EXTRAÍDO DE LOS LIBROS

DE ALICE A. BAILEY

Y

VICENTE BELTRÁN ANGLADA

 

 

 

 

astrologia esoterica

       1  Deben recordar que esta Jerarquía es la sexta, pues ya han desaparecido cinco, las cuales fueron producto del sistema anterior, donde el objetivo era la Inteligencia o Manas. Las cinco Jerarquías liberadas son la suma total de manas. En el orden es la quinta Jerarquía, y se dice que está en proceso de lograr la liberación final o recibir la cuarta Iniciación, y es la causa de ciertos fenómenos en nuestro planeta, por eso ha merecido ser llamada la “Estrella del Sufrimiento”. Existe un vínculo kármico entre el reino animal y la quinta Jerarquía Creadora del sistema anterior, que se expresa en el hombre como la necesidad de crucificar la naturaleza física animal, especialmente en la línea sexual. Debe recordarse que las Jerarquías actúan bajo la Ley de Atracción, Ley de los Constructores.

       2  Aquí el signo Géminis comienza poderosamente a desempeñar su parte en la vida de los discípulos; Sagitario gradualmente “perfora el corazón con sus flechas, entonces en la trayectoria de la flecha el hombre llega a Capricornio”. Luego viene la Crisis de Renunciación.

       3  d.            En la cuarta iniciación, nuevamente Mercurio y Saturno provocan grandes conflictos y hacen una revelación sin guiar, pero su efecto es muy diferente del de la experiencia anterior.

       4  “La Cruz de muchos cambios (la Cruz Mutable A.A.B.) sigue su rotación, llevando en sí crucificada la forma de un hombre, en quien existe la simiente de toda ilusión.

       5  “Pero el hombre que ha sido crucificado desciende -aunque no lo sepa- y palpa su camino hacia otra cruz (y con dolor y muchas lágrimas percibe) -una cruz de luz enceguecedora, de ardiente dolor, de amarga pena, y sin embargo es la Cruz de la Liberación, la Cruz estática, fija en los cielos y custodiada por el Ángel.

       6  3.            Piscis trae la renunciación o la muerte de todas las influencias que sujetan al hombre a la rueda del nacimiento y su liberación del control de la Cruz Mutable o Común.

       7  Tenemos aquí, simbólicamente, la muerte por medio del fuego, la muerte por medio de la tierra y la muerte por medio del agua -quemado, asfixiado y ahogado-, pero en este ciclo mundial no se conoce ni se comprende la muerte por medio del aire. Por lo tanto no existen cuatro muertes, porque la meta de nuestro sistema, durante la manifestación, es “la iniciación o la liberación por medio del aire”, para que el pájaro de la vida, surgido del tiempo y el espacio, pueda volar libremente. El concepto que tiene la Ley de Correspondencia sobre la muerte final está implícito en las palabras liberación, renunciación e iniciación ultérrimas, lo cual poco significa para la humanidad, pues concierne al Logos planetario y a Su ciclo de vida. Estas tres muertes las sufre el hombre, el individuo y la entera familia humana, liberando al alma para que entre en tres grandes centros planetarios:

       8  4.            La Renunciación, y el discípulo o iniciado renuncia a todo por amor a la humanidad y para prestar servicio, ofrendándose en el altar del sacrificio, obteniendo como resultado, la liberación final.

       9  2.            La naturaleza de la Cruz, sobre la cual el hombre está crucificado en un determinado momento.

      10  9.            El terna subyacente, en cualquier signo zodiacal especifico, lo abarcan las ideas de recreación, regeneración, reorientación y renunciación.

      11  2.            Renunciación o desapego.

      12  Durante el primer ciclo de experiencia el alma está cautiva en la sustancia; ha descendido a la prisión de la materia y se ha vinculado con la forma. De allí el símbolo de Piscis formado por dos peces, unidos por una franja. Un pez representa el alma, el otro la personalidad o naturaleza forma, y hallándose entre ellos el hilo o sutratma, el cordón plateado, que los mantiene ligados entre sí, durante todo el ciclo de vida manifestada. Más adelante y sobre la rueda que gira a la inversa, la personalidad es cautivada por el alma; pero durante largos eones la situación es a la inversa, el alma es la prisionera de la personalidad. Esta esclavitud dual llega a su fin cuando se produce lo que llamamos la muerte final, y el aspecto vida se libera totalmente de la forma. Deberán también recordar que el alma es una forma desde el punto de vista de la Mónada, aunque una forma mucho más sutil que la que conocemos en los tres mundos de la evolución humana. Hay además una renunciación dual, a la cual se refieren estas palabras clave, pero ante todo el alma renuncia a la vida y a la luz de la Mónada, su origen (simbolizado por la frase “el Hogar del Padre”), y desciende al océano de la materia; entonces, revirtiéndose, el alma renuncia á la vida de la forma, el centro de la personalidad. El alma se desapega conscientemente de la Mónada, el Uno, y actúa desde su propio centro, creando nuevos y materiales apegos. Más tarde, después, sobre la rueda invertida, se desprende de la personalidad y vuelve a apegarse conscientemente a Aquel que la envió. Tal es la culminante historia de Piscis. Los Señores de Voluntad y Sacrificio descendieron a la manifestación, sacrificando su elevada posición y oportunidades en los planos superiores de la manifestación, a fin de redimir la materia y elevar a Su propio nivel, las vidas que la animan (las Jerarquías Creadoras inferiores) debido a que constituyen la cuarta Jerarquía Creadora. Tal el propósito subjetivo que fundamenta el sacrificio de estas vidas divinas, que somos esencialmente nosotros mismos, cualificadas por el conocimiento, el amor y la voluntad, y animadas por una perenne y perseverante devoción. Tratan de producir la muerte de la forma, en su significado ocultista, y la consiguiente liberación de las vidas que moran en ella, para llevarlas a un estado superior de conciencia. Todos los Salvadores del mundo -pasados, presentes y futuros- son el símbolo manifestado y la garantía eterna de este proceso. En reconocimientos como éstos debe buscarse la fuente principal de la vida de servicio. Las personas nacidas en este signo prestan frecuentemente servicio a la raza y proveen sus necesidades en algún nivel de conciencia. De tal manera se preparan para el sacrificio final en Piscis, el cual “los absorbe nuevamente en su móvil original” como lo expresa El Antiguo Comentario. Es por esta razón que la vida de servicio y la intención orientada hacia él, constituyen un modo científico de lograr la liberación. En Acuario, el signo del servicio mundial, se aprende finalmente la lección que en Piscis trae al Salvador mundial. De allí mi constante insistencia sobre el servicio.

      13  g.            La adquisición, en renunciación.

      14  Estas palabras también rigen, desde un ángulo distinto, los procesos llevados a cabo en el Sendero del Discipulado y en el de Probación. La tarea del discípulo consiste en comprender su significado en forma práctica y efectiva y en ocuparse de las energías que estos planetas liberan, subordinándolas a las energías liberadas por la Cruz Fija, en la cual el discípulo permanece, y acrecienta así la potencia de ellas, mediante una oculta combinación. Respondiendo en forma activa e inteligente a las energías liberadas y anteriormente dominadas por la experiencia en la Cruz Mutable y relacionándolas a las potencias desencadenadas sobre él, mientras estuvo crucificado en la Cruz Fija, aprende a prepararse para las doce grandes pruebas en los doce signos, para lo cual lo preparó la experiencia adquirida en las dos cruces.

      15  Esotéricamente, la razón de que Venus esté exaltado en Piscis tiene conexión con la relación de Piscis con el signo de Géminis, del cual Venus es el regente esotérico, y también con el hecho de que Venus es el alter ego de la Tierra, estando estrechamente relacionado al reino humano. Este tema es demasiado vasto y complicado para elaborarlo aquí, pero debe tenerse presente. Como hemos visto, los peces están ligados en Piscis, y son el símbolo del cautiverio del alma en la forma, antes de pasar por la experiencia de la Cruz Fija, y también los Gemelos en Géminis son símbolos de la misma dualidad fundamental; pero la experiencia de las muchas y variadas encarnaciones ha hecho su trabajo, y la franja (que uno a los dos peces) está en proceso de disolución, porque parte del trabajo de Plutón es “cortar el hilo que ata las dos vidas opuestas”. La tarea de Venus consiste en “volver a unir las vidas separadas”, pero sin ningún hilo que las ate. Por eso Venus está exaltado en Piscis, y al finalizar el ciclo mayor, los Hijos de Dios, que son los Hijos de la Mente, son ascendidos a la gloría mediante la experiencia y la crucifixión, porque han aprendido a amar y a razonar correctamente. Las influencias de Piscis, Géminis y Virgo, se fusionan y mezclan oportunamente (en forma simbólica la Cruz debe convertirse en la línea y después en el punto). Sagitario está regido esotéricamente por la Madre Tierra, trayendo esas condiciones por las cuales el sendero mismo logra la glorificación. En consecuencia, tenemos al final de la era (me refiero a la revolución mayor del zodíaco y no al ciclo menor) la glorificación de Venus, de Virgo, la Virgen, y de la Madre Tierra -dos planetas y una constelación-, potencias todas que producen cambios definidos en el sistema solar. Representan las tres potencias divinas de la materia y la sustancia, más la fuerza de Sagitario que las impulsa hacia una consumación aún mayor. Hay un amplio e interesante campo de investigación en relación con:

      16  Un estudio de los mapas de la familia humana en las diversas etapas, desde el período de la experiencia en la Cruz Mutable, donde la personalidad es erigida, construida, desarrollada e integrada, hasta la crucifixión final de la personalidad en la Cruz Fija de los Cielos, revelará que todas las veces que el hombre está bajo la influencia de Sagitario, es con la finalidad de orientarse hacia un nuevo y elevado objetivo, la tarea de reenfocarse hacia una meta superior y desarrollar algún propósito básico y orientador. Estos propósitos en desarrollo pueden abarcar desde el deseo puramente animal, la ambición egoísta humana, hasta la lucha del discípulo o iniciado, que aspira lograr la necesaria liberación hacia la cual lo ha impulsado todo el proceso evolutivo. Es interesante a este respecto trazar el desenvolvimiento de la conciencia humana, mediante la influencia de las energías desencadenadas a través de los distintos signos zodiacales:

      17  Estos cuatro signos son Aries-Leo-Escorpio--Acuario, e implican la expresión de la energía de un signo cardinal y tres signos que forman parte de la Cruz Fija de los cielos. Podríamos expresar esta verdad de otra manera: Dios, el Padre, la Voluntad de manifestarse, inicia el proceso creador desarrollado por la actividad de Dios, el Hijo, el Cristo cósmico, crucificado en la Cruz Fija de los cielos. La actividad de Dios, el Espíritu Santo, implícita en la Cruz Mutable, está estrechamente vinculada al sistema solar anterior; la energía de ese aspecto divino se ocupa totalmente de manipular las fuerzas heredadas de ese sistema, innatas en la naturaleza de la sustancia misma; este aspecto divino es, para la total manifestación divina general, lo que la naturaleza inferior (vida de la forma o personalidad, en los tres mundos de la evolución humana) es para el alma, en lo que concierne al ser humano individual. Respecto a estas tres Personas de la Trinidad divina podemos decir que:

      18  Como verán, de una amplia generalización sobre las constelaciones externas (externas respecto al zodiaco y al sistema solar), voy siendo más específico, demostrando cómo ciertas estrellas en estas constelaciones están relacionadas definidamente a nuestro planeta por líneas directas de energía. Comúnmente estas líneas de fuerza nos llegan a través de uno de los signos zodiacales y -en raros casos- van directamente a un planeta, siendo este último caso extremadamente raro. También he relacionado a nuestro sistema solar, otra constelación denominada Osa Menor, reflejo o corolario de las energías principales de su gran Prototipo, Ursa Maior, la Osa Mayor. Estos datos contienen un gran misterio vinculado a la interrelación de la Ursa Maior, la Ursa Minor y las Pléyades, las cuales constituyen una de las más grandes e importantes triplicidades que existen en los cielos, hasta donde hemos podido, astronómicamente, comprobar la naturaleza de nuestro universo inmediato. Esta información carece de importancia para ustedes y únicamente tiene significación para los iniciados de cuarto grado. No obstante, sirve para evidenciar más la integridad esencial y la dependencia entrelazada del Universo.

      19  Respecto a la relación simbólica entre Marte y la sangre, produciendo el conflicto resultante entre la vida y la muerte (porque Escorpio es uno de los signos de la muerte) es interesante observar que el cristianismo está regido por Marte. Nos inclinamos a reconocer con facilidad que el sexto rayo, que actúa a través de Marte, rige al cristianismo. Es una religión de devoción, fanatismo, máxima valentía e idealismo, que pone el énfasis espiritual sobre el individuo, su valor y sus problemas, el conflicto y la muerte. Todas estas características nos son familiares por la presentación teológica cristiana. Sin embargo, ~s preeminentemente una religión que ha librado una guerra cruel y muchas veces ilógica contra el sexo y sus implicaciones; ha acentuado el celibato militante (militante en lo que concierne a la mujer, sus derechos y su naturaleza); ha considerado la relación sexual como uno de los principales males del mundo y ha puesto el énfasis sobre la naturaleza inviolable del vínculo matrimonial si lo ha sancionado la iglesia. Tal ha sido el resultado del efecto benéfico y maléfico del impacto de la fuerza de sexto rayo sobre la naturaleza forma. Poca importancia se le ha dado a la influencia que ejerce Marte sobre el cristianismo, convirtiéndolo definidamente en una religión militante, a menudo cruel y sádica (como lo atestiguan los crímenes y torturas llevados a cabo en nombre del Cristo, el Representante prominente del amor de Dios). A través de la enseñanza teológica cristiana corre abundante e incesantemente el tema de la sangre, y se considera como fuente de salvación o relación sanguínea, y no el aspecto vida que la sangre vela y simboliza. El cristianismo está regido por el credo de un Cristo crucificado y muerto y no el credo del Maestre resucitado. Una de las razones de esta tergiversación de la verdad se debe a que San Pablo, el gran iniciado, antes de recibir la tercera iniciación, en la época en que vivía como lo relata en los Hechos de los Apóstoles, estaba bajo la poderosa influencia de Marte y había nacido en Escorpio; el estudio de su horóscopo demostraría esto, si pudieran estudiarlo como lo hacemos quienes estamos relacionados con la Jerarquía. El fue quien le dio el sesgo de Escorpio-Marte a la interpretación y exposición de la doctrina cristiana y desvió la energía hacia esos canales de la enseñanza ajenos a los propósitos de su Fundador. Tal es frecuentemente el efecto indeseable de las actividades de los discípulos bien intencionados sobre el trabajo que emprenden después que desaparece aquel que inicia un determinado trabajo para la Jerarquía, o abandona su tarea a fin de asumir otros deberes.

      20  Un gran misterio está velado y oculto en la relación mencionada, pues Cáncer-Neptuno es la expresión del séptimo rayo que rige y controla a la octava Jerarquía Creadora. Ésta es una de las cinco Jerarquías cuyos nombres desconocemos y está particularmente al borde de la liberación, al mismo tiempo que está estrechamente vinculada con el principio mente, cuando actúa a través de los ángeles solares, o por medio de la Jerarquía humana. Está relacionada al nacimiento de la cuarta Jerarquía Creadora, y es incomprensible para quienes no hayan recibido la cuarta iniciación, pero debe recordarse este hecho interesante porque la conexión entre los rayos sexto y séptimo despertó ese poderoso “deseo de encarnar” y produjo la caída de los ángeles solares en épocas primitivas. Esta influencia de sexto rayo que llega desde tres ángulos -ortodoxo, esotérico y jerárquico- incluye a Neptuno y a Marte y predispone a la raza y al individuo a que lleguen a ser discípulos centrados en Sagitario. Esta constelación es regida por Marte, poniendo al hombre bajo el control de los 'Señoras lunares, la sexta Jerarquía Creadora, o en estrecho contacto con ellos. Los estudiantes deberían estudiar con cuidado sus horóscopos, recordando la diferencia que existe entre las cinco Jerarquías no manifestadas y las siete que están ahora en expresión, y de las cuales forma parte la sexta Jerarquía Creadora. Esta Jerarquía, desde el ángulo más amplio de las doce Jerarquías y no sólo de las siete manifestadas, es la undécima o la segunda. En consecuencia el sexto Rayo de Devoción es muy poderoso en esta era o ciclo, de allí que cada país exprese sus mejores y peores rasgos, ofreciendo el dramático ejemplo de una intensa devoción a las cosas materiales y a los valores espirituales.

      21  El secreto (así llamado) de la Cruz Cardinal es el de la Vida misma, así como el de la Cruz Fija es el del alma o el misterio de la Entidad autoconsciente, mientras que la Cruz Mutable encierra el misterio de la forma. Estas palabras contienen la clave del secreto de toda la manifestación y del misterio que fue revelado al Cristo en la crucifixión final, donde testimonió Su reacción comprensiva en la triunfal exclamación, registrada en El Nuevo Testamento: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”. Entonces abandonó la Cruz Fija y la Identidad que hasta ese momento había conservado y Se identificó con la que le fue entonces revelada. Estas palabras, traducidas en forma un tanto inexacta, en La Biblia cristiana tienen tres significados o verdaderas significaciones. La traducción sugerida en La Doctrina Secreta (T. IV, pág. 147), “La vestidura, la gloriosa vestidura de mi fortaleza ya no me sirve”, expresa la revelación interna de la Cruz Mutable, como le fue revelada al Salvador, observando la vida desde el ángulo del alma. En las palabras, “Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado” Le fue revelado el misterio de la Cruz Fija, abriéndose por primera vez ante Sus ojos el secreto de la Cruz Cardinal. Aún no han sido dadas las palabras que encierran ese misterio central. Uno de los factores que distinguieron al Cristo, de los precedentes Salvadores del mundo, consistió en que fue el primero de nuestra humanidad a Quien, habiendo logrado la divinidad (y muchos la han logrado), se le permitió ver “el dorado hilo de luz y de vida viviente, que vincula la luz que se halla en el centro de todas las cruces manifestadas”, y se Le permitió conocer el significado de la vida cuando se expresó en la Crucifixión Cósmica, episodio de la vida cósmica y no de la muerte, como generalmente se supone.

      22  Mi intención no es referirme brevemente a la Cruz Fija, de la cual Tauro es uno de los brazos. Me ocupé de ello anteriormente cuando tratamos las constelaciones Leo, Escorpio y Acuario, por lo tanto les pido que revisen mis comentarios anteriores. Como habrán comprendido, Escorpio es el brazo dominante por intermedio del cual la potencia más efectiva afluye en la rueda revertida, en lo que a la humanidad avanzada respecta, porque es el signo de prueba para la humanidad, donde el ser humano se sumerge en las profundidades o asciende a las alturas. Tauro es la corriente dominante de energía en la Cruz Fija, en lo que concierne al hombre común. La energía liberada a través de esta Cruz tiene efectos estupendos, produciendo finalmente la gran reversión y renunciación. En esta Cruz, Tauro es el Iniciador, pues impulsa a la voluntad, produciendo movimiento e ímpetu. En consecuencia, tenemos (si se me permite repetir implicaciones anteriores) en conexión con las tres Cruces, las siguientes condiciones y analogías:

      23  Vulcano es el rayo o el planeta del aislamiento, pues rige en un sentido peculiar, la cuarta iniciación, donde son sondeadas las profundidades de la soledad y el hombre permanece completamente aislado. Permanece desapegado “de lo que está arriba y de lo que está abajo”. Llega el momento dramático en que renuncia a todo deseo; la voluntad de Dios o el Plan, es considerado como el único objetivo deseable, pero el hombre todavía no ha comprobado para sí ni para el mundo de los hombres ni para su Maestro, si posee la fortaleza necesaria para seguir adelante en la línea de servicio. Allí se le revela (como le fue revelado al Cristo en la cuarta gran crisis iniciática de Su vida) que debe emprender una obra definida y activa que personifica ese aspecto de la voluntad de Dios, que es función peculiar del hombre apropiarse de ella y hacer posible su expresión. Esto ha sido denominado en la fraseología cristiana “la experiencia en Getsemaní”. El Cristo arrodillado al lado de la roca (símbolo de las profundidades del reino mineral y de la actividad de Vulcano, el modelador) eleva sus ojos hacia donde despunta la luz de la revelación y en ese momento realmente sabe lo que tiene que hacer. Ésta es la prueba de Vulcano que rige a Tauro, la del alma que gobierna al deseo, la del Hijo de Dios que modela Su instrumento de expresión en las profundidades, captando el propósito divino y doblegando la voluntad del yo inferior a la del Yo superior. Las profundidades han sido alcanzadas, y nada queda por hacer. La luz proveniente del ojo del Toro, que con acrecentada luminosidad ha guiado al alma luchadora, oportunamente debe ceder su lugar a la luz del Sol, pues Vulcano es un sustituto del Sol; a veces se dice que está velado por el Sol y otras que representa al Sol mismo, pues se halla entre el hombre y el Sol, el alma. Por lo tanto, en conexión con estos tres símbolos de la luz tenemos:

      24  La Cruz del Cristo Crucificado-La Cruz Fija.

      25  Crisis de la Renunciación            Crucifixión                 Géminis                      Mutable.

      26  Existen otros triángulos mayores, y se los denomina “triángulos en la conciencia”. Como bien se sabe, el triángulo Cáncer, Leo y Acuario, es el más importante en la actualidad para el género humano, porque las influencias que afluyen a través de estos tres signos son básicamente responsables del acrecentamiento de la comprensión humana, y no sólo del desarrollo del mecanismo de respuesta del hombre, la naturaleza forma, sino también de la ampliación de la percepción de aquello con lo cual se entra en contacto. Este triple proceso, regido por las tres constelaciones, produce finalmente la identificación con lo percibido como esencia divina, subyacente en la forma. La identificación con lo que es el Yo subjetivo y real, y el alejamiento de lo que es el no-yo, constituye la nota clave de la cuarta iniciación.

      27  2.            La Cruz del Cristo Crucificado - La Cruz Fija.

      28  Los cuatro brazos de esta Cruz son Tauro-Leo-Escorpio-Acuario. Se la denomina Cruz Fija porque el hombre está crucificado en ella por la directa elección y la intención inamovible de su alma. Una vez tomada esta decisión no puede retroceder.

      29  a.            En esta Cruz, de acuerdo a la paradoja ocultista y al tiempo y espacio, el Espíritu es crucificado. Sus cuatro energías rigen y dirigen al alma cuando avanza en el Sendero de Iniciación. Lógicamente, tratándose de un estado de conciencia tan excelso, poco puedo decir respecto a esta Cruz. excepto hacer vagas generalizaciones.

      30  e.            El alcance y el ciclo de su influencia en la vida del iniciado son absolutamente desconocidos, incluso para nuestro Logos planetario, que está crucificado sobre sus “brazos abiertos”.

      31  2.            La Cruz Fija es la Cruz del Hijo de Dios, de la segunda Persona de la Trinidad, impulsado por el amor a encarnar en la materia y a ser conscientemente crucificado en la Cruz de la materia

      32  Estas tres Cruces en su total manifestación se relacionan con las tres energías básicas, que trajeron a la existencia el sistema solar; constituyen las tres expresiones principales y sintéticas de la Voluntad suprema, motivadas por el amor y expresadas por la actividad. En estas Cruces, la capacidad de Ver el Todo, propósito-móvil-expresión, vida-cualidad-apariencia, se trasforma y cambia. En la Cruz Mutable, el hombre crucificado no ve nada. Sufre, agoniza, desea, lucha, y es la víctima aparente de las circunstancias, caracterizándose por la visión velada y los anhelos incipientes, que gradualmente toman forma hasta que alcanza la etapa de aquiescencia. y aspiración. Luego, en la Cruz Fija, empieza a comprender la totalidad del propósito de la experiencia en la Cruz Mutable (en lo que a la humanidad concierne) que hay un propósito jerárquico que puede ser captado sólo por el hombre que está dispuesto a ser crucificado en esa Cruz. Alcanza la etapa de la responsabilidad, de la autopercepción y de la correcta dirección. Su orientación es ahora “espiritualmente vertical, lo que implica la incluyente horizontal”. En esta etapa va adquiriendo forma, en su conciencia, el Plan del Logos. En la Cruz CarcZi~w2, el propósito y la culminación unificada de las dos crucifixiones anteriores evidencia en forma casi cegadora, aparece con toda claridad la visión de la intención unificada de las tres Personas de la Trinidad subyacente -cada una en Su Propia Cruz.

      33  de la naturaleza de las cuatro energías entrantes y poco puede interpretar en términos del alma. Las energías hacen impacto sobre él y lo impulsan a la actividad material. La Cruz de la personalidad hace que el hombre crucificado en ella, se dedique a las cosas materiales, para poder en su oportunidad emplearlas divinamente. Los nazis eligieron de esta Cruz el aspecto inferior del símbolo, expresando así al finalizar el ciclo material de la existencia humana, el falso y maligno empleo de la materia, cuya clave es la separatividad. la crueldad y el egoísmo. El mal uso de la sustancia y la prostitución de la materia y de la forma para fines malignos, constituye el pecado contra el Espíritu Santo. Podría decirse que la svástica “lleva a un terrible peligro y a erróneos caminos a aquellos cuya codicia es grande y no ven la belleza de la Cruz que alborea ni sienten amor por las vidas humanas”. Para quienes no responden a los aspectos y efectos inferiores de la Cruz que gira (según se la denomina a veces), “la svástica los arroja lejos y fuera de sí misma hasta que se detienen en la Cruz de la crucifixión elegida”, la Cruz Fija del discípulo consagrado.

      34  2. La Cruz del Cristo Crucificado.

      35  Por lo tanto, podría decirse que la Gran Invocación, tal como fue dada la primera vez, es para que la empleen aquellos que están crucificados en la Cruz Mutable, la Cruz del cambio, mientras que la Segunda Invocación es para quienes están crucificados en la Cruz Fija, la Cruz de la correcta orientación, y también para que la empleen esos hombres y mujeres cuya finalidad es expresar la voluntad al bien, y pensar en términos de servicio mundial, porque están orientados hacia la luz -la luz del conocimiento, la luz de la sabiduría y de la comprensión y la luz de la vida misma.

      36  “El Cosmos. Nuestro sistema solar con las Pléyades y una de las estrellas de la Osa Mayor forman un triángulo cósmico, o conjunto de tres centros en el Cuerpo de Aquel del Cual Nada Puede Decirse. Las siete estrellas de la constelación de la Osa Mayor constituyen las analogías de los siete centros de la cabeza, en el cuerpo de dicho Ser, mayor que nuestro Logos. Asimismo otros dos sistemas, al vincularse con él sistema solar y las Pléyades, constituyen un cuaternario inferior, que con el tiempo se sintetizan en los siete centros de la cabeza, como ocurre similarmente en el ser humano después de la cuarta iniciación”. F. C. 170.

autobiografia inconclusa

       1  Además, escribí el libro De Belén al Calvario, a fin de dilucidar el significado de los cinco episodios principales de la vida de Cristo: el nacimiento, el bautismo, la transfiguración, la crucifixión y la resurrección, estableciendo su relación con las cinco iniciaciones delineadas para el discípulo oriental. Ambos libros tienen una conexión definida con la nueva religión mundial.

       2  La siguiente fase del trabajo que procuraré ver realizado, funciona ordenadamente. Mi deseo (como también el de muchos que están asociados con la Jerarquía) fue establecer una escuela esotérica cuyos miembros tuvieran libertad, no se vieran obligados a hacer juramentos ni a contraer compromisos; se les proporcionara meditación, estudios y enseñanza esotérica, dándoles libertad para hacer sus propios ajustes e interpretar la verdad de acuerdo a su capacidad; presentándoles diversos puntos de vista y al mismo tiempo transmitirles esas verdades esotéricas más profundas que podrían reconocer, si en ellos despertara la idea de los misterios y, aunque leyeran u oyeran algo acerca de los mismos, no los perjudicara aunque carecieran de percepción para reconocer la verdad tal como es. Dicha escuela fue establecida en 1923 por Alice A. Bailey, con ayuda de Foster Bailey y de algunos estudiantes con comprensión y visión espirituales. A. A. B. estableció como condición, que yo no interviniera en la Escuela Arcana ni controlara sus planes y programas de estudio. En esto A. A. B. actuó en forma inteligente y correcta y apruebo plenamente su actitud. Tampoco fueron usados mis libros como texto. Sólo, durante los últimos años, uno de ellos, Tratado sobre Magia Blanca, fue adoptado como texto de estudio, ante los continuos requerimientos de muchos estudiantes. También fue utilizada durante dos años, en una sección del cuarto grado, la enseñanza sobre el antakarana (que aparecerá en el tomo V del Tratado sobre los Siete Rayos). Además se dio en otra sección como material de lectura, enseñanza sobre espejismo (glamour).

cartas sobre meditacion ocultista

       1  Esto señala la cuarta Iniciación, después de la cual el adepto construye y crea libremente para sí un cuerpo de manifestación, pues nada existe en Él que anhele la objetividad de un cuerpo para ser utilizado en los tres mundos y que evolucione de acuerdo a la Ley de las Causas.

       2  Cuando el rayo egoico es el segundo, o Rayo de Amor-Sabiduría, la línea de menor resistencia se halla en la expansión y en la inclusión gradual. No es tanto un impulso hacia adelante, sino más bien la gradual expansión desde un centro interno, hasta incluir a los que nos rodean, al medio ambiente, a las almas afines y a  los grupos de discípulos dirigidos por algún Maestro, incluyéndolos a todos en la conciencia. Llevada a su culminación, esta expansión da por resultado la final desintegración del cuerpo causal, en la cuarta iniciación. En el primer caso -la realización a través del Rayo de Poder- el impulso hacía adelante y hacia arriba tendrá el mismo resultado, el cauce abierto da paso a la afluencia descendente de la tuerza o fuego del espíritu y el cuerpo causal es igualmente destruido a su tiempo.

       3  La relación del Ego con algún Maestro, en la actual etapa, es emprendida conscientemente, pero en sí misma constituye un desenvolvimiento evolutivo. Según se ha dicho, existen en la jerarquía humana en evolución sesenta mil millones de unidades conscientes o espíritus. Éstos se encuentran en los niveles causales, aunque el número se ha reducido algo hoy, porque algunos han recibido la cuarta iniciación. Estos Egos, de diferentes grados de desenvolvimiento, están vinculados con su Monada, Espíritu o Padre en el Cielo, como análogamente (aunque en materia más sutil) el Ego lo está a la Personalidad.

       4  Sólo a medida que el discípulo esté dispuesto a abandonarlo todo para servir a los grandes Seres, sin reserva alguna, alcanza la liberación, y el cuerpo de deseos se trasmuta en el de la intuición superior. Servir perfectamente cada día, sin pensar ni calcular para el futuro, lleva al hombre al estado del perfecto Servidor. ¿Puedo sugerir una cosa? Toda preocupación y ansiedad tiene por base principal un móvil egoísta. Temen sufrir más, se acobardan al pensar que tendrán otras experiencias penosas. La meta no se alcanza de esta manera, sino que se llega por el sendero de la renunciación. Quizás signifique renunciar a los placeres, a la buena reputación, a los amigos, o a todo a lo que el corazón se aferra. Digo quizás, no que sea así. Sólo trato de indicarles que si ese es el camino, por el cual tienen que llegar a la meta, entonces es el camino perfecto para ustedes. Todo lo que lleve rápidamente a Su Presencia, a Sus Pies de Loto, debe ser deseado por ustedes y ansiosamente bienvenido.

       5  En el sendero de retorno, la regla es renunciación, en contraposición al método primitivo. La vida inmanente renuncia a las formas, hasta entonces consideradas (necesariamente) esenciales. Ahora, mediante el empleo de la inteligencia que ha vinculado estos dos pares de opuestos, espíritu y materia, conciencia y forma, las formas construidas de materia con la ayuda de la inteligencia son repudiadas una tras otra, y por la ayuda de esa misma inteligencia o facultad razonadora son trasmutadas en sabiduría. Las formas desaparecen, pero la vida permanece. Los colores son gradualmente reabsorbidos, pero las virtudes divinas persisten, las cuales son ahora estables y eternamente útiles debido a la experiencia. Estos atributos divinos no son potenciales, sino poderes desarrollados para ser utilizados. La facultad inherente se ha convertido en característica activa, llevada a la más alta potencia. Los velos son descartados uno a uno; las envolturas son abandonadas y reemplazadas; se prescinde de los vehículos, y las formas ya no son necesarias, pero la vida permanece siempre y retorna a su rayo paterno. Se disuelve nuevamente en su primario, conjuntamente con la actividad y la expresión, la experiencia y la capacidad de manifestarse, más todo lo que constituye la diferencia entre el ignorante salvaje y el Logos solar. Esto ha sido consumado, mediante la utilización, por parte de la vida, de muchas formas, siendo la inteligencia el medio por el cual esa vida empleó las formas a fin de aprender. Después de haberse manifestado como un aspecto de este rayo primario y de haberlo diferenciado en sus muchas partes componentes, a través de muchas encarnaciones, y después de verse recubierto de los siete colores que componen ese rayo, el jiva reencarnante .emprende el sendero de retorno y de siete se convierte en tres y de tres en uno.

       6  Cuando el hombre hace esto conscientemente, cuando voluntariamente y con plena comprensión de lo que debe hacer se esfuerza en liberar a la vida inmanente de los velos que la ocultan y de las envolturas que la aprisionan, descubre que el método por el cual lo consigue, es el de la vida subjetiva de meditación ocultista y la vida objetiva de servicio. En el servicio está la renunciación y, según la ley oculta, en el servicio halla su liberación lo subjetivo, liberándose así de la manifestación objetiva. Reflexionen sobre esto porque bajo el velo de las palabras se oculta mucho de valor.

       7  Maestro de Sabiduría es aquel que se ha trasformado a Sí mismo, de quíntuple en triple y de triple en dual. Se ha convertido en la estrella de cinco puntas, y cuando ha llegado ese momento la ve brillar sobre el Único Iniciador y la observa en todos Aquellos que han alcanzado Su misma posición. Ha santificado (en sentido esotérico) el Cuaternario, utilizándolo como piedra fundamental, sobre la cual erige el Templo de Salomón. Ha progresado más allá del templo mismo, llegando a considerarlo una limitación. Ha salido de sus muros limitadores y ha penetrado en la Triada. Lo ha hecho empleando siempre el método ocultista, es decir, conscientemente y con pleno conocimiento de cada paso dado. Aprendió el significado de cada forma limitadora, asumió el control y aplicó la ley en el plano correspondiente a la forma. Habiendo trascendido la forma, la desechó por otras superiores. Así progresa constantemente a través del sacrificio y de la muerte de la forma.  Reconoce que ella siempre aprisiona, que hay que sacrificaría constantemente y debe morir para que la vida interna progrese rápidamente hacia adelante y arriba. El camino de la resurrección presupone la crucificación y la muerte; luego conduce al Monte donde tendrá lugar la Ascensión. Durante la meditación se puede apreciar y conocer el valor de la vida y las limitaciones de la forma, y mediante el conocimiento y el servicio la vida puede liberarse de todo lo que limita y traba.

       8   Vigilar el trabajo realizado por el discípulo mientras erige el canal entre la mente superior y la inferior, a medida que construye y utiliza este canal (el antakarana). Oportunamente éste reemplaza al cuerpo causal como medio de comunicación entre lo superior y lo inferior. También el cuerpo causal desaparece con el tiempo, cuando el discípulo recibe la cuarta iniciación y puede crear libremente su propio cuerpo de manifestación.

       9  Cuatro pequeñas iniciaciones culminan en la iniciación propiamente dicha. Las iniciaciones del plano emocional, denominadas respectivamente de la tierra, del fuego, del agua y del aire, culminando en la segunda iniciación. La primera iniciación señala el mismo punto de realización en el plano físico. Cada iniciación indica la adquisición de cierta proporción de materia atómica en los cuerpos. Las cuatro iniciaciones anteriores a la de adepto, indican respectivamente la adquisición de una cantidad proporcional de dicha materia, por ejemplo: en la primera iniciación, una cuarta parte de materia atómica; en la segunda, una mitad, y así sucesivamente hasta la culminación. Como la intuición (o budi) es el principio unificador que lo fusiona todo, en la cuarta iniciación los vehículos inferiores desaparecen y el adepto permanece en su cuerpo intuitivo. Allí crea su cuerpo de manifestación.

      10  352 Cuerpo causal. Desde el punto de vista del plano físico este cuerpo no es subjetivo ni objetivo. Sin embargo, es el centro de la conciencia egoica, y está formado por la conjunción de budi y manas. Es relativamente permanente y perdura durante el largo ciclo de encarnaciones, disipándose únicamente después de la cuarta iniciación, cuando el ser humano ya no necesita renacer.

      11  - Renunciación sobre el Sendero de Retorno, 239-240; empleo colectivo en meditación, 190, 191, 194, 196-202; empleo en el contactamiento con el Manú, Bodhisattva y el Mahachohan, 201, 202.

      12  - Sendero: del discípulo, 5; Iniciación, 28, 187, 272; manifestación, 238-239; Probación, 31, 36, 144-145, 148, 200, 251, 265, 267-270, 273; Purificación, 130; renunciación, 44; retomo, 238, 239-240.

del belen al calvario

       1  4.            La Crucifixión en el Gólgota.

       2  Algunas de esas implicaciones más profundas se trataron en una obra publicada hace muchos años, titulada The Crisis of the Christ, escrita por un cristiano veterano, el Dr. Campbell Morgan. Tomó los cinco episodios principales de la vida del Salvador, en torno a los cuales se ha erigido todo el Evangelio, y los aplicó, amplia y generalmente, impartiéndonos la comprensión de que Cristo no sólo pasó por esas dramáticas experiencias, sino que nos dejó el definido mandato de "seguir Sus pasos". (11) ¿No es posible que esos grandes hechos en la experiencia de Cristo, esos cinco aspectos personificados del mito universal, puedan tener, para nosotros, como individuos, un interés más allá de lo histórico y lo personal? ¿No es posible que encarnen una experiencia o empresa iniciática por la cual podrán ahora muchos cristianos experimentar y así obedecer Su mandato de entrar en una nueva vida? ¿Acaso no debemos todos nacer de nuevo, ser bautizados en Espíritu y transfigurados en la cima de la montaña de la experiencia viviente? ¿No tiene acaso la mayoría la crucifixión por delante, que conduce a la resurrección y a la ascensión? ¿Y no habremos interpretado esas palabras en un sentido muy estrecho, con una implicancia demasiado sentimental y común, por cuanto pueden  indicar, a quienes están preparados, un camino especial y un modo más rápido de seguir los pasos del Hijo de Dios? Éste es uno de los puntos que nos conciernen y que este libro tratará de desarrollar. Si puede descubrirse este significado, más intenso, si el drama del Evangelio puede llegar a ser, de alguna manera particular, el drama de las almas que ya están preparadas, entonces podremos ver la resurrección de las esencialidades del cristianismo y la revivificación de la forma que va cristalizándose con tanta rapidez. De este modo, "el credo y la teología serán nuevamente importantes para nosotros, se convertirán en los tesoros esenciales de la religión, porque en ellos la raza conserva edad tras edad, los factores determinantes de todo valor humano”. (12)

       3  La comprensión de la unidad y a veces la uniformidad de la enseñanza impartida en Oriente y Occidente, nos otorga una valiosa adquisición y un enriquecimiento de nuestra conciencia. Por ejemplo, el cuarto acontecimiento de la vida de Cristo, la crucifixión, tiene su paralelo en la cuarta iniciación de la enseñanza oriental, denominada la Gran Renunciación. Tenemos una iniciación llamada, en terminología budista, "la entrada en la corriente”, y hay en la vida de Jesús un episodio que designamos como "el bautismo en el Jordán". La historia del nacimiento de Cristo en Belén tiene su paralelo prácticamente en cada detalle de la vida de los mensajeros de Dios que Le precedieron. Esos hechos probados deberían sin duda evocarnos el reconocimiento de que aunque haya muchos mensajeros, hay sólo un Mensaje; pero este reconocimiento en modo alguno niega la tarea señera de Cristo y la función singular que vino a realizar.

       4  4.            La Crucifixión. En Oriente se la designa como la Gran Renunciación, con su lección del sacrificio y su llamamiento a la muerte de la naturaleza inferior. "Cada día muero”, (29) decía el apóstol, porque sólo en la práctica de sobrellevar la muerte de cada día puede enfrentarse y resistirse a la Muerte final.

       5  Únicamente mediante la revelación del Cristo interno, en cada ser humano, puede realizarse esta unificación. Sólo mediante el nuevo nacimiento, el bautismo del espíritu y del fuego y la transfiguración de la naturaleza, puede hallarse la liberación y llegarse a la unidad  con Dios. Sólo mediante el sacrificio de la humanidad, que es la esencia de la crucifixión, puede cumplirse la resurrección.

       6  El Camino que va desde el Nacimiento en Belén hasta el Monte de la Crucifixión, es duro y difícil, pero es hollado con regocijo por el Cristo y por quienes han sintonizado su conciencia con la Suya. El goce de la vida física se trasforma en el goce de la comprensión, y nuevos valores, nuevos deseos y un nuevo amor, reemplazan al antiguo. El Dr. Whitehead (17) lo aclara bellamente con las palabras:

       7  Después de la tercera iniciación, la Trasfiguración, cuando la personalidad ha sido subordinada al alma o Cristo inmanente, y la gloria del Señor puede brillar a través de la carne, enfrentamos la suprema realización de la Crucifixión y la Resurrección. Después, se dice, ese Ser misterioso a que se refiere El Antiguo Testamento, denominándolo Melquisedek o el Anciano de los Días, desempeñará Su parte y nos iniciará en misterios aún más elevados. De este Personaje se dice que:

       8  Al estudiar esas cinco iniciaciones en el Evangelio, encontramos que dos de ellas tienen lugar en una caverna, dos en la cima de una montaña y una en el llano, entre las profundidades y las alturas. La primera y la última de las iniciaciones (el Nacimiento a la vida y la Resurrección a la "vida más abundante" (65)) tuvo lugar en una caverna. La Trasfiguración y la Crucifixión se efectuaron en la cima de una montaña o colina, mientras que la segunda iniciación, después de la cual Cristo comenzó su ministerio público, ocurrió en un río, en las llanuras del Jordán, tal vez simbolizando la misión de Cristo de vivir y trabajar entre los hombres. La frase masónica, "encontrarse en el llano", tiene ahora nuevo significado. Después de cada experiencia en la montaña, Cristo bajaba otra vez al llano de la vida cotidiana y allí manifestaba los efectos o resultados de ese gran acontecimiento.

       9  "La historia de Jesús, como se verá, tiene muchas cosas análogas con los relatos de anteriores dioses soles y con el actual recorrido del Sol en los cielos, ¡tantas, que no pueden atribuirse a la mera casualidad ni aún a las tretas y blasfemias del demonio! Enumeremos algunas: 1) el nacimiento de una madre virgen; 2) el nacimiento en un establo   caverna o cámara subterránea ; 3) el 25 de diciembre  justamente después del solsticio de invierno  ; 4) la Estrella de Oriente  Sirio ; 5) la llegáda de los Magos  los tres Reyes ; 6) la amenaza de exterminar a los inocentes y la consiguiente huida a un país distante  según se dice  de Krishna y otros dioses soles. Tenemos además las festividades de la Iglesia, o 7) la Candelaria, el 2 de febrero, con procesiones de cirios para simbolizar la creciente luz; 8) Cuaresma, o la llegada de la primavera; 9) la Pascua, generalmente el 25 de marzo, para celebrar el cruce del Sol por el Ecuador, y 10) simultáneamente, la erupción de luces en el Santo Sepulcro de Jerusalén. Tenemos 11), la Crucifixión y muerte del Dios Cordero, el Viernes Santo, tres días antes de Pascua; además 12) la crucifixión en un árbol; 13) el sepulcro vacío; 14) la resurrección gozosa (como en los casos de Osiris, Attis y otros); 15) los doce discípulos (los signos del zodíaco), y 16) la traición por uno de los doce. Más adelante tenemos: 17) el Día de San Juan (24 de junio), dedicado al nacimiento del bienamado discípulo Juan, la analogía del día de Navidad; tenemos las festividades 18) de la Asunción de la Virgen (15 de agosto); 19) la Natividad de la Virgen (8 de septiembre), analogía del traslado del dios a través de Virgo; además la contradicción de Cristo y sus discipulos en la constelación de otoño; 20) la Serpiente y el Escorpión y, finalmente, el cunioso hecho de que la Iglesia 21) dedica el mismo día del solsticio de invierno (cuando cualquiera puede dudar lógicamente del renacimiento del Sol) a Santo Tomás, i que puso en duda la verdad de la Resurrección!" (66)

      10  En la cuarta iniciación demostró esta integración, no sólo como Hombre-Dios sino como Aquél que abarca en Su conciencia al entero mundo de los hombres. Se unificó con la humanidad, reflejando la efectividad de esa divina energía que lo capacitó para decir con toda verdad: “Y yo, si fuere ascendido de la tierra, a todos atraeré a mí”. 14 Fue ascendido, entre la Tierra y el Cielo, y durante dos mil años, Sus palabras han permanecido inalterables.

      11   “Juan el Bautista es interno y místico, porque representa los compulsivos llamados de la conciencia al arrepentimiento, a la renunciación y a la purificación, precursora indispensable del éxito en la búsqueda de la perfección interna.” 21

      12   No dudo que Cristo fue embargado por la duda. Los primeros vestigios de ese espejismo que descendió sobre Él, como una gran tiniebla en la Crucifixión, entonces lo embargó. ¿Era Él el Hijo de Dios? Después de todo ¿Tenía una misión que cumplir? ¿Su actitud era autoilusoria?  ¿Valía la pena todo eso? Fue atacado en Su punto más fuerte, y allí reside la potencia de la tentación.

      13   OTRO período de servicio ha terminado. Cristo debió enfrentar otra crisis interna y esta vez, según la narración del Evangelio, la compartió con Sus tres discípulos predilectos, los tres más íntimos. El autocontrol que había demostrado y la consiguiente inmunidad a la tentación, tal como podemos comprenderlo, fue seguido por un período de intensa actividad. Él había sentado las bases del reino de Dios que debía fundar de acuerdo a Su misión, y cuyo bosquejo se había construido sobre la estructura interna de los doce apóstoles, los setenta discípulos que Él había elegido e instruido, y los grupos de hombres y mujeres de todas partes que respondían a Su mensaje. Hasta ese momento había tenido éxito. Ahora debía encarar otra iniciación y una mayor expansión de conciencia. Las iniciaciones, a que se sometió para bien nuestro, y a las cuales podemos aspirar, a su debido tiempo, constituyen en sí una síntesis viviente de la revelación que sería de valor estudiar, antes de considerar los detalles de la estupenda revelación que recibieron los tres apóstoles en la cima de la montaña. Tres de estas crisis son, quizás, las de mayor significación que hasta ahora ha captado la humanidad, que siempre tiende a poner el énfasis sólo en una de ellas, la Crucifixión.

      14  A veces pensamos que si nunca se hubieran escrito las Epístolas y sólo contáramos con el relato del Evangelio para fundamentar nuestra creencia cristiana, las tremendas experiencias vividas por Cristo, se hubieran pasado por alto al hacer resaltar casi exclusivamente la Crucifixión. Esto es algo que debe considerarse y merece una seria reflexión. El prejuicio de San Pablo sobre la teología cristiana, quizás ha desequilibrado la estructura de la presentación de Cristo que estábamos destinados a recibir. Las tres iniciaciones que, en último análisis, pueden significar la culminación para el buscador de la verdad, son el nacimiento en el reino, ese augusto momento en que toda la naturaleza inferior se transfigura y se percibe la aptitud de los hijos de Dios para ser ciudadanos de ese reino, y la crisis final en que se demuestra y reconoce la inmortalidad del alma. El Bautismo y la Crucifixión tienen otros valores, acentuando, como lo hacen, la purificación y el autosacrificio. Esto puede sorprender al lector en lo que parecería disminuir al Cristo, pero es en extremo necesario que veamos el cuadro tal como los Evangelios lo presentan, sin el matiz de las interpretaciones dadas por un posterior hijo de Dios, San Pablo, por muy brillante y sincero que haya sido. Al tratar el tema de la Deidad, siempre se ha dicho que conocemos a Dios por Su naturaleza, y que esa naturaleza es espíritu o vida, alma o amor consciente y forma inteligentemente motivada. Vida, cualidad y apariencia, son los tres aspectos principales de la divinidad, y no conocemos otros; pero eso no significa que no hagamos contacto con otros aspectos cuando oportunamente tengamos el mecanismo del conocimiento y la intuición, para penetrar más profundamente en la naturaleza divina. Aún no conocemos al Padre. Cristo Lo reveló, pero el Padre Mismo permanece hasta ahora detrás de la escena, inescrutable, invisible y desconocido, excepto cuando Se revela en la vida de Sus hijos, y por la revelación que Jesucristo diera especialmente a Occidente.

      15  La escena de la Transfiguración fue el punto de reunión de factores muy significativos, y desde ese momento la vida de la humanidad cambió radicalmente. Fue un momento tan potente en la historia de la raza, como la Crucifixión, y quizá más poderoso aún que ese trágico y grandioso acontecimiento. Pocas veces se producen tales momentos. Generalmente vemos sólo débiles vislumbres de posibilidades, raros destellos de iluminación y fugaces segundos durante los cuales aparece una síntesis que nos deja con un sentido de aptitud, integración, propósito y de subyacente realidad. Pero tales momentos son muy raros, por cierto. Sabemos que Dios es. Sabemos que la realidad existe. Pero la vida, con su énfasis puesto en los fenómenos, y sus tensiones y compulsiones, nos mantiene tan preocupados que no tenemos tiempo, después de seis días de trabajo, de ascender a la montaña de la visión. Cierto es que “en el fondo, la noción de Dios se percibe en toda su integridad. Pero solamente una porción está iluminada y el todo es visible únicamente bajo esta iluminación parcial”.34 Cierta familiaridad con la naturaleza de Dios debe preceder a esa revelación de Sí Mismo, que a veces nos puede otorgar y nos otorga. Los tres amigos de Cristo habían alcanzado una medida de intimidad con Él, lo que justificó ser elegidos como compañeros en la escena de Su experiencia, donde desempeñó, en bien de la humanidad, un acontecimiento simbólico a la par que una experiencia definida, habiéndose hecho los correspondientes preparativos con participantes definidamente elegidos e instruidos, de modo que el simbolismo encarnado en ellos pudiera evidenciarse y dirigir correctamente sus reacciones intuitivas. Fue necesario que Cristo tuviera a alguien en quien confiar, que reconociera la divinidad cuando apareciera, y cuya percepción intuitiva y espiritual fuera tal que el significado interno pudiera eternamente evidenciarse a quienes más tarde seguirían Sus pasos. Frecuentemente se olvida lo que Cristo significaba para Sus discípulos.

      16  Resulta interesante observar que a pesar de su reconocimiento de la significación del evento en el cual participaban, los tres Apóstoles, hablando por boca de Pedro, no pudieron expresar más que su temor y perplejidad, su aceptación y creencia. No pudieron explicar o comprender lo que habían visto, ni existe registro alguno de que lo hicieran. El significado de la Transfiguración es algo que debe forjarse en la vida antes de poder definirla o explicarla. Cuando la humanidad en conjunto aprenda a transformar la carne por medio de la experiencia divina, a transmutar la naturaleza sensoria por medio de la expresión divina y a transferir la conciencia del mundo de la vida material al mundo de las realidades trascendentales, los verdaderos valores subjetivos de esta iniciación se revelarán a las mentes de los hombres. Entonces lo que se ha intuido será expresado más profundamente. El Dr. W. H. Sheldon 39 dice con toda verdad que “las mentes intuitivas llevan, en sí el mejor pensamiento y sentimiento humano, durante generaciones, probablemente a través de siglos, antes de llegar a articularse”. No tenemos todavía un concepto claro de esta experiencia. Percibimos en forma tenue y distante su maravilla y finalidad. No hemos pasado aún, como raza, por el nuevo nacimiento; sólo unos pocos han tenido la experiencia del Jordán. El alma evolucionada y poco común, asciende al Monte de la Transfiguración y allí ve y enfrenta a Dios en la Persona glorificada de Jesucristo. Hemos visto este episodio con los ojos de otros. Pedro, Santiago y Juan, lo relataron por medio del Apóstol Mateo. Permanecemos como espectadores, pero algún día compartiremos la experiencia. Y esto lo hemos olvidado, haciendo nuestros los términos del cuarto gran acontecimiento de la vida de Cristo, tratando muchos de desentrañar y compartir el significado de la Crucifixión. Hemos visto la Transfiguración, pero no hemos intentado transfigurarnos activamente. Algún día sucederá, y únicamente después de la Transfiguración podremos atrevernos a ascender al Monte Gólgota. Sólo cuando hayamos logrado la expresión de la divinidad en la naturaleza personal inferior y a través de ella, habremos alcanzado lo que es de valor, y de acuerdo al Plan divino tendremos que ser crucificados. Esta verdad la hemos olvidado; sin embargo, es parte del proceso evolutivo por el cual Dios se revela a través de la humanidad. Aunque las  palabras que siguen no se aplican a este acontecimiento de la vida de Cristo, contienen tanta belleza y verdad que las incluyo:

      17  ¿No es, entonces, razonable para nosotros inferir de lo dicho que, cuando un hombre alcanza el reconocimiento y la creencia en el Cristo cósmico, “el Cordero inmolado desde el principio del mundo”,46 es posible el nuevo nacimiento, porque la vida de ese Cristo universal, animando toda forma de expresión divina, puede, consciente y definitivamente, llevar al hombre hacia adelante en una nueva manifestación de la divinidad? La “sangre es la vida” 47 y el ‘Cristo viviente hace posible que todos puedan llegar a ser ciudadanos de ese reino. La vida crística en cada uno de nosotros y no Su muerte, es lo que nos hace hijos del Padre. En ninguna parte del Evangelio se encuentra una afirmación que diga lo contrario. Cristo, en la comunión, dio a Sus discípulos el cáliz para beber, diciéndoles “... ésta es mi sangre del nuevo  pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.48 Pero esto constituye Su única referencia a la sangre en su aspecto curador, tan fuertemente acentuada en las Epístolas; tampoco Cristo, en ninguna parte, correlaciona la sangre con la Crucifixión. Él habla en tiempo presente y no relaciona la sangre con el nuevo nacimiento ni con la Crucifixión, ni la convierte en el factor exclusivo que coloró tan profundamente la presentación del cristianismo en el mundo.

      18  “‘El Honor y la Gloria de Dios’, es la fundamental norma por la cual la religión juzga al mundo. Y la gloria de Dios y la salvación y santificación de las almas son posibles y se realizan efectivamente en el mundo entero, dondequiera que hombres y mujeres, por su aspiración a lo eterno, por la oración, expiación, autorrenunciación y amor, se eleven sobre su humanidad terrena y desplieguen la humanidad superior y sobrenatural que es la ‘imagen Divina del nuevo hombre’. Y esto se realiza en todas partes por la gracia del Redentor, se lo reconozca o no, como efecto de una relación espiritual, oculta a la vista del hombre, con Cristo y Su institución salvadora, la santa Iglesia.

      19  LA CUARTA INICIACIÓN ... LA CRUCIFIXIÓN

      20   LLEGAMOS ahora al misterio central del cristianismo y a la iniciación culminante a que los hombres, como seres humanos, pueden aspirar. De la siguiente iniciación, la Resurrección, y de la Ascensión, vinculada a ella, prácticamente nada sabemos, aparte del hecho de que Cristo resucitó de entre los muertos. La iniciación de la Resurrección está velada por el silencio. Todo lo que de ella se ha registrado es la reacción de quienes conocieron y amaron al Señor y los efectos posteriores que produjo en la historia de la Iglesia Cristiana. Pero la Crucifixión ha sido siempre el episodio dramático sobresaliente, sobre el que se ha construido la estructura total de la teología cristiana, poniéndose en ella todo el énfasis. Millones de palabras se han escrito al respecto y en miles de libros y comentarios se trató de elucidar su significado y explicar la significación de su misterio. A través de las edades, se presentaron miríadas de puntos de vista para ser puestos a consideración de los hombres. Han habido muchas malas interpretaciones, pero también se ha expresado lo que es divinamente real. Dios ha sido muchas veces mal interpretado y lo que Cristo hizo, fue tergiversado por los mezquinos puntos de vista de los hombres. La maravilla de lo ocurrido en el Monte Calvario ha sido revelado mediante las iluminadas experiencias del creyente y del conocedor.

      21  Una de las primeras cosas que parecería esencial reconocer es el hecho definido de que la Crucifixión de Cristo debe salir del ámbito de su aplicación puramente personal y situarse en lo universal y total. Quizá cause consternación el hecho de recalcar la necesidad de comprender que la muerte en la Cruz del Cristo histórico, no tuvo que ver principalmente con él individuo que   pretende beneficiarse con dicha muerte. Fue un gran acontecimiento cósmico. Sus implicaciones y resultados conciernen a la masa humana, no específicamente al individuo. Tendemos a considerar como propios y un asunto personal, las numerosas implicaciones del sacrificio de Cristo. El egoísmo del aspirante espiritual es con frecuencia muy real. El Dr. Macintosh 2 se refiere a la tendencia hacia un erróneo egocentrismo, en los siguientes términos:

      22  “Sin embargo, hoy, el profano reflexivo se concentra cada vez menos en el Dios encarnado, sacramentalmente sacrificado, y se dirige cada vez más al hombre Jesús, el instructor de las verdades divinas, el ejemplo supremo de la vida perfecta que encaró a la misma muerte para bien de la elevación del género humano; Su Crucifixión, considerada por la teología como el propósito y finalidad sacramental de Su encarnación, comienza a ser definida simplemente como el resultado inevitable de Su valiente oposición a la religión convencional y como ejemplo culminante de Su heroísmo. Los que así contemplan la vida del Maestro, como ejemplo que debe seguirse, antes que Su muerte, como propiciación mística del pecado, consideran retrogresión mental la creciente santidad atribuida al símbolo de la cruz en la Iglesia. El culto al crucifijo, análogamente al culto al árbol, en realidad se relaciona tan estrechamente con el paganismo que no puede estar a la altura de la norma intelectual exigida por una religión moderna.” 3

      23  La Crucifixión y la Cruz de Cristo son tan antiguas como la humanidad misma. Ambas son símbolos del sacrificio eterno de Dios, al sumergirse en el aspecto forma de la naturaleza, trasformándose así en Dios inmanente y trascendente. Sería bueno recordar que:

      24  Hemos visto que Cristo debe ser reconocido ante todo en sentido cósmico. El Cristo cósmico ha existido desde toda la eternidad, y es la divinidad en el espacio o espíritu crucificado. Personifica la inmolación o sacrificio del espíritu en la cruz de la materia, forma o sustancia, a fin de que todas las formas divinas, incluyendo la humana, puedan vivir. Esto lo han reconocido siempre los llamados credos paganos. Si se siguen las huellas del simbolismo de la cruz, se verá que antecede al cristianismo por miles de años y que, finalmente, los cuatro brazos de la cruz desaparecen, quedando únicamente la imagen del Hombre celestial viviente con los brazos extendidos en el espacio. El Cristo cósmico se yergue al norte, al sur, al este y al oeste, sobre lo que se llama “la cruz fija de los cielos”. Sobre esta cruz Dios está eternamente crucificado.

      25   Los cuatro signos Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, constituyen preeminentemente la cruz del alma, la cruz sobre la cual la segunda Persona de la divina Trinidad es crucificada. Cristo personificó en Su misión esos cuatro aspectos, y como Cristo cósmico, ejemplificó en Su persona las cualidades que cada uno de esos signos representa. Hasta el hombre primitivo, poco evolucionado e ignorante, tenía conciencia de la significación del espíritu cósmico inmolado en la materia y crucificado en la cruz de cuatro brazos. Se dice que los primitivos seres humanos

      26  “Entonces, de los cuatro puntos de la Tau, que comenzaba con Tauro, el toro, y el sol en el centro, los hombres inventaron el símbolo del dador de vida y su posición fija, eternamente en el centro (es decir, el sol en la cruz o el salvador crucificado, porque el sol es el salvador de toda la naturaleza), habiendo constatado previamente el magnetismo maléfico y benéfico de las orbes celestes, o el testimonio dado por los señores de los planetas y su poder.” 13

      27  “La cara como de hombre”, es el signo antiguo de Acuario, el signo del hombre que lleva el cántaro, al que Cristo Se refirió cuando envió a Sus discípulos a la ciudad, diciéndoles: “He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare”.16 En este signo zodiacal estamos entrando ahora. Sería bueno señalar que astronómicamente esto es verdad y no una simple afirmación de los astrólogos. El León representa el signo Leo del zodíaco, siendo el símbolo de la individualidad, y bajo su influencia la raza adquiere autoconciencia y los hombres actúan como individuos. Cristo puso el énfasis de Su enseñanza sobre la significación del individuo y demostró con Su vida el valor supremo del individuo, su perfeccionamiento, su servicio y su sacrificio final, en bien del todo. La constelación del Águila siempre fue considerada como intercambiable con el signo Escorpio, la serpiente, empleándosela frecuentemente en esta relación cuando se considera a la cruz fija del Salvador cósmico. Escorpio es la serpiente de la ilusión, de la cual se libera definitivamente la naturaleza crística, y Adán, en el jardín del Edén, sucumbió a las ilusorias tentaciones de esta serpiente, Escorpio. La “cara de buey” es el símbolo bíblico del signo de Tauro, el toro, representando la religión que precedió a la revelación hebrea, y tiene sus exponentes en Egipto y en los misterios mitraicos. En esta cruz fija todos los Salvadores mundiales, incluso el Cristo de Occidente, han sido eternamente crucificados, para recordar al hombre la intención divina, basada en el sacrificio también divino. Los primeros Padres reconocieron esta verdad y aprendieron que la historia escrita en los cielos guardaba una definida relación con la humanidad y la evolución de las almas humanas. Clemente de Alejandría dice que “el sendero de ascenso de las almas está en los doce signos del zodíaco”, y las festividades de la iglesia de hoy no se basan sobre fechas históricas relacionadas con las personalidades religiosas descollantes a que se refieren, sino a la época y a las estaciones. Vimos que la fecha del Nacimiento de Belén se estableció astronómicamente casi cuatro siglos después que naciera Cristo. La combinación de Virgo con la Estrella de Oriente (Sirio) y los Tres Reyes (simbolizados por el cinturón de Orión), fue el factor determinante. La virgen fue vista en Oriente, con la línea del horizonte pasando por su centro, siendo ésta una de las causas determinantes de la doctrina del nacimiento virginal.

      28  El Día de Pascua siempre se decide astronómicamente. Estos hechos exigen una consideración muy cuidadosa. Esta información debería estar en manos de todos los pueblos cristianos porque sólo así podrían llegar a una plena y clara comprensión de lo que Cristo vino a realizar en la Tierra, en Su naturaleza cósmica. Tal acontecimiento tuvo mayor importancia que la simple salvación de cualquier ser humano individual. Significó mucho más que el fundamento de la fe en un futuro celestial, de varios millones de personas. La encarnación de Cristo, aparte de su valor histórico y de la nota clave que emitió, marcó el final de un gran ciclo cósmico y también la apertura de la puerta al reino que, hasta entonces, sólo se había abierto ocasionalmente, para permitir la entrada de los hijos de Dios que triunfaron sobre la materia. Después del advenimiento de Cristo, la puerta se abrió para siempre de par en par, y empezó a formarse en la Tierra el reino de Dios. En los largos procesos del tiempo aparecieron en el planeta, cuatro grandes expresiones de la vida divina, cuatro formas de Dios inmanente, llamadas los cuatro reinos de la naturaleza. Constituyen, simbólicamente, el reflejo planetario de los cuatro brazos de la cruz zodiacal sobre la cual el Cristo cósmico Se ve crucificado. A través de las edades, los seres humanos han simbolizado al Cristo cósmico inmolado en la cruz de la materia, perpetuando así en la conciencia de la raza el conocimiento de ese evento; por eso, en cierto sentido planetario, los cuatro reinos de la naturaleza hacen lo mismo, representando el espíritu de Dios extendido sobre una cruz de forma material para ser eventualmente posible la aparición del reino de Dios sobre la Tierra. Esto significa la espiritualización de la materia y la forma, la asunción de la   materia al cielo y la liberación de Dios de la crucifixión cósmica. El poeta Joseph Plunkett 17 lo dice bellamente:

      29  La maravilla de la misión de Cristo residía en el hecho de que, no obstante pertenecer a la larga continuidad de hombres divinos perfectos, desempeñó una función única. Resumió en Sí Mismo y puso fin a la presentación simbólica del sacrificio eterno de Dios en la cruz fija en los cielos, de la que dan testimonio las estrellas, que la historia de la religión tan exitosamente ha velado y aún hoy se niega a reconocer. El Hombre celestial está actualmente pendiendo del Cielo, como Lo ha estado desde la creación del sistema solar, y Cristo dijo: “Y yo, si fuera elevado de la tierra, a todos atraeré a Mí”,18 y no sólo a todos los hombres, sino, oportunamente, a todas las formas de vida de todos los reinos que entreguen sus vidas, no como sacrificio impuesto, sino como ofrenda voluntaria para la gloria de Dios. “El que perdiere su vida por mi causa, la haIlará”,19 es una realidad que se olvida a menudo y tiene una conexión definida con la historia de la crucifixión en sus más amplias implicaciones. Sin embargo, mediante la realización del último de los reinos en manifestación, el humano, la cruz y su propósito se completan y esto lo atestigua la muerte de Cristo.

      30  Pero el punto importante no es Su muerte, por más que fue la culminación del proceso evolutivo, sino la Resurrección consiguiente, simbolizando, como lo hizo, la formación y precipitación sobre la Tierra, de un nuevo reino, donde los hombres y todas las formas se liberarán de la muerte —reino del cual el Hombre liberado de la Cruz debería ser el símbolo. De este modo completamos el círculo, desde el Hombre en el espacio, con los brazos extendidos en forma de cruz, a través de la secuencia de los Salvadores crucificados que repetidamente narran lo que Dios ha hecho por el universo, hasta llegar al culminante Hijo de Dios que llevó el simbolismo, en todas sus etapas, al plano físico. Luego resucitó de entre los muertos para decirnos que la larga tarea de la evolución había llegado por fin, en su fase final —si así lo decidimos y estamos dispuestos a hacer lo que Él hizo— a pagar el precio y pasando a través de los portales de la muerte, a lograr una gozosa resurrección. San Pablo trató de familiarizarnos con esta verdad, pero sus palabras han sido frecuentemente distorsionadas por la traducción y la incorrecta interpretación teológica:

      31  Cuando la iglesia haga hincapié en el Cristo viviente y reconozca que sus formas y ceremonias, sus festividades y rituales, provienen de un pasado muy remoto, tendremos el surgimiento de una nueva religión que estará tan separada de la forma y del pasado, como el reino de Dios de la materia y la naturaleza corpórea. Toda la religión ortodoxa puede considerarse como una cruz en la que hemos crucificado a Cristo; ha servido su propósito como custodia de las edades y conservadora de las antiguas  formas, pero debe entrar en una vida nueva y pasar por la resurrección, si quiere satisfacer hoy las necesidades profundamente espirituales de la humanidad. Se dice que “las naciones así como los individuos, se hacen, no únicamente por lo que adquieren, sino por lo que renuncian, y esto atañe también a la religión de la época actual”.26 Su forma debe sacrificarse en la Cruz de Cristo para poder resucitar a una vida vital y verdadera y satisfacer la necesidad de los pueblos. Que su tema sea el Cristo viviente y no el Salvador moribundo. Cristo ha muerto. No cabe error alguno. El Cristo de la historia pasó por los portales de la muerte por nosotros. El Cristo cósmico está muriendo aún en la Cruz de la Materia. Allí quedará pendiendo hasta que el último y cansado peregrino encuentre su camino al hogar.27 El Cristo planetario, vida de los cuatro reinos de la naturaleza, ha sido crucificado en los cuatro brazos de la Cruz planetaria en el transcurso de las edades. Pero el final de este período de crucifixión se aproxima. La humanidad puede descender de la cruz, como lo hizo Cristo, y entrar en el reino de Dios como espíritu viviente. Los hijos de Dios están preparados para manifestarse. Hoy, como nunca:

      32  Resulta interesante observar que las dos grandes ramas del cristianismo ortodoxo, el oriental, expresado por la Iglesia Griega, y el occidental, representado por las Iglesias Católica Romana y Protestante, han conservado dos grandes conceptos que el espíritu de la raza necesitó en su gran jornada evolutiva, alejándose de Dios y retornando a Él. La Iglesia griega siempre hizo hincapié en el Cristo resucitado. La occidental, en cambio, ha subrayado al Salvador crucificado. El cristianismo oriental considera que la resurrección es su enseñanza central. Pfleger 30 se refiere a esto en los siguientes términos:

      33  Cristo vino a abolir esos sacrificios mostrándonos su verdadero significado, y en Su Persona, como hombre perfecto, padeció la muerte de la Cruz para demostrarnos (en forma real y efectiva) que la divinidad puede manifestarse y expresarse verdaderamente sólo cuando el hombre, como tal, ha muerto, para que el Cristo oculto pueda vivir. La naturaleza carnal inferior, como San Pablo la denomina, debe morir para que la naturaleza divina superior pueda manifestarse en toda su belleza. El yo inferior debe morir para que el yo superior pueda manifestarse en la tierra. Cristo tuvo que morir para que el género humano pudiera aprender, de una vez por todas, la lección de que por el sacrificio de la naturaleza humana el aspecto divino podría ser “salvo”. De este modo Cristo sintetizó en Sí Mismo la significación de todos los sacrificios mundiales del pasado. Esa verdad misteriosa revelada únicamente al iniciado entrenado y dedicado, cuando estaba preparado para la cuarta iniciación, fue dada por Cristo al mundo de los hombres. Murió por todos para que todos pudieran vivir. Pero ésta no es la doctrina de la expiación vicaria que fue preeminentemente la interpretación dada por San Pablo a la crucifixión, sino la doctrina que Cristo Mismo enseñará, la doctrina de la inmanencia divina (véase Jn. 17) y la doctrina del Hombre-Dios.

      34  El actual cristianismo ha heredado la mayoría de sus interpretaciones de los primitivos tiempos, y los instructores e intérpretes de entonces estaban tan esclavizados por las antiguas creencias, como nosotros por las interpretaciones dadas al cristianismo durante los últimos dos mil años. Cristo enseñó que debemos morir para vivir como Dioses, por eso murió. Sintetizó en Sí Mismo todas las tradiciones del pasado, porque “no sólo cumplió lo establecido en las Escrituras judaicas, sino también las del mundo pagano, y ahí radicó la gran atracción ejercida por el cristianismo primitivo. En Él se condensaba, en una aparente realidad, una docena de Dioses indefinidos, y en Su crucifixión, las antiguas leyendas de Sus sufrimientos expiatorios y muertes sacrificadas, se actualizaron y tuvieron un sentido directo”.40 Pero Su muerte fue también el acto de consumación de una vida de sacrificio y de servicio y el resultado lógico de Su enseñanza. Los precursores y quienes revelan a los hombres el siguiente paso, los que se presentan como intérpretes del Plan divino, son inevitablemente repudiados y generalmente mueren como resultado de su valeroso pronunciamiento. Cristo no constituyó una excepción a esta regla. “Los pensadores cristianos avanzados de hoy, consideran la Crucifixión de nuestro Señor, el sacrificio supremo realizado por Cristo en pro de los principios de Su enseñanza. Fue el acto culminante de Su heroica vida y proporciona un ejemplo tan sublime al género humano, que la meditación sobre Él produce una unificación con la Fuente de origen de todo lo bueno”.41

      35  Esto es lo que vino a hacer Cristo, mostrarnos la naturaleza de la vida “salva”, demostrarnos la cualidad del Yo eterno, que reside en todo hombre; ésta es la lección de la Crucifixión y la Resurrección: la naturaleza inferior debe morir para que la superior pueda manifestarse y el alma inmortal y eterna que reside en todo hombre, resucite de la tumba de la materia. Es interesante buscar el origen de la idea de que los hombres deben sufrir en este mundo cómo consecuencia del pecado. En Oriente, donde prevalecen las doctrinas de la reencarnación y del karma, el hombre sufre como consecuencia de sus propios actos y pecados, y se “ocupa de su salvación con temor y temblor”.47 Según las enseñanzas hebreas, el hombre sufre por los pecados de sus antepasados y de su país, dando así asidero a una verdad que recién ahora empieza a ser una realidad establecida, la verdad de la herencia física. Bajo la enseñanza cristiana, Cristo, el hombre perfecto, sufre con  Dios, porque Dios amó tanto al mundo que, inmanente en éste, como lo está, no podía disociarse de las consecuencias de la flaqueza y de la ignorancia humanas. De este modo la humanidad adjudica un propósito al dolor y eventualmente es vencido el mal.

      36  3.              Los hombres se salvan por el sacrificio de un Hijo de Dios reconocido como tal, de donde, mediante el sacrificio vicario, muchos Salvadores crucificados del mundo, preparan el camino de Cristo.

      37  Aprendemos que esa Presencia puede ser liberada en nosotros únicamente por la muerte de la naturaleza inferior, y esto es lo que siempre ha proclamado Cristo desde Su Cruz. Comprendemos cada vez más que la “fraternidad de Sus sufrimientos”, significa ascender a la Cruz con Él y compartir constantemente la experiencia de la Crucifixión. Vamos alcanzando el conocimiento de que el factor determinante de la vida humana es el amor, y que “Dios es amor”.49 Cristo vino a demostrar que el amor es el poder motivador del universo. Sufrió y murió porque amó, y tanto Se preocupó por los seres humanos, que les mostró el Camino que debían seguir, desde la caverna del Nacimiento al Monte de la Transfiguración, y de allí a la agonía de la Crucifixión, para poder participar también de la vida de la humanidad y transformarse a su vez en salvadores de sus semejantes.

      38  “El instinto general de un Dios benévolo a Quien el sufrimiento por causa nuestra no le es desconocido, es natural y está de acuerdo con la realidad. Más de una vez en el Calvario, tiene lugar esta ineludible comunión de sufrimientos. Porque todo ser sufriente y todo pecador es análogo a un nervio enfermo o herido del cuerpo de Dios. No en una sola crucifixión, considerada excepcional, sino en toda la triste historia de la infidelidad humana, hallamos sufrientes vicarios, cuyo sufrimiento es parte del sufrimiento de Dios.” 50

      39  Volviendo nuestra atención a la historia de la Crucifixión, evidentemente no es preciso entrar en detalles.  Se conoce tanto y nos  es tan familiar, que las palabras que empleemos poco pueden significar. La historia de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, Su reunión con los discípulos en el aposento alto, la participación con ellos, de la comunión del pan y el vino, la deserción de quienes se supone Lo amaban, y la agonía consiguiente en el Huerto de Getsemaní, todo eso nos es tan familiar como nuestros propios nombres y hasta menos llamativos. Ésa es la tragedia de Cristo. Tanto realizó y tan poco hemos reconocido. Veinte siglos fueron necesarios para comenzar a comprenderle a Él, Su misión y Su carrera. La misma Crucifixión fue solo la consumación anticipada y esperada de esa carrera. Ningún otro fin podía ser posible. Estaba predeterminado desde el principio, y la fecha anotada desde el momento en que, después de la iniciación del Bautismo, empezó a servir a la humanidad y a enseñar y a predicar la buena nueva del reino de Dios. Tal fue Su tema, y lo hemos olvidado, pregonando la Personalidad de Jesucristo, algo que Él Mismo ignoró y que Le pareció de muy poca importancia, en vista de los mayores valores involucrados. Aquí se repite la tragedia de Cristo, Él tiene una serie de valores y el mundo otra. “La vida de todo hombre es trágica en la medida en que está dotado de conciencia espiritual y es consciente de los valores”.68

      40  Hemos hecho una tragedia de la Crucifixión, siendo que la tragedia real está en nuestro fracaso en reconocer su verdadera significación. La agonía en el Huerto de Getsemaní se basó en el hecho de que Cristo no fue comprendido. Muchos hombres sufrieron muertes violentas. En esto, Cristo no fue distinto de miles de personas de amplia visión y reformadores en el transcurso de las edades. Muchos han pasado por la experiencia de Getsemaní y oraron con igual fervor que Cristo para que se cumpliera la voluntad de Dios. Muchos más fueron abandonados por quienes esperaban ser comprendidos y participar en su tarea y en el servicio visualizado. En ninguno de esos aspectos Cristo fue el único. Pero Su sufrimiento está basado en Su visión, excepcional en su género. La falta de comprensión, de la gente y las interpretaciones distorsionadas que los posteriores teólogos darían a Su mensaje, sin duda fueron parte de  Su premonición, del mismo modo que el conocimiento del énfasis puesto sobre Su persona como Salvador del mundo, retardaría, por siglos, la materialización del reino de Dios en la tierra, que debía fundarse de acuerdo con Su misión. Cristo vino para que toda la humanidad pudiera tener “vida más abundante”.69 Hemos interpretado Sus palabras de que sólo los “salvos” podrían dar esos pasos necesarios para alcanzar esa vida. Pero la vida abundante no será una vida vivida en el más allá, en algún cielo distante, donde los creyentes disfrutarán de una vida de felicidad exclusiva, mientras que el resto de los hijos de Dios quedará fuera. La Cruz estaba destinada a señalar la línea de demarcación entre el reino de los hombres y el reino de Dios, entre un gran reino de la naturaleza que había alcanzado su madurez y otro reino de la naturaleza que ahora podía entrar en su ciclo de actividad. El reino humano había evolucionado hasta el punto de producir un Cristo y otros hijos de Dios, cuyas vidas fueron testimonio constante de la naturaleza divina.

      41  Cristo asumió el antiguo símbolo y la carga de la Cruz, y poniéndose a la par de todos los Salvadores crucificados que Le precedieron, encarnó en Sí lo inmediato y lo cósmico, el pasado y el futuro, erigiendo la Cruz en la colina, fuera de Jerusalén (cuyo nombre significa “visión de paz”), despertando así la atención hacia el reino por cuyo establecimiento murió. El trabajo se habla completado y en ese extraño y pequeño país denominado “Tierra Santa”, una estrecha faja de tierra entre los dos hemisferios, el oriental y el occidental, Cristo plantó la Cruz y marcó la frontera entre el reino de Dios y los reinos del mundo, entre el mundo de los hombres y el mundo del espíritu. De este modo llevó los antiguos Misterios a su punto culminante, donde se había profetizado la venida del reino y la institución de los Misterios del reino de Dios. El autor anteriormente citado dice:

      42  El esfuerzo por realizar a la perfección la voluntad de Dios,  puso fin a la vida más completa que haya existido sobre la tierra. El intento de fundar el reino, preordenado  para siempre, y el antagonismo que provocó, llevó a Cristo a la crucifixión. La dureza de corazón de los hombres, la debilidad de su amor y su fracaso en comprender la visión, quebrantaron el corazón del Salvador del mundo —fue Salvador porque abrió la puerta del reino. En el párrafo que sigue se expresan estos pensamientos:

      43   Por ventura ¿no es una realidad que la Crucifixión de Cristo, juntamente con los grandes acontecimientos que la precedieron —la comunión y la experiencia de Getsemaní— es una tragedia basada en el conflicto entre el amor y el odio? Este libro no intenta empequeñecer el acontecimiento mundial que tuvo lugar en el Calvario. Pero hoy, al considerar ese hecho, empieza a surgir cierta verdad, y es que hemos interpretado ese sacrificio y esa muerte en términos puramente egoístas. Nos ocupamos del tema desde el punto de vista de nuestro interés individual. Hemos recalcado la importancia de nuestra salvación personal, a la que adjudicamos una enorme importancia. Pero el punto de vista del mundo y lo que Cristo tuvo que hacer por la humanidad y la actitud de Dios hacia los seres humanos, desde tiempos primitivos, pasando por el período de la vida de Cristo en Palestina, hasta la época actual, están subordinados al hecho de creer o no en la eficacia de la Crucifixión y en el Calvario, para la salvación de nuestras almas individuales. Sin embargo, durante Su conversación con el ladrón arrepentido, Cristo lo admitió en el reino de Dios, debido a que reconoció la divinidad. Cristo no había muerto aún, ni consumado el sacrificio de la sangre. Fue casi como si Cristo previera el giro que la teología daría a Su muerte y tratara de contrarrestarlo, haciendo que el reconocimiento del ladrón moribundo fuera uno de los hechos más descollantes en Su muerte. No mencionó la expiación de los pecados por medio de Su sangre, como una razón para ser admitida.

      44  Una de las primeras cosas que surgen en nuestra conciencia, cuando estudiamos la primera palabra de la Cruz, es que Jesús pidió a Su Padre que perdonara a quienes Lo crucificaron. Evidentemente, en ese momento, no consideró Su muerte en la Cruz como adecuada a esa necesidad. No había expiación de los pecados por el derramamiento de sangre, pero había necesidad de pedir perdón a Dios por el pecado cometido. Los dos hechos que se destacan en esta palabra son: la paternidad de Dios y el hecho de que la ignorancia, si es productora del mal, no hace culpable al hombre y por lo tanto no es pasible de castigo. Pecado e ignorancia son frecuentemente términos sinónimos, pero el pecado es reconocido como tal por quienes saben y por quienes no son ignorantes. Donde hay ignorancia, no existe pecado. Con esta palabra Cristo desde la Cruz, nos dice dos cosas:

      45  1.            Que Dios es nuestro Padre, y que llegamos a Él por Su intermedio. Es el hombre oculto en lo profundo del corazón, el Cristo aún no conocido, que puede acercarse al Padre. Cristo había logrado este derecho por la divinidad que demostró y por haber recibido la tercera iniciación, la Transfiguración. Cuando nos hayamos transfigurado (porque sólo el Cristo transfigurado puede ser crucificado), entonces podremos invocar al Padre y pedir al espíritu, que es Dios, la vida de todas las formas, para reajustar las relaciones y otorgar ese perdón, que es la propia esencia de la vida misma.

      46  La justicia puede constituir el perdón cuando se comprenden equitativamente los pormenores del caso, y en esta demanda del Salvador crucificado, reconocemos la Ley de la Justicia y no la de la Retribución, en un acto al que todo el mundo contempla estupefacto. Esta obra del perdón es la obra eterna del alma en la materia o forma. El creyente oriental lo denomina karma. El creyente occidental habla de la Ley de Causa y Efecto. Sin embargo, ambos se refieren a la tarea del hombre por la salvación de su alma y por el pago constante del precio que el ignorante debe pagar por los errores y los así llamados pecados cometidos. Un hombre que peca deliberadamente contra la luz y el conocimiento, es raro. La mayoría de los “pecadores” son simplemente ignorantes. “No saben lo que hacen“.

      47  En la segunda palabra de la Cruz encontramos el reconocimiento del episodio del Bautismo, que significó la pureza y liberación por la purificación de las aguas de la vida. Las aguas del Bautismo de Juan liberaban de la esclavitud de la vida de la personalidad. Pero el Bautismo a que Cristo fue sometido, por el poder de Su propia vida y al que estamos sujetos por la vida de Cristo que mora en nosotros, fue el Bautismo del fuego y el sufrimiento, que llega a culminar con el dolor en la Cruz. Esa culminación del sufrimiento, para quien pudiera resistir hasta el fin, sería la entrada en el “paraíso” —que significa bienaventuranza. Tres palabras se emplean para expresar este poder: felicidad, goce y bienaventuranza. Felicidad tiene un sentido puramente físico y se relaciona con nuestra vida física y sus relaciones; el goce es de la naturaleza del alma y se refleja en la felicidad. Pero la bienaventuranza, que es de la naturaleza de Dios Mismo, es una expresión de la divinidad y del espíritu. La felicidad puede ser considerada como la recompensa del nuevo nacimiento, pues tiene una significación física y estamos seguros de que Cristo conoció la felicidad, aunque fue “varón de dolores”. El goce, que corresponde más especialmente al alma, alcanza su consumación en la Transfiguración. Aunque Cristo estuvo “en contacto con el dolor”, conoció el goce en su esencia, porque el “gozo del Señor es nuestra fortaleza”, y el alma, el Cristo en todo ser humano, es nuestra fortaleza, goce y amor. Cristo conoció también la bienaventuranza porque la obtuvo en la Crucifixión, la recompensa del triunfo del alma.

      48   En las tres primeras Palabras pronunciadas en la Cruz, Cristo hace referencia a las tres primeras Iniciaciones y nos recuerda la síntesis que Él revela y las etapas que debemos alcanzar si queremos seguir Sus pasos. Posiblemente, el Salvador crucificado creyera también que la materia misma, por ser divina, era capaz de sufrir infinitamente, y esas palabras fueron la expresión de Su reconocimiento de que aunque Dios sufre en la Persona de Su Hijo, Él también sufre con análoga y aguda agonía en la persona de la madre de ese Hijo —la forma material que le dio nacimiento. “Todo problema, como Cristo Lo vio, es individual y toda la agonía del mundo puede estar contenida en una sola alma”.89 Cristo está entre los dos: la madre y el Padre. Ahí reside Su problema, problema de todo ser humano. Cristo une a los dos: el aspecto materia y el aspecto espíritu, y la unión de los dos produce al hijo. Éste es el problema de la humanidad y también su oportunidad.

      49  Cristo había pasado por todos los episodios culminantes de reajuste. Recién acababa de tener lugar la experiencia de la Transfiguración. No lo olvidemos. En esa experiencia, Dios Se había acercado y el Cristo, transfigurado, había vinculado, al parecer, a Dios y al hombre. Acababa de pronunciar la Palabra que testimonió la relación de la naturaleza corporal, el aspecto María, con la personalidad, en la persona de Juan, símbolo de una personalidad llevada a un altísimo grado de perfección y realización. Luego, durante tres largas horas, luchó en las tinieblas con el problema de la relación de Dios y el alma. El espíritu y el alma tenían que fusionarse en una gran unidad, como Él ya había fusionado el alma y el cuerpo, testimoniando esa consumación en la Transfiguración. Descubrió, repentinamente, que todo lo que había logrado y hecho en el pasado, sólo era el preludio de otra expiación que debía realizar como ser humano; allí, en la Cruz, a la vista de toda la muchedumbre, tuvo que renunciar a Su alma, lo que hasta entonces había retenido, percibiendo, en un instante, que en esta renunciación todo estaba en juego. Hasta la conciencia de ser el Hijo de Dios, el alma encarnada en la carne (por la cual había luchado y sacrificado), tenía que desaparecer, y debía permanecer despojado de todo contacto. Toda sensación y toda reacción posibles no pudieron llenar el vacío sentido. Parecía abandonado, no solamente por la humanidad, sino por Dios. Descubrió que aquello en lo que Él había confiado, la divinidad, de la cual estaba seguro, se relacionaba con el sentimiento. Ese sentimiento debía también trascenderlo y, por lo tanto, abandonarlo todo.

      50  Aunque todo hijo de Dios en las distintas etapas de su camino a la iniciación se prepara para esta soledad final, mediante fases de total negación, cuando llega la crisis postrera debe experimentar  momentos de soledad, que no puede concebir previamente. El hombre sigue los pasos de su Maestro, es crucificado ante los hombres y abandonado por sus semejantes y por la presencia reconfortante del Yo divino, en quien ha aprendido a confiar. Sin embargo, porque Cristo penetró en el lugar de la tiniebla externa, sintiéndose enteramente abandonado por todos los que hasta ese momento habían significado mucho para Él, desde el ángulo humano y del divino, nos es posible apreciar el valor de la experiencia, mostrándonos que solamente penetrando en el lugar de la tiniebla externa, que los místicos con toda razón denominan “la noche oscura del alma”, podemos entrar realmente en el bendito compañerismo del reino. Se han escrito muchos libros acerca de esta experiencia, pero es muy rara, mucho más de lo que la literatura de los místicos quiera hacer creer. Se hará más frecuente a medida que un mayor número de seres entren en el reino por los portales del sufrimiento y de la muerte. Cristo estuvo pendiendo entre el cielo y la tierra y aunque estaba rodeado por una multitud y a Sus plantas permanecían aquellos que Él amaba, Se hallaba completamente solo. La soledad, cuando se está acompañado, el sentirnos absolutamente abandonados mientras nos rodean quienes tratan de comprender y ayudarnos, constituye la tiniebla. La luz de la Transfiguración se apaga súbitamente, y por la misma intensidad de esa luz, la noche parece más tenebrosa. Un místico, refiriéndose a esta experiencia, dice:

      51  Cuatro Palabras de Poder había pronunciado Cristo. Había pronunciado la Palabra para el plano de la vida cotidiana, la Palabra del perdón, indicando en ella el principio sobre el que Dios actúa en relación con el mal que hacen los hombres. Donde hay ignorancia y no existe desafío o intención errónea, el perdón está asegurado, porque el pecado es una acción definida ante la advertencia de la voz de la conciencia. Cristo había enunciado la Palabra que llevó la paz al ladrón moribundo, diciéndole que tenía asegurado no sólo el perdón, sino también la paz y la felicidad. Había pronunciado la Palabra que reunía los dos aspectos que estaban siendo crucificados simbólicamente en la Cruz —materia y alma, la materia de la forma y la perfeccionada naturaleza inferior. Son las tres Palabras de los planos físico, emocional y mental, en los que el hombre mora habitualmente. Se había completado el sacrificio de la naturaleza inferior en su totalidad y hubo silencio y oscuridad durante tres horas. Entonces fue pronunciada una maravillosa Palabra que indicó la llegada de Cristo a la etapa del sacrificio final, y que hasta la conciencia de la divinidad, la del alma misma, con su fortaleza y poder, su luz y comprensión, también debía ofrendarse en el altar. Cristo tenía que pasar la experiencia de la total renunciación a todo lo que había constituido Su propio ser. Esto fue lo que arrancó ese grito de protesta y de duda: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

      52  Luego le siguieron otras tres Palabras de una cualidad totalmente distinta. En las palabras: “Tengo sed”, expresó el poder motivador de todo Salvador. Esto fue mal interpretado por los espectadores que dieron a esas palabras, lógicamente, un sentido físico; sin lugar a dudas, tenía un significado mucho más profundo y debieron referirse a la divina sed que se manifiesta en la conciencia de todo hijo de Dios que ha alcanzado la divinidad, indicando su determinación de emprender la tarea del Salvador. Constituye la característica de todos los que alcanzaron esa etapa, que no pueden quedar satisfechos con lo que realizaron y le proporcionaron liberación y libertad, reorientándose inmediatamente hacia el mundo de los hombres y permaneciendo con la humanidad, trabajando por la salvación de los seres humanos, hasta que todos los hijos de Dios hayan encontrado su camino de regreso al hogar del Padre. Esta sed por las almas de los hombres, obligó a Cristo a abrir la puerta del reino, manteniéndola abierta Él Mismo, de modo que Su mano y Su ayuda nos hiciera trasponer el umbral. Ésta es la redención, de la cual todos compartimos, no desde el punto de vista egoísta de nuestra salvación individual, sino desde el ángulo de la conciencia, pues a medida que redimamos, seremos redimidos, a medida que salvemos, seremos salvados, y a medida que ayudemos a otros a realizarse, seremos también admitidos como ciudadanos del reino. Éste es el camino de la Crucifixión. Solamente cuando seamos capaces de pronunciar las cinco Palabras de Poder, comprenderemos verdaderamente el significado de Dios y de Su amor. El camino del Salvador se convierte entonces en nuestro camino. La vida y el propósito de Dios quedan revelados.

      53  “De modo que la muerte ‘estoy crucificado con Cristo, sin embargo, vivo’, por lo tanto, la muerte —es decir el sacrificio del yo— equivale a la vida. Esto se apoya en una profunda verdad. La muerte de Cristo representó la vida de Dios. Para mí, una de las más profundas de todas las verdades, es que toda la vida de Dios constituye el sacrificio del yo. Dios es Amor. El amor es sacrificio —dar, más bien que recibir—, la bendición de darse a sí mismo. Si así no fuera la vida de Dios, sería falso decir que Dios es amor; porque hasta en nuestra humana naturaleza, lo que busca disfrutarlo todo, en vez de darlo, es conocido por un nombre distinto del vocablo amor. Toda la vida de Dios es el fluir de esta divina caridad que se prodiga a sí misma. La propia creación es sacrificio —impartir uno mismo el Ser divino. También es sacrificio la redención, de lo contrario no sería amor. Por eso no debemos ceder ni un punto de la verdad de que la muerte de Cristo ¡ fue el sacrificio de Dios!”.93

      54  “Cuando... me aparté de ese espectáculo que enternece al mundo entero, Cristo crucificado por nosotros, y contemplé las penosas y anonadantes contradicciones de la vida, no enfrenté, en el intercambio con mis semejantes, las frías trivialidades que dejan oír con tanta ligereza los labios de aquellos cuyos corazones jamás conocieron la verdadera congoja, ni cuyas vidas sufrieron un golpe aplastante. No se me dijo que todas las cosas fueron ordenadas para bien, ni se me aseguró que las abrumadoras disparidades de la vida eran sólo aparentes, ni fue revelado por los ojos y el ceño de Aquel que realmente conocía el dolor, ni por una mirada de solemne reconocimiento, como la que se cruza entre amigos que, tolerando un extraño y secreto dolor, les une un lazo indisoluble.” 94

      55  Al terminar este capítulo acerca de la Crucifixión, consideremos cuál fue realmente el propósito del sacrificio de Cristo. ¿Por qué murió? Está dicho con toda claridad en el evangelio de San Juan y, sin embargo, se ha hecho muy poco hincapié en esa declaración. Recién hoy empezamos a comprender el significado de lo que hizo Cristo. Recién ahora la maravilla de Su sacrificio empieza a alborear en la mente de quienes despertaron la intuición. Cristo vino principalmente a hacer dos cosas, a las cuales nos hemos referido: ante todo, vino a fundar o a materializar en la Tierra el reino de Dios. También vino a mostrarnos lo que significaba el amor de Dios y cómo se expresaba en el servicio y en el eterno sacrificio de la divinidad sobre la cruz de la materia. Cristo fue un símbolo y también un ejemplo. Nos reveló la Mente de Dios y nos mostró el canon sobre el que deberíamos moldear nuestras vidas.

      56  El amor es el principio y el fin, y en el amor servimos y trabajamos. La larga jornada termina en la gloria de la renunciación del deseo personal y en la dedicación al servicio viviente.

      57    76.            Crucified with Christ, Sermón.

      58   ESTA iniciación se divide en dos partes de las cuales poco sabemos. Los detalles del episodio de la Resurrección o las crisis en la vida de Cristo, no fueron relatados por quienes escribieron El Nuevo Testamento. Les resultó imposible conocer algo más. Después de la Crucifixión poco se dice de la vida de Cristo, y en qué ocupó el tiempo después de la resurrección hasta abandonar a los Apóstoles y “ascender a los Cielos”, frase simbólica que puede tener muy escaso significado para cualquiera de nosotros. La iniciación crucial que la humanidad puede comprender en esta época, es la cuarta. Sólo cuando hayamos dominado la significación del servicio y del sacrificio, puede revelársenos en su verdadero sentido la realidad de la inmortalidad. Cómo resucitó Cristo, cuáles fueron los procesos realizados, exactamente en qué cuerpo apareció, no podemos decirlo. Aseguran los Apóstoles que ese cuerpo era semejante al que Cristo empleara anteriormente, pero si fue el mismo cuerpo, milagrosamente resucitado, si fue Su cuerpo espiritual que parecía ser el mismo ante los ojos físicos de quienes Le amaban, o si había construido un cuerpo totalmente nuevo, similar al anterior, no es posible decirlo; tampoco podemos dudar de la visión sobrenatural de los discípulos, o que por la intensificación de Su divinidad expresada, Cristo hubiera estimulado la visión interna de Sus Apóstoles de tal modo, que vieran clarividentemente o en otra dimensión. Lo importante es que resucitó nuevamente, que fue visto por muchos y que la realidad de Su resurrección fue reconocida y quedó grabada en la mente de Sus amigos, durante dos o tres siglos después de Su partida.

      59  “... a un grupo de hombres y mujeres, plenos de confianza, entusiasmo y valor, dispuestos a enfrentar la persecución y la muerte, como ansioso misionero. ¿Qué fue lo que les otorgó esta nueva característica? Algunos de ellos hacía poco habían huido desalentados ante la primera amenaza de peligro personal. Cuando Jesús fue crucificado perdieron la última esperanza de que Él pudiera probar que era el Cristo. Cuando fue sepultado, el cristianismo también estaba muerto y enterrado. Luego estos mismos hombres y mujeres, pocas semanas después, habían cambiado totalmente. No por haber renacido en pocos de ellos una leve esperanza. Todos estaban completamente, seguros de que Jesús era, en realidad, Cristo. ¿Qué ocurrió que produjera esta transformación? La respuesta es unánime: al tercer día resucito de entre los muertos.” 1

      60   En el pasado, por estar absorbidos en la consideración de la Crucifixión, tendemos a olvidar el hecho de la Resurrección. Sin embargo, durante el Día de Pascua, los creyentes expresan en todo el mundo su creencia en el Cristo resucitado y en la vida más allá de la tumba. Se ha debatido desde muchos ángulos la cuestión de la posibilidad de Su resurrección; el Cristo resucitó como ser humano o como Hijo de Dios. Se han preocupado profundamente de probar que así como Él resucitó, resucitaremos nosotros, siempre que creamos en Él. A fin de llenar la necesidad teológica de probar que Dios es amor, hemos inventado un lugar de disciplina, denominado con distintos nombres, tal como purgatorio, o las diversas etapas de los diferentes credos en el camino que recorren los espíritus de los difuntos para llegar al cielo, pues mueren y han muerto muchos millones sin haber oído nunca hablar de Cristo. No les es posible creer en Él como personaje histórico. Desarrollamos doctrinas de la inmortalidad condicional y de la expiación, por medio de la sangre de Cristo, en un intento de glorificar la personalidad de Jesús y de salvaguardar a los creyentes cristianos, reconciliando las interpretaciones humanas con la  verdad de los Evangelios. Enseñamos la doctrina del infierno ardiente y del castigo eterno, y luego tratamos de adaptarla a la creencia general de que Dios es amor. Sin embargo, la verdad es que Cristo murió y resucité porque era la divinidad inmanente en el cuerpo humano.

      61  “En los Misterios cristianos, como en los antiguos Misterios egipcios, caldeos y otros, existía un simbolismo externo que expresaba las etapas por las que el hombre debía pasar. El aspirante era conducido a la cámara  de la Iniciación donde se le tendía en el suelo con los brazos extendidos, algunas veces sobre una cruz de madera, otras simplemente sobre el piso de piedra, en la postura de un crucificado. Entonces se le tocaba en el corazón con el tirso (la ‘lanza’ de la crucifixión) y abandonando el cuerpo, pasaba a los mundos del más allá, cayendo el cuerpo en trance profundo, es decir, la muerte del crucificado. El cuerpo era colocado en un sarcófago de piedra y permanecía allí, celosamente vigilado. Mientras tanto el hombre deambulaba primero por las extrañas y oscuras regiones llamadas ‘el corazón de la tierra’, de donde ascendía al monte celestial y allí se revestía con el perfecto cuerpo de la bienaventuranza totalmente organizado, como vehículo de la conciencia. Con ese vehículo volvía al cuerpo de carne para reanimarlo. La cruz que sostenía al cuerpo, o, si no se había utilizado la cruz, el cuerpo rígido en trance, era sacado del sarcófago y colocado sobre un plano inclinado, mirando hacia oriente, esperando la salida del sol al tercer día. En el momento en que los rayos del sol tocaban el rostro, Cristo, el Iniciado perfecto o Maestro, volvía a entrar en el cuerpo, glorificándolo con el cuerpo de bienaventuranza que empleaba, cambiando el cuerpo de carne, por contacto con aquél, dándole así nuevas propiedades, nuevos poderes, nuevas capacidades, trasmutándolo a Su propia semejanza. Esa fue la Resurrección de Cristo, y desde ese momento el propio cuerpo de carne fue cambiado y adquirió una nueva naturaleza”.

      62  Sin embargo, la muerte puede ser más que todas esas cosas y enfrentada de distintas maneras. Puede tener cabida definida en la vida y en el pensamiento, y podemos prepararnos para ella como  algo inevitable, pero simplemente es el Originador de cambios. De este modo haremos del proceso de la muerte una parte planeada de todo nuestro propósito de vida. Podemos vivir teniendo conciencia de la inmortalidad, lo que agregará colorido y belleza a nuestra vida; podemos fomentar la conciencia de nuestra futura transición y vivir con la esperanza de su prodigio. La muerte así encarada, considerada como un preludio para una ulterior experiencia viviente, cobra un significado distinto. Se transforma en experiencia mística, una forma de iniciación, que alcanza el punto culminante en la crucifixión. Todas las anteriores renunciaciones menores nos preparan para la gran renunciación; todas las anteriores muertes sólo son el preludio del estupendo episodio de morir. La muerte nos trae la liberación temporaria de la naturaleza corporal, de la existencia en el plano físico y de la experiencia visible, que quizás con el tiempo será permanente. Constituirá la liberación de toda limitación, y aunque creamos (como lo hacen millones de seres) que la muerte es sólo un intervalo en una vida de progresiva acumulación de experiencia, o el fin de toda experiencia (como sostienen otros tantos millones), no puede negarse el hecho de que la muerte indica una transición definida de un estado de conciencia a otro. Si se cree en la inmortalidad y en el alma, esta transición puede contribuir a una intensificación de la conciencia, mientras que si predomina el punto de vista materialista, puede indicar el final de la existencia consciente. La pregunta crucial, ¿es por lo tanto inmortal lo que denominamos alma? ¿cuál es el significado de la inmortalidad?

      63  Cuando la vida de un hombre ha logrado significación, entonces está preparado para hollar el camino de la purificación y de la probación, en preparación para los misterios; a medida que se acrecienta su significación e influencia, el hombre puede pasar, etapa tras etapa, por los procesos de la iniciación y hallar el sendero de la santidad. Puede “nacer en Belén”, porque el germen  de lo dinámico y viviente despierta y cobra potencia y significación, debiendo, por lo tanto, aparecer; el hombre puede pasar por las aguas de la purificación y alcanzar la cumbre del monte de la transfiguración, donde todo lo que es de valor brilla en toda su gloria. Habiendo alcanzado ese momento de elevada experiencia y reconociendo Dios lo que hay de valor en él, sólo entonces está en condiciones de ofrecer su vida en el altar del sacrificio y del servicio, y puede volver su rostro para ir a Jerusalén y allí ser crucificado. Éste es el fin inevitable de lo que realmente tiene valor. Es el propósito subyacente en todo el proceso de la perfección, porque ahora hay algo digno de ser ofrecido. Pero aunque esto puede ser el fin de la expresión física del valor, es esencialmente el momento del triunfo de lo valioso y la demostración de su inmortalidad. Porque lo que tiene valor, la belleza divina y oculta, que la experiencia de la vida y la iniciación han revelado, no puede morir. Es esencialmente inmortal, y debe vivir. Ésta es la verdadera resurrección del cuerpo.

      64  Pero para alcanzar este contacto definido y consciente con el alma, el aspirante debe aprender a obedecer mediante el sufrimiento y también a practicar el amor. Esto no es fácil. Requiere disciplina, esfuerzo y empeño incesante, pues la conquista del yo, que significa una crucifixión diaria y una centrada atención perfecta, nunca aparta sus ojos de la meta, porque es consciente siempre de sus propósitos, progreso y orientación. Lo maravilloso de este proceso es que puede ser realizado aquí y ahora, en la situación en que nos encontramos, sin incurrir en la menor desviación desde el lugar del deber y la responsabilidad. El autor, Dr. Bonsanquet,22 continúa diciendo que “... el yo, en su esfuerzo por completarse, hará pedazos toda forma parcial de su propio ser cristalizado, recibirá con agrado cualquier accidente y se embarcará en el conflicto y la aventura... Este reconocimiento será representado como si surgiera y se mantuviera por todas partes y, en efecto, por los dolores de la propia formación, de la venturosa vida finita, y captando la seguridad del yo por la unión con el todo, en proporción con el alcance de la propia trascendencia que, aunque se amplifique en dirección al todo, muestra en sí todavía la debilidad e inutilidad de la existencia finita.”

      65  “El amor tiene muchas ventanas y necesita aprendizaje y sabiduría; la vida del cristiano exige el ejercicio de cada una de sus facultades y de todo lo que está en él. Su vida está oculta en el Cristo. Se libera por la renunciación interna, de modo que el amor divino pueda penetrar todos sus actos, y cuando juzga los hechos y actuaciones de su prójimo es, no sólo bien intencionado, sino sabio. Debe estar en el mundo y no ser del mundo; debe combinar derechos y deberes, intereses de los individuos con los grupos, los grupos con las naciones y las naciones con el mundo civilizado; debe ajustar los cánones de la belleza, de la moral y de la libertad, a los cánones del control y la autoridad, los del conocimiento a los de la tradición y la fe.” 35

      66  La misión de Cristo no ha fracasado. El reino está ahora organizado en la tierra, formado por hombres y mujeres de todas partes que perdieron de vista su propia salvación individual y esperanza de alcanzar el cielo, porque saben que si el cielo no se expresa aquí y ahora, sólo sería una esperanza vana. Esas personas se ocupan de los procesos de autoperfección y autopurificación, porque tratan de servir a sus semejantes en forma cada vez más eficiente y adecuada, para así “glorificar al Padre que está en los cielos”.52 Tales personas no se interesan en el autoengrandecimiento ni abrigan pretensión alguna, excepto la estupenda proclama de ser hijos de Dios, como todos los somos; no hablan acerca de la iniciación ni se denominan, iniciados; se conforman con marchar entre los hombres como servidores y ciudadanos del reino de Dios. Son los servidores del mundo y su único interés está en seguir los pasos de Aquel que anduvo por la tierra haciendo el bien y proclamando las nuevas del reino. No dicen que el suyo es el único camino para entrar en el reino, pero a quienes no conocen a Cristo les dicen: “Hijitos, amaos los unos a los otros”. No condenan a los que nada saben del sacrificio de Cristo en la Cruz, pero dicen, a quienes buscan el camino: “Toma tu cruz” y sigue a Cristo. A sus condiscípulos les recuerdan constantemente que “si un grano de trigo no cae en la tierra, muere y queda solo”, y establecen para sí la meta del nuevo nacimiento. La masa de los hombres y mujeres del mundo que piensan y son bien intencionados,  marchan hoy desde Nazaret, en Galilea, a Belén. Algunos, quizá más de los que pensamos, van encaminándose hacia el Bautismo en el Jordán, en tanto que unos pocos escalan con valentía el Monte de la Transfiguración. Habrá alguno aquí o allá que vuelve firmemente su rostro para ir a Jerusalén y ser crucificado allí, pero son los menos. La mayoría de nosotros está aprendiendo a morir diariamente para el yo, a adaptarse a la última iniciación de la Crucifixión, y a la constante renunciación de todo lo que detenga la expresión de la divinidad; nos preparamos para la tremenda experiencia espiritual que siempre ha precedido a la Resurrección, denominada la Gran Renunciación.

      67  Así habló Keyserling, y este testigo suyo que lo testimoniaron las edades, es un verdadero testigo. A veces parecería como si los dos extremos continuaran viviendo en la conciencia del hombre, los notorios y ambiciosos y los grandes servidores del mundo. Hasta ahora, la secuencia ha sido: servicio a nosotros mismos, a nuestra familia, a los que amamos, a algún dirigente, a alguna causa, a alguna escuela de política o de religión. Ha llegado el momento en que el servicio debe ampliarse y expresarse en forma más abierta e incluyente. Tenemos que aprender a servir como sirvió Cristo, a amar a todos los hombres como Él los amó, y por la potencia de nuestra vitalidad espiritual y la calidad de nuestro servicio, estimular a todos aquellos con quienes entramos en contacto para que también puedan servir y amar y llegar a ser miembros del reino. Cuando esto sea claramente visto y estemos preparados para realizar los sacrificios y las renunciaciones necesarias, se manifestará más rápidamente el reino de Dios en la Tierra. El llamado no es para los fanáticos ni para el ferviente devoto que al tratar de querer expresarla, tergiversa la divinidad. El llamado es para los hombres y mujeres sensatos y normales que pueden comprender la situación, encarar lo que debe hacerse, y dar su vida para expresar ante el mundo las cualidades de los ciudadanos del reino de las almas: amor, sabiduría, silencio, no separatividad, no abrigar odios ni partidismos, ni creencias doctrinarias. Cuando puedan reunirse un gran número de hombres así (y se están reuniendo aceleradamente), se cumplirán las palabras del canto de los ángeles en Belén: “En la tierra paz y buena voluntad entre los hombres”.

del intelecto a la intucion

el alma la cualidad de la vida

       1    (f) La Cuarta Iniciación                                                                                            278

       2  1. Cuerpo causal: Desde el punto de vista del plano físico, no es un cuerpo subjetivo ni objetivo. Es el centro de la conciencia egoica, y está formado por la conjunción de budi y manas. Es relativamente permanente, pues subsiste durante el ciclo de encarnaciones y se desvanece después de la cuarta iniciación, cuando el hombre ya no debe reencarnar. (1-174)

       3  Cuando ha llegado el momento de recibir la cuarta iniciación, se ha realizado el trabajo de destrucción; cumplida su función, el Angel Solar retorna a su propio lugar y las vidas solares buscan su punto de emanación. La vida dentro de la forma asciende triunfalmente al seno de su “Padre en los Cielos”, así como la vida dentro del cuerpo físico, en el momento de la muerte, busca su fuente, el Ego. Esto lo realiza en cuatro etapas:

       4  En el momento de recibir la cuarta iniciación la actividad de este triángulo es tan grande que se parece a una rueda girando rápidamente. Tiene un aspecto cuadridimensional. Los tres pétalos en el centro se están abriendo, revelando la “joya radiante”. En esta iniciación, por la acción del Hierofante que maneja el Cetro de Poder eléctrico, los tres fuegos son estimulados repentinamente por un descenso de fuerza eléctrica o positiva, desde la Mónada y, en respuesta, su fulgor produce esa fusión que destruye toda la esfera, desintegra toda apariencia de forma y establece un momento de equilibrio o suspenso, en que los “elementos son consumidos por el ardiente calor”. Entonces se conoce el momento de radiación más intensa. Luego -por la pronunciación de cierta Palabra de Poder- los grandes Angeles Solares absorben en sí mismos el fuego solar, produciendo así la desintegración final de la forma y, por ende, la vida se separa de  la misma; el fuego de la materia retorna al depósito general, y ya no existen los átomos permanentes ni el cuerpo causal. El fuego eléctrico central se centraliza en atma-budi. El Pensador o la entidad espiritual se libera de los tres mundos, funcionando conscientemente en el plano búdico. Entre la etapa de inercia pasiva (aunque autoconsciente) y de actividad radiante que produce un equilibrio de fuerzas, hay una larga serie de vidas. (3-610/12)

       5  1. Según se ha dicho, existen en la Jerarquía humana en evolución sesenta mil millones de unidades conscientes o espíritus. Estos se encuentran en los niveles causales, aunque el número se ha reducido algo hoy, porque algunos han recibido la cuarta iniciación. Estos Egos, de diferentes grados de desenvolvimiento, están vinculados con su Mónada, Espíritu o Padre en el Cielo, como análogamente (aunque en materia más sutil) el Ego lo está a la personalidad.

       6  1.            Las almas, es decir, esos iniciados que han recibido la cuarta Iniciación de la Renunciación, cuyo cuerpo del alma, el cuerpo causal, fue destruido. Ellos son los custodios del Plan.

       7  El problema de todos los que pasaron por los fuegos de la Renunciación y recorren el camino de la humanidad y son conscientes de la grandeza del alma y al mismo tiempo dejaron atrás la juventud, es enfrentar las últimas décadas de su vida con comprensión, sin temer las limitaciones físicas. Muchos, en los últimos años de su vida, viven, piensan y actúan en tal forma que el alma aparta su atención. De esta manera sólo la personalidad permanece. A quienes pasaron el medio siglo, les diría: hagan frente al futuro con el mismo gozo que en la juventud, pero con la utilidad adicional de saber que poseen la sabiduría de la experiencia, el poder para comprender y que ninguna limitación física puede impedir al alma la expresión y el servicio útiles.

       8  La unificación en todos los niveles - emocional, intuicional, espiritual y divino - consiste en un continuo y consciente funcionamiento. En todos los casos está precedida por la combustión a través del fuego interno y la destrucción, por medio del sacrificio, de todo aquello que separa. El acercamiento a la unidad se produce mediante la destrucción de lo inferior y de todo lo que obstaculiza. Tomemos, por ejemplo, la trama que separa los cuerpos etérico y emocional. Cuando el fuego quema esa trama, se produce una continua comunicación entre los cuerpos de la personalidad, y los tres vehículos actúan como uno. Algo semejante ocurre en los niveles superiores, aunque el paralelismo no puede ser detallado. La intuición corresponde a lo emocional y los cuatro niveles superiores del plano mental a lo etérico. En la destrucción del cuerpo causal, al recibir la cuarta iniciación (llamada, simbólicamente, “la Crucifixión”), tenemos un proceso análogo al de la combustión de la trama, que conduce a la unificación de los cuerpos de la personalidad. La desintegración, que es parte de la iniciación del arhat, conduce a la unidad entre el Ego y la mónada, expresándose en la Tríada. Esta es la perfecta unificación.

       9  Por lo tanto, en esta etapa del entrenamiento del aspirante común, verán la gran urgencia de poner un constante énfasis sobre la necesidad del alineamiento, ola creación de un canal de relación directa desde el cerebro al punto de contacto deseado. A este alineamiento entrenado debe añadirse eventualmente la construcción del antakarana y su empleo consiguiente en un creciente sistema de alineamientos. El antakarana debe estar concluido y establecido el contacto directo con la Tríada espiritual en el momento de recibir la tercera iniciación. Luego sigue la cuarta iniciación, con su destrucción del cuerpo egoico, causal o del alma, debido a la completa fusión del alma y la personalidad. Así termina la vida dual del discípulo. (18-359/61).

      10  Cuando el rayo egoico es el segundo, o Rayo de Amor-Sabiduría, la línea de menor resistencia se halla en la expansión y en la inclusión gradual. No es tanto un impulso hacia adelante, sino más bien la gradual expansión desde un centro interno, hasta incluir a los que nos rodean, al medio ambiente, a las almas afines y a los grupos de discípulos dirigidos por algún Maestro, incluyéndolos a todos en la conciencia. Llevada a su culminación, esta expansión da por resultado la final desintegración del cuerpo causal, en la cuarta iniciación. En el primer caso - la realización a través del Rayo de Poder -el impulso hacia adelante y hacia arriba tendrá el mismo resultado; el cauce abierto da paso a la afluencia descendente de la fuerza o fuego del espíritu, y el cuerpo causal es igualmente destruido a su tiempo.

      11  Segundo: El alma entonces se prepara para la futura cuarta iniciación. Es básicamente una experiencia monádica, y da por resultado - como bien saben - la desaparición o destrucción del vehículo del alma o cuerpo causal, y el establecimiento, por lo tanto, de una relación directa entre la mónada en su propio plano y la personalidad recientemente creada, vía el antakarana.

      12  (f) La Cuarta Iniciación

      13  1. En la cuarta Iniciación de la Renunciación el aspecto destructor de la Ley de Sacrificio, produce la destrucción del cuerpo causal, el cuerpo del alma, para que la personalidad unificada y fusionada con el alma pueda actuar directamente inspirada por la Tríada espiritual, la triple expresión o instrumento de la mónada. (6-347)

      14  2. Los estudiantes harían bien en aprender que el proceso de la construcción del antakarana es uno de los medios por los cuales el hombre, la trinidad, se convierte en dualidad. Cuando la tarea se ha completado y el antakarana está definidamente construido - produciéndose así el perfecto alineamiento entre la mónada y su expresión en el plano físico - el cuerpo del alma (el causal) es completa y finalmente destruido por el fuego de la mónada que desciende por el antakarana. Entonces hay una completa reciprocidad entre la mónada y el alma plenamente consciente en el plano físico. El “intermediario divino” ya no es necesario. El “Hijo de Dios, que es el Hijo de la Mente”, muere;  el “velo del templo es rasgado en dos, de arriba abajo”; se recibe la cuarta iniciación, llegando entonces la revelación del Padre. Este es el final y amplio resultado obtenido por la construcción del puente que, en realidad, es el establecimiento de una línea de luz entre la mónada y la personalidad, como expresión plena del alma - entre espíritu y materia, entre Padre y Madre. Pone en evidencia que el “espíritu ha ascendido a los hombros de la materia”, a ese elevado lugar del cual originó, más la experiencia adquirida y el pleno conocimiento, y todo lo que pudo proporcionar la vida, en la forma material, y conferir la experiencia consciente. El Hijo ha hecho Su trabajo. La tarea del Salvador o Mediador ha sido consumada. Se sabe que la unidad de todas las cosas es una realidad en la conciencia y el espíritu humano puede decir con intención y comprensión: “Yo y mi Padre somos uno”. (18-392)

      15  3. La Gran Renunciación. Una enorme experiencia es concedida al iniciado en este momento; comprende (porque ve y sabe) que el antakarana ha sido exitosamente completado y que allí hay una línea directa de energía desde la Tríada espiritual hasta su mente y cerebro, vía el antakarana. Esto pone en el primer plano de su conciencia, el reconocimiento repentino y asombroso de que el alma misma, el cuerpo egoico en su propio nivel, y lo que durante edades ha sido la supuesta fuente de su existencia, su guía y mentor, ya no es necesario; como personalidad fusionada con el alma tiene ahora relación directa con la mónada. Se siente despojado e inclinado a exclamar - como lo hizo el Maestro Jesús - “¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?” Pero hace la renunciación necesaria y el cuerpo causal, el cuerpo del alma, es abandonado y desaparece. Esta es la renunciación culminante y el máximo gesto de edades de pequeñas renunciaciones; la renunciación marca la carrera de todos los aspirantes y discípulos - la renunciación, conscientemente enfrentada, comprendida y realizada. (18-569)

      16  4. La Iniciación de la Renunciación es de suprema importancia para la humanidad y para el iniciado individual que lógicamente es un miembro del cuarto reino. Ante todo, este gran acto de renunciación señala el momento en que el discípulo no posee nada relacionado con los tres mundos de la evolución humana. Su contacto con esos mundos en el futuro será puramente voluntario y para propósitos de servicio. (18-569/70)

      17  Como policromo Loto de nueve pétalos, que están colocados en tres círculos alrededor de un conjunto central de tres pétalos herméticamente cerrados, los cuales protegen lo que en los libros orientales se denomina “la Joya en el Loto”. Este Loto es de rara belleza, palpitante de vida y radiante, en todos los colores del arco iris; en las tres primeras iniciaciones los tres círculos se revelan por orden correlativo hasta que en la cuarta iniciación el iniciado se encuentra ante una revelación mayor y conoce el secreto de lo que encierra el capullo central. A este respecto, la tercer iniciación difiere algo de las otras, pues por el poder de un Hierofante aún más excelso que el Bodhisattva, se conoce por primera vez el fuego eléctrico del espíritu puro, latente en el corazón del Loto.

      18  En la cuarta iniciación, el iniciado comparece ante la Presencia de ese aspecto de Sí mismo denominado “Su Padre en los Cielos”. Se lo enfrenta con su propia mónada, esa esencia espiritual pura, existente en el plano más elevado, excepto uno, que es para su Ego o Yo superior, lo que ese Ego es para la personalidad o yo inferior.

      19  La mónada se manifiesta en el plano mental en forma triple, por medio del Ego; pero todavía faltan todos los aspectos de la mente, tal como la comprendemos. El Angel Solar con quien estaba en contacto, se retira; la forma mediante la cual actuaba (el cuerpo egoico o causal) desaparece y sólo queda el amor-sabiduría y esa voluntad dinámica que es la característica principal del espíritu. El yo inferior sirvió para los propósitos del Ego y fue descartado; de igual modo el Ego sirvió a los designios de la mónada y ya no hace falta; el iniciado se ve libre de ambos, plenamente liberado y capaz de entrar en contacto con la mónada, así como anteriormente aprendió a entrar en contacto con el Ego. Para las restantes manifestaciones en los tres mundos está regido sólo por la voluntad y el propósito autoiniciados y crea su cuerpo de manifestación, controlando (dentro de las limitaciones kármicas) sus propios períodos y ciclos. El karma que aquí se menciona es el planetario, no el personal. En la cuarta iniciación entra en contacto con el aspecto amor de la mónada y, en la quinta, con el aspecto voluntad, así completa sus contactos, responde a todas las vibraciones necesarias y es el amo de los cinco planos de la evolución humana.

el alma y su mecanismo

       1  5.            Prapti... la predicción de acontecimientos. (Cristo predijo su crucifixión Mt. 26:2, Lc. 34:7); el poder de curar enfermedades (Cristo curó a centenares, Mt. 12:15 y 14:15), de la clarividencia y clariaudiencia (Cristo fue clarividente, Jn. 1:48, y clariaudiente, Jn. 12:29).

el destino de las naciones

       1  Rusia es particularmente interesante en esta época, desde el punto de vista de la humanidad, pues está bajo la influencia de ambos rayos. Su rayo del alma es el séptimo, el de su personalidad el sexto. A ello se debe el tremendo conflicto entre la fanática crueldad de sexto rayo, su régimen también de este rayo y la inofensividad espiritual, principio básico de su ideología nacional. De allí el materialismo de varios sectores importantes de su población, la hermandad esencial que se impone por el idealismo y la mística aspiración del genio ruso, expresado a través de todo su pueblo. Además, la exactitud del lema espiritual hasta ahora incomprendido por ellos, pero que va siendo notablemente perceptible para quienes podemos ver el aspecto interno de la vida. Ese lema es: "Vinculo dos caminos". Su tarea, que se irá desarrollando a medida que lleguen a una comprensión más verdadera, es vincular Oriente y Occidente, como también los mundos del deseo y de la aspiración espiritual; del fanatismo, productor de crueldad, y de la comprensión, productora del amor; del materialismo desarrollado y de la santidad perfecta; del egoísmo de un régimen materialista y del altruismo de un pueblo místico y espiritualmente orientado, y todo ello en forma muy pronunciada y peculiar. Tras las fronteras cerradas de este misterioso y magnífico país, tiene lugar un gran conflicto espiritual, y el raro espíritu místico y la verdadera orientación religiosa del pueblo, constituyen la eterna garantía de que finalmente debe surgir allí una verdadera y viviente religión y cultura. De Rusia  símbolo del Arjuna mundial, en un sentido muy especial  emergerá esa nueva y mágica religión de que tanto he venido hablando. Será el fruto del grande e inminente Acercamiento que tendrá lugar entre la humanidad y la Jerarquía. Por medio de estos dos centros de fuerza espiritual, donde la luz que siempre brilla en Oriente se irradiará hacia Occidente, el mundo entero será inundado por el fulgor del Sol de la Rectitud. No me refiero aquí (en lo que respecta a Rusia) a la imposición de alguna ideología política, sino a la aparición de una grande y espiritual religión, que justificará la crucifixión de una gran nación, lo cual será demostrado y enfocado en una gran Luz espiritual, mantenida en alto por un vital exponente ruso de la verdadera religión, el hombre a quien tantos rusos han estado esperando y que cumplirá una profecía muy antigua.

       2  3.            La energía del alma y de la mente,, fusionadas y sintetizadas. Esta combinación es de enorme potencia. Después de la cuarta iniciación, su potencia aumentará debido a la energía proveniente de la mónada.

       3  2.            La religión del Cristo Resucitado y no la del Cristo recién nacido o del Cristo crucificado, será la nota clave característica.

el discipulado en la nueva era 1

       1  Está aprendiendo con rapidez la lección del desapego y  se va liberando gradualmente de las manos aferradoras de los demás. Así como la Gran Renunciación en la cuarta iniciación llega a ser posible por las numerosas y conscientes renunciaciones menores durante muchas vidas, también los innumerables actos de desapego espiritual conducen eventualmente a la rotura de ese último hilo que involucra la muerte de todos los apegos de la personalidad. Lo único que queda después, son las relaciones en los niveles del alma. Su tarea consiste en aprender a diferenciar entre los desapegos espirituales y los que está obligado a realizar en los niveles superiores de la percepción astral. El problema del discípulo es llegar a esa etapa donde ningún ser humano lo obstaculice ni detenga y, sin embargo, se conduzca de tal modo en lo que a su actitud respecta, que no perjudique a nadie al retirarse. La demanda de los apegos externos de la personalidad son a menudo tan poderosos que su clamor y vocerío impiden percibir el hilo dorado que nos vincula con otra alma. Estimar demasiado a otra persona puede ser también un verdadero obstáculo. Las cadenas deben romperse, dejando solamente el hilo dorado entre un alma y otra -hilo que nunca se rompe.

       2  El problema de todos los que pasaron por los fuegos de la Renunciación y recorren el camino de la humildad y son conscientes de la grandeza del alma y al mismo tiempo dejaron atrás  la juventud, es enfrentar las últimas décadas de su vida con comprensión, sin temer las limitaciones físicas. Muchos, en los últimos años de su vida, viven, piensan y actúan en tal forma, que el alma aparta su atención. De esta manera sólo la personalidad permanece. A quienes pasaron el medio siglo, les diría: hagan frente al futuro con el mismo gozo que en la juventud, pero con la utilidad adicional de saber que poseen la sabiduría de la experiencia, el poder para comprender y que ninguna limitación física puede impedir al alma la expresión y el servicio útiles.

       3  3er. mes - La renunciación reemplazará a la posesión de cosas para el pequeño yo.

       4  2.             La adopción de una actitud de desapego más estabilizada, basada en la consciente renunciación de la personalidad y en una correcta orientación de la personalidad hacia el alma (el único Maestro, la Luz de la Vida) y hacia la Jerarquía de Servidores. Por lo tanto, traerá al alma un creciente poder de control -la única que no conoce apegos y que está unificada con todas las almas de todas las formas.

       5  Tales momentos de crisis e intensificación, además de la renunciación, constituyeron su destino durante años ¿no es así, hermano mío? Impelieron a su personalidad a adoptar una actitud de alejamiento de las cosas de los sentidos y a acercarse ansiosamente al mundo de la realidad. En su vida, desde que vino a la encarnación, hubo cuatro de tales momentos, en un sentido amplio -cada uno precedido por un período de aspiración centralizada, de un doloroso y frecuentemente agonizante desapego de todo lo que la personalidad apreciaba. Cada uno produjo la consiguiente reacción, donde todo parecía oscuro y la aridez y la recia lucha eran el curioso e indeseable resultado del sacrificio y de un reconocido y elevado punto de iluminación.

       6  Anteriormente me referí a la existencia de los discípulos y de los discípulos mundiales. Discípulo mundial es el hombre o mujer que lograron un verdadero ajuste entre lo particular y lo universal, entre lo específico y lo general y entre las propias condiciones de su esfera ambiental y el mundo externo de almas necesitadas. El problema que encaran estos discípulos no es de ajustar las relaciones entre el hombre espiritual interno, el alma, y su instrumento, el yo inferior personal, sino cumplir las obligaciones inmediatas de la personalidad y, al mismo tiempo, producir un efecto en el mundo circundante de los hombres, debido a un fuerte impulso interno y a la necesidad que sienten de hacerse cargo del servicio y de las responsabilidades de su Maestro y de su grupo. Estos hombres y mujeres son siempre discípulos aceptados en el sentido académico del término, y pueden ser receptores de la impresión espiritual, haciéndolo, si quieren, a voluntad. Son personas integradas desde el punto de vista de la personalidad, susceptibles en todo momento de establecer contacto con el alma. No alcanzaron la perfección porque aún no son Maestros; tienen por delante la cuarta iniciación, pero sus propias imperfecciones no constituyen el principal punto de ataque del alma ni su mayor preocupación; la necesidad y demanda mundiales de ayuda espiritual y psíquica, imperan en su conciencia. Poseen una clara visión respecto a las personas, pero básicamente no critican; reconocen automáticamente la imperfección, pero poseen comprensión amorosa y están dispuestos a ayudar en cualquier nivel donde la necesidad es grande.

       7  A los discípulos que recibieron la segunda iniciación se los considera "iniciados en probación", y sólo cuando pasaron la tercera iniciación son verdaderos iniciados desde el punto de vista de la Jerarquía. A la primera iniciación se la denomina a veces iniciación lemuriana", a la segunda, "iniciación atlante", pero a la tercera iniciación -la de nuestra raza aria- la Jerarquía la considera técnicamente la primera iniciación. Quisiera que reflexionaran sobre este nuevo punto de vista. De allí que el término Discípulo Aceptado abarque las etapas de la primera y segunda iniciaciones; cuando un discípulo ha recibido la tercera iniciación ya no es técnicamente un discípulo aceptado, aunque permanece en el grupo de un Maestro hasta recibir la cuarta iniciación. Hago notar estos tecnicismos a fin de que haya claridad y proporción en sus reflexiones.

       8  Sin embargo, quisiera aclarar que el Maestro nunca utiliza los centros de un discípulo como agentes distribuidores de fuerza. En último análisis, los centros (cuando funcionan correctamente) son depósitos de fuerza y distribuidores de energía, matizados por cualidades específicas y por cierta nota, vibración y fuerza. En las últimas etapas del sendero del discipulado, los centros están totalmente controlados por el alma, mediante el centro coronario, pero hay que tener en cuenta que después de la cuarta iniciación, cuando desaparece el cuerpo causal, no hay aspecto forma, o vehículo, que pueda limitar o mantener prisionero a un discípulo. Después de la tercera iniciación los centros inferiores no controlan el mecanismo externo de respuesta; desde el punto de vista del entrenamiento ocultista superior, cuando el discípulo se halla en el Ashrama, los centros son considerados simplemente canales para la energía. Hasta el momento de la tercera iniciación asumen temporalmente importancia en el proceso de entrenamiento, porque a través de ellos el discípulo aprende la naturaleza de la energía y su diferencia entre fuerza y métodos de distribución -esto último constituye una de las etapas finales en el proceso de entrenamiento.

       9  3.             El loto egoico que, hasta la cuarta iniciación, es el centro cardíaco de la vida monádica.

      10  4.             Los discípulos aceptados que reciben la idea y los planes del Maestro en forma más completa, pero no los desarrollan como es debido en el mundo del diario vivir ni en el servicio prestado, porque se preocupan demasiado de sus propios problemas como discípulos, del entrenamiento del carácter, de la posición en el Ashrama del Maestro y del interés que Él tiene por ellos. Si pudieran olvidarse de sí mismos, de sus dificultades e interpretaciones individuales de la verdad, si únicamente se amaran entre sí y amaran a sus semejantes y si simplemente obedecieran hasta el punto de la crucifixión el "mandato de servir", pasarían más rápidamente a través de las diversas etapas del discipulado.

      11  La siguiente fase del trabajo que procuraré ver realizado, funciona ordenadamente. Mi deseo (como también el de muchos que están asociados con la Jerarquía) fue establecer una escuela esotérica cuyos miembros tuvieran libertad, no se vieran obligados a hacer juramentos ni a contraer compromisos; se les proporcionara meditación, estudios y enseñanza esotérica, dándoles libertad para hacer sus propios ajustes e interpretar la verdad de acuerdo a su capacidad; presentándoles diversos puntos de vista y al mismo tiempo trasmitirles esas verdades esotéricas más profundas que podrían reconocer, si en ellos despertara la idea de los misterios y, aunque leyeran u oyeran algo acerca de los mismos, no los perjudicara aunque carecieran de percepción para reconocer la verdad tal como es. Dicha escuela fue establecida en 1923 por Alice A. Bailey, con ayuda de Foster Bailey y de algunos estudiantes con comprensión y visión espirituales. A. A. B. estableció como condición, que yo no interviniera en la Escuela Arcana ni controlara sus planes y programas de estudio. En esto A. A. B. actuó en forma inteligente y correcta y apruebo plenamente su actitud Tampoco fueron usados mis libros como texto. Sólo, durante los últimos años, uno de ellos, Tratado sobre Magia Blanca, fue adoptado como texto de estudio, ante los continuos requerimientos de muchos estudiantes. También fue utilizada durante dos años, en una sección del cuarto grado, la enseñanza sobre el antakarana (que aparecerá en el tomo V del Tratado sobre los Siete Rayos). Además se dio en otra sección, como material de lectura, enseñanza sobre espejismo (glamour).

el discipulado en la nueva era 2

       1  Sus instrucciones personales van al final de este libro, con el objeto de indicarles la relativa importancia que tienen e insistir sobre la necesidad de que la enseñanza individual ocupe un lugar secundario, pues es de menor importancia que el desarrollo grupal y el servicio a la humanidad. Algún día llegarán a comprender que la Ciencia del Servicio tiene mayor importancia que la Ciencia de la Meditación, porque el esfuerzo y la ardua actividad del discípulo servidor evocan los poderes del alma, hace de la meditación un requisito esencial y es el método -más avanzado que cualquier otro- para invocar a la Tríada espiritual, intensificar la vida espiritual, forzar la construcción del antakarana y conducir a una serie graduada de renunciamientos hasta llegar a la Gran Renunciación, que libera al discípulo para toda la eternidad.

       2  D.E.I. ya no pertenece a este grupo, y durante esta vida y probablemente la siguiente, aprenderá las lecciones de la adaptabilidad, impersonalidad y renunciación. Hizo algo grave e irreparable antes de iniciarse la guerra, contrario a los consejos de los discípulos avanzados y del monitor interno.

       3  Por lo tanto, en la preparación para el proceso de meditación que emprenderán durante el próximo año, comiencen reflexionando sobre el Ashrama de la Jerarquía Misma, su relación con Shamballa, su constitución, formada como lo está por muchos Ashramas. Algunos de ellos trabajan regidos por los Chohanes, otros por los Maestros y algunos son aún embrionarios, siendo reunidos lentamente por los Adeptos de la cuarta iniciación. ¿Quisieran esforzarse por comprender la verdadera naturaleza de este gran organismo viviente espiritual? Subyace o fundamenta constantemente la organización mundial. Véanlo como una creciente realidad vital, de tal potencia y vida que puede sobrepasar o destruir toda organización externa limitadora y, por la misma fuerza de su vida interna, oportunamente exteriorizarse.

       4  Es una verdad ocultista decir que el discípulo está crucificado en la Cruz Fija de los Cielos. Siempre está dispuesto a aceptarla, pues por amarga experiencia sabe que es verdad; vive sabiendo que la vida del discípulo es ardua y que sus exigencias son inevitables. En forma curiosa una parte de este reconocimiento está basado en la autoconmiseración inconsciente e incomprendida. Para neutralizar este hábito mental ignorado, la meditación está destinada a enseñar al discípulo a crear -con intención deliberada- su propia cruz, y de este modo desvanecer su idea (también incomprendida) de que la cruz es el resultado de su etapa evolutiva, impuesta por las condiciones astrológicas, y que a través de ella actúan los Señores del Karma, exigiéndole que pague el precio de antiguas acciones erróneas. Pero en realidad no es así.

       5  El trabajo realizado hasta ahora en grupos esotéricos como la Escuela Arcana y otros que enseñan a meditar, sólo es un aprendizaje de la necesaria concentración. La práctica de la meditación que se lleva a cabo en el cuarto grado permite realizar algún trabajo creador y únicamente en sus etapas más elementales; sin embargo, la Escuela Arcana lleva a los aspirantes del mundo a practicar la meditación ocultista, pero de ninguna manera de naturaleza mística. La meditación mística es una antigua fórmula, y su empleo indica el paso siguiente para las masas humanas; los aspirantes y discípulos que quieren trabajar en un ashrama colaborando con el Plan y guiados por un Maestro, no deben practicar la meditación mística.

       6  Una vez establecida esta reacción (si existe un espíritu comprensivo y amoroso, ayudará grandemente en el proceso) el grupo puede conjuntamente llegar al segundo propósito de la fórmula, denominado "el descubrimiento del punto dentro del círculo". Esto significa -en lo que al grupo atañe- la revelación de la fuerza coherente central del grupo mismo. Ésta es -a la vez y hasta después de la cuarta iniciación superior- el Maestro en el centro del grupo. En consecuencia, es la analogía de la "joya en el loto", en lo que al individuo concierne, de la Jerarquía, en lo que respecta a la humanidad, y del punto central de la vida en todas las formas. El círculo y el punto son los símbolos naturales de la forma y de la conciencia. Esto se aplica igualmente al átomo, al hombre, al planeta y al sistema solar, concepto que debe constituir la idea fundamental en toda reflexión sobre esta fórmula.

       7  Recordaré que esto no se refiere al hombre en el sendero de la vida, atraído como lo está por los pares de opuestos en el plano del deseo, sino al alma que permanece en el punto medio entre la mónada y la personalidad, preparándose para la Gran Renunciación -renunciación que la personalidad posibilita- y desaparecer, dejando a ambas (la personalidad y la mónada) perfectamente unificadas. Como alma, el hombre recibe la iniciación en plena conciencia vigílica. De allí el énfasis sobre el contacto con el alma cuando se huella el sendero de probación y se pasan las primeras etapas del discipulado. Esto hace que más tarde se ponga el énfasis en la necesidad de dos actividades mayores -antes de que el hombre pueda recibir iniciaciones superiores, cuando

       8  Ahora estoy tratando de que la actual enseñanza sobre la iniciación dé un paso adelante y demostrar que esencialmente no es un proceso de fusión de la personalidad con el alma (aunque ése debe ser el paso preliminar), sino de integración de la mónada con la personalidad, llevado a cabo por haber obtenido el alineamiento con el alma. La iniciación, en realidad, es el proceso esencial e inevitable de transferir la primaria triplicidad de la manifestación, a la dualidad básica espíritu materia. La crucifixión y muerte de Cristo estaban destinadas a "disolver al intermediario" y a revelar a los iniciados de los últimos 2000 años, la transmutación de la trinidad de la manifestación en la dualidad del propósito. No puedo expresar esto de otra manera, pero el iluminado comprenderá lo que quiero decir. Los interpretadores del Evangelio y los numerosos discípulos de la dispensación cristiana, no captaron en forma peculiar esta revelación; pusieron el énfasis sobre la muerte de la personalidad cuando Cristo pasó por la experiencia del "gran vacío de la oscuridad" y emitió en voz alta el mántram oculto, "Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué Me has abandonado?", reconociendo con eso simultáneamente la diferencia que había con Su "manto de gloria" (simbolizado en el reparto de Su vestidura por los soldados romanos), llamando también la atención a todos los futuros discípulos e iniciados sobre la desaparición del "principio medio", el alma; Él proyectaba (en la conciencia mundial) el reconocimiento que debe venir por la relación con el Padre o la Mónada. Esta gran disolución culmina para nosotros en el momento de la tercera iniciación, cuando la Luz de la mónada anula a la luz del alma y a la luz atómica material de la triple personalidad. Pero -y aquí reside la cuestión- el reconocimiento de esta muerte y sus efectos, sólo está simbólicamente representado y reconocido en el momento de la cuarta iniciación, la Crucifixión. Todas las disoluciones, muertes, renunciaciones y desapariciones menores, de lo que la naturaleza inferior aferra y a su vez es aferrada, actúan en relación con los aspectos habituales de la vida de la forma y de la consciente sensibilidad y percepción, y son simplemente preparatorias y simbolizan la gran disolución final del cuerpo causal, consumada en la Crucifixión. Esto conduce a la resurrección, o elevación de la conciencia de la personalidad alma (debidamente fusionada y mezclada) en la conciencia de la mónada, la cual es lograda finalmente y llevada al grado de perfección solar en la iniciación de la Ascensión.

       9  Estas expresiones del desarrollo evolutivo de la humanidad se relacionan con las primeras cualidades que se manifiestan del aspecto de la Voluntad. Hay en esto una insinuación, y les recuerdo que el aspirante para la iniciación progresa por el reconocimiento y la interpretación de las insinuaciones y por la comprensión de su verdadera significación. La voluntad no es, como muchos creen, una poderosa expresión de la intención; tampoco es la firme decisión de hacer esto o lo otro, ni que se concreticen ciertas cosas. Es fundamentalmente una expresión de la Ley del Sacrificio; de acuerdo a esta ley, el ente reconoce la responsabilidad, se identifica con el todo y aprende la significación esotérica de las palabras: "Sin poseer nada (sacrificio), sin embargo posee todo (universalidad)". Les pediría que reflexionaran sobre estas palabras del gran iniciado Pablo. Estas cualidades espirituales más elevadas (desde el ángulo del hombre moderno) se expresan plenamente después de la cuarta iniciación, la de la Gran Renunciación. Entonces todo se entrega y queda bajo custodia para ser empleado en bien de todos; predomina la voluntad al bien. De allí la necesidad de construir científicamente el puente o arco iris, y también de poner énfasis sobre la Mónada, el aspecto Padre, que ahora puede ser revelado y conocido, porque el trabajo de eones culmina en un contacto general con el alma, en lo que a la humanidad concierne, testimoniado en el hecho de que tantos miles de personas (como he dicho muchas veces) hayan recibido la primera iniciación. El Cristo Niño está presente en verdad, y el corazón y la mente humanos van siendo conscientes de ello; la meta de miles de personas en todas partes es demostrar el espíritu crístico y ser el ejemplo de una vida condicionada por el amor y modelada sobre la vida del Cristo o Shri Krishna, Su anterior encarnación.

      10  2.            Las que todavía no han sido reveladas a nadie, excepto a quienes recibieron la cuarta iniciación. Los tres puntos de revelación que he indicado pueden ser debidamente relacionados con las tres primeras iniciaciones, aunque tienen necesariamente una interpretación apropiada para todas las iniciaciones.

      11                          Se relaciona con la cuarta iniciación.

      12  Este Punto de Revelación trae consigo otras revelaciones inesperadas y producen en el iniciado resultados nuevos y significativos que la conciencia iniciática registra como verdades. Descubre que debe conocer la naturaleza divina del aspecto destructor de la Voluntad; aprende que cuando se manifiesta en este aspecto particular, no tiene relación con la determinación o intención fija, sino que es una energía fluida que puede ser dirigida hacia el plano del deseo donde y cuando quiera entrar en contacto con ese plano; descubre también que debe aplicar un aspecto de la luz para combatir a este vasto y vibrante mundo astral y, por lo tanto, se le ofrece la primer oportunidad de trabajar con la luz, inspirado por la Voluntad -como lo hacen todos los Miembros de la Jerarquía; se da cuenta en consecuencia, que debe emplear este aspecto de la luz bajo la acción -definidamente dirigida- de la Voluntad, para que ese mundo desaparezca como entidad sensible y consciente; sabe que debe destruir principalmente los fenómenos astrales de los cuales es el creador responsable, y (una vez destruidos) demostrar en la primera; segunda, tercera y cuarta iniciaciones, que se ha liberado totalmente de todo contacto fenoménico con el plano astral. Esto debe hacerlo por medio de la "luz que avanza", contenida en la sustancia mental inferior, y de la acción del nivel búdico de actividad; luego debe agregar a ello el poder destructor del nivel átmico de actividad. En este proceso debe observar cierto grado de responsabilidad. De esta manera podrá finalmente destruir (por medio de la luz que avanza, contenida en el plano átmico) una parte determinada de sustancia astral de la cual no es individualmente responsable pero, no obstante, está relacionada con el grupo o la nación, a los que puede estar afiliado por nacimiento o inclinación. El empleo conjunto o sintético de estas tres expresiones triádicas de la energía, otorga eficacia al trabajo de los servidores del mundo.

      13  El concepto sustancia persiste durante todo el tema impartido aquí, y nunca se tiene en cuenta el atrofiamiento de la sustancia del plano astral, la fusión de la sustancia "iluminada" con la de otros planos, el empleo de la sustancia de la luz como un medio de destrucción espiritual, introducción de los tres tipos y cualidades de la sustancia de la Tríada espiritual (a fin de liberar a la humanidad). Sin embargo, estos tres tipos de sustancia (mental, búdica y átmica) están simbolizados para nosotros en el Monte de la Crucifixión. Existen otros significados mucho más profundos que en los bien conocidos o estudiados simbolismos del Evangelio.

      14  1.             Las almas, es decir, esos iniciados que han recibido la cuarta Iniciación de la Renunciación, cuyo cuerpo del alma, el cuerpo causal, fue destruido. Ellos son los custodios del Plan.

      15  Estas palabras enigmáticas sólo pueden ser comprendidas si se las relaciona con la revelación anterior que involucra la Voluntad y la Ley de Sacrificio. Debería recordarse que la Ley de Sacrificio (en su aspecto destructor) rige durante la segunda, la tercera y la cuarta iniciaciones:

      16  3.             En la cuarta Iniciación de la Renunciación el aspecto destructor de la Ley de Sacrificio, produce la destrucción del cuerpo causal, el cuerpo del alma, para que la personalidad unificada y fusionada con el alma pueda actuar directamente inspirada por la Tríada espiritual, la triple expresión o instrumento de la mónada.

      17  La significación de estos "episodios destructivos que producen la liberación del prisionero del planeta" (es decir, el divino hombre espiritual), reside en el hecho de que, después de la cuarta iniciación, la luz del propósito es el único factor controlador en la carrera del iniciado; entonces entra en una etapa en que se acerca más firmemente al "centro donde la voluntad de Dios es conocida". En la tercera iniciación se le otorga una revelación elemental del Propósito divino; en ese momento únicamente se le revela la primera etapa de ese misterioso Propósito omniabarcante; las restantes seis iniciaciones revelan progresivamente (al Maestro) el Propósito omniabarcante.

      18  1.             El que se lleva a cabo por el impulso de la Ley de Sacrificio que "destruye todos los impedimentos y remueve todos los obstáculos individuales, liberando así al iniciado en ese vórtice de fuerza donde aprende el método de manejar la analogía planetaria de lo que él, individualmente, ha vencido". Estas palabras deberían ser cuidadosamente estudiadas  en relación con la segunda, la tercera y la cuarta iniciaciones.

      19  Este punto de revelación lleva al iniciado a una de las etapas más elevadas de la contemplación, donde repentinamente capta -en la cuarta Iniciación de la Renunciación- otra fase de la divina Voluntad condicionante. Comienza a reconocer e interpretar -aunque de manera elemental, comparado con lo que reconocerá en la novena iniciación- el aspecto destructor de la Voluntad, que se expresa por medio de la Ley de Sacrificio. Ahora, por primera vez (como resultado de la destrucción), comenzará a captar el esencial aspecto constructor de la misma Voluntad y a apreciar la función futura que le corresponde como Constructor creador. Les recordaré que la construcción que debe llevarse a cabo no es la que caracteriza al segundo aspecto divino -el de Amor Sabiduría, sino que está exclusivamente vinculada con la del primer aspecto, Propósito, Poder o Voluntad; tiene que ver con los procesos que preceden a la efectiva construcción creadora, y con los anteproyectos (si puedo emplear esta palabra) "confinados en Shamballa", donde los elevados Seres espirituales deben forjar Sus planes. Este proceso es distinto del de la construcción creadora y está relacionado con una misteriosa tarea, llevada a cabo de acuerdo a la "Ley de Asamblea".

      20  El proceso por el cual se le permite al iniciado participar durante y después de la cuarta Iniciación de la Renunciación (que le es presentada en una serie sucesiva de puntos de revelación), es factible porque se somete a la Ley de Sacrificio, la cual pone a la vez su conciencia -en etapas progresivas- bajo la influencia de la Ley de Asamblea. En ninguna de mis instrucciones anteriores me referí a esta ley. El iniciado -por medio de la revelación valorada y comprendida- puede entonces agregar al trabajo que realiza con el Plan y a su técnica de construcción, la capacidad de trabajar con el Propósito divino y con esas sustancias (de naturaleza etérica) y energías que compenetran el cuerpo etérico cósmico (los cuatro planos superiores de nuestro plano físico cósmico), de acuerdo a la ley que el Padre pone en vigencia y posibilita la actividad constructiva del Hijo, a fin de que esté totalmente de acuerdo con el Propósito divino.

      21  Otro aspecto de este proceso, puesto de manifiesto por el punto de revelación alcanzado en la cuarta iniciación, reside en que indica la etapa más elevada alcanzada en el proceso de redención, porque las energías liberadas dentro de la Cámara del Concilio de Shamballa, constituye "la sustancia viviente, sucedánea y disponible para el progresista punto de luz". Ese punto de la conciencia divina que podemos llamar (para nuestro propósito) la Unidad, el Hombre, redime secuencialmente a la sustancia de la cual están hechas todas las formas y trae a la manifestación la contraparte superior de esa sustancia liberada -en Shamballa para que la utilice el hombre. Éste es un profundo misterio y temo no poder expresar estas ideas con mayor claridad. Sin embargo, de acuerdo a la Ley de Correspondencia o Analogía, el iniciado en forma gradual puede llegar a percibir realmente las significaciones involucradas. Estos puntos de revelación emanan del mundo de las significaciones y no del mundo del significado, redimiendo y liberando así las formas que existen en el mundo de las apariencias.

      22  Más adelante, después de la cuarta iniciación, la Ley de Síntesis rige acrecentadamente al discípulo, por ser la principal Ley del Espíritu en el Universo. Entonces su capacidad de incluir se desarrolla rápidamente y su sentido de percepción puede (después de la sexta Iniciación de la Decisión) comenzar a extenderse en forma extra planetaria. En lo que a su comprensión concierne, el significado de todo esto quizás sea teórico, debiendo buscar cuidadosamente su significación, lo cual de ninguna manera será fácil. No obstante les llegará la revelación si estudian lo que se dice sobre estas tres leyes principales en Tratado sobre Fuego Cósmico.

      23  En la raza atlante el estado de adepto se alcanzaba cuando el centro cardíaco estaba activo y sus doce pétalos abiertos. La cuarta iniciación, que confiere el estado de adepto, trajo la realización mística, el despliegue del loto del corazón y la profunda creencia en los pares opuestos, y al mismo tiempo también el conocimiento de que las realidades fenoménicas y espirituales eran una y la misma realidad. De esta manera, el conocimiento atlante estableció en la conciencia de sus adeptos, por medio de la iniciación, la dualidad de toda la creación.

      24  1.             Lograr la unidad consciente de los centros inferiores por medio de un gran despertar del centro plexo solar. La próxima raza será búdica o intuitiva y, por lo tanto, incluirá, como expresión superior de la espiral, el más grande misterio del desenvolvimiento astral en la antigua Atlántida. Visualizará la analogía superior de esa realización. Ese culminante desarrollo marcará su cuarta iniciación y demostrará la transmutación de la vida astral en conciencia búdica.

      25  2.             Cuando se lleve a cabo el proceso, en la cuarta iniciación, las energías se centrarán en el centro coronario.

      26  Un cambio de opiniones surgió entre su Maestro (K.H.) y yo. A usted lo asignaron (o lo prestaron, si puedo expresarme así) para ayudar en mi Ashrama. Consideramos la cuestión de si los sufrimientos de los últimos años no justificarían su retorno al Ashrama de K. H.; la tarea sería ardua allí, pero no del mismo tiño, ni habría tanta necesidad de trabajar para establecer contacto en el plano físico. Sostuve que era suficientemente fuerte para la doble prueba; K.H. pensó que probablemente lo sería, pero no era necesario pedirle al discípulo que apure la copa del sacrificio hasta la última gota -por lo menos hasta que por derecho le corresponda la iniciación de la crucifixión. La tarea encomendada hoy y sus incidentales tensión y sufrimiento, serán de otro tipo, y el dolor que deberá soportar será mayormente mental, pero “usted podrá soportarlo”, según se dice. Se decidió que probara emprender la tarea exigida durante tres o siete años (a su elección) y luego, si decide o no continuar en la dirección indicada, puede abandonarla... sin sentirse fracasado. Este trabajo sólo pueden emprenderlo personas que, como usted, rechazan sin dificultad alguna toda actitud separatista y que siempre actúan y piensan en términos de una humanidad, pero con amor incluyente. Hermano mío, usted llena todos estos requisitos... Este trabajo es definidamente parte del mío. .. estaré en contacto en frecuentes intervalos. Puede confiar enfáticamente sobre lo dicho.

      27  Lo que trato de hacer es ayudarlo, indicarle la índole de las pruebas y darle la razón de por qué tuvo que pasar estas pruebas y experiencias. Parece que fracasa en todo: su conocimiento de sicología, su grupo de estudiantes, sus amigos y hermanos del Ashrama. No crea que esto indica que está pasando la cuarta iniciación, la Crucifixión. Esa iniciación debe enfrentarla con clara visión, libre de espejismo, con un corazón henchido de amor y una mente libre de toda crítica, para lo cual la segunda iniciación prepara al discípulo. Actualmente sabe que es muy emocional y que a veces se deja arrastrar por ello, también que tiende a criticar y que por la influencia del espejismo esgrime a menudo el arma de la palabra en forma destructiva y no constructiva; sabe profundamente que dentro suyo no está satisfecho con el trabajo que realiza o con lo que escribe.

      28  De una cosa estamos convencidos quienes observamos a los discípulos del mundo, y es que usted es un devoto sincero e inteligente; la inteligencia y la devoción van de la mano en el discípulo aceptado, equilibrándose mutuamente y produciendo luego un definido enfoque de poder. En esta encarnación el foco de la vida se orienta irrevocablemente hacia el alma, como en el caso de los discípulos recientemente aceptados, o se expande poderosamente y se hace incluyente, como en el caso de discípulos más antiguos. En el suyo, la obtención de un enfoque definido es ahora esencial. En la manifestación de las almas en tiempo y espacio, llegan vidas en las que a veces un problema del alma (como lo abarca la personalidad) se convierte en tema dominante, y toda la encarnación (con puntos definidos de crisis intensas) está dedicada a la comprensión del problema y su solución. En la orientación de su vida hacia el alma, la nota clave de la renunciación es inteligentemente clara, pero debe procurar que la renunciación no sea extremadamente acentuada ni se aplique su poder condicionante a lo que no es necesario, porque entonces tal renunciación constituiría un error.

      29  Por consiguiente voy a darle una meditación personal. Yo también tengo esto presente al recordarle que la renunciación puede ser un espejismo, y un idealista de sexto rayo tiende a expresarla en exceso. No le daré, lo que yo llamaría, una verdadera meditación. En este momento lo ayudará mucho este ejercicio de visualización sobre la luz:

      30  2. Desapego                 5. Renunciación,                   8. Rechazo

      31  Ansío, técnicamente hablando, que en esta vida llegue a la meta, hermano mío. Anhelo que reciba la iniciación que su propia alma planeó y lo haga también en esta vida, para que en la próxima posea conciencia iniciática (del grado deseado) y comience con un haber muy acrecentado para prestar servicio. Le recordaré que la iniciación debe recibirla solo, de allí mi insistencia durante los últimos años sobre la necesidad de caminar solo -hablando espiritual y mentalmente. En otros aspectos no camina solo. La vida espiritual está llena de paradojas. Nos dedicamos a desarrollar un sentido de unidad y de unicidad con todos los seres y, sin embargo, a veces debemos aprender lo que es la soledad y el aislamiento. La desmedida “soledad” es la prueba suprema de la cuarta iniciación. Recuérdelo. No obstante, hermano mío, nunca estará solo, y esto también debe tenerlo presente. En último análisis, es cuestión de saber reconocer. Permítame asegurarle, hermano mío e intimo amigo en el aspecto interno, que lo reconozco, lo conozco y lo amo.

el nuevo grupo de servidores del mundo

el septimo rayo revelador de la nueva era

       1  8.            El sexto rayo enseñó el significado del sacrificio, y de esta enseñanza la crucifixión fue el emblema sobresaliente para los iniciados. La filantropía fue expresión de la misma enseñanza para la humanidad avanzada. El problemático ideal de ser simplemente bueno encierra el mismo móvil, aplicada a las masas irreflexivas.

       2  3.            La energía del alma y de la mente, fusionadas y sintetizadas. Esta combinación es de enorme potencia. Después de la cuarta iniciación, su potencia aumentará debido a la energía proveniente de la mónada.

       3  Un gran misterio está velado y oculto en la relación mencionada, pues Cáncer-Neptuno es la expresión del séptimo rayo que rige y controla a la octava Jerarquía Creadora. Ésta es una de las cinco Jerarquías cuyos nombres desconocemos y está particularmente al borde de la liberación, al mismo tiempo que está estrechamente vinculada con el principio mente, cuando actúa a través de los ángeles solares, o por medio de la Jerarquía humana. Está relacionada al nacimiento de la cuarta Jerarquía Creadora, y es incomprensible para quienes no hayan recibido la cuarta iniciación, pero debe recordarse este hecho interesante porque la conexión entre los rayos sexto y séptimo despertó ese poderoso “deseo de encarnar" y produjo la caída de los ángeles solares en épocas primitivas. (16 168/9)

       4                                               Cuarta iniciación

       5              Conjuntamente con la llegada de este grupo de magos del séptimo Rayo (algunos vinculados a la Fraternidad, otros a los grupos estrictamente manásicos), se ha propuesto el advenimiento de ciertos miembros de la Jerarquía (iniciados de grado inferior a la cuarta Iniciación) y determinados discípulos y probacionistas que pertenecen a este Rayo, además de aquellos verdaderos psíquicos que anhelan, por medio de sus esfuerzos, contrarrestar las vibraciones y disipar la amenaza, derivada del advenimiento del otro grupo. Allanar y preparar el camino para ellos, en los diferentes países, especialmente en Europa y Norte América, constituye la tarea en la actualidad, del Maestro R. y el Maestro H.

el sexo

       1  Respecto a la relación simbólica entre Marte y la sangre, produciendo el conflicto resultante entre la vida y la muerte (porque Escorpio es uno de los signos de la muerte) es interesante observar que el cristianismo está regido por Marte. Nos inclinamos a reconocer con facilidad que el sexto rayo, que actúa a través de Marte, rige al cristianismo. Es una religión de devoción, fanatismo, máxima valentía e idealismo, que pone el énfasis espiritual sobre el individuo, su valor y sus problemas, el conflicto y la muerte. Todas estas características nos son familiares por la presentación teológica cristiana. Sin embargo, es preeminentemente una religión que ha librado una guerra cruel y muchas veces ilógica contra el sexo y sus implicaciones; ha acentuado el celibato militante (militante en lo que concierne a la mujer, sus derechos y su naturaleza); ha considerado la relación sexual como uno de los principales males del mundo y ha puesto el énfasis sobre la naturaleza inviolable del vínculo matrimonial si lo ha sancionado la iglesia. Tal ha sido el resultado del efecto benéfico y maléfico del impacto de la fuerza de sexto rayo sobre la naturaleza forma. Poca importancia se le ha dado a la influencia que ejerce Marte sobre el cristianismo, convirtiéndolo definidamente en una religión militante, a menudo cruel y sádica (como lo atestiguan los crímenes y torturas llevados a cabo en nombre de Cristo, el Representante prominente del amor de Dios). A través de la enseñanza teológica cristiana corre abundante e incesantemente el tema de la sangre, y se considera como fuente de salvación o relación sanguínea, y no el aspecto vida que la sangre vela y simboliza. El cristianismo está regido por el credo de un Cristo crucificado y muerto y no el credo del Maestro resucitado. Una de las razones de esta tergiversación de la verdad se debe a que San Pablo, el gran iniciado, antes de recibir la tercera iniciación, en la época en que vivía como lo relata en los Hechos de los Apóstoles, estaba bajo la poderosa influencia de Marte y había nacido en Escorpio; el estudio de su horóscopo demostraría esto, si pudieran estudiarlo como lo hacemos quienes estamos relacionados con la Jerarquía. Él fue quien le dio el sesgo de Escorpio-Marte a la interpretación y exposición de la doctrina cristiana y desvió la energía hacia esos canales de la enseñanza ajenos a los propósitos de su Fundador. Tal es frecuentemente el efecto indeseable de las actividades de los discípulos bien intencionados, sobre el trabajo que emprenden después que desaparece aquel que inicia un determinado trabajo para la Jerarquía, o abandona su tarea a fin de asumir otros deberes. (9-164/165).

       2  4) En la cuarta iniciación se le revela otro de los grandes secretos llamado "el misterio de la polaridad" y la clave de la significación del sexo en cada sector de la naturaleza, en todos los planos. No es posible decir mucho sobre esto. Todo lo que puede hacerse es enumerar algunos de los temas sobre los cuales proporciona la clave, agregando que este secreto es de vital importancia en nuestro esquema planetario debido al punto de evolución de nuestro propio Logos planetario, el cual se halla en la etapa en que busca conscientemente la unificación con su polo opuesto, otro Logos planetario. Los temas sobre los cuales este secreto arroja luz son:

espejismo

       1  4.            En la cuarta iniciación el iniciado demuestra su capacidad para lograr una total   unificación entre el aspecto superior e inferior del alma en manifestación, y ve cómo el Morador en el Umbral se convierte en el Ángel de la Presencia.

       2  Si las vidas y enseñanzas de estos dos grandes Avatares pueden ser comprendidas y forjadas nuevamente en la vida de los hombres, en el mundo de los asuntos humanos, en el ámbito del pensamiento humano y en la palestra de la vida diaria, el presente  orden mundial (que en la actualidad es, en gran medida, desorden) puede ser modificado y cambiado, para que un nuevo mundo y una nueva raza de hombres puedan venir gradualmente a la existencia. La renunciación y la voluntad de sacrificarse debería ser la nota clave del período intermedio después de la guerra, previamente a la inauguración de la Nueva Era.

extractos propios

       1  Como policromo Loto de nueve pétalos, que están colocados en tres círculos alrededor de un conjunto central de tres pétalos herméticamente cerrados, los cuales protegen lo que en los libros orientales se denomina "la Joya en el Loto". Este Loto es de rara belleza, palpitante de vida y radiante, en todos los colores del arco iris; en las tres primeras iniciaciones los tres círculos se revelan por orden correlativo hasta que en la cuarta iniciación el iniciado se encuentra ante una revelación mayor y conoce el secreto de lo que encierra el capullo central. A este respecto, la tercera iniciación difiere algo de las otras, pues por el poder de un Hierofante aún más excelso que el Bodhisattva, se conoce por primera vez el fuego eléctrico del espíritu puro, latente en el corazón del Loto.

       2  En la cuarta iniciación, el iniciado comparece ante la Presencia de ese aspecto de Sí mismo denominado "Su Padre en los Cielos”. Se lo enfrenta con su propia mónada, esa esencia espiritual pura, existente en el plano más elevado, excepto uno, que es para su ego o yo superior, lo que ese ego es para la personalidad o yo inferior.

       3  La mónada se manifiesta en el plano mental en forma triple, por medio del ego; pero todavía faltan todos los aspectos de la mente, tal como la comprendemos. El ángel solar con quien estaba en contacto, se retira; la forma mediante la cual actuaba (el cuerpo egoico o causal) desaparece y sólo queda el amor-sabiduría y esa voluntad dinámica que es la característica principal del espíritu. El yo inferior sirvió para los propósitos del ego y fue descartado; de igual modo el ego sirvió a los designios de la mónada y ya no hace falta; el iniciado se ve libre de ambos, plenamente liberado y es capaz de entrar en contacto con la mónada, así como anteriormente aprendió a entrar en contacto con el ego. Para las restantes manifestaciones en los tres mundos, está regido sólo por la voluntad y el propósito autoiniciados y crea su cuerpo de manifestación, controlando (dentro de las limitaciones kármicas) sus propios períodos y ciclos. El karma que aquí se menciona es el planetario, no el personal. En la cuarta iniciación entra en contacto con el aspecto amor de la mónada y, en la quinta, con el aspecto voluntad, así completa sus contactos, responde a todas las vibraciones necesarias y es el amo de los cinco planos de la evolución humana.

       4  Cuando ha llegado el momento de recibir la cuarta iniciación, se ha realizado el trabajo de destrucción; cumplida su función, el ángel solar retorna a su propio lugar y las vidas solares buscan su punto de emanación. La vida dentro de la forma asciende triunfalmente al seno de su "Padre en los Cielos", así como la vida dentro del cuerpo físico, en el momento de la muerte, busca su fuente, el ego. Esto lo realiza en cuatro etapas:

iniciacion humana y solar

       1  La unificación en todos los niveles   emocional, intuicional, espiritual y divino   consiste en un continuo y consciente funcionamiento. En todos los casos está precedida por la combustión a través del fuego interno y la destrucción, por medio del sacrificio, de todo aquello que separa. El acercamiento a la unidad se produce mediante la destrucción de lo inferior y de todo lo que obstaculiza. Tomemos, por ejemplo, la trama que separa los cuerpos etérico y emocional. Cuando el fuego interno quema esta trama, se produce una continua comunicación entre los cuerpos de la personalidad, y los tres vehículos actúan como uno. Algo semejante ocurre en los niveles superiores, aunque el paralelismo no puede ser detallado. La intuición corresponde a lo emocional y los cuatro niveles superiores del plano mental a lo etérico. En la destrucción del cuerpo causal, al recibir la cuarta iniciación (llamada, simbólicamente, “la Crucifixión”), tenemos un proceso análogo al de la combustión de la trama, que conduce a la unificación de los cuerpos de la personalidad. La desintegración, que es parte de la iniciación del arhat, conduce a la unidad entre el ego y la mónada, expresándose en la Tríada. Ésta es la perfecta unificación.

       2         La Jerarquía trata de proporcionar las condiciones adecuadas para desarrollar la autoconciencia en todos los seres, realizándolo primeramente en el hombre, mediante el trabajo inicial de fusionar los tres aspectos superiores del espíritu con los cuatro inferiores; mediante el ejemplo en el servicio, en el sacrificio y en la renunciación, y por la constante corriente de luz (comprendido esotéricamente) que emana de ella. La Jerarquía podría ser considerada como el conjunto de fuerzas del quinto reino de la naturaleza en nuestro planeta. Este reino se alcanza mediante el pleno desarrollo y el control del quinto principio o mente, y su trasmutación en sabiduría, que literalmente consiste en aplicar la inteligencia a todos los estados del ser, mediante la utilización plenamente consciente de la facultad discriminadora del amor.

       3  Fomentar los diversos atributos de la divinidad, cultivar la simiente de la autoconciencia en todos los seres, es trabajo de las Entidades que se han realizado, han entrado en el quinto reino y han tomado allí la gran decisión e inconcebible renunciación de permanecer en el sistema planetario, para cooperar con los planes del Logos planetario en el plano físico.

       4  El cuarto punto que los hombres deben conocer y comprender como realidad fundamental, es que esta Jerarquía está compuesta por quienes han triunfado sobre la materia y han llegado a la meta por el mismo camino que siguen hoy los individuos. Estas personalidades espirituales, adeptos y Maestros, han luchado y bregado por obtener la victoria y el control en el plano físico, y se han enfrentado con los miasmas, brumas, peligros, dificultades, angustias y dolores de la vida diaria. Han hollado cada paso del sendero del sufrimiento, han pasado por todas las experiencias, han superado todas las dificultades y han triunfado. Estos Hermanos Mayores de la Raza han sufrido la crucifixión del yo personal y saben de la total renuncia del aspirante. No existe ninguna fase de agonía, ningún sacrificio consumado, ninguna Vía Dolorosa por la que no hayan pasado, y en esto radica Su derecho a servir y el poder de Su demanda. Conocedores de la quintaesencia del dolor, de la profundidad del pecado y del sufrimiento, Sus métodos pueden ser exactamente adecuados a las necesidades individuales; pero al mismo tiempo su compresión de que la liberación se obtendrá por medio del dolor, el castigo y el sufrimiento, y su captación de que la liberación se obtiene mediante el sacrificio de la forma, a través de los fuegos purificadores, basta para proporcionarles un firme apoyo y la capacidad de persistir, aun cuando la forma aparente haber sufrido suficientemente, y el amor que triunfa sobre todos los obstáculos, esté fundado en la paciencia y la experiencia. Estos Hermanos Mayores de la humanidad se caracterizan por un perdurable amor, que actúa siempre en bien del grupo; por un conocimiento adquirido en el transcurso de millares de vidas, durante las cuales se abrieron camino desde el fondo de la vida y de la evolución, hasta llegar casi a la cima; por una experiencia basada en el tiempo mismo y en una multiplicidad de reacciones e interacciones de la personalidad; por una valentía, resultado de esa experiencia, que habiendo sido producto de épocas de esfuerzos fracasos y renovados esfuerzos que condujeron finalmente al triunfo, pueden ponerse ahora al servicio de la raza; por un propósito iluminado, inteligente y cooperador, ajustado al grupo y al Plan jerárquico y adaptado a la finalidad del Logos planetario; finalmente, se caracterizan por su conocimiento del poder del sonido. Esto último es la base del aforismo según el cual los verdaderos esoteristas se distinguen por la característica del conocimiento, de la voluntad dinámica, del valor y del silencio: "saber, querer, osar y callar". Conociendo bien el plan y teniendo una visión clara y luminosa, pueden aplicar Su voluntad, firme e indesviablemente, al trabajo de creación por medio del poder del sonido. Esto Los conduce a callar donde el hombre común habla, y a hablar donde el hombre común calla.

       5  El Maestro Jesús, punto focal de la energía que fluye a través de las distintas iglesias cristianas, ocupa actualmente un cuerpo sirio y vive en algún lugar de Tierra Santa. Viaja mucho   y pasa largas temporadas en diversas partes de Europa. Trabaja más  especialmente con las masas que con los individuos, aunque ha reunido a Su alrededor un numeroso grupo de discípulos. Pertenece al sexto rayo de Devoción o Idealismo Abstracto, y Sus discípulos se caracterizan frecuentemente por ese fanatismo y devoción que se manifestó en los mártires de los primitivos tiempos cristianos. Es de apariencia marcial, exige disciplina, es un hombre de voluntad y dominio férreos. Alto y delgado, de rostro largo y fino, pelo negro, tez pálida y penetrantes ojos azules. Su trabajo actual es de gran responsabilidad, pues le fue asignada la tarea de orientar el pensamiento occidental, para sacarlo de su actual estado de intranquilidad y llevarlo a las pacíficas aguas de la certidumbre y del conocimiento, preparando así el advenimiento, en Europa y América, del Instructor del Mundo. Es muy conocido en la historia bíblica, apareciendo primero como Joshua, el hijo de Nun; luego aparece nuevamente en los tiempos de Ezra, como Jeshua, recibiendo la tercera iniciación, que en el Libro de Zacarías es relatada como la de Joshua, y en, el Evangelio es conocido por dos grandes sacrificios, aquel en que entregó Su cuerpo para que el Cristo lo utilizara, y el de la gran renunciación, característica de la cuarta iniciación. Como Apolonio de Tiana, recibió la quinta iniciación y Se convirtió en Maestro de Sabiduría. Desde entonces permaneció y actuó en la Iglesia Cristiana, fomentando el germen de la verdadera vida espiritual entre los miembros de las sectas y divisiones, y neutralizando en lo posible los errores y equívocos de clérigos y teólogos. Es netamente el gran Líder, el General y el Sabio ejecutivo, y en los asuntos de las iglesias coopera estrechamente con el Cristo, ahorrándole mucho trabajo y actuando como Su intermediario, cuando es posible. Nadie como Él conoce tan profundamente los problemas de Occidente; nadie está tan íntimamente en contacto con quienes representan mejor las enseñanzas cristianas, y nadie conoce tan bien la necesidad del momento actual. Algunos eminentes prelados de las iglesias Anglicana y Católica son Sus agentes.

       6  Todos estos pasos deben llevarse a cabo en los tres planos inferiores y en los tres cuerpos, y esto lo hacen de acuerdo a su rayo y subrayo particulares. De este modo el discípulo lleva a cabo el trabajo y recibe su prueba y entrenamiento. Así es conducido -mediante la correcta dirección de la energía y la manipulación inteligente de las corrientes de fuerza- al Portal de la Iniciación, y pasa del Aula del Aprendizaje al Aula de la Sabiduría, donde gradualmente se hace "consciente" de fuerzas y poderes latentes en su propio ego y en el grupo egoico; entonces puede utilizar la fuerza de ese grupo y puede confiársele su manejo, únicamente para ayudar a la humanidad; así  después de la cuarta iniciación  participa de la energía del Logos planetario, encomendándosele una parte de la misma, que lo capacita para llevar adelante los planes del Logos planetario para la evolución.

       7  No toda la gente se desarrolla en las mismas o paralelas líneas, por lo tanto, no es posible dictar reglas rígidas invariables, respecto al proceso exacto de cada iniciación, determinar qué centros deben ser vivificados o qué visión ser adjudicada. Mucho depende del rayo a que pertenece el discípulo, de su desarrollo en cualquier dirección (pues no todos suelen desarrollarse similarmente), de su karma individual y también de las exigencias de algún período especial. Sin embargo pueden hacerse muchas sugerencias: En la primera iniciación, o el nacimiento del Cristo, generalmente se vivifica el centro cardíaco, a fin de obtener un control más eficaz del vehículo astral y prestar un mayor servicio a la humanidad. Después de esta iniciación se enseña principalmente al iniciado lo concerniente al plano astral; debe estabilizar su vehículo emocional y aprender a actuar en el plano astral con la misma soltura y facilidad con que lo hace en el plano físico; debe entrar en contacto con los devas astrales; aprender a controlar a los elementales del astral; actuar con facilidad en los subplanos inferiores, y acrecentar el valor y la calidad de su trabajo en el plano físico. En esta iniciación pasa del Aula del Aprendizaje al Aula de la Sabiduría. Entonces se le da especial importancia al desarrollo astral, aunque su equipo mental se desarrolla constantemente. Muchas vidas transcurren entre la primera y segunda iniciaciones. Puede pasar un largo período de encarnaciones antes de perfeccionar el control del cuerpo astral y el iniciado estar preparado para el próximo paso. En forma interesante aparece en El Nuevo Testamento esta analogía en la vida del iniciado Jesús. Pasaron muchos años entre el Nacimiento y el Bautismo, pero en tres años dio los tres pasos restantes. Una vez pasada la segunda iniciación, el progreso es rápido; la tercera y cuarta iniciaciones seguirán probablemente en la misma vida o en la siguiente.

       8  Antes de recibir la cuarta iniciación se intensifica el trabajo de entrenamiento, y la aceleración y acumulación de conocimiento debe ser increíblemente rápida. A menudo el iniciado tiene acceso a la biblioteca de libros esotéricos, y después de esta iniciación no sólo puede entrar en contacto con el Maestro, al que está vinculado y con el cual ha trabajado conscientemente durante largo tiempo, sino también con los Chohanes, el Bodhisattva y el Manu, ayudándolos en cierta medida.

       9  Al recibir la cuarta iniciación, el iniciado domina perfectamente el quinto subplano, por lo tanto, es un adepto (usando el término técnico) en los cinco subplanos inferiores de los planos físico, astral y mental, y está en camino de dominar el sexto. Su vehículo búdico puede actuar en los dos subplanos inferiores de tal plano.

      10  El hombre que recibe la cuarta iniciación, la Crucifixión, suele tener una vida de gran sacrificio y sufrimiento. Es la vida del hombre que hace la Gran Renunciación, y que aún exotéricamente es considerada difícil, intensa y penosa. Todo lo abandona, hasta su perfecta personalidad misma, sobre el altar del sacrificio, y queda despojado de todo. Renuncia a amigos, dinero, reputación, carácter, posición, familia y hasta a la vida misma.

      11  Después de la cuarta iniciación, no queda mucho por hacer, El dominio del sexto subplano prosigue rápidamente, y se coordina la materia de los subplanos superiores al búdico. Al iniciado se le permite tener una más íntima fraternidad en la Logia, y su contacto con los devas es más completo. Va agotando rápidamente los recursos del Aula de Sabiduría, y dominando los más intrincados planes y gráficos. Se hace muy versado en la significación del color y del sonido; puede manejar la ley en los tres mundos y hacer contacto con su mónada, con más libertad que la mayoría de la raza humana con sus egos. Tiene también a su cargo gran trabajo; enseña a muchos discípulos; ayuda en muchos planes, y reúne bajo su dirección a quienes deben ayudarlo en el futuro. Esto se refiere únicamente a los que se quedan para ayudar a la humanidad en este globo. Más adelante nos ocuparemos de algunas líneas de trabajo que se extienden ante el adepto, si trasciende el servicio en la tierra.

      12  La aplicación del Cetro de la Iniciación por el Bodhisattva, en las dos primeras iniciaciones, capacita al iniciado para lograr el control y la utilización de la fuerza del yo inferior, la verdadera energía santificada de la personalidad dedicada al servicio; en la tercera iniciación, la aplicación del Cetro por el único Iniciador, pone a disposición, más ampliamente, la fuerza del yo superior o ego, y activa en el plano físico toda la energía acumulada en el vehículo causal durante numerosas encarnaciones. En la cuarta iniciación puede utilizar la energía de su grupo egoico en bien de la evolución planetaria, y en la quinta dispone de la fuerza o energía del planeta (esotéricamente comprendida y no simplemente como fuerza o energía del mundo material). Durante las cinco iniciaciones, estos dos grandes Seres, el Bodhisattva primero y luego el Iniciador Uno, el Señor del Mundo y Sanat Kumara, son sucesivamente los administradores o hierofantes. Después de estas ceremonias, si el iniciado decidiera recibir las dos iniciaciones finales que puede recibir en nuestro sistema solar, entra en actividad un tipo superior de energía, expresión del Yo Uno, que sólo podemos insinuar. En la séptima iniciación, ese Ser, de Quien Sanat Kumara es la manifestación, el Logos de nuestro esquema en Su propio plano, Se convierte en el Hierofante. En la sexta iniciación, la expresión de esta Existencia en un plano intermedio, un Ser que debe permanecer innominado, empuña el Cetro y administra el juramento y el secreto. En estas tres manifestaciones de gobierno jerárquico  Sanat Kurnara en la periferia de los tres mundos, el Ser innominado en los confines de los altos planos de la evolución humana, y el mismo Espíritu planetario en la etapa final tenemos las tres grandes manifestaciones del Logos planetario. En la grande y final iniciación afluye, a través del Logos planetario, el poder del Logos solar, el cual revela al iniciado que lo Absoluto es la conciencia en su máxima expresión, aunque en la etapa de la existencia humana debe considerarse al Absoluto como inconsciencia.

      13  El procedimiento para estimular a los egos humanos por medio de graduadas instrucciones, y la aplicación de la fuerza eléctrica dinámica del Cetro, se emplean actualmente en tres de los planetas de nuestro sistema. Se instituye en cada cuarta ronda, y su principal interés reside en que para la cuarta Jerarquía creadora, en cada cuarta cadena y cuarto globo, durante la cuarta ronda, la iniciación más importante es la cuarta, la Crucifixión. La cuarta Jerarquía creadora es la suma expresión de la voluntad consciente y el sacrificio del Logos solar, y el gran símbolo de la unión inteligente del espíritu y la materia. De ahí el lugar preeminente de la cuarta iniciación, con su presentación de las verdades cósmicas, y su síntesis del propósito de este sacrificio fundamental.

      14  No es posible revelar aquí el orden de aplicación de los distintos tipos de energía ni decir en qué iniciación el hombre se pone en contacto con aquéllos.  Estos hechos involucran los secretos de los misterios y no es conveniente revelarlos. Otros tipos de fuerza provenientes de ciertos esquemas planetarios, lo mismo que desde centros cósmicos, son puestos en acción por el iniciador y trasmitidos por medio del Cetro a los distintos centros, de los tres vehículos del iniciado: mental, astral y etérico. En la cuarta iniciación un especializado tipo de fuerza, procedente de un centro cuyo nombre debe permanecer innominado, es aplicado al cuerpo causal del hombre, siendo una de las causas de su desintegración final.

      15  Es interesante la función que desempeñan en la iniciación los tres Kumaras o Budas de Actividad. Son tres aspectos del aspecto Uno y discípulos de Sanat Kumara. Aunque sus funciones son muchas y diversas y conciernen principalmente a las fuerzas y energías de la naturaleza y a la dirección de los agentes constructivos, tienen una conexión vital con el aspirante a la iniciación, pues encarnan a la fuerza o energía de uno de los tres subplanos superiores del plano mental. Por lo tanto, en la tercera iniciación, uno de estos Kumaras transmite al cuerpo causal del iniciado la energía que destruye la materia del tercer subplano, produciendo parte de la destrucción del vehículo. En la cuarta iniciación otro Buda trasmite fuerza del segundo plano y, en la quinta, la fuerza del primer subplano pasa de modo similar a los átomos restantes del vehículo causal, determinando la liberación final. El trabajo del segundo Kumara con la fuerza del segundo subplano, es el más importante de nuestro sistema solar, en relación con el cuerpo egoico, y produce su completa desintegración, mientras que la aplicación final hace que los átomos, que constituyen ese cuerpo, se dispersen.

      16  Como policromo Loto de nueve pétalos, que están colocados en tres círculos alrededor de un conjunto central de tres pétalos herméticamente cerrados, los cuales protegen lo que en los libros orientales se denomina "la Joya en el Loto". Este Loto es de rara belleza, palpitante de vida y radiante, en todos los colores del arco iris; en las tres primeras iniciaciones los tres círculos se revelan por orden correlativo hasta que en la cuarta iniciación el iniciado se encuentra ante una revelación mayor y conoce el secreto de lo que encierra el capullo central. A este respecto, la tercera iniciación difiere algo de las otras, pues por el poder de un Hierofante aún más excelso que el Bodhisattva, se conoce por primera vez el fuego eléctrico del espíritu puro, latente en el corazón del Loto.

      17  En la cuarta iniciación, el iniciado comparece ante la Presencia de ese aspecto de Sí mismo denominado "Su Padre en los Cielos”. Se lo enfrenta con su propia mónada, esa esencia espiritual pura, existente en el plano más elevado, excepto uno, que es para su ego o yo superior, lo que ese ego es para la personalidad o yo inferior.

      18  La mónada se manifiesta en el plano mental en forma triple, por medio del ego; pero todavía faltan todos los aspectos de la mente, tal como la comprendemos. El ángel solar con quien estaba en contacto, se retira; la forma mediante la cual actuaba (el cuerpo egoico o causal) desaparece y sólo queda el amor-sabiduría y esa voluntad dinámica que es la característica principal del espíritu. El yo inferior sirvió para los propósitos del ego y fue descartado; de igual modo el ego sirvió a los designios de la mónada y ya no hace falta; el iniciado se ve libre de ambos, plenamente liberado y es capaz de entrar en contacto con la mónada, así como anteriormente aprendió a entrar en contacto con el ego. Para las restantes manifestaciones en los tres mundos, está regido sólo por la voluntad y el propósito autoiniciados y crea su cuerpo de manifestación, controlando (dentro de las limitaciones kármicas) sus propios períodos y ciclos. El karma que aquí se menciona es el planetario, no el personal. En la cuarta iniciación entra en contacto con el aspecto amor de la mónada y, en la quinta, con el aspecto voluntad, así completa sus contactos, responde a todas las vibraciones necesarias y es el amo de los cinco planos de la evolución humana.

      19  Se le revela una parte de los planes del Logos planetario y esta visión incluye la revelación del plan y del propósito en lo que al planeta concierne, aunque todavía la visión sea confusa respecto a esos planes, en su relación planetaria. Esto lleva al iniciado, por medio de una serie de graduados conocimientos, a los portales de la cuarta iniciación. Con la total liberación del iniciado de las ataduras en los tres mundos y la ruptura de todas las ligaduras de las limitaciones kármicas, amplía enormemente la visión y puede decirse que por primera vez se da cuenta de la amplitud del propósito planetario y del karma en el esquema. Habiendo ya ajustado su karma personal, relativamente de poca importancia, puede dedicarse a agotar el karma planetario y también abocarse a desarrollar los planes de largo alcance de esa gran Vida que incluye a todas las vidas menores. No sólo alcanza el pleno reconocimiento del propósito y los planes de toda la evolución en su propio esquema planetario, la Tierra, sino que incluye en su radio de conocimiento, ese esquema planetario que es el complemento o polo opuesto de nuestra Tierra. Comprende la interrelación existente entre los dos esquemas y se le revela el vasto propósito dual. Se le demuestra que este plan debe convertirse en un solo plan unido y de allí en adelante dedica todas sus energías a colaborar en forma planetaria, a medida que el plan se desarrolla, mientras trabaja con las dos grandes evoluciones en nuestro planeta, la humana y la dévica, y a través de ellas. Esto concierne al establecimiento de los reajustes y a la aplicación gradual de  la energía para estimular los diversos reinos de la naturaleza y, mediante la fusión de todas las fuerzas de la naturaleza, acelerar la interacción de la energía entre los dos esquemas. De este modo los planes del Logos solar pueden consumarse a medida que se desarrollan por medio de los dos Logos planetarios. El manejo de la energía solar, en pequeña escala, es ahora privilegio del iniciado, pues no sólo se lo admite en la cámara del concilio de su propia Jerarquía, sino que se le permite asistir cuando otros agentes planetarios están reunidos con el Señor del Mundo y los dos grandes dirigentes departamentales.

      20  Cuando ha llegado el momento de recibir la cuarta iniciación, se ha realizado el trabajo de destrucción; cumplida su función, el ángel solar retorna a su propio lugar y las vidas solares buscan su punto de emanación. La vida dentro de la forma asciende triunfalmente al seno de su "Padre en los Cielos", así como la vida dentro del cuerpo físico, en el momento de la muerte, busca su fuente, el ego. Esto lo realiza en cuatro etapas:

      21  En esta iniciación, como ya se ha dicho, el Hierofante es el Señor del Mundo, no sólo se le otorga la Palabra para el plano mental inferior, sino que también se le confía una Palabra que sintetiza las tres Palabras para los tres mundos. Ésta se da al iniciado como tema de meditación, hasta recibir la cuarta iniciación, pero se le prohibe que la emplee hasta la liberación final, pues proporciona completo control sobre los tres planos inferiores.

      22               En la cuarta iniciación se otorga la Palabra para el plano mental superior.

      23  Por el conocimiento así impartido y el progreso logrado por el iniciado, al estudiar la ley de analogía, puede comprenderse en vasta escala el manejo de las mismas fuerzas dentro del esquema planetario y del sistema solar. Se le revela el método de desarrollo en las tres primeras rondas y comprende teórica y prácticamente el proceso evolutivo en sus primeras etapas. Posee la clave de los tres reinos inferiores de la naturaleza y ciertas ideas acerca del tema de la polaridad, unificación y unión esenciales, que comienzan a estar dentro del alcance de su conciencia, y sólo espera que en la cuarta iniciación se complete la revelación.

      24  En la cuarta iniciación se le revela otro de los grandes secretos llamado "el misterio de la polaridad" y la clave de la significación del sexo en cada sector de la naturaleza, en todos los planos. No es posible decir mucho sobre esto. Todo lo que puede hacerse es enumerar algunos de los temas sobre los cuales proporciona la clave, agregando que este secreto es de vital importancia en nuestro esquema planetario debido al punto de evolución de nuestro propio Logos planetario, el cual se halla en la etapa en que busca conscientemente la unificación con su polo opuesto, otro Logos planetario. Los temas sobre los cuales este secreto arroja luz son:

      25  A los tres puntos mencionados puede agregarse brevemente de la entrada y salida de cualquier rayo particular. Lo poco que puede decirse sobre este punto que ofrece la mayor dificultad, podría resumirse en las tres afirmaciones siguientes: Primero, las iniciaciones recibidas en los cuatro rayos menores no poseen la misma cualidad que las iniciaciones recibidas en los tres mayores. Esto se complica parcialmente por el hecho de que en el esquema planetario, durante la evolución cíclica, un rayo menor puede considerarse temporariamente como rayo mayor. Por ejemplo, en el actual momento de nuestro esquema planetario, el séptimo Rayo de Ley u Orden Ceremonial es considerado mayor, por ser un rayo de síntesis, en el cual el Mahachoan fusiona Su trabajo. Segundo, las tres primeras iniciaciones se reciben en el rayo del ego y vinculan al hombre con la Gran Logia Blanca; las dos últimas se reciben en el rayo de la mónada y producen un definido efecto en el sendero de servicio que luego escogerá el adepto. Esta afirmación debe relacionarse con la expuesta anteriormente, donde se dice que la quinta iniciación convertía al hombre en miembro de la Gran Logia o Hermandad de Sirio, siendo literalmente la primera de las iniciaciones de Sirio. La cuarta iniciación es la síntesis de las iniciaciones, en el Umbral de la Logia de Sirio. Por último, de acuerdo al rayo en que se recibe la iniciación, depende grandemente el siguiente sendero de servicio.

      26  Cuerpo causal. Desde el punto de vista del plano físico, no es un cuerpo subjetivo ni objetivo. Es el centro de la conciencia egoica, y está formado por la conjunción de budi y manas. Es relativamente permanente, pues subsiste durante el cielo de encarnaciones y se desvanece después de la cuarta iniciación, cuando el hombre ya no debe reencarnar.

la conciencia del atomo

la curacion esoterica

       1  c.            Está vinculado a la triple personalidad por medio del antakarana, que los discípulos e iniciados están en proceso de construir, y alcanza su plena utilidad sólo después de la destrucción del cuerpo causal, en la cuarta iniciación.

       2  h.            Este centro, teniendo sólo dos pétalos, no es un verdadero loto en el mismo sentido que los demás centros. Sus pétalos están compuestos de 96 pétalos menores o unidades de fuerza (48 + 48 = 96) pero éstos no tornan la forma de flor de los otros lotos. Se abren, como las alas de un avión, a la derecha y a la izquierda de la cabeza y simbolizan el sendero de la derecha y el de la izquierda, los caminos de la materia y del espíritu. Constituyen, por lo tanto, simbólicamente, los dos  brazos de la Cruz, en la cual el hombre está crucificado, dos corrientes de energía o de luz, cruzadas oblicuamente a través de la corriente de vida que desciende de la mónada a la base de la columna vertebral, pasando a través de la cabeza.

       3  Existen cuatro redes. Cuando la cuádruple personalidad está altamente desarrollada y el centro ajna va despertando, entonces estas redes desaparecen lenta y gradualmente, normal y automáticamente. Las redes de la cabeza son de calidad superior y biseccionan el cráneo, horizontal y verticalmente. De esta manera simbolizan la Cruz sobre la cual es crucificado el Hijo de Dios.

       4  1.            La Ley de la Deuda Kármica, rige la vida en los tres mundos de la evolución humana y termina totalmente en la cuarta iniciación.

       5  Tenemos, ante todo, la constante repetición de la realidad de la muerte física, siéndonos familiar, si sólo lo comprendiéramos, por su extremada frecuencia. Este reconocimiento podría eliminar rápidamente el actual temor a la muerte. Existe también la “segunda muerte”, mencionada en La Biblia, que en este ciclo planetario está asociada con la muerte de todo control astral en el ser humano. En sentido más amplio, esta segunda muerte es consumada en la cuarta iniciación, donde también muere la aspiración espiritual, pues ya no es necesaria; la Voluntad del iniciado es ahora firme e inamovible y la sensibilidad astral ya no es necesaria.

       6  Existe una curiosa contraparte de esta experiencia en un nivel muy inferior, cuando tiene lugar la muerte de todas las emociones astrales del aspirante individual, en el momento de la segunda iniciación. Constituye un episodio completo y es conscientemente registrado. Entre las iniciaciones segunda y tercera el discípulo debe demostrar continuamente que no responde al astralismo y emocionalismo. La segunda muerte, a la que me refiero, tiene que ver con la muerte o la desaparición del cuerpo causal en el momento de la cuarta iniciación; ésta marca la terminación de la construcción del antakarana y la institución de una relación directa, ininterrumpida y continua entre la Mónada y la personalidad.

       7  Un Maestro aprende el significado de cada forma limitadora, asume el control y aplica la ley en el plano que corresponde a la forma. Habiendo trascendido la forma, la desecha por otras formas superiores. Así progresa constantemente a través del sacrificio y de la muerte de la forma. Reconoce que ella siempre aprisiona, que hay que sacrificarla y morir para que la vida interna progrese rápidamente hacia adelante y arriba. El camino de resurrección presupone  la crucifixión y la muerte; luego conduce al Monte donde tendrá lugar la Ascensión.

       8  Segundo: El alma entonces se prepara para la futura cuarta iniciación. Es básicamente una experiencia monádica, y da por resultado -como bien saben- la desaparición o destrucción del vehículo del alma o cuerpo causal, y el establecimiento, por lo tanto, de una relación directa entre la mónada en su propio plano y la personalidad recientemente creada, vía el antakarana.

       9   Esta ley indica que el triple hombre inferior puede ser destruido por la enfermedad debido a que no está controlado por el alma. La enfermedad se aloja en el cuerpo físico, cuando la libre afluencia de la energía, que se vierte desde el alma, está inhibida y limitada. El hombre verdadero, el alma en su propio plano, administra debidamente al organismo físico su energía creadora y regeneradora. Cuando existe una total e inobstruída afluencia del alma, hacia los siete centros vitalizadores, tenemos la perfecta salud que manifiesta el iniciado de cuarto grado, a no ser que en su caso le sea aplicado un karma experimental o iniciador. No obstante, como regla general y aparte de estas condiciones planetarias, un iniciado de alto grado no necesita un curador, pues nada en él requiere ser curado.

      10  Será interesante que correlacionen lo que he dicho en otros escritos acerca de los ojos, con lo que acabo de decir. Como bien saben, y está establecido en La Doctrina Secreta, el ojo derecho es el “ojo de budi” y el izquierdo “el ojo de manas” -esto se refiere (en lo que respecta a budi) a la mente superior y al hombre tal como finalmente aparecerá. En el ser humano común y antes de que adquiera perfección, el ojo derecho, cuando está dirigido conscientemente a un objeto, trasmite la energía del cuerpo astral, y el ojo izquierdo dirige la energía de la mente inferior. Entre ambos ojos rectores tenemos el centro ajna, similar a un tercer ojo o agente directriz para las energías mezcladas y fusionadas de la personalidad; relacionado a este tercer ojo, a medida que despierta y entra en función activa, tenemos lo que llamamos “el ojo del alma”; punto situado en el centro más elevado de la cabeza. El ojo del alma puede trasmitir y trasmito energía al centro ajna, siendo él mismo agente (antes de la cuarta iniciación) de la energía de la Tríada espiritual. Esta relación esotérica sólo se establece cuando el alma domina su instrumento, la personalidad, y pone bajo su dirección todas las actividades inferiores del plano físico.

      11  Sin embargo, establecida la armonía, el trabajo del curador consiste simplemente en mantener firme la relación; no debe permitirse interferencia alguna en el trabajo que realiza el alma del paciente, iniciado por la ayuda del curador. El Maestro Jesús en la Cruz no pudo responder a ningún proceso salvador (aunque así lo hubiera deseado), porque el cuerpo del alma -como sucede siempre en la cuarta iniciación- fue destruido; nada  hubiera podido responder al poder evocador de una persona foránea, interesada o amorosa. Como un adepto y alguien en quien la conciencia monádica estaba firmemente establecida, los poderes de que Jesús disponía no pudieron ser utilizados en la salvación de su cuerpo físico. Además debe recordarse que Él no tuvo ningún deseo de salvarlo, porque ya poseía el poder (demostrado más tarde en la historia de El Evangelio) de crear un cuerpo a voluntad para satisfacer sus necesidades. El pecado sutil y subjetivo de los apóstoles consistió en que no se interesaron en evocar la viviente actividad del Maestro para Su propio bien (aunque Él no lo hubiera aceptado; pero ellos lo ignoraban), sino que estaban totalmente preocupados por su propio sufrimiento. Aunque trataran de evocarla hubiera sido inútil, pero el bien que les pudo proporcionar y la revelación que hubieran recibido acerca de la inmortalidad del alma, los habría iluminado enormemente y quizás traído un cristianismo erigido alrededor de un Cristo viviente y no de un Cristo muerto.

      12  El último párrafo de la Ley no puede ser interpretado de la misma manera ni aplicado de ese modo; concierne únicamente “al trance de pasar al más allá” o a “la eliminación de los impedimentos”, por los discípulos e iniciados avanzados. Esto lo aclaran las palabras, “Oh Naciente Uno” -término aplicado únicamente a quienes han recibido la cuarta iniciación y no están sujetos a ningún aspecto de la naturaleza forma, aunque sea una forma tan superior o trascendental como el alma en su propio vehículo, el cuerpo causal o el loto egoico. También debe desarrollarse la facilidad de responder a esta ley en las primeras etapas del discipulado, cuando el oído, la respuesta y la obediencia ocultas están desarrolladas y alcanzan su extensión en los niveles superiores de la experiencia espiritual. Además deben considerarse palabras y frases, si queremos comprender su verdadero significado.

      13  No tengo la intención de tratar aquí el sonido creador, fuera de llamarles la atención sobre el hecho de que es creador. El Sonido, primera indicación de la actividad del Logos planetario, no es una palabra, sino un pleno y reverberante sonido, conteniendo en sí todos los otros sonidos, los acordes y ciertos tonos musicales (denominados “la música de las esferas”) y disonancias,  desconocidas aún para los oídos modernos. Este Sonido debe ser reconocido por el “Naciente Uno” y al que debe responder, no sólo por el sentido del oído y de sus analogías más elevadas, sino a través de una respuesta de cada parte y aspecto de la naturaleza forma en los tres mundos. Recordaré también que desde el ángulo de la cuarta iniciación, también al vehículo egoico, el cuerpo del alma, se lo considera y trata como parte de la naturaleza forma.

      14   Aunque la “destrucción del Templo de Salomón”  tiene lugar en el momento de la cuarta iniciación, esas cualidades, de las que estaba compuesto, han sido absorbidas en los vehículos que el iniciado utiliza para Sus contactos en los tres mundos. Ahora esencialmente es la esencia de todos Sus cuerpos y -desde Su punto de vista y comprensión técnica- debe tenerse en cuenta que todo el plano mental es uno de los tres planos que constituyen el plano físico denso cósmico; esto frecuentemente lo olvidan los estudiantes, que casi invariablemente ubican el cuerpo del alma y el átomo mental permanente fuera de los límites de la forma y lo que denominan los tres mundos. Técnicamente, y desde ángulos superiores, ello no es así, y este hecho cambia y condiciona definidamente el pensamiento y trabajo del iniciado del cuarto grado y los superiores. También explica la necesidad de que desaparezca el cuerpo egoico.

      15   Podrá verse aquí por qué he acentuado el hecho de que el iniciado es el receptor de la cualidad esencial, o cualidades, que la forma ha revelado y desarrollado y el alma absorbido. En esta crisis particular, el iniciado, en el Ashrama o “en su camino glorioso hacia el Lugar donde mora el Señor” (Shamballa), resume o contiene en sí mismo todo el bien esencial que ha acumulado en el alma antes de la destrucción del cuerpo del alma en la cuarta iniciación. Él sintetiza en sí el conocimiento y la sabiduría de eones de lucha y paciente sufrimiento. Nada más puede adquirirse adhiriéndose al alma o a la forma. Ha absorbido todo lo que ellas poseían, que podría arrojar luz sobre la espiritual Ley de Sacrificio. Es interesante observar cómo el alma se convierte aquí en simple intermediario entre la personalidad y el iniciado de alto grado. Ahora nada queda por relatar, informar o transmitir y -a medida que el Sonido reverbera- el alma desaparece, como testimonio de respuesta. Sólo es un cascarón vacío, pero su sustancia es de un orden tan elevado que se convierte en parte integrante del nivel búdico y la función que allí desempeña es etérica. Renuncia al principio vida, retornando al depósito de la vida universal.

la educacion en la nueva era

la exteriorizacion de la jerarquia

       1  Por esta razón, la enseñanza esotérica acentúa el hecho de  que el alma del hombre es un Señor de Sacrificio y de persistente y amorosa Devoción, dos cualidades sobresalientes de la Vida de Shamballa, sostenedoras y dadoras de vida. Esto es una eterna devoción al bien del todo, o la expresión del espíritu de síntesis y sacrificio, a fin de que todas las vidas menores (tales como las personificadas en la personalidad del hombre) puedan nuevamente resucitar a la "resurrección que está en Cristo" mediante la crucifixión o el sacrificio del alma, en la Cruz de la Materia.

       2  Este pensamiento, además, otorga significación a la vida crística sobre la tierra, pues llevó a cabo nuevamente para nosotros un eterno proceso, exteriorizándolo de tal manera que se convirtió en símbolo del móvil de todo el universo manifestado, impulso que deberá dirigimos a cada uno de nosotros -crucifixión y muerte, resurrección y Vida, y la consiguiente salvación de la totalidad.

       3  El resultado de lo que está sucediendo hoy, tarde o temprano debe producir la unificación de todas las naciones y pueblos. La unificación es siempre (de acuerdo a la ley evolutiva) la consecuencia del sacrificio. El sacrificio del Cristo fue el símbolo y la garantía de esto, pues Su vida y actividades fueron impulsadas por el Espíritu de Paz. Así como Él hizo de "dos un nuevo hombre, trayendo la paz" (Ef. 2:15), así por la dualidad alma y cuerpo, la humanidad está logrando hoy los mismos fines; el resultado de esta etapa final de la era pisceana será la fusión en la conciencia de alma y cuerpo. La era acuariana demostrará una creciente expresión de esta unificación, llevada a cabo en la crucifixión de la humanidad en el momento actual. La diferencia entre esta etapa futura y la del pasado es que, en el pasado el alma buscó este desarrollo y unificación y (desde el ángulo de la evolución) fue lenta y gradualmente alcanzado, pero en el futuro será conscientemente buscado, logrado y reconocido por el hombre en el plano físico como resultado del periodo actual de "dar" al todo lo mejor que el individuo puede dar.

       4  Si las vidas y enseñanzas de estos dos grandes Avatares pueden ser comprendidas y forjadas nuevamente en la vida de los hombres, en el mundo de los asuntos humanos, en el ámbito del pensamiento humano y en la palestra de la vida diaria, el presente orden mundial (que en la actualidad es, en gran medida, desorden) puede ser modificado y cambiado, para que un nuevo mundo y una nueva raza de hombres puedan venir gradualmente a la existencia. La renunciación y la voluntad de sacrificio debería ser la nota clave del período intermedio después de la guerra, previamente a la inauguración de la nueva era.

       5  No olviden un punto importante. La Jerarquía misma es la consecuencia de la actividad y de la aspiración de la humanidad, y ha sido creada por ésta. Sus miembros son seres humanos que han vivido, sufrido, fracasado, realizado, triunfado, soportado la muerte y pasado por la experiencia de la resurrección. Son de la misma naturaleza de quienes hoy luchan con los procesos de desintegración, pero que, a pesar de todo, llevan en sí la simiente de la resurrección. Los miembros de la Jerarquía conocieron y dominaron todos los estados de conciencia; los dominaron como hombres, garantizando así a la humanidad la misma realización máxima. Tenemos la tendencia a considerar a los miembros de la Jerarquía como radicalmente distintos de la humanidad, olvidando que la Jerarquía es una comunidad de hombres triunfantes que se sometieron anteriormente a los fuegos purificadores del diario vivir, trabajaron por su propia salvación como hombres y mujeres del mundo, comerciantes, marido y mujer, y como agricultores y gobernantes; por lo tanto, conocen la vida en todas sus fases y graduaciones. Superaron las experiencias de la vida. Su Gran Maestro es Cristo; pasaron por las iniciaciones del nuevo nacimiento, del bautismo, de la transfiguración, de la crucifixión final y la resurrección. Pero continúan siendo hombres; se diferencian de Cristo en que Éste, el primero de nuestra humanidad que alcanzó la divinidad, el Primogénito de una gran familia de hermanos (según lo expresa San Pablo), el Maestro de Maestros e Instructor de ángeles y hombres, fue considerado tan puro, tan santo y tan iluminado, que se le permitió personificar para nosotros, el gran principio cósmico del amor; de esta manera, Él reveló, por primera vez, la naturaleza del corazón de Dios.

       6  Es innecesario extendernos aquí, acerca del mundo al que Ellos tratan de ayudar y salvar. Los verdaderos pensadores conocen el estado actual de la humanidad. Devastación, crucifixión, masacre y muerte, predominan; tristeza, dolor, desilusión y pesimismo condicionan el pensamiento y las reacciones de millones de seres; mientras que la situación de las masas, indefensas e irreflexivas, ha llegado a un inconcebible sufrimiento. La ignorancia, la incomprensión y el egoísmo de los hombres, en todas partes, especialmente en los países que escaparon a los estragos de la guerra, agravan la situación. No obstante, la Jerarquía encara hoy con serenidad y confianza Su ardua tarea.

la luz del alma

       1  En la época atlante, el progreso de los hijos de los hombres se lograba mediante la imposición de dos yogas. Primero, la conocida con el nombre de Laya Yoga, la Yoga de los centros, que produjo la estabilización del cuerpo etérico y de los centros en el hombre, y el desarrollo de la naturaleza astral y síquica. Más tarde el Bhakti Yoga, resultado del desarrollo del cuerpo emocional o astral, fue incorporado al Laya Yoga, sentándose las bases de ese misticismo y devoción, que ha sido el incentivo fundamental de nuestra particular raza raíz aria. El objetivo, en esa época, era la cuarta iniciación. El tema de estas grandes iniciaciones está tratado con mayor extensión en el libro Iniciación Humana y Solar.

       2  1.            Las limitaciones no le afectan. Ya no está limitado, encerrado ni confinado por el cuaternario inferior. Tampoco está crucificado en la cruz de la materia. Las cuatro envolturas inferiores (densa, etérica, emocional y mental) ya no constituyen su prisión. Sólo son meros instrumentos que puede utilizar o abandonar a voluntad. Su voluntad actúa libremente, y si permanece en la región de los tres mundos, es por propia decisión, y su autoimpuesta limitación puede terminar a voluntad. Es amo en los tres mundos, un Hijo de Dios, que domina y controla las creaciones inferiores.

       3  Bhakti Yoga fue la "soberana" ciencia de la última raza raíz, la atlante, así como Raja Yoga es la gran ciencia de nuestra civilización aria. Bhakti Yoga hacía de cada exponente un arhat o lo conducía a la cuarta iniciación; Raja Yoga los convierte en adeptos y los lleva al portal de la quinta iniciación. Ambas conducen a la liberación, porque los arhats se liberan del ciclo de renacimiento, pero el Raja Yoga les otorga la libertad para prestar un total servicio y trabajar como Magos Blancos. Bhakti Yoga es la yoga del corazón y del cuerpo astral.

       4  Durante el proceso de encarnación, el vidente o alma, está sumergido en la gran ilusión o maya, y es prisionero de sus propias formas y creaciones mentales. y también de las de los tres mundos. Se considera a sí mismo como parte del mundo fenoménico. Cuando por medio de la experiencia y discriminación es capaz de discernir entre sí mismo y dichas formas, puede proseguir el proceso de liberación y, oportunamente, culminar en la gran renunciación, la cual, de una vez por todas, libera al hombre de los tres mundos.

       5  Una vez alcanzados estos tres aspectos de la liberación, y cuando el hombre ya no está dominado por el agua, la ciénaga o la vida del plano físico, obtiene el "poder de ascensión" y puede ascender a voluntad a los cielos. El Cristo u hombre espiritual, puede permanecer en el monte de la Ascensión, después de haber experimentado las cuatro crisis o puntos de control, desde el nacimiento a la crucifixión. De esta manera "udana" o vida ascendente, se convierte en el factor controlador, y la vida descendente deja de regir.

la reaparicion de cristo

       1  Sin embargo, antes de que Él pueda venir con sus discípulos, tendrá que desaparecer nuestra actual civilización. En el siglo próximo comenzaremos a comprender el significado de la palabra "resurrección", y la nueva era comenzará a revelar sus profundos propósitos e intenciones. Como primer paso, la humanidad debe resurgir después de la muerte de su civilización y de sus antiguas ideas y modos de vivir, abandonar sus metas materialistas y su detestable egoísmo y avanzar hacia la clara luz de la resurrección. Éstas no son palabras simbólicas ni místicas, sino parte del ámbito general que circundará el período de la Reaparición del Cristo, tan real como el ciclo de conferencias que tan afanosamente se están organizando ahora. Cuando vino Cristo en su anterior venida, nos enseñó el verdadero significado de la Renunciación o Crucifixión; esta vez su mensaje versará sobre la vida de resurrección. El presente ciclo de conferencias prepara a los hombres para las relaciones humanas, aunque parezcan ser hoy de naturaleza ampliamente divergente; pero los factores más importantes son el pensamiento y el interés humanos, destinados a establecer la necesidad, los objetivos involucrados y los medios a emplearse. El período de resurrección que Cristo inaugurará, el cual constituirá Su trabajo excepcional  dentro del cual tendrán cabida todas sus actividades   será el resultado de la fermentación y germinación que ya tienen lugar hoy en el mundo, constituyendo su evidencia externa las numerosas conferencias.

       2  Él conocía y comprendía plenamente el plan y sus metas, técnicas y leyes, su energía (la del amor) y también la íntima y creciente relación entre la Jerarquía espiritual  y la humanidad. En el punto máximo en que obtuvo pleno conocimiento, y en Su total entrega para realizar el sacrificio necesario de Su vida, a fin de cumplir el Plan, se produjo súbitamente una gran expansión de conciencia. El significado, la intención, el propósito de todo ello y la abarcante Idea divina (tal como existía en la mente del Padre), penetró en Su alma, no en Su mente, porque  la revelación fue mucho más grande que la mente. Pudo ver con más profundidad que nunca el significado de la divinidad; entonces el mundo de significados y el mundo de los fenómenos se desvanecieron y lo perdió todo, esotéricamente hablando. Nada le quedó de la energía de la mente creadora ni de la energía del amor. Fue despojado de todo aquello que le había hecho la vida llevadera y plena de significado. Un nuevo tipo de energía estuvo disponible  la energía de la vida misma, impregnada de propósito y activada por la intención. Pero era nueva y desconocida, y hasta ese momento incomprendida. Por primera vez percibió con claridad la relación que existía entre la voluntad, que hasta entonces se había expresado en su vida por medio del amor, y el trabajo creador de inaugurar la nueva dispensación. En ese momento pasó por el Getsemaní, la etapa de la Renunciación. Le fue revelado lo más grande, lo más vasto y lo más incluyente, perdiéndose de vista en esa visión todo lo que hasta ahora parecía tan vital e importante.

       3  3. Entonces, en el Huerto de Getsemaní, exclamó: "Padre, no mi voluntad sino la Tuya sea hecha", indicando con ello que comprendía el destino divino. El significado de estas palabras no implica (como a menudo lo afirman los teólogos cristianos) aceptar el sufrimiento de un futuro infortunado y la muerte. Es la exclamación evocada por Su verdadera comprensión de las implicaciones universales de Su misión y el intenso enfoque de Su vida en sentido universal. La experiencia de Getsemaní es excepcionalmente posible sólo para aquellos Hijos de Dios que han alcanzado esta poco común etapa de evolución, no tenía ninguna conexión con el episodio de la crucifixión, como los comentaristas ortodoxos afirman.

       4  El Cristo también se refirió al poder magnético de la voluntad cuando dijo: "Yo, si soy ascendido, atraeré a todos los hombres hacia Mí". Esto no se refiere a la crucifixión, sino a la voluntad magnética de Cristo, de llevar a todos los hombres que viven en el mundo de los valores materiales, por intermedio del Cristo inmanente en cada corazón, al mundo del reconocimiento espiritual. No se refería a la muerte sino a la vida; tampoco a la Cruz sino a la resurrección. En el pasado, la tónica de la religión cristiana ha sido la muerte simbolizada por la muerte de Cristo, muy deformada por San Pablo en su esfuerzo por fusionar la nueva religión que estableció el Cristo, con la antigua religión de la sangre de los judíos. La meta de toda enseñanza religiosa en el mundo durante el ciclo que Cristo inaugurará después de Su reaparición, consistirá en la resurrección del espíritu en el género humano; se pondrá el énfasis sobre la vivencia de la naturaleza crística en todo ser humano y el empleo de la voluntad para lograr esta viviente transfiguración de la naturaleza inferior. La prueba de ello será el Cristo resucitado. Este "Camino de Resurrección" es el Camino radiante, el camino iluminado que conduce al hombre de una expresión de la divinidad a otra; es el camino que expresa la luz de la inteligencia, la radiante sustancia del verdadero amor y la voluntad inflexible que no permite ninguna derrota ni deserción. Tales son las características que pondrán en evidencia el Reino de Dios.

       5  Es esencial que exista hoy un mayor conocimiento respecto al "centro donde la voluntad de Dios es conocida". El público debería poseer cierto, conocimiento respecto a este elevado centro espiritual al cual  si hemos de creer en el Evangelio   Cristo mismo siempre le prestó atención. Frecuentemente leemos en el Nuevo Testamento que "el Padre  Le habló" o que "Él oyó una voz" inaudible para otros, o que se oyeron las palabras "Éste es mi Hijo Amado". Repetidas veces leemos que Le fue otorgado el sello de aprobación  como se lo denomina espiritualmente. Sólo el Padre, el Logos Planetario, "Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser" (He. 17,28), el Señor del Mundo, el Anciano de los Días (Da. 7,9), puede pronunciar esta palabra final de aprobación. Como bien sabemos, el Maestro Jesús ha pasado por cinco crisis o iniciaciones  --el Nacimiento en Belén, el Bautismo, la Transfiguración, la Crucifixión y la Resurrección. Pero detrás de esta evidente y práctica enseñanza subsiste una corriente subterránea o pensamiento de algo mucho más elevado y de gran importancia: la Voz de aprobación del Padre reconociendo lo que Cristo realizó.

       6  4 . Finalmente con el triunfo de la Crucifixión o gran Renunciación (como se la denomina con más exactitud en Oriente), Cristo introdujo por primera vez en la Tierra un tenue hilo de la Voluntad divina proveniente del Hogar del Padre (Shamballa), que pasó a la comprensiva custodia del Reino de Dios y, por intermedio del Cristo, fue presentado a la humanidad. Mediante la complementación de ciertos grandes Hijos de Dios, los tres aspectos divinos o característicos de la divina Trinidad  voluntad, amor e inteligencia  , se convirtieron en parte de los pensamientos y aspiraciones humanos. Los cristianos son propensos a olvidar que el Cristo no pasó sobre la cruz la agonía de las últimas horas, sino en el Huerto de Getsemaní. Entonces en agonía y casi sin esperanzas, Su voluntad se sumergió en la voluntad del Padre, exclamando: "Padre, hágase Tu voluntad, no la mía" (Le. 22,42).

       7  Al Cristo se Lo presenta como que ha nacido en forma antinatural, que ha enseñado y predicado durante tres años, que fue crucificado y resucitó, abandonando a la humanidad para "sentarse a la diestra de Dios" en medio de una pompa austera e inconcebible. Análogamente el cristiano ortodoxo considera erróneo todos los acercamientos a Dios efectuados por otros pueblos, en cualquier época y país, y practicados por quienes se suponen ateos que necesitan la intervención cristiana. Se ha hecho el mayor esfuerzo para imponer la cristiandad ortodoxa a quienes aceptan la inspiración y la enseñanza del Buddha o de otros que han sido responsables de preservar la divina continuidad de la revelación. El énfasis fue puesto, como bien se sabe, en el "sacrificio de la sangre de Cristo" en la cruz, en la salvación que depende del reconocimiento y en la aceptación de ese sacrificio. La unificación vicaria ha sido sustituida por la confianza que el mismo Cristo encomendó tener acerca de nuestra propia divinidad; la iglesia de Cristo se ha hecho famosa y dejó de ser útil (según lo demostró la guerra mundial) debido a su estrecho credo, su erróneo énfasis, su pompa clerical, su autoridad espúrea, sus riquezas materiales y la presentación del cuerpo muerto de Cristo. La iglesia acepta su resurrección, pero insiste principalmente en el hecho de su muerte.

       8  Sin embargo, el trabajo más importante de Cristo, en lo que concierne a los discípulos y a las personas espiritualmente orientadas del mundo, además de las centenas de miles de seres humanos más avanzados, consiste en "nutrir" en tal forma su conciencia y vida espirituales, que les permitirá recibir la tercera y cuarta iniciaciones  la Transfiguración y la Renunciación o Crucifixión.

       9  A fin de que esto sea posible, y para poder aliviar a Su Hermano espiritual de la ardua tarea de relacionar a la humanidad con ese "centro donde la Voluntad de Dios es conocida" (Shamballa), el Cristo se está sometiendo a un proceso excepcional de preparación. Los treinta años que trabajó en el taller de carpintería en Palestina, han sido el símbolo, no reconocido hasta ahora, de dicho entrenamiento. La palabra "carpintero" significa edificar, construir y, por derivación, se refiere a quien es un artífice de la madera o un constructor de casas de madera. Tal el verdadero significado del relato bíblico de que Cristo fue crucificado sobre la cruz de madera o sobre el árbol. En realidad está relacionado con Su decisión, adoptada en el Huerto de Getsemaní, de hacerse cargo del trabajo de construcción o reconstrucción en Acuario, completando así la tarea que había intentado hacer en la Era de Piscis. Cristo, Sus discípulos y el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, son los constructores responsables de la nueva civilización, la "nueva casa de la humanidad". El trabajo preparatorio que Él está realizando ahora Lo capacitará para demostrar mediante la sabiduría (no sólo por el amor), la naturaleza de los planes jerárquicos, las sabias medidas constructivas, la inteligente elección de constructores y los métodos correctos de construcción.

      10  En la era que tenemos por delante, después de la reaparición de Cristo, cientos de miles de personas experimentarán algunas de las grandes expansiones de conciencia, pero se reflejará en las masas como renunciación (aunque esto no significa de ningún modo que las masas recibirán la cuarta iniciación), ellas renunciarán a las normas materialistas que hoy dominan en todos los estratos de la familia humana. Una de las lecciones que hoy debe aprender la humanidad (preludio de la nueva era) es saber que muy pocas cosas materiales son realmente necesarias para la vida y felicidad. La lección no ha sido todavía aprendida. Sin embargo, constituye esencialmente uno de los valores que surgirá de este período de espantosas privaciones por las que están pasando diariamente los hombres. La verdadera tragedia reside en el hecho de que el hemisferio occidental, especialmente los Estados Unidos, no participará de este proceso espiritual definido y vitalizador, por ser demasiado egoísta para permitirlo.

      11  Éstos son los misterios de los cuales se ocupará el Cristo; Su reconocida Presencia entre nosotros y la de Sus discípulos, hará posible un desarrollo más rápido. El estímulo objetivo de la Jerarquía será cada vez más poderoso, y la Era de Acuario presenciará la aceptación de la gran Renunciación por parte de muchos hijos de los hombres, en tal forma que el esfuerzo mundial será de las mismas proporciones que el realizado para la educación masiva del género humano en la Era de Piscis. El materialismo, como principio de las masas, será rechazado y los grandes valores espirituales asumirán un mayor control.

los problemas de la humanidad

       1  Estos factores demuestran la complejidad del problema desde el punto de vista judío y su antagónica y enervante naturaleza hacia los gentiles, factor que el judío rara vez reconoce. El gentil de hoy no recuerda ni se preocupa de que los judíos fueron quienes crucificaron a Cristo (según El Nuevo Testamento), y se inclina más bien a recordar que Cristo fue judío y se asombra de que ellos no sean los primeros en aclamarlo y amarlo. El gentil recuerda más bien los métodos agudamente comerciales de los judíos, y el hecho de que el judío, si es ortodoxo, considera impuro el alimento del gentil, y secundaria a sus obligaciones raciales su ciudadanía. El gentil considera que el judío sigue una religión caduca; siente intensa antipatía por el cruel y celoso Jehová de los judíos y considera El Antiguo Testamento como la historia de un pueblo muy cruel y agresivo –aparte de los Salmos de David que todos los hombres aman.

los rayos y las iniciaciones

       1  Cuarta Iniciación.            La Renunciación.            Cuarto Rayo   494

       2  Cuarta Iniciación.            La Gran Renunciación o Crucifixión            566

       3  b.            El conjunto de estas vidas que constituyen en sí cuatro tipos de elementales o existencias separadas coherentes, aunque no autoconscientes. Estos cuatro señores lunares constituyen lo que "la Sabiduría Antigua denomina "los cuatro lados de un cuadrado". Son el "cuaternario inferior", los "cubos aprisionantes" o la cruz sobre la cual el Hombre espiritual interno será crucificado. Estos cuatro elementales poseen inteligencia propia, se hallan en el arco involutivo; cuando tienden a ser demasiado poderosos acatan la ley de su propio ser y expresan plenamente lo que hay en ellos.

       4  La voluntad desarrollada se expresará como tensión esotéricamente entendido. Personifica las ideas orientadoras, la implacable determinación, la capacidad de esperar y mantener inconmovible la orientación e intención, a pesar de lo que pueda ocurrir. También involucra la decisión de emprender determinada acción (siempre de naturaleza creadora, basada en una comprensión amorosa) en el momento sicológico (correcta regulación del tiempo), o en el instante exacto que la psiquis o alma estima correcto. Aquí tenemos uno de los interesantes cambios de significación y relación que se producen en la Sabiduría Eterna. El Hijo o alma, emerge a la manifestación con la colaboración y ayuda de la Madre o aspecto materia. Esta verdad es muy conocida para ustedes. En la etapa siguiente, la del desarrollo iniciático, el Hijo se convierte a su vez en el aspecto femenino o negativo y, manifestándose como la psiquis, permite al iniciado expresar otro aspecto divino, la voluntad. Hasta no recibir la cuarta iniciación, es el alma en su función de "punto focal, para la luz descendente y la radiación ascendente". Esta actividad dual revela la naturaleza de la voluntad. Observen cómo describe el antakarana esta frase extraída de un antiguo escrito.

       5  3. Aquélla en que -después de la cuarta iniciación- existe una relación directa e inquebrantable entre la mónada, por intermedio de la Tríada, y a forma que emplea un Maestro para realizar Su trabajo entre los hombres. Dicha forma puede ser Su personalidad temporaria, obtenida en el curso normal de encarnaciones o sino una forma especialmente creada, a la cual los teósofos le aplican el término técnico, aunque engorroso, de "mayavirupa". Constituye el "verdadero disfraz que oculta la luz radiante y la energía dinámica de un revelado Hijo de Dios". Ésta es la definición esotérica que yo les presento. Esta etapa puede ser denominada la adquisición de la voluntad de ser, no del Ser como expresión individual sino del Ser como expresión del Todo -omnicluyente, no separatista, motivado por la bondad, belleza y verdad, e inteligentemente expresado como amor puro. Todas estas etapas se logran obteniendo un punto de tensión tras otro, y así se lleva adelante el trabajo hacia el reino de la firme y dinámica voluntad, la cual, a medida que se va desarrollando progresivamente, actúa invariablemente desde un constante punto de tensión.

       6  Llegamos ahora a un punto que difícilmente podrán captar los discípulos. El iniciado o discípulo ha llegado a una etapa evolutiva donde la triplicidad cede su lugar a la dualidad, previamente al logro de la completa unidad. Sólo dos factores le conciernen cuando "permanece en el punto medio", y son: espíritu y materia Su principal nota consiste en llegar a identificarlos plenamente en su conciencia. pero sólo en lo que respecta a todo el proceso creador y no a su yo separado. El servicio que presta el iniciado tiene como móvil este concepto. Dicho concepto de plenitud, que gradualmente se va deslizando en la conciencia del mundo, indica que la humanidad se halla al borde de la iniciación. Por lo tanto, lo que posibilita la actividad del iniciado, cuando formula las tres demandas, es el aspecto material, "el tercero perfecto de la Personalidad". El "quinto dominante del Ego" se hace oír en la tercera iniciación, marcando el logro de la unificación, desvaneciéndose en la cuarta iniciación. En ese momento desaparece el vehículo egoico, el cuerpo causal, quedando entonces únicamente dos aspectos divinos, la sustancia activa, perfecta, radiante y organizada, el aspecto materia, a través del cual el iniciado puede actuar, controlándolo totalmente, y el dinámico principio vida, el aspecto espíritu, con el cual espera ser identificada la "divina Realidad sustancial". Este concepto subyace en las tres demandas del iniciado que (de acuerdo a la regla anteriormente dada para aspirantes y discípulos) debe pronunciar "a través del desierto, sobre los mares y a través del fuego".

       7  El aspecto purificador de la fuerza monádica está indicado en el episodio del Bautismo; el aspecto destructor puede observarse expresándose a sí mismo en el momento de la crucifixión, cuando rasgó de arriba abajo el velo del Templo. El episodio que indica la energía organizadora y la relación entre la voluntad espiritual del Cristo y el propósito y la voluntad del Padre, aparece cuando exclamó en el huerto de Getsemaní: "Hágase Tu Voluntad y no la mía". Este acto final tiene estrecha relación con la voluntad expresada conscientemente por el Cristo-Niño, cuando estando en el Templo comprendió que debía atender los asuntos de su Padre y que cumpliría la voluntad y ejecutaría el propósito del Padre, la Mónada, y de Aquel de Quien la Mónada es la expresión.

       8  La Crucifixión y la experiencia en la tumba llevan con el tiempo a la resurrección y a la vida. La destrucción es espantosa, pero en este ciclo particular, concierne sólo al aspecto forma de la manifestación, y (un punto que encarezco no olvidar) es la destrucción de mucho mal planetario, el cual ha estado enfocado durante eones en toda la humanidad y ha sido traído a la superficie y precipitado a una violenta actividad por un grupo de hombres malignos, cuyo destino era ése, resultado de su propia y deliberada elección y también de prolongados ciclos de egoísmo estrictamente materialista.

       9  La primera frase de esta regla se refiere al Desapego -el desapego del alma respecto al cuerpo, o la institución de esas actividades que producen lo que en la Biblia se denomina "segunda muerte". No es el desapego que practica el aspirante. Consiste en romper científicamente con todos los vínculos y terminar (por el uso total de ellos) con todos los contactos considerados ahora como militando contra la liberación. En realidad es el proceso científico para dar fin al karma. El karma individual y nacional hace que el hombre vuelva a un cuerpo físico y lo reviste con las cualidades y aspectos de la sustancia. El karma debe llegar a su fin mientras él es miembro del ashrama del Maestro y se prepara para el triunfo en la cuarta iniciación. Lo logra cumpliendo su deber, automática, incesante e indubitablemente, desde el ángulo del servicio reconocido.

      10  Podría decirse que una inteligente comprensión de la frase conducirá a iniciar esas actividades que "producirán la muerte, la dispersión y final disolución de la personalidad, porque el karma ha terminado". Debe recordarse que un Maestro carece de personalidad, que todo lo que posee es Su naturaleza divina. La forma por cuyo intermedio actúa (si trabaja a través de un cuerpo físico y vive en él) es una imagen creada, producto de la voluntad enfocada y de la imaginación creadora, y no efecto del deseo como en el ser humano. Ésta es una diferencia muy importante y merece una detenida reflexión. Las vidas menores (regidas por la Luna) han sido dispersadas. Ya no responde al arcaico llamado del alma reencarnante, que reiteradamente atrajo hacia sí las vidas con que ha hecho contacto y matizó con su cualidad en el pasado. En la cuarta iniciación ya no existen el alma ni el cuerpo causal. Lo único que permanece es la mónada y el hilo, el antakarana, que ella tejió en su vida y conciencia durante el transcurso de las edades, y puede centrarlo a voluntad en el plano físico, y allí crear un cuerpo de sustancia pura y radiante luz, para satisfacer los requisitos del Maestro. El cuerpo será perfecto, adaptado totalmente a la necesidad, al plan y al propósito del Maestro. Ninguna de las vidas menores (tal como entendemos el término) forman parte de él, porque sólo pueden ser llamadas por el deseo. El Maestro no tiene deseos, y esta idea se mantiene ante el discípulo cuando comienza a comprender el significado de la, Regla Cuatro.

      11  Expuesto de esta manera, observarán que en realidad al discípulo se le exhorta a reconocer (con la ayuda de su grupo) que él es esencialmente el aspecto Padre, la causa original, la voluntad creadora y el aliento de vida dentro de la forma. Ésta es una actitud algo nueva que se le pide adoptar, porque hasta ahora su enfoque había sido el de considerarse como alma, encarnando por la urgencia del deseo o retirándose cuando surge la necesidad. Aquí es necesaria la totalidad de la vida grupal para posibilitar este traslado de la comprensión de la forma y conciencia a la voluntad y aspecto o principio vida. Cuando ello ha comenzado a tener lugar, el discípulo-iniciado reconoce primeramente que la forma, su conciencia de la forma y sus contactos (que denominamos conocimientos), han producido en sí mismo una gran forma mental que resume todas sus relaciones con la forma, con la existencia y experiencia en los tres mundos, con la materia, con el deseo y con todo lo que la encarnación le ha otorgado. Ante su conciencia todo ello parece excesivamente exagerado. Denomina muerte al acto de desligarse de esta antigua forma mental -última forma que adopta el Morador en el Umbral. Sólo en la cuarta iniciación llega a comprender que la muerte no es más que la rotura del hilo que lo vincula al "círculo no se pasa" en el cual ha decidido restringirse. Descubre que el "último enemigo que se debe destruir", es aniquilado, finalmente, por el primer aspecto de sí mismo, el Padre o Mónada (que originalmente se puso en actividad para crear esa forma), la Vida, el Aliento, la energetizadora Voluntad directriz. En último análisis, la voluntad orienta, enfoca, da énfasis, produce el mundo de la forma, y ante todo (debido a su relación con el mundo de las causas) el mundo de significados.

      12  Este tipo de muerte siempre es producido por el grupo, porque desde el primer momento constituye la inequívoca expresión de la actividad del alma -conscientemente influida por la Mónada o Padre-, siendo una actividad grupal que decide el retorno de las vidas menores al depósito general, desde el primer momento que se evidencia que la experiencia en la forma ha cumplido su propósito y la forma ha llegado a tal grado de elasticidad y capacidad, que prácticamente ha alcanzado la perfección, la cual culmina definitivamente en la cuarta iniciación. Al finalizar el gran ciclo de la vida del alma, sobrevivido durante eones, se acerca el momento en que debe terminar la apropiación de la forma y la experiencia en los tres mundos. El discípulo halla su grupo en el ashrama del Maestro; entonces conscientemente y con plena comprensión domina a la muerte -el tan temido enemigo de la existencia. Descubre que la muerte es simplemente un efecto producido por la vida y por su voluntad consciente, y el método para dirigir la sustancia y controlar la materia. Esto llega a ser conscientemente posible por haber desarrollado la percepción de dos aspectos divinos -actividad y amor creadores- y estando ahora enfocado en el aspecto más elevado, sabe que él es la Voluntad, la Vida, el Padre, la Mónada, el Uno.

      13  Espacio y sustancia son términos sinónimos; sustancia es el conjunto de vidas atómicas con las cuales están construidas todas las formas. Este tema está encarado extensamente en Tratado sobre Fuego Cósmico. Constituye una verdad científica y ocultista. Sin embargo, sustancia es un concepto del alma y sólo es conocida realmente por el alma. Por lo tanto, después de la cuarta iniciación, cuando se ha completado el trabajo del alma y desaparece el cuerpo del alma, sólo queda lo que ha impartido, en la sustancia, como contribución -individual, grupal o planetaria- a la suma total de la manifestación. Lo único que permanece es un punto de luz, consciente e inmutable, percibiendo dos extremos de la expresión divina: el sentido de identidad individual y el sentido de universalidad. Ambos están fusionados y mezclados en el UNO, del cual el divino Hermafrodita, es el símbolo concreto -la unión, en uno de los pares de opuestos, positivo o negativo, masculino o femenino. En el estado del ser que denominamos monádico, no se percibe diferencia entre ambos (trataré de llevar estas ideas al nivel de la inteligencia del aspirante), porque se sabe que no existe identidad separada de la universalidad ni se puede apreciar lo universal, independientemente del conocimiento individual, y esta comprensión de la identificación de la parte con el todo, tiene su punto de tensión en la voluntad de ser, cualificada por la voluntad al bien y desarrollada (desde el ángulo de la conciencia) por la voluntad de saber. En realidad son tres aspectos de la divina voluntad que existe en forma perfecta en el Logos solar y tiene su medio de expresión a través del Logos planetario. Por lo tanto, dicha voluntad actúa de siete maneras por intermedio de las cualidades vivientes de los siete Logos planetarios, que se expresan por medio de los siete planetas sagrados; Ellos dedican su esfuerzo en llevar todas las formas de vida dentro de la órbita de Su influencia, en la medida en que han demostrado reconocimiento y comprobado su existencia. En consecuencia, es evidente que en cada uno de los siete planetas sagrados predominará un aspecto de la divina voluntad.

      14  En vista de toda la instrucción impartida anteriormente en este tomo y de la claridad con que ha sido expuesta la afirmación que antecede, no será necesario que me explaye extensamente respecto a la primer demanda. Quizás sea conveniente explicar la palabra "demanda" que hemos empleado. Al encarar el tema debe recordarse que la meta mantenida ante los miembros de la Jerarquía es su aceptación en Shamballa, y que al prestar servicio en la vida puedan expresar divinamente el primer gran aspecto divino, la voluntad. Ellos también están evolucionando. Su meta consiste en pasar "por el ojo de la aguja", en Su camino hacia la evolución superior, el cual se extiende ante un Maestro de Sabiduría. La aplicación de esta frase esotérica por Cristo, que aparece en El Nuevo Testamento, nos da un indicio acerca de la naturaleza de la excelsa conciencia que Él expresó. Al enfrentar al joven acaudalado, dueño de grandes posesiones, le indicó que se preparara para dar un paso adelante en una gran renunciación. Nunca ha sido captado su verdadero significado, debido a que la frase "joven acaudalado" es en realidad un término técnico que se aplica frecuentemente a un iniciado de tercer grado, así como las palabras "los pequeños" o "pequeño niño", se aplican a un iniciado de primero o segundo grados. Este joven acaudalado, lo era por su amplio campo de percepción, por las dotes de su personalidad, por su aspiración y su reconocimiento, por su milenaria experiencia y desarrollo evolutivo. Cristo le dijo que debía prepararse para lo que en la Regla Cinco se denomina, "el fulgor de la Tríada" y para desarrollar la conciencia monádica y la cuarta iniciación. En esa iniciación, el cuerpo causal, en el cual el alma experimenta y cosecha los frutos de la experiencia, debe ser destruido y lo será, y tendrá lugar antes que el iniciado entre en la Cámara del Concilio del Altísimo y exprese la voluntad al bien y la voluntad de Dios, al cumplir Sus propósitos. La voluntad de este particular "joven acaudalado", aunque iniciado, no llenaba aún los requisitos, de manera que se alejó entristecido; debía prepararse para la cuarta iniciación, la Gran Renunciación, la Crucifixión, y capacitarse para pasar a través del ojo de la aguja.

      15  3. La puerta de la esencial dualidad del sentido monádico. La he denominado así a falta de términos apropiados, pues no encuentro palabras para definir la naturaleza de esta tercer puerta. Cuerpo y vida, alma y personalidad, Tríada espiritual y su expresión, el Cristo encarnado -todas estas dualidades han desempeñado su parte. El hombre ha pasado de una expansión de conciencia a otra. Llega ahora a la ultérrima dualidad de espíritu y materia, antes de resolverse en ese algo para el cual los términos "unidad aislada" y "síntesis universal" sólo proporcionan tenues e inadecuados indicios. A fin de desarrollar este sistema de identificación, el iniciado que posee el grado de Maestro de Sabiduría y también el que posee (en una vuelta más alta de la espiral) el grado de Cristo, enfocan todos Sus esfuerzos. Hasta la cuarta iniciación, el término "sistema de expansión" parecería iluminador; después de esa gran iniciación, el término "sistema de identificación" sería más apropiado.

      16  El discípulo primeramente aprende a trabajar dentro de la estructura de su fusionada alma-personalidad. Al principio esta tarea es una especie de disciplina y construcción del carácter (mientras se halla en el sendero de probación), una lucha por establecer un continuo contacto con el alma y un esfuerzo por obtenerlo. Finalmente, lo conduce al comienzo de la etapa de la fusión de la personalidad con el alma, y en este punto entra, teóricamente entendido, en el sendero del discipulado. De ahí en adelante su problema consiste en conocerse a sí mismo, tal como realmente es; en dirigir energía a los centros necesitados, que esperan atención científica; supervisar conscientemente su propia adaptación como personalidad; actuar como instrumento del alma y, posteriormente, de la Jerarquía aprender a hacer contacto con la energía y a manejarla y dirigirla. Esto significa la comprensión de su propio mecanismo -los siete centros del cuerpo vital- a través del cual la energía, con que ha hecho contacto, debe afluir dirigida por el alma; significa también el perfeccionamiento del mecanismo de respuesta y del mecanismo espiritual recientemente construido, que esotéricamente le permitirá hacer contacto con el mundo externo y esotéricamente con el mundo de las almas. Implica un proceso constante de perfeccionamiento interno, hasta que nada queda por realizar dentro de esa estructura individual. La mayor parte de este trabajo se lleva a cabo antes de recibir la cuarta iniciación y se completa al recibir la quinta.

      17  Al considerar esta ley de los Siete Complementarios, quisiera puntualizar que la palabra "Complementario" tiene un gran significado. Introduce un factor de mucho interés desde el ángulo de la iniciación. No debe olvidarse que cuando se construye y utiliza el antakarana, se produce el consiguiente libre juego de la energía en línea directa entre la Tríada y la personalidad, por ejemplo entre la mónada y su "anclaje terrestre", ni tampoco que el cuerpo del alma, la forma en los niveles superiores del plano mental que ha "amortajado" al alma, con el tiempo desaparece. Como saben ello tiene lugar en la cuarta iniciación, siendo uno de los hechos más conocidos en la enseñanza ocultista. La disolución del cuerpo astral -segundo aspecto de la personalidad- constituye la analogía de la desaparición de la forma del segundo aspecto divino, el alma, en los tres mundos. La personalidad queda liberada de su control. Se ha desarrollado perfectamente la sensibilidad y reacción al contacto en los tres mundos, pero ya no lo aprisionan al discípulo.

      18  En todos los niveles de conciencia en el triple mundo de la Tríada espiritual, existen ashramas de Maestros. Algunos de Ellos se ocupan exclusivamente del aspecto mente de todas las formas, por lo tanto, sus ashramas están condicionados por la conciencia manásica; son los ashramas de esos iniciados que han recibido la cuarta iniciación, pero que aún no son Maestros. Son mayormente adeptos que pertenecen al tercero y quinto rayos, trabajan con manas o mente, a medida que se va desarrollando en las formas. Realizan un trabajo fundamental muy importante, pero son muy poco comprendidos, en consecuencia llevan vidas de gran sacrificio, y el período de su servicio sobre este aspecto particular es relativamente breve. Algunos aspectos de su desarrollada conciencia se han mantenido pasivos y temporariamente inexpresados, a fin de permitirles trabajar con la sustancia y específicamente con la conciencia de los átomos que constituyen las formas de los reinos subhumanos de la naturaleza. Trabajan muy poco con la humanidad, excepto con determinados miembros avanzados que están en la línea científica; atraen a sus ashramas únicamente a quienes pertenecen al tercero y quinto rayos y pueden continuar el trabajo, entrenándolos sobre líneas especiales y peculiares.

      19  Con las familiares palabras (familiares para los esoteristas) frecuentemente pronunciadas o entonadas en los instantes de elevada aspiración espiritual, el neófito se refiere a ese momento en que "permanecemos donde el Único Iniciador es invocado, donde vemos el fulgor de Su estrella", surgen dos ideas: la idea de invocación y la del resultado de esa invocación, el repentino e inesperado fulgor de la Estrella, la cual es simplemente un punto de vívida luz. Aunque la invocación se utiliza como afirmación de un objetivo fijado por el aspirante a la iniciación, constituye, no obstante, un mántram muy apropiado para la tercera iniciación. Su llamado invocador sólo es eficaz cuando se emplea conjuntamente con la Palabra de Poder. Cristo comunica la Palabra de Poder al aspirante (un iniciado de segundo grado) a quien Él ya ha conferido las dos primeras iniciaciones, siendo ahora necesaria Su aura protectora (conjuntamente con la del Maestro, del iniciado y de otro Maestro o un adepto de cuarta iniciación) antes de que pueda brillar la estrella -la luz enfocada del Iniciador Uno. Por primera vez la conciencia expandida del iniciado puede hacer contacto con Shamballa y con Quien allí rige, el Señor del Mundo. Y por primera vez, el propósito enfocado que trajo a Sanat Kumara a la encarnación, hace impacto sobre el cerebro iluminado del iniciado, dotando a su equipo, naturaleza y conciencia, con algo nuevo y distinto. No sé en que otra forma podría expresar estas ideas. Es la ciega convicción de una voluntad inalterable que arrasa con todo, totalmente inconsciente de tiempo y espacio, consciente sólo de la intensidad de la dirección, trayendo al iniciado dos cualificaciones mayores o reconocimientos básicos: el sentido de un existir esencial que anula toda acción y reacción de tiempo y espacio y la enfocada voluntad al bien, de efectos tan dinámicos que el mal desaparece. Después de todo, el mal es sólo el impelente sentido de diferencia, que conduce inevitablemente a la acción separatista.

      20  Después de la tercera iniciación el aspirante debe enfrentar por sí solo al Iniciador Uno, sin que ningún personaje protector permanezca entre él y la fuente eterna de omnipoder. El Cristo está presente, atento y prestando apoyo. Permanece directamente detrás del iniciado, a fin de detener y distribuir la potencia que atraviesa el cuerpo y los centros del iniciado, y a cada lado de él permanece un Maestro. Sin embargo, enfrenta al Iniciador, por sí solo y sin protección. Aún en esta iniciación muy posterior, no puede "ver directamente", según se dice. Es consciente de un minúsculo punto de luz que se acrecienta, hasta alcanzar un intenso brillo, y se convierte ante él en una estrella de cinco puntas. Durante la cuarta iniciación no brilla ante él la estrella sino un triángulo, y dentro del triángulo percibirá un ojo que lo observa y, por primera vez, ve "directamente" al Altísimo. Durante la quinta iniciación ningún símbolo o sustancia luz, lo separa o protege, pero permanece cara a cara ante el Iniciador y posee plena libertad dentro de la Ciudad de Dios. Aún no es miembro del Gran Concilio, pero tiene el derecho de entrar en Shamballa y desde allí avanza hacia una relación más íntima, si ése es el destino elegido. Quizás no llegue a ser Miembro del Gran Concilio; esto está reservado a unos pocos y a Quienes pueden recibir iniciaciones más elevadas dentro del "círculo no se pasa" de nuestro planeta -tarea de enorme dificultad. Como ya he dicho, existen otras e interesantes alternativas. El iniciado puede salir totalmente de la vida planetaria por cualquiera de los distintos senderos, por cuyo medio un Maestro comienza a recorrer el Sendero de la Evolución Superior, y para ello Lo han preparado los acontecimientos de pasado. No importa qué Camino siga, el Maestro siempre forma parte del propósito; conoce ya el enigma de la oscuridad que trae luz, y la "inescrutable voluntad de Dios" ha dejado de ser un misterio para Él. Comprende la idea divina y puede colaborar con ella; ha alcanzado la etapa de conocimiento que le permite sondear lo que está detrás del Plan, para el cual la Jerarquía ha trabajado durante eones.

      21  La segunda y muy importante rasgadura la produjo el poder del segundo aspecto, cuando Cristo sometió al Maestro Jesús a la cuarta iniciación, y su influencia conjunta triunfó sobre la muerte. Leemos que el velo del Templo se rasgó de arriba abajo. El codificador estuvo presente al producirse la primera rasgadura, como culminación de la tercera iniciación, teniendo lugar un proceso similar de glorificación. Un acontecimiento análogo se produjo en la Transfiguración de Cristo, ejerciendo influencia o, mejor dicho, actuando a través del Maestro Jesús. Pero, durante el triunfo sobre la muerte y debido al episodio de la Gran Renunciación o Crucifixión, se produjo un grande e importante desgarramiento. Cuando se acata e interpreta correctamente la Ley, se define la actitud del hombre en el plano mental y sirve para producir una rasgadura en el velo etérico, separando de la forma físico densa el vehículo etérico, en su cuádruple aspecto. El desgarramiento del segundo velo, durante la Crucifixión, permitió la entrada de la luz en el segundo nivel del plano etérico. y un nuevo tipo de iluminación se difundió sobre la tierra. La Ley y el Amor pudieron entonces penetrar en la conciencia de la humanidad en forma directa y nueva, pues con ello quedaba involucrado el cerebro del hombre, por medio de la contraparte etérica de la sustancia del cerebro físico; el instinto de autopreservación (uno de los aspectos inferiores de la Ley) y la tendencia a la sensibilidad (sentimiento o emoción, una de las formas inferiores del amor) podían ser expresados en forma más comprensible.

      22  SEGUNDO VELO. Enfrenta al iniciado durante la cuarta iniciación que, en su ceguera, lo obliga a exclamar: "Dios mío, porqué me has abandonado". Las palabras que pronunció Cristo en esa época como Participador, han sido olvidadas por el ortodoxo, aunque preservadas por el esoterista. A ellas se refiere H.P.B. en La Doctrina Secreta.

      23  A primera vista resulta evidente que esta regla concierne a la cuarta iniciación y a la consiguiente destrucción del cuerpo causal -vehículo por cuyo intermedio la mónada creó ante todo a la personalidad, y luego un instrumento para la expresión del segundo aspecto divino. Por lo tanto se trata de una de las iniciaciones mayores. Quiero traerles a la memoria que (desde el ángulo de la Jerarquía) ésta es la segunda iniciación mayor y no la cuarta como es considerada desde el punto de vista humano; la tercera iniciación está técnicamente conceptuada como la primera iniciación mayor. Estas iniciaciones mayores sólo son posibles después de la transfiguración de la personalidad.

      24  Por consiguiente, ¿qué es lo que produce la destrucción del cuerpo del alma? El segundo aspecto de la voluntad es el agente destructor. El tercero, o aspecto inferior de la voluntad, actuando por medio de la mente o principio manásico, fue el factor sustentador durante el extenso ciclo de desarrollo de la personalidad; el principio de síntesis inteligente mantuvo intacto e individualizado al principio vida durante la larga serie de sucesivas encarnaciones. En el transcurso de ese ciclo la voluntad se manifestó primero como el hombre inferior, enfocándose luego en el Hijo de la Mente, el divino Agnishvatta, el alma, convirtiéndose progresivamente en un factor de potencia. Posteriormente, a medida que el discípulo construye el antakarana, estableciendo así un canal directo de comunicación entre la mónada y la personalidad, la mente inferior se fusiona con la mente abstracta o superior (principio manásico sublimado y purificado) y gradualmente el alma -empleando una frase peculiar aunque expresiva- es dejada de lado. Ha cumplido su cometido. El amor y la luz se expresan en la vida del plano físico. Ya no son necesarios los vehículos de la personalidad y del alma como sucedía en pretéritas condiciones. Ahora pueden ser reemplazados por la Tríada espiritual y la mónada, y ser abstraída la vida esencial de ambos aspectos inferiores (de naturaleza creadora, que expresan una amorosa intención, en lo que al propósito respecta). La triplicidad, desde el ángulo de los tres vehículos periódicos -mónada, alma y personalidad- se resuelve en dualidad, y la mónada (reflejada en la Tríada) puede actuar en los planos inferiores por intermedio de una personalidad o "punto de tensión" definidamente creada en los tres mundos. La regla alude a esto cuando la analizamos en términos del iniciado individual, pero esa vida donde el alma es "dejada de lado" y se destruye su "círculo no se pasa", es de tan enorme dificultad, que se la denomina vida de crucifixión o renunciación.

      25  Primero les recordaré que el fuego siempre representa el primer aspecto, que es, como bien saben, el aspecto vida. Agregaré también la bien conocida verdad de que "Nuestro Dios es un fuego consumidor", recordándoles que el primer aspecto es el destructor. Ustedes han establecido inmediatamente una relación entre las dos primeras cualidades ya tratadas, y el trabajo de la crucifixión como expresión simbólica de la cuarta iniciación. La obtención de una interrelación grupal altruista e impersonal fue el primer requisito, y las palabras "en conjunto" de esta regla, se refieren al trabajo del grupo que -como unidad estrechamente vinculada- puede ir adelante. La trasferencia de la vida o del fuego, debe ser el resultado de la acción unida, emprendida por el grupo, cuando ha logrado la plena unidad interna. Hasta no lograr dicha unidad no tendrá lugar esa trasferencia, como tampoco el iniciado individual recibirá esta particular iniciación si no ha logrado efectivamente la total fusión de los tres cuerpos con el alma, y demostrado la divina indiferencia hacia las reacciones inferiores de las partes que componen el instrumento fusionado e interrelacionado. Lo mismo debe ser para el grupo.

      26  ¿En qué consiste esta técnica de trasferencia? Consiste en tres etapas; cada una debe ser descubierta al unísono por el grupo. La primera etapa estriba en lograr la tensión unificada, o un punto focal de planeada y centralizada intención, de tal naturaleza, que el grupo será indesviablemente orientado hacia la tarea inmediata a realizarse, y actuará desde el ángulo del propósito, como un solo individuo. Quizás ésta constituya la etapa más difícil, pero debe ser dominada antes de recibir ayuda del Maestro en el ashrama interno; Él es para el grupo lo que la mónada para el discípulo, que siempre trata de "renunciar" esotéricamente al vehículo causal. Durante todo el proceso de trasferencia se debe mantener el punto de tensión en una actividad de elevado grado vibratorio. Les recordaré que el silencio absoluto constituyó, durante el periodo previo a la crucifixión, la característica más descollante de Jesús de Nazaret, y es aquí donde se observa la eficacia de la cuarta cualidad que he mencionado. Durante esta etapa el grupo está tan embebido en la tarea que tiene por delante y es tan consciente de la necesidad de mantener una tensión unida y uniforme, que sobre él desciende "el silencio del lugar secreto", pudiendo entonces proseguir aceleradamente el trabajo. Cuando se ha llegado a esta etapa, se manifiesta la tercera cualidad, proporcionando el poder para actuar como una jerarquía en miniatura, lo cual se hace cada vez más evidente.

      27  b.            El alma del grupo, por estar fusionada con el aspecto vida en niveles superiores a los del cuerpo causal ya no es de mucha importancia; tiene lugar la Gran Renunciación y el cuerpo causal -habiendo cumplido su propósito- muere y es destruido. De acuerdo a los enunciados teológicos, así murió Cristo en la Cruz. Sin embargo no murió, aún vive, y por Su vida todas las almas serán salvadas.

      28  Evidentemente esta fase de la realización grupal, por ahora sólo es una esperanza. Está mucho más allá de los actuales grupos, como la cuarta iniciación lo está del aspirante o discípulo común. Los grupos, al igual que los individuos, deben tener sus metas y lucha para alcanzar la visión. Establezco aquí los cimientos para la fase que corresponde al vivir grupal y al esfuerzo conjunto, aspecto que caracterizará a la era venidera. Tres cosas más quiero tratar ahora.

      29  Segundo, no debe inferirse que todos los miembros del grupo deben ser discípulos que están en proceso de recibir la cuarta iniciación. Un grupo puede estar formado por discípulos e iniciados de todos los grados, pero entre ellos debe haber por lo menos uno que haya recibido la iniciación de la crucifixión. Lo imprescindible de esto se halla simbolizado en la estrecha relación existente entre Jesús, cuando recibió la iniciación, y el Cristo, que la había recibido en una vida anterior. Cuanto más diversificado sea el grupo más ricas serán su vida y posibilidades. No olviden esto. Podría dar una indicación sobre este difícil tema. Cuando se han obtenido los resultados del primer punto de tensión, antes de la emisión de la Palabra, los iniciados de cuarto grado del ashrama prestan su ayuda y hacen lo posible para que el grupo logre la meta.

      30  Tercero, debe observarse que he dado mucho en forma resumida y he agregado mayor y nueva información acerca de la cuarta iniciación. Lo que he dicho es aplicable tanto al aspirante individual como al grupo, en busca de la iniciación.

      31  Siempre rige una regla muy sencilla para obtener el conocimiento y la realización. La Gran Renunciación sólo es posible cuando la práctica de las pequeñas renunciaciones rige la vida del discípulo y la del grupo. La renunciación a la ambición, a las ataduras de la personalidad y a todo lo que obstaculiza el progreso, a medida que se va revelando al ojo del alma, establece un sólido cimiento para la grande y final trasferencia, basada en la renunciación de todo aquello que durante eones ha significado belleza, verdad y bondad, y fue considerado como la ultérrima meta de todo esfuerzo aspiracional. La tentativa de ver lo que está por delante y más allá de la aparente finalidad de la fusión del alma, enfrenta a los discípulos, y actualmente algunos de ustedes se cuentan entre ellos; que todos penetren más allá del velo del alma, que eventualmente vean el velo "rasgado de arriba abajo" y estén capacitados para exclamar, a la par de quienes poseen el mismo grado "consumado es", constituye mi más ferviente esperanza. Entonces se abrirá para ustedes y para otros, el Camino de Evolución Superior, y la gloria del Señor se verá en una nueva luz -luz que oscurecerá y eclipsará todas las metas y visiones anteriores.

      32  Las tres reglas restantes, para iniciados y discípulos, conciernen al trabajo de la nueva era y de la futura revelación que hará factible ese nuevo trabajo, siendo por lo tanto de suprema importancia para nosotros. En las once reglas ya estudiadas, hemos visto, paso a paso, la forma en que un iniciado o discípulo es llevado desde el estado de discípulo aceptado, que permanece ante el Ángel de la Presencia, hasta esa etapa de realización donde la voluntad espiritual es liberada al prestarse pleno servicio y obtenerse la total comprensión en el momento de recibir la cuarta iniciación; donde atma o espíritu puro controla; donde la Tríada espiritual expresa la naturaleza de la mónada, y donde la identificación con el propósito de la Deidad ha trascendido la iluminación de la mente y también la colaboración con el Plan, por medio del amor puro. Con estas palabras se intenta describir el sendero de progreso que -para la conciencia iniciática- constituye la etapa preparatoria esencial para hollar el sendero de Evolución Superior, análogamente a como el sendero de probación es la imprescindible etapa preparatoria para ser aceptado en un ashrama. Resumiendo, podría considerarse que las once reglas ya estudiadas, controlan la actividad consciente del iniciado en las etapas y relaciones siguientes:

      33  11.             La etapa donde los poderes del aspecto muerte del propósito divino pueden ser utilizados para llevar a cabo ese propósito, además del establecimiento de una total identificación (como grupo) con la voluntad divina. Esto señala el período de la Gran Renunciación, siendo el prefacio de la completa transición fuera de la cuarta Jerarquía Creadora, el reino humano.

      34  Como podrán observar, existe una estrecha relación entre el cuarto propósito de Sanat Kumara, el cuarto reino de la naturaleza, el humano, y el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. La relación equilibrada de los tres, consumada en la cuarta iniciación, produce la gran belleza del prefijado diseño creador del alma individual o -en un nivel distinto del proceso iniciático- del diseño prefijado del alma universal, del Señor del Mundo. La temporaria inactividad del cuarto rayo, que en la actualidad está fuera de la encarnación, es la causa del intervalo en la producción de un arte humano creador de orden muy elevado. El ciclo de sufrimiento está llegando a su fin, y posteriormente veremos -cuando el cuarto rayo inicie nuevamente una plena actividad subjetiva- el surgimiento de las artes, en una vuelta de la espiral mucho más excelsa que cualquiera de las que hayamos visto hasta ahora.

      35  4. El oculto nombre egoico, o la primera letra de la Palabra impartida. Aquí deberían observar dos cosas. La "Palabra" no se refiere a la Palabra Sagrada, sino al nombre del Logos planetario, el oculto nombre de Sanat Kumara, que es el alma del mundo en todas sus fases, el Ego manifestado del Logos en el plano mental cósmico. Sólo a los iniciados que llegan a la cuarta iniciación, se les permite pronunciar la primera letra del "nombre inefable". Observarán, por lo tanto, cuán vasto es el campo que abarca esta regla.

      36  Consideremos por un instante que el iniciado, que ha recibido la primera iniciación mayor (la Transfiguración) y las dos iniciaciones en el umbral (el Nacimiento y el Bautismo de los Misterios Cristianos), ya ha creado el antakarana a fin de establecer una relación directa entre la mónada y la personalidad, entre el centro de percepción universal o identificación, y la expresión de la forma en los tres mundos. La construcción del antakarana constituye un canal activo de contacto. El alma que durante edades ha dirigido las distintas y variadas personalidades ya no existe; el cuerpo causal ha desaparecido, desintegrándose en el momento en que el iniciado (en la cuarta iniciación) exclama: "Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado". El Templo de Salomón, templo espiritual, "no hecho con las manos, eterno en los Cielos" ya no es necesario, ha cumplido su antiguo propósito, y lo que se consideró eterno debe desaparecer en la luz de ÉSE para Quien la eternidad es sólo una fase de lo que más tarde será revelado. Sólo le resta al iniciado dos puntos de propósito viviente que denominamos espíritu-materia o vida-apariencia. La lección que tiene por delante el iniciado es comprender el significado interno (no el significado evidente y fácilmente captado) de que espíritu es materia en su punto más elevado y materia es espíritu en el más bajo. Ello involucra la libre internación de la energía-vida, conscientemente aplicada como resultado de procesos milenarios, y la fuerza-materia, por conducto del antakarana. El "arco iris" se convierte en un canal para el impacto de la energía monádica o vital, sobre la sustancia, a fin de que ésta, al tomar forma, de acuerdo a la intención cíclica del Logos planetario, pueda ser matizada o cualificada en forma creciente por la energía de la universalidad. Por estas frases algo embrolladas, observarán lo inadecuado del lenguaje para explicar la comprensión e intención de la Jerarquía.

      37  Cuando esta significación surgió en la conciencia de Cristo -conciencia iluminada, purificada y divinamente centrada- Lo impelió a exclamar: "Padre, no mi voluntad sino la Tuya sea hecha". Obtuvo la visión de la emergente intención divina para la humanidad y (por medio de la misma) para el planeta como un todo. Durante la etapa jerárquica del desarrollo alcanzado por Cristo, convirtiéndoLo en Guía de la Jerarquía y en Maestro de Maestros, Su conciencia se había unificado totalmente con el Plan; la aplicación de éste en la tierra, su meta de establecer el reino de Dios y el surgimiento del quinto reino de la Naturaleza, constituyeron para Él un simple cumplimiento de la ley y toda Su vida estuvo y está engranada para cumplirla. Conoció y comprendió plenamente el Plan, su meta, técnicas y métodos, sus leyes y aplicaciones, sus efectos fenoménicos, los obstáculos a vencer, la energía (del amor) a emplearse, la estrecha y creciente relación e interacción entre las Jerarquía y la Humanidad, entre el centro cardíaco del Logos planetario y el centro creador. En el punto más elevado de este consumado conocimiento y en el momento de Su total entrega, al efectuar el necesario sacrificio de Su vida en cumplimiento del Plan, se produjo súbitamente una gran expansión de conciencia. La significación, la intención, el propósito de todo y la amplitud de la Idea divina, tal como existía en la mente del Padre, surgieron en Su alma (no en Su mente). Vio más profundamente la significación de la divinidad, como nunca se creyó posible; desaparecieron los mundos del significado y el fenoménico y -esotéricamente hablando- perdió Su Todo. Lógicamente estas palabras no tienen sentido para ustedes. Momentáneamente quedó despojado de la energía de la mente creadora y de la energía del amor. Tuvo a Su disposición un nuevo tipo de energía -la energía de la vida misma, imbuida del propósito y activada por la intención. Por primera vez se Le presentó con toda claridad la relación entre la voluntad, que hasta entonces se había expresado en Su vida por medio del amor, y el trabajo creador de inaugurar la nueva dispensación y establecer para siempre el reino de Dios. En ese punto Él atravesó el Getsemaní de la renunciación.

      38  En lo antedicho tienen un indicio. El punto elevado de realización del Cristo -tal como lo relata El Evangelio- fue logrado en Getsemaní, y durante un fugaz momento se nos proporciona una vislumbre de un aspecto o acontecimiento de la Sexta Iniciación. Este evento y crisis espiritual durante la vida de Cristo (que ocurrió mientras influía a su Discípulo Jesús) permitió que Jesús recibiera en Su propio nivel de desarrollo espiritual, la cuarta iniciación, la Crucifixión o Gran Renunciación. Los números cuatro y seis guardan una estrecha relación, y la renunciación menor (considerada mayor, únicamente desde el punto de vista humano) constituye la más elevada renunciación posible que podrá recibirse oportunamente, y viceversa. A través del Evangelio encontramos, en muchas partes, dos relatos paralelos: el mundo menor del discipulado beneficiándose por las realizaciones de quienes reciben las iniciaciones superiores, demostrándose así la estrecha unidad que eternamente existe dentro de la Jerarquía y -centralizada a través de Cristo- la síntesis que está comenzando a formarse entre la Jerarquía y Shamballa, lo cual tiene lugar por primera vez en la historia humana en esta era. El reconocimiento de esta emergente síntesis entre la Voluntad y el Amor tuvo un definido efecto sobre la conciencia de Cristo, llevándoLo a conocer gran parte de lo que hasta entonces se Le había ocultado.

      39  Esta cuarta palabra está estrechamente ligada a la cuarta iniciación, donde el cuerpo causal o vehículo del alma, es destruido en su propio plano -esa Identidad hermosa, intangible y cualitativa que ha motivado y complementado al hombre en los tres mundos. ¿El ejemplo dado ha aclarado parcialmente la dificultad de este tema en que estamos abocados? Reflexionen sobre él, como una ilustración de la destrucción, y traten de obtener una mejor comprensión.

      40  3.            La exclamación del Cristo, "Padre no mi voluntad sino la Tuya sea hecha" indicó Su comprendido "destino" monádico. El significado de esas palabras no es como afirman frecuentemente los teólogos y pensadores cristianos; una declaración de que aceptó el dolor y un destino desagradable. Fue una exclamación evocada por el reconocimiento de la percepción monádica y por la centralización del aspecto vida dentro del Todo. Con esa exclamación renuncia al alma y reconoce final y definidamente a la mónada como punto de centralización. Los estudiantes harían bien en recordar que Cristo no sufrió la crucifixión en este episodio, sino el Maestro Jesús. Cristo había pasado ya por la experiencia de la Crucifixión. El episodio de la renunciación fue un punto elevado en la vida del Salvador del mundo, pero no constituyó para el Maestro Jesús parte de su experiencia.

      41  Durante la cuarta iniciación, el aspecto destructor de la voluntad puede comenzar a hacer sentir su presencia; el cuerpo del alma, cuerpo causal, el Templo del Señor, es destruido por un acto de la voluntad, porque hasta el alma es considerada como limitación por aquello que no es el cuerpo ni el alma, sino algo más grande que ambos. La percepción del hombre perfecto se centraliza en la percepción de la mónada. El camino a Jerusalén ha sido recorrido. Ésta es una forma simbólica de expresar que el antakarana ha sido construido y ha quedado abierto el Camino hacia la Evolución Superior -que enfrenta a los iniciados superiores.

      42  Los tres aspectos de la voluntad, tal como están centralizados en la Tríada espiritual, se hallan en plena expresión; el Propósito anima al iniciado, pero aún debe enfrentar un mayor desarrollo evolutivo, del cual nada diré porque concierne a aspectos divinos desconocidos y no registrados por el hombre. La razón de esta total ignorancia estriba en que los vehículos de cualquier hombre que no ha recibido la tercera iniciación, contienen demasiada "materia impura" para registrar el impacto de estas cualidades divinas. Sólo el "cuerpo creado" (el mayavirupa) de un iniciado de cuarta iniciación, puede comenzar a registrar los impactos divinos; por lo tanto, sería perder tiempo ponernos a considerar, aunque sólo fuera, la posibilidad de su existencia. Yo, un Maestro y, por consiguiente, un iniciado de grado relativamente elevado, los presiento muy levemente, y ello en virtud de que estoy aprendiendo a cumplir la quinta palabra que en forma breve, muy breve, consideraremos ahora.

      43  4ª. Iniciación. Renunciación

      44              Crucifixión             Sacrificio            Armonía

      45  3.            La iniciación admite al aspirante como miembro de la Jerarquía. Esto involucra, hablando esotéricamente, el abandono de todas las reacciones separatistas de la personalidad, en una serie de renunciamientos progresivos, que culminan en la cuarta iniciación y nuevamente se destacan misteriosamente en la novena iniciación.

      46  4. El cuarto tipo de "fuego por fricción", que enfrenta el iniciado, cuando está preparado para la iniciación denominada la Gran Renunciación, es la energía eléctrica de toda la personalidad integrada. El producto de cada encarnación -la personalidad altamente desarrollada, poderosa y de "límpida visión" (como se la denomina)- es el acontecimiento final que presenta la grande y última obstrucción.

      47  En la historia del Evangelio, dos episodios principales, en la vida del Maestro Jesús, arrojan alguna luz sobre esta cuarta entrada a través del portal de la iniciación: la Transfiguración y la Crucifixión. En ambos están simbolizados los tres aspectos de la personalidad. En el primer caso por los tres apóstoles, que azorados y con profunda humildad tomaron parte en la tercera iniciación, la Transfiguración; en el segundo caso, los tres fueron representados por las tres cruces -los dos ladrones y el Maestro en el centro. La diferencia en la cuarta iniciación es muy definida, y reside en el hecho de que se hallan involucrados los cuatro aspectos de la personalidad (contando al cuerpo físico denso como un aspecto y al vehículo etérico como el segundo aspecto del cuerpo físico), pues esta cuarta emanación del fuego por fricción tiene un efecto potente y destructivo sobre el cuerpo físico denso. La Gran Renunciación involucra el rechazo de la vida física a cualquier costo, lo cual involucra frecuentemente su muerte física.

      48  La Gran Renunciación o cuarta iniciación tiene, por lo tanto, dos aspectos: la implicación externa o acontecimiento objetivo, a los ojos del observador del plano físico, y el aspecto subjetivo, simbólicamente representado por las tres Cruces y los que en ella estaban crucificados.

      49  Las implicaciones emergentes de este simbolismo no se ven fácilmente, aunque el significado superficial es evidente, debido a que oculta y vela una realidad universal. El Maestro Jesús pasó por el portal de la cuarta iniciación y venció los obstáculos finales presentados a su personalidad perfecta. Murió sobre la Cruz. Los cuatro aspectos de Su personalidad participaron en el evento y obstruyeron eléctricamente Su paso por ese portal, hasta llegar al punto de su total destrucción -trayendo la liberación final. También simboliza algo universal que nada tuvo que ver con el Iniciado Jesús.

      50  Este simbolismo y su significado tiene relación con las tres Cruces colocadas una al lado de la otra y con quienes fueron crucificados en ella. Los tres personajes representan a la humanidad misma y tienen además relación con la Jerarquía, y este "acontecimiento pictórico" va paralelo al ya considerado, de la iniciación del Maestro Jesús. En la Crucifixión, en este cuarto paso a través de la iniciación y en la representación de este evento, están implicadas dos grandes y diferentes individualidades -el Maestro Jesús y el Salvador del Mundo, el Cristo; están implícitos dos sucesos principales, y la Iglesia Cristiana ha confundido a ambos, relacionándolos sin discriminación con el Maestro Jesús. Sin embargo, uno de los eventos fue un acontecimiento jerárquico y el otro una gran crisis humana; uno, era la entrada de un iniciado en los Misterios de la muerte, proceso que involucró los cuatro aspectos de Su naturaleza; el otro, fue la representación dramática, para el género humano, de los tres grupos que residen en la familia humana:

      51  1. Desde Shamballa misma. Esta afluencia de vida energetizante o lo que podríamos llamar "iluminación sin impedimentos", imprime, de manera incomprensible para ustedes, el propósito o voluntad del Señor del Mundo sobre la Jerarquía unida; esa vida crea también un impulso magnético dinámico que capacita a los iniciados graduados, por intermedio de los ashramas, a organizar el Plan y ponerlo en movimiento, para materializar gradualmente el Propósito sobre la Tierra. Debido a que los iniciados avanzados, desde el Cristo descendiendo hasta los iniciados del cuarto grado, son conscientes del Eterno Ahora en forma distinta (de acuerdo al rayo), pueden trabajar libres del apremio del tiempo y ver más completamente el Propósito plasmado, que los iniciados de menor grado y desarrollo. Esta capacidad hace que respondan a Shamballa, donde la voluntad viviente, que ya existe, del "Dios desconocido" (durante un ciclo de vida) es vista en su plenitud. Sin embargo, la actividad de la Jerarquía está obstaculizada por el sentido del tiempo y el enfoque materialista del "centro que llamamos la raza de los hombres".

      52  Como bien saben, el primer ser humano de ese "centro que llamamos la raza de los hombres" que alcanzó esta etapa, fue Cristo; en esa primera gran demostración de Su etapa de realización (por intermedio de lo que entonces era un nuevo tipo de iniciación) Buda acompañó a Cristo. Buda había alcanzado la misma etapa antes de la creación de nuestra vida planetaria, pero las condiciones para recibir la tercera iniciación no estaban disponibles entonces, y Buda y Cristo recibieron juntos la iniciación. Desde esa época e iniciación, todos los iniciados del mismo grado de realización, han permanecido ante la Presencia del Iniciador Uno, el Señor del Mundo, y no ante la Presencia del Iniciado y Guía de la Jerarquía de entonces. Esta tercera iniciación fue conferida en un ashrama de cuarto rayo, el Rayo de Armonía a través del Conflicto. Dicho ashrama formado anteriormente, había emprendido una actividad funcionante. De acuerdo a la Ley de Analogía pueden ver por qué esto fue así. El primer ser humano del cuarto reino de la naturaleza que recibió esta iniciación lo hizo en un ashrama del cuarto rayo, y luego, hablando esotéricamente, "el Camino quedó abierto hacia la Cruz"; el iniciado hizo frente al proceso de ser puesto en la Cruz y, desde ese punto de ventaja, podía observar los tres mundos. Entonces, llegó a ser una posibilidad la cuarta iniciación; el discípulo de tercer grado enfrentaba la crucifixión con la promesa de obtener una total liberación y resurrección final.

      53  Como podrán ver, la crisis de relación entre la humanidad y la Jerarquía fue tremenda -de tal importancia que involucró a Shamballa, y el Mismo Señor del Mundo permitió y aceptó que el iniciado estableciera contactos superiores. Entre ese momento y la crucifixión del Maestro Jesús, los ashramas de sexto, quinto y tercer rayos, se formaron alrededor del núcleo de luz, iniciado mucho antes por los Señores de rayo. El punto de luz y la energía de la voluntad han existido en el centro de cada ashrama durante incontables milenios, pero los ashramas fueron formados sólo lentamente  alrededor del núcleo, cuando los diferentes tipos de energía vinieron a la manifestación y trajeron consigo tipos humanos que respondían a la energía de rayo.

      54  Cuando el Maestro Jesús recibió la iniciación de la crucifixión, surgió otra crisis de importancia igualmente grande, si no mayor. La crisis se produjo porque simultáneamente con la crucifixión del Maestro, el Guía de la Jerarquía, el Cristo, recibió dos iniciaciones en una: la Iniciación de la Resurrección y la de la Ascensión. Éstas son las iniciaciones quinta y sexta, de acuerdo con la terminología cristiana. Ello fue posible porque el ashrama de primer rayo estaba ya activo, posibilitando la entrada en la Cámara del Concilio de Shamballa. Cuando Cristo realizó esto, fue considerado digno de personificar en Sí Mismo un nuevo principio en evolución y de revelar al mundo la naturaleza del aspecto de segundo rayo -el principio divino del amor (tal como lo denomina la humanidad) o de la razón pura (como lo llama la Jerarquía).

      55  Por lo tanto, en esta etapa del entrenamiento del aspirante común, verán la gran urgencia de poner un constante énfasis sobre la necesidad del alineamiento, o la creación de un canal de relación directa desde el cerebro al punto de contacto deseado. A este alineamiento entrenado debe añadirse eventualmente la construcción del antakarana y su empleo consiguiente en un creciente sistema de alineamientos. El antakarana debe estar concluido y establecido el contacto directo con la Tríada espiritual en el momento de recibir la tercera iniciación. Luego sigue la cuarta iniciación, con su destrucción del cuerpo egoico, causal o del alma, debido a la completa fusión del alma y la personalidad. Así termina la vida dual del discípulo.

      56  El antakarana es el resultado del esfuerzo conjunto del alma y de la personalidad, trabajando conscientemente al unísono para crear dicho puente. Una vez construido se establece una perfecta relación entre la mónada y su expresión en el plano físico, el iniciado en el mundo externo. La tercera iniciación marca la consumación de este proceso, y existe entonces una línea directa de relación entre la mónada y el yo personal inferior. La cuarta iniciación indica que el iniciado comprende totalmente esta relación, permitiéndosele decir: "Yo y mi Padre somos Uno". Por esta razón tiene lugar la Crucifixión o la Gran Renunciación. Sin embargo, recuerden que el alma es la crucificada, Cristo es el que "muere". No es el hombre; no es Jesús. El cuerpo causal desaparece y el hombres es monádicamente consciente. El cuerpo alma ya no sirve a ningún propósito útil, pues no es necesario. Nada queda, excepto el sutratma cualificado por la conciencia -una conciencia que mantiene su identidad, aunque esté fusionada en el todo. Otra cualificación es la creatividad; de este modo la conciencia puede ser enfocada a voluntad en el plano físico, en un cuerpo externo o forma. Este cuerpo es creado por la voluntad del Maestro.

      57  Los estudiantes harían bien en aprender que el proceso de la construcción del antakarana es uno de los medios por los cuales el hombre, la trinidad, se convierte en dualidad. Cuando la tarea se ha completado y el antakarana está definidamente construido -produciéndose así el perfecto alineamiento entre la mónada y su expresión en el plano físico- el cuerpo del alma (el causal) es completa y finalmente destruido por el fuego de la mónada que desciende por el antakarana. Entonces hay una completa reciprocidad entre la mónada y el alma plenamente consciente en el plano físico. El "intermediario divino" ya no es necesario. El "Hijo de Dios, que es el Hijo de la Mente", muere; el "velo del templo es rasgado en dos, de arriba abajo"; se recibe la cuarta iniciación, llegando entonces la revelación del Padre. Éste es el final y amplio resultado obtenido por la construcción del puente que, en realidad, es el establecimiento de una línea de luz entre la mónada y la personalidad, como expresión plena del alma -entre espíritu y materia, entre Padre y Madre. Pone en evidencia que el "espíritu ha ascendido a los hombros de la materia", a ese elevado lugar del cual originó, más la experiencia adquirida y el pleno conocimiento, y todo lo que pudo proporcionar la vida, en la forma material, y conferir la experiencia consciente. El Hijo ha hecho Su trabajo. La tarea del Salvador o Mediador ha sido consumada. Se sabe que la unidad de todas las cosas es una realidad en la conciencia y el espíritu humano puede decir con intención y comprensión: "Yo y mi Padre somos uno".

      58  Lo que antecede es un enunciado breve y probablemente sin sentido, excepto teóricamente, pero resume la tarea y el trabajo que tiene por delante el discípulo que está en proceso de construir el antakarana. Hay una estrecha relación entre la cuarta iniciación, el cuaternario en su condición evolucionada -cuerpo vital, vehículo emocional, mente y alma- y la cuarta etapa técnica de construcción consciente del "arco iris". Tenemos por lo tanto:

      59  6.            La cuarta iniciación, la de la crucifixión.

      60  Sin embargo, es una y la misma entidad que participa de todos los aspectos, pasos y etapas diferenciados y es responsable de ellos -experimentación, experiencia y expresión consciente, en cada una de estas etapas o modos de vida, hasta la cuarta iniciación. Luego la conciencia misma cede su lugar a la vida y, sin embargo, permanece. A lo antedicho agréguesele que el cuarto reino de la naturaleza sufre los efectos indicados anteriormente y está condicionado por los cuatro aspectos del sutratma uno. Cuando se llega a comprender esto, la belleza del simbolismo y las relaciones numéricas emergen significativamente.

      61  Este breve resumen del proceso pasado, tiene simplemente por objeto dar un trasfondo sintético a todo el trabajo que debe realizarse ahora, e impartir un concepto casi visual del método por el cual el hombre ha alcanzado la etapa de vida consciente, de plena autopercepción y de expresión creadora. Todas fueron expresiones de la energía divina al afluir a su mecanismo, vía el hilo plateado de la potencia divina. Podría ser considerado como la triple demostración de la vida vertical que se trasforma en vida horizontal por medio de la expresión creadora. En efecto, el hombre se convierte en la cruz. Sin embargo, cuando llega a construir el arco iris (que sólo puede ser hecho cuando el hombre está en la Cruz Fija), entonces la cruz cede finalmente su lugar a la línea. Esto tiene lugar después de la cuarta iniciación -la de la crucifixión. Entonces resta sólo la línea vertical, "que va del Cielo al Infierno": La meta del iniciado (entre la cuarta y la séptima iniciaciones) consiste en resolver la línea en el circulo y cumplir la ley, y así "redondear" el proceso evolutivo.

      62  Aquí todavía se encuentra crucificado, pero en la Cruz Cardinal.*

      63  A lo largo de este hilo tiene lugar la extracción final de fuerzas, las fuerzas que -en el camino descendente o sendero involutivo- se enfocaron en la personalidad y en el alma. El antakarana en sí, terminado mediante el puente que el discípulo ha construido, es el medio final de abstracción o gran extracción. El iniciado se ocupa definidamente del antakarana, en la cuarta iniciación, llamada a veces la Gran Renunciación -la renunciación a abstraerse de la vida de la forma, tanto personal como egoica. Después de esta iniciación, ninguno de esos aspectos puede retener a la mónada. El "velo del Templo" es rasgado en dos, de arriba abajo -ese velo que separa al Atrio externo (la vida de la personalidad) del Lugar Sagrado (el alma) y del Sanctum Sanctorum (la mónada) en el Templo de Jerusalén. Las implicaciones y analogías aparecerán lógicamente con claridad.

      64  Cuando el discípulo ha obtenido el fruto de la experiencia, el conocimiento, y aprende a trasmutarlo en sabiduría; cuando su objetivo es vivir verdadera y realmente, y cuando la voluntad al bien es la meta que corona su vida diaria, entonces puede empezar a evocar la Voluntad. Esto hará que el vínculo entre la mente superior y la inferior, el espíritu y la materia, la mónada y la personalidad, sea un hecho definido. Entonces de la dualidad sobreviene la triplicidad; luego la potencia del núcleo central en el vehículo egoico destruye -en la cuarta iniciación- las tres expresiones circundantes, las cuales desaparecen, efectuándose la así llamada destrucción del cuerpo causal. Ésta es la verdadera "segunda muerte" -muerte total de la forma.

      65  Cuando este contacto es total, significa que se ha logrado una etapa de trabajo espiritual, si puedo expresarlo así, llevando al hombre al total alineamiento en el plano físico; esta unificación es consumada en el momento de la cuarta iniciación, la Gran Renunciación, cuando el primer aspecto empieza a dominar los otros dos.

      66  Luego, la vida del alma -tal como fue comprendida hasta entonces- se desvanece y el cuerpo causal desaparece. La suma total de los recuerdos, las cualidades y las adquisiciones, son absorbidas en la mónada. Las palabras "Yo y mi Padre somos uno" llegan a ser verdad. El cuerpo astral también se desvanece en el mismo gran proceso de renunciación, y el cuerpo físico (como agente automático del cuerpo vital) ya no es necesario, aunque persiste y sirve un propósito, cuando la mónada así lo requiere. En vez del aspecto forma tenemos, en el plano físico, la mónada, la esfera de la Tríada espiritual y el cuerpo etérico. Quisiera recordar aquí que los niveles de existencia consciente que consideramos amorfos, lo son relativamente, porque nuestros siete planos constituyen los siete subplanos del plano físico cósmico. Cuando se ha alcanzado este punto de realización, el centro de la conciencia se halla en la naturaleza voluntad y no en la naturaleza amor. La actividad y el amor están presentes en plena medida, pero el foco de atención del iniciado está centrado en el aspecto Voluntad de la Divinidad.

      67  El Camino de Evolución Superior tiene también dos fases como las tiene el Camino Iluminado. En las primeras etapas del desarrollo de la conciencia crística y en la obtención de la tercera iniciación, la Transfiguración, el aspirante y el discípulo iniciado atraviesan la primera parte del sendero del discipulado. Al hollar el Camino de Evolución Superior (aún empleamos, este término tan engorroso) el discípulo iniciado recorre el camino del antakarana y el Camino de las Iniciaciones superiores. Al hacer este enunciado, les recordaré nuevamente que la tercera iniciación es considerada por la Jerarquía como la primera iniciación mayor, mientras que las dos iniciaciones anteriores son consideradas sólo de naturaleza preparatoria. El entrenamiento dado, en preparación para éstas y las consiguientes expansiones de conciencia, revela al iniciado la naturaleza del alma, el alcance (amplio y universal) de la conciencia divina y su relación con el Padre, la Mónada, que le permite convertirse en alma en manifestación, en tal medida, que su percepción se trasforma definitiva e inalterablemente en la del alma; en la cuarta iniciación, el cuerpo-alma, el vehículo causal, ya no es necesario; luego desaparece, se disipa y destruye totalmente, dejando así al iniciado, libre para hollar el Camino de Evolución Superior y seguir los pasos de Cristo. Él fue el primero de nuestra humanidad planetaria que abrió la senda (¿y no es ésta una frase muy común?) hacia las esferas superiores de la revelación.

      68  En la cuarta iniciación, por primera vez en su experiencia, llega a ser consciente de que existe un vacío o brecha, que lo separa de su meta distante. Esto constituyó la parte principal de la agonía en la Cruz. Hubo una fusión de agonías en ese momento supremo, si puedo describir así lo ocurrido. El Maestro Jesús, crucificado allí, sintió la agonía de la necesidad humana y renunció a Su propia vida; dio todo de sí (hablando también simbólicamente) para satisfacer esa necesidad. En ese momento Cristo influyó sobre Su gran discípulo y también pasó simultáneamente por una gran experiencia iniciática. Su agonía, en la ansiedad por recibir la revelación y una acrecentada iluminación (a fin de ampliar sus facultades como Salvador del mundo), le reveló las nuevas posibilidades, por las cuales -cuando las enfrentó confusamente en el Huerto de Getsemaní y más tarde en la Cruz- toda Su naturaleza se cohibió.

      69  Éste es un gran misterio, y comprenderlo es tan imposible como saber de lo que estoy hablando; es conveniente establecer el hecho en la conciencia, que en la iniciación de la Crucifixión, el Maestro Jesús recibió la cuarta iniciación y el Cristo la sexta iniciación. El Maestro Jesús alcanzó la experiencia culminante del Camino Iluminado, mientras que Cristo hizo ese esfuerzo final que Le permitió completar y atravesar "el arco iris" y, por lo tanto, "ir al Padre" (como Él dijo a Sus discípulos), avanzando hacia la primera etapa del Camino de Evolución Superior.

      70  Cuarta iniciación -             La Renunciación.

      71  En otros escritos y en la enseñanza sobre el antakarana me he extendido adecuadamente sobre el tema de la fusión del alma y la personalidad. Aquí me limitaré a la fusión de la conciencia del Maestro (condicionada para el reino humano) con la del discípulo. No existe fusión posible o comprensible, entre la conciencia superior o conciencia shambállica de un Maestro y la de un discípulo que no ha recibido la cuarta iniciación. La total fusión a la cual me refiero, no es posible en las primeras etapas del desarrollo del discípulo; aquí también la enseñanza presentada hasta ahora por grupos esotéricos, respecto a la relación de un Maestro con Su discípulo, ha sido errónea y el resultado de un ansioso pensamiento.

      72  Después de la cuarta iniciación, los efectos se sienten predominantemente en el grupo del iniciado y en su campo de servicio allí él constituye un punto de tensión y precipita grandes punto de crisis. Sus propios puntos de crisis y de tensión existen, pero misteriosamente, sólo en relación con la conciencia que tiene de grupo, en el cual desempeña una parte acrecentadamente potente.

      73  Antes de que la humanidad pueda pasar por la Iniciación de la Transfiguración, debe estar activo el nuevo orden mundial y la civilización futura en su punto más elevado. Es inútil considerar esta tercera iniciación en conexión con toda la humanidad o su proceso iniciático preparatorio o el subsiguiente. Todo ello está demasiado lejos en el futuro, hasta para la consideración de la humanidad más evolucionada; sin embargo, hay discípulos avanzados que se están preparando para esta iniciación, y también unos pocos están pasando por el proceso iniciático previo a la cuarta iniciación.

      74  Consideraremos ahora el efecto de esta energía de rayo sobre la vida del individuo, cuando enfrenta la tercera iniciación, la cual como ya dije, es la primera, desde el ángulo de la Jerarquía, y en ella el hombre espiritual demuestra controlar completamente la personalidad. El cuerpo físico ha sido controlado por las disciplinas físicas; la naturaleza emocional ha sido reorganizada y ha llegado a ser receptiva a la impresión espiritual, proveniente del plano de la razón pura (el plano búdico), mediante el proceso de transformación de la mente o quinto principio. A este respecto, la mente ha actuado como organizadora de la reacción astral y como disipadora del espejismo. El discípulo enfoca su conciencia cotidiana en el plano mental, predominando la relación triangular de los tres aspectos de la mente en este plano. En la iniciación siguiente, la de la Renunciación; esta relación se hará dual en vez de triangular, por medio de la destrucción del vehículo del alma, que ya no es necesario. La fusión de la personalidad con el alma es entonces completa.

      75  Cuarta Iniciación. La Renunciación. Cuarto Rayo.

      76  Me ocupo aquí de una ley inmutable, porque las energías de los diversos rayos actúan de acuerdo a la ley; por lo tanto, lo único que puede hacer la humanidad es aceptarlo, determinando sólo lo que podría denominarse el lugar o la esfera de actividad de estos dos importantes acontecimientos. La determinación del género humano de luchar en el plano físico por las cuestiones involucradas en la guerra mundial, determinó automática y simultáneamente, la esfera de actividad de Cristo -intentaré demostrarlo. De muchas maneras, esta instrucción particular es una de las más importantes que he dado hasta ahora, debido a sus implicaciones esenciales y evidentes. Por lo tanto, estudiaremos la Cuarta Iniciación y su relación con el Cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto.

      77  2.            El efecto sobre la entera humanidad. La "Iniciación de la Renunciación" es una expresión del resultado de la actividad de este Principio.

      78  Enfrentamos aquí un problema básico, es decir, la naturaleza del Principio de Conflicto, característica sobresaliente de este cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. De ninguna manera este tema es fácil de tratar o aclarar, pues deberá considerarse la rectitud del conflicto, su naturaleza separatista, su efecto eliminativo y su poder condicionador, no sólo de la humanidad sino también de la Jerarquía. Cuando estudiemos la cuarta iniciación, la Renunciación, los efectos de su actividad emergerán con más claridad.

      79  La balanza, lenta, muy lentamente, se va inclinando del lado del aspecto espíritu de la dualidad; aún no se ha inclinado totalmente, ni siquiera en intención, pero las cuestiones se van esclareciendo cada vez más en las mentes de los hombres y hay indicios que el hombre eventualmente decidirá en forma correcta, alcanzará un punto de equilibrio y finalmente lanzará el peso de la opinión pública del lado de los valores espirituales, conduciendo así a una renunciación colectiva del materialismo, particularmente en sus formas más burdas y físicas. El momento no ha llegado todavía, pero un gran despertar está en proceso; sin embargo, los hombres verán correctamente, sólo cuando este Principio de Conflicto sea apropiadamente valorado, como una necesidad espiritual, y empleado por la humanidad como instrumento para lograr la liberación de los erróneos controles y principios. Así como el discípulo individual lo emplea para zafarse del control de la materia en los tres mundos, comenzando por la liberación del control del cuerpo físico, saliendo del control de la naturaleza emocional y formulando para si mismo una ideología espiritual que le permita salir del control de los tres mundos de las formas, para empezar a actuar como personalidad fusionada con el alma, así también el género humano debe hacer lo mismo en formación masiva.

      80  Este proceso culmina cuando el hombre recibe la cuarta iniciación, la Gran Renunciación, y la humanidad lo hará en un futuro distante; este "punto de surgimiento" se alcanza por la correcta decisión y como resultado de la correcta aplicación del Principio de Conflicto.

      81  Será evidente que este Principio de Conflicto está estrechamente relacionado con la muerte. Por muerte quiero significar la extracción de las condiciones de la forma -física, emocional o mental, o la cesación del contacto (temporaria o permanentemente) con la forma física, con el espejismo astral y la ilusión mental; o el rechazo de maya, nombre dado a ese efecto omnincluyente que abruma al hombre sumergido en el materialismo de cualquier tipo y, por lo tanto, dominado (desde el ángulo del alma) por la vida en los tres mundos. Es el Principio de Conflicto, latente en cada átomo de sustancia, que produce ante todo conflicto, luego renunciación y finalmente emancipación; trae cualquier tipo de guerra, luego rechazo y finalmente liberación. Este principio, como podrá verse, está estrechamente relacionado con la Ley de Karma; a este principio se refiere Annie Besant cuando habla en uno de sus libros de que la sustancia de la cual están hechas todas las formas, se halla -desde el alborear del proceso creador- contaminada de karma. Un profundo significado, oculto en la idea a menudo expresada, de que la muerte es el gran Liberador, subyace en el Principio de Conflicto, que ha conseguido establecer condiciones por las cuales el aspecto espíritu se libera (temporaria o permanentemente) del aprisionamiento que significa vivir en determinado tipo de forma, ya sea individual o grupal.

      82  Como discípulos y aspirantes, pueden interpretar la actuación de este principio cuando observan en sus propias vidas el efecto que producen el esfuerzo y la tirantez, los puntos de crisis o tensiones, el conflicto entre el alma y la personalidad. El conflicto, tal como lo entendemos, siempre está presente antes de la renunciación y recién en esta cuarta gran crisis espiritual, ese conflicto, tal como lo entendemos, termina. En el reino del vivir amorfo, en el cual la Jerarquía vive, se mueve y tiene su ser, el conflicto, que ha desarrollado en el hombre el sentido de elección discriminativa, es reemplazado por la crisis de decisión -no la decisión basada en la percepción discriminativa entre lo correcto y lo erróneo o la espiritualidad y el materialismo, sino la percepción del Plan, la participación en el Propósito y la prevención del mal. Quisiera que mediten sobre estas tres frases que caracterizan a las crisis de decisión enfrentadas por el Maestro después de la cuarta iniciación y que ocupan el lugar de las crisis de discriminación, que preceden esa etapa:

      83  El Principio de Conflicto es el factor principal que subyace en la evolución de la forma como campo de experiencia para el alma, en los cuatro reinos de la naturaleza: el humano y los tres subhumanos. Está basado en el factor intelectual de la discriminación, inherente en el más pequeño átomo de sustancia, que alcanza su expresión más plena en la humanidad evolucionada; los indicios de que ha realizado su propósito, en lo que a la humanidad concierne, residen en la recepción de la Iniciación de la Renunciación. El Principio de la Decisión que controla al Maestro rige su trabajo dentro de la Jerarquía en relación con Shamballa y en conexión con el servicio prestado en los tres mundos; está basado en la energía del segundo Rayo de Amor Sabiduría, así como el Principio de Conflicto se basa en la energía del tercer Rayo de Inteligencia Activa. Este Principio de la Decisión, como factor controlador, es puesto a prueba en la sexta iniciación, la Iniciación de la Decisión; en ese momento, el aspecto voluntad de la divinidad resume en forma excepcional todas las pasadas realizaciones de los dos principios y trae un ciclo final de desenvolvimiento para el cual no tengo un nombre realmente apropiado, pero que culmina en la novena iniciación, la de la Negación. Por lo tanto, tenemos en relación con estos principios (todos relacionados con la Ley del Karma), tres grandes iniciaciones, en las cuales finalmente se pone a prueba la eficacia de su acción inherente, por la liberación obtenida:

      84  1. La Iniciación de la Renunciación…Cuarta Iniciación,

      85  Este Principio de Conflicto se halla además activo en todas las instituciones, grupos y organizaciones de todos los países y en cada sector del pensamiento humano. Sus resultados son, primero, la humanidad despertará a ciertos desarrollos y posibilidades humanas y, segundo, conducirá a ciertas renunciaciones básicas, una vez que las cuestiones sean vistas con claridad y la separación que existe en realidad entre los valores espirituales deseables y los valores materiales indeseables, se hayan esclarecido. En política, por ejemplo, el sistema de dos partidos está basado en una premisa correcta, pero en la actualidad no es un sistema satisfactorio, a causa de la estupidez humana. Representa en verdad a los grupos reaccionarios en cualquier país y también al partido progresista, alerta a las nuevas posibilidades; la meta de un partido consiste en detener la vida del espíritu, en clarificar por medio de la obstrucción y en contener o evitar, el avance demasiado rápido de los impacientes e inmaturos; el partido progresista debe estar compuesto por quienes sean conscientes de las cosas antiguas e innecesarias, y son siempre precursores, aunque frecuentemente no poseen gran habilidad en la acción. Aún no es posible establecer una línea de demarcación tan clara entre los dos partidos mundiales básicos; tampoco las masas ignorantes aprecian los valores espirituales de los dos grupos. Actualmente la política de partido es tan egoísta y, por lo tanto, tan reaccionaria, como lo es la masa humana; la meta del político común de cada grupo, no es el verdadero bien para la humanidad, pues generalmente solo su propia ambición egoísta y el deseo de conservar cierta ideología política los pone en el poder, constituyendo la meta de sus esfuerzos.

      86  En todas partes, el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto está activo en la familia humana y dominando los asuntos humanos; en todas partes en la vida del individuo, en la vida de grupos, organizaciones e iglesias, en la vida de las naciones y en la vida del género humano como un todo, las cuestiones están siendo clarificadas y la humanidad conducida de una renunciación a otra hasta que algún día el reino humano tome conjuntamente la cuarta iniciación y la Gran Renunciación sea aceptada; este paso, muy lejos aún en el futuro, afiliará a la humanidad con la Jerarquía y librará a millones de hombres de la esclavitud del materialismo. Inevitablemente, llegará este momento en la historia humana. El primer indicio de que la visión distante ha sido vislumbrada, podría ser quizás observada en el instinto prevaleciente de compartir, motivado actualmente por el instinto de autoconservación, pero desarrollándose definidamente como un posible modo de acción en el horizonte lejano del pensamiento humano. La verdadera participación involucra definidamente muchas pequeñas renunciaciones y sobre estas pequeñas renunciaciones la capacidad para la libertad es generada lentamente y el hábito de la renunciación puede ser eventualmente estabilizado; tal capacidad, hábitos, actividades altruistas y actitudes habituales espirituales, son las etapas preparatorias para la Iniciación de la Renunciación, así como el esfuerzo para servir al semejante es preparatorio para la tercera Iniciación de la Transfiguración.

      87  Debe señalarse que el Principio de Conflicto es motivado fuertemente por estos mismos factores. La influencia de todos los discípulos e iniciados y el consiguiente estímulo de sus naturalezas y de su medio ambiente, deben inevitablemente producir conflicto; la afluencia del estimulante amor de Dios a los corazones de los hombres debe igual e inevitablemente producir conflicto; la línea de separación, entre los hombres de buena voluntad, y la falta de respuesta de las naturalezas de quienes no están influidos por esta cualidad, se aclarará abundante, útil y constructivamente. Será evidente que cuando Cristo establezca el "centro o punto focal del Propósito divino", en algún lugar definido de la Tierra, su radiación y potencia complementadora producirá también el conflicto necesario, que precede a la clarificación y a la renunciación de las obstrucciones.

      88  3.             La gran Iniciación de la Renunciación, más las numerosas y pequeñas renunciaciones, son el resultado del conflicto interno y preceden siempre a la liberación de la armonía y la paz.

      89  4.             El conflicto produce: Guerra Renunciación Liberación.

      90  Luego consideraremos el efecto de esta energía de primer rayo sobre el discípulo individual, cuando se prepara para la quinta iniciación y se pone a tono con la revelación prometida, abriéndose a una afluencia de fuerza totalmente nueva, debiendo hacerlo conscientemente. Es la consciente absorción de energía y su consciente asimilación, más su consciente empleo, que distingue al iniciado del resto del género humano; lógicamente existen muchos grados de esta deseable conciencia. El iniciado recibirá, como resultado de la energía de primer rayo, una afluencia del segundo aspecto de este rayo -un fulgor de luz que le revelará claramente y en un instante, la significación de lo que es lentamente revelado en la Tierra; por primera vez, verá esta visión en su totalidad. En la cuarta iniciación responde al tercer aspecto de este rayo, el aspecto destructor; éste lo despoja de todo, y final y eternamente destruye aquello que lo retenía en los tres mundos del esfuerzo humano. De este modo se produjo la armonía a través del conflicto, y el éxito del iniciado individual es la garantía del éxito final del discípulo mundial.

      91  Cuando lleguen a considerar el efecto de este rayo en el momento de recibir la quinta iniciación, deben tener presente que el discípulo ha pasado, en una encarnación anterior, por la Iniciación de la Renunciación y ha establecido dentro de sí mismo una condición de total armonía, como resultado del conflicto -un conflicto que tuvo lugar durante milenios y cuya meta fue siempre la revelación. Así como una cámara fotográfica debe ser correctamente enfocada a fin de registrar perfectamente lo visto, así esta armonía, finalmente alcanzada, puede ser considerada como una especie de orientación enfocada. A través de las muchas vidas vividas por el discípulo, hubo muchos de esos momentos, pero fueron breves y pasajeros, sirviendo únicamente para agitar la aspiración en actividad. En lo que respecta al discípulo de cuarta iniciación, que está en entrenamiento para recibir la quinta, la orientación y el enfoque logrados llegan a ser una condición permanente. Éste es el preludio de un ciclo de experiencia espiritual enteramente nuevo -la experiencia de la evolución superior- que conduce a ese gran momento en que la revelación de los siete Senderos le es acordada en la siguiente o sexta Iniciación de la Decisión.

      92  Hoy, a medida que entramos en la nueva era, tiene aplicación la simbología de la cuarta iniciación, la Renunciación; los hombres enfrentan la necesidad de renunciar a los valores materiales para sustituirlos por los espirituales. El fermento del proceso iniciático continúa minando el materialismo de la raza humana, revelando cada vez más la realidad subyacente en el mundo fenoménico (único mundo reconocido por los lemurianos) y, al mismo tiempo, proporcionando ese campo cultural de experiencia en el cual los hijos de los hombres, que están preparados para ello, pueden pasar por las cinco iniciaciones, técnicamente entendidas. Éste es el factor importante. Por consiguiente, es nuestro punto de partida.

      93  Cuarta Iniciación.             La Renunciación. Liberación del propio interés y renunciamiento de la vida personal en bien del todo mayor. Hasta la conciencia del alma deja de tener importancia y es reemplazada por una percepción más universal, cercana a la Mente divina.

      94  Cuarta Iniciación. La Gran Renunciación o Crucifixión.

      95  Esta Iniciación de la Renunciación (denominada "La Crucifixión" por los creyentes cristianos) es tan familiar para la mayoría de la gente, que me veo en dificultades para decir algo que llame la atención y así contrarrestar la familiaridad que necesariamente disminuye la importancia del tema en su conciencia. La idea de la crucifixión está asociada en su mente con la muerte y la tortura, sin embargo ninguno de estos conceptos subyace en el verdadero significado. Consideraremos algunas de las significaciones vinculadas con esta cuarta iniciación.

      96  La palabra "crucifixión" deriva de dos palabras latinas que significan "fijar sobre una cruz". (He pedido a A.A.B. que consulte esta palabra en el diccionario, a fin dé asegurar su significado). La cruz a la cual se hace referencia, en relación con esta iniciación particular, es la Cruz Cardinal de los cielos. El discípulo se traslada a esta cruz, en la cuarta iniciación, desde la Cruz Fija de los cielos. Sobre esta cruz fija ha estado crucificado desde el momento en que entró en el sendero de probación y pasó al sendero del discipulado. En ese sendero -habiendo trascendido el mundo de los fenómenos y establecido un contacto ininterrumpido con la mónada, vía el antakarana- el discípulo renuncia a la Cruz Mutable de la existencia en los tres mundos (el mundo de las apariencias) y, después de cierto período, se transfiere a la Cruz Fija, erigida en el mundo de los significados, donde aprende constantemente a vivir. Esto abarca el período de las tres primeras iniciaciones. Ahora, habiéndose liberado, mediante la renunciación, no necesita someterse a las pruebas, experiencias y dificultades, que inevitablemente implica la crucifixión en la Cruz Fija; entonces puede ocupar su lugar sobre la cruz cardinal, con todas sus implicaciones y oportunidades cósmicas, que le son conferidas. Esto -en lo que al individuo concierne- es necesariamente simbólico y figurativo en su enseñanza. Sin embargo, en lo que se refiere al Hombre celestial, la aplicación no es simbólica. Es mucho más real. Desde el ángulo de los supremos Maestros en Sirio, nuestro Logos planetario, Sanat Kumara, sigue estando sobre la Cruz Fija; ascendió a la Cruz Mutable en el primer sistema solar; la Cruz Fija Lo mantiene aún "fijo en Su Lugar" en este sistema solar; en el siguiente sistema solar Se transferirá a la Cruz Cardinal y de "allí volverá a ese Lugar Elevado de donde vino", Podrán ver, por lo tanto, por qué pongo énfasis sobre el hecho de que estas tres cruces son simplemente símbolos de experiencia, en relación con el discípulo individual. Consideremos esto un poco más profundamente.

      97  1. La Cruz Mutable rige a los tres mundos y al plano astral en particular. Sobre esta cruz el hombre común está "crucificado" hasta adquirir la experiencia necesaria y se reorienta conscientemente hacia otra fase de desenvolvimiento.

      98  2. La Cruz Fija rige los cinco mundos del desarrollo humano y condiciona las experiencias de todos los discípulos. Por medio de la disciplina y las experiencias así obtenidas, mientras está sobre dicha cruz, el discípulo pasa de una renunciación a otra, hasta que logra la completa libertad y liberación.

      99  3. La Cruz Cardinal rige al Maestro cuando pasa por las restantes cinco iniciaciones; la cuarta iniciación, curiosamente, no está regida por la Cruz Fija ni por la Cruz Cardinal. El discípulo desciende de la Cruz Fija y trata de ascender a la Cruz Cardinal y está regido prácticamente por este período de transición y experiencia. En consecuencia podría observarse que son tres las iniciaciones que prueban al discípulo, respecto al conocimiento y experiencia: la primera, la segunda y la tercera; luego viene una iniciación de transición, seguida por cinco iniciaciones que el Maestro pasa en la Cruz Cardinal.

     100  Por lo tanto, pueden ver que la Iniciación de la Crucifixión (de la cual el mundo cristiano se ha apropiado) es mucho más vasta en sus implicaciones de lo que sospechan los estudiantes. Sin embargo, esta apropiación fue intencional, de acuerdo al Plan divino de la Jerarquía, porque siempre algún gran Instructor -por Su vida y enseñanza- llamará la atención sobre alguna iniciación particular. Buda, por ejemplo, en Sus Cuatro Nobles Verdades, enunció en realidad la plataforma sobre la cual se sitúa el iniciado que ha recibido la tercera iniciación, no deseando nada para su naturaleza personal, liberándose de los tres mundos. Cristo representó para nosotros la cuarta iniciación, y puso el énfasis sobre esa iniciación con su tremenda transición desde la Cruz Fija al Monte de la Ascensión, símbolo de la transición por medio de la iniciación.

     101  La Iniciación de la Crucifixión tiene un rasgo instructivo sobresaliente, conservado para nosotros en el nombre dado frecuentemente a la cuarta iniciación: La Gran Renunciación. Una enorme experiencia es concedida al iniciado en este momento; comprende (porque ve y sabe) que el antakarana ha sido exitosamente completado y que allí hay una línea directa de energía desde la Triada espiritual hasta su mente y cerebro, vía el antakarana. Esto pone en el primer plano de su conciencia, el reconocimiento repentino y asombroso de que el alma misma, el cuerpo egoico en su propio nivel, y lo que durante edades ha sido la supuesta fuente de su existencia, su guía y. mentor, ya no es necesario; como personalidad fusionada con el alma tiene ahora relación directa con la mónada. Se siente despojado e inclinado a exclamar -como lo hizo el Maestro Jesús- ¿"Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?" Pero hace la renunciación necesaria y el cuerpo causal, el cuerpo del alma, es abandonado y desaparece. Ésta es la renunciación culminante y el máximo gesto de edades de pequeñas renunciaciones; la renunciación marca la carrera de todos los aspirantes y discípulos -la renunciación, conscientemente enfrentada, comprendida y realizada.

     102  Anteriormente he insinuado que la cuarta Iniciación de la Renunciación, está estrechamente vinculada a la sexta y la novena iniciaciones. La sexta es posible sólo cuando el iniciado ha hecho definidamente las renunciaciones necesarias; la recompensa consiste en permitirle hacer una elección totalmente libre y así demostrar su libertad esencial adquirida. La novena iniciación (la de la Negación) no tiene en sí ningún elemento de renunciación. No es negación a la posesión, porque el iniciado se halla en una etapa en que no pide ni retiene nada para el yo separado. En esta iniciación planetaria final, el Maestro es enfrentado con lo que podría llamarse mal cósmico, con ese depósito de mal que cíclicamente inunda al mundo, y también con el grupo masivo de Maestros de la Logia Negra, negándose a reconocerlo. De esto me ocuparé más adelante cuando trate de esa iniciación particular.

     103  En relación con la Iniciación de la Renunciación, hay algunas analogías muy interesantes que arrojan una brillante e iluminadora luz sobre su significado. En cierta medida las conocen por haber tratado, en escritos anteriores, el significado del cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto y del cuarto reino, el humano; sin embargo, este propósito puede ser útil si reúno algunas de ellas y demuestro que la Iniciación de la Renunciación es de suprema importancia para la humanidad y para el iniciado individual que lógicamente es un miembro del cuarto reino. Ante todo, este gran acto de renunciación, señala el momento en que el discípulo no posee nada relacionado con los tres mundos de la evolución humana. Su contacto con esos mundos en el futuro será puramente voluntario y para propósitos de servicio. Prefiero la palabra "renunciación" a la palabra "crucifixión", porque ésta última destaca simplemente el sufrimiento soportado por el iniciado cuando renuncia a todo aquello que es de naturaleza material y se convierte en un miembro permanente, que no fluctúa (si puedo usar tal término) y es inmutable en el quinto reino de la naturaleza, el reino de Dios, que nosotros denominamos Jerarquía. No olviden que los tres mundos de la evolución común constituyen los subplanos físico densos del plano físico cósmico.

     104  La crucifixión encierra el concepto de sufrimiento físico extremo, en forma prolongada; sus últimas "tres horas", de acuerdo con el relato bíblico, tipifican los tres planos de nuestra evolución. El discípulo renuncia a los tres planos, por lo tanto es crucificado en los tres planos. Esto significa el fin de una vida, y desde el ángulo cósmico, el fin de la vida de la personalidad del alma, durante muchas encarnaciones. Si la afirmación de que el sentido del tiempo es la respuesta del cerebro a una sucesión de estados de conciencia o acontecimientos, y si además es verdad que (para el alma) no existe tal factor en la conciencia como tiempo, sino que sólo es conocido el Eterno Ahora, entonces los tres mundos del ser encarnado constituyen una unidad de experiencia en la vida del alma, experiencia que finaliza con la crucifixión, porque el alma en encarnación, por el empleo de la voluntad sostenida, definitiva y conscientemente, renuncia a todo y vuelve la espalda finalmente y por siempre, al mundo material. Así ha dominado el empleo de todos los métodos en los tres mundos de experimento, experiencia y expresión (para emplear tres términos con los cuales los he familiarizado en mis otros libros), y ahora queda liberado.

     105  Todo iniciado que hace esta renunciación y soporta la consiguiente crucifixión, está en situación de decir, como lo dijo el primero de nuestra humanidad "Yo, si fuera elevado, atraeré a todos los hombres hacia Mí". Así habló Cristo. El iniciado es ascendido, por su renunciamiento -hecho por medio de la "sangre del corazón"- al mundo de los fenómenos materiales, pues se ha liberado de todo deseo e interés por los mismos, y de cualquier aferramiento que aún pudieran tener sobre él. Ha logrado desapegarse totalmente. Es interesante observar que el Maestro Jesús pasó por la iniciación de la renunciación, mientras que al mismo tiempo Cristo era elevado a la séptima o Iniciación de la Resurrección. Así, los dos relatos de estos dos grandes discípulos son paralelos -uno sirviendo tan obedientemente a lo Mayor, y Cristo sometiendo Su voluntad a la de Su Padre, en los Cielos.

     106  Esta iniciación es, en consecuencia, en sentido excepcional, una experiencia culminante y la entrada en una nueva vida, para la cual todo el pasado ha sido una preparación. Después de la novena iniciación, la Iniciación de la Negación, viene una repetición cósmica de la experiencia de la Renunciación, esta vez exenta del aspecto de la crucifixión; el iniciado, en ese gran momento, renuncia o se niega a establecer contacto con el plano físico cósmico, en sus siete niveles de percepción, a no ser que haya elegido (en la sexta Iniciación de la Decisión) el Sendero del Servicio Mundial.

     107  Durante la experiencia del proceso iniciático, en sus primeras tres fases, el iniciado rechaza el control de las energías asentadas en los tres centros situados abajo del diafragma; rehúsa utilizarlas para fines egoístas o de la personalidad. El centro en la base de la columna vertebral ha recibido y distribuido la energía de la autovoluntad (la voluntad del yo inferior), y queda vacío y preparado para la recepción dinámica de la voluntad superior que -empleando el canal de la columna vertebral como senda, o el símbolo del antakarana- afluirá a dicho centro, desde aquél más elevado de la cabeza. El centro sacro, que ha recibido y distribuido la energía, nutriendo los apetitos físicos, a un grado mucho mayor de lo que se comprende en la actualidad, está también bajo control -control que se relaciona con la debida y normal dirección desde el centro laringeo, y con la conservación de la vida en el plano físico, si el iniciado elige encarnar para fines de servicio. El centro plexo solar, que ha recibido y distribuido la energía del plano astral, la del deseo y la emoción, queda igualmente limpio y purificado; su energía es trasmutada en tal grado, que puede ser totalmente controlada por el centro cardíaco que, desde ese momento, hasta la séptima Iniciación de la Resurrección, es "aquel por cuyo intermedio el iniciado desempeña sus obligaciones jerárquicas". Por lo tanto, en la Gran Renunciación, los tres centros inferiores alcanzan un estado de completa purificación o -hablando simbólicamente- de vacío total. No queda ninguna energía propia (relacionada con el milenario pasado egoísta); son simplemente receptáculos puros para las energías de los tres centros superiores. Los tres centros inferiores están relacionados con los tres mundos de la evolución de la personalidad, los tres superiores con el trabajo y la vida jerárquica, siendo controlados por el iniciado -control que se va perfeccionando acrecentadamente hasta la séptima Iniciación de la Resurrección. En esa importante resurrección ya no prestan servicio; el Maestro no necesita centros de energía, y Su conciencia es trascendida y se trasforma en un tipo de percepción, desconocida por quienes no han experimentado esas iniciaciones. Si elige tomar un vehículo físico (como muchos lo harán cuando Cristo reaparezca y la Jerarquía se exteriorice en la Tierra), el Maestro "actuará de lo superior a lo inferior" y no (como sucede hoy con los discípulos, aunque lógicamente no con los Maestros) de lo inferior a lo superior". Cito antiguas frases que existen en los archivos de la Jerarquía. Por lo tanto, no necesitarán ningún centro en los niveles etéricos de nuestro plano físico planetario.

     108  En la cuarta iniciación, el iniciado empezará a funcionar totalmente y siempre en el cuarto plano, los niveles búdicos del plano físico cósmico -nuestro plano intuitivo. Esto es así, aunque ustedes cuenten de abajo arriba o de arriba abajo. He aquí nuevamente un indicio de la posición central de esta iniciación y de su importancia, siendo precedida y seguida por tres iniciaciones, que conducen a la séptima o iniciación planetaria final, porque las restantes dos iniciaciones no están fundamentalmente relacionadas de ninguna manera con nuestra Vida planetaria. Debido a esta transición permanente del "foco viviente" del iniciado -elevado fuera de los tres mundos y llevado al plano búdico- el concepto de la resurrección se ha deslizado en la enseñanza cristiana, de manera que a la Iniciación de la Crucifixión se la representa como precediendo a la Iniciación de la Resurrección; éste no es en realidad el caso, excepto en un grado menor y como símbolo de la experiencia futura.

     109  Del mismo modo, el concepto del sacrificio ha compenetrado toda la enseñanza acerca de la Crucifixión o la Iniciación de la Renunciación, tanto en Oriente como en Occidente. Ésta es una idea del sacrificio, asociada a los conceptos dolor, agonía, sufrimiento, paciencia, prolongación y muerte. Sin embargo, la verdadera raíz de la palabra sigue siendo la misma y contiene el verdadero significado: "Sacro", sagrado, eso es lo que en verdad sucede al iniciado; es "hecho sacro"; es "apartado" para el desarrollo espiritual y el servicio. Es apartado de lo natural, material, trasmitido, destructivo, obstaculizador, y de lo que traba y disminuye la debida actividad para lograr lo nuevo. Aprende a definir la Plenitud, que es su derecho y prerrogativa divinos.

     110  En el plano búdico o intuitivo (el cuarto nivel del plano físico cósmico) la naturaleza de la mente -aún la de la mente superior o el nivel del pensamiento abstracto- pierde su control sobre el iniciado, y de allí en adelante sólo es útil para prestar servicio. Entonces tiene lugar la intuición, la razón pura, el total conocimiento iluminado por el propósito amoroso de la Mente divina -para mencionar algunos de los nombres de este cuarto nivel de percepción o de sensibilidad espiritual- y el iniciado vive de allí en adelante en la luz del conocimiento correcto o directo, expresándose en sabiduría en todos los asuntos -a ello se debe los títulos de Maestro de Sabiduría o Señor de Compasión, dados a Quienes han pasado la cuarta y la quinta iniciaciones, recibiéndolas muy cerca una de la otra. El Maestro actúa desde el nivel búdico de percepción, en él vive Su vida, emprende Su servicio y desarrolla el Plan en los tres mundos, para los cuatro reinos de la naturaleza. Esto no se debe olvidar. Recuérdese también que el logro del enfoque y la obtención de la liberación no son el resultado de una ceremonia simbólica, sino de vidas de sufrimiento, de renunciaciones menores y de experiencia consciente. Esta experiencia que conduce a la cuarta iniciación es una empresa definidamente planificada, obtenida a medida que es gradualmente conferida la verdadera visión, presentido el Plan divino y se colabora con ese Plan, y la aspiración inteligente reemplaza a los vagos anhelos y esfuerzos esporádicos "por ser bueno", como normalmente lo expresan los aspirantes.

     111  En consecuencia se evidenciará por qué esta cuarta iniciación está regida por el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. La armonización de los centros inferiores con el superior, la armonización o el establecimiento de rectas relaciones entre los tres mundos de la evolución humana y el plano búdico, la relación gradualmente creada sucesivamente por cada iniciación entre la humanidad y la Jerarquía, más el servicio prestado para establecer rectas relaciones entre los hombres -son algunos de los resultados que ustedes ahora pueden captar teóricamente; algún día los captarán en forma práctica y sustancial, por propia experiencia. Con esta energía de rayo trabaja el iniciado cuando hace la Gran Renunciación, y por ello es transferido a la Cruz Cardinal de los Cielos. Ésta energía le permite vivir en el Eterno Ahora y renunciar a las ataduras del tiempo. A través de toda la experiencia lucha contra lo material; de acuerdo a la ley de nuestro planeta (y si sólo lo supieran, de acuerdo a la ley de nuestro sistema solar) nada se logra excepto por la lucha y el conflicto -lucha y conflicto asociados en nuestro planeta con el dolor y el sufrimiento, pero exento del sufrimiento después de la cuarta iniciación. Puede notarse aquí un indicio respecto al propósito, para el cual existe nuestro pequeño planeta, y su posición excepcional en el esquema de las cosas.

     112  Les pediría que mediten sobre la Iniciación de la Renunciación, recordando siempre en su vida diaria, que este proceso de renunciación, que implica la crucifixión del yo inferior, es sólo posible si se practica el desapego todos los días. La palabra "desapego" es sólo un término oriental para nuestra palabra "renunciación". Es el empleo práctico de la información que he dado aquí. También quisiera (por extraño que parezca) que se acostumbren a la crucifixión, a sufrir con desapego, sabiendo que el alma no sufre en absoluto, y que no habrá dolor ni agonía para el Maestro que haya alcanzado la liberación. Todos y cada uno de los Maestros han renunciado a lo material; han sido elevados de los tres mundos por Su propio esfuerzo; Se han desprendido de todos los impedimentos; han dejado atrás el infierno, y el término "espíritu aprisionado" ya no es aplicable a Ellos. Esto no lo han logrado con propósitos egoístas. En los primeros días del sendero de probación, la aspiración egoísta predomina en la conciencia del aspirante, sin embargo, a medida que huella ese sendero y también el del discipulado, abandona todos esos móviles (una renunciación menor), y su única meta, al buscar la liberación y la libertad en los tres mundos, consiste en ayudar y socorrer a la humanidad. Tal dedicación al servicio es la marca de la Jerarquía.

     113  Podrán ver, por lo tanto, que Buda preparó el camino para la Iniciación de la Renunciación o de la Crucifixión, por Su enseñanza y Su énfasis sobre el desapego. Reflexionen sobre estas cosas y estudien la gran continuidad de esfuerzo y colaboración que caracteriza a los Miembros de la Jerarquía espiritual.

     114  1. Renunciación, que produce la crucifixión y conduce a la

     115  Hasta entonces ha trabajado principalmente con el hilo de la conciencia establecido en la cabeza y, por medio de esa conciencia, se han unido su personalidad y su alma, hasta convertirse en una personalidad fusionada con el alma; así ha alcanzado la unidad con su yo superior. Mediante la construcción del antakarana se agrega otro hilo a la personalidad fusionada con el alma, vinculando al verdadero individuo espiritual con la Tríada espiritual, quedando bajo su dirección. En la cuarta iniciación, el cuerpo del alma, el cuerpo causal (así llamado), desaparece, y el hilo de la conciencia ocultamente se rompe; ni el cuerpo del alma ni el hilo son ya necesarios; ahora son únicamente el símbolo de una dualidad inexistente. El alma ya no es la depositaria del aspecto conciencia como hasta entonces. Todo lo que el alma ha acumulado sobre conocimiento, ciencia, sabiduría y experiencia (cosechados en el ciclo de vida de muchos eones de encarnación), pertenecen únicamente al hombre espiritual individual. Los transfiere a la analogía superior del mecanismo perceptivo sensorio, la naturaleza instintiva, en los tres planos de los tres mundos.

     116  Se dice que el Señor del Mundo es el único depositario de la voluntad y del propósito de Su alma cósmica afluyente. Estas dos palabras -voluntad y propósito- no tienen idéntico significado. Sanat Kumara y Su concilio en Shamballa, son los únicos Seres en nuestro planeta que conocen con exactitud la naturaleza del propósito divino. Su función y obligación consiste en desarrollar ese propósito en la manifestación, y lo hacen empleando la voluntad. La voluntad desarrolla siempre el propósito. El depositario del aspecto voluntad de la divinidad innata en el hombre, se halla en la base de la columna vertebral; la que puede funcionar correctamente y llegar a ser el agente de la voluntad divina, pero después de la tercera iniciación. El centro coronario es el custodio del propósito; el centro de la base de la columna vertebral indica la voluntad cuando complementa el propósito. El propósito es revelado lenta, muy lentamente, al iniciado durante las cinco iniciaciones finales, y esto es posible sólo después de la Iniciación de la Renunciación. En ese momento el iniciado dice, al unísono con el gran guía de la Jerarquía, el Cristo: "Padre, no mi voluntad sino la Tuya sea hecha". Luego se inicia el surgimiento fuera de la materia, y de allí en adelante el iniciado comienza a vislumbrar el propósito del Logos planetario; hasta entonces Él ha visto sólo el plan y se ha dedicado al servicio del plan. Hasta entonces también ha tratado de ser sólo un exponente del amor de Dios; ahora debe expresar, con creciente plenitud, la voluntad de Dios.

     117  Últimamente, hemos mantenido el estudio dentro de tres aspectos, a pesar de la inevitable complejidad del tema, significando mucho para el ansioso discípulo individual, porque las palabras empleadas, que definen las correspondientes iniciaciones, han sido: Renunciación. Ascensión. Revelación. Todas imparten a la mente conceptos prácticos y útiles, sin embargo su verdadero significado implica -al mismo tiempo- desapego, divina indiferencia y percepción espiritual, y de ellas ningún discípulo ha tenido algo más que una vislumbre y un imperceptible presentimiento de su posibilidad. Luego elevé estas tres ideas a niveles más amplios y me esforcé por demostrar que las crisis por las cuales está pasando ahora la humanidad y seguirá durante los próximos cincuenta años (aunque sus efectos serán menos molestos si se adopta la correcta actitud), pueden también relacionarse con estas tres palabras. No vayan a inferir que el género humano pasa por estas experiencias iniciáticas. La renunciación se impone por las circunstancias, y no es una libre empresa; el progreso resulta del impulso incipiente e incontrolado, y no del esfuerzo de un alma liberada. La revelación venidera será el resultado de la actividad jerárquica, enfocada por intermedio de Cristo, y no será dada por medio de Su llegada, vendrá como resultado de Su trabajo y de la actividad jerárquica.

     118  Todas estas iniciaciones tienen sus analogías inferiores, y la que vamos a tratar ahora no es una excepción; todas pueden ser consideradas por el aspirante como que personifican una meta inmediata, pero el concepto es de naturaleza preparatoria; esto puede ser ilustrado, señalando que la Gran Renunciación es posible porque, durante muchas vidas, el discípulo ha aprendido a renunciar y -cuando huella el Sendero de la Iniciación- lo hace conscientemente y con un propósito formulado. Del mismo modo la sexta Iniciación de la Decisión también es posible porque el iniciado, desde su afiliación con la Jerarquía, ha aprendido a elegir correctamente, y su habilidad para hacerlo surge de su esfuerzo mientras se halla en el sendero de probación, y en las primeras etapas del sendero del discipulado aprende a hacer correctas elecciones y a tomar decisiones espiritualmente motivadas. Señalo esto porque, como ya hemos comenzado a estudiar las cuatro iniciaciones finales (que están aún mucho más allá de la comprensión del discípulo avanzado), no constituirá una pérdida de tiempo; no obstante la carencia de una verdadera comprensión, se le indicarán al verdadero aspirante ciertas cualidades, atributos y lecciones necesarias, que puede ahora empezar a desarrollar.

     119  La sexta Iniciación de la Decisión es preparatoria para la verdadera Iniciación de la Resurrección, la séptima. Ésta puede recibirse únicamente cuando la voluntad del Maestro se fusiona totalmente con la del Logos planetario. Entre la sexta y séptima iniciaciones tiene lugar "un intervalo de divina fusión"; una imagen elemental y algo distorsionada de esta crítica fusión la da El Nuevo Testamento, donde se relata la experiencia pasada por Cristo en el Huerto de Getsemaní. Nuevamente allí -como en la cuarta Iniciación de la Renunciación- se pone el énfasis sobre el elemento humano del sufrimiento, mientras que en el verdadero simbólico "huerto", entre la sexta y séptima iniciaciones, no hay aspecto alguno de sufrimiento. El sufrimiento y el dolor no entran en la conciencia del Maestro. Cuando se dice en El Nuevo Testamento que "los ángeles vinieron y sirvieron a Cristo", la correcta implicación es que quienes moran y trabajan en Shamballa emplean este período para instruir al iniciado que ha tomado su decisión por haber expresado su naturaleza divina y la significación del propósito divino; esto concierne a la relación de nuestro Logos planetario con el sistema solar, y la decisión es tomada debido al desarrollo de esa sensibilidad superior que conduce inevitablemente a la percepción cósmica. No tenemos ninguna palabra adecuada para esta cualidad o tipo de sensibilidad, porque no es algo que podemos comprender conscientemente, ni es un tipo de reacción consciente; tampoco es percepción, tal como empleamos ese término. Ha sido ocultamente definido como algo similar a la "sumersión en un estado realizado del Ser", porque el iniciado es un aspecto consciente de aquello de lo cual es parte integrante. Por esta afirmación verán cuán imposible me resulta explicar ciertas cosas, aclarar desconocidos tipos de conciencia o indicar zonas de percepción que están aún más allá de la comprensión de un Maestro.

     120  4. Entonces, por el empleo correcto de la mente, llega la "muerte" de la personalidad o, más bien, su repudio y renunciación a todo lo material.

     121  5. A esto le sigue la muerte o la destrucción del cuerpo causal o del alma, durante la gran Iniciación de la Renunciación.

     122  A.A.B. me ha interrogado sobre los acontecimientos que considero más importantes y significativos en la actualidad, desde el ángulo espiritual. Esta pregunta pone de relieve un tema muy oportuno que le sigue al que impartí acerca de la Gran Renunciación, página 494, y su consiguiente revelación, o (como las iglesias cristianas denominan) la Crucifixión y la Resurrección. La resurrección cristiana es, sin embargo -desde el ángulo de la gran Logia de Sirio- sólo una resurrección menor y pasajera, aunque la revelación consiguientemente acordada, es de efectos duraderos y permanentes.

     123  Estos acontecimientos están basados en una obligada renunciación, no espontánea (como sucede en la verdadera experiencia de la Iniciación de la Renunciación), que conducirá a una revelación que alboreará inminentemente y enfrentará a la humanidad dentro de poco tiempo.

     124  No trato de considerar en detalle el mal que mantiene esclavizado al mundo; se sabe bastante sobre este mal y existe un pequeño grupo (pequeño en comparación con los muchos millones) de trabajadores jerárquicos en todos los sectores de la vida, que luchan para que la humanidad despierte a los peligros que corre y a la finalidad de la decisión que las próximas dos generaciones se verán obligadas a tomar. Muchas cosas saldrán a la superficie a medida que estudiemos los acontecimientos actuales, desde el ángulo de la renunciación y la resurrección.

     125  El efecto general de estas ideologías que chocan y el resultado de la guerra entre las religiones mundiales han dado lugar a que los hombres de todos los países comiencen a pensar. La humanidad está surgiendo del letargo mental que la ha caracterizado durante tanto tiempo. En la actualidad, el hombre de la calle, piensa, medita, cavila, imagina, planifica y decide. En siglos pasados, sólo los que se habían beneficiado por la educación y los que pertenecían a los "capas superiores", pensaban y planificaban. Esta tendencia a pensar indica que está entrando en actividad una civilización nueva y mejor, preparatoria de esos acontecimientos espirituales de mayor importancia. El espíritu del hombre, por lo general inconscientemente, se está precipitando adelante hacia una civilización y cultura más espirituales. No digo hacia una expresión más religiosa de la verdad. Una interrelación más espiritual está en camino y lo indica el establecimiento, en escala mundial, de rectas relaciones humanas. Tendremos, eventualmente, un enfoque espiritual divorciado de las actuales religiones ortodoxas, pero a tono con el factor espiritual, oculto en todas las religiones. En realidad, los hombres no esperan que Cristo venga como un conductor religioso, sino que llegue a ellos, en el sector de mayor necesidad, para señalar el camino hacia la resurrección y la revelación, que seguirá inevitablemente a la renunciación del hombre a los valores materiales.

     126  LA CRUCIFIXION

     127  En el corazón místico, con sus dos lóbulos, reside la llave del depósito. Al salir y al entrar se construye la cruz. Permanece en el punto medio teniendo a cada lado el sendero de la derecha y el de la izquierda. Allí es crucificado el hombre. Con los dos senderos de cada lado -uno a la derecha y el otro a la izquierda. En el abrir y cerrar las puertas por las posesión de la llave, llegamos a la vida eterna. Debes saber y comprender.

los trabajos de hercules

       1  Poco clara es la luz al principio. Egoísta la tendencia de la aspiración humana, y oscuros los actos resultantes. Lentamente los hombres aprenden y, aprendiendo, pasan entre los pilares de los Portales una y otra vez. Lerda es la comprensión, pero en las Antesalas de la Disciplina, encontradas en cada sección de la cósmica extensión del círculo, la verdad es lentamente comprendida; aprendida la lección necesaria; la naturaleza purificada y enseñada hasta que se ve la Cruz –esa Cruz fija y a la espera, que crucifica a los hijos de los hombres, prolongada en las Cruces de los que sirven y salvan.

       2  Objetivos de competencia y egoísmo deben ser completamente cambiados y eliminados, y encontraremos a Hércules aprendiendo la lección que apoderarse de cualquier cosa para el yo separado, no es parte de la misión de un hijo de Dios. Él sabe encontrarse como individuo, sólo para descubrir que el individualismo debe ser sacrificado inteligentemente para el bien del grupo. Descubre asimismo que la codicia personal no tiene lugar en la vida de un aspirante que está buscando la liberación, desde el siempre recurrente ciclo de la existencia y de la constante crucifixión sobre la cruz de la materia. Las características del hombre inmerso en la forma de la vida y bajo la regla de la materia son: temor, individualismo, rivalidad y codicia. Estas tienen que ceder lugar a la confianza espiritual, cooperación, conciencia grupal y carencia de egoísmo. Esta es la lección que Hércules nos da, y es la demostración de la vida de Dios que está siendo forjada en el proceso creativo, y que florece más hermosamente, cada vez que la vida de Dios hace su curva alrededor del zodíaco que, nos dicen los astrónomos, toma aproximadamente veinticinco mil años en cumplirse.

       3  Esta es la historia del Cristo cósmico, crucificado en la Cruz Fija de los cielos; ésta es la historia del Cristo histórico, dada a nosotros en la historia del evangelio y establecida hace dos mil años en Palestina; es la historia del Cristo individual, crucificado en la cruz de la materia, y encarnado en cada ser humano. Dios encarnado en materia. Esta es la historia de nuestro sistema solar, la historia de nuestro planeta, la historia del ser humano. Así, cuando miramos arriba los cielos estrellados, vemos descripto eternamente para nosotros este gran drama, que la historia de Hércules dilucida en detalle para el aspirante.

       4  Y ahora habiendo alcanzado la madurez, habiendo desarrollado las características necesarias para su misión, leemos que los dioses y diosas hicieron todo lo posible por equiparlo para el trabajo que tenía que realizar. Había recibido todo lo que el mundo podía darle; ahora los poderes del alma le fueron conferidos, y tenía que aprender cómo usarlos. Leemos que Minerva le dio una hermosa túnica, pero, como nunca leímos que él la usara, podemos deducir que esto es algo simbólico. Hay muchos casos en la historia en que se entrega un manto: José recibió una vestidura de muchos colores de su padre; el manto de Elías descendió sobre Eliseo y la túnica de Cristo fue dividida y por ella se pelearon los soldados en la crucifixión. Es opinión general que la túnica es el símbolo de la vocación. La vocación de Elías habría pasado a Eliseo; la vocación del Cristo, el Salvador del Mundo, llegó a un fin en la crucifixión cuando Él emprendió un más grande y más importante trabajo.

       5  Géminis tiene en ella dos estrellas, llamadas por los griegos, Cástor y Pólux, o los Gemelos. Estas personifican a dos grupos mayores de estrellas, las Siete Pléyades, y las Siete Estrellas de la Osa Mayor, que son las dos constelaciones en el norte alrededor de las cuales nuestro universo parece girar. Una estrella representa cada constelación. Desde el punto de vista del esoterismo, el gran misterio de Dios encarnado en la materia, y la crucifixión del Cristo Cósmico sobre la cruz de la materia, está vinculada con la relación (que se presume que existe desde los tiempos más antiguos) entre las estrellas de las Pléyades y las de la Osa Mayor. Estos dos grupos de estrellas representan a Dios, el macrocosmos, mientras que en Géminis, Cástor y Pólux eran vistas como símbolos del hombre, el microcosmos. Eran también llamadas Apolo y Hércules: Apolo, significando el soberano, el Dios Sol; y Hércules, "aquél que viene a trabajar". Ellos representan, por lo tanto, los dos aspectos de la naturaleza del hombre, el alma y la personalidad, el hombre espiritual y el ser humano a través del cual esa entidad espiritual está funcionando: Cristo encarnado en la materia, Dios trabajando a través de la forma.

       6  El signo de Leo es uno de los cuatro brazos de la cruz fija en los cielos, la cruz en la cual el Cristo Cósmico y el Cristo individual son siempre crucificados. Tal vez la palabra "crucificado" tendría un verdadero significado si la sustituyéramos por la palabra "sacrificado", pues en el desarrollo de la conciencia de Cristo en la forma, etapa por etapa, varios aspectos de la naturaleza divina se ven como siendo sacrificados.

       7  En Leo, vemos a la mente cósmica actuando en el individuo como la razonadora mente inferior, y su aspecto inferior tiene asimismo que ser sacrificado y la pequeña mente del hombre debe ser subordinada a la mente universal. En Escorpio, que es el tercer brazo de la cruz fija, encontramos el amor cósmico o atracción cósmica. Allí se lo muestra en su aspecto inferior, y a esto lo llamamos la gran Ilusión; y en Escorpio vemos al aspirante en la cruz, sacrificando la ilusión a la realidad. En Acuario, tenemos la luz de la conciencia universal iluminando al ser humano y realizando el sacrificio de la vida individual, fundiéndola en el todo universal. Esta es la verdadera crucifixión: el sacrificio del reflejo a la realidad, del aspecto inferior al superior, y de la unidad individual a la gran suma total. Fueron estas las características que el Cristo tan maravillosamente demostró. El se mostró como el Creador. Se mostró como funcionando bajo la influencia de la mente iluminada; personificaba en sí mismo el amor de Dios, y se anunció como la Luz del Mando. El problema ante Hércules, por lo tanto, era el problema del signo; la crucifixión inferior y la conquista de la autoafirmación individual.

       8  En el simbolismo de las escrituras del mundo, los acontecimientos más trascendentales son representados en uno de los dos sitios: en la cueva o en la montaña. Cristo nació en la cueva; la personalidad es vencida en la cueva; la voz del Señor se oye en la cueva, el conocimiento de Cristo es alimentado en la cueva del corazón, pero después de la experiencia en la cueva, se escala la montaña de la transfiguración, el monte de la crucifixión es alcanzado, para ser seguido, finalmente, por el monte de la ascensión.

       9  Virgo es uno de los brazos de la cruz mutable, con su signo opuesto, Piscis, y el aéreo Géminis y el ígneo Sagitario completando los cuatro brazos. Es la cruz común de aquellos que tienen un estado probatorio. Su descripción es como sigue: "La cruz mutable es la cruz del Espíritu Santo, de la tercera persona de la trinidad cristiana, ya que organiza la sustancia y evoca una respuesta sensible desde la misma". (Observar la hermosa correlación de esta manifestación con el hecho de que el Espíritu Santo protegía a María). En esta cruz el hombre alcanza el estado de resignación y aspiración, y así se prepara para la cruz fija del discipulado. Es notable que “la cruz mutable de la personalidad dedica al hombre que está crucificado sobre ella, a fines materiales para que pueda aprender eventualmente sus usos divinos". "El pecado contra el Espíritu Santo" ha sido el sujeto de muchas curiosidades morbosas. El Tibetano afirma: "El abuso de la sustancia y la prostitución de la materia para fines perversos es un pecado contra el Espíritu Santo". Fue este pecado, el más grande de todo su peregrinaje, el que Hércules cometió en Virgo, cuando no comprendió que la reina de las Amazonas tenía que ser redimida por la unión; no muerta. De nuevo el Tibetano enfatiza una y otra vez el hecho de que es "por medio de la humanidad que una consumación de “sutil” eficiencia se producirá, la que hará posible la expresión del todo". Nosotros cometemos, no obstante, el error de Hércules cuando olvidamos que el triángulo de la Trinidad es un triángulo equilátero, con todos los ángulos de igual importancia, para el logro del Plan. (Astrología Esotérica). Es en Virgo, después de la completa individualización en Leo, que se da el primer paso hacia la unión del espíritu y la materia, “la subordinación de la vida de la forma, a la voluntad de Cristo, el morador".

      10  Hay tres constelaciones en Libra, todas de especial interés. Primero está la Cruz del Sur que nunca ha sido vista en el hemisferio norte desde los tiempos de la Crucifixión, cuando fue vista en Jerusalén. Ahora la Cruz que aún se divisa en el hemisferio sur se está alejando. Tratemos de entender la presentación dramática de este gran símbolo. Cuatro estrellas brillantes forman esta cruz; cuatro, el número del aspecto material del hombre, el cuaternario. La Cruz del Sur, el cuaternario, se está alejando. El mismo simbolismo se ve en Géminis, con Cástor y Pólux. Cástor, simbolizando la inmortalidad, se está volviendo más brillante y Pólux, la mortalidad, se está oscureciendo. La cruz se está retirando, y esta promesa está en Libra, llamada la puerta abierta a Shamballa, el signo en el cual se encuentra "el sendero angosto, como el filo de la navaja” que conduce al hombre al reino del alma.

      11  Siempre, la muerte es una entrada a una vida más plena, a una experiencia más plena, a un alcance y realización más plenos. Es la muerte de la personalidad para que el alma pueda hacerse cargo de la personalidad y expresar la vida a través de ella. En Piscis tenemos la crucifixión, la muerte de un salvador del mundo, porque él ha cumplido perfectamente su función.

      12  La otra constelación es Cygnus, el símbolo del alma. Sagitario, el aspirante, mirando a izquierda y derecha: viendo a la derecha el Aquila y diciéndose a sí mismo, "Yo soy el espíritu volando en busca de mi hogar"; mientras al otro lado y viendo a Cygnus, el cisne, con sus cuatro estrellas en forma de cruz y diciendo, "Yo soy el alma crucificada en la materia de la cual me liberaré".

      13  Ara, el altar, porque el aspirante lo coloca todo sobre el altar, no con el espíritu de triste renunciación, asegurándose a sí mismo que es un perfecto miserable, sino con un espíritu de "no hay nada más que hacer. Me estoy desprendiendo de estas cosas para poder servir más perfecta y completamente".

      14  Piscis es también el signo de la muerte en varios aspectos. A veces la muerte del cuerpo, o puede ser que una vieja tontería ha llegado a su fin, una amistad indeseable cesará, la devoción a alguna forma religiosa del pensamiento que se ha sostenido, terminará ahora, y uno surgirá y colocará sus pies sobre un nuevo sendero. Es el signo de la muerte para la personalidad. Si nosotros pudiéramos abandonar la idea de los velos de la personalidad, estaríamos dispuestos a abandonar la personalidad. También significa la muerte de un salvador del mundo, pues es el signo de la crucifixión y marca el fin de un ciclo zodiacal.

      15  Nosotros encontramos a Hércules empezando en este punto y pasando por diversas experiencias hasta que llega a la puerta abierta en Leo, a través de la cual él puede pasar al Sendero del Discipulado. Lo vemos aprendiendo las lecciones del equilibrio, de la abnegación y de la victoria sobre la naturaleza de deseos hasta que llega a ser el discípulo unidireccional en Sagitario, antes de pasar por la puerta que conduce al monte de la iniciación. Lenta y dolorosamente, él aprende la lección de que la competencia, y el egoísmo codicioso deben desaparecer, y que el aferrarse a cualquier cosa para el separado yo interior, no es parte de la misión de un hijo de Dios. Él se encuentra como un individuo, sólo para descubrir que el individualismo debe ser inteligentemente sacrificado para el bien del grupo; él aprende que la codicia personal no tiene lugar en la vida del aspirante que está buscando la liberación del siempre recurrente ciclo de la existencia y de la constante crucifixión sobre la cruz de la materia y de la forma. Las características del hombre inmerso en la vida de la forma y bajo la regla de la materia son el temor, la competencia individual y la codicia. Estos tienen que dar lugar a la confianza espiritual, la cooperación, el conocimiento del grupo y el desinterés. Estas son las lecciones que Hércules nos aporta.

      16  Esta es también la historia del Cristo cósmico, crucificado desde el principio de la creación sobre la cruz fija de los cielos. Esta es la historia del Cristo histórico, dada a nosotros en la historia del evangelio y establecida para nosotros hace dos mil años en Palestina, cuando nuestro sol entró en el signo del Salvador del mundo, el signo de Piscis, los peces. Esta es la historia de cada hombre individual, crucificado sobre la cruz de la materia y de la existencia, y descubriendo que él es en verdad un hijo de Dios encarnado en cada ser humano. Dios, encarnado en la materia. Tal es la historia del sistema solar, la historia de nuestro planeta, la historia de todo hombre. Mientras miramos los cielos estrellados arriba de nosotros, tenemos este gran drama, eternamente representado para nosotros.

      17  Esta es preeminentemente la cruz del alma y de verdadero interés porque es la cruz del discípulo Hércules. Él personificaba a estos cuatro signos, y fue crucificado sobre esta Cruz Fija. Estos cuatro signos son vistos en nuestra creencia como los Cuatro Signos Sagrados y los encontramos manifestados para nosotros en las cuatro criaturas vivientes del profeta Ezequiel. Estas cuatro criaturas tenían la cara de un hombre, Acuario; la cara de un León, Leo; la cara de un buey, Tauro; y la cara de un águila, Escorpio. Aquila, el Aguila, es astrológicamente intercambiable con Escorpio. Están simbolizadas asimismo en los cuatro evangelistas y en las cuatro bestias de las Revelaciones. Esta cruz es la cruz de todos los salvadores del mundo, y la cruz cardinal es la de la deidad, crucificada en el agua del espacio.

      18              Esta es la cruz de la vida cotidiana a la cual están sujetos todos los hijos de los hombres. Es la cruz de la crucifixión diaria y de la dificultad y simboliza el período de la encarnación, del crecimiento y desarrollo por medio de la forma y su uso. En estas tres cruces está resumida la historia del Cristo Cósmico, del Dios crucificado en la materia, de Hércules y de todos los discípulos, y del ser humano común. Ellas constituyen la totalidad de los doce signos.

movimientos esotericos modernos

psicologia esoterica 1

       1  El Crucificador y el Crucificado

       2  Cuarta iniciación

       3  En la tercera iniciación, la Luna y Marte luchan por obtener la ascendencia, y allí reside su campo de batalla. Por eso en la gran Transfiguración el cuerpo se "transfigura" en señal de triunfo. En la cuarta iniciación Mercurio y Saturno actúan como grandes trasladadores, y llevan al discípulo hasta el portal de la Iniciación. Cuando se pasa la iniciación final, la actividad de Urano y la entrante fuerza de Júpiter producen la reorganización, que da por resultado la emancipación final. La realidad y la complejidad del tema es aquí evidente.

       4  Hablando esotéricamente (no en forma simbólica, pues existe una diferencia en estos dos modos de expresarse, que los estudiantes deberían tener en cuenta), cuando las líneas de fuerzas se ajustan y existe un libre intercambio de energías y un canal alineado y directo entre los distintos aspectos de la divinidad, entonces tenemos realización y belleza. Tal el tema de la antedicha formulación antigua y simbólica de la verdad, lo cual encierra una profecía también simbólica. La misma idea se ha expuesto en una afirmación más antigua y concisa, que debe comprenderse y reducirse a una fórmula mántrica, al recibirse la cuarta iniciación:

       5  Es evidente que fuerza en el primer grupo termina en separatividad, porque cinco es el número de la mente y del hombre. El número nueve, el de la iniciación, está oculto en la mitad de la palabra fuerza, pero los guarismos culminantes indican actividad y separación. En el segundo grupo de números, la actividad precede al nueve de la iniciación, y ese nueve es la culminación. Pero al cinco se lo ha omitido. El hombre ya no es realmente humano o separatista, sino el cuatro perfecto de los tres inferiores del alma. Para explicar la verdad en forma simple se debe tener presente que el género humano, el cuarto reino, expresión de la cuarta jerarquía creadora de mónadas humanas, es arrastrado por el instinto o el impulso hacia la armonía, y se halla principalmente bajo la influencia del cuarto rayo. Esta armonía se logra mediante la utilización de la energía del quinto rayo de conocimiento. Entonces el conocimiento adquirido y aplicado da por resultado la belleza y el poder de crear. Después se retirará el Señor del quinto rayo del ciclo mayor que rige a la humanidad; entonces la sabiduría y la respuesta búdhica intuitiva caracterizarán a la humanidad. Existe una íntima interacción en este ciclo mayor, en lo que concierne al género humano, entre los dos rayos de los Señores de Armonía y Conocimiento. En esta relación numérica del cuatro y del cinco surge también el número nueve de la iniciación. Adepto de la quinta iniciación es aquel que ha realizado la completa armonía mediante el correcto conocimiento. Esto tiene lugar en la cuarta iniciación y se demuestra o comprueba en la quinta.

       6  8.            El sexto rayo enseñó el significado del sacrificio, y de esta enseñanza la crucifixión fue el emblema sobresaliente para los iniciados. La filantropía fue expresión de la misma enseñanza para la humanidad avanzada. El problemático ideal de ser simplemente bueno encierra el mismo móvil, aplicado a las masas irreflexivas. 

       7  El rayo Egoico tiene acción directa y específica sobre el cuerpo astral. Por eso el campo de batalla de la vida  siempre se encuentra en el plano de la ilusión; a medida que el alma trata de dispersar la ilusión astral el aspirante podrá caminar en la luz. El rayo Monádico ejerce su influencia sobre el cuerpo mental después de lograrse la integración de la personalidad. Esto hace que la mente obtenga la clara visión que culmina en la cuarta iniciación y que el hombre se libere de la limitación de la forma. Existe una analogía de esta triplicidad y una interesante relación simbólica en los tres Iniciadores.

psicologia esoterica 2

       1  6.            Sin embargo, una vez realizada esta dualidad, tiene lugar el misterioso e indescriptible proceso llamado identificación, etapa final del desarrollo del alma. Resulta inútil agregar algo más porque todo lo que podría decirse sólo lo comprenderían quienes se preparan para recibir la cuarta iniciación y este tratado está escrito para discípulos e iniciados de primer grado.

       2  La renunciación a la gran herejía de la separatividad.

       3  La Deidad solar que dio Su vida al universo, al sistema solar, al planeta y a los mundos manifestados que en consecuencia aparecieron. La Deidad cósmica ha obrado del mismo modo, pero ¿ qué significado tiene para nosotros? Ninguno, excepto un símbolo. Fueron Su impulso, Su voluntad, Su deseo, Su incentivo, Su idea y propósito de aparecer. Entonces tuvo lugar el acto creador, comenzando con el proceso de la manifestación, su cíclica existencia evolutiva. El Cristo cósmico fue crucificado sobre la cruz de la materia y, debido a ese gran sacrificio, se les ofreció la oportunidad a las vidas evolucionantes de todos los reinos de la naturaleza y los mundos creados. Y así pudieron progresar. Comenzó el trabajo en tiempo y espacio y se inició la admirable marcha de los seres vivientes hacia la meta hasta ahora ignota. No es posible dar la razón de por qué la Deidad decidió actuar así. Nosotros no conocemos el ultérrimo propósito o plan, y únicamente en las mentes iluminadas comienzan a aparecer aspectos de Su técnica y método. Quienes saben más que nosotros, debido a su extenso ciclo de vida y a sus mayores experiencias, insinuaron que comienza a despuntar una vislumbre de la intención eterna y cósmica en la conciencia de Aquellos que han recibido algunas de las iniciaciones superiores. Su naturaleza necesariamente permanece incomprensible para el género humano. Todo lo que el ser humano inteligente puede captar, echando una mirada retrospectiva a la historia del planeta (hasta donde puede proporcionar la historia moderna) es que:

       4  5.            Se ha progresado desde la vida instintiva de la conciencia sensoria en la forma material, hasta la vida intelectual de los seres humanos autoconscientes, incluyendo la comprensión intuitiva de los que comienzan a actuar como entidades superhumanas. Todo ello ha sido el resultado de la actividad determinante y condicionada de la Gran Vida, que prefirió sacrificarse y ser crucificada en la Cruz cardinal de los Cielos, a fin de pasar una iniciación cósmica, la Cual, según nuestro punto de vista mediocre y relativamente ignorante, está crucificada en la Cruz fija de los Cielos, y por medio de la Cruz mutable, produce, no obstante, cambios durante el ciclo evolutivo, para lograr el desarrollo de la conciencia, el refinamiento constante de la forma y la intensificación de la vida que caracteriza Su creación.

       5  Todo esto implica la muerte y el sacrificio de un hijo de Dios, un ángel solar, pues desde el punto de vista de la Deidad, al descenso a la materia, la manifestación por medio de la forma, la apropiación de un cuerpo y la expansión de la conciencia mediante el proceso de la encarnación, se lo considera ocultamente que es la muerte. Pero los ángeles "eligieron morir, y al morir, vivieron”. Debido a su sacrificio la materia es ascendida a los Cielos. Éste tema predomina en las páginas de La Doctrina Secreta y está expuesto más detalladamente en el Tratado sobre Fuego Cósmico. El sacrificio de los ángeles, la muerte de los Hijos de Dios, la inmolación del Cristo místico, la crucifixión en tiempo y espacio de todas las entidades vivientes llamadas almas, es el tema tratado en dichos libros. Es el misterio insinuado en las Escrituras del mundo y el secreto de las edades, sólo descubierto por las almas de los hombres a medida que cada uno individualmente se relaciona conscientemente con su propia alma y descubre lo que ha realizado gozosamente en el pasado, llegando así a comprender el supremo sacrificio realizado premeditadamente en los albores del tiempo, y vuelve a repetirlo consciente y simbólicamente en alguna etapa de su transcurso en la tierra como alma, para beneficio de otras almas, a fin de acelerar su progreso hacia sus respectivas metas. Luego, en determinada vida, representa o desarrolla en sí mismo y también ante el mundo expectante, el gran drama simbólico denominado:

       6  Estas siete leyes constituyen la base de la verdadera comprensión sicológica; cuando su influencia sea mejor comprendida, el hombre llegará al verdadero conocimiento de sí mismo. Entonces estará preparado para la cuarta iniciación que lo liberará de la necesidad de renacer. Ésta es la verdad que subyace en la enseñanza masónica impartida en el simbolismo de los primeros dieciocho grados. Pueden ser divididos en cuatro grupos de grados: Aprendiz Aceptado, Compañero o Artesano (al cual sigue el grado de la “Marca”). Maestro Mason (al cual sigue la S . A. R. o H. R . A.) y los grados agrupados del cuatro al diecisiete en el Rito Escocés. Estos diecisiete grados preparan al hombre para el cuarto grado o fundamental, aprobado por el Maestro Masón. Puede recibirse, únicamente, cuando el Maestro posee la Palabra Perdida. Ha resucitado de entre los muertos; ha sido admitido, aprobado y ascendido, y ahora puede ser perfeccionado, lo cual encierra un gran misterio. Los diecisiete grados que llevan a dar el primer gran paso (que dio el Maestro resucitado) están subjetivamente relacionados con las diecisiete leyes mencionadas. Existe un paralelismo digno de observarse entre:

       7  En la segunda Ley el ente que se sacrifica -por propia elección y volición- queda bajo la influencia del método por el cual se produce esta muerte. Por el impacto de los pares de opuestos y por estar pendiente entre ambos, conoce la oscuridad externa que conoció finalmente el Cristo en la Crucifixión, donde pendía, simbólicamente, entre el cielo y la tierra, y la potencia de Su vibración y magnetismo internos ha atraído y siempre atraerá hacia Sí a los hombres. Esta es la primera gran idea que surge, y la segunda se refiere al equilibrio de las fuerzas que han podido ser dominadas. El símbolo de la balanza es aquí adecuado, y las tres cruces sobre el Monte del Gólgota son también símbolos de esta verdad. Libra rige esta ley, y ciertas fuerzas provenientes de esta constelación pueden percibirse cuando la conciencia del alma queda bajo la influencia de la ley. Estas fuerzas permanecen pasivas en lo que concierne a la personalidad; su efecto no es registrado, aunque está presente.

       8  b.            El sexto rayo del cuerpo astral relaciona al hombre con su rayo monádico y constituirá, finalmente, su acercamiento astral-búdhico a la vida, y será aplicado cuando reciba la cuarta iniciación. Este rayo lo relaciona también con su personalidad e intensifica su problema natural. No debe olvidarse la línea 2, 4, 6.

       9  Aquí se podría dar otra interesante información esotérica. El período del Festival de Wesak de 1936 y de 1937, en los niveles internos, se prolongó durante cinco días -dos días antes, el día del Festival y los dos siguientes. El momento exacto del Festival de Wesak es de enorme importancia. Los dos días de preparación se conocerán como “días de renunciación y desapego”. El día del Festival será conocido como de salvaguardia, en cambio los dos que siguen al del Festival como días de distribución Estas palabras significan algo distinto para la Jerarquía de Maestros que para nosotros, y es inútil (y tampoco es permitido) aclarar su significado más profundo. Sin embargo, son cinco días de intenso esfuerzo dedicados al servicio, y conducen a renunciar a todo aquello que obstaculice nuestra utilidad como canales de fuerza espiritual. Esto significa que después de la debida preparación, dedicación y elevación, durante los dos días anteriores y el del Festival mismo, debemos considerarnos simplemente receptores o custodios de toda la fuerza espiritual afluyente que podamos contener. Como canales, debemos estar preparados para olvidarnos de nosotros mismos en el trabajo de alcanzar, contener y mantener fuerza para el resto de la humanidad y considerar al día del Festival como de silencio (me refiero a la paz interna y silenciosa solemnidad que permanecen inquebrantables aunque el hombre externamente preste servicio mediante la palabra), en que el servicio se lleva acabo enteramente en los niveles esotéricos, olvidándose totalmente de sí mismos, a fin de recordar a la humanidad y su necesidad. Durante ese período sólo dos pensamientos deben mantener nuestra constante atención -la necesidad de nuestros semejantes y la de proporcionar un canal grupal por el cual las fuerzas espirituales puedan afluir a través del cuerpo de la humanidad, bajo la guía experta de los miembros elegidos de la Jerarquía.

reflexionen sobre esto

       1  99. Cuarta Iniciación (Crucifixión)

       2  157. Renunciación

       3  5. El hombre por medio del servicio aprende el poder del amor en su significado oculto. Da, y por lo tanto recibe; vive la vida de renunciación, y las riquezas del cielo afluyen a él; da lo que posee, y a su vez es colmado hasta la saciedad; nada pide para sí y es el hombre más rico de la tierra. (4 96)

       4  Sólo a medida que el discípulo esté dispuesto a abandonarlo todo para servir a los grandes Seres, sin reserva alguna, alcanza la liberación, y el cuerpo de deseos se trasmuta en el de la intuición superior. Servir perfectamente cada día, sin pensar ni calcular para el futuro, lleva al hombre al estado del perfecto Servidor. ¿Puedo sugerir una cosa? Toda preocupación y ansiedad tiene por base principal un móvil egoísta. Temen sufrir más, se acobardan al pensar que tendrán otras experiencias penosas. La meta no se alcanza de esta manera, sino que se llega por el sendero de la renunciación. Quizás signifique renunciar a los placeres, a la buena reputación, a los amigos, o a todo a lo que el corazón se aferra. Digo quizás, no que sea así. Sólo trato de indicarles que si ese es el camino, por el cual tienen que llegar a la meta, entonces el es camino perfecto para ustedes. Todo lo que lleve rápidamente a Su Presencia, a Sus Pies de Loto, debe ser deseado por ustedes y ansiosamente bienvenido.

       5  3.            La iniciación admite al aspirante como miembro de la Jerarquía. Esto involucra, hablando esotéricamente, el abandono de todas las reacciones separatistas de la personalidad, en una serie de renunciamientos progresivos, que culminan en la cuarta iniciación.

       6  1. Una vez pasada la segunda iniciación, el progreso es rápido; la tercera y cuarta iniciación seguirán probablemente en la misma vida o en la siguiente.

       7  99. CUARTA INICIACION (Crucifixión)

       8  1. Antes de recibir la cuarta iniciación se intensifica el trabajo de entrenamiento, y la aceleración y acumulación de conocimiento debe ser increíblemente rápida. A menudo el iniciado tiene acceso a la biblioteca de libros esotéricos, y después de esta iniciación no sólo puede entrar en contacto con el Maestro, al que está vinculado y con el cual ha trabajado conscientemente durante largo tiempo, sino también con los Chohanes, el Bodhisattva y el Manu, ayudándolos en cierta medida.

       9  El hombre que recibe la cuarta iniciación, la Crucifixión, suele tener una vida de gran sacrificio y sufrimiento. Es la vida del hombre que hace la Gran Renunciación, y que aún exotéricamente es considerada difícil, intensa y penosa. Todo lo abandona, hasta su perfecta personalidad misma, sobre el altar del sacrificio, y queda despojado de todo. Renuncia a amigos, dinero, reputación, carácter, posición, familia y hasta a la vida misma. (1 80/1)

      10              2. Después de la cuarta iniciación...al iniciado se le permite tener una más íntima fraternidad en la Logia, y su contacto con los devas es más completo. Va agotando rápidamente los recursos del Aula de Sabiduría, y dominando los más intrincados planes y gráficos. Se hace muy versado en la significación del color y del sonido; puede manejar la ley en los tres mundos y hacer contacto con su mónada, con más libertad que la mayoría de la raza humana con sus egos. Tiene también a su cargo gran trabajo; enseña a muchos discípulos; ayuda en muchos planes y reúne bajo su dirección a quienes deben ayudarlo en el futuro. Esto se refiere únicamente a los que se quedan para ayudar a la humanidad en este globo. (1 81/2)

      11              3. Cuando un hombre recibe la cuarta iniciación, funciona en el vehículo del cuarto plano, el búdico, y ha escapado permanentemente al círculo no se pasa de la personalidad. Este gran acto de renunciación, la cuarta iniciación, señala el momento en que el discípulo no posee nada relacionado con los tres mundos de la evolución humana. Su contacto con esos mundos en el futuro será puramente voluntario y para propósitos de servicio. (18 570)

      12              Hasta entonces ha trabajado principalmente con el hilo de la conciencia establecido en la cabeza y, por medio de esa conciencia, se han unido su personalidad y su alma, hasta convertirse en una personalidad fusionada con el alma; así ha alcanzado la unidad con su yo superior. Mediante la construcción del antakarana se agrega otro hilo a la personalidad fusionada con el alma, vinculando al verdadero individuo espiritual con la Tríada espiritual, quedando bajo su dirección. En la cuarta iniciación, el cuerpo del alma, el cuerpo causa¡ (así llamado) desaparece, y el hilo de la conciencia ocultamente se rompe; ni el cuerpo del alma ni el hilo son ya necesarios; ahora son únicamente el símbolo de una dualidad inexistente. El alma ya no es la depositaria del aspecto conciencia como hasta entonces. Todo lo que el alma ha acumulado sobre conocimiento, ciencia, sabiduría y experiencia (cosechados en el ciclo de vida de muchos eones de encarnación), pertenecen únicamente al hombre espiritual individual. Los trasfiere a la analogía superior del mecanismo perceptivo sensorio, la naturaleza instintiva, en los tres planos de los tres mundos.

      13  157. RENUNCIACION

      14  2. La Gran Renunciación sólo es posible cuando la práctica de las pequeñas renunciaciones rige la vida del discípulo y la del grupo. La renunciación a la ambición, a las ataduras de la personalidad y a todo lo que obstaculiza el progreso, a medida que se va revelando al ojo del alma, establece un sólido cimiento para la grande y final trasferencia, basada en la renunciación de todo aquello que durante eones ha significado belleza, verdad y bondad, y fue considerado como la ultérrima meta de todo esfuerzo aspiracional. La tentativa de ver lo que está por delante y más allá de la aparente finalidad de la fusión del alma, enfrenta a los discípulos, y actualmente algunos de ustedes se cuentan entre ellos; que todos penetren más allá del velo del alma, que eventualmente vean el velo “rasgado de arriba abajo” y estén capacitados para exclamar, a la par de quienes poseen el mismo grado, “consumado es”, constituye mi más ferviente esperanza. Entonces se abrirá para ustedes y para otros, el camino de Evolución Superior, y la gloria del Señor se verá en una nueva luz, luz que oscurecerá y eclipsará todas las metas y visiones anteriores. (18 190/1)

sirviendo a la humanidad

       1    i) La Cuarta Iniciación (La Crucifixión)                                                    506

       2  2. Algún día llegarán a comprender que la Ciencia del Servicio tiene mayor importancia que la Ciencia de la Meditación, porque el esfuerzo y la ardua actividad del discípulo servidor evocan los poderes del alma, hace de la meditación un requisito esencial y es el método - más avanzado que cualquier otro - para invocar a la Tríada espiritual, intensificar la vida espiritual, forzar la construcción del antakarana y conducir a una serie graduada de renunciamientos hasta llegar a la Gran Renunciación, que libera al discípulo para toda la eternidad. (6-60/1)

       3  a.            Las almas, es decir, esos iniciados que han recibido la cuarta Iniciación de la Renunciación, cuyo cuerpo del alma, el cuerpo causal, fue destruido. Ellos son los custodios del Plan.

       4  El hombre.., por medio del servicio aprende el poder del amor en su significado oculto. Da, y por lo tanto recibe; vive la vida de renunciación, y las riquezas del cielo afluyen a él; da lo que posee, y a su vez es colmado hasta la saciedad; nada pide para si, y es el hombre más rico de la tierra. (4-96)

       5  Estas etapas han de tener lugar en los tres planos inferiores y en los tres cuerpos de acuerdo al Rayo y subrayo particulares. De esta manera el discípulo continúa realizando su trabajo y también lleva a cabo las pruebas y el entrenamiento a que está sometido, hasta que las dos hileras de pétalos se abren y la tercera comienza a formarse; dirigiendo correctamente la energía y manipulando inteligentemente las corrientes de fuerza, el discípulo es conducido al Portal de la Iniciación, egresando del Aula del Aprendizaje e ingresando al Aula de la Sabiduría - donde gradualmente se hace “consciente” de las fuerzas y poderes que están latentes en su propio Ego y su grupo egoico. Allí adquiere el derecho a utilizar la fuerza del grupo egoico, porque ya se puede confiar que la empleará únicamente para ayudar a la humanidad. Después de la cuarta Iniciación se le puede confiar parte de la energía del Logos planetario y participar de ella, permitiéndole llevar adelante los planes de este Logos para la evolución. (3-687/9).

       6  ii.            La Forma del Medio Ambiente. Esto es en realidad la actuación evolutiva del alma grupal involutiva. No sólo se relaciona con nuestros contactos externos, sino también con los planos internos. De la similitud de vibración viene la coherencia. Por lo tanto, cuando un hombre eleva su vibración y construye nuevamente desde el principio, cambia en consecuencia su tono, dando como resultado una disonancia en su medio ambiente y la consiguiente discordancia. Por consiguiente, de acuerdo a la ley, al buscador de los Misterios y al manipulador de la ley, le llega siempre un período de soledad y tristeza, en que no tiene nadie a su lado y el aislamiento en su sino. En menor grado es lo que pasa á todos, y este total aislamiento es característico del arhat o iniciado del cuarto grado. Está a mitad de camino, entre la vida de los tres mundos y la del mundo de los adeptos. Antes de la iniciación, su vibración no sincroniza con la vibración de los dos grupos. De acuerdo a la ley él está solo. Pero solo temporariamente. Cuando el medio ambiente le es satisfactorio, ha llegado el momento de preocuparse; ello es señal de estancamiento. La aplicación de la ley causa una fundamental desorganización.

       7  7. El término Discípulo Aceptado abarca las etapas de la primera y segunda iniciaciones; cuando un discípulo ha recibido la tercera iniciación ya no es técnicamente un discípulo aceptado, aunque permanece en el grupo de un Maestro hasta recibir la cuarta iniciación. (5-667)

       8  10. La Jerarquía misma es la consecuencia de la actividad y de la aspiración la humanidad, y ha sido creada por ésta. Sus miembros son seres humanos que han vivido, sufrido, fracasado, realizado, triunfado, soportado la muerte y pasado por la experiencia de la resurrección. Son de la misma naturaleza de quienes hoy luchan con los procesos de desintegración, pero que, a pesar de todo, llevan en sí la simiente de la resurrección. Los miembros de la Jerarquía conocieron y dominaron todos los estados de conciencia; los dominaron como hombres, garantizando así a la humanidad la misma realización máxima. Tenemos la tendencia a considerar a los miembros de la Jerarquía como radicalmente distintos de la humanidad, olvidando que la Jerarquía es una comunidad de hombres triunfantes que se sometieron anteriormente a los fuegos purificadores del diario vivir, trabajaron por su propia salvación como hombres y mujeres del mundo, comerciantes, marido y mujer, y como agricultores y gobernantes; por lo tanto, conocen la vida en todas sus fases y graduaciones. Superaron las experiencias de la vida. Su Gran Maestro es Cristo; pasaron por las iniciaciones del nuevo nacimiento, del bautismo, de la transfiguración, de la crucifixión final y la resurrección. Pero continúan siendo hombres; se diferencian de Cristo en que Este, el primero de nuestra humanidad que alcanzó la divinidad, el Primogénito de una gran familia de hermanos (según lo expresa San Pablo), el Maestro de Maestros e Instructor de ángeles y hombres, fue considerado tan puro, tan santo y tan iluminado, que se le permitió personificar para nosotros, el gran principio cósmico del amor; de esta manera, El reveló, por primera vez, la naturaleza del corazón de Dios.

       9  Ya no responde al arcaico llamado del alma reencarnante, que reiteradamente atrajo hacia sí las vidas con que ha hecho contacto y matizó con su cualidad en el pasado. En la cuarta iniciación ya no existen el alma ni el cuerpo causal. Lo único que permanece es la mónada y el hilo, el antakarana, que ella tejió en su vida y conciencia durante el transcurso de las edades, y puede centrarlo a voluntad en el plano físico, y allí crear un cuerpo de sustancia pura y radiante luz, para satisfacer los requisitos del Maestro. El cuerpo será perfecto, adaptado totalmente a la necesidad, al plan y al propósito del Maestro. Ninguna de las vidas menores (tal como entendemos el término) forman parte de él, porque sólo pueden ser llamadas por el deseo. El Maestro no tiene deseos, y esta idea se mantiene ante el discípulo. (18-93/4)

      10  18. No habrá dolor ni agonía para el Maestro que haya alcanzado la liberación. Todos y cada uno de los Maestros han renunciado a lo material; han sido elevados de los tres mundos por Su propio esfuerzo; Se han desprendido de todos los impedimentos; han dejado atrás el infierno, y el término “espíritu aprisionado” ya no es aplicable a Ellos. Esto no lo han logrado con propósitos egoístas. En los primeros días del sendero de probación, la aspiración egoísta predomina en la conciencia del aspirante, sin embargo, a medida que huella ese sendero y también el del discipulado, abandona todos esos móviles (una renunciación menor), y su única meta, al buscar la liberación y la libertad en los tres mundos, consiste en ayudar y socorrer a la humanidad. Tal dedicación al servicio es la marca de la Jerarquía. (18-574/5)

      11  3. El problema de todos los que pasaron por los fuegos de la Renunciación y recorren el camino de la humildad y son conscientes de la grandeza del alma y al mismo tiempo dejaron atrás la juventud, es enfrentar las últimas décadas de su vida con comprensión, sin temer las limitaciones físicas. Muchos, en los últimos años de su vida, viven, piensan y actúan en tal forma, que el alma aparta su atención. De esta manera sólo la personalidad permanece. A quienes pasaron el medio siglo, les diría: hagan frente al futuro con el mismo gozo que en la juventud, pero con la utilidad adicional de saber que poseen la sabiduría de la experiencia, el poder para comprender y que ninguna limitación física puede impedir al alma la expresión y el servicio útiles.

      12  1. Una vez pasada la segunda iniciación, el progreso es rápido; la tercera y cuarta iniciaciones seguirán probablemente en la misma vida o en la siguiente.

      13  (i)            LA CUARTA INICIACION (La Crucifixión)

      14  1. Antes de recibir la cuarta iniciación se intensifica el trabajo de entrenamiento, y la aceleración y acumulación de conocimiento debe ser increíblemente rápida. A menudo el iniciado tiene acceso a la biblioteca de libros esotéricos, y después de esta iniciación, no sólo puede entrar en contacto con el Maestro, al que está vinculado y con el cual ha trabajado conscientemente durante largo tiempo, sino también con los Chohanes, el Bodhisattva y el Manu, ayudándolos en cierta medida.

      15  Al recibir la cuarta iniciación, el iniciado domina perfectamente el quinto subplano, por lo tanto, es un adepto (usando el término técnico) en los cinco subplanos inferiores de los planos físico, astral y mental, y está en camino de dominar el sexto. Su vehículo búdico puede actuar en los dos subplanos inferiores de tal plano.

      16  El hombre que recibe la cuarta iniciación, la Crucifixión, suele tener una vida de gran sacrificio y sufrimiento. Es la vida del hombre que hace la Gran Renunciación, y que aún exotéricamente es considerada difícil, intensa y penosa. Todo lo abandona, hasta su perfecta personalidad misma, sobre el altar del sacrificio, y queda despojado de todo. Renuncia a amigos, dinero, reputación, carácter, posición, familia y hasta a la vida misma. (1-80/1)

      17  2. La Iniciación de la Renunciación es de suprema importancia para la humanidad y para el iniciado individual. Ante todo, este gran acto de renunciación, señala el momento en que el discípulo no posee nada relacionado con los tres mundos de la evolución humana. Su contacto con esos mundos en el futuro será puramente voluntario y para propósitos de servicio. (18-569/70)

      18  1. Sólo a medidas que el discípulo esté dispuesto a abandonarlo todo para servir a los grandes Seres, sin reserva alguna, alcanza la liberación, y el cuerpo de deseos se transmuta en el de la intuición superior. Servir perfectamente cada día, sin pensar ni calcular para el futuro, lleva al hombre al estado del perfecto Servidor. ¿Puedo sugerir una cosa? Toda preocupación y ansiedad tiene por base principal un móvil egoísta. Temen sufrir más, se acobardan al pensar que tendrán otras experiencias penosas. La meta no se alcanza de esta manera, sino que se llega por el sendero de la renunciación. Quizás signifique renunciar a los placeres, a la buena reputación, a los amigos, o a todo a lo que el corazón se aferra. Digo quizás, no que sea así. Sólo trato de indicarles que si ese es el camino, por el cual tienen que llegar a la meta, entonces es el camino perfecto para ustedes. Todo lo que lleve rápidamente a Su Presencia, a Sus Pies de Loto, debe ser deseado por ustedes y ansiosamente bienvenido.

telepatia y el vehiculo eterico

       1  No me refiero a la invocación y a la evocación, de acuerdo a cómo es llevada entre la Humanidad y la Jerarquía. Ya he hablado sobre ello al dar al público las diversas invocaciones, donde he tratado de remplazar el empleo egoísta de la oración y la forma limitadora del proceso corriente de meditación, por el método de invocación, método de intercambio que debe ser aprendido y dominado por un proceso lento, no siendo de utilidad ningún libro de texto o información sobre este tema. Tampoco hablaré sobre la telepatía común o innata que prevalece entre los hombres, porque fue tratada anteriormente en este libro. Pero quisiera hacer hincapié sobre algo que es aplicable a cada ser humano. Cuando el hombre animal atravesó por la puerta de la individualización y se convirtió en un ser humano, entró en posesión del poder innato de la vista; durante eones ha sido capaz de ver en los tres mundos; durante muchas vidas, innumerables seres humanos han ido en pos de la visión que estabiliza al aspirante en el sendero. Todo aspirante, a través del portal de la iniciación y después de alcanzar la visión mística, percibirá, dentro de sí mismo, aquello que le dará una percepción espiritual de naturaleza tan amplia, que le permitirá alcanzar la primera vislumbre, verdadera e individual, del Plan divino; desde ese momento cambia toda su vida. Luego  (no espero que el estudiante lo comprenda, y si cree que lo comprende interpreta mal las palabras) atravesará el portal de la identificación. Ésta es una frase sin sentido, pues su significado se halla cuidadosamente oculto. Hablando en forma simbólica y con el fin de mantener la idea del "portal" en la mente de la humanidad, se penetra en las verdaderas reuniones esotéricas mediante la palabra de pase. Sólo la PALABRA puede atravesar ese portal, el más elevado y el más amplio de todos los portales. Una vez traspasado, y cuando ha sido aceptado por la Cámara de Concilio del Gran Señor, el Iniciado comprenderá lo que se quiere significar por “impresión monádica". No es la impresión de una Mónada  término sin sentido  en el cerebro de un individuo que ha construido el Antakarana y ha pasado la cuarta iniciación, sino la respuesta innata al Propósito de la Mente Universal de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

       2  Se evidencia claramente aquí la necesidad de obtener el verdadero alineamiento, de modo que se forme un canal directo por el cual la impresión (dirigida por alguna fuente más elevada que la personalidad) pueda descender al cerebro. Al principio el canal y el alineamiento deben ser establecidos entre el cerebro y el alma; esto involucra los tres aspectos de la personalidad  el cuerpo etérico, el vehículo astral y la naturaleza mental; fundamentalmente, este proceso de alineamiento deberá ser emprendido y desarrollado en el Sendero de Probación, y llevado a una condición de verdadera y superior efectividad en las primeras etapas del Sendero del Discipulado. Después, a medida que el discípulo construye conscientemente el antakarana y es parte activa del Ashrama, aprende (al practicar el alineamiento) a trascender dos aspectos de sí mismo que hasta entonces eran de gran importancia: el vehículo astral y el cuerpo egoico o causal. El cuerpo astral es trascendido antes de la cuarta iniciación, el cuerpo egoico antes de la quinta; todo el proceso de "trascender" lleva mucho tiempo y tiene que realizarlo con intensidad; primero, enfocándose en la naturaleza emotiva mediante la discriminación consciente y, finalmente, en la naturaleza egoica inspirada por la Tríada espiritual, que eventualmente sustituye al alma. Todo esto abarcará numerosas encarnaciones, porque el registro y la interpretación de las impresiones superiores es una ciencia fundamentalmente esotérica y requiere mucho estudio y práctica para perfeccionarlos.

tratado sobre fuego cosmico

       1  Segundo. Los cuatro Lipikas del segundo grupo, según H. P. B., se ocupan de aplicar el karma futuro y manipular el destino futuro de las razas. La tarea del primer grupo de cuatro Lipikas cósmicos es oculta y sólo puede ser revelada parcialmente (y aún así en forma muy superficial) en la cuarta Iniciación, por lo tanto, no nos ocuparemos de ello.

       2  Cuando el hombre recibe la cuarta Iniciación actúa en el vehículo del cuarto plano, el búdico, y ha salido definitivamente del “círculo no se pasa” de la personalidad pasando al cuarto subplano mental. Nada lo retiene en los tres mundos. En la primera iniciación sale del “círculo no se pasa” en determinados momentos, pero aún debe salir de los tres niveles mentales superiores, que tienen sus analogías mentales en los éteres superiores, y desarrollar plena conciencia en estos tres subplanos superiores. Tenemos aquí la analogía de la tarea que el iniciado ha de realizar cuando alcance el cuarto plano solar o búdico. Además debe desarrollar plena conciencia en los tres planos superiores del Espíritu, antes de que pueda evadirse del “círculo no se pasa” solar, lo cual sólo se alcanza en la séptima Iniciación, recibida en algún lugar del sistema o en su analogía cósmica, a la cual llega por medio del sutratma o hilo cósmico de la vida. ( )

       3  k.            Debe observarse que así como el cuerpo físico del hombre en sus tres grados -denso, líquido y gaseoso- no es reconocido como un principio, en sentido cósmico los niveles físico (denso), astral (liquido) y mental (gaseoso) son considerados inexistentes, y el sistema solar tiene su ubicación en el cuarto éter. Los siete planetas sagrados están compuestos de materia de este cuarto éter, y los sietes hombres celestiales, que constituyen los cuerpos de dichos planetas, funcionan normalmente en el cuarto pIano del sistema el búdico, o cuarto éter cósmico. Cuando el hombre ha obtenido la conciencia del plano búdico, eleva su conciencia hasta la del Hombre celestial, de cuyo cuerpo es una célula. Esto se logra en la cuarta iniciación, la iniciación liberadora. En la quinta Iniciación el hombre asciende, con el Hombre celestial, al quinto plano o átmico (desde el punto de vista humano) y en la sexta, domina el segundo éter cósmico, alcanzando conciencia monádica y actividad ininterrumpida. En la séptima Iniciación domina toda la esfera de la materia contenida en el plano cósmico inferior, se evade de todo contacto etérico y actúa en el plano astral cósmico.

       4  A medida que transcurre el tiempo, entre la primera y la cuarta iniciaciones, el cuerpo etérico y el triple canal de la columna vertebral se limpian y purifican gradualmente, gracias a la acción del fuego, hasta que (como dicen los cristianos) se quema toda la “escoria” y nada impide ya el avance de esta llama.

       5  El Cosmos. Nuestro sistema solar con las Pléyades y una de las estrellas de la Osa Mayor forman un triángulo cósmico o conjunto de tres centros en el Cuerpo de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE. La siete estrellas de la constelación de la Osa Mayor constituyen las analogías de los siete centros de la cabeza en el cuerpo de dicho Ser, más grande que nuestro Logos. Asimismo otros dos sistemas, al vincularse con el sistema solar y las Pléyades, constituyen un cuaternario inferior, que con el tiempo se sintetizan en los siete centros de la cabeza, como ocurre similarmente con el ser humano después de la cuarta Iniciación.

       6  b.            Ha recorrido la mitad del Sendero de Iniciación cósmica y, en consecuencia, ha de recibir la cuarta iniciación en esta cadena. Por consiguiente, bien puede considerarse este globo como el del sufrimiento y del dolor, pues nuestro Logos planetario experimenta en éste lo que el místico llama “la Crucifixión”.

       7  Algo más quisiera decir, pero sólo podré insinuarlo porque es de naturaleza esotérica y oculta. En la cuarta Iniciación la fuerza del Logos del cuarto Rayo es un factor vital. Mediante la aplicación del Cetro de Iniciación la energía de Su Vida es aplicada al Iniciado, o la fuerza eléctrica que emana del Cetro circula geométricamente a través de ciertos centros, produciendo el estímulo necesario. En la quinta Iniciación se siente similarmente la fuerza del tercer Logos, y en la sexta la del segundo Logos, mientras que en la séptima circula por el cuerpo del Chohan el fuego dinámico del primer Logos, todo lo cual podría clasificarse como sigue:

       8  4.            La vida armonizadora del cuarto Logos se siente en la cuarta Iniciación,

       9  Conjuntamente con la llegada de este grupo de magos del séptimo Rayo (algunos vinculados a la Fraternidad, otros a los grupos estrictamente manásicos), se ha propuesto el advenimiento de ciertos miembros de la Jerarquía (iniciados de grado inferior a la cuarta Iniciación) y determinados discípulos y probacionistas que pertenecen a este Rayo, además de aquellos verdaderos síquicos que anhelan, por medio de sus esfuerzos, contrarrestar las vibraciones y disipar la amenaza, derivada del advenimiento del otro grupo. Allanar y preparar el camino para ellos, en los diferentes países, especialmente en Europa y Norte América, constituye la tarea en la actualidad, del Maestro R. y el Maestro H. ( )

      10  b. El cuerpo causal. centro cardiaco monádico. Al estudiar el cuerpo egoico debe recordarse que el cuerpo causal es la analogía en la manifestación monádica del centro cardiaco. Es una rueda llameante de fuego dentro del huevo aúrico monádico, que abarca los cinco planos de manifestación monádica; se lo ve también como el loto de doce pétalos. De estos doce pétalos, los tres internos aún no se han revelado o están en embrión, de allí que al cuerpo causal se lo considere frecuentemente como un Loto de nueve pétalos o una rueda de fuego con sólo nueve rayos o verticilos. Esto es verdad en lo que se refiere al proceso evolutivo, pero cuando un hombre ha conseguido despertar o desarrollar los nueve pétalos, o excitar el fuego de los nueve rayos o verticilos (quienes llegan a su consumación prácticamente en las tres Iniciaciones mayores), los tres internos son revelados. Responden, a la vibración monádica, al aspecto del Espíritu puro; el estímulo o la revelación de estos pétalos internos por el Iniciador Uno en la tercera y cuarta Iniciaciones produce la conflagración final y la ignición del cuerpo causal, con la consiguiente liberación de la Vida o Fuego positivo central.

      11  Como ya se ha dicho, nuestras siete vibraciones principales son las del plano cósmico inferior; allí se halla nuestra morada. Nuestro Logos Mismo. corazón de Su propio sistema, se encuentra en el plano astral cósmico, estando allí polarizado. Así como los entes de la cuarta Jerarquía creadora, la humana, evolucionan empleando cuerpos físicos, aunque están polarizados actualmente en sus vehículos astrales, de la misma manera hemos visto que el sistema solar objetivo forma el cuerpo físico del Logos, pero Su polaridad reside en Su cuerpo astral. Es significativo que en este manvantara mayor, el Logos está por recibir la cuarta Iniciación cósmica. Un dato iluminador radica en la analogía que existe entre este enunciado y el  desarrollo de la cuarta raza raíz y la actual cuarta ronda o astral. ( )

      12  En la tercera cadena, la cadena lunar, tenemos un interesante hecho relacionado con esto. En dicha cadena el grado de realización del individuo correspondía al de Arhat o cuarta Iniciación -la iniciación que marca la separación final de los tres mundos y la desintegración del cuerpo egoico.

      13  Debido a esta ley la personalidad evolucionante construye, durante el transcurso de muchas vidas, el cuerpo causal; fija la materia inherente a ese cuerpo, colocada allí por el hombre y cristalizada a medida que transcurren las épocas. La cristalización se completa antes de la cuarta Iniciación teniendo lugar la inevitable desintegración, resultado de la cristalización de todas las formas, liberándose la vida que las habita a fin de que progresen. Sin embargo, aunque todas las formas, que finalmente han de desaparecer, constituyen obstáculos y limitaciones, son necesarias para el desarrollo de la raza. Oportunamente el cuerpo causal de la raza se desintegra.

      14  La analogía microcósmica puede observarse en el proceso siguiente. El átomo físico permanente absorbe toda la fuerza vital del cuerpo físico, de allí que aumente su calor y luz ingénitos, hasta que en la cuarta iniciación las siete espirillas están completamente vitalizadas y vibrantes. El calor interno del átomo más el calor externo del cuerpo egoico, donde el átomo está ubicado, producen aquello que destruye al átomo permanente. Momentáneamente, y justo antes de la destrucción, se transforma en un minúsculo séptuple sol debido a la irradiación y a la actividad de las espirillas. Lo mismo sucede con el sol físico del sistema; en forma similar se transformará en siete soles cuando haya absorbido la esencia vital de los planos totalmente evolucionados y de los esquemas planetarios que en ellos existen. La conflagración resultante es el trabajo final del aspecto Destructor. Marca el momento de desarrollo más elevado de la sustancia dévica en el sistema, la consumación del trabajo de Agni y de sus ángeles de fuego y la iniciación de Brahma. Entonces la sustancia atómica se individualizará (lo que, como ya sabemos, es la meta para el átomo), y después del gran pralaya, el próximo sistema solar empezará a manifestarse con el triple Espíritu, a través de la sustancia esencialmente caracterizada por el amor activo inteligente. Esto lógicamente resulta incomprensible para nuestras mentes de cuarta ronda.

      15  En el momento de recibir la cuarta Iniciación la actividad de este triángulo es tan grande que se parece a una rueda girando rápidamente. Tiene un aspecto cuadridimensional. Los tres pétalos en el centro se están abriendo, revelando la “joya radiante”. En esta iniciación, por la acción del Hierofante que maneja el Cetro de Poder eléctrico, los tres fuegos son estimulados repentinamente por un descenso de fuerza eléctrica o positiva, desde la Mónada y, en respuesta, su fulgor produce esa fusión que destruye toda la esfera, desintegra toda apariencia de forma y establece un momento de equilibrio o suspenso, en que los “elementos son consumados por el ardiente calor”. Entonces se conoce el momento de radiación más intensa. Luego -por la pronunciación de cierta Palabra de Poder- los grandes Ángeles solares absorben en sí mismos el fuego solar, produciendo así la desintegración final de la forma y, por ende, la vida se separa de la misma; el fuego de la materia retorna al depósito general, y ya no existen los átomos permanentes ni el cuerpo causal. El fuego eléctrico central se centraliza en atma budi. El Pensador o la entidad espiritual se libera de los tres mundos, funcionando conscientemente en el plano búdico. Entre las etapas de inercia pasiva (aunque autoconsciente) y de actividad radiante que produce un equilibrio de fuerzas, hay una larga serie de vidas.

      16  Cuando se recibe la tercera Iniciación, se abre la hilera interna de pétalos, y el loto puede verse en pleno florecimiento y en toda su belleza. En la cuarta Iniciación el capullo interno se abre por el efecto de la fuerza eléctrica del Cetro que atrae el poder del rayo sintético del sistema solar mismo; así es revelada la joya interna. El trabajo ha sido realizado; la energía que reside en los átomos permanentes ha vitalizado todas las espirillas, mientras que la fuerza perfeccionada del loto y la voluntad dinámica de la chispa central entran en plena y unida actividad, dando lugar a un triple despliegue de fuerza vital que provoca la desintegración de la forma y los siguientes resultados:

      17   Estos casos son necesariamente raros en la actualidad, pero serán cada vez más frecuentes a medida que un mayor número de seres humanos reciba la cuarta Iniciación.

      18  Estas etapas han de tener lugar en los tres planos inferiores y en los tres cuerpos de acuerdo al Rayo y subrayo particulares. De esta manera el discípulo continúa realizando su trabajo, y también lleva a cabo las pruebas y el entrenamiento a que está sometido, hasta que las dos hileras de pétalos se abren y la tercera comienza a formarse; dirigiendo correctamente la energía y manipulando inteligentemente las corrientes de fuerza, el discípulo es conducido al Portal de la Iniciación, egresando del Aula del Aprendizaje ( ) e ingresando al Aula de la Sabiduría -donde gradualmente se hace “consciente” de las fuerzas y poderes que están latentes en su propio Ego y su grupo egoico. Allí adquiere el derecho a utilizar la fuerza del grupo egoico, porque ya se puede confiar que la empleará únicamente para ayudar a la humanidad. Después de la cuarta Iniciación se le puede confiar parte de energía del Logos planetario y participar de ella, permitiéndole llevar adelante los planes de este Logos para la evolución.

      19  Sacrificio es la facultad que le corresponderá en el futuro, y enfocará y aplicará inteligentemente por medio del centro más elevado de la cabeza. Esto depende del desarrollo de la conciencia y, por lo tanto, del reconocimiento del propósito esotérico de su grupo y de las existencias planetarias. Como esto involucra lo que se denomina “un acto solar y lunar de abnegación”, significa también comprender correctamente la energía solar y lunar, llevando a ambos grupos a una etapa de actividad colaboradora. Por consiguiente, se refiere a la naturaleza de la Joya en el loto; sólo cuando los tres pétalos de sacrificio de las tres hileras están abiertos, se libera este tipo particular de energía. Los Señores lunares de los tres cuerpos han sido controlados y su vibración sincronizada, fin de estar preparados para el gran acto de sacrificio en el proceso final de la renunciación. Los señores solares, en sus tres grupos principales también están preparados para el sacrificio final que implica lo que se llama la “ruptura entre el sol y la luna”. Esto da por resultado la ruptura del vínculo magnético entre el verdadero hombre y la sustancia vibratoria sensible con la cual están formados sus tres cuerpos. Ya no es sentida la necesidad de encarnar, se rompen las cadenas del karma y el hombre queda liberado. Los “Señores lunares vuelven a su propio lugar” o -como lo expresa el cristiano- “Satán es atado por mil años”; ( ) esto significa únicamente que la paz praláyica es el sino de dichas entidades hasta volver la oportunidad manvantárica.

      20  En la primera, segunda y tercera Iniciaciones, uno de los tres pétalos se abre, permitiendo que se despliegue cada vez más el punto central eléctrico. En la cuarta Iniciación, la joya (habiéndose revelado completamente) debido a su llameante luz, intenso calor irradiante y tremenda emisión de fuerza, produce la desintegración de la forma que la circunda, la desintegración del cuerpo causal, la destrucción del Templo de Salomón y la disolución de la flor de loto. El trabajo del Iniciador, respecto a esto, es muy interesante. Por medio del Cetro de Iniciación y de ciertas Palabras de Poder, produce resultados de naturaleza coordinadora, transmutadora y liberadora.

      21  4.            Devas del cuarto grado.

      22  La ignición de que se habla en los libros ocultistas y en La Doctrina Secreta se produce en materia etérica; esta ardiente energía etérica lleva a una consumación (y por eso destruye) los tres esquemas mayores restantes. Tenemos su analogía en la ignición del cuerpo causal, en la cuarta Iniciación, mediante la fusión de los tres fuegos. Constituye sólo una analogía, y los detalles no deben ser llevados muy lejos. El esquema de Saturno es considerado esotéricamente como que ha absorbido los "fuegos por fricción del espacio del sistema"; Neptuno es visto como el custodio de las "llamas solares" y Urano como el hogar del "fuego eléctrico". Cuando estos tres esquemas sean estimulados en forma simultánea por medio de la actividad foránea al sistema, iniciada por

      23  Ha de recordarse que esta Jerarquía es la sexta, pues ya han desaparecido cinco que fueron producto del sistema anterior, donde el objetivo era la Inteligencia o Manas. Las cinco jerarquías liberadas son la suma total de manas. En el orden es la quinta Jerarquía, y se dice que está en proceso de lograr la liberación final o recibir su cuarta Iniciación, causa de cierto fenómeno en nuestro planeta que ha merecido ser llamado la "Estrella del Sufrimiento". Existe un vínculo kármico entre el reino animal y la quinta Jerarquía creadora del sistema anterior, que se hace sentir en el hombre en la necesaria crucifixión de la naturaleza física animal, especialmente en la línea sexual. Debemos recordar que las jerarquías actúan bajo la Ley de Atracción, Ley de los Constructores.

      24  1ra. Ley. La Ley del Sacrificio. Implica la inmolación y sacrificio de aquello que ha sido realizado. Es la crucifixión o ley fundamental de todo trabajo grupal, principio regente que hace que cada ente humano oportunamente se convierta en un Salvador.

      25  5ta. Ley. La Ley del Progreso Grupal. A veces se la denomina "la Ley de Elevación" porque concierne a los misterios de la comprensión grupal, a las expansiones de conciencia  y al papel que cada ente representa en el progreso general de un grupo. En relación con la familia humana, siempre debe recordarse por ejemplo, que ningún átomo humano llega a la "plenitud de vida" sin haber aportado mucho a la naturaleza general de su propio grupo. La elevación de un ente produce la elevación del grupo; la comprensión del ente produce finalmente el reconocimiento grupal; la iniciación del ente conduce finalmente a la iniciación planetaria; el logro de la meta por el átomo humano y la consecución de su objetivo produce firme e incesante realización grupal. Ningún hombre vive para sí mismo; la crucifixión de los entes durante eones y la comprensión de su naturaleza esencial a fin de ofrendar, para los intereses del grupo, lo mejor que tiene y comprende, son los métodos por los cuales se lleva adelante el trabajo de liberación.

tratado sobre magia blanca

       1  La segunda serie de principios se aprende mediante la renunciación y el servicio. El hombre se aparta (después de aprender los primeros principios) de las cosas de la personalidad, y por medio del servicio aprende el poder del amor en su significado oculto. Da, y por lo tanto recibe; vive la vida de renunciación, y las riquezas del cielo afluyen a él; da lo que posee, y a su vez es colmado hasta la saciedad; nada pide para sí, y es el hombre más rico de la tierra.

       2  2.            La Forma del Medio Ambiente. Esto es en realidad la actuación evolutiva del alma grupal involutiva. No sólo se relaciona con nuestros contactos externos, sino también con los planos internos. De la similitud de vibración viene la coherencia. Por lo tanto, cuando un hombre eleva su vibración y construye nuevamente desde el principio, cambia en consecuencia su tono, dando como resultado una disonancia en su medio ambiente y la consiguiente discordancia. Por consiguiente, de acuerdo a la ley, al buscador de los Misterios y al manipulador de la ley, le llega siempre un período de soledad y tristeza, en que no tiene nadie a su lado y el aislamiento es su sino. En menor grado es lo que pasa a todos, y este total aislamiento es característico del arhat o iniciado del cuarto grado. Está a mitad de camino, entre la vida de los tres mundos y la del mundo de los adeptos. Antes de la iniciación, su vibración no sincroniza con la vibración de los dos grupos. De acuerdo a la ley él está solo. Pero solo temporariamente. Cuando el medio ambiente le es satisfactorio, ha llegado el momento de preocuparse; ello es señal de estancamiento. La aplicación de la ley causa una fundamental desorganización.

       3  Podrá observarse que la palabra Íbez es literalmente una especie de sigla que vela el verdadero nombre del Logos planetario de la Tierra, uno de Cuyos principios se está manifestando en Sanat Kumara, convirtiéndolo así en una encarnación directa del Logos planetario y en una expresión de Su divina conciencia. Estas cuatro letras son las iniciales de los verdaderos nombres de los cuatro Avatares de los cuatro globos de nuestra cadena terrestre, donde encarnaron cuatro de los principios divinos. Las letras I.B.E.Z. no son las verdaderas letras en idioma sensar, si es posible usar expresión tan inexacta de un idioma ideográfico, sino que son sencillamente una deformación europeizada. El verdadero significado sólo se imparte en la cuarta iniciación, cuando es revelada la naturaleza del Logos planetario y se hace un contacto definido con sus cuatro Avatares por medio del trabajo mediador directo de Sanat Kumara.

       4  5. Sería conveniente recordar aquí, que así como en determinadas encarnaciones los hombres están enfocados o polarizados en diferentes cuerpos -a veces en el astral y otras en el mental- también en esta época podría deducirse que nuestro Logos planetario está enfocado en Su cuerpo mental. Como se ha dicho, Él está esforzándose para recibir la cuarta iniciación cósmica, lo cual nos permite recibir la cuarta iniciación, pues nos lleva adelante Consigo, y, en nuestro nivel especial, obtenemos la realización como células de Su cuerpo.

       5  Tercero, el mago blanco debe reconocer la cruz que se alza en los Cielos, donde el Cristo cósmico es crucificado, y en la que el mago blanco, siendo una célula en el cuerpo del Cristo cósmico, es también crucificado. Técnica y astrológicamente hablando, en esta época actual debe comprender el significado interno de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, porque son poderosos en nuestro ciclo mundial. También debe ser capaz, si puedo decirlo al mismo tiempo simbólica y correctamente, de expresar la realización que es la meta de su esfuerzo en cada uno de estos cuatro signos y bajo cada uno de estos cuatro poderes. En Tauro tiene que ser capaz de decir: "Busco la iluminación y yo mismo soy la luz". En Leo dirá: "Reconozco ser el Uno. Rijo por medio de la Ley". La palabra que expresará en Escorpio será: "La ilusión no puede atraparme. Soy el ave que vuela con entera libertad". En Acuario las palabras serán: "Soy el servidor y el dispensador del agua viviente".

       6  Finalmente, en lo que respecta al aspirante lector de estas instrucciones, debe haber trascendido las cuatro nobles verdades, aprendido el significado de los cuatro evangelios, comprendido el significado y el propósito de los cuatro elementos  tierra, agua, fuego, aire y, esotéricamente hablando, haber pasado  como un Salvador a través de los cuatro reinos. Esta última frase será comprendida verdaderamente en la cuarta iniciación. Cuando lo haya hecho podrá decir: "El deseo no me esclaviza, permanezco libre. Deseo todo y nada. Vivo y muero, soy inmolado y me levanto de nuevo; vengo y voy por propia voluntad. Bajo mis pies está la tierra y el agua lava mi forma. El fuego destruye lo qué impide mi camino, soy amo del aire. A través de todo el mundo de las formas han pasado mis pies. Todo existe ahora para mí, y yo, el servidor del todo, persisto".

       7  Podría hablar más detalladamente sobre muchos otros cuaternarios, pero los pocos citados son suficientes para demostrar algunos de los reconocimientos hacia los cuales tiende el aspirante. Únicamente voy a referirme al cuaternario de color violeta, o los cuatro tipos de energía que constituyen el cuerpo vital o etérico de todas las formas del mundo natural. Nuevamente tenemos aquí tres superiores y uno inferior, que indican siempre los tres aspectos o principios de la divinidad, y la forma mediante la cual los tres deben manifestarse. Espíritu, alma y cuerpo, expresan la misma idea desde otro ángulo, más lo que es producido por su interacción. Debe siempre recordarse que desde el punto de vista de la Realidad, lo que llamamos cuerpo físico denso, tangible y objetivo, es tan sólo una ilusión. Se nos ha dicho una y otra vez en las antiguas escrituras que no es un principio. ¿Por qué no lo es? Por ser sólo una apariencia producida por la fusión de los tres superiores y el cuarto, y esta apariencia es una ficción e imaginación de la mente humana. No hablo en parábolas; sólo expreso hechos de la naturaleza, que serán considerados progresiva y plenamente por los filósofos de ambos hemisferios. Tanto en el sistema solar, el macrocosmos del microcosmos, como en el microcosmos, hay siempre tres planos superiores que incorporan los principios, producen el propósito dinámico y constituyen los cuatro niveles del cuerpo etérico, tanto de Dios cómo del Hombre, considerándolos desde el punto de vista físico o de la energía. Estos cuatro se reflejan en la división de los cuatro niveles etéricos del plano físico, en lo que se refiere al cuerpo físico de todas las formas. Estos cuatro niveles etéricos o grados de sustancia vital, constituyen lo que se le llama "forma verdadera" de todos los objetos o fenómenos materiales, y responden a los cuatro tipos superiores de energía espiritual que generalmente llamamos divina. Esta relación entre la trinidad prototípica, su plano de fusión y el reflejo etérico, se encuentra en todas las formas, según el tipo de energía que predomine. En cada uno de los cuatro reinos de la naturaleza se hallan los cuatro tipos, pero el cuarto etérico se encuentra en mayor grado en el reino mineral que en el humano, mientras que el más elevado de los cuatro éteres se encuentra en mayor proporción en el humano que en los otros reinos. Esto que les digo puede confundir al neófito, porque las palabras energía, propósito dinámico, vitalidad y sustancia etérica, significan poco para el principiante, pero sirven para indicar algunos de los conocimientos que debe captar el trabajador en magia blanca Esto podría ser ilustrado por ejemplo, diciendo que al trabajar en el reino mineral, el cuarto reino de la naturaleza desde el punto de vista de Dios, y el primero desde el punto de vista de tiempo y espacio, se trabajará con el cuarto éter cósmico (energía búdica), utilizando éter del cuarto grado en su propio cuerpo como agente transmisor, y así sucesivamente en conexión con los otros tres reinos de la naturaleza. Uno de los secretos aún no revelados, afortunadamente, y que no lo será por algún tiempo, se refiere a la cuestión de si el violeta claro es el color del superior o el inferior de los cuatro.

       8  2.            La espada de la renunciación, o esa hacha de doble hoja que el chela aplica voluntariamente a lo que él considera que puede mantener apartado de su meta. Es aplicada principalmente a las cosas del plano físico.

una gran aventura la muerte

       1  Sin embargo, la muerte puede ser más que todas esas cosas y enfrentada de distintas maneras. Puede tener cabida definida en la vida y en el pensamiento, y podemos prepararnos para ella como algo inevitable, pero simplemente es el Originador de cambios. De este modo haremos del proceso de la muerte una parte planeada de todo nuestro propósito de vida. Podemos vivir teniendo conciencia de la inmortalidad, lo que agregará colorido y belleza a nuestra vida; podemos fomentar la conciencia de nuestra futura transición y vivir con la esperanza de su prodigio. La muerte así encarada, considerada como un preludio para una ulterior experiencia viviente, cobra un significado distinto. Se transforma en experiencia mística, una forma de iniciación, que alcanza el punto culminante en la crucifixión. Todas las anteriores renunciaciones menores nos preparan para la gran renunciación; todas las anteriores muertes sólo son el preludio del estupendo episodio de morir. La muerte nos trae la liberación temporaria de la naturaleza corporal, de la existencia en el plano físico y de la experiencia visible, que quizás con el tiempo será permanente. Constituirá la liberación de toda limitación, y aunque creamos (como lo hacen millones de seres) que la muerte es sólo un intervalo en una vida de progresiva acumulación de experiencia, o el fin de toda experiencia (como sostienen otros tantos millones), no puede negarse el hecho de que la muerte indica una transición definida de un estado de conciencia a otro. (22-243/5)

       2  (17) Un Maestro aprende el significado de cada forma limitadora, asume el control y aplica la ley en el plano que corresponde a la forma. Habiendo trascendido la forma, la desecha por otras formas superiores. Así progresa constantemente a través del sacrificio y de la muerte de la forma. Reconoce que ella siempre aprisiona, que hay que sacrificarla y morir para que la vida interna progrese rápidamente hacia adelante y arriba. El camino de resurrección presupone la crucifixión y la muerte; luego conduce al Monte donde tendrá lugar la Ascensión. (17-338)

       3  (4) Será evidente que este Principio de Conflicto está estrechamente relacionado con la muerte. Por muerte quiero significar la extracción de las condiciones de la forma -física, emocional o mental-, o la cesación del contacto (temporaria o permanentemente) con la forma física, con el espejismo astral y la ilusión mental; o el rechazo de maya, nombre dado a ese efecto omnincluyente que abruma al hombre sumergido en el materialismo de cualquier tipo y, por lo tanto, dominado (desde el ángulo del alma) por la vida en los tres mundos. Es el Principio del Conflicto, latente en cada átomo de sustancia, que produce ante todo conflicto, luego renunciación y finalmente emancipación; trae cualquier tipo de guerra, luego rechazo y finalmente liberación. Este principio, como podrá verse, está estrechamente relacionado con la Ley de Karma; a este principio se refiere Annie Besant cuando habla en uno de sus libros de que la sustancia de la cual están hechas todas las formas, se halla -desde el alborear del proceso creador- contaminada de karma. Un profundo significado, oculto en la idea a menudo expresada, de que la muerte es el gran Liberador, subyace en el Principio de Conflicto, que ha conseguido establecer condiciones por las cuales el aspecto espíritu se libera (temporaria o permanentemente) del aprisionamiento que significa vivir en determinado tipo de forma, ya sea individual o grupal. (18-498)

       4  Segundo: El alma entonces se prepara para la futura cuarta iniciación. Es básicamente una experiencia monádica, y da por resultado -como bien saben- la desaparición o destrucción del vehículo del alma o cuerpo causal, y el establecimiento, por lo tanto, de una relación directa entre la mónada en su propio plano y la personalidad recientemente creada, vía el antakarana.

       5  Tenemos, ante todo, la constante repetición de la realidad de la muerte física, siéndonos familiar, si sólo lo comprendiéramos, por su extremada frecuencia. Este reconocimiento podría eliminar rápidamente el actual temor a la muerte. Existe también la “segunda muerte”, mencionada en La Biblia, que en este ciclo planetario está asociada con la muerte de todo control astral en el ser humano. En sentido más amplio, esta segunda muerte es consumada en la cuarta iniciación, donde también muere la aspiración espiritual, pues ya no es necesaria; la Voluntad del iniciado es ahora firme e inamovible y la sensibilidad astral ya no es necesaria.

       6  Existe una curiosa contraparte de esta experiencia en un nivel muy inferior, cuando tiene lugar la muerte de todas las emociones astrales del aspirante individual, en el momento de la segunda iniciación. Constituye un episodio completo y es conscientemente registrado. Entre las iniciaciones segunda y tercera el discípulo debe demostrar continuamente que no responde al astralismo y emocionalismo. La segunda muerte, a la que me refiero, tiene que ver con la muerte o la desaparición del cuerpo causal en el momento de la cuarta iniciación; ésta marca la terminación de la construcción del antakarana y la institución de una relación directa, ininterrumpida y continua entre la Mónada y la personalidad.

       7  1.            La Ley de la Deuda Kármica, rige la vida en los tres mundos de la evolución humana y termina totalmente en la cuarta iniciación.

       8  4.            Entonces, por el empleo correcto de la mente, llega la “muerte” de la personalidad o, más bien, su repudio y renunciación a todo lo material.

       9  5.            A esto le sigue la muerte o la destrucción del cuerpo causal o del alma, durante la gran Iniciación de la Renunciación.

      10  Cuerpo causal. Desde el punto de vista del plano físico no es un cuerpo subjetivo ni objetivo. Es el centro de la conciencia egoica, y está formado por la conjunción de budi y manas. Es relativamente permanente, pues subsiste durante el ciclo de encarnaciones y se desvanece después de la cuarta iniciación, cuando el hombre ya no debe reencarnar.

vba - conversaciones esotericas

       1  La Cuarta Iniciación, tal como es considerada en los estudios esotéricos, implica a igual que en el Cuarto Misterio del Cristianismo, "pasión y muerte". El Iniciado percibe cómo los últimos residuos de su pasado kármico se precipitan sobre su vida personal exigiendo un inmediato ajuste de cuentas. Todo cuanto a través de la infinita cadena de muertes y nacimientos albergó en su corazón dándole la noción de un "yo" separado del conjunto universal, debe ser consumado y extinguido. Y, como consecuencia, la substancia de precipitación que no es otra cosa que "Fuego purificador" proveniente de la divina Mónada espiritual actuando por medio del FOHAT cósmico, se proyecta »ubre el cuerpo causal del Iniciado produciendo la inevitable destrucción del mismo y liberando al Ángel solar, el Gran Prisionero de la Cárcel del Tiempo, para que retorne al Nirvana de donde procede. La rotura de los diques de contención y la consiguiente expansión de la energía causal producidas por la doble actividad del Fuego eléctrico de Fohat y de la substancia de precipitación kármica producen Liberación. Esta tiene dos amplias vertientes, una relacionada con el Ángel solar, el YO superior del hombre, que hasta este momento había sido el Gran intermediario entre el. Alma y la Mónada espiritual; la otra corresponde a la vida de la propia Mónada trabajando desde el centro del corazón mismo del Iniciado el cual, por vez primera desde el momento místico del proceso planetario de la Individualización, puede establecer contacto con el Dios solar sin intermediario celeste alguno, triunfando como es de ley de todas las pruebas kármicas de la vida y uniendo —tal como esotéricamente se dice—el Cielo y la Tierra dentro de su corazón". En realidad, todo ha sido consumado, ya no queda en el corazón del Iniciado rescaldo alguno de pasión humana. Sólo existe una vibrante y eterna conciencia de SER dentro de la Vida de Dios- El gozo de tal unión ha reemplazado así el dolor y la angustia del "yo" separado. El Iniciado se ha convertido "por obra y gracia del Espíritu de Vida" en un Maestro de Compasión y de Sabiduría, es decir, en un Adepto de la Buena Ley. Esta es la Quinta Iniciación y mediante ella es posible establecer un contacto permanente con el indescriptible Santuario místico de SHAMBALLA.

       2  Pregunta: Usted nos ha hablado en las dos últimas conversaciones acerca de planetas sagrados y de planetas no-sagrados al referirse a los Rayos. ¿Quisiera aclararnos esta idea? Respuesta: Sí, con mucho gusto y con esta respuesta daremos término a nuestra conversación de hoy. Al referirme a planetas sagrados y no-sagrados no hice sino establecer una distinción entre los Logos planetarios que habían alcanzado la Quinta iniciación solar que los convierte en Adeptos cósmicos y los que todavía no habían alcanzado esta evolución superior. Los primeros poseen un Cuerpo, o Planeta, radiante y puro por cuanto han extinguido el karma psicológico de Sus vidas y han redimido cada una de las parcelas de substancia que compone aquel rutilante vehículo. Los Logos planetarios que no llegaron a esta exaltada evolución están sufriendo de una u otra manera, aunque totalmente más allá y por encima del más elevado entendimiento humano, los efectos de su propio y particular Karma individual, Algunos poseen la tercera o cuarta Iniciación cósmica y están sufriendo las crisis que el proceso redentor de la substancia de sus respectivos planetas exige De ahí que Sus Cuerpos planetarios no poseen todavía la suficiente cantidad —si podemos decirlo así— de substancia luminosa o redimida para poder ser conceptuados como de "Planetas Sagrados". Pero, todos sin distinción, están avanzando hacia aquel exaltado estado de evolución que tiene como meta la Liberación, o Redención total de Sus indescriptibles Vidas.

       3  LOS SIETE GRANDES ESTADIOS DE LA EVOLUCION HUMANA De acuerdo con el principio de selectividad natural que preside el ingreso de cualquier aspirante en un Ashrama de la Jerarquía, pueden ser precisados Siete grupos de seres humanos dentro del Cuarto Reino de la Naturaleza, los cuales constituyen Siete definidos estadios dentro de la evolución de la humanidad en su conjunto: a. Seres humanos involucionados b. Seres humanos corrientes, o del } Fuego de Kundalini promedio c. Aspirantes Espirituales d. Discípulos en Probación } Fuego de kundalini mas e. Discípulos Aceptados Fuego Solar f. Discípulos “en el Corazón del Fuego de Kundalini Maestro” } Fuego Solar g. Iniciados hasta la Cuarta Iniciación Fuego de Fohat 56 De estos Siete grupos solamente los cuatro últimos están sujetos a supervisión y a entrenamiento espiritual por cuanto están desarrollando o han desarrollado, singularmente en lo que se refiere a los Iniciados de la tercera y cuarta Iniciaciones "ciertos pétalos específicos" o cualidades distintivas dentro del Chacra Cardíaco y están actualizando a grados casi inconcebibles para nosotros el principio del discernimiento mental a fin de poder expresar adecuadamente el desarrollo de dichos pétalos en el devenir de sus vidas humanas y en sus particulares ambientes de relación social.

       4  La evolución del centro del Corazón constituye una de las grandes Metas del Logos planetario en relación con su particular esquema terrestre y EL, aun dentro de Su para nosotros infinita grandeza, se halla atravesando actualmente las potentísimas crisis que preceden a la Cuarta Iniciación Cósmica. Ello motiva que nuestro planeta Tierra, en el devenir de su Cuarta Ronda, se sienta profundamente afectado por tales crisis, especialmente en lo que a la humanidad respecta ya que, como sabemos, es el Cuarto Reino de la Naturaleza y está regido en su totalidad por el 71 Cuarto Rayo, cuyo distintivo particular es el de "Armonía a través del Conflicto". La analogía, como ustedes verán, es perfecta en todos sus detalles.

       5  EL ANGEL SOLAR, PRIMERO Y UNICO MAESTRO DEL HOMBRE La nueva historia de la humanidad no podrá ser escrita como antes con la participación única de los elementos separativos de la conciencia, de aquellos que percibían "desde abajo y hacia afuera", sino que deberá serle añadida la visión espiritual o mística que mira las cosas de la vida "desde arriba y hacia adentro". Deberán ser olvidados para siempre los tiempos aquellos en los que la imagen de la Cruz sólo tenía una explicación psicológica de sufrimiento y de crucifixión.

       6  Han cambiado radicalmente los signos de los tiempos y una revelación enteramente nueva está surgiendo de las mentes y corazones de los seres humanos, pese a las aparentes contradicciones en el orden social del mundo. La Cruz adopta ya para una gran mayoría de personas una nueva y más esperanzadora imagen. En el Centro de la misma no se halla el Cristo crucificado, sino la Rosa simbólica del Sacrificio realizado. Cuanto predijeron y cuanto explicaron los antiguos Iniciados rosacruces del pasado, gloriosos herederos de altas verdades cósmicas, está realizándose hoy en grandes sectores del mundo y en estos momentos cruciales de cambios de Era puede ser precisada casi objetivamente la imagen simbólica y altamente significativa de la Rosa —símbolo del Cristo resucitado— en el centro de la Cruz kármica de los seres humanos.

vba - introduccion al agni yoga

       1  EL AGNI YOGA Y LOS DOCE TRABAJOS DE HÉRCULES CONSTELACIÓN CUALIDAD PÉTALO A DESARROLLAR NOTA CLAVE DEL SIGNO ARIES FUEGO RESOLUCION “Yo surjo y desde el plano de la mente gobierno” TAURO TIERRA ILUMINACION “Yo veo y cuando el ojo esta abierto todo se ilumina” GEMINIS AIRE RELACION “Yo reconozco a mi otro yo y al menguar este o crezco y brillo” CANCER AGUA ESTABILIDAD “Yo construyo una casa iluminada y dentro de ella moro” LEO FUEGO AFIRMACION “Yo soy Aquello y Aquello soy yo” VIRGO TIERRA REVELACION “Yo soy la Madre y el Hijo. Yo soy Dios, yo soy materia” LIBRA AIRE EQUILIBRIO “Yo soy el equilibrio y elijo el Camino que conduce a través de dos grandes líneas de fuerza” ESCORPIO AGUA VALOR “Yo soy el guerrero y salgo triunfante de la batalla” SAGITARIO FUEGO ASPIRACION “Yo soy la Meta, Yo alcanzo la Meta y pruebo otra” CAPRICORNIO TIERRA REDENCION “Yo estoy perdido en la Luz suprema y a esa Luz le doy la espalda” ACUARIO AIRE RENOVACION “Yo soy el Agua de Vida, vertida para los hombres sedientos” PISCIS AGUA RENUNCIACION “Yo abandono el Hogar de mi Padre y retornando, yo sirvo” 4 (*) ver cuadro páginas 61-62 22 Capítulo IX La Ciencia de las Constelaciones El AGNI YOGA abre verdaderamente para el discípulo lo que esotéricamente es definido como "el Sendero de Rayo". Significa iniciarle en la Ciencia del Corazón cuya meta es la perfección de cada uno de los doce pétalos que constituyen su chacra cardiaco. La Ciencia del Corazón, por su carácter de Síntesis, podría ser descrita también "La Ciencia de las Constelaciones", teniendo en cuenta, tal como esotéricamente se nos dice, que una Constelación es el Cuerpo de una Entidad cósmica supremamente evolucionada, moviéndose creadoramente por los espacios infinitos e irradiando poder magnético que afectará a todos los Universos incluidos dentro del círculo-no-se-pasa de Su Sistema cósmico. Y, si nos atenemos a la analogía operante dentro de nuestro Sistema solar de segundo Rayo, deberemos admitir asimismo que las corrientes de energía que proceden de las Constelaciones siderales son técnicamente las energías de los Rayos, la expresión de las cualidades psicológicas y espirituales de los Logos creadores. La comprensión de que las doce Constelaciones del Zodíaco -que son las que mayormente nos interesan en nuestro estudio- confieren al Espacio unas virtudes especiales o unas cualidades distintivas, nos ayudará mucho en nuestras investigaciones acerca del AGNI YOGA, ya que implicará el reconocimiento especifico de los Trabajos que nosotros -como Hércules potenciales- deberemos realizar dentro del corazón.

       2  d. Como resultado de esta precipitación kármica y del consiguiente dolor de la Naturaleza, afectando a todos los Reinos, a hombres y a devas, nuestro Logos planetario entro en la crisis que precede a la Cuarta Iniciación Solar.

       3  Desde el ángulo esotérico del Ashrama se le asigna más importancia al tendido de este puente que tuvo lugar en el Huerto de Getsemaní, que a los posteriores Misterios de la Pasión. Crucifixión y Muerte de Jesús, el Hombre, en la Cruz del Gólgota. Vean Uds. la diferencia y juzguen: Cristo. como Salvador, tiende el Camino de Luz que debe llevar a la humanidad a SHAMBALLA, "a la Casa del Padre" -tal como místicamente se dice- Jesús, el Hombre, pasa por las pruebas iniciáticas del dolor, el sacrificio y la renuncia. Resumiendo: Cristo era el AVATAR; Jesús el intermediario entre el AVATAR y el mundo de los hombres. Pero, como resultado del Antakarana creado por Cristo, la humanidad sentó las bases de una verdadera conciencia social.

       4  Vean Uds. aquí, la analogía existente entre la situación del hombre superior de nuestros días y la que enfrenta actualmente nuestro Logos planetario, cuyo poder sobre los acontecimientos esta mucho más allá e inconcebiblemente por encima de todas las previsiones humanas. Veamos: SANAT KUMARA enfrenta las pruebas inherentes a la Cuarta Iniciación Solar: el hombre superior de nuestra época enfrenta -o debería enfrentar- las pruebas y tensiones del Cuarto Yoga, el Yoga de Síntesis, es decir, el AGNI YOGA. De ahí la importancia que le asigna la Jerarquía a este Yoga visando los futuros acontecimientos planetarios de carácter trascendente y desconocido, que serán el resultado de la Iniciación de nuestro Logos planetario al someterse al tremendo Fuego íntimo de la Presencia del Logos Solar, de otro Logos Solar cuya Identidad es todavía un misterio muy esotérico y del esplendente LOGOS de la Estrella SIRIO, de la Constelación del Can, con el Cual nuestro Universo está íntimamente vinculado... Idénticamente, AGNI YOGA nos preparara para resistir serenamente y sin peligro la Presencia ígnea, poderosa y radiante del Señor del Mundo. Esta analogía que acabo de describirles debería ser tenida muy en cuenta durante el curso de nuestras investigaciones ocultas acerca del AGNI YOGA.

       5  49 Capítulo XIX Agni Yoga, el Eje de Equilibrio de todos los Yogas El Monte Meru, el eje del mundo según la simbología tibetana, viene representado por la columna vertebral, más específicamente todavía, por el Canal SUSUMMA por donde ha de ascender el Fuego de Kundalini, estimulado por la interacción de IDA, el conducto lunar, y de PINGALA, el conducto solar. Esta interacción deberá llegar un día a un punto mágico de equilibrio en la vida del discípulo espiritual que lo convertirá en un Iniciado. Este equilibrio viene representado por el Misterio de la Transfiguración en el Monte Tabor donde el Maestro Jesús recibe la tercera Iniciación, la de la Transfiguración. Hay así, por poco que lo examinemos, una gran analogía entre el canal SUSUMMA, "el centro místico de los opuestos" -tal como es denominado en términos jerárquicos-, el eje de la Tierra, el Monte Meru de la simbología tibetana y el Monte Tabor de la conciencia en donde el discípulo recibe la tercera Iniciación. En todos los casos la actividad del canal SUSUMMA sólo entra en juego cuando IDA y PINGALA han llegado a un equilibrio natural dentro de la vida humana, precisamente dentro del Signo de Libra, en que no hay dentro de la naturaleza del ser indicio alguno de polaridad y han desaparecido prácticamente los ardores de la lucha dentro del fragor del karma, de la misma manera que la luz eléctrica es el resultado de un equilibrio perfecto y no el producto de una reacción entre una polaridad positiva y otra negativa, ya que todos los polos son complementarios y no antagónicos. La misma analogía, aunque hablando en términos más elevados, puede ser aplicada a la Iniciación de la Crucifixión en donde el ARHAT, el Hércules humano, el discípulo perfecto, se prepara para convertirse en un Adepto. Ciertamente, en el Monte Calvario -el de la muerte simbólica del alma en la Cruz del karma- están clavadas tres cruces. La del centro lógicamente esta ocupada por Cristo, eterno símbolo del alma superior del hombre, y a ambos lados se levantan las cruces del buen y del mal ladrón. La cruz de la derecha simboliza el aspecto solar, o polo positivo, la de la izquierda el aspecto lunar, o polo negativo, es decir, aplicando la analogía al tema que nos ocupa, a los canales IDA y PINGALA, a las dos serpientes de Fuego que ascienden de las entrañas de la Tierra y se abrazan al canal SUSUMMA, el Árbol del Bien y del Mal asentado en el centro del Edén, tan bien descrita esta analogía en el Caduceo de Mercurio.

       6  Cuando hacemos referencia a esta suprema armonía en relación con el Signo astrológico de Libra tenemos en cuenta que el Logos de esta Constelación -de acuerdo con enseñanzas de tipo jerárquico- está íntimamente vinculado dentro del infinito Misterio de la Vía Láctea, con todos los Logos dentro de este formidable e indescriptible Esquema sideral que han recibido o están en trance de recibir la Cuarta Iniciación Cósmica. Siendo el Dios de nuestro Universo uno de los tales, lógico es que en nuestro estudio intentamos descubrir todas las analogías posibles con respecto a nuestra pequeña vida humana, a fin de disponer de ciertos resortes de poder que nos ayuden a progresar más rápidamente en nuestra vida espiritual. La siguiente tabla de analogía nos ayudará seguramente a clarificar nuestras ideas al respecto: La Actividad Cósmica de la Constelación de Libra por medio del CUARTO RAYO de ARMONIA da lugar a. A la CUARTA Iniciación Cósmica de nuestro Logos Solar.

       7  b. A la CUARTA Iniciación Solar de nuestro Logos planetario.

       8  c. A la CUARTA Iniciación planetaria o jerárquica del Iniciado, esotéricamente definido como ARHAT.

       9  La Iniciación del ARHAT corresponde a la dificilísima etapa mística de la Crucifixión y es una perfecta analogía de las precedentes que tienen lugar en los niveles cósmicos. Indica 56 asimismo la proximidad de un estado supremo de equilibrio que ha de realizarse dentro del Corazón del ARHAT por medio de las energías liberadas desde centros cósmicos por la Constelación de Libra. El siguiente grabado aclarará simbólicamente este proceso: Como podrá apreciarse, el Signo de Libra aparece claramente expuesto y con un poco de imaginación podrá verse reflejada la actividad de esta Constelación dentro del Corazón del Iniciado, el Cual, después de la prueba terrible de la Crucifixión, empieza a reflejar en su vida la cualidad infinita de Síntesis expresada en forma de equilibrio entre toda posible dualidad o polaridad en la vida de Su naturaleza material trascendida. Otras analogías menores, pero no menos importantes relacionadas con la vida humana, pueden sernos de utilidad en nuestro estudio. Veamos.

      10  Tal es esencialmente lo que intentamos realizar con el AGNI YOGA, pasar de las elevadas regiones de la mente -las cuales jamás perderán su significado intimo para el ser humano- a las desconocidas regiones budicas en donde la mente ha dejado de ser por participación plena en el destino de Luz, a fin de darle al corazón la oportunidad de sentirse integrado dentro de los valores permanentes del Ser, cuya esencia natural es el Amor por la Unidad, la fecundidad augusta del corazón y el placer infinito de los Bienes inmortales. El misterio de soledad viene representado en este caso por las fronteras existentes entre los elevados subplanos del plano mental y los subplanos inferiores del plano búdico, un misterio que tendrá su debida contraparte en un aspecto todavía más perfecto e incluyente, aquel en el que el ARHAT, el gran Iniciado, debe pasar por la terrible prueba de la Crucifixión, a partir de la cual se le abren las doradas Puertas del Adeptado...

vba - la estructuracion devica de las formas

       1  d)            En la cuarta Iniciación aprende el Iniciado el valor de las palabras augustas de Cristo "místicamente clavado en la Cruz": "PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPíRITU", siete palabras sacramentales surgidas de la nota FA del Gran Pentágrama Cósmico, cuya entonación correcta por parte del Iniciado invoca una especie particular de AGNISHVATTAS trayendo fuego cósmico, el cual, al incidir en el aura del Iniciado, provoca dos grandes efectos:

       2  La técnica invocativa que utilizan los seres humanos en sus primeras fases evolutivas es el DESEO material en todas sus amplias perspectivas. En los que empiezan a sentir, consciente o inconscientemente, dentro de sí, el estimulo de la vida interna, el DESEO material se convierte en ASPIRACION espiritual. En los discípulos la ASPIRACION se transmuta en RESOLUClON y utilizan el poder de la mente para lograr sus propósitos internos. Los INICIADOS hasta la Cuarta Iniciación utilizan las energías superiores de la mente y abren a través de ellas las misteriosas puertas que llevan al Plano Búdico y una vez trascendida la Cuarta Iniciación, el Iniciado deja de pertenecer kármicamente a la humanidad y se convierte en un ADEPTO, en un ser humano perfecto, en un ciudadano del Quinto Reino de la Naturaleza, en un Servidor perfecto del Plan que el SEÑOR DEL MUNDO CONOCE Y TRATA DE REVELAR.

vba - la jerarquia los angeles solares y la humanidad

       1  Pasada ésta queda un paso crucial en la vida del hombre y en la propia vida del Alma Solar, que los tratados místicos denominan la cuarta Iniciación, en la que el Arhat,, aquel que fue sacrificado en la cruz de la prueba y del sacrificio, toma contacto directo "cuerpo con cuerpo y alma con alma, con Aquel que desde un buen principio, fue la paz y la luz de su camino'. Esta frase tomada del Libro de los Iniciados, contiene el mensaje de liberación para el Ángel Solar. Este contacto directo, esta fusión del fuego de los tres mundos con el fuego solar, determina en sus últimas consecuencias la destrucción del cuerpo causal. Se produce entonces la Nota distintiva que sólo el Ángel Solar puede oír en sus finísimos oídos inmortales. Es la Voz del propio Logos Solar transmitida a través del Logos Planetario que dice: "Ha terminado tu misión. Vuelve Hijo al hogar paterno.

       2  Respecto al Iniciado, al Arhat, cuyo fuego unido al Fuego Solar, hizo posible la destrucción del Cuerpo Causal, comienza una nueva vida, en la que por primera vez es El, el único y exclusivo director de Su vida y Su Sendero. Ahora, su misión es reunir los "cables sueltos" provenientes de la Mónada y de la personalidad pura e integrada, constituyendo así una nueva entidad viviente, la Entidad Inmaculada libre por completo de Karma humano, que llamamos esotéricamente Adepto o Maestro de Sabiduría.

vba - la venida del instructor del mundo

       1  Todas esas dificultades van siendo progresivamente paliadas desde el ángulo interno y una 23 de las respuestas que hay que dar al por qué estáis aquí y ahora, es que existe esa fuerza tremenda, la cual unida a la del 7mo. Rayo, de la Magia organizada -que se está introduciendo en el planeta-, es la que debe producir grandes iniciaciones planetarias. Se nos habla de iniciaciones de reinos, se nos habla de iniciaciones grupales, se nos habla, también, de iniciaciones planetarias correspondientes al propio Logos Planetario; y más aún se nos está hablando de una gran iniciación que corresponde al Logos Solar, porque en definitiva es el Logos Solar quien ha permitido que estas grandes corrientes de energía ígnea procedentes de constelaciones más allá de nuestro entendimiento, penetrasen en nuestro esquema terrestre y singularmente en nuestro Cuarto Reino, en esta cuarta Ronda de esta cuarta Cadena. Porque el Logos Solar está evolucionando en un centro de Su cuerpo, que es nuestro propio esquema que debe producir para El la Quinta Iniciación Cósmica, y esto no se dice todavía en los libros esotéricos porque el Logos Solar, que posee la cuarta Iniciación Cósmica, está penetrando en el quinto Orden, el reino Supra- Cósmico. Y nosotros, que como planeta correspondemos a un centro definido de este Logos Solar, estamos recibiendo la propia Bendición Cósmica; por ciertas relaciones kármicas del Logos Solar con nuestro Logos Planetario, sucederá algo impresionante. Y es que este átomo que llamamos Tierra se va a convertir en un planeta sagrado beneficiándose todos los reinos de esta tremenda fuerza impelente del Espíritu que procede de constelaciones más allá de la razón y del entendimiento humano, de desconocidas esferas de síntesis. Todo cuanto sucede en un planeta sucede en el Corazón del Sol. Por lo tanto, cuando penetra esta energía ígnea del Primer Rayo condicionando la conducta de los hombres y aún de los propios reinos inferiores de la naturaleza, es porque existe un determinismo único que corresponde al propio Logos Solar. Y que por lo tanto, es extendiendo vuestra vista como discípulos o como aspirantes, hacia la inmensidad de los Misterios, que podremos seguir avanzando sin temer por la integridad de nuestros propios vehículos expresivos.

       2  Pregunta: Siendo el Agni Yoga el Centro de Shamballa, usted explicó o me pareció, no le entendí por eso se lo pregunto, la relación que existe, el Agni Yoga y el misterio de la pasión y la muerte del amado Maestro? Respuesta: La pasión muerte del amado Maestro es un símbolo histórico de la dramatización psicológica de Cristo representando a la humanidad. Se trata entonces de tratar comprender la visión a través del aspecto histórico. Pero, lo que decía el otro día, la Cuarta Iniciación que es la Crucifixión, la pasión y muerte, es la representación de ese estado de aceptación de esas energías, porque un arhat es el Iniciado que se ha sujetado a todas las crisis y tensiones que producen la 4a Iniciación, entonces se da cuenta de que por primera vez no se le exige un caudal de conocimientos y de disciplinas como antaño sino que se deba estar siempre de acuerdo con el cuarto chacra, que es el corazón naturalmente.

       3  La cuarta Iniciación, el cuarto chakra, el cuarto planeta, que es la Tierra, dentro de los esquemas, la cuarta ronda de este planeta dentro de la cuarta cadena. Dense cuenta, dentro de un universo de cuarto orden, significa esto que todo nuestro universo por ser de cuarto orden, porque está atravesando la cuarta ronda dentro de una cuarta cadena cósmica, se constituye en algo que directamente nos da la fuerza. La relación es esta: un universo de cuarto orden es físico, nuestro sistema solar es físico (hay siete universos y este es físico), después viene un cuarto esquema, dentro de un sistema de mundos, que es la Tierra haciendo un triángulo perfecto con Venus y con Júpiter -triángulo de evolución que corresponde a la cuarta ronda-, tenemos después que nuestra Tierra, que corresponde al aspecto físico del cuarto esquema, está atravesando su cuarta ronda dentro de una cuarta cadena (un día les hablaré de las cadenas y las rondas porque hay bastante confusión al respecto), y después tenemos el cuarto chacra, el más importante, y la Cuarta Iniciación, la más importante, porque decide el paso del arhat al Adepto y tiene que haber naturalmente, una tierra candente entre la Cuarta Iniciación, que es más difícil, y la Quinta Iniciación que es la liberación total de la ley que opera en los tres mundos.

vba - las fuerzas ocultas de la naturaleza

vba - los angeles en la vida social humana

       1  Estos, como esotéricamente se sabe, son siete corrientes de Vida emanantes de aquel Centro cósmico místicamente definido como el Corazón del Sol. Lo que quizás no sea tan conocido por el lector de los temas esotéricos u ocultos es que estas corrientes de energía son la expresión de una u otra de las Siete cualidades espirituales que definen la conciencia psicológica de nuestro Logos Solar, es decir: la Resolución o Voluntad de Ser, la Unión por el poder del Amor, la Comprensión del alcance cósmico del Universo, el Sentimiento infinito de Belleza, el Sentido permanente de Investigación, la Devoción exquisita e indescriptible hacia el Trabajo creador y la Magia de Cumplimiento o Espíritu de Realización de la Obra Universal. Estas siete cualidades logoicas se expresan a través de los llamados planetas sagrados, cuyos Logos alcanzaron la quinta Iniciación cósmica. Tales son dichos planetas expresados según el orden de los Rayos y de las cualidades expuestas: Vulcano, Júpiter, Saturno, Mercurio, Venus, Neptuno y Urano. Participando de las cualidades del tercer Rayo, como Saturno, tenemos a nuestro planeta Tierra, cuyo Logos planetario está atravesando actualmente las crisis que preceden a la Cuarta Iniciación cósmica, de las del sexto Rayo, como Neptuno, al planeta Marte y de las del primer Rayo, como Vulcano, al planeta Plutón. Otros dos planetas no descubiertos todavía, pertenecientes a los Rayos segundo y cuarto, añadidos a los diez antes descritos totalizan los doce planetas, los cuales, enlazados con las doce Constelaciones del Zodíaco, deberán ser sagrados o perfectos -desde el ángulo del Logos- al finalizar este presente MAHAMANVANTARA, o ciclo de actividad logoica o solar. Ahora bien, desde el ángulo de vista de este Tratado, hay que considerar que las corrientes de Vida universal que emanan del Corazón del Sol, o Siete Rayos, son proyectadas o transmitidas a la totalidad del Esquema de Evolución Solar por los Grandes Arcángeles o Supremas Entidades Dévicas del Sistema, constituyendo sendos canales de distribución de la Conciencia Divina al coincidir o crear impacto sobre la vida evolutiva de los planetas sagrados y sobre la conciencia de sus respectivos Logos planetarios, así como sobre cada uno de los Planos del Universo y de los Reinos y sobre cada una de las razas y especies que en aquellos realizan su evolución. Veamos, por tanto, cómo la Vida del Señor del Universo llega a nosotros en virtud del excelso poder expansivo de los grandes Mahadevas, los Cuales utilizan para su desplazamiento por los espacios infinitos corrientes de energía etérica, siendo el Eter -definido en lenguaje jerárquico- la Sangre de los Dioses y los Angeles, en sus distintas funciones, los agentes misteriosos que le comunican a esta Sangre la vitalidad, el calor y el dinamismo de sus Vidas radiantes, a fin de que el gran contenido universal subsista y pueda desarrollar en forma constante y progresiva su proceso evolutivo.

       2  Los lectores que hayan analizado el segundo volumen de este Tratado Esotérico sobre los Angeles, recordarán sin duda cuanto allí fue dicho acerca de los EGREGORES existentes en todos los planos o niveles de manifestación humana y tendrán quizás una certera noción de las dificultades que ha de entrañar su destrucción, aún reconociendo que son de carácter negativo, debido a que la conciencia de los seres humanos -salvo contadas excepciones- se halla plenamente identificada con tales EGREGORES y le resulta tremendamente difícil y hasta penoso luchar contra ellos ya que parecen formar parte del propio equipo individual y su destrucción motiva a veces verdadera aflicción y dolor. La contraparte superior y sublime de ese estado de tensión, dolor y lucha por destruir los EGREGORES se halla en el ARHAT, el Gran Iniciado, que ha de destruir su Cuerpo causal o Cuerpo de Luz con el cual estuvo íntimamente vinculado durante millones de años, antes de poder penetrar en el Misterio infinito de la Quinta Iniciación y convertirse en un Adepto, Maestro de Compasión y Sabiduría.

vba - los misterios de shamballa

       1  SHAMBALLA sobre todas las áreas de actividad internacional, especialmente en el campo de la política, de la economía, de la ciencia y de la educación. Existe, de parte del Señor de SHAMBALLA, el glorioso SANAT KUMARA, un intento supremo de acelerar el curso de los acontecimientos planetarios, singularmente los relacionados directamente con el centro de la humanidad. En tal intento creador se hallan involucradas múltiples razones de carácter cósmico 3 que naturalmente no podremos ofrecer aquí porque forman parte del incomprensible karma del Logos planetario del esquema terrestre. Sin embargo, ciertas furtivas y secretas enseñanzas ashrámicas acerca del significado de los tremendos acontecimientos actuales, tienen que ver con la indescriptible crisis que está enfrentando SANAT KUMARA la cual, según se nos dice esotéricamente, constituye el obligado preludio que tendrá que atravesar para recibir la Cuarta Iniciación Cósmica en un muy próximo futuro. Esta Iniciación, que hará consciente al SEÑOR DEL MUNDO del plano búdico cósmico, afectará muy profundamente a la humanidad, el Cuarto reino de la Naturaleza, en virtud de ciertas relaciones de orden numérico y de naturaleza mágica, que vinculan al ser humano con las actividades creadoras realizadas por los Logos regentes de Constelaciones, Sistemas solares y Esquemas planetarios. Veamos algunas de estas vinculaciones: a. La Cuarta Iniciación Cósmica que ha de recibir nuestro Logos planetario a través de SANAT KUMARA.

       2  16 Este Plano constituye asimismo aquel estado de conciencia que en los tratados ocultos se ha denominado como "el Misterio de los Arhates, el cual se halla íntimamente vinculado con la terrible y sutilísima expresión de Fuego solar que determina la destrucción del Cuerpo causal de los Iniciados que pasaron con éxito las pruebas de la Crucifixión o de la Cuarta Iniciación. Cuando consideremos la Cuarta esfera de SHAMBALLA, veremos con más detalles y dentro de otra serie de significaciones más asequibles a nuestro entendimiento, las actividades que se realizan en este Plano y el contenido expresivo del mismo.

       3  d. En la cuarta Iniciación, en la que el Iniciado, o ARHAT, establece contacto consciente por vez primera con fuerza cósmica extrasolar, se adquiere la conciencia mística denominada esotéricamente de SAMADHI y se obtiene el convencimiento real del Misterio de SHAMBALLA, implícito en su augusta grandeza en el Corazón de SANAT KUMARA, el SENOR DEL MUNDO, en el "centro geométrico" de la cuarta Esfera, es decir, en su cuarto nivel. En este incomprensible Santuario del Amor planetario, sabe el Iniciado por experiencia individual y no por simple conocimiento intelectual, lo que representa exactamente el término CONCIENCIA COSMICA, dentro de la cual el" pasado, el presente y el futuro del Logos planetario se hallan totalmente integrados en el ETERNO AHORA de la Conciencia solar del Logos creador del Universo.

       4  LA CUARTA INICIACION JERARGUICA Después que el Iniciado hubo ascendido al Monte Tabor de la conciencia y de haberse ---transfigurado ante Sus discípulos, que son los símbolos de Sus tres vehículos de expresión temporal, mental, astral y físico, siente dentro de Su corazón una potentísima atracción que le acerca al karma humano. Ha de retornar todavía al mundo de los hombres para destruir por medio del amor, la compasión y el sacrificio, los últimos deseos que le atan todavía a los tres mundos. No son deseos humanos sino sentimientos divinos, los deseos más elevados a los que puede acceder el alma humana. Pero, desde el ángulo oculto, incluso el deseo de Dios puede constituir una limitación o una barrera que le aparte del propio Dios ya que denota todavía una sutilísima separatividad nacida y desarrollada -pese a su grandeza- dentro de la esfera de polaridad que rige la vida en los tres mundos. Todo, absolutamente todo cuanto existe en el plano de la triple relatividad, se fundamenta en el deseo y en el espíritu de separatividad, incluso los afectos más sinceros y aparentemente más nobles y desinteresados y los más elaborados y exquisitos pensamientos. Es por esta razón que el futuro ARHAT ha de retornar al mundo para extinguir definitivamente de Sí todo germen de separatividad. Pero ahora vuelve con nuevas armas: la clara percepción y la razón intuitiva, que forman parte inseparable del sentimiento búdico de unidad. En virtud de Sus esfuerzos anteriores pudo penetrar el Iniciado en ciertos exaltados niveles de la Esfera búdica de SHAMBALLA y extraer de allí las simientes vivas de la Resolución final, que fueron reemplazando en Su corazón a los grandes y más sublimes afectos humanos. Las palabras de Cristo analizadas más allá de su sentido histórico- son concluyentes al respecto. Al pie de la Cruz donde agoniza, le dice Cristo a la Virgen: ---Mujer, he ahí a tu hijo" y a Juan, Su más amado discípulo: "Juan, he ahí a tu madre". . . Renuncia con ello a lo más querido de Su corazón, a aquellos que - simbólicamente hablando- habían atraído más Su corazón a la Tierra, el Amor a la Madre, símbolo del Espíritu Santo, Señor de todas las cosas, y el amor de Juan, símbolo de la humanidad y de todas las criaturas humanas, los últimos y definitivos lazos que podrían debilitar Su inquebrantable fidelidad a la Gran Logia Blanca y a Su PADRE EN LOS CIELOS, el SEÑOR DE SHAMBALLA.

       5  En esta cuarta Iniciación, el discípulo ha de reproducir en iluminada conciencia el entero drama místico de la CRUCIFIXION, el del Hijo en la Tierra a la búsqueda de Su PADRE en los CIELOS. Así, a esta cuarta Iniciación se la denomina con justicia ---la Gran Renuncia pues en cada una de sus largas y dolorosas avenidas ha de dejar el Iniciado jirones de Sus múltiples -yoes", vencidos y redimidos. Debe afrontar aquel indescriptible estado de conciencia, sin interpretación posible, que en términos jerárquicos se le define como---ABSOLUTA SOLEDAD---.

       6  En un momento de Su vida en el plano físico llegará a sentirse tan inmensamente solo -pues incluso sus seres más queridos le abandonarán- que el Cielo llegará a parecerle de bronce, pues ni aún de allí podrá esperar paz, consuelo o ayuda. . . Es en aquellos infinitos e indescriptibles momentos de desconocida SOLEDAD, que surge de lo más profundo de Su alma el grito desgarrador: "PADRE, APARTA DE MI ESTE CALIZ DE AMARGURA". Es el potentísimo grito invocativo que surge del GETSEMANI de Su alma atormentada, presintiendo quizás las siguientes pruebas iniciáticas, cuando ya crucificado en la Cruz del Karma y suspendido entre Cielo y Tierra, ha de revivir místicamente en Su Corazón todo bien y todo mal realizado durante el curso de Sus múltiples existencias y efectuar entonces el definitivo saldo kármico con un perfecto equilibrio de valores psicológicos dentro de aquel inconcebible Drama místico. Llega a penetrar entonces en el indescriptible centro del Bien y del Mal, siendo precisamente en aquellos momentos de intensísimo dramatismo, cuando ha de afrontar la angustiosa e incomprensible soledad del ARHAT. En realidad, todo el proceso se realiza dentro de Su corazón que, en aquellos momentos, rememora el Acontecimiento místico de la GRAN RENUNCIA que viene proyectada desde el cuarto nivel de la cuarta Esfera búdica, el Centro espiritual del esquema terrestre. En aquellos supremos instantes 77 “atemporales", todas las vidas del planeta están pendientes de Su final Decisión; ha de renunciar para siempre a todo cuanto posee y ama en los tres mundos. El SEÑOR DE SHAMBALLA, erguido ante El y constituyendo el vértice superior de todas Sus decisiones, empuña el DIAMANTE FLAMIGERO. Los tres BUDAS DE ACTIVIDAD, relacionados con la obra que se realiza en los tres grandes Centros planetarios, SHAMBALLA, la JERARQUIA y la HUMANIDAD y los tres BUDAS ESOTERICOS que enlazan las decisiones planetarias con el gran Designio solar, se hallan también presentes en aquel tremendo acontecimiento cósmico de la Gran Renuncia y por vez primera dentro de los procesos iniciáticos que tienen lugar en la Tierra, se dibuja claramente en el corazón del Iniciado la CRUZ DE LOS SEÑORES DEL KARMA. . .

       7  El Iniciado RENUNCIA al Cielo y a la Tierra, esta decisión final repercute en todos los ámbitos planetarios y, tal como se dice en lenguaje esotérico "los Dioses, los Ángeles y los hombres reconocen el valor del Sacrificio" y se produce consecuentemente dentro del Corazón del Iniciado la Gran Respuesta Cósmica. El Cielo y la Tierra dejan de luchar, se armonizan el Bien y el Mal y de aquel augusto Santuario de Vida que es ahora el Corazón del ARHAT, los SEÑORES DEL KARMA retiran para siempre la tremenda CRUZ que había tenido que soportar desde el principio de los tiempos, desde que inició Su vida como ser humano. Ahora ya todo está decidido, la pesada carga de los valores humanos del pasado han dejado de gravitar, el Iniciado se halla SOLO, inmensamente SOLO consigo mismo y es en estos momentos solemnes, más allá de todo cuanto pueda concebir el más exaltado entendimiento humano, cuando el SEÑOR DEL MUNDO, el Hierofante Iniciador, aplica el CETRO de Poder planetario cargado de fuego cósmico en el centro cardíaco del Iniciado. Sucede entonces algo extraordinario. Desde el centro coronario desciende al centro cardíaco la energía de la Mónada espiritual conteniendo el fuego de FOHAT, Al propio tiempo, y como una inevitable respuesta de la vida material, asciende rítmicamente desde el centro en la base de la columna vertebral hacia el centro cardíaco, bañando igneamente a su paso los centros etéricos inferiores, el fuego de la Materia, KUNDALINI. . . Cuando ambos Fuegos, el que desciende de la cúspide de la cabeza y el que asciende desde las regiones inferiores, coinciden en el corazón del Iniciado, se produce un estallido de luz que lo inunda todo. El Fuego solar se libera y en su inconcebible expansión destruye el cuerpo causal, el inefable Cuerpo de Luz que constituía la Morada del Ángel solar y que desde remotas edades había constituido el vínculo de unión supremo entre la Mónada espiritual y el alma humana en los tres mundos. . . El Iniciado ha alcanzado ahora "la verdadera estatura del Cristo", la del propio Ángel solar. Gracias a esta trascendente alquimia de los fuegos y como resultado de haberse situado el Iniciado a la misma altura mística del Ángel solar, puede liberarse ESTE del pacto supremo o VOTO INQUEBRANTABLE formulado al Señor del Universo, "de permanecer con el Hijo del Hombre hasta su completa liberación de la pesada carga de los tres mundos" (LIBRO DE LOS INICIADOS). En virtud de este pacto, cuyo misterio sólo se le revela al Iniciado en la tercera Iniciación, el Ángel solar descendió del Nirvana, tomó forma humana y dotó de luz y de autoconciencia la vida del hombre animal de la Tierra. Pero ahora ya todo está resuelto. . ., EL ha cumplido Su promesa y puede retornar al Nirvana, a Su patria celestial, habiendo realizado Su misión y cumplida su promesa cósmica.

       8  Tal es el inefable Misterio de la Cuarta Iniciación, la más importante -desde el ángulo de vista de los grandes Adeptos- de todas las Iniciaciones que puedan recibirse aquí en la Tierra. El retorno del Ángel solar a Su inmaculada Fuente de procedencia y la destrucción del cuerpo causal del Iniciado, colorean esta trascendente experiencia mística de todos los alicientes de carácter cósmico, solar, planetario y humano, que nuestra mente sea capaz de captar o concebir.

       9  En el desarrollo de la ceremonia iniciática de la cuarta Iniciación, y como consecuencia de su valor psicológico, esotérico y místico, concurren los siguientes factores: a. Las energías provenientes del cuarto subplano de la esfera búdica de SHAMBALLA, con el cual se halla íntimamente vinculado el centro cardíaco del Iniciado en el momento de serle aplicado el DIAMANTE FLAMIGERO del SEÑOR DEL MUNDO.

       10  h. Un proceso cósmico, relacionado con la Constelación de LIBRA, el plano búdico cósmico, tiene lugar también en el momento cumbre de la Cuarta Iniciación, pero está inmensamente más allá de las capacidades de comprensión del ser humano.

      11  En la cuarta Iniciación, el Iniciado eleva su CALIZ purificado, o triple ofrenda, al plano búdico, a la esfera de la perfecta unidad espiritual y recibe, a su vez, el pago de la triple ofrenda, el sentimiento indescriptible de COMPASION hacia todo ser viviente y la INTUICION espiritual. El Iniciado se convierte en un TAUMATURGO de la Buena Ley. Puede curar, sólo por medio de su radiación espiritual, todos los males del mundo, así como efectuar la redención final de los "últimos despojos de sus yoes vencidos”. A Sus pies se extiende la vastísima panorámica del valle trascendido y del largo y fatigoso camino recorrido. Se siente libre del tiempo. El espacio de Su conciencia se ensancha a extremos inconcebibles. Nada le ata a la Tierra, nada le impulsa hacia el Cielo. Se siente SOLO, infinitamente SOLO, enfrentando el sobrecogedor VACIO, suspendido entre Cielo y Tierra. Y es ahora, en estos momentos de inmensa e indescriptible SOLEDAD, en los que ha perdido toda ilusión de vida y esperanza, cuando la Vida y el Propósito de Dios lo atraen definitivamente, sin resistencia alguna de su "parte, hacia el Seno creador. . . Ha nacido un nuevo ARHAT.

      12  La Cuarta Iniciación Jerárquica – EL ARHAT.

vba - los misterios del yoga

       1  Existe, no obstante, una plena coordinación entre el YOGA operando desde el centro del entrecejo y AGNI YOGA que lo hace desde el centro cardíaco y utilizando el FUEGO SOLAR liberado y redimido. Ambas vertientes o expresiones de un mismo FUEGO, tienen la misión de fusionarse entre sí y de coordinar y equilibrar todos los demás centros y energías operantes dentro del Sistema planetario humano y cuando en etapas muy avanzadas, en el Misterio de la Cuarta Iniciación, por ejemplo (véase por favor la analogía), el FUEGO DE F0HAT que desciende del centro coronario se introduce en el corazón (el centro cardíaco), otra luz o energía de idéntico fulgor asciende del centro cardíaco y establece contacto con el centro del entrecejo y desde allí, con renovado impulso, continúa ascendiendo hasta el centro coronario realizándose entonces la fusión de los FUEGOS superiores del Sistema y creándose así un TRIÁNGULO DE FUEGO que arde con indescriptible fulgor y destruye o desintegra finalmente el Cuerpo Causal del Iniciado que, desde aquel místico momento, puede considerarse de hecho un Adepto, un verdadero Maestro de Compasión y Sabiduría.

vba - magia blanca

       1  El punto neutro engendra crisis y las crisis engendran tensiones. Se nos dice que el Logos Planetario de nuestro esquema terrestre está sufriendo las crisis de la Cuarta Iniciación Cósmica. Para llegar a la Quinta Iniciación Cósmica que convierte a la Tierra en un Planeta Sagrado, habrá que trabajar mucho, como lo hace el Adepto para crear aquella zona neutra, que en el Adepto es el Karana Sarira y que produce en el mundo el despertar espiritual o el despertar de la conciencia que estamos expresando.

       2  Ahora nuestra meta, si podemos hablar de metas en este caso, es establecer contacto con el centro mágico de nuestra Alma, y cuando lo logremos automáticamente se abren las compuertas que conducen a la Monada. Cuando, según las palabras de Pablo de Tarso, 24 hayamos alcanzado la “estatura de Cristo” en el plano Causal, empezaremos a distinguir la Monada, como hizo Cristo en el Monte Tabor de la conciencia. ¿Por qué? Porque venció la ley de los tres mundos, fueron trascendidas las etapas de Gaspar, Melchor y Baltasar. Y Pedro, Juan y Santiago estaban dormidos al pie del Monte Tabor. Dormido quiere decir dominado, controlado, y Cristo resplandeciente estaba en la triada junto con Elías y Moisés. ¡Esto es Magia! ¿Hemos llegado ya al Nacimiento espiritual para hablar del Bautismo, y después, con propiedad, de la Transfiguración? Porque si no hay Transfiguración no hay Crucifixión, la crucifixión total de la materia, el punto gravitatorio, expuesto en la rosa clavada en la cruz. Y así podemos verlo todo dentro de la perspectiva lo mas humana posible, porque cuanto mas humana mas comprensiva será para nosotros.

vba - magia organizada planetaria

       1  c.            El MAHACHOHAN, es el máximo regente de todos los Ashrams cualificados por los rayos tercero, cuarto, quinto, sexto y séptimo, incluidos los Ashrams principales de los Maestros VENECIANO, SERAPIS, HILARION, JESUS y CONDE DE SAN GERMAN. El hecho que el Departamento del MAHACHOHAN tenga a Su cargo todos estos Rayos y todos estos Ashrams, es debido a que en esta cuarta Ronda y en los momentos actuales el SENOR DEL MUNDO está ultimando la evolución del aspecto BRAHMA de Su naturaleza divina. Una vez haya recibido la Cuarta Iniciación Cósmica, cuyas profundísimas crisis van siendo progresivamente resueltas, el SEÑOR DEL MUNDO orientará preferentemente Su atención hacia el aspecto VISNHU de Su vida divina, cuyas energías están controladas y sabiamente dirigidas por el BODHISATTVA a través de todos los Ashrams, iniciados y discípulos de segundo Rayo diseminados por el planeta.

       2  c. La definición de SANAT KUMARA como “SEÑOR DE LOS NUEVE VELOS” parece indicar –siempre de acuerdo con la revelación de “EL LIBRO DE LOS INICIADOS”– el grado de evolución alcanzado por el excelso SER que guía los destinos del mundo. La investigación esotérica afirma el hecho de que cada velo encubre una Iniciación y que, por lo tanto, SANAT KUMARA es el único INICIADO en el planeta que ha recibido NUEVE INICIACIONES. Sólo el Logos planetario, el Hombre Celestial del esquema terrestre, le supera en tal sentido. Según se nos dice ocultamente el Logos planetario ha recibido la DECIMA INICIACION SOLAR y la QUINTA INICIACION COSMICA. SANAT KUMARA, Su representante aquí en el planeta, gran Adepto en el esquema planetario de Venus, a Quien reverentemente designamos bajo el nombre de SEÑOR DEL MUNDO, recibió NUEVE INICIACIONES SOLARES y está atravesando actualmente la crisis espiritual que precede a la CUARTA INICIACION COSMICA...

       3  Recurriendo de nuevo a las afirmaciones del LIBRO DE LOS INICIADOS, quizás podamos aclarar aquel hecho sorprendente en la historia de CRISTO, pero considerándole no sólo como una Entidad histórica, sino más bien como una representación mística del drama psicológico que ha de vivir toda la humanidad. Leemos: “En el momento en que el ARHAT recibe la cuarta Iniciación en el monte Gólgota de Su elevación espiritual y en la Cruz del Karma en la que estuvo clavado desde el principio de las edades, un rayo de Luz fulgurante se precipita sobre Sí y al expirar, después de pronunciar el gran Mántram de destrucción recibido de labios del SEÑOR DEL MUNDO y sintetizado en la cuádruple fórmula mágica ‘TODO HA SIDO CONSUMADO’, son rasgados los velos del Templo, los velos simbólicos de los cuatro elementos que encubrían el Centro místico de su vida espiritual y el secreto de su propia eternidad”. Hasta aquí la bella descripción del Hecho crístico en EL LIBRO DE LOS INICIADOS.

       4  Pero, analizándola desde otro ángulo de vista, la experiencia del ARHAT es clarificada hasta en su sentido histórico. Veamos lo que al respecto nos dice Mme. BLAVATSKY en LA DOCTRINA SECRETA: “...En el Templo de Jerusalén donde simbólicamente fueron rasgados los velos al producirse la muerte física del CRISTO, el SANCTA SANTORUM, o lugar más secreto, estaba oculto por cuatro velos o cortinas, las cuales eran sostenidas por cinco columnas. El cuarto velo era rasgado o destruido por el ARHAT en el momento místico de recibir la Cuarta Iniciación, utilizando las potentísimas energías ígneo eléctricas que le había comunicado el Cetro planetario del SEÑOR DEL MUNDO.

vba - mis experiencias espirituales

       1  La Experiencia Mística del Ángel Solar Durante el curso de mi existencia kármica y en orden a la ley del discipulado he debido pasar -tal como ustedes habrán podido apreciar a través del curso de estas narraciones- por grandes experiencias, de carácter psíquico algunas, otras que podemos calificar de dévicas o angélicas y también otras de carácter trascendente y definidamente espirituales, mediante las cuales me fue posible establecer contacto con mi Yo superior, el Ángel Solar de mi vida. En muchos de mis escritos he hecho referencia a este bendito Ser, Señor de Compasión y de Sacrificio, cuyas actividades desde el plano causal del Universo, son las de ayudar a los seres humanos a liberarse de sus condicionamientos materiales y elevarse al reino espiritual. El Ángel Solar es el intermediario celeste cuya misión "voluntariamente aceptada” es permanecer al lado de los hombres, desde que adquieren autoconciencia y son dotados de mente hasta que ascienden a las elevadas cumbres de la cuarta Iniciación.

 

COLABORACIÓN DE JAIME P.

 

 

FUEGO CÓSMICO