J. KRISHNAMURTI

 

OBRAS COMPLETAS AÑOS 1933-1967(Extracto)

 

Tomo II

(1934-1935)

 

 

 

 

 

 

¿QUÉ ES LA RECTA ACCIÓN?

.

 

Traducido del inglés por

Armando Clavier

 

 

EDITORIAL KIER S.A.

Avda. Santa Fe 1260

(1059) Buenos Aires, Argentina


La Fundación Krishnamurti Latinoamericana (F.K.L) tiene la satisfacción de ofrecer al lector de habla hispana las obras completas de Krishnamurti.

 

La F.K.L., fundada por Krishnamurti, cuenta con Delegaciones en América Latina, donde desarrollan labores de información y difusión.

 

 

Título original en inglés

The Collected Works of J.Krishnamurti

Volume II. 1934-l935. What is Right Action?

Copyright 1991 by Krishnamurti Foundation of America

P.O. Box 1560, Ojai, CA. 93024, U.S.A.

Library of Congress Catalog Card Number: 90-62735

ISBN 0-8403-6235-8

Título original en castellano

J.Krishnamurti. Obras Completas Años 1933-1967

Tomo II. 1934-l935. ¿Qué es la Recta Acción?

Editorial Kier, S.A.

Buenos Aires 1995

Todos los derechos de la versión en castellano

cedidos a la Fundación Krishnamurti Latinoamericana

Apartado 5351, Barcelona, 08080, España

Diseño de tapa

Graciela Goldsmidt

Correctora de pruebas

Delia Arrizabalaga

Supervisado por

Armando Clavier

Composición tipográfica

Estudio Fotoarte

Libro de edición argentina

ISBN 950-17-1191-9

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723

1995 by Editorial Kier, S.A. Buenos Aires

Impreso en la Argentina

Printed in Argentina


Índice

 

Prefacio 7

Pláticas en Auckland, Nueva Zelanda, 1934

Primera plática en el Municipio, 28 de marzo 9

Primera plática en los jardines de la Escuela Vasanta, 30 de marzo 15

Segunda plática en los jardines de la Escuela Vasanta, 31 de marzo 23

Plática a los teósofos, 31 de marzo 30

Segunda plática en el Municipio, 1º de abril 30

Tercera plática en los jardines de la Escuela Vasanta, 2 de abril 50

Plática a hombres de negocios en Auckland, 6 de abril 56

Pláticas en El Robledal, Ojai, California, 1934

Primera plática, 16 de junio 65

Segunda plática, 17 de junio 69

Tercera plática, 18 de junio 74

Cuarta plática, 19 de junio 79

Quinta plática, 22 de junio 84

Sexta plática, 23 de junio 88

Séptima plática, 24 de junio 93

Octava plática, 25 de junio 98

Novena plática, 28 de junio 103

Décima plática, 29 de junio 108

Undécima plática, 30 de junio 113

Duodécima plática, 1º de julio 118

Pláticas en la Ciudad de Nueva York, Nueva York, 1935

Primera plática en el Salón del Municipio, 11 de marzo 123

Segunda plática en el Salón del Municipio, 13 de marzo 128

Tercera plática en el Salón del Municipio, 15 de marzo 134

Pláticas en Brasil, 1935

Primera plática en Río de Janeiro, 13 de abril 141

Segunda plática en Río de Janeiro, 17 de abril 144

Segunda plática en sao Paulo, 24 de abril 148

Tercera plática en Río de Janeiro, 4 de mayo 150

Cuarta plática en Río de Janeiro, 1º de mayo 154

Quinta plática en Río de Janeiro, 18 de mayo 158

Plática en Niteroi, 28 de mayo 163

Pláticas en Montevideo, Uruguay, 1935

Primera plática, 21 de junio 169

Segunda plática, 26 de junio 173

Tercera plática, 28 de junio 180

Plática en la Universidad, 6 de julio 185

Pláticas en la Argentina, 1935

Primera plática, en Buenos Aires, 12 de julio 189

Segunda plática, en Buenos Aires, 15 de julio 193

Tercera plática, en Buenos Aires, 19 de julio 198

Cuarta plática, en Buenos Aires, 22 de julio 203

Plática en el Colegio Nacional de La Plata, 2 de agosto 208

Pláticas en Rosario y Mendoza, 27 y 28 de julio, 25 y 27 de agosto 213

Pláticas en Chile, 1935

Primera plática en Santiago, 19 de septiembre 223

Plática en Valparaíso, 4 de septiembre 227

Segunda plática en Santiago, 7 de septiembre 231

Tercera plática en Santiago, 8 de septiembre 236

Pláticas en la Ciudad de México, México, 1935

Primera plática, 20 de octubre 241

Segunda plática, 27 de octubre 244

Tercera plática, 30 de octubre 248

Cuarta plática, 3 de noviembre 251

Preguntas 257

 

 

Prefacio

 

Hijo de padres brahmines, Jiddu Krishnamurti nació en 1895 en el sur de la India. Cuando Krishnamurti tenía catorce años, Annie Besant, presidenta de la Sociedad Teosófica, una organización internacional que ponía énfasis en la unidad de todas las religiones, lo proclamó el próximo Instructor del Mundo. Adoptó al muchacho y lo llevó a Inglaterra, donde fue educado y preparado para su rol futuro. En 1911, se formó una nueva organización mundial, con Krishnamurti como Jefe de la misma; tenía el fin exclusivo de preparar a sus miembros para el advenimiento del Instructor del Mundo. En 1929, después de muchos años de cuestionarse a sí mismo y de cuestionar el destino que le habían impuesto, Krishnamurti disolvió esta organización, diciendo:

 

La Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. La Verdad, al ser ilimitada, incondicionada, absolutamente inabordable por ningún camino, no puede ser organizada, ni puede formarse organización alguna para conducir o forzar a la gente a lo largo de algún sendero particular. Mi único interés es hacer que los hombres sean absoluta, incondicionalmente libres.

 

Hasta el fin de su vida, a la edad de noventa años, Krishnamurti viajó por el mundo hablando como una persona privada. El rechazo de toda autoridad espiritual y psicológica, incluyendo la suya propia, constituye un tema fundamental. Es de interés prioritario la estructura social y cómo ésta condiciona al individuo. Sus pláticas y escritos ponen el acento en las barreras psicológicas que impiden la claridad de percepción. En el espejo de la relación, cada uno de nosotros llega a comprender el contenido de su propia conciencia, la cual es común a toda la humanidad. Esto podemos hacerlo, no analíticamente, sino directamente de una manera que Krishnamurti describe en detalle. Observando este contenido, descubrimos dentro de nosotros la división del observador y lo observado. Él señala que esta división, que impide la percepción directa, es la raíz del conflicto humano.

Su visión fundamental no vaciló después de 1929, pero durante el resto de su vida Krishnamurti se esforzó por hacer que su lenguaje fuera aun más simple y claro. En su exposición se advierte un desarrollo. Año tras año empleó, con matices diferentes, términos nuevos y nuevas maneras de abordar su enseñanza.

A causa del carácter global de esta enseñanza, las Obras Completas son de extraordinario interés. Dentro de sus pláticas de cada año, Krishnamurti no podía abarcar el campo completo de su visión, pero a lo largo de estos volúmenes pueden encontrarse extensas ampliaciones de temas particulares. En ellos echa los cimientos de muchos de los conceptos que usó en años posteriores.

Las Obras Completas contienen pláticas, discusiones, respuestas a preguntas específicas, y escritos desde el año 1933 hasta el año 1967 inclusive. Son un documento auténtico de sus enseñanzas, basado en transcripciones de registros literales taquigráficos y de grabaciones magnetofónicas.

La Krishnamurti Foundation de Norteamérica, un Trust benéfico, tiene entre sus propósitos la publicación y distribución de libros, videocasetes, filmes y grabaciones magnetofónicas de Krishnamurti. La publicación de las Obras Completas es una de estas actividades.


 


 

15 de julio de 1935

 

 

TERCERA PLÁTICA EN BUENOS AIRES

 

Amigos:

Si nuestras acciones son tan sólo el resultado de algunas reacciones superficiales, entonces tienen que conducir a la confusión, a la desdicha y a las expresiones individuales egocéntricas. Si podemos comprender la causa fundamental de nuestra acción y liberarla de sus limitaciones, entonces la acción generará inevitablemente inteligencia y cooperación en el mundo.

Gran parte de nuestra acción se origina en la compulsión, la influencia, la dominación o el temor, pero hay una acción que es el resultado de la comprensión espontánea. Cada uno de nosotros se enfrenta con la pregunta: ¿Somos capaces de esta acción espontánea de la inteligencia, o debemos ser forzados, dirigidos, controlados? Para realizar, para comprender la vida completamente, tiene que haber acción espontánea.

La acción nacida de alguna reacción superficial, toma a la mente superficial y limitada. Tomemos los celos. Abordándolos superficialmente, esperamos terminar con ellos, libramos de ellos. Tratamos de controlarlos, sublimarlos u olvidarlos. Esta acción implica tratar sólo con un síntoma superficial, sin comprender la causa fundamental en la que se origina la reacción de los celos. La causa es el afán posesivo. La acción nacida de una reacción, de un síntoma, sin que haya comprensión de la causa, tiene que conducir a mayor conflicto y sufrimiento. Cuando la mente está libre de la causa, que es el afán posesivo, entonces el síntoma, que son los celos, desaparece. Es completamente inútil tratar con un síntoma, con una reacción.

Además, tenemos que descubrir y comprender por nosotros mismos cómo actuamos con respecto al sistema establecido de explotación; si sólo lo tratamos superficialmente y así aumentamos los problemas, o si nuestra acción nace de la libertad respecto del afán adquisitivo que causa explotación. Si consideramos profundamente la causa de la explotación, discerniremos que es el resultado del afán adquisitivo, y aunque a veces podamos resolver problemas superficiales, continuarán surgiendo otros problemas y conflictos hasta que de veras estemos libres de la causa.

Tomemos un ejemplo. Vamos de una abstrusa secta a otra, grande o pequeña, con sus dogmas, sus credos y su autoridad y explotación organizadas. Vamos de un maestro a otro; salimos de la jaula de una creencia organizada para caer en otra. La causa fundamental de la creencia organizada que controla y domina al hombre es el temor; y hasta que el hombre esté realmente libre del temor su acción debe ser limitada creando, de este modo, nuevos sufrimientos.

Cada uno de nosotros se enfrenta con este problema: ¿Hemos de actuar superficialmente a base de reacciones o, comprendiendo la causa de la explotación, despertaremos la inteligencia? Si actuamos tan sólo a base de reacciones superficiales, crearemos inevitablemente mayores divisiones, conflictos y desdichas; pero si de verdad comprendemos la causa fundamental de todo este caos y actuamos desde esa comprensión, entonces habrá verdadera inteligencia. Sólo esta inteligencia puede crear el medio apropiado para que cada individuo pueda realizarse plena y creativamente.

 

Pregunta: Si usted ha renunciado a posesiones, dinero, propiedades, como dice que ha hecho, ¿qué piensa del comité que organizó su gira y está vendiendo sus libros en el mismo teatro donde usted ofrece sus conferencias? ¿No está también usted explotando y siendo explotado?

 

KRISHNAMURTI: Ni el comité ni yo hacemos dinero alguno de estas ventas. El gasto de alquiler de este teatro es aportado por algunos amigos. Todo el dinero que se recibe de la venta de estos libros se usa para publicar nuevos libros y folletos. Como algunos de nosotros pensamos que estas ideas serán de gran ayuda para el hombre, deseamos difundirlas, y para mí este deseo no es explotación. Usted no necesita comprar los libros ni necesita venir a estas pláticas. (Aplausos) No va a perderse una oportunidad espiritual al no venir aquí.

La explotación existe donde una persona, algún valor o alguna idea incuestionables los dominan y los impulsan, sutil o groseramente, hacia una acción determinada. Lo que nosotros tratamos de hacer es ayudarles a despertar la propia inteligencia de modo que puedan discernir por sí mismos la causa fundamental que da origen al sufrimiento. Si ustedes mismos no disciernen todas estas limitaciones que les oprimen la mente y el corazón, y así se liberan de ellas, no puede existir la verdadera felicidad o inteligencia.

 

Pregunta: Abandonar toda autoridad y disciplina, todo credo y dogma, puede estar bien para el hombre culto, pero ¿no sería perjudicial para el inculto?

 

KRISHNAMURTI: Es muy difícil determinar quién es el inculto y quién es el culto. Pero lo que cada uno puede hacer individualmente, por sí mismo, es descubrir si la autoridad con todo lo que significa, es realmente beneficiosa. Por favor, comprendan el significado profundo de la autoridad. Uno crea su propia autoridad cuando existe el deseo de protegerse o refugiarse en una esperanza, en un ideal o un cierto conjunto de valores. Esta autoridad, este sistema autodefensivo de pensamiento, le impide a uno vivir completamente, realizarse en plenitud. Del deseo de estar seguros se derivan las disciplinas, las creencias, los ideales y los dogmas. Si ustedes, que se supone son cultos, están verdaderamente libres de la autoridad con todo lo que significa, entonces crearán naturalmente el medio apropiado para aquéllos que aún están oprimidos por la autoridad, la tradición, el temor.

La cuestión, pues, no es qué ocurrirá con el desdichado hombre inculto, sino si nosotros, como individuos, hemos comprendido el significado profundo de la autoridad, la disciplina, la creencia y el credo, y si estamos verdaderamente libres de todas estas cosas. Considerar qué sucederá con el hombre inculto si no se lo controla, es fundamentalmente una manera falsa de buscar ayudarlo. Esta actitud es el verdadero espíritu de explotación. Si al así llamado hombre inculto le diéramos la oportunidad de despertar su propia inteligencia y no ser dominado por nosotros o forzado a seguir nuestro patrón o sistema particular de pensamiento, entonces habría plenitud de realización para todos.

 

Pregunta: ¿Piensa usted que el explotado y el desocupado deberían organizarse y destruir al capitalismo?

 

KRISHNAMURTI: Si ustedes piensan que el sistema capitalista oprime y destruye la inteligencia y la realización individual, entonces, como individuos, deben liberarse de él comprendiendo las causas que lo crean. El sistema, como dije, se basa en el afán adquisitivo, en la seguridad personal tanto religiosa como económica. Ahora bien, si, como individuos, disciernen esto y se liberan de ello, entonces surgirá naturalmente a la existencia una organización auténtica de cooperación inteligente. Pero si sólo crean una organización sin discernimiento, se volverán esclavos de ella. Si cada individuo trata realmente de liberarse de los deseos egoístas, de las ambiciones y el éxito, entonces, cualesquiera que puedan ser las expresiones de esa inteligencia, no dominarán ni oprimirán al hombre.

 

Pregunta: ¿Que entiende usted por moralidad y amor?

 

KRISHNAMURTI: Examinemos la moralidad actual a fin de descubrir cuál debe ser la verdadera moralidad. ¿En qué se basa todo nuestro sistema de moralidad, tanto el religioso como el económico? Se basa en la seguridad individual, en la búsqueda de la propia seguridad. La moralidad actual se asienta totalmente en el egoísmo. Afortunadamente, hay unos pocos que están fuera de esta moralidad estrecha.

Para descubrir qué es la verdadera moralidad, tenemos que empezar a liberamos individualmente, gracias a la comprensión, de esta moralidad estrecha, lo cual implica que uno debe poner en duda, cuestionar los valores de la moralidad actual. Uno tiene que descubrir conforme a qué patrones morales está actuando, si actúa como resultado de la compulsión, de la tradición, o de su propio deseo de estar a salvo, seguro. Ahora bien, si uno está amoldándose meramente a una moralidad basada en la seguridad individual, entonces no puede haber inteligencia ni verdadera felicidad humana. Como individuos, tenemos que entrar inteligentemente en conflicto con este egoísta sistema de moralidad, porque sólo a través de ese conflicto inteligente, a través del sufrimiento, podemos discernir el real significado de estos patrones morales. Su verdadero valor no puede descubrirse mediante el intelecto.

Ahora bien, la mayoría de nosotros tiene miedo de cuestionar, de dudar, porque tal cuestionamiento habrá de producir una acción determinada que exigirá un cambio definido en nuestra vida. Así que preferimos discutir tan sólo intelectualmente acerca de la verdadera moralidad.

El interlocutor también quiere saber qué es el amor. Para comprender qué es el verdadero amor, tenemos que comprender nuestra actitud, nuestro pensamiento y nuestra acción actuales con respecto al amor. Si usted reflexionara de veras sobre ello, vería que nuestro amor se basa en el afán posesivo, y que nuestras leyes y nuestra ética tienen como fundamento este deseo de retener y controlar. ¿Cómo puede haber un amor profundo cuando existe este deseo de poseer, de retener? Cuando la mente está libre del afán posesivo, entonces existe esa belleza, la bienaventuranza del amor.

 

Pregunta: ¿Debemos ceder ante aquellos que están contra nosotros, o debemos evitarlos?

 

KRISHNAMURTI: Ni lo uno ni lo otro. Si usted se limita a ceder, en ello no hay, por cierto, comprensión; y si meramente los evita, en eso hay temor. Si su acción se basa, no en una reacción, sino en la comprensión completa de las causas fundamentales, entonces no es cuestión de ceder ni de escapar. Entonces usted actúa inteligentemente, con verdad.

 

Pregunta: Usted nos está ofreciendo teorías caóticas y nos incita a una rebelión inútil. Me gustaría conocer su respuesta a esta afirmación.

 

KRISHNAMURTI: No les estoy ofreciendo ninguna teoría ni los incito a la rebelión. Si soy capaz de impulsarlos a rebelarse y ustedes consienten, entonces vendrá otro y los adormecerá nuevamente (Risas) Lo importante, pues, es descubrir si están sufriendo. Ahora bien, un hombre que sufre no necesita que lo impulsen a rebelarse, sino que debe mantenerse alerta a fin de descubrir la causa del sufrimiento, y para ello no debe adormecérselo con explicaciones e ideales. Si lo considera muy atentamente verá que, cuando hay sufrimiento, existe el deseo de ser consolado, de que a uno lo adormezcan. Cuando sufrimos, nuestra reacción inmediata es buscar alivio; y aquéllos que nos brindan alivio, consolación, se convierten en nuestra autoridad a la que seguimos ciegamente. Gracias a esa autoridad, nuestro sufrimiento se justifica con explicaciones. La función del verdadero sufrimiento, que es despertar la inteligencia, es negada cuando buscamos consuelo.

Ahora tienen que preguntarse si, como individuos, se sienten satisfechos con las condiciones religiosas, sociales y económicas tal como están, y si no, qué es lo que hacen al respecto. No como grupo o masa, sino como individuos. Cuando se formulan esta pregunta deben, inevitablemente, entrar en conflicto con todas esas autoridades religiosas y sus dogmas, con todas esas moralidades basadas en los deseos egoístas, y con ese sistema en el que una minoría explota al individuo. No lo estoy incitando a la rebelión ni les estoy ofreciendo nuevas teorías. Digo que pueden vivir con plenitud e inteligencia cuando la mente se libera de las estupideces de los deseos egoístas y limitados. Cuando comienzan a descubrir el verdadero significado de los valores que han desarrollado a su alrededor, cuando la mente y el corazón se liberan del temor que ha originado doctrinas, creencias, ideales que continuamente los obstaculizan en su acción, entonces hay realización creativa, la realidad fluye libremente.

 

Pregunta: ¿Es natural que los hombres se maten unos a otros en la guerra?

 

KRISHNAMURTI: Para descubrir si eso es natural o no, usted debe descubrir si la guerra es esencial, si es el modo más inteligente de resolver los problemas políticos o económicos. Debe cuestionar todo el sistema que culmina en la guerra.

Ahora bien, como dije, el nacionalismo es una enfermedad. El nacionalismo es usado como un medio de explotar a la masa. Es la consecuencia de los intereses creados. Por favor, piensen sobre esto y actúen individualmente.

Está el nacionalismo, con sus gobiernos soberanos, separativos, que no consideran a la humanidad como un todo y que se basan en las distinciones de clase y en los intereses creados. ¿Piensan ustedes que este nacionalismo es natural, humano, inteligente? ¿Acaso no es el resultado de la explotación? ¿No es el instrumento para incitar a los pueblos a combatir para que unos pocos puedan beneficiarse? Además, hemos desarrollado una necesidad psicológica por las guerras, necesidad que es la forma más grosera de la estupidez. Mientras sea posible incitamos por medio del patriotismo, nos entregaremos, inevitablemente, a una relación falsa, de la cual se derivan innumerables problemas.

Si ustedes cuestionan a fondo toda la idea del nacionalismo y del afán adquisitivo, jamás preguntarán si la guerra es natural. Hay algunos que están en contra de lo que digo porque piensan que ello perturba su interés creado; y otros se sienten complacidos cuando hablo contra el nacionalismo, sólo porque tienen sus intereses creados en otros países.

Para vivir inteligentemente, sin las discriminaciones de nacionalidades, de clases, sin las divisiones que las religiones crearon entre los hombres, ustedes, como individuos, tienen que liberarse del espíritu adquisitivo. Esto les exige gran percepción alerta, interés y acción. Mientras el individuo no se vea libre de la búsqueda de seguridad propia, habrá confusión, guerras y sufrimiento.

 

Pregunta: Usted nos promete un nuevo paraíso en la Tierra, pero eso es inalcanzable. ¿No cree que necesitamos soluciones inmediatas y no algunas esperanzas remotas? El comunismo universal, ¿no sería la solución inmediata?

 

KRISHNAMURTI: No les estoy prometiendo un futuro paraíso en la Tierra, sino que les digo que pueden hacer de este mundo un paraíso si despiertan y actúan inteligentemente, cuestionando aquellas cosas falsas que los rodean. Ningún sistema va a salvar jamás al hombre; sólo lo hará su propia inteligencia espontánea. Si ustedes se limitan a aceptar un sistema, se vuelven esclavos de él; pero si, a causa del propio sufrimiento, del propio cuestionamiento de esos valores y esas tradiciones, comienzan a despertar la verdadera inteligencia, entonces crearán aquello que no puede explotar al hombre.

Señores, ¿qué es lo que a cada uno de nosotros nos impide vivir de manera inteligente, humana, sagrada? Cada uno está buscando la inmortalidad, la seguridad en otro mando; por lo tanto, las religiones se vuelven una necesidad, con todas sus explotaciones, sus dominaciones y temores. Y aquí, en este mundo, buscamos seguridad de una clase diferente; así hemos desarrollado un sistema despiadado, competitivo, de guerras, distinciones de clase y todo lo demás. Ustedes, como individuos, han creado esta angustia de la discriminación y el sufrimiento, y ustedes como individuos tendrán que cambiar lo que han creado. Pero si recurren meramente al grupo para cambiar las condiciones actuales, entonces no conocerán el éxtasis de la realización profunda y creativa.

Por lo tanto, lo que producirá en el mundo una condición feliz, inteligente, es nuestro propio despertar, nuestro intenso cuestionamiento de los valores; sólo de allí surgirá la acción genuina. Cuando ustedes como individuos comiencen a comprender, por medio de la acción, el verdadero significado de la vida, entonces habrá un paraíso en la Tierra.

 

Pregunta: ¿Cree usted en la inmortalidad del alma?

 

KRISHNAMURTI: La idea del alma se basa en la autoridad y la esperanza. Por favor, antes de que avancen en la investigación de esto, no se pongan a la defensiva. Tratamos de descubrir lo que es verdadero, no lo que es tradicional, no lo que ustedes creen; por lo tanto, primero tenemos que investigar si hay tal cosa como el alma. Para discernir, tienen que llegar a ello sin prejuicio alguno, ni a favor ni en contra.

A causa de nuestro deseo de inmortalidad, hemos creado la idea del alma. Como pensamos que no podemos comprender este mundo, con todas sus angustias, desdichas y explotaciones, anhelamos vivir de manera más plena y más completa, en otro mundo. Pensamos que debe haber alguna otra entidad más espiritual que esta. La idea del alma se basa fundamentalmente en la continuación egoísta.

Ahora bien, la realidad, la verdad, Dios o el nombre que prefieran darle, no es la conciencia egoísta, personal. Cuando ustedes buscan la seguridad, la continuación, imaginan el alma como diferente de la realidad. Habiendo creado esta separación preguntan: “¿Es inmortal el alma?” Cuando la mente está libre de la conciencia limitada con su deseo de continuación, entonces hay inmortalidad, no de la continuación personal, individual, sino de la vida.

La ilusión puede dividirse a sí misma en muchas ilusiones, no así la verdad. Cuando la mente crea ilusión, se divide a sí misma en lo permanente, que llama el alma, y lo impermanente, la existencia transitoria. Esta división sólo engendra más y más ilusiones.

Cuando la mente está libre de toda limitación, hay inmortalidad. Pero ustedes tienen que discernir cuáles son las limitaciones que impiden a la mente vivir con plenitud. El deseo mismo de continuación es la mayor de las limitaciones. Este deseo es el resultado de la memoria, que actúa como una guía, una advertencia de autoprotección contra la vida, contra la experiencia. En esto tiene su origen la fuerza que nos hace imitar, amoldamos, someternos a la autoridad, y así es como existe un temor constante. Todo esto contribuye a formar la idea del “yo”, el cual desea vehemente la continuación. Cuando la mente está libre de este egoísmo que se expresa de múltiples maneras, entonces existe la realidad, o llámenla como quieran. Cuando existe este sentido de la Divinidad, uno no pertenece a ninguna religión, a ningún grupo de personas, a ninguna familia. Sólo cuando ustedes han perdido este sentido de la Divinidad, se vuelven religiosos y se someten a todos los absurdos y crueldades, a la explotación y el sufrimiento. Mientras la mente no sea vulnerable al movimiento, a la rápida corriente de la vida, la realidad no puede existir. La mente tiene que estar por completo desnuda, desprotegida, para poder seguir los movimientos cambiantes de la verdad.

 

 

19 de julio de 1935

 

 

CUARTA PLÁTICA EN BUENOS AIRES

 

Amigos:

No he venido a la Argentina para convertirlos a ningún credo en particular o para instarlos a ingresar en una determinada sociedad, pero si comprenden, a través de la acción, lo que voy a decir, conocerán esa felicidad nacida de la inteligencia, de la plenitud de realización. Si cada uno de ustedes puede vivir supremamente, en esa realización profunda, entonces el mundo como una totalidad, será el más rico, el más feliz; pero la dificultad radica en vivir profundamente. Para vivir profundamente, uno tiene que descubrir por sí mismo su propia singularidad, porque sólo así hay plenitud de realización. Sólo por medio de nuestra auténtica realización, resolveremos los innumerables problemas sociales y económicos. Depender del medio o de una religión para que nos guíe, es crear un obstáculo peligroso para la realización.

Durante esta breve plática y antes de contestar las preguntas, quiero hablar de la individualidad y de la verdadera realización, y ver si las condiciones sociales, morales y religiosas existentes son una ayuda real o un peligroso impedimento. Antes de examinar si las condiciones son peligrosas o útiles, debemos comprender qué es la individualidad, qué es la singularidad del individuo y de qué manera puede éste realizarse creativamente.

Ahora voy a exponer muy brevemente qué es para mí la individualidad. No usaré frases psicológicas o una jerga complicada. Emplearé palabras comunes con su significado corriente.

La individualidad son los recuerdos acumulados y condicionados, tanto del pasado como del presente. Es decir, cada individuo es nada más que una serie de recuerdos condicionados, los que impiden el ajuste inteligente y completo al presente vital y en movimiento. Estos recuerdos le dan a cada uno la cualidad de algo separado, y esto es lo que ustedes llaman la singularidad del individuo.

Ahora bien, ¿en qué se basan estos recuerdos, cuáles son las causas que condicionan y limitan a la conciencia? Si uno examina esto, verá que los recuerdos surgen de reacciones defensivas contra la vida, contra el sufrimiento, contra el dolor. Habiendo cultivado estas reacciones autoprotectoras y titulándolas con grandes palabras que suenan muy agradables, tales como moralidad, virtudes, ideales, la mente vive dentro de este encierro, dentro de esta conciencia limitada de la seguridad que ella misma ha creado. Estos recuerdos, por el impacto de la experiencia, aumentan en su fuerza y capacidad de resistir, generando así división respecto de la realidad viviente, hasta llegar a la insuficiencia total; esto causa temor con sus muchas ilusiones, temor a la muerte y temor al más allá.

Para expresarlo de una manera diferente: Cada uno desea certidumbre, seguridad, y con ese deseo aborda la vida, con esa intención busca la experiencia. De este modo, no comprende en su plenitud la experiencia, la vida misma. Cualquiera que sea la acción nacida del deseo de seguridad, tiene que generar insuficiencia. Siendo incompleto, uno es siempre guiado por los recuerdos, lo cual, otra vez, incrementa la vacuidad, el aislamiento de nuestro ser. Así, esta acción continuada de la insuficiencia impide la realización, que es la plena expresión de la vida sin el obstáculo de los recuerdos condicionados, del egoísmo. O sea, cuando uno aborda la vida con todos los recuerdos basados en la seguridad y en el deseo de estar a salvo, entonces, cualquiera que sea la acción que proviene de eso, debe crear vacuidad, insuficiencia; así no hay realización, no hay comprensión. El significado de la individualidad es que la mente, sólo a través de sí misma, de su propia separación condicionada, mediante la profunda comprensión acerca de la limitación que ella misma ha creado, debe disolver los impedimentos y las barreras que dan origen a la conciencia limitada.

Por favor, ustedes tendrán que reflexionar sobre esto muy profundamente y no sólo aceptarlo o rechazarlo. La mente, estando condicionada por la memoria basada en la seguridad, por las así llamadas virtudes, por las moralidades autoprotectoras, se halla impedida en su realización. Habiendo comprendido esto, podemos descubrir si la sociedad, la moralidad, la religión, ayudan al individuo a liberarse y realizarse en plenitud.

O bien la sociedad, tal como existe, con su moralidad y su religión, es fundamentalmente legítima y así ayuda al individuo a realizarse, o, si no es legítima, tenemos que producir una revolución completa en nuestro pensar y actuar. Ustedes tienen que investigar si sus religiones, sus moralidades, son verdaderas. Yo digo que no lo son; porque la sociedad se basa en el afán adquisitivo, los valores morales en la seguridad autoprotectora, y la religión, que es creencia organizada, se basa fundamentalmente en el temor, aunque podamos disimular esto llamándolo amor a Dios, amor a la verdad. Si ha de haber verdadera realización creativa, no pueden existir este sentido de poseer o adquirir, ni estos valores morales basados en la seguridad defensiva, egoísta, ni estas religiones con sus promesas de inmortalidad, lo cual no es sino otra forma de egocentrismo y temor.

Por lo tanto, cada uno de ustedes, el individuo, tendrá que darse cuenta de la prisión en que se halla encerrado; y al tomarse consciente, alerta, comenzará a descubrir qué es estupidez y qué es inteligencia. Es gracias a nuestra propia inteligencia que puede haber realización, no mediante la aceptación de la autoridad. Lo importante, pues, es el individuo, porque sólo a causa de su propia inteligencia existe la plenitud de realización, el éxtasis de la vida. Esto no quiere decir que yo esté predicando el individualismo. Todo lo contrario: es el sistema individualista de la fe religiosa y la creencia, de los valores morales y la conducta adquisitiva, el que destruye la verdadera realización. Por lo tanto, ustedes que escuchan, tienen que comprender, tienen que abandonar esta prisión, haciéndolo mediante el propio discernimiento inteligente; y esto exige una continua agudeza mental. No puede haber seguimiento de otro ni puede haber aceptación de la autoridad, porque eso implica que hay temor; y el temor destruye todo discernimiento.

 

Pregunta: Yo creo que no tengo ninguna clase de apegos y, sin embargo, no me siento libre. ¿Qué es este sentimiento penoso de ser un prisionero, y qué puedo hacer al respecto?

 

KRISHNAMURTI: En vez de comprender la causa del sufrimiento, uno busca el desapego. Ahora bien, cuando uno sufre a causa del afán posesivo, trata de desarrollar lo opuesto, que es el desapego. En otras palabras, se desapega a fin de no ser lastimado, y a este opuesto lo llama virtud. Si uno descubriera realmente cuál es la causa del sufrimiento, entonces, al comprenderla profundamente, con la totalidad del ser, la mente estaría libre para vivir de manera plena y completa sin caer en otra prisión, la prisión del opuesto.

 

Pregunta: ¿Está usted también en contra de organizaciones tales como la de los ferrocarriles, etcétera?

 

KRISHNAMURTI: Me he estado refiriendo a esas organizaciones que hemos creado a causa de los miedos autoprotectores. Ahora bien, casi todas las organizaciones del mundo se basan en la explotación, pero me he estado refiriendo en especial a las organizaciones en tomo a la creencia religiosa.

Sostengo que estas organizaciones religiosas, sectarias, son verdaderos impedimentos para el hombre. Aquéllos de ustedes que pertenecen a organizaciones religiosas, tengan la bondad de no estar a la defensiva cuando digo esto; traten, más bien, de descubrir si es así o no. Si descubren que no es así, entonces es correcto tenerlas. Pero antes de decir que las organizaciones religiosas son necesarias, tienen que examinarlas imparcialmente. ¿Cómo van a examinarlas? Para examinar objetivamente cualquier cosa, nuestra mente debe ser por completo impersonal. Eso significa que deben poner en duda todas las creencias, todos los ideales que han conservado hasta ahora o que estas organizaciones ofrecen. A causa del cuestionamiento, surge un conflicto distinto; y sólo cuando hay conflicto, pueden ustedes empezar a comprender el verdadero significado de las creencias organizadas. Si las examinan sólo de manera intelectual, jamás comprenderán lo que realmente significan. Por eso la mayoría de las religiones prohiben la duda a sus seguidores. La duda se ha vuelto un obstáculo religioso, un impedimento. A causa de su propio temor, han desarrollado ustedes ciertas creencias, ilusiones, ciertos ideales a los que se han esclavizado, y sólo mediante el propio sufrimiento comprenderán verdaderamente lo que significan.

 

Pregunta: Hay personas que, por una parte, explotan a miles de seres humanos, y por la otra donan millones de dólares a instituciones religiosas. ¿Por qué? (Risas)

 

KRISHNAMURTI: Ustedes se ríen de esta pregunta, pero también están involucrados en ella. Explotamos, amasamos fortunas, y después nos volvemos filántropos. Quizás algunos de ustedes no tienen la despiadada habilidad para amasar riquezas, pero hacen lo mismo de otro modo, al perseguir la virtud.

¿Qué hay, pues, detrás de esta falsa caridad del filántropo y de esta falsa avidez por acumular virtud? El filántropo, a causa del temor, a causa de muchas reacciones defensivas, quiere reintegrar un poco a la víctima que él ha explotado. (Risas) Y ustedes lo honran, dicen lo maravilloso que es. Eso no es caridad. Es tan sólo egoísmo.

¿Y por qué persiguen ustedes la virtud y tratan de acumularla? Es una protección defensiva, una salvaguarda contra el sufrimiento. Si examinan su virtud, verán que se basa en la idea egoísta de prevenir el sufrimiento. Esta autoprotección no es virtud. Conociendo lo que son y no escapando de ello mediante la así llamada virtud, descubrirán la belleza, la riqueza de la vida.

El filántropo, a causa de su deseo de seguridad, se atrinchera en el poder que otorgan las posesiones; y el hombre que persigue la virtud erige a su alrededor muros de protección contra el movimiento de la vida. El hombre virtuoso y el filántropo son iguales. Ambos temen a la vida. No están enamorados de la vida.

 

Pregunta: Nosotros somos felices con nuestras creencias y tradiciones basadas en las doctrinas de Jesús, mientras que en su país, la India, hay millones que están lejos de ser felices. Todo lo que usted nos está diciendo, el Cristo lo enseñó hace dos mil años. ¿De qué sirve que nos predique a nosotros en vez de hacerlo a sus propios compatriotas?

 

KRISHNAMURTI: El pensamiento no pertenece a ninguna nación, a ninguna raza. (Aplausos) La realidad no está condicionada por diferencias religiosas o raciales, y a causa de que el interlocutor ha dividido el mundo en cristiano e hindú, en India y Argentina, ha contribuido a crear desdicha y sufrimiento en el mundo. (Aplausos) Cuando hablo en la India acerca del nacionalismo, ellos me dicen: “Vaya a Inglaterra y dígale a la gente que el nacionalismo es estúpido, porque es Inglaterra la que nos impide vivir”, (Risas) y cuando vengo aquí, ustedes me dicen: “Vaya a alguna otra parte y déjenos con nuestra propia creencia y religión. No nos moleste”. (Risas)

Si sus propias creencias y tradiciones los satisfacen, entonces no escucharán lo que digo, porque sus tradiciones y sus creencias son refugios en los que se ponen a cubierto en tiempos de dificultades. No quieren enfrentarse a la vida; por lo tanto, dicen: “Estoy satisfecho, no me moleste”. Si realmente quieren comprender la verdad, si quieren conocer el amor, deben estar libres de creencias y religiones organizadas. No puede haber “la religión de uno” y “la religión de otro”, las creencias y doctrinas de uno contra las de otro. El mundo será feliz cuando no haya necesidad de predicadores, cuando cada individuo se realice verdaderamente; y como no ocurre así, siento que puedo ayudarlo en su realización.

Si ustedes sienten que los perturbo, que les causo pesar, entonces permanecerán naturalmente en la religión a la que pertenecen, con sus explotaciones e ilusiones; pero la vida no los dejará tranquilos. En eso radica la belleza de a vida. Por mucho que se hayan protegido y encerrado dentro de certidumbres, de seguridades, de creencias, la ola de la vida derrumba toda esa estructura de ustedes. Pero el hombre que no tiene apoyo ni seguridad, conocerá la bienaventuranza de la vida.

 

Pregunta: ¿Qué es esa memoria, creada por la acción incompleta en el presente, de la que usted dice que debemos liberarnos?

 

KRISHNAMURTI: En la breve introducción a esta plática, traté de explicar de qué modo los recuerdos, como elementos de autodefensa, mutilan nuestro pensamiento y nuestra acción. Tomemos un ejemplo.

Si usted ha sido educado como cristiano, con ciertas creencias, aborda la vida, la experiencia con esa mentalidad limitada. Naturalmente, esos prejuicios, esas limitaciones le impiden comprender la experiencia en su plenitud. Por lo tanto, en su pensamiento y en su acción hay insuficiencia. Esta barrera que crea insuficiencia es lo que llamamos la memoria. Esta memoria con sus recuerdos actúa como una prevención autodefensiva, como una guía contra la vida para ayudamos a evitar el sufrimiento. Así, casi todos nuestros recuerdos son reacciones autoprotectoras contra la inteligencia, contra la vida. Cuando una mente está libre de todas estas reacciones autoprotectoras, de estos recuerdos, entonces existe el movimiento pleno de la vida, de la realidad.

O tomemos otro ejemplo. Supongamos que usted ha sido educado en cierta clase social, con todo su esnobismo, sus restricciones y tradiciones. Con ese impedimento, con esa carga, no puedo comprender o vivir la plenitud de la vida. Por consiguiente, estos recuerdos autoprotectores son la verdadera causa del sufrimiento; y si usted quiere estar libre del sufrimiento, no pueden existir estos valores de autoprotección por los cuales procura guiarse en la vida.

Si reflexiona sobre esto, si su mente se da cuenta de sus propias creaciones, entonces discernirá cómo ha establecido para sí mismo guías, valores que no son sino recuerdos a modo de protección contra el movimiento incesante de la vida. Un hombre esclavo de recuerdos autoprotectores no puede comprender ni amar la vida. Su acción con respecto a la vida es la acción de autodefensa. Su mente está tan cerrada, que los veloces movimientos de la vida no pueden penetrar en ella. Busca la eternidad, la inmortalidad, lejos de la vida, y así vive una serie continua de ilusiones. Para un hombre semejante, cuya conciencia está limitada por los recuerdos, jamás puede existir el devenir eterno de la vida.

 

Pregunta: ¿No hay peligro en buscarla divinidad o la inmortalidad? ¿No puede esto convertirse en una limitación?

 

KRISHNAMURTI: Es una cruel limitación si usted la busca, porque su búsqueda es meramente un escapar de la vida; pero si no escapa de la vida, si gracias a su acción comprende profundamente los conflictos, las angustias y el sufrimiento, entonces la mente se libera de sus propias limitaciones y hay inmortalidad. La vida en sí es inmortal. Ustedes tratan de encontrar la inmortalidad, no dejan que ocurra. Un hombre que trata de enamorarse, jamás conocerá el amor. Esto es lo que sucede con todas esas personas que buscan la inmortalidad, porque para ellas la inmortalidad es una seguridad, una continuación egoísta. Si la mente está libre de la búsqueda de seguridad, la cual es muy sutil, entonces existe la bienaventuranza de esa vida que es inmortal.

 

Pregunta: ¿Por qué hace usted caso omiso del problema sexual?

 

KRISHNAMURTI: No lo hago; pero si usted quiere comprender esta cuestión, no trate de resolverla separadamente, lejos de los demás problemas humanos. Son todos una sola cosa.

El sexo se convierte en un problema cuando hay frustración. Cuando el trabajo, que debería constituir la verdadera expresión de nuestro ser, se vuelve meramente mecánico, estúpido e inútil, entonces hay frustración; cuando nuestras vidas emocionales, que deberían ser ricas y completas, están bloqueadas por el temor, hay frustración; cuando la mente, que debería ser alerta, flexible, ilimitada, se halla abrumada por la tradición, los recuerdos autoprotectores, los ideales y las creencias, hay frustración. De este modo, el sexo se vuelve, un problema anormal cuya importancia resulta exagerada. Donde hay realización plena, no hay problemas. Cuando usted está enamorado y, por estarlo, es vulnerable, el sexo no es un problema. Para el hombre que considera al sexo como una mera sensación, éste se vuelve un problema apremiante que corroe su corazón y su mente. Usted estará libre de este problema sólo cuando, a través de la acción, la mente se libere de todas las limitaciones e ilusiones, de todos los temores que ella misma se ha impuesto.

Hay preguntas que tratan sobre la reencarnación, la muerte y el más allá, sobre el espiritismo, la mediumnidad y varios otros temas, que sería imposible contestar, ya que mi tiempo es limitado. Pero si les interesa, pueden leer algunas de las cosas que he dicho al respecto. Ustedes buscan explicaciones, pero las explicaciones son como polvo para el hombre hambriento. Sólo la acción despierta a la mente como para que ésta comience a discernir. Cuando hay discernimiento, de nada valen las explicaciones.

Tomemos, por ejemplo, esta pregunta: “¿Cuál es su concepto de Dios?” Si uno se satisface meramente con una explicación, eso demuestra la pobreza de su ser; y me temo que la mayoría se satisface de ese modo. Las religiones de ustedes se basan en explicaciones, revelaciones, experiencias de otras personas. ¿De qué sirve, pues, que yo les dé otra explicación, o les dé otra creencia para que la agreguen a su museo de creencias muertas? Si reflexionaran profundamente sobre toda esta idea de buscar a Dios, verían que, sutil y hábilmente, están escapando del conflicto de la vida. Si comprendemos la vida, si captamos el significado profundo del vivir, entonces Dios es la vida misma, no alguna superinteligencia lejos de nuestra vida. Pero esto exige gran agudeza de pensamiento, no búsqueda de satisfacción o de explicaciones. Dios está en la comprensión misma del conflicto y del sufrimiento, cuando se han vuelto inútiles toda seguridad, todo apoyo, cuando uno está cara a cara con la vida sin obstáculo alguno.

 

 

 

22 de julio de 1935

 

PLÁTICA EN EL COLEGIO NACIONAL DE LA PLATA

 

Amigos:

Para la mayoría de nosotros, la profesión se halla aparte de nuestra vida personal. Está el mundo de la profesión y la técnica, y está la vida de los sentimientos sutiles, de las ideas, los temores y el amor. Somos adiestrados para un mundo profesional, y sólo ocasionalmente, a través de este adiestramiento y esta compulsión, escuchamos los vagos murmullos de la realidad. Poco a poco, el mundo profesional se ha vuelto opresivo y exigente, ocupando todo nuestro tiempo de tal modo que hay muy poca oportunidad para la reflexión y la emoción profunda. Y así la vida de la realidad, de la felicidad, se vuelve cada vez más imprecisa y distante. De este modo, llevamos una doble vida: la vida de la profesión, del trabajo, y la vida de los deseos, sentimientos y esperanzas sutiles.

Esta división entre el mundo profesional y el mundo de la simpatía, del amor y de los profundos movimientos del pensar, es un impedimento fatal para la plena realización del hombre. Como esta división existe en las vidas de la mayoría de las personas, investiguemos si no es posible tender un puente sobre este abismo destructivo.

Con raras excepciones, el seguir una determinada profesión no implica la expresión natural de un individuo; no es la realización plena o la expresión completa de la totalidad de su ser. Si examinan esto verán que no es sino el adiestramiento del individuo para ajustarse a un sistema rígido e inflexible. Este sistema se basa en el temor, el afán adquisitivo y la explotación. Tenemos que descubrir ‑cuestionando profunda y sinceramente, no superficialmente‑ si este sistema al cual los individuos están obligados a ajustarse, es realmente capaz de liberar la inteligencia del hombre y así producir su plena realización. Si este sistema es capaz de permitir verdaderamente la realización profunda del individuo, que no es meramente su egoísta expresión propia, entonces debemos darle nuestro apoyo. Por consiguiente, tenemos que considerar toda la base de este sistema y no dejamos llevar por sus efectos superficiales.

Para un hombre adiestrado en una determinada profesión, es muy difícil discernir que este sistema se basa en el temor, el espíritu adquisitivo y la explotación. Su mente ya se halla establecida en el interés propio; por lo tanto, es incapaz de una acción genuina con respecto a este sistema que tiene su base en el temor. Tomemos, por ejemplo, un hombre adiestrado para el ejército o la armada; es incapaz de percibir que los ejércitos deben, inevitablemente, generar guerras. O tomemos un hombre cuya mente se halla deformada por cierta creencia religiosa; es incapaz de discernir que la religión como creencia organizada tiene que envenenar todo su ser. Así, cada profesión crea una mentalidad particular, lo cual impide la comprensión completa propia del hombre integrado.

Como a casi todos nosotros se nos está educando o ya se nos ha educado para que nos deformemos a fin de encajar en un molde particular, no podemos ver la tremenda importancia que tiene considerar los múltiples problemas humanos como un todo y no dividirlos en diversas categorías. Como hemos sido adiestrados y deformados, debemos libramos del molde y reconsiderar las cosas, actuar de una manera nueva a fin de comprender la vida como una totalidad. Esto exige de cada individuo que, a través del sufrimiento, se libere del temor, Si bien hay muchas formas de temor ‑social, económico y religioso sólo hay una causa, que es la búsqueda de seguridad. Cuando individualmente destruimos los muros y las fórmulas que la mente ha creado a fin de protegerse, engendrando de este modo temor, entonces surge la verdadera inteligencia que producirá orden y felicidad en este mundo de caos y sufrimiento.

Por un lado está el molde de la religión, que impide y frustra el despertar de la inteligencia individual, y por el otro, el interés creado de la sociedad y la profesión. En estos moldes de los intereses establecidos, el individuo es adiestrado violenta y cruelmente, sin tomarse en cuenta su realización individual. De este modo se le obliga a dividir la vida: por una parte, la profesión como medio de subsistencia, con todas sus estupideces y explotaciones, y por la otra, el campo subjetivo de las esperanzas, los temores y las ilusiones, con todas sus frustraciones y complejidades. En esta separación tiene su origen el conflicto que impide siempre la profunda realización individual. La actual condición caótica es el resultado y la expresión de este conflicto constante y esta compulsión ejercida sobre el individuo.

La mente debe desenredarse de las múltiples compulsiones y autoridades que ha creado para sí misma a causa del temor, y así despertar esa inteligencia que es única y no individualista. Sólo esta inteligencia puede dar origen a la genuina realización del hombre.

Esta inteligencia se despierta mediante el continuo cuestionamiento de esos valores a los que la mente se ha acostumbrado y a los cuales está ajustándose constantemente. Para el despertar de esta inteligencia resulta de suma importancia la individualidad. Si ustedes siguen ciegamente un patrón establecido, entonces ya no están despertando la inteligencia sino que, a causa del temor, tan sólo se amoldan, se ajustan a un ideal, a un sistema.

El despertar de esta inteligencia es una tarea sumamente difícil y ardua, porque la mente es tan timorata que está siempre creando refugios para protegerse. Un hombre que quiera despertar esta inteligencia debe estar supremamente alerta, siempre consciente, sin escapar hacia una ilusión; porque cuando uno comienza a cuestionar estos valores y patrones, hay conflicto y sufrimiento. Para escapar de ese sufrimiento, la mente empieza a crear otra serie de valores, penetrando en la limitación de un nuevo encierro. Se mueve así de una prisión a otra, pensando que eso es vivir, evolucionar.

El despertar de esta inteligencia destruye la falsa división de la vida en la profesión o la necesidad externa por un lado, y el refugio interno de las ilusiones para escapar de la frustración por el otro, y de ese modo da origen a la integridad de la acción. Por eso, sólo gracias a la inteligencia puede haber verdadera realización y felicidad para el hombre.

 

Pregunta: ¿Cuál es su actitud hacia la universidad y la enseñanza oficial, organizada?

 

KRISHNAMURTI: ¿Para qué prepara la universidad al individuo? ¿Qué es lo que la universidad llama educación? Al individuo se lo prepara a fin de que luche para sí mismo y, de ese modo, se encaje en un sistema de explotación. Una preparación semejante debe crear, inevitablemente, confusión y desdicha en el mundo. A ustedes se los prepara para ciertas profesiones dentro de un sistema de explotación, ya sea que el sistema les guste o no. Ahora bien, este sistema se basa fundamentalmente en el temor adquisitivo; por lo tanto, en cada individuo deben crearse por fuerza esas barreras que habrán de separarlo y protegerlo de los demás.

Tomemos, por ejemplo, la historia de cualquier país. En ella encontrarán que son exaltados los héroes, los guerreros de ese país en particular. Encontrarán la estimulación del egoísmo racial, del poder, del honor y el prestigio, lo cual no hace sino indicar una estúpida estrechez y limitación. Así es como se instala paulatinamente el espíritu del nacionalismo; por medio de los diarios, de los libros, del ondear de banderas, se nos adiestra para que aceptemos el nacionalismo como una realidad y, de este modo, podamos ser explotados. (Aplausos) Tomemos, a su vez, la religión. Por estar basada en el miedo, destruye el amor creando ilusiones, separando a los hombres. y para disimular ese miedo, ustedes dicen que es el amor a Dios, (Aplausos)

De este modo, la educación ha terminado por volverse meramente amoldamiento a un sistema determinado; en vez de despertar la inteligencia del individuo, se lo obliga a amoldarse y así se impide su verdadera moralidad y realización.

 

Pregunta: ¿Piensa usted que las leyes actuales y el actual sistema, que se basan en el egoísmo y en el deseo de seguridad individual, pueden alguna vez ayudar a la gente en el sentido de una vida mejor y más feliz?

 

KRISHNAMURTI: No sé por qué se me ha formulado esta pregunta. El propio interlocutor, ¿acaso no se da cuenta de que estas cosas impiden a los seres humanos vivir plenamente? Si se da cuenta, ¿cuál es su acción individual con respecto a toda esta estructura? El mero rebelarse es comparativamente inútil, pero si uno se desembaraza individualmente de esa estructura gracias a su propia acción, libera la inteligencia creativa y, de ese modo, permite la dicha del vivir. Esto significa que uno mismo debe ser responsable y no esperar que algún grupo colectivo cambie el medio. Si cada uno de nosotros sintiera de veras la necesidad de la plena realización individual, estaría destruyendo continuamente la cristalización de la autoridad y la compulsión a buscar y a aferrarse siempre a lo que le ofrece seguridad y consuelo.

 

Pregunta: Se dice que usted está contra todo tipo de autoridad. ¿Quiere decir que no es necesaria alguna clase de autoridad en la familia o en la escuela?

 

KRISHNAMURTI: El interrogante acerca de si la autoridad debe o no debe existir en una escuela o en la familia, será respondido cuando usted mismo comprenda todo el significado de la autoridad.

Ahora bien, lo que yo entiendo por autoridad es el ajuste, a causa del temor, a un determinado patrón, ya sea del medio, de la tradición y el ideal o de la memoria. Tomemos la religión tal como es. Ahí verá usted que, por medio de la fe y la creencia, el hombre es mantenido en la prisión de la autoridad, porque cada uno está buscando su seguridad personal a través de lo que él llama inmortalidad. Esto es nada más que un anhelo de continuación egoísta, y un hombre así, cuando afirma que la inmortalidad existe, está garantizando su propia seguridad. (Risas) De esta manera, gradualmente, a causa del temor, llega a aceptar la autoridad, la autoridad de las amenazas religiosas, de los temores, de las supersticiones, las esperanzas y las creencias. O rechaza las autoridades externas y desarrolla sus propias ideas personales que se convierten en sus autoridades, a las que se aferra en la esperanza de no ser lastimado por la vida, Así la autoridad se vuelve el instrumento de autodefensa contra la vida, contra la inteligencia.

Cuando uno comprende este profundo significado de la autoridad, no hay caos sino un profundo despertar de la inteligencia. Mientras haya temor, tienen que existir sutiles formas de autoridad e ideales a los que cada uno se somete para eludir el sufrimiento. Así, debido al temor, cada uno crea explotadores. Donde hay autoridad, compulsión, no puede haber inteligencia, y es sólo ésta la que puede dar origen a la verdadera cooperación.

 

Pregunta: ¿Cómo podría organizarse la libertad del mundo occidental conforme a la sensibilidad del mundo oriental?

 

KRISHNAMURTI: Me temo que no entiendo muy bien la pregunta. Para la mayoría de las personas, el Oriente es algo misterioso y espiritual. Pero los orientales son personas exactamente iguales que ustedes; como ustedes, sufren, explotan, tienen temores, anhelos espirituales y muchas ilusiones. El Oriente tiene, en lo superficial, costumbres y hábitos diferentes, pero en lo fundamental somos todos iguales, ya sea en Oriente o en Occidente. Algunas raras personas de Oriente han puesto atención en una cultura propia, en el descubrimiento del verdadero significado de la vida y la muerte, de la ilusión y la realidad. La mayoría de la gente tiene una idea romántica de la India, pero no voy a ofrecer una plática acerca de ese país. Por favor, no procuren ajustarse a una tierra supuestamente espiritual como la del Oriente; antes bien, tomen conciencia de la prisión que ocupan. Al comprender cómo ha sido creada y al discernir su verdadero significado, la mente se liberará del temor y de la ilusión.

 

Pregunta: ¿Cuál debería ser la actitud de la sociedad hacia los delincuentes?

 

KRISHNAMURTI: Todo depende de quiénes sean los que usted llama delincuentes. (Risas, aplausos) Un hombre que roba porque no puede evitarlo, debería ser considerado y tratado como un cleptómano. Al hombre que roba porque tiene hambre también lo llamamos delincuente porque quita algo a aquéllos que poseen. Es el sistema el que le hace pasar hambre, necesidades, y es el sistema el que lo convierte en delincuente. En vez de cambiar el sistema, tomamos al así llamado delincuente y lo introducimos a la fuerza en una cárcel. Después está el hombre que, con sus ideas, perturba el interés creado de la religión o del poder mundano. También lo llaman ustedes un delincuente peligroso y se libran de él.

Ahora bien, del modo como usted considera la vida, depende quién sea el que usted llama delincuente. Si usted es adquisitivo, posesivo, y otro dice que la adquisición conduce a la explotación, a la crueldad y al dolor, usted califica a esa persona de delincuente o de idealista. A causa de que no puede ver la grandeza y viabilidad de la no adquisición, del no apegarse a las cosas, piensa que esa persona es perturbadora de la paz. Yo digo que uno puede vivir en el mundo, donde impera este continuo espíritu posesivo y esta explotación, sin apegarse, sin ser posesivo.

 

Pregunta: Muchos de nosotros somos conscientes de esta vida corrupta que nos rodea y de que tomamos parte en ella. ¿Qué podemos hacer para libramos de sus sofocantes efectos?

 

KRISHNAMURTI: Usted puede estar consciente desde el punto de vista intelectual y, por lo tanto, no habrá acción, pero si se da cuenta con todo su ser, entonces hay acción y ésta es lo único que liberará la corrupción a la mente. Si usted sólo está consciente en lo intelectual, entonces formula una pregunta como ésta. Entonces dice: “Dígame cómo actuar”, lo cual implica: “Deme un sistema, un método para seguir, de modo que pueda escapar de esa acción que quizá requiera sufrimiento”. Debido a esta exigencia de un método, la gente ha creado explotadores en todo el mundo.

Si usted está de verdad consciente con todo su ser de que determinada cosa es un obstáculo, un veneno, entonces quedará completamente libre de ella. Si tiene conciencia de que hay una serpiente en la habitación ‑y esa conciencia es por lo general aguda porque el miedo está contenido en ella-, jamás pregunta a otro cómo librarse de la serpiente, (Risas) Del mismo modo, si está completa y profundamente consciente, por ejemplo, del nacionalismo, o de cualquier otra limitación, entonces no preguntará cómo librarse de ella; discernirá por sí mismo la completa estupidez que implica. Si está por completo consciente de que la aceptación de la autoridad en la religión y en la política es destructiva de la inteligencia, entonces usted, el individuo, desenredará a la mente de todas las estupideces y ostentaciones de la religión y la política. (Aplausos) Si sintieran de veras todo esto, no se limitarían a aplaudir, sino que actuarían individualmente.

La mente se ha impuesto a sí misma muchos obstáculos, a causa de su propio deseo de seguridad. Estos obstáculos están impidiendo la inteligencia y, por ende, la realización completa del hombre. Si yo fuera a ofrecerles un nuevo sistema, éste sería tan sólo una sustitución, la cual no haría que pensaran de un modo nuevo desde el principio. Pero si se dan cuenta de cómo, a causa del temor, están creando muchas limitaciones y así se liberan de ellas, entonces existirá para ustedes la vida de exquisita belleza, la vida del eterno devenir.

Señores, es muy bueno que me hayan invitado y les estoy agradecido por escucharme

 

 

 

2 de agosto de 1935

 

 

PLÁTICAS EN ROSARIO Y MENDOZA

(Condensadas del informe correspondiente a las pláticas ofrecidas el 27 y 28 de julio, y 25 y 27 de agosto de 1935)

 

Amigos:

Cuando uno escucha algo nuevo, es proclive a dejarlo de lado sin prestarle atención; y como yo vengo de la India, la gente tiene propensión a imaginar que le traigo un misticismo oriental que carece de valor para la existencia cotidiana. Por favor, escuchen esta plática sin prejuicio alguno y no la descarten calificándome de místico, anarquista, comunista o como puedan llamarme. Si tienen la bondad de escuchar sin prejuicio pero con espíritu crítico, verán que lo que he de decir tiene un valor fundamental. Es muy difícil ser auténticamente críticos, porque estamos tan acostumbrados a examinar las ideas y las experiencias a través del velo de la oposición y el prejuicio, que falseamos la claridad de comprensión. Si ustedes son cristianos, como lo son en su mayoría, están forzados a examinar lo que digo, a través del prejuicio particular que su religión ha generado en ustedes. O, si sucede que pertenecen a algún partido político, consideraran naturalmente lo que voy a decir, a través del prejuicio de ese partido en particular. No podemos resolver los problemas humanos mediante ningún prejuicio, ya sea de un sistema, de un partido o de la religión.

En todas partes del mundo hay un sufrimiento constante que parece no tener fin. Hay explotación de una clase por otra. Vemos al imperialismo con todas sus estupideces, con sus guerras y las crueldades del interés creado, ya sea el de las ideas, el de las creencias o el del poder. Luego está el problema de la muerte y la búsqueda de felicidad y certidumbre en otro mundo. Una de las razones fundamentales por las que pertenecen a una religión o a una secta religiosa, es que les promete una morada segura en el más allá.

Aquéllos de nosotros que estamos activa e inteligentemente interesados en la vida, vemos todo esto y, deseosos de un cambio fundamental, pensamos que debe haber un movimiento de masas. Ahora bien, para crear un movimiento verdaderamente colectivo, es indispensable que haya un despertar del individuo. Estoy interesado en ese despertar. Si cada individuo despierta dentro de sí esa genuina inteligencia, dará origen al bienestar colectivo sin explotación ni crueldad. Mientras esté impedida la inteligente realización del individuo, tiene que haber caos, crueldad y dolor. Si a ustedes se los empuja, mediante el temor, a cooperar, jamás puede haber verdadera realización individual. No estoy interesado, pues, en crear una nueva organización o un nuevo partido, ni en ofrecer una nueva sustitución, sino en el despertar de esa inteligencia, lo único que puede resolver las múltiples desdichas y los sufrimientos humanos.

Muy pocos de nosotros somos individuos; somos tan sólo la expresión de un sistema colectivo de tradiciones, temores e ideales. Puede haber verdadera individualidad sólo cuando cada uno, a causa del conflicto y del sufrimiento, discierna el significado profundo del medio en que está atrapado. Si uno es meramente la expresión de lo colectivo, ya no es más un individuo; pero si comprende todo el significado de la conciencia colectiva que hoy domina al mundo, entonces comienza a despertar esa inteligencia que llega a ser la genuina expresión y realización del individuo.

Ahora no somos sino la expresión, el resultado del medio pasado y presente. Somos producto de la compulsión y la imposición, hemos sido moldeados dentro de un patrón particular, el patrón de la tradición, de ciertos valores y ciertas creencias, del miedo y la autoridad. Por conveniencia de expresión dividiremos este molde que nos retiene, en interno y externo, religioso y económico, pero en realidad no existe una división semejante.

La religión es nada más que un sistema organizado de creencia, el cual se basa en el temor y el deseo de seguridad. Donde hay interés propio, deseo de seguridad, tiene que haber temor; y mediante la religión ustedes buscan lo que llaman inmortalidad, una seguridad en el más allá, y a los que les prometen y aseguran esa inmortalidad, los convierten en sus guías, maestros y autoridades. De esta manera, a causa del propio deseo de continuación egoísta, crean a los explotadores.

Cuando la mente busca sentirse segura por medio de la inmortalidad, debe crear autoridades, y esas autoridades se vuelven la causa constante del temor y la opresión. Así, para guiarnos y para sujetamos, están los ideales, las creencias, los dogmas y los credos que dan origen a lo que llamamos religión. Para atender nuestras ilusorias necesidades generadas por el temor, están los sacerdotes, quienes se convierten en nuestros explotadores. Por eso tenemos las religiones con su interés establecido, su opresión y explotación, que sujetan al hombre e impiden el despertar inteligente y la realización creativa del individuo. Las religiones también separan al hombre del hombre. En ese molde está atrapado cada individuo, consciente o inconscientemente, sutil o crudamente.

Exteriormente, hemos creado un sistema de seguridad individual basado en la explotación. A causa del afán adquisitivo y del sistema de la familia, hemos creado la distinción de clases, hemos cultivado la enfermedad del nacionalismo, del imperialismo, y la gran estupidez de la guerra.

Tenemos el molde, este medio del cual casi todos somos inconscientes, porque forma parte de nosotros, es la expresión misma de nuestros deseos, temores y esperanzas. Mientras se amoldan consciente o irreflexivamente a este sistema, ustedes no son individuos. La verdadera individualidad surge a la existencia cuando comienzan a cuestionar este molde de la tradición, de los valores, de los ideales. Pueden comprender su verdadero significado sólo cuando están en conflicto, no de otro modo. Con todo el ser deben descubrir el medio que los condiciona, lo cual crea conflicto, sufrimiento, y desde ello surge la claridad de comprensión.

¿Cómo puede haber realización individual si son inconscientes de este mecanismo, este molde que los sujeta, que los forma y los guía? ¿Cómo puede haber plenitud, dicha, cuando estos valores incuestionables están continuamente obstruyendo, falseando la plenitud de la comprensión? Cuando ustedes, como individuos, toman plena conciencia de esta prisión y se liberan de ella, únicamente entonces puede haber verdadera realización. Sólo la inteligencia puede solucionar la desdicha y el dolor humanos.

 

Pregunta: ¿Es posible vivir sin alguna clase de prejuicio? Usted mismo, ¿no tiene un prejuicio contra las organizaciones religiosas y espirituales?

 

KRISHNAMURTI: No creo que tenga un prejuicio contra las organizaciones religiosas o espirituales. He pertenecido a ellas y he visto su total estupidez y sus métodos de explotación. No hay ilusión alguna con respecto a ellas y, por lo tanto, no hay prejuicio.

Ahora bien, esto nos lleva a una nueva pregunta: ¿Puede el hombre vivir sin ninguna ilusión? En un mundo donde hay tanto sufrimiento, tanta angustia, mental y emocional, donde hay tanta crueldad y explotación despiadada, ¿puede uno vivir sin algunos recursos que ayuden a escapar de este horror? Donde hay deseo de escapar, tiene que haber creación de ilusiones en las que uno encuentra refugio. Si en nuestro trabajo, en nuestra vida, no hay realización creativa, tiene que haber escape hacia alguna idea romántica o hacia una ilusión. Por lo tanto, donde hay conflicto entre uno mismo y la vida, tiene que haber prejuicio e ilusión que nos ofrezcan un escape. Puede ser un escape por medio de la religión, de la mera actividad o de la sensación.

Si comprendemos profundamente los obstáculos que originan conflicto entre uno mismo y la vida y, de ese modo, nos libramos de ellos, entonces la mente no tiene necesidad de ilusiones. Lo que a ustedes les concierne es descubrir por sí mismos si están escapando de la vida, no juzgarme ni juzgar a otro. El escape destruye el inteligente funcionamiento mental. La ilusión, el prejuicio, cesan cuando la mente, gracias al conflicto, se libera de todos los sutiles escapes que ha establecido en la búsqueda de defensa propia.

 

Pregunta: Casi todas las discusiones en tomo a sus ideas son provocadas por su frecuente uso de la palabra “explotación”. ¿Puede decimos qué entiende exactamente por explotación?

 

KRISHNAMURTI: Donde hay miedo, que es el resultado de buscar la seguridad, tiene que haber explotación. Ahora bien, liberar del miedo a la mente es una de las cosas más difíciles de hacer. Casi todos dicen con mucha prontitud que no tienen miedo, pero si de verdad quieren descubrir si están libres del miedo, tienen que probarse en la acción. Tienen que comprender toda la estructura de la tradición y de los valores y, al separarse de esta estructura, crearán un conflicto; en ese conflicto descubrirán si están libres. Ahora la mayoría de nosotros actúa conforme a ciertos valores establecidos. No conocemos su verdadero significado. Si ustedes desean descubrir la firmeza de su ser, sálganse de esa rutina y discernirán los múltiples temores sutiles que les esclavizan la mente. Cuando la mente se libere del miedo, no habrá explotación, crueldad y dolor.

 

Pregunta: ¿Qué consejo puede usted dar a aquéllos de nosotros que ansían comprender sus enseñanzas?

 

KRISHNAMURTI: Si ustedes empiezan vivir y, de ese modo, a comprender la vida, no pueden dejar de captar el significado de lo que enseño. Vean, señores, si siguen a alguien, no importa a quién, están creando más compulsión, más limitación y, por lo tanto, destruyen la inteligencia, la verdadera realización. La verdad no pertenece a ninguna persona. Si en la acción la mente se libera de las limitaciones del temor y, por consiguiente, de la autoridad y la compulsión, entonces hay comprensión de aquello que es la verdad.

 

Pregunta: Usted dice que los ideales son una barrera para la comprensión de la vida. ¿Cómo es esto posible? Un hombre sin ideales es, por cierto, poco más que un salvaje.

 

KRISHNAMURTI: No consideremos quién es y quién no es un salvaje, porque en este mundo eso es muy difícil de determinar. (Risas) Más bien consideremos si los ideales son necesarios para la plenitud y riqueza de comprensión. Yo digo que las creencias, los ideales impiden en esencia que el hombre viva plenamente.

Los ideales parecen necesarios cuando la vida es caótica y cruel, cuando se halla agobiada por el dolor. Atrapados en este desorden, ustedes se aferran a los ideales como una vía de escape, una necesidad para cruzar el mar de la confusión; por lo tanto, los ideales son falsos y engañosos. Cuando ustedes no comprenden el sufrimiento y la angustia presentes, escapan hacia un ideal. Cuando no aman al prójimo, hablan acerca del ideal de hermandad. Del mismo modo, cuando hablan sobre el ideal de la paz, no disciernen verdaderamente la causa que crea separación, guerra, con todas sus brutalidades y estupideces. Nuestras mentes se hallan tan mutiladas, tan abrumadas por los ideales, que no podemos ver claramente lo real. Por lo tanto, liberen a la mente de sus ideales, que no son sino esperanzas frustradas; sólo entonces será ella capaz de discernir el presente en toda su significación. En vez de escapar, actúen en el presente. Esa acción descubre la belleza que ningún ideal puede revelar.

 

Pregunta: ¿Qué entiende usted exactamente por “acción incompleta”? ¿Puede damos ejemplos de tal acción?

 

KRISHNAMURTI: Cada uno de nosotros es educado con cierto trasfondo. Ese trasfondo no es sino memoria. Esta memoria con sus recuerdos impide continuamente la integridad de la acción. O sea, si uno ha sido educado en cierta tradición, esa memoria impide la comprensión completa de la experiencia o la acción; el trasfondo crece y llega a ser una limitación, un obstáculo cada vez mayor que se separa a sí mismo del movimiento de la vida. Donde la acción es incompleta, no hay realización creativa, lo cual engendra temor. De este temor surge la búsqueda de seguridad en el más allá, La plenitud e integridad de la acción constituyen el movimiento continuo, el fluir de la vida, de la realidad, sin la limitación de la memoria autoprotectora.

 

Pregunta: En ocasiones, algún individuo rico que pierde su dinero se suicida. Puesto que la riqueza no parece conferir una felicidad duradera, ¿qué debe uno hacer a fin de ser realmente feliz?

 

KRISHNAMURTI: Las personas que acumulan riquezas dependen, para su felicidad, del poder que otorga el dinero. Cuando ese poder es eliminado, ellas se enfrentan cara a cara con la propia y total vacuidad. Mientras uno esté buscando poder, ya sea por medio del dinero o por medio de la virtud, tiene que haber vacuidad, y para esa vacuidad no hay remedio, porque el poder en sí es una ilusión nacida de la limitación egoísta, del temor. La comprensión puede llegar sólo con el discernimiento de la falsedad del poder en sí, y esto exige una agudeza constante de la mente, no una renunciación después de haber acumulado. Si existe ese sentido adquisitivo que destruye el amor y la caridad, entonces hay un vacío, una superficialidad, una frustración de la vida. En eso no hay plenitud de realización.

 

Pregunta: Algunos de sus seguidores dicen que usted es el nuevo Mesías. Me gustaría saber si es un impostor que vive de la reputación que otros han establecido para usted, o si realmente tiene en el fondo interés por la humanidad y es capaz de hacer una contribución constructiva al pensamiento humano.

 

KRISHNAMURTI: No creo que sea muy importante lo que otros dicen o no dicen respecto de mí, Si ustedes son meros seguidores no pueden conocer la rica plenitud de la vida. Lo que importa es que, sin dejarse engañar por la autoridad, por la opinión ajena, descubran por sí mismos si lo que digo tiene algún significado profundo. Algunos, al afirmar meramente que lo tiene, contribuyen a crear la jaula vacía de la opinión, la cual limita a los irreflexivos; y otros pueden crear fácilmente una opinión opuesta declarando que lo que digo es falso, poco práctico, y así el inconsciente queda atrapado en una red de palabras.

El interlocutor pregunta si estoy viviendo de la reputación que otros han establecido para mí. Por favor, tengan la seguridad de que no es así. Esta idea de vivir del pasado es destructiva de la inteligencia. Muchísimas personas, después de alcanzar cierta altura, se duermen sobre sus laureles y, de ese modo, se deterioran; y como tienen ese hábito fatal, tratan de arrastrarme dentro de su propia ilusión.

Para mí, el vivir es plenitud en la acción, la cual, por tener su propia belleza, no busca recompensa ni evita el sufrimiento. Para averiguar la verdad de lo que digo, usted, como individuo, tendrá que experimentarlo y descubrirlo por sí mismo, y no depender de ninguna opinión.

Si soy un impostor o no, es cosa mía el averiguarlo, no suya el juzgarlo. ¿Cómo puede usted juzgar si soy o no un impostor? Usted puede medir sólo mediante un patrón, y todos los patrones limitan. Juzgar a otro es fundamentalmente erróneo. Sé, sin ninguna clase de temor, ilusión o autoengaño, que lo que digo y vivo nace de la vida misma. Usted podrá despertar la inteligencia sólo a través del conflicto, no mediante el deseo de juzgar. Sólo en el estado de conflicto y sufrimiento puede uno comprender lo verdadero, Pero cuando empieza a sufrir, debe mantenerse intensamente alerta, de lo contrario creará un escape hacia alguna ilusión. El círculo vicioso del sufrimiento y el escape continuará hasta que comience a comprender la inutilidad del escape. Sólo entonces habrá inteligencia, lo único que puede resolver los múltiples problemas humanos.

 

Pregunta: Usted dice que todos aquéllos que pertenecen a una religión o sostienen una creencia, están esclavizados por el temor. ¿Está uno libre de temor por el mero hecho de no pertenecer a ninguna religión? Usted mismo, que no pertenece a ninguna religión, ¿está realmente libre de temor, o está predicando una teoría?

 

KRISHNAMURTI: No estoy predicando una mera teoría. Hablo desde la plenitud de comprensión. El hecho de no pertenecer a ninguna religión no indica, por cierto, que uno esté libre de temor. El temor es tan sutil, tan veloz, tan astuto, que se esconde en muchos lugares. Para seguir la pista del temor hasta su propio refugio, tiene que existir el intenso y ardiente deseo de poner al descubierto el temor, lo cual implica que uno debe estar dispuesto a perder por completo todo interés propio. Pero ustedes anhelan estar seguros, tanto aquí como en el más allá. Por consiguiente, deseando la seguridad cultivan el temor y, al estar atemorizados, tratan de escapar por medio de la ilusión que ofrecen las religiones, los ideales, la sensación y la actividad. Mientras haya temor, que se origina en los deseos autoprotectores, la mente estará atrapada en la red de las múltiples ilusiones. Un hombre que deseara realmente descubrir la raíz del temor y así liberarse de él, tiene que darse cuenta del motivo y propósito de su acción. Este darse cuenta, si es intenso, destruirá la causa del temor.

 

Pregunta: ¿Cuáles son las características del nacionalismo, al que usted califica de estupidez? ¿Todas las formas del nacionalismo son malas, o sólo algunas? ¿No es admirable que su país esté luchando por liberarse del yugo de Inglaterra? ¿Por qué no combate usted por la independencia de su país?

 

KRISHNAMURTI: Amar algo bello en un país es normal y natural, pero cuando ese amor es utilizado por los explotadores en su propio interés, se lo llama nacionalismo. El nacionalismo es avivado y se convierte en imperialismo, y entonces el pueblo más poderoso divide y explota al más débil, con la Biblia en una mano y la bayoneta en la otra. El mundo se halla dominado por el espíritu de la astuta y despiadada explotación, la cual debe venir a parar por fuerza en la guerra. Este espíritu del nacionalismo es la mayor de las estupideces.

Cada individuo debe estar libre para vivir de manera plena, completa. Mientras uno trate de liberar a su propio país particular y no al hombre, tendrá que haber odios raciales, divisiones de personas y de clases. Los problemas del hombre deben ser resueltos como una totalidad, no como limitados a ciertos países o pueblos.

 

Pregunta: ¿Qué piensa usted de sus enemigos, los sacerdotes, y de los intereses creados que en la Argentina han impedido que sus conferencias se difundieran por radio?

 

KRISHNAMURTI: Considerar a alguien como enemigo es una gran tontería. O bien uno comprende y así ayuda, o no comprende y, por consiguiente, obstaculiza. La difusión de lo que es inteligente sólo puede ser obstaculizada por la estupidez. Cada uno de ustedes tiene intereses creados a los que se aferran y a los que incrementan mediante el continuo pensar y actuar al respecto. Si uno ataca alguno de sus particulares intereses creados, la respuesta inmediata de ustedes es ponerse a la defensiva y devolver el ataque. Un hombre que tiene algo que defender, algo que proteger, está siempre atemorizado y, por eso, actúa muy irreflexiva y cruelmente. Pero un hombre que de hecho no tiene nada que perder porque nada ha acumulado, no siente temor; vive realizándose verdaderamente, de manera completa.

 

Pregunta: ¿Tiene algún valor la experiencia?

 

KRISHNAMURTI: ¿Qué sucede cuando hay una experiencia? Ésta deja una huella en la mente, una huella a la que llamamos recuerdo. Con esa cicatriz, con ese recuerdo. Contamos la experiencia siguiente, y de esa experiencia recogemos un nuevo recuerdo, ahondando la cicatriz. Cada experiencia deja su huella en la mente. Ahora bien, estas capas colectivas de recuerdos se basan esencialmente en el deseo de protegemos contra el sufrimiento. Es decir, uno llega a la experiencia ya preparado, protegido por sus recuerdos pasados. En realidad, uno no vive completamente en esa experiencia, sino que tan sólo aprende a protegerse contra ella, contra la vida. La experiencia se vuelve sin valor para un hombre que la usa tan sólo como un instrumento de ulterior autodefensa contra la vida. Pero si uno vive en una experiencia totalmente, íntegramente, sin este deseo de autoprotección, entonces ella no destruye el discernimiento; entonces revela las grandes alturas y profundidades de la vida.

Ahora bien, al uso que se hace de la experiencia como instrumento de progreso, o sea, al aumento de los muros autoprotectores, se lo llama por lo general, evolución. Ustedes piensan que, con el correr del tiempo, esta memoria, este registro autoprotector puede alcanzar la verdad, la perfección o Dios. No puede. La verdadera experiencia consiste en derrumbar estos muros autoprotectores y en liberar a la mente, a la conciencia, de esas cicatrices que impiden el discernimiento, la plenitud de realización.

 

Pregunta: ¿Qué clase de acción piensa usted que sería la más útil para el mundo?

 

KRISHNAMURTI: Una acción que nace exenta de temor y que, por lo tanto, se origina en la inteligencia, es intrínsecamente verdadera. Si su acción se basa en el temor, en la autoridad, entonces una acción semejante tiene que crear caos y confusión. Liberando a la acción de todo temor, hay amor, inteligencia.

 

Pregunta: ¿No es el problema sexual una verdadera esclavitud para el hombre?

 

KRISHNAMURTI: Si sólo tratamos superficialmente este problema, no podemos encontrarle una solución. Emocional y mentalmente, la mayor parte del tiempo somos frustrados por la autoridad y el temor. Nuestro trabajo, que debería expresar nuestra realización creativa, se ha vuelto mecánico, agotador. Se nos ha adiestrado meramente para encajar en un sistema y, por eso, hay frustración, una sensación de vacuidad. Estamos forzados a dedicamos a una determinada profesión debido a la necesidad económica y, de este modo, nos vemos bloqueados en nuestra expresión auténtica. El temor nos obliga a aceptar las numerosas supersticiones e ilusiones de la religión. Nuestros deseos, trabados y limitados, tratan de expresarse por medio del sexo, el cual se vuelve así un problema que nos consume. A causa de que tratamos de resolverlo de un modo exclusivo, aparte de los demás problemas humanos, no podemos encontrarle solución. Debido a que hemos destruido el amor mediante el afán posesivo y la mera sensación, el sexo ha llegado a ser un problema. Donde hay amor, sin el sentimiento de posesión o de apego, el sexo no puede convertirse en un problema.

 

Pregunta: ¿Por qué hay opresores y oprimidos, ricos y pobres, gente buena y gente mala?

 

KRISHNAMURTI: Existen porque ustedes lo permiten. El opresor existe porque están dispuestos a someterse a la opresión y porque también están ansiosos de oprimir a otro. Piensan que volviéndose ricos serán felices, y así crean al pobre. Mediante la propia acción están creando al opresor y al oprimido, al rico y al pobre, y sostienen esas condiciones que producen al así llamado malo, al delincuente. Si, como individuos, se sienten atormentados por todo este espantoso sufrimiento que se desarrolla dentro y alrededor de ustedes, entonces sabrán cómo actuar espontáneamente, sin temor, sin buscar recompensa alguna.

 

Pregunta: ¿Qué debe asegurarse primero, el bienestar colectivo o el individual?

 

KRISHNAMURTI: Tenemos que considerar, no cuál de estas cosas debe venir primero, sino cuál es la verdadera y plena realización del hombre, Yo digo que sabrán cuál es esta realización cuando la mente esté libre de esas limitaciones que ha establecido respecto de sí misma buscando la seguridad. Seguir un sistema o imitar a alguien, no conduce a la verdadera realización.

¿Cuáles son los impedimentos? El deseo de protegemos a nosotros mismos, tanto aquí como en el más allá. Donde existe el deseo de autoprotección, tiene que haber temor, el cual crea muchas ilusiones. Una de las ilusiones es la autoridad o la compulsión de un ideal, de una creencia o de la tradición ‑la autoridad de los recuerdos autoprotectores contra el movimiento de la vida-. El temor crea muchas limitaciones. Cuando la mente toma conciencia de una de sus limitaciones, entonces, al liberarse de esa limitación, el verdadero creador de las ilusiones y limitaciones revela ser ese manojo de recuerdos autoprotectores llamado el “yo”. La verdadera realización es la liberación respecto de esta conciencia limitada. El despertar de la inteligencia es la garantía del despertar del individuo y, por lo tanto, de la totalidad.

 

Pregunta: He oído decir que usted está contra el amor. ¿Lo está?

 

KRISHNAMURTI: Si lo estuviera, eso sería muy estúpido. El deseo posesivo destruye el amor, y es contra eso que estoy. Para que les ayuden a poseer, ustedes tienen leyes que llaman morales y que son apoyadas por el Estado y la religión. El miedo es lo que impide el amor y destruye su belleza.

 

Pregunta: ¿Somos responsables por nuestras acciones?

 

KRISHNAMURTI: La mayoría de la gente preferiría no ser responsable por sus acciones. Al fin y al cabo, ¿quién es responsable si usted no lo es? El caos en el mundo es ocasionado por la acción irresponsable del individuo; pero es sólo mediante la consciente acción individual que puede barrerse con la opresión, la explotación y el sufrimiento; por lo tanto, tratamos de evadir la plena responsabilidad. Aquéllos que sufren son los que deben darse cuenta de la totalidad de su propia acción.

 

Pregunta: Sus ideas, si bien son destructivas, me interesan grandemente, las acepto y he estado practicándolas por algún tiempo. He abandonado las ideas de religión, nacionalismo y posesión; pero debo confesar francamente que estoy atormentado por la duda y siento que he canjeado tan sólo una jaula por otra. ¿Puede usted ayudarme?

 

KRISHNAMURTI: Cualquiera que le dice exactamente lo que debe hacer y le da un método para seguir, a usted le parece positivo. Sólo lo está ayudando a imitar, a seguir, y de este modo es realmente destructivo de la inteligencia y produce negación. Si usted ha renunciado a la religión, al nacionalismo y a la posesión sin comprender el profundo significado intrínseco de estas cosas, entonces es seguro que caerá en otra jaula, porque espera ganar algo a cambio. En realidad, está buscando un trueque y, por eso, no hay comprensión profunda, que es lo único capaz de destruir todas las jaulas y las limitaciones. Si comprendiera verdaderamente que la religión, el nacionalismo y el afán posesivo, con todo lo que significan, son en sí mismos venenos, entonces habría inteligencia, la cual está siempre libre de todo sentido de recompensa.

 

Pregunta: ¿Es usted el fundador de una nueva religión universal?

 

KRISHNAMURTI: Si por religión entiende usted nuevos dogmas, credos, otra prisión para sujetar al hombre y crear más temor en él, entonces, por cierto, no lo soy. Cuando uno pierde el sentido de la Divinidad, el sentido de la belleza, entonces se vuelve religioso o ingresa en una secta religiosa. Yo deseo despertar esa inteligencia que es lo único que puede ayudar al hombre a realizarse en plenitud, a vivir dichosamente, sin dolor. Pero depende de ustedes que haya más seguidores y, por lo tanto, destructores, o que haya amor y unidad humana.

 

Pregunta: ¿Puede usted damos una idea de Dios y de la inmortalidad del alma, o estas cosas son tan sólo estupideces inventadas por hombres ingeniosos para explotar a millones de seres humanos?

 

KRISHNAMURTI: Millones son explotados porque buscan en el más allá su propia continuación egoísta, a la que llaman inmortalidad. Anhelan la seguridad en el más allá y así crean al explotador. Ustedes están acostumbrados a la idea de que el ego, el “yo”, es algo que permanece y dura para siempre. El ego no es sino una serie de recuerdos. ¿Qué es uno? Una forma, un nombre con ciertos prejuicios, cualidades, esperanzas y temores. (Risas) Y a través de todo eso, a través de estas limitaciones, hay algo que no es de ustedes ni mío, que es eterno, verdadero, que está siempre deviniendo. Uno no puede medirlo con palabras o conocerlo mediante explicaciones. Es para ser realizado en el proceso liberador de la acción. El mero inquirir acerca de Dios, de la vida, de la verdad o el nombre que puedan darle, indica el deseo de escapar del presente, del conflicto de la ignorancia. La ignorancia existe cuando la mente es sólo el depósito de los recuerdos acumulativos, autoprotectores que constituyen la conciencia del “yo”. Esta conciencia limitada impide la percepción, la realización de ese devenir eterno, el movimiento de la vida.

 

 

 

 

 

27 y 28 de julio, y, 25 y 27 de agosto de 1935


Santiago, Chile, 1935

 

PRIMERA PLÁTICA EN SANTIAGO

 

Amigos:

Nuestros problemas humanos exigen un pensar claro, simple y directo. Algunos de ustedes pueden imaginar que, escuchando meramente unas cuantas de las pláticas que voy a ofrecer, quedarán resueltos sus problemas. Desean remedios inmediatos para sus múltiples aflicciones y dolores, y esperan que alteraciones superficiales puedan cambiar radicalmente sus pensamientos, la totalidad de su ser. Hay un solo modo de encontrar la inteligente felicidad, y es mediante nuestra propia percepción, nuestro propio discernimiento; y es únicamente por medio de la acción que podemos disolver los numerosos obstáculos que impiden la plenitud de realización. Si pueden percibir por sí mismos, de modo simple y directo, las limitaciones que se oponen a un vivir profundo y completo y la manera como han sido creadas, entonces ustedes mismos serán capaces de disolverlas.

Les rogaría que, al escucharme, vayan más allá de la ilusión conveniente y satisfactoria que ha dividido al pensamiento en oriental y occidental. La verdad está más allá de climas, pueblos y sistemas. Si bien vengo de la India, lo que digo no está condicionado por el pensamiento de ese país. Estoy interesado en el sufrimiento que existe en todo el mundo. Y, por favor, no descarten lo que digo, pensando que no es práctico sino tan sólo alguna forma de misticismo oriental. Les rogaría también que no piensen en términos de fórmulas, sistemas, consignas, sino que liberen a la mente del trasfondo de muchas generaciones y piensen de una manera nueva, directa y simple. Tengan la bondad de no creer que calificándome de anarquista o comunista, o dándome algún otro título conveniente, han comprendido lo que he dicho. Debemos pensar de un modo nuevo y comprender el problema humano como una totalidad; sólo entonces podremos vivir con armonía e inteligencia. Cuando haya verdadera realización individual, también existirá el verdadero bienestar del conjunto, de lo colectivo.

Si cada uno puede realizarse plenamente, vivir en armonía completa, lo cual exige gran inteligencia y no persecución de deseos egoístas, entonces tendremos bienestar para todos. Si bien es necesaria una revolución completa del pensamiento y el deseo, ésta tiene que ser el resultado de una espontánea comprensión por parte del individuo, y no una consecuencia de la compulsión.

Como casi todos ustedes están profundamente interesados en la felicidad y la realización, y no han venido aquí sólo por curiosidad, si comprenden cuidadosamente lo que digo y actúan, sabrán qué es el verdadero éxtasis de la vida.

En todo el mundo hay un sufrimiento intenso. Vemos hambre en medio de la abundancia. Hay explotación de una clase por otra, de las mujeres por los hombres y de los hombres por las mujeres. Está el absurdo del nacionalismo, que es tan sólo la expresión colectiva de la búsqueda egoísta de seguridad.

Este caos es la manifestación objetiva de ese sufrimiento interno del hombre. Subjetivamente, hay incertidumbre, está el angustioso miedo a la muerte, a la insuficiencia, al vacío. Nuestra acción en el mundo subjetivo y objetivo, no es sino la expresión del deseo egoísta de seguridad. De este modo, la mente ha creado múltiples impedimentos, limitaciones, y hasta que no comprendamos completa y totalmente estos impedimentos y nos liberemos voluntariamente de ellos, no puede haber plenitud de realización.

Comprendiendo individualmente estas limitaciones y liberándonos de ellas, podemos crear una acción verdadera e indispensable y, de tal modo, cambiar nuestro medio. Muchísimas personas piensan que, a fin de producir la realización del individuo, tiene que haber un movimiento de masas. Pero para crear un genuino movimiento de masas, primero tiene que haber una revolución completa en los pensamientos y deseos del individuo, de cada uno de ustedes. Eso, para mí, es la verdadera revolución, este cambio individual y voluntario. Tiene que comenzar en el individuo, en cada uno de nosotros, y no en una indefinida masa colectiva. No se hipnoticen con la frase movimiento de masas. Cada individuo atrapado en el sufrimiento debe cambiar, debe comprender la causa de su propio dolor y los obstáculos que ha creado en tomo de sí mismo. De nada sirve limitarse a buscar una sustitución, porque ello no resolverá en modo alguno nuestras angustias y nuestros problemas humanos. Es tan sólo un falso ajuste a una condición falsa. La mayoría de nosotros, al buscar una sustitución, se ajusta meramente a sus propias búsquedas egoístas.

Por favor, al finalizar esta plática no digan que no les he dado un sistema positivo. Voy a tratar de explicar el origen de nuestros pesares; y cuando ustedes disciernan por sí mismos la causa del dolor, habrá una acción directa, la única positiva. Esta acción, nacida de la comprensión, de la inteligencia, no es la imitación de un sistema.

Cada individuo está buscando la seguridad, tanto subjetiva como objetivamente. Su búsqueda subjetiva es la de una certidumbre a la cual la mente pueda aferrarse a fin de no ser perturbada. Y su búsqueda objetiva es de seguridad, poder y bienestar.

¿Qué ocurre, entonces, cuando uno busca seguridad, certidumbre? Tiene que haber temor; y si uno está consciente de sus pensamientos, discernirá que tienen su raíz en el temor. La moralidad, la religión y las condiciones objetivas se basan fundamentalmente en el temor, porque son el resultado del deseo que el individuo tiene de estar seguro. Aunque uno pueda no tener ninguna creencia religiosa, tiene, no obstante, el deseo de sentirse subjetivamente seguro, lo cual no es sino el espíritu religioso. Comprendamos, pues, la estructura de lo que llamamos religión.

Como dije, cuando uno busca la seguridad tiene que haber temor; para estar subjetivamente seguros, ustedes buscan lo que llaman inmortalidad. En la búsqueda de esa seguridad aceptan a maestros que les prometen esta inmortalidad, y llegan a considerarlos autoridades que deben ser temidas y veneradas. Y donde existe este temor, tiene que haber dogmas, credos, creencias, ideales y tradiciones para mantener sujeta a la mente.

Lo que ustedes llaman religión es nada más que una forma organizada de autoprotección individual para la seguridad subjetiva. Con el fin de administrar esta autoridad basada en el temor, necesitan a los sacerdotes, y éstos se convierten en sus explotadores. Son ustedes los que crean a los explotadores porque, debido al temor, han generado la causa para la explotación. La religión se ha convertido en una creencia organizada, una forma cristalizada de pensamiento, de moralidad, de opresión y dominación. La religión, cuyo Dios es el miedo ‑aunque usemos palabras tales como amor, bondad, hermandad, para disimular ese miedo profundo-, es nada más que la sumisión subjetiva a un sistema que nos garantiza la seguridad. No estoy hablando de una religión ideal. Hablo de la religión tal como existe en el mundo, la religión del interés establecido, de la explotación.

Luego está la búsqueda objetiva de la seguridad por medio del poder egoísta basado esencialmente en el temor y, por lo tanto, en la explotación. Si ustedes consideran nuestro sistema actual, verán que es sólo una serie de explotaciones astutas del hombre por el hombre. La familia se vuelve el centro mismo de la explotación. Por favor, no interpreten mal lo que entiendo por familia. Entiendo el núcleo que hace que ustedes se sientan seguros, lo cual requiere que exploten al vecino. La familia, que debería ser la verdadera expresión del amor, no de la exclusividad, se convierte en el instrumento de la propia perpetuación egoísta. Desde este sentido de la familia se desarrollan las clases sociales, la superior y la inferior, y los medios de adquirir la riqueza acumulada en manos de unos pocos. Después sigue la enfermedad del nacionalismo, el nacionalismo como instrumento de explotación, de opresión. Esta peligrosa enfermedad del nacionalismo divide a la gente, tal como lo hacen las religiones. En esta enfermedad se originan los gobiernos soberanos, cuyo negocio es prepararse para la guerra. Las guerras no son una necesidad; matar a otro ser humano no es una necesidad.

Así, buscando su propia seguridad, ustedes han creado numerosos obstáculos de los cuales son por completo inconscientes; y estos obstáculos no sólo los convierten en máquinas, sino que les impiden ser verdaderos individuos. Cuando toman conciencia de estas limitaciones, surge el conflicto. Ustedes no quieren conflicto, sólo desean satisfacción, seguridad, y así estos obstáculos continúan creando dolor y confusión. Pero sólo cuando entren en conflicto con los valores que ahora oprimen y limitan a la mente, encontrarán felicidad y realización verdaderas; sólo entonces darán con la realidad. El examen intelectual de estos valores no revela su verdadero significado. El mero examen intelectual no creará conflicto, y sólo gracias al sufrimiento comienza uno a comprender el profundo y oculto significado de tales valores.

Casi todos actúan de manera mecánica en un sistema; por eso es esencial que se enfrenten cara a cara con estos valores e impedimentos, de los que son inconscientes. En esto radica el despertar de la verdadera inteligencia, lo único que puede dar origen a la plenitud de realización. Esta inteligencia, que es única, revelará lo eterno. Tal como el Sol asoma claro y radiante a través de las nubes oscuras, así, a través de nuestro propio discernimiento y en la pureza de nuestra propia acción, surge la realización de esa vida que es renovación eterna.

 

Pregunta: Usted predica ideas revolucionarias, pero ¿cómo puede salir algo realmente bueno de ellas a menos que organice un grupo de seguidores, que produzcan una revolución de hecho? Si usted está contra la organización, ¿cómo puede alcanzar alguna vez cualquier resultado?

 

KRISHNAMURTI: Ustedes no pueden seguir a nadie, incluyéndome a mí. Gracias a su propia comprensión espontánea, crearán cualquier organización que sea necesaria. Pero si se les impone una organización, se volverán meros esclavos de esa organización y serán explotados. Como hay tantas organizaciones que ya los están explotando, ¿de qué sirve agregarles otra más? Lo importante es que cada uno de ustedes comprenda fundamentalmente, y de esa comprensión surgirá una organización genuina que no impedirá la plena realización del individuo. Yo no estoy contra todas las organizaciones. Estoy contra aquéllas que impiden la realización individual, especialmente esa organización llamada religión, con sus temores, sus creencias y sus intereses creados. Se supone que ayudan al hombre, pero de hecho obstruyen profundamente su verdadera realización.

 

Pregunta: ¿No se produciría perturbación, caos e inmoralidad social si no hubiera sacerdotes para sostener y predicar la moralidad?

 

KRISHNAMURTI: Ahora, por cierto, hay en el mundo caos, explotación y desdicha total. ¿Puede agregar más a eso? Tenemos que considerar qué entendemos por sacerdotes y qué entendemos por moralidad.

Por sacerdote entiendo uno cuya acción se basa en el interés creado y que, por lo tanto, fomenta el temor. Tal vez no sea miembro de ninguna organización religiosa, pero puede pertenecer a un determinado sistema de pensamiento y, en consecuencia, genera dogmas, credos y temores. Un sacerdote es uno que obliga a otra persona, sutil o crudamente, a que encaje dentro de cierto molde.

Para comprender qué es la verdadera moralidad, primero tenemos que comprender qué es la moralidad actual. Si podemos discernir cómo ésta se ha desarrollado alrededor de nosotros y nos liberamos de sus numerosas estupideces y crueldades, entonces habrá inteligencia, cuya acción será verdaderamente moral porque no estará basada en el temor.

Si observan desapasionadamente, verán que nuestra moralidad de hoy en día se basa en el profundo egoísmo, en la búsqueda de seguridad no sólo aquí, sino en el más allá. A causa de nuestro espíritu adquisitivo, del deseo de poseer, hemos establecido ciertas leyes, ciertas opiniones a las que llamamos morales. Si estamos libres espontáneamente del espíritu posesivo, adquisitivo ‑y esto necesita un profundo discernimiento-, entonces hay inteligencia, la cual es el guardián de la verdadera moralidad.

Usted dirá: “Eso está muy bien para nosotros, que somos cultos y no necesitamos que nadie sostenga nuestra moralidad; pero ¿qué hay con el pueblo, con la masa?” Cuando usted juzga a otros como no cultos, entonces usted mismo no lo es; porque en esta supuesta consideración por los otros, tiene su origen la explotación. Lo que realmente le preocupa cuando pregunta por otro, es su propio temor al conflicto y la perturbación. Si usted comprendiera la actual falsa moralidad con su crueldad sutil, entonces habría verdadera inteligencia. Sólo esa inteligencia es garantía de moralidad bondadosa, inclusiva y exenta de temor.

 

Pregunta: El carácter, ¿es otro nombre para la limitación?

 

KRISHNAMURTI: El carácter se vuelve una limitación si es meramente una defensa egoísta contra la vida. Este desarrollo de resistencias contra el movimiento de la vida, se convierte en instrumento de autoprotección. En esto no puede haber inteligencia y la acción sólo puede crear más limitación y dolor. Hemos desarrollado un sistema en el cual, para poder vivir, tenemos que poseer lo que se conoce como carácter, que no es sino una resistencia cuidadosamente cultivada, una autodefensa contra la vida.

Un hombre que quiera vivir, realizarse plenamente, debe tener inteligencia. El carácter se opone a la inteligencia. El carácter es tan sólo un obstáculo, una limitación, y en su desarrollo no puede haber realización creativa.

 

Pregunta: ¿Cree usted realmente en todo lo que dice?

 

KRISHNAMURTI: Lo que les digo es para mí la verdad, no una creencia. Es el goce de mi propio vivir. No es la persecución de algún ideal, el cual sólo es imitación. Donde hay imitación, hay creencia. Pero si usted se está realizando ‑lo cual no significa que está obteniendo algo o que está llegando a ser alguna cosa-, entonces existe la realidad viviente.

La creencia se origina en la ilusión, y la realidad está libre de todas las ilusiones. Usted no puede juzgar si yo vivo lo que estoy diciendo. Soy la única persona que puede saber acerca de eso, pero usted puede descubrir por sí mismo si lo que digo tiene algún significado profundo para usted. Para juzgar, usted debe tener una medida, un patrón. Ese patrón, tal como ocurre por lo general, es el resultado de algún prejuicio o alguna frustración.

Examine, por favor, lo que tengo que decir, porque en el examen mismo empezará a comprender el verdadero significado del vivir. Cuando uno juzga, hay condena o aprobación, lo cual implica que la emoción y el pensamiento se dividen, se fragmentan, y esto no da origen a la comprensión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

10 de setiembre de 1935

 

 

PLÁTICA EN VALPARAÍSO

 

Amigos:

Antes de entrar en el tema de mi plática, quisiera decirles que no pertenezco a ninguna organización y que he venido a Chile por invitación de algunos amables amigos. Pertenecer a cualquier organización no ayuda mucho al claro pensar; y como en los diarios y en otras partes se ha dicho que soy un teósofo, y como también me han calificado con otros rótulos, creo que sería bueno declarar que no pertenezco a ninguna secta o sociedad; sostengo, asimismo, que es perjudicial forzar al pensamiento dentro de una determinada rutina.

El pensamiento no pertenece a ninguna nacionalidad, no es de Oriente ni de Occidente. Lo que es verdadero no pertenece con exclusividad a ningún tipo particular de raza. Por favor, no descarten lo que digo calificándolo de comunista o anarquista, o diciendo que carece de toda significación especial para los problemas de hoy en día. Lo que digo tiene que ser comprendido por su valor intrínseco y no debe ser considerado como un nuevo sistema. Y, por favor, tampoco piensen que soy meramente destructivo. Lo que, por lo general, uno llama constructivo, es el ofrecimiento de un sistema a fin de que ustedes puedan seguirlo mecánicamente, sin mucha reflexión.

Todos decimos que debe haber un cambio completo en el mundo. Vemos tanta explotación de una raza por otra, de una clase por otra, de los seguidores por sus religiones, vemos tanta pobreza, desdicha... y al mismo tiempo, abundancia. Vemos la enfermedad del nacionalismo, del imperialismo, extendiéndose por todas partes con sus guerras, destruyendo la vida humana, nuestra vida, la vida que debería ser sagrada.

Vemos, pues, a nuestro alrededor, un caos completo y un sufrimiento intenso. Tiene que haber un cambio dinámico, universal en el pensamiento y el sentimiento humano, Algunos dicen: “Dejémoslo a los expertos, dejemos que ellos desarrollen un sistema conveniente y nosotros lo seguiremos”. Otros dicen que tiene que haber un movimiento de masas para cambiar completamente el medio en que vivimos.

Ahora bien, si uno deja meramente la totalidad del problema humano a los expertos, entonces uno, el individuo, se convierte en un mecanismo superficial y vacío.

Cuando ustedes hablan de un movimiento de masas, ¿qué entienden por masa? ¿Cómo puede haber un movimiento de masas nacido milagrosamente? Sólo puede surgir gracias a una cuidadosa comprensión y acción por parte del individuo. Para captar este problema humano, para captarlo sin reacciones superficiales, debemos pensar de una manera directa y simple. Al comprender la verdad, nuestros problemas quedarán resueltos. Los individuos tienen que cambiar fundamentalmente. Para producir un genuino movimiento de masas que no explote al individuo, cada uno debe ser responsable por sus acciones, No podemos ser irreflexivos, semejantes a máquinas. Casi todos tenemos miedo de pensar con profundidad, porque eso implica un gran esfuerzo y, además, percibimos en ello un vago peligro. Pero debemos comprender las limitaciones en que se halla atrapada nuestra mente y, al liberamos de ellas, habrá una verdadera realización.

Cada individuo, sutil o groseramente, está buscando todo el tiempo su propia seguridad. Donde hay una búsqueda objetiva o subjetiva de seguridad, tiene que haber temor. A causa del temor, el hombre ha desarrollado objetivamente una clase de sistema y, a causa del temor, se ha sometido subjetivamente a otra. Comprendamos, pues, estos sistemas que el hombre ha creado.

Este sistema objetivo se basa esencialmente en la explotación. Como el individuo está buscando fundamentalmente su propia seguridad, la familia se convierte en el núcleo y principio mismo de la explotación. La familia ha venido a significar perpetuación propia. Aunque podamos decir que amamos a nuestra familia, esa palabra está mal empleada, porque un amor semejante no es sino la expresión del afán posesivo. De ese apego posesivo se han desarrollado las discriminaciones de clase, y los medios de obtener riqueza están custodiados en manos de unos pocos. Piensen en lo absurdo que es dividir el mundo en clases, nacionalidades, religiones y sectas. El amor al país se convierte en instrumento de explotación y da como resultado el imperialismo; y el paso siguiente es la guerra, matar al hombre. Objetivamente, la mente individual es sujetada en un sistema de explotación, lo cual crea constante conflicto, sufrimiento y guerra. Esta expresión objetiva no es sino la consecuencia del deseo y de la búsqueda de la propia seguridad.

Subjetivamente, el hombre ha creado un sistema al que él llama religión. Ahora bien, las religiones, aunque profesan el amor, se basan fundamentalmente en el miedo. Donde hay miedo, tiene que haber autoridad. La autoridad crea dogmas, credos e ideales. Las religiones son nada más que formas cristalizadas, muertas, de la creencia. Para administrarlas existen los sacerdotes, quienes se convierten en nuestros explotadores. (Aplausos)

Me temo que concuerdan demasiado fácilmente, ya que son ustedes los que crean a los explotadores; anhelan sentirse seguros y se aferran a aquello que les garantiza la propia continuidad. Escapar meramente de este deseo hacia alguna actividad, no significa que se han liberado de este anhelo sutil y egoísta.

Por lo tanto, en el mundo objetivo tienen un sistema que impide despiadadamente la realización de cada individuo, y en el mundo subjetivo tienen un sistema organizado que, a causa de la autoridad, de los dogmas, la creencia y el temor, está destruyendo el discernimiento individual de la realidad, de la verdad. La acción nacida de esta búsqueda subjetiva y objetiva de seguridad está creando continuamente limitación y da origen a toda clase de frustraciones. No hay plenitud, no hay realización.

Podrá haber bienestar para la humanidad sólo cuando cada individuo se realice verdaderamente. Para que haya plena realización individual, ustedes, que ahora no son sino reacciones repetitivas, piezas en una maquinaria social y religiosa, tienen que convertirse en individuos; para ello han de cuestionar todos los valores morales, sociales y religiosos, y descubrir por sí mismos ‑sin seguir a ninguna persona, ningún sistema en particular el verdadero significado de tales valores. Entonces discernirán que estos valores se basan fundamentalmente en el egoísmo, en el interés propio. La mera imitación de valores cuyo profundo significado no han comprendido, debe llevar a la frustración. En vez de esperar un cambio milagroso, un movimiento de masas, es cada uno de ustedes, el individuo, el que debe despertar; tienen que entrar en conflicto con aquellos valores que han establecido a causa de su anhelo de seguridad.

Esto lo hacen sólo cuando hay sufrimiento. Ahora casi todos desean evitar el conflicto, el sufrimiento; quisieran sentarse cómodamente y examinar los valores más bien desde un punto de vista intelectual. Dicen que tiene que haber un despertar de la masa, un movimiento de masas a fin de cambiar el medio. Por lo tanto, arrojan la responsabilidad de la acción sobre esta cosa indefinida llamada la masa, y el hombre continúa sufriendo. Se aseguran para sí mismos un rincón a salvo, al que engañosamente, astutamente llaman moral y de este modo incrementan el caos y el sufrimiento. En esto no hay felicidad ni inteligencia ni verdadera realización, sino sólo miedo y dolor. Dése cuenta de todo esto cada uno de ustedes, y cambie el curso de su pensamiento y de su acción.

 

Pregunta: ¿Piensa usted que la Liga de las Naciones tendrá éxito en impedir una nueva guerra mundial?

 

KRISHNAMURTI: ¿Cómo pueden cesar las guerras mientras existan las divisiones de nacionalidades y de gobiernos soberanos? ¿Cómo puede prevenirse la guerra cuando hay divisiones de clase, explotación, cuando cada uno está buscando su propia seguridad individual y creando temor? No puede haber paz en el mundo si cada uno de ustedes está subjetivamente en guerra. Para producir verdadera paz en el mundo, de modo que el hombre no sea matado despiadadamente por un ideal llamado prestigio, honor nacional ‑que no es sino interés creado-, usted, el individuo, tiene que liberarse de la codicia. Mientras ésta exista, habrá por fuerza conflicto y desdicha. Así que, para resolver el dolor humano, no recurran meramente a un sistema, sino vuélvanse inteligentes. Desechen todas las estupideces que ahora abruman la mente, y piensen de una manera nueva, simple y directa con respecto a la guerra, a la explotación y a la codicia. Entonces no necesitarán esperar que los gobiernos, que actualmente no son sino expresiones del interés establecido, cambien las absurdas y crueles condiciones que imperan en el mundo.

 

Pregunta: ¿Puede el divorcio ser una solución para el problema del sexo?

 

KRISHNAMURTI: Para comprender este problema no podemos abordarlo aisladamente. Si deseamos comprender cualquier problema, debemos considerarlo de manera global, como un todo, no exclusivamente, como una parte.

¿Por qué debería existir en absoluto este problema? Si lo examinan a fondo verán que, debido al temor, nuestra energía creativa es frustrada, limitada por la autoridad, por la compulsión. La mente y el corazón están impedidos de vivir profundamente, a causa de lo que uno llama moralidad, la cual se basa en el temor y en la seguridad egoísta. De este modo, el sexo se ha vuelto un problema devorador, porque sin amor es sólo sensación. Si quisieran liberar la energía creativa del pensamiento y la emoción y así resolver este problema del sexo, entonces la mente debería desenredarse de los obstáculos y las ilusiones que ella misma se ha impuesto. Para vivir de manera feliz, inteligente, la mente debe hallarse libre de temor. Gracias a este despertar adviene la dicha del amor, en el cual no existe el espíritu posesivo. Este problema del sexo surge cuando el amor es destruido por el miedo. los celos, el afán de poseer.

 

Pregunta: Las iglesias, ¿no son útiles para la elevación moral del hombre?

 

KRISHNAMURTI: ¿Qué es la moralidad actual? Cuando uno comprende a fondo el significado de la moralidad existente y se libera de sus interesadas y egoístas limitaciones, entonces hay inteligencia, la cual es auténticamente moral. La verdadera moralidad no se basa en el temor y, por ende, está libre de compulsión. La moralidad existente, aunque manifieste amor y nobleza de sentimientos, se basa en la seguridad egoísta y en la codicia, ¿Usted desea que se mantenga esa moralidad? Las iglesias están fundamentadas en nuestro temor, en nuestro propio deseo de una continuación personal. Tanto la moralidad de la religión como la de los negocios, se originan en la exigencia profunda de seguridad egoísta; por lo tanto, eso no es moral. Ustedes deben cambiar radicalmente su propia actitud hacia la moralidad. Las iglesias y otras organizaciones no pueden ayudarlos, porque ellas mismas se basan en la estupidez y codicia humanas.

¿Cómo puede haber verdadera moralidad, si los gobiernos de todo el mundo y también las iglesias, honran a esas personas que son las expresiones supremas de la codicia? Toda esta estructura de moralidad es sostenida por ustedes; en consecuencia, sólo mediante el propio pensar y actuar podrán transformarla radicalmente y dar origen a la verdadera moralidad, a la verdadera inteligencia.

 

Pregunta: ¿Hay vida más allá de la tumba? ¿Qué significado tiene para usted la muerte?

 

KRISHNAMURTI: ¿Por qué se interesan ustedes en el más allá? Porque el vivir aquí ha perdido su significado profundo; en este mundo no hay plenitud de realización ni amor duradero, sino sólo conflicto y dolor. Por lo tanto, abrigan esperanzas en un mundo, el más allá, en el cual vivirán dichosamente, plenamente. A causa de que no han tenido una oportunidad de realización aquí, esperan poder realizarse totalmente en otra vida. O desean volver a encontrarse con aquéllos que la muerte ha hecho que perdieran, lo cual no hace sino indicar el vacío que experimentan. Si yo digo que hay vida en el más allá y otro dice que no la hay, usted elegirá al que le ofrece la satisfacción mayor y, de este modo, se volverá un esclavo de la autoridad. El problema, pues, no está en saber si existe un más allá, sino en comprender aquí la plenitud de la vida que es eterna, en liberar la acción a fin de que no siga creando limitaciones.

Para el hombre que se realiza plenamente, que no se ha separado del movimiento de la realidad, para él la muerte no existe. ¿Cómo puede uno vivir de tal manera que la acción sea realización plena? ¿Cómo puede uno estar enamorado de la vida? Para estar enamorados de la vida, para realizamos, nuestra mente debe hallarse libre, gracias a la comprensión profunda, de esas limitaciones que la obstruyen y la frustran; uno tiene que darse cuenta, tomar conciencia de todos los impedimentos que residen en el trasfondo de la mente. Dentro de cada uno de nosotros está el inconsciente que continuamente obstaculiza, falsea a la inteligencia; ese inconsciente toma a la vida incompleta. Por medio de la acción, del vivir, del sufrimiento, deben sacar todas esas cosas que están ocultas, encerradas. Cuando la mente no se halla ocupada, a causa del temor, con el más allá, sino que está por completo consciente, alerta al presente con su profunda significación, entonces existe el movimiento de la realidad, de la vida que no es “suya” ni “mía”.

 

Pregunta: Lo que usted dice puede ser útil para el hombre culto, ¿pero no generará caos en el ignorante?

 

KRISHNAMURTI: Es muy difícil determinar quién es el culto y quién el ignorante. (Risas) Uno puede leer muchos libros, tener muchos compañeros, pertenecer a distintos clubes, poseer muchísimo dinero y, sin embargo, ser el más ignorante de los hombres.

Cuando usted se preocupa por el ignorante, eso indica, por lo general, que hay temor, que no desea ser perturbado o desalojado de sus logros. Por eso dice que habrá desorden y caos; como si ahora no hubiera caos y sufrimiento en el mundo. No se preocupe por el ignorante, sino obsérvese y vea si sus acciones son inteligentes y están libres de temor, ya que sólo así crearán un medio apropiado. Pero así, sin comprensión, meramente se preocupa por el ignorante, se convierte usted en un sacerdote y en un explotador. Si ustedes, que supuestamente son cultos, que disponen de tiempo libre, no asumen la plena responsabilidad de sus acciones, entonces habrá un caos mayor, más desdicha y sufrimiento.

 

Pregunta: En momentos de un gran vacío, cuando uno piensa en la inutilidad de su propia existencia, busca lo opuesto, o sea, ser útil a los demás. ¿No es eso escapar del conflicto? ¿Qué debo hacer en tales momentos? Por lo general, ocurren después de oír sus pláticas y llegan como una sensación de remordimiento. ¿Qué piensa usted de todo esto?

 

KRISHNAMURTI: Si usted tan sólo reacciona a mis pláticas y no comprende profundamente, a través de su acción, de su vida, lo que digo, entonces sólo es consciente de su propio vacío, de su propia superficialidad; por lo tanto, piensa que debe desarrollar lo opuesto, lo cual no es sino un escape. A través de la acción, que no es un escape por medio de la actividad, este vacío deja paso a la verdadera realización. No se preocupe acerca de esta infelicidad y superficialidad; cuando la mente se libera de las limitaciones que ella misma se ha impuesto, entonces existe la riqueza de la plenitud.

 

 

 

4 de septiembre de 1935

 

 

SEGUNDA PLÁTICA EN SANTIAGO

 

Amigos:

Esta tarde quiero hablar brevemente acerca de la acción y la realización. Nos damos cuenta de la frustración y limitación que aparecen en el curso de nuestras acciones. Mediante un solo acto creamos, al parecer, muchos problemas, y nuestra vida se vuelve una serie interminable de ellos, con su conflicto y su desdicha. La mente, en su movimiento, parece aumentar su propia limitación, y la acción, que debería ser liberadora, tan sólo intensifica su propia frustración.

Para comprender este problema de la acción y la realización, la mente debe estar libre de la idea del interés creado. Donde hay interés creado, ya sea en un ideal, en una creencia, en una esperanza o en cualquier otra cosa, tiene que haber temor, y cualquier acción nacida del temor tiene que producir frustración, limitación.

Trataré de explicar cuáles son los obstáculos que impiden realmente la plenitud de realización. No voy a describir qué es la realización, porque la mera explicación de eso no puede indicamos las limitaciones y la manera de liberar a la mente de ellas. Por favor, vean por qué es necesario comprender cuáles son los obstáculos y cómo han sido creados, y no qué es la realización. Si yo fuera a definir qué es ésta, la mente haría de ello un sistema rígido y se limitaría a imitarlo. El deseo mismo de realización se vuelve un gran obstáculo. Si, en vez de imitar, podemos descubrir por nosotros mismos cuáles son las limitaciones que mutilan la mente y nos libramos de ellas, entonces, en esa libertad misma, hay realización.

La realización no es, en tal caso, la búsqueda de seguridad. Cuando hay búsqueda de seguridad, de certidumbre, de consuelo, esa búsqueda debe engendrar temor. La mayoría de las personas, sutil o groseramente, anhela esta seguridad y con sus actos crea temor. Así, donde hay temor, hay un anhelo profundo de certidumbre. Este deseo crea sus propias limitaciones, y una de ellas es la autoridad o la compulsión.

Existen muchas expresiones sutiles de la autoridad. Ésta se expresa mediante el deseo de seguir un ideal, un sistema o a una persona. ¿Por qué queremos seguir un ideal? La vida es caótica, conflictiva, está llena de dificultades, y pensamos que, si pudiéramos encontrar un ideal, seríamos capaces de guiamos a través de esta dolorosa confusión. Pero en realidad, ¿qué es lo que hacemos? Creamos lo que llamamos un ideal, como un modo de escapar del conflicto, del sufrimiento. Al seguir un ideal y al someternos a él, pensamos que seremos capaces de comprender nuestra vida contradictoria y dolorosa. En vez de liberamos de esas causas que nos impiden vivir humanamente, con amor, con consideración, tratamos de escapar hacia la ilusión de un ideal. Abrigamos la esperanza de que, moldeando nuestras mentes y nuestros corazones por medio de la disciplina, imitando ciertos ideales y ciertas creencias, alcanzaremos ese estado humano inteligente. Es la imitación crea una actitud hipócrita hacia la vida. Con el deseo de escapar del movimiento de la vida, movimiento que pertenece siempre al presente, buscamos conocer el propósito de la vida. Con el deseo de escapar de la realidad, la mente se somete a la compulsión de ideales que son sólo recuerdos autoprotectores contra la vida.

Existe, pues, esta compulsión impuesta por los recuerdos autodefensivos. La mayoría de nosotros piensa que, gracias a una continua serie de experiencias, la mente puede liberarse de todas sus innumerables limitaciones. Pero no es así. Lo que ocurre es que cada experiencia deja en la mente ciertas cicatrices, recuerdos de autoprotección que son usados como instrumentos de defensa contra una nueva experiencia. O sea, uno tiene una experiencia y piensa que ha aprendido algo de ella. Lo que ha aprendido es a ser cauto, a no quedar atrapado otra vez en el dolor. De este modo, a través de cada experiencia, uno desarrolla ciertas capas de recuerdos que actúan como barreras entre la mente y el movimiento de la vida.

Los ideales y los recuerdos, con todo lo que significan, impiden que cada uno de nosotros viva de manera completa en la acción, en la experiencia. En vez de vivir la experiencia completamente, con la totalidad de nuestro ser, sacamos a relucir todos nuestros prejuicios de ideales, de moralidades y recuerdos autoprotectores, y esas cosas impiden la realización. Donde no hay plenitud de realización, están siempre el miedo a la muerte y el pensamiento acerca del más allá. Así, poco a poco el presente, el movimiento creativo de la vida, pierde toda su belleza y significación, y sólo hay vacuidad y temor.

Si ha de haber verdadera realización, la mente debe estar libre de ideales y recuerdos con todo lo que significan. A causa del deseo de seguir, estos recuerdos e ideales se convierten en instrumentos de compulsión. Donde hay búsqueda de seguridad no puede haber realización.

 

Pregunta: Usted ha dicho a menudo: “Perciban y comprendan el pleno significado del medio” ¿Significa eso necesariamente entrar en conflicto con el medio? ¿O se trata de una mera percepción, sin que ésta se exprese dinámicamente en la acción?

 

KRISHNAMURTI: Si no hay acción, ¿cómo puede uno discernir verdaderamente? No puede haber discernimiento intelectual. O bien hay una comprensión profunda, o sólo la mera creación de una teoría. Si usted desea comprender el medio, no sólo el medio objetivo sino el subjetivo que es tan infinitamente sutil, entonces debe entrar, individualmente, en conflicto con él. Sólo en el conflicto, en el sufrimiento, usted, el individuo, comienza a discernir el verdadero significado de los valores. y como casi todos temen entrar en contacto con el sufrimiento, prefieren percibir su significado más bien desde el punto de vista intelectual. Dejan la responsabilidad de la acción a la masa, esa entidad vaga e irreal que, según esperan, cambiará milagrosamente el medio en que viven y así les traerá felicidad.

Para comprender profundamente el sutil significado del medio en que vive, usted, el individuo, debe tomarse consciente y romper con esas condiciones limitadoras, ya sean sociales, religiosas o tradicionales. La verdad, la belleza de la realidad, puede discernirse sólo cuando la mente se halla libre de temor; no con la osadía de la intelectualidad, sino con la ausencia de temor que implica la inseguridad absoluta. Esto sólo puede conocerlo a través de la acción.

 

Pregunta: ¿Tiene algún valor rogar a las grandes inteligencias para que nos ayuden en nuestra vida cotidiana?

 

KRISHNAMURTI: Ninguno en absoluto. Le explicaré lo que quiero decir. ¿Qué es lo que ocasiona desdicha, conflicto y sufrimiento en nuestra vida cotidiana? Las tradiciones, los valores morales egoístas, las imposiciones del interés creado, el apego, la codicia; estas cosas crean condiciones que impiden la felicidad humana. ¿Y de qué sirve rogar a alguien cuando usted, por medio de su propia inteligencia, puede transformar esta confusión espantosa? Como no estamos dispuestos a afrontar el sufrimiento, tratamos de escapar mediante la oración. Usted podrá escapar momentáneamente, pero la fuerza de su deseo vuelve a imponerse sumergiendo a la mente en la desdicha y la confusión. Lo que importa, pues, no es si tiene algún valor rogar; lo que importa es despertar esa inteligencia que es lo único que resolverá nuestras desdichas humanas. Una mente y un corazón endurecidos, que se han limitado a sí mismos a causa de sus temores egoístas, ruegan. Pero si hubiera amor, ustedes liberarían a la mente de sus propios temores egoístas; sólo éstos puede generar inteligencia y un orden feliz.

 

Pregunta: El amor liberado de su carácter posesivo, ¿no lleva a terminar con la reproducción y, por ende, a la extinción de la humanidad? Como esto parece ser poco inteligente, ¿no es el resultado de una creencia?

 

KRISHNAMURTI: Antes de que yo pueda decir si es el resultado de una creencia y, por lo tanto, poco inteligente, debemos comprender qué es nuestro amor en la actualidad. Es nada más que afán posesivo, excepto en aquellos raros momentos cuando conocemos el perfume del verdadero amor. Para controlar, para poseer, tenemos ciertas leyes a las que llamamos morales. Para mí, donde hay posesión no puede haber amor. Sin estar consciente de todas estas sutiles imposiciones y crueldades, usted dice: “Si nos libráramos de lo posesivo, ¿no nos desharíamos por completo del amor?” Para descubrirlo, tiene que experimentar, no puede limitarse a afirmarlo. Deje que la mente se libere por completo del apego, del afán posesivo; entonces lo sabrá.

Tenemos problemas sexuales cuando, a causa de nuestro carácter posesivo, hemos perdido el amor; queremos resolver estos problemas separadamente, aparte del resto de los problemas y de las dificultades humanas. Usted no puede aislar un problema humano y resolverlo individualmente, de manera exclusiva. Para comprender a fondo el problema del sexo y disolver sus dificultades, debemos saber dónde nos sentimos frustrados, dominados. A causa de las condiciones económicas, el individuo es convertido en una máquina y su trabajo no es realización sino compulsión. Donde debería haber liberación de la expresión individual a través del trabajo, hay frustración; y donde debería existir un pensar profundo y completo, hay temor, imposición, imitación. De esta manera, el problema del sexo se vuelve devastador e intrincado. Pensamos que podemos resolverlo exclusivamente, pero esto no es posible. Cuando el trabajo que hacemos llega a ser nuestra auténtica expresión, y cuando ya no existe el deseo de aferramos, a causa del temor, a creencias, tradiciones, ideales y religiones, entonces se manifiesta la exquisita realidad del amor. Donde hay amor, no hay sentido de posesión; el apego indica una frustración profunda.

 

Pregunta: ¿Tenemos nosotros que mejorar el orden de cosas creado por Dios mismo?

 

KRISHNAMURTI: Ésa es la actitud de un explotador. Quiere dejar que las cosas se queden como están, encontrándose él mismo del lado seguro. Pero pregúnteselo al hombre que está sufriendo, pregúnteselo al que vive cubierto de harapos en un cuchitril; entonces sabrá si las cosas deben ser dejadas como están. Tanto el pobre como el rico quieren que las cosas sigan como están; los pobres sienten temor de perder lo poco que tienen, y los ricos, de perder todo lo que tienen. Así, cuando hay miedo a la pérdida, a la incertidumbre, surge el deseo de no interferir con el orden de cosas que Dios o la naturaleza han creado.

Para dar origen a un orden humano feliz, tiene que haber, dentro de cada uno de ustedes, un cambio profundo, fundamental. Donde existe una continua adaptación al movimiento de la vida, de la verdad, jamás hay temor. Cada uno de ustedes debe sentir el veneno que significan la compulsión, la autoridad y la imitación. Cada uno debe sentir, a través de su propio sufrimiento, la inmensa necesidad de un cambio completo y radical de pensamiento y deseo, libre de la sutil búsqueda de sustituciones. Entonces el hombre conocerá la verdadera realización.

 

Pregunta: Si el dolor es necesario para la purificación de nuestras almas, ¿por qué terminar con el dolor mediante la comprensión de su causa?

 

KRISHNAMURTI: El dolor no purifica. ¿Por qué hay dolor? Cuando la mente se halla estancada, narcotizada y adormecida por creencias, mutilada por limitaciones, y es despertada por el movimiento de la vida, a ese despertar lo llamamos sufrimiento. Cuando nuestra seguridad se ve perturbada por la acción de la vida, a eso lo llamamos sufrimiento. En vez de ver que el sufrimiento es un obstáculo, tratamos de utilizarlo a fin de obtener algún otro resultado. Por medio de una ilusión no podemos llegar a la realidad.

Ahora bien, el dolor no hace sino indicar limitación, insuficiencia. Cuando uno discierne el impedimento del dolor, no puede hacer de él un instrumento de purificación. Usted tiene que desembarazarse de su limitación; tiene que comprender la causa y sus efectos. Si usa el dolor como un instrumento de purificación, sutilmente está derivando de él seguridad, consuelo. Esto sólo crea obstáculos ulteriores que impiden el despertar de la inteligencia. En estos numerosos obstáculos, en estos recuerdos autodefensivos, tiene su origen la conciencia limitada, el “yo”, que es la verdadera causa del sufrimiento.

 

Pregunta: ¿No pienso usted que es imposible que sus elevadas ideas y concepciones germinen en cerebros degenerados por vicios y enfermedades?

 

KRISHNAMURTI: Desde luego, eso es obvio. Pero el vicio es, por lo general, un hábito cultivado, un medio de escapar de la vida, de la inteligencia.

Tome la cuestión de la bebida. El interés creado vende aguardiente, y los gobiernos apoyan eso. Entonces ustedes forman sociedades de templanza y organizaciones religiosas para despertar al hombre a la crueldad y estupidez del alcoholismo. Por una parte, tienen el interés creado, y por la otra al reformador; y la víctima llega a ser el juguete de ambos. Si usted quiere ayudar al hombre, que es usted mismo, entonces verá que no lo exploten a causa de su propia estupidez. Esto requiere discernimiento de los valores existentes y percepción de su verdadero significado. A causa de la ilusión, de la estupidez, el hombre es explotado por el hombre. Después de rodeamos nosotros mismos de tantas limitaciones que impiden la felicidad, la bondad y el amor humanos, pensamos que nos libraremos de ellas buscando nuevas sustituciones. A causa de su codicia, de su miedo, usted crea las ilusiones y en esa malla ilusoria enreda también a su prójimo.

 

Pregunta: ¿Qué debe entenderse por Dios? ¿Es un ser personal que guía el universo, o es Dios un principio cósmico?

 

KRISHNAMURTI: ¿Puedo preguntarle por qué quiere saberlo? O bien desea usted ser fortalecido más aún en sus creencias, o está buscando que yo le proporcione un medio para escapar del dolor y el conflicto. Si está pidiendo confirmación, entonces hay duda, la cual no debe ser calmada. Usted jamás pregunta a otro si está enamorado. Y si alguien le describiera la realidad, eso ya no sería lo real. ¿Cómo puede uno describir a otro qué es estar enamorado si el otro no lo sabe?

Ahora bien, yo digo que existe una realidad que no puede ser medida por las palabras. Usted no puede percibir esa realidad si tiene miedo, si hay limitaciones que destruyen la delicada flexibilidad de la mente y el corazón. Así que, en vez de preguntar qué es Dios, descubra si su mente y su corazón están esclavizados por ese miedo que engendra ilusión y limitación. Cuando la mente y el corazón se liberan de las defensas que se han impuesto a sí mismos, entonces, en la plenitud de la realización se comprende aquello que es.

 

Pregunta: En alguna de sus pláticas anteriores, usted ha dicho que el conflicto existe únicamente entre lo falso y lo falso, jamás entre lo verdadero y lo falso. ¿Tendría la bondad de explicar esto?

 

KRISHNAMURTI: No puede haber una lucha entre la luz y la oscuridad. La ilusión da origen al conflicto, no entre ella misma y la realidad, sino entre sus propias creaciones. Jamás hay conflicto entre la inteligencia y la estupidez.

 

Pregunta: Por favor, explique el significado de la acción pura. ¿Adviene cuando la vida se expresa a través del individuo liberado?

 

KRISHNAMURTI: Olvidémonos por un momento del individuo liberado y comprendamos lo que entendemos por acción.

La mente-corazón se enfrenta a la vida o a la experiencia con ciertas limitaciones y con prejuicios. En este contacto entre lo muerto y lo vivo, hay acción. El deseo busca satisfacerse. En su realización, en su acción hay dolor y placer, y la mente los registra. En la expresión de otros deseos, nuevamente hay dolor y placer y otra vez la mente los acumula. De este modo, la mente se convierte en el depósito de los recuerdos. Estos recuerdos actúan como advertencias. Así, la acción es cada vez más controlada y dirigida por estos recuerdos basados en el dolor y el placer, en la autodefensa. La acción, por originarse en deseos y recuerdos autoprotectores, está creando continuamente restricciones, limitaciones. Está la acción de los recuerdos autodefensivos, y hay una acción que se halla libre de este centro de limitación autoimpuesta.

 

Pregunta: ¿Se reserva usted frente al publico algo de lo que sabe?

 

KRISHNAMURTI: En la mayoría de las personas hay un deseo de ser exclusivas, de separarse de otras por medio del conocimiento, de los títulos, de las posesiones. Esta forma de aislamiento las fortalece en su engreimiento, en sus pequeñas vanidades. Nuestra sociedad, tanto la temporal como la así llamada espiritual, se basa en esta exclusividad jerárquica. Ceder a esta condición separativa, engendra las múltiples formas groseras y sutiles de explotación.

No tengo enseñanzas secretas para unos pocos. Naturalmente, están aquellos que desean profundizar más en lo que digo; pero si se vuelven exclusivos y crean un cuerpo secreto, es su propio deseo de ser exclusivos el que los incita a hacerlo.

 

Pregunta: ¿Cree usted en Dios?

 

KRISHNAMURTI: O bien formula usted esta pregunta por curiosidad de averiguar lo que pienso, o desea descubrir si Dios existe. Si es por mera curiosidad, no hay respuesta, naturalmente, pero si quiere descubrir por sí mismo si Dios existe, entonces debe abordar este interrogante sin prejuicio alguno; tiene que llegar a él con una mente fresca, ni creyendo ni descreyendo. Si yo dijera que Dios existe, usted lo aceptaría como una creencia y agregaría esa creencia a las otras creencias muertas que ya tiene. O, si yo dijera que no existe, eso se volvería un mero y conveniente apoyo para el no creyente.

Si un hombre está verdaderamente deseoso de saber, no deje que busque a Dios, la realidad, la vida, lo cual sólo será un escape respecto del dolor, del conflicto; deje, más bien, que comprenda la causa misma del dolor, del conflicto, y cuando la mente se libere de esa causa, él sabrá. Cuando la mente sea vulnerable, cuando haya perdido todo apoyo y no busque explicaciones, cuando esté desnuda, conocerá la bienaventuranza de la verdad.

 

 

 

 

 

 

 

7 de septiembre de 1935

 

 

TERCERA PLÁTICA EN SANTIAGO

 

Pregunta: ¿Qué tiene usted que decir con respecto al tratamiento que se da a los delincuentes?

 

KRISHNAMURTI: Todo depende de quiénes sean los que usted llama delincuentes. Una persona con trastornos patológicos no es un delincuente y resulta insensato encarcelarla. Necesita atención y cuidado médico. Una persona que roba con deliberación, por lo general es calificada de delincuente. A menos que sea un caso patológico, roba porque hay una insuficiente satisfacción de sus necesidades vitales. ¿Qué sentido tiene, entonces, convertirla en delincuente arrojándola dentro de una cárcel? Es el resultado de condiciones económicas crueles, absurdas y explotadoras. No es el verdadero delincuente, sino que lo es todo el sistema de codicia que crea al explotador.

Hay todavía otro tipo de hombre al que también se califica de delincuente; sus ideas, por ser verdaderas, se vuelven peligrosas, y ustedes se libran de él enviándolo a la cárcel o matándolo.

Mediante su propia acción, o bien uno crea las condiciones que dan origen al así llamado delincuente, o destruye aquellas limitaciones que ocasionan dolor.

 

Pregunta: Se dice que usted es un agente del gobierno inglés, y que su discurso contra el nacionalismo formo parte de un vasto plan de propaganda dirigido o mantener a la India sojuzgada y dentro del Imperio Británico. ¿Es eso cierto?

 

KRISHNAMURTI: Me temo que no es cierto. Es más bien absurdo que, cuando uno dice lo que piensa al respecto, le digan que es agente de alguna causa o algún país. (Risas) Para mí, el nacionalismo, ya sea en Chile, Inglaterra o la India, es destructivo. Separa a los seres humanos, causa muchos males. El nacionalismo es una enfermedad terrible. Cuando digo esto, aquellas personas de otros países que tienen intereses creados aquí o en cualquier país que no sea el propio, están muy de acuerdo; y aquéllas para quienes el nacionalismo es un instrumento de explotación de su propio pueblo, se muestran muy contrarias a ello. El nacionalismo es, al fin y al cabo, un sentimiento falso estimulado por intereses creados y usado para el imperialismo y la guerra.

 

Pregunta: Lo que usted dice contra el nacionalismo, ¿no es perjudicial para el bienestar de las naciones más pequeñas? ¿Cómo podemos nosotros, en Chile, abrigar la esperanza de mantener nuestra integridad y nuestro bienestar nacional, a menos que nos sintamos intensamente nacionalistas y nos defendamos contra las naciones más grandes que buscan controlamos y dominamos?

 

KRISHNAMURTI: Cuando usted habla de sostener su integridad y bienestar nacional, quiere decir desarrollar su propia clase particular de explotadores. (Risas) No piense desde el punto de vista de Chile o de cualquier otro país; vea a la humanidad como algo total.

Ayer, mientras paseaba por el campo, había una hermosa puesta del Sol. Las montañas y la nieve fulguraban puras, bellas. Un labriego, literalmente en harapos, pasó junto a nosotros. Algunos poseen dinero como para vivir cómodamente y disfrutar del lujo y la belleza de la existencia; otros tienen que trabajar de la mañana a la noche desde la más tierna edad hasta que mueren, sin tiempo libre, sin esperanza alguna. En todos los países permitimos esta crueldad, este horror. Hemos perdido nuestros sentimientos más delicados y nos estamos destruyendo a causa del miedo y de la codicia.

Por cierto, para abolir la pobreza ustedes tienen que pensar como seres humanos, no como seres nacionales. Sólo puede existir la humanidad, no la cruel división de razas y el absurdo infantil del nacionalismo. ¿Por qué no es posible dar origen a un estado de cosas así, feliz, inteligente? ¿Quién lo impide? Cada uno de ustedes, porque piensa en términos de Chile, Inglaterra, India o algún otro país. Tal como las creencias dividen a la gente, así han dejado ustedes que las fronteras destruyan la unidad del hombre. Sobre cada uno de ustedes y no sobre una cosa indefinida llamada la masa, recae la responsabilidad de producir la unidad y felicidad humana.

 

Pregunta: Usted cree, aparentemente, que todos los sacerdotes son unos bribones. (Risas) En la iglesia católica hay muchos hombres grandes y santos, ¿A éstos también los llama explotadores?

 

KRISHNAMURTI: A causa del temor, uno crea la autoridad, y el sometimiento a ella genera explotación. Mediante nuestros propios deseos y temores, hemos creado las religiones con sus dogmas, credos y todo su espectáculo y su pompa. Las religiones, como creencias organizadas con su interés establecido, no conducen al hombre hacia la realidad. Se han convertido en maquinarias de explotación. (Aplausos) Pero son ustedes los responsables de que existan. La mente debe liberarse de las ilusiones creadas por el temor, esas ilusiones que ahora parecen ser una realidad. Cuando la mente sea simple, directa, capaz de pensar con verdad, no creará explotadores.

 

Pregunta: Su enseñanza en lo que se relaciona con la familia, a mí me parece despiadada y fría. ¿Acaso no es la familia el resultado más natural del afecto entre los seres humanos? ¿Por qué, entonces, está usted contra ella?

 

KRISHNAMURTI: ¿Qué es la familia hoy en día? Está basada en el espíritu posesivo, el cual destruye al amor. Donde hay sentido de posesión, la explotación es inevitable. Donde hay amor, no hay imposición ni afán de poseer. Pero si usted considera nuestra moralidad actual, verá que se basa en el mantenimiento de esta actitud posesiva con respecto a la vida. A causa de nuestros anhelos egoístas, estamos destruyendo el perfume y la belleza de la vida. Donde hay amor, la familia no se convierte en un núcleo de explotación.

 

Pregunta: Si uno vive libre de vicios tales como el uso del alcohol y el tabaco y sigue una estricta dieta vegetariana, ¿no puede esto ser un gran factor de ayuda para comprender sus enseñanzas?

 

KRISHNAMURTI: Por favor, no es lo que usted introduce en su boca lo que le da comprensión. (Risas) Lo que le da comprensión es afrontar la vida de manera directa, simple y verdadera. Pero renunciando meramente a la carne, al alcohol o al tabaco, no va usted a comprender la realidad. Una gran cantidad de personas ha renunciado a estas cosas con la esperanza de alcanzar la felicidad. La plenitud de realización no se encuentra en la renuncia sino en la comprensión. La mente no puede ser una esclava del temor y de las ilusiones. Descubra primero los impedimentos, las limitaciones que mutilan a la mente y al corazón, y cuando se haya liberado de eso, entonces sabrá qué es una existencia inteligente y natural.

 

Pregunta: ¿Cómo puede ser posible el bienestar individual, hasta que no haya un movimiento de masas que desaloje del poder a los explotadores capitalistas? El movimiento de masas, por cierto, debe venir primero a fin de facilitar el camino a los de abajo, y sólo entonces habrá una oportunidad igual para todos.

 

KRISHNAMURTI: Poner primero una cosa o la otra, el bienestar individual o la acción colectiva, debe finalmente obstaculizar la realización plena del hombre. La verdadera realización origina tanto el bienestar de la totalidad como el del individuo. ¿Qué es eso que llamamos la masa? Son ustedes. No puede haber una genuina acción colectiva, sin la comprensión individual. Un movimiento de masas semejante es, en realidad, el resultado de un claro pensar y actuar por parte de cada individuo. Si cada uno de ustedes se limita a decir que debe haber una acción colectiva, entonces tal acción jamás tendrá lugar, porque estarán eludiendo la responsabilidad individual que les corresponde en la acción. Cuando un hombre depende de la acción de la masa, él mismo está, de hecho, temeroso de actuar.

Si ha de haber un cambio radical, completo, usted, el individuo, debe darse cuenta de las limitaciones que ahora mutilan su mente y su corazón. Al liberarse cada uno de ustedes de esas esperanzas y ambiciones egoístas, ilusorias, de esas crueldades, habrá una cooperación inteligente y no esta compulsión y explotación humana.

 

Pregunta: Tengo una amiga que posee cualidades mediúmnicas. Cuando entra en trance, muchos grandes espíritus hablan por intermedio de ella, incluyendo a Napoleón; Platón y Jesús; y el consejo de ellos es de mucha ayuda en la vida espiritual. ¿Por qué no habla usted acerca del valor del espiritismo y la mediumnidad?

 

KRISHNAMURTI: He estado hablando acerca de la autoridad y de la influencia destructiva que ejerce sobre la inteligencia, ya se trate de la autoridad de los vivos o la de los muertos. La autoridad, la compulsión, destruyen la realización humana, tanto si son ejercidas por la religión, por la sociedad o por los médium, ¿Qué hay detrás del deseo de ser guiados? Tenemos miedo de que, por nuestros propios actos, quedemos atrapados en el sufrimiento; por lo tanto, a fin de evitarlo ‑en realidad, eso es no vivir‑ decimos: “Debo seguir, debo ser guiado”. El movimiento de la verdad existe sólo cuando la mente ya no está atrapada en el temor con todas sus ilusiones, cuando ya no busca ser guiada. Esta unicidad de la mente no es exclusividad; surge a la existencia cuando hay discernimiento de lo falso.

 

Pregunta: Usted dice que las organizaciones espirituales son inútiles. ¿Es esto cierto para toda la gente, o sólo para aquellas personas que han ido más allá del nivel espiritual común de la humanidad?

 

KRISHNAMURTI: Cuando usted piensa que lo que digo es aplicable sólo para unos cuantos, me convierte en un explotador. Piensa que otro necesita la falsedad, las ilusiones de la creencia organizada. Si ésta es falsa y no espiritual para usted, entonces es falsa y no espiritual para todos. No existe la estupidez relativa. A causa de que no deseamos pensar de manera directa y clara, nos tranquilizamos diciendo que la inteligencia es una cuestión de desarrollo gradual. Por ejemplo, la codicia; si uno reflexiona de verdad a fondo sobre ella, ve que en sí misma es un veneno. Pero si reflexionara de ese modo, ello implicará acción y sufrimiento; por lo tanto, dice que la libertad respecto de la codicia es progresiva, relativa, que ha de lograrse gradualmente. En otras palabras, uno no está en absoluto seguro de que la codicia sea un veneno. De igual modo, ustedes no están en absoluto seguros de que las religiones, las sectas son intrínsecamente estúpidas. Si una cosa es falsa, es falsa para todos, bajo todas las circunstancias.

 

Pregunta: Si la idea de la inmortalidad individual es falsa, ¿cuál es el propósito de la existencia individual?

 

KRISHNAMURTI: Para comprender este problema de la inmortalidad individual, uno debe abordarlo sin ningún prejuicio. El anhelo mismo de inmortalidad impide su comprensión profunda. Para comprender esto a fondo, la mente debe tener el poder del discernimiento completo, no optar a base de identificación. Nuestros anhelos son tan fuertes, los impulsos egoístas autoprotectores tan vitales, que nuestro mismo deseo nos enceguece. Donde hay anhelo no puede haber discernimiento. La verdadera cultura es la acción por su propia belleza, sin la búsqueda de una recompensa.

Cuando usted dice “yo”, ¿qué entiende por ese “yo”? Entiende la forma, el nombre, ciertos deseos insatisfechos, ciertas cualidades, ciertas reacciones defensivas a las que llama virtud; todas estas cosas componen esa conciencia limitada que llamamos el “yo”. La mente se ha encerrado dentro de los muchos muros de ilusión que la limitan y de las numerosas capas de recuerdos que causan frustración. Lo que usted trata de hacer es inmortalizar esta frustración quo es el “yo”. Para la ilusión no puede haber inmortalidad. La vida es eterna, está deviniendo siempre. Para discernir esto en profundidad, la mente debe librarse de todos los impedimentos que generan frustración. Al estar plenamente atenta, despierta, todos los deseos, los temores ocultos y secretos, las búsquedas, todo penetra en la conciencia; sólo entonces hay verdadera libertad respecto de estas cosas. Entonces existe la realidad.

 

Pregunta: Tengo una hija que antes era muy estudiosa y amaba su música, pero ahora no hace otra cosa que leer los libros de usted. ¿Qué le aconseja a su madre que haga? (Risas)

 

KRISHNAMURTI: Me pregunto por qué su bija ha abandonado la música. Puede ser porque ha descubierto que ésta no era su vocación profunda y está tratando de encontrar su verdadera expresión. Pero si ella meramente lee lo que he dicho, sin acompañarlo con la plenitud de la acción, entonces mis palabras se convertirán en un obstáculo.

A menudo pensamos que vivir conforme a cierta idea despertará la inteligencia. Lo que realmente despierta la inteligencia es la acción exenta del temor de no ajustamos a un patrón o a un ideal. Esto exige gran percepción alerta y flexibilidad de la mente.

 

Pregunta: ¿Ha llegado usted a ser lo que es en esta vida, a través de una serie de vidas pasadas?

 

KRISHNAMURTI: Usted me está preguntando si uno puede comprender a Dios, la verdad, la vida, mediante la acumulación de experiencias.

La experiencia sólo nos ha enseñado a ser astutamente autoprotectores, a crear defensas contra el movimiento de la vida. En este encierro se refugia la mente, precaviéndose cada vez más contra el devenir continuo de la existencia. Estas barreras defensivas dividen el movimiento de la vida en pasado, presente y futuro. Es esta división la que destruye el carácter continuo de la vida como una totalidad. De esto surge el temor, el cual se disimula mediante las ilusiones, las esperanzas. Mientras la mente-corazón esté presa en esta división, no puede haber comprensión de la verdad; porque entonces la experiencia se vuelve nada más que una fuente de conflicto y dolor, mientras que debería acabar con estas barreras autoprotectoras y así liberar a la mente y al corazón para el movimiento de la vida.

 

 

8 de septiembre de 1935


Ciudad de México, México, 1935

 

PRIMERA PLÁTICA EN LA CIUDAD DE MÉXICO

 

Amigos:

Como en los diarios se han hecho muchas afirmaciones incorrectas concernientes a mi persona, me gustaría rectificarlas antes de proseguir con mi plática. No soy un teósofo. No pertenezco a ningún partido, a ninguna secta ni religión, porque la religión es un notable obstáculo para la verdadera realización del hombre. Tampoco tengo el deseo de convertirlos a alguna clase de teorías y conclusiones fantásticas.

Ahora puede que me pregunten: “¿Qué es lo que usted quiere hacer? Si no desea ingresar en ninguna sociedad ni que aceptemos determinadas teorías, ¿qué es, entonces, lo que desea hacer?”

Lo que deseo hacer es ayudarlos, ayudar al individuo a cruzar la corriente del sufrimiento, de la confusión y el conflicto, mediante una realización completa y profunda. Esta realización no se encuentra en la egoísta expresión personal ni en la compulsión ni en la imitación. Tampoco en algún tipo de sentimientos y conclusiones fantásticas, sino que, gracias al claro pensar, a la acción inteligente, podremos cruzar esta corriente de la angustia y el dolor. Hay una realidad que puede ser comprendida sólo a través de una profunda y auténtica realización.

Antes de que podamos comprender la riqueza y belleza de la realización, la mente tiene que librarse del trasfondo de la tradición, del hábito y del prejuicio. Por ejemplo, si uno pertenece a un determinado partido, todas sus consideraciones políticas parten, naturalmente, del estrecho y limitado punto de vista de ese partido. Si a uno lo han criado, educado, condicionado en cierta religión, mira la vida a través del velo de prejuicio y oscuridad de esa religión. Ese trasfondo de tradición impide la comprensión completa de la vida y, por lo tanto, ocasiona confusión y sufrimiento.

Les rogaría que escucharan lo que tengo que decir, liberándose ‑al menos durante esta hora‑ del trasfondo en el que han sido educados, con sus tradiciones y prejuicios, y pensando de una manera simple y directa en los múltiples problemas humanos.

Ser auténticamente crítico no es estar en una actitud de oposición. La mayoría de nosotros ha sido educada para la oposición y no para el juicio crítico. Cuando un hombre meramente se opone, ello indica por lo general que tiene algún interés creado que desea proteger, y eso no es discernimiento profundo mediante el examen crítico. El verdadero juicio crítico radica en tratar de comprender el pleno significado de los valores sin el impedimento de las reacciones defensivas.

Vemos en todo el mundo extremos de pobreza y riqueza, abundancia y, al mismo tiempo, inanición; tenemos divisiones de clase y odios raciales, la estupidez del nacionalismo y la espantosa crueldad de la guerra. Hay explotación del hombre por el hombre; las religiones con sus intereses creados se han convertido en instrumentos de explotación que también separan al hombre del hombre. Hay ansiedad, confusión, frustración, desesperanza.

Vemos todo esto; forma parte de nuestra vida cotidiana. Atrapados como están en la rueda del sufrimiento, si son algo reflexivos deben haberse preguntado cómo pueden resolverse estos problemas humanos. O bien son ustedes conscientes del estado caótico del mundo, o están completamente adormecidos viviendo en un mundo fantástico, en una ilusión. Si se dan cuenta de estos problemas, deben estar tratando de resolverlos. Al tratar de resolverlos, algunos acuden para esa solución a los expertos y siguen sus ideas y teorías. Gradualmente, ellos mismos terminan por formar parte de un cuerpo exclusivo y, de ese modo, entran en conflicto con otros expertos y sus grupos; y el individuo llega a ser una mera herramienta en manos del grupo o del experto. O tratan ustedes de resolver estos problemas siguiendo un sistema particular, el cual, si lo examinan cuidadosamente, ven que se vuelve tan sólo otro instrumento para explotar al individuo. O piensan que, para cambiar toda esta crueldad y este horror, tiene que haber un movimiento de masas, una acción colectiva.

Ahora bien, la idea de un movimiento de masas llega a ser tan sólo un lema si cada uno de ustedes, el individuo que forma parte de la masa, no comprende la verdadera función que le corresponde. La verdadera acción colectiva puede tener lugar sólo cuando uno mismo, el individuo, que también es la masa, está despierto y asume, sin compulsión alguna, la plena responsabilidad por sus acciones.

Por favor, tengan presente que no les estoy dando un sistema de filosofía que puedan seguir ciegamente, sino que trato de despertar el deseo por la verdadera e inteligente realización, ya que sólo ésta puede generar un orden feliz y paz en el mundo.

Podrá haber un cambio fundamental y perdurable en el mundo, podrá haber amor e inteligente realización sólo cuando ustedes despierten y comiencen a liberarse de la red de las ilusiones, de las múltiples ilusiones que, a causa del temor, han creado con respecto a sí mismos. Cuando la mente se libera de estos obstáculos, cuando existe ese profundo y espontáneo cambio interno, sólo entonces puede haber una genuina, duradera acción colectiva en la cual no hay posibilidad alguna de compulsión.

Tengan la bondad de entender que les hablo a ustedes como individuos, no hablo a un grupo colectivo o a un determinado partido. Si no despiertan a la plenitud de su responsabilidad, de su realización, entonces la función que, como seres humanos, tienen en la sociedad, ha de verse frustrada, limitada; y en eso hay dolor.

Así que la pregunta es: ¿Cómo puede ocurrir esta profunda revolución individual? Si hay una auténtica, espontánea revolución por parte del individuo, entonces crearán ustedes el medio apropiado para todos, sin distinción alguna de clase o raza. Entonces el mundo será una sola unidad humana.

¿De qué modo van ustedes a despertar, como individuos, a esta revolución profunda? Lo que voy a decir ahora no es complicado, es simple; pero, a causa de su misma simplicidad, me temo que lo rechacen considerándolo poco positivo. Lo que ustedes llaman positivo es que les den un plan definido, que les digan exactamente lo que deben hacer. Pero si pueden comprender por sí mismos cuáles son los obstáculos que se oponen a su profunda y auténtica realización, entonces no se volverán meros seguidores ni serán explotados. Todo seguimiento es nocivo para la plenitud de la realización.

Para tener esta profunda revolución, tienen que volverse conscientes de la estructura que han creado respecto de sí mismos y en la que ahora se hallan presos. Es decir, ahora tenemos ciertos valores e ideales, ciertas creencias que actúan como una malla para sujetar a la mente; y al cuestionar y comprender todo lo que significan, nos daremos cuenta de cómo han surgido a la existencia. Antes de que puedan actuar de manera plena y auténtica, deben conocer la prisión en la que están viviendo, cómo ha sido creada; examinándola sin defensa alguna, descubrirán por sí mismos su verdadero significado, significado que ninguna otra persona puede transmitirles. Mediante su propio despertar de la inteligencia, mediante su propio sufrimiento, descubrirán la manera de realizarse plena y verdaderamente.

Por medio de un pensar y una acción egoísta, cada uno de nosotros está buscando seguridad, certidumbre, tanto objetiva como subjetivamente. Si son conscientes de su propio pensamiento, verán que están persiguiendo, externa e internamente, la propia certidumbre y seguridad personal. En realidad, no hay una división absoluta de la vida tal como el mundo objetivo y el mundo subjetivo; hago esta división sólo por conveniencia práctica.

Objetivamente, esta búsqueda de seguridad y certidumbre egoísta se expresa por medio de la familia, la cual se vuelve un centro de explotación basado en la codicia. Si lo examinan verán que, lo que llaman amor a la familia, es nada más que afán posesivo.

Esa búsqueda de seguridad se expresa asimismo, mediante las divisiones de clase que desembocan en la estupidez del nacionalismo y el imperialismo, engendrando odios, antagonismos raciales y, finalmente, la crueldad de la guerra.

Así, a causa de nuestros propios deseos egoístas, hemos creado un mundo de nacionalidades y gobiernos soberanos en conflicto, cuya función es prepararse para la guerra y forzar al hombre a luchar contra el hombre.

Luego está la búsqueda de la seguridad y certidumbre egoístas, por intermedio de lo que llamamos religión. Crédulamente gustamos pensar que estas formas organizadas de creencia llamadas religiones han sido creadas por seres divinos. Somos nosotros mismos los que las hemos creado para nuestra propia conveniencia; en el curso de los siglos, estas religiones han llegado a santificarse, y ahora nos hemos esclavizado a ellas. Jamás puede haber religiones ideales, así que no perdamos nuestro tiempo discutiéndolas. Las religiones ideales sólo pueden existir en teoría, no en la realidad. Examinemos cómo hemos creado las religiones y de qué manera nos hemos esclavizado a ellas. Si las examinan a fondo tal como son, verán que no representan sino el interés creado de una creencia organizada que sujeta, separa y explota al hombre.

Tal como objetivamente buscan la seguridad, así también buscan subjetivamente una clase distinta de seguridad, de certidumbre a la que llaman inmortalidad. Anhelan una egoísta continuación en el más allá, y a esta continuación la llaman inmortalidad. Más adelante, en mis pláticas, explicaré qué es para mí la verdadera inmortalidad.

En su búsqueda de seguridad dan origen al temor, y así se someten a quien les promete esa inmortalidad. A causa del temor crean ustedes una autoridad espiritual, y para administrar esa autoridad hay sacerdotes que los explotan mediante la creencia, el dogma y el credo, mediante el espectáculo, la pompa, el boato; y eso es lo que llaman religión en todo el mundo. Se basa esencialmente en el temor, aunque puedan llamarlo amor a Dios o a la verdad; y si lo examinan inteligentemente, verán que es tan sólo el resultado del temor; por lo tanto, debe convertirse por fuerza en uno de los recursos para explotar al hombre. A causa de su propio deseo de inmortalidad, de continuación egoísta, ustedes han desarrollado esta ilusión a la que llaman religión y, consciente o inconscientemente, están atrapados en ella. O quizá no pertenezcan a ninguna religión en particular, pero pueden pertenecer a alguna secta que sutilmente promete una recompensa, una sutil inflación del ego en el más allá. O tal vez no pertenezcan a ninguna sociedad o secta, pero puede haber un íntimo deseo, oculto y encubierto, de buscar la propia inmortalidad. Mientras exista, en cualquiera de sus formas, el deseo de continuación personal, tiene que haber temor, el cual no hace sino engendrar la autoridad, y de esto se derivan la sutil crueldad y la estupidez de someterse uno mismo a la explotación. Esta explotación es tan sutil, tan refinada, que uno llega a enamorarse de ella llamándola progreso espiritual y avance hacia la perfección.

Ahora bien, cada uno de ustedes, el individuo, debe estar consciente de toda esta intrincada estructura, consciente del origen del temor, y debe estar dispuesto a erradicarlo cualquiera que sea la consecuencia. Esto significa entrar individualmente en conflicto con los ideales y valores existentes; y cuando la mente se libera de lo falso, sólo entonces puede haber creación del medio correcto para el conjunto de la humanidad.

Lo que primero les concierne es tomar conciencia de la prisión; entonces verán que es el propio pensamiento el que está tratando continuamente de evitar el conflicto con los valores de la prisión. Este escape crea ideales que, por hermosos que sean, no son sino ilusiones. Es uno de los trucos de la mente escapar hacia un ideal, porque si no escapa, tiene que entrar directamente en conflicto con la prisión, con el medio. O sea, la mente prefiere escapar hacia una ilusión antes que enfrentarse al sufrimiento que surgirá inevitablemente cuando comience a cuestionar los valores, la moralidad, las religiones de la prisión. Lo importante, pues, es entrar en conflicto con las tradiciones y los valores de la sociedad y la religión en que están presos, y no escapar intelectualmente por medio de un ideal. Cuando comienzan a cuestionar estos valores, despiertan la verdadera inteligencia; esta inteligencia es lo único que puede resolver los innumerables problemas humanos.

Mientras la mente se encuentra atrapada en los valores falsos, no puede haber plenitud de realización. Sólo esa plenitud puede revelar la verdad, el movimiento de la vida eterna.

 

 

 

 

 

20 de octubre de 1935

 

 

SEGUNDA PLÁTICA EN LA CIUDAD DE MÉXICO

 

Amigos:

Todos desean ser felices, completos, todos desean realizarse; realizarse a fin de que pueda haber, no futilidad y vacío, sino la profunda riqueza de la continua suficiencia interna. Uno llama a esto la búsqueda de la verdad o de Dios, o le da algún otro nombre para comunicar el deseo profundo de alcanzar la realidad. Ahora bien, para la mayoría de la gente este deseo se vuelve tan sólo una evasión, una manera de escapar del conflicto. Hay tanto sufrimiento, tanta confusión dentro y alrededor de nosotros, que buscamos una supuesta realidad como el medio para fugamos del presente. Lo que la mayoría llama realidad o Dios o felicidad es tan sólo un escape respecto del sufrimiento, respecto de estas continuas tensiones entre la acción y la comprensión. Cada uno trata de escapar de este conflicto mediante alguna clase de ilusión que nos ofrecen las religiones o las diversas sociedades y sectas así llamadas espirituales; o bien uno mismo busca perderse en alguna clase de actividad.

Ahora bien, si ustedes examinan cuidadosamente lo que ofrecen estas sociedades –organizadas como están en tomo a una creencia, como ocurre con todas las religiones y sectas-, encontrarán que ofrecen seguridad, consuelo, por intermedio de un Salvador o Maestro, por intermedio de guías, de ciertos sistemas de pensamiento, de ciertos ideales y métodos de conducta que deben ser seguidos. Todo esto asegura una sutil forma de seguridad egoísta, de autodefensa contra la vida, contra la confusión creada por nuestra negligencia. Como no podemos comprender la vida con su raudo movimiento, recurrimos por ayuda a los sistemas, y a esto lo llamamos métodos o normas de conducta. Así, temiendo a la confusión y al dolor, crean ustedes para sí mismos una autoridad que les garantiza seguridad y certidumbre contra el flujo de la realidad.

Tomemos, por ejemplo, el deseo de seguir un ideal o un método de conducta. ¿Por qué necesitamos seguir un ideal, un principio o un patrón de comportamiento? Decimos que necesitamos un ideal a causa de que hay tanta confusión dentro y fuera de nosotros; suponemos que este ideal actuará como una guía, como una fuerza directriz para ayudamos a atravesar esta confusión, esta incertidumbre, este desorden. A fin de no quedar atrapados en el sufrimiento, escapamos sutilmente por medio de un ideal, y a eso lo llamamos vivir noblemente. O sea, no queremos afrontar y comprender las causas del conflicto; sólo nos interesa evitar el dolor. Por eso, los ideales, los métodos de conducta ofrecen un escape conveniente respecto de los hechos. De igual modo, si examinan su búsqueda de guías y salvadores, hay en ella un sutil y oculto deseo de huir del sufrimiento. Cuando hablan de buscar la verdad, la realidad, lo que de hecho buscan es una completa autoprotección, ya sea aquí o en el más allá. Se moldean a sí mismos conforme a un patrón que los asegure contra el sufrimiento. A este patrón, a este molde lo llaman moralidad, profesión de fe, creencia.

Ahora bien, todo esto indica que hay un profundo, oculto miedo a la vida, el cual debe, naturalmente, dar origen a la autoridad. Así, cuando existe la autoridad en la forma de un ideal, de un método de conducta o de una persona, tiene que haber un anhelo egoísta de protección y seguridad. En esto no hay ni una chispa de la realidad. Por eso nuestras acciones, moldeadas y controladas por los ideales, terminan siempre por ser incompletas, porque se basan en la reacción defensiva contra la inteligencia, contra la vida.

No puede haber verdadera realización si seguimos un ideal o un método de conducta, o si nos someternos a una autoridad en particular, ya sea de la religión, de una secta o de una sociedad; sólo gracias a la plenitud de realización existe la bienaventuranza de la verdad.

Como lo que llamamos moralidad e ideales se basa en reacciones autodefensivas contra la vida, no tenemos conciencia de que se trata de impedimentos, de barreras que nos separan del movimiento de la vida. La completa realización existe sólo cuando estas barreras autoprotectoras han sido totalmente disipadas por nuestro propio esfuerzo, por nuestra propia inteligencia.

Si ustedes quieren conocer la bienaventuranza de la verdad, deben darse cuenta plenamente de estas barreras autodefensivas y disiparlas mediante la propia decisión espontánea. Esto requiere un esfuerzo firme y continuado. Son muy pocos los que están dispuestos a realizar ese esfuerzo. Prefieren más bien que se les diga exactamente lo que deben hacer, prefieren ser como máquinas, actuar en las rutinas de la superstición religiosa y del hábito. Ustedes tienen que examinar estas barreras defensivas de los ideales y la moralidad y deben entrar en conflicto con ellas. Hasta que cada uno, como individuo, se libere de estas ilusiones, no puede haber comprensión de la verdad. Al disolver estas ilusiones autoprotectoras, la mente despierta al éxtasis de la realidad.

 

Pregunta: ¿Es posible conocer a Dios?

 

KRISHNAMURTI: Para mí, no tiene ningún significado profundo especular y sacar conclusiones intelectuales acerca de la existencia o no existencia de Dios. Si Dios existe o no, sólo puede saberlo con la totalidad de su ser, no con una parte de su ser como lo es el intelecto. Usted ya tiene una idea arraigada, tanto con respecto a la existencia como a la no existencia de Dios. Si aborda esta cuestión creyendo o no creyendo, no puede descubrir la realidad, porque su mente ya está predispuesta en un sentido o en otro.

Podrá descubrir si hay o no hay Dios, sólo si destruye estas barreras autoprotectoras y está completamente desnudo, vulnerable a la vida. Esto implica sufrimiento, que es lo único que puede despertar a la inteligencia, la cual da origen al verdadero discernimiento. Por lo tanto, ¿qué valor tiene que yo le diga que Dios existe o que no existe? Las numerosas religiones y sectas de todo el mundo están llenas de creencias muertas; y cuando usted me pregunta si creo o no creo en Dios, sólo quiere que agregue otra creencia muerta al museo. Para descubrir, tenemos que entrar en conflicto con las numerosas ilusiones de las que ahora somos inconscientes; y en ese conflicto, si no escapamos mediante un ideal, mediante la autoridad o la acción de adorar a otro, en ese conflicto mismo tendrá su origen nuestro discernimiento de la realidad.

 

Pregunta: ¿Es o no es usted miembro de la Sociedad Teosófica?

 

KRISHNAMURTI: No pertenezco a ninguna sociedad, secta o partido. No pertenezco a ninguna religión, porque la creencia organizada es un gran impedimento que divide al hombre contra el hombre y destruye su inteligencia. Estas sociedades y religiones se basan fundamentalmente en el interés creado y en la explotación.

 

Pregunta: ¿Cómo puedo librarme del deseo sexual, que me impide llevar una vida espiritual?

 

KRISHNAMURTI: Para la mayoría de las personas, la vida no es realización, sino una frustración continua. Nuestra ocupación es tan sólo un medio de ganamos la vida. En eso no hay amor, sino sólo compulsión y frustración. Por eso el trabajo, que debería ser nuestra auténtica expresión, es el mero ajuste a una norma, y esto implica insuficiencia. Nuestros pensamientos y nuestras emociones están limitados y bloqueados por el temor; en consecuencia, nuestros actos generan su propia frustración. Si usted observa realmente su vida, verá que la sociedad por una parte y toda la estructura religiosa por la otra, están forzándolo, obligándolo a moldear sus pensamientos y sus acciones conforme a un patrón basado en la autoprotección y el temor. De este modo, donde hay continua frustración, el problema del sexo se vuelve, naturalmente, abrumador. Hasta que la mente y el corazón ya no sean más esclavos del medio, hasta que hayan discernido, a través de la acción, lo falso que ese medio contiene, el sexo será un problema creciente y opresivo. Tratarlo como algo que se opone a lo espiritual, es absurdo.

Casi todos están atrapados en este problema y, para resolverlo de verdad, usted debe desenredar su pensamiento creativo y su emoción, de las imposiciones de la religión y de la estúpida moral social. (Aplausos) Mediante su propio esfuerzo, la mente debe desenmarañarse de la red de los valores falsos que le han impuesto la sociedad y la religión. Entonces hay realización plena y verdadera, en la cual no existen los problemas.

 

Pregunta: ¿Nos dirá usted cómo comunicarnos con los espíritus de los muertos? ¿Cómo podemos estar seguros de que no se nos engaña?

 

KRISHNAMURTI: Vea, en todo el mundo se está volviendo una manía comunicarse con los muertos. Es un nuevo tipo de sensación, un nuevo juguete. ¿Por qué quieren ustedes comunicarse con los muertos? También aquí desean defenderse contra la vida y piensan que una persona, estando muerta, se ha vuelto más sabia y, por consiguiente, capaz de guiarlos. Los muertos son para ustedes más importantes que los vivos. Lo que importa no es si pueden comunicarse con los muertos, sino que se realicen, sin temor, de manera completa e inteligente.

Para comprender la vida plenamente y a fondo, no debe haber temor, ni con respecto al presente ni con respecto al más allá. Si no comprenden el medio presente mediante su propia capacidad e inteligencia, escaparán naturalmente hacia el más allá o buscarán una guía y, de ese modo, anularán la belleza de la vida. A causa de que este medio en el que viven es restrictivo, explotador, cruel, ustedes encuentran un alivio en el más allá, en la búsqueda de guías, Maestros y salvadores. Hasta que no actúen de manera completa en relación con todos los problemas humanos, tendrán múltiples temores y formas sutiles de escapar. Donde hay temor, tiene que haber ilusión e ignorancia. Podemos erradicar el temor sólo mediante nuestro propio esfuerzo y nuestra propia inteligencia.

 

Pregunta: Deduzco que usted predica la exaltación del individuo y que está contra la masa. ¿Cómo puede el individualismo ser conducente a la cooperación y la hermandad?

 

KRISHNAMURTI: No hago nada de ese tipo. No predico el individualismo en absoluto. Digo que puede haber verdadera cooperación sólo cuando hay inteligencia; pero para despertar esa inteligencia, cada individuo debe ser responsable por su esfuerzo y su acción. No puede haber un verdadero movimiento de masas si cada uno de nosotros sigue retenido en la prisión de las defensas egocéntricas. ¿Cómo puede haber una acción colectiva para el bienestar de todos, si cada uno es secretamente codicioso, si se defiende temiendo a su vecino, si se clasifica a sí mismo como perteneciente a una determinada religión o creencia, o si está afectado por la enfermedad del nacionalismo? ¿Cómo puede haber cooperación inteligente cuando tenemos estos deseos y prejuicios secretos? La acción inteligente debe comenzar individualmente con cada uno de nosotros. Limitarse a crear un movimiento de masas, implica explotación y crueldad. Cuando usted, el individuo, comprende la estupidez y crueldad del medio, donde se vinculan lo social y lo religioso, entonces, gracias a su inteligencia, será posible crear una acción colectiva sin explotación. Lo importante, pues, no es la exaltación del individuo o de la masa, sino el despertar de esa inteligencia, lo único que puede dar origen al verdadero bienestar del hombre.

 

Pregunta: ¿Reencarnaré en la Tierra, en una vida futura?

 

KRISHNAMURTI: Explicaré de una manera concisa qué se entiende generalmente por reencarnación. La idea es que hay una brecha, una división entre el hombre y la realidad, y esta división lo es con respecto a tiempo y a la comprensión. Para llegar a la perfección, a Dios o a la verdad, uno debe pasar por numerosas experiencias hasta que ha acumulado suficiente conocimiento equivalente a la realidad. Esta división entre la ignorancia y la sabiduría puede ser llenada sólo mediante un constante acumular y aprender, el cual continúa vida tras vida hasta que uno alcanza la perfección. Ustedes, que ahora son imperfectos, se volverán perfectos; para eso deben tener tiempo y oportunidad, lo cual requiere que haya renacimiento. Esto, brevemente, es la teoría de la reencarnación.

Cuando usted se refiere al “yo”, ¿qué entiende por “yo”? Entiende el nombre, la forma, ciertas virtudes, idiosincrasias, ciertos prejuicios y recuerdos. En otras palabras, el “yo” es nada más que muchas capas de la memoria, el resultado de la frustración, de la acción limitada por el medio, la cual origina insuficiencia y dolor. Estas numerosas capas de recuerdos, de frustraciones, se convierten en la conciencia limitada que ustedes llaman el “yo”. Por lo tanto, piensan que el “yo” habrá de continuar en el tiempo volviéndose cada vez más perfecto. Pero puesto que ese “yo” es un mero resultado de la frustración, ¿cómo puede volverse perfecto? El “yo”, siendo una limitación, no puede llegar a ser perfecto. Debe permanecer para siempre como una limitación. La mente tiene que liberarse de la causa de la frustración ahora, porque la sabiduría se encuentra siempre en el presente. La comprensión no es para ser lograda en el futuro.

Por favor, esto necesita una reflexión cuidadosa. Usted quiere que yo le asegure que vivirá otra vida, pero en eso no hay felicidad ni sabiduría. La búsqueda de la inmortalidad a través de la reencarnación es esencialmente egoísta; por lo tanto, no es verdadera. Su búsqueda de la inmortalidad es sólo otra forma del deseo de continuación, continuación de las reacciones autodefensivas contra la vida y la inteligencia. Un anhelo semejante sólo puede engendrar ilusión. Lo que importa, pues, no es si hay reencarnación, sino la plena realización en el presente. Y eso puede hacerlo sólo cuando su mente y su corazón ya no se están protegiendo contra la vida. La mente es astuta y sutil en su autodefensa, y tiene que discernir por sí misma la naturaleza ilusoria de la autoprotección. Esto significa que usted debe pensar y actuar de una manera nueva. Debe liberarse de la red de valores falsos que le ha impuesto el medio. Tiene que haber una total falta de defensas. Entonces existe la inmortalidad, la realidad.

 

 

27 de octubre de 1935

 

 

TERCERA PLÁTICA EN LA CIUDAD DE MÉXICO

 

Amigos:

Casi todos hemos aceptado la idea de que el hombre es algo más que el mero resultado del medio en que vive. Entiendo por medio, no sólo el trasfondo social y religioso, sino también el pasado. Que el hombre es algo más que esto, lo aceptan especialmente aquellas personas que se llaman a sí mismas religiosas, espirituales. La mayoría de ustedes ha aceptado esta idea que, si la examinan cuidadosamente, ven que se basa en la autoridad de otro o es dictada por el propio anhelo o la esperanza, y a eso lo llaman ustedes intuición. No han descubierto por sí mismos si son algo más que meras entidades sociales. Viendo que la vida alrededor de ustedes es sofocante, dolorosa, anhelan la felicidad y se someten a un estilo particular de conducta que se basa en la protección propia. Creen que el hombre es algo más que materia porque así lo han proclamado los instructores y numerosas religiones y sectas lo han sostenido en el curso de los siglos. Pero si despojan a la mente de estas autoridades e ilusiones creadas por la esperanza, llegarán inevitablemente a la conclusión de que dentro de ustedes no hay una convicción profunda en lo que respecta a esta cuestión.

Luego están los que dicen que el hombre es tan sólo el resultado del medio. Dicen que, para cambiar al hombre, el medio tiene que ser controlado totalmente y el hombre debe someterse al medio, a fin de que pueda tener la certidumbre de ser feliz

Está la idea religiosa que concibe la felicidad perdurable sólo en el más allá y sostiene que jamás encontraremos la felicidad aquí. A partir de esto, se han desarrollado creencias, credos, dogmas, salvadores y Maestros para conducimos a esa felicidad perdurable. De ese modo, tenemos innumerables escapes a causa de los cuales el hombre es explotado.

Hay, pues, en lo que concierne al hombre, dos ideas diametralmente opuestas –al menos parecen serlo, pero no lo son en lo fundamental-. Una sostiene que el hombre es mera arcilla par ser condicionada por un medio inteligente, y la otra, que el hombre puede ser genuinamente inteligente sólo en el más allá, condicionándose mediante ciertas creencias. Algunos sostienen que el hombre puede hacerse inteligente gracias a la ley, al control del medio; y las religiones, mediante la amenaza y el temor, prometen la felicidad divina en el más allá si el hombre se condiciona a ciertas creencias y a ciertos dogmas.

Si uno examina ambas ideas, ve que tienen actitudes comunes hacia el hombre: una dice que debe controlárselo mediante la ley del Estado, y la otra, que debe dominárselo mediante el castigo y la recompensa en el más allá. El religioso y el no religioso, aunque se odian el uno al otro, son esencialmente iguales, porque ambos creen en el condicionamiento y el control del hombre. Esto es lo que ha sucedido y está sucediendo ahora. En ambos existe esta idea fundamental de dominar, obligar, forzar al hombre dentro de cierto patrón.

Esta cuestión compulsiva impide la verdadera realización. La inteligencia creativa y la felicidad pueden existir sólo cuando no hay compulsión, cuando uno actúa de manera voluntaria, sin temor. Para conocer la acción creativa, exenta de esta continua y limitadora compulsión, tenemos que tomar conciencia de las innumerables cargas que nos han impuesto y de las que hemos creado buscando nuestra propia seguridad egoísta en la sociedad y en la religión. La verdadera realización existe en el acto de liberamos espontáneamente de estas compulsiones egoístas.

¿Cómo puede haber realización si hay compulsión y, por lo tanto, temor? El temor y la compulsión existirán mientras la acción se base en la expresión egocéntrica. Cuando la mente y el corazón se liberan de estos valores basados en la explotación y el egoísmo religioso, entonces hay una genuina e inteligente realización. Sólo mediante esta acción espontánea, la sociedad se mantendrá siempre pura y el hombre obrará siempre con inteligencia.

 

Pregunta: Si el hombre es la vida y la vida es eternamente perfecta, ¿por qué debe el hombre pasar por la experiencia y el dolor?

 

KRISHNAMURTI: De nuevo es éste uno de nuestros prejuicios religiosos: que la vida es eternamente perfecta. Usted no sabe nada a ese respecto. Todo lo que sabe es que la vida es lucha y angustia continuas, con alguna chispa ocasional de felicidad, belleza y amor. Las verdaderas preguntas son: ¿Tiene que haber constante sufrimiento? ¿Qué significado tiene la experiencia?

El dolor no hace sino indicar un corazón y una mente presos en la limitación; el mero escapar del dolor y buscar un remedio, no libera a la mente, no la despierta a la inteligencia. La experiencia se vuelve limitación y obstáculo si la mente la usa como instrumento de ulterior autoprotección. De las experiencias aprendemos a protegernos, a ser más hábiles en evitar el sufrimiento. La evitación del dolor es llamada “conocimiento adquirido gracias a la experiencia”. De las experiencias aprendemos a tomar precauciones contra el movimiento de la vida. Así, cada experiencia deja un recuerdo autodefensivo y, con esa limitación, pasamos por otra experiencia, agregando nuevos muros de autoprotección. Por eso hay limitaciones y barreras siempre crecientes, y cuando éstas entran en contacto con el movimiento de la vida, hay sufrimiento. Cuando la mente, gracias a la comprensión, se libera espontáneamente de estas barreras autoprotectoras, existe el fluir de la realidad.

 

Pregunta: ¿Cuál debería ser la meta final del individuo?

 

KRISHNAMURTI: Jamás puede haber una meta, una finalidad, porque la vida es un constante devenir, y ese devenir es inmortalidad. Pero el deseo del hombre es tener algo definido y seguro a lo cual poder aferrarse y por lo cual poder guiarse. Está buscando continuamente esto mediante muchas formas sutiles, porque tiene miedo a la inseguridad. Por lo tanto, dice: “Tiene que haber un objetivo, una meta final”. No puede haber tal cosa. Usted desea un ideal que pueda seguir, porque la vida es confusa, conflictiva, dolorosa, y entonces dice: “Tiene que haber algo por lo cual pueda guiarme a fin de no sufrir”. Si lo examina, ve que esto es sólo un deseo profundo de escapar hacia una ilusión. Por consiguiente, su ideal, su meta, su perfección, es simplemente un medio para huir de esta confusión y esta angustia.

 

Pregunta: La ley del karma, o de causa y efecto, ¿es un factor en la naturaleza?

 

KRISHNAMURTI: La palabra sánscrita karma significa acción. Usted puede actuar profunda y plenamente sólo cuando la mente y el corazón no se hallan limitados. Cuando hay temor, éste engendra por fuerza ilusión, limitación. Esta limitación crea insuficiencia en la acción y causa sufrimiento. La mente busca escapar de este sufrimiento mediante alguna ilusión, una creencia o un ideal, lo cual sólo crea una limitación mayor en el actuar y, por ende, más dolor. En este círculo vicioso se halla atrapada la mente.

Mientras la acción emane del temor, que se origina en el egoísmo, tiene que haber insuficiencia. Toda acción que nazca de una mente y un corazón cerrados, debe crear conflicto y sufrimiento. Como nuestras mentes están llenas de numerosas frustraciones causadas por el temor, es necesario darse cuenta de esas limitaciones, y la mente debe liberarse con espontaneidad de ellas a través de la acción. Entonces la acción es completa, hay plenitud de realización.

 

Pregunta: ¿Cuál es su opinión acerca del espiritismo?

 

KRISHNAMURTI: Hay muchas cosas contenidas en este deseo de saber si existe una vida en el más allá. A causa de que hemos perdido a alguien a quien amábamos intensamente, en nuestro dolor deseamos saber si esa persona continúa viviendo. Pero, aun dando por supuesto que sabemos que la vida continúa en el más allá, la cuestión del dolor no está resuelta de ningún modo. El vacío sigue ahí, la momentánea felicidad de alguna certidumbre no puede disimular de un modo duradero nuestra angustia. Esta búsqueda constante de consuelo hace que nuestra vida sea cada vez más vacía, superficial y carente de valor.

También ahí está el deseo de encontrar lo que se llama una guía, una autoridad. Queremos ser guiados porque tememos a la vida, y así creamos a los explotadores, como ocurre en las religiones organizadas.

Así, en nuestra búsqueda de alivio, de consuelo, nos destruimos a nosotros mismos, creamos vacuidad en nuestra mente y en nuestro corazón. Donde existe el deseo de seguir, de imitar, ello indica que hay temor y creación de autodefensas inteligencia, contra la vida, contra la realidad.

 

 

 

 

 

 

30 de octubre de 1935

 

 

CUARTA PLÁTICA EN LA CIUDAD DE MÉXICO

 

Pregunta: ¿Cómo podemos educar a un niño a fin de capacitarlo en la mejor forma posible para que alcance la realización de la que usted habla?

 

KRISHNAMURTI: La educación es impartida ya sea para que el niño encaje en un determinado sistema o patrón, o para despertar en él la inteligencia de modo que su vida sea plena y completa. Si desean moldearlo para un sistema definido, primero deben investigar su verdadera naturaleza. Niños y niñas son educados para que se adapten a una forma particular de pensamiento y acción que se basa esencialmente en la codicia y el temor. Ahora bien, ¿desea usted que su hijo encaje en este molde particular? Si no lo desea, entonces tiene que considerar este problema de una manera por completo diferente. O sea, tiene que considerar si un ser humano ha de ser moldeado, controlado, dominado para siempre por el medio, si ha de ser condicionado y limitado para siempre por el temor; o si, despertando su inteligencia, ha de ayudárselo a abrirse paso por esta limitación del medio hasta que alcance su profunda realización.

Si los seres humanos han de realizarse, tiene que haber un intenso y firme pensar y actuar por parte de ustedes, porque sus mentes se hallan tan influidas y dominadas por la autoridad, que piensan que a los niños hay que imponerles un determinado patrón social, que es necesario moldearlos para que encajen en él. Cuando desean que una persona encaje en un estilo particular de conducta, ello indica temor, temor sobre el cual se basan sus religiones y su moralidad social. En esta estructura no hay realización posible. Por favor, comprendan lo que entiendo por realización individual. No me refiero a ninguna forma de expresión egotista. La verdadera realización ocurre cuando la mente y el corazón se liberan espontáneamente de esos valores autodefensivos impuestos por la religión y la sociedad.

Por lo tanto, si ustedes desean realmente ayudar al niño a realizarse, deben comprender en qué consiste la realización individual en la sociedad. No puedo entrar ahora en detalles ni explicar las muchas ideas sutiles que se relacionan con ello; pero mientras la mente y el corazón se estén forzando a adaptarse a un estilo particular de conducta, a un patrón de autodefensa egoísta, tendrá que haber siempre temor, el cual niega la verdadera realización y convierte al hombre en una máquina imitativa. Usted, que es una persona seria, debe darse cuenta de las limitaciones de estos valores autodefensivos y así crear la verdadera revolución, no la mera antítesis de la autoridad.

 

Pregunta: ¿Es su intención crear una revolución mundial contra el orden existente?

 

KRISHNAMURTI: Donde se ejerce la autoridad no puede haber inteligencia. Donde hay compulsión, imposición, tiene que haber revueltas. La revolución es la consecuencia de la opresión y la autoridad. Donde hay dominio en cualquiera de sus formas, tiene que haber rebeliones, revolución. Después de que la revolución ha tenido lugar, vuelve a establecerse la autoridad, la cristalización del pensamiento y de la moralidad. De la imposición de la autoridad a la revolución, y de la revolución, una vez más, a la compulsión; éste es el círculo vicioso en el cual la mente se encuentra atrapada todo el tiempo. Lo que romperá este círculo es la comprensión del significado profundo de la autoridad en sí.

Creamos la autoridad a causa del deseo de consuelo y seguridad, de enriquecimiento y protección, no sólo aquí sino también en el más allá. Basada en este deseo, se ha establecido una estructura social y religiosa que tiene que oprimir y explotar a la gente; y contra esta estructura se generan las reacciones de la rebelión. Si ustedes, que están creando compulsión y, en consecuencia, desdicha para otros y para ustedes mismos, tomaran profunda conciencia del veneno que ello implica, entonces no habría temor expresándose mediante el apego a un ideal, a una creencia, a una familia como instrumentos de seguridad. Existiría entonces ese constante devenir, ese movimiento natural de la vida, lo eterno.

La mera revolución, sin la investigación fundamental respecto de la autoridad, crea una nueva prisión en la que nuestro corazón y nuestra mente quedan otra vez atrapados. La revolución es producida por un grupo, y ese grupo ha surgido a la existencia gracias al pensamiento y a la acción individual. Pero si el individuo sólo busca, consciente o inconscientemente, su propia seguridad, entonces surgirá nada más que otro grupo de compulsiones e imposiciones. Lo que importa verdaderamente es esta constante percepción alerta capaz de liberar a la mente y al corazón de su propio deseo de seguridad. Cuando la mente está de veras libre del anhelo de seguridad, cuando está de veras insegura, entonces existe el éxtasis del movimiento de la vida, el cual no puede ser conocido mediante una mera rebelión, una reacción contra la autoridad.

 

Pregunta: ¿Cuál es el significado de la muerte?

 

KRISHNAMURTI: Descubriremos el significado de la muerte comprendiendo la desdicha y la angustia causadas por la muerte. Cuando hay una muerte, ocurre una conmoción intensa a la que llamamos sufrimiento. Hemos perdido a alguien a quien amábamos intensamente, de quien dependíamos, que nos enriquecía. Cuando hay sufrimiento, indicación de la carencia del ser, buscamos un remedio, el remedio que ofrecen las religiones, la unidad final de todos los seres humanos, con las numerosas teorías concernientes a ello. Luego está la droga espiritualista y el confortador remedio en la idea de la reencarnación. Buscamos innumerables formas de escapar de la angustia causada por la muerte de alguien a quien amábamos intensamente. Estos escapes no son sino modos sutiles de perdemos en el olvido de nosotros mismos. No nos interesamos en la muerte, sino en nuestro propio sufrimiento. Sólo que a eso lo llamamos amor por la persona que ha muerto.

Ahora bien, si no buscamos consuelo, por sutil que pueda ser, entonces ese sufrimiento mismo despertará nuestra verdadera inteligencia; sólo esa inteligencia habrá de revelamos el fluir de la realidad. No estoy teorizando; les digo lo que realmente ocurre. A causa de la muerte, uno toma conciencia de su propia vacuidad, del vacío, de la soledad, y esto causa dolor; para libramos de esta agonía, buscamos remedios, consuelos que son meramente narcóticos para drogar la mente. De este modo, la mente se vuelve una esclava de los ideales, de las creencias, y el indagar en la idea de la reencarnación, en el mundo espiritual, sólo conduce a una esclavitud mayor. Todo esto indica pobreza del ser. Para ocultarla, buscamos guías, métodos de conducta, sistemas de pensamiento. Pero jamás podemos ocultarla. Por mucho que la mente trate de eludir esa superficialidad, por mucho que intente escapar de ella, la superficialidad continúa expresándose de múltiples formas. Es importante que la mente no escape mediante ningún recurso, que se enfrente por completo a su propia vacuidad. Como casi ninguno de ustedes se ha enfrentado a ella completamente, no pueden decir que se encontrarán con la nada, con una vacuidad mayor. Descubrirán lo que ocurre, sólo después de experimentarlo, de vivir de esta manera. Al tomarse plenamente conscientes, observarán que la mente trata siempre de evitar la comprensión profunda de la causa del dolor, y en ese estado de conciencia, en esa plenitud de percepción alerta, disolverán verdaderamente la causa.

Ustedes piensan que, al ocultar esmeradamente la causa de la vacuidad, del sutil y profundo egotismo, han resuelto el problema de la muerte. El sufrimiento no es sino la indicación de una mente estancada en el apego, y en lugar de darse cuenta de esto, buscan meramente otro tipo de droga para volver a adormecerla. Así, nuestra vida es un continuo despertar, llamado dolor, y un volver a dormimos otra vez.

Cuando hay sufrimiento, cuídense de ser adormecidos por quienes les ofrecen consuelo mediante sus remedios. Cuando la mente ha perdido su propia limitación egoísta, existe ese movimiento de la vida, el devenir eterno, en el que no hay ni un vestigio de muerte.

 

Pregunta: Está claro que la religión organizada no puede hacer que el hombre sea perfecto, pero ¿no lo acerca a Dios fomentando una vida de virtud y altruismo?

 

KRISHNAMURTI: Seamos muy claros con respecto a lo que entendemos por religión. Para mí, las religiones organizadas no tienen nada que ver con lo que dijeron los grandes instructores religiosos. Éstos han dicho: no matarás, ama a tu prójimo, pero las religiones del interés establecido estimulan y apoyan la matanza de la humanidad. (Aplausos) Al alentar el nacionalismo, al apoyar a una clase especial, la religión con toda su creencia organizada, participa en el asesinato del hombre. Las religiones de todo el mundo no sólo explotan por medio del temor, sino que también separan al hombre del hombre. Tales religiones organizadas no pueden, en modo alguno, ayudar al hombre en la realización de la verdad.

Ahora bien, esta creencia organizada que llamamos religión ha sido creada por ustedes, no ha surgido milagrosamente a la existencia. La hemos creado mediante nuestro deseo de seguridad y como instrumento de autodefensa. Como la hemos engendrado a causa de nuestro temor, tenemos que liberamos, con nuestro pensamiento y nuestra acción, de sus falsos ideales y valores; pero si tan sólo buscamos mayor seguridad, ello se convertirá en otra cárcel para mantener sujetos a la mente y al corazón. Donde hay una búsqueda de seguridad, de autoprotección aquí o en el más allá, jamás puede haber comprensión de la verdad, y es sólo la verdad la que liberará al hombre.

Cuando usted dice que debe ser altruista a fin de realizar a Dios, en realidad está siendo egoísta en una forma sutil. O sea, dice: “Debo amar a mi prójimo a fin de encontrar a Dios, la felicidad”. Entonces no conoce usted el amor, está tan sólo buscando una recompensa; la mentalidad de uno que busca un canje, no puede comprender la verdad. Usted no percibe la belleza en la acción misma, sino que en realidad le interesa saber qué recompensa le redituará esa acción. Desarrolla la virtud como un medio de autoprotección. El así llamado hombre virtuoso no conoce la belleza de la verdad. Uno puede comprenderla sólo cuando su mente y su corazón se hallan en estado de desnudez y vulnerabilidad total. Casi todos tienen miedo de ser vulnerables a la vida; por lo tanto, desarrollan muros protectores a los que llaman virtud. Cuando ya no hay deseo ni necesidad de protegemos a nosotros mismos, lo que existe entonces es la bienaventuranza.

 

Pregunta: ¿Es Dios justo y bueno? Si lo es, ¿por qué permite el mal en el mundo?

 

KRISHNAMURTI: Dejemos a Dios fuera de esta cuestión, porque usted no sabe, realmente, si Dios es bueno o malo. Le han dicho que Dios es amor, que es justo y bueno. Y si usted creyera eso, si lo creyera real y profundamente, toda su vida sería distinta. Como no lo es, no se preocupe acerca de Dios.

Usted quiere saber cómo y por qué existen en el mundo los males, las condiciones desdichadas, la explotación. Nosotros hemos creado todo eso. Cada individuo, a causa de su intenso deseo de estar seguro, a salvo, ha creado una sociedad, una religión, en las que encuentra refugio, consuelo. Por consiguiente nosotros, como individuos, hemos creado este sistema y como individuos tendremos que despertar creativamente y destruir todas las cosas falsas que el sistema contiene. Entonces, en esa libertad habrá amor, existirá la verdad.

En vez de escapar del mundo objetivo de confusión y desdicha, hacia lo subjetivo, donde espera encontrar a Dios, deje que haya armonía entre lo subjetivo y lo objetivo. Empiece a descubrir esta armonía; no la anhele, sino tome conciencia de la falta de armonía. Al comprender cómo, a causa de las numerosas formas de expresión egotista, surge a la existencia esta falta de armonía, dará usted naturalmente con esa armonía viva y perdurable.

 

Pregunta: ¿Evoluciona la conciencia?

 

KRISHNAMURTI: Mucha gente piensa que hay una conciencia universal o cósmica o como sea que la llamen, y una conciencia particular, individualista. La que conocemos íntimamente es la conciencia individualista, limitada, y usted me pregunta si esta conciencia progresa, evoluciona.

¿Qué entiende por conciencia individual? Esta conciencia limitada es el resultado del conflicto entre el deseo y el medio, es decir, entre el presente y el pasado; esta conciencia es el producto de numerosas imposiciones, compulsiones a las que la mente se ha sometido en la búsqueda de seguridad; es también las muchas cicatrices que ha dejado la acción incompleta. El “yo” o la conciencia egotista se compone de estos conflictos, de estas compulsiones y de las numerosas imposiciones, compulsiones a las que la mente se ha sometido en la búsqueda de seguridad; es también las muchas cicatrices que ha dejado la acción incompleta. El “yo” o la conciencia egotista se compone de estos conflictos, de estas compulsiones y de las numerosas capas de recuerdos autodefensivos. Con este trasfondo la mente vive, de principio a fin, una experiencia y aprende de ella tan sólo futuros recursos para protegerse a sí misma. Cuando usted dice que está aprendiendo por medio de la experiencia, lo que fundamentalmente quiere decir es que está erigiendo mayores y más hábiles muros de autodefensa. Así, cada experiencia crea ulteriores defensas, barreras contra la vida.

Usted me pregunta si esta conciencia limitada, teniendo sus raíces en la autoprotección, evoluciona y se perfecciona. ¿Cómo puede hacer eso? No puede. Por mucho que parezca evolucionar, debe permanecer siendo siempre un centro de limitación y frustración. Una conciencia basada en recuerdos autoprotectores debe conducir a la ilusión, no a la realidad.

 

Pregunta: Usted habla de una verdad que, al presente, está fuera del alcance de nuestras mentes y nuestros corazones. Puesto que sabemos de la existencia de esa verdad sólo a través de usted, ¿cómo podemos esforzarnos por ella a menos que la aceptemos basados en su autoridad?

 

KRISHNAMURTI: Como ya lo expliqué, aceptamos la autoridad cuando buscamos consuelo, seguridad, certidumbre. Si uno busca la verdad a fin de protegerse contra las tormentas y la confusión de la vida, entonces encontrará autoridades que le brindarán consuelo. Yo dije que la bienaventuranza de la realidad existe cuando la mente está libre de toda compulsión e ilusión. Donde hay búsqueda de consuelo, tiene que haber egotismo, el cual, en su forma más sutil, es llamado a veces búsqueda de la verdad. El seguir a otro no puede despertar nuestra mente a la realidad. En vez de escapar hacia un ideal, hacia la verdad de otro, descubra cómo la confusión y el dolor se han originado dentro y alrededor de usted. La percepción de la realidad adviene cuando nos abrimos paso por los falsos valores en que la mente se ha refugiado.

Pensamos que la inteligente realización se encuentra en el seguimiento de un método, de una disciplina; por eso recurrimos a otro, lo cual hace que nuestra acción sea incompleta y limitada. Tratamos de escapar de esta superficialidad, de esta frustración, creando nuevas autoridades, y así aumentamos nuestras limitaciones. Éstas se originan en nuestras propias acciones basadas en la recompensa, el miedo y la compulsión. En vez de tratar de volverse completo, descubra la causa de la frustración, la cual es el egoísmo en sus múltiples formas sutiles. Mientras esté viviendo dentro de un conjunto de valores falsos, tiene que haber insuficiencia y sufrimiento. Nadie puede sacarlo de ahí excepto usted mismo mediante su propio esfuerzo y su comprensión.

 

 

 

 

 

 

3 de noviembre de 1935


Preguntas

 

AUCKLAND, 1934

 

1. Algunos de mis amigos han comentado que, si bien encuentran sumamente interesante lo que usted dice, prefieren el servicio antes que el excesivo reflexionar sobre cuestiones relacionadas con la verdad. ¿Cuáles son sus observaciones en este punto? 17

2. Se ha afirmado aquí que sólo una o dos personas en el mundo pueden tener la esperanza de captar la importancia de su mensaje. Por lo tanto, la enseñanza secundaria de la teosofía moderna es necesaria como un sustituto para la salvación del mundo, ¿Qué tiene usted que decir? 18

3. Tendría usted la bondad de explicar muy detalladamente qué entiende por su afirmación: “¿Sus maestros son sus destructores?” ¿Cómo puede un sacerdote, siempre que sea honesto en su propósito, ser un destructor? 19

4. ¿Existe una vida futura? 21

5. ¿Se volverán fascistas los ingleses, y es ése un movimiento progresista? 22

6. La virtud no parece ser una característica muy prominente en sus enseñanzas, ¿Porqué? 25

7. ¿Piensa usted que el método del psicoanálisis, el traer a la luz de lo consciente los motivos de la mente inconsciente, ayudará al individuo para que libere a su mente de los complejos, de los anhelos primitivos y egotistas y, de tal modo, permitirá que su pensamiento lo conduzca a esa felicidad de la que usted habla? 26

8. Usted parece considerar a la persecución de ideales como una forma de escapar de la vida. En los ideales más elevados, ¿no se encuentra la esencia de la verdad? 27

9. ¿Cree usted en el comunismo, tal como es entendido por las masas? 27

10. ¿Cuál considera usted que es la causa de la desocupación? 28

11. Usted no cree en las posesiones ni en la explotación, pero sin lo uno ni lo otro, ¿cómo podría usted viajar o hablarle al mundo? 28

12. ¿Le sorprendería de algún modo si el Cristo de los Evangelios apareciera súbitamente, de modo que todos los ojos pudieran verlo? 29

13. ¿Puede una ceremonia ser útil y, sin embargo, no ser limitativa? 31

14. Se ha sugerido que el poder que habla a través de usted pertenece a los planos más elevados y no puede ser transmitido por debajo del nivel intuitivo; de modo que, si queremos captar su mensaje, debemos escuchar más bien con nuestra intuición. ¿Es correcto eso? 32

15. Si una persona encuentra que la Sociedad Teosófica es un canal por medio del cual puede expresarse y servir al mundo, ¿por qué debería dejar la Sociedad? 33

16. ¿Aprueba usted nuestra invocación a la ayuda de los ángeles del reino angélico, tal como el ángel Rafael en la enfermedad, el ángel del fuego en la ceremonia de cremación? ¿Son ellos soportes y muletas? 34

17. ¿Simpatiza usted con aquéllos que admiran su belleza pero ignoran su sabiduría? 35

18. ¿Considera usted que la Sociedad Teosófica ha terminado su tarea en el mundo y debe retirarse a un confinamiento solitario? 35

19. ¿Cuál es su actitud hacia las primeras enseñanzas de la teosofía, tipo Blavatsky? ¿Considera usted que las hemos deteriorado o que hemos avanzado respecto de ellas? 36

20. Las enseñanzas que imparte la teosofía con respecto a la evolución, ¿tienen alguna importancia para el propósito de favorecer el crecimiento del alma? 36

21. Lo que usted escribió en “A los Pies del Maestro”, ¿sigue siendo válido? 38

22. ¿No debemos creer en nada? 40

23. ¿Cree usted en Dios? ¿Es usted ateo? 23

24. ¿Cree usted en la reencarnación? 44

25. ¿Es usted el Mesías? 46

26. ¿Qué es la espiritualidad? 47

27. ¿El estudio de la música o del arte en general, ¿tiene algún valor para alguien que desea alcanzar la realización de la que usted habla? 47

28. Si los sacerdotes y las iglesias, así como organizaciones similares, actúan con los hombres en el sentido de un primer auxilio para aliviar los síntomas hasta que llegue el Gran Médico para tratar con la causa, ¿es malo eso? 48

29. Viendo que la sociedad humana tiene que ser cooperativa y colectiva, ¿qué valor puede tener el individuo para el éxito de la sociedad? 48

30. ¿Es necesaria la meditación a fin de descubrir los valores perdurables? En tal caso, ¿cuál es el método correcto de meditación? 50

31. ¿Qué es el estado de percepción alerta del que usted habla? ¿Querría tratarlo un poco más a fondo? 51

32. Cuando uno ha descubierto por sí mismo que todos los métodos para escapar del presente han resultado inútiles, ¿qué más queda ahí por hacer? 53

33. ¿Cuál es la causa fundamental del miedo? 54

34. ¿Actuará la gente por instinto, o alguien tendrá que señalarle siempre el modo de obrar? 55

35. ¿Qué significado inteligible, si puedo preguntarlo, lo ata a usted a la idea de un Dios masculino, idea postulada prácticamente por la totalidad del clero cristiano y arbitrariamente impuesta sobre las masas durante las edades oscuras del pasado y hasta el momento presente? Dios, para ser Dios debe, de acuerdo con la lógica más sensata y equilibrada, ser la absoluta e infinita totalidad de toda existencia, tanto negativa como positiva. ¿No es así? 58

36. ¿Sigue usted a Mahoma o a Cristo? 58

37. ¿Existe una fuerza externa, una influencia conocida como mal organizado? 59

38. ¿Puede usted decimos cómo ha llegado a este grado de comprensión? 59

39. Díganos algo sobre su idea del más allá. 60

40. ¿Cree usted que los sistemas sociales del mundo evolucionarán hacia un estado de hermandad internacional, o que ello se producirá por intermedio de la institución parlamentaria o de la educación? 61

41. Por favor, sea franco. ¿Podemos nosotros conocer la verdad tal como usted la conoce? ¿Podemos dejar de explotar y seguir estando en los negocios, o sugiere que debemos liquidar todo? ¿Podría usted entrar en los negocios y permanecer siendo lo que es? 62

42. Sin deseo de explotar al orador ‑lo considero como uno de los más grandes de todos los ejemplos de altruismo filosófico-, me gustaría mucho que él le dijera a su auditorio, aquí, esta tarde, qué cree acerca del último milenio al que, sin duda, él y toda la raza humana aspiran. 63

 

OJAI, 1934

 

1. Usted dice que el “yo” es el producto del medio. ¿Quiere decir que podría crearse un medio perfecto que no desarrollara la conciencia del “yo”? En tal caso, la libertad perfecta de la que usted habla es una cuestión de crear el medio apropiado. ¿Es correcto esto? 71

2. Cuando veo el vicio desenfrenado que hay en el mundo, siento un deseo intenso de luchar contra ese vicio y contra todo el sufrimiento que crea en la vida de mis semejantes. Esto implica un gran conflicto, porque cuando trato de ayudar, a menudo encuentro una fiera oposición. Entonces, ¿cómo puede usted decir que no hay conflicto entre lo falso y lo verdadero? 72

3. En su plática de ayer usted habló del medio como un movimiento de lo falso. ¿Incluye en ese medio todas las creaciones de la naturaleza, incluso las formas humanas? 73

4. Es perfectamente claro para mí que la conciencia del “yo” es el resultado del medio, pero ¿no considera usted que el “yo” no se originó por primera vez en esta vida? De lo que usted dice, resulta obvio que la conciencia del “yo”, siendo el resultado del medio, debe haber tenido comienzo en el pasado distante y continuará en el futuro 73

5. ¿Cuál es la diferencia entre autodisciplina y represión? 74

6. Dando por hecho que el “yo” está compuesto de reacciones al medio, ¿mediante qué método puede uno escapar a sus limitaciones? 76

7. Usted habla de la necesidad de una revolución drástica en la vida del individuo. Si él no quiere revolucionar su medio personal externo a causa del sufrimiento que podría ocasionar a su familia y a sus amigos, ¿la revolución interna hará que se libere de todo conflicto? 77

8. ¿Puede usted explicar por qué el medio comenzó siendo falso en lugar de verdadero? ¿Cuál es el origen de toda esta confusión y este infortunio? 78

9. ¿Considera usted que el karma es la interacción entre el medio falso y el falso “yo”? 79

10. La intuición, ¿incluye la experiencia pasada y alguna otra cosa, o sólo la experiencia pasada? 79

11. ¿Cómo puedo actuar libremente y sin reprimirme a mí mismo, cuando sé que mi acción tiene que lastimar a quienes amo? En tal caso, ¿cuál es la prueba de que una acciones correcta? 80

12. ¿Estoy en lo cierto al creer que todas las condiciones y el medio llegan a ser correctos para una mente de verdad inteligente? ¿No es una cuestión de ver el arte en el patrón mismo? 80

13. Parece existir la idea de que la liberación es una meta, una culminación. ¿Cuál es, en este caso, la diferencia entre luchar por la liberación y luchar por cualquier otra culminación? 81

14. Algunas personas dicen que, según usted, debemos liberamos ahora, mientras tenemos la oportunidad, y que podemos llegar a ser Maestros más tarde, en algún otro tiempo. Pero si verdaderamente hemos de convertimos en Maestros, ¿por qué no es bueno para nosotros comenzar a emprender ese camino ahora? 82

15. En su opinión, ¿sería mejor para mí convertirme en diaconisa de la iglesia episcopal protestante, o haría un servicio mayor permaneciendo como soy? 90

16. La codicia, ¿es el producto del medio, o de la naturaleza humana? 91

17. Yo comprendo lo que usted dice acerca de que el conflicto cesa cuando lo afrontamos sin el deseo de escapar. Amo a alguien que no me ama, y me siento solo y desdichado. Pienso, honestamente, que afronto mi conflicto y no busco un escape; pero sigo sintiéndome solo y desdichado. Por lo tanto, lo que usted dice no ha operado. ¿Puede explicarme por qué? 91

18. El hecho mismo de que la gente venga a escucharlo, ¿no hace de usted un maestro? Sin embargo, usted dice que no debemos tener maestros. ¿Debemos, entonces, dejar de venir? 92

19. ¿Cómo puede uno determinar qué llenará el vacío creado en el proceso de eliminar la conciencia del “yo”? 92

20. ¿Estoy en lo cierto si entiendo que usted quiere decir que el ego, formado por los efectos del medio, es la cáscara visible que rodea una nuez única e inmortal? Esa nuez, ¿crece, se marchita o cambia? 98

21. Si lo eterno es inteligencia y, por ende, verdad, entonces no es inquietado por lo falso que son el “yo” y el medio. ¿Por qué no dejar que lo eterno sea lo eterno, y permitir que lo falso empeore si así le place? En una palabra. ¿Por qué preocuparse en absoluto acerca de nada? 99

22. Cuando una persona a la que amo sin apego ni anhelo alguno, acude a mis pensamientos y me demoro en ellos placenteramente durante un rato, ¿es esto lo que usted desaprueba como un modo de no vivir con plenitud en el presente? 100

23. Cuando el amor está libre de todo espíritu posesivo, ¿no da esto necesariamente por resultado el ascetismo y, en consecuencia, la anormalidad? 101

24. Si los sacerdotes son explotadores, ¿por qué Cristo fundó la sucesión apostólica y el Buda su sangha? 101

25. Usted se refiere a dos formas de acción: la reacción al medio, la cual crea conflicto, y el discernimiento del medio, el cual nos libera del conflicto. Comprendo la primera, pero no la segunda, ¿Qué entiende usted por discernimiento del medio? 102

26. Después de escuchar su plática acerca de la memoria, he perdido completamente la mía, y encuentro que no puedo recordar unas enormes deudas. Me siento dichoso. ¿Es la liberación esto? 109

27. Usted dice que la completa comprensión del medio externo e interno del individuo, libera a éste de la esclavitud y el dolor. Ahora bien, aun en ese estado, ¿cómo puede uno liberarse del dolor indescriptible que en la naturaleza de las cosas es causado por la muerte de alguien a quien realmente amamos? 109

28. ¿Qué sugerencia o consejo podría usted dar a alguien que está obstaculizado por un fuerte deseo sexual? 110

29. He estado bajo la impresión de que he puesto en acción sus ideas, pero no tengo alegría en la vida ni entusiasmo por ninguna actividad. Mis intentos por estar alerta no han aclarado mi confusión ni han traído cambio alguno o vitalidad a mi vida. Mi existencia no tiene más significado para mí hoy, que el que tenía cuando comencé a escucharlo siete años atrás. ¿Qué hay de malo conmigo? 111

30. Al artista se lo menciona a veces como uno que posee esta comprensión de la que usted habla, al menos mientras trabaja creativamente. Pero si alguien lo molesta o se opone a él, puede reaccionar violentamente, justificando su reacción como una manifestación temperamental. Obviamente, él no vive por completo en el instante. ¿Es verdad que comprende, si con tanta facilidad vuelve a deslizarse en la conciencia egocéntrica? 112

31. ¿Querría dar usted un ejemplo de ejercicio práctico de la constante percepción alerta y de la opción en la vida cotidiana? 114

32. ¿De qué modo un hombre de Estado que comprendiera lo que usted dice, podría darle expresión en los asuntos públicos? 115

33. Usted ha dicho que con dos o tres más que comprendieran, podría cambiar al mundo. Muchos creen que ellos comprenden y que hay otros como ellos, tales como los artistas y los hombres de ciencia; sin embargo, el mundo no ha cambiado. Por favor, hable del modo cómo usted cambiaría al mundo, 115

34. ¿Hasta qué punto puede una persona controlar sus propias acciones? 116

35. Vivo en un mundo de caos, tanto política como económica y socialmente, atado por leyes y convencionalismos que restringen mi libertad. Cuando mis deseos entran en conflicto con estas imposiciones, tengo que infringir la ley y asumir las consecuencias, o tengo que reprimir mis deseos. ¿Dónde hay, entonces, en un mundo semejante, posibilidad alguna de escapar a la autodisciplina? 117

36. ¿Cómo es posible despertar el pensar reflexivo en un organismo donde no existe el mecanismo requerido para la aprehensión de ideas abstractas? 117

 

CIUDAD DE NUEVA YORK, 1935

 

1. ¿Qué debería uno hacer para librarse de la soledad y el miedo? 130

2. ¿Piensa usted que uno debe transigir en la vida diaria? 131

3. ¿Usted dice que la memoria es una barrera. ¿Por qué? 132

4. ¿Cómo puedo despertar la inteligencia? 132

5. ¿Qué es, exactamente, lo que usted entiende por medio? 133

6. ¿Aboga usted por la renunciación y la abnegación de sí mismo como un medio de encontrar la felicidad personal? 135

7. ¿No es verdad que lo esencial puede encontrarse en todas la fases de la vida y en todas las cosas? 136

8. Está muy bien que usted hable de las cosas fundamentales de la vida, ¿pero qué hay acerca del hombre común? 136

9. ¿Cómo puede uno arreglárselas con la memoria y la obsesión de sus imágenes? 137

10. Si todos renunciaran a sus posesiones, como usted sugiere, ¿qué ocurriría con todos los negocios y las ocupaciones corrientes de la vida? 138

11. Usted dice que no está afiliado a ninguna organización; sin embargo, es obvio que procura hacer que la gente piense de cierta manera. ¿Puede el pensamiento del mundo ser cambiado sin una organización cuyo propósito sea presentar constantemente sus ideas al público? 139

12. Aun después de haber sobrepasado la necesidad de una autoridad organizada, la mayoría de las personas está angustiada por el conflicto interno entre el deseo y el temor. ¿Puede usted explicar cómo distinguir el deseo genuino, o qué deseo considera usted que es genuino? 139

13. ¿No hay períodos en los que uno necesita separarse de la confusión externa para ayudar a la realización del verdadero ser? 140

14. El lunes usted dijo que para tener verdadera inteligencia, uno debe haber pasado por un estado de gran soledad interior. ¿Es éste el único modo de llegar a la verdadera inteligencia? 140

 

BRASIL, 1935

 

1. ¿Acaso es posible vivir sin explotación, tanto individual como comercial? 145

2. ¿Debemos romper nuestras espadas y convertirlas en arados, aun cuando nuestro país sea atacado por un enemigo? ¿Acaso nuestro deber moral no es defender nuestro país? 145

3. ¿Cuál es la mejor manera de que podamos ayudar a la humanidad a comprender y vivir sus enseñanzas? 146

4. ¿Cuál es su actitud hacia el problema del sexo, que juega un papel tan dominante en nuestra vida cotidiana? 146

5. ¿Cree usted en la reencarnación? ¿Es un hecho? ¿Puede damos pruebas de su experiencia personal? 147

6. A fin de que podamos captar la verdad, ¿debemos trabajar solos o colectivamente? 147

7. ¿Cómo considera usted la mediumnidad y la comunicación con los espíritus de los muertos? 148

8. A fin de alcanzar la verdad, ¿debe uno abstenerse del casamiento y la procreación? 149

9. Usted niega la religión, niega a Dios y la inmortalidad. ¿Cómo puede la humanidad llegar a ser más perfecta y, por lo tanto, más feliz, sin creer en estas cosas fundamentales? 149

10. ¿Está usted contra la institución de la familia? 150

11. ¿Podrá la sola revolución económica y social resolver todos los problemas humanos, o ésta debe ser precedida por una revolución interna, espiritual? 151

12. No pertenezco a ninguna religión, pero soy miembro de dos sociedades que me dan conocimiento y sabiduría espiritual. Si renuncio a ellas, ¿cómo puedo alcanzar alguna vez la perfección? 152

13. Deseo de la vida muchas cosas que no tengo. ¿Puede decirme cómo obtenerlas? 152

14. Usted parece negar el valor de la disciplina y de las normas morales. Sin disciplina y moralidad, ¿la vida no será un caos? 153

15. A mí no me preocupa lo que pasa después de la muerte, pero tengo miedo de morir. ¿Debo combatir este miedo? ¿Cómo puedo superarlo? 153

16. Yo permito que mi imaginación divague sin temor alguno. ¿Es esto correcto? 153

17. ¿Está usted predicando el individualismo? 154

18. ¿Qué piensa usted de la caridad y la filantropía social? 156

19. ¿Deben ser destruidos los Diez Mandamientos? 157

20. ¿Existe Dios? 157

21. ¿No son necesarios los sacerdotes para conducir al ignorante hacia la virtud? 157

22. ¿Es posible alcanzar la perfección en medio de lo imperfecto? 158

23. ¿No es el egoísmo la raíz de la explotación religiosa y económica? 158

24. ¿No podemos ser guiados en nuestra vida cotidiana por el sabio consejo que nos dan las voces y los espíritus de los muertos? 160

25. Las enseñanzas atribuidas a los grandes instructores: Cristo, Buda, Hermes y otros, ¿tienen algún valor para alcanzar el sendero directo hacia la verdad? 161

26. Si es un hecho que su futuro como Instructor del Mundo fue predicho, ¿no es, entonces, la predestinación una realidad en la naturaleza y, por lo tanto, somos tan sólo esclavos de nuestro destino ya fijado? 161

27. ¿Qué es el poder humano de voluntad? 162

28. ¿Qué es la acción? 162

29. Si la inteligencia de la mayoría de las personas es tan limitada que no pueden encontrar por sí mismas la verdad, ¿no son necesarios los Maestros y los instructores para enseñarles el camino? 165

30. ¿No puede el hombre liberarse gracias a la ciencia? 166

31. Me gustaría saber si necesitamos orar, y cómo orar. 166

32. ¿Es el alma una realidad? 166

 

MONTEVIDEO, 1935

 

1. ¿Cuál es su verdad? 172

2. Si usted vive en un eterno ahora, habiendo aniquilado la idea del tiempo y roto los lazos que lo atan al pasado, ¿cómo puede hablar acerca de su pasado y de sus experiencias anteriores? ¿No son éstos recuerdos, lazos? 172

3. En su primera plática usted nos dio la impresión de que estaba destruyendo los viejos , va a construir de nuevo, dándonos valores y abriendo camino. En las pláticas siguientes, ¿la esencia de su enseñanza? 174

4. ¿Cree usted que un hombre de poca cultura, oprimido, que gana un salario miserable y debe mantener a su mujer y a sus hijos, puede salvarse espiritual y económicamente sin ayuda, sin una guía? 175

5. ¿Cómo podemos estar seguros de que la destrucción de los prejuicios científicos, religiosos, morales y psicológicos, dará como resultado la felicidad? 175

6. ¿Trata usted de liberar al individuo, o trata de despertar en él el deseo de libertad? 176

7. ¿Qué entiende usted por “religión”? Yo me siento reunido con Dios a través de Cristo. ¿A través de quien está usted reunido con Dios? 176

8. Soy un sacerdote y pienso que soy bastante representativo del sacerdocio en general. No he tenido ninguna revelación, ninguna experiencia mística en absoluto, pero creo sinceramente en lo que predico desde el púlpito porque lo he leído en los libros sagrados. Mis palabras ofrecen consuelo a aquéllos que escuchan. ¿Debo renunciar a ayudarlos y abandonar mi ministerio a causa de que no he tenido tal experiencia directa? 177

9. ¿Cree usted en Dios? 178

10. ¿Qué es la inmortalidad? 179

11. ¿No piensa usted que cualquier movimiento o revuelta social que tenga éxito en educar a la generación joven sin ninguna clase de ideas religiosas o concepciones acerca del más allá, es un paso positivo en el progreso humano? 179

12. Comprendo intelectualmente lo que usted dice, pero ¿cómo he de ponerlo en acción? 181

13. ¿Cree usted en la existencia del alma? ¿Continúa ésta viviendo infinitamente después de la muerte del cuerpo? 181

14. ¿Qué tiene usted que decir acerca del problema sexual? 182

15. ¿Cree usted en el libre albedrío, en el determinismo, o en el karma inexorable? 182

16. Soy entusiasta respecto del frente cristiano unido en una religión cristiana central. Acepto sólo el valor que las organizaciones tienen en sí mismas, y pongo énfasis en el esfuerzo individual por encontrar la salvación personal. ¿Cree usted que el frente cristiano unido es factible? 182

17. Sus observaciones sobre la autoridad fueron recibidas en algunos lugares como un ataque contra las iglesias. ¿No cree que debería aclarar a sus oyentes que esta palabra “ataque” está mal aplicada? ¿No serían sus esfuerzos mejor entendidos y contemplados entonces como un instrumento de iluminación? ¿Acaso los ataques no conducen al conflicto, mientras que el objetivo que usted se propone es la armonía? 183

18. ¿Cómo puede usted hablar del sufrimiento humano, cuando usted mismo jamás lo ha experimentado? 184

19. ¿Cree usted que hay alguna verdad en los fenómenos espiritistas, o son sólo autosugestiones? 184

20. ¿Debemos destruir el deseo? 184

21. Si, como usted dice, la inmortalidad existe, presumimos que, sin desearla, la realizaremos inevitablemente en el curso natural de la experiencia y, de este modo, no crearemos explotadores. Pero si la deseamos, entonces haremos de aquéllos que nos ofrecen la inmortalidad, nuestros explotadores conscientes o inconscientes. ¿Es esto lo que usted desea comunicar? 185

22. El hombre, ¿es en algún sentido superior a la mujer? 185

23. ¿Es uno de los deberes de los maestros mostrar a los niños que la guerra, en cualquiera de sus formas, es inherentemente errónea? 186

24. ¿Cuál debería ser el verdadero propósito de la educación? 186

25. ¿Usted niega la autoridad, pero ¿no está creando también una autoridad mediante todo lo que tiene que decir o enseñar al mundo, aun cuando insista en que la gente no debe reconocer ninguna autoridad? ¿Cómo puede impedir que la gente lo convierta en autoridad y lo siga? ¿Puede evitarlo? 187

26. Una persona religiosamente dispuesta pero que tiene el poder de pensar profundamente, puede perder su fe religiosa después de escucharlo a usted. Pero si su temor permanece, ¿cuál sería para ella el beneficio? 187

27. ¿Piensa usted que es posible resolver los problemas sociales transformando al Estado en una máquina omnipotente en todos los campos del esfuerzo humano, teniendo un solo hombre el dominio máximo sobre el Estado y la nación? En otras palabras, ¿tiene el fascismo alguna característica útil para ese fin? ¿O más bien tiene que ser combatido, al igual que la guerra, como un enemigo del supremo bienestar del hombre? 188

 

ARGENTINA, 1935

 

1. Se dice en algunos diarios y en otras partes, que usted ha llevado una vida alegre e inútil, que no tiene un verdadero mensaje, sino que repite tan sólo la jerigonza de los teósofos que lo educaron; que ataca a todas las religiones excepto a la suya, que destruye sin construir nada nuevo, que su propósito es crear duda, perturbación y confusión en las mentes de las personas. ¿Qué tiene que decir a todo esto? 194

2. Para mí está claro que usted se ha decidido a destruir todos los ideales que nosotros estimamos. Si éstos fueran destruidos, ¿no se derrumbaría la civilización y el hombre volvería al salvajismo? 195

3. Estoy profundamente interesado en sus ideas, pero encuentro la oposición de mi familia y del sacerdote. ¿Cuál debería ser mi actitud hacia ellos? 196

4. Algunos dicen que usted es el Cristo, otros que es el Anticristo. En realidad, ¿qué es usted? 197

5. ¿Existe alguna diferencia entre el verdadero sentimiento religioso y la religión como creencia organizada? 197

6. ¿Cómo puedo liberarme del temor? 198

7. Si usted ha renunciado a posesiones, dinero, propiedades, como dice que ha hecho, ¿qué piensa del comité que organizó su gira y está vendiendo sus libros en el mismo teatro donde usted ofrece sus conferencias? ¿No está también usted explotando y siendo explotado. 199

8. Abandonar toda autoridad y disciplina, todo credo y dogma, puede estar bien para el hombre culto, pero ¿no sería perjudicial para el inculto? 199

9. ¿Piensa usted que el explotado y el desocupado deberían organizarse y destruir al capitalismo? 200

10. ¿Qué entiende usted por moralidad y amor? 200

11. ¿Debemos ceder ante aquéllos que están contra nosotros, o debemos evitarlos? 201

12. Usted nos está ofreciendo teorías caóticas y nos incita a una rebelión inútil. Me gustaría conocer su respuesta a esta afirmación 201

13. ¿Es natural que los hombres se maten unos a otros en la guerra? 201

14. Usted nos promete un nuevo paraíso en la Tierra, pero eso es inalcanzable. ¿No cree que necesitamos soluciones inmediatas y no algunas esperanzas remotas? El comunismo universal, ¿no sería la solución inmediata? 202

15. ¿Cree usted en la inmortalidad del alma? 202

16. Yo creo que no tengo ninguna clase de apegos y, sin embargo, no me siento libre. ¿Qué es este sentimiento penoso de ser un prisionero, y qué puedo hacer al respecto? 205

17. ¿Está usted también en contra de organizaciones tales como la de los ferrocarriles etcétera? 205

18. Hay personas que, por una parte, explotan a miles de seres humanos, y por la otra donan millones de dólares a instituciones religiosas. ¿Por qué? 206

19. Nosotros somos felices con nuestras creencias y tradiciones basadas en las doctrinas de Jesús, mientras que en su país, la India, hay millones que están lejos de ser felices. Todo lo que usted nos está diciendo, el Cristo lo enseñó hace dos mil años. ¿De qué sirve que nos predique a nosotros en vez de hacerlo a sus propios compatriotas? 206

20. ¿Qué es esa memoria, creada por la acción incompleta en el presente, de la que usted dice que debemos liberarnos? 207

21. ¿No hay peligro en buscar la divinidad o la inmortalidad? ¿No puede esto convertirse en una limitación? 207

22. ¿Por qué hace usted caso omiso del problema sexual? 208

23. ¿Cuál es su actitud hacia la universidad y la enseñanza oficial, organizada? 210

24. ¿Piensa usted que las leyes actuales y el actual sistema, que se basan en el egoísmo y en el deseo de seguridad individual, pueden alguna vez ayudar a la gente en el sentido de una vida mejor y más feliz? 210

25. Se dice que usted está contra todo tipo de autoridad. ¿Quiere decir que no es necesaria alguna clase de autoridad en la familia o en la escuela? 211

26. ¿Cómo podría organizarse la libertad del mundo occidental conforme a la sensibilidad del mundo oriental? 211

27. ¿Cuál debería ser la actitud de la sociedad hacia los delincuentes? 212

28. Muchos de nosotros somos conscientes de esta vida corrupta que nos rodea y de que tomamos parte en ella. ¿Qué podemos hacer para libramos de sus sofocantes efectos? 212

29. ¿Es posible vivir sin alguna clase de prejuicio? Usted mismo, ¿no tiene un prejuicio contra las organizaciones religiosas y espirituales? 214

30. Casi todas las discusiones en tomo a sus ideas son provocadas por su frecuente uso de la palabra “explotación”. ¿Puede decimos qué entiende exactamente por explotación? 215

31. ¿Qué consejo puede usted dar a aquéllos de nosotros que ansían comprender sus enseñanzas? 215

32. Usted dice que los ideales son una barrera para la comprensión de la vida. ¿Cómo es esto posible? Un hombre sin ideales es, por cierto, poco más que un salvaje. 215

33. ¿Qué entiende usted exactamente por “acción incompleta”? ¿Puede darnos ejemplos de tal acción? 216

34. En ocasiones, algún individuo rico que pierde su dinero se suicida. Puesto que la riqueza no parece conferir una felicidad duradera, ¿qué debe uno hacer a fin de ser realmente feliz? 216

35. Algunos de sus seguidores dicen que usted es el nuevo Mesías. Me gustaría saber si es un impostor que vive de la reputación que otros han establecido para usted, o si realmente tiene en el fondo interés por la humanidad y es capaz de hacer una contribución constructiva al pensamiento humano. 216

36. Usted dice que todos aquéllos que pertenecen a una religión o sostienen una creencia, están esclavizados por el temor. ¿Está uno libre de temor por el mero hecho de no pertenecer a ninguna religión? Usted mismo, que no pertenece a ninguna religión, ¿está realmente libre de temor, o está predicando una teoría? 217

37. ¿Cuáles son las características del nacionalismo, al que usted califica de estupidez? ¿Todas las formas del nacionalismo son malas, o sólo algunas? 217

38. ¿Qué piensa usted de sus enemigos, los sacerdotes, y de los intereses creados que en la Argentina han impedido que sus conferencias se difundieran por radio? 218

39. ¿Tiene algún valor la experiencia? 218

40. ¿Qué clase de acción piensa usted que sería la más útil para el mundo? 219

41. ¿No es el problema sexual una verdadera esclavitud para el hombre? 219

42. ¿Por qué hay opresores y oprimidos, ricos y pobres, gente buena y gente mala? 219

43. ¿Qué debe asegurarse primero, el bienestar colectivo o el individual? 219

44. He oído decir que usted está contra el amor. ¿Lo está? 220

45. ¿Somos responsables por nuestras acciones? 220

46. Sus ideas, si bien son destructivas, me interesan grandemente, las acepto y he estado practicándolas por algún tiempo. He abandonado las ideas de religión, nacionalismo y posesión; pero debo confesar francamente que estoy atormentado por la duda y siento que he canjeado tan sólo una jaula por otra. ¿Puede usted ayudarme? 220

47. ¿Es usted el fundador de una nueva religión universal? 220

48. ¿Puede usted darnos una idea de Dios y de la inmortalidad del alma, o estas cosas son tan sólo estupideces inventadas por hombres ingeniosos para explotar a millones de seres humanos? 221

 

CHILE, 1935

 

1. Usted predica ideas revolucionarias, pero ¿cómo puede salir algo realmente bueno de ellas a menos que organice un grupo de seguidores que produzcan una revolución de hecho? Si usted está contra la organización, ¿cómo puede alcanzar alguna vez cualquier resultado? 225

2. ¿No se produciría perturbación, caos e inmoralidad social si no hubiera sacerdotes para sostener y predicar la moralidad? 226

3. El carácter, ¿es otro nombre para la limitación? 226

4. ¿Cree usted realmente en todo lo que dice? 226

5. ¿Piensa usted que la Liga de las Naciones tendrá éxito en impedir una nueva guerra mundial? 229

6. ¿Puede el divorcio ser una solución para el problema del sexo? 229

7. Las iglesias, ¿no son útiles para la elevación moral del hombre? 229

8. ¿Hay vida más allá de la tumba? ¿Qué significado tiene para usted la muerte? 230

9. Lo que usted dice puede ser útil para el hombre culto, ¿pero no generará caos en el ignormlte? 230

10. En momentos de un gran vacío, cuando uno piensa en la inutilidad de su propia existencia, busca lo opuesto, o sea, ser útil a los demás. ¿No es eso escapar del conflicto? ¿Qué debo hacer en tales momentos? Por lo general, ocurren después de oír sus pláticas y llegan como una sensación de remordimiento. ¿Qué piensa usted de todo esto? 231

11. Usted ha dicho a menudo: “Perciban y comprendan el pleno significado del medio”. ¿Significa eso necesariamente entrar en conflicto con el medio? ¿O se trata de una mera percepción, sin que ésta se exprese dinámicamente en la acción? 232

12. ¿Tiene algún valor rogar a las grandes inteligencias para que nos ayuden en nuestra vida cotidiana? 233

13. El amor liberado de su carácter posesivo, ¿no lleva a terminar con la reproducción y, por ende, a la extinción de la humanidad? Como esto parece ser poco inteligente, ¿no es el resultado de una creencia? 233

14. ¿Tenemos nosotros que mejorar el orden de cosas creado por Dios mismo?  234

15. Si el dolor es necesario para la purificación de nuestras almas, ¿por qué terminar con el dolor mediante la comprensión de su causa? 234

16. ¿No piensa usted que es imposible que sus elevadas ideas y concepciones germinen en cerebros degenerados por vicios y enfermedades? 235

17. ¿Qué debe entenderse por Dios? ¿Es un ser personal que guía el universo, o es Dios un principio cósmico? 235

18. En algunas de sus pláticas anteriores, usted ha dicho que el conflicto existe únicamente entre lo falso y lo falso, jamás entre lo verdadero y lo falso. ¿Tendría la bondad de explicar esto? 235

19. Por favor, explique el significado de la acción pura. ¿Adviene cuando la vida se expresa a través del individuo liberado? 235

20. ¿Se reserva usted frente al público algo de lo que sabe? 236

21. ¿Cree usted en Dios? 236

22. ¿Qué tiene usted que decir con respecto al tratamiento que se da los delincuentes? 236

23. Se dice que usted es un agente del gobierno inglés, y que su discurso contra el nacionalismo forma parte de un vasto plan de propaganda dirigido a mantener a la India sojuzgada y dentro del Imperio Británico. ¿Es eso cierto? 237

24. Lo que usted dice contra el nacionalismo, ¿no es perjudicial para el bienestar de las naciones más pequeñas? ¿Cómo podemos nosotros, en Chile, abrigar la esperanza de mantener nuestra integridad y nuestro bienestar nacional, a menos que nos sintamos intensamente nacionalistas y nos defendamos contra las naciones más grandes que buscan controlarnos y dominamos? 237

25. Usted cree, aparentemente, que todos los sacerdotes son unos bribones. En la iglesia católica hay muchos hombres grandes y santos. ¿A éstos también los llama explotadores? 238

26. Su enseñanza en lo que se relaciona con la familia, a mí me parece despiadada y fría. ¿Acaso no es la familia el resultado más natural del afecto entre los seres humanos? ¿Por qué, entonces, está usted contra ella? 238

27. Si uno vive libre de vicios tales como el uso del alcohol y el tabaco y sigue una estricta dieta vegetariana, ¿no puede esto ser un gran factor de ayuda para comprender sus enseñanzas? 238

28. ¿Cómo puede ser posible el bienestar individual, hasta que no haya un movimiento de masas que desaloje del poder a los explotadores capitalistas? 238

29. Tengo una amiga que posee cualidades mediúmnicas. Cuando entra en trance, muchos grandes espíritus hablan por intermedio de ella, incluyendo a Napoleón, Platón y Jesús, y el consejo de ellos es de mucha ayuda en la vida espiritual. ¿Por qué no habla usted acerca del valor del espiritismo y la mediumnidad? 239

30. Usted dice que las organizaciones espirituales son inútiles. ¿Es esto cierto para toda la gente, o sólo para aquellas personas que han ido más allá del nivel espiritual común de la humanidad? 239

31. Si la idea de la inmortalidad individual es falsa, ¿cuál es el propósito de la existencia individual? 239

32. Tengo una hija que antes era muy estudiosa y amaba su música, pero ahora no hace otra cosa que leer los libros de usted. ¿Qué le aconseja a su madre que haga? 240

33. ¿Ha llegado usted a ser lo que es en esta vida, a través de una serie de vidas pasadas? 240

 

CIUDAD DE MÉXICO, 1935

 

1. ¿Es posible conocer a Dios? 245

2. ¿Es o no es usted miembro de la Sociedad Teosófica? 246

3. ¿Cómo puedo librarme del deseo sexual, que me impide llevar una vida espiritual? 246

4. ¿Nos dirá usted cómo comunicamos con los espíritus de los muertos? ¿Cómo podemos estar seguro de que no se nos engaña? 246

5. Deduzco que usted predica la exaltación del individuo y que está contra la masa. ¿Cómo puede el individualismo ser conducente a la cooperación y la hermandad? 247

6. ¿Reencarnaré en la Tierra, en una vida futura? 247

7. Si el hombre es la vida y la vida es eternamente perfecta, ¿por qué debe el hombre pasar por la experiencia y el dolor? 249

8. ¿Cuál debería ser la meta final del individuo? 250

9. La ley del karma, o de causa y efecto, ¿es un factor en la naturaleza? 250

10. ¿Cuál es su opinión acerca del espiritismo? 250

11. ¿Cómo podemos educar a un niño a fin de capacitarlo en la mejor forma posible para que alcance la realización de la que usted habla? 251

12. ¿Es su intención crear una revolución mundial contra el orden existente? 251

13. ¿Cuál es el significado de la muerte? 252

14. Está claro que la religión organizada no puede hacer que el hombre sea perfecto, pero ¿no lo acerca a Dios fomentando una vida de virtud y altruismo? 253

15. ¿Es Dios justo y bueno? Si lo es, ¿por qué permite el mal en el mundo? 254

16. ¿Evoluciona la conciencia? 254

17. Usted habla de una verdad que, al presente, está fuera del alcance de nuestras mentes y nuestros corazones. Puesto que sabemos de la existencia de esa verdad sólo a través de usted, ¿cómo podemos esforzamos por ella a menos que la aceptemos basados en su autoridad? 254


 

 

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Colaboración Manuel Am.