No me refiero aquí a la luz física, sino a la luz del intelecto.

En los días atlantes, como resultado de la lucha entre los Señores de la Luz o de la Faz Resplandeciente, y los Señores de la Faz Oscura (tal como se los denomina en las antiguas Escrituras y en La Doctrina Secreta), se produjo otra "era de invocación" y hubo probabilidad de desarrollar el segundo aspecto divino del Amor, que todavía era una cualidad embrionaria en el género humano. En aquel entonces, el llamado masivo se expresaba con más inteligencia, aunque persistía todavía el llamado instintivo. Sin embargo, no era inteligencia, tal como entendemos el término.

En nuestro ciclo ario está surgiendo otro gran llamado invocador. Esta vez es triple. Es un clamor por luz en nuestro camino y para que la luz afluya a los lugares oscuros de la Tierra; es un llamado por más amor en el mundo, como lo claman los hombres de buena voluntad y de tendencias humanitarias; es, finalmente, el llamado intuitivo de los aspirantes y discípulos del mundo para la plena expresión, en tiempo y espacio, de la voluntad al bien -la Voluntad de Dios. La instintiva humanidad común, los hombres y mujeres de buena voluntad y los discípulos del mundo, están todos implicados en esta invocación, introduciendo los atributos de instinto, inteligencia e intuición. Los tres están fusionados en esta Gran Invocación. Tengan constantemente presente esta fusión básica que se va expresando oralmente y extraigan aliento del acercamiento masivo a la Fuente de toda Vida, Amor y Luz. Nada podrá resistir la demanda conjunta de los hombres de todas partes en sus graduadas y compactas filas.

Toda esta Invocación se refiere esotéricamente a la "nube de cosas conocibles" a que se refiere Patanjali. Ese inminente, influyente y revelador depósito de energía es la causa inmediata de todos los acontecimientos en la Tierra e indica el surgimiento de lo nuevo, lo mejor y lo progresivamente correcto. Los sucesos y eventos así precipitados demuestran el avance de la conciencia humana hacia una mayor luz. Estas "cosas conocibles" son fuentes de toda revelación y de todos los conocimientos humanos culturales, que conducen a lo que llamamos civilización. Su "condensación" (si puedo emplear esta palabra) se produce por el llamado invocador masivo de toda la familia humana en cualquier período. Este llamado fue proyectado por lo general en forma inconsciente, pero será cada vez más conscientemente expresado. Por lo tanto, pueden esperarse resultados más rápidos y eficaces. Esta nube está formada por la acción conjunta del Sol Central espiritual que actúa por intermedio de Shamballa y la humanidad misma, que hasta ahora actuó clamando a la Jerarquía, pero que acrecentamente eleva su llamado cada vez más directamente.

Lógicamente hay un llamado continuo, indirecto y sutil que se eleva desde los tres reinos subhumanos de la naturaleza, llamado que se enfoca en el reino humano porque este reino es el agente receptor y transmisor para aquellos reinos, así como la Jerarquía fue y es el agente receptor y transmisor para todo llamado humano. Observen el hermoso entrelazamiento y la fina interrelación establecida por nuestro Logos planetario. La nueva Invocación expresa, en forma excepcional, esta total interdependencia.

La precipitación de las nuevas y largamente esperadas energías, se hace de tres maneras, por:

1.     La acción directa de la Jerarquía, cuando los Miembros entrenan a Sus discípulos para extraer de esta fuente de inspiración, a fin de ser sensibles a la impresión esperada y hacer descender lo que necesita para iluminar y restituir al género humano a su elevado estado espiritual original. Una condensación más elevada espera precipitarse, que para la humanidad formará una "nube de cosas que no pueden ser conocidas" y es innecesario considerarlas.

2.     Los discípulos y aspirantes del mundo que proporcionan un canal mediante el cual las energías y las fuerzas fructíferas pueden llegar al género humano. Esto lo producen por:

a.     La profundización del conocimiento espiritual del hombre a través de la meditación reflexiva, la aspiración y la devoción, que con el tiempo cederán su lugar a la convicción y al conocimiento mental.

b.     La receptividad a la impresión espiritual. Esto implica iniciar el empleo inteligente de la intuición, más la capacidad de mantener la mente firme en la luz, mientras que el cerebro permanece pasivamente alerta para registrar el "conocimiento que desciende".

c.     La capacidad práctica de relacionar la idea con el ideal y de dar los pasos que crearán la forma de ese ideal en el plano físico.

3.     El constante progreso de la conjunta humanidad hacia la luz, lo cual producirá en la humanidad, a su debido tiempo, esa cualidad y vibración que ya se hace sentir, cualidad y vibración esencialmente evocadoras.

Actualmente, esta "nube de cosas conocibles" ha condensado o reunido energías que fueron puestas a disposición por los Espíritus de Restauración, Reconstrucción y Resurrección. Estas energías, hoy disponibles, son -en más amplia escala y naturaleza superior- similares a aquellas que el alma individual (término paradójico) pone a disposición de la personalidad cuando esa personalidad está preparada para el sendero de probación o del discipulado, y son mucho más poderosas porque constituyen a su vez una precipitación de energías que están a disposición de Shamballa, más las energías y fuerzas generadas por la Jerarquía. Ahora pueden ser empleadas en la Tierra fuerzas extraplanetarias, debido al progreso de nuestro planeta y a su relación con todo el sistema solar.

En nuestra historia planetaria nunca existió un período en el que la oportunidad haya sido tan grande, o la humanidad haya hecho contacto y utilizado tanta luz y fuerza espirituales.

La primera indicación de esta masiva y disponible energía produjo la coordinación del nuevo grupo de servidores del mundo en el plano físico.

La segunda indicación produjo una pronunciada separación entre las fuerzas del mal y las Fuerzas de la Luz; esta separación trajo como resultado la guerra mundial (1914‑1945) e inició el hirviente desorden emocional y síquico, en el que se encuentra actualmente la humanidad.

La tercera indicación fue la liberación de la energía atómica y el descubrimiento del proceso para trasmutar la energía en materia y la materia en energía.

Por lo tanto, las energías espirituales en forma impersonal y con la "vívida dirección de la intención pura", vinieron desde el punto más elevado del propósito espiritual y penetraron en el aspecto inferior de la materia, el átomo, demostrando así la verdad del enunciado de que la materia es espíritu, en su punto más bajo, y el espíritu es materia en su punto más alto, y que la aparente dualidad es sólo unidad esencial.

La concentración de fuerzas espirituales en, y por intermedio del nuevo grupo de servidores del mundo, la producción de un conflicto mundial, con su resultado destructor y al mismo tiempo unificador, y la liberación de ciertas energías impresionantes que posee la materia misma, para beneficio de todas las cosas creadas sobre la Tierra, constituyen los resultados inmediatos de la presión ejercida por los recursos espirituales influyentes.

Estas fuerzas afectaron a las personas espirituales y a los humanitarios del mundo, fusionándolos en un solo grupo en los planes internos (aunque esto siga permaneciendo externamente incomprendido), asestaron así un golpe mortal a la gran herejía de la separatividad. Eso más adelante se evidenciará indefectiblemente. Dichas fuerzas hicieron surgir el mal a la superficie en tal forma, que el conflicto entre el bien y el mal se evidenció con toda claridad y se reconocieron en forma nueva y más aguda las causas del sufrimiento humano; ahora no se puede negar que el género humano tiene este conocimiento y sabe cuál es su responsabilidad. También hicieron posible el empleo de la energía aprisionada en la sustancia misma, la cual si es correctamente empleada puede cambiar y cambiará totalmente la actitud del hombre hacia la vida, su sentido de los valores y su empleo del tiempo.

Todo esto ha sido creado por lo que podríamos llamar con exactitud la primera precipitación. Sus efectos fueron masivos en gran medida, y afectaron a los trabajadores espirituales y a los hombres de buena voluntad, produciendo los fuegos purificadores del dolor y la agonía por medio de la guerra, poniendo también la esencia a disponibilidad del mundo material. Me he esforzado por expresar, de distintos modos, la majestuosidad de los recientes acontecimientos, a fin de plasmar en ustedes la estupenda naturaleza de lo ocurrido.

La segunda precipitación debe producirla en forma más consciente la humanidad y, para facilitar esto, se ha dado la nueva Invocación, razón por la cual debe ser ampliamente distribuida.

Tal precipitación debe producirse gestando gradualmente la idea divina en la conciencia humana. Por encima de todo, lo que más se requiere en la actualidad es reconocer al mundo de significados y a Quienes complementan los asuntos mundiales y dirigen los pasos que guiarán al género humano hacia su meta destinada, además del reconocimiento progresivamente masivo del Plan. Estos tres reconocimientos deben ser evidenciados por la humanidad y afectarán al pensamiento y a la acción humanos si se quiere evitar la total destrucción del género humano. Deben constituir el tema de toda propaganda llevada a cabo durante las próximas décadas -hasta el año 2025-, en realidad un breve espacio de tiempo para producir cambios fundamentales en el pensamiento, el conocimiento y la dirección humanos, pero -al mismo tiempo- algo muy posible, siempre que el nuevo grupo de servidores del mundo y los hombres y mujeres de buena voluntad realicen una tarea concienzuda. La puerta donde se halla el mal no ha sido sellada todavía. Tampoco se ha logrado la difusión de la conciencia crística, ni se ha reconocido la Presencia de Cristo entre nosotros. El Plan no se ha desarrollado suficientemente para que su estructura sea universalmente aceptada. El mal fue rechazado; numerosas personas son conscientes de la posibilidad de la iluminación divina y de la interdependencia (la base del amor) para formar un poderoso núcleo, siempre que sea vencida, repito, la inercia tan prevaleciente entre las personas espirituales. Existe un indicio divino de los acontecimientos venideros y un progreso planificado para enfrentarlos, y esto despierta ya interés entre los pensadores de muchos países. Sin embargo, no se ha planificado la respuesta necesaria.

Si esta nueva Invocación se distribuye ampliamente, puede ser para la nueva religión mundial lo que el Padre Nuestro ha sido para el cristianismo y lo que el Salmo XXIII fue para el judío de mente espiritual.

Quisiera indicarles tres acercamientos al tema de esta Invocación. Seré breve por falta de tiempo. Les corresponde a ustedes, de acuerdo a su estado evolutivo y a la profundidad de su reflexión, descubrir lo que dejo sin decir. Éstos son:

1.     El acercamiento del público en general.

2.     El acercamiento de los esoteristas, es decir, de los aspirantes y discípulos.

3.     El acercamiento del discípulo más avanzado (hasta donde yo pueda explicárselo) y el de la Jerarquía.

Primero, el publico en general considerará la Invocación como una plegaria a Dios trascendente. No reconocerá a Dios como inmanente en Su creación; la elevará en alas de la esperanza -esperanza de luz, amor y paz, que incesantemente anhela. La considerará también como una plegaria para iluminar a todos los gobernantes y dirigentes de todos los grupos que manejan las cuestiones del mundo; como oración para que afluya el amor y la comprensión entre los hombres, de manera que puedan vivir en paz mutuamente; como demanda para que se cumpla la voluntad de Dios, voluntad de la cual nada pueden saber (esto se refiere a todos, excepto a los iniciados), y la considerará tan inescrutable y omnincluyente que su reacción normal debería ser la paciencia y la disposición a abstenerse de toda duda; como oración para fortalecer la responsabilidad humana, a fin de que los conocidos males actuales, que tanto angustian y perturban al género humano, desaparezcan y pueda controlar una indefinida fuente del mal; finalmente la considerará como una plegaria para que se restablezca una condición análogamente imprecisa y primitiva de felicidad y bienaventuranza y desaparezca de la Tierra toda desdicha y sufrimiento. Para el público en general esto es muy bueno y útil e inmediatamente posible. He dispuesto y expresado las palabras de tal manera en la Invocación, que al mundo cristiano no le resulte imposible utilizarla por intermedio de las iglesias.

Segundo, el acercamiento de los esoteristas y aspirantes del mundo es más profundo y comprensivo, impartiéndoles el reconocimiento del mundo de las causas y de Quienes permanecen subjetivamente detrás de los asuntos mundiales, los Directores espirituales de nuestra vida, los cuales están dispuestos a fortalecer a quienes tienen verdadera visión, y a indicar no sólo la razón de los eventos en los diferentes sectores del vivir humano, sino también hacer esas revelaciones que permitirá a la humanidad avanzar de la oscuridad a la luz. Con esta actitud fundamental, será evidente la necesidad de expresar ampliamente estos hechos subyacentes, y llegará a su madurez una era de difusión jerárquica, dirigida por los discípulos y llevada a cabo por los esoteristas. Esta era comenzó en 1875 cuando H.P.B. proclamó la realidad de la existencia de los Maestros de Sabiduría, y continúa a pesar de las malas interpretaciones, de la refutación de los conceptos y de la burla. Los estudiantes de ocultismo y gran número de intelectuales en todo el mundo reconocen la naturaleza sustancial de la evidencia presente y hay una aparente respuesta intuitiva.

Se está reconociendo un nuevo tipo de místico, el cual difiere de los místicos del pasado (excepto en pocos y destacados casos) por su interés práctico en los actuales asuntos mundiales, y no sólo por las cuestiones religiosas y eclesiásticas; se caracteriza por su falta de interés en su propio desarrollo personal, por su capacidad de ver a Dios inmanente en todas las creencias y no exclusivamente en su propio tipo de creencia religiosa, y también por su capacidad de vivir la vida a la luz de la Presencia divina. Todos los místicos fueron capaces de hacerlo en mayor o menor grado, pero el del presente difiere de los del pasado en que es capaz de indicar con claridad a otros las técnicas del sendero; combina la cabeza y el corazón, la inteligencia y el sentimiento, además de la percepción intuitiva de que se carece hasta ahora. La clara y fría luz de la Tríada espiritual ilumina ahora el camino del místico moderno y no únicamente la luz del alma, y esto se acrecentará cada vez más.

En ambos grupos -el público en general y los aspirantes mundiales en sus diferentes grados- hay quienes se destacan del promedio general porque poseen una percepción y comprensión más profunda, ocupando la tierra de nadie, que en el primer caso está ubicada entre las masas y los esoteristas y, en el otro, entre los esoteristas y los Miembros de la Jerarquía. Recuerden que Ellos también emplean la Gran Invocación y no pasa un solo día sin que el Cristo Mismo la pronuncie. Al leer las páginas siguientes hallarán algún indicio sobre las actitudes y puntos de vista de estas Inteligencias espirituales.

Aparentemente la belleza y la fuerza de esta Invocación reside en su sencillez y en la expresión de ciertas verdades esenciales que todos los hombres aceptan innata y normalmente —la verdad de la existencia de una Inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad que detrás de toda apariencia externa, el Amor es el poder motivador del Universo; la verdad de que vino a la Tierra una gran Individualidad llamada Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos comprender; la verdad de que el Amor y la Inteligencia son consecuencia de lo que se denomina Voluntad de Dios y, finalmente, la verdad de que el Plan divino sólo puede desarrollarse a través de la Humanidad.

Este Plan exhorta al género humano a expresar el Amor e insta a los hombres a que "dejen brillar su luz". Luego viene la demanda solemne final de que este Plan de Amor y de Luz, actuando por intermedio de la humanidad, pueda "sellar la puerta donde se halla el mal". La línea final contiene la idea del restablecimiento, indicando la nota clave para el futuro y que llegará el día en que la idea original de Dios y Su intención inicial no serán ya frustradas por el libre albedrío y la maldad humana -el materialismo y el egoísmo puros; entonces se cumplirá el propósito divino debido al cambio efectuado en los corazones y los objetivos de la humanidad.

Este significado obvio y sencillo está ligado a la aspiración espiritual de los hombres de todas partes.

Existen implicaciones más profundas, de las cuales me ocuparé más adelante, pero la claridad del deseo y de la aspiración espirituales está expresada en estas palabras de tal forma, que su empleo no ofrece ninguna barrera para los diversos tipos de mente que puedan recibirla. Sólo negarán su verdad y utilidad quienes no reconocen un mundo subjetivo o interno, y rechazan el concepto de que el mundo interno de las causas es responsable de los efectos del mundo externo; afortunadamente tales personas son pocas y aisladas.

Por lo tanto, es evidente que las tres primeras estrofas o versos, invocan, llaman o apelan, a los tres aspectos de la vida divina universalmente reconocidos -la mente de Dios, el amor de Dios y la voluntad o propósito de Dios; la cuarta estrofa señala la relación de la humanidad con las tres energías, inteligencia, amor y voluntad, y la profunda responsabilidad del gé­nero humano para complementar la difusión del amor y la luz en la Tierra.

Es aquí donde se evidencia el trabajo del movimiento de Triángulos, tan cercano al corazón de la Jerarquía en este momento. Por medio de la red que está creando Triángulos, la luz o la iluminación es invocada por el trabajo y la actitud diaria de los miembros de Triángulos; de esta manera la luz puede realmente descender a la Tierra, y la buena voluntad, que es el amor de Dios, y básicamente la voluntad al bien, pueden afluir también con más plena vivencia a los corazones de los hombres, lo cual trasformará su vida y no podrá ser detenida la era de las rectas relaciones humanas. Hasta ahora esta era fue débilmente sentida Y sólo las personas del mundo del pensamiento progresista, la han deseado. Así, por medio del "centro que llamamos la raza de los hombres", actúa el Plan de amor y de luz y asesta el golpe de muerte al mal, al egoísmo y a la separatividad, sellándolos para siempre en la tumba; así también se cumplirá el propósito del Creador de todas las cosas.

Nadie puede emplear esta Invocación o plegaria para obtener iluminación y amor sin causar profundos cambios en sus propias actitudes; la intención de su vida, el carácter y las metas, cambiarán y alterarán la vida y la harán espiritualmente útil.

"Como el hombre piensa en su corazón así es él", constituye una ley básica de la naturaleza, por lo tanto, la necesidad de la orientación constante de la mente para recibir luz y la perspectiva de obtenerla, no pueden ser ni serán ineficaces.

 

Extraído del libro: El discipulado en la Nueva Era Tomo II

Alice A. Bailey-Maestro Tibetano

 

 

 

 

PAGINA WEB DEL MAESTRO TIBETANO Y ALICE ANN BAILEY

 

 

 

     
 

REVISTA ALCORAC

 

Encuentro con las Hadas Xavier Penelas

ORBISALBUM

La Cueva de los Cuentos

N. G. S. M.



ASOCIACION VICENTE BELTRÁN ANGLADA

ASTROLOGÍA ESOTÉRICA TRATADO SOBRE FUEGO CÓSMICO
CURACIÓN ESOTÉRICA PSICOLOGÍA ESOTÉRICA
Los Rayos y las Iniciaciones  INGRID Y JOHN CUADROS
SABIDURIA ARCANA Hermandad Blanca
LIBROS AZULES LUCISTRUST
LIBROS DEL MAESTRO TIBETANO FUNDASER
EL MÍSTICO  


REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 20, NOVIEMBRE DE 2019

 

......

.REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 19, SEPTIEMBRE DE 2019

REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 18, MAYO DE 2019

 

REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 17, ENERO DE 2019

REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 16, OCTUBRE DE 2018

REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 15, JULIO DE 2018
REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 14, ABRIL DE 2018
REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 13, DICIEMBRE DE 2017

REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 12, AGOSTO DE 2017

REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 11, ABRIL DE 2017
REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 10, ENERO DE 2017
REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 9, SEPTIEMBRE DE 2016
REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 8, JUNIO DE 2016
REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 7, MARZO DE 2016
REVISTA NIVEL 2, NÚMERO 6, DICIEMBRE DE 2015